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La ética de la comunicación a comienzos del siglo XXI : (libro de actas del I Congreso Internacional de Ética de la Comunicación)

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(LIBRO DE ACT AS DEL I CONGRESO INTERNACIONAL DE ÉTICA DE LA COMUNICACIÓN) La ética de la comunicación a comienz os del siglo XXI 1 LA ÉTICA DE LA COMUNICACIÓN A COMIENZO DEL SIGLO XXI (LIBRO DE ACTAS I CONGRESO INTERNACIONAL DE ÉTICA DE LA COMUNICACIÓN) UNIVERSIDAD DE SEVILLA Facultad de Com unicación 29, 30 y 31 de marzo de 2011 Editor: Juan Carlos Suárez Villegas 2 Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, alm acenada, o transmitida en m anera alguna ni por ningún m edio, ya sea eléctrico, quím ico, mecánico, óptico, de grabac ió n o de fotocopia, sin permiso previo por escrito de los titulares del copyright. © Juan Carlos Suarez (Editor y Director del Congreso) 2011 © Edufora. Editorial Mad S.L., esta edición. Mad S.L. P.E. Merka, c/Merka Cuatro, 1-15 41500 Alcalá de Guadaira (Sevilla) España Tel.:+34 955635900 Email [email protected] ISBN: 978-84-6765-833-0 Publicación electrónica 3 ÍNDICE INTRODUCCIÓN. “La ética periodís tica a comienz o del siglo XXI”. Suárez Villegas, Juan Carlos (U niversidad de Sevilla). CAPÍTULO 1. “Una buena praxis en el trat amiento informativo de la in migración en tiempos de crisis”. Revilla Guijarro, Almudena (Unive rsidad Europea de Madrid). CAPÍTULO 2. “La telenovela como vía de exclusión o integración: El caso de El Clon”. Martínez Fábregas, Jezabel; Zurbano Berenguer, Belén (Universidad de Sevilla). CAPÍTULO 3. “Comunicar la diversidad: ampliar la racionalidad del espacio público”. Codina Blasco, Mónica (Universidad de Navarra). CAPÍTULO 4. “Mujeres y men ores inmigrantes en la prensa vasca”. Zalbidea Bengoa, Begoña; Pérez Fuentes, Juan Carlos; Urrutia Izagirre, Santiago; López Pérez, Susana (Universidad del País Vasco). CAPÍTULO 5. “La ética periodística en el contexto de una sociedad multicultural”. Sobrados León, Maritza; Muñoz Ch acón, Patricia (Universidad de Sevilla). CAPÍTULO 6. “Representación de las co munidades indígenas de México en medios impresos universitarios”. Ulloa Luna, José Luis; Uribe Zermeño, Cristian (Universidad de Guadalajara, Jalisco, México). CAPÍTULO 7. “Ética e información responsable del corresponsal de guerra”. Vázquez Allegue, Jaime (Uni versidad de Granada). CAPÍTULO 8. “Ciudadanos del mundo. ¿Compa rtimos los mismos valores comunes?”. Rodríguez Vázquez, Francisca María; González Camacho, María Elena; Valor Rodríguez, Lorena (U niversidad de Huelva). CAPÍTULO 9. “Riesgos propagandísticos al informar desde un marco victimista: conflictos y menores en noticias sobre política educativa”. Simón Carratalá, Adolfo (Universidad de Valencia). CAPÍTULO 10. “Periodismo y violencia de género: la necesidad de un compromiso”. Zurbano Berenguer, Jezabel; Martín Fábreg as, Belén (Universidad de Sevilla). CAPÍTULO 11. “Comunicación y género: la imagen de la mujer candidato a través de la cobertura en los medios”. Saperas Lapiedra, Enri c; P iña Rivera, Ana Jesús del Carmen (Universidad Rey Juan Carlos de Madrid). 4 CAPÍTULO 12. “La imagen de la mujer en la prensa deportiva digital: análisis de las portadas de marca.com y as.com”. Mayoral Sánchez, Javier; Agudiez Calvo, Pinar (Universidad Complutense de Madrid). CAPÍTULO 13. “Importancia de la vigila ncia sobre contenidos para público infantil y juvenil en televisión digital: pr opuestas para una clasificación de control parental”. Fernández Fuentes, Belén; Morales Guzmán, Luis Miguel (Universidad Complutense de Madrid). CAPÍTULO 14. “Concienciació n sobre la violencia de género a través del audiovisual. Un proyecto educativo para el alumnado, profesorado y familia”. Raya González, Pura, (Escuela Superi or de Comunicación de Granada). CAPÍTULO 15. “La recepción de las imágenes de sufrimiento y muerte en la sociedad del espectáculo y sus efectos morales ”. Linde Navas, Antonio (Universidad de Málaga). CAPÍTULO 16. “¿Cómo los medios informati vos catalanes tratan a las personas jóvenes? Análisis de situación e instrumentos de mejora”. Figueras Maz, Mónica; Mauri de los Ríos, Marcel (UPF). CAPÍTULO 17. “Comunicación humanitaria para el desarrollo, comunicación social: entre ética y estética. Pro puestas teóricas de definición”. Manzini, M arina; Saiz Echezarreta, Vanes a; Donatello, Elisabe t h (Universidad de Castilla la Mancha y Universidad Complutense de Madrid). CAPÍTULO 18. “Reflexiones y perplejidades sobre la p rotección de menores en el entorno audiovisual”. Martínez Otero, Juan María (Uni versidad Cardenal Herrara CEU) CAPÍTULO 19. “Análisis ético-social de la s enfermedades raras en la prensa española. La espectacularidad clínica como valor noticia”. Sánchez Castillo, Sebastián (Universidad de Valencia). CAPÍTULO 20. “Iconografía y culto a la representación: terrorismo y comunicación”. Veres, Luis (Universidad de Valencia). CAPÍTULO 21. “La vulneración de la inti midad, el honor y la imagen de las personas en los programas de entretenimie nto. El caso de “El juego de Tu vida” (Telecinco)”. López Meri, Amparo (Universidad San Pablo CEU de Valencia). CAPÍTULO 22. “Ética desde la práctica: pa utas y claves en la actuación de un periodista durante la cobertura de un suceso”. Marauri Castillo, Íñigo; Rodríguez González, María del Mar (Unive rsidad del País Vasco). CAPÍTULO 23. “El armario so cial y mediático de la enfermedad mental”. García Reina, Leticia (Universidad de Sevilla). 5 CAPÍTULO 24. “Cultura y valores en los co ntenidos audiovisuales dirigidos al público infantil: una aproximación teórica sobre bases empíricas”. Reig, Ramón; Mancinas Chávez, Rosalba (Universidad de Sevilla). CAPÍTULO 25. “A la vista de todos: Democracia panóptica y sociedad del espectáculo”. De Mingo Rodríguez, Alicia Mª (Universidad de Sevilla). CAPÍTULO 26. “Religión y espa cio público en J. Haberlas”. Panea Márquez, José Manuel (Universidad de Sevilla). CAPÍTULO 27. “Hacia una ética del cuerpo bailador. Reproducción y subversión de los roles sexuados en la representación coreog ráfica”. Mellila Bakha, (Universidad de Valencia). CAPÍTULO 28. “Las imágenes del objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM). La pobreza y los ciudadanos como protagonis tas de las fotos de los periódicos portugueses”. Sónia Lamy (Escuela Superior de Educaçao de Portalegre). CAPÍTULO 29. “Estigma social y ética peri odística: El caso de las personas adictas a las drogas ilegales en Puerto Rico”. Betancourt Díaz, Elba (Universidad de Puerto Rico). CAPÍTULO 30. “Las radios universitaria s como medios de comunicación alternativos al servicio de la ciudadanía”. Contreras Pulido, Paloma; Aguaded Gómez, J. Ignacio (Universidad de Huelva). CAPÍTULO 31. “Entrevista en prensa y étic a: el caso de “E l periodista y el asesino”. Gobantes Bilbao, Maite (Universidad de Zam ora). CAPÍTULO 32. “La hibridación de fórmulas regulatorias al servicio del bien d e la comunicación: el caso de los códigos so bre el tratamiento informativo de la violencia contra la mujer” Martínez, Beatriz (Universidad de Vigo). CAPÍTULO 33. “La ética periodística en los 27 países de la Unión Europea”. Barroso Asenjo, Porfirio; López Talavera, Ma ría del Mar (U niversidad Com plutense de Madrid) CAPÍTULO 34. “La actuación del Defens or del Lector, del Oyente, del Telespectador o de la Audiencia en la empresa periodística española (1985-2010). Fortalezas y debilidad es” Maciá Barbe, Carlos (Universidad Carlos III). CAPÍTULO 35. “La intendencia y cualificació n de los órganos de control de la radio televisión española. Situación de los Consejos autonómicos (CAC, CAA y COAN)”. López Cepeda, Ana María (Universidad de Santiago de Compostela). CAPÍTULO 36. “El hereje vencido por las es tructuras de poder: similitudes entre Jezabel (protagonista de Jezabel de Willia m Wyler, 1938) y Julian Assange, creador de Wikileaks”. Martínez Fábregas, Jezabel (U niversidad de Sevilla). 6 CAPÍTULO 37. “Responsabilidad ética en in ternet: Wikilea ks y la difusión de documentos secretos” . Vidal Vega, Javier; Romero Po rtillo, José (U niversidad de Sevilla). CAPÍTULO 38. “Re-mediación de l directo como estrategia de producción en la TDT: El directo sucedáneo como nuevo formato de programa”. Fernández Fernández, Cesáreo; Galán Gubillo, Esteba n (Universitat Jaume I de Castellón). CAPÍTULO 39. “Principios de la ética periodís tica en la figura del corresponsal de guerra”. Alcántara López, Rocío; Del Pozo Cruz, José Teodoro (Universidad de Sevilla). CAPÍTULO 40. “La responsabilidad ética de l documentalista de los medios de comunicación”. Alcántara Hernández, Mª Ángeles; Domínguez Delgado, Rubén (Universidad de Sevilla). CAPÍTULO 41. “La confusión entre inform ación y publicidad: el caso de las revistas”. Paulo Serra (Universidad de Beira Interior). CAPÍTULO 42. “Medios de com unicación y Think Tanks”. Ca stillo Esparcia, Antonio (Universidad de Málaga). CAPÍTULO 43. “El pensamiento de T. R. Malt hius en el discurso demográfico de la prensa de referencia”. Febreiro Leal, Isabel (U niversidad de Vigo). CAPÍTULO 44. “El director ético y el direct or patético en los informativo s de televisión en España”. Mateos Martín, Concha (Unive rsidad Rey Juan Carlos de Madrid). CAPÍTULO 45. “Periodismo económico: estándares informativos de calidad y perfil del periodis ta especializado”. Elvira Calvo (Univers idad Comp lutense de Madrid). CAPÍTULO 46. “Configuración de los medios de comunicación como condicionante de la imagen de los países del su r. Relaciones Norte-Sur”. Fernández Torres, María Jesús (Unive rsidad de Málaga). CAPÍTULO 47. “Formas de comunicación, lib ertad y acción emancipadora en la teoría de la comunicación de Jurgen Habermas” . Federico Gadea, Walter (Universidad de Huelva). CAPÍTULO 48. “Referentes deontológicos y autorreguladores en la información en una televisión pública. El ejemplo de rtva”. Olmo López, Agustín (Universidad de Sevilla). CAPÍTULO 49. “Informar con responsabilidad. La deontología como pilar básico de la calidad periodística” Palau Samp io, Dolors (Universidad de Valencia). CAPÍTULO 50. “Charges e límites éticos”. Cunha Gallas, Kelma; Dias Gom es, Alisson, (Facultade Santo A gostinho, Piauí, Brasil). 7 CAPÍTULO 51. “Ética, rendición de cuentas en los medios de comunicación y sus contenidos aplicados al Servicio de Defensoría de la empresa Brasil de Comunicación”. Oliveira Paulino, Fernando; Leal Filho, Laurindo; Martins da Silva, Luiz; Faria, Jairo (Unive rsidad de Brasil). CAPÍTULO 52. “El modelo de negocio de Te lecinco: la rentabilidad del formato espectáculo el concepto de calidad ”. Martín Ávila, Antonio y Nogales Bocio, Antonia Isabel. (Universidad de Sevilla). CAPÍTULO 53. “Responsabilidad social corp orativa : análissi de tratamiento informativo en la prensa española”. León Isern, Sonia. (Uni versidad de Málaga). CAPÍTULO 54. “Wikileaks: ¿Es la traición un deber cívico?”. Pastor, J.M.. (Universidad del País Vasco). CAPÍTULO 55. “Dilemas éticos y discur sividad en el fotoperiodismo”. Martínez Cousinou, Pablo. (Univers idad de Sevilla). CAPÍTULO 56. “Autocontrol y enseñanza de la ética periodística: convergen cias de cinco países andinos”. González Portela, María Luján. (Univers idad Com plutense de Madrid). CAPÍTULO 57. “Notas sobre la crisis del grupo Prisa y el papel de los periodistas. Primeras repercusiones de la venta de Cuatro y el cie rre de CNN Plus”. Nogales Bocio, Antonia Isabel y Martín Ávila, Ant onio Javier. (Universid ad de Sevilla). CAPÍTULO 58. “¿Periodistas contra periodis tas? Análisis crítico- constructivo de las propuestas de regulación de las pr incipales organizaciones periodísticas españolas”. Jiménez Góm ez, Eva. (Universidad Ramón Llul). CAPÍTULO 59. “Terrorismo financiero. El discurso de los mercados en los medios de comunicación”. Toledano, Samuel. (Universidad de La Laguna, Tenerife). CAPÍTULO 60. “A Autorregulaçao no serviço publico de radio portugues- ocas de Provedor do Ouvinte”. Bonixe, Luis. (Superior de Edu caçao de Portalegre, Portugal). CAPÍTULO 61. “Códigos de étic a y fotografía de prensa” Franquet dos Santos, Miguel. (Universidad de Blanquerna). CAPÍTULO 62. “Estudio sobre los códigos deontológicos de los gabinetes de comunicación”. Almansa Martínez, Ana. (U niversidad de Málaga). CAPÍTULO 63. “El consumidor ante la publicidad ilícita en los medios de comunicación”. De Vicente, Aída María. (U niversidad de Granada). CAPÍTULO 64. “La buena praxis como elemento definitorio de una profesión: la ética en la publicidad”. López Berna, Sonia; Martín Llaguno, Marta y Papi Galvez, Nartalia. (Universidad d e Alicante). 8 CAPÍTULO 65. “La autorregulación como m ecanismo de control ético de la creatividad publicitaria: el copy- advine”. Orbea Mira, Jesús; López Berna, Sonia y Fernández Poyatos, Mª Dolores. (Universidad de Alicante). CAPÍTULO 66. “Stakeholders y diálogo ético en las empresas de comunicación”. Orozco Toro, Jaime Alberto y F erré Pavi a, Carme. (Universidad Autónom a de Barcelona, España y Universidad Pon tificia Boliviana, Colombia). CAPÍTULO 67. “Publicidad social en Uniradio: realidad o ficción”. Valor Rodríguez, Lorena y González Mairena, Manuel. (Universidad de Huelva). CAPÍTULO 68. “VLC. Increíble pero cierta. La ciudad de Valencia y la nueva comunicación institucional”. Molla Furió, Diego. (Unive rsidad de Valencia). CAPÍTULO 69. “El código PAOS a examen: una aproximación a su estudio a través de la comparación con otras normas autorreguladoras internacionales ”. González Díaz, Cristina. (Uni versidad de Alicante). CAPÍTULO 70. “Valores asociados a Coca Cola a través de la música de sus spots”. Sánchez Porras, María José y Martín ez Rodrigo, Estrella. (Universidad de Granada). CAPÍTULO 71. “Ética de las emociones en las campañas de la Dirección General de Tráfico”. Segura García, Rosario y Martínez R odrigo, Estrella (Universidad de Granada). CAPÍTULO 72. “Los límites éticos de la public idad: el jurado de autocontrol de la Publicidad como paradigma de buenas prácticas”. López Jiménez, David. (Universidad de Huelva). CAPÍTULO 73. “El proceso de la construc ción del nuevo código de la publicidad infantil de juguetes”. Martín Llaguno, Marta; Francés Barceló, Maite; Magarzo, Rosario y Hernández Ruiz, Alejandra. (Universidad de Alicante). CAPÍTULO 74. “Estudio de los publirreportaje s en el diario impreso desde un enfoque ético: el caso del Diario Información”. Lara González r, Alicia. (Universidad Miguel Hernández de Elche). CAPÍTULO 75. “La neuropublicidad: ¿una oportunidad o una amenaza? Un análisis desde la ética de la publicidad”. A. Fenstra, Ram ón. (Universidad Jaume I de Castellón). CAPÍTULO 76. “La ética periodística a través de la gran pantalla” Dias Gomes, Alison; Rodríguez Fidalgo, María Isabel; Graças Tar gino, María Das; Gutiérrez San Miguel, Begoña. (Facultade Santo Agostinho, Piau í, Brasil; Universidad de Salam anca, España).  CAPÍTULO 77. “El escenario televisivo español tras el apagón analógico”. Fernández Fernández, Cesáre o y Galán Cubillo, Esteban. (Universidad Jaum e I de Castellón).  9 CAPÍTULO 78. “Niños y telenoticiero: cuestiones éticas y estécticas”. F antin. (University of Santa Catarina , UFSC, Florianópolis, Brazil).   CAPÍTULO 79. “The good Communications a nd its enemies in the Global Age”. Bechelloni, Giovanni. (Universidad de Florencia, Italia). CAPÍTULO 80. “La miopía del consumidor an te las estrategias comerciales en la red”. Núñez Cansado, Marian. (U niversidad de Valladolid).  CAPÍTULO 81. “¿Deben los órganos de autocontrol promocionarse acerca de los comentarios escritos por los usuarios? El caso de Deutsche Pres serat”. Lacasa, Iván. (Universidad Inte rnacional de Catalunya).   CAPÍTULO 82. “Las paradojas de Internet: entre el control gubernamental y la regulación civil de las redes sociales”. Pineda de Alcazar, Migdalia. (Universidad de Zulia, Venezuela).  CAPÍTULO 83. “Nuevas formas de manipul ación: la red y la comunicación política (el caso de Wikileaks)”. G arcía Gordillo, María del Mar; Pérez Curiel, Concha y Rodríguez Rey, Ana. (Universidad de Sevilla).  CAPÍTULO 84. “Los contenidos musicales en la radio digital. Hacia la regulación del espacio y los drechos de propiedad intelectual”. García González, Aurora y Luaces Fandiño, Xoan. (Universidad de Vigo).  CAPÍTULO 85. “La ética de la conf ianza en el periodismo digital” V. Rosas, Omar. (Universidad de Nam ur, Bélgica).   CAPÍTULO 86. “Libertad de expresión frente a privacidad en la red. El riesgo de la vulneración de los derechos a la intimi dad y a la propia imagen en las redes sociales y otras aplicaciones de la Web 2.0”. Subires Mancera, María Purificación. (Universidad de Málaga).  CAPÍTULO 87. “La ética del periodismo a debate. Nuevos medios y periodismo ciudadano”. Tavares do Couto, Dilnéia Roch ana. (Universidad de Brasil).  CAPÍTULO 88. “El álbum familiar en al red: enseñando nuestros bebés al mundo”. Visa Barbosa, Mariona. (Universitat de Lleida).  CAPÍTULO 89. “La saturación publicitaria en lso nuevos entornos digitales: ¿una cuestión ética?”. Castelló Mar tínez, Araceli. (Universidad Cardena l Herrera C EU, Valencia).  CAPÍTULO 90. “Evolución de interrelaciones entre intimidad y vid a privada y las nuevas tecnologías de la comunicación e información”. Noain Sánchez, Amaya y Barroso Asenjo, Porfirio. (Unive rsidad Com plutense de Madrid).  CAPÍTULO 91. “Los códigos de conducta elaborados por la industria para Internet: estado actual y perspectivas de futuro”. López Jiménez, David.  10 CAPÍTULO 92. “La ética de la confianza en el periodismo digital”. V. Rosas, Omar. (Universidad de Nam ur, Bélgica).  CAPÍTULO 93. “Tecnología, valores periodís ticos: implicaciones de la ética informativa para e l periodismo digital”. V. Rosas, Om ar. (Universidad de Namur, Bélgica).  CAPÍTULO 94. “Uso periodístico de las red es sociales: ventajas, obstáculos y riesgos”. Romero Portillo, José y Vidal Vega, Ja vier. (Universidad de Sevilla) CAPÍTULO 95. “Ética periodística en la co nsulta de fuentes med iante Internet y en el tratamiento de la información resultante”. Merlyn Lossada, Leisy Rondón. (Universidad de Zulia, Venezuela).  CAPÍTULO 96. “El uso de las redes sociales en el trabajo periodístico: límites éticos”. García Estevez, Noelia. (Universidad de Sevilla).   CAPÍTULO 97. “Las redes sociales como herra mienta de control ético de Internet. Análisis de la actividad en Facebook del Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil relacinada con la persecuci ón de la publicidad ilícita y/o engañosa”. Ortega Maldonado, Álvaro. (Universidad de Granada).   CAPÍTULO 98. “Las radios 2.0 : Redes sociales que precis an de un marco ético de regulación”. Caldevilla Dom ínguez, David; Del Valle Rojas, Mª Elena y Del Valle Mejías, Carlos F. (Universidad Complutens e de Madrid, España; Universidad de La Frontera, Temuco, Chile; Universidad Pedagógi ca Experimental Li bertador, Miranda, Venezuela).   CAPÍTULO 99. “El travelling moral: hacia un compromiso ético de la imagen en movimiento”. Broullón Lozano, Manuel (Uni versidad de Sevilla). CAPÍTULO 100. “Estudio y consideraciones críticas al código de au torregulación de la publicidad infantil de juguetes, de la Asociación Española de Fabricantes de juguetes, junio de 2010”. Camacho Pereira, Consuelo (CEADE). CAPÍTULO 101. “Igualdad de género en la publicidad no convencional de televisión”. Gómez Jarava, Narcisa; Paredes Fern ández, Eugenia (Universidad de Sevilla). CAPÍTULO 102. “Verdad, objetividad y exactitud en la Información”. Montero Ribas, Sara (Universidad Complutense de Madrid). CAPÍTULO 103. “Los sentidos de la respo nsabilidad: un concepto central en la ética de la comunicación”. Boragno Gil, Irene (Universidad de Málaga). CAPÍTULO 104. “Marketing periodístico: algo más q ue publicidad y relaciones públicas”. Santiago Méndez, Gloria (U niversidad de Sevilla). 11 CAPÍTULO 105. “Comunicación, tecnología y democracia. La cuestión de los valores y la formación”. Cardeiro Pedreira, Mari Carm en (Universidad de Santiago de Compostela). 12 INTRODUCCIÓN La ética periodística a comienzo del siglo XXI Juan Carlos Suárez Villegas (Universidad de Sevilla) [email protected] El carácter dinámico de la sociedad frente a la celeridad de los cambios producidos en el mundo de la comunicación, requieren del buen ej ercicio de la ética com unicativa; y los medios de com unicación com o principales prot agonistas y responsables ante la socied ad deben basar su labor en el respeto a los derechos de la s personas y el compromiso educativo con la formación cívica y política de la ciudadanía. En consecuencia, la visión reduccionista del comunicador como una es pecie de terminal tecnológico res ulta inadecuada. La formación ética y hum anista del comunicador social es u na garantía de la libertad ciudadana. Reconocer el valor de lo hum ano es la primera exigencia del comunicador social y aquí entra la ética com o reflexión crítica de la realidad social. Una visión de la comunicac ión com o un instrumento de educación, en el que se potencien valores de integración comunitaria y el respeto a la dignidad y los derechos de la personalidad. Desde el punto de vista social, el sistem a mercantiliza la inform ación y somete lo humano al libre m ercado, haci endo que la ética reclame lo hum ano como el núcleo de cualquier ejercicio comunicativo. L a ética en la comunicación no sólo es una garantía de calidad y una inversión en credibilidad y c onfianza; contribuye a gestar una sociedad crítica, tolerante y responsab le. Como ha m anifestado la profesora Adela Cortina, “pensar con seriedad y deliberar sobr e una ética de los medios de comunicación es una de las tareas más importantes, y tam bién más urgentes, en u na sociedad que quiera serlo de ciudadanos, y no de siervos”. Por eso lo s m edios de comunicación han de potenciar el uso público de la razón como condici ón fundamental de una ciudadanía activa y responsable con los poderes públicos. Corresponde a instituciones como la Univer sidad de Sevilla y la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo lid erar una reflex ión sobre las funciones de los m edios de comunicación en los nu evos paradigmas de co nvivencia multicultural del siglo X XI. Siguiendo al profesor de la Universidad de Sevilla, Manuel Ángel Vázquez Medel, “nuestra institu ción universitaria de bería es tar comprom etida con el desarro llo, en su seno, de una acción comunicativa , orientada –a trav és del diálogo y la transdiscursividad– hacia la comp rensión y al establecimiento de consensos razonables, un proceso en el que los actores se debe n encaminar al entendim iento mutuo sobre normas y valores y no sólo sobre m edios y fines, en vez de potenciar acciones estratégicas , teleo lógicas, instrumentales e impositiv as que, siendo acríticas con el sistema, tien den a perpetuar un statu quo casi siempre injusto . La Universidad del siglo 13 XXI no se puede construir al margen de esta ética de la acción comunicativa , de esta ética dialógica (K. O. Appel). Es preciso pensar en la labor que ejerce la ética de la comunicación en una sociedad eminentem ente multicultura l, en la que el respeto a la diversidad e identidad cultu ral constituye una condición indispensable para la igualdad y la libertad. La comunicación social ha de contribuir a la integración entr e las distintas culturas que conviven en una sociedad abierta y plural, basada en el re speto a la liberta d individual y la iguald ad como valores cardinales de una ética de m ocrática. La desigualdad comunicativa constituye hoy día un obstáculo para la libertad social. En consonancia con las líneas de trabajo de la Fundación Tres Culturas, cuyos objetivos son la promoción del diálogo, la paz y la tolerancia entre pueblos y culturas, y apoyando la iniciativa del II Plan para la Alianza de Civilizaciones que prom ueve el uso responsable de los medios de comunicación, consideramos m uy importante la puesta en marcha de un congreso destinado a reflexionar sobr e la responsabilidad comuni cativa en un mundo globalizado. No menos necesario resulta la ética com o fr eno a las tendencias se nsacionalistas de la información y el m orbo de la ciudadanía hací a la intimidad hum ana. La humanidad en su conjunto constituye el au téntico enriquecimiento de la sociedad, las personas son las responsables del cambio social y los m edios tienen un papel fundamental en este sentido a través del entusiasmo de sus convi cciones. Erran quienes emplean la espectacularización del dolor y la tragedia ajena como modelo com unicativo, incluso los que piensan que es la mejor pócim a para concienciar a la población ante la barbarie humana. Sólo un diseño de com unicación que respete la dignidad de las personas y refleje de manera igualita ria al conjunto de la hum an idad, sin distinción de sexo, religión, raza, etnia, lengua, as pecto físico o singularidad en su modo de vivir y ser, podrá garantizar el libre de sarrollo de la sociedad. Con este encuentro se pretende crear ta mbién, un foro de debate que recoja las opiniones en torno a un tema tan sensible como la influencia de la ética en los m edios de comunicación y su posterior impacto en la form ación de la opinión pública. La Fundación Tres Culturas desea impulsar en el contexto de este Congreso un debate acerca de la importancia de los medios de comunicación en los conflictos internacionales . Para ello, contarem os con la pres encia de expertos a nivel local e internacional, que nos acercarán a la realidad que viven los m edios en los distintos escenarios de actuación. Por otro lado, se precisa una reflexión dirigida a entender la comunicación como fenómeno global, con los juegos de poder que surgen de flujos com unicativos que retransmiten una visión parcial de los acont ecimientos. Un mundo más seguro pasa por un mundo m ás comunicado y capaz de hacer de los m edios de comunicación espacios de diálogos y participación ciudadana. Por tal razón, algunos de los tem as que serán objeto de at ención prioritaria en este congreso son los siguientes. 14 Los límites éticos al sensacio nalismo informativo y mediático . La intimidad asediad a. El impacto que ejercen los m edios de com unicación en los derechos de la persona: el derecho al honor, a la intimidad y a la propia im agen, son inherentes del ser humano, y por ello, los lím ites éticos deben constituir una barrera infranqueable. No deben olvidarse los criterios éticos en la diligencia prof esional de los medios, en el modo de actuar de una profesi ón que ha de servir como punta de lanza a la sociedad sobre los valo res que han de estar presentes en la convivencia. Por eso, unos medios de comunicación que convierten la privacidad en objeto de atención injustificada, que faltan con ligereza al honor de las personas, o que conceden a la cámara el derecho de grabar y poseer la vida del otro sobre la lent e de su objetivo, son formas que menoscaban la dignidad hum ana. No menos preocupante es pre guntarse por la ética de la imagen, de los límites d e su valor informativo y de los excesos que se com eten en su utilización para d espertar conciencias habituadas al consumo del dolor ajeno. Ética de los medios y educación cívica . Se tratará de reflexionar sob re las func iones éticas asociadas a los m edios de comunicación (desde la p rensa escrita y la radio, h asta la TV e Internet) en el deven ir de las sociedades dem ocráticas. Los m edios de comunicación son educadores permanentes de la opinión pública asum iendo una labor e ducativa intrínseca en todas sus propuestas de comunicación. Por ello, su análisis servirá como punto de partida para com prender la importancia de una buena educació n mediátic a en tales sociedades. La alfabetización mediática, así com o la educación en valo res a través de la com unicación, son retos indispensables de nuestras sociedad es actu ales. Las form as de comunicar son tam bién “contenidos” y son éstos los que primeramen te llam an la atención de los m ás pequeños. Por esta razón, se precisa reflexionar s obre la importancia de los m edios de comunicación en cuestiones tan actuales en nu estra sociedad como la igualdad de género, la violencia social, la discrimin ació n silenciada de los c olectivos más vulnerables o una adecuada educación políti ca para ejercer las funciones ciudadanas. La atención a las exigencias de la convivenc ia multicultu ral y el pluralismo religioso y su tratamiento por parte de los m edios de com unicación son otros importantes objetivos de esta sección. Medios de comunicación y poder político. La responsabilidad étic a de los medios de comunicación como garantía de la verdad informativa . Propone este espacio la reflexi ón sobre los riesgos que entrañ a el control de los medios de comunicación por parte de lo s poderes pol íticos y económicos, que pu edan actuar de algún modo en beneficio propio. Analizam os el papel de los medios com o correa de transmisión de los intereses político-económ ic os del sistem a, los cuales condicionan los contenidos informativos, incluso encontrando intereses foráneos en informaciones. La transnacionalidad de los grupos mediáticos h a permitido el flujo de intereses político- económicos no sólo nacionales, que influye n directam ente en la versión de las informaciones vertidas por los m edios. C on todo ello, apoyamos el estudio de la responsabilidad ética de periodistas y medi os de comunicación frente a los riesgos de 15 las empresas m ediáticas, así como posible s connivencias entre poder político y poder mediático que supongan formas de censuras “democráticas”. Abordaremos también en el m arco del congre so la responsabilida d de los m edios de comunicación en la cobertura de los conflictos internacionales . La función ética de la comunicación es esencia l para alcanzar una comprensión equilibrada y razonada de los conflictos, a fin de motivar a la opinión públi ca a favor de soluciones pacíficas y justas. Audiencias activas: la ética de los recep tores como productores de contenidos informativos . Desde sus comienzos la Ética de la Com unicación se ha preo cupado de velar porque los emisores institu cionales (medios de com unicación, públicos y privados) tuvieran en cuenta ciertos principio s a la hora de elaborar sus conten idos. Pero las líneas tr azadas por la Ética y deontología para orientar a profesionales y em presas de la com unicación en el buen desarrollo de su función social y su com patibi lidad con los valores de la democracia, se han torcido. La irrupción de la s audiencias participativas en el sistema comunicativo configurado por Internet obliga a repensar la Ética de la Com unicación, que ahora debe redimensionar esas norm as y valores m orales para guiar al nuevo sujeto moral que se convierte en emisor de contenidos. Un segundo aspecto es el de las normas de participación, que obliga a las empresas comunicativas a ex igir a los usuarios de la comunicación que utilizan sus canales de participación un comportamiento m oral que se traduce en normas de participación. Uno de los canales más utilizados en este sentido es el de com ent ar las noticias en la prensa digital. ¿Se cum plen esas normas de particip ación? ¿El diálogo entre usuarios de la comunicación es com patible con la democracia? La tensión entre mercado y dem ocracia, entre Política y Economía es el tercer aspecto interesante a tratar en este apartado. Las nuevas tecnologías ha n abierto de par en par las puertas de la participación de los lectores en los ciberdia rios. Pero, ¿esta iniciativa obedece realmente a una voluntad dem ocrátic a de participación o, po r el contrario, obedece a una estrategia de marketing que tiene como objetivo principal fidelizar a la audiencia y obtener a través de ella contenidos a coste cero? Periodismo y prof esión: Análisis ético y deontológico de las propuestas sobre un futuro Estatuto profesional. Desde una perspectiva ética y deontológica, que el Periodismo sea o no una profesión no constituye un tema baladí. La de ontología, que tiene en la ética profesional su pilar de apoyo fundamental, necesita de la profes ió n para encauzarse óptimamente como autoexigencia de aquellos que desarrollan el quehacer prof esional. Las o bligaciones y responsabilidades deontológicas han de ser es tablecidas por el co lectivo profesional. Conocidas y asumidas, hasta el punto de hacerlas propias, p or todos y cada uno de los que ejercen la profesión. Si sólo implica a unos pocos la profesión se resiente y com o tal no existe. No sólo hay que definir esas normas (creando el código deontológico) e implantar mecanism os para supervisarlas y co rregir lo s comportam ientos que las vulneren, es preciso constitu ir un organism o principal o referente que ostente la r epresentación de 16 todo el colectivo profesional, y sea capaz (por cuanto así esté legitim ado ética, deontológica y legalmente) de instaurar los deberes y los derechos que permitan a los profesionales ser consecuentes con su función social. Un estatuto aspira a regular en este sentido la profesió n, además de com en zar por una tarea básica: definir tanto la actividad en sí com o al profesional, para, de esta manera, justificar el porqué de las normas contenidas en el m ismo y a quién pueden serle aplicadas. Es imprescindible una garantía efectiva de la independencia del profesional de la información, sin la que se puede padecer un “secuestro dem ocrático” de quienes contribuyen a la formación de la opinión púb lica dentro de estructuras em presariales que se deben a otros sectores e intereses. La evolución de las distintas propuestas de Estatuto profesional y el debate sobre lo s m odelos de organización profesional más efectivo, serán otros de los frentes que se aborden en el presente congreso con el objetivo primordial de la reflexión éti ca al servicio de la comunicación. 17 CAPÍTULO 1 “Una buena praxis en el tratamiento informativo de la inmigración en tiempos de crisis” Almudena Revilla Guijarro (Universidad Europea de Madrid) almudena.revilla@uem .es Resumen. Esta contribución se ce ntra en el análisis de n oticias sobr e inmigración en la pr ensa española y, partiendo de los presupuestos del análisis cr ítico del discurso, se ha analizado el fenómeno de la inm igración en los m edios de comunicación españoles en este tiempo de cris is. La recogida de datos se realizó en oct ubre y noviembre de 2008, revisando durante dos semanas los periódicos El País, ABC, ADN y 20 minutos y en m arzo y abril de 2010 en los mismos periódicos, obtenie ndo un total de 604 artículos. Palabras clave: medios de comunicación, inm igraci ón, tratamiento inform ativo, discurso periodístico, crisis económica Abstract: This paper focuses on the immigration news in the Spanis h press, using the principles of critical d iscourse analysis to evaluate the phenom enon of foreign immigration in the Spanish m edia in times of crisis. The data was collected betw een October and Novem ber of 2008, reviewing during two full weeks Spanish newspapers like El País, ABC, ADN and 20 minutos) and also between March and April of the year 2010, gath ering a total of 604 articles for its further analysis. Keywords: mass m edia, immigration, informativ e treatment, m edia discourse, economic crisis 1. Intr oducción La crisis económica devuelve al colecti vo inm igrante el triste honor de ser considerado por la población española parte implicada en el conflicto soc ial. Esta comunicación pretende señalar hasta qué punto los m edios de comunicación, en concreto, determinados m edios de la prensa escrita y en la Red, tr asladan a sus páginas esa posible realidad y cuáles deberían ser la s pautas que habría que seguir para que la inmigración tuviera el tratam iento info rmativo correcto, aquel que se m erece. Dentro del proyecto “ Estudio lingü ístico multidiscip linar sobre la población inmigrante en la Com unidad de Madrid” (desarrollado por la red INMIGRA 2007- CM, financiado por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ), se realizaron una serie de análisis teniendo en cuenta el banco de materiales periodísticos que se había recopilado en dos periodos temporales distin tos: 2008 y 2010. En esta ocasión, se buscaba establecer las posibles d iferencias y similitudes en cuanto al tratamiento 18 informativo de la inm igración producida en el paso de dos años, años inmersos en la crisis intern acional. Posteriorm ente, se ha realizado el anál isis crítico y comparativo del discurso partiendo de los datos obtenidos de las publicaciones diarias de los periódicos generalistas El País y ABC, y de los medios gratuitos ADN y 20 minutos, en la primera quincena de octubre y la primera quincen a de noviembre de 2008, por un lado, y , por otro, en la primera quincena de marz o y la segunda quincena de abril de 2010. La lectura y selección de las in formaciones de estas publicacione s se realizó tanto en la versión en papel como en la versión electr ónica, y se obtuvieron un total de 318 textos encuadrados en diferentes gé neros periodísticos en el pe riodo seleccionado de 2008 y 286 en el periodo de 2010 en los mismos periódicos. T ambién se atendió en el periodo de 2008 a la denominada prensa de integración, en este cas o Latino y Sí se puede, que proporcionaron un total de 325 artículos vinculados con la inmigración. Do s años después, el equipo de Inmigra consideró oportuno sustituir la revisión de estos últimos dos periódicos por seis de los países de origen de muchos de los extranjeros que viven en España, como son La República, El comer cio, El popular y Ajá (Perú), El espectador y El tiempo (Colombia) , para comprobar cóm o se recibían las inform aciones allende el océano y si cambiaban mucho los registros de las mismas en com paración con lo que ocurría en España en periódicos dedicados al colectivo. Con el vaciado de prensa y la com paración de los textos se pretendía comprobar si la crisis ha bía af ectado al tratamiento inform ativo de la inmigración y dentro de la sociedad a la iguald ad de derechos a la hora de la integración de dicho colectivo. 