Las hablas montañesas : dudas y posibilidades de la dialectología histórica
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LAS HABLAS MONTARESAS: DUDAS Y POSIBILIDADES DE LA DIALECTOLOG~A HISTORICA M" CARMEN MORAL DEL HOYO Universidad de Deusto I. Introduccibn: la paradoja de la especializacion sincrbnica En la d&cada de 1950, Garcia de Diego afirma: ttsantander es de todas las zonas dialectales la mas importante y la menos utilizada), (Garcia de Diego 1950: 121). Mas ah, la califica de ctcomplejo dialecto, que no puede agregarse corno adyecticio de ningun grupo, que tiene uaturalmente caracteres comunes con las hablas vecinas, pero con una personalidad inconfundible)) (Garcia de Diego 1951: 7). Se muestra, por tanto, partidario de considerarlo de forina autonoma en el complejo mosaico dialectal del castellano septentrional, con las esperables filiaciones hacia hablas geogrificamente proximas y propone un doble programa para mitigar la desatencion injustificada, por parte de 10s dialect6logos, sobre este espacio clave: A) Reivindica que la actual Cantabria -calificada de crucial, junto con Logroiio y Burgos por su complejidad historicacontiene, en sus hablas, datos fundamentales para abundar en la historia lingiiistica del castellano. No en vano, si ((Cantabria, origen de Castilla, fue el primer foco irradiador del dialecto)) (Lapesa 1999: 187)' y, segk opinion bastante extendida en la comunidad filologica, cdos dialectos del norte son de tipo arcaizante porque la justification de sus modalidades es anterior a1 momento en que el castellano se impuso corno lengua national)) (Alvar 1996: lo), indagar las huellas que, de los diferentes rasgos lingiiisticos, puedan quedar hoy en la zona, derivaria Iogicamente en on inejor conocimiento del estado primigenio de la lengua. B) Exige una metodologia que combine 10s testimonios documentales con tales huellas para trazar, asi, ttlas fronteras interiores de algunos fenomenos)) (Garcia de Diego 195 1: 5). I Evidenternente, la idea del castellano corno dialecto diferencial tt[ ...I fuerza rebelde y discordante que surge en la Cantabria y regiones circunvecinas)> fue postulada por MenBndez Pidal en Origcnes del EspaEol.
En definitiva: que sincronia (dialectologia, sociolinguistics) y diacronia (dialecrologia historica) sean objeto de estudio bidireccional en el constmcto del complejo dialectal montaiies. Esta declaration dc intenciones ha recibido esfuerzos mny parciales por parte de la investigacion que, sin embargo, si ha cubierto el devenir de otros complejos dialectales septentrionales, hoy considerados antonomos con pleno derecho. Dichos esfuerzos aparecen encaminados a caracterizar, en sincronia, los rasgos linguisticos que manifiesta el espacio montaiies. Por el contrario, la carencia de estndios linguisticos histbricos -sistematicos sobre las hablas montaiiesas (a traves de 10s mencionados testimonios documentales) es patente. Una situation extremadamente paradojica dado que paliar esta ausencia se revela condicion sine qua non para esbozar, con cierta solidez, la diacronia de su geografia lingiiistica hasta 10s estadios actuales y, sobre todo, para evaluar sus resultados en la histor;a de la lengua a la que tales hablas contribuyen. 2. El status quaestionis sobre el rnontaiiks: insuficiencias La caracterizacion dialectol6gica del montafds sufre, pues, una fuerte sincronicidad polarizada, hasta 1970, en la obra de Garcia-Lomas (1966) y, en el ultimo tercio del siglo XX, en trabajos como 10s de Penny (1970, 1978) o Garcia Gonzalez (1978). Las carencias del primer estadio residen en la metodologia: 1. El gmeso de su material lo componen testimonios de literatos costumbristas cuya fidelidad filologica en la recreacion de las hablas es, por diversos motivos, discutible. 2. Se privilegia el nivel lexico ctque [. . .] por una parte, generalizan para toda Cantabria lo que es especifico de la zona [...I; por otra parte, califican como regionalismos voces cuya difusi6n excede el ambito objeto de estudion (Fernandez Juncal 1999: 10). Esto es extensible a algunos estudios recientes, que signen este modelo (repertorios de voce~)~. Las carencias del segundo, en la parcialidad diatopica. Se trata de ctinvestigaciones especificas con localization muy reducida [...I su objetivo es el occidente y centro de la region [. . .] Era esperable [. . .] que, a1 estar la mitad occidental mis cerca de un area marcadamente dialectal, manifestara mb rasgos diferenciadores que otra zona mas alejada del foco irradiador centroastt~riano)) (Femandez Juncal 1999: 10-12). Se refiere la autora a trabajos como, entre otros, 10s de Sair Barrio (1991) o Lopez Vaque (1994). No obstante, debemos citar por su superaci6n de la atencion diatdptica tradicional, a Sinchez-Llamosas (1982), quien hata dc cornpilar el habla de Castro Urdiales.
