scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La conciliación de la vida familiar y laboral en el periodismo

Vilanova Pelluch, Laura; Jabardo Velasco, Mercedes

Abstract

Este trabajo denuncia la discriminación que sufren las mujeres que son madres a la hora de poder ejercer el periodismo activo. El trabajo se ha realizado desde una perspectiva de género a través de análisis bibliográfico y de entrevistas estructuradas. El resultado de la investigación es que las medidas de conciliación existentes han contribuido a alejar a las mujeres de las redacciones y han plagado de hombres los puestos de dirección con el riesgo de sesgo androcéntrico en los contenidos informativos que esto supone. En las conclusiones se proponen medidas como el desarrollo de políticas de conciliación de carácter intransferible que afecten tanto a hombres como a mujeres y, en el caso del periodismo, el abandono de la cultura de la presencialidad como una eficaz organización del tiempo de trabajo y la aplicación de las nuevas tecnologías en pro de una mejor calidad de vida de hombres y mujeres

Full text

 461  LA CONCILIACION DE LA VIDA FAMILIAR Y LABORAL EN EL PERIODISMO Vilanova Pelluch, Laura [email protected] Jabardo Velasco, Mercedes. Tutora Departamento de Antropología Universidad Miguel Hernández, Elche [email protected] RESUMEN: Este trabajo denuncia la discriminación que sufren las mujeres que son madres a la hora de poder ejercer el periodismo activo. El trabajo se ha realizado desde una perspectiva de género a través del análisis bibliográfico y de entrevistas estructuradas. El resultado de la investigación es que las medidas de conciliación existentes han contribuido a alejar a las mujeres de las redacciones y han plagado de hombres los puestos de dirección con el riesgo de sesgo androcéntrico en los contenidos informativos que esto supone. En las conclusiones se proponen medidas como el desarrollo de políticas de conciliación de carácter intransferible que afecten tanto a hombres como a mujeres y, en el caso del periodismo, el abandono de la cultura de la presencialidad con una eficaz organización del tiempo de trabajo y la aplicación de las nuevas tecnologías en pro de una mejor calidad de vida de hombres y mujeres. PALABRAS CLAVE: Maternidad, conciliación, teorías del cuidado, trabajo vocacional.  462  INTRODUCCIÓN Betty Friedan fue expulsada del periodismo. Casada, madre de tres hijos, había ejercido como periodista en distintos medios. A raíz de su segundo embarazo fue despedida y desde entonces trabajó como freelance y colaboró en diferentes periódicos y revistas femeninas hasta que inició su carrera como escritora con La Mística de la Feminidad, conferenciante y profesora contratada en diversas universidades. En 2003 escribe Mi vida hasta ahora en la que afirma que las verdaderas diferencias o desigualdades entre hombres y mujeres están en los años fértiles. A Elvira Lindo la echaron del medio de comunicación en el que trabajaba cuando esta embarazada de siete meses “para que descansara”. La llamaron para trabajar cuando su hijo apenas había cumplido un mes. Cuando este mismo año la periodista norteamericana Ophra Winfrie presentó su último programa todos los informativos dieron cuenta de su brillante carrera profesional. En la mayoría de ellos se afirmaba que la periodista, creadora de opinión en Estados Unidos y a la que se le atribuye el poder de haber puesto y quitado presidentes en el país más poderoso del mundo, había renunciado a tener una vida personal por el periodismo. Iñaki Gabilondo, el periodista líder de la radio en España durante la Democracia, admite que a sus 68 años ha descubierto la “estafa” a las mujeres periodistas en plena crisis económica, “con tantos cierres y despidos he observado mujeres de 45-50 años que han entrado en el circuito laboral, han estudiado idiomas y que de repente se encuentran en la calle, a lo mejor han sacrificado la maternidad, y las está escupiendo el mercado". (Entrevista a Iñaki Gabilondo en el programa La Ventana de la Cadena Ser del 3 de marzo de 2011) Son ejemplos que me parecen significativos a la hora de ilustrar lo que está viviendo la mujer en el periodismo cuando se plantea ser madre. Las trabas que la empresa periodística pone a las profesionales para poder desarrollar su papel de madres sin abandonar su trabajo. Las dificultades de las mujeres para ascender en el escalafón de los medios de comunicación por sus responsabilidades familiares y la crisis económica que tiene nombre de mujer. Despedidas, expulsadas, escupidas del mercado de trabajo o forzadas al abandono por la imposibilidad de compatibilizar ambos mundos. En el trabajo de investigación en el que se basa esta comunicación hemos pretendido demostrar cómo el periodismo y la maternidad son conceptos hasta el momento difícilmente conciliables tal y como se conciben ambos en el imaginario colectivo actual. Partiendo de esta hipótesis observamos que las medidas de conciliación existentes hasta el momento (excedencias y reducciones de jornada) solo han contribuido a alejar a las periodistas de las redacciones y de los cargos de dirección, lo que supone un riesgo de masculinización de los contenidos informativos.  