El pensar español como pensamiento realista, irónico, perspectivista y ensayístico con voluntad de ideal
Abstract
El título, pensar en español, puede entenderse como una orden por cumplir. Hay que pensar en español. Pero los que tenemos el español como lengua materna, ¿Podemos acaso pensar de otro modo que no sea en español? ¿Estamos ya determinados a pensar en español o es algo que podemos hacer a voluntad? Ese rótulo nos convoca a meditar sobre la relación entre la lengua y el pensar entendido en sentido radical o filosófico.
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54 miento primario. El lenguaje es "un órgano del entendimiento" (HERDER, 1982: 165) que piensa antepredicativamente. En palabras de Unamuno (1980: 257), "una lengua es una filosofía potencial". El pensamiento está determinado por la lengua, es decir, por cada lengua concreta, incluida la española. Eduardo Nicol advierte que hablar de física o matemática españolas es hablar de las aportaciones científicas que han hecho los españoles, y no de ‘física en español’, porque no hay tal, porque "la ciencia no tiene peculiaridades típicas", igual que la filosofía carece de "couleur locale" (NICOL, 1961: 2169). La ciencia, la filosofía y la verdad, "indiferentes respecto de las peculiaridades locales", son universales, "no tienen patria", de manera que no existiría un modo español de pensar (NICOL, 1961: 96-141). Ahora bien, una vez aclarado que una cosa es pensar en España o Hispanoamérica y otra ‘pensar PENSAMIENTO, LENGUA MATERNA Y VERDAD Este título, pensar en español, puede entenderse como una orden por cumplir. Hay que pensar en español. Pero los que tenemos el español como lengua materna, ¿Podemos acaso pensar de otro modo que no sea en español? ¿Estamos ya determinados a pensar en español o es algo que podemos hacer a voluntad? Ese rótulo nos convoca a meditar sobre la relación entre la lengua y el pensar entendido en sentido radical o filosófico. Conscientes de la enorme dificultad de distinguir "la naturaleza de la actuación de la lengua sobre el pensar" (HUMBOLDT, 1991: 61), defendemos que no podemos pensar ex nihilo. El pensamiento no es una mirada pura sobre lo real, sino que está ya preformado desde unos prejuicios, especialmente desde el lenguaje. No existe un pensar prelingüístico que luego se vale de una lengua para expresarse. Solo hay pensar lingüistizado. "Pensamos con palabras" (GADAMER, 1994: 195). La lengua entonces no es simple herramienta que un pensamiento ya elaborado usa, sino que ya es pensaAntonio Gutiérrez Pozo Catedrático de Universidad del Área de Estética Universidad de Sevilla (España) Recibido: 26/03/2025 Aprobado: 16/04/2025 EL PENSAR ESPAÑOL COMO PENSAMIENTO REALISTA, IRÓNICO, PERSPECTIVISTA Y ENSAYÍSTICO CON VOLUNTAD DE IDEAL
Revista Ábaco • 2.ª Época • Volumen 1 • Número 123 • 2025 • ISSN: 0213-6252 PENSAR EN ESPAÑOL EN EL SIGLO XXI 55 tino lingüístico que le ha sido enviado. Podemos pensar en español apoderándonos y reconstruyendo –en español– toda tesis radical filosófica solo porque "hay una potencia estilístico/ expresiva, genuinamente española, capaz de generar matices, perspectivas propias en el orden del pensamiento" (CEREZO, 2012: 21), porque hay un pensar español originario prerreflexivo en la lengua española. Ni pensar en español –ni en ninguna otra lengua– es ‘el’ camino para acceder a la verdad, ni tampoco un obstáculo que nos impide encontrarla. Afirmar lo contrario da a entender que hay lenguas que rigurosamente son de pensamiento frente a otras que no lo son. Así, Heidegger (2001: 59) considera que "la lengua griega (en cuanto a las posibilidades del pensamiento) es, al lado de la alemana, la más poderosa y espiritual". El griego y el alemán serían las únicas lenguas propiamente filosóficas. Este mito de la supremacía metafísica de la cultura y lengua nórdicas ya fue sostenido por Hegel, para quien solo el pensar germánico, en menoscabo del sureño o mediterráneo, tenía