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Ingenschay, Dieter, ed. Desde aceras opuestas. Literatura / cultura gay y lesbiana en Latinoamérica. Madrid / Frankfurt: Iberoamericana / Vervuert, 2006, 304 págs. ISBN: 8484892190 (Iberoamericana) / ISBN: 3865272347 (Vervuert). [Reseña]

Ceballos Muñoz, Alfonso

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216 Reseñas Ingenschay, Dieter, ed. Desde aceras opuestas. Literatura / cultura gay y lesbiana en Latinoamérica . Madrid / Frankfurt: Iberoamericana / Vervuert, 2006, 304 págs. ISBN: 8484892190 (Iberoamericana) / ISBN: 3865272347 (Vervuert). Siempre es de agradecer que volúmenes como Desde aceras opuestas salgan a la luz permitiendo que la visibilidad homosexual, aunque contemplada desde tres vertientes al mismo tiempo ―Estados Unidos, Europa y precisamente la propia América Latina― comience a alzar la voz en la academia. Así, Desde aceras opuestas reúne por primera vez a autores de ambos lados del Atlántico, especializados y destacados investigadores en este campo, para discutir aspectos centrales y específicos de la literatura gay y lésbica latinoamericana desde una perspectiva postmoderna y tomando como parámetro, en varios de los diecisiete artículos, las premisas de la relativamente reciente teoría queer. Es curiosamente el título “Desde aceras opuestas” el que eligió para su bolero el cubano Juan Arrondo, miembro indiscutible de la Trova, allá por los años 50. En su canción, Arrondo narra el sufrimiento de dos amantes que viven en la misma calle, uno frente al otro, y que por orgullo o despecho ninguno se atreve a cruzar. Tal puede ser, como metáfora, la situación y la realidad vivida hasta ahora entre la cultura gay “occidental” y la cultura gay latinoamericana. Precisamente por cuestiones heteronormativas y evidentemente de supremacía de la categoría occidental /latino, el orgullo ha permitido el divorcio entre ambas y, salvo en raras ocasiones y hasta muy al final del siglo XX, el mundo occidental ―y en particular el mundo académico― no ha sabido cruzar la calle y gustar de la riqueza de dicha cultura gay latina. Convendría pues subrayar e insistir en pleno siglo XXI la importancia de la creación literaria de América Latina nacida al amparo y de la pluma de gays y lesbianas. Tal vez deba ser así porque sólo somos algunos lectores selectivos los que acostumbramos a clasificar nuestras lecturas mientras el resto se limita a disfrutarlas. La lista de indudables joyas que tienen eco en este volumen es considerable y son más o menos conocidas para el lector común aunque sin duda incontrovertibles para los que llamamos historiadores de la literatura en cuanto que ese siglo de oro latinoamericano que fue el siglo XX se ha convertido ya en pasado; de esta forma, la totalizadora y de sorprendente desvergüenza y sapiencia Paradiso de José Lezama Lima, o De donde son los cantantes, Cobra y otras novelas de Severo Sarduy pobladas por travestidos posmodernos de pluma y pensamiento, o El beso de la mujer araña de Manuel Puig y su ambiguo homenaje a las divas del cine, o el famoso Antes que anochezca de Reinaldo Arenas con la apasionante narración en clave de pesadilla real de una vida inquieta... son motivo de análisis y reflexión en esta edición de Dieter Ingenschay. Las áreas de estudio que nos presenta son poco más que infinitas, toda vez que continuamente se ven incrementadas con nuevos textos de nuevos autores que se I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 21 (2007) 213-240 Reseñas 217 convierten en pequeños clásicos. En este sentido se echa de menos en la compilación de Ingenschay algún capítulo dedicado al indiscutible novelista peruano Jaime Bayly, quien partió una lanza allá por 1994 con su No se lo digas a nadie, o la aportación del chileno Víctor Bórquez Núñez quien desde su Primeros juegos (1998) y la reciente Fiesta de hombres solos (2000) merece una especial mención como representante de la novela gay chilena. En este mismo orden de cosas también es poco menos que lamentable la ausencia de algún capítulo dedicado al teatro; es cierto que el hecho dramático gay latinoamericano no ha podido dar muchos frutos hasta el momento aunque la obra De mangos y albaricoques (1996) del panameño Javier Stanziola ―ganadora del premio Miró de