463  EL PROCESO DE INVESTIGACIÓN El trabajo de investigación se ha desarrollado en el sistema de relaciones sexo-género en el marco conceptual de la teoría feminista. Y como metodología fundamental hemos empleado la consulta de una amplia bibliografía que incluye desde biografías de periodistas hasta obras clave del feminismo tanto clásicas como contemporáneas pasando por libros de pediatría o revistas especializadas de cuidado de bebés así como artículos de periódicos generalistas. Todo el proyecto de investigación se ha trabajado desde una perspectiva de género con lo que ésta conlleva de iniciar el análisis partiendo desde una posición concreta de la que somos totalmente conscientes. Citando a Cristina García Comas (1): “cuando hablamos de integrar la perspectiva de género partimos de una estrategia de intervención basada en el análisis de la realidad que tiene en cuenta la incidencia de las relaciones de género en una situación de partida diferente de mujeres y hombres, la necesidad de un cambio social dirigido a favorecer la igualdad de oportunidades entre ambos y la contemplación del impacto de género como efecto que tendrá la intervención sobre las relaciones de género”. En cuanto a las técnicas de investigación de este trabajo, hemos utilizado la experiencia de 15 años como periodista de prensa escrita en activo y las entrevistas estructuradas a una serie de profesionales de la comunicación que, en algunos casos, intentan día a día conciliar su papel de madres con el de periodistas mientras que en otros optaron por renunciar a la maternidad para dedicar su vida al periodismo. Para escoger a las personas objeto de estas entrevistas y dentro de la limitación de tiempo hemos intentado que se tratara de profesionales que representaran a los diferentes grupos de mujeres que trabajan en prensa tanto por edad como por cargas familiares y por responsabilidad en el puesto de trabajo. Por ello, contamos con testimonios de una mujer sin hijos en un puesto de dirección de un periódico, una mujer que dejó la profesión para escribir y cuidar de su hijo en una época en la que no existían las actuales medidas de conciliación, una mujer que es madre y ostenta un puesto de dirección, una redactora y madre y, finalmente, una mujer periodista que es madre y está en paro. Se trata, pues, de una muestra de perfiles que nos han parecido más significativos. CONCILIACIÓN Y PERIODISMO, ¿TAREA POSIBLE? "Si alguien me hubiera dicho que tenía que elegir entre ser periodista o ser padre no lo hubiera entendido y si lo hubiera entendido, me hubiera enfadado" (Iñaki Gabilondo 30 mayo 2011 en Encuentros POR) La frase con la que inicio este apartado resume el sentimiento que experimentan las personas que se ven obligadas a elegir entre su vida pública o privada. Y que en su mayoría siguen siendo las mujeres. En este trabajo de investigación he tratado de demostrar que las periodistas con cargas familiares son, sin duda, las más afectadas por los condicionantes que se imponen para el desarrollo de esta profesión. Y lo son tanto, que entre ellas se produce un abandono  464  masivo de la primera línea de la profesión poco antes de cumplir los 40 años. Un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) elaborado en 1999 revela que un buen número de mujeres se retira del trabajo periodístico antes de los 40 años para buscar otros trabajos que les permitan compatibilizar la vida laboral con la privada. El caso de Betty Friedan anteriormente citado me parece un buen ejemplo de lo que está viviendo la profesión periodística en la actualidad. Las trabas que la empresa periodística pone a las profesionales para poder desarrollar su papel de madres sin abandonar su trabajo. Las dificultades de las mujeres para ascender en el escalafón de los medios de comunicación por sus responsabilidades familiares y la crisis económica que tiene nombre de mujer en la prensa española con la masculinización de las redacciones y el riesgo de sesgo androcéntrico en las informaciones que esta situación conlleva. (1) GARCÍA COMAS, Cristina (2001): “Evaluación”, nº 8, En ¿Qué queremos decir cuando hablamos de...?, vol. II, Castellón, Fondo Social Europeo y Servei de Publicacions de la Universitat Jaume I. p. 10 “La mujer empieza con fuerza la profesión periodística, pero son pocas las que desarrollan la