La actividad ganadera. Un recurso subexplotado e infravalorado en Andalucía
Abstract
El artículo plantea el caso, en la nueva agricultura andaluza, de las modificaciones producidas en sus sistemas productivos y en su estructura, así como en su repercusión en el paisaje y en la población rural de Andalucía. Todo ello enfatizando y analizando el papel del sector ganadero a fin de contribuir a la superación del carácter de hermano pobre concedido últimamente a dicho subsector.
Full text
ISSN: 021-9803 Anales de Geografía de la Universidad Complueense 1999, 19: 237-258 La actividad ganadera. Un recurso subexplotado e infravalorado en Andalucía Rocío SILVA PÉREZ 1. CONSIDERACIONES PREVIAS La contribución del sector agropecuario al crecimiento económico español y su papel en la articulación de los espacios rurales se ha modificado radical - mente en un periodo de tiempo relativamente breve. Si en los años sesenta asis - tíamos a la decadencia de la agricultura tradicional y en los años setenta —con motivo de la crisis energética— Lo hacianios a la superación de la agricultura moderna, desde mediados de los ochenta estamos inmersos en un intento de recuperación de los sistemas tradicionales. Ello está provocando una última transición, y la emergencia de otra nueva agricultura. Tales cambios van más allá de las modificaciones en las estructuras y siste - mas productivos. Hay que encuadrarlos en la importante revisión del papel que se asígna a la agricultura en el contexto general de la economía, en el que ésta asume nuevas funciones no productivas, vinculadas al mantenimiento de los paisajes y habitantes rurales. No obstante, estas páginas pretenden demostrar que ante la carencia de métodos para evaluar estos nuevos papeles, se siguen manteniendo Los indicadores productivos convencionales, con el resultado de la infravaloración de esta actividad. Es un lugar común señalar la escasa importancia del subsector ganadero andaluz, que se suele justificar invocando la parca contribución de las produc - ciones ganaderas a la formación de la Producción Final Agraria. Esta forma de entender las cosas responde a la filosofía acuñada en los años del desarrollis - mo, en que la economía agraria quedó reducida a un cálculo monetario abstracto —kilos por hectárea, aumento de la producción final y del valor añadido en pesetas por unidad productiva—, que entonces se consideraban sinónimo de progreso (NAREDO, i.M., 1996). Lo paradójico es que hoy se siguan manejan - do los mismos parámetros, cuando se está financiando al sector agropecuario para que asuma otras funciones —sociales, territoriales, paisajísticas, medioam - bientales..—, que en la mayor parte de los casos se anteponen a las productivas. Con estos puntos de partida, este trabajo intenta contribuir a la superación del carácter de hermanopobre de la agricultura andaluza que se otorga al sub - 237
Rocío Silva Pérez La actividad gancídera. Un recur.,a subex1,l atado e infravalorad,> en Andctlu,’íct sector ganadero. Así mismo, pretende poner de manifiesto el papel desempeña - do por la ganadería en relación a los dos modelos de agricultura patrocinados por la actual política agraria europea: una agricultura comercial-competitiva versas una agricultura paisajística-medioambiental. 2. EVOLUCIÓN EN LAS FUNCiONESASIGNADAS AL SUBSECTOR GANADERO La actividad ganadera, como el conjunto de la agricultura, ha cumplido diversas funciones a lo largo de la historia, de cuya combinación con la evolu - ción operada por los sistemas de explotación se deriva una precisa concreción territorial de cada modelo pecuario y una determinada valoración social del sector, de cuya razón se da cuenta en el esquema siguiente: Situación de Andalucía en relación a la evolución de los sistemas ganaderos Período de Funcionalidad Sistemas auge histórica del Ocínaderos histórico ganado Trashumante Vigencia de Económicola Mesta (1272comercial 1836) tFuerzade labor * Estiércol * Auconsumo Complementario de la explotación agraria * Desaparición de la Mestacrisis de la agricultura tradicional (1836-1960) >- Fuerza de labor * Esdércol * Auconsumo Espacialización histórica en andalucía * Conjunto del terntorit> Funcionalidad Comarcas mas actual del represenlativas ganado en la actualidad Medioambientrd * Arcas * Paisajística marginales ‘Campiñas del Medioambiental Guadalquivir * Paisajística Transformación Desaparición intensiva de la Mestacrisis de la agricultura tradicional (18361960 * Fuerza de labor Estiércol ~‘ Auconsumo * Económico - comercial * Arcas marginales para la agricultura * Medioambiental * Paisajística Económicocomercial (productos de calidad) Comarcas de Siejia Morena (Agrosislema Dehesas) * Campiñas gaditanas y Campo de Gibraltar (Agrosistemas pastos-bovino) * Econónúco- * Valle del * Económico- * Valle del comercial Guadalquivir comercial Guadalquivir 238 * Comarcas Orientales de la Depresión Intrabética (Agrosistema Ce real-ovino) Industrial * Aparición de la agricultura modernaactualidad Anales de Geografía de lo tjniversi,Iacl Compluiense 1999, lO: 237-258
