La muger de un artista : comedia en dos actos
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2a Buesa DE UN ARTISTA, COMEDIA EN DOS ACTOS, POR DON VENTURA DE LA VEGA. SEGUNT
PERSONAGES. ACTORES. RARA o] CLERMONT , pintor... , Don Julian Romea» MATILDE ) SU Muger, . . , Doña Matilde Diez» EL VIZCONDE DE RETHÉL. » Don Pedro Sobrado. AGUSTIN +++... .,... Don Antonio de Guzman, VICTORINA» +. +. .*..... Doña Teodora Lamadrid, Panis.--1838.
ACTO PRIMERO. YI Vs El estudio del pintor, Cuadros, caballetes Kc, ESCENA PRIMERA. EL VIZCONDE. VICTORINA, Viz, Aa Aun no ha salido Clermont 4 Mie a tudio? “ Vict. No señor: el ama no quiere que baje tan temprano: casi todos los dias se levanta al amanecer, cabeza hasta que anoche. el médico tambien, porque dice que está destruyendo su salud » Y muy es- : puesto á perder la vista, Viz, Cáspita ! cuidado con eso! ] ra necesidad para un pintor... =' arido de tan linda muchacha, Vict. Por lo que hace á la señora, sidad hay de que nadie la zele: ella sabe guardarse... Y esto os lo digo á vos, que auñque sois algo cala— vera , conozco que teneis buen fondo, y... en fin, lo que yo os digo es que todos los que la andan al rededor.., pierden su tiempo, Viz. De veras? Vict. Oh! respondo de ella, Viz. Y puedes tú responder tí, Victorina , que si u bajo... ; VPict. Hagamos la prueba... Porque sois un señor vizconde con Jokey, y tilbury, y lente, pensais que podriais conquistarme? Viz, Por qué no? Pues no te ha conquistado Agustin, el aprendiz de tu amo... a vista es de primeY Para un marido, y ninguna nece= como de mí misma, Y de tí misma? Te parece á DO quisiera tomarse el trara od Vict, Dale! :
/ Viz. Que anda á pie, y es tan torpe y tan zopenco ? Digo, me parece que hay alguna diferencia, Vict. No sois mal mozo. : : Vis. Vamos, desengáñate, que si yo me empeñára... No lo digo precisamente por tí... ni por tu ama, muger y —denun artista distinguido... Vict. Mi ama! ya estais fresco! mi ama quiere mucho á su marido, que es jóven, que es amable, que es rico, como lo son ahora todos los artistas. Él con su talento gana mucho dinero. Viz. Y gasta mas de lo que gana: oh! lo sé de buena tinta; y sl tú, Victorina , quisieras hacerme un faARA á pedirte, te ofreceria proteger tus amores con Agustin , y darte... (La abraza.) SAPE y == Vice. Qué...? un abrazo! quitad ! Viz. Ha sido una distracción: estaba pensando en otra muger. ESCENA IL DIGHOS. AGUSTIN. Agus. (Deteniéndose.) Qué veo! Mo suben unos vapores á la cabeza... ! qe Viz, Oh! aqui está el amigo Agustin! cómo va, futuro Rafael? Se adelanta ? a. Agus. Me parece que sí, señor vizconde. (Ap.) Que me suceda á mí esto! | . Vice. Yd venís con lienzos y colores! contenta se. va á poner la señora! ya sabeis que no quiere que el amo trabaje , que se lo tiene prohibido, porque dice el médico que va á perder la vista, y quiere llevárselo al campo por un par de meses, Viz. De veras ? a Agus. Todo eso lo eé yo tan bien como vos. Y qué tenemos? Yo soy aprendiz de pintor, y no puedo fal. tar 4 mi consigna. Me dice el maestro: “ Agustin, anda á la droguería: ” y voy á la droguería. “ Agus tin, compra un lienzo de 42 pulgadas :” y compro un lienzo de 42 pulgadas. No hay remedio! (4 Victorina, que se rie.) Os reís? me gusta! (4p.) Reirse despues de lo que acaba de hacer! Y segun veo, el se= hor vizconde es inteligente. 4
y pasé de narices y orejas. E E Agus. Entonces, á qué diablos venís aqui todos los dias? Viz. (Riendo.) Yo... e Agus. Si señor , vos. Viz. A verte á tí. ' Agus. Pues es capricho! : Viz, (Sentado y contemplándolo.) Tienes unas narices y unas orejas que merecen contemplarse bien; y como ya te he dicho que es de lo único que entiendo... Agus, Ya sé yo de lo que vos entendeis, señor vizcon= de. Vaya! un señor con tanto dinero, con tanto boa-= to... yo me entiendo. Viz. Yo! no entiendo jota de pintura. En el colegio no % Viz, Y quel, Agus. Si digo que yo me entiendo. Un señor que está abonado á la ópera, adonde van las damas de alto copete, Á quieues puede hacer señitas y echar el. lente, venirse aqui á quitarle 4 un pobre su tra= illo... ! tr P fura Viz, Que le ha dado? o É Vict. Se ba vuelto loco! Viz. Se insurrecciona! - Agus, Si señor! me insurrecciono! me exalto! me lee vanto en masa! A mí nadie me la pega en mis barbas... en mis narices...! ya que entendeis de narices. (Agarrando el tiento.) Vict. Ha perdido el juicio! | Viz. Insolente! no sé cómo aguanto... (Levanta el baston. -- Aparece Clermont en trage de pintor, con su gorro griego» Y se coloca entre los dos, sirviéndose de su paleta como de un escudo.) e ESCENA 1. DICHOS. CLERMONT. Cler. El cuadro de las Sabinas! exactamente. Cloria á David! ANS Viz. Ob! buenos dias , querido Clermont. Cler. Salud al mas amable de los vizcondes., (Dirigién— dose á Agustin.) Cómo es eso! tú enristras la lanza contra un caballero francés, y conviertes mi estudio
es en un palenque! Zopenco! si al Menos te pusieras en Pies actitud... ese brazo adelante, esa Pierna atras... Eh! anda á moler color, . Águs, (Yéndose al fondo.) Si Pudiera yo moler... Cler. Y á qué debo, Juerido vizconde, el honor de esta visita tan de mañana? Viz. Ya sabeis que yo protejo las artes, Cler. A fuér de gran señor. PTE YA entender una palabra, Cler, (Riendo.) Pues €so quise decir, Viz. Verdad €85 pero los artistas... oh! los artistas son amis amigos, mis Camaradas, y siempre que puedo serles útil... > Vice, (Sentada en el fondo haciendo labor.) Haya truan! 13. Aute todas C08A8, quiero €ncargaros un cuadro, Cler, Brayo! Fiz. Pero con una condicion, Dicen que necesitais res. j Pirar el aire del campo, Y quiero que os Vengara e 1 d INCA... d6í9 leguas de aqui... una posesion de liciosa, . Cler, Y mi Muger ? Viz. Viene COn nosotros, ? Cler. No hay mas que hablar, Acepto, Vice. (Levantándose, ) Pero y señor... Viz. Y tú tambien, Victorina: no te apures, vendrá-> con ta señora, Águs. Se Puede sufrir esto! Cler, (Volviéndose.) Hombre! qué buena actitud! estate i as1 un poco, Agus, Pero, señór.., AA Cler. No to muevas! ese "brazo levantado ; con mucha gracia! Aruarda.., me servirás para mi Francisca de Rimini. NCAA E : Agus. Yo haré de Francisca? mA Cler, No, majadero, Tá estarás aqui... HO yes ese ca. ballo blanco? ES Agus. (Con enfado.) Yo no quiero hacer de caballo, Cler. No, hombre! harás del esclayo Yue lo tiene de la rida, mientras Paolo se despide de su amada. (Z, Pone los dos brazos en alto, ) Es Uba cabeza de esto dio, y tu cara muy á Propósito! estúpida, salvage, Perfecta! No te muevas, Ñ EN