carrera y llegan como corredoras de fondo. A medida que las redacciones envejecen, ellas se van retirando por cuestiones personales, familiares, culturales o históricas” (Canel et al., 2000: 15). Hoy en día existe un predominio importante del sexo masculino a medida que se asciende en la jerarquía, acentuándose las desigualdades en los puestos de alta dirección. De este modo, la barrera jerárquica es el mayor obstáculo para la igualdad. Según los datos facilitados en el informe elaborado por la Asociación de la Prensa de Madrid en 2009 para toda España, los hombres acaparan el 76% de los puestos de dirección; tan sólo el 24% de los puestos de dirección está siendo ocupado por mujeres, cuando éstas representan el 47% en la profesión. Solamente en la categoría de jefe de sección hay paridad. En cuanto a los sueldos, la remuneración percibida por las mujeres periodistas es un 26% inferior al de los hombres. Cuando hablamos de los sueldos más bajos, el porcentaje de mujeres que obtienen unos ingresos netos mensuales de entre 901 y 1.200 euros es del 13,3%, frente al 5% de hombres; aquellas que cobran entre 1.201 y 1.500 euros es de 18,1% mientras que los hombres son el 10,5%. Según el último informe de la UNESCO sobre las mujeres periodistas (2009) las prácticas laborales poco favorables a la familia, como horarios inflexibles o la penalización de las mujeres por tomarse un tiempo para criar a sus hijos contribuyen a la brecha salarial. Además, entre los principales motivos de esta desigualdad en los puestos de dirección se apuntan los siguientes: cargas familiares de las mujeres, tradición masculina en la organización de las empresas, sistemas de ascensos poco formalizados y reglados y la desconfianza del personal directivo en la capacidad de liderazgo de las mujeres (García y García, 2000).  465  Pero la marcha masiva de mujeres periodistas de 40 años hacia puestos de trabajo más “cómodos” vinculados a la profesión, ¿es un abandono voluntario o una expulsión en toda regla? Asegura en una entrevista una periodista en activo y madre de dos hijas (Vilanova, 2011), que el esfuerzo por estar en los dos frentes (ser madre y periodista de primera línea) es grande y afirma que entiende “que muchas mujeres se planteen renunciar a la “fama” o bien a la maternidad”. En un análisis sobre los escasos puestos de dirección que ostentan las mujeres en el mundo del periodismo destaca el comentario de la presidenta de AMX-APSC (Agrupación de Mulleres Xornalistas de la Asociación de Periodistas de Santiago de Compostela) por su crítica a las condiciones laborales de la profesión: “A veces nos eligen y decimos que no. Estamos muy atrasados en derechos laborales en esta profesión, con horarios sin fin, con los que es imposible conciliar la vida familiar y la laboral (…) Parece increíble, cuando nos pasamos el día hablando de los problemas y las preocupaciones de los demás. El objetivo sería conseguir hablar con franqueza y decir que “no hay que tener miedo de decir que estamos embarazadas, de que necesitamos un horario determinado, porque hay leyes que nos protegen, y porque no vamos a perder nuestro puesto de trabajo por ello ni nuestro prestigio como periodistas”. “Falta concienciación”, resume, y lo ejemplifica con los aplastantes efectos de la crisis en la situación laboral femenina. “Las mujeres somos las primeras en ser despedidas de los medios en la crisis, y no se hace nada por ello”. (Montero Sánchez, 2010) La misma denuncia realiza una periodista alicantina en paro y madre de tres hijos: “…con la actual crisis económica que las empresas del sector han aprovechado para hacer limpìeza en sus plantillas de las y los profesionales con reducción de jornada, en excedencia o que han sido madres”. (Vilanova, 2011) La necesidad de elegir entre el periodismo o la maternidad es una constante en la profesión, incluso aunque no se haga de una forma “consciente” como afirma una periodista con un cargo en el organigrama directivo de un periódico y sin hijos. Esta profesional, que no ha ejercido la maternidad, afirma que conoce a periodistas de primera línea que son madres y que acaban con problemas de convivencia familiar “porque no están disponibles para sus hijos cuando deberían haberlo estado, porque se pierden momentos importantes en la vida de sus hijos, porque su pareja comienza a reprocharles su falta de colaboración”. También asegura que conoce el caso contrario, periodistas que optaron por no ser madres, “porque decidieron no serlo, pero realmente tampoco habrían podido”. Por su parte, una periodista reconvertida a escritora que vivió su maternidad en una época en la que ni siquiera se hablaba de conciliación, asegura que su experiencia fue bastante dura y respecto a la época actual afirma que “las mujeres