Rocío Silva Pérez La actividad ganadera. Un recurso subexpí atado e infravalorado en Andalucía Durante el dilatado periodo de tiempo que va desde la Revolución Neolíti - ca hasta la aparición del sistema industrial, la ganadería había constituido una actividad onmipresente en el territorio y se había caracterizado por la diversi - dad y la complementariedad de las funciones desempeñadas —autoconsumo, comercialización de excedentes, provisión de abonos, fuerza de labor, etc. En estos albores de la Historia ya aparecen configuradas las dos formas de ocupación del espacio que tiene esta actividad. Junto a una ganadería estante, sustentada en las extensas superficies ajenas al avance del arado (baldíos y comunales) y en las áreas de cultivo (barbechos y rastrojeras), se practica una ganadería trashumante, que a grandes rasgos puede ser asimilada a la gana - dería mesteña, por la relevancia socio-política, económica y territorial de este sístetna ganadero en los siglos medievales y modernos —fundación del Honra - do Concejo de la Mesta en 1272, auge de la lana en los mercados europeos, pri - vilegios otorgados al desplazamiento de la oveja merina por la tupida red de vías pecuarias que surcaban la península, etc. El territorio andaluz desempefló un papel nada despreciable en relación a aínbas formas de manejo del ganado. El retraso de la Reconquista conlíevó una demora en la expansión de la superficie cultivada, con innegables beneficios para las prácticas ganaderas, más escurridizas frente las incursiones bélicas. No menos importante fue el papel desempeñado por Andalucía en la etapa de auge del sistema trashumante, que encontró en estos parajes del sur una zona prefe - rente de invernada para la oveja merina, que agostaba en las regiones del Norte. Según recoge Jovellanos en el Informe sobre la Ley Agraria, el avance de la Reconquista supuso una drástica modificación en los aprovechamientos impe - rantes en esta región durante la dominación musulmana. De hecho, a mediados del siglo XVIII casi dos tercios del territorio andaluz —incluidas las tierras más productivas— estaban ocupados por terrenos comunales y baldíos para pastos. El declinar de la actividad ganadera en Andalucía se inicia con triunfo de las ideas liberales (finales del XVIII-principios del XIX), coétaneas a la disolu - ción de la Mesta y a la emergencia de la sociedad agraria tradicional. Los pen - sadores liberates (Injórme sobre fa Ley Agraria de Jovellanos, Memoria sobre los abusos de la Mesta de Campomanes) identificaron el sistema ganadero hasta entonces imperante con las prerrogativas concedidas a la institución mes - tefla, y a ésta, con el modelo socio-político y territorial que pretendían abolir Consecuencia de esta identificación ganadería/Mesta, es el carácter preferente - mente agrícola de la política agraria española de finates del siglo XIX y princi - pios del XX. La plasmación territorial de esta política se saldó en un avance de la superficie cultivada a costa de los pastos; a lo que también coadyuvó el pro - ceso desamortizador, con la puesta en cultivo de terrenos comunales que histo - ricamente habían sustentado un importante aprovechamiento ganadero. No obstante, y en contra de lo que se ha creido durante años (GRUPO DE ESTUDIOS DE HISTORIARURAL, 1978), la considerable expansión de las tierras cultivadas (varios millones de hectáreas en el conjunto español entre 1818 y 1 860, dedicadas fundamentalmente a trigo) y el descenso de los pastiza - 239 Acules de Geografía de la Universidad Complutense 1999. 9: 237-258