LAS HABLAS MONTARESAS: DUDAS Y POSlBlLlOADES DE LA DLALECTOLOGIA IIISTOKlCA 141 El Atlas Etnogrifico y Lingiiistico (1995) de M. Alvar es la superacion de estas deficiencias: aunque su encuesta es eminentemente lexica, esta diseiiada para extraer conclusiones fonetico-fonol6gicas y aun morfosintacticas. Ademis, al cartografiar las hablas en todo el territono de la actual Cantabria, la vision de conjunto es insuperablemente rica en el tram de variantes internas. Pero es ma superacion sincr6nica. iC6mo explicar la heterogeneidad nada cadtica3 de sus mapas sin acudir a estt~dios histoncos que perfilen que suerte de continuidad dibujan los rasgos lingiiisticos? 3. La contribucibn de la dialectologia historica Desde todos 10s angulos, se evidencia la necesidad de trabajos de dialectologia hist6rica sobre el acervo documental de la Cantabria pretkrita (desde el altomedievo). Los expurgos, a todos 10s niveles, pueden reorientar cuestiones fundamentales en el espacio variational. 3.1. Elproblema de la adscripcidn lingiiistica del montafib Las tesis clbicas sobre el habla montaiiesa han forjado su inscription histonca en dominios lingiiisticos superiores, en dos direcciones: a) El montaiies sena leonk. Menbndez Pida1(1962), Zamora Vicente (1967), Garcia de Diego (1951). b) El montar7i.s seria castellano (Lapesa Neira)4. Por su parte, Torreblanca propone, para la etapa medieval, un grupo que aglutinaria la mitad septentrional de la provincia de Burgos y las regiones santanderina y riojana. Este grupo compartiria algunas soluciones leonesas y se distanciaria, en cierta medida, del romance burgales5. Pues bien, seran 10s analisis historicos 10s que dilucidaran si, efectivamente, hub0 o no una armonia del temtorio en sumarse a la norma leonesa; que grado de seguimiento acreditan los textos, si hay variacion geografica en el mismo; cuando, entonces, se produjo el progresivo abandono y, por ultimo, si este abandono se refleja igual en todas las variedades. Para ello habra que confeccionar corpus de etapas sucesivas y diferentes territorios cantabros y, despues, contrastar 10s resultados con estudios lingiiisticos coetineos de 10s sistemas dialectales colindantes. ' Alvar 1995: 13. Lapesa (1999: 478) incluye aqui el tercio este de la actual provincia (desde el ria Miera hasta la frontera con Vircaya). Neira (1989), ante la &ticultad de trazar isoglosas contundentes, propone la tesis de un continuum dialectal noiteiio que unificaria ieonis oriental y castellano. Toneblanca 1991.
142 Ma CARMEN MORAL DEL HOYO 3.2. La heterogeneidad ordenada del diasistemu montafiis Las adscripciones anteriores parecen no cuestionar la homogeneidad de una provincia que, deciamos, se muestra muy conlpleja cctanto si se refiere a la distribuci6n geografica de sus pecnliaridades y alas relaciones con otras bablas y dialectos, como a la altura social de 10s fenomenos)) (Gimeno Ment-ndea 1990: 93)6. La dialectologia histbrica puede, aqui, aclarar el reparto de 10s fenomenos lingiiisticos para dibujar-ylo explicar10s movimientos que hayan podido sufrir las fronteras interiores a las que aludia Garcia de Diego. Por supuesto, estos estudios deben superar el privilegio de 10s trabajos sincronicos sobre el centrooccidente de la region y atender el oriente, ignorado siempre por supuesta ctatonia lingiiistican7, para constatar si la disolucibn de rasgos del prototipo dialectal occidental se produce confonne nos alejamos del foco irradiador (tesis tradicional). ~sta es la empresa de Fernandez Juncal8 en sincronia y de un pionero trabajo de Gbmez Seibane en diacronia, a1 ocuparse de la presencia del neutro de materia en documentacibn tardomedieval de Castro Urdialesg. Con todo, tambit-n -creemoshay aun una carencia en este planteamiento: jno es posible buscar, en el Oriente de Cantabria, procesos dialectales que miren hacia el Este -mas alla de correspondencias lixicasy no solo indicios de una continuidad con Occidente? El esfuerzo de algunos historiadores de la lengua1° esta enfocado hacia la caracterizacibn del romance que se desarrollo en irea vasca desde la epoca de origenes y, progresivamente, se estin detectando rasgos mb o menos autonomos. Cantabria vuelve a ser, aqui, piedra de toque a1 mostrar que suerte de vigencia corren, en el Oriente, las soluciones del espacio vascorromanico. En este sentido -inkdito en diacroniael trabajo de Moral del Hoyo" constato la pervivencia del posesivo so en documentos del siglo XV (anomala ya en castellano) tanto en Liibana, extremo occidental, como en Laredo, extrelno oriental. Una pervivencia que habia detectado Tsasi Martinez'z, para las mismas fechas, en documentacibn vizcaina. i(Su diversidad esti en fimcion de las distintas influencias de su ueculiar situaci6n peoFernhder Junca1(1999), coil el neutro de tiateria y la metafonia vocilica. G6inez Seibane 2002. Destaco, para la etapa medieval, el equipo Seminario Alfonso lngoyen, dirigido por Carmen Isasi. Moral del Hoyo 2006a. l2 Isasi Martinez 1994.
