Las reformas de la ciudad : y sus tres factores esenciales : memoria
Full text
.2 Viwvru 0 9 , SEVILLA ANTE LA EXPOSICIÓN HISPANO-AMERICANA LAS REFORMAS DE LA CIUDAD Y SUS TRES FACTORES ESENCIALES MEMORIA PRESENTADA AL COMITÉ DE LA EXPOSICIÓN HISPANO-AMERICANA POR D. FERNANDO BARÓN CONDE DE COLOMBI : : : SEVILLA : : : : Tipografía de Girones : : : ! : ; 1915 :::::: 33
d d* ^ rn^fiJk ^ -i ¿uju*~-e- — ¿>6v — L^h. . <r¿rc— ¡a /«véT Wa^- . t /2¿¿&^ (T^ fT^yrz / / /?// ■
SEVILLA ANTE LA - EXPOSICIÓN HISPANO-AMERICANA LAS REFORMAS DE LA CIUDAD
Jfl fBo/nifé do la §ipos/cm Mspa/io- ¿Americana. Cumplo con viva satisfacción el mandato que me con¬ firió el Comité , entregando en el día de hoy este trabajo. Vosotros, al encomendármelo, desconocíais mis pocas fuerzas, y fue temeridad en mí el aceptarlo. ¿Necesitaré deciros que, sin el auxilio constante del señor Alcalde y de elementos municipales, sin la cola¬ boración diaria de algunos de vosotros, sin el estímulo y la cooperación que me han prestado altas personalidades que no forman parte del Comité, nunca hubiera termina¬ do una labor que ha consumido tantos meses? Diré más: al aceptar vuestro encargo, os dije que, el estudio que previamente habíamos realizado, nos ense¬ ñaba que era inútil intentar la reforma que Sevilla re¬ clama, y a Ja cual vivimos supeditados, sin lograr una Ley de privilegio especial para Sevilla, en la que encon¬ trásemos los medios económicos para realizar ambas cosas: Reforma y Exposición. Y esta ley, cuya extensión y contenido estudiamos primeramente aquí, y que hoy aparece incorporada a la legislación vigente; esta ley, fundamento y nervio de este trabajo, ¿a quién se debe? A la representación en Cortes de la provincia de Sevilla; en principalísimo término a los jefes de las fuerzas polí¬ ticas de esta provincia; a vosotros todos, y, especialmen¬ te, a los que tenéis asiento en una u otra Cámara; al Al¬ calde de la ciudad, que presidió las gestiones previas, llevando la voz de Sevilla; al Gobierno de S. M.,y singu¬ larmente al Ministro de Hacienda, que acogió con extre¬ mada benevolencia nuestras aspiraciones. Fuera insensato, por tanto, señores, darle a esta po¬ nencia que os presento un carácter personal.
— 6 — A estas horas advierto ya algunos yerros en su con¬ tenido, que habremos de subsanar; yerros cuya exclusiva paternidad reclamo;pero habréis de encontrar una buena parte aprovechable, que representa, como decía al prin¬ cipio, la obra de todos, obra genuinamente sevillana, rea¬ lizada bajo la especial dirección del Alcalde. Yo os invito a entregar esta Ponencia a nuestro Pre¬ sidente el Alcalde de Sevilla, para que la examine y la censure. De este modo volverán las aguas a su manan¬ tial. Nuestra suprema aspiración podrá ser la de auxi¬ liar, Ja de prestar nuestro concurso al Ayuntamiento en aquello que se nos demande; jamás la de sustituir su autoridad, que iodos reconocen y acatan, y muy especial¬ mente este Comité, por razones de imborrable gratitud. Sevilla 12 de Abril de 1915. El Comité de la Exposición Híspano-Americana, en su sesión celebrada el día 4 de Mayo de 1915, acordó imprimir esta Me¬ moria.
’^^VILLA Al Excmo. Ayuntamiento de Sevilla Razones que han movido al Comité de la Exposición Hispano americana a realizar este trabajo. a Exposición Hispano-Americana no puede celebrarse ^hasta que Sevilla se haya transformado. Es inútil que el Comité de dicha Exposición avance en .sus tareas y allane obstáculos, si, entre tanto, Sevilla no resuelve sus problemas urbanos de sanidad, de higiene y de ornato. Tal como está hoy Sevilla no puede exhibirse. De no existir el proyecto de la Exposición, sería igualmente urgente la reforma. Lo demanda la defensa de nuestra salud, nuestra misma cultura, nuestros intereses mate¬ riales. Obligarnos a esta empresa, darnos motivo para acometer estas obras, ha sido la verdadera finalidad de la Exposición. Sevilla no busca este Certamen con sólo un objetivo, sino, además', como un pretexto, como una ocasión obligada para salir del quietismo en que vivimos y estimularnos para realizar el enérgico esfuerzo de pre¬ parar Sevilla, de transformar Sevilla. El Comité conoce su deber y no defraudará las es¬ peranzas de la ciudad. Las puertas del Certamen no se abrirán mientras la sanidad, la higiene y el ornato no
imperen entre nosotros. A la Exposición ha de preceder el bienestar público. Hemos aplazado, fecha tras fecha, la inauguración del Certamen, y caerán sobre nosotros responsabilidades que no debieron alcanzarnos, porque el éxito no estaba en nuestras manos, porque la resolución de estos problemas municipales no depende de nosotros. Mas, viviendo supeditados a esos problemas, fuerza es que del seno del Comité salga de nuevo una voz para, denunciarlos y decir: «Que tengamos o no Exposición, importa 'menos que la conservación de las vidas que se pierden indebidamente por falta de policía sanitaria y de higiene; importa la limpieza y el ornato públicos; las escuelas, el agua, el alcantarillado; importa vivir, y vivir sanos y limpios, que luego vendrán fiestas y galas por añadidura.» Y como esto es lo principal, y la base de todos nuestros trabajos, el Comité no se contentó, estos años anteriores, con cruzarse de brazos, ni se contenta hoy con esperar las iniciativas ajenas, sino que entiende hoy, como siempre, que su deber está en cooperar en esa obra reden¬ tora que, forzosamente, ha de preceder a la suya. Ofrece, pues, al Ayuntamiento de Sevilla, un plan completo de la reforma, con sus problemas estudiados y resueltos; con el dinero para realizar las obras; y, al mismo tiempo, en¬ trega, con el debido rendimiento, toda su voluntad y sus energías para su ejecución. Cuanto queda escrito es realizable. Sevilla, sin que¬ brantos para nadie, sin nuevos dispendios ni gravámenes, puede transformarse rápidamente. La obra puede comen¬ zar mañana mismo. Detrás de la última letra que escribimos queda en pie este compromiso: el de ejecutar cuanto hemos dicho, cuanto quiera el Ayuntamiento. La medida de nuestro concurso la tiene el Ayunta¬ miento. Nosotros lo ofrecemos todo. El Ayuntamiento toma de nosotros lo que, en su criterio superior, considere más conveniente.
— 9 — Permítasenos, para terminar, alegar un recuerdo. En 1912 el Comité planteó en su seno esta misma cuestión de la reforma de la ciudad, y, a propuesta de un modesto vocal de ese organismo, se dirigió al Ayunta¬ miento exponiendo este problema, a cuya solución vivía¬ mos ligados. Por primera vez hablamos entonces de la necesidad de un empréstito (1). En 1913 realizó este mismo Comité un estudio de¬ tenidísimo de la Hacienda municipal para hallar un medio de lograr ese empréstito; y, aceptando la ponencia de uno de sus vocales, acudió a la representación parlamentaria para que hiciera suya esta idea (2). En 1914 aquella gestión cristalizó en una Ley de privi¬ legio para Sevilla, gracias a la decidida cooperación de los representantes en Cortes de la provincia de Sevilla (3). Tenemos, pues, a la vista la labor de tres años, y es llegado el momento de recoger sus frutos. (1) Véase el Apéndice letra A. (2) Véase el Apéndice letra B. (3) Véase el Apédice letra C, conteniendo el texto de la Ley.
— 17 — CAPÍTULO II Primer factor de la Reforma EL PROGRAMA El desenvolvimiento de todas las ciudades modernas se inicia con un Programa de Reformas que, compren¬ diendo un plan general de obras, asegura la continuidad en la ejecución. A partir de ese momento, los pueblos tie¬ nen un ideal que los une y los alienta y los lleva a su ri¬ queza y prosperidad. En Sevilla ha llegado el momento de concretar en un programa la aspiración de todos. Si acertamos a establecer ese ideal, las voluntades marcharán unidas y seremos bas¬ tante fuertes para triunfar del ambiente, sacudiendo nues¬ tra inveterada pereza. Hemos preparado, con el mayor ahinco, labor útil sobre la cual venga la discusión y la opinión de todos; 3’, como remate, un programa único, expresión de la voluntad de Sevilla, que se habrá de ejecutar sin tibiezas ni des¬ mayos. No es el estudio que presentamos un indice de cues¬ tiones que integran el total desenvolvimiento de Sevilla con sus grandes problemas de futuras urbanizaciones y en¬ sanches. Aqui traernos problemas inminentes de ejecución 34
urgentísima: aquéllos que han de e;star solucionados antes de la celebración del Certamen Hispano-Americano. Y no los traemos para enumerarlos, deplorando sus dificultades, sino para estudiarlos en una obra de conjunto, colocando al lado del problema la solución. Pretendemos, pues, que este trabajo sea un elemento de ejecución, sobrio en el comentario, sincero al declarar la necesidad y práctico al buscarle remedio. Tal vez se nos tache de ambiciosos al querer en poco tiempo hacer demasiado, y de ilusos al imaginarnos con medios económicos suficientes para lograrlo. A estas posi¬ bles objeciones nos hemos adelantado diciendo que, cuanto queda escrito, lleva aparejado nuestro compromiso de rea¬ lizarlo. Y otra cosa más añadiremos: Podrán transparentarse en este trabajo ilusiones exce¬ sivas, afanes soñadores, optimismos o pesimismos infun¬ dados; pero lo que nadie podrá ver, ni nadie podrá decir, es que haya pasión política reflejada un sólo instante en todo el laborioso recorrido que emprendemos. Ha desapa¬ recido toda idea que separa, para quedar firme y vigorosa una sola afirmación: el ideal que nos une.
— 19 — CAPITULO III Primera Sección del Programa OBRAS DE SALUBRIDAD Estado sanitario de la Ciudad.—Los tres gran¬ des problemas de la Sanidad en Sevilla.— Abastecimiento de aguas. (A)—Alcantarilla¬ do. (B)—Pavimentación. (C) El problema que reclama la atención preferente de todos los sevillanos es el de la salubridad de la ciudad (i). La primacía, pues, de este programa corresponde a estas cuestiones, y el primer grupo de obras urgentes mu¬ nicipales-a realizar no pueden ser otras que las de sanidad pública. Sevilla tiene una mortalidad desproporcionada, y, por consecuencia, una morbosidad excesiva. La demografía de Sevilla es insostenible. No es lícito celebrar Exposiciones ni invertir fondos en otros problemas mientras permanez¬ ca en pie la tributación que paga Sevilla a la muerte (2). (1) Han estudiado la demografía de Sevilla, con toda clase de datos y de detalles, Hausser, Laborde, Pizjuán, Pulido, etc. (Véase el Movimiento general de población en Espaiia del Instituto Geográfico y Estadístico.) (2) El cuadro que a continuación insertamos de la mortali¬ dad en Sevilla es mucho más elocuente que todas lar considera¬ ciones y comentarios que pudiéramos añadir. En él se observará el aserto que dejamos consignado en el texto. Sevilla no mejora l.° El estado sanitario de la ciudad.
20 Y esta cifra, todos los años aterradora, se nutre de mortalidad modificable, esto es, de aquella que, prove¬ niente de enfermedades infecciosas y délas influencias ge¬ nerales de la ciudad misma, decrecería en el mismo instante que variasen las condiciones sanitarias de la ciudad. Y cuando en todas las ciudades europeas, que tienen un vecin¬ dario igual o mayor que el de Sevilla, modificaron, hace tiempo, ese tributo (i), nosotros permanecemos indiferen¬ tes y progresamos en el daño. El abandono, la incuria, el desacierto en la administra¬ ción popular, entregan anualmente más de dos mil vidas a la muerte; y mientras las estadísticas europeas demuestran el in¬ cesante trabajo para dilatar la vida humana y defenderla de aquellas infecciones y enfermedades que origina la incultuCOMO TODAS LAS CIUDADES EUROPEAS: SEVILLA MANTIENE SU MORTA¬ LIDAD. Decenio de 1860 a 1870.—Promedio de. esta etapa, 30,7 de¬ funciones por 1.000 habitantes. « Decenio de 1870 a 1880. — El promedio puede estimarse de 32 por 1.000. Decenios de 1880 a 1890, y de 1900 a 1910. — Alcanza en am¬ bos decenios a 40 por 1.000 de promedio. En 1897 llegó a 48,78 por 1.000. Por viruelas únicamente, 881 defunciones. En el último decenio el promedio alcanza a 35 por 1.000. (1) CUADRO DE DEMOGRAFIA EUROPEA Promedio de mortalidad por mil habitantes durante el quinque¬ nio DE 1907 A 191 I. Madrid. Budapest. Londres. . 14.2 Trieste. Manchester. Copenhague. .... 15,1 Birmingham. . 1 S » 3 San Petersbourg. Amsterdan. Moscow. París. Odessa. Marseille. Berna. Berlín. Zurich. - 1 1 , 3 Hambourg. . « 5, o Bucharest. .... 25,7 Dresde. Roma. Munich. . > 7 . 2 . i 5 » o Cristiania. Leipzig. Viena. La Haya.
— 21 ra (i), Sevilla, ¡triste excepción en este concierto univer* (i) Todas las capitales europeas tenían, hace treinta años, una mortalidad que supera a 30 fallecidos por 1.000 habitantes. (Rochard: Higiene y Sanidad pública ) París ha decrecido en mortalidad de un modo continuo y progresivo. Su cifra de 32 por 1.000 se ha convertido en 17. ¡Cuántas vidas ha ahorrado en vein¬ te años! - Berlín creció rápidamente después del 70: su mortalidad era de 40 por i.000. La ciudad estaba sucia y surtíase en malas condiciones de las aguas del Sprée, que no abastecían sino a ra¬ zón de cuarenta litros por habitante. Hizo las obras higiénicas, alcantarillado, traída de aguas, pavimentos, viviendas, en un plan general de 1874 , que debe ser estudiado en Sevilla. La mortalidad inmediatamente decrece. Hoy ahorra más de cuarenta mil vidas anuales. Su mortalidad es de 14 por 1.000. En el primer año de obras bajó al 26. Sin estas obras de higiene, Alemania no hu¬ biera podido hacer frente a su situación actual. En 1870 venció el maestro de escuela; si ahora vence, deberá su triunfo a la hi¬ giene. — Breslau nos da igual ejemplo: a su plan de obras higiéni¬ cas debe toda su prosperidad. Ha disminuido en una mitad su mortalidad. — Las ciudades como Amberes, Hamburgo, Amsterdan y otras que tenían aguas de sus ríos y las filtran, y sobre esta base desenvuelven sus obras higiénicas, decrecen desde 40 y 39 por 1.000 fallecidos a 20 y 21; y en las épocas de epidemias ofre¬ cen una resistencia extraordinaria a la propagación. Caso típico es Francfort, que ascendió a una mortalidad de 86 por 100.000 habi¬ tantes de tifus solamente. El proyecto de reforma general que terminó en 1890, y que ataca de frente las cuestiones higiénicas, hace decrecer la mortalidad rápidamente, hasta llegar al 17 por 1.000. Esta comprobación se extiende a las grandes ciudades austríacas, italianas y otras que, de treinta años a la fecha, han realizado sus reformas. Londres lucha briosamente contra las di¬ ficultades de su clima y de las malísimas condiciones de su habi¬ tación; no obstante, en pocas ciudades se han visto los resultados sorprendentes de la reforma higiénica como en ésta, y en ninguna se ha estudiado esta cuestión más a fondo. Su bibliografía en este respecto es extensísima. Citaremos, entre las obras que deben ser consultadas para un programa de reformas, a E. Here: L'Admi' nistcatión (Tune grande Ville (Londres).—Sir Y. Simón: English Sanitary Institutions. London, 1897. — Welton Z. A.: England's Re. cent Pcogeess. London, 1911. — R. Donald: The Municipal Year Booh, Animal. London, 1913. — Sir Charles Dilke: Problemsof. Greater Britani. London, 1890. — En estos libros se examinan los gran¬ des problemas de Sanidad, urbanización y policía de las grandes
sal!, mantiene su mortalidad, fluctuante siempre por enci¬ ma de 34 por 1.000 fallecidos, y arrojando un promedio exorbitante que no podemos soportar por más tiempo. Sevilla puede y debe ser una ciudad higiénica. El arte y los encantos que Sevilla atesora la anuncian en el mundo como un pueblo donde el espíritu se recrea; mas esto no basta. Auxiliados por nuesto clima benigno y por las ventajas de nuestro cielo, podemos y debemos hacer de Sevilla un pueblo sano. La Exposición no abrirá sus puertas mientras la ciudad no responda a este dictado. Cuando estén rescatadas talés vidas, que hoy se despilfarran, será ocasión de que nos¬ otros ofrezcamos fiestas y galas. El término medio fisiológico de mortalidad puede oscilar de 17 a 20 fallecidos por 1.000 habitantes. Muchas ciudades europeas registran del 12 al 15 por 1.000. Pasar del 20 no es admisible. Oigamos, a este propósito, al Doctor Laborde: «De aquí para arriba —habla de 20 fallecidos por 1.000 — es pérdida por atraso, por desidia, por abandono de Gobier¬ nos y autoridades; por ignorancia y descuido de aquellos prin¬ cipios y reformas de saneamiento y de policía higiénica, muy conocidos y legislados, a que hoy tan escrupulosa y severamente atienden los Estados verdaderamente celosos de su desarrollo, de su riqueza pública y de su poder; es decir, de su salud, que es el bien supremo y cardinal que sintetiza, mejor que ningún otro, el vigor y la prosperidad de una raza .» En las notas que publicamos puede comprobarse la mortalidad en Europa; y lo más interesante de este estudio no es el dato aislado de su demografía actual, sino el de¬ crecimiento constante y sostenido de esta cifra, que hace ciudades, y hay datos de interés grandísimo que demuestran que los pueblos que no resuelven estos problemas caminan hacia su destrucción y. empobrecimiento. El alcantarillado, los Ultrajes de aguas, la pavimentación, mercados, parques y jardines, han obedecido en Londres a un plan general que dió como resultado una mortalidad de 14 por 1.000; esto es, casi la tercera parte de su demografía del decenio de 1860 a 1870.