Rocío Silva Pérez La actividad ganadera. Un recurso subexplorado e infravul, rada en Andalucía les (en torno a cinco millones de hectáreas entre 1876 y 1880, y de 2,5 millones entre 1900 y 1919) no redundó en perjuicio de la ganadería, debido a la conjun - ción de dos hechos (GARCÍA SANZ, 1994): 1) la generalización de los barbe - chos y las rastrojeras en las áreas de cultivo, y2) el detrimento paulatino de la superficie de granos destinada a la alimentación humana en beneficio de la ocupada por los cereales pienso 2 Es decir, más que una crisis ganadera, estos cambios evidencian la emer - gencia de los dos principales sistemas que conforman la ganadería estante, hasta entonces aletargados por el protagonismo de la Mesta: el sistema com - plementario de la explotación agraria, en el que la ganadería asume un papel subordinado a la agricultura en el proceso productivo y el sistema de transfor - mación intensiva, en el que el conjunto de los aprovechamientos (incluido el espacio agrario) se destinan la alimentación animal. La situación de Andalucía en relación a este último proceso presenta algu - nas disonancias con las señaladas tnás arriba para el conjunto español. Esta región no participó de la expansión del sisteína de transfonnación intensiva —avalado por el incremento de la superficie destinada a la producción de cereales pienso— al compás que lo hicieron otras zonas del país. De hecho, gran parte de la ganadería andaluza picíde en estos momentos el carácter de ganadería independiente que había obstentado hasta entonces, y se integra en los siste - mas de rotación (al tercio, y año y vez) que comíenzan a generalizarse en las áreas de campiña (GRUPO ERA, 1980). ELlo inaugura la configuí-ación dual característica del mapa ganadero andaltíz, que en estos momentos se salda con la generalización del sistema complementario de la explotación agraria en las comarcas mas productivas de la Depresión del Guadalquivir y (le la transforma - ción intensiva en determinados áínbitos —preferentemente serranos--~ con han - dicaps naturales pat-a el desenvolvimiento de los etíltivos. El confinamiento de la ganadería a los espacios tnarginales. y el papel sub - sidiario de la agricultura que esta actividad pasa a desempeñar en las zonas mas productivas, inician el declinar de las producciones ganaderas en la economía agraria andaluza. Con todo, los exiguos avances operados eti las técnicas de cultivo (ausencia de abonos químicos y rudimentaria mecanización) perpetúan la importancia de las prácticas ganaderas, por cuanto éstas mantienen la com - plejidad de funciones acumuladas en el transcurso de la historia. Con posteíio - ridad (años sesenta principios de los setenta del presente siglo) el proceso de ¡ Segun el A n’,a,-io Estadístico de las Producciones Ag ,-ír.olas dc 1 965 (M ¡ n ¡ sterio de Agricu It u ra. Pesca y Alimentación), en la campaña ¡963-1964 los barbechos aún representaban cl scgundo aprove - chamiento, en extensión, de las tierras labradas: en tono a 5,5 millones dc hectáreas, sólo sLLpcradas por la supcrticie dedicada a la explotación triguera (67 millones de hectáreas). Según las estadísticas recogidas por Flores de Lemus (1926). mientras la superficie cíe granos destinada a la alimentación humana ascendió en un 149i. en cl conjunto español cn el perrada compren - dido entre 1905-1925. la dedicada a cereales picnso lo hizo cn un 42%. Y otro tanto cabe señalar en elación a las producciones, cuyos incrementos relativos ascendieron en tin 24% y en un 51%. respccti - Vamente. 240 Anule., de Geografia delo universidad Co,npl¡ek-nse 1999. 19: 237-258
Rocío Silva Pérez Lo actividad ganadera. ho recu rs,> subexpí atado e mfra va ¡orado en Andalucía modernización de la agricultura y la introducción de la ganadería industrializa - da inducen a la quiebra definitiva de su subsector ganadero. Desde finales los cincuenta una serie de hechos se conjugan en la sociedad y en la economía española para propiciar la introducción de la ganadería indus - trializada. El proceso urbanizador, y las mejoras en el nivel de vida, llevaron a un incremento en el consumo de aquellos productos que presentan una gran elasticidad según el nivel de renta, entre los que se sitúan los de origen animal. Para satisFacer esta demanda se optó por importar de otros paises el modelo ganadero industrial y no por desarrollar la ganadería autóctona. La ganadería extensiva tradicional no estaba en condiciones de afrontar las nuevas exigencias requeridas al sector agropecuario en la etapa de crecimiento —alimenlar a la población. suministrar mano de obra al resto de los sectores y servír de meicado a los productos industriales (TORTELLA, 1994). La conse - cución del primer y tercer imperativo se podría haber operado con la mejora de las razas explotadas y con el incremento de la superficie forrajera. introducien - do a la ganadería