El jesuita y confesor de Santa Teresa de Jesús, Rodrigo Álvarez características y genealogía de su espiritualidad
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EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ: CARACTERÍSTICAS Y GENEALOGÍA DE SU ESPIRITUALIDAD POR ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Universidad de Sevilla RESUMEN 6HHVWXGLDDXQRGHORVSHUVRQDMHVPiVLQÁX\HQWHVGHODHVSLULWXDOLGDGVHYLllana de la primera mitad del siglo XVI: el jesuita confesor de Teresa de Ávila Rodrigo Álvarez. En este periodo se organiza un conventículo de espiritualidad evangélica, paulina, visionaria y profética que tiene su origen en el eje JerezLebrija y que pronto entroncará, a través de Rodrigo de Valer, con las ideas evangélicas y de vuelta a una Iglesia primitiva del canónigo magistral de la catedral de Sevilla Egidio, y a través de Rodrigo Álvarez con la Congregación de la Granada, una especie de escuela de espiritualidad hermética compuesta por artistas (Juan Bautista Vázquez, Vasco Pereira, Juan Martínez Montañés), clérigos seculares y monjas que tendrá su descendencia en personajes importantes en las peripecias de ODGHÀQLFLyQGHOGRJPDGHOD,QPDFXODGD&RQFHSFLyQFRPRIXHURQ+HUQDQGRGH Mata y Bernardo de Toro. PALABRAS CLAVE: Profecías, Inquisición, Reforma evangélica, Congregación de la Granada, Sevilla, Alumbrados, Bernardo de Toro, Hernando de Mata, Monjas, Compañía de Jesús. THE JESUIT AND CONFESSOR OF SANTA TERESA DE JESUS RODRIGO ALVAREZ: CHARACTERISTICS AND GENEALOGY OF ITS SPIRITUALITY ABSTRACT :HZLOOVWXG\WRRQHRIWKHPRVWLQÁXHQWLDOSHUVRQDJHVRIWKH6HYLOODQVSLULWXDOLW\RIÀUVWKDOIRIFHQWXU\;9,WKH-HVXLWFRQIHVVRURI7HUHVDGH$YLOD5RGULJR Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005
142 ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 Alvarez. In this period a group of evangelical spirituality, paulina, visionary and prophetic organizes itself that has its origin in the axis Jerez-Lebrija and that soon will connect, through Rodrigo de Valer, with the evangelical ideas and from return to a primitive Church of the skillful canon of the cathedral of Seville Egidio, and through Rodrigo Alvarez with the Congregation of Granada, a species of school of hermetic spirituality composed by artists (Juan Bautista Vázquez, Vasco Pereira, Juan Martínez Montañés), clergymen and nuns whom its descendants in LPSRUWDQWSHUVRQDJHVLQWKHHYHQWIXOMRXUQH\VRIWKHGHÀQLWLRQRIWKHGRJPDRIWKH Immaculate Conception will have as they were Hernando de Mata and Bernardo de Toro. KEY WORDS: Prophecies, Inquisición, Evangelical Reformation, Congregation of Granada, Seville, Alumbrados, Bernardo de Toro, Hernando de Mata, Nuns, Society Iesu. Recibido/Received 2010-06-11 Aceptado/Accepted 2010-11-05 En 1980 Antonio Domínguez Ortiz publicaba un artículo en el que daba cuenta de una asociación religiosa establecida en Sevilla con un marcado carácter hermético, perseguida por la Inquisición debido a su alumbradismo y conocida con el nombre de Congregación de la Granada.1 El recordado historiador GHFODUDEDODSUHFLSLWDFLyQ\ODIDOWDGHH[SORWDFLyQGHOÀOyQTXHSURSRUFLRQDED la correspondencia del Tribunal de la Inquisición de Sevilla con la Suprema, custodiada en el Archivo Histórico Nacional, por parte de Bernardino Llorca en su trabajo sobre los alumbrados sevillanos. Reconocía que Álvaro Huerga sí que lo hizo en mayor medida, el cual se hallaba entonces trabajando sobre los alumbrados de Sevilla.2$SHVDUGHHOOR\©HQWUHWDQWRªDÀUPDED©PHYR\D permitir adelantar algunas noticias sobre un episodio del que hasta ahora no se tienen más que escasas y vagas referencias». Siguiendo esta línea de intención e investigación pretendemos ahora, en lo que es un adelanto de una próxima monografía, profundizar en la espiritualidad del confesor de Teresa de Jesús, Rodrigo Álvarez, cabeza que fue de esa Congregación, y fundar una genealogía de su especial espiritualidad que, en cierta medida, será como establecer la de buena parte de la sensibilidad religiosa, más o menos alumbrada, de la Sevilla de los siglos XVI y XVII.3 1 El artículo fue consecuencia del I Symposium Internacional sobre la Inquisición Española, celebrado en Cuenca en noviembre de 1978. Y el trabajo en cuestión, Domínguez Ortiz, A. 1980. «La Congregación de la Granada y la Inquisición de Sevilla. Un episodio de la lucha contra los ‘alumbrados’». La Inquisición española. Nueva visión, nuevos horizontes: 637-646. Madrid. Fue editado más tarde en un pequeño volumen: Domínguez Ortiz, A. 1983. Sociedad y mentalidad en la Sevilla del Antiguo 5pJLPHQ: Sevilla, 161-177. Sevilla. 2 Llorca, B. 1980. /D,QTXLVLFLyQHVSDxROD\ORVDOXPEUDGRVVHJ~QODVDFWDVRULJLnales de Madrid y de otros archivos. Salamanca. Huerga, A. 1988. Historia de los alumbrados (1570- ,9/RVDOXPEUDGRVGH6HYLOOD. Madrid: FUE. 3 Una sucinta genealogía, pero con el valor de estar escrita por un protagonista principal de ella,
EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ… 143 Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 GÓMEZ CAMACHO, LA INFLUENCIA PROFÉTICA DE SAN FRANCISCO DE PAULA EN LOS INICIOS JEREZANOS Y SU CONEXIÓN LEBRIJANA Domínguez Ortiz establecía el origen de la Congregación de la Granada a través de dos documentos que luego emplearía Huerga, para venir a decir esencialmente lo mismo, partiendo de lo declarado por otro de sus cabezas, el clérigo sevillano Bernardo de Toro. Aseguraba éste que fue fundada por Gómez CamaFKRXQVHJODUFHUUDMHURGHSURIHVLyQQDWXUDOGH&XPEUHV$OWDVDXQTXHDÀQFDGR en Jerez de la Frontera ciudad en la que viviría desde 1541 hasta su muerte acaecida en 1553. Lo hizo después de su casamiento con Catalina Jiménez con la que tendría descendencia. Ella también llegó a ser visionaria.4 En Jerez Gómez Camacho estableció contacto con Marta de San Andrés, discípula espiritual de San Francisco de Paula y monja del convento de Mínimas, de quien aprendería «la virtud».5 Si bien parece que Gómez Camacho debió aprender algo más de Marta de San Andrés, pues ésta era también visionaria como lo atestigua una crónica manuscrita conservada en el citado convento jerezano: Se apareció Nuestra Señora del coro alto a la Hermana Sor Marta de San Andrés, siendo Prelada la Reverenda Madre Sor Beatriz de Ávila. Se halló en la puerta Reglar, entre dos paredes, sentada en un cojín o almohada, año de 1540. Sor Marta de San Andrés, una noche, al encender la luz que estaba en el arco de la puerta, oyó clara y distintamente estas palabras: Di a tu Prelada que me saque de este sitio, que vengo a ser Correctora de esta Comunidad. La Prelada, Sor Beatriz Dávila, religiosa de gran santidad y dotes de gobierno, prestó atención a las palabras que le comunicó la Hermana y no hizo más. A la noche siguiente y a la misma hora la hermana Sor Marta oyó las mismas textuales palabras, que comunicó de nuevo a la Prelada. Llegada la noche tercera la Rvda. Madre siguió los pasos de la leguita sin que esta lo advirtiera. Al encender la lámpara oyó la misma voz de las dos noches anteriores que le decía: 'LDWX3UHODGDTXHR\pQGRPHHVWiTXHPHVDTXHGHHVWH puede verse en Jesús María, P. de. 1663. Vida, virtudes y dones soberanos del venerable y apostolico padre Hernando de Mata, con elogios de svs principales dicipvlos. Por Fr. Pedro de Iesv María, Monge de la Congregación Reformada, del Orden de san Basilio Magno, del Yermo del Tardon. Dedicalo al Mysterio de la Inmaculada Concepción de María Santíssima Señora Nuestra. 3v-5v. Málaga: Mateo López Hidalgo. Se trata del Memorial que Bernardo de Toro elevó al Inquisidor General Don Bernardo GH6DQGRYDO\5RMDVIHFKDGRHOGHQRYLHPEUHGH(OSURSLR3HGURGH-HV~V0DUtDÀMDODFODYH genealógica de esta espiritualidad y lo presenta como el memorial «donde se trata la espiritual genealogía, que trae su origen y principio desde S. Francisco de Paula, hasta el Padre Bernardo de Toro, Autor del mismo memorial». Ibídem, p. 3v. Es precisamente esta genealogía, desde Francisco de Paula hasta Bernardo de Toro pasando por Hernando de Mata y Rodrigo Álvarez, la que nosotros pretendemos poner en valor en este trabajo. 4 A.H.N. Inquisición, Leg. 2957/2. Memorial de Bernardo de Toro. 5 Domínguez Ortiz, A. 1983: 165. Según F. Campese el convento de Mínimas de Jerez fue fundado en torno a 1514, vid. Campese Gallego, F. 2008. «Gómez Camacho: Un profeta paradójico en el Siglo de Oro», Investigaciones históricas, 28: 13 n. 5. En la página web del convento, www.minimas.org, así como en las crónicas de la orden, como veremos más abajo, se asegura que las mínimas jerezanas llegaron al convento, procedentes de Andújar, en 1524.
144 ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 sitio que vengo a ser Correctora de esta Comunidad. Entonces Sor Marta advirtió que la Prelada estaba a su lado. Como en aquel lugar no había alteración ninguna, no sabían cuál era el sitio señalado por la misteriosa voz. Avisado un maestro de obras estudió detenidamente los dos pilares del arco y advirtió que no estaba hueco. Después de un trabajo delicado pero relativamente corto, se descubrió una concavidad y depositada en ella una bellísima imagen de la Stma. Virgen, sentada sobre un cojín».6 No cabe duda de que la especial espiritualidad profética, milenarista y visionaria del calabrés San Francisco de Paula (1416-1507), que ahora transmite a Camacho Marta de San Andrés, está detrás de todo el misterio del profetismo, el milenarismo, el reformismo y, en consecuencia, el inmaculismo de la futura religiosidad sevillana y, especialmente, de la Congregación de la Granada, de ahí la necesidad que nos impusimos de establecer tanto su génesis como su desarrollo genealógico.7 No puede ser este el lugar para extendernos sobre San Francisco de Paula, pero sí es necesario establecer el entronque de las premisas fundamentales que caracterizan la espiritualidad del fundador mínimo con la de Gómez Camacho y, por consiguiente, con la de buena parte de la especial espiritualidad sevillana. Entre un buen número de cartas de Paula que manejó el cronista de la orden, fray Lucas de Montoya, eligió doce para su publicación.8 Se trata de las enviadas al aragonés, estante en Nápoles, Simón de la Limena. En algunas de ellas el mínimo da cuenta de una singular profecía que, en la línea de las que expresó en su Expositio in Apocalypsin Joaquín de Fiore (1145-1202), y tantos otros de VXVVHJXLGRUHVFRQVXSURIHFtDGHOD3DUXVtDRVHJXQGDYHQLGDGH&ULVWRÀMDGD 6 La crónica de esta visión está inserta en la página web, ya citada, del Monasterio de Mínimas de la Purísima Concepción de Jerez de la Frontera. Establecimos comunicación con el convento interesándonos por Marta de San Andrés y las fuentes que aluden a ella, pero nos dijeron que sobre esta interesante monja solo existía la información que aquí aportamos. La imagen de la Virgen emparedada aún se encuentra en el coro alto del citado convento. Agradecemos la amabilidad mostrada por la Madre 6XSHULRUD6RU-RVHÀQD*DUFtD 7 Detrás de todo el movimiento del inmaculismo sevillano estuvo la Congregación de la Granada TXHEXVFyLQVLVWHQWHPHQWHODGHÀQLFLyQSRUSDUWHGH5RPDGHOGRJPDFRQHOFXDOGDUtDFRPLHQ]ROD Reforma de la Iglesia que sus miembros protagonizarían. Vid. además de infra, González Polvillo, A. 2009/2010. «La Congregación de la Granada, el inmaculismo sevillano y los retratos realizados por Francisco Pacheco de tres de sus principales protagonistas: Miguel Cid, Bernardo de Toro y Mateo Vázquez de Leca». Atrio. Revista de Historia del Arte. 15-16: 47-72, especialmente 50 y 54-55. González Polvillo, A. 2011. «Inquisidores, dominicos y alumbrados de la Congregación de la Granada en la génesis del inmaculismo sevillano del siglo XVII». Anuario de Historia de la Iglesia Andaluza: 117-142. 8 Montoya, L. de. 1619. Crónica *HQHUDOGHOD2UGHQGHORV0tQLPRVGH6DQ)UDQFLVFRGH3DXODVX fundador: donde se trata de su vida y milagros, origen de la Religión, erection de Prouincias y varones insignes Della: 395-406. Madrid: Bernardino de Guzmán. No entramos aquí en la posibilidad de la falsedad de estas cartas, no interesa puesto que, sean o no auténticas, circularon durante los siglos XVI y XVII como auténticas y, por supuesto, cumplieron su misión de difusión. Sobre la utilización de las profecías de Paula en otro contexto Vid. Christian, W. A. 1996. Visionaries. The Spanish Republic and the Reing of Christ: 688 y ss. Berkeley-Los Angeles-London.
EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ… 145 Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 para 1260, con la idea de una reforma de la Iglesia en la dirección de lo preconizado por Cristo en el Evangelio, está en la base de las creencias proféticas y de reformatio ecclesiaeGH&DPDFKRGHQXHVWURELRJUDÀDGRGHOWiQGHP5RGULJR de Valer-Juan Gil «Egidio» y, desde luego, de la sevillana Congregación de la Granada.9 En la primera carta, fechada en Paula el 25 de marzo de 1455, ante el deseo de Limena de tener descendencia, el fundador mínimo le profetiza que en efecto la tendría, pero además: vuestra Santa generación será marauillosa sobre la tierra, entre la qual tendrá vno de vuestros descendientes que será como el Sol entre las estrellas. El tal hombre será en su puericia y adolescencia casi santo, mas en su juuentud será gran pecador, después se conuertirá todo a Dios y hará gran penitencia, y seranle perdonados todos los pecados, y tornará a ser Santo. Será gran Capitán y Príncipe de gente Santa, llamada los Santos CruFLÀMRVGH,H6X&KULVWRFRQORVTXDOHVGHVKDUiOD6HWDGH0DKRPDFRQWRGRHOUHVWRGHORV LQÀHOHVDQLTXLODUiWRGDVODVKHUHJtDV\WLUDQtDVGHOPXQGRUHIRUPDUiOD,JOHVLDGH'LRV con sus sequaces, los quales serán los mejores hombres del mundo, en Santidad, en armas, en letras, y en toda otra virtud, que tal es la voluntad del altissimo; tendrá el dominio de todo el mundo, temporal y espiritual, y regirán la Iglesia de Dios: In Sempiterna saecula saeculorum amen.10 Paula predice que un descendiente de un español, Simón de la Limena, aparte de aniquilar las herejías del mundo, reformará a la Iglesia como príncipe y con la ayuda de sus seguidores, los 6DQWRV&UXFLÀMRV. Unos seguidores que destacarán en armas, en letras y, en general, en todas las virtudes; a partir de esa reforma-lucha y por todos los siglos este príncipe elegido dominaría el mundo tanto en lo temporal como en lo espiritual. En una carta de abril del mismo año, Paula vuelve sobre la profecía, ahora anuncia que el descendiente de Limena, que al mando de esos Crucíferos luchará contra el mal, es descendiente a su vez de Santa Elena, la descubridora de la cruz, y de Constantino, el emperador de la cruz y, a través de él, de Pipino y, por él, del español Limena: «O Señor Simón tal hombre será de vuestros decendientes porque vos venís de Pipino». Por YLUWXGGH'LRVHVWHSUtQFLSHDSDUWHGHDQLTXLODUDORVKHUHMHVWLUDQRVHLQÀHOHV «hará grandissimo exército, y los Ángeles combatirán con ellos, y matarán todos los rebeldes del altíssimo».11 Cinco años más tarde, en la carta sexta enviada a Simón de la Limena el 25 de marzo de 1460, doscientos años después de la fecha profetizada por Fiore 9 La bibliografía sobre Joaquin de Fiore es inmensa e inabarcable, pero todavía sigue siendo útil, PDJQtÀFDGLUtD\RODREUDVREUHHOPLOHQDULVPR\ODGLPHQVLyQGHVXSHUVRQDOLGDGTXHQRVGD1RUPDQ Cohn cuando dice que Fiore fue «el inventor del nuevo sistema profético, el cual iba a ser el que mayor LQÁXHQFLDHMHUFLHUDHQ(XURSDKDVWDODDSDULFLyQGHOPDU[LVPRª9LG&RKQ1En pos del Milenio. Revolucionarios milenaristas anarquistas místicos de la Edad Media: 107 y ss. Madrid: Alianza Editorial. 10 Montoya, L. de. 1619: 395. 11 Ibídem, p. 398.
146 ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 para la Parusía, Paula vuelve sobre su profecía, exhorta a los príncipes temporales y espirituales del mundo a que esperen «el grandíssimo açote que vendrá VREUHHOORVªDOTXHVHJXLUi©ORVÀHOtVVLPRVHVFRJLGRVGHODOWtVVLPR6DQWRV&UXcíferos», quienes a la vista de que no podrían vencer a los herejes con las letras, emprenderían su lucha con las armas, una lucha en la que habrían abundantes muertos tanto buenos como malos, en la que «los buenos serán martyres de IeSu Christo». Los CrucíferosWUDVLUFRQWUDORVLQÀHOHVVHYROYHUtDQFRQWUDORV malos cristianos «y matarán a todos los rebeldes de IeSu Christo […] y regirán y gouernarán el mundo santamente […] de vuestro linage será el fundador de tal gente santa».12 Paula se pregunta en la carta sobre cuándo tendría lugar tanto la lucha como la reforma y el comienzo de un nuevo reino. No lo sabía pero sí que estaba cerca y que se regiría bajo el *RELHUQRGHO3DVWRUDGR: «gaudeamus omnes, nosotros que estamos en seruicio del altissimo porque se allega ya cerca la gran visita, y reformación del mundo, será vn ganado y vn pastor». En la carta novena, enviada a Limena y fechada el 7 de marzo de 1465, Paula vuelve a anunciar la inminencia de la Parusía: «Ya se va acercando la hora que la diuina Magestad, visitará el mundo con la nueua Religión de los Santos &UXFtIHURVFRQHO&UXFLÀ[ROHXDQWDGRVREUHHOPiVDOWRHVWDQGDUWHª5HSLWHOD lucha que tendrá lugar y los ríos de sangre que procurarán los miembros de la ~OWLPDUHOLJLyQGHWRGRVORVWLHPSRV3DXODDÀUPDORJUDWRD'LRVTXHVHUiQ©2 Santos Crucíferos escogidos del altíssimo, ¿quánto seréis gratíssimos al gran Dios? Mucho más por cierto que lo fue el pueblo de Israel»; y también vuelve a exponer el programa a desarrollar por la nueva religión: 9RVRWURVGHVWUXLUpLVODPDOGLWD6HWD0DKRPHWDQDYRVRWURVSRQGUpLVÀQDWRGDVXHUWH GHLQÀHOHV+HUHJtDV\VHWDVGHOPXQGR\VHUpLVHODFDEDPLHQWRGHWRGRVORVWLUDQRV vosotros pondréis silencio con perpetua paz, por todo el vniuerso mundo: vosotros haréis santos a todos los hombres, o por fuerça o por voluntad. Paula ahora nos aporta un nuevo dato. Además de volver a insistir en la desFHQGHQFLDGH6LPyQGHOD/LPHQDHOIUDLOHPtQLPRDÀUPDTXHHOFUHDGRUGHHVD nueva religión de los Crucíferos será un hijo suyo: Señor Simón mío hermano en Christo, y compañero caríssimo, alégrese vuestra alma, q.e el gran Dios se digna por medio de vn decendiente vuestro, y hijo mío bendito, dar vna Religión tan Santa al mundo, la vltima de todas y la más amada de la Magestad diuina. Vencedor, vencedor, se llamará su fundador, vencerá el Mundo, la Carne, y el Demonio, Laus Deo.13 No cabe duda de que atendiendo al pensamiento religioso y profético de Camacho y de toda su genealógica estirpe espiritual, las ideas y profecías que más 12 Ídem. 13 Ibídem, p. 401.
EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ… 147 Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 adelante veremos expresadas por miembros de la Congregación de la Granada, transmitidas por el propio Camacho, tienen claras connotaciones con la profecía de San Francisco de Paula sobre la última de las religiones y su papel reformador en el nuevo Reino del Milenio, una vez vencidas las fuerzas del Anticristo. Parece obvio que Camacho aprendió esas profecías de su maestra espiritual, la monja mínima Marta de San Andrés, quien la habría llevado por transmisión al convento de Jerez procedente del de Andújar.14 Gómez Camacho inicia así una nueva religión, la de los Crucíferos, que más tarde se concretará en la Congregación de la Granada, en la que con toda seguridad se sintió el elegido, el hijo espiritual de Francisco de Paula, tal como había profetizado el santo, dispuesto a formar el ejército que, con el signo de la cruz como estandarte y después de la Parusía, lucharía, él mismo o su descendencia espiritual, contra el Anticristo en una guerra en la que alcanzaría una gran victoria luego de la cual Cristo establecería su reinado en la tierra durante el Milenio. Tras las virtuosas enseñanzas de Marta de San Andrés, Camacho se convirtió en un pseudo profeta, visionario y dominado por continuos arrobos.15 Fue además el maestro espiritual de un grupo o conventículo. El espíritu virtuoso recibido por la monja mínima fue así comunicado a sus seguidores, que denominaron a Camacho y a su mujer con los apelativos de padre y madre. En esta labor docente llegó a escribir un tratado titulado Libro de los Estados cuya edición y circulación prohibió la Inquisición.16 14 El convento de Andújar, primera comunidad de monjas mínimas, se fundó en 1495, con la donación de unas casas por parte del conde de Lucena y con la aprobación del propio San Francisco de Paula con el que mantuvo relación epistolar y quien, como narra la crónica, en el mismo año de su muerte, 1507, se apareció de forma milagrosa a una monja del convento a quien curó una mano. En 1524, salieron del convento de Andújar un grupo de monjas para fundar el convento de Jerez de la Frontera. La gran difusión que la profecía de San Francisco de Paula iba a tener la da a conocer él mismo en la FDUWDGHFLPRSULPHUDIHFKDGDHOGHDJRVWRGHHQODTXHDGHPiVGHYROYHUDUHSHWLUODDÀUPD la posesión de su espíritu profético y la difusión de esta gran profecía: «porq.e a mí indigno, pobre pecador, se ha dignado darme espíritu profético con claríssimas profecías no oscuras como a otros sieruos las ha hecho escriuir y decir escuramente. Yo sé que de los incrédulos y gente precita no serán VLQREXUODGDVPLVOHWUDV\TXHQRODVFUHHUiQPDVHQORVÀHOHVHVStULWXV&DWyOLFRVTXHDVSLUDQDO6DQWR Parayso, estas letras engendrarán tanta suauidad en el amor diuino que se deleytarán leyéndolas muchas vezes, y procurarán sacar copias dellas con grandíssimo feruor, que tal es la uoluntad del altíssimo. En estas letras se conocerá quién es de Christo bendito, y quién predestinado, o precito, y mucho más en la santa señal de Dios viuo, que quien la reurenciará, amará, y traerá, será santo de Dios». Montoya, L. de. 1619: 403-404. 15 El célebre Inquisidor General y arzobispo de Sevilla, Fernando de Valdés, entre los años 1549 y 1551 en que estuvo en Sevilla, examinó espiritualmente a Gómez Camacho, al que no encontró ninguna proposición herética, es más, le regaló su propia cruz pectoral con la que Camacho, el jefe de los Crucíferos, realizó muchos milagros: «el dicho Inquisidor General le dio en vn bolso algunos doblones, con que se labró vna casa y vna Cruz de plata que el dicho Arçobispo e Inquisidor general traía al cuello, con la qual el dicho P. Camacho hazía después muchos milagros». Jesús María, P. de. 1663: 4. 16 A.H.N. Inquisición, leg. 2957/2. Joan Tello, Sevilla 22 de febrero de 1616. Testimonio en ReODoLyQGHORTXHVHDKDOODGRHQHOVDQFWRRIÀFLRGHOD,QTXLVVonGH6HXFRQWUD*RPH]&DPDFKRYH]
148 ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 Camacho llevó a cabo su labor proselitista en un eje espiritual Jerez-Lebrija, en el que poco a poco fermentó una religiosidad especial, evangélica, visionaria y de elegidos que, tras plantarse en Jerez, terminó germinando en Lebrija formándose allí una auténtica y singular espiritualidad lebrijana que pronto se trasladó a Sevilla. Entre sus profecías cabe señalar por su importancia para entender la persecución posterior que sufrirá la Congregación de la Granada, a instancias con toda seguridad de los dominicos, la siguiente: el dicho Padre Camacho, en vn ra[p]to de su oración, y hablando el mismo Dios por él dixo muchas cosas que están escritas, y aprouadas en el Santo Tribunal de la Inquisición: y entre ellas vna fue dezir, que la Virgen María Nuestra Señora, auía sido concebida sin pecado original, y que se escriviesse assí; porque los años adelante auía de ser necessario este testimonio en la Santa Iglesia.17 GÓMEZ CAMACHO, RODRIGO DE VALER Y LOS «LUTERANOS» DE SEVILLA Fruto de esta labor de enseñanza espiritual, surgieron en Lebrija otros visionarios y elegidos, discípulos de Gómez Camacho, como la monja Francisca de Vera, abadesa del convento de la Concepción, Rodrigo de Valer y Rodrigo ÁlYDUH]QXHVWURELRJUDÀDGR(OSULPHUFRQWDFWRGHHVWDHVSLULWXDOLGDGFRQ6HYLOOD fue a través de Rodrigo de Valer, relacionado con el canónigo magistral de la catedral sevillana Juan Gil Egidio, al que «convirtió», entroncando así una espiritualidad evangélica, visionaria, profética y milenarista con otra, si se quiere, más profunda e intelectualmente evangélica –evangélicas las dos aunque, tal vez, por distintos caminos– acusada por la Inquisición, y también por algunos historiadores, de luterana.18 GHODoLXGDGGH;HUH]GHODIURQWHU(QHOIROYGHHVWHGRFXPHQWRXQRGHORVFXDWURFDOLÀFDGRUHVGHO 6DQWR2ÀFLRTXHHVWXGLDURQHOFDVRGH*yPH]&DPDFKRHOIUDQFLVFDQR)UDQFLVFRGHO&DVWLOORUHFRmendó el secuestro del tratado. Nosotros hemos tenido la suerte de hallarlo, inserto en un códice de una biblioteca particular sevillana y al que en adelante denominamos &yGLFHGHOD*UDQDGD, por hallarse inserto en él un buen número de documentos relativos a importantes miembros de la misma. 17 Noticia que nos transmite Bernardo de Toro y Mateo Vázquez de Leca en su célebre memorial de 1615. Vid. A.H.N. Inquisición, leg. 2957/2; Jesús María, P. de. 1663: 5r. Las vicisitudes de este santón pueden seguirse en Huerga, A. 1988: 35-42, que sigue el memorial de Bernardo de Toro y los restos GHOSURFHVRLQTXLVLWRULDO3DUDODYHUGDGHUDVLJQLÀFDFLyQGHOLQPDFXOLVPRVHYLOODQRDSR\DGRHQHVWD profecía de Camacho vid. además de infra, González Polvillo, A. 2009/2010: 47-72. 18 Ríos de tinta han corrido para analizar los hechos reformadores del grupo de luteranos de Sevilla, entre los que Rodrigo de Valer ha sido considerado por la historiografía internacional, en un tema de HVWXGLRWDQTXHULGRSDUDODPLVPDFRPRXQDGHVXVÀJXUDVPiVVREUHVDOLHQWHV$OJRTXHFRPRYHUHmos aquí, es muy discutible pues la religiosidad de Valer no es luterana sino, como la de Camacho, claramente visionaria; aunque, todo hay que decirlo, su entronque con Egidio debió producir en Valer un «hibridismo espiritual» que se demuestra en el distanciamiento con Camacho. Lo más completo hasta ahora sobre la reforma sevillana es la obra de López Muñoz, T. 2011. La Reforma en la Sevilla del siglo XVI: 2 vols. Sevilla: MAD. Sobre la relación entre Camacho y Valer vid. además de infra, Boeglin, M.
EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ… 149 Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 Rodrigo de Valer sirvió de maestro en una especie de nueva retórica de la predicación a Egidio y, a pesar de que el lebrijano era «de clase humilde, inculto y que no tenía fama de muy cuerdo»; a pesar, también, de que veinte y seis años antes había sido acusado en Sevilla «por seudoprofeta, seudoapóstol y vilísimo impostor», el canónigo aceptó sus indicaciones «aprendiendo de él el verdadero Evangelio de Cristo» y quedó transformado para siempre. Fue así como la virtud de la espiritualidad lebrijana, de procedencia milenarista y profética paulino-jerezana, con las connotaciones de renovatio ecclesiae que ya conocemos, fue transmitida a Sevilla en un primer lugar a Egidio, Francisco de Vargas y luego a Constantino Ponce de la Fuente y otros: «el espíritu de Dios comunicó tal virtud a las palabras del consejero, que desde aquella hora Juan Gil, cambiado en otro hombre, juzgó inútiles y vanos todos los estudios y ejercicios de su vida pasada y se dio cuenta de que tenía que introducirse por otro camino en la sabiduría, de la que ni aun el alfabeto había aprendido».19 Ante la información respecto de Gómez Camacho que Mateo Vázquez de Leca y Bernardo de Toro enviaban el 21 de noviembre de 1615 al Inquisidor General don Bernardo de Sandoval y Rojas, en aras de lograr el dogma de la Inmaculada, la Suprema ordenó a los inquisidores de Sevilla comprobar los datos que sobre este habían aportado los dos pro-inmaculistas sevillanos, a lo que contestaron el 22 febrero de 1616 aludiendo que «por no se aver podido hallar el processo original de Gómez Camacho, se sacó el testim.º q.e será con esta del Proçesso de R.º de Valer vz.º de la Villa de Lebrixa q.e estuuo preso en este S.º off.º».20 El análisis del documento adjuntado por los inquisidores sevillanos, en el que se trata de espigar datos de Gómez Camacho insertos en el proceso de 2007. «Valer, Camacho y los «cautivos de la Inquisición». Sevilla 1540-1541». Cuadernos de Historia Moderna, 32: 113-134. 19 Así lo narra Reginaldo Gonsalvius Montano en su Artes aliquot. Vid. la versión de Castrillo Benito, N. 1991. (O©5HJLQDOGR0RQWDQRªSULPHUOLEURSROpPLFRFRQWUDOD,QTXLVLFLyQ(VSDxROD: 258-270 Madrid: CSIC. En efecto, Rodrigo de Valer fue acusado, en clara similitud con su «hermano» y amigo Camacho, de visionario y de proclamarse profeta enviado por Dios, el mismo Montano nos dice que en el Sagrario de la catedral de Sevilla aún se podía leer su sambenito que decía: «Rodrigo de Valer, natural de Nebrija, apóstata y seudoapóstol de Sevilla, que dijo ser enviado de Dios», p. 264. Sobre Rodrigo de Valer hay abundantes noticias en Menéndez Pelayo. M. 1987. Historia de los heterodoxos españoles. Madrid: T. II, 53-66. Madrid: BAC. También en Huerga, A. 1988: 42-44. Gil, J. 2005. «Nuevos documentos sobre Rodrigo de Valer», en P. M. Piñero (coord.) Dejar hablar a los textos: Homenaje a Francisco Márquez Villanueva: 739-774. Sevilla: Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. López Muñoz, T. 2011: vol. I 60-70; y, sobre todo, tanto en la citada Artes aliquot como en Valera, C. 1851. Tratado del papa y de la misa: 241-247 Madrid: Edición de Usoz del Río. 20 A.H.N. Inquisición, leg. 2957/2. El documento relativo al proceso de Rodrigo de Valer que adjuntaban los inquisidores sevillanos por mano del notario del secreto Joan Tello, lleva por título: Testimonio HQUHODoLyQGHORTXHVHDKDOODGRHQHOVDQFWRRIÀoLRGHOD,QTXLVVonGH6HXFRQWUD*RPH]&DPDFKR Y]GHODoLXGDGGH;HUH]GHODIURQWUDOTXHQRVRWURVVHJXLPRVDKRUD0%RHJOLQDÀUPD que el motivo de este memorial de los dos pro-inmaculistas sevillanos obedecía a un intento de iniciar ORVWUiPLWHVGHEHDWLÀFDFLyQGH&DPDFKRFRVDLQDXGLWD
156 ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 a esta sierva suya que quería Su Magestad que criase al Niño Jesús». Vera no lo entendió en un primer momento puesto que, en su relación con Jesucristo, en sus visiones mentales por medio de la oración interior, concebía a la divinidad como un hombre no como un niño: «porque le considerava en su alma como hombre en su Pasión»; sin embargo, tuvo una revelación a través de otra persona, «un alma santa», que la biógrafa no revela, que le aclaró el deseo divino: «quería le sirviese en criar las nueuas planticas de la religión, siendo maestra de nouiçias». No sería extraño que esa alma santa que le aclaró el deseo divino tuviese que ver con Gómez Camacho y su mujer Catalina Jiménez. Francisca de Vera, por tanto, debía reformar la espiritualidad de su convento comenzando el trabajo con las novicias, a las que exhortaba a la devoción a la Inmaculada: «os encargo mucho que seáis mui devotas de la Sacratísima VirJHQ1XHVWUD6HxRUD\GHVX3XUtVLPD&RQVHSFLyQª/OHYyDFDERÀHOPHQWHVX obligación y tuvo un gran éxito «pues todas las que recibió fueron de vida mui exemplar». En esta enseñanza empleaba gran parte de la noche. Exhortaba a sus QRYLFLDVDODPRUWLÀFDFLyQ\DODSHQLWHQFLDOHVUHDOL]DEDSOiWLFDVGHVXELGRWRQR espiritual que mantenían en vilo a sus alumnas, hasta el punto de que la abadesa fundadora, Leonor de Cabrera, solía preguntarse: «qué hará doña Francisca con estas hormiguitas». Todos estos esfuerzos de Francisca de Vera pronto fueron recompensados por Dios. La primera recompensa fue la conversión de su hermana, doña Ana de Vera. Fue intermediario de ese don divino el maestro de la propia Francisca, Gómez Camacho. No cabe duda de que Vera fue discípula espiritual de Gómez &DPDFKR\GHVXPXMHU&DWDOLQD-LPpQH]DVtQRVORDÀUPDVXELyJUDID fue tenido por s.to y su s.ta mujer la m.e Cathalina Ximénes se le fue dado su mesmo espíritu con diferençia que ella acudía al gouierno de su casa y el s.to Camacho no avía de haser otra cosa que estar en oraçión, tuvoles mi s.ta m.e D.ª franc.ª de vera particular amistad porque se comunicavan sus espíritus y desde Xeres se gouernaua la s.ta por cartas.33 Ana de Vera era religiosa en el mismo convento que su hermana, aunque siempre estuvo descontenta con ello de manera que se intentó desligar del mismo contrayendo matrimonio. Había pedido las pertinentes bulas a Roma. Francisca rezaba continuamente para que su hermana entrara en razones y no abandonase la vida conventual, desesperaba llegando un jueves en la noche, en plena oración, a increpar a Dios de esta manera: «6HxRUVLW~HUHV'LRVPXpVtrame cómo te mostraste a las tres Marías quando yvan al sepulcro». Según la 33 Libro de la vida y Milagros de nra santa madre Doña fransisca de uera….. Convento de la Purísima Concepción de Lebrija, Mss., p. 30. El gobierno espiritual a través de cartas de los miembros del grupo que se formaría en el convento, lo seguirían practicando los seguidores de Camacho: Rodrigo Álvarez, Hernando de Mata y Bernardo de Toro, de los cuales el citado &yGLFHGHOD*UDQDGD conserva cartas enviadas tanto al convento lebrijano como al de mínimas de Jerez.
EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ… 157 Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 biógrafa anónima del manuscrito que seguimos, esto lo dijo aturdida, pues al sucederle «cosas tan altas» recelaba si procedían realmente de Dios. Pero Dios la oyó, pues: pasava por este Lugar un gran siervo de Nuestro Señor que iva a la ciudad de Sevilla a dar quenta a la Santa Ynquisiçión de sierto negocio que pasava en su Lugar de donde YHQtD\SDVDQGRSRUDTXtOOHJDQGRDOÀQGHODVFDVDVTXHHVHO)RQWDQDOYLHMRTXHDVtOH llaman a una fuente de buen agua que está allí, le detuvo Nuestro Señor no permitiendo pasara adelante hasta que hiciera esta obra de la conversión de doña Anna de Vera, y así se lo dio a entender en su alma y el santo venía diciendo: TXpWHQpLV6HxRUFRQORVKRPEUHV que tanto los amáis. Este gran siervo era Gómez Camacho quien volvió a Lebrija y entró en contacto con el mayordomo del convento, Francisco González, «el cuál era mui santo y a quien Nuestro Señor hiso particulares misericordias».34 Ambos fueron al torno del convento y pidieron a la abadesa Leonor de Cabrera que les permitiese hablar con Francisca de Vera. Camacho se retiró a descansar y González advirtió a Vera que, por mandato del profeta visionario, se confesase y comulgase. Al día siguiente, viernes, llegó Camacho nuevamente al convento. La abadesa buscó a Vera a la que dijo: «'RxD)UDQFLVFD&DPDFKR\)UDQFLVFR*RQoiOHV la llaman, levántese y vaya luego». Admirada de que la abadesa le permitiera salir del capítulo corrió en su búsqueda: Este siervo de Dios que venía a ser el medio para esta gran obra que Su Magestad quería hazer en Doña Anna de Vera, se entiende hablava el espíritu de Nuestro Señor Jesuchristo en él y según sus efectos que con sus palabras obrava davan muestra de ser esto verdad, mas la santa madre teniendo alguna duda y temor dijo estas palabras: Señor si tú eres Dios el que hablas en esta criatura y por su voca dame a mi hermana en testimonio de esta verdad; y entrando ella por la escala con mucha humilldad y reverençia se echó a los pies del santo y siervo de Nuestro Señor, el cuál luego le habló y le dijo: en gran peliJURHVWiOD<JOHoLDFRQPXLSRTXLWRVHFXPSOLUiHOGHVHRGHORVPDORVUDoyQHVTXHSRU una parte gane lo que por otra se pierde. Advierte Francisca que el espíritu de Jesuchristo es el que te habla, pediste a tu hermana en testimonio, dártele quería mas esperaua que WHGLVSXVLHVHV\ORSLGLHVHVHVWDWXKHUPDQDHUDPXFKDFKD\GHVFXLGRVHSHUR\RYROYHUp VXFRUDoyQ\VXVTXHUHUHVOHYiQWDWH\OOiPDOD. Francisca de Vera le aseguró a Camacho que su hermana Ana no vendría, pero este volvió a repetirle: «levántate y llámala». Francisca fue a llamarla pero $QDQRTXLVRLULQFUHSyDVXKHUPDQD\D&DPDFKRDFXViQGRORVFRQÀQDDJXGHza de lo que realmente eran: «TXpPHTXLHUHQHVWRV\SyFULWDVDOXPEUDGRV». Ana aducía que, por muy santo que fuese Camacho, no podría convencerla para que no tomase el estado del matrimonio. Lo tenía todo a su favor: era menor de edad 34 Mientras que esto dice del mayordomo Francisco González el manuscrito de la biblioteca particular sevillana, el del convento lebrijano dice: «un s.to varón llamado fran.co gonsales íntimo hijo de este s.to gomes Camacho y de mi s.ta m.e D.ª fran.ca de uera».