— 23 — que en los tres o cuatro últimos decenarios haya dismi¬ nuido el número de fallecidos en una mitad, y en algunas ciudades en dos terceras partes. Estas humanitarias con¬ quistas se hacen mediante la ejecución de obras de sanidad y servicios higiénicos que en Sevilla no se emprenden (i). Es desolador que nuestra ciudad no dé un paso adelan¬ te. En el decenio del año de 1860 al 1870, no obstante la epidemia del 1865, la mortalidad en Sevilla fué de 30 por 1.000. Después hemos ido aumentando. En fechas recientísimas hemos registrado cifras superiores al 40 por 1.000, mortalidad espantable que no puede comprenderse más que en las ciudades de la India, donde las epidemias son endémicas (2). (1) En España, San Sebastián, Madrid, como Santander, Bil¬ bao, Valencia, Barcelona y otras muchas ciudades, han hecho más que Sevilla en sus empresas sanitarias.—Hace pocos días se ex¬ planaba en el Congreso de Diputados una interpelación acerca de la salubridad en Madrid (Noviembre, 1914)» Y se presentaba en tonos recargadísimos la deficiencia de su policía sanitaria. Pues bien, Madrid ha decrecido en su mortalidad considerablemente; hoy no llega al 25 por 1.000 el número de sus fallecidos, y ha rea¬ lizado obras de importancia tal como la dotación de sus aguas, que la hacen aparecer, después de Roma y Marsella, como la ciudad más rica de Europa (116.000 metros cúbicos diarios); sus alcanta¬ rillados, y muy en breve su pavimentación, ya aprobada, comple¬ tarán su aspecto de ciudad moderna.—Según los datos oficiales de todas las capitales de España, únicamente dos alcanzan la morta¬ lidad de Sevilla; todas las demás aventajan considerablemente nuestra /sanidad. (2) A éste propósito pregunta el doctor Pulido: «{Cuánto vale un sevillano?» Y dice, antes de contestar: «Sevilla pierde in¬ debidamente, cada diez años, más de treinta mil individuos, que debieran aumentar su censo, su vida, su riqueza pública, de la cual es elemento esencialísimo el factor de la vida humana. Y esa vida humana tiene un precio.—Charwick—en Londres—decía ya en 1878 que cada obrero inglés vale 5.000 francos. El doctor Faw estimaba en 3.975 cada americano. Paget, en 12.500 francos. Rochard, en 6.000 francos cada francés. ¿Qué valor hemos de cal¬ cular a cada sevillano? {Valdrá menos que un francés, un inglés o un americano? Aun depreciándolo y haciéndolo valer 2.000 pesetas,
— 24 — Nuestra mortalidad en el último decenio sube de 35 por 1.000, apenas aminorada en el último quinquenio (1). Comparada esta cifra con el tipo que consideramos máximo de 20 defunciones por 1.000 habitantes, nos cada decenio pierde más de 60.000 000 Sevilla.» — Es evidente que el doctor Pulido ha querido buscar el efecto en esa cifra para presentar este aspecto de la cuestión; mas ¿qué valen esos millo¬ nes comparados con los dolores, sufrimientos, duelos y amarguras que se extienden sobre un pueblo que soporta tal vergonzosa mortalidad? Y en el orden material, ¿qué responsabilidad enorme no significa detener el progreso, la riqueza, el florecimiento de una ciudad, por una incuria y abandono injustificados? (1) Véase el cuadro estadístico que se inserta a conti¬ nuación: Estado de la mortalidad habida en la capital de Sevilla durante los años de 1894 al 1914 inclusive. Año 1894 N.° de defunciones 5.237 Año 1905 N.° de di funciones 4.961 1895 „ „ „ 5.077 „ 1906 „ „ 5.193 18% „ „ „ 5.627 „ 1907 „ „ 5.6% „ 1897 . 5.895 „ 1908 „ „ „ 4.572 . 1898 .. ., 5.017 1909 „ .. . 5.031 * 5.328 1910 ., ,. „ 4.868 „ 5.100 „ 1911 „ .. „ 5 479 „ 5.489 «. 1912 „ „ „ 5.230 „ 5.004 „ 1913 * 5.535 „ 4.522 „ 1914 „ ., * 5.076 1900 1901 1902 1903 1904 5.325 DATOS ESTADÍSTICOS DE LA MORTALIDAD HABIDA EN SEVILLA EN EL QUINQUENIO DE I9l0 A 1914 Censo de población: 158.287 habitantes. Meses de los años de 1910 1911 1912 1913 1914 1 FnP r o 480 540 425 500 565 '• Febrero. 387 362 386 436 937 \ Marzo.. 416 494 377 488 463 Abril. 458 496 346 478 394 i 438 512 473 495 JI3 / Tumo 434 567 480 599 430 f 374 \ 401 551 424 470 Agosto. 396 4i >9 385 351 374 [ Septiembre. 360 355 508 375 377 [ Octubre. 384 379 463 390 391 \ 423 1 Noviembre . . . . 369 403 456 443 Diciembre. 345 411 507 510 445 TOTALES. . . 4.868 5.479 5.230 5.535 5.076 ; Proporción por mil habitantes. . . . 30‘75 34*59 32*99 34*84 32*06
— 25 — hace ver en dónde está el más urgente y primordial deber del Ayuntamiento (i). Convencidos de la eficacia inmediata de las obras que proponemos; decididos a salvar esas vidas que se pierden, y a mejorar la situación de los que viven sin salud, in¬ fluenciados por la falta de higiene, entramos de lleno en el estudio de las obras de sanidad, que, sin pérdida de mo¬ mento, hay que realizar. Suenan estas consideraciones de un modo desagrada¬ ble en los oídos de muchos sevillanos, que estiman con¬ trario a los intereses de la ciudad difundir estas alarmas. Nosotros, que tenemos el profundo y arraigadísimo con¬ vencimiento de que está en nuestras manos el remedio, decimos:—Sevilla es hoy una ciudad malsana; Sevilla apa¬ rece, por su demografía, en los primeros lugares de España y de Europa; Sevilla malogra anualmente miles de vidas, cuya suerte'está en nuestras manos; Sevilla pierde ener¬ gías, mentalidad, vigor, no tan sólo con las vidas que se van indebidamente, sino con las que viven con poca salud, con perjuicio evidente de la raza y de la economía de nuestra ciudad. Vamos, pues, sin tibiezas ni vacilaciones, a mirar el mal de frente y a proponer su remedio. (i) En Sevilla impera la tuberculosis. Aterra la cifra que esta enfermedad tiene a su cargo. No bajan de 1.000 las vidas que siega cada año. Y es indudable que la intensa propaganda que el Ayuntamiento tiene el deber de llevar a todas las viviendas con medidas de profilaxis, más su propia gestión de policía sanitaria, carece de ambiente, de autoridad y aun de moralidad, mientras no dé el ejemplo el mismo Ayuntamiento resolviendo los grandes problemas higiénicos que están en pie y a su cargo. Esas enfermedades, cuya mortalidad está suprimida en mu¬ chos pueblos europeos, siguen triunfando entre nosotros. Y aparte la mortalidad, ¿qué bajas temporales se registran en los centros obreros y fabriles por enfermedades colibacilares e infec¬ ciones múltiples?
— 32 — análisis y las opiniones de los técnicos nos dan noticias alarmantes. Según el doctor Hausser, las aguas, poco tiempo después de su salida de Alcalá, por influencia de las propias plantas que en el acueducto se crían, por las substancias orgánicas que hasta allí llegan, por la influencia directa de la mano del hombre en un acueducto cuya vigilancia no está garantida, pierden sus cualidades y dejan de ser las ricas aguas potables de su origen. En 1903, el contrato establecido entre el Ayunta¬ miento y la Empresa abastecedora obligó a ésta a sanear el trozo de acueducto que pasaba por debajo de Alcalá. Antes de esa fecha, las lumbreras, las filtraciones y las servidum¬ bres que tenían esas aguas, a donde iban a parar otras su¬ cias, detritus de retretes y los residuos de fábricas y moli¬ nos, hicieron decir al doctor Cantero, al doctor Pulido y a cuantos estudiaron esas aguas, QUE ERAN UN PELI¬ GRO DE MUERTE. Después estas condiciones han me¬ jorado en este punto, pero no se han garantido, ni mucho menos, las condiciones de esas aguas en su largo recorrido hasta Sevilla. Y llega el tercer momento, cuando ya en Sevilla co¬ mienza su distribución por la ciudad, y, al estudiar las condiciones de esas cañerías, es cuando el ánimo queda suspenso y nos parece inverosímil que este daño pueda consentirse por más tiempo. «El subsuelo de Sevilla es un depósito inmenso de inmundicias, lecho miasmático, origen de múltiples enfer¬ medades.» «Por este lecho, en encantadora fraternidad con las cañerías de Santa Lucía, existe un cambio de productos mantenido a través de los siglos con amoroso empeño por los sevillanos.» «Estas tuberías, que se encuentran en estado deplorable, construidas casi todas de barro en tiempos an¬ tiguos, atormentadas por los trabajos en el subsuelo y por reparaciones imperfectas; obstruidas en muchas partes por los depósitos calcáreos, que en ocasiones llegan a cegarlas totalmente, ofrecen las mayores facilidades para filtraciones
— 33 — y absorciones, como las comprobadas por Webel en Stxasburgo, consistentes en que, cuando dos líquidos están se¬ parados por un tabique, si uno de ellos está en movimien¬ to, el otro va hacia él.» No hay que atenuar la verdad. En Sevilla las aguas de Santa Lucía son un atentado permanente a la salud pública. «Las aguas de lluvia, después de haber lavado los te¬ chos, los patios de las casas, los suelos de las plazas y calles, recogen todas las materias putrescibles que encuentran a su paso, se juntan por los intersticios y por las porosidades del subsuelo con las aguas residuales de pozos, atarjeas, de¬ rrames de las industrias, fugas de gases, etc., formando ese hervidero donde viven, se desarrollan y multiplican, los gérmenes infecciosos, los bacilos tíficos, las fermentaciones orgánicas; y sobre este lecho, sometidas a las leyes de la exomosis y endomosis, descansan unas defectuosas cañe¬ rías de barro que distribuyen unos metros de agua de Santa Lucía.» (r) ¿A quién puede extrañarle, después de esto, que los Sres. Seras y Pesset hallan encontrado bacilos de Hebert en esas aguas, y que por todos los higienistas hayan sido proclamadas como una gravísima lesión para la sanidad de la ciudad? Este mal no es de hoy, es bien añejo, y tuvo siempre tan grande o mayor gravedad; y sin embargo, hasta hoy no se ha presentado ocasión propicia al Ayuntamiento para resolverlo de plano. Diré por qué. Mientras Sevilla vivía muerta de sed, sin resolverse a filtrar las aguas del Gua¬ dalquivir, y sin encontrar solución alguna, era imposible hallarla para este problema de Santa Lucía, cediéndolas a una Empresa a la cual se atribuía la causa de la escasez en el abastecimiento. Resolver el problema sustituyendo las cañerías de ba¬ rro por otras de hierro, a cuenta del Ayuntamiento, era en¬ tonces, y continúa siendo hoy, económicamente imposible. (i) Pulido, Hauser, Geray. 3
— 34 — Mas las circunstancias varían respecto al primer as¬ pecto de la cuestión. Sevilla aumentará, en fecha muy pró¬ xima, su caudal de aguas en condiciones higiénicas, y, para ese día, ha de tener resuelto este problema la ciudad. Ha sido, y es, grave dificultad para resolverlo las cspecialísimas participaciones que en estas aguas tienen los sevillanos. Unos, en libre disfrute; otros, como censualistas; muchos, como arrendatarios, todos refieren sus derechos a medida realmente desconocida: LA PAJA DE AGUA. Si sumamos los derechos que a 'este tenor existen, ten¬ dremos mucha menor cantidad de agua que derechos se obsten tan; así es, que el primer paso habría de ser cubicar las aguas para cada partícipe, buscando la solución en la cantidad que cada uno disfruta actualmente. Teniendo ya un punto de partida, caben dos solucio¬ nes: Una, que el Ayuntamiento sanee esa distribución de aguas, cambiando las cañerías dentro de Sevilla, constru¬ yéndolas de hierro para reemplazar las de barro y hacien¬ do las obras necesarias en su curso desde Alcalá y en las minas mismas. Ya hemos dicho que la reputamos econó¬ micamente imposible. Otra, que ¡as entregue en Alcalá a ¡a Empresa de Aguas para que ésta las conduzca y las distribuya en sus cañerías, perfectamente higiénicas y exentas de todo peligro, y coloque en casa de cada vecino la cantidad de agua equivalente a la que disfrutaba, con o sin presión, según quiera o no abo¬ nar esta diferencia el que ha de recibir el agua. Sin perjuicio alguno, habría de tener el vecino de Sevilla la enorme ven¬ taja de servirse de aguas sanas y exentas de peligro, en vez de aguas enexceso peligrosas. Esta es la solución que pro¬ ponemos. ¿No la aceptan los vecinos de Sevilla que se con¬ sideran copropietarios con el Ayuntamiento? Pues bien, esos vecinos, en la participación que les corresponda, deben hacer frente a esas obras que la salud pública exige, y el Ayuntamiento hará el presupuesto de gastos y el de ingresos, con el reparto equitativo a que haya lugar. No hemos estudiado el importe de esta nueva cañe-
— 35 — ría de hierro que distribuya las aguas de Santa Lucía por la ciudad, porque nos parece absurdo que en Sevilla haya tres instalaciones con sus redes independientes: la de agua del río, la de Alcalá de la Empresa Abastecedora y la de Santa Lucía. Que existan dos, separando las aguas po¬ tables del río y las de Alcalá, es ya un lujo extraordina¬ rio que podemos observar en muy pocas capitales; y, á más de esto, gastar millones para llegar a una tercera ins¬ talación para conducir un máximum de 5.000 metros de agua, pudiendo hacerlo por cañería ya existente, es absur¬ do; pero más absurdo es no hacer nada y contraer una responsabilidad que crece por días a medida que las hoy infectas aguas de Santa Lucía van dando contingente a las enfermedades y a la demografía. No puede existir una ciudad higiénica sin alcantari¬ llado. En Sevilla se demostró, con verdadera riqueza de datos, esta afirmación en vísperas de acometer tal reforma la Empresa de saneamiento que hoy explota dicho servicio. Lo que oímos entonces a las eminencias médicas (1) y todo lo que sucesivamente hemos ido conociendo, nos de¬ muestra lo absurdo e intolerable que resulta un alcantari¬ llado limitado a determinadas zonas, dejando sin servicio a una gran parte de la ciudad. Tenemos, pues, el conven¬ cimiento de la necesidad; lo que no hemos llegado a tener es alcantarillado. Hoy están en explotación dos zonas, de las cuatro de que consta el proyecto. Ya decíamos que son inseparables estos problemas del agua, del alcantarillado y del pavimento. El agua es el mejor amigo de un pueblo si encuentra su complemento en la alcantarilla higiénica; en caso contrario, se torna en (1) Han estudiado esta cuestión en Sevilla los Sres. Laborde y Pulido. 4.° El Alcan¬ tarillado.
— 36 — el peligro más temible para una ciudad. Fuera peferible seguir muertos de sed, sin hábitos de limpieza, baldeos, sin parques ni jardines, sin defensas contra el fuego, sin agua, en una palabra, que vaciarla en el subsuelo de Se¬ villa para no darle una salida corriente. Después de resuelto el primer problema del abasteci¬ miento de agua, el segundo se impone con abrumadora realidad. Otra cosa sería una burla sangrienta e intolerable a Sevilla. Hay que completar y normalizar el servicio de alcan¬ tarillado. Y cualquiera que sea la solución que el Ayuntamiento adopte, tendrá que descansar en estas bases: 1. a La conexión forzosa. 2. a La terminación de las obras complementarias en las zonas i. n y 2. a , estimadas en 400.000 pesetas. 3. a La construcción del servicio de alcantarillado en las zonas 3. a y 4. a , presupuestadas en 1.600.000 pe¬ setas. 4. a La depuración de las aguas residuales antes de su versión al río. Existen dos proyectos que, en nuestro con¬ cepto, no son completos. Presupuesto aproximado, pesetas 1.500.000. 5. 0 La canalización en Triana, que no tiene aún proyecto. 6. a La reducción de las tarifas. Tres soluciones de concordia entre el Excmo. Ayunta¬ miento y la Compañía Sevillana de Saneamiento y Urbani¬ zación, que concluyan con la insostenible situación actual, liemos de proponer, sin ocultar que, en nuestro concepto, la más conveniente es la que indicamos en segundo lugar, que consiste en la municipalización del servicio, adquiriendo el Ayuntamiento la red ya construida y ha¬ ciendo por su cuenta los trabajos restantes. Por primera vez empleamos en este trabajo la palabra municipalización, y, aunque rápidamente, queremos fijar
— 37 — este concepto, porque no siempre se le concede su verda¬ dero significado y alcance. Empecemos por decir que los ingresos que las muni¬ cipalizaciones pueden originar a los Ayuntamientos han de transformar su sistema tributario, y están siendo, y han de ser, el fundamento del Municipio nuevo (i). Merece un punto de meditación este aserto, que pone delante de nuestros ojos uno de los más interesantes as¬ pectos de los problemas económicos municipales (2). Todos los tratadistas modernos convienen en clasificar los ingresos ordinarios de los Ayuntamientos en dos gran¬ des grupos: en ingresos originarios, o de derecho privado, que son aquellos que obtienen los Ayuntamientos de sus bienes propios, de sus propias explotaciones, servicios y municipalizaciones; e ingresos de derecho público o deri¬ vados, que son aquellos que se obtienen mediante contri¬ buciones, tasas, arbitrios e impuestos, y entre éstos el de Consumos, por ejemplo. Ahora bien, no tiene otra legitimidad el ingreso de un Ayuntamiento que la legitimidad del gasto; para cu¬ brir este gasto legítimo, han de contar primero los Ayun¬ tamientos con sus ingresos propios, esos que constituyen el primer grupo de la clasificación, que, como ya hemos dicho, son sus rentas, sus servicios, sus municipalizacio¬ nes; y luego, agotados éstos, para cubrir el déficit, podrá acudir a los tributos obtenidos o repartidos entre el ve¬ cindario, tales como arbitrios, contribuciones, tasas e im¬ puestos. De esta somera explicación se desprende fácilmente que el único camino de concluir con las exacciones de ca¬ rácter de impuestos, llámenseles Consumos o sustitutivos t o como se quiera, es el de fortalecer los ingresos propios de los Ayuntamientos, y, entre ellos, los que se obtienen por las municipalizaciones. (1) Véase el discurso de Giolitti en el Parlamento italiano, sesión del 11 de Mayo de 1911. (2) Flora.—Municipalizaciones de servicios.—Bachi.