autóctona en los circuitos de la modernización. Pero la mayor demanda de mano de obra que -equieren las explotaciones ganaderas jugó en contra de este proceso, como lo demuestra el fracaso de la pretendida implanta - ción de explotaciones ganaderas familiares en la Zona Regable del Bajo Gua - dalquivir (núcleo de Pinzón). Pero ínás relevancia que estos factores en la introduccion del nuevo modelo tuvieron los que a continuación se relacionan. La cíeciente implantación de multinacionales americanas dedicadas a la ela - boración de concentrados consútuyó una pieza clave en la opción por la indus - trialización ganadera. La firma con Estados Unidos de los Acuerdos de Coopera - (‘iOfl y Auda Mutua desempeñó un papel determinante en este proceso (VILA - 00MW. L. 1985). 1-II que una parte importante de la ayuda americana se centra - sc en el envío a España de cultivos excedentarios en Estados Unidos —entre ellos la soja—, y el encargo hecho a las multinacionales de canalizaría, contribu - yó a la implantación de la nueva ganadería. En un primer momento se importó aceite de soja: pci-o a partir de 1963 —coincidiendo con utí cambio en la política agraria dc Estados Unidos y con el desarrollo español de los años sesenta— las importaciones de aceite de soja fueron sustituidas por la compra de semillas y habas, que se moturaban aquí. Pero el mercado continuó controlado por las empresas amencanas, qtíe a partir de este momento se especializan en la fabrica - ción de aceite de soja y. sobre todo, en la elaboración de piensos compuestos. A ello se suman las tecomendaciones contenidas en el injórme del Banco Mundial y de la FAO sobre el desarrollo de la agricultura española (publicado por cl Ministerio de Hacienda en 1967), que insistían en la necesidad de incre - mentar la producción ganadera (PARDO ABAD, C.J. 1996). Al amparo de esta filosofía se constituyen las Agencias de Desarrollo Ganadero y se habilitan una serie de programas marcadamente productivistas, como las ayudas a la produc - ción dc añojos y las primas al engorde precoz dc corderos. En resumidas cuentas, si la emergencia de la sociedad agraria tradicional inician el declinar de la actividad ganadera en Andalucía, el avenimiento de la 241 Anal,> ,fi> G~>r~gjyj,Iíéi dr la Universida,í Complutense 1999. 9: 237-258
Rocío Silva Pérez Li actividad ganadera. Vn recurso subex1,l,,tado e infravalorado en Andalucía agricultura moderna provoca la quiebra definitiva del subsector ganadero en la economía agraria de la región. Hay que tener en cuenta, en relación a esto últi - mo, que la implantación del nuevo modelo en Andalucía, además de ser más tardía ~, adquirió una menor intensidad. Para explicarlo, hemos de invocar sus desventajas en relación a los principales factores de localización de La ganadería industrializada: 1) concentración de la demanda —cuando Andalucía estaba sumida en un proceso emigratorio y su nivel de renta se situaba muy por debajo de la media española; y 2) existencia de unas buenas infraestructuras viarias, ausentes también en la región. Y si a este menor desarrollo de la gana - dería industrializada se suma la crisis productiva de la ganadería extensiva, el resultado es un declinar de las producciones ganaderas en un momento en que las producciones agrícolas comienzan a desarrollarse de manera espectacular como consecuencia de la tecnificación y del avance del regadío. Con todo, la introducción de la ganadería industrializada provoca una relo - calización de los efectivos pecuarios en el mapa ganadero de la región y un cambio radical de los sistemas ganaderos hasta entonces imperantes. 1) En la Depresión del Guadalquivir, la convivencia agricultura-ganadería, que se ha señalado como característica del sistema complementario de la agricultura, se deteriora a medida que los adelantos en las técnicas de cultivo permiten una labor continuada del espacio agrario y la consi - guiente desaparición de los barbechos. Así mismo, la sustitución de la fuerza animal por la mecánica en el trabajo del campo provoca la desa - parición de la ganadería extensiva de las comarcas más productivas desde el punto de vista agrícola, que, por coincidir con las areas mas urbanizadas y ínejor dotadas de infraestructuras, pasan a constituir los principales enclaves de localización del sistema industrial que por entonces se ínicia. 