el privilegio de acceder a lo verdadero: "El espíritu del mundo germánico es el espíritu del mundo moderno, cuyo fin es la realización de la verdad absoluta" (HEGEL, 1999: 571). Debido a que la "profundidad en la mirada, ser capaces de tocar la lejanía infinita, la profundidad insondable (…) y el odio a las palabras vacías que ensalza el espíritu mediterráneo", son "cualidades del alma nórdica", Löwith (1992: 74) ha insistido en que "la metafísica es exclusivamente una posibilidad nórdica". Esta tesis de que la lengua española -por mediterráneano es apta para el pensar filosófico ha en español’, afirmamos la existencia de un ‘pensar español’ entendido no simplemente como pensamiento que usa la lengua española, sino como ‘pensar en español’, un pensar constituido desde la lengua española como forma mentis, con un estilo propio. Aquí usaremos de hecho indistintamente esas dos expresiones. Existen dos modos de entender la leyenda ‘pensar en español’. Si el español es nuestra lengua materna puede decirse que pensamos en español de forma inconsciente e irreflexiva. Preconceptualmente pensamos en español, sin elección, porque "se piensa en la lengua que se habla" (MATE, 2021: 17). Para los hispanohablantes, es un destino este pensar -involuntario y prediscursivoen español. Pero hay otra manera de entender aquel título. En rigor, pensar en español es hacerlo consciente y reflexivamente, apropiándose con inteligencia de esa lengua para transformarla en pensamiento conceptual en español. Cada gran pensador en español ha realizado esta tarea de un modo, aunque el tono del pensar en español lo da aquel pensar primario que está alojado en la lengua española y que, con ella, deviene históricamente. El destino circunstancial de tener el español como lengua materna ni se elige, ni nos determina absolutamente. La lengua española es algo que nos ha sido dado -destinadoa los hispanohablantes para asumirla y pensar creativa y discursivamente luchando con ella. En esta apropiación pensante del español radica la libertad del hispanohablante frente al des-
D · EL PENSAR ESPAÑOL COMO PENSAMIENTO REALISTA, IRÓNICO, PERSPECTIVISTA... Antonio Gutiérrez Pozo 56 recibido una inesperada ratificación dentro de la cultura española. A veces, todavía sigue sorprendiendo espontánea e injustamente que un hispanohablante haga filosofía, algo que no sucede en otras lenguas europeas. Suponemos irreflexivamente que el pensar alemán, francés o inglés no son particulares, sino europeos, universales y objetivos, mientras que asumimos que el pensar español no es europeo ni universal, solo particular. Pero tan europeos y universales como Wittgenstein o Kant son Ortega y Unamuno. Cuando Unamuno (1980: 256) abriga la convicción de que "nuestra filosofía, la filosofía española, está líquida y difusa en nuestra literatura", está alentando la tesis de que la lengua española es literariamente idónea, pero incapaz para el pensar radical. Zambrano (1982: 102) asegura que "nuestro pensamiento no se ha expresado en las mismas formas que en el resto de Europa", y que "no ha existido filosofía en España, al menos en la forma usual". Parafraseando a Menéndez Pelayo, añade que, "a pesar de haber existido filósofos, no ha existido filosofía en España" (ZAMBRANO, 1982: 100). También Aranguren (1996: 344) desacredita el español como lengua filosófica: "El lugar en que se ha de buscar y se encuentra la filosofía española no es el tratado de filosofía sino la literatura". García Bacca (1970: 29) insiste en que el español "sabe hablar literariamente de todo –menos filosóficamente de filosofía". No se podría pensar filosófica y científicamente en español, que no sería lengua de pensamiento. Esta manera negativa de entender el pensamiento en español se opone a otra exageradamente positiva. Ambas se deben a dos tendencias que, en diferente medida aunque igualmente perniciosas e inadmisibles, han gobernado y gobiernan en gran parte nuestra