— 38 — Si actualmente el Ayuntamiento de Sevilla fuese due¬ ño del gas, de la electricidad, de los tranvías, del alcanta¬ rillado, ¿no obtendría, con los beneficios que estas Empre¬ sas reparten, ingresos suficientes para no gravar la carne ni ninguna otra materia de primera necesidad? Este es el camino del nuevo Municipio; y 'hay que advertir que el carácter vigoroso que ha conservado el Municipio inglés lo debe exclusivamente a sus bienes propios, que lo han puesto a cubierto de esa anulación en que hoy viven los de los países latinos, tutelados y absor¬ bidos por el poder central. Para fijar la naturaleza de estas municipalizaciones hay que apreciar la diferencia esencial que existe entre la municipalización directa o económica y la municipaliza¬ ción industrial (i). Es la primera la que realizan los Ayun¬ tamientos produciendo los bienes consumidos por el mis¬ mo o los servicios que les son propios; por ejemplo, limpie¬ za, riegos, imprentas, extinción de incendios, construcción de paseos y caminos municipales, etc., etc. La segunda tiende a la concurrencia con los productores privados; esto es: produce y vende, no sólo para el consumo del Ayunta¬ miento, sino para todos sus vecinos. Esta última, que es la verdadera municipalización, es la que en estos últimos tiem¬ pos ha adquirido enorme importancia en los grandes Mu¬ nicipios urbanos de Europa occidental y aun en América. Con este sistema se han obtenido considerables ingresos para los Ayuntamientos que lo han aplicado a las conducciones de aguas, alcantarillado, gas, electricidad, panificación, segu¬ ros, farmacias, lecherías, cantinas, baños, a los Limosos Mon¬ tes de Piedad de Francia y Bélgica (2).-Los Bancos popula¬ res de Alemania, Catania con sus panaderías, Rímini con sus molinos y Venecia con sus exhibiciones, nos dan ejemplo de municipalizaciones modernas (3), entre las cuales pu* (1) Montemartini: Teoría déla Municipalización. (2) Flora: Ciencia de la Hacienda, tomo II, pág. 183. (3) Bachi: Municipalización de servicios públicos.
~ 39 — diéramos citar, como caso típico, la Exposición Hispano Americana en Sevilla. La índole de este estudio no nos permite ir más lejos; pero no terminaremos esta digresión sin decir que la mu¬ nicipalización es, teórica y prácticamente, ventajosísima a la comunidad y a la entidad reguladora por estos tres gran¬ des principios: 1. ° Evita dañosos monopolios privados de las grandes Empresas, puesto que, siendo necesario mover grandes capitales, se imponen las formas monopolísticas en las ex¬ plotaciones de aguas, alcantarillado, alumbrado, etc. 2. ° Evita sofisticación de algunos productos, y, en general, mejora el servicio, defendiéndolo de las dificulta¬ des de la excesiva concurrencia. 3. 0 Evita el encarecimiento del servicio, y el margen de ganancias queda en beneficio indirecto del propio con¬ sumidor. Y es claro que no miramos más que el aspecto finan¬ ciero de la municipalización, dejando, por no tener aquí encaje, el estudio de las inmensas ventajas que en su aspec¬ to social y político producen en la comunidad. Municipalizar un servicio no significa entregarlo a una administración exclusivamente municipal; no significa po¬ ner a su frente empleados municipales. Craso error que no necesita refutación. La garantía que presta el erario muni¬ cipal, a donde vienen a liquidarse los servicios municipalizados, y la inspección del Ayuntamiento, permite dejar al frente del mismo, o de los mismos, una gestión, una direc¬ ción llevada por personas que no tengan carácter munici¬ pal. No pocos intentos de municipalización lian fracasado por este concepto erróneo del principio. Cuanto queda dicho justifica nuestra opinión del todo favorable a la solución del alcantarillado, mediante la mu¬ nicipalización de este servicio. Y, dicho esto, veamos las tres resoluciones /que pue¬ den concluir satisfactoriamente el conflicto actual del al¬ cantarillado:
— 4 o PRIMERA SOLUCION Continuación de la actual Compañía de Sa¬ neamiento El Ayuntamiento ofrece a la Empresa Sevillana: i.° La conexión íorzosa. 2. 0 Garantizar una renta del 5 por 100 al capital total invertido por la Empresa. El Ayuntamiento exige: i.° Que en el período de dos años termine las obras complementarias de las zonas 1. a y 2. a 2.0 Que se lleven a cabo las obras completas de los trozos 3. 0 y 4. 0 en un período máximo de cuatro años. 3. 0 Que, en el plazo de un año, presente la Empresa al Excmo. Ayuntamiento un proyecto, conforme a los per¬ feccionamientos modernos en la materia, de depuración de las aguas residuales; y que, una vez aprobado por el Ayuntamiento, se realice en el término de dos años. 4. 0 Que, en el mismo espacio de tiempo, se presente por la Empresa un proyecto de canalización de Triana, cuya realización habrá de llevarse a efecto en el término de tres años; y 5. 0 Si el interés que la Empresa Sevillana obtenga del capital supera del 6 por 100, se obliga ésta a reformar las tarifas hasta limitar las ganancias a esta propoación.
— 4 1 — SEGUNDA SOLUCION Municipalización del servicio El Ayuntamiento adquiere la red construida en estas condiciones: i. a El Ayuntamiento otorgará una escritura, obli¬ gándose con la Empresa a lo siguiente: i.° A entregar anualmente, a la representación de los accionistas, la cantidad que represente la décima parte de la amortización convenida del capital social y de los intereses que se estipulen. 2. 0 Las acciones actuales del Alcantarillado serán estampilladas por el Ayuntamiento. Se amortizarán en diez años por el 8o por ioo de su valor nominal. Devengarán el interés anual del 6 por ioo de su valor nominal. 3. 0 Hasta no llegar a la amortización total y pago de intereses del capital de la Compañía, quedará al frente del Alcantarillado la dirección técnica actual, que secun¬ dará las órdenes del Ayuntamiento, como verdadero pro¬ pietario del servicio. 4. 0 Esta Dirección técnica está obligada a desenvol¬ ver los proyectos que el Ayuntamiento acuerde en orden a la ampliación o reforma del actual alcantarillado (1), y podrá ser removida por el Ayuntamiento ante causas su¬ ficientes para justificar esta medida. 5. 0 El Ayuntamiento declarará la conexión forzosa y prepara la reforma de los tarifas actuales. (1) Con la formación de proyectos y realización de trabajos ya enumerados.
- 48 - La obra, pues, en Sevilla ha de ser varia. Proponemos la colocación de 240.000 metros de pavimento nuevo. Lle¬ var adoquinado a muchas calles de los extremos y estable¬ cer en algunas rondas el macadán regado de petróleo. Después de esto, el problema queda definitivamente resuelto, y a poca costa seguirá el Ayuntamiento comple¬ tando su obra; y a medida que la Compañía de Aguas y la de Alcantarillado vayan saneando el subsuelo y llevando el agua, principio y fundamento de toda higiene urbana, se irán cubriendo esas calles con pavimentos como espejos que consoliden la sanidad de la ciudad y le den ese her¬ moso aspecto que admiramos en los pueblos modernos. Y todo esto deberá hacerse con una condición previa, necesaria, indispensable: una Empresa de pavimentación que, domiciliada en Sevilla, responda, durante un mínimum de veinte años, de su conservación. No nos cansamos de repetir esta indicación (1). En los estudios adjuntos podemos ver los presupues¬ tos y extensión de esta obra. En ellos hemos anotado algu¬ nas proposiciones que hasta nosotros han llegado, y hace¬ mos una ligera reseña de pavimentaciones en España. El estudio de las calles, plazas, plazuelas, rondas y avenidas de nuestra ciudad, lo encontramos con toda pre¬ cisión en la notable Memoria que el Sr. Izquierdo, inge¬ niero municipal, ha presentado al Ayuntamiento acerca de la pavimentación en Sevilla. Con la mayoría de sus opinio¬ nes estamos de acuerdo, y consideramos una labor me¬ mísima la realizada por este distinguido ingeniero de ca¬ minos, canales y puertos. (1) La nueva pavimentación en Madrid nos ha de proporcio¬ nar datos preciosos, y tal vez los medios de traer a Sevilla, con grandes economías, elementos de pavimentación implantados allí.
— 49 — PRES U P U E S T O S RESUMEN DE LA SECCIÓN 1. a DEL PROGRAMA Abastecimiento de Aguas. (A) PESETAS Ampliación en el servicio contratado. . . (I) Reforma en la conducción de Santa Lucía. Alcantarillado (B) Adquisición de la red actual. 2.025.000 \ 0 Ampliación de zonas.1.600.000 ( o Obras complementarias. 400.000 i S Obras de depuración.1.500.000 ) iri Pavimentación (C) 240.000 metros de pavimento, a 15 pesetas uno, comprendido el sostenimiento. . . . 3.600.000 9.125.000 (i) Estos dos primeros epígrafes figuran sin cifras por las razones siguientes: Respecto al primero, hemos propuesto y razonado la inversión de 500.000 pesetas, pero no hemos querido consignarlas en el Programa-Resumen por estimar que la iniciativa corresponde al Ayuntamiento, y por nuestra parte no hemos llegado a otra cosa que a llamar la atención de los señores Concejales para tener dere¬ cho, el día de mañana, a decir que propusimos la manera de evitar una lesión a los intereses del Municipio. El segundo epígrafe no lo ciframos, porque nos parece absur¬ do ir a esta obra de una nueva canalización, pero dejamos el enun¬ ciado del problema mantenido en el epígrafe. Es inexcusable de¬ ber del Ayuntamiento el resolverlo, y ya hemos expuesto nuestra opinión acerca del modo de conseguirlo. 4 3á
— SI — CAPITULO IV Segunda Sección del Programa OBRAS DE HIGIEN E PÚBLICA Alimentación. (A)—Mercados. — Mercados de verduras y frutas.—Mercados^ nuevos.—Re¬ formas en los Mercados antiguos.—Mercados reguladores. — M a taderos. — L i m p i e z a pública. (B)—Parque central.—Parque vaciadero y crematorio.—Vigilancia e inspección. (C) — Tenencias de alcaldía.—Retenes.—Farmacias. —Cuartelillos de la Guardia Civil. — D i s p e n s a ¬ rios.—Casas de Socorro.—Oficinas.—Dispen¬ sario de higiene. Resueltos por el Ayuntamiento esos grandes proble¬ mas, en los que descansa la salubridad de Sevilla, necesita completar su obra organizando servicios de policía urbana, creando elementos que no existen, perfeccionando otros incompletos, acometiendo, en una palabra, esos empeños que son indispensables para la higiene y el ornato de la ciudad. Sin estas reformas la obra anterior se pierde, porque en este Programa están de tal modo enlazadas unas obras con otras, que, prescindir de alguna, equivale a romper la armonía y la unidad del conjunto. En esta sección nos toca estudiar tres grupos de obras, referentes a los servicios de ALIMENTACIÓN, de LIM-
Mercado de verduras y fru¬ tas. — 52 — PIEZA PÚBLICA y de VIGILANCIA URBANA E INS¬ PECCIÓN HIGIÉNICA DE LA CIUDAD. ALIMENTACION Nada más intimamente ligado con la higiene que los servicios que a la alimentación de un pueblo se refieren; y en este apartado importantísimo han de figurar, en primer término, los servicios de MERCADOS Entre las innovaciones que hay que realizar en esta materia, aparece, como evidente necesidad, la de construir un Mercado para entradores de verduras y frutas. Hoy se hace este servicio en dos grandes naves del Mercado Central de la Encarnación, y allí, tiradas por los suelos, verduras y frutas se ponen en contacto con toda clase de suciedades. De otra parte, la contratación de estos artículos, la llegada y salida de los mismos, la distribución a los demás mercados, se hace hoy con evidente quebranto para los intereses de todos. Son, pues, razones de higiene, de orden, de economía y de conveniencia, las que aconse¬ jan la construcción de este Mercado. Todas estas razones las tuvo en cuenta el Excelentísi¬ mo Ayuntamiento cuando acordó realizar esta mejora, y, a este efecto, mandó hacer un proyecto, concluido el año de 1893, y suscrito por el arquitecto Sr. Gallego Millán, cuyo costo total ascendía a 181.201*63 pesetas. Este proyecto, reformado después, fué presupuestado en 200.000 pesetas. El lugar de su empozamiento ha de ser el que hoy ocupa el Matadero de reses en la Puerta de la Carne. Allí
— 53 — han de ir otras instalaciones municipales. Debemos hacer constar que el Sr. Tala vera tiene presentado un antepro¬ yecto, verdaderamente interesante y completo, con relación a un Mercado general emplazado en este sitio. Este proyec¬ to abarca un Mercado de entradores y un Mercado general, y está sometido al estudio de los señores Concejales. A más de éste de entradores que acabamos de citar, es preciso construir tres Mercados nuevos. Nada hay tan peligroso como marcar caprichosamente el lugar donde haya de construirse un Mercado, ni nada tan necesario para el Ayuntamiento como ir detrás de la costumbre ya creada y de la necesidad existente, para convertir en Mercados aquellos sitios en donde vemos aglo¬ merados hoy, en inaceptables condiciones, los artículos de comer, las más veces expuestos sobre la misma acera, otras sobre mesillas acomodadas a la entrada de las casas, siem¬ pre dando una impresión de zoco marroquí. Esta costum¬ bre sevillana debe desaparecer, y, para ello, es preciso que esos diseminados vendedores tengan sitio adecuado para llevar sus mercancías. Estos Mercados modernos, extraordinariamente sen¬ cillos, construidos a base de hierro y cemento, asequibles a fáciles baldeos y con superficies tersas que se limpian totalmente, no son caros. Los tres nuevos que se proyectan aquí han de ser pequeños y sencillos. Uno, en la misma Puerta de la Carne; otro, en el sitio más próximo al Posti¬ go del Aceite; y el tercero debe ir a buscar las nuevas urba¬ nizaciones. Para el primero es lugar adecuado el que tene¬ mos indicado del Matadero actual; para el segundo, después de cedidos por el Ayuntamiento terrenos que allí existían, Mercados nue¬ vos.
Reformas 011 los Mercados actuales. — 54 — tal vez no haya otra solución que rehacerlo en el mismo sitio donde hoy tan imperfectamente lo encontramos. El presupuesto de los tres asciende a 450.000 pesetas (1). El de la Plaza de la Encarnación ha venido modifi¬ cándose y mejorándose constantemente. De persistir el Ayuntamiento en su propósito de abrir una vía que, par¬ tiendo de la Universidad, atraviese la Plaza de Abastos y llegue a la calle Imagen, no debe ser nunca de un ancho superior a diez metros, pues, de otra suerte, equivaldría a destruir este Mercado. En nuestro concepto, hay que pesar las ventajas y los inconvenientes, una vez más, antes de abrir esta vía. En las naves donde están hoy los entradores de verduras, al salir éstos de allí, deben instalarse los pues¬ tos levantados del centro. Éstos, que necesariamente se cerrarán en bastante número (unos 28 puestos), al abrir las calles y las cancelas que incomunicarían ambos lados de la plaza, dejándola dividida en dos, representan un gasto de consideración para el Ayuntamiento, sin que actualmente exista un presupuesto detallado de lo que esta obra pueda importar. Los datos que el señor Arquitecto municipal ha podido adelantar son los únicos que hemos podido tener presentes al hacer estos cálculos. La renta, por años, de los puestos que tendríamos que suprimir alcanza la cifra de 20.000 pesetas, y la capitalización supone unas 400.000. Como no damos por sentado la necesidad de estas obras, no las incluimos en el presupuesto, pero consigna* (1) Incluimos detalles de estos presupuestos en la carpeta destinada a estos datos.
— 55 “ mos el detalle, para que, si el Ayuntamiento se decide a realizarla, aumente en esa cifra esta partida. En el SiCercado de Triana nada le toca que hacer al Ayuntamiento porque toda la propiedad pertenece a parti¬ culares. Por el contrario, en el SCercado de la Feria, después de terminada la nave que actualmente se ha agregado, es indispensable construir otra más, porque es a todas luces insuficiente el espacio de que allí dispone el Mercado. No existe terreno municipal de que disponer, yes indispen¬ sable expropiar, o adquirir directamente, algunas casas para construir esta nave. Tenemos, pues, que presupuestar, so¬ bre el gasto de la nave misma, el de la adquisición de estas casas. Tomando terrenos de la plaza de Calderón y de la calle Amargura, la obra sería más económica, y suficientes las 200.000 que presupuestamos. Dejemos consignado que no hay gasto más útil que este de los Mercados, porque son fuente de ingresos para los Ayuntamientos; pero es necesario que, decidida la Cor¬ poración Municipal a evitar las ventas abusivas en las calles, convertidas hoy en Mercados, se disminuyan los arbitrios por instalación de puestos, revisando, al efecto, las tarifas hoy existentes. El Ayuntamiento, en esta materia de Mercados, debe hacer otra innovación: crear los Mercados reguladores de la leche y del aceite. liemos seguido, paso a paso, las vicisitudes de las alMercados re¬ guladores.
