1 Dr. Manuel J. Sánchez-Franco Profesor Titular de Universidad, Universidad de Sevilla. majesu[email protected] Dr. Ángel Francisco Villarejo-Ramos Profesor Titular de Escuela Universitaria, Universidad de Sevilla. cu[email protected] Dr. Javier Rondán-Cataluña Profesor Ayudante, Universidad de Sevilla.
[email protected] Información de contacto: Correo:
[email protected] Teléfono: 954.55.96.68 Fax: 954.55.69.89 Dirección: Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales Departamento de Administración de Empresas y Marketing Universidad de Sevilla Avda. Ramón y Cajal, nº 1 41018-Sevilla España
2 Male and Female Professors. A Gender Analysis regarding the Web Acceptance and Use La influencia del sexo del usuario de enseñanza –los profesoresen la adopción de la Web. Una perspectiva teórica ABSTRACT The current article theoretically explains the Web acceptance and usage between male professors and female professor. Our proposals indicate that gender role partly moderates the key relationships in the model. Particularly, the theoretical review provides strong support for the proposals, highlighting the roles of ease of use and usefulness in determining the actual use of the Web between male professor and female professor. Male professors and female professor would not weight motives in the same way when on the Web. Male professors are more driven by instrumental factors and they would engage in behaviours without previously adjusting their attitudes, and would take less time to decide to try the Web. On the contrary, females’ attitude towards usage would be a more relevant mediator between motives and intention to use Web; these evaluations of motives -among female professorswould cause an increase in the salience of ‘ease of use and usefulness’ in determining attitudes towards using Web. KEY WORDS: Web Acceptance and Use; Gender Analysis; Attitudes; Behaviours I N T R O D U C C I Ó N Las tecnologías de la información, especialmente las computerizadas, así como el aprendizaje basado en Internet (i.e. e-learning) adquieren en los últimos años una importancia creciente en el campo de la educación universitaria, y ofrecen nuevas ventajas competitivas que confluyen en mejores resultados (véase Kekkonen-Moneta y Moneta, 2002). Con más centros de educación asumiendo los retos de asistir a distancia la enseñanza por los profesores y el aprendizaje de los estudiantes en los diferentes niveles educativos, debemos pues considerar sus implicaciones de diseño e implantación desde una perspectiva basada en las
3 diferencias individuales (véanse, por ejemplo, los trabajos de Acker y Oakley, 1993; Bryson y de Castell, 1999; Durndell y Lightbody, 1993; Shashaani, 1993). No obstante, si bien los diversos estudios publicados evidencian que las diferencias individuales, concretamente el sexo, desempeñan un papel esencial en cómo son aceptadas y usadas las tecnologías de la información - específicamente, la Web-, la importancia relativa del sexo como moderador en un Modelo de Aceptación de la Tecnología (TAM, Technology Acceptance Model) –el modelo más ampliamente utilizado sobre el comportamiento del usuario en Internet– es un objetivo reciente de investigación (véase Gefen y Straub, 1997; Venkatesh y Morris, 2000); de hecho, cuando se presenta el modelo TAM a mediados de los años ochenta (véase Davis, 1986, 1989), no se hace mención de las posibles diferencias entre hombres y mujeres. Como Gefen y Straub (1997) denuncian en su trabajo, el sexo ha sido tradicionalmente evitado por la investigación centrada en la aceptación y uso por el usuario de las tecnologías de la información pese a que el sexo podría ayudar a explicar cómo los hombres y las mujeres toman sus decisiones de aceptación y uso (véase además Venkatesh y Morris, 2000). La aceptación y uso adecuado de las tecnologías de la información dependen parcialmente de sus niveles de confianza en su uso correcto y las actitudes de los usuarios; el desarrollo de habilidades y actitudes positivas hacia el uso de las mismas se considera un factor esencial en su integración, aceptación y uso (véase Yuen et al., 1999). Diversos estudios ya señalan que las actitudes de los usuarios así como sus conocimientos y habilidades en el uso de tecnologías computacionales (1) constituirán factores esenciales que incidirán en su uso inicial y en su uso futuro (recuérdese Koohang, 1989; Violato et al., 1989) y, como señalan numerosos autores, (2) diferirán en función del sexo (véase, por ejemplo, Comber et al., 1997; Durndell y Thomson, 1997; Harrison y Rainer, 1992; Whiteley, 1997). Concretamente, Harrison y Rainer (1992) ya evidencian que los varones se asocian con mayores habilidades en el uso de los ordenadores. Whiteley (1997), por su parte, señala que los varones y los niños exhiben niveles de auto-eficacia superiores al público femenino; las diferencias son además significativas en sus actitudes hacia los ordenadores, en sus conocimientos sobre ellos así como en sus habilidades operativas. En el contexto online –como área específica de estudio en nuestro artículoy derivado de las propuestas anteriores, las mujeres tenderían pues a evidenciar una menor confianza en el uso de la Web y una mayor aversión al riesgo; en este sentido, siguen una elaboración de la información más comprensiva y menos intuitiva. Por el contrario, los hombres puntuarían con valores superiores en sus actitudes e intenciones de uso y también, como analizaremos más