2. Inmigración y crisis en los medios : el estado de la cuestión. En la sociedad española es fundamental, para la convivencia, la existencia de una igualdad de derechos entre ciudadanos nacionales y foráneos. En eso consiste la política de integración, en la equiparación de derechos. En que todos disfruten de las mism as posibilidades y e xpectativas. T ambién qu e estén oblig ados a los mism os deberes y , desgraciadamente, por estos motivos sufren de los m ismos problem as. Es evidente la consolidación de la gravedad de la situación económica en estos últimos dos años y cómo los inm igrantes se han visto involuc rados en sus graves consecuencias. Sin duda, la principal, una mayor ta sa de desem pleo: de los 4.754.502 extranjeros que viven en Es paña, 600.000 no tienen trabajo. 1 El Estado ha intentado reaccionar con una serie de medidas para com batir estos fenómenos, com o la estimulación del regreso a sus países de or igen de forma voluntaria con el abono del paro al que legalmente tengan derecho, la reducción de la entrada legal por m otivos laborales, la lim itación de futuras inc orporaci ones al m ercado de trabajo por motivos de residencia y una m ayor penalización a las entr adas ileg ales. Pero, ¿ son estas actuaciones eficaces o generan situaciones no deseadas ? ¿T o do ello está reflejado en los artículos de prensa? 1 Dato recogido por el Ministerio de T rabajo e Inmigración y publicado por Morcillo, C. en “Los extranje ros ya no tienen i nterés p or vivir e n España”, ABC, 4 de ene ro de 201 1, p. 27. 19 El colectivo inmigrante, gran contrib ui dor del crecimiento ec onómico de nuestro país en la última década, se convierte ahora en culpable d e la recesión, si se hace caso a algunas imágenes que recibim os desde los medios. Sin em bar go, los problemas sur gidos de la coyuntura económica pertenecen a toda la sociedad y no a un único grupo social. La responsabilidad de los m edios de comunicación es la de crear un contexto en el que no se promuevan condiciones propicias para que se desarro llen actitude s de rechazo o resentimiento hacia el extran jero. Es neces ario huir del amarillism o periodístico, que conculca los princip ios constitucionales de la igualdad, provo cando abusos informativos y manipulaciones en las noticias. Los lectores no son conscientes de forma “espontánea” del trasfondo ideológico, pero sí los periodistas que deben tener en cuenta que hay que transmitir unos valores. El lengu aje, herramienta del profesional de la información, puede evitar la discriminación de los inm igrantes. Hay que decir que la inmigración no genera delincuencia. Y no lo hace porque básicamente la inm igración es un concepto laboral. Al que viene a cometer delitos sin perm iso de residencia no se le puede llama r inm igrante, sino delincuente transfronterizo. Y no es cues tión de eufemismos, sino de identificar correctamente y llam ar a las cosas por su nom bre. […] Por tanto, debemos tener en cuenta que una abrumadora m ayoría de inmigrantes m antiene los mismos compor tam i entos en relación con el respeto a la ley , a los derechos de los demás y a la convivencia que el resto de la población. Si la presencia de extranjeros incide en las tasas de delincuencia, ello no altera el impacto positivo de conjunto de la inmigración. Y no tiene sentido hablar , en este contexto, de los inmigr antes como si fueran un colectivo único con un rasgo común que se m anifiesta en una diferente manera de relacionarse con las normas, las leyes y el del ito. GARCÍA-CALABRÉS, F . (2009: pp. 56- 57). Muchas han sido las propuestas de códi gos deontológicos desde que en 1983 se creó el Código Internaciona l de Ética Periodística UNESCO, que en el punto 8 establecía la defensa de valores universal es de la Humanidad por parte de los periodistas. Siguiendo estas pautas se llevó a cabo la redacción de l Código Europeo de Deontología del Periodismo (1993), que remite a la defensa de los derechos del hom bre no solo por parte de los periodistas sino de los m edios de comunicació n, ampliando lo propuesto por la UNESCO diez años antes. Dentro de nuestras fronteras se podría n señalar el Código Deontológico del Sindicato de Periodistas de Madrid, propuesto en marzo de 2000, los docum entos producidos por los Consejos Audiovisuales de Andalucía, Cataluña y Navarra, y más recientemente la Guía práctica para los pr ofesionales de los medios de comunicación: tratamiento mediático de la inmigración y la guía propuesta por el grupo Inm ilingua de la red INMIGRA 2007- CM, Lengua e Inmigración, que, como las anteriores, recoge las recomendaciones enunciadas por el Manual de estilo sobre minorías étnicas redactado por el Colegio de Periodi stas de Cataluña (que se puede encontrar en Quaderns del CAC) y que son las que se atendieron para co mprobar si se ha respetado una buena praxis a la hora de tratar al colectivo inmigrante. Una de las normas recom endadas señalaba la no inclusión del origen, raza, religión o color del protagonist a de la información. Se consid eraba prescindible para la comprensión de la noticia. Así, en el periodo de 2008 se leían titulares de noticias, en las 20 que los inmigrantes eran los actores, que resp etaban este principio com o “Redada contra los narcos en su banquete de bodas” (ADN, 7-X-08) o “Detenido un hombre por intentar robar en una tienda en el Cabezo de T orres” (20 minutos, 15-X-08). Sin embar go, al analizar los diferentes textos, se com probó cómo los medios de integración preferían especifi car estos datos. Desde las not icias de caráct er positivo, esa identificación perm itía a los inmigrantes dejar de ser anónim o y lograban ser protagonistas, con todos sus derechos, de esos textos, y en las informaciones relacionadas con la delincuencia y la mar ginalid ad la aclarac ión de esos datos evitaba la generalización de igualar a todos los inmigrantes en un aspecto totalm ente negativo. T itulares como “El prim er bebé del Puerta de Hierro, un dominicano” (Sí se pu ede, 11 - X-08), “Un convenio ayudará a la inserc ión laboral de la mujer islám ica” (Sí se puede , 1-XI-08) o “La Policía detiene a un nigeriano en V alencia por vender a su pareja por 6.000 €” (Sí se puede, 1-X-08) dan prueba de ello. En los textos recopilados en 2010, en los periódicos generalistas, se observa que se simplifican las denom inaciones al hablar de problemas generales bajo el térm ino “inmigrantes” (“Seis in migrantes logran cru zar el Estrecho en una lancha de juguete” (El País, 16-IV -10), “Interceptan a 2 inmigran tes escondidos en camiones en Ceuta” (ADN, 20-IV -10), “El fiscal pide seis años de cárcel para los jefes del inmigrante que perdió un brazo” (El País, 28- IV -10), dejando de usar de finitivamente los térm inos despectivos de “ilegales” y “sin papeles”, 2 pero al hablar de delito s sí se m arca con el gentilicio ya en el titular , cosa que no ocurría con tanta f recuencia en las noticias recogidas dos años antes. Se habla de “pro stíbulos chinos”, “prostitutas rusas”, “una boliviana en prisión por tráfico sexual de niños” y se enuncian titulares como “La policía quiere expulsar a un senegalé s por vender en el ‘top m anta’” (El País, 9-III-10). La religión musulmana identifica una seri e de inform aciones que son citadas como ataques directos a los principios democrátic os del país, como una forma de imposición de sus propias reglas, como “Libertad sin fianza para los imputados por form ar un tribunal islám ico en V alls” (El País, 12-III-10) y las “ guerras” del velo. En los principios defendidos por los dis tintos códigos deontológicos, se habla de la necesidad de m inimizar las informaciones negativ as, de que no se dram aticen ni potencien estas noticias llev ando a posibles enfrentamient os o creando conflictos a una escala mayor que la real. En el caso de las informaciones relacionadas con el velo, se observa que en el periodo seleccionado de 2010 no parece hab erse cumplido esa premisa si atendem os a las numerosos textos (67 en quince días) que sobre ese asunto se encuentran: “El A yuntamiento, contra el velo de Najwa” (ABC, 18-IV -10), “Otras tres menores del m ismo instituto son apa rtadas de clase por llev ar velo” (20 minutos, 19-IV - 10) o “Arrecia la polém ica contra el velo” (El País, 20-IV -10). Atendiendo a otras informaciones, se ha comprobado que ya no se presenta el Islam en la prensa como “exponente de una br echa cultural insalvable entr e los inmigrantes y la población nativa” GIORDANO, E. (1996: p. 174), pero sí como una forma de presión, de subversión por parte de los musulmanes de mantener unas m arcas de identificación no reconocidas por el orden occi dental, puesto que en las informaciones que se recogen se 2 A excepción del artículo “Socialistas y Esquerra ap oy an a CiU en Vic pese a la delación de 'sin papeles'” (El País, 15-IV-10), que ya aparece entrecomillado. “Ilegales” es utilizado en otras inform aciones com o adjetivo , no c omo nom bre. 21 tacha al velo como “evidente d iscriminaci ón hacia la m ujer y que se presenta con frecuencia como sím bolo de sumisión a la voluntad de los padres y maridos” (ABC, 17- IV -10). Aunque en otros artículos se preguntan “¿Es el hiyab un símbolo de discriminación de la m ujer?” (El País, 21-IV -10): La conclusión es evidente: el uso del hiyab no es necesariamente una práctica discriminatoria. Y esto es algo evid ente para cualquiera que es té dispuesto a superar el racismo en el cual los eur opeos som os educados. Lástima que numerosos políticos y creadores de opinión prefieran af erra rse a sus pre- juicios, que los conducen a una actitud de arrogante superioridad frente a las 'culturas inferior es'. Una postura qu e va contra las libertades individuales, favorece el avance de la extrema derecha y refuerza a aquello s sectores dentro de las comunidades m usulmanas que aconsejan a los musulmanes el no mezclarse con una sociedad que los rechaza. Se aprecia así la opinión de periódic os ideológicamente diferenciados, aunque hay aspectos en los que coinciden, como re saltar la aportación económ ica realizada por la población inmigrante y tam b ién a la hora de informar s obre problem as de integración en localidades concretas. Con un titular tan expresivo com o “Salt, una olla a presió n” (El País, 6-III-10 ) , se inicia el reportaje en e l que se puede leer un texto entre comilla do tan alarmante com o “Y o soy prorracista” y toda una narración objetiv a de los hechos (la selección ya ha sido subjetiv a) de una ciudad “caldeada” donde “cualquier ex cusa es buena para iniciar un conflicto ”. El buen hacer de los peri odistas no lleva a potenciar esos posibles enfrentamientos, sino que buscan reflejar todas las voces del m unicipio para posteriores interpretaciones. El contrast e de las distintas versiones incide en la calidad de la información propor cionada por los medios, ya que “una imagen distorsionada y agigantada puede contribuir a un ester eotipo falso que incita y sustenta la xenofobia”. Calvo Buezas (2000: p. 127). La prensa se hace eco en este tiempo de noticias cada vez m ás relacionadas con la xenofobia y el racismo. Si en 2008 todavía se daba paso a noticias vinculadas con los flujos migratorios y las necesidades del m er cado laboral y se empezaba a hablar de la restricción de la reagrupación f amiliar como ejem plo de medidas tomadas por el gobierno, en 2010 crecen las informaciones relaci onadas con el crec iente temor de la población española a la competencia del colectivo inm igrante en el acceso al mercado laboral y a las prestaciones sociales, que se convierte en desencadenante de noticias con un marcado carácter xenófobo y racista: “ T res de cada cuatro españoles a favor de endurecer las leyes de inmigración” ( El País, 2-III-10), “El PP vincula a los gitanos rumanos con la delincuencia” ( El País, 25-IV -1 0), “Casi la mita d de los españoles tiene una primera im agen nega tiva de la inmigración” (ADN, 2-III-10), “La crisis económica radicaliza a la sociedad en contra de la inmigración” (El País, 3-III-10) o “La crisis sube el rechazo a los inmigrantes y la demanda de leyes m ás duras” (20 minutos, 2-III-10): La actual crisis ha elev ado el rechazo de la pobl ación española hacia los inmigrantes , cuyo núm ero considera “excesivo”, y ha acrecentado su demanda de políticas migratoria s más restrictivas. […] Pese a que en la actua lidad llegan menos inm i grantes a España , debido al nuevo escenario laboral y a un mayor control en las fronter as, la transigencia con el extranjero se hace d epender cad a vez m ás de las necesidades laborales y de su capacidad de integrarse, según las 2.800 respuestas de la encuesta anual del 22 Observatorio [del Racismo del Minister io de T rabajo e Inmigración] , que s e realiza desde 2005. Informaciones que co mentan datos procedentes de encuestas y fuentes estadísticas y otras que hablan de una realidad m ás subjetiva: la de la convivencia de los ciudadanos. Así pues, la prensa sigue dese mpeñando un papel im portante al configurar la imagen de la inm igración. “ Imagen que, en caso de ser positiva, afectará en la génesis de xenofilia, mientras que de ser negativa incidirá en la extensión de la xenofobia”. CEA D'ANCONA, Mª Á. (2009: p. 12). En esa construcción de la “imagen” es muy importan te el lenguaje y sí parece ev idente que con el paso del tiempo este ha evolucionado, solucionando algunos problemas de léxico que se ha bían planteado con anterioridad. Términos como “avalancha”, “asa lto”, “ilegales” o “s in papeles” se han evitado y , en el caso de estos últimos, si son utilizados siem pre se entrecomillan o funcionan como adjetiv os, no como nombres. T ambién los m edios parecen haber aprendido (y atendido a la ex plicación de sus Manuales) cu ál es la distin ción entre algunos conceptos referidos al Islam, que de por sí im plica una diversidad de culturas. “Islámico”, “musulmán”, “islam ista” son palabras que no deben utilizarse como sinónimo de árabe. En el prim er caso, se ut iliza como adjetivo que señala a quien sigue la religión del Islam o elem entos que guardan relación con ella ( “ Estalla el debate sobre legislar el uso del pañuelo islámico en clase” ( El País, 22-IV -10), “Una asociación islámica llevará al TC la decisión de apartar a Nawja” (ABC, 22-IV -10)), m ientras que “musulmán” es el sustantivo que define a aquellos que “profesan la religión de Mahoma” y se nom bra como “islamista” al que estudia el Islam o al “partidario de gobernar políticamente según los dogmas y pr eceptos morales que constituyen la r eligión de Mahoma” MAR TÍNEZ DE SOUSA, J. (2003 : p. 335). Es decir , se ha buscado la claridad al escr ibir , evitando diferentes in terpretaciones que pudieran ocasionar daño. Una expresión lingüística no es el espejo que refleja una realidad determinada, pues la lengua sólo proporci ona la urdim bre sobre la que el oyente teje su imagen de los hechos. No obs tante, la form a lingüística utilizada condiciona en buena medida el resultado de esa tarea. Elegir un nombre u otro, añadir un adjetivo o suprimirlo, fa vorece o dificulta una determinada representación de la realidad. La Lingüística nos da pr uebas de ello y , a la vez, nos proporciona las soluciones para conseguir que nuestro discurso no perjudique a otras personas. De nosot ros dependerá su uso. POR T OLÉS, J. (1997: p. 21). Pero hay que ser conscientes de que el a horro al redactar es imprescindible y que en nuestra realidad léxica no contamos siem pre con los suficientes sinónimos, por lo que no hay que ser temerosos ante las pa labras sino an te la s ideas que quieran transmitir . 3. T emática y ubicación en el periódico de las in formaciones sobre inmigración. En la última década, los m edios han ido incorporando informaciones más heterogéneas respecto a los inmigrantes, puest o que el crecim iento de este colectivo ha hecho que interesaran más y que se convierta n en un grupo fuerte como audiencia. La 23 profusión de informaciones vinculadas a es te colectivo hizo que los medios de integración crecieran y se consolidaran: La necesidad de una prensa que cubriera las carencias de este co lectivo, totalmente heterog éneo, hizo que aparec ieran diversos m edios dedicados a la inmigración. En diez años se ha supera do el cen tenar entre pe riódicos, radios y televisiones. Los números dejan claro que la prensa “inm igrante españo la” está en auge. REVILLA, A. (2009: p. 15). Estos medios son los m ás próximos a los protagonistas de la información por lo que les dedican todas sus páginas. No hay una diferencia cuantita tiva de una sección sobre otra en cuanto a las not icias que se ofrecen, pero sí asuntos más destacados que inciden en la especialización, en el encuadre positivo de los textos y en la búsqueda por convertirse en servidores públicos con una información más cercana a la audiencia inmigrante. Pero no se puede dejar de ver la p rensa de in tegración como una excepción, ya que en los medios generalistas tienen asignada su ubicación en determ inadas secciones, siendo una m inoría de informaciones las que recalan en otras páginas de los periódicos. Así pues, al analizar los textos se ap recia cóm o la información relacion ada con el colectivo inmigrante se vincula co n las seccio nes de Sociedad (o sección Nacional, aunque trate tema social) y Sucesos en estos años. Del total de 318 noticias recogidas en el periodo de 2008, 152 corresponden a lo social y 97 a informaciones sobre hechos delictivos en los que los inmi grantes son víctim as y verdugos. Dos años después, de las 286 noticias recopiladas, 154 aparecen en Sociedad y 68 en Sucesos. Si en 2008 los noticias se ocupaban fundamentalmente de la llegada de inmigrantes irregulares, nauf ragios de pateras y cayucos , el retorno, voluntario o forzoso, de los extranjeros a sus países de or igen, aspectos educati vos y laborales, y en los sucesos, violencia domés tica, en 2010 por un lado los medi os se hacen mayor eco de los retos y problemas de la inm igración en su adaptación, pero también el m ayor número de inform aciones lo ocupan hechos que delatan prejuicios de los españoles: hechos xenófobos en los que los periodista s recogen declaracione s de experiencias personales que limitan los razonam ientos y que son reflejo del fantasm a del desemp leo. En cuanto a los sucesos, delitos de prostitució n, robos y extorsión son los que m ás titulares ocu pan (“Robaban coches m ientras los propietar ios jugaban al golf o m ontaban a caballo” (20 minutos, 12-III-10), “Dos mossos heridos en Barcelona por los asaltantes de un prostíbulo chino” (ABC, 1-III-10)). En cuanto a los asuntos políticos, las cifras de inform aciones es similar (41 en 2008 y 45 en 2010), a unque los temas han cam biado: de la creación de leyes y normativa para regular la m archa de inmigrante s o bien su integración, se ha pasado a la petición de los políticos de serenidad frente a las tensiones soci ales, a pesar de que algunas de ellas fueron provocad as por algunos partidos. Mien tras que, en el ámbito económico, hace dos añ os doblaban el núm ero de noticias, aunque los asuntos siguen siendo muy parecidos: “[El Banc o de España] en el inform e también destaca el impacto negativo de la crisis sobre los hombres, los colectivos con m enor nivel de educación y los inmigran tes”. (“ El Banco de España ve m ejorar la inversión y «señales dispares» en el consumo”, ABC, 5-III-10). Sin embar go, es significativo que cuando el asunto que 24 más preocupa al ciudadano es la crisis, la pr ensa no haga partícipe a los inm igrantes de esa preocupación y aparezcan m ás en las anterio rmente citadas secciones . T ambién están presentes noticias cultural es, deportivas y locales en muy menor número. En 2010 la prensa se hace eco de las inform aciones vinculadas con el colectivo inmigrante en otras latitudes, cosa que no se veía reflejada en el perio do analizado de 2008. Nueve noticias que se ubican en Internacional. Ejemplos qué hablan de la integración de los inmigrantes (en su m ayoría hispanos, de ahí la atención por parte de los periódicos españo les) en Estados Unidos. T itula res como “Las deportaciones de inmigrantes en EEUU aum entan un 61% desde la llegada de Obama” (ADN, 9-III-10) y “La ley de Arizona fuerza a Estados Uni dos a acelerar la reforma m igratoria” (El P aís, 30-IV -10) son una muestra. 4. Una buena praxis. Los medios incurren en la discrim i nación lingüística y social cuando los mensajes que em iten alimentan e stereotipos y recelos en los ciudadanos y en sus convicciones que llevan a que la integración de los inmigrantes no sea com pleta. En el análisis realizado se ha comprobado cóm o los periodistas han sabido buscar términos alternativos a aquellos que podían herir sensibilidades y han atendido a sus m anuales de estilo y a los códigos deontológicos en general. Cuanto más se dé una com unicación regulada por sus propios acto res (incluido, desde luego, el público) y más guiada por sus valores y bienes internos, menos suje ta estará a interese s y fines ajenos; por consiguiente, más libre será. AZNAR, H. (2005: p.17). En la mayoría de los casos los inm igrantes se han establecido y han pasado a tener necesidades m uy parecidas a las de otro s ciudadanos, pero aún sigu e sin reflejarse esa realidad en su to talidad en la prensa seleccionada. Sería conveniente la creación de espacios dentro de la prensa para lo s testimonios de inmigrantes y personas comprom etidas con sus situaciones para conjug ar así la responsabilidad del uso de la libertad de prensa y llegar a elaborar de m anera coherente un discurso en el que los inmigrantes sean tratados com o cualqui er ciudadano, sin c ondescendencias ni discriminaciones. Es necesario evitar , en la medida de lo posible, la fragm entación de la información y perm itir que los lectores tengan un conocim iento completo de los desencadenantes d e tem as de tanto inter és com o la crisis para no e stablecer correlaciones entre inmigración y noticias de carácter negativo. La inm igración sigue apareciendo como problem a y sus consecuencias ponen en peligro el sistema, por lo que las instituciones deben tomar partido, pues los ciudadanos no se consideran responsables de que no exista una mejor inte gración del colectivo in m i grante ni parecen percatarse de una realidad: la inmigración es parte fundam ental en el desarrollo de nuestra sociedad. Así resulta interesante la eliminación paulatina de discursos y titulares que reproduzcan a los extran jeros que viven en España com o delincuentes que amenazan el bien público y personas que no se integraran nunca debido a su condición racial o cultural. No se pretende ocultar el inter és ante las notic ias relacionadas con el delito, pero sí que el mismo interés mo strado por esas informaciones se muestre también por ver qué razón hace qu e surjan y cuál deb e ser la prevención y resolución 25 de esos conflictos. Pero es evidente que los medios tienden a m ostrar lo m ás llamativo de la sociedad, aunque no sea la realidad total. T ambién se refleja en la prensa la dem anda de los inmigrantes en cuanto a la precariedad laboral, económica y social en la que se encuentran, pero sería conveniente resaltar lo p ositivo en las inform aciones, puesto que la pres encia en la sociedad de la inmigración es tan importante que son protag onistas de otras m uchas noticias, que se pueden leer en medios de integración. Es to apuntaría a que se cam ina hacia una aceptación total del colectivo en España. Si hace un par de años las noticias m ás num erosas estaban lig adas a la llegada de pateras y de inmigrantes de una form a ilegal, y tiempo antes ya se hablaba de la “psicosis de la invasión” (1999: p. 43), en la actualidad se produce la discrim inación hacia los extranjeros an te el sentimiento de los españoles de que los inmigrantes se están beneficiando de los recursos públ icos, olvidando que ellos también han contribuido en su financiación. El peligro ante el futuro está ahí: un estallido de rechazo ante la inmigración si no se solucionan los problemas económicos. El informe “Evolución del racismo y la xenofobia en España (2009)”, elaborado por el Observatorio del Racismo del Mini sterio de T rabajo e Inm igración , y ya mencionado anteriormente, refleja cómo se extiende una menor receptividad ante los extranjeros. La prensa debe presentar al colectivo inmigrante como lo que es en su m ayoría: trabajador e integrado en la sociedad española. Que cons oliden y mantengan esa imagen real frente a la retroalimentación de estereotip os que en otras épocas se hizo. Los media tienen la responsabilidad soci al de no sim plificar la compleja realidad de la inmigración, de no a lim entar los estereotipos, actitudes o percepciones que favorezcan el conflicto y dificulten la convivencia. GRANADOS, A. (2007: p. 44). Así pues, se ha visto cuáles son las pr opuestas para un mejor tratam iento de la información sobre la inm igración, teniendo en cuenta los textos de estos dos últimos años una vez salvado el reto del lenguaje, que se resumirían en el m odo de exponer las noticias, el cuidado al d estacar determ inados aspectos de ellas y de cómo se encuadren dentro de un contexto. Esto, junto a la experiencia diaria de los inm igrantes con otros ciudadanos españoles, conducirá a un mejor conocimiento m utuo y posibilitará la comprensión de que todos se han visto afecta dos por la crisis y que de todos depende crear las oportunidades para salir de ella. 5. Bibliografía. AZNAR, H. (2005) Comunicación r e sponsable: la autorr egulación de los medios. Ariel Comunicación. Barcelona. CAL VO BUEZAS, T . (2000) Inmigración y racismo. Así sienten los jóvenes del siglo XXI. Cauce Editorial. Madrid. CEA D’ANCONA, Mª Á. y V ALLES MAR TÍNEZ, M. S. (2009) Evolución del racismo y la xenofobia en España (Informe 2009). Ministerio de T rabajo e Inmigración. Madrid. 26 COLEGIO DE PERIODIST AS DE CA T ALUÑA (2002) “ Manual de estilo sobre minorías étnicas”. Quaderns del CAC, 12 (enero-abril). Barc elona. Disponible en www .audiovisualcat.net (pp.72-74). GARCÍA-CALABRÉS, F . (2009) Inmigrantes en España. Claves para compr ender un fenómeno mundial. Laberinto. Madrid. GIORDANO, E. (1996) “Propaganda racista y exclusión social del inmigrante”. Cuadernos de información y comunicación, 2. Universidad Com plutense de Madrid. Madrid. GRANADOS, A. (2007) “La realidad narrada y la realidad opinada de la inmigración” en Juan José Igartua y Carlos Muñiz, Medios de comunicación, inmigración y sociedad . Ediciones Universidad de Salamanca. Salam a nca. MAR TÍNEZ DE SOUSA, J. (2003) Libr o de estilo V ocento. Ediciones T rea. Madrid. MORCILLO, C. (201 1) “Los extranjero s y a no tienen inte rés por vivir en España”, ABC, 4 de enero de 201 1, p. 27. POR T OLÉS, J. (1997) “Ilegales. Nombres, adjetivos, y xenofobia”. Mugak , 2: p. 17-21. Centro de Estudios y Document ación sobre Racismo y Xenofobia. San Sebastián. REVILLA GUIJARRO, A. (2009) “Prens a inmigrante: del papel a la Red. Estrategia de diversificación”. Retos del periodismo digita l. Re flexiones desde la Universidad. Asociación de la Prensa de Aragón. Huesca. SENDÍN GUTIÉRREZ, J. C. e IZQUIERDO IRANZO, P . (2008) Guía práctica para los pr ofesionales de los medios de co municación: tratamient o mediático de la inmigración. Subdirección General de Información Administrativa y Publicaciones. Ministerio de T rabaj o e Inmigración. Madrid. V ALLES, M. S.; CEA D’ANCONA, Mª Á. e IZQUIERDO, A. (1999) Las encuestas sobr e inmigración en España y Eur opa. Colección Observatorio Permanente de la Inmigración , 3. IMSERSO. Madrid. 27 CAPÍTULO 2 “La telenovela como vía de exclusión o integración: El caso de El Clon” Martínez Fábregas, Jezabel (Universidad de Sevilla jmartinez10 @us.es Zurbano Berenguer, Belén (Universidad de Sevilla) [email protected] Resumen La presente comunicación pretende, a trav és del análisis de la telenovela El Clon , abordar el nivel de tole rancia hacia la población in migrante de procedencia marroquí afincada hoy por hoy en España. A través del an álisis de contenido se analizarán las pautas cultural-etnográficas en las que coin ciden la cultura musulmana y la occidental y, en las que dive rgen, tratando de demostrar qu e el consumo de este serial favorece la integración de la comunidad m a rroquí en nuestro p aís, al suponer este programa una ventana abierta h acia una cultu ra desconocida y m itific ada con la que tenemos que convivir diariam ente. Palabras clave: El Clon; cultura musulmana; cultu ra occidental; tole rancia cu ltural; telenovelas; tele serie Sumario: 1. Introducción. 2. Metodología. 3. Estudio: Una ventana abierta al mundo m usulmán. 3.1. Desmitificac ión de la cultura musulmana. 3.2. Similitudes y diferencia s entre cultura occidenta l y musulm ana. 3.3. Promoción de la integración o excl usión de la comunidad m usulmana a través de El Clon. 4. Conclusiones. 5. Bibliografía. Abstract: The following communication aims to, thorugh contents analys is of the Serial The Clone, study the tolerancy level with the inmigrant population from Morocco, actually established in Spain. Th rough contents analys is, we will study the cultural-ethnographic guidelines , in which muslim and western cultu re coincide, and in which they diverge, trying to show that th e consum ption of this serial promotes the integration of the Morocan community in our country, having suppossed this programme as an open window to an unknown and m ythic culture whom we have to live with daily. Keywords: The Clone; Muslim culture; western cu lture; cultural tole rancy; serial Summary: 1. Introduction. 2. Methodology. 28 3. Study: An open window to the Muslim world. 3.1. Desmitificación Of th e Muslim culture. 3.2. Similarities and differences betw een western and Muslim culture. 3.3. Promotion of the integration or exclusion of the Muslim community through The Clone . 4. Conclussions. 5. Bibliography. 1. Introducción. El increíble crecimiento de la poblaci ón inm igrante procedente de Marruecos (actualmente, el núm ero de inmigrantes m arro quíes que viven en Es paña asciende a un millón de personas) y otros países del m undo árabe ha generado graves conflictos culturales en el país. El hecho de asimila r la convivencia con una cultura, a priori diferente a la occidental, ha generado la intolerancia por parte de un porcentaje considerable de la ciudadanía española, llegando en algunos casos a la marginación de esta comunidad. En cierto m odo, los medios de com unicación tienen una gran responsabilidad en lo referent e a la imagen que el espectad or nacional configura en su mente sobre el inm igrante afincado en su país. Según un estudio realizado por Carlos Martínez y publicado un www.rebelion.org 3 los medios de com unic ación se refieren en ocasiones a los inmigrantes de forma no exacta, fruto tam bién de la falta de tiempo que condiciona el volumen de información que se emite a través de los m edios de comunicación. Uno de los ejem plos que pone Carlos Martínez es el siguiente: “en dos de l os m ayores crím enes com etidos en Espa ña en l os últim os años sí que aparecía un porcenta je m uy alto de víctimas extranjeras: El atentado terrorist a del 11-M causó la muerte de 1 91 pers onas, de ellas 51 f ueron inmigrant es: d e Rum ania (16), Ec uado r (6), Polonia (4), B ulgari a (4), Pe rú (4), Marruec os (3) Col ombia (2), Ho nduras (2 ), República Dom inicana (2), Ucrania (2), Brasil (1), Chile (1), Cu ba (1), Filipinas (1), Francia (1) y Guinea Bissau (1). Tal y com o se observa por l os países de proce dencia se trataba de t rabajad ores, y p or lo tant o inm igrante s, a pesar que l os medi os se refirieron a “víctimas extranj eras”. También el llamado “Asesino de la Baraja” come tió seis asesinatos consum ado s, de ellos tres fueron víctimas “extranje ras”. Todo ell o sin conta r con las víct imas de accident es labora les sobre los que no cab e duda que los trabajador es “sin papeles y sin derechos” son las víctim as usuales” 4 . Por otro lado, el estudio “La incidencia de la inmigración en el ám bito de la administración de justicia” 5 de Manuel Calvo García, El ena Gascón Sorribas y Jorge Gracia Ibáñez del Laboratorio de S ociología Jurídica de la Univ ersidad de Zaragoza vino a decir lo siguiente: La inmi gració n ante l a justi cia pen al: dist ribución de los r egistr os segú n posici ón del i nmigr ante y estado del expediente. Sentencia Sobreseimiento Archivo Otros Sin categ. T OT AL 3 Disponible en http ://www.rebelion.org/no ticia.php?id=13243 (Consultad o el día 12 de enero de 2011) . 4 Disponible en http ://www.rebelion.org/no ticia.php?id=13243 (Consu ltado el día 12 de ener o de 201 1). 5 CALVO GARCÍ A, Manuel, GASCÓN SORRI BAS, Elena, GARCÍA IBAÑEZ, Jorge. Cuadernos Electrónico s de Filoso fía del De recho. nú m. 6-200 2. 29 provisi onal (abiert o, etc.) Denunciado- detenid o 1485 363 225 140 2213 76,10% 23,70% 57,10% 76,90% 54,50% Denunciante- víctim a 451 1 158 166 41 1816 23,10% 75,60% 42,10% 22,50% 44,70% Otros 16 10 3 1 30 0,80% 0,70 % 0,80% 0,50% 100,0 0% TO T A L 1952 1531 394 182 4059 100,0 0% 10 0,00% 100,0 0% 100,0 0% 100, 00% Fuente: CALVO GARCÍA, Manuel, GASCÓN SORRIB AS, Elena, GARCÍA IBAÑEZ, Jorge. Cuadernos Electrónicos de Filosofía del Derecho. Núm. 6-2002. Disponible en www.rebelión.org/notic ia.php?id=13243 El estudio concluía de la siguien te form a: “Es evidente que el inm igrante no solo es sujeto pasivo denunciado-detenido de nuestra justicia penal, también es usuario de la justicia desde la pe rspectiva contraria com o denunciante víct ima. Y lo es de m anera tan relevante en este segundo caso, como en el primero” 6 . Esto contradice la asimilación que en ocasiones hacen los m edios de comunicación (inm igrante-delincuen te) y vien e a dem ostrar que el inm igrante es, En España, delincuente y víctima en la m ism a proporción. De esta form a, una visión distorsionada de esta realidad podría con llevar la generación de un temor hacia el inmigrante en el im aginario colectivo de la socied ad española. Por esta razón, parece pertinente la creac ión de series o program as que acerquen al ciudadano español a otras cu lturas con las que tiene que conv ivir en su v ida cotidian a. Y los medios de com unicación tienen una especi al relevancia en este sentido ya que las informaciones sobre este colectivo deben ser tratadas con especial cautela para no generar marginación o exclusión de los m ism os. De hecho, cada vez los medios son m ás precavidos y están demostrando un mayor interés po r esta cuestión realizando programas com o Destino España o, como el caso que nos ocupa, la telenovela, El Clon, ambos emitidos en TVE1. Con este tipo de program as la sociedad española entra en contacto, aunque sea a través de la ficción con una cultura desconoc ida para ellos y con la que convive diariamente. De esta forma, se da el primer paso para experim entar la integración. Sin embargo, muchos expertos en el tema de la integración cultural, como Laura Mijares, afirman que no es el inm igrante el único que debe integrarse, sino que la comunidad entera debe aceptar la co nvivencia desde la tolerancia. Es digno de mención aquí que El Clon contrapone estas dos cu lturas a través de la visión de sus caras más opuestas o extremas . Es decir, enfrenta a Marruecos, con un arraigo aún muy fuerte a la s Sagrad as Escrituras de El Corán , según se explica en la teleserie, con la cultura occidental d e Mi ami, caracterizada por un gran liberalism o que en ocasiones deriv a en libertinaje. Adem ás, la serie da especial importancia a cóm o se 6 CALVO GARCÍ A, Manuel, GASCÓN SORRIBA S, Elena, GARCÍA IBAÑEZ, Jorge. Cuadernos Electrónico s de Filoso fía del Der echo. nú m. 6-2002. 30 ven las relaciones sentimentales en cada una de estas culturas, defendiendo cada una de ellas sus señas de identidad propias. El punto de inflexión lo encontramos en las figuras del Doctor Albieri (un genético de Miami ilusionado con la creación del prim er clon del mundo) y Sidi Ali (un marroquí que ha llevado a cabo sus estudios en España y que, en la serie vive en Marruecos y está casado con cuatro espos as). Estos personajes representan la encarnizada lucha derivada de la co ntradicci ón de valores entre es tas dos culturas. De esta forma, es habitual encontrar a esto s dos personajes defendiendo sus creencias y criticando las del otro. Además, a través de las continu as disc usiones entre Albieri y Sidi Ali, el espectador español se acerca en tono relaja do a través de la ficción a la polém ica –que existe en la realidad- que pervive entre la cultura musulmana y la occidental, detonante de gran parte de la marginación y exclusi ón de la com unidad marroquí en España. De hecho, en estas discusiones s e desmitif ican as pectos de la cultura mu sulmana propiciando su crítica, como por ejemplo, el hecho de que un hom bre musulmán pueda contraer matrim onio hasta cuatro veces. Según las discusiones abordadas en la telenovela esto es posible si la primera esposa lo aprueba. De no ser así, el m arido no podrá desposarse nuevamente. De hecho, la prim era esposa en el contrato pre- matrimonial puede insertar este asp ecto co mo cláusula de obligado cumplim iento por parte del m arido, como aparece refleja do en el capítulo 20 de la serie 7 . 