158 ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 cuando profesó, las bulas de dispensa de Roma estaban a punto de llegar y, por último, tenía un hombre dispuesto a casarse con ella. Camacho, cuando Ana llegó al locutorio, comenzó a hablarle no como le hablaría un cerrajero, sino como lo haría un teólogo o, mejor, como hablaría el mismísimo Dios bíblico y terroUtÀFRGH$EUDKDP©maledicti qui declinant a mandatis tuis».35 A continuación le comunicó lo que Dios le ofrecía y, cuando Ana lo rechazó, dijo: «Francisca, VLHVWDHVWXKHUPDQDQRVHHQPLHQGD\RKDUpHQHOODXQFDVWLJRPiVTXHDGRV de este lugar». Camacho actuaba en ese momento en el locutorio del convento lebrijano como un médium, no era él quien hablaba sino Dios a través de él. $QDVHDÁLJtD\OORUDEDDEVROXWDPHQWHFRQWULWDVHJ~QQDUUDODELyJUDIDHQHVWD conversación entre Ana y Dios-Camacho: 6HxRUDOFDQ]DUpSHUGyQGHPLVSHcados. Respondiole el Señor: DOFRUDoyQVtDOFDQVDUiVGHORVTXHMLPLHUHVFRPRHVWiHVFULWRQRPHDFRUGDUpPiVGHHOORV. Y más le dijo: perdonados te son de los que tuviste contrición, ¡oh, si me amases como te Amo!, date DODRUDoLyQ\OOHJDWHDPtSRUHOVDFUDPHQWRHVWDGLVSRVLFLyQWHGXUDUiGRVGtDV\VLWH dispones se te darán los socorros más que los comunes. ¡Qué impresión tan grande se llevarían las hermanas, en especial Ana, cuando oyó a Dios, seguramente con voz impostada, a través de la boca de Camacho! La biógrafa la describe postrada en el suelo fuera de sí, su hermana Francisca le pidió que se levantase, Ana declinó la invitación: «GpMHPHVHxRUD». Camacho la reconfortó y se despidió, Ana corrió al coro delante del Santísimo Sacramento «y desde esta ora olvidó todas las cosas del mundo y fue su alma favorecida y regalada con soberanos júvilos y consuelos del çielo por espacio de dos años, que fueron los dos días que Nuestro Señor le prometió». Pasados los dos años prometidos volvieron las pasiones y tentaciones a la conciencia de Ana que fueron vencidas por la oración de su hermana Francisca hasta que murió. La práctica espiritual de Francisca de Vera estaba muy cercana a lo que conocemos de Camacho y, en general, a la práctica visionaria, alumbrada si queremos, del prototipo de monja iluminada barroca. Al igual que su maestro, también escribió tratados espirituales: «un tratado que le escriuió que le intitulaba: Soliloquium diuinum, tan lleno de caridad y amor de Dios y del próximo y con lugares de la escriptura que el más aventajado teólogo tuviera mucho en qué reparar por la saviduría de sus palabras y alteza de su espíritu», además de otros tratados de oración y de amor de Dios.36 35 Salmo 118: Malditos los que se apartan de tus mandatos. Camacho, tal como su padre espiritual, )UDQFLVFRGH3DXODQRVDEtDODWtQSHURHVWRQRIXHyELFHSDUDKDEODUOR/XFDVGH0RQWR\DQRVDÀUPD que Paula hablaba en lengua latina «Cosa no menos marauillosa, pues nunca aprendió letras humanas, ni diuinas, sino aquellas que el Espíritu Santo le enseñó, con que de ordinario citaua la sagrada escritura, como el más docto predicador». Montoya, L. de. 1619: 132. 36 Este tratado se lo dedicó Vera a su discípulo espiritual, y miembro de su grupo de espiritualidad, el confesor y visitador de monjas del arzobispado de Sevilla Bartolomé García del Ojo. Sobre la visión
EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ… 159 Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 Debió participar desde muy pronto en el conventículo de la gente espiritual dirigido por Camacho. Parece que eso no gustó al visitador de monjas del arzobispado, quien un buen día la envió llamar al coro bajo del convento. Acudió obediente la monja y el visitador «con grande rigor y fuerça le mandó no tratase con unas personas que para ella eran de grande consuelo y ayuda en su espíritu por ser las personas mui santos y espirituales». A pesar de la calidad espiritual de esas personas, el visitador ordenó a Vera su repudio. Esa decisión la censura la biógrafa: «como en las religiones nunca falta quien sienta no vien de lo bueno, aquí no faltó quien sintiera mal de esta comunicación». Francisca obedeció sumisa aunque, al parecer, por poco tiempo: «nunca más les trató hasta que Nuestro Señor dispuso otra cosa». Este grupo de espirituales estaba formado por Gómez Camacho y los demás PLHPEURVGHVXFRQYHQWtFXORHVSLULWXDO\DWUDYpVGHpVWHVHFRQÀUPyODSUHGLlección de Dios por Francisca de Vera. Cuando su hermana Ana muere fue atendida en confesión por Benito Ximénez que «era también hijo del p.e Camacho», confesor del convento, quien en sus oraciones siempre pedía a Dios la salvación de sus padres, como recompensa a su atención a Ana de Vera en su muerte Dios se lo concedió. Todo ello se supo por medio de «una sierva de Nuestro Señor a quien Su Magestad tratava mui familiarmente». Fue así como Dios lo expresó a la citada sierva: «dile a Benito Ximénes que por esta obra que a hecho que me a sido mui agradable le concedo la salvación de sus padres que siempre me pide».37 Francisca agradecida por lo ocurrido con su hermana perseveró en sus prácticas ascéticas y oraciones. Dios estaba tan prendado de la hermosura y virtud de Francisca que, además de los dones que le proporcionaba a solas, le hacía llegar por «tersera persona» su favor, de manera que «le solía imbiar recados disiendo: desilde a doña Francisca que resiva de mi parte más de mill encomiendas y que toda la tengo dotada a mi voluntad y no sé plaser que hacerle». Puede apreciarse que el grupo de Camacho, convertido en esas terceras personas, fue convenciendo a Francisca, y a otros personajes cercanos al convento, clásica de la monja barroca Vid. Álvarez Santaló, L. C. 2005. «Palabra de Dios, pluma de claustro. El discurso literal de la divinidad y sus adyacentes en la revelación visionaria barroca», en M. Vitse (ed.). +RPHQDMHD+HQUL*XHUUHLUR: 169-227. Madrid: Iberoamericana-Vervuert. Álvarez Santaló, L. C. 2002. ©/DDSDULFLyQYLVLRQDULRFRQYHQWXDODQDWRPtDVXJHUHQWHGHO©SDLVDMHFRQÀJXUDVªUHYHODGRVLJORV XII-XVII)», en D. González Cruz (ed.). Ritos y ceremonias en el Mundo hispánico durante la Edad Moderna: 43-90. Huelva: Universidad de Huelva, 2002. Álvarez Santaló, L. C. 2003. «Fr. Leandro de *UDQDGDGLYXOJDFLyQ©FLHQWtÀFDªGHODVWpFQLFDVYLVLRQDULDV(OLPDJLQDULRUHOLJLRVRDODVDXODVOyJLcas», en M. L. López-Guadalupe Muñoz; A. Lara Ramos; A. L. Cortés Peña (coord.). Iglesia y sociedad HQHO5HLQRGH*UDQDGDVV;9,;9,,,: 265-310. Granada, 2003. Sánchez Lora, J. L. 1998. Mujeres, conventos y formas de la religiosidad barroca. Madrid: FUE. 37 Según el manuscrito conservado en el convento lebrijano, esta sierva que comunicó al confesor la concesión divina fue la mujer de Camacho: «le imbió a desir con la m.e Cathalina Ximénes, la muger el s.to gomez Camacho».
160 ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 como los confesores, de esta predilección y de que su propia comunicación con la divinidad era muy verdadera. FRANCISCA DE VERA Y LOS EJERCICIOS DE SAN IGNACIO En 1544, a los treinta años de edad, Francisca fue elegida abadesa del convento, había llegado su momento, ahora sería ella la vidente, la que se comunicaría con la divinidad de una forma clara y rotunda «Tuvo nuestra señora madre familiarísimo trato con Nuestro Señor y hablávale mui de ordinario en sus visitas divinas», así lo había comprobado y así se lo hicieron saber Camacho y su conventículo; «tuvo espíritu de profecía», dice su biógrafa, fue muy querida de sus monjas, severa con la regla pero tolerante con nimiedades, tras la dureza de la «Sayona», de Leonor de Cabrera la primera abadesa, su gobierno debió parecer angélico, fue tanta la fama que comenzó a correr por Lebrija que la gente acudía a oír, al no poder predicar, su lectura en el coro: «en la contemplación de completas los sábados que se canta la Salve acudía gente a la Ygleçia como si fuera sermón porque leía con tanto espíritu y devosión que fervorisava los coraçones de los oyentes y se consolavan mucho de oírla». A partir de su prelatura el convento debía ser conocido por su santidad en todo el orbe cristiano, el mismo Dios le comunicó en una ocasión que «desde los montes Perineos acá no avía otro conuento de que más se agrade y sirva que de este». La espiritualidad de Francisca, basada en el profetismo y la revelación procedente de Gómez Camacho, conocerá ahora un entronque con la espiritualidad jesuita que será también una espiritualidad más intimista y de inclinaciones místicas antes de que la Compañía, en su avance hacia el ascetismo, realice el giro contrarreformista.38 Narra la biógrafa anónima de Vera que pasaron por Lebrija dos jesuitas, el padre Cristóbal López de Mendoza y el padre Carvajal, allí se detuvieron varios días dedicados a la predicación, confesión y pláticas espirituales. En ese tiempo les llegó la noticia de la santidad de la abadesa del convento de la Concepción y quisieron conocerla. Acudieron al convento y pudieron comprobar in situ la virtud de la monja y «quedaron admirados de su santa conuersaçión». Asimismo, a Francisca les parecieron aquellos dos hombres dos apóstoles y quiso confesarse con uno de ellos «y tratarle negosios de su espíritu». Se le unieron algunas de sus monjas, de sus dirigidas, «de las más hijas de la santa Abbadesa». Los jesuitas les dieron «los exerçiçios espirituales que usa la Compañía y la orden de exersitarse en ellos, y así lo hasían». 38 Martínez Millán, J. 1998. «Transformación y crisis de la Compañía de Jesús (1578-1594)», I reliJLRVLRFRUWH7HRORJLD3ROLWLFDH'LSORPD]LDLQ$QWLFR5HJLPH$WWLGHOVHPLQDULRGLVWXGL*HRUJHWRZQ 8QLYHUVLW\D9LOOD©/H%DO]Hª)LHVROHRWWREUH: 101-129. Roma: Bulzoni.
EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ… 161 Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 Las monjas lo aceptaron encantadas de manera que cuando terminaban el cumplimiento de sus obligaciones comunitarias: «el demás tiempo gastavan en oraçión, confesiones y comuniones y todas guardavan silençio y solo tratavan con la santa Abbadesa». Se formó así un conventículo de monjas en torno a la abadesa, que practicaron la nueva forma de oración de los jesuitas con sus ejercicios espirituales. Sin embargo, en los conventos siempre está el demonio ojo avizor para minar la armonía. Francisca «tuvo aviso en su espíritu», de que el demonio preparaba una estrategia para formar el temido escándalo en la comunidad. Aprovechando este nuevo grupo dentro del convento y su relación con los jesuitas, tres o cuatro religiosas se escandalizaron y llegaron a creer que la abadesa Vera con las demás monjas de su conventículo «querían dar la ovediençia a aquellos padres, y así se determinaron y de hecho lo hisieron de escreuir al prelado que en aquella ocasión lo era el licenciado Luzero».39 El visitador de monjas no lo dudó y se dirigió a Lebrija para entrevistarse con la abadesa, que se defendió de las acusaciones, pero Lucero no quiso oírla y llegó, incluso, a pedir a los jesuitas que abandonasen inmediatamente la villa, cosa que cumplieron raudo. Francisca quedó, por el momento, de abadesa aunque Lucero la obligó a consultar cualquier decisión a una monja anciana llamada María Lobo, a la que se sometió enteramente Francisca. A los pocos días, en la ÀHVWDGH6DQ3HGUROOHJDURQDODSXHUWDGHOFRQYHQWRGRVPRQMDVHQYLDGDVSRU el prelado «la una para presidenta y la otra por compañera»; asimismo, quedaba suspendida la abadesa de sus funciones. Vera obedeció. Esa actitud, los parabienes que la presidenta enviaba al prelado y una enfermedad de este, que achacó a su comportamiento con la abadesa, llevó al visitador a restablecer a Francisca en el gobierno del convento y a mandar a las tres o cuatro monjas delatoras que pidiesen perdón a Vera, cosa que hicieron con humildad. Fue día de júbilo en el convento e, incluso, en toda Lebrija en la que el alcalde era el propio hermano de Francisca: «quedó el conuento consoladísimo y alegre y el pueblo también y con nueva fe y estima de la santa Abbadesa». EL DON DE CRIAR ESPÍRITUS DE FRANCISCA DE VERA Y LA CONGREGACIÓN DE LAS SANTÍSIMAS MISERICORDIAS Los confesores del convento fueron miembros del conventículo espiritual que Gómez Camacho instituyó y participaron de sus características alumbradas, por ser coetáneos o por herencia espiritual, a través de Francisca de Vera. Conocemos a Rodrigo Álvarez, antes de su traslado a Sevilla para ingresar en la Compañía de Jesús, Benito Ximénez, Bartolomé García del Ojo (+1598), que 39 Según el manuscrito del convento lebrijano, fue Gómez Camacho quién desde Jerez supo en su espíritu lo que sucedía y ordenó a Vera que despidiera a los jesuitas «y que no se confesasen y asistiesen en este exersiçio».