actitud hacia nuestra propia cultura. Por un lado, el elogio de lo español en detrimento de lo extranjero: Noli foras ire, in interiore Hispaniae habitat veritas de (GANIVET, 1977: 124). Por otro, la desconsideración de todo lo producido en español y, al tiempo, el prestigio de lo forastero. Feijoo apreció estos extremos igualmente reprensibles en los españoles acerca de "las cosas nacionales", pues "unos las engrandecen hasta el cielo; otros las abaten hasta el abismo", de modo que "aquellos, que ni con el trato de los extranjeros, ni con la lectura de los libros, espaciaron su espíritu fuera del recinto de su patria, juzgan que cuanto hay de bueno
Revista Ábaco • 2.ª Época • Volumen 1 • Número 123 • 2025 • ISSN: 0213-6252 PENSAR EN ESPAÑOL EN EL SIGLO XXI 57 intervenir en ese diálogo, y exitosamente. Lo que proponemos es que existe además un pensar en español que merece la pena cultivar siguiendo el curso histórico de sus experiencias filosóficas. Nuestra cultura hispánica ni es la verdad ni es una ruina. No hay que enaltecerla ni condenarla. Es una perspectiva que hay que conocer, especialmente por los que hablamos en español, porque, queramos o no, nos constituye, pero sobre todo porque representa una voz que compone la objetividad. El español es también una lengua filosófica: "Es imposible hablar en español sin filosofar" (BUENO, 2003: 45). Su riqueza semántica abre una dimensión verdadera de la realidad. Fundado en aquella potencia expresiva de la lengua española capaz de desvelar horizontes objetivos de significado, hay un valioso estilo de pensamiento conceptual en español, valioso no por ser español, sino porque -sin abandonar su particularidades válido para todos. El pensar en español es un modo del pensar que permite el descubrimiento de aspectos de lo real objetivamente válidos que, sin él, quedarían ocultos. Pensar en español, o en cualquier otra lengua materna, ser fiel a la propia perspectiva, lejos de negar el acceso a la verdad universal, es el único modo de alcanzarla. Se hace urgente hoy defender la peculiaridad del pensar en cada lengua materna, porque será terrorífico que todos pensemos igual cuando piense por nosotros -en cualquier lenguala IA. RASGOS DEL PENSAMIENTO ESPAÑOL Contra el "remordimiento histórico" que ha reprimido la "vocación del sur" (SARAMAGO, 1998: 51), y contra el tópico de que solo lo nórdico representa la filosofía rigurosa, mientras que el sur encarna lo retórico, reivindicamos el estilo del pensar reflexivo en español como un modo legítimo de aproximarse a las cosas, síntoma de aquel pensar primario en el mundo está encerrado en ella", mientras que "los que han peregrinado por varias tierras, o sin salir de la suya, comerciado con extranjeros (…) inclinados a lenguas y noticias, todas las cosas de otras naciones miran con admiración, las de la nuestra con desdén" (FEIJOO, 1968: 211 y ss.). Esta actitud predominante ha logrado crear una imagen insolvente y desoladora de la cultura en español. Machado (1986: 122) anotó que una de las virtudes de los españoles era "la de ser muy severos para juzgarnos a nosotros mismos, y bastante indulgentes para juzgar a nuestros vecinos". En el mundo académico se cita poco lo español, casi parece un desdoro, mientras que la lengua inglesa se impone como única forma adecuada de entrar en la filosofía. Se dan charlas e incluso asignaturas en inglés a un público exclusivamente hispanohablante. Se usa el inglés -se dicecomo medio para facilitar una comunicación global y establecer una "comunidad universal de filosofía" (MATE, 2021:15). Pero realmente, más que mero instrumento para remitir mensajes, el inglés se presenta en esta globalización filosófica como una visión del mundo, un modo de pensamiento. Contra esta tendencia, Villoro (2000: 112) llega a sostener que el filósofo hispanohablante, "en lugar de inmiscuirse en un diálogo al que no ha sido invitado, en una lengua prestada que le viene estrecha", debe "contribuir a crear en su propia lengua un nuevo género de discurso". Sin embargo, nosotros creemos que, por supuesto, un pensador en español puede