7 A 0 Viz, Os declarásteis á ella dE Viz. (Que mira un retrato.) Qué bien ostá! Pero calla! - yo conozco esta cara! Cler. Si? ; Viz. Sin duda. Aunque la he visto pocas veces,.. en casa de mi abuela la baronesa... hace ya machos años... Era un señor muy vano y engréido con su nobleza... el baron de Saint-Dizier. Cler. El mismo es. Viz. Y cómo se halla aqui? Cler, Como retrato de familia: es mi padre político. Viz. Vuestro padre político! el baron de Saint-Dizier! de la mas antigua nobleza de Francia! Y vos... Cler. (Pintando. ) Hijo de un aldeano, de un labrador, y que desde muchachuelo me divertia en dibujar con carbon en las paredes del pueblo caballos y borricos. Agus. ( Dejando la postura.) Vaya! Cler. Estate quieto! Llegué á París á piez me acomodé en un sexto piso... famoso cuarto! cuarto de artista... próximo á los cielos! Cinco años despues, ya estaba sandando camino de Roma, con el primer premio de pintura... Ah! qué tiempos aquellos! sin un cuarto en el bolsillo, pero con la imaginacion llena de gloria... y el corazon de amor! -Viz. Enamorado ya! (ler, Y 4 no ser asi imbiera obtenido el primer premio? El baron de Saint-Dizier me mandó llamar para que diese leccion 4 su hija... hermosa criatura! apenas tenia quince años... y 4 fuerza de verla todos los poe dias... e 'Cler. Jamas! nunca le dije una palabra ; pero... gané el premio! Fuí 4 Roma, trabajé, volyí con aquel cuadro... ya os acordais... le visteis en la esposicion,.. Viz, Magnífico! todo París le admiró. yo Cler, Me lo compró el rey; y ademas otros muchos cnadros... En fin, me ballé en poco tiempo con cincuenta mil francos de ganancia , y con encargo de pintar cuadros que debian valerme otro tanto: con fama, con amigos... Pues señor , vóime á casa del baron de Saint-Dizier, y sin andarme en rodeos le pido su hija. | Viz. Y qué?
eS 1 ler, ( Pintando.) Me mandó echar á la calle. Viz, Es posible! -Cler, (4 Agustin, que se cansa de la Postura.) Hombre) «[uieres estarte quieto! No sé qué tiene ¡este maldito lienzo ; se oscurece todo de una manera... apenas dis- ' tingo los colores. Viz. Con que, adelante, -) Cler. Pues, como iba diciendo, aquello me llegó tan al alma, que estuve dudando si pegarme. un tiro, ó trabajar mas: el último partido era el mas duro, pero el menos cobarde, y lo adopté: me fuí 4 Rusia, A mi vuelta, las Cosas habian mudado de aspecto: el baron de Saint-Dizier, desgraciado en sus especula— ciones, habia muerto arruinado y lleno de deudas, Ah! bien hice en no matarme! Yo traía de Rusia muchos miles de rublos... muchos, muchos! Con que pagué todas las dendas del baron, y en seguida mo Presentó á sn hija, y sin decirle una palabra de lo que acababa de hacer por el honor de su padre, le confesé que la amaba, le conté tudo lo que habia su_frido; y ella... 4 pesar de su ilustre cuna , de sn elevado rango, consintió en dar sn mano á este pobre artista. Oh! para vosotros los nobles es esto un gran sacrificio! Yo he comprendido todo su valor; y. para que sea tan foliz como. merece, aquí me teneis desde por la mañana hasta por la noche sin soltar los pinceles, 5% > de Vict. Pues,,.1 matándoos, perdiendo la vista por iustantes, pe: ; Cler, Ah! soy tan feliz, amigo vizconde! Mi muger..,! Mi mugor y mi hijo...! cuando me siento cansado pienso en ellos, y late con mas fuerza mi corazon, - Mi mano se reanima > Y el pincel corre per sí solo... (A Agustin, que se ha acercado á escuchar.) Qué haces aqui, majadero? A tu caballo, á ta caballo, que se escapa: vamos! brida en mano! Agus, (Volviendo á su actitud.) No hay miedo! ya lo tengo agarrado! sE Cler. Bien... ! asi !-- Ahora estoy inspirado! solo con ha- -blar de mi Matilde... Viz. Sabeis que el cuadro está adelantado ? (Victorina entra en la habitacion de Matilde.) A
' Cler. Como que pienso acabarlo antes que concluya el mes, : E Viz. Mucha prisa teneis que daros, porque hoy o mos á 25 Cler. (Con sorpresa.) A 25! de veras? Viz. Sin duda alguna. : Cler. (Con desaliento , dejando de pintar.) Dios mio! Viz, Qué teneis ? “Cler. Nada, nada... A 25! Agustin , dame la ropa: voy á salir. ; Agus. Ahora dejais el trabajo... cuando estabamos inspirados! ' Cler. Ya no lo estoy. (4p.) A 25! Cómo es posible que estemos hoy 4 25? trabajando de dia y de noche, sin levantar cabeza... se me pasan los dias sin sentirlo, y... Ah! despacha , mi ropa: tengo prisa, Viz, Os lMevaré en mi cabriolé, Cler. Mil gracias... / : Viz. Tengo que ir á almorzar con mi tia la duquesa de _Orvigni... en la calle de Tournon. Es ese vuestro Camivo ? Cler. Mi camino... ( 4p.) Ah! dónde he de ir ? yo no só quién es la persona á quien se ha endosado la letra. Mut. ( Dentro.) Lleva esa ropa al estudio de tu amo. " Cler, Oigo la yoz de Matilde... aquí viene. (A Agustin, que sale con la ropa.) Vuelve á llevarte la ropa: ya no salgo:-voy á seguir pintando. Vos, querido vizconde, no os detengais por mi. Viz. Cómo! : Cler. La duquesa os aguarda; pero si os fuere posible, despues del almuerzo llegaos por acá un ins tante... os diró cierta cosa... un favor que tengo que pediros, : Viz. Ahora mismo. Ñ Vir peoler. No, no... no quiero que mi muger lo sepa. confidente del marido! he, Pues bien , volveré. (4p+) Bravísimo! voy á ser 5 Jubrs ¿Cler. (Aparte al vizconde.) Es un secreto... e; Vict. (Saliendo con un vaso de flores.) La señora viene. Viz. Nada deseo tanto como poder probaros mi amistad: Volveré pronto. A Dios. : ¿ Cler, A Dios, (Vase el vizconde. ) ph