162 ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 fue visitador, y Antonio Sánchez del Ojo sobrino del anterior y a quien sucedió como visitador de monjas del arzobispado «que con el mesmo espíritu de su tío y con gran deseo del bien de las almas governó este conuento quarenta años y aun se dijo dél, un siervo de Nuestro Señor, que este gran varón avía reseuido el espíritu doblado como otro Eliseo y así por intersesión de nuestra santa madre este conuento a sido governado por varones santos y de particulares vidas pues jamás an faltado desde que la santa faltó». Algunos confesores fueron hijos espirituales de Francisca de Vera. A pesar de eso, la abadesa los respetó y obedeció como era su obligación: «Fue ovedientísima a sus confesores y aunque eran sus hijos de espíritu y criado en toda virtud, les tenía grande respeto por ser sus padres espirituales». La propia biógrafa nos da cuenta de que el don más sobresaliente que Dios otorgó a Vera fue su capacidad docente «Tuvo don de enseñar», una docencia muy especial: «de este tan maravilloso de criar espíritus». Destacaron en el tiempo de Vera dos de esos confesores: siendo tan obediente y sujeta a sus confesores como queda dicho, fue maestra de ellos así del Padre Benito Ximénez como del señor visitador y doctor el Padre Bartolomé García del Ojo, varón santísimo y tan sujeto a la santa madre Abbadesa que sin su consejo no hacía ni disponía en negocios de su alma ninguna cosa. Según la biógrafa, García del Ojo no hacía nada relativo a cuestiones espirituales sin consultar con la abadesa pues era «varón santísimo y tan sujeto a la santa madre Abbadesa que sin su consejo no hacía ni disponía en negocios de su alma ninguna cosa». Al parecer, también disfrutó de visiones, visitas de la divinidad. Un día, consagrando en la misa, se le apareció Cristo «aviertas las llagas y virtiendo sangre le dijo estas palabras: 9HVPHDTXtWRGRSDUDWL¢4Xp PiVTXLHUHVTXHWHGp"»; sin embargo, nada de esto hubiese sido posible sin la intervención de su maestra, Francisca de Vera: «Esta y otras mui particulares mercedes alcanzó este siervo de Nuestro Señor por medio de su santa maestra a quien tenía por madre como de verdad lo fue en todas ocasiones». Además de estos confesores, entre sus discípulos estuvieron las monjas de su convento, estas «hijas espirituales», todas ellas altamente virtuosas y de parecida trayectoria que Francisca, especialmente fueron cuatro: María de Valer (+1586), quien le sucedió como abadesa y que pudiera ser hija de Rodrigo de Valer,40 Ana Rodríguez, la sucesora de Valer en la dirección del convento, quien «era mui hermana y particular hija en espíritu», Beatriz de la Magdalena y Luisa de la Cruz quien profetizó el orden de la muerte de algunos de nuestros protago40 Rodrigo de Valer tuvo siete hijos: Leonor Méndez Marmolejo, Beatriz Marmolejo, María de Valer, Antón Quebrado, Baltasar Marmolejo, Juana Méndez Marmolejo y Francisco Marmolejo. María de Valer hizo testamento en 1542 aunque era menor de edad; si bien cuando murió su madre en 1534 tenía una edad comprendida entre 14 y 25 años, Vid. Gil, J. 2005: T. II, 739-773.
EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ… 163 Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 nistas: el primero, ella, luego el visitador Bartolomé García del Ojo y, por último, una hermana, cosa que ocurrió pues «salió de esta vida en 14 de diziembre octaua de La Simpecado en el año de 1597, y de allí a diez meses murió el señor visitador y después, mes y medio, la señora Abbadesa Anna Rodrigues y pasado otro mes la hermana San Joseph, monja del mesmo conuento, con que se vido cumplido todo lo que la sierva de Dios dijo». Este grupo de cinco monjas, dirigidas por Francisca de Vera, formaban parte de un círculo espiritual muy particular organizado por Gómez Camacho que se denominó Congregación de las Santísimas Misericordias, a la que también perWHQHFLHURQORVFRQIHVRUHVTXHVHUHXQtDQWRGDVODVVHPDQDVDKRUDVSUHÀMDGDV «p.ª platicar y oír a nra. S.ta m.e referir la grandeza de las obras de Dios en sus SS.mas misericordias particularmente las que obraua en el siervo de Dios el p.e gómes Camacho y su S.ta mujer Cathalina ximénes que uiuían en la siudad de Xeres». Al parecer, los secretos de estas misericordias, que mucho tendrán que ver con el gran secreto guardado por la Congregación de la Granada, fueron comunicados por Dios «al p.e Camacho y a su S.ta muger los cuales están depositados en la inquisiçión de sevilla y algún día se declararán p.ª gloria de dios y de sus S.tos».41 Amó Francisca especialmente a María de Valer a quien el propio Dios le encomendó su formación espiritual. Sin embargo, el orden de sucesión en la prelatura en la persona de María de Valer no fue declarado por la divinidad a la abadesa sino a través de Catalina Jiménez, la mujer de Gómez Camacho. Así en 1564: estando todas las monjas en el coro en la missa del Padre Benito Ximénes acabada ya la missa una santa que avía asistido a ella volviendo el rostro vido a sus espaldas a la señora Valer y díjole con mucha alegría: A hija mía, y quánto me alegro de hallarla aquí para desirle una mersed que Nuestro Señor le a hecho que es el darle la capa de prelada, la cual goze muchos años.42 Tras esto, Catalina Jiménez se dirigió a la abadesa para comunicarle la nueva. Ambas mujeres se regocijaron al tiempo que Francisca recibía una revelación de la intención de Dios de que compartiese con María de Valer todas las mercedes que le fuese concediendo «sin ocultarle ninguna». Pero no lo hizo, por humildad 41 Libro de la vida y Milagros de nra santa madre Doña fransisca de uera….., Mss del convento de Lebrija, p. 152. En realidad, esta lebrijana Cofradía de las Misericordias, como también es llamada, es un correlato de la sevillana Congregación de la Granada o, más bien, de su jerarquía formada por el cabeza y los seis del particular espíritu. Tenemos noticias de ella correspondiente al año 1607 en el libro de Pedro de Jesús María, p. 67v, en el que se alude a la «Cofradía de las Missericordias que con Bulas de su Santidad auía instituido el P. Gómez Camacho». 42 El manuscrito de la biblioteca particular sevillana dice que la visión la tuvo «una santa»; sin emEDUJRHOFRQVHUYDGRHQHOFRQYHQWROHEULMDQRDÀUPDTXHODWXYR©OD6ta m.e Cathalina ximénes mujer del S.to varón Gómez Camacho».
164 ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 «y, temerosa de que el ladrón de la vanagloria no le hurtase su tesoro», no compartió con la heredera una merced, de tantas concedidas por la divinidad, por lo que ésta volvió a recordarle a Francisca la obligación de compartir la merced con Valer, algo que nuevamente iba a dejar de realizar; sin embargo, Dios iba a recurrir a un truco, hizo perder la llave del sagrario por lo que la abadesa desesperaba, así en su interior oyó decir: «en tanto que no abrieres la boca para comunicar la merced que te hise con María de Valer, no pareserá la llave ni se abrirá el sagrario». Francisca narró, además de a su confesor García del Ojo, a María de Valer lo sucedido y, en adelante, no hubo más secretos entre ambas. Francisca de Vera recibió de Dios revelaciones de todo tipo. En sus treinta años de prelatura conoció diez de ellos sin entrar novicia alguna, fue Dios quien le reveló la entrada de once de ellas; y así fue, a los pocos días llegaron a negociar la entrada en el convento los parientes de nueve doncellas de Lebrija que, en un espacio de tres años, tomaron el hábito. Al poco tiempo, y debatiéndose sobre la imposibilidad de que de Lebrija entrasen otras dos para cumplir el número prometido, llegaron «dos doncellas de la ciudad de Xerez de la Frontera». Tuvo otras visiones sobre el levantamiento en diciembre de 1568 de los moriscos en Granada. Ocurrió una noche muy cerca de la navidad mientras oraba en el coro. Pasó toda la noche llorando y gimiendo y una monja le oyó decir: «cómo bien mío en noche de tan grande regocijo y favor, cómo hisistir a los hombres, en nacer por ellos, permitís que suceda tal cosa». A los pocos días, en la víspera de la pascua de navidad, llegó la noticia del levantamiento de los moriscos en Granada «y en esta guerra murieron tantos como se sabe». La monja narró lo que había oído decir en el coro a Francisca de manera que todos comprendieron el verdadero espíritu de la abadesa «y que fue verdadero el espíritu de profesía y de que Dios la avía dotado mostrándole el trabajo en que estava su Yglecia para que por sus ruegos y oraciones aplacase la yra de Dios». 6HJ~QVXELyJUDID'LRVODEHQHÀFLyKDVWDHO~OWLPRPRPHQWRSXHV©GLROHXQD grave y penosísima enfermedad de que murió». Fue el premio a tan excepcional vida, aunque Dios le permitió elegir si quería o no morirse en ese momento, si bien ella delegó en la divinidad su elección. Murió el 21 de diciembre de 1574 a los sesenta años de edad y treinta de prelatura como abadesa del convento. Cuando murió su sucesora María de Valer, Francisca de Vera fue desenterrada y sus huesos se dispersaron a modo de reliquias por cuya mediación se realizarían muchos milagros. Una de esas reliquias fue a parar a uno de los protagonistas de nuestra historia: el platero sevillano, vecino de la alcaicería, Juan del Salto, discípulo de Rodrigo Álvarez quien, con toda seguridad, le proporcionó la citada reliquia y que, por su mediación, curó a Damiana, su hija de cinco de años de edad desahuciada de los médicos. Más tarde Juan del Salto
EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ… 165 Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 agradecido llevó a esta y otra hija al convento lebrijano en el que llegaron a ser piadosas monjas.43 RODRIGO ÁLVAREZ, CABEZA DE LA CONGREGACIÓN DE LA GRANADA Buena parte de lo que sabemos de esta Congregación está ya editado por Domínguez Ortiz y Álvaro Huerga, que siguen en su discurso el memorial elevado a la Inquisición por Mateo Vázquez de Leca y Bernardo de Toro y el informe GHOFDOLÀFDGRUGRPLQLFR'RPLQJR)DUIiQHODERUDGRHQ44 Por ahora, y en cuanto a lo que a nosotros nos interesa en este trabajo, se puede concluir, con Huerga, que Gómez Camacho fue el fundador de una dinastía espiritual, de un árbol genealógico místico que perdura hasta Bernardo de Toro, el último de los cabezas de la Congregación conocido.45 En esencia se trata de una congregación 43 «por ella hizo Su Magestad otro rarísimo milagro y fue que uno de estos dichos devotos que se llamava Joan del Salto tenía grandísima fe con nuestra santa madre y sucedió que a una hija suya de edad de cinco años le dio una grauísima enfermedad de dolor de costado tan recio que luego se entendió PRULUtD\VXVSDGUHVSRUVHUODQLxDPXLOLQGDDÁLJLHURQVHPXFKR\SURFXUDURQODFXUDUDQORVPHMRUHV doctores que avía en Sevilla, mas viendo que nada aprouechava y la enfermita se moría acordóse su padre de la santa reliquia que tenían y con grande fee se lo puso a la niña y en ese punto mejoró y se leuantó y un día dejáronse la santa reliquia en la cama y dióle a la niña una calentura terrible, su madre contristadíssima de ver la recaída en su hija que la amaua terníssimamente y avisando al dicho Joan del Salto su padre el cual viéndola tan malita preguntó que si tenía puesta la santa reliquia y hallaron que no la traía consigo pusieronsela y al punto sanó la niña y esto sucedió por tres veces que así que se OHVROYLGDYDGHSRQpUVHODYROYtDDUHFDHUTXLVR1XHVWUR6HxRUIXHUDPDQLÀHVWRDWRGRVTXHSRUDTXHOOD santa reliquia concedía Su Magestad salud a aquella criatura y como esta santa fue tan parecida a su esposo fuelo en esto que a todos los que sanava en el cuerpo cuidava también de la salud de sus almas, y así lo hizo con esta llamaváse Damiana y sus padres por las noticias que tenían de este conuento y su mucha perfección siendo la niña de seis a siete años con otra ermanita suya que oy vive las traxo a esta villa y las entró monjas en este conuento donde vivió esta niña como si fuera ángel en su naturaleza pues jamás se le conoció en toda su vida (roto) de mansedumbre (roto). Dotóla Nuestro Señor de muchos dones de virtudes que esclaresían en ella y en particular el del çilencio y oraçión en la cual gastava tres oras de una ves de rodillas sin mouerse que parecía era aquel cuerpo de piedra según estava de inmobile, HVWDQGRVXHVStULWXWRGRHQHOFLHOR\OOHQRGH'LRVSRUFX\RDPRUSDGHFLyPXFKDPRUWLÀFDFLyQ\YLGD mui penitente y siendo de poca edad aviendo vivido debajo de los estatutos de su Regla la cual cumplió perfetissimamente, le dio Nuestro Señor una enfermedad mui larga que fue de ética la cual sufrió con PXFKDSDVLHQFLD\FRQIRUPLGDGFRQODGLYLQDYROXQWDG\DÀQGHXQDxRGHSDGHVHUODOOHYyVXUHJDODGR esposo dejando muestras y grandes prendas de su salvación pues a la ora de su gloriosso tránsito se oyeron voces del cielo que con suave melodía llevavan aquel alma a gozar de los premios de tan linda vida. Oy en día que se escribe esto viven las monjas que las oyeron y dicen no an oído jamás música tan suave al oído y de tanto consuelo como aquella». Biblioteca particular de Sevilla. &yGLFHGHOD*UDQDGD s/f. Vida y Milagros… 44 Domínguez Ortiz, A. 1983: 161-177; Huerga, A. 1988: 217-237. Bernardo de Toro. Memorial soEUHODYLGDGH*yPH]&DPDFKR. A.H.N. Inquisición, leg. 2957/2. Domingo Farfán, ,QIRUPHFDOLÀFDGRU VREUHOD&RQJUHJDFLyQGHOD*UDQDGD. A.H.N. Inquisición, leg. 2963/1. 45 Huerga, A. 1988: 37. Aunque hay que tener en cuenta que tras la marcha de Toro a Roma quedó, en una especie de tenientía, como cabeza de la Congregación Francisco del Castillo, «clérigo presbítero