D · EL PENSAR ESPAÑOL COMO PENSAMIENTO REALISTA, IRÓNICO, PERSPECTIVISTA... Antonio Gutiérrez Pozo 58 y preconceptual de la cultura hispánica alojado fundamentalmente en la lengua española. Ni uno ni otro son esencias atemporales, modos de pensar inmutables y eternos. Sometidos a mudanza, como todo lo humano, resultan de la acumulación de experiencias históricas que se manifiestan en la lengua española. En rigor, no hay un pensar en español, pero sí hay un estilo mental hispánico con unos rasgos característicos. Dicho estilo ha dejado sus huellas progresivamente en las experiencias esenciales del pensamiento reflexivo en español, en las cuales, y sobre todo en las más cercanas por ser resultado de la historia, podemos descubrir aquel estilo en devenir. Creemos que el pensar orteguiano recoge y condensa gran parte del tono del pensamiento español, y puede valernos de hilo conductor para aproximarnos al mismo, evitando el exagerado orteguismo defendido por María Zambrano y García Bacca. La primera advierte que Ortega podía haber continuado la filosofía neokantiana que aprendió en Marburgo y hubiera sido "filósofo en España, mas no el filósofo de España" (ZAMBRANO, 1982: 116). El segundo afirma, recogiendo la conocida tesis de Ortega sobre Cervantes, que "si supiera con evidencia en qué consiste el estilo de Ortega, la manera orteguiana de acercarse a las cosas, tendríamos lograda la filosofía española", pues "hasta Ortega no se ha filosofado en español, sino en extranjero" (GARCÍA BACCA, 1956: 27). Ortega (1983a: 347) asegura que su obra es deliberadamente circunstancial, o sea, que no solo está hecha al filo mismo del mundo vital español como meditación sobre él, sino que, además y principalmente, la circunstancia española configura su filosofía porque está hecha conscientemente en la confrontación con ella. La vida hispánica es su texto, y su pensamiento el comentario de ese texto. Frente a aquella voluntad nórdica de acceder a lo profundo, insondable e infinito, y de rechazar la clara mostración de las cosas, el pensar español se centra en estas cosas del mundo vital, en su pura presencia material. El pensar español se caracteriza por la atención a lo inmediato, a las cosas dadas en su originariedad, sin añadidos. Es un pensar sin imaginación, que "ama las cosas en su pureza natural, que gusta de recibirlas tal y como son, con claridad (…) sin que yo ponga nada sobre ellas" (ORTEGA, 1983b: 186). Este pensar es un materialismo extremo, que piensa las cosas en su rudeza maEl escritor y premio Nobel de literatura portugués, José Saramago. Foto: Wikipedia.
Revista Ábaco • 2.ª Época • Volumen 1 • Número 123 • 2025 • ISSN: 0213-6252 PENSAR EN ESPAÑOL EN EL SIGLO XXI 59 exentas de suplementos trascendentales. Pero no por ello se convierte en mera repetición de las cosas. El amor a las cosas sustituye la extrañeza del mundo que impone el rígido dualismo sujeto/objeto por una relación cordial que permite revelar el sentido, ideal o posible plenitud que late como un tesoro en las patentes y aparentemente insignificantes cosas del mundo. "Hay dentro de toda cosa la indicación de una posible plenitud", escribe Ortega (1983c: 311), y un alma abierta "sentirá la ambición de auxiliarla para que logre esa plenitud. Esto es amor –el amor a la perfección de lo amado". El pensar español presupone que la realidad vital es el origen de lo categorial. Frente al racionalismo que entiende el pensamiento como legislación de la pura razón ante la que se pliega la realidad, el pensar español se somete más bien a ésta y explora amorosamente sus posibilidades ontológicas de perfección. No juzga la realidad desde unos significados ajenos a ella misma, sino que la ama para poder extraerle sus significados. Esta operación de llevar a concepto el sentido que late inexpresado