tardan mucho en tener hijos por esa razón, tienen miedo a perder el tren de la promoción profesional en un universo laboral en el que se le pide al trabajador entrega absoluta” (Vilanova, 2011). Así, las mujeres jóvenes aplazan su maternidad para no tener problemas profesionales, pero como afirma esta escritora, “a quien  466  evitan los problemas es a la empresa”. Otra periodista, que ha ejercido de redactora durante casi nueve años en un periódico y en la actualidad está paro y es madre de tres hijos, afirma que “si eres madre y estás de baja maternal es considerado un abuso hacia la empresa y hasta los compañeros analizan la situación con de desventaja hacia ellos -como si uno estuviera de vacaciones....”. La directora de la Voz de Cádiz y madre de cuatro hijos, Lalia González (Periodistas, 2006), se lamenta de que “muchas chicas se quedan por el camino al abandonar el periodismo para atender a sus hijos y después se reprochan por no haber podido seguir”. La periodista en paro, afirma que si no se puede ser madre y periodista de primera línea es porque los ”mecanismos actuales de trabajo, sociales y de presión profesional lo impiden”. En su caso ha escogido a la familia, “al menos hasta que pueda desenvolverse sola”. Familia o trabajo. Las periodistas siguen teniendo que elegir entre ambas cosas, lo que supone un dilema que crea problemas de conciencia, “porque tienes la sensación de das poco a tu familia y en el trabajo”, apunta la periodista Ana Rosa Quintana (Periodistas, 2006), en activo y madre de dos hijos pequeños. Más de diez años después de la aprobación de la Ley de Conciliación en España son muchas las mujeres que siguen teniendo que elegir entre seguir con su profesión al 100% o dedicar más tiempo a su familia. Los altos niveles de estrés de la profesión, los volúmenes de trabajo inaceptables y los horarios incompatibles con la vida familiar empujan a las madres trabajadoras a empleos de media jornada, trabajos temporales o freelance (informe UNESCO, 2009). Para la periodista reconvertida a escritora, la hipotética elección que planteaba Iñaki Gabilondo (elegir entre ser periodista y ser padre) se hace real en el caso de las mujeres, “y es insultante”. Y existen casos en los que es la propia empresa la que elige por el afectado. Como afirma en la entrevista la periodista alicantina en paro, en su caso la conciliación la resolvió la empresa al despedirla del periódico en el que trabajaba con reducción de jornada y tras haber optado a dos excedencias por maternidad. Y es que, como explica una periodista en un informe realizado por el Sindicato de periodistes de Catalunya en el año 2003, “la reducción de jornada por maternidad está reconocida por la Ley de Conciliación, pero los empresarios raramente acceden de buen grado y presionan por todos los medios posibles para que vuelvas cuanto antes a tu horario normal. Falta más sensibilización al respecto”. En opinión de la periodista que ocupa un cargo de dirección entrevistada para este trabajo, las reducciones o reorganizaciones de jornada no son operativas en un periódico, “es un trabajo sin horarios en el que, si falta alguien media jornada, en realidad otro carga con esa labor”. A pesar de esta opinión es la medida más ofrecida cuando se trata de conciliar vida laboral y familiar en un medio de comunicación, seguida de permisos por ausencias justificadas y las excedencias laborales. Ofrecida sí, pero mal vista. “Creo que quienes tratan de ejercer sus derechos para poder llevar a buen puerto trabajo y familia son perseguidas, arrinconadas y castigadas en sus puestos de trabajo (mobbing y acoso laboral)”, afirma la redactora en paro.  467  Pero en el caso del periodismo nos preguntamos qué significa la vuelta al horario “normal” cuando éste no existe en los medios de comunicación. Dice la periodista madre de dos hijas y en activo que es necesario apostar por una organización del trabajo para evitar que los periodistas “vivan en los medios”. Para evitar las “jornadas maratonianas”, afirma la directiva que “podrían reducirse si se midiera a cada profesional no por el tiempo de presencia sino por su eficacia o rendimiento. No siempre estar más horas significa aportar más”. En este punto nos volvemos a encontrar con la cultura de la presencialidad en los medios de comunicación a la que ya nos referimos en el capítulo dedicado a la profesión periodística. Tampoco comulga con esta cultura la periodista-escritora, “creo que la suma de horas no mejora el trabajo”. En su opinión todo está ligado a la idea de que el periodismo es un sacerdocio. La organización del tiempo se convierte así en algo fundamental como el hecho de acabar con la cultura de horas extras y del presentismo laboral. La directora de la Voz de Cádiz decidió sustituir