2. Metodología. La presente comunicación parte de la pr em isa de que este serial puede suponer un acercamiento del receptor nacio nal a ciertos valores culturales de Oriente que se ven desmitificados en el pro grama televisivo, lo cual no quiere decir que sea real la visión que de la cultura m usulmana ofrece el serial. Para ello, se abordará la telenovela de sde un punto de vista libre de prejuicios, buscando las similitudes y las diferencias en tre la cultu ra musulmana (representada en la serie, por Marrue cos) y la cultura oc cidental (representada por Miami). Partiendo de esta premisa, es ta comunicación analizará la desm itificación de viejos y rancios convenciona lismos sobre la cultura musulm ana patentes en la telenovela, adem ás se prevé que el consumo de este tipo de programas por parte de la población nacional (España) pod ría suponer un acercam iento entre ambas culturas. Pero, para realizar esta afirmación con rigor científico sería necesaria la realización de una encuesta para analizar el impacto que los contenidos emitidos pueden tener sobre el espectador lo cual aparecerá re flejado en un trabajo posterior Para abordar los objetivos citados anteriormente, se utilizará el análisis de contenido, prestando especi al ate nción a los siguientes parám etros de aná lisis: asimilación de términos árabes, aspectos que propician el enfrentamiento cultural (análisis de las discusiones entre A lbieri y Sidi Ali, que repres entan lo s valores más 7 Todos los capítulos de la tele novela puede n verse en el siguiente enlace http://cub aout.wordpress.com/2010 /02/15/el-clon-2010/ 31 arcaicos de cada una de las culturas enfr entadas), iden tificación cu ltural, cambio de papeles, según la visión que la teleserie pres enta de cada cultu ra (en Marruecos, el hombre tiene las atribucione s y privilegio s que tiene norm almente, la m ujer en Occidente -como la custodia de los hijos en caso de divorcio- según muestra la telenovela en el capítulo número 45). De esta forma, abordarem os la teleserie analizando los aspectos del lenguaje audiovisual y guión de la misma. También, a bordaremos el tratam iento que se le da a determinados aspectos de la cultura musulm ana y con qué intención, a fin de sentar un precedente de una investigación posterior que consistirá en analizar el impacto que la emisión de este serial ha tenido en la población española ya sea fom entando la integración o, por el contrario, la exclusión de la comunida d marroquí en nuestro país. 3. Estudio: una ventana abierta al mundo musulmán. La cultura árabe es una gran desconoc ida para la población española, que en base a tópicos rancios y la imagen que de ella muestran los m edios de comunicación, construye en su imaginario una realidad –en ocasione s- ausente de veracidad. La apuesta de la televisión pública espa ñola de incluir entre su programación esta teleserie supone un gran paso adelante, si no en el acercamiento cultural entre ciudadanos españoles e inmigrantes m arroquíes sí, por lo menos, en perm itir un mayor conocimiento de la cultura de nuestros nuevos vecinos m usulmanes. 3.1. Desmitificación de la cu ltura musulmana. En la cultura occiden tal interpretam os – a priori- de form a errónea muchas de las características de la cultura musulm ana que aparecen reflejadas en la teleserie y que vienen a desm itificar el tópico que hasta ah o ra habíamos tenido de ella. A continuación, se analizan los aspectos culturales de la religión m usulmana que más polém ica generan en nuestro prisma cultur al. La selección del marido es quizás uno de los aspectos m ás controvertidos para nuestra concepción cultural. Mientras en nue stro prisma, el m atrimonio se produce en base al amor que se tienen los contrayentes, en la cultura musulm ana el casamiento se produce por la conv eniencia de las fam ilias de éstos, como se puede observar en el capítulo núm ero 17. Es decir, dos fam ilias que se conocen y se tienen en estima convienen el matrim onio de sus hijos que en muchas ocasiones ni siquiera se conocen. Eso sí, para ello, es imprescindible que los implicados – los supuestos novios- hayan dado el visto bueno al mismo, si no, no se podrá llevar a cabo la firma del contrato pre- matrimonial. Podemos observar esto en el caso de Latifa quien está a punto de desestimar su m atrimonio con Mohamme d por no poder éste cumplir la prom esa contemplada en el con trato sobre la can tidad de oro que regalaría a la novia, aceptándolo finalm ente ésta por miedo a no encontrar otro ho mbre interesado en ella 8 . El siguiente punto de conflicto es el pa pel de la mujer. La teleserie viene a desmentir el supuesto pago en especie que se hace a la fam ilia de la novia en el momento de la fijación del casam iento. Es muy común en occid ente escuchar la 8 El suceso narrado en el text o aparece en el capítulo número 14 de la teleserie. 32 afirmación “en Marruecos com pran a las mu jeres con cam ellos”. Sin embargo, según El Clon , antes de la celebración de una boda, se realiza un contrato pre- matrim onial 9 en el que se fija una cuantía económica que se dará a la familia de la novia para que, en el caso de divorcio, la mujer pueda subsistir económicam ente sin la necesidad de apoyo monetario por parte de su f amilia. Por otro lado, el uso de los camellos tiene su razón de ser en que el novio envía la dote que compra a la novia sobre ellos ha cia la casa de ésta. Dependiendo del grado de riqueza del pretendiente, la dote será m ás o menos volum inosa y por lo tanto más o menos camellos serán necesarios para el transporte de la m isma. De la misma forma que se produce la conve niencia de matrimoni os, en la cultura musulmana también el divorcio está regido por la ley sagrada de El Corán . En base a esto, hay varias formas de divorcio, según se plantea en la telenovela. La prim era opción es el repudio por parte del marido. Si éste grita tres veces a su esposa “Yo te repudio”, el divorcio se hace efectivo, aunque el m arido tiene hasta dos oportunidades para redimirse y pedir a su esposa que vuelv a con él. Si no se arrepintiera, el m a rido debería tener en su casa tres m eses a la muje r para comprobar si está em barazada. Si así fuese, el divorcio quedaría anulado y el m a rido debería hacerse cargo de la mujer hasta que de a luz. Una vez producido el nacimiento de la criatu ra el marido devuelve a la mujer al seno de su familia, lo cual se considera un gran deshonor para ésta. Un ejemplo de este tipo de sucesos 10 , es el siguiente: la protagonista, Jade, es repudiada por su marido, Said, pero dos m eses más tardes descubre que está encinta, por lo que solicita a su marido la nulidad del divorcio para pode r criar a su hija. Fi nalmente, el m arido acepta, y la acoge en el seno de la fam ilia. Si no lo hubiera hecho, el proceso que se habría seguido sería el sigui ente: Jade habría sido devuelt a a su fam i lia y su hija, Khadija, habría sido criada por el marido, ya que desde el momento de la gestación del bebé, la descendencia de un matrimonio pasa a ser de la f am ilia del padre de la criatura, como se explica en el capítulo núm ero 15. Sin embargo, sí el m arido repudiara a la mujer en tres ocasiones, con sus respectivos arrep entimientos, el d ivorcio sería inevitab le y la pareja qued aría separad a, aunque el Libro Sagrado de la cultura musu l mana plantea una última solución. Si am bos están de acuerdo – marido y mujer- podrá n volver a casarse por el siguiente procedimiento: la pareja ya separada, convive durante tres m eses para comprobar que la mujer no está encinta. Si no es así, la m ujer –habiendo aceptado previamente y con el único fin de volver a contraer matrim onio con su esposo- deberá casarse con otro hombre y ser devuelta al día siguiente a su marido con el que ya podrá casarse de nuevo 11 . Eso sí, en esta ocasión, si ésta era la primera esposa y su m arido tiene más de una esposa, la mujer perderá este privilegio pasando a ocupar el puesto que se le asigne como nueva esposa. 9 En este contrato prem atrimonial la mujer que se va a casar puede decidir si el marido podrá desposarse por segunda vez o no, debiendo res petar éste el com promi so que adopte en la firm a del contrato. Si en el contrato no hubiera ningun a cláusu la a este respecto y el marido quisiera desposarse por segunda vez, debería pedir perm iso a su esposa. Si ésta rechazara la propuesta, el marido no podrá casarse de nuevo. Es preciso, sin embargo, recalca r aquí que ésta es la visión que aporta la te leserie en el cap ítulo núm ero 10, en ningún caso se afi rma que sea real. 10 Puede ve rse un ejem plo del repudio del hom bre hacia su esposa en el ca pítulo número 39, en el que Said repudia en tres ocasion es a su esposa, Jade. 11 Este hecho puede verse reflejado en el capítulo número 98 de la teleserie. 33 Un ejemplo de ello lo ob servamos en el caso del tercer d ivor cio de Jade y Said. Una vez manifestado ante el Consejo de fa milia la intenc ión de divorcio y aceptado por todos, Said se arrepiente- por tercera vez- y desea seguir casado con ella, con lo que Jade acepta casarse con Seid, un egipcio que no está interesado en el comprom iso que implica el m atrimonio y que sim boliza la pe rfecta integración en el m undo occidental, para ser posteriormente devuelta a su m a rido con quien se desposará nuevamente 12 . La segunda opción de solicitud de divorcio la emprende la m ujer. Sí en el tratamiento m atrimonial el m arido incumple alguno de los preceptos del libro Sagrado – El Corán -, es decir, insatisfacción en el lec ho conyugal, trato vejatorio a la mujer o incumplimiento de alguna de las cláusu las del contrato, como por ejem plo, haber prometido a la m ujer una trabajadora del hog ar para el desem peño de las tareas y finalmente no contratar a ninguna, la mujer te ndrá derecho a solicitar el divorcio ante un juez. Éste, en prim er lugar, solicitará al ma rido que enmiende su error. De no ser así, el juez decretaría el divorcio y el marido tendría que dar a su exm ujer lo acordado en el contrato pre-matrim onial 13 . Otra opción de divorcio, sin duda la más dur a, es el caso de adulterio. Para llevar a efecto esta modalidad, es necesaria la acusa ción por parte de uno de los dos –m arido o mujer- hacia el otro y que ésta esté avalada po r al menos cuatro testigos presenciales. En ambos casos –tanto m asculino como femenino- el adulterio es castigado por el Corán con ochenta latigazos. De igual forma, si la acusación resultas e ser falsa, se consid eraría blasfemar contra la otra parte lo que ta m bién está castigado. En este caso, sería el denunciante quien recibiría los ochenta latig azos. Si bien es cierto que desde la instauración del nuevo rey de Marruecos, M ohammed VI, la aplicación de este castigo se está empezando a sustituir por la disolución pacífica del matrimonio. Por otro lado, en la tele novela se muestra tam bién, un aspecto muy curioso del matrimonio. En una conversación entre Sidi A li y Jade, su sobrina, aquél le explica cuando ésta se queja de no quere r a su m arido, Said, que en su cultura, a di ferencia de la cultura o ccidental, el mari do se considera un medio para que la m ujer consiga un bien mayor, los hijos 14 . De esta form a, Sidi Ali explica a Jad e que el am or hacia su marido nacerá con el tiempo y la convivenc ia, pero que el amor realm ente lo encontrará con el nacimiento de su descendencia. Por eso, di ce Sidi Ali, debe conservar a su m arido. De esta forma, se rom pe un estereotipo que no m ejora ni empe ora la situación, únicamente supone una ruptura en la form a de entender el matrimonio desde la óptica hombre- m ujer. Y es que, en la cultura occi dental se consideraba injusto que un hombre pudiera casarse con cuatro esposas y la mujer tener que soportarlo, lo que en Occidente se interpreta com o una hum illación hacia la fém ina. Sin em bargo, este nuevo giro hace preguntarse qué papel juega el hombre en el m atrimonio, según los planteam ientos de la teleserie. 3.2. Similitudes y diferencias entre la cultura occidental y mu sulmana. 12 Puede ve rse en el capítulo núm ero 103. 13 La justificación presentada en el texto está basada en las palabras del tío de la protagonista de la teleserie, Sidi Ali, cuando explica a su sobrina las ra zones por las que podría so licitar el divorcio de su marido, Said. Pue de verse refleja d o en el capítulo núm ero 21. 14 Esta afirmación tiene su referencia en el capítu lo número 77 de la telenovela El Clon . 34 En base a lo citado en el apartado anterior, el presente epígrafe aborda a través de una tabla de análisis, distintas cuestione s, entre ellas las citadas anteriorm ente y prestando especial atención al papel de la mujer ya que e lla es quien represen ta el principal punto de inflexión que enfrenta a nuestras culturas. Objeto de análisis Visión en la cultura occidental Visión en la cultura musulmana El uso de velo Sumisión de la mujer a la figura del marido. Evitar pensamientos impuros en los hom bres. Matrimonio Matrimonio por amor. Contrato prematrim onial. Número de esposas Una única esposa. Hasta cuatro esposas. Relaciones extramatrimo- niales Existencia de relaciones extra- matrimoniales. Prohibición de relaciones fuera del matrimonio. Divorcio Convenido. Mediante consejo de familia 15 . Adulterio Sin castigo. Castigado por el Libro Sagrado. Custodia de los hijos en caso de divorcio Para la mujer en la mayoría de los casos. Para el hombre. Indemnización económica tras el divorcio El hombre debe abonar mensualidades económicas a los hijos hasta los 25 años. El hombre debe abonar a la mujer lo convenido en el contrato pre- matrimonial en caso de divorcio 16 . Fuente: Elaboración propia. En base a la tabla anterior, se puede apre ciar un intercambio de papeles entre la mujer y el hombre. En el caso de la cust odia de los hijos, m ientras en occidente normalmente es la m ujer quien en un elevado p orcentaje de casos gana su custodia, en la cultura m usulm ana es el hombre el que por ley se queda con la descendencia. La razón que se esgrime en la telenovela para argum entar este hecho es que la mu jer puede seguir teniendo descendencia propia por ser el seno de la vida, con lo que quedarse el marido con el hijo/-a significa tam bién quedarse con una part e de la esencia de su mujer. Por otro lado, es digna de m ención la identificación entre personajes que se produce entre Said, marido de Jade y Marisa , mujer de Lucas –que tiene una relación amorosa con Jade desde el m omento en que se conocen-. Las acciones que lleva a cabo Said, como intentar separar a Jade de su hija Khadija, están amparadas por la ley musulmana al igual que en la cultura occi dental lo normal es que en un proceso de divorcio sea la madre quien se quede con la cu stodia del/la hijo/-a. De esto precisam ente 15 Al contrario de lo que se a firma en la teleserie, el divorcio en Marruecos se hace hoy por hoy por vía judicial. 16 Aunque no aparece e n la telenovela, la legislación m usulmana tam bién obliga al hom bre, al igual que en Occidente, a pasar una ayuda m ensual a su exm ujer por cada un o de los hijos un a vez se ha hecho efectivo el divorci o. 35 se sirven tanto Marisa com o Said para que sus respectivas parejas sigan con su matrimonio. En el caso de Lucas, de haberse divorcia do de Marisa en los primeros años del matrimonio, adem ás de haber tenido que conf orm arse con las visitas que decretara el juez, habría tenido que pasar la manutención a Natalia, la h ija de am bos. Este hecho le obliga a seguir con su matrimonio. Por su part e, Said, tras el nacim iento de Khadija – hija de éste y Jade- se la va a retirar porque tras el divorc io, la descendencia pasa a ser propiedad de la fam ilia del padr e de la cria tura-. Esto obliga a Jad e a seguir con su matrimonio. De esta forma y, según la te leserie, observamos que ha y una diferencia curiosa entre nuestra cultura y la m usulmana, que consiste principalm ente en un intercam bio de roles sociales: los privilegio s que en occidente tiene la mujer, son en la com unidad árabe para la figura del hombre. 3.3. Promoción de la integración o excl usión de la comunidad musulmana a través de El Clon. A continuación se muestra una tabla en la que se abordan los elem entos mostrados en la teleserie que pueden derivar en la integración o la exclusión de la com unidad musulmana en España. Como se ha dicho ante riormente, en esta com unicación se presta especial atención a la figura de la mujer tal y com o es presentada en la telenovela El Clon. En el objeto de análisis se encontrará únicam ente el pa rám etro que será abordado. La visión que de ellos tienen ambas culturas se ha contem plado en los epígrafes anteriores. Objeto de análisis Integración Exclusión Matrimonio por convenien cia X Solicitud de permiso por parte del m arido a la esposa para volver a desposarse X X Visión del adulterio X Solicitud y form as de divorcio X X Cumplimiento del contrato prem atrimonial en caso de divorcio para asegurar la subsistencia de la mujer X Custodia de los hijos (para el hombre) X Papel del hombre como medio para tener hijos X X Relación entre personajes de occidente y oriente en la serie. X Fuente: Elaboración propia 17 . La sociedad española se enfrenta a una teleserie que aborda un tem a de vital importancia para asegurar la conv ivencia entre los habitant es de España. En un estudio 17 Sirva esta tabla como un punto de par tida para una investig ación posterior que cons istirá en analizar los efectos que ha tenido la emisión de esta teleserie en la configu ración del imaginario colectivo de la sociedad española, ya que rea lizar este análisis ahor a es harto com plicado por dos cuestione s: primero, la teleserie no ha terminado de emitirse en nuestro país a la fecha de fi nalización de este estudio y segundo, y como consecuencia del primero, al no haber llega do el dese nlace de la historia no contamos con una distancia tem poral s uficie nte para valo rar el papel que ha j ugado El Clon en el fom ento de la i ntegraci ón o exclusi ón de la com unida d m arroquí e n Es paña. 36 posterior se analizará en qué medida ha supue sto esta serie un fom e nto de la integración o de la exclusión social y marginación de la comunidad m usulmana en este país. 4. Conclusiones. En primer lugar es digno de m ención re ferirse al público objetivo m ayoritario de esta telenovela: las mu jeres occidentales. En el estudi o posterior que se ha anunciado anteriormente, se intentará dem ostrar una hipótesis que nos m arcamos desde este momento y que consiste en que- a prio ri y por ser el público objetivo de El Clon - ellas (las mujeres occidentales) tom arán conciencia a través del consumo de la mism a de un nuevo punto de vista sobre la cultura musulm an a. Y es que, el hecho de que el marido deba pedir permiso a su prim era esposa para po der desposarse da un giro de tuerca a la concepción occidental de este precepto m usulmán, lo cual no significa que se acepte. Y esto se consigue de una fo rma muy inteligente en la nove la. Por otro lado, mientras desde Marruecos se nos muestra esto, desde Occidente se plantea la producción de infidelidades en el seno de la pareja. De es ta fo rma, se nos inte nta presentar la opción musulmana como preferente. Es decir, el marido tiene dos esposas pero por lo m enos ambas saben que esto es así, m ientras en occidente, la infid elidad genera desconfianza en la pareja y termina debilitándola, según las palabras de Sidi Ali. Por otro lado, los métodos de divorcio pl anteados en la teleserie pueden generar tanto integración como exclusión ya que la población occidental acepta la responsabilidad que tiene el marido con su ex m ujer una vez divorciados pero, desde nuestra percepción cultural se ve como un factor intolera ble el hecho de que para llevarse a efecto el divorcio, el marido de ba repudiar a su m ujer tres veces, considerando este he cho com o una humillación de la m ujer. Pero, quizás uno de los factores más llam ati vos es el hecho de que la custodia de los hijos en la cultura musulmana se otor gue al padre de las criaturas en caso de divorcio. Y es que, no debemos olvidar que la tradición cultural en occidente otorga – en la mayoría de los casos, aunque hay excepciones- los h ijos a la mujer en caso de separación, y esto se de be a una concepción basada en la dependencia de los hijos de su madre ya que ésta es quien los ha dado a lu z. Por tanto, el hecho de que sea el hombre en Marruecos quien se encargue d e los h ijos es un factor cultu ral polémico y, que difícilmente será aceptado por la sociedad. Continuando con el análisis de la figura del hombre que muestra la tele serie com o medio de la m ujer para tener hijos alcanza ndo así la verdadera felicidad, es digno de mención que sería, a nuestro m odo de ver, un factor tanto de integración como de exclusión de la comunidad m usulmana, ya que por un lado, la mujer occidental ve al hombre, al contrario de lo que se creía hasta el momento, únicamente como una vía de procreación. Sin embargo, contrastado este fa ctor con el que se ha abordado en el párrafo anterior se encuentra un a gran cont radicción que lleva a la desconfianza en la concepción occidental. Por último, la relación que establecen los personajes de la teleserie es un gran factor en pro de la integraci ón de la comunidad musulmana, ya que si ellos son capaces de tener una relación por qué no podría existir ésta en tre la población autóctona española y la inmigrante m arroquí. De hecho, cada vez son más las parejas en nuestro país compuestas de esta form a. De hecho, en la teleserie se m ues tra a través de la 37 relación establecida entre Latifa y Lucía que ambos podem os aprender mucho del otro ya que en la diferencia cultural es tá la riqueza de la evolución. En base a todo lo dicho anteriormente, se puede concluir que si bien la te leserie no promueve com pletamente la integración de la comunidad m usulmana en nuestra cultura, El Clon sí favorece un acercamiento cultural entre los sujeto s implicados. Esto se produce por un mecanism o de asimilación por parte d el receptor. No hemos de olvidar que el espectador reproduce las co nductas reflejadas en los m edios de comunicación, tanto las adecuad as como las inapropiadas. De esta f orma, por un mecanismo de im itación, el espectador en cuentra en esta teleno vela todas las herramientas posibles para propiciar la interacción con los vecinos m usulmanes, aunque al igual que en la serie, esté en disc ordancia total con estos en algunos de sus principios. Por esta razón, se puede decir que por simple m imetismo, el espectador puede llegar a desarrollar a través del consumo de esta serie unos m ecanis m os de acercamiento a la cultura árabe potenciando así la tolerancia, lo cual verificarem os o refutaremos en un estudio posterior. De hecho, uno de los elementos de análisis m ás sorprendentes es la visión del marido como un m edio para que la mujer pue da alcanzar la mayor felicidad que según su cultura –y la novela- es tener desce ndencia. Sin embargo, en este m ismo punto se encuentra una gran co ntradicción, ya que en la cultura m usulmana los hijos son propiedad de la fam ilia del marido con lo que si se produjera el divorcio la m adre no podría volver a ver a sus hijos. Éste sin duda, es uno de los elementos que generarían polémica en nuestra cultura. Sin embargo, el tratam iento en la teleserie propicia que la sociedad occidental vea desmentidos algunos de los estereotipos creados en torno a la cultura m usulmana. Y es que, aunque la teleserie no puede desmitificar todo s los estereotipos sociales de esta cultura, sí desmiente algunos parám etros que servirán para que el imaginario colectivo de la sociedad occidental empi ece a tolerar algunos aspectos de la misma. Por otro lado, hem os de hacer una divergen cia en cuanto al grado de tolerancia adquirido gracias a esta te leserie. Se ha de partir de la base de que el público objetivo – o, target- de este tipo de programas es la mujer. Con este hecho, se observa que la teleserie tendrá un mayor im pacto sobre la muje r por lo que se le pr esupone a la fémina occidental el alcance de un mayor grado de tolerancia lo que sin duda, ayudará al resto de la sociedad en la potenciación del acercam i ento entre las dos culturas. Es decir, esta telenovela es únicam ente un paso adelante, una presentación entre las dos culturas que abre las puertas a las dos civilizaciones para emprender un acercam iento que favorezca su convivencia basada principalmente en la potenciación de la tolerancia. También es digno de mención que de fo rma inteligente, el guionista de este programa contrapone dos puntos com pletame nte opuestos y extremos cada uno en su medida. Y es que, hemos de tener en cuen ta que si Marruecos es un país con una legislación aún bastante arcaica desde el punt o de vista de la cultu ra occidental, Miam i es entendido, no sólo desde la cultura mu sulm ana, sino también desde nuestro seno cultural como la cuna de l libertinaje, ya que la visión de Miami que m uestra la novela es, a ojos de los marroquíes, considerada com o la tierra de la corrupción. Sin embargo, el propio espectador occidental ve cosas de los occidentales de Miam i que le molestan a pesar de ser de su propia cultura, como por ejem plo, las conti nuas infidelidades, el consumo de drogas, etc., aspectos estos que aunque com unes en nuest ra sociedad no por 38 ello son menos criticados. De esta form a, el espectador occidental pon e en tela de juicio su propia cultura y empieza a ver bajo otro prisma ciertos aspectos culturales de la comunidad musulmana que antes veía bajo la mirada del prejuicio cultural occidental. Si bien es cierto, y no se debe olvidar, que la in tegración de la comunidad musulmana residente desde hace años en España se está convirtiendo de forma progresiva en un hecho ya que –como se ha citado anteriormente- está aum entando el número de relaciones personales intercultu rales –am istades, matrimonios, noviazgos, etc- y por tanto, el acercamie nto entre personas españolas y musulmanes lo cual es símbolo de una integración y apertura cultur al de la población española a la convivencia entre ambas com unidades. Y esto es un fact or de especial relevancia al intentar responder a la pregunta ¿es posible la in tegración de la comunidad musulm ana en España? La respuesta se es tá demostrando por sí sola con el paso del tiempo produciéndose aspectos como el resaltado más arriba –las re laciones personales interculturales-. Sin embargo, sí es n ecesario aportar información a la población española sobre sus vecinos mu sulmanes a trav és de programas de este tipo ya que si conocen la cultura de estos será más fác il el acercam iento entr e ambas culturas. 5. Bibliografía. BASABE, Nekane, ZLOBINA, Anna, PÁEZ, Darío. (2004) : Integración socio - cultural y adaptac ión psicológica de los inmigrantes extra njeros en el País Vasco. Soziologiazko Euskal Koademoak. Cu adernos Sociológicos Vascos. CALVO GARCÍA, Manuel, GASCÓN S ORRIBAS, Elena, GARCÍA I BAÑEZ, Jorge. Cuadernos Electrónicos de Filosofía del Derecho. Núm. 6-2002. CAPEL, Horacio. (2001): “Inmigrantes extranjeros en España. El derecho a la movilidad y los conflictos de la ada ptación: grandes expectativas y duras realidades”. Revista electrónica de Geograf ía y Ciencias Sociales. GUARDIONE, Yolanda y ELEXP URU, Inés. (1996): “Tierra del sol poniente: Marruecos: gentes, tradiciones y creencias”. Disponible en Scientific Commons en el siguiente enlace: http://148.201.94.3:8991/F?func=direct&c urrent_base=ITE01&doc_number=00016203 9 MIJARES, Laura. (1999): Cuando in migrantes y autóctonos comparten estereotipos: niños, escuela e imágenes sobre la inm igración marroquí en España. Anales de Historia Contemporánea. Vol. 15. MORERAS, Jordi. (2004): La religiosidad en contexto migratorio: pertenencia y observancias”. Atlas de la mi gración marroquí en España. PALAUDARIAS, Miquel Josep. (1999): La es cuela intercu ltural y el papel de la comunidad en el proceso de integr ación. Disponible en books.google.com 39 SAMI NAIR: (29/06/2003): “Educ ar para la integración”. EL PAÍS. OPINIÓN . Debate- Escuela e inmigración. Fuentes digitale s: http://www.network54.com/Forum /6 48396/message/1297009197/El%2BClon%2Bcerr %25C3%25B3%2Benero%2Ben%2BEspa%25C 3%25B1a%2Bliderando%2Bsu%2Bfra nja http://www.rebelion.org/noticia.php?id=13243 http://cubaout.wordpress.com /2010/02/15/el-clon-2010/ 40 CAPÍTULO 3 “Comunicar la diversidad: ampliar la racionalidad del espacio público” Mónica Codina Blasco (Universidad de Navarra) [email protected] Resumen El siglo XXI desarrolla una nueva sensib ilidad acerca de la relació n entre religión, cultura y esfera pública. En 2005 Naci ones Unidas promovía la creación de la Alianza de las Civilizaciones. Uno de sus campos de acción se centra en los m edios de comunicación, apuntand o líderes de opinión en momentos de conflicto y trabajando con los profesionales sobre la com unicación de la diversidad. Estas acciones prácticas comportan un nuevo concepto de racionalidad que obliga a repensar las diversas doctrinas (Rawls, Haberm as) sobre la natura leza del discurso en la esfera pública. Palabras clave : religión, cultura, esfera pública, racionalidad Abstract: The 21st century develop s a new sensibility about the liaison within r eligion, culture and public sphere. In 2005 United Na tions was promoting the creation of the Alliance of the Civilizations. One of his fiel ds of action is m ass media, showing lead ers of opinion in conflict situations and worki ng with the professiona ls on the diversity communication. These practical actions endur e a new concept of public rationality forces to rethink the diverse doctrines (Raw ls, Habermas) on the nature of the speech in the public sphere. Keywords : religion, culture, public sphere, rationality 1. Una nueva sensibilidad Durante los últimos años se ha desarrolla do en occidente una nueva sensibilidad acerca de la relación entre religión, cultura y espacio público. Además de constituir un tema obligado para las teorías políticas y de la com unicación, ha alcanzado unas dimensiones prácticas insospechadas dent ro del contexto de un m undo donde la comunicación se ha vuelto global. En la práctica existen al menos dos razones que justifican la importancia del tem a. En términos positivos y com o razón prevalen te, se puede afirmar que la religión sigue siendo un elemento antropológico socialm ente relevante. Este hecho se ha puesto particularmente de manifiesto en Europa con los movim ientos migratorios y las consecuencias prácticas que s upone el deseo de una poblaci ón que quiere mantener la educación, el culto y algunas tradiciones en la vida pública. Lo que pone de manifiesto que, más allá d el debate político social que puede originar la presencia de una multiplicidad de religio nes y culturas, la creencia religiosa y la pluralid ad sigue siendo una constante humana. La segunda razón que puede considerarse en térm inos negativos, quizá socialmente alarmantes y por ello m ás operativos, es la necesidad de evitar un posible choq ue de civilizaciones como el preanunciado por Samuel Huntington (2002). Sin duda el atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York el 11 septiem bre de 2001 otorgó al 41 problema una nueva dim ensión, planteando incluso la cuestión de un nuevo orden mundial. En Europa la cues tión práctica y política radica en cómo organizar social y legislativamente la integraci ón de los grupos migratorios de diferentes culturas y religiones dentro de los diversos ordenami entos jurídicos propios de los sistemas democráticos. Sea cual sea la perspectiva desde la que se aborde el problema, la relación en que se encuentran cultura, política y religión constituye una cuesti ón esencialmente ética, ya que afecta al respeto de los derechos huma nos dentro de una realidad socialm ente compleja que exige legislar y com unicar la realidad social de modo adecuado. 2. Diversidad y Derechos Humanos. El derecho a la libertad relig iosa y sus cons ecuencias constituye una de las libertades fundamentales que reconoce la Declaración de Derechos del Hombre aprobada por la Asamblea General de Naciones Un idas en diciembre de 1948. Tal y como señala esta declaración las situ aciones de liberta d, la justicia y la paz se encuentran en relación con el reconocim iento de la dignidad intrínseca del hom bre y, como consecuencia, de su igualdad funda mental. Con esta declaración los Estados Miembros se han com prometido a asegurar, en cooperación con Naciones Unidas, el respeto universal y ef ectivo a los derechos y libertades fundamentales del hom bre y a protegerlos de modo operativo. Todos y cada de uno de los derechos proclamados son im prescindibles como fundamento de toda decisión de orden político, social o jurídi co referida a la integración y comunicación de la diversidad. Al mism o tie mpo se pueden señalar dos de los que se ponen particularmente en juego cuando se ha bla de diversidad cultural y religiosa: Artículo 18 Toda persona tiene derecho a la libertad de pensam iento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religi ón o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia. Artículo 19 Todo individuo tiene derecho a la libertad de opini ón y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión . Si bien la Declaración de Derechos del Hombre constituye un marco ético de referencia en el orden de los principios, el respeto a estos derechos fundam entales no se traduce en un único ordenamiento jurídico. A su vez, las solu ciones de carácter práctico que comporta el ordenam iento social resultan siempre limitadas y plantean problemas al debate público sobre las directrices de su ap licación. Por otra parte, en el debate público se encuentran entrem ezcladas cuestiones de di ferente orden: dimensiones de respeto a la conciencia religiosa, la dignidad de la mujer, así com o problemas de seguridad ciudadana, siendo cuestiones de diferente naturaleza deben analizarse con el rigor debido. No se puede olvidar que el ordenamiento prá ctico remite al debate ulterior acerca de la relación en que se deb erían en con trar política y religión, por lo que co mo consecuencia de los problemas sociales se h a fortalecido el debate acerca de los términos en que debe operar un estado laico o cómo entend er de m odo adecuado qué es 42 y que no es tolerancia, así como la dim ens ión pública de respeto a la diversidad, las dimensiones de racionalidad del debate público y el papel de los m edios de comunicación. Efectivam ente, la agenda comunicativa reto ma repetidam ente el discurso acerca de la libertad de la m ujer, el uso del velo islám ico, los límites de la iron ía, la libertad de enseñanza, o el papel social de las institucion es religiosas, así como del estado. Es tal la relevancia del tem a que en ab ril de 2008 el Centro de Investigaciones Sociológicas publicaba los resulta dos de la segunda encues ta acerca de la religiosid ad en España. Las preguntas inciden sobre tema s de actualidad y dan el pulso estadístico acerca de las creencias. La encuesta realizad a tomando como m uestra de población a 736 personas ofrece los siguientes datos: A la pregunta 9, ¿podría indicarme, por favor, cuál de las siguientes frases refleja mejor sus sentimientos acerca de su creencia en Dios? , el 91,6 % (674 encuestados) afirman sé que Dios existe verdaderamente y no tengo ninguna duda al respecto CIS (2008: p. 5). A la pregunta 27, ¿le parece a Ud. que utilizar símbolos o personajes religiosos con fines humorísticos en los medios de comunicación, es acep table o inaceptable? , el 83,8 % (616 encuestados) responde inaceptable CIS (2008: p. 17). A la pregunta 32 acerca de si el gobierno debe ayudar económicamente sólo a la religión católica, a todas las religiones, o a ninguna, el 72.7 % (534 encuestados) contesta que el gobierno de bería ayudar económicamente a todas las religiones CIS (2008: p. 20). A la pregunta 36, considera Ud. que, en general, en la sociedad española existe respeto por su religión en el ámbito de la escuela, del trabajo, de la asistencia sanitaria y de los medios de comunicación . En relación a los m edios de comunicación un 52,6 % de los encuestados contesta más bien no , y el 39,1 % más bien sí, CIS (2008: p. 22). De los resultados de esta encuesta se deduce que una amplia m ayoría social cree que Dios existe, piensa que no se deben usar los símb olos religiosos con fines humorístico s en los medios de co m unicación, que el estad o debe ayudar económicamente a todas las religiones y c onsidera en un 52,6 % que los m edios de comunicación m ás bien no respetan la religión. Que los encuestados perciban que los m edios de comunicación, lugar propio de expresión de la diversidad, constituyen un ámbito donde más bien no se respetan las creencias de los individuos, no es un a buena noticia para la profesión. 3. Choque de civilizaciones y medios de comunicación. Las situaciones extrem as suelen mostra r con mayor claridad la dim ensión que alcanza un problema y los factores subyacentes. Así en 2006 ocurrieron d os hechos que, aunque de naturaleza diversa, suscitaron un amp lio debate social sobre la repercusión de una comunicación de alcance g lobal y el papel que los m edios de comunicación pued en jugar. Se trata de la public ación en el pe riódico holandés Jyllands-Posten de unas viñetas que ironizaban sobre Ma homa y la revuelta violenta que se desencadena co mo consecuencia en los primeros m eses de 2006 y, por otra parte, d e las reacciones de violencia que suscitó el di scurso pronunciado por Benedi cto XVI en Ratisbona el 12 diciembre de 2006. 43 Las disfunciones sociales que se produjeron en ambos casos ponen de manifiesto la necesidad de reflex ionar sobre la dimensión hum ana de los procesos de com unicación pública dentro de un nuevo contexto, en que las formas de mediación com unicativa adquieren una dimensión global y, por otra parte, obligan a pens ar sobre el m odo adecuado de coordinar diferentes bienes humanos como son la libertad en la comunicación del pensam iento y el respet o a las creencias de una comunidad. 