— — hóndigas municipales y de las tahonas de igual clase, y aunque en algunas capitales dieron resultados Utilísimos, no nos atrevemos aún a aconsejar el sistema con toda su amplitud; pero sí proponemos, como mucho más sencillo, el de regular el precio de la leche y el aceite con puestos reguladores. En la Ley de 24 de Julio último se desgrava el aceité y la leche; pero esta merma, de cerca de un millón, en los ingresos municipales, se perdería por completo para el consumidor si el Ayuntamiento no crea esta institución, encaminada a evitar que el intermediario se lucre con toda la ventaja de la desgravación. El Ayuntamiento, en todos los Mercados públicos, pondrá un despacho de leche y otro de aceite, a los precios que deban regir en el Mercado, con la rebaja que por la desgravación le corresponde. Se surtirá de estos artículos comprándolos directamente a los productores, y extenderá o disminuirá su venta a medida que vaya regularizando el precio de los mismos. La pureza de la leche y la buena calidad del aceite estarán garantidos por los técnicos higie¬ nistas. El peso exacto será otra garantía. En caso de concurrencia excesiva a estos Mercados, el Ayuntamiento dará unos volantes de preferencia para ven¬ der en primer término la leche destinada a la alimentación de los niños y de los enfermos. El aceite será igualmente vendido con preferencia al elemento obrero, y facilitando las cantidades que le sean pedidas (con las debidas garantías que el Ayuntamiento señalará) a las Cooperativas de con¬ sumo de las sociedades obreras. En una palabra, el Ayun¬ tamiento consignará en su presupuesto ordinario una can¬ tidad suficientemente holgada para estas adquisiciones, y otra idéntica en los ingresos para el resultado de la venta, y se propondrá que estos beneficios, directamente buscados para las clases obreras y para los niños y los enfermos, no sean, como siempre, acaparados y sustraídos por los inter¬ mediarios.
— 57 Afecta de manera capitalísima a h alimentación este servicio, que Sevilla ha resuelto con verdadero lujo. El edi¬ ficio del Matadero es magnífico, no obstante observar en su construcción algunos errores de cálculo, de los cuales no es ocasión de hablar ahora. Mas existiendo esta soberbia cons¬ trucción, preguntamos:—¿Dónde está el proyecto para mon¬ tar los múltiples servicios? ¿Dónde el de máquinas comple¬ mentarias? ¿Dónde el material moderno y adecuado?—No cabe dudar que tan importante como el edificio es el tec¬ nicismo de sus servicios internos, y, en nuestro concepto, la implantación de los mismos, en forma proporcionada a la grandiosidad de la construcción, requiere un presupuesto no despreciable y un aprendizaje especial (i). En este punto Sevilla no tiene nada hecho. El proble¬ ma de su limpieza está íntegramente en pie. Iguales procedimientos tenía la. ciudad hace sesenta años que hoy. Los mismos vaciaderos sobre las históricas murallas (2); las mismas escobas, perezosas y tardíamente (1) A la vista tenemos descripciones de los Abattoirs de Pa¬ rís y otros suizos, con detalles de sus servicios. Parece lo más conveniente que el Ayuntamiento hiciera venir un especialista en este ramo y llevara a su presupuesto ordinario los gastos necesa¬ rios para su completa organización. De este modo podrá tener un Matadero modelo. Adjunto, entre los planos, aparece un apunte de lo que ne¬ cesariamente ha de implantarse en el nuevo Matadero. (2) Ya en prensa esta Memoria, hacemos la justicia de aplaudir la gestión del Ayuntamiento, que ha suprimido este va¬ ciadero. Mataderos. Limpieza pú¬ blica.
-M - res de familias en inmundos rincones llenos de humedad, sin lograr que jamás llegue la luz a sus cuchitriles. Los cortos jornales o salarios se ven asediados por el casero. Mucha parte del trabajo obrero, que debia ir al alimento, se lo lleva la habitación, y sobre obreros mal comidos hacen fácilmente mella los infinitos gérmenes que con él convi¬ ven en esas habitaciones malsanas que caracterizan la vi¬ vienda obrera. Ante el triste convencimiento que poseemos de esta realidad, hemos condenado como inmoral el inquilinato en Sevilla, que añadiría caracteres de mayor gravedad a este problema pavoroso. De dos maneras puede acudir el Ayuntamiento a su remedio: 1. a Construyendo directamente casas para obreros. 2. a Facilitando su construcción con ventajas, y sub¬ venciones que resulten más eficaces que las determinadas en la Ley de casas baratas; y en las ya construidas, obli¬ gando al propietario a modificarlas, o haciendo directamen¬ te el Ayuntamiento las mejoras por administración y por su cuenta. Este primer sistema de acudir a la necesidad lo acep¬ tamos en el Programa. La casa de un piso con un pequeño jardín, o patio, de desahogo, es la casa preferida en Sevilla por el obrero. El lugar de su construcción debe ser en los primeros terrenos que adquiera el Ayuntamiento en la Cruz del Campo, y, de este modo, podrá invertir la cantidad ín¬ tegra en construcción sin distraer cantidades para el pago de solares. Además, en esos terrenos de incipiente urbani¬ zación tiene el obrero aire puro y sol para desquitarse del tiempo que anteriormente vivió en las tinieblas. Si quiere el Ayuntamiento una estadística curiosa, ofrezca con preferencia esas habitaciones a las familias que no vean la luz del sol en la actualidad, y llegarán en¬ tonces centenares de obreros pidiendo esta compensación. Una barriada obrera, según presupuesto que en otro lugar detallamos, puede importar 250.000 pesetas. Sevilla,
— 65 — para estos cálculos, tiene el altísimo ejemplo que le ofrece el Real Patronato, en cuyas construcciones hay muchos aciertos que imitar. Mas este esfuerzo aislado no puede modificar esen¬ cialmente los términos del problema. El Ayuntamiento tiene que estimular estas construcciones levantando todo arbitrio sobre las mismas, llevando elementos de urbaniza¬ ción a quien los pida con este objeto y dedicando 50.000 pe¬ setas anuales a premiar o subvencionar estas edificaciones. Mas esta no es labor de un sólo presupuesto, sino de muchos consecutivos, y, por esta razón, hay que llevar al pre¬ supuesto ordinario este problema, resolviéndolo mediante una reglamentación especial que el Ayuntamiento acuerde. A la Reforma llevamos 250.000 pesetas. Este será el punto de partida; el segundo trabajo debe venir en se¬ guida, y, para estimularlo, presentamos, por separado, un proyecto de reglamento. Al mismo tiempo, nada más eficaz que la gestión perseverante del Ayuntamiento, obligando a reformar a los propietarios sus casas anti¬ higiénicas (1). Contra la pasividad del propietario procede la acción del Ayuntamiento, haciendo las modificaciones a su cuenta. De este modo se hicieron, durante una corta etapa, numerosas obras de higienización en Sevilla, y fué lástima grande que esta gestión no continuara. Ineludible deber es el del Ayuntamiento de transfor¬ mar estos centros donde se instruye la niñez. Desgraciadamente muchos locales de Escuelas en Se¬ villa son en extremo deficientes, y ya que la Ciencia 'ha preconizado la construcción de Escuelas con medios y sistemas tan económicos, no queda a nuestra iniciativa más que consignar el importe de cada grupo. Escuelas. (1) Constituye otra medida eficaz en esta materia la de no aprobar el Ayuntamiento planos de obras nuevas ni de reformas en las viviendas sin el V.° B.° de la Inspección Provincial de Higiene.
— 66 — La instrucción técnico-higiénica relativa a la construc¬ ción de Escuelas de 28 de Abril de 1905 desciende hasta el menor detalle para explicar la forma y manera de hacer estas construcciones. Además, debemos tener en cuenta la subvención que el listado ofrece para estas obras, y, con todo ello a la vista, consideramos que cinco grupos de Escuelas pueden importar 500.000 pesetas. La inversión de estos fondos está por demás justifica¬ da, porque, al mismo tiempo que resuelve el Ayuntamiento un importantísimo problema, economiza los alquileres que hoy paga por algunos inaceptables locales destinados a Es¬ cuelas públicas. El arquitecto municipal, Sr. Talavera, ha estudiado una fachada y construcción de Escuela, dentro de las pres¬ cripciones legales, que aceptamos como modelo. Estos cinco grupos de Escuelas deberán ser construi¬ dos, a ser posible, en los sitios siguientes: Chapina (Triana), calle Oriente (terrenos del Maestrescuela), Humeros, San Lorenzo y Salvador. El Ayuntamiento tiene acordada la construcción de la primera de dichas escuelas; así es que, en este punto, como en muchos otros, representa el presupuesto de la reforma una gran economía para el presupuesto ordinario del Ayun¬ tamiento. PRESUPUESTOS RESUMEN DE LA SECCIÓN TERCERA OBRAS DE ACCIÓN SOCIAL Y DE CULTURA PESETAS Barriada obrera. 250.000 5 grupos escolares . 500.000 750000
— ¿7 — CAPÍTULO VI Sección Cuarta del Programa OBRAS DE EMBELLECIMIENTO Y ORNATO Nuevos paseos.—Las rondas de la ciudad.—El arbolado y los jardines.—Las Casas Capitu¬ lares.—Monumentos artísticos. Atendida la sanidad de la ciudad; organizados los ser¬ vicios higiénicos que son esenciales para su vida; ordenada la actuación municipal en las múltiples materias que la reclama; encauzado el problema de la vivienda y de la es¬ cuela, el Ayuntamiento tiene derecho y deber de pensar en su ornato y de crear un ambiente propicio, un marco adecuado a las bellezas y atractivos que Sevilla atesora. A estas alturas, y resueltos los problemas que dejamos clasificados en las tres secciones anteriores, aparece a nues¬ tra consideración la idea de la Exposición Hispano-Americana como un hecho posible. Antes, no. Sevilla va a someterse a la crítica mundial. Instados y reclamados por nosotros, llegarán elementos de la Ciencia, personificaciones de la cultura; y esta consideración, unida siempre a la de nuestra conveniencia, nos obliga a cuidar¬ nos con esmero de nuestro aspecto exterior. Séanos permi¬ tido estampar aquí una frase gráfica e insustituible: «Sevilla necesita lavarse la cara.»
68 — Los nuevos Sevilla reclama sitios en sus afueras que ofrezcan paseos. amenidad y atractivos. Sevilla no tiene más que un paseo, qué, para un reducido número de familias sevillanas, repre¬ senta la diaria devoción de encontrarse allí o de cruzar sus coches o automóviles. El extranjero echa de menos sitios en donde pasear por las tardes. La masa de la población, descontado el Prado de San Sebastián, no tiene manera de salir al campo. Es indispensable que el Ayuntamiento, en los terrenos que vaya adquiriendo, plante miles y miles de árboles y haga bosques y praderas, convirtiendo esos sitios en luga¬ res amenos a donde la gran familia obrera pueda ir en los días de descanso a oxigenarse y expansionarse. Incumbe al Ayuntamiento crear primero el lugar y después la costumbre, escogiendo para esos paseos la Cruz del Campo, Tabladilla y los alrededores de Triana, preparando, al mismo tiempo, la urbanización de aquellos lugares. Es bien conocido el procedimiento que emplean las grandes ciudades para lograr estos fines. Arreglemos las sa¬ lidas de Sevilla, cuidando de que los tranvías se aproximen lo más posible a estos lugares. Plantemos en ellos con pro¬ fusión los árboles, reservando sitio para praderas, para juegos gimnásticos, balompié, etc.; servicios de merenderos económicos, con especial interés en ahogar la taberna; que los días de fiesta vayan bandas de música; organícense, pe¬ riódicamente, paseos escolares en esos sitios, y la naturaleza hará todo lo demás; porque el clima benigno que disfruta¬ mos, y el régimen de escasas lluvias que padecemos, han de dar a estas costumbres en Sevilla un vigor que, con menos motivo, vemos en todas partes del extranjero. En 1916 debe el Ayuntamiento organizar solemne¬ mente la Fiesta del Árbol, inaugurando estas plantaciones y estos paseos.
- 69 ~ Base de este nuevo proyecto de «salir fuera de la casa de Sevilla» es el arreglo de sus rondas, que hoy constitu¬ yen uno de los paseos obligados de todo el que llega a la ciudad. ¡Y qué tristes consideraciones sugiere este paseo! ¡Cuánta suciedad, abandono y mal gusto campean a todo lo largo de la ronda!... Prescindimos de esos racimos de construcciones del tiempo de San Fernando que festonean la ronda en toda su extensión. Esas casuchas, por misera¬ bles y raquíticas que sean, si están limpias y bien blanquea¬ das, si están encajadas en paseos cuidados, con hermosa arboleda, hacen típico contraste con las grandes fábricas modernas y almacenes, que declaran la pujante vida fabril de Sevilla. No pretendo, pues, que en las rondas se levan¬ ten palacios; al contrario, queden allí esas pobres mansio¬ nes, que ya irán evolucionando; pero no se ponga el Ayun¬ tamiento al nivel de esas viviendas, que es lo que hoy ocurre. Salimos por la Puerta Real.... De vez en cuando un ár¬ bol, que parece guarda solicito un montón de basuras, enco¬ mendado a su custodia; baches y más baches; casetas de consumos indecorosas; aguaduchos convertidos en rústicas viviendas, rodeados de sus gallinas, que sortean el paso de los vehículos, y adornados con pañales puestos a secar; em¬ pedrados pésimos, sin idea de la nivelación; verjas rotas; de pronto, las hermosas murallas romanas, a las que la civili¬ zación actual rinde tributo vaciando a sus pies los carros de la basura... (i) Y llegamos a la Puerta de Osario: calles adoquinadas, de gran circulación, sin un árbol, sin un punto de veftlor, y en sus costados unas casuchas que se ahogan sepultadas por el paseo central y que levantan sus techos de tejas pidiendo socorro. Y por todas partes, chi¬ quillos desnudos, si son pequeños; o bien preparados con (i) Después de escrito este párrafo se ha hecho desapare¬ cer el vaciadero. Las rondas de la ciudad.
— 70 — sus piedras y sus hondas, si ya están en condiciones de efi¬ ciencia contra el valeroso turista que visite las rondas. Poco más o menos, esto es lo que veo diariamente a mi paso por estos lugares. Cuando el Ayuntamiento ponga árboles y flores a todo lo largo de esos paseos, y arrecifes centrales cuando lo permita la anchura de la ronda; adoquines de los que ha de levantar del centro, bien nivelados y con firme; y supri¬ ma las basuras, y realce las históricas murallas, y quite esos aguaduchos y queme esos casetones, ocurrirá que, sin sa¬ ber por qué, sin ocuparse el Ayuntamiento de ello, el pue¬ blo que allí vive responderá al ejemplo, como lo ha hecho siempre, demostrando un alma de artista, porque la tiene; y las casuchas resultarán blanqueadas y con macetas; y aquellos muchachos, que antes ocupaban sus ocios y preparaban su musculatura en el noble ejercicio de la pedrea, regarán los árboles vecinos y cuidarán del raci¬ mo de flores que el Ayuntamiento sembró a los pies de sus casas. Así ha ocurrido siempre, porque la educación del pueblo la inicia el Ayuntamiento, que debe empezar por cumplir con sus propios deberes para tener derecho a ser correspondido. Nunca olvidaré la frase de un extranjero ilustre: «La ma3’oría de las cosas que este pueblo estropea están bien estropeadas; la mayoría de las piedras que tiran están bien tiradas.» Los jardines de las plazas de la ciudad deben ser re¬ novados en su mayoría. En muchos sitios donde hoy no existen árboles, hay que ponerlos. El árbol y la fuente, más que un adorno, son en Sevi¬ lla un artículo de primera necesidad. La calle del antiguo Seminario debe tener árboles; la de Cánovas del Castillo también. En el Prado de San Sebastián deben plantarse grandes masas de árboles. Conocemos un proyecto con esta orien¬ tación, que se presentará en breve al Ayuntamiento. Los jardines públicos necesitan asimismo reformarse. Para este arreglo de las rondas y de los jardines, y para
— 7i “ la plantación de estos bosques, hemos señalado 500.000 pesetas. No es caprichosa la cifra, porque se ajusfa, en su primera parte, al costo presupuestado en 250.000 pesetas del arreglo de la ronda complementando su pavimentación, que figura en el proyecto general que trata de esta materia. Las otras 250.000 pesetas es el presupuesto calculado para la formación de esos grandes bosques y del arreglo general de los jardines. Un apunte de esos presupuestos ofrecemos en la sec¬ ción de planos generales. La ciudad debe adquirir la Torre de Don Fadrique, porque el caudal artístico de Sevilla reclama esta joya, que constituye un precioso ejemplar, único en toda la región. Este monumento militar, por todos conceptos intere¬ sante, de verdadera belleza arquitectónica, está enclavado en la huerta perteneciente a la comunidad de monjas Cla¬ risas. Esta comunidad se ve en. la necesidad de vender parcelas de sus terrenos, y ocurrirá el tristísimo caso de que, escondida entre fabricas o casas recién construidas, la Torre de Don Fadrique se perderá para siempre a la ad¬ miración de propios y extraños. Y esto ocurrirá si antes no desaparece, porque, total mente abandonada, hoy amenaza ruina. Así es que, destrui¬ do o sepultado, estamos en el peligro de perder ese mo¬ numento. Proponemos que el Ayuntamiento compre las parcelas para llegar hasta la torre y la rodee de una plaza, conver¬ tida en jardín. En aquel rincón apartado y misterioso lucirá Sevilla una muestra preciosísima y única de una época de transición del arte románico al gótico. Y al ha¬ cerlo habrá demostrado la ciudad que tiene la cultura neceMonumentos artísticos.—La Torre de Don Fadrique.