en el mundo vital es reabsorber la circunstancia (ORTEGA, 1983c: 322). Cuando Ortega (1983c: 313) señala que la cultura española ha estado dominada por el odio, reconoce que entonces "se ha convertido para el español el universo en una cosa rígida, seca, sórdida, desierta", una cosa carente del sentido que solo el amor puede desvelar. El pensar español se constituye como comentario al filo del mundo vital para descubrir su sentido latente, prerreflexivo e imposible de convertir totalmente en concepto. Surge del mundo vital y a él vuelve para comentarlo amorosa y lúcidamente manifestando sus posibilidades de significado. Este modo de integrar el sentido en lo real comporta, como segundo rasgo, un régimen de relaciones entre idealidad y materialidad. Pensar en español significa, por un lado, ni negar lo ideal, ni entenderlo como realidad, y, por otro, no reducir la materia a mera materialidad. El pensamiento español considera lo ideal desde la realidad mateterial (ORTEGA, 1983b: 199). El pensar hispánico consiste en un "realismo insobornable" (ZAMBRANO, 1991: 35). Antes, Juan Ramón Jiménez (1990: 216) había asegurado que en la cultura española "no nos va la abstracción" y que "España es país realista". Pensar en español equivale a pensar disperso en las cosas del mundo vital, atento a la riqueza de sus registros y ángulos. Tan cercano a las experiencias vitales que puede decirse que, siendo ya pensamiento, el pensar en español es todavía casi vida. Esta dispersión en las cosas no significa que el pensamiento en español no sea sistemático. Lo es, pero su sistema está fundado en la verdad de las cosas, no en una construcción a priori puramente racional. En el pensar español manda la voluntad de verdad (entregada a las cosas) sobre la voluntad de sistema (atenta a la pura razón). De este espíritu realista o material que caracteriza esencialmente al pensar en español se desprenden sus otros seis rasgos. En primer lugar, es un pensar con vocación mundana, erótica y antitrascendental. Enemigo del vuelo imaginativo del puro intelecto que construye abstractos edificios intelectuales de espaldas a la realidad, está abierto amorosamente a la revelación de las cosas del mundo vital. Identifica ‘pensar’ y ‘contemplar’, y se opone a toda voluntad legisladora e impositiva que decreta la verdad de las cosas. El pensar realista español es "un estar enamorado del mundo, prendido de él, sin poderse desligar" (ZAMBRANO, 1991: 38). Glorifica las cosas en su desnudez,
D · EL PENSAR ESPAÑOL COMO PENSAMIENTO REALISTA, IRÓNICO, PERSPECTIVISTA... Antonio Gutiérrez Pozo 60 rial, con conciencia de que es una ilusión, una virtualidad, algo que puede ser esa realidad. Lo ideal enseña cómo debe ser lo real, pero el pensar español no comprende ese ‘deber ser’ como una abstracción elaborada por la razón al margen de la realidad e impuesta sobre ella, sino como algo que "se mueve dentro de las condiciones de lo que es, de modo que entonces "solo debe ser lo que puede ser" (ORTEGA, 1983d: 101). El estilo del pensar español supone que la función de lo ideal no es sustituir la realidad por un deber ser construido racionalmente, sino constituirlo a partir de la propia realidad como su perfección posible. Ni idealismo constructivista que impone sentido al mundo desde la pura razón y nos condena a vivir alucinados a base de ideales abstractos e ilusorios; ni exclusivo materialismo positivista sin trascendencia de sentido que nos entrega al desencanto, a la falta de ideales e ilusiones. Encuentra el sentido y el ideal en la materia, en las entrañas de las cosas, no en la pura razón. El realista pensamiento español acepta lo real con voluntad de ideal, sin resignación, con la alegría de llevarlo a su posible plenitud. En tercer lugar, el pensar español es personalista, pues el sujeto -un yo concreto, el hombre de carne y hueso, nunca un sujeto trascendentalinterviene en él de forma configuradora. El pensar español "nos da