3.1 ¿Una estrategia equivocada? La publicación en septiembre de 2005 de unas viñetas que ironizaban sobre Mahoma en el periódico danés Jylland s-Posten desencadenó a princi pios de 2006 protestas diplomáticas de país es árabes ante el G obierno de Dinam arca, el boicot a productos daneses y episodios de violencia colectiv a que acabaron con num erosas muertes. El detonante de la explosión de violencia se encontraba en la deci sión de publicar estas caricaturas, como estrategia para suscitar un debate entre los islamistas moderados que viven en Europa acerca de las consecuen cias sociales de algunas posiciones de islamistas radicales. Un análisis ponderado de los hechos pone de manifiesto que mientras la publicación de las viñetas pretende ser ocasión de un debate social, la reacci ón de vio lencia se encuadra dentro de un conflicto de orde n político y cultural, promovido por algunos imanes que se trasladan a oriente m edio e incentivan las protestas tomando com o excusa esta publicación. Mientras la mayoría de di arios europeos participaron activamente en un debate sobre la defensa y los límites de la libe rtad de expresi ón, en oriente medio crecía la di mensión política de la revuelt a, RODRIGUEZ-VIRGILI, J. y CODINA, M. (2007: p. 32). Los medios impresos se convierten en act ores de un conflicto político y cultural, cuando deciden reproducir las viñetas como un acto de defensa de la libertad de expresión. Ciertamente la prof esión ya debatía sobre cóm o ev itar los estereotipo s o la necesidad de cuid ar el modo de informar acer ca de la diversidad, pero este caso supone afrontar una situación más compleja en la que se cuestiona por pr im era vez y en serio los límites del derecho a la libertad de expr esión. De hecho, el debate se reabre con fuerza en el 59 Congreso Mundial de Periódico s y 13 Foro Mundial de Redactores Jefe, celebrado en Moscú en junio de 2006, EL MUNDO (2006). Si este cuestionamiento era necesario, de hecho los térm inos en que se plantea suponen un debate interno en Europa, pero no un debate con el mundo árabe, ya que mientras en occidente se genera un debate intelectual público dentro de un contexto democrático , en oriente el problem a se interp reta en térm inos exclusivamente político s. El debate no es relevante pa ra quienes se m ovilizan en or iente m edio, se trata de una situación en que los discursos resultan heterogéneos. La insistencia con que se defiende la public ación de las caricaturas se apoya de m odo explícito y consciente en el derecho al ejerci cio de la libertad de expresión tal y como se entiende en la cultura occidental, mostrando de este m odo una de las grandes heridas que le acompañan. La consolidación de un a progresiva ausencia de sensibilidad religiosa permite a la cultura oc cidental legitim ar o, al menos, m inusvalorar la ridiculización del hecho religioso RODRIG UEZ-VIRGILI, J. y CODINA, M. (2007: p. 38). Por el contrario, dentro del Islam el Corán aparece inseparab l emente unido a un sistema sociopolítico, se trata de un pa radigm a sociopolítico diverso que permite precisamente que la publicación de estas viñe tas sea el detonante de las revueltas. 44 A las razones que Fleming ROSE (2006) arguye para explicar por qué decide encargar y publicar las viñetas como instrum e nto para incentivar un debate con el Islam moderado, subyace una idea de igualdad que to lera la denigración. Su razonam iento se desenvuelve dentro de los pa rámetros racionales de oc cidente que, fuera de este contexto, pueden no ser comprendidos. Este razonamiento presenta una lógica inte resante, interna al m odo de razonar hoy en Occidente. El derecho protege un bien –la libertad de expresión del pensamiento– y para hacerlo deja un amplio m argen de acción donde cabe la expresión inadecuada. El legislador no quiere limitar jurídicam ente el ejercicio de un bien humano, sino que prefiere por la protección de ese bien, confiarlo al recto uso de la palabra RODRIGUEZ-VIRGILI, J. y CODINA, M. ( 2007: p. 39). La consideración de este principio presenta una gran potencia ya que pone de manifiesto la necesidad del derecho como garantía de protección y su insuficiencia en la actuación de los bienes concretos que protege, obligando a entrar en juego a la dimensión ética de la persona. El debate acerca de la publicación de las vi ñ etas, hace necesario p ensar en el sentido que la libertad de conciencia, de credo y de manifestación del propio pensam iento debe tener en el contexto de la vida democrática. La defensa del derecho a la liberta d de difusión del pensamiento protege un bien m a yor, la libertad de la conciencia, un bien que se sitúa en la dimensi ón ética de la pers ona y que por el mismo motivo obliga al respeto. Ya que sin ética, la protección de es te derecho se podría convertir en una forma de totalitarism o pragmático, inclu s o en una sociedad democrática. 3.2 Un discurso en Ratisbona En diciembre de 2006 Benedicto XVI viaja a Ratisbona para tener un encuentro con el mundo de la cultura, desea pronunciar una conferencia en la sede la Universidad con el tema Fe, razón y universidad. R ecuerdos y reflexiones . Se trata de una lección magistral que se dirige de m odo particular a los profesores universitarios. El tema central del discurso es la r acionalidad de la fe, no se di rige específicamente al mundo del Islam, sino al contexto intelectual de un occidente que separa fe y razón. Joseph Ratzinger evoca el tiempo en que com enzó su labor como profesor universitario cuando en el conjunto de la universidad estaba fuera de discusión que, incluso ante un escepticismo tan radical, seguía siendo necesario y razonable interrogarse sobre Dios por medio de la razón , BENEDICTO XVI (2006). Es entonces cuando el discurso trae a cola ción un texto erudito que preten de ayudar a discutir en qué relación se encuentran fe y razón. Recordé todo esto recientemente cuando leí la parte, publicada por el profesor Theodore Khoury (Münster), del diálogo que el docto emperad or bizantino Manuel II Paleólogo, tal vez en los cuarteles de invierno del año 1391 en Ankara, mantuvo con un persa culto sobre el cristianismo y el islam, y sobre la ver dad de ambos, BENEDICTO XVI (2006) . El pontífice señala explícitamente que qui ere aludir a un aspecto marginal del discurso que puede servir como punto de par tida sobre la reflexión del tema elegido. La cuestión hace referencia a la guerra santa, que el emperador aborda con brusquedad como señala explícitam ente la conferencia, tomando así cierta distancia respecto al text o: con una brusquedad que nos sorp rende, brusquedad que para nosotros resulta inaceptable, se dirige a su interlocutor llanamente con la p regunta central sobre la relación entre religión y violencia en general, diciendo: «Muéstrame también lo que Mahoma ha traí do de nuevo, y 45 encontrarás solamente cosas mala s e inhumanas, como su disposición de difun dir por medio de la espada la fe que predicaba » , BENEDICTO XVI (2006). El texto citado sólo pretende plantear el problema de la racionalidad de Dios y del discurso de la fe, el orador pret ende así llegar a la cuestión decisiva: En esta argumentación contra la conversión mediant e la violencia, la afirmación decisiva es: no actuar según la razón es contrario a la natur aleza de Dios. El editor, Th eodore Khoury, comenta: para el emperador, como bizantino educ ado en la filosofía griega, esta afirmación es evidente. En cambio, para la doctrina musulmana, Dios es absolutamente trascendente. Su voluntad no está vinculada a ningu na de nuestras categorías, ni siquiera a la de la racionabilidad , BENEDICTO XVI (2006). El texto ilustra dos posibles posiciones ante la racionalid ad de la fe y perm ite plantear la cuestión central: A este propósito se presenta un dilema en la compre nsión de Dios, y por ta nto en la realización concreta de la religión, que hoy nos plantea un desafío muy di recto. La convicción de que actuar contra la razón está en contradicción con la naturaleza de Dios, ¿es solamente un pensamiento griego o vale siempre y por sí m ismo?, BENEDICTO XVI (2006). El discurso se desarrolla an alizando las conexiones entr e la fe y el pensamiento griego, así como las aportaciones del pensam iento m oderno para finalmente proponer ampliar los lím ites que la razón moderna se impone a sí mism a cuando se reduce a la experimentación y devolverle toda su am p litud, dando a la teología, como ciencia que se interroga sobre la razón de la fe, el es pacio que le corresponde en la universidad. Se trata de una disertación que no sólo no supone un at aque al Islam, sino que invita a un diálogo entre religi ones y quiere hacer notar la dificultad de una razón que se autolimita para alcanzar dicho diálogo: Sólo así seremos capaces de entablar un auténtico diálogo entre las culturas y las religiones, del cual tenemos urgente necesidad. En el m undo occidental está muy difundida la opinión según la cual sólo la razón positivista y las f ormas de la filosofía derivadas de ella son universales. Pero las culturas profundamente religiosas del mundo consideran que precisamente esta exclusión de lo divino de la universalidad de la razón constit uye un ataque a sus convicciones más íntimas. Una razón que sea sorda a lo divino y relegue la religión al ámbito de las subculturas, es incapaz de entrar en el diálogo de las culturas, BENEDICTO XVI (2006) Sin embargo, la conferencia pronuncia da en Ratisbona f ue objeto de duras críticas por parte de la prensa y de reacciones políticas violentas así como manifestaciones populares en Tur quía, Marruecos y Paquistán. Es interesante lee r la entrevista que Peter Seewald realiza a Benedicto XVI en 2010, allí se reflexiona sobre lo acontecido, subrayando cómo la interpretación política de un discurso que no ha sido concebido desd e ese punto de vista es el detonante del problema: Yo había concebido el discurso como una conf erencia estrictamente académica, y así la pronuncié, sin ser consciente de que un discurso papal no es interpretado en clave académica, sino política. La consideración política no tuvo ya en cuenta el tejido fino, sino que sacó de contexto un fragmento y lo convirtió en un hec ho político, que e n sí no era. El discurso trataba una situación perteneciente a un diálog o antiguo que, pienso yo, sigue siendo, por lo demás, de gran interés. El emperador Manuel, aquí citado era en ese tiempo ya vasallo del Imperio otomano. Por tanto, no podía querer atacar a los musulmanes. Pero podía plantear preguntas vivas en el 46 diálogo intelectual. No obstante la comunicación p olítica actual no permite, por su modalid ad, entender contextos tan finos , BENEDICTO XVI (2010: p. 110). De este modo una conferencia que preten de incentivar al mundo de la cultura para que explore las racion alidad de la fe y pronuncia da dentro de un contexto académico, durante el p roceso de su com unicación adquiere la dim ensión de un hecho político. Aparece de nuevo la heterogeneidad en que se produce la comprensión de la comunicación. A lo que hay que añadir, como se hace notar aquí, la dificultad de la comunicación política en su modalidad actual para entender contextos tan finos . La crisis ha puesto de mani fiesto la necesidad q ue t odo credo tiene de p resentar públicamente algunos aspectos de su identida d, así com o algunas de las dificultades que comporta este reto. Ha quedado claro que el Islam debe aclarar dos cosas en el diálogo público: las cuestiones relativas a su relación con la violencia y con la razón. Ahora bien, ha sido un b uen comienzo el hecho de que en sus propias filas se haya percibi do que estas dos cuestiones necesitan y exigen una clarificación , y que con ello se haya inici ado también una reflexión interna entre los eruditos del Islam, que pasó a ser después una reflexión dialogada, BENEDICTO XVI (2010: p. 111). 3.3 La racionalidad del espacio público Las situaciones que acabamos de estudiar han incentivado el deseo de m ejorar los niveles de diálogo y comprensión m utua en tre la cultura islámica y la europea. Se trata de situaciones diferentes, que mues tran los problem as que comporta una comunicación pública de carácter g lobal, así como la importancia de los diferentes contextos comprehensivos en que se reciben los mensajes, y la dificultad que comporta el trabajo periodístico para presentar razo nam ientos sutiles, di stinguiendo diferentes niveles de razonamiento. El análisis d e estos dos c asos permite se ñalar algunos de los problem as prácticos que comporta la com unicación pública de la diversidad: - Qué papel juegan los medios ante una pos ible interpreta ción heterógen ea de los discursos públicos, ya que su recepción no es unívoca y permite incluso que no se perciba el sentido en que se comunica. - Cómo evitar la creación de debates equí vocos, que no constituyen una auténtica situación de diálogo. - Cómo superar la dificultad que comportan las diferent es formas del discurso público en la transmisió n de razonamientos sutiles. En 2005 Naciones Unidas afrontaba la si tuación a través del proyecto de la llamada Alianza de Civilizacion es. Este orga nis mo pretende alcanzar una situación de verdadero diálogo racional, que tenga en cuenta las diferentes doctrinas comprehensivas y las haga presentes en la esfera pública sin violencia. 4. La alianza de civilizaciones y el concepto de esfera pública. Naciones Unidas acoge la inicia tiva de lo s gobiernos de España y Turquía para promover una Alianza de Civilizaciones (A oC), encargando a 20 expertos altam ente cualificados de todo el mundo, estudiar las ví as de conflicto entre diferentes culturas y 47 religiones, con el fin de elaborar algunas recomendaciones que puedan cooperar a desarrollar un proyecto d e Alianza de Civilizacio nes. Fruto de este trabajo, como se puede leer en la inform ación que proporciona en su página oficial, la Alianza trabaja sobre tres objetivos: 1. Desarrollar una red de cooperación entre Estados, orga nizaciones internacionales, grupos de la sociedad civil y entidades del sector privado que comparten los objetiv os de la Alianza de Civilizaciones, para reforzar su interacción y coordinar sus acciones con el sistema de Naciones Unidas; 2. Desarrollar, apoyar y destacar proyectos que promuevan la comprensión y la reconciliación entre culturas a escala mundial y, en par ticular, entre las sociedades Musulmanas y Occidentales. Estos proyectos deberán estar rel acionados con los cuatro campos principales de acción de la Alianza: juventud, ed ucación, medios de comunicación y migración. 3. Establecer relaciones y facilitar el diálogo entre los grupos que pueden actuar como una fuerza de moderación y comprensión du rante periodos de relaciones tensas (AoC). Las recomendaciones d e la Alianza se dirigen a suscita r de múltiples form as el diálogo, creando espacios donde se pueda compre nder la diversidad cu ltural. Y pretende implicar a los m edios de comunicación en la creación de un efecto pos itivo, contando con su capacidad de orientar el debate público y destacar a líd eres de opinión que puedan contribuir a crear un clima social moderado. Se trata de señalar desde los medios a aquellas voces constructivas que pueden ayudar a conform ar los estados de opinión, así como favorecer entre los jóvene s los valores de cooperación, moderación y aprecio por la diversidad. El trabajo de AoC entiende que prom over el diálogo intercultural es cam ino necesario para prevenir futuros conflicto s. Ahora bien, la posición y las accion es concretas que promueve la A lianza de Civi lizaciones ponen en cuestión la posibilidad de validar algunas teorías sobre el fundamento de la racionalidad de la esfera pública. Si algunos autores señalan que el discurso en la esfera pública se debe ceñir a la racionalidad política, la praxis indica la convenien cia de dar conocer y ayudar a comprender tam bién desde los medios de comunicació n la diversidad cultural y religiosa. Ahora bien, lograr esta comprensión excede las posibilidades de una m era racionalidad política como la propuesta por Rawls o la práctica de una razón procedimental o diálogica com o la propuesta por Habermas. Efectivamente, la teoría de la justicia propuesta por Rawls gira en torno a la separación de dos tipos de r acionalidad, por un lado se enc ontraría la razón política y por otro las razones éticas, cu lturales y relig iosas. El diálogo solo será posible de sde la razón política basada en la equidad y la just icia, que abandona las diferentes y legítimas doctrinas comprehensivas RAWLS, J. (1999: 18-19). Sin embargo, los problemas que plantea toda com unicación dentro de un con texto global necesitan ser pensados en sus diferentes niveles culturales y de racionalida d. El análisis de los problem as planteados por la publicación de las viñetas de Mahoma o el discurso pronunciad o en Ratisbona ponen de manifiesto la necesid ad de entrar en diálogo en los diferen tes niveles en que este es posible. Del mismo modo la doctrina dialógica propue sta por Jürgen Haberm as presenta límites precisos, ya que si sólo desde los procedim ientos del sistema político democrático es posible construir la dim e nsión ética de las sociedades, no queda resquicio alguno por el que entr ar en diálogo con quienes se sitúan dentro de un sistema político diferente, sobre todo si se renunc ia a admitir el rol socio político que corresponde a las diferentes doctrinas co mprehensivas, HABERMAS, J. (2006: 27). 48 Las indicaciones de AoC proponen en la práctica no ignorar las diferentes doctrinas comprensivas, sino más bien pone rlas adecuadamente en juego usando los medios de com unicación, para lograr el obj etivo de alcanzar niveles de com presión entre culturas diversas. Si los casos presentados se ñalan la conveniencia de en contrar formas de diálogo entre las diferentes doctrinas comprehensivas y la neces idad de contar con los m edios de comunicación com o actores e impulsores de este diálogo , también abren un nuevo campo para la reflexión práctica y teórica. ¿Cómo m edir el grado de racionalidad que presentan cada una de las doctrinas comp rensivas y cómo hacerlas comprensibles al otro? ¿ Qué dificultades presentan por su propia natu raleza religión y cultura para expresarse adecuadamente en la esfera públic a?, sin duda se trata de preguntas de orden teórico y práctico que animan a seguir trabajando. 5. Bibliografía BENEDICTO XVI (2006) Fe, razón y universidad. Recuerdos y reflexiones. Discurso en la Universidad de Ratisbona , disponible en http://www.vatican.va/holy_father/benedict _xvi/speeches/20 06/september/documents/h f_ben-xvi_spe_20060912_university -regensburg_sp.htm l BENEDICTO XVI (201 0) Luz del Mundo. El papa, la Iglesia y los signos de los tiempos. Una conversación con Peter Seewald . Herder. Barcelona. CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOL ÓGICAS, Religiosidad (II) ESTUDIO Nº 2.759, disponible en http ://www.cis.es/cis/opencms/- Archivos/Marginales/2740_2759/2759/es2759.pdf CODINA, M. Y RODRÍGUEZ-VIRGILI, J. (2007) Journalism for Integration. The Muhammad Cartoons. Javnost-The Public , vol. 14, nº 2, p. 5-20. Eslovenia. EL MUNDO, Las viñetas de Mahoma llegan al Congreso Mundial de Periódicos , 07/06/2006, disponible en http://www.elmundo.es/elm undo/ 2006/06/06/comunicacion/1149614273.html HABERMAS, J. y RATZINGER, J. (2006). Dialéctica de la secularización. Sobre la razón y la religión . Encuentro. Madrid. HUNTINGTON, S. P. (2002). ¿Choque de civilizaciones? Tecnos. Madrid. RAWLS, J. (1993). Political Liberalism . Colum bia University Press. New York. RAWLS, J. (1999). Law of Peoples . Harvard University Press. Cambridge. 49 ROSE, F. (2006). “Why I Published Those Cartoons”. The Washington Post , February 19 UNITED NATIONS (1948). Declaración Universal de Derechos Humanos . 10 de diciembre. UNITED NATIONS ALLIANCE OF CIVILIZATIONS (A oC), disponible en http://www.unaoc.org/ 50 CAPÍTULO 4 “Mujeres y menores inmigrantes en la prensa vasca” Zalbidea Bengoa, Begoña (Unive rsidad del País Vasco) [email protected] Pérez Fuentes, Juan Carlos (Universidad de l País Vasco) [email protected] Urrutia Izagirre, Santiag o (Uni versidad del País Vasco) [email protected] López Pérez, Susana (Universidad del País Vasco) [email protected] Resumen El último estudio que sobre inm igración en Euskadi ha elaborado el Observato rio Ikuspegi constata que en los últimos años la actitud de la población vas ca se ha vuelto menos tolerante, m ás crítica y más restr i ctiva hacia los inm igrantes. Una de las preguntas que surge en este contexto es có mo incide la información difundida por la prensa vasca sobre los colectivos esp ecialme nte desfavorecidos, com o son las mujeres y los menores inm igrantes, en la form ación de la im agen que de ellos p ercibe la ciudadanía vasca. La necesidad de comp render la mencionada incidencia de los m edios justifica este trabajo de investigación cuyo propósito fina l es conocer en qué medida los diarios vascos aplican las recomendaciones deontológicas que propugnan un periodismo alejado de la discriminación, el sensac ionalismo o los estereotipos negativos. Palabras clave: prensa, inmigración, muje res, menores, deontología Abstract: The latest study made by Ikuspegi O bservatory on immigration in Euskadi notes that in recent years the attitude of the Basque population towards immigrants has become less tolerant, more com plaining and more restrictive. One questio n that arises in this context is how the inform ation di splayed by the Basque press affects to disadvantaged groups -such as women and migran t children in their quality of active or passive subjects of the news- by shaping th e image Basque citizens have of them . The need to understand the mentioned im pact of the media justifies this work of investigation, the final aim of which is to know how the Basque dailies follow the ethical recommendations and suppo rt a type of journalism th at is not c onnected with discrimination, sensationalism or negative stereotypes. Keywords: press, immigration, wom en, children, ethics 1. Introducción. En el actual contexto económico la inm i gración ocupa un destacado cuarto lugar en el ranking de problemas 18 que preocupan a los españoles, tras el pa ro, la cris is y los partidos políticos. El último estudio que sobre inmigración en Euskadi ha elaborado el 18 Baróm etro del Cent ro de Inve stigaciones Sociológi cas (CIS), en ero 201 1. En http://www.cis.es/cis/op encms/ Archivos/Ind icad ores/documentos_h tml/TresProblemas.htm l. 51 Observatorio Ikuspegi constata, asimismo, que en los últimos años la actitud de la población vasca se ha vuelto m enos tolerante, más crítica y más rest rictiva hacia este colectivo. De hecho, en nuestro entorno geogr áfico más inmediato, la consideración de la inmigración como problem a se situó en 2010 en el 15,4%, por encima de 2009 (12,9%), de 2008 (7,2%), y superior en cuatro décimas a la de 2007 (15%) 19 . A la hora de comprender las variaciones y cambios registrados, es necesario considerar las diversas causas que confluye n en una coyuntura de crisis, destacando el temor a la com petencia por unos puestos de trabajo cada vez más escasos y por unos recursos limitados. Desd e el ámbito de la sociología, se ha visto que “ El miedo entr e la población nativa (o extranjera ya instalada) a pe rder la preferencia en el acceso a los recursos, junto con su posicionamiento contrario a las denominadas acciones afirmativas o discriminación positiva (a favor de los inmigrantes), aumenta el antagonismo hacia ellos ” (Cea D´Ancona, M y Vallés, M: 2009, p.13). Entre las múltiples razones que exp lican el fenóm eno no se puede olvidar e l papel de los medios de com unicación como confor madores de la opinión pública. En este sentido se pronuncian Namkee Ahn y Pablo Vázquez (2007, p.1) al subrayar la importancia de los mass media com o canales a través de lo s que no sólo se transmiten, sino que también se generan (o al menos se am plifican) las preocupaciones en la sociedad actual. El convencimiento del pape l que ejercen los sopor tes informativos ha dado lugar a una creciente lite ratura sobre el tema, desde las primeras aportaciones de Van Dijk (1994, p.118) –que constata que los re fugiados y las minorías procedentes de los países más pobres son asociados en los m edios de comunicación con amenazas económicas, culturales, con la delincuencia y con los actos violentos– hasta las más recientes en nuestro ámbito geográfico, com o los estudios de Juan José Igartua (2008), de Mario de la Fuente (2006 y 2007), de Ma ría Ángeles Cea y Miguel S. Vallés (2000 y 2009) y de Rodríguez Boyes (2010), que sigu en corroborando que los m edios generan imágenes de discrim inación y exclusión social. 2. Objetivos y metodología. 2.1. Objetivos La tendencia detectada entre la ciudadan ía vasca hacia la pobl ación extranjera es suficientemente relevante como para pregun tarse cómo incide la inform ación difundida por la prensa de Euskad i en la imagen que los vascos tienen de los inmigrantes. Si a la condición de inmigrante se le suman otras ca racterísticas, ser mujer o menor de edad, la necesidad de la investigación crece, por cuan to nos encontram os ante dos colectivos doblemente desfavorecidos. Por este m otivo, el objeto de esta co municación se centra en la imagen que la prensa diaria d el País Vasco proyecta acerca de las m ujeres y los menores inm igrantes en su calidad de sujetos activo s o pasivos de las noticia s. El propósito de fondo es conocer en qué medida los m edios aplican las recomendaciones deontológicas que propugnan un periodismo alejado de la discriminación, el sensacionalismo o los estereotipos negativos, por lo que se ha proced ido al anális is de contenido de aquello que ha sido publicado. 19 Ikuspegi: Percepciones y actitudes hacia la inm igración e xtranjera. J unio 2010. En http://www.ikuspegi.org/documento s/invest igacion/es/barometro_2010FINALcas.p df 52 2.2. Metodología En esta investigación se parte de uno de los conceptos clave en el campo de la investigación en com unicación: el framing o encuadre, herramienta conceptual que cuenta con una sólida trayectoria porque ha de mostrado su eficacia a la hora de explicar los efectos de los medios de comunicaci ón (Vicente Mariño, M; López Rabadán, P: 2009, p. 15); y más en concreto, su aplicación está dando sus frutos en las investigaciones que bu scan conocer los efect os cognitivos del tratam iento informativo de la inmigración (Igartua y Muñiz: 2004; Ig artua et al.: 2009). Se constata que los medios de com unicación no sólo establecen sob re qué asuntos hay que pensar (agenda setting ) sino que también influyen en cóm o pensar sobre dichos asuntos (Igartua :2004). Los encuadres noticios os hacen referencia al tratamiento inform ativo que los medios otorgan a un determ inado asunt o. Se asume que las noticias son una representación de la re alidad realizada por el profesional de la in formación, por lo que la presentación de dicha realidad, previam ent e fragmentada en el p roceso de se lección, dependerá del punto de vista, del encuadre y del enfoque de quien la presenta. La metáfora de la noticia com o una fotografía que aísla una parte de la realidad, enfatiza otra, y la muestra, además, en un contexto que condiciona su lectura, ilustra con acierto las bases de esta teoría (Tankard: 200, p. 100). La búsqueda de es tos encuadres lleva a analizar qué incluyen y qué enfatizan los mass media cuando abordan un tem a, en nuestro caso la inmigración y m ás en concre to, las informaciones sobre la inm igración que incluyen a mujeres o m enores. Con esas premisas, el trabajo de cam po se realizó siguiendo la m etodología cuantitativa y cualitativa. Los prim eros dato s se obtuvieron de encu es tas y entr evistas a periodistas, y de un trabajo sim ilar y en paralelo r ealizado con la ciudadanía. En concreto, entre los inform adores se real izaron 20 entrevistas en profundidad y 172 encuestas on line , teniendo en cuenta las siguientes variables: tipo de m edios en los que trabajan (prensa escrita, te levisión, radio, Internet), sexo, edad, territori o y categoría profesional. Con los segundos se organizaron cuatro grupos de discusión (dos en Bilbao, uno en Vitoria y uno en San Sebastiá n), en el que participaron 16 hombres y 16 mujeres, y se realizaron 600 entrevistas telefónicas a personas adultas residentes en el País Vasco, entre 18 y 69 años, de nivel soci oeconómico am plio, y que fueran aud iencia habitual de programas o contenidos info rmativos en los diferentes medios de comunicación que operan o llegan a Euskadi. L as preguntas en am bos casos versaron sobre el tratamiento que los m edios de com unicación otorgan o debe n otorgar a los llamados grupos desfavorecidos. A los inform adores se les preguntó, adem ás, cuándo está justificado explicita r las carac terísticas de lo s protagonistas de una noticia. Para el conocim iento y plasmación de cóm o tratan los mass media los asuntos relacionados con las mujeres y m enores in migrantes, se estableció, como punto de partida, la recogida sistemá tica de las noticias difundidas en los cuatro diarios de m ayor difusión en el País Vasco (El Correo, El Diario Vasco, Gara y Deia) a lo largo del segundo semestre del 2010. Para el lo se partió de la base documental que gestiona el Observatorio Mugak, que incluye todo tipo de noticias relacionadas con el tem a elegido (Observatorio de la Diversidad Mugak, 2010) 20 . Los datos procedente s de es ta entidad fueron después cotejados con las informacione s aparecidas en las ed iciones impresas 20 Observatorio de la diversid ad Mugak, pg. web: http ://medios.mugak .eu/ 53 generales de los mencionados diarios, arrojando un resultado total de 185 noticias relacionadas con el objeto de la investigac ión. De ellas, 50 corresponden a El Correo, 44 a El Diario Vasco, 19 a Gara y 72 a Deia. Con posterioridad se procedió a su análisis, mediante su codificac ión en una ficha con 35 ítem s. Los resultados per mitieron efectuar un tratamiento cuantitativo de los m ismos, así como identificar sus contenidos en base a variables com o el sensaciona lismo, la discriminación o el establecim iento de estereotipos. Estas fueron finalmente abordadas desde un punto de vista cualitativo 21 . 3. Resultados. Las falsas percepciones que, en ocasiones, el ser humano tiene de lo que le rodea, condiciona opiniones y, a veces, desvirtúa la realid ad. El Observatorio Vasco de la Inmigración 22 pone de manifiesto esa reflexión cuando señala que la ciudadanía en Euskadi estima que el 16,9% de la población va sca es extranjera, cuando en realidad solo lo es el 6,4%, según los datos de em padronam iento de 2010. Fuera de ese desatino, las palabras de los encuestados no fac ilitan acercam ientos, sino m ás bien todo lo contrario: el 68% prefiere vivir en un ba rrio con una mayoría de su m isma raza o grupo étnico; un 26%, frente a un 15%, estima que la relación entre vascos y extran jeros ha empeorado, y el 68,8% considera que se benefician excesivam ente del sistema de protección social. Aunque en el discurso de los encuestados afloran actitudes permisivas en cuanto al uso del idioma, apertura de negocios u oc upación de puestos de trabajo en algunos sectores económicos del País Vas co, sus tem ores a que esa pres encia o llegada de inmigrantes aum ente el paro o pueda afectar negativam ente a la seguridad personal o familiar perm anecen latentes. Quizá por eso, y porque se tiene miedo a perder e l estado de bienestar, se vincula o condi ciona su entrada a la tenencia de un contrato de trabajo. Los pareceres expuestos no sirven para resp aldar o apoyar el tratamiento que recibe el colectivo de inmigrantes desde los distin tos soportes inform ativos, tanto individual como colectivam ente. El grupo de ciudadanos que participó en los focus group se mostró dividido al tener que pronunciarse so br e ciertos detalles aparecidos en algunas informaciones negativas com o, por ejemplo, si el o rigen de los pro tagonistas con tribuía o no a generar actitudes de rechazo, racism o o xenofobia. Mientras que unos defendían su derecho a conocer la procedencia de qui en ha cometido un robo, ha m altratado a su compañera o ha protagonizado peleas en tre bandas, otros argumentaban que lo importante no era conocer el quién sino el qué, evitando así que se generen fobias, recelos y concepciones negativas . Esa división de voces se unificó en las encue stas al responder que los inmigrantes no deben reci bir ningún tratamiento favorable por parte de los mass media. En el lado de quienes informan, los redact ores se mostraron m ás cautelosos en sus manifestaciones. Para empezar, son bastan te o algo partid arios de hacer distingo s y 21 Los datos que se recogen en esta c omunicación s on el resultado de parte de dos proyectos de investig ación subvencion ados por el MEC y el MICINN (código s SEJ2006-056 31-C05 y CSO20 09- 13802), titulado s Ética y excelencia inf ormativa. La deontologí a periodíst ica frente a las expectativas de la ciudad anía, y Ética y excelenci a informat iva. El cum plimie nto de los principios de ontol ógicos en la praxis de los medios en Euskadi. Intr ospección profesional y pr oyección social, respectivamente . 22 Barómetro Ik uspe gi 2010, op. cit. 54 favores a los inmigrantes (71,8%), y a poner lím ites por la influencia de la información en la percepción que puede tener la ciuda danía sobre ellos. De ahí que entre los periodistas vascos el 75,6% opine que única m ente hay que mencionar la etnia, o el 72,1% la nacionalidad, 'si es relevante para entender la información' . Por experiencia saben que 'nunca hay la suficiente inf ormación positiv a sobre actuaciones que realiz an esos colectivos como para compensar lo negativo' . Estas opiniones encuentran su reflejo en los códigos deontológicos cuando hablan de discriminación. Es el caso del Código Deont ológico de la Profes ión Periodística, de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) 23 , que recoge en uno de los artículos cóm o el periodista deb e “abstenerse de aludir, de modo despectivo o con prejuicios a la raza, color, religión, origen social o sexo de una persona o a cualquier enfermedad o minusvalía física o mental que padezca”. De la m isma manera indica que no deben publicarse tales datos, “salvo que guarden relación directa con la información publicada”. En el entorno más próximo a la investig ación, el País Vasco, se han desarrollado de igual forma iniciativas en ese m ismo sen tido, com o las propuestas presentadas en el año 2000 por la Coordinadora de ONGs de Euskadi ( Harresiak Apurtuz ) 24 , al hacerse eco del Manual de Estilo sobre Minorías Étnicas que en torno al tema elaboró el Colegio de Periodistas de Cataluña en 1996 25 . 3.1. Temática de las informaciones La temática de las no ticias referidas a las m ujeres y m enores inmigrantes presenta una enorme diversidad en los cuatro di arios analizado s. Con el fin de abordar adecuadamente las m ismas, se elaboró una clas ificación para agrupar los tem as en una serie de 13 categorías, atend iendo al crite rio de su potencial para el desarrollo o establecimiento de im ágenes positivas, negativ as o neutrales. En la Tabla 1 se puede observar si los temas ayudan a c onfigurar estas percepciones. Tabla 1. Temática de las noticias Tema Imagen Diario Total El Cor reo El Diario Vasco Gara Deia 1. Velo-burka Negativa 8,0% 0,0% 15,8% 0,0% 3,8% 2. Violencia machista Negativa 14,0% 2,3% 5,3% 4,2% 6,5% 3. Prostitución, tráfico de mujeres o menores, asesinatos Negativa 10,0% 15,9% 15,8% 23,6% 17,3% 4. Pateras Negativa 6,0% 6,8% 5,3% 6,9% 6,5% 23 Fue adopt ado por l a Federaci ón de Asociaci ones de la Prensa de España (FAPE) el 27 de noviem bre de 1993 (http ://www.fape.es/index.php?op tion=co m_conten t&task=view& id=101 &Itemid=120). 24 En la iniciativa participó también el Departamento de Justicia, Trabajo y Segurida d Social del Gobierno Vasco. (htt p:// www.harresi ak.o rg/ru brique .php?id_ rubri que=46 ). 25 Quaderns del CA C núm. 12, pági nas 72 a 7 4 (http://www.audiovisualcat.net/pub licaciones/Q12m a nualcast.pdf). 