16 ; dd : poco estúpida... porque todos lo son en semejante caso.-—La muger... alli... aire de nobleza y dignidad... “fisonomía Mena de espresion... está nn poco turbada... ens facciones respiran candor $ inocencia... y un si es no es de inquietud. Pero lo que vos no veis es la figura del galan: (Sorpresa del vizconde. ) esa sí que es admirable: la tengo aqui... la estoy viendo... un poco desconcertado... inquieto... sin saber qué postu— ra guardar: veo en st cara tintas blancas, tintas roJas: pondré uh poco de sombra... y nada de amarilo, no vaya. 4 parecer un conspirador... buena ca. beza ! (Mirando á Victorina , que rie por lo bajo.) Y detras, en segundo término, una criadita que se son_ Xio malignamente, fingiendo que limpia una silla. Esto como episodio: como detalle... entendeis? será gracioso. Viz, (Acercándose. ) Sí... muy gracioso, Vice. (Acercándose.) Señor... ! Mat. ( Levantándose.) Querido...! (Estos tres movimientos se harán úun tiempo.) Cler. (Con viveza, ) Quietos , quietos; no os movais! Ca sualmente estais colocados del modo mas exacto para mi objeto. Bien! ya tengo mi cuadro! permaneced en esa postura, y no hago mas que copiarlo del natural. ! Viz. Perfectamente: amigo Clermont, lo compreyJah) : muy bien: el efecto será admirable! “a Cler. Poco á poco. El cuadro no está. acabado... y sobre eso justamente queria pediros vuestro parecer, Viz. Sobre el modo de acabarlo ? Cler, Precisamente, Viz. Puéde ser de varias Maneras: por ejemplo, el amjg0» viéndose poner en ridículo, puede incomodarse y pedir uva satisfaccion. . Cler. ( Dejando la paleta.) Sin demora! Mat. (Poniéndose delante.) Caballero! Viz. Pero eso sería mezquino, de mal tono, Mejor me parece suponer al amigo un jóven de buenos sentimientos ; amigo, sí, de galantear á las damas, pero dispuesto , cuando no ha podido obtener fayores de una , á consolarse con otra, . Mat. (Aparte, ) Bien!
a” fp 1 : : i Viz. Y que lejos de guardár rencor á las que le han - desdeñado , sabo respetar en ellas la virtud, el naci_ Miento» la hermosura... Hay mas: yo quisiera que el' tal-se vengára del marido por medios generosos; Cler. (Con viveza. ) Cómo ? i Viz. No:sé precisamente... á verz este puede ser que os venga al caso. Supongamos que el marido aparenta ser rico, y sin embargo está algo apurado... que gas: ta mas de lo que gana. Cler, (Queriendo hacerle callar.) Señor vizconde... Viz, Que ha firmado algunas letras que estan en circu-= - + Jacion... una principalmente de seis mil francos, la -cual debe pagar el dia 25: Mat. Es posible! pabiga db : Cler. (A Matilde.) No lo éreás.:. no es cierto! Viz: Aqui está. (Sacando la letra. ) Cler, , Mat. , Vict. ( Asombrados. ) Cielos! Vi anillo “sTactitud.) Quietos...! no os mo= vais... ! Hé aqui un cuadro queen du género vale taz to como:el otro, Eh? qué os parece? El asunto es magnífico... mirad las figuras. Oh! si yo supiera pintar, haria un hermoso cuadro:.. sin mas que copiar= lo del natural! : : Cler. Señor vizconde, esa letra:.; ic. Me ha sido endosada. Jjo.no.guiero deber nada á na- : la pagaré... la pagaré mañana... hoy mismo... * 7. Cuando gusteis, (Rompiéndola.) Ya nadie os la podrá presentar. (Saluda á Matilde y se va.) Mat..( A Victorina.) Anda; cierra la puerta; que nadie entre, Cler; ( Aparte cayendo sobre un sillon, ) Ah! se ha vengado cruelmente! ESCENA IX. CLERMONT. MATILDE: Mut. ( Acercándose d Clermont.) Ah! me has engañado! Cler, Matilde...! vida mia... ! perdóname ! Mat. £ mí sola es á quien no puedo perdonármelo ! Cler. No creas que lra sido por desorden, ni por mala conducta: yo no gasto nada... yo no necesito nada... 2 Xx
18 . yo estoy acostumbrado á las privaciones, á: la miso= ria: una cama , una silla , el caballete... un artista no necesita mas muebles. | “« Mat. Y entonces, de qué. son esas deudas, ese hatcd loco? Cler. Ah! yo tenia mis razones... AS Mat. Cuáles ? habla... vamos , confiésamelo todo! 1 Cler. Matilde! apstida mia! tú me biciste tan feliz dándome tu mano... ! y yo no quise que mi felicidad te costára jamas el menor disgusto: tú te habias criado en el lajo, en la opulencia; yo no queria que mu= dases de posicion, y. he hecho los mayores esfuerzos para que no halláras una notable diferencia entre la casa de tu marido y el palacio de tu padre. Mat. Cómo! por eso te levantabas antes de ACA y trabajabas á veces hasta la noche? Cler. Porque tuvieras esa linda carretela', esa elegante habitacion, : Mas. Por eso!. A . SIT yo te vela lucir, y escitar la envidia de muchas, y me llenaba de orgullo, y decia entre mí: Creyeron que cansándose conmigo se iba á oscurecer... Pues no.” Y mis sueños llegaban hasta ambi- . Cionar hacerte baronesa ó condesa. Sí, Matildé: hoy ' el talento lo alcanza todo... ! y que al contemplar tu fausto, dijeran: “Es aquella . la múger de algu rando? No: es en at. eso destruias tu Tortuna y tu salud! Cler, Qué quieres? otros se arruinan por sus queri yo... mi querida es mi esposa: es mi yida, es mi amor ! Mat. Tu amor! y tan triste idea formabas del mio? Crees que al unirme á tí no supe que asociaba mi suerte á la de un artista? buena ó mala, yo la reclamo tal como es, tal como debe ser: mi deber mi felicidad consisten en participar de ella. Ea, pues, desde hoy reforma completa : basta de lujo y de des— pilfarro: orden, economía: yo me encargo de ello, Mi marido y mi hijo ocuparán toda mi atencion: amarlos y hacerlos felices será mi única ocupación y mi orgullo y mis placeres, Sí señor, porque yo soy muger de ún artista, y no muger de un. EraÑos., Cler. (Queriendo reprimir sus lágrimas. ) Matilde! esposa mia! yo he hecho mal.,, ! >