LAS HABLAS MONTANESAS: DUDAS Y POSMILIDADES DE LA DIALECTOLOG~A HISTORICA 143 3.3. La continuidad de los rasgos caracterizadores del montai?is La description traditional del dialecto13 suele citar como distintivos (pero no exclusivos), ademas de un extenso repertorio lexico: 3.3.1.1. Vocalismo - (*) Tendencia general a1 cierre de las vocales finales (-o>-u i -e>-i). Se atestiguan diferencias de vitalidad y extension), con testimonios de metafonia. - (*) Epentesis de ti/ sin justificaci6n etimologica (en interior de palabra o ante t6nica). - Otras: tendencia a deshacer hiatos, cierta inestabilidad en vocales atonas.. . 3.3.1.2. Consonantismo - (*) Presencia de la aspirada /h/ por evolution de Finicial latina: notable en la montafia centroccidental. La aspiraci6n puede afectar a la velar castellana 1x1. - (*) Restos, quiza hoy lexicalizados, de una palatalization de L- (llubina, Llaguno) y, menor, de N-. - (*) Conservaci6n de -MB- (camba, lomba). - (*) Los grupos romances que dejan en implosiva It1 o ki pneden pasar a Ill la primera de las consonantes agmpadas (mayoralgu). - (**) Perdida de la I-ri del infinitivo ante pronombre enclitico. - Las consonantes sonoras intervocalicas pueden perderse, especialmente 1-d-I. - (*) Pirdida de la desinencia vocalica /-el en la 3" persona singular del presente de 10s verbos de la 2a y 3" conjugation, tras n, 1, r, s, z. 3.3.1.3. Morfosintaxis - Localization, mas o menos esporadica en la actualidad, del neutro de materia. - El empleo de 10s pronombres de tercera persona atonos, distingue varios paradigmas'4. - Pervivencia de 10s pronombres nos, vos. l3 Lash Pell6n 1998, NuEo ~lvarer 1996, Menendez Pidal 1962. l4 lu/lello>occidente, leilulla>Pas y habla coloquial, lello/la>habla rural y urbana oral, (le)lo/la>habla urbana escrita y noma culta Garcia GonzAlez (1978).