un mundo personalizado, el mundo entero hecho hombre" (UNAMUNO, 2007: 666). Tras asumir el prejuicio ilustrado que afirma que la intervención de la subjetividad contamina el pensar e implica abandonar la objetividad, Nicol (1961: 150) estima que este personalismo es "el problema de la filosofía hispánica". Pero el pensar español, en clave hermenéutica, considera que la participación del sujeto concreto ni deforma el conocimiento, ni imposibilita el acceso a la verdad objetiva. Se trata de ser consciente de su finitud y darle su lugar adecuado en el conocimiento como medio de acceso a una verdad perspectivista. Reabsorbiendo su circunstancia, el yo concreto es el único modo de acceder a la verdad objetiva -y parcial. Cuando es fiel a su perspectiva, cada pensar peculiar nos manifiesta una concepción del mundo que, de otro modo, nunca llegaríamos a conocer. Mediante el reconocimiento de su limitación, las distintas concepciones del mundo dialogan y evitan que cada pensar particular sea un límite insuperable e intraducible. Debido a su cuarto rasgo, su carácter irónico y autoirónico, el pensar español suspende la tendencia natural y absolutista del pensamiento a considerarse realidad y creer que las cosas son como las pensamos. Limita el poder de la razón en sus pretensiones de saber, porque, consciente de que el pensar no es la sustancia de la realidad, sabe que ésta es más rica que lo pensado. En consecuencia, considera que el pensamiento reflexivo es una actividad secundaria volcada sobre la realidad que siempre le excede. El pensar irónico es consecuencia de la conciencia antidogmática de que el pensamiento no coincide exactamente con lo real. Según D’Ors (1947a: 158), la ironía, en tanto significa un "reconocimiento de los límites del poder humano", consiste en templar "la dureza del dogmatismo apodíctico". Consciente de la inadecuación entre lo real y la reflexión, y de nuestra incapacidad para hacer trasparente la realidad, incomprensible en su totalidad, el pensar español ironiza y se autoironiza. Este preguntarse qué acometemos aquí del pensar en español por él mismo es ya una prueba de su carácter autoirónico, un pensar que, ajeno a dogmatismos, constantemente duda de sí y se limita.
Revista Ábaco • 2.ª Época • Volumen 1 • Número 123 • 2025 • ISSN: 0213-6252 PENSAR EN ESPAÑOL EN EL SIGLO XXI 61 tiende en general al ensayismo. Pero el pensar español es ensayístico no solo como forma literaria, sino especialmente como manera de pensar (MARTÍN, 2017: 611). La forma literaria del ensayo no es más que la manifestación sensible del pensar ensayístico. Como tal, el pensamiento español no se presenta –no puede– como la verdad, sino como un ensayo, una experiencia que se pone a prueba, algo no definitivo. Contra la apodicticidad de la episteme y consciente de que todo lo pensado es limitado y superable, el pensar español, siempre abierto a la novedad y la crítica, consiste en experimentar, en ensayar. Esta suerte de neoclasicismo que hemos esbozado como tono esencial del pensar español, y que se verifica en la búsqueda autoirónica, perspectivista y ensayística del sentido ideal en las cosas inmediatas, no agota la riqueza del mismo. La mística sanjuanista, el escepticismo de Sánchez, el tragicismo unamuniano o la metafísica especulativa de Suárez también son pensamiento en español. No hay un único pensar español, que es plural y dialéctico. Hemos intentado exponer lo que consideramos su estilo fundamental. Precisamente, uno de sus rasgos esenciales, el perspectivismo dialógico, da cuenta de esta diversidad que constituye la espléndida riqueza del pensar en español, y de la necesidad de que sus distintas dimensiones se complementen. BIBLIOGRAFÍA ARANGUREN, José Luis, (1996), "Teología y teatro en Tirso de Molina", Obras Completas, 5, Madrid: Trotta. BUENO, Gustavo, (2003), "El español como lengua de pensamiento", El español en el mundo, Madrid: Arco Libros. CEREZO, Pedro, (2012), "Pensar