La Torre de San Marcos. — 72 — saria para apreciar las maravillas que encierra; que sabemos darnos exacta cuenta que nuestra razón de ser en el mundo es nuestro carácter propio, avalorado con una historia artís¬ tica incomparable, con un acervo riquísimo de recuerdos y rqonumentos. Desgraciadamente acudimos tarde ya para dar acceso a esta torre por la calle Lumbreras, que está totalmente construida. Dentro de poco no tendremos solución, y en¬ tonces, de la historia del arte sevillano habremos destruido una de sus más interesantes páginas. Aspiración constante del Ayuntamiento es la de re¬ construir y arreglar esta torre. Creemos que ha llegado la ocasión de que esta aspiración se cumpla. Hace más de quince años el Sr. Cañal proponía, y el Ayuntamiento acordaba, la reparación de esta torre, que tiene mucho que borrar y algo que reconstruir y consolidar. Ni para uno ni para otro intento hay presupuesto en el Ayuntamiento. Del estudio por nosotros realizado re¬ sulta una cifra, que la damos en conjunto, para no prejuz¬ gar gestiones que son de suyo delicadas. Y decimos algo más: en la cifra que ponemos a conti¬ nuación hemos añadido, hasta completarla, alguna cantidad para que el Ayuntamiento auxilie a la Academia de Bellas Artes en el esfuerzo que está realizando en el Museo Pro¬ vincial, digno del mayor elogio, y que ha de darnos por resultado que Sevilla cuente con un edificio para Museo digno de su nombre y de los cuadros que encierra. La cifra total es de 200.000 pesetas. ***
— 73 — Es evidente la obligación en que está el Ayuntamiento de arreglar la casa propia en todo momento, y especial¬ mente cuando piensa invitar, para que visiten Sevilla, a los representantes del mundo oficial, del saber, de las artes, etc., que han de concurrir a la Exposición Hispano-Americana: No existe un proyecto municipal concluido, y a la bondad de un distinguido arquitecto debemos un apunte, que es suficiente para formar juicio de la reforma que exige la Casa Ayuntamiento; reforma que, en algunos sitios, es de consolidación, y en su mayor parte de exorno. Estos son los epígrafes: Calefacción general; Sala de Fiestas (consolidación y exorno); Alcaldías altas; Sala de Audiencias en el piso principal; Alcaldías bajas; Oficinas; Es¬ calera del ^Archivo (reforma); Disposición para la comunica¬ ción interior del Archivo y oficinas anexas; Talios; Tallado de la fachada a la Plaza de San Francisco. Total de estos epí¬ grafes, 400.000 pesetas. PRESUPUESTOS RESUMEN DE LA SECCIÓN CUARTA PESETAS Arreglo de la ronda de la ciudad .... 250.000 Reforma de los monumentos artísticos. . 200.000 Jardines, plazas y arbolado. 250.000 Arreglo de las Casas Capitulares, incluido el tallado de la fachada a la Plaza de la Cons¬ titución . 400.000 Arreglo de las Casas Capi¬ tulares. TOTAL. 1.100.000
— 8o — Subvención a Cuarteles. otro momento, y establecemos el nexo entre el esfuerzo de hoy y el de mañana, preparando desde ahora nuevos horizontes a la actividad y a la previsión del Ayuntamiento. Muy pocas palabras son necesarias para justificar este epígrafe. Si Sevilla quiere mantener su guarnición y gozar de los derechos de capitalidad en la región, tiene que sub¬ venir a los gastos que origina la construcción de cuarteles modernos. En nuestro concepto, importa muchísimo al porvenir de Sevilla resolver satisfactoriamente este pleito y no perder de vista la insistencia con que otros Ayunta¬ mientos andaluces ofrecen sus auxilios para construir cuar¬ teles y llevar a sus localidades determinados regimientos. Las necesidades de las nuevas urbanizaciones dan a este asunto carácter de urgencia, y, en nuestro sentir, hacen inaplazable la obligación de consignar alguna cantidad con este destino, que liemos calculado en 1.000.000 de pesetas. PRESUPUESTOS RESUMEN DE LA SECCIÓN QUINTA OBRAS DE URBANIZACIÓN PESETAS Ensanches en las vías Constitución-Puerta Jerez. 2.750.000 Id. id. id. Campana-Universidad.. .... 501.450 Adquisición de terrenos. 2.748.550 Subvención a cuarteles. 1.000.000 TOTAL. 7.000.000
— 81 — CAPÍTULO VIII Sección Sexta del Programa OBRAS DE LA EXPOSICIÓN HISPANO-AMERICANA Anticipo al Comité de la Exposición.—Hotel en los terrenos de Eslava.—Adquisición de! Pa¬ lacio de San Telmo.— Gastos generales del Programa.—Imprevistos e intereses.—Resu¬ men general del Programa. Llegamos a la última sección del Programa, y, en úl¬ timo término, vamos a ocuparnos de la Exposición Hispano-Americana. No quiere decir esto que desconozcamos la importancia que para Sevilla ha de tener este Certamen; muy por el contrario, estamos convencidos que este hecho marcará en la historia de Sevilla el momento en que la ciudad pasa, de un régimen antiguo de atrasos, a la nueva vida floreciente y próspera de una ciudad moderna. Este momento tenía que llegar para Sevilla, y llega con la Exposición, que consideramos un éxito precisamente por plantearla y realizarla como la última sección del Pro¬ grama de reformas. La Exposición, sin resolver los proble¬ mas expuestos anteriormente, constituiría un enorme fra¬ caso. Perpleja andaría la crítica sin saber si calificarnos de locos o de vanos. No parecería obra de cuerdos engalanar una ciudad, y hacer ruidoso reclamo de sus fiestas, sin te6 Anticipo al Co¬ mité de la Ex¬ posición. 38
ner sanidad, ni higiene, ni ornato que ofrecer en ella. Diji¬ mos esto mismo al empezar esta Memoria; justificando nuestro trabajo y cumpliendo lo ofrecido, no hemos trata¬ do de la Exposición hasta que no han pasado por nuestra vista estas cuestiones urgentes, que, una vez satisfactoria¬ mente resueltas, tienen digno remate en la grandiosa Ex¬ posición Hispano-Americana. Al tratar este punto nos importa esclarecer un error, bastante divulgado por Sevilla, que consiste en suponer que el empréstito y la implantación de los nuevos arbitrios ex¬ traordinarios, obedecen principalmente a la necesidad de dotar de mayores fondos a la Exposición Hispano-Ameri¬ cana. Nada más lejos de la realidad, y buena prueba de ello es el Programa que venimos desenvolviendo. Los recursos extraordinarios que concede la ley de 24 de Julio último a Sevilla se destinan íntegros a la Reforma. La Exposición Hispano-Americana ha de vivir de las sub¬ venciones que el Estado y el Ayuntamiento, por igual, tie¬ nen acordadas. Estas subvenciones alcanzan a 6.000.000 de pesetas, de las cuales están invertidas ya 2.000.000, y res¬ tan por percibir, por tanto, 4.000.000 de pesetas, que es la cifra que consignamos en el Programa. Por lo tanto, el Tesoro de la Reforma recibirá del Es¬ tado y del Ayuntamiento las subvenciones de 4.000.000 de pesetas, y el mismo dinero lo entregará a la Exposición, sin que los nuevos recursos extraordinarios se dediquen a estas atenciones. — Entonces — se nos podrá preguntar —¿para qué se trae a la Reforma ese epígrafe? ¿Por qué no continúa el Comité cobrando directamente sus subvenciones? — L a con¬ testación es la siguiente: El Comité necesita esos fondos en fechas fijas y ante¬ riores a la apertura del Certamen, y la operación de crédito necesaria para anticiparlos únicamente podría realizarla la Reforma con su organización y su crédito extraordinario. Los intereses que puedan representar estos anticipos será el único auxilio económico que directamente perciba el
— 83 — Comité de la Exposición Hispano-Americana, de una ley que, como la de Julio, se dictó muy especialmente para atender a los gastos del Certamen. Tres mociones hemos presentado con este título al Comité de la Exposición. En la primera nos proponíamos demostrar la absoluta necesidad de construir un Gran Hotel en Sevilla. En la segunda solicitábamos que esta construc¬ ción la realizara directamente el Comité, puesto que nos enseñaba la experiencia que otros intentos no tenían éxito y sólo servían para dilatar indefinidamente la realización de esta obra. Esta segunda moción se acompañaba de los datos necesarios para desenvolver la parte económica de la empresa. En la tercera moción, de fecha muy reciente, sos¬ teníamos, como inexcusable obligación del Comité, la de pedir a uno de los arquitectos de fama mundial, espe¬ cialista en hoteles, los planos del interior y distribución de servicios del hotel, para que sirvieran éstos de base para la construcción de la fachada y la realización del total de la obra por el arquitecto sevillano a quien el Comité enco¬ mendase este trabajo. Estos planos de un especialista son, a nuestro entender, condición precisa para el acierto, y no debemos andar muy descaminados al creerlo así cuando vemos que en España, y fuera de España, han recurrido siempre, como garantía de éxito, a estos procedimientos. El hotel Reina Cristina, de San Sebastián, se ha cons¬ truido con los planos del interior y de distribución de ser¬ vicios del arquitecto Mr, Mewes, que es el mismo que ha levantado el Hotel Ritz en Madrid. El Hotel Palace de Madrid está construido por Mr. Guede. El Gran Hotel.
- 8 4 - En San Sebastián, con los planos del especialista Mr. Mewes, se abrió un concurso, adjudicándose la ejecu¬ ción de las obras al Sr. Urcola, arquitecto de la localidad. En esta moción nos ocupamos también del foso que ro¬ dea la Fábrica de Tabacos, y consignamos la opinión siguien¬ te: «Con razón, o sin ella, el foso, en opinión de algunos, es un peligro para la sanidad del Hotel. Construir el Hotel con esa sombra es exponerlo a un comentario, es someterlo a un prejuicio que le puede ser funesto. No hay que olvi¬ dar los intereses encontrados que se mueven alrededor de estas explotaciones. De otra parte, el soberbio edificio de la Fábrica de Tabacos está estudiado con el foso, que forma parte de la unidad de construcción, y no es posible ha¬ cerlo desaparecer sin detrimento de su belleza arquitectó¬ nica. Creemos encontrar una solución que conciba estos términos antagónicos, proponiendo hacer en el foso lo que vemos realizado en los glacis de las fortalezas de Ba¬ yona y en los fosos de Namur, de Colonia, y otros; esto es, rellenarlos de tierra hasta el nivel que convenga (nunca menos de su mitad) y poner allí un jardín, pradera y plan¬ tas trepadoras, viniendo a ofrecer estos fosos, así prepara¬ dos, una belleza más que no interrumpe la línea arquitec¬ tónica y resuelve absolutamente el problema de la sa¬ nidad.» El Hotel es una necesidad para la Exposición y es absolutamente preciso para que Sevilla llegue a con¬ vertirse en estación de invierno, sosteniendo sus ingre¬ sos extraordinarios por turismo ocho meses del año, y no dos, como acontece en la actualidad. Ninguna capi¬ tal de España reúne tantos títulos para reclamar las pre¬ ferencias del turismo como Sevilla. Una vez saneados sus servicios generales, y con su hotel de primer orden, la estación invernal en Sevilla es un hecho indiscu¬ tible. Toda esta importancia tiene la cuestión del Hotel que, lejos de perjudicar a los demás en explotación, ha de
constituir un reclamo de la mayor importancia para Sevi¬ lla, que todos aprovecharán. En Enero de 1914 tuvimos ocasión de redactar un informe acerca de este importante extremo. Algunos de los razonamientos que contiene el escrito, que vamos a trasla¬ dar aquí, han perdido, posiblemente, su oportunidad, pero en el fondo la cuestión es la misma y de idéntica aplicación los argumentos. Decíamos en aquella fecha: PROYECTO LA ADQUISICIÓN PARA SEVILLA DEL PALACIO Y PARQUE DE SAN TELMO \ «Es este un deseo de los sevillanos, que se explica apenas se apunten las consecuencias ventajosas que ha¬ brían de seguirse para la ciudad de la adquisición de este hermoso Palacio de San Telmo. El mero hecho de adquirir su Parque justificaría este anhelo de la opinión. Sabido es que, entre las condiciones que han de tener las ciudades higiénicas, una de las principales estriba en las extensiones dedicadas a jardines públicos, que deben guar¬ dar, con la densidad de la población, una proporción que en Sevilla ni existe, ni se aproxima. Adquisición del Palacio de San Telmo.
El Parque de María Luisa, hoy insuficiente por su re¬ ducida extensión, quedaría completo agregándole el de San Telmo-. Al tratar de la adquisición del Palacio de San Telmo y de su Parque, es el Comité de la EXPOSICIÓN IIISP ANO-AMERICANA el primero que levanta su voz, no tan sólo por el estímulo que guía todos sus actos de buscar provechos permanentes y definitivos para Sevilla, sino tam¬ bién por necesidades propias del Comité, que no podrían solucionarse satisfactoriamente sin esta adquisición. El proyecto de la EXPOSICIÓN coloca en el Parque de San Telmo las REGIONES ESPAÑOLAS, que, con sus edificios clásicos, separados por la arboleda que allí existe, formará los grupos regionales, a donde irán las pequeñas exhibiciones con sus trajes y sus danzas, y cuanto contri¬ buya a dar aspecto propio a cada uno de estos grupos. El Parque de San Telmo, por lo tanto, ha de consti¬ tuir la parte más pintoresca e interesante de la Exposición. En el Palacio, y en su planta baja, deberá instalarse el inmenso arsenal de bordados, encajes, sedas, mantos, etcé¬ tera, etc., que constituyen una página de historia retrospec¬ tiva del Arte, que Sevilla, como ninguna otra ciudad del mundo, atesora. En la planta alta, los innumerables objetos de arte (cincelados, tallados, moldeados, etc., etc.) comple¬ tarían esta exposición retrospectiva, quedando el edificio dedicado por entero al tesoro más preciado que posee Se¬ villa y que constituye el primer asunto del Certamen, toda vez que en esta materia puede Sevilla competir, y aun desafiar, al mundo entero. Vendría a ser el Palacio de San Telmo, así ocupado, grandioso pórtico de la Exposición. El Emmo. Sr. Cardenal ha ofrecido buena parte del Parque para la instalación de las regiones, pero en el edifi¬ cio de San Telmo no puede el señor Cardenal facilitarnos el acceso, y ha de quedar, sin embargo, unido a las instala¬ ciones de la Exposición, sin que podamos corregir la falta de asistencia que hoy se nota en ese palacio, y que daría,
“ 87 — bien a nuestro pesar, un sello de poco esmero, en todo di¬ ferente a nuestros propósitos. Los motivos esenciales y más importantes que tiene el Comité para proponer esta adquisición están en el inte¬ rés permanente de Sevilla, de que antes hablamos, y en el definitivo objeto a que debe dedicarse este palacio. En ninguna parte mejor que allí pudieran instalarse la CAPITANÍA GENERAL y el GOBIERNO MILITAR. Edificados la mayoría de los cuarteles en el Prado de San Sebastián, inmediato el de Artillería, reúne este emplaza¬ miento manifiestas condiciones estratégicas por su comuni¬ cación directa con el núcleo principal de las fuerzas milita¬ res. Al mismo tiempo, sus fachadas a los jardines públicos, y al mejor paseo de la ciudad, dan a este edificio la insupe¬ rable hermosura que ningún otro le discute. En ese palacio debieran reservarse habitaciones y salones ppra un aloja¬ miento privado, para el caso de que el Gobierno qui¬ siera ofrecer una digna hospitalidad en Sevilla. Instalados estos servicios del Estado, saltan a la vista otras tan importantes ventajas que se consiguen para Se¬ villa. El edificio del Gobierno Militar, hoy obstáculo para la continuación del ensanche de Santo Tomás, quedaría a disposición de la ciudad y podríamos proseguir esa obra. La actual Capitanía general podría ser el edificio del Go¬ bierno civil, que hoy vive en local tan insuficiente como indecoroso, sostenido a fuerza de puntales. Examinemos ahora la solución que pudiéramos ofrecer a la otra parte contratante: LA MITRA DE SEVILLA. El Palacio de San Telmo no sirve para Seminario. Inadecuado para este objeto, representa una carga que no puede sostener. Faltos de medios para conservarlo, se des¬ truye por la acción del tiempo, y ya trasciende al exterior ese progresivo deterioro, que es más visible en el interior del palacio, y completo en el parque, donde las malezas se han adueñado de todo. La proximidad al paseo; la falta de independencia de
— 88 - su emplazamiento con relación al espectáculo del lujo y de las exhibiciones constantes que tienen en aquel lugar su desfile, hacen inadecuado este edificio para el objeto que •hoy se le destina. Hemos creído, por tanto, que el Emilio. Sr. Cardenal, por estas razones, y por el natural deseo de servir los justos anhelos de la ciudad en donde vive, ha de ver con gusto esta gestión del Comité; pero ha de hacernos esta pregunta: —(En dónde y cómo se construirá el nuevo Seminario? Emplazamiento de un nuevo Seminario En la extensa huerta que poseen los frailes Capuchinos en la misma ronda de la ciudad tendría su emplazamiento ideal este edificio. Con servicio de tranvías cada cinco mi¬ nutos, que en el transcurso de otros diez transporta al pasajero a la puerta de la Catedral, cumple este emplaza¬ miento la indicación importante de ofrecer facilidad de comunicación a las personas eclesiásticas que de la Santa Iglesia Metropolitana van al Seminario. Sin necesidad de tranvía, la distancia entre el Palacio Arzobispal y esta huerta no es excesiva. Colocada esta huerta en la misma ciudad, posee la cualidad, que estimamos definitiva, de ha¬ ber allí expansión, aire libre, independencia y una vecindad insuperable. Podría el Seminario formar ángulo, tomando luces de la calle Barzola y de la Ronda, y su comunicación sería con el convento de Capuchinos. En su frente tendría las históricas murallas de Sevilla y vendría a quedar rodeado por los de Capuchinos, de que ya hablamos, y por San Hermenegildo y el colegio de los padres Salesianos; am¬ biente bien distinto del que respiran hoy los educandos. En esa huerta pueden adquirirse quince o veinte mil