4 adelante, en sus motivos instrumentales de aceptación y uso de la Web (véase, por ejemplo, Briton y Hall, 1995; Hess et al., 2003). Por tanto, el diagnóstico de la utilidad y la facilidad de uso percibida en la Web (i.e. creencias básicas del modelo TAM) debe constituir un primer paso para: - La posible corrección de las desviaciones y el fomento adecuado del uso de la Web en la docencia e investigación universitaria por profesores y profesoras; en caso contrario, no diagnosticar la aceptación y uso de la Web, preserva las barreras - dependientes del sexode su adopción y uso en las actividades universitarias y consiguientemente los rendimientos derivados. - El adecuado diseño de los entornos online para dar respuesta a las diferentes motivaciones entre profesores y profesoras que dote a las aplicaciones de los motivos buscados y adaptados en el uso de la Web por ambos grupos de análisis. En definitiva, la escasa densidad de trabajos y la ausencia de propuestas consensuadas, concretamente en el área específica de la Web y los profesores –en nuestra investigación, profesores universitarios-, justifican y argumentan este trabajo. Nuestro principal objetivo se resume pues en (1) realizar un análisis teórico, por medio de la revisión de la literatura sobre el tema, y (2) formular las propuestas relacionadas con el papel moderador del sexo en la aceptación y uso de la Web por los profesores dentro del marco conceptual establecido por el modelo TAMcomo primer paso para su aceptación y uso. M O D E L O D E A C E P T A C I Ó N D E L A T E C N O L O G Í A ( T A M ) El Modelo de Aceptación de la Tecnología (TAM) –véase Davis, 1989; Davis et al., 1989es un modelo válido de referencia para comprender la aceptación de las aplicaciones computerizadas así como la propia adopción y uso de Internet y, específicamente, la Web, si bien la bibliografía que emplea el modelo TAM para explicar y predecir el uso de la Web en los sistemas de aprendizaje electrónicos –i.e. objetivo de nuestra investigaciónes escasa; por ejemplo, la aceptación y uso de las tecnologías de la información por el profesorado. No obstante, pese a las deficiencias bibliográficas en el área del aprendizaje online, esta teoría se revela como un marco ideal sobre el que sustentar aquellas investigaciones que pretendan
5 examinar el efecto de diversas variables psicográficas no incluidas en la formulación original (por ejemplo, el sexo como objetivo de nuestra investigación). Como señalan Rodríguez y Herrero (2005), en las fases iniciales de desarrollo de Internet las investigaciones basadas en el modelo TAM se centran básicamente en el uso del correo electrónico; una de las primeras aplicaciones de Internet en alcanzar una masa crítica relevante. A medida que Internet se desarrolla y su uso se generaliza, el interés de los investigadores se traslada progresivamente al uso de la Web (véase Agarwal y Karahanna, 1998; Agarwal y Prasad, 1998; Fenech, 1998; Johnson e Hignite, 2000; Moon y Kim, 2001; Sánchez y Roldán, 2005; Teo et al., 1999) o el uso de navegadores específicos (véase Morris y Dillon, 1997). Concretamente, los investigadores han empleado el modelo TAM para investigar los diferentes contextos de la Web para predecir su aceptación y uso. Por ejemplo, se han estudiado el uso de los sitios web (Lederer et al., 2002; Lin y Lu, 2002; Van der Heijden, 2003), la venta online (Chen et al., 2002; O’Cass y Fenech, 2003) o las intenciones de compra en la Web (Van der Heijden et al., 2003). En línea con el razonamiento que subyace a los modelos basados en la Teoría de Acción Razonada (Fishbein y Ajzen, 1975; Ajzen y Fishbein, 1980; véase Figura 1) –como un modelo de predicción del comportamiento-, el modelo TAM, en su análisis de la Web, plantea un efecto directo y positivo entre las actitudes hacia el uso, la intención de uso y el uso que el individuo hace de la Web, encontrando la investigación un apoyo empírico para las relaciones descritas. En la Figura 1 podemos ver cómo las creencias (i.e. utilidad y facilidad de uso percibidas) determinan la actitud hacia el uso; a su vez, la intención de uso es influida por la actitud y la utilidad percibida. Finalmente, la intención lleva al uso de la Web. Específicamente, la utilidad percibida se define como el grado en que una persona cree que el uso de un sistema particular (i.e. la Web) mejora el resultado de sus tareas o actividades (Davis, 1989). La utilidad percibida influye en el uso a través de la actitud y la intención de uso. Por su parte, la facilidad de uso percibida es el grado en que una persona cree que el uso de un sistema particular está libre de esfuerzo (Davis, 1989). Presenta pues una relación directa con la actitud hacia el uso y en la medida en que es inversa a la complejidad de uso, también afectaría a la utilidad. Es decir, un sitio web fácil de usar es más probable que sea percibido como un sitio web útil; entre dos propuestas que ofrecen igual funcionalidad, un usuario elegiría aquella menos compleja (véase Davis et al., 1989). Como señala Davis (1993), la relación inversa no se sostiene.