Pel IA, des X : Mas. Muy mal! pero por fortuna todo tiene remedio. Cuánto debemos ? | “"> Entre todo... veinte mil francos, Mar. Macho es | - No es nada... yo los gano en dos meses, Mat. No lo permito; en un año, Ó año y medio... Cler. No, Matildo. EA : 7 y AAN A fDigo que sí: yo mando ahora. Cler, Bien, como quieras: en un año... Mar. Entre tanto venderemos la carretela > los caballos, Y mi aderezo de brillantes. E ¡ Cler.No.: todo lo demas , menos eso. E ¡ Mat: Eso lo primero, porque es preciso pagar mañana ; Mismo al vizconde, que se ha portado noblemente j con nosotros. ¡ Cler. Es verdad! | Mar altra ho existe: le debemos bajo nuestra pala-' bra, y por lo mismo es preciso agar al instante, Clero Disties raton: Suspirando.) A “Dios, carretela! estivar) “Andaremos á pie! Tú me darás el Í paño - brazo....- ler, Sí, sí... y todos se rán: “qué linda e vela. - Nadie ! los caballos iban tan deprisa... ! Y qué hermosos caballos! En fin, tenemos fiacres “y omnibus... , Mat. Despediremos los lacayos, Cler, Bien, asi tendremos menos testigos, Mat. Y cuando nos sentemos á ho no habrá quien pararán á mirarte y esclamgs s!” Sí, sí... en carretela nadie te nos observe, Cler.. Y nos impida mirarnos. Mat. Tendremos completa libertad. Cler. Es mucho mejor! Y luego, 4 medida que vaya— 1os pagando nuestras deudas, iremos gastando. A Cler. Para nosotros, 4. at. Para nuestro hijo. Cler. Es verdad! Mar, Yo, para que no turbára por lasynoches tu e renunciado al placer de triarlo, le he alej k, sueño, ado de nosotros, LY e A -
A se 20 > » ; Cler. Cómo! era por mí? y tá me decias que convenia á tu salud , que el médico lo mandaba... Mat. Pero hoy vuelve á casa; le estoy esperando. Cler. Ah! qué placer me causas! cómo voy á trabajar! Mat. Al contrario: en celebridad de su venida descan= sas hoy : saldremos juntos; á pie, para irnos acos= tumbrando , y te hará rovecho! e. Contigo...: 81, s1, mucho: : Mat. Tomaremos un cuarto mas ventilado que este. Cler. Mas grande. Ñ , Mat. No... mas alto, y con pocas habitaciones: asi no podremos menos de estar juntos todo el dia. Cler. Ah! qué placer! qué felicidad! para qué queria yo riquezas, teniendo una muger asi! Ak! este dia es el mas dichoso de mi vida! Mat. Sí, sí... abrázame! voy á ver si me traen mi hijo; en cuanto Jlegue te avisaré. Cler. Oh! Cuánta ansia tengo por verlo! si casino lo co- -—nozco: hace tanto tienipo que se'separó de nosotros... y era tan hermoso! qué gozo me va á causar el ver=, A e th _— dilat. Vistete pronto; y cuidado con trabajar hoy! mí lo prometes ? Cler: Sí, sí! A Dios, Matilde mia! A Dios , vida mia! ' ESCENA X. DD CLERMONT solo, vistiéndose. Y habria hombre en el mundo que no se dejára matar o Ma or una muger asi 'liene un modo de arreglar las cosas que... vamos! sobre que bace de manera que sea yo hoy el hombre mas feliz de la tierra , hoy que me veo arruinado! Verdad es que estar á su lado todo el dia, salir con ella del brazo... esto vale mas que todas las riquezas imagirables Y (A médio vestir, <omirárido su cuadro, MY empeñada en que no trabaje. Wizá tiene razon: yo: necesito descanso, es verdad! pero con los brazos eruzados no se pagan las deudas: veinte mil francos! dinero es! y se me figura que algo queda en el tintero... sí; la cuenta de la modista, y el aderezo: pues no es nada ! falta el rabo por de-
21 solar! (Va á4 mirar por la cerradura, y vuelve de puntillas.) No está aquí: bueno! un par de toqueci— tos al cuadro. ( Mirándolo.) Mi Francisca de Rímini! Caramba sí está bien! Cuando se coloque en la primer sala me dará honra... Y provecho: podré comprarle á mi Matilde una casa de campo» pequeñita, modesta... y con una tartaDa se ya y se viene cómodamente: alli tendremos cuadra para el caballo, y puede ser que quede sitio para tener un par de vacas... etcetera. (Trabajando. ) Bien! magnífico! este toque ha sido feliz! -- Y mi hijo! mi hermoso Ricar— “do! pobrecillo! Oh! 4 ese lo he de criar como un príncipe! Ah! cuando pienso que hoy, que ahora mismo lo voy 4 ver...! ( Deteniéndose. ) Es cosa sin= -gular, se me desvanece la. vista de una manera... ! Ya. pasa: no es nada. Y quisiera acabar de dar esta tin-. ta antes que me faltase la nz: está hoy el dia tan oscuro! ( Llama.) Agustin! Agustin! nunca ha de estar aqui este majadero! AS ESCENA XI CLERMONT. VICTORINA. Vict. Habeis llamado, señor ? Cler. Quién? ah! eres tú, Victorina? Vict. Yo, que os venia á dar un pliego que acaban de traer: mirad qué sello tan grande tiene. ass Cler. ( Acercándoselo mucho á los ojos.) Calle! el sello: real! es de palacio! A ver, descorre bien las cortinas; no entra hoy luz por esa ventana. (Leyendo con tra= bajo. ) Su magestad... su magestad... de... desea...” Se ha hecho moda escribir de una manera , que ni el demonio... ! Maldito si puedo leer una palabra! (4 Victorina.) Á ver si tá aciertas... Vict. (Fomando la carta. ) Está muy claro: sl parece letra de molde. (Leyendo:) Dios mio! ' Cler. (Que ha ido 4 su cuadro.) Qué es eso ? Vict, Es de parte del rey: viene firmado por el ministro! Cler. Lee pronto. Vict. Os encarga un cuadro para la Magdalena , y otro para la galería de Versalles. 2 Art ka En
22 Cler. ( Lleno de gozo.) Dos cuadros! ( Llamando, ) Matilde! (4 Victorina. ) No, no; calla, callla 3 quiero sorprenderla. Un cuadro para Versalles! otro para la Magdalena! Vict, (Leyendo. ) Y os da veinte mil francos por cada uno, Cler. (Dando un grito. ) Oh!!! qué me dices! cuarenta mil francos! Vict. Sí señor. Cler. Pagaré todas mis deudas..,! ya no venderemos la carretela: mi Matilde no andará 4 ple.-— Ah! fortu- - Da... Y estos cuadros los haré en un año. Sí! trabajando bien no necesito mas que un año! (Con entu— siasmo,) Ah! qué arte! qué riqueza es el pincel! rj- ,- JWeza que nadie nos puede arrebatar! riqueza que da gloria é independencia ! Con el pincel en Ja mano, desafio al mundo, 4 la suerte, á la adversidad... al cielo mismo! (Volviéndose 4 Victorina.) Victorina, has descorrido las cortinas? Vict. Sí señor, e aria Cler, Sí? pues abre la ventana » POrque no veo. ESCENA XII. DICHOS. AGUSTIN, Agus. ( Saliendo. ) Me lMamábais, señor? er. Me gusta! media hora hace que te estoy llamando, - pícaro! EA de Vice, (Esforzándose á abrir la ventana. ) Llegais á tiemPO, Agustin: á ver si abrís esta ventana , que yo no EA Agus. Qué idea! y para qué? Cler. ( Pintando.) Para que haya luz, tonto! 4gus. (Abriendo la eentana,) Para que baya mas luz... Corriente. ; Cler. (Dejando de pintar.) Maldita tinta! vaya! seguramente es muy tarde; va á anochecer sin duda: dejémoslo por hoy. Vict. Anochecer ! Señor... ! Agus. Qué estais diciendo? Pues si hace un sol que quita la vista!