- 8 * - metros de terreno, y las condiciones de su adquisición sig¬ nifica una de las más positivas ventajas de este proyecto, que viene a ser coincidencia providencial que parece mar¬ carnos este derrotero, Medios de adquisición de terrenos y construcción del Seminario Los RR. PP. Capuchinos desean adquir en propiedad el convento del que hoy tienen posesión y que es del Esta¬ do, y se hayan dispuestos a canjear esta propiedad por ocho o diez mil metros de terreno de la huerta de que son propietarios. He aquí cómo puede el Estado contribuir a la compra del Palacio de San Telmo y compensar parte de los beneficios que recibe. Cedería, pues, el Estado la pro¬ piedad del convento y recogería los diez mil metros de terreno que otorgaría para Seminario; los demás metros que fueran necesarios los adquiriría el Comité de la Ex¬ posición para completar la extensión que requiere el nuevo Seminario. La construcción de éste la emprendería el mismo Comité, con especiales autorizaciones del Ayun¬ tamiento, o entregaría a la Mitra el precio convenido, del cual se descontaría el valor del terreno cedido. Respecto a punto tan esencial como el del precio del Palacio y Parque de San Telmo, sabemos que en las dife¬ rentes conferencias, de carácter confidencial, que con el Emtno. Sr. Cardenal han sostenido varios señores, se habló siempre de DOS MILLONES DE PESETAS, aceptando en principio esta cifra una y otra parte. Tengamos ahora presente que el Estado gana en esta adquisición el Palacio, y el Ayuntamiento el Parque, y pa¬ recería lógico que, en partes proporcionales, concurran a
(Páginas 97=98). Indice general de ¡l Programa y Presupuesto POR SECCIONES SECCION PRIMERA SANIDAD I>E LA CIUDAD Santa Luda. AGUAS ^ Ampliación deí servicio contratado . Purificación y nueva conducción de las aguas dt / Adquisición de la red actual . ALCANTARILLADO. Ampliación de zonas. . / Obras complementarias. . \ Obras de depuración. ... ... PAVIMENTACIÓN.^ 240,000 m ^tros superficiales de pavim lento, a 15 pesetas uno, ( comprendido el sostenimiento j[. SECCION SEGUNDA REFOfa, a H I >i : HIGIENE MFJ: ( Un Mercado para entradores de verduras. .. RCADOS.j Tres grupos de Mercados nuevos. ( Reformas en los Mercados existentes. , , (Un Parque Central. EMPIEZA. .) Parque Vaciadero y Crematorio. .. ' Elementos auxiliares.. • * ; TENENCIAS s Trcs GcJif L cios P a r a Tenencias de Alcalde: y[jerv¡OQS anexos, Retenes, ’y Farmacias y Cuartel para la Guardia Civil. SECCION TERCERA AOOIOiV M I V I . V 1AE CULTURA Barriada Obrera. . Cinco grupos escolares. SECCION CUARTA REFORMAS URRANAS Arreglo de las Rondas de la ciudad. Reforma de los Monumentos artísticos. jardines, Plazas y arbolado. *. ; Arreglo de las Casas Capitulares, con el tallado de la fachada incluido. SECCION QUINTA URBANIZACION Ensanche de Santo Tomás y Puerta de Jerez. Ensanche de la Campana y calle Laraña. Adquisición de terrenos. Subvención a Cuarteles. ..... SECCION SEXTA 2.025.000,00 1.600.000,00 400.000,00 1.500.000,00 250.000,00 ) 102.866,87 í 36.980,35 ) 250.000,00 ) 500.000,00 s 250.000,00 200.000,00 250.000,00 400.000.00 2.750.000,00 501.450,00 2.748.550,00 1.000.000,00 Exposición HisPaVNQ-AmericaíVA Anticipo al Comité de la Exposición. Hotel en los terrenos de Eslava. • •.. Adquisición de San Telmo.. • . Gastos Generales del Programa Imprevistos. Gastos del Empréstito (intereses). 4.000.000,00 1.000.000,00 2.000.000,00 1 . 0 00 . 0 0 0,00 ) 3 000.000,00 S SUMA TOTAL. Pesetas Cts. 5.525.000,00 3.000.000,00 200.000,00 450.000,00 200.000,00 400.000,00 GOO.000,00 750.000,00 1 . 1 0 0 . 0 00,00 7.000.000,00 7.000.000,00 4.000.000,00 30.825.000,00 TOTALES PESETAS CTS. Sección Primer». O. 12».000,00 Sección Segunda. 1.850.000,00 Sección Tercer». 750.000,00 Sección Cuarta. 1.100.000,00 Sección Quinta. 7.000.000,00 Sección Sexta. 7.000.000,00 Imprevistos. 1.000.000,00 Gastos del Empréstito..3.000.000,00 TOTAL GENERAL. 30 825.000.00
LA REFORMA DE SEVILLA SEGUNDA PARTE Medios económicos para realizarla EL DINERO
IOI SEGUNDO FACTOR ESENCIAL DE LA REFORMA LOS MEDIOS ECONÓMICOS PARA REALIZARLA EL DINERO Tenemos un Programa cuya realización cuesta treinta millones; pero^ ¿tenemos esos treinta millones? Y, en caso de tenerlos, ¿su recaudación llena estas condiciones? 1. a Que no merme el presupuesto ordinario del •Ayuntamiento, porque éste necesita cada día disponer de mayores cantidades para atender a sus obligaciones crecien¬ tes. Locura sería pensar en obtener del presupuesto ordina¬ rio los fondos para esa reforma, porque, siendo insuficientes las actuales cifras del presupuesto, hay que intentar refor¬ zarlas, nunca restar sus ingresos. 2. a Que no aLimente las contribuciones sobre el ve¬ cindario, evitando duplicidad en los tributos y recargos sobre lo que actualmente se paga; más aún: que toda re. forma en la tributación tienda a disminuir la carga contri¬ butiva en forma tal, que en lo sucesivo se pague menos y más equitativamente repartido. Y esos treinta millones que hemos buscado, ¿reúnen estas condiciones? De no ser así, preferible sería no seguir adelante. Así es, y afirmamos que esos treinta millones que han de transi.° Condiciones económicas esenciales que lian de llenar los arbitrios destinados a la Reforma para ser acep¬ tados.
102 formar Sevilla podrán obtenerse dentro de las condiciones previas que hemos señalado, y vamos a demostrarlo. 2.° Diferencia esencial entre el Presupuesto ordinario mu¬ nicipal y el Presupuesto extraordina¬ rio de la Re¬ forma. Para llegar a esta demostración hay que partir desde el primer momento de esta clarísima distinción: Una cosa es la vida normal del Municipio, con sus gastos e ingresos anuales, que forman el presupuesto ordinario del Ayunta¬ miento, y otra cosa es esta reforma extraordinaria, con sus treinta millones de ingresos que pretendemos recaudar. No hay confusión posible; no debe haber ni un instante de confusión entre estos términos, porque son dos problemas distintos, que se resuelven con leyes diferentes y con presupuestos independientes, aunque entre ellos exista el nexo y relación que más adelante veremos. La vida normal del Ayuntamiento y la nivelación de su presupuesto ordinario se resuelve en Sevilla, como en toda España, dentro de la Ley de Sustitutivos de 12 de Junio de 1911. De esta ley tomará el Ayuntamiento de Sevilla, no todos los sustitutivos, sino aquellos que fijaremos en armo¬ nía con nuestro inconmovible principio de mejorar .la tri¬ butación. La reforma de Sevilla se realizará por los medios eco¬ nómicos que nos ofrece la Ley de 24 de Julio de 1914, cuya aplicación y significado vamos a explicar. Así, pues, marcharán paralelamente estas dos leyes, que son totalmente distintas, pero que, gracias a la segun¬ da, que nos permite emprender la reforma, podrá el Ayun¬ tamiento tomar de la primera, no todos los sustitutivos, sino aquellos que se estimen menos lesivos. La legislación vigente en Sevilla es, por lo tanto, la Ley de 12 de Junio de 1911, que hace desaparecerlos Consumos, y en la que se señalan unos ingresos sustitu¬ tivos, y entre ellos el veinte por ciento del ingreso del
— 103 — Estado por cuota del Tesoro de la contribución territo¬ rial y de comercio. (Este ingreso representa unas sete¬ cientas mil pesetas anuales a Sevilla, que dejan de ser para el Estado, y vienen a ingresar en el Ayuntamiento.) Y la Ley de Privilegio, exclusivamente para Sevilla, de 24 de Julio de 1914, que autoriza determinados arbitrios, sin quitarle eficacia ni valor a la anterior. *** Al entrar de lleno en el estudio de esta Ley de Privi¬ legio recojamos las objeciones que se pueden formular contra ella. La primera objeción que se nos presenta como un posible obstáculo es la siguiente: Si el Gobierno, o las Cortes, en vista de las difíciles circunstancias actuales, prorroga para todos los Ayuntamientos el actual ingreso de Consumos, ¿qué hará Sevilla si ha comprometido sus Con¬ sumos para el empréstito? Si queda en suspenso la Ley de sustitutivos, y continúa todo como hoy está, ¿qué haremos? ¿Cómo podrá formarse el presupuesto ordinario, si ya no tenemos para él ni Consumos, porque los hemos llevado al empréstito, ni sustitutivos, porque la Ley suspende su aplicación? La contestación es bien sencilla: Si llega el momento en que el Gobierno, o las Cortes, suspenden los efectos de la Ley de sustitutivos y prorrogan la vida de los Consumos en España, y en ese momento Sevilla no ha comprometido aún sus Consumos para el empréstito, tal vez encontraría alguna dificultad para ha¬ cerlo, porque, al variar las circunstancias, había perdido el derecho que se le concedió; mas si, por el contrario, el Ayuntamiento los tenía entregados para su empréstito, utilizando el indiscutible derecho que la ley de Julio últi¬ mo le concede, es indudable que el Gobierno tendría que reconocer, únicamente para Sevilla, su derecho a utilizar 3.° Principales objeciones con¬ tra la aplica¬ ción de la Ley de Privilegio.
i.° Aclaración importantísi¬ ma. — 104 — los sustitutivos, puesto que no habíamos hecho otra cosa que acogernos a un privilegio legal, creando derechos para tercero que no pueden lesionarse. ¿Y qué importancia tiene ese derecho de utilizar los sustitutivos? Pues llamando las cosas por su nombre, dire¬ mos que el eje de todo el beneficio estriba en que el Ayun¬ tamiento de Sevilla pueda (no obstante cobrar sus arbitrios nuevos) percibir las y00.000 pesetas de la cuota por contribu¬ ción que hoy pertenece al Estado. Esta es la enorme importancia del asunto; y estas 700.000 pesetas son, en diez años, 7.000.000 de pesetas; verdadera subvención que el Ayuntamiento de Sevilla re¬ cibe del Estado. Ahora bien, si llega la prórroga forzosa de los Consu¬ mos, y éstos no están contratados por Sevilla para el em¬ préstito, puede peligrar ese ingreso de los 7.000.Q00, y ese dinero seguirá siendo para el Estado, en lugar de venir al Ayuntamiento. Esta es, pues, la verdadera cuestión. Sevilla será la única ciudad de España que, teniendo Consumos, percibirá del Estado esa parte de sus cuotas. Pero hay algo más im¬ portante y más beneficioso aún para Sevilla. *** A la segunda objeción que escucho de que castigar al contribuyente con los Consumos por un lado y los sustitu¬ tivos por otro, es excesivo, tenemos que contestar que 110 hay semejante duplicidad. Sevilla tendrá el privilegio de tomar de los Consumos lo que quiera y de los sustitutivos lo que le convenga. Y así ocurrirá que con la base de los siete millones de pesetas en diez años (ingreso que sale del Estado) podrá rebajar en los Consumos muchas especies, y en cambio obtener por sustitutivos ciertos ingresos, que en
— 10 ) — nada perjudican al contribuyente, dejando de implantar aquellos sustitutivos que encarecen la vida en las ciu¬ dades y gravan su vecindario, y que vemos implantados en Valencia, Madrid, etc. Así será Sevilla única por la suavidad de sus Consumos (no cobrará consumos por la leche y el aceite, por ejemplo); única por la equidad en sus impuestos (los tendrá sobre perfumes, maderas, hie¬ rros, vidrios, espectáculos, patentes, etc.), y única por¬ que obtendrá del Estado 700.000 pesetas anuales de in¬ greso. Nos hemos adelantado, pues, a los acontecimientos; y con los dos considerables privilegios, primero, el de obtener del Estado esos millones, y segundo, el de poder optar de los Consumos y de los sustitutivos por los ingresos que estime¬ mos más justos y equitativos, tendremos el sistema de im¬ puestos municipales menos lesivos para nuestras clases po¬ pulares, que obtendrán un indiscutible beneficio en las desgravaciones que únicamente Sevilla puede hacer. Dis¬ ponemos de un margen amplísimo de contribución, y buen cuidado tendrá el Ayuntamiento de no aplicarlo en forma lesiva, evitando duplicidad, recargos e injusticias. ¿Cuál sería, pues, la enorme responsabilidad que habría de seguírsenos si todo esto se perdiera por nuestra desidia? Si llega el momento de prorrogar los Consumos (ob¬ jeción que señalábamos al principio) y no hemos hecho nuestro empréstito, tendríamos que seguir con los Consu¬ mos tal como hoy están, con sus crueles condiciones, sin desgravar el aceite ni la leche, ni disminuir la percepción por unidades. Tendríamos que despedirnos de las 700.000 pesetas anuales del Estado, y, por último, que abandonar la idea.de levantar un empréstito y realizar la obra inmensa de sanidad y urbanización que la vida y el progreso de Se¬ villa demandan. ***
CAPITULO III (Páginas 113=114). EL PRESUPUESTO EXTRAORDINARIO Demostración de que, merced a la Ley de 24 de Julio de 1914, el Excmo. Ayuntamiento de Sevilla dispondrá de la cantidad suficiente para realizar su Programa de Reforma de la Ciudad Llegamos al segundo extremo de nuestro aserto: El Ayuntamiento de Sevilla, merced a esta Ley de Privilegio de 24 de Julio de 1914, puede hacer un Presupuesto extraordinario, suficiente para fundamentar un empréstito y realizar la operación económica necesaria para ejecutar inmediatamente el Programa que el Ayuntamiento de Sevilla TENSA ACORDADO (1) de obras urgentes. HE AQUÍ EL DETALLE DE ESTE PRESUPUESTO: Conforme a la Ley nueva, tributarán las siguientes especies con el tipo que hoy vienen devengando, y cuyo cálculo aproximado es a saber: PRIMER GRUPO SEGUNDO GRUPO Pesetas Cts. Pesetas Cts. Vinagre. 20.000,00 Cerveza.100.000,00 Arroz, garbanzos, cebada, centeno, granos, legumbres secas y sus harinas. . . 250.000,00 Pescados (2). 550.000,00 , Jabón duro y blando.150.000,00 1 Carbones. 150.000,00 i Conservas de frutas y hortalizas. . . . 200.000,00 Aves, pavos, perdices, etc. 120.000,00 Hielo. 70.000,00 Cera y estearina. 30.000,00 Huevos y manteca. 200.000,00 Paja. 70.000,00 Petróleo.100.000,00 SUMA EL PRIMER GRUPO. . 2.010.000,00 Importe calculado del SEGUNDO GRUPO, de materiales de construcción. . 400.000,00 Suma el Segundo Grupo. 400.000,00 Suma el Primer Grupo.. 2.010.000,00 TOTAL A PERCIBIR. . . . 2.410.000,00 (EL DETALLE DE CANTIDADES INTRODUCIDAS Y TIPO DE PERCEPCION LO CONSIGNAREMOS POR SE= PARADO). Disponemos, pues, de una anualidad de 2.400.000 pesetas, que, en diez años, son 24 millones de pesetas, y, unidos a otros ingresos extraordinarios, son cantidad suficiente para nuestro primer avance en la sanidad y en la urbanización. Estos millones, aplicados a un Programa bien meditado, pueden transformar Sevilla (3). (1) La carencia de este Programa ha sido causa inmediata del quietismo en que hemos vivido. (2) Creemos que en el pescado debe imponerse la mitad del tipo de percepción que hoy devenga. (3) No podemos, por menos, de protestar de esos improvisados Programas de obras, que se componen de unos cuantos epígrafes, sin que vayan precedidos de la demostración, de la necesidad, ni del medio de hacerles frente. Un Programa ordenado, completo, reflejo fiel de nuestras más urgentes necesidades y con los medios prácticos de realizarlo, que signifique la opinión de Sevilla y asegure continuidad en la ejecución, es el primer paso. El más importante servicio que la Alcaldía puede prestar hoy a Sevilla es aceptar y poner a discusión un Programa. Mientras este Programa no esté discutido, aprobado y sentido por Sevilla, están faltos de objetivo todos los trabajos económicos. En los Ayuntamientos, antes de tener dinero, importa conocer en qué se ha de cmplearj porque los ingresos municipales y del Estado no tienen otra legitimidad que la necesidad del gasto.
CAPÍTULO IV Demostración de que, no obstante los conside¬ rables ingresos que proporcionará la Ley de Privilegio, no pagarán los vecinos de Sevilla mayores impuestos que los que hoy satisfacen. Por el contrario, la carga con¬ tributiva será menor; que se distribuirán más equitativamente los impuestos y que se desgravarán importantísimas especies de Consumos. Llegamos a nuestra tercera afirmación y a la grata tarea de demostrar que la situación del contribuyente, no obstante aumentar los ingresos del Ayuntamiento, mejora notablemente al acogerse la Corporación municipal a la ley de excepción. En este punto precisa una claridad meridiana, porque la ignorancia, o la malicia, encontrará su mejor arma con¬ tra el Ayuntamiento, diciendo que, al aplicar sus privile¬ gios legales, agobia inicuamente al contribuyente recar¬ gándole de tributos. Contra esa especie afirmamos y demostramos que, en 1916, en pleno uso de la nueva ley, la carga contributiva será más suave y más equitativa para el vecindario de Se. villa. Decimos, en primer termino, que será más suave. En efecto, deja el Ayuntamiento de percibir, de las cantidades que hoy percibe por aceite y por leche, más de un millón
de pesetas. Y hemos propuesto esta desgravación, porque estamos convencidos de que el aceite corre por las venas del obrero, y de que la medicina y alimento del enfermo y del niño es la leche. Aceite y leche son las primeras fuen¬ tes de la economía doméstica. Por este concepto perdemos un millón de pesetas (sin contar que no usamos del derecho a percibir por inqui¬ linato y por reparto, arbitrios que, indiscutiblemente, pro¬ ducirían más de dos millones de pesetas). En cambio, por todos los recargos consignados, más la tarifa del segundo grupo sobre perfumería, hierros, maderas, etc., se obtendrán 500.000 pesetas de ingresó. Puede, por tanto, decirse que Sevilla tributará el año de 1916, dentro de la nueva ley, medio millón menos que estos años pasados. Si el vecino paga menos, ¿por qué el Ayuntamiento cobra más? He aquí la cuestión con entera claridad planteada, y a seguida la respuesta concluyente: Porque el Estado nos da de sus contribuciones setecientas mil pesetas, que hoy van a su Te¬ soro; y del cupo de Consumos, que antes se llevaba, un millón seiscientas mil y pico de pesetas. Es, pues, contribuyente nues¬ tro el Estado, en forma de tal modo beneficiosa para Sevi¬ lla, que nos parece oportuno intercalar, en la aridez de tanta cifra, un recuerdo afectuoso para la Comisión parlamenta¬ ria sevillana que negoció esta ley. Y no terminaremos sin demostrar que, a mayor sua vidad en la carga, se sigue mayor equidad en el tributo. Segunda afirmación de este apartado, que se comprueba con sólo decir que, al no cobrar los sustitutivos sobre in¬ quilinato y capitación, a la desgravación de la leche y del aceite hemos añadido una muy moderada contribución sobre maderas, perfumerías, vidrios, etc.; industria y co¬ mercio que, percibiendo en primer término las indiscuti¬ bles ventajas de la pujante actividad fabril, del intenso desenvolvimiento de la vida sevillana económica, se habían sustraído al incuestionable deber de coadyuvar al levanta¬ miento de la carga pública.