las comidas de trabajo –tan habituales en esta profesión y en este paíspor desayunos, “he observado que muchos hombres agradecen salir de su mundo de hombres y hablan de sus hijos”. (Periodistas, 2006). En este apartado de las dificultades a la hora de organizar el tiempo de trabajo en un periódico, la presidenta de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España también quiso aportar su granito de arena al solicitar a los políticos en plena carrera electoral de los comicios autonómicos y locales que incluyeran en sus programas medidas de conciliación para la prensa como no convocar ruedas de prensa más allá de las cinco de la tarde. Y es que, como destaca Samperio, muchas veces son las propias instituciones políticas, “que insisten en la importancia de la igualdad, las primeras que no respetan las reglas y convocan ruedas de prensa a horas increíbles”. La periodista que ocupa un cargo de dirección asegura que es importante también ajustar los horarios de los grandes eventos a la hora de cierre de los periódicos. Son medidas lógicas que raramente se producen, a pesar de que la mayoría de instituciones, organizaciones o partidos políticos tienen en su nómina equipos de periodistas que realizan las campañas de comunicación y las labores de gabinete de prensa. Acabar con los “horarios malditos” de esta profesión que está pensada desde el concepto patriarcal de la familia: horarios, reuniones, comidas, de manera que cuando no hay ninguna mujer en casa, el núcleo familiar entra en un callejón sin salida. (Desde Andalucía: mujeres del Mediterráneo. Arcibel Editores. 2006). Y comienzan los problemas de conciencia y de disponibilidad. Porque, al final, como resume una periodista por su experiencia en el cuadro directivo de dos redacciones, “las madres periodistas asumen mayor responsabilidad fuera del trabajo”, a la hora de acudir al colegio de los hijos, al médico…aunque asegura que hay una tendencia cambiante en la que los padres periodistas empiezan a ejercer también en las tareas del cuidado. Afirma la redactora en paro que “el empresario no tiene en absoluto en cuenta el asunto de la conciliación por puro desconocimiento y miedo a cambios que puedan derivar de una mejora de las condiciones de mujeres y hombres en las redacciones. La propia censura que se ejerce desde los equipos directivos sobre las medidas conciliadores para periodistas es la principal barrera a derribar, pero son los mismos profesionales los que han de poner en marcha esta máquina”.  468  Observamos en todas las opiniones un denominador común: la falta de concienciación del empresariado y de los profesionales del sector periodístico con respecto a la conciliación, la absoluta seguridad de que es imposible ser madre y periodista de primera línea y la existencia de una excesiva política de presencialidad en esta profesión que choca con cualquier intento de conciliar vida familiar y laboral. A MODO DE CONCLUSIÓN Igualdad de género no significa que mujeres y hombres tengan que convertirse en lo mismo sino que sus derechos, responsabilidades, y oportunidades no van a depender de que hayan nacido hombres o mujeres (ABC de los derechos de las mujeres trabajadoras y la igualdad de género. OIT) Como consecuencia del desarrollo de los roles sexuales a lo largo de la historia los hombres se han reservado las actividades de mayor responsabilidad y prestigio relegando, de esta forma, a las mujeres a labores complementarias y de menor importancia para el funcionamiento de la sociedad. Así, se ha incentivado el carácter pasivo, sensible, tierno... de las mujeres frente a la fortaleza de los hombres, la inteligencia numérica o la independencia. La asignación de actitudes y aptitudes en función del sexo lleva a estereotipos extremos como el que recoge el título del famoso libro Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no leen los mapas, que atribuye aptitudes innatas sólo por el hecho de haber nacido hombre o mujer. En todo caso, estas atribuciones en función del sexo que se han mantenido a lo largo de la historia son rasgos estereotipados. La mayoría de las investigaciones han demostrado que obedecen a variables socioculturales, pero no a determinantes biológicos. Es, por tanto, el entorno social y cultural el que ha privado durante años a las mujeres de formar parte de consejos de administración de empresas o de puestos de mando en el ejército o en profesiones histórica y culturalmente ligadas al sexo masculino. Dentro de estos estereotipos surge el concepto género: considerado lo propio de cada sexo dentro de un contexto cultural. Se establece así una dicotomía entre femenino y masculino que lleva a dotar de valores a uno y otro género y a que uno –el femeninosea considerado inferior al otro. La propia UNESCO en su