55 5. Muertes Negativa 4,0% 43,2% 5,3% 2,8% 13,0% 6. Expulsiones, delincuencia, violencia ejercida por mujeres o menores Negativa 12,0% 4,5% 10,5% 2,8% 6,5% 7. Madres menores de edad, abortos. Negativa 4,0% 4,5% 0,0% 6,9% 4,9% 8. Protestas de las minorías, conflictos de convivencia Negativa 4,0% 2,3% 0,0% 8,3% 4,8% 9. Medidas o proclamas favorables de institucion es o asociaciones, denuncias de ataques físicos o verbales a inmigrantes, acogida de menores Positiva 8,0% 0,0% 15,8% 15,3% 9,6% 10. Crítica contra discriminación y racism o Positiva 0,0% ,0% 15,8% 8,3% 4,9% 11. Proclamas e iniciativas a favor de la integración Positiva 16,0% 0,0% 0,0% 18,1% 11,4% 12. Regulación sobre proceso migratorio, datos socio- demográficos sobre inmigración Neutral 8,0% 6,8% 10,5% 1,4% 5,4% 13. Centros de menores, otros Neutral 6,0% 13,6% 0,0% 1,4% 5,4% Total 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% Tratando las noticias de los cuatros diar ios en conjunto, se puede observar que las temáticas tendentes hacia e l desarrollo de imágenes positiv as engloban algo m ás de la cuarta parte de las n oticias: la categoría de “m edidas o proclam as favorables de instituciones o asociaciones” suma un 9,6%; la referente a la “crítica contra la discriminación y el racismo” alcanza el 4,9 %; y finalm ente, “las proclam as e iniciativas a favor de la integración” es la más num erosa entre las que contribuyen a la construcción de una perc epción positiva, con un 11,4%. Sin embargo, frente a esta realidad que ayuda a elaborar una visión positiva, se encuentran otras categorías que tienen te ndencia a fomentar una imagen negativa. Entran en este campo, por orden d e importancia, las siguientes : “Prostitución, tráfico de mujeres o m enores, y asesinatos ,” que alcanzan un porcentaje del 17,3%; las noticias sobre “muertes ”, con un 13%, y las referidas a “vio lencia machista”, “pa teras” y “expulsiones, delincuencia, violencia ejerci da por mujeres o m enores, etc.”, cada una de ellas con un 6,5%. Siguen ot ras menos numerosas en cuanto a casos, com o “madres menores de edad, abortos”, con un 4,9%; “protestas de minorías y conflictos de convivencia”, con un 4,8% y, por último, las cuestion es sobre el “velo o burka”, que suman el 3,8%. En conjunto, estas categoría s de noticias que pue den influir en la divulgación de una visión poco favorable de estos colectivos suponen cerca de dos tercios de todas las informaciones (63,3%). De lo anterior se deriva que las informaciones que se relacionan con circunstancias negativas para estos colec tivos son m uch o más abundantes que las 56 opuestas: las mujeres y m enores inmigrantes se asocian en los diarios de mayor difusión de Euskadi, sobre todo, con aspectos como la prostitución, tráfico humano, asesinatos y muertes, violencia machista, pateras, delin cuencia, expulsiones, m adres menores de edad y abortos, conflictos de conv ivencia y elementos un poco m ás difusos, pero que se pueden interpretar como reflejo de conflictos culturales y religiosos, como la cuestión del velo o el burka. En cualquier caso, hay difere ncias muy notables entre los distintos periódicos, en cuanto a los espacios que dedican a noticia s que se pueden considerar m ás favorables, desfavorables o neutrales para la construcción de estos estere otipos. En el Gráfico 1 se han reducido todas las categorías a tres “tendencias” de cara a la construcción de estos esquemas mentales, de form a que pueda obtenerse una visión general de la actuación de cada medio y hacer su com paración. Gráfico 1. Noticias positivas, nega tivas y neutras en cada diario Tres de los diarios coinciden, grosso modo , en la distribución de las proporciones: se trata de El Correo, Gara y Deia. El Diario Vasco que da fuera de esta tendencia, concentrando sus informaciones en las categor ías que hemos considerado desfavorables. Y, precisamente, ese es el dato más sorpre ndente: que la m ayor diferencia se produzca entre cabeceras del mismo grupo periodístic o. Mientras que El Correo mostró un 24% de noticias tendentes a la c onstrucción de una visión posi tiva de los colec tivos de mujeres y menores inm igrantes, El Diar io Vasco no publicó en el mismo período ninguna inform ación que se pudiera consider ar divulgadora de una consideración favorecedora hacia este grupo. Es necesaria, sin embargo, una m atización: El Diario Vasco responde a su estrategia de proximidad con el lector lanz ando diez ediciones que cubren las noticias de las diversas comarcas de la provincia. Es precisam ente en esas páginas locales donde se publican las activid ades prom ovidas por asociaci ones de inmigrantes o por las instituciones, que van destinad as a fomentar la integ ración y el conocimiento de estas minorías, ya que casi todas las iniciativa s de este tipo se circunscriben al ám bito local. De ahí que los avisos de conferencias, ferias m ulticulturales y otros acto s similares no tengan cabida en la edición ge n e r a l , q u e e s l a q u e s e h a manejado para este trabajo de campo. En cualquier caso, parece que la s inform aciones positivas acerca de los 57 colectivos de inmigrantes no tienen cabida en las páginas que están al alcance de toda su audiencia. 3.2. Ubicación de las informaciones El Manual de Estilo sobre m inorías ét nicas adoptado por Harresiak Apurtuz 26 establece que una de la s responsabilidades de los profesi onales de la inform ación radica en cuidar la ubicación física de la información, lo cual reafir m a la idea de que el lugar que ocupan las noticias sobre inmigración forma parte del enfoque que se le da al tem a y que, en consecuencia, condiciona su lectura. Así lo constata ta m bién el estudio de Rodríguez Borges (2010, p.184) cuando señala que la com posición limita el enfoque interpretativo con el que el lector debe aproxim arse a la actualidad. Resulta muy difícil establecer unas conclusiones comunes a los cuatro diarios cuando se analiza en qué partes del pe riódico se ubican las noticias objeto de investigación, porque la organización interna de cada un o es muy diferente, y ni el orden ni el nombre de las secciones son com parables. El Diario Vasco, líder en Guipúzcoa, busca un periodism o de proximidad, abriendo la información con el bloque llam ado ‘Al Dí a’. Se trata de un es pacio que incorpora diversos y variados asuntos que no encajan en otras secc iones, y que habitualm ente comienza con una inform ación a doble página re ferida a acontecimientos ocurridos en el territorio guipuzcoano: sanida d, sucesos, tribunales, demogr afía, etc. De las 37 noticias que aparecen en esta sección, el 63% lo hace ba jo el epígrafe ‘Al Dí a / Sucesos’, lo que corrobora la primacía tem ática de acontecimi entos dram áticos o de violencia. En El Correo, casi el 80% de las noticia s se encuentran en ‘Ciudad anos’. Esta unidad abarca sus primeras 20-22 páginas, y constituye el bloque más importante: incluye todas los hechos noticiosos que pueden considerarse com o locales. Se trata del apartado donde más claram ente se refleja el car ácter de ‘periódico de servicios’ que el propio medio proclam a. A gran distancia ( 13,6%) se encuentran las informaciones que acoge ‘Cultura y Sociedad’, aglutinadora de te mas como estilo s de vida, personaje s, y asuntos culturales y de ocio entre o tros. Fi nalmente, una cantidad ínfim a aparecen en ‘Mundo’ y ‘Vivir’. Gara concentra las noticias objeto de estudio en tres secciones: Mundua (Mundo), Euskal Herria y Eguneko gaiak (Temas del día). Concretam ente, en ‘Mundua’ se han publicado el 42,1% de ellas, en ‘Euskal He rria’ el 36,8% y en ‘Eguneko gaiak’ el 15,8%. Además, en un 5,3% de las ocasiones la información ha aparecido tam bién en la primera página. En esta distribución hay que tener en cuenta que el m edio en cuestión no cuenta con una sección específica dedicada a inform aciones originad as en el Estado Español, tal como pudieran ser ‘España’ o ‘Estado’, y que las noticias de esta procedencia suelen incluirse en ‘Mundua’. Por eso resulta curioso encontrar una información –por ejem plo– sobre cinco fallecidos en una patera rescatada en Motril, acompañada por otras dos relativas a un refe réndum en Sudán y al suicidio de un fugitivo en Gran Bretaña 27 . 26 En la iniciativa participó también el Departamento de Justicia, Trabajo y Segur idad Social del Gob ierno Vasco. (htt p:// www.har resiak .org/r ubri que.php ?id_r ubriq ue=46 ). 27 Gara: 11/07 /2010. Pág . 33. 58 En Deia, la mayoría de los contenidos re lacionados con la investigación se incluyen en ‘Sociedad’(52%), espacio en el que se dan cita hechos de índole luctuoso, reivindicativo, estadístico, so cio-político y sanitario. El segundo bloque en importancia lo protagonizan las informaciones de proxim ida d o locales, cuyo origen es la provincia vizcaína. De este grupo, el pr otagonismo se lo reparten, al 50%, la secc ión ‘Bizkaia’ y el cuadernillo ‘Hem endik’ (‘Des de aquí’). ‘Mundua’ es el tercer apartad o que destaca, con once noticias y un 16,4% de representación. 3.3. Diversos aspectos relacionados con la s características de las informaciones A continuación se describen las informaciones aparecidas en los cuatro diarios, en base a las características que presentan en relació n a variab les com o género periodístico que se utiliza, fuentes de informaci ón y procedencia de las noticias. 3.3.1. Géneros periodísticos Como puede apreciarse en el Gráfico 2, existe un claro predom inio del género ‘noticia’ en la cobertura de este tipo de inform aciones; tres de los periódicos –El Correo, El Diario Vasco y Gara– lo utilizan en casi el 70% de los bloqu es informativos, a poca distancia de Deia que está próxim o al 60%. La diversifi cación aparece, sin embargo, en el m omento de determinar el tipo de género que prevalece en segundo lugar: El Correo utiliza el re portaje (15,2%), El Diario Vasc o y Gara la crónica (18,4% y 22,2%), y finalmente Deia pref iere la entrevista (17,9%). Gráfico 2. Género predominante en las inform aciones 3.3.2. La importancia de las fuentes 59 Entre los documentos deontológicos de orden interno de las empresas de comunicación, el L ibro de Estilo del Grupo Vocento 28 introduce la novedad de mencionar a las fuentes y su tratam iento al señalar que “ el periodista no discriminará a ninguna fuente por razones sociales, políticas , raciales, religiosas, de sexo, etcétera ”. También el código firmado por una treinten a de em presas de com unicación y editado por Harresiak Apurtuz exige “ ecuanimidad en las fuen tes de información ”, afirm ando que “ es necesario contrastar las versione s instituciona les. Hay que potencia r las propias de las minorías étnicas y tener esp ecial cuidado en las informaciones referidas a los países de origen .” Los resultados de la invest igació n señalan que los diarios vascos se alejan de las menci onadas indicaciones (Gráfico 3). Gráfico 3. Las voces de la información El predominio del género ‘noticia’ puede derivar del hecho de que las fuentes de información m anejadas son mayoritariam ente institucionales (pol icía, ministerios, portavoces gubernamentales, judiciales, etc. ), superando el 70% en El Correo y El Diario Vasco y quedándose en el entorno del 50% en Gara y Deia, periódicos que recurren más frecuentemente a las versione s de los colectivos afectados. Cuando se insiste tanto en las fuen tes oficiales, com o en las dos cabeceras de Vocento, la prensa diaria corre el riesgo de ser un mero reproduc tor de las versiones institucionales, en detrimento de las voces procedentes dire ctamente del mundo de la inmigración. Si hubieran abundado más los reportajes o las entrevistas, géneros periodísticos que permiten tratar los asuntos de la actual idad de forma más profunda, las mujeres y menores inm igrantes o sus representantes ha brían encontrado más espacio com o fuentes de información. Así se ha podido constatar, por ejem plo, en el reportaje que El Diario Vasco dedicó a las cuidadoras domésticas bajo el título “En otras manos”, donde varias mujeres procedentes de distin tos países contaban sus vivencias 29 . 28 Martínez de Sousa, J osé (200 3): Libro de Estilo Vocento. Gi jón: Trea. Vocento es el grup o de multim edia presente en el sect or de la prensa de inform ación ge neral ( ABC, El Corre o, El Diari o Vasco, El Norte de Castilla, Las Pro vincias y otros siete diarios region ales), y tiene participación en televisión (Net TV, Fl ymusic , Punto TV y Telecinco ) y en Punto Radi o. 29 El Diari o Vasco: 6/9/ 2010. P ág. 02 V. 60 3.3.3. Procedencia de las noticias En cuanto a la procedencia de las noticias, existe un absoluto predom inio de las referentes a Euskadi y al Estado en tres peri ódicos –El Correo, El Diario Vasco y Deia–, donde la agrupación de estas dos categor ías suma el 93,5%, el 100% y el 89,5%, respectivamente (Gráfico 4). Ante esta real idad, resulta más signif icativo el caso de Gara, con un 44,4% de informaciones procedentes del mundo, aunque el reducido volumen que, en núm eros absolutos, este diar io reserva al tema de m ujeres y menores inmigrantes, exige u tilizar con precaución este dato. Señalar, asim ismo, que Deia es el medio que m ayor porcentaje de sus info rmaciones dedica a Euskadi (58,2%). Gráfico 4.- Origen geog ráfico de las noticias 3.4. Sensacionalismo Entre las pautas éticas asum idas por los diarios estudiados se encuentra la que establece que “no deben potenciarse las info rmaciones negativas ni las sensacionalistas. Hay que evitar crear inútilmente conflicto s y dramatizarlos” 30 . La esencia del sensacionalism o se encuentr a en la exageración de la importancia efectiva que se otorga a las informaciones, utilizando para ello todo tipo de recursos estéticos y estilístico s, pero –y esta es la clave esencial– sin transg redir las normas básicas del quehacer periodístic o (veracidad, contraste d e la información, m ención a las fuentes…). Como señala Grijelm o (2008, p. 545) el sensacionalismo pretende la sorpresa, el susto y la apelac ión constante al lector frente al llam ado periodismo serio que busca informar con distanci a invitando a la reflexión. Considerando el total de las informaci ones analizadas, un 22,7% de las noticias presentan algún grado de sensacionalismo, pe ro existen im portantes diferencias entre periódicos (Tabla 2). El Correo es el que muestra el porcentaje m ás bajo, con un 10%, mientras que en los otros tales noticias supera n claramente la cuarta parte: Deia el 26,4%, El Diario Vasco el 27,3% y Gara el 31,6%. 30 Harresiak Apurtuz, op.cit. 61 Tabla 2. Noticias con algún grado de sensacionalismo ¿Contienen sensacionalismo? Diario Total El Corr eo El Diario Vasco Gara Deia Sí 10,0% 27,3% 31,6% 26,4% 22,7% No 90,0% 72,7% 68,4% 73,6% 77,3% Una lectura cualitativa de las noticias c onsiderad as sensacionalistas posib ilita un análisis más profundo. Una de las características es que el afán por atraer y retener la atención de la audiencia hace que, frente a la n arración ob jetiva, af lore la sensiblería y el detalle escabroso. Estos extremos, que buscan el impacto en el le ctor, se encuentran fundamentalmente en los titulares: ”Mam á tiene 10 años” 31 , “Dos ángeles para Unai” 32 , “Mata a su m ujer tras golpearle con la pa ta de una cama de hierro en Alhama de Granada” 33 , “Alá es grande en La Casilla” 34 , “La prohibición total del velo integral podría reforzar el apoyo a Al-Qaeda” 35 , “La calle Dos de Ma yo, territorio comanche” 36 , “Muerte cruel tras una corta vida cruel” 37 , “Triste vida, triste final” 38 , “De deam bular por las calle a dormir en una chabola” 39 , “Hallan en cal viva el cadáver de una joven y sus hijos de 2 y 6 años” 40 o “Una mujer fallece degollada presuntam ente a manos de su compañero sentim ental, que se da a la fuga” 41 , son algunos de los ejem plos encontrados que, como se ha indicado, ahondan en los sent imientos para conseguir, las más de las veces, identificación, comprensión y lazos de solidaridad con la víctima , cuando no juicios inculpatorios sin esperar a la tenencia d e pruebas ni a la acción de la justicia. La profusión de detalles abunda más en el desarrollo de la noticia, especialm ente en aquellos asuntos relaciona dos con agresiones de tipo sexu al. Carecen de interés para la comprensión del hecho noticioso detall es com o: “terminó por eyacular sob re los pechos de la mujer” 42 , “le arran caron la ropa interi or, le tumbaron boca arriba y le inmovilizaro n” 43 o “uno de ellos le ob ligó tam bién a que le rea lizara una fe lación antes de forzarla sexualmente” 44 . Hay que indicar que las citas anotadas repr esentan apenas el 22,7 % del total de las noticias analizadas. De igual form a, el est udio en detalle obliga a aclarar que aunque Gara es porcentualmente m ás sensacionalista que el resto, ese sensacionalism o se refleja 31 El Diario Vasco, 03/11 /2010, p. 6 32 El Diario Vasco, 19/11 /2010, p.10 33 El Diario Vasco, 12/10 /2010, p.7 34 Deia, 11/09/2010 , p.18 35 Gara, 08/07/2010 , p.19 36 Deia, 07/10/2010 , p. 11 37 Deia, 08/10/2010 , p.1 38 Deia, 08/10/2010 , p.14 39 Deia, 08/10/2010 , p.15 40 Deia, 19/10/2010 , p.1 41 Deia, 04/11/2010 , p. 18 42 El Diario Vasco, 03/12 /2010, p.11 43 El Diario Vasco, 03/11 /2010, p. 10 44 El Diario Vasco, 03/11 /2010, p.10 62 casi exclusivamente en los titula res, dado que en el cuerpo de la noticia se aprecia un tratamiento m ás riguroso. Un ejemplo de título sensacionalista es el que encabeza el reportaje, a página completa, sobre la supu esta agresión y violación de una mujer inmigrante en Vitoria-Gasteiz, por su cont enido, m ás propio de un artículo de opinión: “¿Cómo es posible que tres hom bres viol en a una m ujer y les pueda salir gratis? 45 3.5. Discriminación La discriminación inform ativa –negativa– hay que entenderla como aquella que supone algún tipo de perjuicio para uno o vari os individuos de un colectivo, o para todo él en su conjunto. Así, cuando los códigos estipulan que no hay que incluir el grupo étnico, el color de la piel, el país de orige n, la religión o la cultura si no es estrictamente necesario para la comprensión glob al de la noticia, debe interpretarse, además, que se está haciendo ref erencia a aquellas situaci ones o contextos generalm ente negativos en los que hacerlo supondría algún tipo de daño ad icional para los protagonistas de la información. Por eso no se consideraría discrim inación el hecho de mencionar en un reportaje que un futbolista de primera divisi ón es brasileño o eva ngelista, al ser el contexto en el que se desarrolla generalm ente positivo, pero sí, en cam bio, cuando se indica en una noticia, por ejemplo, que un ciudadano rum ano ha sido detenido acusado de robo. Es decir, un co ntexto claram ente negativo hace ne cesario que solo se admita la mención al origen del protagonista cuando resulte im prescindible para su comprensión. Gráfico 5. Existencia de discriminaci ón hacia mujeres o m enores inmigrantes Las informaciones que contienen elementos de discrim inación lo hacen siempre por razones de origen. Hay notable s diferencias en tre los cuat ro periódicos: destaca El Diario Vasco, en donde la mitad de las noticias sobre m ujeres y menores inmigrantes contienen alusiones injustif icadas a su orig en. Los otros tres medios llev an a cabo esa misma práctica en un porcentaje notablem ente inferior: Deia lo hace en el 22,2% de los casos; El Correo, en un 14% y, finalmente, Gara en un 5,3%. (Gráfico 5) 3.6. Estereotipos. 45 Gara, 29/11/20 10. Pág. 15 63 Los estereotipos son imágenes o id eas aceptadas com únmente por un grupo o sociedad en relación a otro colectivo o grupo humano. Como se constata que los medios tienen una gran capacidad pa ra crear o potenciarlos, los códigos p rofesionales h an puesto el acento en tratar de impedirlos. En este sentido, entre las norm as aprobadas por las empresas periodísticas vascas se encuentra la que es tipula que “es necesario evitar las generalidades, los maniqueísmos y la si mplificación de las informaciones. Los residentes extranjeros no comunitari os son tan poco homogéneos como los autóctonos” 46 . Respecto a los inmigrantes tam bién se han conformado estereotipos, m ás o menos asentados. Los más extendidos –y que afectan a todos ellos con independencia de su procedencia– son los relativos a que la mayoría están indocum entados, a que tienen un nivel cultural ínfimo, y a que son unos ‘aprovechados’ de todo tipo de ayudas institucionales y benéficas. En función de su origen también existen ester eotipos: se tiene la imagen de los albano-kosovares co mo prototipo de personas extrem adamente violentas, los rumanos como ladrones, los m arroquíes com o muy religiosos y problemáticos, etc. Aunque el análisis de conten ido revela que la mayoría de los textos no contienen un lenguaje estereotipado, sí se ha encontrado qu e, a veces, se incluyen datos nada relevantes en la explicación del hecho no ticioso que pueden abundar en estereotipos sobre las mujeres inmigrantes. El más lla mativo es aquel que establece una relación entre mujer inmigrante y f amilia desestructu rada: en varia s noticias s e ofrecen datos innecesarios acerca del núm ero de hijos, espe cificando que son fruto de distintas relaciones. El siguiente párrafo, extraído de una notic ia publicada por El Diario Vasco y El Correo, es suficientemente ilustrativa: “La joven trab ajaba en un hotel de Barcelona y tenía dos hijos de entre 7 y 11 años de un noviazgo anterior. El presunto agresor, también dom inicano, se dedicaba a vender lo tería de la Repúblic a Dominicana en España, y también tenía hijos con otra mu jer con la que m antuvo una relación previa” 47 . No es el único ejemplo. Incluso hay casos en los que datos sim ilares se destacan, a modo de llamada, en mitad de la p ágina: “El padre: Mant uvo una relación con una mujer de nacionalidad rumana , con la que tenía una niña de año y medio. La madre tenía otro hijo de una relación anterior” 48 . En ocasiones, si bien de un modo margin al, encontram os datos que pueden alentar otro tipo de estereotipos, a sa ber: que los inmigrantes abusan de los servicios sociales y que son gente pobre, marginados o vagos: “No se les conocía oficio ni ocupación alguna” 49 ; “Era m uy conocida en el m unicipio, us uario de los servicios sociales del ayuntamiento, y el pasado viernes consi guió una vivienda de protección oficial” 50 . 4. Conclusiones 46 Harresiak Apurtuz, op.cit. 47 El Corre o, 03/ 09/20 10, p. 15 48 El Diario Vasco, 08/10 /2010, p.3 49 El Diario Vasco, 08/10 /2010, p.3 50 El Diario Vasco, 12/10 /2010, p.7 64 Casi tres cuartas parte s de las noticias analiz adas asocian a los inm igrantes con connotaciones negativas, como asesinatos, pros titución y delincuencia. Se echa en falta, por lo tanto, la in clusión de m ás inform aciones relacion adas con aspe ctos positivos, como la integración, la solidaridad y la lucha por una vida m ejor. Existe un claro predominio del género inform ativo ‘noticia’ en la cobertura de este tipo de informaciones. Cabe entender que una de las razones es el uso m ayoritario de fuentes institucionales. En este aspecto, se constata que los diarios vascos se alejan de las orientaciones recogidas en los document os deontológicos que hablan de potenciar también las provenientes de las m inorías. La excepción es Gara, que m antiene un equilibrio, dando voz a los inmigrantes. Los diarios vascos contemplados en el estudio no presentan un grado elevado de sensacionalismo ni destacan en la producci ón de estereotipos. En lín eas generales, puede decirse que la inadecuada praxis periodí stica detectad a tiene su origen en el uso de términos, referencias o de scripciones detalladas de he chos o circunstancias, que no aportan información esencial, p ero que contri buyen a alim entar la curiosidad m orbosa. No se han encontrado noticias marcadam ente discriminatorias. Las inform aciones que tienen elem entos de este tipo lo hacen si em pre por razón de origen, al m encionar la procedencia de los protagonistas sin que es e dato sea relevante para comprender el hecho noticioso. Aunque no se aprecia un lenguaje estereotipado, algunos datos refuerzan estereotipos socialmente extendidos. De todo ello, puede deducirse que el encuadre informativo que predomina en este estudio no facilita el acercam iento entre la ciudadanía vas ca y los inm igrantes. 5. Bibliografía. CEA D´ANCONA, M ; VALLÉS, M. (2009). Evolución del racismo y la xenofobia en España. Informe 2009. Observatorio español del racismo y la xenofobia. Ministerio de Trab ajo e Inmigración. CEA D´ANCONA, M ; VALLÉS, M. (2000) : “Los medios de com unicación y la formación de la opinión pública ante la in migración y el racismo”. Sociedad y utopía: Revista de ciencias soci ales, Num. 16, pags. 133-148. 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Pensar la ética del per iodismo en un contexto multicul tura l implica as umir com promisos m orales con los ciudadanos, pero también cambios en su s rutinas de trabajo, porque la ética debe ser un freno al tratamiento estereotipado, negativo, sesgado y sens acionalista de la inmigración. Palabras clave: multicu lturalidad, period ismo, inm igración, ciudadanía, ética Abstract: Multiculturalism in Spanish society is a fact that is eviden ced by the numbers of foreign residents has risen from 0.91% of the population of Sp ain in 1991 to 12.2% in 2010. Given these demographic changes, it se em s necessary to rethink the traditional concept of citizenship to another more incl usive. Think of journalism ethics in a multicultural context inv olves moral comm itments to citizens, but also changes in the ir routines, because ethics should be a deterrent to treatm ent stereotypical, negative, biased and sensationalist of immigration. Keywords: multiculturalism , journalism, immigration, citizenship, ethics 1. Introducción. Las sociedades modernas deben afrontar y dar solución a las reivindicaciones de grupos étnicos minoritarios de conservación de una identidad propia pero a la vez de participación en la sociedad de acogida. El periodismo construye identidades y refuerza el sentido de pertenencia a una ciudadanía de la que estos grupos minoritarios quedan excluidos, porque la ciudadanía como dice Marshall (1998: p. 37) dem anda “ un sentimiento de pertenencia a la comunidad basada en la lealtad a una civilización que se percibe como patrimonio común”. El presente trabajo propone una reflex ión sobre la necesidad de construir una nueva ciudadanía m ás abierta, en la que pu eda participar una sociedad española 67 convertida en multicultu ral 51 com o consecuencia del intenso flujo m igratorio de las dos últimas décadas. En este proceso lo s medios de com unicación tienen m ucho que aportar, pero sin una actitud ética, de comprom iso pe rsonal del periodista difícilmente se podrá conseguir. Nos planteamos estudiar las diferentes propuestas para el tratamiento de la inmigración que intentan evit ar la construcción m ediátic a negativa de la población extranjera. Para ello vamos a analizar al gunas de las recomendaciones, m anifiestos o códigos deontológicos que se han elaborad o desde la profesión y también desde diversos colectivos ajenos a ella. Antes, ha rem os vamos a referirnos crecim iento de la población extranjera, su repercusión en la prensa española y la influencia que el tratamiento periodístico de este tem a puede tener en las percepciones y actitudes de la población, poniendo énfasis en la forma có mo los medios construyen ciudadanía. 2. La evolución demográfica en España. En los años ochenta de l siglo pasado, la población española era bastante homogénea desde el punto de vista étnico con apenas un 0,52% de extranjeros en 1981, de los cuales la mayoría provenían de pa íses europeos, de h echo los ciudadanos de Reino Unido eran los más numerosos y se han mantenido a lo largo de los años entre los primeros puestos por núm ero de población. Los cambios dem ográficos de los últimos años han equ iparado a Esp aña con otros países europeos, donde la inmigración extranjera supone desde hace décadas un porcentaje importante de su población, como es el caso de Francia que en 1999 llegó a tener un 23% de extranjeros. A partir de los años noventa del siglo pasado se ha desarrollado consid erablem ente una corriente migratoria hacia Es paña, prim ero desde África, luego de Am érica Latina y de los países de Europa Oriental. Según datos del Ins tituto Nacional de Estadística (INE) a enero de 20 10, los extranjeros suponen el 12,2% de la población es pañola, cifra que ha crecido de forma acelerada, sobre todo en la última década (Tab la 1). Por países de origen destacan los rumanos (829.715), los m arroquíes (746.760), lo s ecuatorianos (395.069), los del Reino Unido (387.226) y los colombianos (289.296 ). Por grupos de países, los m ás numerosos son los ciudadanos de la UE -27, que con 2.346.515 representan el 41,1% del total de extranjeros; le siguen los ciudad anos de Am érica del Sur, que son un 26,6%. TABLA 1: EVOLUCIÓN DE L A POBLACIÓN EXTRANJERA EN ESPAÑA Año Nº Extranjeros % total 1981 198.042 0,52% 1991 360.655 0,91% 1996 542.314 1,37% 51 La multiculturalidad supone un pluralismo cu ltural que se desarrolla d entro de un mis mo espacio geográfico y social, por lo mismo es un co ncepto amplio. En e sta co municación vam os a referi rnos a él desde el punto de vist a étnico. 68 2000 923.879 2,28% 2002 1.977.946 4,73% 2005 3.730.610 8,46% 2007 4.519.554 10,0% 2010 5.708.940 12,2% Elaboración pr opia con datos del INE 3. Percepciones sociales y construcciones mediáticas Francisco Checa (2003) distingue tres etap as en la construcción de la imagen que tienen los españ oles de los extr anje ros, que ha evolucionado de turista a “inmigrante-patera”. En la prim era etap a, que va de 1960 a 1975, los extranjeros son identificados como turistas, la figura del inm igrante tal como hoy la conocemos está ausente de la percepción pública; de 1977 a 1985 se establece una división entre el extranjero turista y el inmigrante económ ico, coincide con la llegada de la dem ocracia, la posterior entrada de España en la Com unidad Económica Europea y, como consecuencia de ésta, la promulgación de la prim era Ley de Extranjería. En la tercera etapa, que comprende el periodo de 1986 a 2003, los extranjeros están estrecham ente vinculados a la imagen de inm igrante pobre mientras la del extranjero rico se va diluyendo; es en esta etapa, según Checa, cuando se fija socialm ente la imagen del “inmigrante-patera” Vemos que a lo largo del tiempo no solam ente ha cambiado la percepción pública del extranjero sino también el s i gnificado de la pala bra inm igrante. Ser inmigrante en España ya no indica únicam en te el hecho de no pos eer la nacionalidad española, sino que ha pasado a tener un signifi cado más simbólico, a l estar directamente relacionada con la pobreza, el desorden, la delincuencia y la ilegalidad (Checa, 2003). Cabe aquí hacer la distinción del signi ficado de los térm inos inmigrante y extranjero y recu rrimos para ello al Dicc ionario d e la Real Academia Española. Inmigrante es el “natural de un país que llega a otro para establecerse en él, con idea de formar nuevas colonias o dom iciliarse en la s ya formadas” , m ientras que para extranjero el DRAE dice: “que es o viene de un país de otra soberanía” . Es decir, el extranjero es una persona que está un lugar distin to a su lugar de origen pero no necesariamente se instala en él , como sería el caso de los turistas; así s iempre que no se haya nacido en el lugar en el que se vive se es extranjero, pero solo si se estab lece en ese lugar se es inmigrante (extranjero resi dente), con lo cual am bas condiciones no son excluyentes. Sin embargo, esta es una de las cuestiones m ás desconocidas por la población que identifica al extranjero como una persona rica, procedente de países europeos, mientras que considera al inmigr ante com o una persona pobre, sin estudios, que viene en busca de trabajo. De acuerdo a esto, la percepción públi ca es que la inmigración proviene de países pobres, tercermundistas. S in embar go, según los datos arriba señalados sobre la población extranjera en España por países de origen, observamos que esta im agen no coincide con la rea lidad, la m ayoría de extr anjeros en España vienen de países de la Unión Europea. Llama especialm ente la atención el caso de los ciudadanos de Reino 69 Unido que son más numerosos que los colom b ianos, un colectivo tan estigmatizado por la población. Según señala Checa (2003) la aceptación del fenómeno m igratorio en España se dificulta por las caracte rísticas que este presenta, como son la velocidad con la que se ha manifestado; el descontrol de los flu jos, sobre todo los irreg ulares que alim enta la idea de que los inmigrantes son demasiados y que todos entran de manera ilegal; la procedencia, que es m uy im por tante porque una gran parte vi ene de países con cultu ras muy distintas a la española; la concentración, tanto geográfi ca com o laboral; el perfil socio demográfico y la exclusión social que experim entan los extranjeros sobre todo los primeros años después de su llegada, lo que les aísla de la sociedad. Precisamente el descontrol de los flujos migratorios es un tem a de constante preocupación para los españoles. Así lo indi ca el Barómetro de Opinión del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que de termina la percepción de los principales problemas de España a través de encuestas m ensuales. Desde el año 2000 la inmigración em pieza a aparecer en estas encuestas, aunque entonces todav ía no se coloca entre los tres principales problemas pa ra los españoles. En septiem bre de 2005 los asaltos a las vallas fronterizas de Ceut a y Melilla llevan a la inmigración al segundo puesto; justo un año después, en septie mbre de 2006 nuevos asaltos a las vallas fronterizas de estas ciudades y las llegada s diarias de cayucos a las Islas Canarias 52 , sitúan a la inmigración com o el primer problema para los españoles (59,2%). En el transcurso del último año, el paro y la situación económica han sido las mayores preocupaciones de la población, a pesar de ello la inmigrac ión se ha m antenido entre los puestos tercero y cuarto. Con una tasa de paro del 20,2% y previsiones económicas de organismos internacionales nada halagüeñas para España, no es de extrañar que esta ten dencia se mante nga en el último Barómetro del CIS, correspondiente a enero de 2011, donde el pa ro es la primera preocupación (82,4%), seguido de los problemas de índole económic o (53,1%), la clase política (20,6%) y la inmigración (12,8). Sostiene Villatoro (2002: p. 3-4) que cuando de una manera creciente los ciudadanos mencionan la inm igración como una de las cuestiones que más les preocupa, a menudo se mezclan tres ám bitos diversos, aunque relacionados: a) Los flujos migratorios, propiam ente di chos. Es decir, los desplazam ientos de población, las fronteras, las cuot as, las pateras, los papeles y los no-papeles, la entrada de inmigrantes y su regularización legal. b) La acogida de los recién llegados. Es decir, las c ondiciones sociales en las que personas venidas de fuera aterrizan en nu estra sociedad, las pol íticas sanitarias, urbanísticas, educativas, que comporta la llegada de un contingente de personas que vienen de fuera. c) La gestión de la diversidad. La necesidad de encontrar mecanismos de convivencia entre personas que participan de tradiciones reli giosas, políticas, culturales, diversas y la forma de conseguir una socied ad donde la diferencia no se convierta en desigualdad de derechos y deberes ciudadanos. 52 A septie mbre de 2006 habí an lle gado a l as costas canari as cerca de 25.000 personas e n cayucos . En e l Senado, la entonce s vice pre sidenta, M aría Teresa Fernández de la Ve ga, info rmó que se ha bía expul sado a 31.000 pe rsonas q ue habían entrad o de for ma irregul ar a Espa ña. 70 Nos preguntamos ¿Cómo intervienen los medios de com unicación en la construcción de la imagen pública de la inm igración y su percepción como problema? Los medios excluyen determ inados hechos de actualidad e incluy en otros que los convierten en noticia, relatos de una realidad mediada influida por los intereses, percepciones y estereotipos del medio, de las fuentes y del propio periodista, pero será esa realidad constru ida la que servirá de referencia para la sociedad porque, como afirman Piñuel y Gaitán (1995: p. 143) “ de la realidad social ya no se tiene experiencia, sino noticia”. Van Dijk (1997) confirma la importancia que tienen los medios de comu nicación en la creación de ideas y act itudes de la población cuando e xplica que la mayor parte del conocimiento social y político, así com o la s creencias sobre el mundo que adquirimos, provienen de las numerosas informaciones que difunden a diario los m edios de comunicación y añad e que posiblemente no hay otra “práctica discursi va, aparte de la conversación cotidiana, que se practique c on tanta frecuencia y por tanta gente como son el seguimiento de las noticias en prensa y televis ión”. En el caso de la inm igración, el hecho de que a menudo estuviese involucrada en diferentes acontecimientos dram áticos, como es el caso d e las llegadas en pateras o cayucos y la utilización política de estos hechos por part e de los diferent es partidos, han incrementado la idea de “inva sión” e “ilegalidad” en tor no a estos colectivos. En 2006, año especialmente com plicado por las llegadas de extranjeros a las costas de Canarias, el debate político se centró en un discurso de “avalanchas y delincuencia organizada”. En mayo de ese año, los m edios se hicieron eco de las declaraci ones del entonces secretario general del PP, Ángel Acebes, qui en aseguró que las fronteras españolas se han convertido en un "coladero" por el que habían entrado, según sus cálculos, un millón de inm igrantes en un año. Además, vinculó las bandas de delincuencia organizada que trafica con se res humanos con la delincuencia que se estaba produciendo en las viviendas, los robos con violencia, los secuestros “exp ress” y los homicidios. Igualmente, el hecho de la excep ci onalidad y el dramatism o que rodea la inmigración de form a ilegal ha sido lo que ha ll evado a los medios a fijar su atención en ella de forma continuada durante décadas. La atención de lo s medios de comunicación españoles por la inmigración com enzó simultáneamente a un proceso de cam bio en la visualización de los inmigrados , por el cual pasaron de una situación de i nvisibilidad a una visibilidad socia l percibida como problem ática. Este cambio se realizó sobre to do entre finales de los años 80 y principios de los años 90 (Vázquez, 1999), cuando tuvieron lugar el proceso de regularización extraordinaria y la aparición del fenómeno de las pateras con víctimas 53 , dos acontecimientos que im pulsaron la presencia de la inmigración en los m edios españoles. En térm inos metodológicos, la forma en que los medios influyen en la form ación de la opinión pública sobre temas de inm igr ación e inmigrados, se ha tratado desde los procesos de selección y esta blecim iento de los temas ( agenda-setting ) y de definición y 53 E1 de noviembre de 1988 apareció en l a play a de los La nces de T arifa (Cádiz) el cadáver de un h ombre ahogado en el primer na ufragio de patera del que se tiene notic ia. En los dí as sucesivos, el mar fue arrojando o tros 10 cuerpos sin vida. V iajaban 23 marroquíes, d e los que sólo cinco sob revivieron, hubo siete desapare cidos y 1 1 cadáve res recuperados. D urante años, l os vecinos depositaro n flores en las tumbas de aquellas prim eras víctimas enterradas en el cem enterio de T arifa. 