6 Figura 1. Modelo TAM Una vez presentado el modelo TAM, introducimos las distintas propuestas que argumentan la influencia moderadora del sexo en la relación de los motivos de aceptación y uso (i.e. utilidad y facilidad de uso percibidas) y la actitud e intención de uso de la Web. S E X O , A C E P T A C I Ó N Y U S O D E L A W E B En general, diferentes investigaciones proponen que los hombres manifiestan un mayor grado de orientación extrínseca -en sus motivos de aceptación y usoen comparación con las mujeres; los hombres están más motivados por sus necesidades de auto-realización, además de ser más independientes y asertivos (véase Hess et al., 2003). Por el contrario, las mujeres son más expresivas, más hábiles en el envío y decodificación de mensajes no verbales; las mujeres son más conscientes de los sentimientos de los demás; se preocupan en mayor grado por la armonía, la construcción de consensos y las interdependencias y en menor grado por los motivos de carácter instrumental (véase, por ejemplo, Briton y Hall, 1995); por ejemplo y como aspecto que ilustra este último punto, Lin y Hyde (1989) concluyen que la principal diferencia entre los hombres y las mujeres en su interés por las matemáticas residen en las utilidades percibidas –a favor de los hombres-. Siguiendo la distinción entre sexos, las mujeres también muestran tradicionalmente una menor percepción de habilidad para su uso (i.e. control percibido o auto-eficacia). Concretamente, el control percibido –como adelantamos en la Introducción del trabajose evidencia como un factor esencial que condiciona las actitudes hacia el uso y sus dimensiones
7 (véase Bandura et al. 1977, Barling y Beattie 1983, Webster y Martocchio 1992). Anderson (1996), desde la perspectiva de la experiencia de uso, también señala que la experiencia previa en el uso de los ordenadores es uno de los factores esenciales en determinar las actitudes hacia los ordenadores. Así pues, analizando la influencia del sexo en los valores alcanzados por las actitudes hacia el uso, si bien ambos colectivos muestran actitudes positivas de uso, los niveles actitudinales hacia los ordenadores serían inferiores entre las mujeres y, por el contrario, superiores sus niveles de ansiedad hacia el uso de las computadoras (véase también Comber et al., 1997; Kirkpatrick y Cuban, 1998). La investigación de Anderson (1997) asume pues la existencia de mayores niveles de aversión al riesgo entre las mujeres; concretamente, Russell y Bradley (1997) señalan que los profesores muestran una confianza significativamente superior a la evidenciada por las profesoras. En definitiva, entre las mujeres se han constatado (1) menores percepciones de habilidad percibida -i.e. auto-eficacia- (véase Busch, 1995; Whitley, 1997); (2) mayores preocupaciones por los riesgos asociados con las tecnologías de la información (véase Siegrist 2000); y, con ello, (3) mayores niveles de ansiedad (véase Igbaria y Chakrabarti, 1990; Okebukola y Woda 1993, Whitley 1997). Por todo ello, podemos establecer como propuestas de estudio, que las profesoras muestran menores niveles de actitud e intención de uso de la Web. PROPOSICIÓN A. La actitud hacia el uso será superior entre los profesores que entre las profesoras PROPOSICIÓN B. La intención de uso será superior entre los profesores que entre las profesoras Por tanto, derivado de los menores niveles de control y los mayores riesgos asociados al comportamiento de uso de las tecnologías de la información (en nuestro estudio, la Web) así como de los menores niveles actitudinales de uso, las mujeres no se comprometerán en comportamientos de uso sin previamente elaborar sus actitudes, y dedicarán ‘un mayor tiempo’ para decidir intentar usar la Web. Es decir, las mujeres serán menos intuitivas en la aceptación y uso (véase Agor, 1986; Allinson et al., 1996; Kirton, 1989); las actitudes hacia el uso serán un mediador relevante y significativo y, por ello, una etapa intermedia esencial entre las percepciones y la intención de uso. Por el contrario y en comparación con las mujeres, la relevancia y significado del papel mediador de las actitudes hacia el uso de la Web