en español", Claves y figuras del pensamiento hispánico, Madrid: Escolar y Mayo. D’ORS, Eugenio, (1947a), El secreto de la filosofía, Barcelona: Iberia. Como pensar con conciencia de su finitud, pensar en español implica saber que nunca se piensa nada del todo, que nuestro conocer es siempre aproximado: "Ni todo está dicho, ni todo está por decir. Todo está dicho a medias" (D’ORS, 1947b: 366). En quinto lugar, el pensar irónico español, personalista, reacio a la verdad absoluta, antidogmático, tiene que ser perspectivista y dialógico. Un pensar que se sabe aproximado y nunca definitivo ha de tomar en cuenta las perspectivas de los otros sin entregarse nunca a una, pero dialogando con todas para complementarse y cubrir así sus carencias. La conciencia de la finitud nos impone respetar las perspectivas de los otros, porque todos tienen algo que decir. El pensar perspectivista español significa pensar desde una circunstancia cultural e histórica, sabiendo que, si le es fiel, descubre una faceta de lo real que a nadie más le resulta accesible, y que, si aspira a una verdad más integral, tiene que complementarla con otras perspectivas igual de exclusivas e insustituibles. "Yuxtaponiendo las visiones parciales de todos se lograría tejer la verdad omnímoda", escribe Ortega (1983e: 202). El busca a tu complementario de Machado (1979: 270) avanza un posible lema del pensar español. Consecuencia de su aversión al dogmatismo y la verdad absoluta y definitiva, el sexto rasgo es su carácter ensayístico. Aunque Francisco Suárez presenta ejemplarmente su pensamiento como una totalidad sistemática, la literatura filosófica en español
D · EL PENSAR ESPAÑOL COMO PENSAMIENTO REALISTA, IRÓNICO, PERSPECTIVISTA... Antonio Gutiérrez Pozo 62 D’ORS, Eugenio, (1947b), Nuevo glosario, Madrid: Aguilar. FEIJOO, Benito, (1968), "Paralelo de las lenguas castellana y francesa", Teatro crítico universal, I, Madrid: Espasa-Calpe. GADAMER, Hans-Georg, (1994), Verdad y método II, Salamanca: Sígueme. GANIVET, Ángel, (1977), Idearium español, Madrid: Espasa-Calpe. GARCÍA BACCA, Juan David, (1970), "Filosofía y lengua", Ensayos, Barcelona: Península. — (1956), "El estilo filosófico de Ortega y Gasset", Revista Nacional de Cultura, 114, 27-36. HEGEL, Georg-Wilhelm, (1999), Lecciones sobre la filosofía de la historia universal, Madrid: Alianza. HEIDEGGER, Martin, (2001), Introducción a la metafísica, Barcelona: Gedisa. HERDER, Johan-Gottfried, (1982), Ensayo sobre el origen del lenguaje, Obra selecta, Madrid: Alfaguara. HUMBOLDT, Wilhelm, (1991), Escritos sobre el lenguaje, Barcelona: Península. JIMÉNEZ, Juan Ramón, (1990), Ideolojía (1897-1957), Barcelona: Anthropos. LÖWITH, Karl, (1992), Mi vida antes y después de 1933, Madrid: Visor. MACHADO, Antonio, (1986), Juan de Mairena, Madrid: Alianza. — (1979), Poesías completas, Madrid: Espasa-Calpe. MARTÍN, Francisco, (2017), "El ensayo en la España del siglo XX", Filosofía Iberoamericana del siglo XX, II, Madrid: Trotta. MATE, Reyes, (2021), Pensar en español, Madrid: CSIC. NICOL, Eduardo, (1961), El problema de la filosofía hispánica, Madrid: Tecnos. ORTEGA Y GASSET, José, (1983a), "Prólogo a una edición de sus obras", Obras completas, VI, Madrid: Alianza. — (1983b), "Arte de este mundo y del otro", OC, I. — (1983c), Meditaciones del Quijote, OC, I. — (1983d), España invertebrada, OC, III. — (1983e), El tema de nuestro tiempo, OC, III. SARAMAGO, José, (1998), "Descubrámonos los unos a los otros", Isegoría, 19, 43-51. UNAMUNO, Miguel, (2007), "¡Plenitud de plenitudes y todo plenitud!", Obras completas, VIII, Madrid: Fundación José Antonio de Castro. — (1980), Del sentimiento trágico de la vida, Madrid: Espasa-Calpe. VILLORO, Luis, (2000), "¿Pensar en español?", Revista de Occidente, 233, 105-112. ZAMBRANO, María, (1991), Pensamiento y poesía en la vida española, México: Colegio de México. — (1982), "Ortega y Gasset, filósofo español", España, sueño y verdad, Barcelona: Edhasa.