71 enfoque ( framing ) . El análisis d el discurs o, en el que la referenc ia obligada es Teun Van Dijk, es una disciplina desde la que se ha n abordado números est udios sobre el tem a. 3. Ciudadanía e identidad. La ciudadanía se puede definir como un estatus jurídico y político m ediante el cual las personas adquieren unos derechos – políticos, sociales, ci viles- y unos deberes respecto a la sociedad, además de la facultad de participa r en la vida co lectiva de un Estado. En un estado demo crático, el ciud adano goza de m ultitud de derechos pero también debe cum plir una serie de obligac iones, aprobadas por los representantes elegidos por el pueblo. Aunque el término viene de ciudad, trad icionalmente la ciudadanía ha estado vinculada a la nacionalidad, tiene categoría de ciudadano el nacional de un Estado. Con el paso de los años, el concepto de ci udadanía se ha mostrado flexible, ha ido cambiando de acuerdo a las transform aciones so ciales y así ha ido incorporando a su estatuto de deberes y derechos a nuevos colectivos. En la llamada era de las migraciones, el extranjero es el co lectivo que reclama una participación ciudadana m ás efectiva –deberes y derechos menos restringidos- e im pone una respuesta por parte del Estado. Para asumir esa responsabilidad, en pr im er lugar los países receptores deben aceptar que son parte de l proceso migratorio. Las migracion es no son fortuitas, ni una cuestión que sólo compete a los que emigran, sino a todos los m iembros de sociedad receptora que tienen el com etido de sentar las bases de una convivencia tolerante e integradora. Pero son los gobiernos los enca rgados de levantar las barreras de la exclusión, propiciando cuestiones básicas como el derecho a la educación, a la sanidad, el acceso al empleo, disponer de una vivienda digna, gozar de prestaci ones sociales, etc. (Sobrados, 2008). La extensión de la c iudadanía a los extr anjeros legales, junto con las m edidas de control de fronteras, es hoy uno de los deba tes más polémicos en los diversos foros migratorios. Para el extranjero, la ciuda danía pone lím ites a su participación en la sociedad, por lo que se plantea alcanzar el status de ciudada no a través de la nacionalidad. Así, obtener la nacionalidad del país al que emigra se convierte en un importante objetivo para el inm igrado como una vía para m ejorar sus condiciones de vida. En la actualidad la noción de ciudadanía puede resultar insuficiente para integrar las nuevas demandas sociales, porq ue precisamente el concepto de ciud adano se refiere a una realidad dinámica. La ciudadanía se ha ido ampliando como resultado del desarrollo social y civil del Estado de mocrático y ahora más que nunca necesita renovarse ante la evidencia de cómo lo s flujos m igratorios han cambiado la configuración demográfica de los países receptores. Pero la ciudadanía parte del supuesto que los ciudadanos tienen unos valores y unas pautas de comportam iento comunes que permiten la convivencia armoniosa entre ellos y les dota de una identidad colectiva es p ecífica. Y es aquí cuando se genera el conflicto, los extran jeros son ajenos a estas norm as de convivencia y a ese sentido de pertenencia y así quedan excluidos de h echo y de derecho de la ciudadanía. 72 Velasco (2006) define la ciudad anía como una catego ría multidimensional qu e simultáneamente puede fungir como concep to legal, ideal político igualitario y referencia n ormativa para las lealta des indi vidu ales y colectivas. Implica en principio una relación de pertenencia con una determinada politeia (o comunidad política), una relación asegurada en términos juríd icos (d erechos y deberes), pero también denota una forma de participación activa en los asuntos públicos. Desde este punto de vista, el concepto de ciudadanía ha cumplido siempre una función integradora social, jurídica y políticam ente de los individuos “semejantes” (Fariñas, 1999). Pero cabe punt ualizar que ciudadaní a supone igualdad de derechos no homogeneidad. En cualquier país, un m ismo marco de valores puede ser vivido de muy diferentes formas según las regiones. Aún así, la ciudadanía requiere de algún tipo de identidad colectiva, de pertenencia a un grupo, de otra manera no se puede pensar en la contribución activa a un proyect o si no se siente miembro de los que tienen derecho a beneficiarse de los resultados del mismo. Según Huertas (2008: p. 143) la identidad supone una identificación con una comunidad, pero no necesariam ente una cu ltura com partida ni una hom ogeneidad cultural, se puede basar en otros aspectos y puede va riar entre individuos. La construcción de una identidad supone más que una sim ple cuestión política o cultural, hay multitud de aspec tos de tipo social y ec onó mico que pueden cim entar la identid ad, que se va construyendo de forma progres iva y personal e implica un sentim iento de pertenencia e inscripción. Para Velasco (2006) la condición discri m inatoria del estatus de ciudadano se revela en toda su plenitud pr ecisamente cuando se esg rime frente a los extran jeros en general. Y pone como ejem plo de exclusión se lectiva la política migrato ria de la Unión Europea, que establece una serie de re stricciones a los extraco munitarios. Son ciudadanos europeos, según el artículo 8 del Tratado de la Unión Europea, los que poseen la nacionalidad de un país de la UE. Los extracomunitarios no gozan del esta tus de ciudadano, pero en m uchos casos sí disfrutan de algunos derechos bá sicos as ociados a la ciudadanía, como educación, sanidad, etc. Esto nos hace reflexionar sobr e si la inm igración en lugar de ser una oportunidad para repen sar una cohesión social necesaria, puede servir p ara lo contrario, desplazar las políticas sociales hacia el cont rol y la seguridad y de smantelar el estado del bienestar mediante la creación d e dife ren tes categorías d e ci udadanos con derechos diferenciados y limitados (Sobrados, 2008). Martiniello (1994) clasif ica en tres categorías la ciudadanía europea: 1. Ciudadanos de pleno derecho, que son los qu e viven dentro de las fronteras de sus Estados y que serían los únicos que puede n acceder a todos los derechos civiles, socioeconóm icos y políticos. 2. Ciudadanos de un Estado miembro de la Unión Europea que viven en otro estado miembro y disfrutan de derechos políticos (vot ar o ser elegidos en las e lecciones locales y europeas). 3. Esta categoría se subdivide en : denizens, ciudadanos extracom unitarios que residen legalmente en alguno de los Estados de la UE, y margizens, ciudadanos extracomunitarios que viven de forma ilegal en Europa. 73 4.1. Una nueva cultura ciudadana De acuerdo con Sam pedro (2003: p. 12) toda comunicació n es identitaria, nos representa y repres enta a los demás y es siem pre una comunicación de la diferencia entre “nosotros” y “ellos”, una construc ción finalmente estereotipada que conecta inmediatamente con prejuicios arraigados en todos y cada uno de nosotros. Cuando los medios de com unicación informan de form a negativa y descontextualizada sobre la inm igración, refuerzan estereotipos y propician un rechazo de la población autóctona que no facilita un cambio en la identidad colectiva hacia la pluralidad. Por el contrario, transmiten unos m ensajes que identifican quié n pertenece y quien no pertenece al grupo “nosotros”. Vázquez (1999) señala los cuatro estereotipos más fr ecuentes en los medios de comunicación españoles: El prim ero es que lo s inm igrantes son muchos; el segundo, que tienen dificultades para la integración, y esto afecta a unas nacionalidades más que a otras; el tercer estereotipo es q ue los inmigrantes inciden en el aum ento de la delincuencia y el cuarto, que repercuten en el desempleo de la población española. Ante la presencia de inmigrantes, la población autóctona refu erza un sentim iento común de superioridad y poder económico, a la vez que desarrolla un sentim iento de identidad local y/o nacional muy fuerte, lo que lleva a una de fensa de ‘lo local’ frente a “lo global” y así el extranjero se erige co mo una am enaza para la identidad colectiva. “La inmigración obliga a la convive ncia cotidiana entre el nosotr os y el otro diferente, y cuanto más diferente, num eroso y visible sea éste, más aversión y rechazo producirá”. (Blanco, 2007: p. 91) ¿Qué papel tienen los medios de com unicación en la cons trucción de una nueva cultura ciudadana? El denom inado periodismo cívico o pú blico traspasa las fronteras del periodismo tradicio nal para entrar de lleno en el debate público de los tem as que interesan a los ciudadanos, no se centra en el hecho informativo sino en la concepción general de la vida en sociedad. Pretende as um ir, desde el ejercicio de la libertad de expresión, su responsabilidad social en la formación de la cultura ciudadana y fomentar el trabajo informativo con pe rspectiva ciudadana, es deci r teniendo en cuenta las demandas, expectativas y necesidades del público en la selección de los tem as y sus enfoques (Sobrados, 2008). Las migraciones han cambiado la estructu ra de las sociedades y el periodismo debe orientar a los ciudadanos a desarrollar pautas de comp ortam iento y actitudes ante estos cambios. El periodism o construye iden tidades y construye ciudadanía por eso es un factor clave para la integración o exclusi ón social de determ inados los inmigrantes que reivindican derechos. Estas reivindica ciones deben aparecer en los m edios de comunicación porque la sociedad tiene que estar inform ada para poder participar activamente en los asuntos de interés público. P ero, como sostiene Sobrados (2008) no basta dar información de los hechos, ésta de be ser exhaustiva, crítica y com prometida, es decir debe ser una información de calida d, lo que supone un esfu erzo del periodista para romper con las prácticas periodísti cas estandarizadas que no conducen a este objetivo. 74 El llamado periodism o cívico o público surg ió en Estados Unidos a finales de los 80 como reacción a la falta de m otivación ge neralizada de la socied ad norteam ericana en esos momentos. El periodism o cívico quiso responder a esta situación vinculando a su audiencia en los temas, haciéndole partíc ipe de las soluciones, lo que aumentó la credibilidad de los medios y generó nuevos públicos. Carrasc o (2003) define el periodismo cívico como un movim iento renovador que promueve la participación ciudadana en la formación de la agenda y en la búsqueda activa de soluciones a los problemas de la sociedad. Una nueva cultura ciudadana es necesaria para llegar al debate y reflexión de los problemas conjuntos con la pa r ticipación de toda la so ciedad. Recordemos que la ciudadanía acepta las diferencias, no así la desigualdad. Por otra parte, si los m edios huyen de los hechos conflictivos en torno a lo multicultural y centran sus esfuerzos en destacar los intereses comunes y la búsqueda del consenso, posiblemente propiciarían una respuesta más eficaz al tem a de la inmi gració n por parte del Estado. Propiciarían, a su vez, un acercamiento, un entendim iento en tre migrantes y autóct onos que siente las bases de una nueva ciudadanía. 5. La autorregulación del periodista: una apuesta personal Los códigos deontológicos de la prof esión periodística recogen principios fundamentales como inform ar con imparciali dad y rigor; informar con veracidad; con respeto y contrastando las fuentes. La ética es un pilar fundamental del desarrollo de la actividad periodística y por tant o exigible a todo profesional de los medios, ya que la labor del periodista encuentra su sent ido en el servicio a la sociedad. Gutiérrez (2009) se refiere a tres ideas principales para el comportamiento ético: 1. El valor de la verdad. La verdad ocupa un lugar tan preponderante en la información, que si ésta no la incluye, no es información. Esta característica fundamental y básica determina al profesional porque le exige precisión, verificación y exactitud. La búsqueda de la verdad exige al periodista un dom inio de lo que informa, si no lo tiene no puede informar y si a pesar de ello lo hace, está cometiendo un fraude profesional y una grave agresión ética. 2. Repensar la formación. Es vital pres tar atención a la formación de los informadores, poniendo énfasis en la enseña nza de la ética y de la responsabilidad profesional. La formación del sentido de los va lores, del sentido de su jerarquía, de la capacidad para distinguir lo más im portante de lo menos, es una condición para el éxito de la vida individual y para la comunicación con los demás. 3. Formación ética. Se debe evitar que la ética ocupe un lugar secundario en los planes de estudio del periodista. El com uni cador con una base ética general está en disposición no sólo de ofrecer el m ejor producto inform ativo a la audiencia, sino de dar garantía de solvencia en una realidad ca racterizada por la especialización y la complejidad. La preocupación por regular la profesi ón no es nueva, a mediados de los 80 la National Union of Journalist del Reino Unido publicó las ‘guidelines’ (pautas o directrices) de ac tuación de los p eriodistas que p osteriormente fu eron recogidas por las asociaciones de periodistas de otro s paíse s del norte de Eu ropa. Una de las directrices aboga porque el periodista no aliente la disc riminación, el ridículo, los prejuicios o el odio a las personas por su edad, raza, color, religión, estado civil, género u orientación 75 sexual. En 1986 el Congreso Mundial de la Federación Internacional de Periodistas elaboró recomendaciones concretas en la m isma línea de actuación: El periodista debe poner cuidado en el peligro de discriminación provocada por los medios y generada, entre otros elementos, por la raza, el sexo, la orientación sexual, la lengua, la religión, las opiniones políticas y de cualquier otro tipo y los orígenes nacional y social. Con respecto a la inmigración, los códigos deontológicos adquieren vital importancia com o un freno a las malas prácti cas periodísticas y una reflexión del periodista sobre su funci ón en la sociedad. Las palabras de Kapuscinski son esclarecedoras: Un periodista debe ser un hombre abierto a otros hom bres, a otras razones y a otras culturas, tolerante y humanitario. No debe ría hacer sitio en los medios para las personas que los utilizan para sembrar odio y la hostilidad y hacer propaganda. El problema de nuestra profesión es más bien ético. Con el objetivo de ofrecer al periodista unas líneas de actuación y orientarlo a la hora de abordar los temas relacionados c on la inm igración, algunos medios han optado por autorregularse, a través de códigos de ontológicos, manifiestos y recomendaciones. Pero no sólo los medios han elaborado estas medidas, tam bién lo han hecho asociaciones o colegios profesionales, ONG, políticos, etc. de toda E uropa. Parece innecesario que las pautas éticas tengan que o cuparse de principios tan elementales como la veracidad e im parcialidad en las no tic ias, el equilibrio en el uso de las fuentes pero después de observar cómo los m edios recogen a menudo de forma destacada y sin crítica determinados discursos interesados por vincular la inm igraci ón con la ilegalidad o el delito, cualquier medida que sirva para recordar las mí nim as exigencias del trab ajo periodístico, cobra sentido. El principal objetivo de todas las r ecomendaciones y advertencias sobre el tratamiento inf ormativo de la inm igraci ón que hem os analizado apuntan hacia un comprom iso del periodista pa ra poner unos lím ites a la forma de informar de acuerdo a unos códigos éticos que respondan a la res ponsabilidad que tienen los medios con la sociedad. Los criterios de estos documentos son muy simila res, coinciden básicamente en evitar el uso de un lenguaje inadecu ado que puede resultar discriminatorio y reduccionista, no relacionar la inmigración co n el delito, contextualizar la noticia, contrastar las fuentes y procur ar dar voz a los inmigrantes, así como dar a conocer los aspectos positivos de la inmigración. Uno de los docum entos más completos en E spaña tal vez sea el Acuerdo Parlamentario sobre la P olítica de Inm igraci ón en Cataluña, redactado por una comisión mixta de parlam entarios y expertos y apr obado por unanimidad por el Parlam ento de Cataluña el 27 de junio de 2001. Además de hacer recom endaciones a los poderes públicos, a la Universidad, el documento también se dirige a los m edios de comunicación y analiza las dificultad es de la práctica period ística. El documento insta a los medios a un tratam iento adecuado del hecho migratorio, evitando distorsion es y trivializaciones y fom ent ando el conocimiento de las culturas de procedencia de los principale s colectivos de inm igrantes. Entre las recomendaciones a los m edios figuran: Evit ar magnificar la inmigración, evitar la 76 dramatización y distorsión de los hechos, evitar la confus ión entre la inm igración y otras realidades socia les, así com o evitar la trivia lización. Las iniciativas y foros donde se han tr atado el tema son numerosos. En 1995, 25 medios de com unicación catalanes, el Cole gio de Periodistas de Cataluña y el Departamento de Bienestar Social firm ar on un convenio sobre la protección de la cultura y de la imagen de la inm igración en los m edios de comunicación social. La Declaración de Madrid de 1998 fue fruto del Seminario Europeo sobre Medios de Comunicación contra la intoleran cia, el raci smo y la x enofobia, celebrado por encargo de la Unión Europea, por el Comité Español para el año Europeo contra el Racismo. A esta cita acudieron representantes de divers as organizaciones prof esionales y sindicales de periodistas de Alemania, Francia, Irlan da, Italia, Portugal, Reino Unido y España. De este encuentro surgieron también cinco recomendaciones elevadas a la Comisión Europea, entre las que destacan la creación de un banco de datos dedicado a cuestiones relativas al racismo y la xenofobia, que facilite inf ormación y docum entación veraz y de calidad a los period istas y la oportunidad de crear , en el ámbito de la UE, y de cada uno de los países, la figura de un Ombusman específicamente dedicado al seguimiento del respeto a la tolerancia y la convivencia. El Colegio de Periodis tas de Catal uña ha elaborado un M anual de Estilo en relación a las minorías étnicas, que recoge seis recom endaciones básicas, de las que destacamos la últim a: Militanc ia periodística, que se refier e al com promiso profesional para la búsqueda y la elaboración de noticias positiv as en un contexto en las que la mayoría son negativas. Esta recom endación implic a ría, entre otras co sas, la apar ición en informativos de radio, televisión y en diarios de periodistas y presen tadores de diversas minorías étnicas porque produciría un “ notable efecto normalizador ”. Canarias, que está viviendo desde h ace algunos años los flujos m igratorios con intensidad, ha constituido el Foro Cana rio de la Inmigración, con el objetivo de consolidar un espacio de debate, en el que están representados ONG, asociaciones de inmigrantes, sindicatos, organizaciones empresariales, movimientos vecinales y Administración. Con el m ismo objetivo se ha creado el Foro de la Inmigración de los Periodistas Vascos. Son innumerables las iniciativas a ni vel nacional de las que han surgido decálogos o recomendaciones para el buen trat amiento de la inm igración. En Andalucía, un documento de referencia es Inmigración e Informac ión. Recomendaciones para periodistas , editado por la Asociación de la Pr ensa del Campo de Gibraltar, que posteriormente publicó una versión bilingüe español-árabe. Este docu mento, que fue asumido por la Federación de Asociaciones de P eriodistas de España (FAPE), defiende el derecho a la dignidad del inmigrante y recuerda que el inm i grante no es un mero número. Y el periodista, siem pre que pue da, deberá esforzarse por conocer sus circunstancias y las razones que le llevaron a emigrar. La Federación Andalucía Acoge ha di fundido folletos con ocho propuestas para tratar la inmigración con corre cción y orientar al periodis ta en el uso de un lenguaje adecuado. También la Junta de Andalucía ha mostrado preocupación por el tem a, fruto de ello es la publi cación en 2006 del libro Actitudes ante la inmigración. El reflejo lingüístico, que recoge algunas recomendacione s sim ilares para la prensa. 77 Más recientemente, en noviem bre de 2010, la fundación AFIES presentó el documento “Líneas Guía para una información correcta sobre temas de inmigración en prensa local” , elaborado dentro proyecto Diálogo , en el que tuvimos la oportunidad de participar. Estas Líneas Guía, que son una propuesta para mejorar el tratam iento periodístico de la inmigración, recogen suge rencias sobre cómo abordar la mención de la nacionalidad en un titular, el enfoque sobre inm igración en la crónica, o cómo interpretar estadísticas y encuestas referentes a la población inmigrante. Diálogo es un proyecto europeo en el que han participado activam ente profesionales de la información de Italia, Grecia y España, en la tarea de sensibilizar al comunicador sobre el fenóm eno de la inmigr ación con un doble objetivo: concienciar al periodista de la responsabilidad social que tiene éste en la com posición de una imagen del inmigrante que, en muy pocas ocasiones, se corresponde con la re alidad, y acercar al inmigrante al funcionam iento interno de los medios de com unicación. Tras la realización de talleres y diversos encuentros en Heraklion (Grecia) , Sassuolo (Italia) y Sevilla, esta declaración de intenciones pr etende orientar especialm ente a la prensa local. El documento apela a la reflexión sobr e el uso del lenguaje que, en un alto porcentaje de casos, provoca ruido y desinformación. A través de manifiestos, propuestas o recomendaciones, los m edios de comunicación pretenden poner límites a dete rminado tipo de noticias que están perjudicando la posibilidad de consegui r una nueva cultura ci udadana. Pero la responsabilidad ética en la prác tica periodística es difícil, si bien es im portante fomentar la autocrítica. Los códigos deontológicos que tratan de estab lecer unas determ inadas norm as de conducta, resultan a todas luce s insuficientes, poco efectivos en la práctica, porque la mayoría de profesionales no los asum en personalmente. La responsabilidad ética no se puede imponer, form a parte de un todo: la é tica profesional y la é tica personal. Es el individuo, como persona, el que tiene que imponer sus principios y valores en todas las facetas de su vida. Como dice Villanuev a (1996), para alcanza r un uso respons able de los m edios, el primer implicado debe ser el periodista , porque los principios éticos deben ser asumidos de form a voluntaria por razones de integridad, de profesionalism o y de responsabilidad social. Añade que la ética se encuentra directamente vinculada al perfil moral del periodista: cómo quiere vivir, cómo se ve a sí mismo, cóm o son los valores morales que aplica al mom ento de recabar y difundir la inform ación, y qué relación debe existir entre el público y su tratamiento periodístico 6. Bibliografía. BLANCO, M.C. (2007) “Las imágenes de la inm igración en España. Apuntes en torno a una realidad que se debate entre lo re al y lo im aginario”. En IGARTUA y MUÑIZ (eds.) Medios de comunicaci ón, Inmigración y Sociedad . Universidad de Salamanca, pp. 89-110. 78 CARRASCO, S. 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Desde la rutina del ejercicio periodístico se evalúa el trabajo del periód ico institu cional de la Universidad de Guadalajara para reflejar en las páginas de La gaceta de la Universidad de Guadalajara, la misión de la Institución: respe to de la diver sidad cultural. Asim ismo, describir las formas de presentación en el periódico al difundir su cultura e historia. Palabras clave : Periodismo, indígenas, universidad Abstract: The m ass media university produced by the Universities, are instrum ents of support to revalue the paper of the discrimi nated groups, in this case the comm unities indigenous to Mexico. In newpapers means info rmation relative to they, his presence is reducing in articles related to violence or indigenous census. From the journalistic exercise there is ev aluated the work of the institutional newspaper of th e University of Guadalajara, to reflect in the pages The g azette of the University of Guadalajara the mission of the Institution: respect of the cu ltural diversity. Likewise, to describe the forms of contribution of the newspaper in the diffusion of the cu lture and history. Keywords : journalism, indigenous, university 1. Introducción. En México, 10 por ciento de la población es indígena y, a unos meses de haberse cumplido el bicentenario de la Independencia y centenario de la Revolución, en su condición de vida persiste la desigualdad e injusticia. Esta minoría cuenta en núm eros y en me nor medida son incluidas en políticas públicas. Informar de esto es labor de los m edios de comunicación, quienes mu estran relativamente su rea lidad a la opinión pública. 80 La concienciación nacional y revaloraci ón de los derechos indígenas comenzó con el movim iento indígena de Chiapas de 1994. La cobertura de medios permitió difundir el conflicto a escala internacional. Hoy diarios, te levisoras y radiodifusoras continúan en su dinámica de trabajo y del m ercado. Es en este escenario, las Instituciones de Educación Superior con su s propios medios puedan ejercer la función de medi adores de la voz y expresiones de los indígenas, e incluirlos de manera perm anen te en su agenda, al no tener competencia alguna. La Universidad de Guadalajara cuenta co n sus propios m edios , entre ellos, el periódico institu cional La gaceta de la Universidad de Gu adalajara. Una publicación universitaria que da cabida a contenidos so ciales, adem ás de los institucionales. Es así, que esta investigación revisa, de sde el periodismo, la representación que construye el periódico institucional sobre la s comunidades indígenas como parte activa de la población del país. Será presentado un an álisis cuantita ti vo y cualitativo de contenido de la publicación universitaria, en el periodo de diez años, y muestr a frecuencia de artículos, temáticas, g éneros periodísticos y acto res en textos referentes a los indígenas de México. Así como testimonios de prof esionales de la comunicación del m edio universitario en el tratamient o informativo del tópico. 2. Contextualización. Las universidades son instituciones q ue, de acuerdo a Crovi (2005), aprovechan las posibilidades de los medios de com unicación para hacerse de los propios (rad io, televisión y periódico univer sitario), elaborar productos comunicativos y transform arse en fuentes de información especializadas para los m edios masivos. De forma que las Instituciones de Educaci ón Superior (IES) al desarrollar sus productos comunicativos cum plen con su func ión sustantiva de extensión y difusión del conocimiento y la cultura. Asim ismo, se c onvierten en mediadores al seleccionar y proveer de aconteceres (Se rrano, 2009) a sus públicos. En el caso de la Universidad de Gu adalajara (UdeG), segunda ins titución educativa en importancia en México, despué s de la Universidad Nacional Autónom a de México, cuenta con una Re d de Radiodifusoras, señal en televisión abie rta y un periódico institu cional. Para la socie dad, es tos medios son opciones a los com erciales. La UdeG se ubica dentro del 70 por ci ento de las Instituciones de Educación Superior de México que tienen un periódico inst itucional o gaceta universitaria, según estudio de la Asociación Nacional de Un ive rsidades e Institucione s de Educación Superior (ANUIES, 2007). Estos medios universitarios im presos, además de ser espacios de com unicación interna, permiten el análisis de tem as coyunturales, así como difundir expresiones y opiniones de la sociedad. 81 Los medios universitarios pueden jugar un papel interesante en este momento histórico en el que se tiene tanta información a la mano. De esta manera, explicar la realidad desde la universidad puede ser c onstructivo para todos y tener una idea diferente a la que se ha vendido dur ante mucho tiempo (Fernández, 2008). Los periódicos institucionales o g acetas, son productos comunicativo s elaborados con las premisas del periodism o, en forma y fondo, y cum plen las funciones de los medios com o refieren Amado y Ca stro (2002): función me diadora: relación emisor/receptor/ m ensaje; función difusora: multiplicación del m ensaje, y función sustentadora: permanencia del si gnificante a lo largo del tiem po. El contenido de estas publicaciones está definido por propósitos institucionales, la declaración de m isión y tipo de institu ción. En el caso de L a gaceta de la Universid ad de Guadalajara, órgano oficia l de difusión de la IES, pe rm ite a la Universidad hacer tangible la difusión de la investigación, la ciencia, la tecnologí a y la cultura como menciona su declaración de m isión y la cual considera el respet o por la diversidad cultural. “La Universidad de Guadalajara es la red universitaria, púb lica y autónoma del Estado de Jalisco, con vocación internacional y comprom iso social, que satisface las necesidades educativas de nivel m edio superior y superior, de investigación científica, tecnológica y de extens ión, para incidir en el desarrollo sustentabl e e incluyente de la sociedad. La Universidad de Guadalajar a respeta diversidad cultural, honra los principios de justicia soci al, convivencia democrática y prosperidad colectiva” (UdeG, 2011). La gaceta de la Universidad de Guadalajara es un periódico institucional gratuito, con 16 años de publicarse. Tiene un tir aje de 50 m il ejemplares semanales, y es distribuido en públicos como: la comunidad uni versitaria, m edios masivos y sociedad en general. Uno de los mecanism os de distribución es el encarte de ejem plares cada lunes en un diario de circulación local. As imismo, cuenta con una página web ( www.gaceta.udg.mx ). Es una publicación de 4 0 páginas, que incluye el suplemento “O 2 cultu ral”, y la cual informa y opina de tópicos de actualida d, en voz, además de los universitarios, de la sociedad. Es en este contexto, que los indígenas son fuente de información como para cualquier medio. Ejemplo de ello, en 2010, Alberto Spiller, reportero de esta publicación universitaria, obtuvo el tercer premio, en la categoría de América Latina y el Caribe, del Premio Lorenzo Natali 2010 por el reportaje “E n el territorio de los invisibles”. El certamen fue organizado por la Comunidad Europea, en colaboración con Reporteros sin Fronteras y World Association of Newspapers and News Publishers. Este trabajo fue publicado en marzo de 2010 en La gaceta de la Universidad de Guadalajara y aborda la vida de un grupo de migrantes indíge nas en la periferia de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, M éxico. En concreto, ochenta familias purépech as 82 originarias de San Bartolomé, de la m eseta Tarasca, que habitan en tre los bar rios de Miramar y Arenales Tapatíos. De acuerdo a estadísticas para 2005, según la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, en México de su población de 103 millones 2 36 mil 388, los indígenas representaban el 9.8 por ciento, de los cuales en el estado de Jalisco, habitaban 79 mil 318 (CDI, 2010). En la población indígena hay 68 lenguas originarias y 364 variantes identificadas por el Instituto Nacional de Lenguas Indí genas (INALI). Siendo el náhuatl, maya, tzotzil, otom í, tzetzal, totonaca y mazateco con m ás hablantes. Asimismo, en nuestro país actualmente solo hay 263 intérpretes registrados en el Padrón Nacional de Intérpretes y Traductores en Lenguas Indígenas, refiere el INALI. Por lo que, desde el periodismo, uno de los problem as a enfrentar es la comunicación intercultural y la form a de acercamiento a su cultura para dar cuenta de s u realidad, y no dejar a la interpretación del profesional de la comunicación. La representación de las com unidades indígenas de México en los medios de comunicación tuvo auge de 1994 a 2002, periodo de inicio del con flicto indígena chiapaneco y las reformas a los artículos 1 º, 2º, 4º, 18º, y 115º de la Constitución Mexicana en agosto de 2001, para el reconocim iento de sus derechos y existencia como parte activa de la sociedad. Posterior a dichos acontecim ientos, la situación actual de los indígenas es todavía de pobreza y marginación. Las po líticas públicas no han respondido a los apoyos que necesitan. Los indicadores de sal ud, educación, trabajo e ingreso lo señalan. Su contexto forma parte de la agenda mediática cuando es difundida por organizaciones civiles enfocadas a ellos o por in stancias gubernamentales que ofrecen resultados de censos o resultados de programas de apoyo. Después son invisibles para los m edios. La presencia mediática de los indígena s en los medios masivos im presos en México ha sido analizada desde la ru tina periodí stica y el discurso en la formación de la opinión pública. Investigaciones que revela n el tratam iento informativo del tema indígena a través de la hi storia de la prensa escrit a en los siglos XIX y XX. Uno de los estudios es el titulado Racismo y poder. La negación del indio en la prensa del siglo XIX (2007) , del sociólogo y antropólogo mexicano Horacio Hernández quien da cuenta com o los intelectuale s trataron de m inimizar las e videncias de la importancia sociocu ltural de la h e rencia y presencia de indígenas. En el caso de nuestro trabajo, desconocem os investigaciones acerca del discurso que sobre los indígenas construyen medios impresos producidos en universidades de México. Por lo que este puede ser, adem ás del anális is, el preámbulo para una serie de propuestas desde la rutina pe riodística que permita m ejorar el tratam iento inform ativo del tema indígena, al difundir la dive rsidad cultural y su s aportaciones. 3.Objetivo. 83 El objetivo de la investigación es evalua r el trabajo del peri ódico institucional La gaceta de la Universidad de Guadalajara en la inclus ión de inform ación de las comunidades indígenas de México, en el período de 2001 a 2010, al considerar la misión de la Universidad de Guadalajara: re speto de la diversidad cultural y los principios de justicia social y convivencia democrática. 4. Preguntas de investigación. Las preguntas base que a continuación se indican, incluyen las variables que se analizan en el estudio: PI1. ¿Cuál es la frecuencia de publicación de artículos, géneros utilizados, actores y temáticas relativas a las com unidades in dígenas en el periódico institucional La ga ceta de la Universidad de Guadalajara? PI2. Desde la rutina periodística en un medio universitario com o La gaceta de la Universidad de Guadalajara ¿Cuál es el trat amiento inform ativo para abordar los temas de las comunidades indígenas? 5. Metodología En la investigación fueron utilizadas dos metodologías para responder las preguntas planteadas. La primera fue m ediante un análisis cuantitativo y cualitativo del contenido de las publicaciones de La gaceta de la Universidad de Guadalajara, al identificar la frecuencia de publicación de ar tículos relativos a comunidades indígenas, voces o actores, géneros period ísticos y tem áticas abordadas. En la historia d el periódico in stituci onal de la Universi dad de Guadalajara pueden ubicarse cuatro épocas: su nacimien to en febrero de 1974; una segunda época, que comprende de 1976 a 1986; tercera de 1990 a 1995, y la denominada Nueva época, a partir de 1995 a la fecha. La muestra de esta investigació n fueron 500 ediciones del periódico institucional, publicadas en el periodo de enero del año 2001 a diciembre de 2010. La unidad de análisis fue el artí culo qu e aborda el tem a i ndígena. Los puntos observados y criterios de clasificación – codificación: Año de publicación, núm ero de edición, tema del artículo, actor y género periodístico. En la categoría Actor, fueron consideradas las voces en el artículo: indígena, investigador, funcionario universitario y otros actores. En género periodístico se consid ero el reportaje, crónica, nota informativa, entrevista y artículo de opinión. Para segunda metodología se realizaron en trevistas a profundidad a expertos de la publicación universitaria sobr e pautas de trabajo al public ar artículos de com unidades indígenas en el medio universitario. 6. Resultados. Los resultados son presentados de acuer do a las preguntas de investigación: PI1. ¿Cuál es la frecuencia de publicación de artículos relativos a las comunidades indígenas en La gaceta de la Universidad de Guadalajara? 