ES” ás 23 Cler. (Tirando el pincel y adelantándose al medio de la escena.) Qué es esto! qué es lo que me pasa! todo se desvanece , todo se oscurece á mi vista! no veo mas que sombras: apenas distingo»... Agustin , Victorina, dónde estais? ' Vict. Aquí, á vuestro lado! ha 6 Áous. Aam, señor: os estoy tocando las manos, O 4 » 5 ,s 4 . Cler. Matilde! esposa mia! Llamadla. Qué noche! qué » oscuridad! No, vosotros me engañais. Si Matilde escabe duda. Solo 4 y y tuviera aqui yo la yeria: no me ella quiero creer! o Vict. Señora...! ab! aquí viene! o Cler. (Queriendo dirigirse. hácia Matilde.) Matilde! Matilde! ESCENA XIII. DICHOS. MATILDE , con su hi jo de la mano. Mat. ( Apresurada. ) Mira , Clermont! mira , ya ha lleado: aqui le tienes; mira qué hermoso! Cler. Mi hijo! Mat. Si... mírale! Cler. Mirarlo! Mi hijo1! Matilde, dónde estás? Mat. (Sorprendida.) Qué pregunta! aquí, á tu lado. Cler. Aqui! (Le toma la. mano, clava los ojos en ella, y da un grito.) Ah! Dios mio! soy perdido! se acabó! ( Abrazándolos con delirio.) Matilde! hijo mio! ya “no os veo! estoy ciego!!! (Cae en sus brazos: ella da un grito y sostiene á Clermont.-- Cae el telon, EA A Sn ra FIN PEL ACTO PRIMERO. EA Dry E E
ACTO SEGUNDO, 7 y Sala elegante, —Puerta en el fondo. —A la izquierda dos uertas. —A la derecha una puerta y un balcon. — Una pábelera á la derecha. — Una mega á la izquierda, y á sulado el sillon de Clermont. ESCENA PRIMERA. CLERMONT en su sillon. vIcrorIxA leyendo un periódico, MATILDE ú la derecha cabizbaja y reflexiva, Cler. RA Victorina, lee tá, porque Matilde debe estar cansada, Mat. (Volviendo en si.) Yo? no, querido, no lo estoy! Cler. Sí, sí; y es natural. En un año que llevo de ha— cer el Belisario, 6 el Edipo, no solamente has sido mi Antígona , sino tambien mi lectora cotidiana, lo cual es un poco pesado: y digo! con Jas novelas del dia! horcas, puñales., tósigos, brujas; y dale, y vuelta... Oh! eres un modelo de amor conyugal ! Mat. De veras? ISS Cler. No me sorprendo! Siempre dije yo que eras tú capaz. de todo por mí. po Vict. En verdad, señor, que no entiendo cómo podeis estar siempre tan alegre! . : Cler. Y por qué he de estar triste? porque he perdido la vista? el llorar no me la habia do volver; al contrario! Ya he tomado mi partido, y estoy... COMO €stan todos los ciegos; ale; res 'Omo una pascua, -—— Y es cosa clara! no ven la realidad, y su imaginacion se lo embellece todo! su vida es una contínna ilusion! todo lo que les rodea es siempre nuevo » Fresco y brillanto; las mugeres que ellos aman tienen siempre veinte años : para: ellos. los árboles nunca se despojan de su verdor: en fin, es nna dichosa ficcion, un sneño contínuo, de que no se despierta jamas! -— Yo por «.« MM
PE e 0 25 ma parte, confieso que le encuentro tantas ventajas! (Tomando la mano de Matilde.) y luego hay aqui Quien cnida tan cariñosamente al pobre ciego...! con tanta bondad...! con tanto amor... que no sé si ganaria recobrando la vista. Vict. De veras ? Cler. Haz la prueba, y tt. Muchas gracias! prefiero tener mis ojos corrientes, ler. Por coquetería! porque son bonitos, Vict. No; porque son buenos. Cler. Hola! pues si son buenos, léeme ese periódico, va— mos! Matilde, dónde estás ? %, Mar. Aqui... á tu lado. Cler, Ah! sí... temia que te hubieses marchado. Vict. ( Leyendo.) “Política interior. -— Cámara de los diputados...” , Cler. Pasa, pasa adelante. La política... no es nada divertida. : | _Vict, (Leyendo.) "Noticias estrangeras.” Ah! aqui hay una cosa que os debe interesar. “El doctor Grimseller de Berlin acaba de poner el sello á su reputacion con la maravillosa cura que ha hecho al príncipe Alberto de Schwartzemberg , ques hallaba ciego hacia veinte años...” Cler. (Interrumpiéndola.) Agnarda ! No es ese el mismo de quien tanto nos hablaron ? un célebre facnltativo..? Mat. Sí, querido. , Clér. Ya, ya me acuerdo: yo hice que le escribieran pocas meses ha... PiESY qué respondió? Cler, Que por la relacion que se le hacia estaba seguro * de curarme. Vice. Pues entonces, señor, vámonos al instante á Berlin, Cler. Es que en la carta habia una postdata, en la enal pedia por la cura la friolera de veinte mil francos: nunca lleva. menos. Vier. Ay Dios mio! > ' Cler. Lo cual, unido 4 Jos gastos del viaje, hace una suma bastante respetable. at. One acaso podríamos reunir... Cler. Sí... ei yo pudiera agarrar mi paleta y mis pin= celes, Pero ahora , hagamos cuenta, Matilde mia, ,