2) La ganadería extensiva de las sierras andaluzas también entra en crisis, aunque por motivos diferentes. La apertura de estos espacios a una eco - nomía de mercado, en el contexto desarrollista entonces dominante, pro— voca la quiebra de unos sistemas cuyas producciones no pueden compe - tir con las que se están implantando —con el apoyo de la Administra - ción—— en los espacios llanos y mejor comunicados. El éxodo rural actúa en el mismo sentido, propiciando la degeneración de detennina - dos agrosistemas sustentados en la presencia de una mano de obra abun - dante y barata (OJEDA, J.F. y SILVA, R. 1997>. Las alteraciones opera - das en los usos del suelo ~retroceso y deterioro de la dehesa, avance La introducción de la avicultura y poreinoeultura industrial, iniciada por las explotaciones fami - liares de otras regiones españolas a finales de los años cincuenta-principios de los sesenta (GARCÍA PASCUAL, 1993). sc retrasa en Andalucía hasta los años setenta, cuando las empresas integradoras <ajenas a la región) asumen el protagonismo en la organización del sistema. En algunas comarcas andalusas, la aparición de la nueva ganadería suigió como consecuencia de un proceso de deslncaliz-ación de las congestionadas granjas porcinas dc otras regiones, cual es cl caso del Bajo Almanzora almeriense en relación al Campo de Lorca (SEGRELLES, 1993). 242 Anales de Geografía de la Universidad Complutense 1999,19: 237-258
Rocío Silva Pérez La actividad ganadero. Un recurso subexpíalado e infravalorado en Andalucía del matorral, reducción de la superficie ocupada por pastos y forrajes, repoblaciones forestales con especies susceptibles de un escaso aprove - chamiento ganadero (pinos y eucaliptos)— inciden así mismo en la situación de abandono y marginalidad que aún hoy caracteriza a la ganadería extensiva andaluza. 3) Paralelamente, y sin ánimos de ser exhaustivos, el productivismo de vía estrecha que sustenta este proceso lleva al empobrecimiento de las fun - ciones historicamente desempeñadas por la acúvidad ganadera, por cuanto se antepone la productividad económica a otro tipo de valores. No obstante, este devenir de filosofías y sistemas ganaderos no concluye en la etapa desarrollista. Las sucesivas crisis energéticas (1973-1980), y el consi - guiente incremento de los inputs productivos —piensos compuestos, funda - mentalmente, en el caso ganadero—-— ponen en entredicho la virtualidad de la ganadería industrializada (GARCÍA DORY, 1980), caracterizada por presentar una fuerte dependencia de la energía fósil y por el desaprovechamiento de las fuentes energéticas contenidas en los cultivos (RODRÍGUEZ ZÚÑIGA y otros, 1980). En este contexto, se empieza cuestionar el productivismo de vía estrecha propugnado durante el desarrollismo, y se inícía —aunque tímidamente— una cierta preocupación por las secuelas de la industrialización: pérdida de biodi - versidad (razas autóctonas), contaminación ambiental (consecuencia de los desechos de las granjas industriales), deterioro paisajístico (producto de la desaparición del ganado de determinados agrosistemas en los que éste desempeña un papel de primer orden... etc. Este cambio de mentalidad se traduce en la aparición de una serie de pro - gramas encaminados a la recuperación de los sistemas extensivos. En 1979 se inicia la aplicación del programa de fomento de la ganadería extensiva y en áreas de montaña (Real Decreto 464/1979), que pretendía reducir los desequili - brios de la balanza comercial española (muy condicionados por las importacio - nes de cereales-pienso), potenciando el aprovechamiento integral de los recur - sos pasíables. Estos mismos planteamientos quedan recogidos en una Orden aparecida el 31 de enero de ese año (B.O.E. de 16 de marzo de 1979) encami - nada al fomento de las razas ganaderas autóctonas, a la que precedió una moción aprobada por el Consejo de Ministros el 1 de febrero de 1974 para la urgente reestructuración del sector del cerdo ibérico. Con posterioridad, estos objetivos son asumidos por el programa de ordenación y mejora de explotacio - nes ganaderas extensivas (Real Decreto 1552/1984), que sería cofinanciado, tras la nuestra incorporación a la Europa Comunitaria, con presupuesto imputa - ble a su política de estructuras —concretamente, al Reglamento 797/1985 de mejora de la eficacia de las estructuras agrarias. No obstante, estas medidas incentivadoras de la ganadería extensiva coexisten en estos años con otras encaminadas a incrementar la productividad, como Jo demuestra la publicación en 1981 del reglamento estructural de la producción lechera, tendente a incre - mentar los rendimientos del vacuno de leche español y la modernización del sector. 243 Anal,>., de Geografía dela Universidad Complutense - 1999. 19: 237-258