M" CARMEN MORAL OEL HOYO - ("") Casos de posposicion de 10s pronombres personales a1 verbo (dib rontelo) y anteposicion ante infinitivo (me componer). - Procesos de derivation lexica preferentes: diminutivo -in, -uco, prefijacion -a ante sufijos verbales, sufijos -iego(n), -izo(u). .. - Otras: presencia del conditional en la pr6tasis de las irreales, para el centro y sur, y en la protasis y en la apodosis en el este.. . Esta caracterizacion prototipica surge del anilisis sincronico de testimonios. Hemos marcado con asteriscos 10s rasgos que Menendez Pidal (1962) detecta, ya, en textos antiguos asturianos (**) y leoneses (*), entre 10s que incluye un corpus minimo procedente de lo que 61 intitula frontera oriental de Ledn, Li&bana (actual tercio occidental de Cantabria) entre ellos. La raz6n es validar la hip6tesis seglin la cual, mediante la labor de la dialectologia historica, podria trazarse la diacronia de 10s fenomenos dialectales (tarea que la reiterada falta de monografias sistemiticas sobre estadios preteritos ha impedido desarrollar, si excluimos la presencia del neutro de materia -acreditada por G6mez Seibane en la Baja Edad Media y, ademis, para la zona limitrofe con Vbcaya-). Se trataria de arrojar luz para saber cuales son huellas de procesos arcaicos o cuales surgen por innovaciones mas modernas, qu& vigencia acreditan tales rasgos en 10s diferentes estadios de 10s textos conservados o si existen movimientos en el reparto diatopico. Pero no debe tratarse de un proceso exclusivamente unidirectional del presente hacia la historia. La historia misma podra atestiguar fenbmenos que pudieron ser dialectales en otro tiempo y perderse luego (diptongaciones de /el lo1 ante yod, ciertas direcciones en la palatalizacibn, rasgos de scriptae occidentales oly orientales...). 4. Nuevas perspectivas analitisas para la dialectologia hist6rica No podemos olvidar que el instmmento de trabajo para la dialectologia historica son, por necesidad, 10s testimonios escritos de una comunidad: los textos. Desde la Nueva Filologia, cualquier texto ha dejado ya de ser mero acumulador de ocurrencias para convertirse en objeto de reflexion, incluso de explication, por si mismo. Pues bien: 10s testimonios docurnentales en 10s que rastrear procesos dialectales historicos no dehen, a nuestro juicio, sustraerse de un anilisis filo16gico que contemple 10s niveles pragmatic0 y discnrsivo. lncluir la dimensi6n comunicativa y textual propone una casuistica completa para 10s usos de lengua que all: se contemplan: el lingiiista debe decidir si pertenecen a la variation temporal, geografica, social, personal, estilistica o pragmatica.
LAS IlABLAS MONTAflESAS: DUDAS Y POSIBILIDADES DE LA DIALECTOLOGIA HISTORICA 145 Un fragnlento como ccconos~uda cosa sea a todos 10s omes qui son e qui seran como io Gutier Petriz maladinu de mi buena voluntad viendo a vos Garci Diaz.. .)95 puede ser analizado desde diferentes -y complementariasperspectivas: - Como marcas dialectales en 10s niveles fonico y morfologico, cabria sefialar la presencia de -u final en a1 adjetivo (maladinu) o el diptongo antietimologico de la primera persona (ado). - Como marcas discursivas, la focalizaci6n de la notificacion, su constmccion absoluta o la presencia de ese como para la ~ompletiva~~. - Como marcas pragmaticas, la estructura performativa del dispositivo documental17 o las implicaciones corteses en el uso de la formula de tratamiento vos'8. Es mas, puede que la variacion dialectal afecte, tambikn, a1 plano discursive al evidenciar particularidades en su composition estructural, en el empleo de estrategias corteses, en la preferencia por una clase de conectores supraoracionales.. . Especialmente, en una tipologia coma la notarial, donde el investigador tiene acceso a textos muy homogkneos agrupados en tomo a escritorios diferentes. Un analisis contrastive podria arrojar luz sobre usos discursivos divergentes en tomo a areas tambikn distintas. De igual manera, y de mod0 general, tampoco debiera ser gratuita para la dialectologia historica la relacion entre el registro de modalidades areales en diacronia y el tipo de textos mas permeables a esta aparicion. Con este tipo de estudios podri comprobarse la evoluci6n en la vitalidad de las diferentes hablas coma lenguas de comunicaci6n (escrita) y sus direcciones de introducci6n (de la inmediatez a la distancia comunicativa o vice~ersa.. .). 5. La herramienta textual. La edici6n Sin duda, en Cantabria ha sido el ultimo tercio del siglo XX el que mayor impulso experimenta para que distintas fuentes documentales se editen. Asi corniema el Pergalnino n023, 60 1231 dc la Abadia de Santillana del Mar, microfilmado en el Arcbivo Catedralicio de Santander. Hemos corregido, en el fragmento, algunas decisiones cditoriales de Dier Herrera (1983: 121), pues, siguiendo el original, la historiadora no recoge la -u dsl adjetivo y desarrolla por que una abreviatura que, a nuestro juicio, debe ser qui. l6 Elvira 2004. l7 Moral del Hoyo 2006b. l8 Bravo 1 Briz 2004.
