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Daño que viene a los hombres por las señoras mugeres

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Nial. ^51. DAÑO QUE VIENE ALOS HOJIBRES POR LAS SEÑORAS MÜGERES. fill fí IL flu df le - PRIMERA. PARTE. Escíichenme atenlamente todo el que fuere discreto, yel que por una muger vida yalma, pone en riesgo. Escúchenme los casados, yaquel que fuere soltero. SI acaso en mugeres tiene todo su conato puesto, fije, ytraiga en su memoria aquel refrán verdadero: quien de alpargatas se lia, ypor su mal pensamiento hace caso de mugeres siempre estará sin dineros, desnudo, ytambién descalzo, ycon los pies por el suelo. Atiéndanme, pues, aquellos que ponen ‘todo su anhelo en las señoras mugeres, supuesto que en un Espejd . se miran menos que en ellas, ysin reparar el riesgo que suelen estas traerles, por un gusto placentero se enredan cual calabaza, teniendo ya por el tiempo el desengaño en las manos, yestando los libros llenos de lastimosas historias, yde admirables ejemplos, que nos cuentan, ydeclaran los fracasos muy diversos, que han sucedido en el mundo, como los estamos viendo. lUira áun valiente Sansón, que por Dalila fue espuesto ásufrir desdichas, penas, ultrages, yvituperios, por entregarse atrevido álascivos devaneos; un David, yun Salomón, sin otros muchos, que dejo por decir, que aprícionados con los lazos del Dios ciego, habiendo venido ádar en manos del escarmiento, tuvieron bien que llorar todo el tiempo quevivieron, solo porque se fiaron de sus fingidos enredos; pues por la muger no hay cosa que nos lleve al Cielo, sino lodo precipicios para bajar al Infierno; pues con los trajes que usan, yel mirar tan olhagüeñoy - profanamente vestidas con costosos adarezos. dan lugar áque los hombres hagan, muclios desaciertos;, ypara ver si es verdad lo que aqui voy refiriendo escuchen con atención aquestos rústicos versos. El que. trata de casarse en estos presentes tiempos, yo lo tengo por tnuy simple, por un tonto ópor un necio, sea oficial ódel campo, empleado ójornalero; recorra bien la memoria, meta la mano en su pecho Considere bien los gastos que debe hacer sin remedio, ylos jornales tan cortos, que un hombre solo ásí mismo no se puede mantener, yanda que bebe los vientos por tener que trabajar, ysiempre tras el dinero. El que casarse quisiere, considere bien primero lo que vá áhacer, ypregunte ppa qué son de provecho, ni para qué serán buenas las mugeres de este íiampo? para tener que vestirlas con mucho garvo yaseo, yandar sin sol ysin sombra ' para buscarle el sustento; ysi un hombre se descuida, cátalo hecho Con’eo de Cabrá óde Carcabuey, óCofrade muy perfecto de la Hermandad de S. Marcos. Yo di?o, que lo mas cierto ' es vivir el hombre solo sin tener que pagar tercios del aqüiler de la Casa, ni del Matrimonio el peso ni muger que mantener, yotras cosillas, que pienso que fuera mejor criar un cochino, que álo menos viene áser una alcancía, que aleabo del año es cierto se hálla el dinero en junto para comerlo óvenderlo; ylo que aqui mas admira, yeleva el entendimiento, es, que no son las mugeres para cosa de pro%'echo. Por la muger en la Cárcel se ven muchos hombres presos; ypor ellas los presidios de hombres se miran llenos, ycqanlos eñ las Caleras agarrados van al remo, ytodos sin mas delito, que haber muger de por medio. Otros se han visto par ellas maltrafado de sus dueños, ultrajados sin razón, yperdidos sus empleos. Otros han sufrido ysufrén por ellas un cautiverio insoportable ypenoso que árenegar los há espuesto. Agregados álas armas siempre se ha visto un inmenso número de hombres, siendo la muger cl instrumento. Por la Cava se perdió de España el hermoso Pieino, quedando por muchos siglos bajo el dominio Agareno. £or ellas los Hospitales se ven poblados de enfermos, yén el .dd fuerte Mercurio muchos han dado el pellejo. álodord'.ff Icuantos en uL horca yn,JfS ®“ postrero, mugeres otros Pcrdieron; cuantos dejaron su patria siendo*?^ *cocueros’ se vi ™“?cr la causa, yilíeinos, '•rodar por ese mundo Cuanto? ysedientos, ruamos se ven hoy Jiciados, cojos, mancos ysin miembros por causa de ias mugerS; Mas vn lo cuento. hÍ í?* conducto de todas ellas reniego vería? á““^^0 erias atodas en Bevro se^í!n 1"® Poc su causa YJf" ™“cho8 al Infierno, Yes al que dijere bien ’ Ysi ü?’ ®P®*" «eclo. tmh: ®1ocste romance ímb.ere andado grosero, en el segundo diré en lo que son de provecho „„ —=>oii ae provecho EMICIOS ÍCEIOSBM IOS ÍOMESPOR US SeSoius ICíEHES irritado ha «uhuo, de ou á^quedado decir m.i 5necio oecir mal de Jas rrtimrpsconozco que es indisrretó ' |K rS'íesS ' míentras^ines^hn * por hombre, ir'¿r^* “» Ifeoster.. les tuvieran mas afecto í'sr"- ,,pií''ite^30 ie ‘«"«r Cuando riere a“m,' ™P®"»- n,1 ^^oa niuaer ecercano riesgo. ' cesta dy costa de su pelieio? acrknPJ P"'’" acnsoiado espejo* uJJ® f"g®'" tiene el hombre, usto, descanso ysosiego acurioso, está limpio, le con mucho aseo, egobierno en su casa acomida ásu tiftnpo, 1hombre con la muger obuenos compañeros, " comunican sus cuidados, ytoma como discreto parecer de muchas cosas, yano tomarlo es gran verrn Logra un hombre m"ulhJve?es por Ja muger un empleo: stoma un hombre en la calle Igqiu pesar, al momento solo con ver su muger sf ff sentimiento. ^1 tiene hijos chiquitos, odo T®*” ni'ns; im/ ^®““ momento tnrfn ®" «asa, odo se ve descompuesto; yya le parece áel hombre Favi “Cima el techo. .. «aya un festm yno nava mujeres, parece entierro* deSía““''°® i^omüces’dicea ycontratiempos suceden por Jas mugeres, Pht7n^á^P° argumento. ámEstrangeros aun tiempo Ja solicitan, cada guerreros cada cual por alcanzarla: ®® la mesmo, que muchos las solicitan, yprocura ser el dueño cada uno de por si. ote aseguro yprometo, no\,f quisiera, sucedieran excesos. Si las mugares,son malas; ¿por qué procura el soltero euando una novia pretende, acreditarse de bueno, observando el mejor modo de agradar áaquel objeto áque dirige su amor? ysino logra su inte uto, entre, suspiros solloza, quejándose de sí mesmo, yá sus solas se lamenta anegado en llanto tierno. Con que podremos decir, como ála vista tenemos, que estamos hablando mal de aquello que mas queremos. Es un Jardín agradable, es un soberano cíelo una muger, si ála iuz de toda razón la vemos, pues su frente es un florido yun hermoso campo ameno, que sábia naturaleza formó con cuidado estremo, sus cejas arcos de paz, sus ojos claros luceros, Sol yLuna las mejillas: clavel sus labios los veo, cristal yperlas los dientes, ypuro alabastro el pecho, 'son azucenas sus manos cuyas ojas son sus dedos, con que en suma, viene áser este divino embeleso Cielo, Sol, Luna, Jardin, perla, cristal, campo ameno, clavel, azucena, rosa, alabrastro, paz, luceros yarchivo, donde encerrados en el mas breve compendio están hermosura, gracia Erimor, recato, yaseo. - os príncipes, los monarcas, el señor, el caballero, el duque, el conde, el marqués, el cardenal, el excelso Pontífice, yen fin todos los nobles, ylos plebeyos los Arzobispos, yobispos, de las mugeres nacieron; esto ninguno lo duda: Luego ála muger debemos,^ después de Dios, estimar este ser, que poseemos. Adan en el paraíso, hallándose tan desierto áDios pidió compañera, yestando en profundo sueño. Dios le sacó una costilla se la formó al momento, espertó, yhalló ásu lado lo que quería su deseo. Salió la muger del hombre, yclaro está que por eso debe tenere uno áotro el mas entrañable afecto; por ella fue formada de la misma carne yhueso. Claro está que álas mugeres cuanto somos le debemos, pues sabemos que nos paren, yque después con esmero ños limpian, cuidan ycrian con sus maternales pechos, yluego con gran cariño nos buscan e.l alimento, nos visten ynos desnudan, cuando somos pequefluelos, después en la Religión nos instruyen con esmero para que^con nuestras obras podamos ganar el Cielo, Luego ála muger es fuerza tenerle el mayor afecto. Por otro orden también probaré mas este intento: Si á los hombres se atribuyen hazañas de lucimiento, también la hermosa Judith me sacará de esto empeño cuando triu'fifó de Olofernes con un varonil denuedo cortándole la cabeza á aquel General soberbio, librando asi ásu Ciudad del mas duro cautivero, que los hombres no podían de manera alguna hacerlo. Otras muchas áeste modo pudiera citar, que han hecho las mas heróicas hazañas, pero las dejo al silencio, porque en tan corto volumen no puedo ser mas estenso. YMendoza pide ahora perdón de sus muchos yerros FII¥, CARMONA:—4855; Imprenta de D. José ]\Iaría Moreno.