informe sobre mujeres y periodismo afirma que es esencial que los medios de comunicación promuevan la igualdad de género y que lo hagan no sólo en la difusión de informaciones sino también en el medio laboral. Sin embargo, según hemos observado como se pone de manifiesto en los distintos estudios sociológicos de la profesión y en las propias entrevistas realizadas para este proyecto de investigación la llegada de la maternidad, que no el género, pone en jaque el trabajo de las mujeres periodistas. A pesar de que todavía no existen datos objetivos de cómo la crisis está pasando factura a las madres periodistas en los medios de comunicación sí que hemos encontrado testimonios y datos anteriores a la crisis en los que se pone de relieve que un elevado número de mujeres periodistas abandona la profesión poco antes de cumplir los 40 años (coincidiendo con la edad en la que se decide ser madre) para ejercer un trabajo más cómodo, principalmente, por motivo de horarios. Así pues, de la investigación realizada se desprende que la conciliación se vive como una utopía en el mundo  469  del periodismo, con el consiguiente riesgo de masculinización de redacciones y, por ende, de sesgo androcéntrico en los contenidos informativos. En la actualidad, con la mayoría de los cargos directivos ocupados por hombres ya se da este sesgo a la hora de elegir los contenidos informativos de las diferentes secciones. Según hemos podido comprobar a lo largo de la investigación en los diferentes discursos de medios de comunicación, revistas especializadas y manuales de pediatría la maternidad está impregnada hoy en día por un discurso naturalista, muy alejado de la revolución sexual de principios de los 70. Este discurso naturalista de vuelta a la lactancia materna o al colecho supone un retroceso para el desarrollo de la vida profesional de las mujeres y su vuelta al escenario privado del cuidado. Mientras las mujeres han luchado durante siglos por su incorporación en el ámbito remunerado y extradoméstico, la corriente naturalista que impera en la primera década del siglo XXI está empujando a las mujeres de vuelta al hogar para hacerse cargo de sus hijos. A esto hay que sumar la situación actual de crisis económica que deja a las mujeres con trabajos más precarios y a media jornada. A pesar de los avances en materia de corresponsabilidad, observamos –según las estadísticasque la maternidad sigue siendo un tema única y exclusivamente de mujeres y, por lo tanto, los problemas y responsabilidades derivados de ella también. En cuanto al periodismo, la profesión sigue teniendo un tinte de sacerdocio y, por encima de todo, pondera la cultura de la presencialidad. Doce horas de presencia física en redacciones y doce más de disponibilidad absoluta que convierten en imposible disfrutar del ámbito familiar o privado. De hecho los extensos horarios de trabajo son la principal problemática que resaltan los profesionales a la hora de conciliar vida familiar y laboral, según el estudio sobre periodismo realizado por Estrella De Pablos y Elena Tarifa en 2003. Pero lo que está en el aire es la pregunta sobre si esos horarios extensos, ese vivir en los medios es necesario para el resultado final. El periodista de las películas (Lou Grant o Woodward y Bernstein) no tiene vida privada, pero tampoco el que demandan los empresarios de los medios de comunicación para los que la maternidad no tiene cabida. Y eso que el gasto en ansiolíticos en nuestro país es el más alto de la Seguridad Social y hay más bajas por estrés y depresión que por maternidad (Informe Periodistas, 2006). Por ello, se hace necesario cambiar el imaginario desde el que se sigue construyendo la profesión periodística y el día a día de un periódico para mejorar las condiciones de hombres y mujeres que trabajan en los medios de comunicación. Por su parte, al hablar de conciliación es necesario sentar las bases de que la conciliación de la vida laboral y personal es un problema de hombres y mujeres, fundamental para la igualdad real de hombres y mujeres. Sin embargo, según hemos observado y se ha puesto de relevancia en los estudios realizados hasta el momento las políticas de conciliación que se han implantado en prácticamente toda Europa discriminan profesionalmente a las mujeres. Con el Decreto Ley que regulariza el trabajo de mujeres y niños dictado en la primera República ya en el siglo XIX se presentan los primeros problemas para compatibilizar vida laboral y familiar, un aspecto que ha marcado y sigue marcando la identidad femenina. La tímida incursión de la mujer en la vida laboral se produce en mayor medida en las capas sociales más bajas. En el siglo XIX se tenía la idea de que el salario de la mujer era complementario al del hombre para el mantenimiento de la