8 será significativamente menor entre los hombres, quienes muestran tradicionalmente una mayor asunción de riesgos en la aceptación de las tecnologías de información. Por otro lado, enlazando con los comentarios anteriores y avanzando hacia un contexto de elaboración de la información y formación de las actitudes como mediador entre las creencias (i.e. utilidad y facilidad de uso percibidas) y la intención de uso, y siguiendo las propuestas de Meyers-Levy (1989), avanzamos que las mujeres emplean un proceso de elaboración de la información comprensiva; mientras que los hombres muestran una menor probabilidad de elaboración de toda la información disponible como base para la formación de sus actitudes (véanse los trabajos de Meyers-Levy y Maheswaran 1991, Meyers-Levy y Sternthal 1991). Además y relacionado con los comentarios recogidos de Meyers-Levy, diversos estudios clásicos (por ejemplo, Witkin et al., 1954) señalan que los varones se relacionan con un estilo cognitivo de naturaleza independiente (i.e. field-independent). Concretamente, Witkin et al. (1977) definieron el estilo cognitivo independiente como el grado en que una persona percibe cada parte del conjunto de modo discreto; es decir, practica una percepción analítica. Según Witkin y Goodenough (1981), los individuos que siguen este estilo, trabajan mejor con el número y la ciencia así como con tareas basadas en la resolución de problemas -al que se enfrentan analíticamente-; lo perciben como una unidad discreta en un entorno de elementos distractores. Por otro lado, los individuos que siguen el estilo cognitivo dependiente (i.e. fielddependent) recuperan mejor la información social (i.e. conversaciones y relaciones); se enfrentan a los problemas globalmente y perciben el entorno como un todo y no como la suma de unidades discretas. En suma: - Las mujeres buscan asimilar la información disponible antes de la formación de sus actitudes; es decir, evalúan y relacionan las claves con sus experiencias y conocimientos previos antes de la toma de decisiones; por ejemplo, el intento del uso de la Web. - Los hombres seleccionan claves notorias y disponibles en lugar de proceder a una elaboración detallada del entorno; es decir, se comprometen en comportamientos –más arriesgadossin formar previa y detalladamente sus actitudes, tomando sus decisiones –también relativas al intento de uso de la Weben un menor tiempo. Una vez señalado que los hombres (1) son más independientes en sus estilos cognitivos y sus comportamientos; (2) valoran significativamente más sus necesidades de auto-realización así como sus motivos extrínsecos (i.e. utilidad percibida); y (3) tienden a no elaborar
9 comprensivamente todas las claves informativas para razonar sus actitudes y comportamientos, la utilidad percibida ejercerá –entre los hombresuna mayor influencia directa sobre la intención de uso y, sin embargo, una menor influencia –en su comparación con las mujeresa través de las actitudes de uso. Los hombres intentarán la Web por la mejora en la eficacia y la eficiencia que les supone para el logro de sus objetivos (i.e. motivación extrínseca), incluso en situaciones donde sus actitudes no son relevantes o donde aún no elaboraron todas las claves de contenido. Por el contrario, las mujeres (i.e. relacionadas tradicionalmente con un uso de las tecnologías de la información menos instrumental y más expresivo y armónico) tienden a subestimar la relación entre la utilidad de la Web y la intención de uso en beneficio no sólo de su tendencia a elaborar inicial y comprensivamente las claves de contenido (i.e. las actitudes hacia el uso de la Web) sino también de las particularidades sociales y expresivas propias de la misma. Podemos colegir pues –entre las mujeresun incremento de las importancias relativas de las creencias formativas de la aceptación de la Web (i.e. facilidad de uso y utilidad percibida) sobre las actitudes hacia el uso. Más aún, considerando los bajos niveles de control percibido, las mujeres valorarán desfavorablemente una tecnología de la información que sea compleja en su uso o carezca de utilidad (véase además Venkatesh y Morris, 2000). Como Chau y Hu (2001) comentan, cuanto más compleja es percibida la tecnología, menos relevante es la experiencia y una menor relación se evidencia entre la utilidad percibida y la intención de uso. También Taylor y Todd (1995ab) señalan que en muestras experimentadas (tradicionalmente, hombres) la utilidad percibida se sitúa como el mayor predictor de la intención de uso. Por todo lo anterior, estamos en condiciones de plantear las siguientes proposiciones para estudio. PROPOSICIÓN 1. La actitud hacia el uso de la Web influirá significativamente en la intención de uso PROPOSICIÓN 1a. La actitud hacia el uso de la Web influirá más significativamente en la intención de uso entre las profesoras que entre los profesores PROPOSICIÓN 2. La utilidad percibida de la Web influirá significativamente en la actitud hacia el uso PROPOSICIÓN 2a. La utilidad percibida de la Web influirá más significativamente en la actitud hacia el uso entre las profesoras que entre los profesores
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