172 ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 En otras ocasiones era el propio Álvarez quien enrolaba en su escuela al discípulo: «uno de los que se llegaron al Padre estándolo hablando le dixo: Dios DGHKD]HUJUDQGHVPLVHULFRUGLDVVLPHTXHUpLVVHJXLU, y sintió el dicho ombre una estimación y aprecio de aquello, que el Padre le dixo, y un mover su voluntad a acetar el seguirle, y interiormente diziendo: \HQTXpFRVDSXHGR\RVHJXLU a tal Padre que no me venga a mí del cielo el seguirle».69 -XDQGHO6DOWRVHUHÀHUHDVXVFRQGLVFtSXORVFRPR©ORVDOOHJDGRVª©GLVFtpulos» «íntimos amigos», «los continuos», «de los que tratavan», «de los que comunicaban» con Rodrigo Álvarez. En su relato dará un pequeño listado de algunos de ellos. Así cuando el jesuita Pedro Suárez, encargado de comprobar la veracidad de los hechos sobrenaturales que Roa había escrito sobre Álvarez, le dio a leer esto a Juan del Salto para pedir su opinión general, este le contestó: Lo que del Padre está escrito con ser tan grave, es no más, de como si un costal de perlas, o margaritas preciosas sacassen media dozena, y las comunicassen y diessen dexandose lleno el costal. Mucho dello dexó el Padre escrito por obediencia como se dize en la Historia y de las cosas que se dizen del Padre Rodrigo Álvarez fue testigo el Padre Diego de Acosta, Provincial, también fueron testigos el Padre Ioseph de Cuadros, y el Padre Gerónimo de Çaragoça (ambos de la Compañía de Jesús) y el dotor Bartholomé García del Ojo, visitador que fue de monjas en este arçobispado de Sevilla, y Francisco de Castro Çurujano (este fue gran santo y conocido por tal en Sevilla) y Vasco Perira (sic) pintor (este bivió con grande exemplo) y Juan Baptista Vasques escultor, ombre de buena vida, y Juan Rodriguez Mançera, y el Padre Martín Ruiz, clérigo exemplar, y el Padre Alonso de Villafañe, racionero que fue de esta Santa Iglesia de Sevilla. Todos los quales son ya difuntos. Y más son testigos que ahora biven, el licenciado Fernando de Mata y Pedro de Mesa, bordador. También es testigo el Padre Lope del Castillo de la Compañía de Jesús.70 69 Ibídem, fol. 19v. 70 Ibídem, fol. 35v. No cabe duda de que Juan del Salto nos da aquí los nombres de discípulos de Rodrigo Álvarez o, al menos, compañeros de su grupo espiritual afectos a su especial espiritualidad: Diego de Acosta S. I. (Medina del Campo, 1534-Ciudad Real, 1585); José de Cuadros S. I. (Sevilla, 1565-Málaga, 1609); Jerónimo de Zaragoza S. I. (Córdoba, 1542-Sevilla, 1600) «tras su muerte, el despojo de sus vestidos lo arrancaban a porfía»; Lope del Castillo S. I. (Toledo, 1534-Trigueros 1623); Bartolomé García del Ojo, era de Lebrija y visitador de monjas así como confesor del convento concepcionista de Lebrija, discípulo de Francisca de Vera y de su grupo espiritual; Vasco Pereira (Évora, 1535-Sevilla, c.1609), pintor afamado; Juan Bautista Vázquez (Salamanca, 1510-Llerena, 1588), escultor afamado; Juan Rodríguez Mancera; Martín Ruiz, clérigo; Alonso de Villafañe, racionero catedralicio sevillano († 1603); Fernando de Mata, clérigo (Sevilla, 1554-Sevilla, 1612), sucesor de Álvarez en su escuela espiritual; Pedro de Mesa, bordador natural de Sanlúcar la mayor; Francisco de Castro (¿-Sevilla, 1601), cirujano, personaje muy singular y gran amigo de los jesuitas sevillanos, a quien dedica Juan de Santibáñez algunas páginas en su Historia de la Compañía de Jesús en la provincia de Andalucía. Fue admirado en Sevilla en la que, en efecto, era conocido por un santo: «Ni sabían comúnmente llamarlo sino con el nombre de sancto, ‘el sancto Françisco de Castro’». Luchó, a su modo, contra los pecados públicos y fundó una casa de recogidas para prostitutas que aprobó Gregorio XIII por una Bula de 11 de julio de 1587, cuyas reglas fueron aprobadas por el arzobispo don Rodrigo de Castro y conservadas, por entonces, en la librería de la Casa Profesa de Sevilla. Tuvo una especial predilección por los jesuitas, «era Françisco de Castro inseparable compañero de los de la Compañía», durante más de cuarenta años OHVDVLVWLyHQVXRÀFLR©FRPREDUEHURRoLUXMDQRªVLQFREUDUOHVQDGD0XULyHQRSLQLyQGHVDQWRHQVX
EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ… 173 Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 La noticia más excepcional es la pertenencia al grupo espiritual de Rodrigo Álvarez de otro artista, uno de los grandes escultores de la escuela sevillana: Juan Bautista Vázquez, «ombre de buena vida». Sabíamos que el pintor de oriJHQSRUWXJXpV\DÀQFDGRHQ6HYLOOD9DVFR3HUHLUDWDOFRPRDTXtVHGLFHHUD miembro de ese grupo, también conocíamos la adscripción del escultor Juan Martínez Montañés, bajo la prelatura de Hernando de Mata y Bernardo de Toro, ahora conocemos la de otro escultor.71 El ambiente social de este conventículo, escuela, academia o congregación, HVXQPXQGRGHRÀFLDOHVGHODDGPLQLVWUDFLyQDUWHVDQRVDUWLVWDVFOpULJRV\ monjas inmersos en un universo sacral, mágico en el que los dogmas y, sobre todo, la rígida moral impuesta por la Contrarreforma empujaba a estos hombres y mujeres a ir más allá de la dimensión empírica. Canalizaban su necesaria y vital inmanencia ontológica por medio de una vivencia real de lo que no puede serlo. Llegaron a ser capaces de vivir en un mundo fuera del tiempo, de vivir sus propias «aventuras» irreales en el mundo real, tal como hacía don Quijote. Solo así, en el caso de los artistas, es posible comprender cómo pudieron llegar a realizar las excepcionales obras que nos han legado. Cuando Juan del Salto realiza sus declaraciones a los jesuitas, amplía noticias dadas ya por Roa. Algunas proporcionan nombres a los protagonistas de esas narraciones. Álvarez soluciona un problema de acreedores a un penitente suyo de una forma milagrosa. Roa no dice de quien se trata. Salto nos informa que fue Juan Rodríguez Mancera.72 Asimismo, Roa narra cómo un hombre «en un grande trabajo» acudió a Rodrigo en busca de ayuda, este le dijo: «vaya a la Madre de Dios y pídale de mi parte que se lo quite». El discípulo así lo hizo y, puesto GHODQWHGHODLPDJHQGHOD9LUJHQTXHGyOLEUHGHORTXHOHDÁLJtD(QODHistoria de la provincia no se dice quién era este devoto, ahora Salto dirá: «fue este ombre Vasco Perea (sic), pintor, y compañero individuo suyo hasta que murió».73 entierro se oyeron voces como «Vamos a enterrar a el sancto que él rogará por nosotros». Juan de Santibáñez: Historia de la Compañía de Jesús en la Provincia de Andalucía. Mss. C. B 48-50, Biblioteca de la Universidad de Granada. Primera parte, Lib. 2º, ff. 233v-236v. 71 Creemos que debe tratarse de Juan Bautista Vázquez «el Viejo» (c.1510-1588) a quien el discípulo de Francisca de Vera y visitador de monjas del arzobispado, el bachiller Bartolomé García del Ojo, que también cita aquí Juan del Salto como testigo de las «cosas que se dizen del Padre Rodrigo Álvarez», encargó el 1 de diciembre de 1577 el retablo de la Virgen de la Piña de la Parroquia de Santa María de la Oliva de Lebrija, vid. Palomero Páramo, J. M. 1986. «Juan Bautista Vázquez el Viejo y el retablo de la Virgen de la Piña, de Lebrija», Archivo Hispalense, 210: 162. Por otro lado, la espiritualidad de Vasco Pereira va en consonancia con la excepcional biblioteca religiosa que poseía, vid. Fernández López, J. 2002. 3URJUDPDVLFRQRJUiÀFRVGHODSLQWXUDEDUURFDVHYLOODQDGHOVLJOR;9,,: 43-53 Sevilla: Universidad de Sevilla. Nuestro informante, el platero Juan del Salto, fue albacea testamentario del escultor Andrés de Ocampo. Vid. Bago Quintanilla, M. 1930. «Aportaciones Documentales», Documentos para la Historia del Arte en Andalucía: II, 38. Sevilla. 72 Roa, M. de. 2005: 289 [198v-199r.]; ARSI. Baetica 25, Necrología I (1570-1648), fol. 35v. 73 Ibídem, fol. 35v.
174 ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 Salto también nos ilustra sobre la actividad caritativa de Álvarez y sus discípulos. Un buen día acudían estos al hospital a visitar a los pobres. Álvarez, que tuvo que quedarse en la Casa por orden de su superior, «dijo él a sus discípulos que fuesen ellos a consolar los enfermos en su nombre».74 Estos hallaron a un SREUHWXOOLGRDÁLJLGRSRUODHQIHUPHGDG\SRUHOGHVDPSDURGHVXPXMHUHKLMRV que no tenían de qué alimentarse, lo animaron «con las palabras y razones de su maestro», en lo que es un cumplimiento exacto de su enseñanza, a la mañana siguiente el tullido estaba curado. Del Salto nos aclara que no fueron los discípulos los que suplieron al maestro, sino solo uno de ellos: «Le pasó al dicho Vasco Pereira, a quien el Padre Rodrigo Álvarez embió al ospital a visitar los enfermos en su nombre».75 Narra también Roa el caso de un estudiante, que llegó a Rodrigo «granGHPHQWHSHUVHJXLGR\FRPEDWLGRGHWHQWDFLRQHV\HVStULWXGHGHVFRQÀDQ]Dª Rodrigo lo confortó y, apenas habían rezado un Ave María, la alegría y felicidad se apoderaron del corazón del estudiante. Del Salto nos dice que era Alonso de Villafañe, quien más tarde sería racionero de la catedral sevillana. RODRIGO ÁLVAREZ Y SU RELACIÓN CON SANTA TERESA DE JESÚS Si en algo destacó Rodrigo Álvarez fue en el discernimiento de los espíritus. El jesuita se reveló como un experto confesor de personas espirituales. Tuvo una gran capacidad de lucha contra los espíritus malignos que atormentaban a un gran número de estas personas que se creían videntes o espirituales y, en realidad, estaban dominadas por el demonio, por lo que, como fruto de esa cualidad, llegó a escribir una especie de tratado sobre confesión de espirituales engañados por el demonio.76 Debido a esa especial cualidad fue, durante su estancia en SeYLOODFRQIHVRUGH6DQWD7HUHVDHVGHFLUFDOLÀFDGRULQTXLVLWRULDOGHVXHVStULWX una relación que es posible seguir, en parte, por las cartas de la propia santa y en la que Teresa bien pudo ser advertida por Álvarez sobre la famosa profecía acerca de los Crucíferos de Francisco de Paula. Como es de sobra conocido Teresa de Ávila con sus descalzas arribó a Sevilla, sin ella desearlo y cumpliendo una orden de su prelado Gracián de la Madre de Dios, el 26 de mayo de 1575. Poco tiempo después, a primeros de octubre, recibió en su convento como novicia a una beata «que estaba ya canonizada por toda la ciudad y por la importunidad de mucha gente principal se recibió».77 Se trataba de María del Corro, una viuda y beata que no se adaptará, según María 74 Roa, M. de. 2005: 289 [199v]. 75 ARSI. Baetica 25, Necrología I (1570-1648), fol. 36r. 76 Se trata de la Suma de los solícitos engaños que el demonio hace en estos miserables tiempos. Huerga, A. 1988:106-111. 77 San José, M. de. 1913. Libro de las Recreaciones: recr. IX, 109. Burgos: Monte Carmelo.
EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ… 175 Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 de San José, a la regla descalza y que terminará, al parecer apoyada por un FOprigo melancólico, por denunciar a la Inquisición sevillana como alumbradas a Teresa y sus monjas. Como consecuencia de esta denuncia, Teresa fue requerida WDQWRSRUHOWULEXQDORUGLQDULRGLRFHVDQRFRPRSRUHO6DQWR2ÀFLRDOREMHWRGH examinar su vida y su espiritualidad.78 Es aquí donde entra en juego Rodrigo Álvarez quien, gracias a su experiencia en el discernimiento de espíritus, fue llamado por la Inquisición de Sevilla, como consultor de la misma, para que examinase el espíritu de la santa de Ávila. Aunque el proceso se ha perdido, han quedado los memoriales –en realidad una extensa confesión general, tan cara a los jesuitas– que la propia Teresa escribió con destino a Álvarez, y que se erigen como un documento fundamental para el conocimiento de la espiritualidad de la santa.79 Pero el que debía juzgar, y quizás esto no lo conocía nada más que su círculo o escuela espiritual, era tan espiritual –y, supuestamente, tan alumbrado– como la propia santa, así que ambos llegaron a conectar desde lo espiritual muy satisfactoriamente. Si bien esto no ocurrió desde el principio. Todos los historiadores de estos hechos aluden a la bondad del jesuita Enrique Enriquez y su intención, desde el primer momento, de ayudar a la santa, para lo que habló en varias ocasiones con Álvarez; pero este se mostraba hostil, gran conocedor de los espíritus, espiritual él mismo, tenía ciertas prevenciones para quien confesaban arrobos e interrelación con la divinidad, algo que fue relativamente común en el ambiente espiritual sevillano y que, en buena medida, gran paradoja, Rodrigo Álvarez había desenmascarado.80 El examen que Álvarez practicó a Teresa fue duro, el SURSLRGHXQFDOLÀFDGRUGHO6DQWR2ÀFLRTXHVLJXHVXSUD[LVSURFHGLPHQWDOVHgún Enriquez «le hacía escribir por menudo todas las cosas que por ella habían SDVDGR\UDWLÀFDUVHHQHOODVH[DPLQiQGROD\UHSUHJXQWiQGRODª81 78 Para todo el desarrollo de este procese Vid. Llamas Martínez, E. 1972. Santa Teresa de Jesús y la inquisición española: 54-194 Madrid: CSIC. Según Llamas no se conoce la identidad de este FOpULJR melancólico que ayudó a María del Corro en su denuncia. 79 Santa Teresa, S. de (ed.). 1934-1935. 3URFHVRVGHEHDWLÀFDFLyQ\FDQRQL]DFLyQGH6DQWD7HUHVD de Jesús: vol. III, XL Burgos. En esta fase importante de la vida de la santa, también jugó un gran papel el jesuita Enrique Enríquez, que igualmente fue su confesor en Sevilla y quien en los procesos de EHDWLÀFDFLyQDÀUPDTXH©(VWHWHVWLJR\HO35RGULJRÉOYDUH]UHOLJLRVRGHOD&RPSDxtDGH6HYLOODOH WRPDURQFXHQWDGHODVFRVDVPiVLPSRUWDQWHVGHWRGDVXYLGDSDUDFLHUWRÀQLPSRUWDQWH\GHVHQJDxR mandándoselo a la dicha Teresa de Jesús su prelado, sin cuyo mandato no quería, por su mucha humildad, descubrir los dones grandes y misericordias que Dios obraba en su alma». Ibídem, vol. I, p. 15; Llamas Martínez, E. 1972: 108, n. 109. 80 Muchos de estos casos de falsos visionarios insertó Rodrigo Álvarez en su manuscrito ya citado Suma de los solícitos engaños que el demonio hace en estos miserables tiempos. RAH, Ms. 12-26-7, D. 185, que tuvo que enseñar Enrique Enríquez ante su insistencia de que aprobara la espiritualidad de Teresa. 81 Santa Teresa, S. de (ed.). 1934-1935: vol. I,15. La relación, de carácter inquisitorial, que la santa escribe con destino a Rodrigo Álvarez, se encuentra en la cuenta de conciencia 57ª que se edita en
176 ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 No cabe duda, tal como piensa Llamas, que tras la confesión general Rodrigo Álvarez terminó por convencerse de la autenticidad de lo acontecido en la oración y en el espíritu de la santa. Finalmente esta, probablemente en mayo de 1576, fue absuelta de la denuncia y, tras ello, abandonó Sevilla el 4 de junio de ese mismo año para no regresar más. Pero ello no fue óbice para que a partir de ese momento, Rodrigo y Teresa establecieran una relación de consejo y complicidad espiritual que se vería objetivada en una relación epistolar, tal como nos demuestra el epistolario de la santa. Una relación que, sería continuada, por la descendencia espiritual de Rodrigo, Hernando de Mata y Bernardo de Toro que estrecharían sus lazos con el convento de San José de madres carmelitas descalzas fundado por la propia Teresa. En esta relación de consejo espiritual, parece probable que Rodrigo Álvarez hubiese comunicado a la santa la famosa profecía de San Francisco de Paula. Teresa conoció la profecía del fundador de los mínimos, aunque parece que no hará una lectura en la línea de Gómez Camacho y sus descendientes, sino que más bien la aplicará a su propia orden. No cabe duda de que Rodrigo Álvarez tuvo conocimiento a través de Gómez Camacho, que luego transmitirá a sus discípulos, en especial a Hernando de Mata, de la profecía del santo calabrés. Teresa también debió conocerla a juzgar por las revelaciones de que nos da cuenta en el libro de su vida: «Estando una vez en oración con mucho recogimiento y suavidad y quietud, parecíame estar rodeada de ángeles y muy cerca de Dios. Comencé a suplicar a Su Majestad por la Iglesia. Dióseme a entender el gran provecho que havía de hacer una Orden en los tiempos postreros, y con fortaleza que los de ella han de sustentar la fe».82 Aquí, como vemos, alude a esa orden última, supuestamente de los Crucíferos, que debía constituirse en el pilar sobre el que se sustentaría el reinado del Milenio.83 En otra ocasión, estando rezando ante el Santísimo Sacramento se le apareció un santo «cuya Orden ha estado algo decaída», que le dio a leer en un libro: ©(QORVWLHPSRVDGYHQLGHURVÁRUHFHUiHVWD2UGHQKDEUiPXFKRVPiUWLUHVª(Q otra ocasión, cuando Teresa se encontraba en el coro se le presentaron varios miembros de esa misma orden, que no dice cuál es, con espadas en las manos que ella interpretó como que habrían de defender la fe católica, sobre todo cuando en un arrebato de su espíritu: «parecióme estar en un gran campo, adonde se combatían muchos, y estos de esta Orden peleavan con gran hervor. Tenían los rostros hermosos y muy encendidos, y echavan muchos en el suelo vencidos, Santa Teresa de Jesús. 1997. Obras completas: 617 Madrid: BAC, que lleva por título: Vicisitudes espirituales y memoria de confesores que tuvo en Sevilla, año 1576. Vid. Llamas, E. 1972: 112 y ss. 82 Santa Teresa de Jesús. 1997: 226. 83 Gracián de la Madre de Dios pensó que esta orden sería la de los dominicos, mientras que el primer biógrafo de la santa, el jesuita Ribera pensó que era la Compañía de Jesús. Ibídem: 226, n. 2.
EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ… 177 Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 otros matavan. Parecíame esta batalla contra los herejes». Más adelante, los editores de las Obras de Teresa, intentan demostrar que esta adjudica las revelaciones a la propia orden reformada de los carmelitas descalzos. Algunas muestras más de las virtudes espirituales de Rodrigo Álvarez, nos la ofrece Martín de Roa quien en su obra expone algunos casos que demuestran la capacidad de Álvarez para discernir espíritus y de encontrar detrás de muchos de ellos al demonio.84-XDQGHO6DOWRFDOLÀFDFDVLWRGRVHVWRVHMHPSORV como verdaderos, o bien porque el mismo Álvarez se los había contado y, tras VXPXHUWHFRQÀUPDGRSRUKDEHUDSDUHFLGRHVFULWRFRQVXOHWUDRELHQSRUTXH fueron los mismos protagonistas los informantes del platero. Algunos de ellos volvían a tener protagonistas que Roa no explicita pero que Salto sí que lo hace. $ÀUPD5RDTXHXQVLHUYRGH'LRVHVWDQGRHMHUFLWiQGRVHHQDOJXQDVYLUWXGHV «cosa que aborrece mucho el demonio», este trató de inquietarle, de asustarle con los gemidos de un niño, pero al ver que no se inmutaba el propio demonio exclamó: «maldito sea quien te lo enseñó», en clara alusión al maestro Álvarez.85 Juan del Salto nos informa del personaje: «le acaeció a su grande amigo y compañero Vasco Pereira».86 Asimismo, se narra cómo otros siervos de Dios, discípulos de Rodrigo, vieron un «gran número de demonios, que estando una vez el Padre hablando de Dios pasaban huyendo»; del mismo modo, cuando decía misa estaban cerca estos demonios «diciendo él misa entraban y salían en la iglesia con tan recios gritos y voces que ponían grandísimo espanto».87 Según Juan del Salto, el que vio los primeros demonios aludidos era «Antonio Camacho, hijo de Gómez Camacho, a quien el Padre Rodrigo Álvarez llamaba su padre espiritual». El que oyó ORVJULWRVGHORVGHPRQLRVFXDQGRRÀFLDEDPLVDHOMHVXLWDIXH9DVFR3HUHLUD además, el propio Juan del Salto ayudaba a misa aquel día a Álvarez: «Acabada la missa le preguntó Perea (sic) al Padre cómo avía podido dezir missa, porque él avía oydo tales y tales cosas. El Padre sin darle de que él uviesse oydo nada respondió: no le dava ningún contento al demonio la misa que yo dezía».88 Álvarez también estuvo dotado del don de consejo, como buen confesor y hombre espiritual le llegaron muchas personas con problemas y la pretensión de ser aconsejadas. En varios casos se pondera ese don. Los narra Roa en su Historia.89 Al parecer Rodrigo Álvarez aconsejaba sobre cualquier cosa; así, por ejemplo, a un anciano virtuoso recomendó que echase a su criada «o la pusiese en estado», el anciano lo olvidó por lo que más tarde, y tras el encuentro con otro 84 Roa, M. de. 2005: 290-292 [201r.-203r.]. 85 Ibídem, p. 292 [203r.]. 86 ARSI. Baetica 25, Necrología I (1570-1648), fol. 36r. 87 Roa, M. de. 2005: 292 [203r.]. 88 ARSI. Baetica 25, Necrología I (1570-1648), fol. 36v. 89 Roa, M. de. 2005: 292-295 [203r.-205v.].
178 ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 «siervo de Dios», vio a muchos demonios que le decían: «ves allí el que recibió los consejos del Padre y no los guardó».90 Salto nos informa que esto «aconteció a Francisco de Castro çurujano». Roa narra que una persona respetable pidió a Rodrigo una misa por su padre enfermo. El jesuita aceptó pero dijo que sería una misa por su alma, al día siguiente se comprobó que fue verdad pues había fallecido: «esta persona era Doña Mencía de Rojas, prima del Padre Rodrigo Álvarez señora principal y rica en esta ciudad».91 RODRIGO ÁLVAREZ, EL ELEGIDO DE DIOS PARA LIDERAR EN LA PARUSÍA LA REFORMA DE LA IGLESIA El último capítulo de su Historia lo dedica Martín de Roa a narrar los favores especiales recibidos de Dios por el jesuita. Una persona, estando en oración ante el Santísimo Sacramento, llegó a ver a Rodrigo Álvarez que bajaba del cielo escoltado por dos eclesiásticos «que entonces confesaban con él», tras ellos venía un gran número de obispos, cardenales y sacerdotes «que entendió ser la jerarquía de la iglesia». Rodrigo traía en la mano derecha una antorcha encendida, la mitad inferior era vieja y la superior nueva que interpretaron como que «no es luz nueva sino aquella antigua de la primitiva iglesia; y es así que el espíritu y doctrina de este padre era muy de aquellos siglos, sólida y oliendo toda a Jesucristo».92 Tendencia evangélica y espíritu de Cristo, así vieron sus discípulos a Rodrigo Álvarez. Este mismo orante tuvo otra visión muy extraña. Observó «en espíritu al Padre Eterno que derramaba sobre la cabeza del buen Padre unas aguas cristalinas y tenía él en las manos un vaso delante del pecho donde ellas se recogían y donde llegaban muchos a beber de ellas».93 Juan del Salto nos revela ahora quién fue el orante visionario: «la persona que vio esto fue Juan Baptista Vázquez, escultor».94 Impresionan estas visiones del famoso escultor y FyPRHOFDUiFWHUIXHUWHPHQWHLFRQRJUiÀFRGHODVPLVPDVVHKDOODPX\LQÁXLGR por su formación. Se entiende así las maravillosas creaciones de estos artistas, que mezclaron la vida real de su formación académica y la irreal de la visión y la trascendencia. 90 Roa, M. de. 2005: 293 [203v]. 91 ARSI. Baetica 25, Necrología I (1570-1648), fol. 37r. 92 Roa, M. de. 2005: 296 [206v.-207r.]. 93 Ibídem>U@-XDQGHO6DOWRDÀUPDTXH©GHODTXDOYLVLyQTXHGyHOVXVRGLFKRFRQJUDQGHHVWLPD de la fecundidad de la doctrina del Padre Rodrigo Álvarez por ser la mesma del santo Evangelio y que tenemos de fee, y como la enseñaua con tan sobrenatural espíritu, así eran los efectos que en sus amigos pasauan sobrenaturales y muy conformes a lo enseñado». ARSI. Baetica 25, Necrología I (1570-1648), fol. 31v. 94 ARSI. Baetica 25, Necrología I (1570-1648), fol. 37r.
EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ… 179 Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 Esta visión del célebre escultor y pintor tuvo una gran importancia. Molestó a Rodrigo Álvarez que Dios se manifestara de una forma tan concluyente a un VLPSOHRÀFLDO\QRDXQDSHUVRQDHFOHVLiVWLFD-XDQGHO6DOWRHQVXLQIRUPHGH Roma da una versión más ajustada que, además, va a provocar la ruptura del voto de silencio que Rodrigo tenía realizado: ...uno de los que comunicavan con el Padre estando en oración le vio en espíritu baxar del cielo con gran magestad como el mismo trage y ropa de la Compañía de Jesús, y a sus dos lados un sacerdote y un estudiante, sus espirituales hijos, con ciertos papeles o legajos en las manos, y estos estavan en muy alta disposición acerca del espíritu del Padre. El qual traía en la mano derecha una hacha encendida, la mitad vieja y la mitad hazía arriba nueva, y venianle siguiendo al Padre todas las hierarchias de la Santa Iglesia, grandíssima multitud de cardenales, y obispos, y prelados, y de todos los estados, y oyó una voz del cielo que le dixo: no es luz nueva, sino aquella luz antigua de la primitiva Iglesia, de la qual visión quedó el susodicho admirablemente illustrado en las cosas de la fe y de la Santa Iglesia. Fuéle a dar quenta de todo esto al Padre Rodrigo Álvarez, el quál admirado dixo: \RWHQJRFRVDHQPLHVStULWXTXHGL]HFRQHVR"4XpHVHVWR6HxRUH[FODPyGL]LHQGR\D RIÀFLDOHVRVPDQLIHVWiLV? Y aviendo passado estos y otros effectos dixo: cuarenta años a, que callo, ya no puedo más. Y fuesse al Padre Dotor Diego de Acosta, que a la sazón era Provincial de la Provincia del Andaluzía para que le soltasse los votos y juramentos que tenía hechos de no manifestarse, y luego dio quenta como a su Perlado, el qual le dio licencia para que se manifestasse a los que Dios se manifestava.95 Cuando Rodrigo Álvarez murió, el 14 de abril de 1587,96 otro siervo de Dios vio en sueños el cielo abierto y muchos padres de la Compañía asomados mirando a la tierra, «oyó preguntar para quién se abría el cielo, y respondieron que SDUDXQ3DGUHGHHOODTXHHQWRQFHVKDEtDH[SLUDGRª-XDQGHO6DOWRDÀUPDTXHHO visionario fue el bordador «Pedro de Mesa, que oy bive».97 /DLQWHUSUHWDFLyQGHODYLVLyQGH-XDQ%DXWLVWD9i]TXH]QRVFRQÀUPDHOFRnocimiento que el grupo espiritual de Rodrigo Álvarez tenía de la profecía de San Francisco de Paula y cómo habían asumido ellos mismos, desde Marta de San Andrés y Gómez Camacho, el protagonismo que el descendiente de Simón de la Limena y los Crucíferos tenían en la misma. En esta visión triunfal GH-XDQ%DXWLVWD9i]TXH]TXHGDÀMDGDODHVWUXFWXUDGHOSHQVDPLHQWRUHOLJLRso de este grupo de visionarios iluminados. Rodrigo Álvarez desciende del cielo con su hábito jesuítico escoltado por «un sacerdote y un estudiante, sus espirituales hijos», es decir, su descendencia mística: Hernando de Mata y Bernardo de Toro. Ambos llevan papeles y legajos en las manos, la autoridad de la letra escrita, como si fuesen doctores de la nueva Iglesia que es más antigua, por 95 ARSI. Baetica 25, Necrología I (1570-1648), fol. 24r. En otra ocasión «uno de los que tratavan con el Padre vio una vez sobre su cabeça del dicho Padre una antorcha lucidíssima que alumbrava la iglesia de el Señor». Ibídem. 96 ARSI. Cartas Triennales, fol. 20, atrasa tres días la fecha de la muerte: «El Padre Rodrigo Álvarez natural de Lebrija professo de 3 votos, morió a los 17 de abril de 1587». 97 ARSI. Baetica 25, Necrología I (1570-1648), fol. 24r.
180 ANTONIO GONZÁLEZ POLVILLO Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 más evangélica, que nunca; aunque, al mismo tiempo, es nueva por renovada. Tal vez entre algunos de esos legajos que lleva en las manos se encuentren las FDUWDVSURIpWLFDVde San Francisco de Paula, el manuscrito de Amadeo de Silva, el célebre Apocalipsis Nova, el Libro de los Estados de Gómez Camacho y el Soliloquium diuinum de Francisca de Vera. Rodrigo lleva un hacha encendida HQODPDQRGHUHFKDODPLWDGYLHMD\ODRWUDQXHYD6LJQLÀFDODUHQRYDFLyQGH la Iglesia que pretende. En ella él es el elegido, por eso viene acompañado de toda la hierarchia: cardenales, obispos, prelados, gentes de todos los estados que aclaman a los defensores de la fe nueva por antigua tal como dice la voz que salía del cielo: «no es luz nueva, sino aquella luz antigua de la primitiva Iglesia».98 La segunda visión de Juan Bautista Vázquez alude igualmente a esa idea de renovatio ecclesiae transmitida desde Francisco de Paula. Dios Padre aparece en ella en el momento preciso de esa renovatio, justo cuando renueva el bautismo de Rodrigo Álvarez que se presenta como un nuevo Jesucristo, en lo que parece la creación de una nueva Iglesia, la vieja, la primigenia, la del evangelio, ahora renovada, que es transmitida en absoluta legitimidad a sus discípulos que se acercan a tomar, de Dios por medio de Álvarez, el agua renovadora. Eso sería, sin duda, lo que fue a buscar a Sevilla el célebre lebrijano Rodrigo de Valer, de la misma escuela, cuya idea entroncará perfectamente con los «intelectuales» de la reforma luterana sevillana objetivada en Egidio.99 Por tanto, vemos a un grupo de seguidores, pertenecientes a una escuela espiritual, que siguen a su maestro y se ejercitan con él en la oración mental e, incluso, en la práctica profética y adivinatoria. Acuden a la Casa Profesa de la Compañía de Jesús en la que el maestro, Rodrigo Álvarez, es confesor, también en ocasiones visitan enfermos.100 Rodrigo les realiza y modera pláticas doctrinales dentro de la más pura ortodoxia pero lo atrayente de su personalidad, a pesar de su desagradable aspecto, hacen que esas pláticas produzcan en sus seguidores efectos especiales: como siempre que hablava el Padre Rodrigo Álvarez a sus allegados de Dios y repetía la dotrina christiana el Padre nuestro, el Avemaría, el Credo, los mandamientos, eran tales los effectos que causaba en el espíritu, que parecía aber oído la cosa más nueba del mundo, y conferían unos con otros diziendo: Válame Dios ermanos, esta dotrina y 98 González Polvillo, A. 2009/2010: 47-72. 99 En la línea del destino de los CrucíferosGH3DXOD)DUIiQHVFULEtDHQVXLQIRUPHTXH©HQODÀQ del mundo y en tiempo del Anticristo los que fueren vivos de esta Congregación han de morir mártires por la confesión de la fe y del evangelio de Nuestro Señor Jesucristo; y que los que ya fueren muertos de la dicha Congregación, en aquel tiempo del Anticristo han de resucitar para pelear contra el dicho Anticristo, de los cuales dicen que se entienden literalmente aquellas palabras de San Pablo, 1 ad Thesalonicenses 4,15: et mortui qui in Christo sunt resurgent primi». Vid. Huerga, A. 1988: 491. 100 ARSI. Cartas Triennales 1583, aparece Rodrigo Álvarez como que «fue Maestro de novicios y DKRUDFRQÀHVDORVGHFDVDª(QODGHDSDUHFHFRPR©&RQIHVRUª
EL JESUITA Y CONFESOR DE SANTA TERESA DE JESÚS RODRIGO ÁLVAREZ… 181 Hispania Sacra, LXIV 129, enero-junio 2012, 141-186, ISSN: 0018-215-X, doi: 10.3989/hs.2012.005 estas oraciones no es lo mesmo que tenemos de fe?, y lo que desde nuestra niñez avemos aprendido y sabemos? 3XHVTXpQRYHGDGHVHVWD? 4XpQXHYDYLGDQRVGDQHVWDVSDODEUDV? Porque bastava oylle dezir como al descuido: Carne que Dios juntó a sí, para engendrar en el alma un grave dolor de aver manchado con el peccado carne que Dios juntó a sí. Y bastava que él dixesse: Dios colgado del pecho de una doncella, para imprimir en el HVStULWXHVWLPD\DJUDGHFLPLHQWRGHORVEHQHÀFLRVGH'LRV101 En buena medida, se puede extraer de su lectura que gran parte del informe de Juan del Salto sobre los hechos sobrenaturales ocurridos a Rodrigo Álvarez, RDVXVGLVFtSXORVVHGHEHDODSURSLDELRJUDItDGHORUtÀFHDVXVSURSLDVH[SHriencias espirituales relacionadas con el maestro. Si atendemos al informe sobre la Congregación de la Granada que realizó el maculista, por dominico, Domingo Farfán en 1626, Juan del Salto fue uno de los seis del particular espíritu, es decir, estaba en posesión del famoso secreto de los particulares que se iba transmitiendo por generaciones.102 De la lectura del informe de Salto es posible deducir el momento, y los encontrados sentimientos, de la transmisión de ese secreto a VXSURSLDSHUVRQDSRUSDUWHGH5RGULJRÉOYDUH]6DOWRDÀUPDTXH un día cierta persona de los íntimos amigos del Padre Rodrigo Álvarez le fue a hablar en particular y a las primeras razones, se puso el Padre como en rapto, su rostro blanco, i diferente, y la persona, toda como absorta. Y díxole el Padre al susodicho, guardarme a secreto? Y tomole juramento de tener secreto lo que a él le dixesse (y assí guarda su juramento hasta oy) y el Padre le dio quenta de un negocio grave que Dios le avía dicho, y revelado y estuvo hablando con aquella sobre natural disposición (a lo que le parece a esta persona) como media ora. Y al cabo della quedó como quien descansa, o buelve en otra disposición, quedando el Padre en su natural y dixo: QRSHQVpKDEODUORTXHDTXtH KDEODGR\QRPHSHVDGHDYHUOHGLFKRYD\D\GpJUDFLDVD'LRVDìHQOD,JOHVLD\QR VHGHVFXLGHHQGDUPHFUpGLWRHQODVFRVDVTXHOHDFRQVHMRQLHQKD]HUORTXHOHGLJR que haga porque le vendrá un castigo, y diziendo y haziendo, como quien ve presente el castigo con el don profético, se encogió de ombros y hizo una demonstración del trabaxo, FRPRTXHHO3DGUHORVLQWLHUDHQVtTXHQRVHSXHGHVLQLÀFDUFRPRKL]R\PRVWUyDTXHO sentimiento y con esto el contenido se fue.103 Salto no termina aquí su relato. Al parecer, a los pocos días comenzó a dudar sobre la veracidad del secreto desvelado, incluso llegaba a tener envidia respecto del trato del maestro con otros discípulos, a pesar de que el secreto «no se avía dicho a todos». Esta duda, atribuida por Salto a los demonios, le costó una enfermedad pues un día cuando se encontraba en la Casa Profesa cayó al suelo «mudado el rostro como difunto». Creyó que moriría. Estuvo enfermo en 101 ARSI. Baetica 25, Necrología I (1570-1648), fol. 20r.-20v. 102 «hay en esta Congregación un secreto singularísimo reservado en el pecho de las cabezas de ella, que no se comunica sino solo a los que llaman ellos del particular espíritu, los cuales hacen juramento GHQRPDQLIHVWDUORDQDGLHVLQRIXHVHDO6XPR3RQWtÀFHDO5H\DO2ELVSR\DO6DQWR2ÀFLRª+XHUJD A. 1988: 221. 103 ARSI. Baetica 25, Necrología I (1570-1648), fol. 20v.