146 Ma CARMEN MORAL DEL HOYO El proyecto DOHISCAN19 reclama un papel principal: dirigido por el catedr& tico de Historia Medieval Jose Angel Garcia de Cortizar, y puesto en marcha por la Fundacibn Marcelino Botin (FMB) ha recorrido 10s principales archivos provinciales y estatales, hibliotecas y fundaciones, para localizar, inventariar y catalogar 10s documentos medievales referidos a Cantabriazo. El criterio de selection es, fundamentalmente, toponimico y antroponimico: se han expurgado las entradas de documentos que contengan alguno de estos elementos de natnraleza cantabra. Con este inventario, se ha creado una base de datos de consulta exclusiva en la biblioteca de la Fundacion que agiliza enormemente, a1 investigador, la localizaci6n de fuentes documentales. Paulatinamente, se esta encargando a distintos historiadores la edicihn de este material en colecciones de diversa naturaleza y amplia n6mina geografica (Oeste: Potes i Centro: Santander I Este: Laredo, Castro Urdiales. ..). Con todo, la tarea no es comparable a ediciones de fuentes medievales que obse~amos en otros tenitorios hist6ricos vecinos. Las publicaciones de la FMB explicitan siempre 10s criterios de edicion adoptados -fundamentalmente diplomiticos-, pero se impone el cotejo con 10s manuscritos ante soluciones, entre otros muchos motivos, como la de modemizar la ese sigmatica por so z en funci6n de la solucion actual o el desarrollo de abreviaturas. Fuera de este proyecto, la edici6n se mnestra casi anecdotica: se restringe a algunas colecciones patrocinadas desde ayuntamientos o fundaciones y, sobre todo, a documentos transcritos que acompafian a estudios historicos en articulos cientificos o como apendices documentales. Respecto a la tipologia textual de las publicaciones, &stas pertenecen a diversos ambitos: - Documentaci6n municipal (actas, ordenanzas, acuerdos.. .). - Documentacion iudicial (nleitos resueltos en la Chancilleria.. .) " - Documentaci6n privada (compras, ventas.. . de linajes nobiliarios). - Documentacion eclesihtica (cartularios, censos.. .). Para la nomina completa de todas las fuentes cintabras, medievales y modernas, editadas, remitimos a1 estudio de SolorzanoiGonzalez (1999). l9 Puede ampliarse la information del proyecto en www.loscantabros.comlhemeroteca/ dohiscanhtm 20 www.fundacionmbotin.org. El proyecto inicial establecc como limites cronolhgicos 10s afios 800.1520. Tambikn se ha establecido un equipo en el Archivo del Vaticano que desarroIla su trabajo actualmente.
LAS HAELAS MONTA&WA% Dm9 Y POSlBIWOaOBS D6 LA DIALE?~C~LOG~ HIST(MuCA 147 Todo este trabaio ha gido twea de histodo~es. Pues bien. ees sabido dm0 voces muy autorizadas vieneo reivindjcando c1 papcl principal que la paleografia y la diplomirica dehieran ocupar cn la fomacibn dcl filologoZ1. Conjugando arnbas vdentes, se weden luggo daanolln lahores editollzles con to& las garantlas newwas para un cweicto estudio li~~giiWco de me ~~, posibiMad gue -cierhm~ no parewpmmk en mwhas de lm edieion~s he~h por hbtorFadores. - W&S de palatales: Ganduo [doc.l23, a60 1225) debe ser Gonplva J hos L&n.I42* aflo 1241) debe set fmmw / fm'awlo-(doc.143, aft0 1243) deb ser f&@~do. - Resalwibn de diptongos desde abreviatmw. en el doc.145, a170 1244, le mhmahreviatura del posmiwo se desmolla osn diptc,nga (rmBshg] y sin dip-0 l=->. - Conweih o ~~comcci&~ de apbmpes: regmate [dwc.14Z1 &a 12411 debe ser rwt / todo [&.145, 12441 debe 9er fod / he& (doc.146, &a 124fl debe ser htyedab~. - Omidtm demmm dialeb$les: sa(doc.140, afio 1240) debe ser sue/mdadin0 (d0~127, &a 123 17 pa maladina. En defmitiva: La edlci6n va &endo, a1 drale&logo hht6ri;no interesado en el iuea chtabra. un valimso h~~to me adiza la local1mci6n v la camdta .. de lo que constituye su objcto dc estudio (10s textos). Con esta premisa, el lilblogo, pwsto sobre la pista, debe indefect~hlumcntc acudir al original y llcvar a cabo I& mjo que subsane los errores de lecturq o interpretacih he1 editor moQerno. Ahora hien, para el aprovcchannr.nto filolbgico de estos cowus, es neceswio que cl intcrks linfliibtico de Cantahria al quc apclaba (jarcia 3e 1)iego vaya calando entre la comunia cie~%ca didecto166jcaa son 13 supdbn -en lo mgbls21 Por ejemplo, Shnchez-Pneto Boqa (1998) o Frago (2000). 22 Esta ekcibn, sm embarga, ha sldo empleada en algunos tmbajos. Torreblanca (2002).