Pres 32 e Cler. (Colérico.) Basta ¿ basta! Agus. Ya veis:..! cómo he de competir yo con úno que la regala diamantes, yo que no tengo mas galas que mis prendas personales ? (Viendo que Clermont se ha levantado y atraviesa el teatro. á tientas. ) Qué es eso, señor? dónde vais? -— Cler. Aqui... á:esta papelera: tengo que escribir... Agus. Escribir! vos! estais loco , señor! Cler. ( Impaciente. ) No... son unas cartas... unos papeles que quiero buscar. Ea, vete, dejame: quiero es tar solo. (Agustin se va -por lu derecha. — Clermont abre la papelera y. saca la caja.) Ah! (La abre, to= ca los diamantes , y dice aparte: ) Era verdad! ESCENA VL. CLERMONT. MATILDE, que sale apresurada por la puerta del foro, ve el aderezo en manos de Clermont: y hace un movimiento de temor que reprime inmediatamente. Mat. Qué haces: aqui, querido? Cler. (Aparentando serenidad. ) Yo... nada! he abierto maquinalmente esta papelera, y me he encontrado aqui... cashalmente, con un aderezo... que no sabia que tnvicses, se Mat. (Con sonrisa fingida.) Es verdad; no es mio! Cler. Ah! > Mat. (Con empacho. ) Es un depósito que me han con fiado, y que pertenece... Cler. A quién? Mat. A una antigua amiga mia... la única que trato de cuantas conoci de soltera, la condesa de GCivry. Cler. En efecto , me la has nombrado algunas veces: no tenia un pleito... ? y 9 Mat. (Con viveza.) Efectivamente! La pobre Adela se casó con un jugador que le ha arruinado casi todos sus bienes; y por salvar esos diamantes, único resto de su dote, me los ha confiado; hé aquí todo el misterio! y como este secreto no era mio, no te lo he revelado, g Cler. (Aparte. ) Ah! no sepa nunca que he sospechado de ella! . E
Ja”. Mat. Qué tienes? di? Cler. (Tomándole la mano.) Tenia necesidad de verte... Sí, de verte; porque yo te veo cuando tengo tu mano entre las mias; cuando no, Matilde, todo es no— che para mí; y durante la noche, ya sahes que hay ensueños... y qué malos ensueños á veces! Pero estando tá 4 mi lado, creo que amanece , y me despierto; y hoy necesito estar despierto: con que no te apartes de mí. ; » Mat. (Con empacho. ) Y esta noche, que tenia yo un compromiso , una reunion donde me esperan, donde he dado palabra de ir... Cler. En casa del dueño de nuestra antigna habitacion? Mat. (Con viveza.) Justamente! se ha portado tan bien con nosotros! Cler. Todos los martes vas: bien puedes faltar un dia, y dedicármelo á mí. Mat. ( Aparte.) Oh, Dios mio! Cler. Yo te lo pido! yo te lo suplico! dame ese gnsto! Mat. (Aparte mirando al reloj.) Cómo harélvan á dar las ocho! a Cler. Si smpieras cuánto te lo agradecería! no salgas! quédate aqui esta noche conmigo y con muestro hijo! Mat. Ah! si pudiera... ! : Cler. Sí que puedes... Mira, tengo tantas cosas que preguntarte y que decirte... yo haré de modo que no te aburras mucho : te hablaré de mi viaje 4 Rusia, cuan= do era soltero, y de los tres años que pasé allá por tí: (Con intencion.) tres años... es algo mas que una noche! ; S Mat. (Conmovida.) Ah! sí, tienes razon! me quedo, me quedo á tu lado! z Cler. Enhorabuena! y te lo agradeceré mucho, porque veo que haces nn sacrificio. Mat. (Dirigiéndose á la derecha.) No, nada de eso! Voy á mi cuarto; escribiré una Carta... : Cler. Bien! : Mat. Escribiré que no me es posible... porque... no só por qué decir! Cler. Di que yo te lo he exigido, 6 mas bien que estás indispuesta , no piensen que te tiranizo! Mat. (Aparte refiexionando. ) Y con En envío la car- . iper EE. e -
Y yen > q a y% Os / ta! Victorina no ha venido todavía...! y 4 la bora que es,..! ya me esperan... me estan esperando! (Mirando al reloj.) Ah! las ocho! no puedo faltar... ! yo no me pertenezco !! ( Finge entrar en su cuarto, cuya puerta cierra con cuidado ; dirigese de puntillas hácia la puerta del foro y desaparece. ) ESCENA VIL (Empieza á oscurecer. ) - CLERMONT solo. Luego AGUSTIN. Cler. Ha entrado en su cuarto. Qué noche tan deliciosa - vamos á pasar... aqui juntitos! Gracias á Dios que se me logra un placer que tanto deseaba! Estoy loco de contento. (Tirando de la campanilla.) Agustin! Agustin! Agus. Aqui estoy, señor. - Cler. Ven acá, y dame la mano: vamos, alégrate, que eres un borrico! Agus. Cómo es eso, señor! og % Cler. Eres un zeloso majadero:; hacias mal en sospechar de Victorina. Agus. Con que lo que yo he visto con mis propios ojos... Cler. Los ojos mos engañan; y la mitad de las veces yale mas no tenerlos. Agus. Eso es vanidad! Cler. En fin, si todas tus sospechas son como la del aderezo, puedes estar tranquilo. Agus. De veras ? Cler. El aderezo no es suyo, yo lo sé! Agus. Me lo asegurais vos? Cler. Sí, hombre, sí! Un aderezo de brillantes 4 esa muchacha! solo un majadero como tú cree semejante cosa. (Va oscureciendo mas. ) Agus. Qué quereis! cuando á uno se le mete una de esas ideas en la cabeza, da vueltas, y vueltas, y vueltas... Vos no sabeis lo que es estar zeloso. Cler. (Aparte. ) Ojalá!-—-Vaya, para que acabes de alegrarte, vete esta noche á la ópera, y saca el jugo al billete que te han regalado. Mtra.