84 Después de revisar las ediciones de La gaceta de la Universidad de Guadalajara, de la primera década del siglo XXI, fueron ubicados 93 artícu los publicados sob re comunidades indígenas de México. La frecuencia de publicación del tema por año es la siguiente: 2001, ocho artículos; 2002, seis artículos; 2003, oc ho artículos; 2004, 11 artículos; 2005, 13 artículos; 2006, 10 artículos; 2007, 13 ar tículos; 2008, 12 artículos; 2009, ocho artículos; 2010, cuatro artículos. La forma de presentación de inform ación referente a los indí genas se realizó utilizando los siguientes género s periodísticos: nota informa tiva (75 artículos); reportaje (12 artículos); en trevista (3 artícu los); cr ón ica (2 artículos); O pinión (1 artículo). Respecto a los temáticas abordadas por la edición universitaria en los artículos localizados fueron: Rela ciones intercultu rales: indígenas – Universi dad de Guadalajara; difusión de la cultura indí gena; defensa de derechos y autonom ía universitaria; educación; situación social y econ ómica; discrim inación y persecución; migración; invasión a sus terr itorios; es tado de la le ngua indígena; confli ctos religiosos, y presentación de casos de vida. Las voces o actores presentes en los 93 artículos fueron: investigador universitario (42); indígenas ( 39); funcionario universitario (22), y en otros actores: egresadas universitarias (3) y promotor cultural (5). PI2. Desde la rutina periodística en un medio universitario com o La gaceta de la Universidad de Guadalajara ¿Cuál es el trat amiento inform ativo para abordar los temas de las comunidades indígenas? Los resultados de las en trevistas a los expertos son enm arcados en conceptos clave: interés periodístico, tem áticas, acto res, géneros periodísticos que utilizan y labor del medio universitario para difundir tópicos de las com unidades indígenas. De acuerdo a las entrevistas a reporteros de la edición universitaria, comentan que los indígenas o el tema indígena forma pa rte de su agenda por interés propio, al dar seguimiento a casos de la pren sa di aria o a historias contadas por perso nas interesadas en estas comunidades. Coincidieron en señalar que es un princi pio personal y profes ional dar voz a las minorías porque son contados los m edios que los consideran fuente de información. Prestan mayor atención a las instituciones públicas o sector es económico, político, entre otros. Los indígenas apenas aparecen en la se cción cultu ral. Afirman que es un tópico poco interesant e para los medios y cuando lo abordan es siempre el m ismo enfoque. Lo anterior influye para que la sociedad se forme de las comunidades indígenas, un concepto que en ocasiones difiere con la realidad. Por lo que el periodista universitario pretende realizar un retrat o lo más cercano posible a su entorno. Refieren que hay un abanico de temáticas que el periodista puede difundir. Comúnm ente aparecen en los m edios: pobreza, discrim inación o, defensa de s us 85 derechos, de territorios. Sin embargo, al interior de las comunidades, hay otros problemas com o falta de educación, salud, di scriminación hacia la m ujer, conflictos entre etnias. Otra lógica que debe info rm arse para elim inar estereotipos. Un ejemplo, fue la experi encia de un reportero de La gaceta al observar que en este siglo XXI, la educación que es impa rtida a los indígenas tiene todav ía una tendencia a evangelizar, sin respetar las propias creen cias de la comunidad. Los expertos señalan que es a partir de pr oyectos institucionales, que el reportero puede tener acceso a historias para contar. Ejemplificaron la vinculación de la Universidad de Guadalajara con los indígenas a través de instancias como la: Unidad de Apoyo para Comunidades Indígenas (UACI), en la cual laboran miembros de dichas comunidades. La dependencia tiene entre sus funciones contribuir a su d esarrollo sus tentable, para contrarrestar la inequidad, la exclusión so cial y la pobreza. Así com o construir procesos de form ación intercultural. La lab or de esta Unidad brinda m aterial informativo para difundir en la publicación un iversitaria. Otro programa es CASA (Comunidades de Aprendizaje y Servicios Académ icos a Distancia) que permite que la población tenga acceso al conocim iento según sus necesidades. Tres m ódulos de estos program as están ubicados en el no rte de Jalisco, área geográfica en que se concentra la m ayoría de la etnia huichola. En cuanto a los actores a quienes dan voz en sus trabajos periodísticos señalan que son importantes todas las voces relaci onadas con el tema. Sin embargo, debe contarse con la opinión de los principales involucrados, es decir los indígenas, por ser la principal fuente de información. Mencionan que es a partir de géneros peri odísticos como la crónica o el reportaje que el periodista puede informar cómo vive n y piensan los indígenas. E n consecuencia, entregar a los lectores historias que ayude n a comprender su realidad, y que incluyan estadísticas, para dar a conocer el nivel de sus problemáticas. Refieren que hay vasta información no ofic ial sobre los indígenas, elaborada por organizaciones civiles o del Te rcer Sector, quienes realizan permanente activid ades en sus comunidades. Sus resultados pocas ve ces interesan a la prensa, y cuando son publicados las notas pasan desapercibidas. Es por ello, que la crónica o el reportaje ofrece la posibilidad de profundizar en las temáticas y relatarlas atractivam ente al público. Difundirlo en un medio universitario, como La gaceta de la Universidad de Guadalajara , incrementa la credibilidad de la información, por el comprom iso de la Inst itución hacia dichos grupos sociales, aseguran. Asimismo, que un m edio universitario de a conocer las problem áticas de los indígenas puede despertar el interés de otros actores, dependencias o investigadores para realizar una intervención m ás efectiva, de la labor del periódico institucional: narrar o informar. 86 El indígena, apuntan, es doblemente discrim inado. Primero, por no hablar español y segundo, por la marginación y pobreza en la qu e viven ante la falta de oportunidades. Por lo que además de sile nciados, son los que m enos posibilidades tienen de hablar primero. Explican que La gaceta de la Universidad de Guadalajara o cualquier otro medio puede ser canal para que la gente pueda ex presarse y dar a cono cer sus problem áticas. Los indígenas no conocen como funcionan la s instituciones, el derecho m exicano, las formas para actuar de manera legal para defe nder sus derechos, terr itorios. Por lo que, el periodista puede actuar com o interm ediari o para que la voz de los indígenas sea amplificada. Son fuente de información impor tante porque es un sector de la población, no solo victim as de injusticias. Opinan que los medios son canal de inform ación o de comunicación para una cultura tota lmente dif erente que vive en constante enfrentamiento con la cultura mestiza. Una solución a esto, es la apertura de diálogo más abiert o que puede propiciar el profesional de la comunicac ión del m edio universitario. Afirman que de acuerdo a su experienci a, hay un protocolo de acercamiento a los indígenas y tratamiento inform ativo para sus mensajes. Es dife rente a asistir a una rueda de prensa o manifestación en la que lo s inform antes esperan la tran smisión de sus informaciones. Los indígenas tienen desconfianza hacía los medios como al exterio r de sus comunidades. Aunque puede presentarse casos, en los que conocen el valor de la prensa por la asesoría que brindan organizac iones con las que tienen contacto. Resaltan que los medios de ben ser respetuosos a sus co stumbres y tradiciones; identificar las jerarquías en las comuni dades indígenas; reconocer form as de relacionarse con el exterior; establecer diálogo respetuoso, y estar acompañado de un traductor al momento de una entrevista o de un representante de los indígenas al observar sus rituales o formas de vivir, pa ra que explique su significado. Elementos que auxiliarán al periodi sta al momento de escribir, y evite términos calif icativos o despectivos. Cuando se conoce y entiende el mundo indígena, puede hablarse mejor del mismo. Los expertos aseveran que es necesari a una capacitación para ad entrarse a las comunidades indígenas, porque pa ra ellos es importan te decl arar. La experien cia de los investigadores o contactos cercanos a los indígenas puede aportar herramientas de trabajo a los periodistas. 7. Conclusiones Productos comunicativos de universidades com o los periódicos institucionales o gacetas son instrumentos de com unicación que pueden considerar a minorías de la población, entre ellas, los indígenas como fu entes de información po r las aportaciones vigentes a la historia de un país como México. Considerar la voz de los indígenas por los medios universitarios es un avance para fortalecer su presencia de participaci ón en d istintos ento rnos de la sociedad. 87 No se trata solo de voltear hacía las m inor ías, sino informar a la sociedad de una cultura con la cual conviven. De manera que desde el periodism o, puede integrarse a las comunidades indígenas, para que continúen visibles en la so ciedad, con u n tratam iento inform ativo que no se reduzca a lo trivial. Po r lo que se sugiere que los profesionales d e la comunicación puedan asesorarse o capacitars e con especialistas en el tema. El periódico institucion al no tien e compet encia frente a otros m edios. El tema indígena no puede reducirs e ante la desgracia o situ ación marginal, sino ofrecer información que explique sus aportaciones y costum bres. Así se evita continuar la difusión de referentes de exclusión de las com unidades indígenas con notas inform ativas negativas. Tiene que haber un equilibrio entre inform ación negativa y positiv a para explicar su realidad. En consecuencia, el medio uni versitario podrá ofrecer a la ciudadanía otros elementos para la construcción de su im aginario acerca de lo s indígenas. La cuantificación del tema indígena en cualquier m edio, aún en m edios impresos universitarios no es equiparable a la investigación, oportunidad y tratamiento informativo del m ismo, que puede brindarse desde la academia. Lo anterior, puede traducirse a futu ro en fortalecimiento de relaciones interculturales y mayor difusi ón de la situación, reclam os y cultura de los indígenas. Es en este sentido que los medios pued en desempeñar un papel im portante en la construcción de un diálogo inte rcultural al servir de inte rmediarios pa ra inform ar sus necesidades. Asim ism o, no debe reducirse el tr abajo de la academ ia, al análisis de la presencia mediática d e los indígenas, sino hacer aportaciones previas para un tratamiento informativo é tico, en cualquier m edio. El trabajo de los profesi onales de la comunicación de La gaceta de la Universidad de Guadalajara ha p ermitido la representación de las comunidades indígenas, respetando sus costumbres y otorgando un tratam iento informativo a la información que se genera desde su entorno. Este trabajo puede dar origen para revisa r abordar la situación de otras minorías y ofrecer propuestas para un código de ética de La gaceta de la Universidad de Guadalajara, que podría replicarse en los me dios universitarios de las Institu ciones de Educación Superior (IES). En conclusión, universidades tienen en productos comunicativos como las gacetas o periódicos institucionales, canales de com unicación im portantes para dar voz a toda la sociedad sin distinción alguna y continuar con su labor de extensión. El periodismo universitario brinda amp lias posibilidade s abordar temáticas de las minorías, entre ellas las comunidades indígenas. Sin embargo, su tratam iento informativo no puede generalizarse por la diversidad d e cultur as que subsiste n y traslapan en la sociedad. 88 Conocer sus costum bres permitirá al pe riodis ta difundir en cualquier género periodístico el acontecer del indígena con un lenguaje que ev ite estereotipar o distorsionar su realidad. Por lo que el periódico institucional de la Univ ersi dad de Guadalajara ha sido incluyente de tem áticas y actores para informar la realidad de una sociedad en la que convergen distintas expres iones culturales, y realiz ar un periodismo social. 7. Bibliografía. AMADO A., C.CASTRO. (2002) Comunicaci ones públicas: El m odelo de la comunicación integrada. Océano. México. ASOCIACIÓN NACIONAL DE UNIVER SIDADES E INSTITUCIONES DE EDUCACION SUPERIOR (2007). “Medios impres os de las Institu ciones de Educación Superior en México”. 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Palabras clave: Corresponsal de Guerra, enviado es pecial, periodismo y conflictos armados, freelance, inform e MacBride. Abstract: This article analyzes the current state in which the journalis ts are to cover the information in conflict zones: 1) The professi onal profile of a m ajo r that lives under the uncertainty and lack of prot ection. 2) The state of pe rm anent suspicion tha t many professionals work by regimes and governm ent s that hinder the inform ation. 3) The situation of job insecurity for a large proporti on of displaced professionals to more risk. 4) The submission ideological, political and business prof essionals have to take this type of journa listic expertis e. Keywords: War Journalist, special envoy, Journa lism and conflict, report MacBride. En la actualidad, el concepto de correspons al de guerra ha sido suplantado por el de enviado especial a zona de conflicto o colaborador freelance . Con esta nueva terminología se define a aque llos profesionales de la comunicación desplazados que venden una información a determ inados medios siguiendo el criterio de la oferta y la demanda. Esta situación ha dado lugar, en no pocas ocasiones, a la elaboración de noticias e informaciones hechas a la m edida de las em presas de com unicación que las compran y em iten. El resultado ha dado l ugar a una nueva forma de manipulación, sesgo y visión parcial de la noticia que convi erte a los corresponsales que se desplazan a zonas de interés mediático en productores y generadores de noticias, así com o a visiones parciales y subjetivas de la realidad. La situación de prec ariedad de la profesión del corresponsal o reportero desplazado así com o la necesidad de vender la noticia parecen 90 estar dando lugar a un conflicto ético que obliga a analizar las form as con las que se obtienen, son tratadas y se presentan las noticia s. Desde esta perspectiva, el concepto de información responsable adquiere una dim ensi ón que tiene su punto de partida en la reflexión sobre el estado de esta especialidad del prof esional de la comunicación. 1. Presión ética El corresponsal tiene en sus manos la responsabilidad de inform ar sobre unos hechos pero también posee el poder de convert irse en un m edio de presión y una manera de crear conciencia. Al mismo tiempo, el co rresponsal sabe que co n sus palabras y la información que transmite puede crear una determ inada opinión pública y dar lugar a una conducta social. En cierto sentido, su re sponsabilidad ética incluye la capacidad de presionar sobre gobiernos y administr aciones generando una opinión pública determinada o presionando a tr avés de la información en un a dirección específica. S ólo de esta forma, el corresponsal puede ofr ecer una visión completa y objetiva, hum ana y solidaria en la transmisión del es tado en que se encuentra un conf licto. El corresponsal de guerra ya no es un mero descriptor del conflicto. Su información ya no es un parte de guerra. Sus palabras no son una m era enumeración de cifras de heridos o de bajas. El correspons al de guerra es un observador internacional que da cuenta de lo que ve para confirmar o desm entir los datos y las informaciones oficiales. Los últim os conflictos de alcance inter nacional han dem ostrado que la misión del corresponsal de guerra incorpora com o noticia el papel de las organizaciones humanitarias, el cum plimiento de los derechos hum anos, las consecuencias y repercusiones sobre la población civil, el estado de los pris ioneros, las re acciones de la opinión pública internacional y de los gobiernos . Sirva com o ejemplo la descripción que hace el corresponsal Agustín Remesal del cam po de refugiados de Bet Hanun: “Desde la cúspide de la ruin a, el reporter o inda ga los pormenores de la tra gedia. Entre los escombros, distingue la m alla de un somier ap lastado, el esqueleto de varias sillas y un revoltijo de ropa hecha jirone s”. REMESAL, A. (2008; p.13). El corresponsal de guerra ha dejado de se r un mero transm isor del estado diario de un enfrentamiento, para convertirse en reflejo de un punto de vista que ha de cuestionar, en todo momento, las razones que motivan la vigencia de un enfrentam iento o de la violencia. Ahora, el corresponsal además de inform ador es formador de la opinión de la sociedad. En la libertad del cam po de batalla, entre el hum o de las bombas y el estruendo de los cañones, se m ovieron a gusto los corresponsales de raza, inventores de una profesión que luego, en época del poder de la imagen, alcanzarían fama. El anonimato del corresponsal de guerra ha desapareci do para convertirse en el nombre o firm a autorizada que con su tes timonio a pie de campo adquiere una autoridad y prestigio que hace de él referente ineludible com o observador ajeno y, en muchos casos, testigo incómodo de un enfrentam ien to armado. Los valores de responsabilidad social y solidaridad que sustentan el trab ajo diario de los corresponsales definen y determinan el trabajo de la prensa y el ejercicio responsable de la profesión. 2. Desprotección del corresponsal 91 Debería corresponder a las Administraciones en primer lugar y a las em presas periodísticas en segundo lugar proteger al co rresponsal de guerra. Las organizaciones y asociaciones profesionales vien en reclamando desde hace años la desprotecc ión a que se ven sometidos los corresponsales que trabajan en zonas de conflicto. E ste reclamo dio lugar a la creación de un “E statuto del Corresponsal de Guerra” aprobado en la I Asamblea de Periodistas del Me diterráneo que tuvo lugar en Almería en abril de 2005. Sin embargo y a pesar del consenso genera lizado, a día de hoy, la m ayor parte de los corresponsales desplazados a zonas de conf licto siguen trabajando en condiciones precarias en lo que a su se guridad respecta como son la ausencia de un buen contrato laboral y la carencia de cobertura s anitaria, elem entos incuestionab les en la m ayoría de las actividad es profesionales au torregulable s. A la situación de precarie dad laboral tenemos que añ adir la poca preparación y la falta de asesoramiento de los profesiona les desplazados sobre las características y condiciones de los lugares a los que son enviados. La falt a de un seguimiento, por parte del medio para el que cubren la inf orm ación, de sus movim ientos y actividades, así como de las condiciones en la s que trabajan a di ario para obtener las noticias se han convertido en características habituales de este tipo de especialización periodística. Sirva como ejem plo la descripción que hace Agustín Remesal de un corresponsal gráfico: “Nidal es un cama rógrafo fuera de lo com ún. Es capaz de meterse junto a las cadenas de un blindado sin ser visto, aprovech ar cualquier base sólida para colo car la cámara, hacer foco y to mar la im agen que a él le interesa. L o mejor de s u oficio es cómo elige los puntos de mira. Una vez trepó a un árbol para filmar el entierro de un líder islamista”. Remesal, A. (2008; p.17). En otra descripción del corresponsal de guerra, Á ngela Rodicio se perfila con las siguientes palabras: “Con m is pantalone s de algodón, m i polo color salmón, mis zapatillas de deporte con flores y mi coleta, debía de par ecer una chica de provincias. En realidad, yo soy de pueblo. Siempre me he vestido como si viviera en un lugar normal, y llevara una vida norm al”. Rodici o, Á. (2005; p. 28-29). Del mism o modo que, como decía Chejov, hay que intent ar describir lo extraordinar io con términos ordinarios. Supongo que esta es la esencia de la forma ta nto de actuar com o de expresarse de un corresponsal de guerra, o de un enviado especial a las catástrofes, tanto n aturales, como humanas. Si uno se lim ita a ponerse los chalec os de “enviado” subraya su pertenencia a un grupo, con lo que hace harto improbable que el colectivo al que intenta acercarse le acepte de una m anera cómoda, o natural. 3. Precariedad laboral El periodismo siempre ha estado s ituado en el espectro de los grupos profesionales peor pagados y en una situ ación de precariedad laboral m uy elevada. Algunas instituciones y asociaciones sostienen que casi la mitad de los miembros de la profesión trabajan sometidos a la presión de la precariedad laboral. La carenc ia de convenios, la falta de regulación, la inestabi lidad laboral, los abusos por parte de las empresas de com unicación y el alto índice de desempleo de esta profes ión hacen que la precariedad laboral siga creciendo con el pa so del tiempo. Los corresponsales de guerra no sólo no son una excepción sino que su s ituación se agrava y empeora cuanto más independiente es su trabajo y menos vinculación tienen con alguna empresa de comunicación. Las m uertes de José Couso y Ju lio Anguita Parrado descu brieron dos de los muchos casos en donde el profesional trabaja sin un mínimo respaldo laboral. 92 El citado “Estatuto del Corresponsal de Guerra”, aprobado en la I Asamblea de Periodistas del Mediterráneo (Almería, 16-17 de abril de 2005) recuer da que la tarea de los corresponsales que trabajan en zonas de con flicto incluye los riesgo s de tener qu e ejercer su profesión en esas circun stancias que encarecen la di ficulta d del ejercicio de su trabajo. Por esta razón, el documento reclam a a las empresas periodísticas que envían a sus corresponsales a zonas de conflicto que aum enten los recursos para do tar a los profesionales del mayor núm ero de seguridades. La creciente flexibilización de las condiciones laborales ha llevado a que muchos corresponsales se desplacen a escen arios de alto riesgo sin las seguridades básicas. Seguridades que comienzan por el de recho a la protección de la integridad física del informador en el terreno e incluye n la reparación de los daños y secuelas. Seguridades, también, que term inan con el establecimiento de un com promiso mayor por parte de las empresas de comuni cación con sus corresponsales de gu erra desplazados. 4. La guerra desde casa El corresponsal de guerra es el m edio que acerca el conflicto hasta introducirlo en las casas de la sociedad actual. Las nuevas tecnología s de la inform ación permiten ver el día a día de un conflicto armado desde cualquier lugar del m undo y desde la butaca del salón de una casa particular. El m undo entero tiene acceso de prim era mano a cualquier guerra que esté teni endo lugar en cualquier lugar. A través de las pantallas de la televisión, desde el sonido de las ondas de radio en directo o desde la información que se recibe a través de Internet, cual quier conflicto armado puede ser seguido en directo. El papel que juegan los correspons ales es, en este sentido, de máxima responsabilidad. En sus manos está la info rmación que va a recibir la opinión pública. De ellos depende, en buen grado, el tipo de información que se difunda y las características de la no ticia que se transm ita. Remesal los describe con estas p alabras: “Los reporteros cargan sus aparatos electrónico s y sus cámaras en mochilas junto a la bolsa de provisiones suministrada por la in tendencia del ejército. Reina un ambiente de camaradería. Som os los afortunados pasaje ros del primer convoy que sale hacia la primera colonia de las que han de ser des alo jados al am anecer”. Remesal, A. (2008; p. 88). A través de los corresponsales de gue rra, los ciudadanos del mundo ven armas, víctimas, desplazados, h eridos, consecuencias de los enfrentamientos y hasta ataques en directo con sus resultados inmediatos. A unque las imágenes pueden distorsionar e incluso manipular la inform ación, no suelen en gañar a la hora de mostrar lo que sucede. Sin embargo, afirm a Sistiaga, es muy difícil hacer period ism o de riesgo cuando se pertenece a ese riesgo. Cuando se está invo lucrado en el conflicto. Los verdaderos periodistas de guerra son los que viven en las zonas donde hay guerra. Los periodistas kosovares, colombianos, palestinos o afganos. Cuando llegam os los corresponsales y los enviados especiales ellos ya llevan tiempo viviendo en el horror. Cuando nosotros nos vamos ellos se quedan en esa guerra. A ellos nos dirigim os el resto de reporteros cuando aterrizamos en un país asolado. Porque sa ben quién es quién. Conocen las razones, distinguen los matices. Se saben los itiner arios, las ca rreteras, los atajos. Tienen contactos entre los que luchan y saben cómo llegar hasta ellos. Cf. Sistiaga, J. (2004; 93 p.54-55). Muchas veces, demasiadas, se co nvierten en parte del conflicto o los convierten en parte del conflicto. La mayoría de los periodistas que m ueren en zonas de guerra son reporteros locales que caen ases inados porque son considerados parte interesada. 5. Ética cínica Todos los informativos de las televi siones del mundo contienen alguna noticia de enfrentamiento bélico, conf licto armado o guerra propiamente dicha por el hecho de que desgraciadamente no hay un m omento en el tiempo en el que no esté teniendo lugar algún conflicto armado en algún lugar del m und o. En todos los aspectos, el corresponsal presenta la guerra como un drama humano como lo es una trag edia natural com o un terremoto. Los m uertos, superada una determinada barrera numérica, son la consecuencia última del dram a. Sin embargo, y a diferencia de las catástrofes naturales, el corresponsal tiene la obligación de explic ar el origen y las causas del conflicto. Uno de los riesgos más desafortunados a los que puede verse sometido el corresponsal de guerra en su trabajo lo en contramos en la progresiva conversión al cinismo. La ética cínica llega poco a poco con el paso del tiempo y la experiencia malintencionada fruto de haber vivido m uchas experiencias de cr ueldad, situaciones de violencia y vivencias traumáticas. La ética cín ica llega tras la deshumanización del corresponsal cuando se alcanza tal gra do de aparente objetividad y supuesta imparcialid ad que hace que el escepticismo se convierta en la manifestación visib le del observador imparcial que no se implica en el con flicto. La ética cínica surge cuando el escepticismo se adueña del corresponsal y su trabajo se convierte en la mera transm isión de una información de la que el profesional es un simple transm isor al que en ningún mo mento le afecta o se ve implicado en su contenido. No hay nada peor para un periodista que el escepticism o que empaña el sentido de la curiosidad convencido de que todo lo que va a suceder se puede predecir. La ética cínica hace perd er el interés por intentar entende r lo que está ocu rriendo. 6. Honestidad profesional Otro de los elementos q ue determinan la ética profesional del corresponsal de guerra tiene que ver con su co mpromiso con la noticia y con su presencia com o testigo de los acontecimientos. Un riesgo muy impor tante para el corres ponsal desplazado a la zona de conflicto está en encerrarse en ha bitación del hotel y, de sde ahí elaborar la información. Cada vez hay m ás casos de corr esponsales que recurren a esta fórmula para su trabajo. Así, “la línea de la distinción ética en tre contar una historia de la forma más viva posible y explotar una tragedia, aparece ahora –cuanto menos- confusa. ¿En qué punto un acontecimiento afect a demasiado a la sensibilidad com o para ofrecérselo a un público expectante? ¿Y cuándo la inform ac ión periodística habitual sobrepasa las fronteras de la decencia, sacrificando su ética a cambio de obtener unos minutos tentadores en el informativo de la noche ?”. Matelski, M. J. (1992; p. 58). A este respecto, afirmaba Robert Capa, “escribir sobr e la verdad es obviamente muy difícil, así que me he tomado en su honor la libertad de a veces traspasarla y otras no llegar a ella. Todos los sucesos y personajes de este libro son fortuitos y están conectados de algún modo con la realidad”. Capa, R. (2009; p. 16). 94 La cantidad de información que se transm ite de form a oficial, per tamb ién extraoficial, a través de las nuevas tecnologías, hace que el corresponsal no necesite estar en el lugar de los acontecimientos pa ra in formar en directo. Unas buenas fuentes de información le perm iten estar actualizado en cada momento sin necesidad de arriesgarse en la primera lín ea del campo de batalla. La hones tidad profesiona l, en este sentido, es una de las características que de terminan el buen hacer del co rresponsal. No han faltado, sin em bargo, profesionales que limitan su trabajo a em itir información en directo desde lugares protegi dos (hoteles reservados para la prens a, consul ados o embajadas, las sedes de las propias corres ponsalías y escenarios preparados para los periodistas) ofreci endo información com o si estuvieran en los escenarios más arriesgados, en medio del conflicto y tran sm itiendo las noticias que reciben de otros medios o de las fuentes consultadas. 7. Los buenos y los malos Resulta muy fácil hacer periodismo c on las víctimas. La em patía con las víctimas surge de form a espontánea. Los perdedores, sus males y con ellas todas sus historias son más fáciles de aceptar por la opinión pública occidental. Nos resulta muy fácil solidarizarnos con quienes sufren. Lo que es difícil es poder hacer periodismo con los verdugos, los malos de la película cu ando han sido identificados. Uno de los retos profesionales más destacados de un corres ponsal de guerra es poder entrevistar a los responsables o causantes del conflicto, a lo s que dan las órdenes de matar, a los culpables que se ocultan bajo la imag en de una supuesta responsabilidad. Para el corresponsal de guerra en su trabajo, cuando está cubriendo una información, no puede establecer desde su punto de vista, cuáles son los buenos y cuáles los malos del conflict o. “Richard Harding Davis, corresponsal exigente y enviado especial a todas las guerras entre dos siglos belicosos, enfundó su m aterial de campaña y se marchó del frente porque los japoneses le im pidieron asistir a la batalla que libraban en Manchuria contra los rusos. Ni si quiera p ercibía en la distancia lo s anillos de humo de los cañones, se queja en su crónica. Nada digno de ser firmado con su nombre podía escribir así”. Rem esal, A. ( 2008; p. 124). El posicionamiento es el peor enemigo de la inform ación. El corresponsal puede tener su pr opia opinión de un conflicto, de sus caus as y de sus consecuenci as, pero en ningún momento debe situarse de un lado u otro. La visión objetiva de la realidad incluye la distan cia propia del profesional que sin verse afectado directamen te por el conflicto, ejerce el papel de observador y transmisor de los acontecim ientos. En términos generales, el corresponsal no está con ninguna de las partes enfrenta das ni se sitúa a un lado o al otro. El corresponsal es el profesional de la com uni cación que más y m ejor ha de salvaguardar la ética de un periodismo objetivo e imparcial. Sin que esta situación cuestione la labor diferente de un periodismo com pro metido. Tam bién es cuestión de suerte, como sostiene el period ista gráfico Agustí Centelle s: “He tenido b astante mala suerte con los sitios en los que he trabajado. Hay gente que disfruta molestando o hacien do la puñeta a quienes están bajo sus órdenes. Yo siem pre me he encontrado con individuos que, además de explotarm e, sentían satisf acción y un placer refinado perjudicando a sus subordinados”. Centelles, A. (2009; p. 20 ). Con todo -afirm a Jon Sistiaga- “los reporteros de guerra no vamos a los conflictos pa ra dar soluciones, sino para explicar lo que pasa. Los reporteros de guerra no somos trabaja dores de organizaciones humanitarias. No nos metem os en los lugare s más peligrosos del planeta para ayudar, sino para reflejar lo m ás perverso del ser hum ano que siem pre aflora en estas ocasiones” 95 Sistiaga, J. (2004; p.29). En ambos casos, la ética del corresponsal de guerra exige un posicionamiento objetivo, por muy determin adas que estén las situaciones y las responsabilidades del enfrentamiento. Es el de stinatario de la notic ia el que tiene que determinar quiénes son los culpables, los responsables, los buenos y los m alos del conflicto. 8. Desmitificación profesional Los corresponsales de guerra no están hechos de una pasta especi al ni son héroes de película en blanco y negro com o se pensaba hasta hace poco . El perfil del corresponsal de guerra ha cambiado mucho, de la m isma manera que ha cambiado la manera de cubrir las gu erras de cómo se h acía hace veinte años a como se cub re en la actualidad. El trabajo del corresponsal de guerra es el de un simple periodista sin más poder que el que tiene dar cuenta de lo que ve, de lo que oye y, en muy pocas ocasiones, de lo que piensa y de lo que siente. Lo que el corresponsal de guerr a siente o piense es lo que menos interesa o debería interesar a la opi nión pública. El papel del corresponsal de guerra tiene que abandonar el halo mesiánic o que lo cubre, la im agen de héroe que transmite y el carácter aventurero que lo aco mpaña. El corresponsal de guerra del siglo XXI todavía tiene que ser desmitificado para asum ir las nuevas condiciones de su situación que pasan por la realización de un periodism o responsable, riguroso y ético. El corresponsal es un héroe inexis tente que actúa como intermediario entre el desconocimiento y la información. Un testigo directo con la m isión de transmitir una información. Ángela Rodicio, a la hora de describir su es tatus como corresponsal de guerra para Televisión Español a con sede en Jeru salén af irma: “Mi nom bramiento como corresponsal en Oriente Medio no era más que nom inal. Cada vez que ponía los pies fuera de Jerusalén, ya era “enviado especial ”, aunque fuese a Ram ala, que se halla a pocos kilóm etros. Con frecuencia recibía la visita de ciertos coleg as próximos a la dirección de informativos quienes, coordina dos por Madrid, m e co municaban la parcela que me correspondía cubrir”. Rodicio, Á. (2005; p. 41). La desaparición de la imagen mítica del corresponsal de guerra ha ido cambiando con el paso del tiem po. Jon Sistiaga , en una definición de su trabajo afirma: “A casi todos los perio distas que cubrim os conflictos y guerras nos gusta hacernos los duros, pasar por tipos a los que no se les mueve una ceja aun que acaben de contemplar una matanza m ás horrorosa, pero es sólo una pose, una impostura. Todos, a lo largo de nuestra vida profesional, nos desmoronamo s en alguna ocasión porque, aunque sepamos dónde está nuestro umbral de resistencia, siempre hay una variab le incontrolada que pretende hundirte. No se neces itan grandes ma tanzas, no es necesario estar en el centro de feroces combates; pu ede ser, por ejemplo, la m irada inerte de un crío la que te haga sentir el tipo más m iserable del mundo. Yo me he sentido así en numerosas ocasiones. Cada vez que he tenido un par de segundos para pensar que cuando todo acabe, que cunado la guerra que estoy cubriendo finalic e o m is jefes decidan que su interés mediático ha bajado, yo volveré a m i casa, a la comodidad de la ducha, la cama, la calefacción o simplemente el cariño de lo s míos”. Sistiaga, J. (2004; p. 29). 9. Límites del corresponsal de guerra y el informe MacBride 96 Uno de los límites que obstacu liza al corre sponsal de guerra en la realización objetiva y rigurosa de su trabajo lo encontramo s en las propias agencias de noticias para las que trabajan. El poder de estas empresas de la com unicación som etidas a presiones gubernamentales y al control inform ativo dete rm ina, en no pocas ocasiones, la visión objetiva de la realidad y condiciona el contenido de las inform aciones que se transmiten. Incluso, algunos medios de com unicación que trabajan con enviados acreditados a las zonas de conflicto, recurren a lo s contenidos de las agen cias internacion ales de noticias para garantizar las informaciones que transm iten y m antenerse en el abanico de una perspectiva generalista de la noticia que sea común a la de otros medios afines y cercanos. Ángela Rodicio sostiene que, “a pesar de ser la única representante de la prensa española entre un puña do de enviados internacio nales, TVE no quería mis crónicas”. Rodicio, Á. (2005; p. 57). Al final, son las agencias internacionales las que determinan lo que es noticia y lo que no, lo que los ciudadanos del mundo deben de conocer y lo que nunca llegará a su conocimiento. En el año 1976, Sean MacBride, premio Nobel de la Paz en 1974, fue puesto al frente de una comisión de la Unesco, reunida en Nairobi para analiz ar el estado de la información m undial. El objetivo de aquella comi sión era analizar el es tado en el que se encontraban las comunicaciones a nivel internacional y el contenido de las informaciones que se transm itían entre unos país es y otros. Fruto de aquel estudio fue el informe MacBride (198 0) en el que se advertía sobre la necesidad de alcanzar un objetivo común e igualitario entre las com unicaciones internacionales y la obligación de poder circular noticias de forma libre y respons able a través del mercado inform ativo en el que prevalece la oferta de la ley y la demanda. El paso del tiem po hizo que el resultado del informe que perm itía la libre circu lación de info rmación se convirtiese en objeto de m ercadeo y com pra venta de noticias a razón del mejor postor. El informe MacBride promocionó -com o nunca se había he cho hasta ese momento- el desarrollo del informador freelance que vende las noticias a quien m ejor se las paga. 10. Conclusión: ¿Periodistas o lacayos? El tratamiento que se da a la inform ación en cualquier medio de com unicación depende de una serie de factores que van de sde la personalidad del periodista hasta los comprom isos económicos o políticos del propi etario del medio. En la actualidad, los corresponsales de guerra o enviados especial es a zonas de conflicto o colaboradores freelance , venden la inform ación a los medios siguiendo el criterio de la oferta y la demanda. El uso continuo y habitual de esta regla m ercantil hace que el profesional de la comunicación convierta su información en un producto qu e está en venta y que es ofertado al mejor postor. Para ello, para atraer la at ención del m ejor postor, el corresponsal se ve obligado a destacar elem entos de la inform ación para hacerla más noticiable y, por tanto, vendi ble. El resultado de esta situación genera noticias e informaciones hechas a la m edida de las em presas de com unicaci ón que las compran y emiten. Se trata de una nueva form a de ma nipulación, sesgo o tergiversación de la información para conseguir los beneficios propi o s del regateo y mercadeo comercial. La situación de precariedad laboral a que se ven sometidos los corresponsales de guerra justifica todavía más, la n ecesidad de elaborar u na información m arcada por el alcance de la noticia, la impresión en el receptor o, incluso, el sensacionalismo de la noticia. L os profesionales de la información son periodistas o lacayos al se rvicio de los partidos, de los editores que les pagan o de las em presas que se anuncian en los medios. 