— 117 — Mediante estas equitativas contribuciones, puede ser, va a ser un hecho la transformación de Sevilla. Vamos, al fin, con reformas desanidad y policía de higiene, a defen¬ der la vida de los sevillanos (i). Vamos a realizar mejoras en la urbanización de la ciudad y en sus servicios gene¬ rales, seguros de que, al fin de nuestra labor, habremos devuelto centuplicadas esas pesetas, y, con ellas, riqueza, bienestar y progreso para Sevilla. (i) Y no acudimos al argumento del Sr. Pulido, que ex¬ clama: «Valen más de 6o.ooo.ooo de pesetas las 30.000 vidas (de los sevillanos) que su Ayuntamiento desperdicia cada diez años, entregándolas indebidamente a la muerte;» afirmación que se lanzó en Sevilla, sin que todavía haya habido nadie que la recoja y la discuta.
CAPITULO V Últimas objeciones contra la Ley de Privilegio.— Su contestación. Después de escritas las anteriores notas hemos oído una tercera objeción, que, de tener fundamenta, vendría a convertir todo este trabajo en algo parecido a la fábula de la lechera. Si el Estado restablece los Consumos exigirá del Ayuntamiento de Sevilla el pago del cupo que satisface en la actualidad. Tal es la objeción No sabemos qué argumentos podrán tener los que acogen este rumor. Desde luego declaramos que, si llega el día en que el Gobierno, o las Cortes, prorroguen los Con¬ sumos con carácter obligatorio (i), y Sevilla no se ha aco¬ gido a sus leyes de privilegios, es indudable que la reclama¬ ción vendrá. Y más diré: que difícilmente podremos sus¬ traernos a la demanda. Pero si Sevilla ha comprometido sus Consumos en la forma que determina la Ley de 24 de Julio de 1914, es absolutamente inmotivado este, temor, y no puede hablarse de él con otro fundamento del que pudiéramos tener para El cupo de Consumos como exigencia del Estado. (1) Después de escritos estos capítulos hemos oído, en for¬ ma absolutamente auténtica, que el criterio del Gobierno es auto¬ rizar la prórroga de los arrendamientos de Consumos para 1916, reclamando la Hacienda su cupo de Consumos y suspendiendo la eficacia de la Ley de sustitutivos. Aceptar esta solución sería ruinoso para Sevilla.
120 sospechar que el Gobierno intentara apoderarse de la Casa Ayuntamiento. Vamos a la demostración: El i.° de Enero de 1916 concluye el concierto entre la Hacienda y el Ayuntamiento de Sevilla por el cupo de Consumos, que, de 1911 a 1915, ha sido de 1.160.545,8) pesetas. Y en esa misma fecha, i.° de Enero de 1916, por la Ley de sustitutivos de 12 de Junio de 1911, concluyen los Consumos para Sevilla, lo mismo para el Ayuntamiento que para el Estado. No hay, pues, cupo posible ni conocido para 1916, ni ingreso para el Ayuntamiento por Consu¬ mos, según esa ley, vigente en toda España. Mas viene después otra ley de 24 de Julio de 1914 y le dice al Ayuntamiento de Sevilla: « Te doy lof Consumos EXCLUSIVAMENTE PARA UN EMPRÉSTITO que te permita hacer determinadas obras extraordinarias que te señalo. NO COBRARAS CONSUMOS PARA EL ACEITE Y LA LECHE. Lo que recaudes será exclusivamente para ti, en la forma que te convenga recaudarlo, no excediendo en la imposi¬ ción del MAXIMO TOTAL OUE HOY VIENEN DEVEN¬ GANDO ESAS ESPECIES. Esto es: LO QUE ANTES PERCIBIAS PARA EL MUNICIPIO Y EL ESTADO pue¬ des percibirlo para ese empréstito y por tales especies que enumero .» Sigamos discurriendo. En vista de esto, el Ayunta¬ miento concierta estos Consumos como le parece; los com¬ promete para ese empréstito, único objetivo legal que se le concede; y hace su contrato, por el cual percibe determi¬ nadas cifras durante los diez años que durará el privilegio; y como se queda sin los Consumos para su presupuesto ordinario, dota éste, acogiéndose a la Ley de sustitutivos de 12 de Junio de 1911, vigente en estos momentos. Y cuando todo esto está ultimado, dice el Gobierno para toda España: « A yuntamientos : Continuad surtiendo vuestra vida ordinaria con los Consumos, porque dejo en suspenso los sustitutivos .» En este caso, Sevilla replicará: «Yo no tengo ya Consu¬ mos para mi presupuesto ordinario, perqué he contratado las especies que lo componían, a virtud de una Ley en la que tú
I 21 — me mandaste la forma y manera de comprometerlas. ¡Me he atenido a tu mandato y he creado derechos sacratísimos; así es que. Sevilla no te dará cupo de Consumos, como no lo dará Madrid, en donde viven los sustitutivos; ni Valencia, ni nin¬ gún pueblo en donde estén vigentes los sustitutivos y se hayan acogido a esa ley; pero si todos esos pueblos (cosa que es absurda) volvieran a restablecer sus Consumos y abandonaran, después de implantada, su nueva tributación, Sevilla no podrá recoger sus Consumos ni pagar cupo, porque tiene legalmente comprometidas las especies que forman ese impuesto, y, ‘POR TERMINANTE TRESCRIPCION DE LA LEY, COM¬ PROMETIDAS SIN CUPO para el Estado .» Baste decir que el aceite y la leche que nos quitan vale más que el cupo que pagábamos por Consumos. ¿Es clara esta razón? Pudiera ocurrir — oigo objetar — que el Gobierno per¬ mitiera la cobranza del Consumo sobre el aceite y la leche para reservarse esta recaudación y compensar la falta del cupo. Este caso, que violentaría la ley, aunque no perturbaría derechos de tercero, encontraría en frente a los representantes de Sevilla, que, habiendo tenido energías e influencias para obtener privilegio tan importante para Sevilla, como supone la Ley de 24 de Julio de 1914, sa¬ brían defender esta conquista, que, por sus propias inicia¬ tivas, ha traído para el obrero, el enfermo y el niño se¬ villanos. Una ultima objeción que debemos examinar es la si¬ guiente: Si el Estado no prorroga los Consumos, ¿no sería mejor no acudir a esta ley de privilegio y hacer desapare¬ cer definitivamente ese odioso impuesto? Última obje clón.
— 129 — EL PROCEDIMIENTO El Ayuntamiento tiene ya su Programa, en el que se relacionan ¡as obras urgentes a realizar. Tiene también su criterio respecto a la manera de arbitrar fondos, y reconoce que no hay otro camino que el trazado por la Ley de 24 de Julio de 1914. Llega, pues, ese tercero momento que liemos marcado, de poner en movimiento toda la mecánica de la reforma; momento en extremo delicado, en el cual hay que resolver múltiples y complejos problemas que de¬ ben enumerarse y resolverse dentro de una claridad meri¬ diana. He aquí el procedimiento: i.° El Ayuntamiento tiene unas especies que gravar, que figuraban antes en las tarifas r. a y 2. a de Consumos, y que la ley le permite utilizar, y son las siguientes: 1 Articulo 2. 0 de la Ley de 24 de Julio de 1914. «Podrán ser objeto de gravamen, a los efectos del ar¬ tículo anterior, las especies siguientes: Primer grupo. — Vinagre, cerveza, arroz, garbanzos y sus harinas; los demás granos y legumbres secas y sus ha¬ rinas. Pescados del río y mar, sus escabeches y conservas; labón duro y blando; carbón vegetal, de cok, mineral, excluyendo el destinado a las industrias, y antracita; las conservas de frutas, de hortalizas y verduras; palominos, pichones, codornices y aves similares; pavos, ánades, perdiBases para des¬ eo volver el procedimiento
ces, gallinas, gansos, patos, aves trufadas y conservas de las anteriores especies; nieve, hielo artificial, cera en rama y manufacturada; harina, parafina y esperma de ballena; ron, quesos, mantecas extraídas de la leche, paja de cerea¬ les, garrofas, hierbas o plantas para ganados, leña y petró¬ leo, gasolina y motonafta. Segundo grupo.—Pinturas, substancias para tocador y análogas; aguarrás y agua de Colonia; agua de Seltz y ga¬ seosas; azulejos de todas clases; cal de todas clases; lozas de mármol de Tarifa, Tenerife y similares; ladrillos, piezas de cornisas y similares; mármol y piedra de todas clases; tejas, caños, yesos y cementos de todas clases; chapas de zinc y de hierro; hierros, aceros y plomos de todas clases; cueros curtidos; barro, cristal y loza. En las especies comprendidas en el primer grupo, el tipo de gravamen no excederá, en ningún caso, del total que vinieren devengando al promulgarse esta ley. En las especies que se enumeran en el segundo grupo los gravámenes no excederán del 5 por 100 del valor del articulado en la plaza, y serán aplicados sobre los produc¬ tos nacionales y extranjeros. El Ayuntamiento acordará la forma de recaudar estos arbitrios.» Debe, pues, el Ayuntamiento determinar el tipo de gravamen, por unidad, de estas especies. Debe hacer un cálculo de consumo de cada una de ellas. Y, en su vista, calcular un tipo mínimo de adjudicación de la subasta. Al mismo tiempo tiene que hacer un reglamento para esa re¬ caudación porque no existe vigencia alguna en esa materia. 2. 0 Las otras especies de la Tarifa 4. a , calculadas en 400.000 pesetas, debe ofrecerlas el Ayuntamiento para concierto gremial con su Reglamento especial. De no aceptarlo, deben sumarse a las primeras especies, seña¬ lándose su tipo de percepción y su cálculo de consumo y llevarlas a la subasta. 3. 0 Celebra el Ayuntamiento la subasta y obtiene una cantidad determinada, que supondremos de 25.000.000,
para los efectos de este estudio, o sea una entrega anual de 2.500.000 pesetas. 4. 0 Surge una cuestión al llegar a este punto: ¿Por cuánto tiempo se liará el arriendo, por cinco o por diez años? (Ventajas e inconvenientes de ambos plazos.) Cree¬ mos necesario hacerlo por diez años por ser el tiempo que la ley determina como vigencia de la autorización. 5. 0 Si la Empresa es la misma que arriende las car¬ nes para el Ayuntamiento, deberá tener la debida separa¬ ción en la administración. 6.° El Ayuntamiento nombrará de su seno una Co¬ misión Permanente de la Reforma, compuesta de tres con¬ cejales, que inspeccionará, vigilará, aprobará o censurará los trabajos que se realicen y podrá en todo momento detener una obra hasta recibir las explicaciones que haya demandado. Esta Comisión Municipal Permanente de la Reforma asume, en representación del Ayuntamiento, todas las atribuciones que la Corporación le haya coníerido; informará al Ayuntamiento respecto a los conflictos entre la Empresa de Consumos y los particulares, que hoy re¬ suelve la Administración de Hacienda. Al concluir su mandato de concejales, los que for¬ men esta Comisión Permanente pasarán ipso fado a formar parte del Comité auxiliar de que hablamos a continuación. 7. 0 La subasta de las especies de Consumos nos da un rendimiento conocido de 25.000.000 de pesetas, al cual se acomoda el Programa, y en seguida se ofrece esta difi¬ cultad, que es el nervio de la cuestión. El Ayuntamiento quiere hacer muchas de las obras en un plazo de tres anos, otras en cuatro, algunas en cinco, y el dinero lo va entre¬ gando la Empresa en cantidades iguales durante diez años; de donde se desprende que, en el primer quinquenio, ha¬ brá mucho más de obra terminada que dinero para pagarla, y, por lo tanto, que los contratistas tendrán cuentas al cobro por considerables cantidades, que no existen en dis¬ ponibilidad. Este conflicto lo prevé la ley, y para solucio¬ narlo exige la forma del empréstito, a la cual debe recurrir
132 — el Ayuntamiento, diciendo: — A quí está este Programa con iodos mis proyectos, que cuestan, con sus intereses, treinta mi¬ llones; y aquí esta Empresa arrendataria de los arbitrios extraordinarios, que nos dará en diez años veinticinco millones, que, unidos a estos otros ingresos, forman un total igual a los gastos. Emito láminas por la cantidad que necesito; mas ahora necesito un banquero o una entidad que acepte este empréstito y ampare mi papel, y contratistas que me realicen estas obras .— ¿Encontraría el Ayuntamiento los banqueros y contratistas que busca? Y de encontrarlos, ¿se. ofrecerían en condiciones aceptables?... He aquí el momento en que podemos esti¬ mar malogrados los anteriores esfuerzos. 8.° En este instante, para que la obra se realice, ha de aparecer un Comité auxiliar de la Reforma, que diga:— No encuentras banquero, pero yo me ofrezco a sustituir su ges¬ tión. Yo acepto tus láminas y me comprometo a pagar con ellas el total de las obras; yo serc el vehículo entre tus láminas y los contratistas; yo haré viable tu Programa y haré esa gestión que siempre se encomienda a tercera persona, y la haré con inmensa economía para el Ayuntamiento, con gran vigilancia para la obra. Yo seré tu gestor en uno y en otro punto y sin merma alguna para tus facultades. Yo me constituyo en esa tercera persona que buscas y no tendrás concursos desiertos; y seré tu gestor con la esencial diferencia de que yo no cobro intereses, ni tanto, por ciento de gestión, ni tengo otro ideal que servir des¬ interesadamente a Sevilla. Me creo capacitado para este servicio y te lo ofrezco; y para que en ningún caso resulten mermadas tus ámplias y superiores facultades, tú, Ayuntamiento, regula¬ rás mis funciones, no utilizando mis servicios más que en lo que te convengan, toda vez que te soy indispensable para concertar el empréstito y para preparar tus concursos. Yo seré tu oficina auxiliar y procederé por tu exclusivo mandato. 9. 0 El arrendatario de Consumos hará los ingresos mensuales en la caja del Ayuntamiento. En el capítulo IX, artículo 5. 0 del presupuesto ordinario anual del Ayunta¬ miento, figurarán para gastos de amortización e intereses del empréstito, 2.500.000 pesetas; y en el capítulo VII, artícu-
— 133 — lo i.° de ingresos, que dirá Empréstito, pondremos otras 2.500.000 pesetas. El Alcalde firmará el cargaréme de esta cantidad, y, en seguida, el libramiento a favor de la Tesorería Especial de la Reforma, quedando totalmente cumplida la ley en cuanto a la formal condición de la Caja única y el tomé razón de la Contaduría, de esas figuradas cantidades en el presupuesto municipal. No perderá, en este caso, por tanto, el Ayuntamiento la plenitud de sus derechos, y que¬ dará reflejada, conforme manda la ley, la cifra global y anual de este empréstito extraordinario en el presupuesto ordina¬ rio municipal. Esta operación es idéntica a la que hoy se hace con el cupo de Consumos que va al Tesoro del Estado. 10. Estos ingresos que el Ayuntamiento va enviando puntualmente constituyen la Tesorería de la Reforma, tesoro perfectamente conocido, porque las cifras de ingre¬ sos son el producto del arriendo de Consumos, que es sabido desde el momento de la subasta, y que ingresa en fechas fijas. Los demás ingresos son igualmente conocidos y ciertos. 11. El Comité auxiliar procederá a la formación del presupuesto de ejecución, con los datos de plazo de termi¬ nación de cada una de las obras, y cantidades que anual¬ mente pueden dedicarse a cada una de ellas, separando por grupos las que pueden pagarse en diez años y las que se han de pagar en menor plazo, y haciendo la cuenta de los intereses por demora. Un avance de esta operación, por sí sólo, arroja más luz que todas las consideraciones que acerca de este punto hiciéramos. 12. De este estudio resultará planteada la necesidad del Bono de Tesorería o Lámina Municipal, de que ha¬ blamos al principio en la base niim. 7, para pagar obras terminadas que no es posible abonaren metálico inmedia¬ tamente, por ser mucho mayor la cantidad que representan que la disponible en aquella anualidad, y que, por tanto, hay que ir pagando en anualidades sucesivas. Ahora bien; esta Tesorería, en cada obra, podrá pagar una cantidad en dinero hasta cubrir los 2.500.000 pesetas
— 134 — anuales, y el resto del valor de la obra concluida lo pagará en bonos o 1 Aminas de. la Tesorería, emitidos desde el primer momento por el Ayuntamiento; bonos que se amortizarán por sorteo dentro de los diez años de plazo, con un interés dél 6 por ioo anual. 13. El Comité auxiliar, ajustándose al estudio que previamente ha realizado, conocerá el plazo en que debe realizarse cada obra y la cantidad que puede abonar en metálico y en bonos, y, en su consecuencia, antes de sacar a concurso ninguna obra, determinará en el pliego de con¬ diciones la cantidad que ha de pagar en metálico y la can¬ tidad que ha de pagar en bonos, no dejando, en modo al¬ guno, estas condiciones para arreglos posteriores con el contratista. Es evidente que la eficacia del Comité auxiliar estriba en la facilidad que tiene para, preparar estos concursos, para buscar contratistas que los amparen antes de sacarlos a subasta, y para vigilar estas obras, allanando, sin entor¬ pecimientos burocráticos, esta labor, que es sencillísima, o es insuperable, según en las condiciones que se acometa. 14. El Ayuntamiento dejará afectos al pago de estos bonos la hipoteca de parcelasen el Prado de San Sebastián, conforme lo autorizado en la Ley de 24 de Julio de 1914. 15. Estos bonos de la Tesorería, con hipoteca de parcelas del Prado de San Sebastián, con ingresos fijos y puntuales a la espalda, y con un interés del 6 por 100, son dineros en la plaza, y no es aventurado suponer que podrán tener fácil acceso a las operaciones secundarias de pignora¬ ción y fianzas. En todas las obras de la Reforma estos bonos serán aceptados como fianzas. 16. Para tener un margen necesario de disponibili¬ dad, el Comité auxiliar, conforme a las instrucciones que reciba del Ayuntamiento, deberá contratar un Roulant, cuyo máximo puede llegar a dos millones de pesetas, en una de estas dos formas: a) EMPRÉSTITO DIRECTO, llamando al ahorro
— x 3 5 — popular, mediante una emisión especial de cédulas, desde 25 pesetas, interés anual del 6 por ioo; amortización en metálico, o en cartillas de un Banco de ahorro, con un premio de otro 6 por ioo en la imposición. Cédulas total¬ mente amortizadas en diez años. b) Colocación de una serie de Bonos de la Tesorería en un Banco, para, con esta garantía, abrir una cuenta. El Ayuntamiento acordará el procedimiento que esti¬ mare más conveniente. 9 4 /
— i 3 7 — CAPÍTULO II Aclaraciones más indispensables a las Bases anteriores. — E l Empréstito.—El Comité auxi¬ liar. — L a Tesorería de la Reforma.—Sus fun¬ ciones. Hemos llegado al fin de la jornada. Hace año y medio, los dignos vocales del Comité que constituían conmigo la Ponencia qne había de informar al Excmo. Ayuntamiento de la necesidad de la Reforma y de los medios económicos de realizarla, aprobaban la orienta¬ ción y el estudio que modestamente les proponía. Desde aquel día no ha habido para nosotros uno que no se haya empleado en esta labor. No se trataba tan sólo de redactar una Memoria; era preciso demostrar la necesidad del pro¬ cedimiento; era menester hacer una ley que contuviera elementos especiales para fundar la obra económica. Toda esta primera parte está )*a realizada. La opinión se ha formado alrededor de estas ideas, y la ley-privilegio está sancionada por el Rey. Algún día llegará que pública¬ mente haremos la estimación que merecen las personas de todos los partidos que han contribuido más eficazmente a estas felices realidades y cuya cooperación eficacísima ha sido indispensable para resolverlos. En toda esta peno¬ sísima y compleja labor de preparación no nos hemos apartado un momento del plan trazado desde el primer Unidad de criterio que re¬ quiere la total preparación de la Reforma.