| 3 Agus. (Gozoso. ) De veras, señor? - Cler, Sí: mi muger no sale, se queda á hacerme companía , y estando ella , no necesito á nadie! Agus. Qué contento estoy! voy á acicalarme: me pondré la casaca nneva... Si necesitais algo, Victorina acaba de llegar: la he visto, y no sé de dónde viene: vos no la habíais enviado... ? Cler, Yo no. (Oscurece mas.) Agus. Entonces habrá sido la señora. Si quisiérajs, mientras yo estoy enel teatro, no perderla'de,vista...? Cler. Yo... ! tonto! pe Agus. ( Dándose en la frente.) Es verdad! soy un po— llino! Voy, voy. No hace falta nada? Sí, luces, que ya es de noche. Cler. Y qué me importa? Agus, Las traeré antes de irme... al instante, (Vase por la puerta del foro, cerrándola. ) ESCENA VII. (Noche. ) cLermonr solo. , : . Está loco! traerme luces! á qué? para mí siempre es de noche! Pero al pobre le dnran aun los zelos: es enfermedad que no se cura tan pronto; y lo peor que tiene es el ser contagiosa: se pega que es una mara= mn villa! á mí casi me coge! Oh! yo sospechar de mi Matilde! de la virtud misma! yo desconfiado y zelo- *Yso! nna de las muchas miserias que engendra mi tris- “te situacion! Me parece que siento pasos... será Ma tilde que viene ya! No, no son esas sus pisadas: las == conozco yo tan bien ! Viz, (En la puerta del foro, que está cerrada.) Victorina ! Victorina! Cler. Es la voz del Vizconde: aqui, á estas horas! si ten— drá razon Agustin! si querrá seducir á esa pobre muchacha! ( Levántase , y ocúltase á tientas en el ga— binete de la izquierda, que está cerca de su sillon. ) Viz. ( Llamando á la puerta del foro.) Victorina! ( Abre la puerta y sale.) No me responde; y á nadie he encontrado basta aqui: está esto tan Oscuro, que no sá si acertaré con la puerta. (Adelántase y va á llamar á la habitacion de Matilde.) . Pe diz * Ne, PA s »-iJ3 . rta
36 ESCENA IX. "VÍCTORINA. EL VIZCONDE. (Clermont entreabre la puer ta.) Vice, Quién lama aqui? Viz. Chit...! calla! Vice. ( En v0z baja. ) Sois vos , señor vizconde? Viz. (Idem.) Toma esta carta para tu señora: entrégasela al instante; - Vict. No la vereis vos esta noche? Viz. No me es posible: tengo que hacer mil diligencias para preparar el viaje. , - Vict. Mucho va á sentir no veros. e Su pre” de ; /, lo hácia el foro. ) S 7 Viz, Toma, -- Cuidado! Viz. Esta carta la tranquilizará; y si despacho pronto los preparativos del viaje, iré un instante á verla, para que sepa que todo está dispuesto. Vict. Haced lo posible! Viz. Pues bien, dile que me espere alli. Vice. Ya sabeis el cuarto: núm. 2; el mismo de ayer, Viz. Ya sé. Vict. No tardeis , marchaos, Ah! y la carta? (CuiándoESCENA X. DICHOS. AGUSTIN, Vestido , sale por el foro con un can, delabro de dos velas, ex, “e -e. Agus. (Viendo al vizconde y á Victorina, que lo lleva de la mano.) San Agustin me valga!! Viz, (Sacudiéndolo de un brazo.) Silencio! cuenta con mi proteccion si callas, pero pobre de tí si hablas! (Vase precipitadamente. ) ESCENA XI, A , AGUSTIN. VICTORINA. Luego CLERMONT, Agus. Si hablo...! (Arrancando de pronto la carta que : Victorina atónita tiene en la mano.) Pues quiero ha-= blar! quiero gritar! > *
es i 37 Vice. Señor Agnstin... señor Agustin... volvedme esa carta, y callad.., callad por Dios! Agus. Tambien ella quiere que calle! Falsa, ingrata. (Victorina le pone la mano en la boca.) No me da la gana! quiero gritar! quiero publicar que me estan engañando! (Clermont abre la puerta, sale y se adez lanta hácia el medio del teatro pálido y trémulo. ) Vict. ( Da un grito al yerlo. ) An! el amo! ( Aparte.) Voy corriendo á avisar 4 la señora. (Vase precipi tada, ) - ESCENA XII. CLERMONT, AGUSTIN. Cler, (Queriendo disimular.) Qué ha ocurrido? qué es eso? Agus. Qué ha ocurrido? Señor...! qué ha ocurrido? Y vos me decíais que no tenia vada que temer! Borrico de mí! ir á hacer caso de yos! Cuando yo vuelva á fiarme en ningun ciego! ó Cler, El ciego ve ya mas claro que tí! Agus. Si! acabo de soprender aqui al vizconde con Victorina. £ í W Cler. No es verda! Agus, Cómo que no! y le estaba dando una carta. Cler. No es verdad! Agus. (Colérico.) Por vida de...! Si la tengo aqui... miradla... tomadla: la tocais? ; ) Cler, ( Haciendo un movimiento convulsivo al tocar la carta.) No es verdad! Esta carta no es para Victorina: lee, lee el sobre, ee a . Agus. (Trémulo.) No sé si podré! Señor, tengo tan nublada la vista! e e y Cler, ( Impaciente. ) Vamos ! lees? (Tiene la carta sujeta con las dos manos mientras Agustin procura leer.) Agus, ( Leyendo.) "A madama... madama Clermont, ” Cler. (Colérico.) Mientes... mientes!! ( Reprimiéndose y con tono blando.) No , Agustin... pero te equivocas, no es verdad ? Míralo... míralo bien. Agus. Bien lo veo: vaya! con tadas sus letras! ““Ma,,, da.,, ma.,, Cler,., mont, ”
P 6 , 1 ”» 38 : á Cler. (Ap. ) No hay duda! ? ' $ Agus. Ay! qué consuelo! Señor! -—— Pero cómo es esto?=r vos sabíais... ? SN Cler. (Esforzándose á ocultar su conmocion,) Sí; es una carta que mi muger y yo esperábamos... con impa—= 4 Ciencia, Agus. Vaya! pues á los dos nos ha venido bien! (Ap.) Y yo que'he maltratado 4 la pobrecilla! cómo harí ahora para desenfadarla ? Cler. (Arrugando la carta.) Ah! las tinieblas. que me rodean no me han parecido nunca tan horribles como ahora! Tengo la prueba... aqni entre mis manos,.. la estoy tocando... me abrasa... la tengo aqui... y no puedo 'cerciorarme... no puedo saber hasta dónde 1lega su tracion! Estar seguro, y dudar aun! dudar... sin atreverme... sin poderme convencer! Ah! estos son demasiados miramientos: rompamos ya por todo! (Des= pues de tienbear un instante. ) Agustin! Agus. Señor... y z Cler. Ven acá! - Agus. Ah! Señor, qué contento estoy ! Cler, Esta carta... contiene una noticia... una noticia importante, : Agus. Para yos y para la señora ? Cler. Justamente! Y esa noticia... estoy impaciente por saberla. Agus. Es muy natural: cuando uno espera: una buena noticia, siempre tiene prisa. Cler. Sí... no tengo bastante calma para esperar á que venga mi muger» y la curiosidad... ya te haces car— go... (Esforzándose dá. reir.) un pobre ciego no es estraño que tenga esa debilidad : ya yes...! Agus. Por supuesto! y quereis que yo os la lea ? Cler. Sí, amigo mio; hazme esc favor, Agus. Con wuucho gusto, señor, Antes habrá que abrirla... está cerrada con lacre. (Abrela. ) Cler. (Repentinamente. ) Ah! envilecerla, deshonrarla 4 los ojos de sus mismos criados! Agus. ( Leyendo.) “Todo está pronto para el viaje: el coche estará 4.la hora convenida, ” Cler. (Quitándole la carta. ) No, no, es inútil... no quiero que te tomes ese trabajo: mi unger está abi HA A A A A A A e