97 Un periodista no puede vivir de la nada, de su ética y de sus principios, desde luego, pero como colectivo es uno de los m ás poderosos de la sociedad, y si como colectivo se niega a ser manipulado –postura que se ha adoptado en m uchas ocasiones-, se puede conseguir una información m ás ver az y más útil p ara la sociedad. Siguien do una vez más a Livingstone, periodista es aquel profesional capaz de responder a la pregunta: ¿qué pasa en el mundo? Así de sencillo y así de grande. En la actualidad, el corresponsal de gue rra vive sometido a una dualidad. Por un lado es periodista y, por otro lado es un lacayo. Como periodista trabaja som etido a una ética determinada, sem ejante a un códi go deontológico, que hace de él como profesional, responsable de transmitir una información a la sociedad que la mism a opinión pública le demanda com o su razón de se r. El periodista corr esponsal de guerra está obligad o a inform ar a la soc iedad, es su trabajo, es su misión y es parte de ética profesional. La sociedad le pide al period ista corresponsal de gue rra veracidad, lealtad, objetividad y rigor en la información com o elem entos constituyentes de su ética profesional. Pero el corresponsal de guerra es también lacayo. Trabaja p ara un medio, con lo cual tiene un patrón que le exige, le indi ca y le marca las pau tas de su trabajo. El patrón tiene unos intereses concretos y una id eología que se convierte en marca de la casa y determina el punto de vista de las noticias que transmite. El sistema m ediático español está fuerte mente im plicado en la política y lo s grandes diarios, emisoras de televisión y cadenas de rad io están alin eados con las distintas opciones políticas. El ideal deontológico está en dar la información, cada cual desde su punto de vista, pero sin insinuar a quello que no se puede demostrar, sin m entir sobre los datos y sin hacer juicios de valor in justificados sobre las actitudes o los hechos de los otros. La única alternativa está en la independencia y la ética del periodista, en el poder de las redacciones por encima de los ed itores. Sin duda, se trat a de una especie de utopía porque las grandes corporaciones, los grandes grupos –de lo que sea, no necesariamente de com unicación- han descubier to ya el poder que emana de con trolar un medio de com unicación en el que la información veraz, contras tada y útil para la sociedad sea lo de menos. La solución a es tá situación la encontram os en el colectivo profesional. La redacción reunida, la negativ a a ser manipulados y utilizados, el uso del poder que la profesión periodística todavía posee. 11. Bibliografía. ÁLSIUS, A (1998) Ética y Periodismo. Editorial Pòrtic. Barcelona. ÁLVAREZ-OSSORIO, I. (2003) Informe sobre el con flicto de Palestina. Ediciones del Oriente y de l Mediterráneo. Madrid. CABALLERO, J. L. (2009) Periodistas o lacayos. Una aproximación al periodismo actual en España . Meteora. Barcelona. CAPA, R. (2009) Ligeramente desenfocado. La Fábrica Edit orial. Madrid. CENTELLES, A. (2009) Diario de un fotógrafo . Península. Barcelona. CONTRERAS, F. 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En esta comunicación expondrem os las experiencias adquir idas en las diferentes actividades f ormativas realizadas en varios centros cívicos de la ciudad de Huelva. La principal finalidad era la sen sibiliz ación y la form ación de mujeres y hom bres onubenses, en torno a la interculturalidad ut ilizando una colección de cóm ics de valores comunes. Con el objetivo de tom ar conciencia de la im portancia en la convivencia entre las personas de diferentes cu lturas, etnias , religiones... Se llevó a cabo con una metodología activa y participativa en la que todos eran protagonistas del desarrollo de dichos talleres. Palabras claves: valores, interculturalidad, cóm ics, sensibilización, religión. Abstract: In this communication we will set out th e experiences gained in the dif ferent training activities carried out in several comm unity centers in the city of Huelva. The main purpose was to raise awareness a nd training of women and m en from Huelva, around an intercultural environment using a collection of com ics that share similar values. The aim is to become aware of the importance of living in harmony with other people from different cultures, ethnic groups, religions, and so on. It was carried out with an active and participatory m ethodology in which all the participants led the development of the different workshops. Key words: values, interculturality, co m ics, sensitization, religion. 1. Introducción En la actualidad, debemos de plantear si en este nueva era, se encu entra el objetivo de educar en valores y aprender a va lorar a los demás por lo que son, no por lo que se comenta o se escucha o nos trasm ite n los m edios de comunicación. La sociedad en la que vivimos reclam a atención, mimos, se r escuchada, sentirse segura, etc. sobre todo, en el contexto social. Los objeti vos a los que se apuntan son, más bien, tecnológicos que sociales y deberíamos seguir educándonos en la formación procedimental, actitudinal y aptitudinal de la persona conjuntam ente con los medios de comunicación y las nuev as tecnologías. Considerando a estas últim as como un avance para nuestra sociedad, siempre y cuando no se pierdan la esencia de los valores, que es 100 donde hemos querido realizar nuestro trabajo, uniendo las temáticas de la tecnología y la comunicación; con lo s valores sociales y comunes que deberíam os poseer todos, para poder subsanar diferentes cuestiones como pueden ser: ¿ nos respetam os? ¿cam inamos todos hacia el mismo mundo?... Para poder hablar mejor sobre los valores y llegar a entender con exactitud este término, es convenien te acercarnos a la defini ción de valor, ya que abarca conten idos y significados diferentes y ha sido abordado desde diversas perspectivas y teorías. El término vie ne del latín tard ito (va loris): “E s un grado d e utilidad o a ptitudes de las cosas, para satisfacer las necesidades o dar bienestar” . Por lo tanto, obten emos cualidades de las cosas, en virtud de la cual se da para cier ta in tegridad o algún equivalente. Desde un punto de vista soci oeducativo, que es el que a nosotros nos confiere, los valores son consid erados referentes, pa utas o abstraccione s que orientan el comportam iento humano hacia la transform ación social y la realización de la persona. Son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada grupo social. Educar en valores nos lleva a eq uilib rar ciertas actitude s que contribuyen a vincular la injusticia, el conf ormismo y el et nocentrism o cultural. L a familia y la escuela funcionan muchas veces co mo mecan ismos productores de conform istas sin que suponga ningún tipo de opinión al respecto. Mi entras que el etnocentrismo cultural guarda relación con la perpetuación de los m ecanismos legitim adores de la guerra y el militarism o y la aceptación de la idea de enemigo. La hum anidad se ha m ostrado dividida en tribus, naciones, castas… y cad a una afirma de sí una idea colectiva específica o, incluso, in mortalidades históri cas que tienden a crear la mitología de que son el centro del universo, hasta el punto de imposibilitar el reconocimiento del otro como igual en situ aciones conflictiv as. Cuando hemos vivido cada uno en una posic ión, en nuestra sociedad nos han surgido problem as, pero cuando la convivenc ia multicultural nos llega es cuando están aparecen los problemas, la incom prensión, el racismo, la xenofobia por nuestros iguales. Esta tendencia no está basada en diferencias genéticas, por lo que su perpetuación se debe a las prácticas socializadoras, particular mente a la educación, tanto de padres como de educadores y profesio nales de este sector. Los valores son producto de cambios y de transformaciones a lo largo de la historia y por ellos hemos querido reali zar estos talleres en centros cívicos o asociaciones de Huelva, ya que estamos situad os en unos de los lugares donde existe un alto índice de interculturalidad. Fundamental mente, estas personas residen en nuestra ciudad por motivos laborales, se les ofrece trab ajo en el campo y para integrars e en la sociedad en la que viven, pa rticipan de forma activa en distintas onubenses. Nuestro objetivo en estos talleres era, sobre todo, la convivencia, el com partir culturas, que ellos se sintieran com o en casa y que participar an realizand o una actividad dinám ica y divertida donde cada una expusiera sus ideas y compartiera sus experiencias personales y lograr así, que todas las personas pudier an verse realizadas y felices con esta actividad, ya que la virtud y la felicidad son valores al igual que muchos otros. Es precisamente el significado social que se atribuye a los va lores, uno de los factores que influye para diferenciarlos. Aquellos que guiaron a la sociedad en el pasado, generalmente referidos a costum bres culturales o principios religiosos, y los 101 valores actuales, los que com parten y debem o s compartir las personas de la socied ad que nos rodea. Educar en valores, hoy, es formar ciuda danas y ciudadanos auténticos que sepan asumir conscientem ente los retos de la globalización y puedan com prometerse en la construcción de un mundo m ás justo, in clusivo, equitativo e inte rcultural. Por encima del talento están los valore s comunes: disciplina, amor, buena suerte, pero, sobre todo, tenacidad, señalaba BALDWIN, J., escritor norteam ericano que nunca dejó de reflexionar sobre su experien cia como homb re negro en la “Am érica blanca” de la época de los años 40 y 50. Y, no debemos de perder aunque hayamos llegado a la nueva Era Tecnológica y de la Com unicación. En la sociedad actual, y ante los tiem pos que nos ha tocado vivir, las personas han dejado de ser ciudadanos de un lugar conc reto, para convertirse en habitantes del mundo. Aprender a convivir con nuevas culturas, razas diferentes, creencias distin tas, pero en definitiva, se comparten valores com unes. A través de los talleres se ha querido trabajar muchos de los valores que hoy dí a creem os que, en alguna medida, se están perdiendo y sentir que poseemos muchos de ellos que están ahí pero que no queremos demostrar a la sociedad en la que vivim os por “el que dirán”. Con todo ello, queremos trasm itir que pode mos camb iar la perspectiva sobre las personas y cultivar valores alternativos, omnicom prensivos, que pudieran dar lugar a una cultura mundial. No se trata de que todos acabem os siendo iguales, sino que valoremos las diferencias com o muestr a de la riqueza cultural de un pueb lo. 2. Proyecto La incorporación de nuevos conteni dos a los program as curriculares en los centros educativo s en form a de actitudes, valores y norm as y la explicitac ión de éstos así como su posteri or evaluación, no es una tar ea fácil para el educador, sobre todo si no ha sido su ficientemente preparado para realizarla y no dispone de los materiales didácticos que le pueden servir de apoyo, indica ALMAZÁN (2003: 87). AREA y ORTIZ (2000: 46-56) y SORI ANO y JOSÉ (2003: 69-77) proponen que: La combinación por una parte, de pr oyectos educativos basados en el desarrollo de los princ ipios del intercultu ralismo, y por otra, la utilizació n de las tecnologías y m edios de comunicación en las prácticas do centes de aula pueden ser una oportunidad para el desarrollo de aprendizajes en el alumnado de am bos ámbitos de conocim iento. Con estas dos aportaciones de estos autores, encontramos aunada las dos temáticas principales de nuestra investig ación. Y, continuar esta tarea en otras instituciones, fue el comienzo de nu estra labor en esta experiencia y principal motivo por el que pretendim os acercarlo a personas que están convencidas de la importancia de la educación intercultural . Se contó con un material de trabajo form ado por cinco álbum es de historietas y de una guía didáctica que desarrolla diversas tem áticas, donde se acompaña a los 102 lectores a lo largo de un itinerario que les an imará a reflexionar sobre la importancia del diálogo intercultural y la valorización del otro, señalan REPETTI; FEDERICI y SALVARANI (2005). Este materi al didáctico está dirigido a un am plio público, tanto joven como adulto, y puede llegar a resultar accesible a un gran núm ero de personas. Además, está destinado principalmente a prof esores y educadores que pueden encontrar textos y referencias en la guía didáctica, re dactada específicam ente para contribuir al desarrollo d e actividades m ultidisciplinares sob r e el tem a de la educación intercultural. Cuentan, para los es tudiantes, con un material visual y escrito para el debate, y descubrir nuevos puntos de vista sobre lo s distintos sistem as de pensamiento. Igualmente pueden encontrar textos y citas para profundizar en su conocimiento de las religiones y el pensamiento laic o. Y, en definitiva, a aquella s personas interesadas en el diálogo intercultural, donde puedan profundizar en esta te mática desde una perspectiva innovadora y estimulante, encontrar puntos de reflexión y una nueva m etodología para tratar la inte rcultural a través del cóm ic. El conjunto de los cómics que presen tamos ponen de m anifiesto no sólo los prejuicios, miedos, etc. que desde edades m uy tempranas tenem os o nos forjamos de todo lo que se nos presenta co mo diferente, sino tamb ién: Las generalizaciones y estereot ipos que solemos hacer cuando catalogamos a todo un colectivo de pers onas por las experiencias que hemos tenido con alguna de ellas y a veces, lo que es peor, por los clich és o esquemas preestablecidos que nos hemos creado co m o consecuencia de lo que otros nos han dicho o comentado, a punta MO RALES (2000: 50). O incluso de lo que recibimos del contexto en el que nos rodeam os, incluso de lo que nos transm iten los medios de com unicación que consiguen llegar a tantas pers onas, de diferentes culturas, razas, religiones… y por diversas vías. L os medios de información o com unicación como la prensa, la radio, la televisión, y acercándonos más a la actualidad con Internet, form an parte esencial de la so ciedad en la que vivim os. Como señala SALINAS y OTROS (1994: 177): Medios que afectan a muchos aspectos de nuestra vida social y cultural porque intervienen sobre nuestra percepción del mundo y experiencia de la sociedad y, sobre todo, de las relaciones sociales. Son medios que nos permiten acceder al conocimiento de lo que sucede en nuestro ento rno; aunque al mismo tiempo distorsionen e incluso pue dan deformar el conocim iento. Las imágenes que generan los medios de comunicación so n pues una lectura determinada de la realidad , afirma VÁZQUEZ AGUADO (1999). Mientras que ARROYO (2000: 81) señala el potencial de reflexión, anális is crítico y posibilidades de expresión, que ofrecen los medios de comunicación . O como recoge ALMAZÁN (2003: 97), donde se observa que: Los medios de com unicación social, en sus diversas configuraciones (TV, radio, prensa escrita, etc.) forman una estructura compacta que difunde, en muchas ocasiones, información indiscri m inada y tendenciosa; lo que puede ocasionar que esta situación pued a llegar a la manipulación de la persona, sobre todo aquella en periodo de formación. 103 Quisiéramos recalcar, que el m aterial al que estamos hacie ndo referencia está concebido para proporcionar a los profesores , formadores y educadores instrum entos y materiales para la utilizaci ón de los cóm ics en labor didá ctica, donde la guía profundiza en los conceptos que s e encuentran en lo s álbum es: mencionados en los diálogos, encarnados por un personaje, in terpretados en las experiencias de los protagonistas... Cada una de las cinco unidades -una por cada cómic- está com puesta de distintas secciones: el m ensaje, un texto de introdu cción centrado en el valor m oral seleccionado para la unidad, y en cómo ha sido formulado e interpre tado en las religiones y en el pensamiento laico. La sección de m aterial tien e que ver m ás directamente con el có mic, pues contiene la sinopsis y la explica ción de cómo el valor escogido y algunas cuestiones sociales (que son respectivamente , en las cinc o historias, la integ ración religión sociedad, la desviación de los m ensajes elaborados por las religiones y por las ideologías, el principio de la in tegración so cial, soluciones ef icaces y responsables para una ecología del planeta, identidad y mestizaj e, la noción de la doble pertenencia, el diálogo entre culturas) son intr oducidas por la historia. Para apoyar estas primeras dos secciones sigue una antolog ía de testim onios -textos sagrados, textos laicos, comentarios- y finalm ente, ejercicios de com prensión, análisis, profundización, unidos estrechamente al cóm ic. Ensayos, fichas info rmativas sobre las princip ales religiones, un glosario, un directorio de páginas web y una videografía completan los instrum entos que la guía pondrá a disposici ón del profesor, formador y educador. Es en dicha guía, donde se ha intentado tener en cuenta las exigencias y las m odalidades de una clase, por ello cada cóm ic se puede aborda r tanto com o historia única (que los jóvenes pueden leer en casa y analizar a través de ejercicios referidos a su contenido), como conjunto de elementos tem áticos y narrativos, cada uno de los cuales puede ser objeto de una clase. A su vez, podrá enriquecerse con referencias a los textos c itados, con los ejercicios y con los talleres propuestos. Para concluir, quisiéramos llam ar la atención sobre el carác ter multidis ciplinar del material presentado, éste puede ser utilizado por los profesores, formadores y educadores que, en los distintos planes de es tudios, trabajan con la historia, filosofía, educación cívica, literatura, educación religios a y, naturalmente, educación artística; tanto en la educación formal com o en la no formal. 3. Puesta en marcha 3.1. Planteamiento inicial La hipótesis princip al partía de la inte nción de abordar, desde una perspectiva integradora, la tran sformación positiva d e la realidad de nuestro ento rno inm ediato, así como la m ejora de la convivencia en el se no de los centros educat ivos, las asociaciones culturales, v ecinales, juvenile s…. 3.2. Participantes El taller no estaba dirigido a una muestr a concreta, ya que interesaba más, en este caso, conocer cóm o podía influir los cómi cs a lectores de diferente sexo, edad, raza o religión. Para conseg uir esa amplitud de factores, se contactó con centros cívicos, considerados estos como espacios abiert os donde se puede encontrar actividades interesantes y variadas. Al no marcar ningún tipo de límite, hubo una gran variedad de personas interesadas en participa r en los talle res. La edad de los participantes osc iló 104 entre los 15 y los 70 años, acudieron persona s de ambos sexos, de diferentes niveles socioculturales y, uno de los alicientes más impo rtantes, por su peso en los debates, de religiones diversas. La actividad se repartió en tres intervenci ones, repartidas de la siguiente form a: - En la primera intervención, se contó c on un grupo m ayoritariamente femenino, con edades comprendidas entre los 20 y 65 a ños. Los m iembros procedían de culturas diferentes, tales como: marroquíes, rum a nos, españoles e italianos. El nivel sociocultural era muy variado, se encontraban: mujeres que no sabían leer ni escribir, inmigrantes que estaban aprendiendo el idio ma, licenciados en diferentes áreas del conocimiento y estudiantes universitarios que en ese m omento visitaban España con una Beca Erasmus. - En la segunda intervenci ón, el grupo de asistentes es tuvo formado por un nutrido número de mujeres y hom bres, aunque la pa rticipación de las primeras fue m ás activa. En esta ocasión, el nivel sociocultural ta mbién fue variado, aunque no se encontró una diferencia tan marcada com o en el caso ante rior, ya que la m ayoría de los participantes se trataba de amas de casa, licenciadas y pensionistas. Esta se gunda intervención, contó con un índice de edad más alto, ya que sus participantes rond aban entre los 40 y los 70 años. A diferencia del caso anterior, los participantes tenían una misma nacionalidad, una característica que marcará el trabajo final del grupo. - En la tercera intervención, sin duda se trató del grupo más num eroso y con la mayor variedad de nacionalidades, culturas e idio mas. La diversidad también quedó reflejada en la edad de los participantes, la cual se encuadró entre los 15 y los 65 años. Este margen propició que el nivel sociocultural fu era m uy diferente. A diferencia que en las anteriores intervenciones, la nacio nalidad española era la menos representada. Esta circunstancia enriqueció considerablemente el desarrollo de las correspondientes sesiones. 3.3. Talleres El taller se estructuró en cuatro se siones y se desarrollaron, menos en casos concretos, con una misma metodol ogía que pasam os a exponerlas. El primer co ntacto entre los participa ntes, consistía en una rueda de presentación entre monitores y asistentes y, a continuación, se daban a c onocer los tebeos de forma genérica. Tras esta fase, la sala se dividía en varios gr upos, el número dependía de la cantidad de participantes en cada taller y, a cada uno, se le entregaba un cómic diferente, dando un margen de tiempo, para que se realizara una rápida lectura y visionado de la historia, de los personajes y de los valores que pudier an encontrar en el texto. Concluido este punto, se elegía un portavoz por cada grupo para que éste expusiera las ideas recogidas en sus textos en estudio mediante una puesta en común. En la segunda sesión, los grupos, tras realizar varias actividades, se volvían a reunir para empezar a escrib ir, ya en este caso, el gu ión de su prop ia historia -real o ficticia- y pensar con qué imágenes iban a ilustrar su cómic. En la tercera sesión, cada grupo se centraba en la rea lización de las historie tas a través de fotos, recortes, cartulina s, vídeos… que previamente se les había pedido qu e aportaran para trabaj ar en esta sesión. En la cuarta sesión, y últim a, cada grupo presentaba los resu ltados finales de sus trabajos y los exponía al resto de compañeros. 105 3.3.1. Primera sesión: ¡vamos a conocernos! El primer día estaba destinado, princi palm ente, a realizar el con tacto con los participantes y los cómics. Éste, s e inic iaba con una rueda de presentación cuya finalidad era que los asistent es conocieran a los monitores pero, sobre todo, el objetivo principal era que estos últimos hicieran un son deo para saber con qué tipo de público iban a trabajar, en cuanto a características so cioculturales. Tras la presentación, la sala se dividía en diferentes gr upos y a cada uno se le entreg aba un cómic diferente. Esta división permitió que, al tener cada grupo un te xto diferente, el debate fuera bastante enriquecedor ya que cada uno expuso las ideas que su grupo de trabajo había obtenido durante su propia puesta en común. En es te punto, sólo hubo una excepción con el último taller, puesto que el amplio núm ero de participantes obligó a q ue dos equipos trabajaran, de forma independiente, un mismo tebeo. La primera tarea consistió en leer s u texto y recoger lo que consideraban más significativo, además de anotar cuatro punt os, siendo los siguiente s: identificar a los personajes principales, indicar dónde estaba ubicada la historia, r econocer el nivel del lenguaje del libro y explicar si consideraban adecuado el título de la obra con el tema. Finalizado el tiempo que se estim ó oportuno para esta tarea, y realizado el análisis de los cómics, cada grupo eligió a un portavoz para que explicara al resto de sus compañeros un resum en de la historia y subrayara las ideas más significativas. La puesta en común era el m omento adecuado pa ra comenzar el debate, objeto de los talleres: ¿compartim os los mismos valore s? Y es que, cada uno de los textos, tenía como base una serie de valores, los cuales salían a la luz a los pocos minutos de iniciar el intercambio de opiniones. Los debate s fueron bastante anim ados en las tres intervenciones, centrándose en diferent es valores, cada uno adaptado a las características de cada grupo. La charla y el cruce de ideas ayudó a que los grupos pudieran empezar a hilar las historietas que tenían que realizar durante la segunda sesión. 3.3.2. Segunda sesión: ¡compartimos los mismos valores! En la segunda sesión, se retoman las ideas que se habían trabajado anteriorm ente a través de una puesta en común de los valores que aparecen en los cóm ics. En concreto, en el primer taller, se dibuja en una pizar ra una tabla que cruzara los valores con las nacionalidades de los p articipantes y cada uno debía d e marcar cuáles creía que se corresponde con cada país. Esta actividad perm itió comprobar cómo algunas ideas preconcebidas sobre determ inadas etnias siguen m uy marcadas en la conciencia colectiva aunque algunos participantes adm itieron que el d ebate del día anterior le había hecho meditar sus respuestas y lo que allí salió a debate. Aunque en los otros dos talleres esta pue sta en común no se desarrolló con tanta precisión, debido a una falta de material, no im pidiendo que se discutiera qué valores se comparten en todas las razas, etn ias, relig iones, nacionalidades… y cuáles no. Este debate ayudó a que los participantes obtuvi eran sus propias conclusiones y puso de manifiesto qué opinan realm ente sobre te mas en los que habitualmente se habla utilizando un «lenguaje políticam ente co rrecto». También m erece subrayar que los participantes de otros países, se mostraba n incómodos a la hora de abordar ciertas cuestiones aunque, a los pocos minutos, se m ostraron más relajados, y empezaron a 106 participar en el debate con tota l libertad. Finalizad a esta etapa, se da com ienzo a la elaboración de los guiones de las histor ias que ellos mismos iban a realizar. 3.3.3. Tercera sesión: ¡somos iguales! En esta tercera sesión, se continúa con la elaboración del guión, eligiendo imágenes que utilizarán para crear su propio tebeo. Concluida esta fase, cada grupo realiza un montaje con su hist oria utilizando la estructura del cómic. En este punto, los monitores se encontraron con la necesidad de cambiar la metodología, de form a que, en unos casos, la historia se hizo con recortes que se pegaron en una cartulina y en otros se realizó mediante un fotom ontaje que posteri orm ente se trabajó en formato vídeo, añadiendo bocadillos o globos de diálogo que ma rcaran el diálogo y la estructura. Este último m odelo se utilizó en los talleres y, cuando se p ropuso la actividad a los participantes, inic ialmente m ostraron ci erto rechazo a aparecer en im agen pero finalmente el ejercicio se realizó sin probl em as y con la colaborac ión a ctiva de tod os. En sendos casos los grupos se convirtieron en uno solo porque únicamente se contaba con una cámara fotográfica, perm itiendo una m ayor colaboración entre todos los participantes de la terc era sesión. Mientr as qu e en estos dos últimos talleres los participantes se abriero n a trabajar colaborativam ente, en el primero, los grup os intentaron mantener «en secreto» s us cómics con el fin de ser los m ás originales y sorprender con su historia y guión al resto de compañeros. 3.3.4. Cuarta sesión: ¡un mismo mundo! La última sesión estuvo dedicada en su tota lidad a la presentación de los trabajos en papel, en el caso del primer taller y, del form ato vídeo, en los otros dos. En el primero, los grupos fueron saliendo por un orden que ellos m ismos establecieron. Empezaban facilitando el títu lo y pasaban a most rar el resultado de su trabajo recogido en la cartulina; esperaban a que los dem á s com pañeros explicaran qué entendían visionando las im ágenes recogidas en los reco rtes de revistas que habían seleccionado meticulosamente y el texto que las acom pañaba n. Si la interpr etaci ón no era co rrecta, el portavoz debía de desvelar qué habían querido contar a través de dicha selección de recortes y el texto elegido. Las historias fuer on variadas y abordaron diferentes valores. En cambio, en los talleres donde se ut ilizó la versión tecnológica, los participantes optaron por una historia muy sim ilar entre ellas, a p esa r de realizarse en talleres diferentes, y en fechas también diferentes . Aunque se la narración de las historias se contaron desde dos puntos de vista disím iles. En la prim era historieta, donde la nacionalidad española era predominante, se optó por un guión donde se abordaba qué sucede cuando llega un inmigrante a un grup o ya consolidado; mientras que en la segunda, donde la mayoría de asistentes procedía n de diferentes países, el punto de vista era el ángulo opuesto al anterior. Nos referimos aquí, a los problem as con los que se tienen que enfrentar cualquier inm igrante al llegan a un lugar con una cultura y un lenguaje diferente al suyo. A pesar de estas dos perspectivas, los valores retratados fueron prácticamente los m ismos. Y las expe riencias en todos los casos expuestos fueron muy positiv as, tanto para tod os los asistentes com o para los m onitores. INSERTAR IMAGEN 01 107 4. Limitaciones e implicaciones La labor desarrollada en esta investig aci ón se ha centrado en tomar contacto con la realidad multicultural, c ontextualizando el marco de actuación a través de análisis descriptivos del entorno de las asociac iones multiculturales, repartidos en distin tas zonas geográficas de Huelva y en entorn os socioculturales diferentes, siendo especialmente significativa la participación de referentes para la integración social, educativa y cultural. Adem ás, se ha det ectado los valo res interpersonales de los miembros de las com unidades educativas, con la intención de establecer el contenido axiológico de partida p ara el diálogo crític o y el consenso asum ido de una educación en valores interculturale s. A continuación, reconocemos algunas de las principales limitaciones que nos hemos encontrado en este trabajo, y que hay parcelas en las cuales se debe seguir investigando para cubrir las necesidades detectad as a lo largo de este estudio y resum ida en esta comunicación. En relación al diseño y desarrollo de la investigación, en primer lugar y res- pecto a la interpre tación que hacemos de los resultados, cabe señalar que las limitaciones en este caso, han sido que hem os contado con una herramienta de recogida de información de carácter cuantitativo y, la muestra a la que hemos aplicado el cuestionario, o lo que es lo mismo, la pobl ación de generalización de resultados fue la población de personas que pertenecen y acude n a asociaciones culturales, juveniles, vecinales… limitándonos por tanto, no poder genera lizar los resultados obtenidos a toda la población en general de Huelva. 108 Dicha herramienta fue el cuestionario, ya que el público al que iba dirigido podría presentarnos, y de hecho así ha sido, unas limitaciones com o no conocer bien el idioma, dando lugar a la falta de comprensión en la lectura. Donde tam bién, algunos de los participantes, eran personas mayores, da ndo lugar al retraso, de esta m anera, en la obtención de los datos. Pero con la utili zación de esta herramienta hemos buscado, por un lado, la form a más factible para recabar la mayor inform ación posible; pero por otro, nos dificultó el trabajo de agrupam iento de datos, la codificación y la interpretación de los mism os al tener que incorpor ar algunas respuestas d e opción múltip le e ítems abiertos. Finalmente, en el acceso a los propios encuestados no tuvim os ningún impedimento en general, pero en algunos casos no existió la disponi bilidad deseada y se negaron a realizar el cuestiona rio o nos lo entregaban sin responder a una gran parte de los ítems; reduciendo de esta m anera la muestra inicial. Tam bién nos hemos visto limitado por el tiem po de ejecución de todo el proceso de investig ación, por diversos motivos, tanto profesionales como personales, po r parte de los participantes. Por ello, creemos que, de no haber contado con es ta limitación, podríam os haber abarcado una muestra mayor de población y elaborar otros instrumentos, en este caso para obtener datos cualitativos, com o la en trevista personal, la observación, etc. en un m ayor número de las que se hicieron. En cuanto a las implicaciones m ás signifi cativas, subrayar que se hace n ecesaria una ampliación en la m uestra y abarcar la población de personas que asisten o pertenecen a asociaciones juven iles, cult urales, educativas, vecin ales…, limitánd olo hasta donde fuera necesario pudiendo implicar a una población mayor y en distintas ciudades o, si cabe, a nivel regional. También, contar con otras herramientas y procesos de recogida de información. Las gestiones a realizar serían muchas, pero pensam os que el beneficio social podría compensa r en gran m edida dicho esfuerzo. Líneas que podrían hacer que esta experiencia, cuyo principal objetivo y dimensión fue intentar dem ostrar la relevanc ia que tienen los m edios de comunicación dentro de la educación inte rcultural y enseñar a interact uar inteligentem ente con los medios, cubriera otros o bjetivos, o los mism os pero con una mayor garantía y am plitud. Podría ser, mediante la realización de una campaña de promoción con la que consigamos que las adm inistraciones e ins tituciones públicas y privadas vean la necesidad de este estudio y, por tanto, se in volucren en ello. Ya que uno de los principales problemas, que nos hemos encontra do, ha sido la falta de entendim iento, la desconfianza, la inseguridad… por parte de algunos de los participantes. Podrían realizarse m ás talleres de trabajo en lo s que ellos se fam iliaricen, tanto con la persona que lo ejecute como con las temáticas objeto de nuestro estudio, como son la interculturalidad y el uso del cómi c, entendido este últim o como medio de comunicación; dándole su im portancia en esta sociedad y, co n ello, mo tivándoles a un mayor sentido crítico a la hora de enf rentarse al contexto multicultural en el nos encontramos. No podemos olvidar, que el uso del cómic no se encuentra en uno de los medios m ás usados por la población partic ipante en nuestro es tudio, siendo incluso, para algunos casos casi desconocido, perdie ndo de este modo la m ayoría de las posibilidades que nos puede llegar a ofrecer el visionado y lectura del cómic. Así, 109 centraríamos estos talleres como un m edio, fo rmándoles e informándoles de la variedad de posibilidades con las que se pueden encontrar. Por último, decir que el estudio ha posib ilitado el conocimiento directo de las situaciones y contex tos reales de la interc ulturalidad en nuestra sociedad más próxima en general, y en centros cívico s en particular, donde las res puestas que se llevan a cabo y la detección de valores nos dio lugar a una posterior in clusión reflexionada en la cotidianeidad de un centro abierto a la comunidad, como m odo de avanzar en la convivencia, el encuentro y la adopción de un enfoque intercultural. Y, a pesar de que esta comunicación cons tituye tan sólo un esbozo de lo que implica la realid ad multicultural, hemos c onstatado el reto que supone crear un m arco de educación inte rcultural en cualquier entorno d e aprendizaje en la actualidad. 5. Conclusiones y valoraciones personales. En los epígrafes que conforman esta com unicación se ha recogido un resum en significativo del estudio y experiencia realizada mediante unos talleres. Pero es aquí donde nos interesa retomar la idea de conjunto m ediante una breve descripción del reco rrido realizado en este e studio sobre la inter culturalidad v ista mediante unos cóm ics concretos. Y con t odo lo expuesto, procedemos a presentar las conclusiones y valores personales extraídos de los resultados obten idos al analizar la información recogida. Entre las principales conclusiones qu e hemos obtenido de este estudio podemos destacar que las person as que asisten y/o pertenecen a centros cívicos en Huelva, se inclinan en mayor núm ero a mujeres, con más de un 70% y con edades com prendidas entre los 15 y 70 años, siendo el grupo de 55- 64 años el de mayor porcentaje. El nivel de estudios de los pa rticipantes q ue contó con mayor porcentaje (m ás del 30%) contaban con estudios superiores, y el grupo que le seguía con un 26% corresponde a personas que tienen estudios primarios, y m enos del 2% carecían de estudios. La práctica educativa y/o formativa deberí a concretarse en acciones orientadas al encuentro de la identidad y la diversidad cultural, comprom etiéndonos a un diálogo que nos enriquezca tanto personal como grupalm en te, siendo éste, sin duda, el cam ino que nos llevará a desarrollarnos como una soci edad más justa, cívi ca y democrática. No debemos caer en el error de ceder toda la responsabilid ad al contexto educativo, considerando fundamental la intervención conjunta de los diversos estamentos e instituciones políticas, económ icas y sociales en la promoción de valores comunes, que desarrollen verdader as actitudes interculturales. Nos gustaría concluir diciendo que confia mos en la capacidad, de que todos los miem bros implicados directa o indirectam ente con el multiculturalism o, para dar respuestas a las necesidades que se derivan del mismo. Y apoyándonos en la certeza de que la interculturalid ad será una realidad m uy cercana, destacamos que el principio que debe guiar nuestra experiencia es el que defiende que lo má s importante es el valor del ser humano, por encim a de cualquier r aza, nacionalidad, lengua o religión . [Document text truncated for crawler view.]