teatro en 2004― es un claro y significativo ejemplo no sólo de literatura dramática sino también de cómo la censura política impidió esta visibilidad desde los escenarios al prohibir la representación de su obra durante ocho años. De cualquier forma, lo más sensato a la hora de abordar materia tan diversa es elaborar una compilación como ésta, en la que los diecisiete autores exponen otros tantos estudios de carácter especializado (con la excepción del capítulo de Antonio Marquet “El discreto olor de lo posmoderno en la pintura de Carlos Márquez”) en torno a diversas facetas de la identidad gay en la literatura latinoamericana; la identidad lésbica, por los mismas razones de visibilidad que antes se comentaban, sólo aparece excelentemente analizada en los capítulos de Carmen Tisnado ―quien hace un recorrido por la narrativa breve con personajes lesbianos― Elena M. Martínez ―quien aborda la relativamente reciente obra de Cristina Peri Rossi, El amor es una droga dura― y Mari Ángeles Toda Iglesia cuyo capítulo final de la compilación “Entre mundos y mitos: imágenes de lesbianas en la narrativa chicana” es el único que analiza la literatura lésbica producida en inglés y publicada en los Estados Unidos por escritoras de origen latinoamericano cuya “doble identidad” refuerza metafóricamente esta realidad subyacente a todo el volumen como es el caso de los cuentos y relatos de Anzaldúa o Moraga, por citar las más conocidas, así como profundiza en un aspecto tan marginal como el lesbianismo en una literatura ya de por sí tan denostada como la chicana (si exceptuamos a las estrellas Sandra Cisneros y Julia Álvarez). El resto del volumen es un abanico de propuestas que abarca autores ya clásicos como Manuel Mújica Láinez o Manuel Puig. Del primero, es Leopoldo Brizuela quien analiza su obra en “El manifiesto secreto: ambigüedad y política en la obra de Mújica Láinez” y comenta las implicaciones de la ambigüedad desde su relato “La larga cabellera negra”. Del segundo, el volumen presenta dos capítulos. La obra de Manuel Puig, sobre quien encontramos, por un lado, una investigación sobre las distintas formas de censura en su obra (incluida la suya propia) y el análisis del guión que elaboró sobre la pequeña joya El lugar sin límites de José Donoso para Arturo Ripstein, en el capítulo de José Amícola “Hell Has no Limits: de José Donoso a Mauel Puig”, y por otro en el capítulo de Alejandro Herrera-Olaizola, “Manuel Puig, traicionado por la censura” en el que se explora esa vertiente queer de los textos del escritor argentino y malentendido por la censura del momento. I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 21 (2007) 213-240 218 Reseñas Otros autores quizá menos conocidos gozan también de exploración e investigación en esta compilación. La obra aún por descubrir de Osvaldo Lamborghini y su inacabada e hilarante Tadeys queda brillantemente comentada por Peter Teltscher en su capítulo titulado “El informe deforme de Osvaldo: el fragmento de novela Tadeys de Osvaldo Lamborghini”; por otro lado Nicolás Rosa comenta el aspecto postmoderno de Néstor Perlongher en cuanto a lo desgarradoramente salvaje y descarado de la obra del escritor argentino. Jaime Manrique con su interesante Eminent maricones es también abordado desde la perspectiva del famoso investigador en materia gay de la Universidad de Arizona, David William Foster, quien pone de manifiesto que Manrique da un nuevo significado a la palabra “maricón” algo realmente transgresor en una cultura gay latinoamericana saturada por la categoría binaria activo / pasivo. Un tratamiento especial merece el SIDA en este volumen, interés que nada sorprende aunque nos resulte incómodo, como un escalón más que no podemos dejar de subir si queremos tener una visión completa de la realidad homosexual latinoamericana sobre todo de la década de los 90. Así destacan en esta compilación los capítulos de Birger Angvik “Arenas, Sarduy: sida y tanatografía” con el que nos lleva a una hábil comparación de los textos de ambos autores en los que el SIDA se convierte en metáfora de lo abyecto, lo perverso, lo sórdido y de lo que nadie quiere saber. Angvik maneja con destreza tanto las fuentes de inspiración de ambos autores así como la representación que ambos hacen del SIDA en su obra de