Ed «*? en su cuarto... dile que venga... al instante... al aque tante, entiendes? | Agus. Pero si la señora no está ahi... Cler. ( Asombrado. ) Qué dices? no está en su cnarto ? Agus. No señor... ni está en casa... si yo desde mi ventana la he visto salir , hará cosa de media hora. ó Cler. Salir! : Agus. Y lo estrañé macho, porque como, me habíaje dicho que se quedaba... á acompañaros esta noche... Cler, (Disimulando, ) Sí, me lo. habia ofrecido; pero cierto compromiso... una visita... que tenia que hacer... Agus, Ah! sabeis dónde ha ido ? Cler. Si, sí, no hay cuidado... volverá pronto... puedes irte... Vete... déjame! Agus, No señor, yo no puedo dejaros solo, Cler, No lo estaré mas que un momento... pocos minu— tos... mi muger vendrá al instante... con que vete, vete á ver la ópera. Agus, Qué buen amo! Cler. Si, amigo mio, sí... me harás un favor... quiero estar solo, : Agus. Como gusteis; y ya es tarde... estará empezada: fortuna que el teatro está 4 dos pasos de casa, Con que hasta luego, señor, ' ESCENA XIIL CLERMONT solo, Se fue... ! ya estoy solo, solo en esta casa, como en el mundo entero : abandonado de todos, como una car— ga inútil: objeto de desprecio, y en breve, acaso de burla! Ah! no... no... no me ultrajarán impunemente: yo me vengaré... (Deteniéndose. ) Y cómo? qué venganza puedo yo tomar? Me insultará, me des= honrará , me robará mi único tesoro, lo único que me quedaba en mi desgracia... el amor de mi esposa; y si le pido satisfaccion de su injuria y de mi afrenta... (Retorciéndose las manos.) Oh! Dios mio! ten— drá lástima de mí! no querrá batirse :'este pobre ciego no tiene derecho ni aun para hacerse matar! (Con mas agitación y amargura. JAY de qué te quejas tú,
e o o miserable! un hombre oscuro, un pobre artista, sin mas bienes que su talento, si es que alguno tenia, atreverse en su orgullo á aspirar á la mano de una jóven hermosa y noble! (Con sonrisa desdeñosa. ) noble... sí, de elevada cuna! y porque sacrificaste por ella tu juventud, tus fuerzas, tu salud, ahora , pobre y enférmo, esperabas agradarla Y que te_amase! Loco de yo Ta amabrtantoT Ah T Ta amo todavia! Y este amor de qué sirve? de hacer su desgracia y la mia: mi existencia es para ella una carga pesada, insoportable! y despues de tantos sacrificios, Uno so lo me queda que hacerle, el de mi vida, que le yolverá su libertad! Sí; basta de quejas, básta de ame nazas : ella me echa del mundo; y yo me voy. Nadie la acusará , ni yo mismo! todos creerán que lo he hecho por desesperacion de verme en este estado, y dirán: “Pobre hombre!_ha hecho bien: ” ( Levantándose. ) y tendrán razon: sí, estoy decidido: vamos... pero cómo lo hago? yo no tengo armas, y no puedo procurármelas por mí propio; no puedo hacer nada sin que meayuden, ni aun morir! Ah! esa ventana... hácia alli está: sí, sí, dicen que es muy alta... tercer piso. ( Dirigese d tientas siguiendo la pared, y lleo ga á la ventana. ) Ah! Aquí está. Gracias á Dios... -_. €esta vez siquiera no necesitaré de nadie! (Trata de YANZ Md E ( abrir la ventana.) ESCENA XIV. *" CLERMONT, AGUSTIN, Agus. (Gritando dentro, ) Señor! Señor! Cler. Quién viene? Agus. (Sale precipitado, ) Yo, señor. Ah! si supiérais...! Cler. De dónde vienes? Agus. Del teatro: (Viene sin sombrero, con la corbata medio arrancada , rasgado el vestido, desgreñado etc.) me han echado á empellones, Cler. A tí? Agus. A mí, en cuerpo y alma; y cuando sepais por qué, os quedareis patitieso como yo: no lo querreis creer: si yo apenas lo feo todavía !
/ | 41 Cler. ( Impaciente, ) Eh! acaba 6 veto. “Agus, Pues señor, habeis de saber que echaban una Ópera llamada 1! Barbiere di Sivislia... asi dice el cartel, y habia un gentío ! ya, ya! ' Cler. Acabarás ? - Agus. Pues señor sá lo mejor sale por allá arriba una dama vestida d e maja, á la española, y lo mismo fue . Asomar empieza un palmoteo y unos gritos! yo levanto la cabeza para mirarla... válgame Dios lo que yi! Cler. Qué viste ? Agus. Yo empezó á gritar: señora! señora! aqui estoy yo! Señora... | y me subi en el banco para que me viera, Cler. Quién ? Agus. Ella misma; poro amigo! enfádase aquella gente empieza á gritar: “Silencio! fuera!” ES ñora!” y ellos... "Fuera eso ganso! fuera ese hár— baro!” y viendo que yo seguia gritando, abalánzan— se sobre mí, y crás! uno me arranca el faldon: pum! pe Otro me sacude un puñetazo: crich! otro me atiza un Y puntapie... “4 la calle! fuera! fuera!” y... patapof! Y en menos que canta un gallo me encuentro en mitad de la calle hecho un eccehomo, y sin haber podido hablar á la señora. ler. Pero qué señora ? acaba, qué señora ? Agus. Pues qué, no os lo he dicho? Dios mio! era... Ak! miradla! ahi viene! ella es! DICHOS, MATILDE. EL VIZCONDE detras. (Mutilde sale con el trage de Rosina del Barbero de Sevilla , y encima su capa. ) Cler, Ella! Mat. Sí, amigo mio... yO, aquí me tienes, Cler. Matilde! (La acerca á si, empieza á examinarla con las manos, y. al reconocer el peinado y trave de Rosina en el Barbero, cae á sus pies sollozando, ) Ah! esposa mia! Mat. ( Levantándole, ) Si! muger de un artista ! lo crees ahora ? Cler, Ah! qué has hecho? qué sacrificio has hecho? esto es demasiado! nunca hubiera yo cunsentido,., e ESCENA XV. ey Ñ