— 144 — Lo primero que reconoció fué la necesidad de crear un servicio de Tesorería especial para que los fondos que afectaren al pago de intereses y de la amortización del anticipo que solicitaba, quedaran, a virtud del libramiento del Alcalde, en una situación de absoluta independencia del presupuesto ordinario municipal. Cuando llegó a concertar con el Banco de España la emisión de unas cédulas garantizadas para estas obras, dijo en las bases: « P ara garantía del régimen económico en pagos y contabilidad de las obras de la Necrópolis, se establece una cuenta especial de Tesorería, abierta en el ‘Banco de Es¬ paña . » En esta Tesorería ingresaba diariamente el Alcalde los recursos que le estaban afectos, quedando de esta forma constituida la Tesorería de esta obra independiente de la Administración municipal. Podemos seguir estudiando otras reformas exami¬ nando funcionamientos de empréstitos para obras extra¬ ordinarias, y en todas, absolutamente en todas, veremos aparecer un gestor financiero que anticipa fondos sobre signos de crédito, o acepta la emisión del Ayuntamiento, amparando y colocando sus láminas siempre que ellas estén garantidas con fondos perfectamente conocidos, des¬ ligados de toda otra obligación e intervenidos por la en¬ tidad que ampare y coloque las láminas. El Comité auxi¬ liar es indis¬ pensable, ade¬ más, como gestor en las obras. En cuanto al Programa de obras, veremos un gestor de ellas buscando contratistas, estipulando condiciones, haciendo ofertas y contraofertas hasta llegar a la ejecución de las mismas; y todo esto, tanto lo primero como lo se¬ gundo, mediante intereses estipulados en favor de estos gestores.
— 145 ~ ¿Por qué ocurre esto? La explicación la hemos dado por adelantado; pero aún añadiremos otras razones. La embarazosa marcha municipal, con sus expedien¬ tes, Comisiones, informes y discusiones, dificulta, en mu¬ chos casos imposibilita, la acción rápida, circunstancial, a veces exclusivamente técnica, que requiere el funciona¬ miento de estas obras de intensa actividad; así vemos que los mismos Ayuntamientos buscan en estas Comisiones auxiliares una esfera distinta en donde colocar estos asun¬ tos allanando obstáculos. Y, después de esto, ¿qué razón podría inclinar a nues¬ tro Ayuntamiento a prescindir de este Comité auxiliar, que funcionara como una oficina delegada, y en la que radicase la Tesorería general de la Reforma y la amorti¬ zación del empréstito? ¿El economizar intereses, tantos por ciento nada despreciables que vemos implantados en casos análagos? No; esa razón es una de las más poderosas que nos resuelven a proponer al Comité de la Exposición como elemento auxiliar en esta obra magna. Este Comité ofrece toda su gestión por amor a Se¬ villa, sin pretender otra cosa que el mejor acierto en la empresa. Si el Comité, tal y como está constituido, no responde a la plena confianza del Ayuntamiento, modifi¬ qúese en buena hora, pero no negaremos que hoy lo cons¬ tituyen elementos que han demostrado su amor a Sevilla en múltiples ocasiones. ¿Dónde encontraríamos un organismo de mayor vigor ni más adecuado a la empresa que se trata de realizar? El haber nacido en el seno mismo de este organismo los proyectos, las ideas, los elementos todos de esta Reforma, ¿no acusan una habilitación suficiente? Por último, toda El Comité auxi¬ liar debe ser el Comité de la Exposición Hispano-Araericana.
— 146 — dificultad que pudiera originarse respecto a las atribucio¬ nes que este Comité pudiera ostentar está resuelta de ante¬ mano por la ley de Julio, que da facultades especiales al Ayuntamiento para delegar sus funciones en el Comité de la Exposición. Pero, entiéndase bien: no proponemos que ej Ayuntamiento delegue sus funciones, ni pierda un ápice en sus atribuciones; sino, por el contrario, consideramos que el Comité, dando una prueba más de abnegación, de civismo y de acatamiento, debe ofrecerse como oficina auxiliar del Ayuntamiento, sin más funciones que las seña¬ ladas por éste, sin atribución alguna que dificulte, merme o embarace, la libre y completa soberanía de la Corpora¬ ción municipal. Funciones de es¬ te Comité au¬ xiliaras in¬ formativo y no resoluti vo.- Yentajas que su actuación reporta.-Anxilio que presta ai Exento. Ayuntamiento Para los que temen que la actuación del Comité pueda limitar las atribuciones del Ayuntamiento, queremos es¬ cribir unos 'renglones. En ellos precisaremos el funciona¬ miento del Comité auxiliar en relación con el Ayunta¬ miento, y de su lectura se desprenderán las ventajas que a éste reportará la intervención del Comité. Designar el Programa con las obras a realizar, es déla exclusiva competencia municipal.' Al determinar el Ayuntamiento con absoluta independencia cuantos deta¬ lles han de influir en la ejecución de sus obras, fijará pro¬ yectos, presupuestos, lugar de emplazamiento, sistema de construcción en cada uno de ellos, etc., etc. .El Ayunta¬ miento por sí resolverá cuanto a la recaudación de arbi¬ trios se refiere. Dirá el tipo de percepción de cada especie; irá a la subasta, señalando el tipo de la misma; se decidirá o no por el concierto, según lo juzgue conveniente. Re¬ glamentará estos procedimientos y resolverá cuanto afecte a la autorización que la ley de Julio le concede. Después, el Ayuntamiento extenderá sus láminas y ofrecerá su ern-
— 147 ~ prestito. Ya liemos dicho que en este momento es indis¬ pensable una tercera persona y una Tesorería especial; y únicamente entonces aparece el Comité aceptando esas láminas para concertar el empréstito y funcionar como Tesorería. ¿Cómo y por qué se compromete a tanto el Comité? ¿Qué responsabilidades tiene para ofrecer tal garantía al Ayuntamiento? Contestar esta pregunta es entrar de lleno en el estu¬ dio de la actuación del Comité y de su responsabilidad. Describámosla por su orden. H 1 Comité empieza por realizar (ha realizado ya de antemano) el estudio detenidísimo de lo que cada obra sig¬ nifica; del tiempo en que habrá de ejecutarse, de las canti¬ dades que deberán abonarse en cada año, de las que habrán de aplazarse hasta el vencimiento, por sorteo, y de los inte¬ reses de estas láminas; y con todos estos datos, y con la seguridad de abonar exactísimaménte las amortizaciones y los intereses, buscará y encontrará los contratistas que amparen los concursos en cada una de las obras. Muchas cantidades podrán pagarse al concluir la obra; ninguna po¬ drá exceder de un plazo de diez años para la total amortiza¬ ción, contando desde i.° de Enero de 1916. E11 1926 es¬ tará pagada la totalidad de las obras; y con esta garantía encontrará los medios de que ningún concurso quede de¬ sierto, y de que todas las obras marchen rápidamente. Todo el éxito en este punto estriba en la diligencia, rapidez e intensidad de esta preparación, que ¿icnen por base la confianza que la Tesorería inspira. Y, dadas las múltiples y complejas obligaciones del Ayuntamiento, ¿po¬ dría dedicar a la Reforma toda la preferente, diríamos exclusiva, atención que estas materias requieren? La Comisión permanente de la Reforma, compuesta por tres señores Concejales, tiene esta finalidad: dedicar, con atribuciones precisas del Ayuntamiento, toda su acti¬ vidad a esta empresa. Mas observemos una realidad de indiscutible importan*
- i 4 8 - cia. Varios señores Concejales, previo detenido estudio del Programa, se encuentran en condiciones de desenvolverlo. ¿Quién asegura la continuidad de estos señores? Cumplie¬ ron su mandato legal, y, perfectamente enterados, salen del Ayuntamiento para ser sustituidos por otros que des¬ conocen totalmente la materia. Y esto ocurre en el mo¬ mento más preciso: cuando se preparan a vigilar la obra por ellos estudiada; cuando tienen que resolver dificultades de ejecución; cuando tienen que preparar las contratas de obras. El Comité auxiliar, COMO OFICINA PERMA¬ NENTE, da el carácter de continuidad y consecuencia a los trabajos de la Reforma. En el Comité se conoce per¬ fectamente el Programa, pues allí se engendró y se estudió en todos sus detalles. Allí hay preparación suficiente, an¬ terior y continua. Allí hay tiempo para desenvolverlo. ¿No sería de gran utilidad este auxilio para el éxito de la empresa? ¿No sería tenierario prescindir de este elemento auxiliar, que no resta un adarme de su autoridad a las fun¬ ciones municipales? Teniendo esto en cuenta, hemos propuesto que los tres señores Concejales que formen la Comisión perma¬ nente del Ayuntamiento, al concluir su mandato, pasen de modo automático a formar parte del Comité auxiliar, para que la preparación de estos señores no se pierda, y sus iniciativas y conocimientos no queden interrumpidos cuan¬ do más necesarios puedan ser. Continuemos el estudio de la actuación del Comité. Ya están las obras en período de ejecución. La ges¬ tión continua, diaria, en extremo vigilante, del Comité en las múltiples obras que existirán en Sevilla en este pe¬ ríodo febril de ejecución, ¿es despreciable? Entiéndase bien; esta vigilancia y responsabilidad del Comité no entorpece, es más, no excusa la del Ayuntamiento, que conservaría siempre, con la plenitud de sus funciones, la de examinar, decidir, aprobar y recibir lo referente a obras. El Comité, en este respecto, seguirá siendo una oficina
— 149 — del Ayuntamiento, con derecho de proponer y de infor¬ mar, dejando a éste la libre acción de decidir. Esta vigi¬ lancia exquisita, realizada por sus vocales, sus arquitectos, sus empleados, ¿puede estorbar a alguien? ¿No se traducirá en mejor calidad en los materiales, en mayor rapidez en las construcciones y en más severo cumplimiento de lo estipulado? Volvamos los ojos a la realidad y veamos quince o veinte, o veinticinco obras, marchando todas a un tiempo en Sevilla. ¿No seria estimable para el Ayuntamiento des¬ cansar una parte de sus trabajos en este Comité auxiliar, sin perder por ello sus derechos? Y llegamos a un momento culminante de este pro¬ ceso: el de abonar las obligaciones de la Reforma. Cada contratista sabe que del valor total de las obras que ha realizado (y que está representado por igual valor en láminas) recibirá una buena parte de ella, en la mayo¬ ría de los casos más de la mitad en metálico y al contado; y que la otra parte irá amortizándose en periodos cono¬ cidos (cuatro o cinco años), devengando estas láminas, mientras no queden amortizadas, un interés del 6 por 100 por anualidades vencidas. De aquí resulta, lo hemos dicho cien veces, la impres¬ cindible necesidad de la Tesorería general de la Reforma, que, constituida de un modo independiente, con ingresos ciertísimos y de antemano conocidos, dé esa impresión de robustez, de exactitud y de automatismo que requieren estas operaciones. Este es el ma\or servicio que ha de prestar este Comité auxiliar. En él radicará esta Tesorería que se ha constituido como una oficina auxiliar del propio Ayun¬ tamiento, que, consecuente con su criterio, mantenido des¬ de el primer momento, se reserva la facultad de acordar los pagos, y el Alcalde de librar los fondos, teniendo estas oficinas del Comité auxiliar la importantísima mi¬ sión de haber creado la frontera, la separación, la línea divisoria, entre un presupuesto ordinario municipal (que seguirá administrándose como hasta aquí) y esta Reforma,
— 1)0 - distinta, separada, independiente, desde su nacimiento hasta su conclusión. Resumen de lo dicho: El Comité auxiliar acepta el empréstito dándole ca¬ rácter legal; prepara la ejecución de las obras; vigila su desarrollo y llevará la Tesorería de la Reforma, haciendo los pagos acordados y aprobados por el -Ayuntamiento, cuyos fondos estarán depositados en el Banco de España, o en la Caja municipal, pero exclusivamente afectos, desde su ingreso, a esta Tesorería. Haciendo todo esto, hará via* ble la reforma y posible el procedimiento que hemos pro¬ puesto. Antes de terminar queremos hacer constar que nadie más respetuoso con los derechos del Ayuntamiento, y con su autoridad paternal, que el que estas líneas escribe, que, en fechas no lejanas, tuvo la honra de presidir el Con¬ cejo. Mas esta consideración no implica desconocimiento de la realidad. Las corporaciones municipales son organis¬ mos que no están hoy constituidos para las necesidades de los pueblos modernos y para realizar esas grandes obras en que todo es diligencia y actividad. Buena prueba de eilo es que todos los partidos políticos tienen en su programa la reforma del régimen local, y todos coinciden en la im¬ periosa necesidad de reformar los procedimientos y la cons¬ titución de los Ayuntamientos. Y si todos convenimos en que está viciada esta organización, y que urge reformarla para que dé frutos titiles, ;no será conveniente suplir, en lo posible, aquellos defectos, y buscarles facilidades y ga¬ rantías para la obra más transcendental para Sevilla y que más importa a su porvenir? Buena prueba de lo que decimos nos la ofrece el mis¬ mo Ayuntamiento de Sevilla, que, consciente de dificulta¬ des, nacidas, no de los elementos que lo integran, sino de las leyes que lo regulan, cede ante imperiosa necesidad muchas de sus funciones más elementales. Ha llevado a un arriendo, por ejemplo, la recaudación de sus arbitrios, por¬ que considera preferible que se lucre un intermediario con
— 151 — los fondos destinados a pagar los gastos comunales, que no realizar una recaudación ruinosa. Para desenvolver la idea de !a Exposición Hispano-Americana pensó, con verdadero acierto, en crear un organismo y buscó los vocales que lo forman. Y si de este modo ha procedido en estos y otros mu¬ chos casos, cometería la temeridad, ante la obra más com¬ pleja, más difícil y más extensa que ha realizado Sevilla, de no aceptar el concurso que le ofrece ese organismo, que es su propia hechura, y que, en este caso, al contrario que en los demás, se presta a funcionar bajo su mandato, con verdadero acatamiento a su autoridad. Fuera un banquero el que ofreciera sus servicios y no dudaría el Ayuntamiento en entregarle la gestión, a más de las ventajas, comisiones y descuentos que acompañaría la emisión del empréstito. Llenar este vacío con ventaja para el Ayuntamiento, para las obras y para Sevilla, es lo que puede ofrecer el Comité. *** Acepte o no este ofrecimiento el Ayuntamiento; alteLo inexcusa¬ re o modifique el actual Comité; constituya uno nuevo con ble, carácter mixto, lo esencial y lo inexcusable es que reco¬ nozca, o cree, un instrumento capacitado que acepte el empréstito municipal, dándole carácter legal; que sirva de vehículo para su laminación; que sea centro de la Tesorería de la Reforma; que prepare y asegure los concursos y vi¬ gile las obras. Sin este instrumento generoso, capacitado, activo y permanente, se malogra un gigantesco esfuerzo ya realizado, se corre al fracaso y se disipan, una vez más, risueños horizontes, cuando ya asistíamos a un amanecer de BIENESTAR Y GRANDEZA PARA Se VILLA. 4Z 10