tintes biográficos. Asimismo, Ingenschay, el mismo compilador del volumen, hace un recorrido por la presencia del SIDA en la literatura gay latinoamericana; la enfermedad, con su mezcla de gozo y muerte y la culpabilidad que consecuentemente se instala en la mente del enfermo, ha inspirado obras a la vez vitalistas y desoladoras como la del tristemente desconocido en España Invitación al polvo del genial puertorriqueño Manuel Ramos Otero cuya actitud radical respecto a la práctica de la escritura y de la vida sexual le hicieron víctima frecuente de la marginación, tanto en su país como en Nueva York, a donde emigró desde 1968 hasta 1990. Desde aceras opuestas forma ya parte de la bibliografía básica del seminario de estudios de postgrado “Los Estudios Queer y la Literatura del Cono Sur” que ha dirigido precisamente José Amícola en la Universidad Nacional del Plata celebrado durante el segundo cuatrimestre del pasado año 2007 en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de dicha universidad; en él se utilizaron también las obras de Donoso, Lamborghini, Lemebel y Puig entre otros autores que ilustran los diferentes aspectos que se tratarán en dicho seminario. Ojalá dicha iniciativa sirva en nuestro país para arrojar luz desde una perspectiva nueva y sugestiva que apenas empezamos a vislumbrar en unos textos que en realidad no conocíamos tan bien como creíamos. Finalmente, si este volumen se encuentra ya recogido por la Dra. Donna J. Guy en el listado bibliográfico “Sexuality Studies in Latin America” de la prestigiosa Universidad de Standfor, es porque que sin duda esta compilación no es más que el I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 21 (2007) 213-240 Reseñas 219 aperitivo de los jugosas aportaciones que seguirán sobre una literatura joven que llega humildemente desde la otra acera del Atlántico para refrescar e inundar con su vigor esta nuestra otra acera reseca. Alfonso Ceballos Muñoz alfonso.ceball[email protected] Universidad de Cádiz Golgona, Anghel Eis-me acordado muito tempo depois de mim , Vila Nova de Famalicão: Quasi 2006, 176 págs. ISBN: 9789895522170. En el prólogo a la edición de 1954 de la Historia de la infamia, Borges confesaba haber abusado de algunos procedimientos que le eran caros: “las enumeraciones dispares, la brusca solución de continuidad, la reducción de la vida entera de un hombre a dos o tres escenas”1. Los ejemplos de esto último no se limitan a la ficción. Así, en las colaboraciones para la revista Hogar, entre 1936 y 1940, Borges ya había hecho de este procedimiento una marca de su estilo. Baste, como ejemplo, esta biografía sintética de Jonathan Swift (cito): Nació en Dublín y se graduó, como Oscar Wilde, en Trinity College. Sentía, como buen irlandés, la gravitación de Londres como tantos argentinos la de París, y como tantos americanos del sur, la de Buenos Aires. Ensayó la difícil oda pindárica; John Dryden, su pariente, le dijo: «Jonathan, no serás nunca un poeta”. Lo fue de otra manera. Se aplicó a la política y pasó del Partido Liberal al Partido Conservador. En 1729 publicó su «Modesta propuesta para impedir que los hijos de los pobres fueran una carga para sus padres». Harto más atroz que los nueve círculos del Infierno, el plan propone la fundación de mataderos públicos donde los padres pueden vender a sus hijos de cuatro o cinco años, debidamente cebados para ese fin. En la última página del folleto señala que obra imparcialmente, ya que él no tiene hijos y ya es tarde para generarlos. Impaciente de la muerte, la aguardó durante treinta años de sufrimiento físico y mental. «Pensar en Swift», ha escrito Thackeray, «es como pensar en la declinación de un gran imperio». (...) Perdió la memoria, aun la del pasado inmediato. Al despedirse de un amigo, solía decirle: «Buenas noches. Espero que no nos volvamos a ver». En los últimos días iba de habitación en habitación, repitiendo «Soy El Que Soy», como para aferrarse de algún modo a su íntima raíz. Había escrito su epitafio en latín y murió a las tres de la tarde del día 13 de octubre de 1745.2 1 J. L. Borges, «Prólogo a la primera edición» [de La historia universal de la infamia] (1935), en J. L. Borges, Obras Completas, vol. I, p. 289. 2 IV-512 I.S.S.N. 1132-0265 Philologia Hispalensis 21 (2007) 213-240