Rocío Silva Pérez La o,tividad ganadera. Un recurso sabe.rplotado e infravalorado en Andalucía Es decir, a pesar de estos precedentes, la potenciación de la ganadería extensiva no adquiere verdadera entidad hasta la aplicación de la normativa comunitaria. Como es sabido, la integración española en la Europa comunitaria coincide con un cambio de presupuestos en la política agraria que ésta había practicado hasta entonces. A los problemas íwedioaxnbientales ocasionados por el proceso de industrialización ———que la mayor parte de las veces entran dentro de un discurso de carácter más moral que pragmático— se añaden nuevos pro - blemas de tipo económico —derivados de la necesidad de financiar la incesante acumulación de excedentes productivos—, que se muestran más eficaces a la hora de encauzar las voluntades. Como consecuencia de ello, se inicia la aplica - ción de una serie de programas que pretenden incidir en una recuperación de los sistemas extensivos. La aplicación de la normativa comunitaria para áreas desfavorecidas en las zonas montañosas del país abriría una vía para la potenciación de los sistemas extensivos sin precedentes en la historia reciente. Así ínismo, el programa de abandono de tierras iniciado en 1988 (el denominado set-aside) podría haber supuesto, de haber tenido más aceptación, un importante avance de las tierras de aprovechamiento ganadero a costa de las áreas de cultivo (SILVA PÉREZ, 1991). Esta potenciación de los sistemas extensivos está igualmente presente en los programas operativos amparados en el sub-eje 4.4 del marco comunitario de apoyo para las regiones objetivo 1 (orientación de las producciones y mejora de la calidad), entre los que cabe destacar el subprograma de conservación y mejora de la dehesa del cerdo ibérico y de las razas ganaderas autóctonas, apli - cado en Andalucía desde 1989. La última reforma de la política agrada europea (reforma MacSharry de 1992) vuelve a insistir cii el mismo sentido: obligación de abandonar el 15% de la superficie productiva para acceder a las ayudas al cereal (hoy reducido a un 5%); incremento considerable de las primas ganaderas y restricción de las mis - mas a las explotaciones extensivas (aquéllas con una densidad pecuaria inferior a dos unidades de ganado mayor por hectárea de superficie forrajera); intento de recuperación de los sistemas tradicionales por parte del denominado Progra - rna Agroambiental (Reglamento 2078/1992); potenciación de las reforestacio - nes con especies susceptibles de un mayor aprovechamiento ganadero (Regla - mento 2080/1992) que, dicho sea de paso, está contribuyendo a una modifica - ción de la anterior preferencia de la política forestal española por las repobla - ciones con pinos y eucaliptos (SILVA PÉREZ, R. 1997), etc. Llegados a este punto, se ha de señalar que cuando se insiste en la recupe - ración de la ganadería extensiva, se ha de partir de la base de que ésta no ha conformado un todo homogéneo, ni en el tiempo, ni en el espacio. Por otra parte, la pretendida recuperación de estos sistemas coníleva una modificación en la funcionalidad tradicionalmente conferida a las prácticas ganaderas. El sistema de pastoreo ——-que hemos asimilado a la ganadería trashuman - te— entró en una profunda crisis a partir del siglo XIX, pero no desapareció. Desprendido de su funcionalidad económica, ha persistido en las áreas margi - 244 Anales deGeografía dela Universidad Complutense 1999. 19: 237-258
Rocio Silva Pérez En actividad ganadera. Un recurso subexplatado e infravalorado en Andalucía nales en una situación crítica que hoy se pretende superar. Estudios recientes han demostrado que la trashumancia tradicional —aquélla que se apoya en la red de vías pecuarias— puede resultar rentable desde el punto de vista econó - mico para determinadas explotaciones familiares (RUIZ PÉREZ, 1988). El problema no estriba en su dificultad económica, sino en su inviabilidad social, debido a las duras condiciones de trabajo en estos sistemas y a su marginación en el mundo rural. Pese a todo, no se descarta la posibilidad de promover la trashumancia ganadera. Considerando su funcionalidad medioambiental, se han sucedido distintos proyectos tendentes a la recuperacion de la red de vías pecuarias y del sistema ganadero a ellas asociado. Entre éstos, destaca el deno - íninado Proyecto 2001 —financiado por la iniciativa LIFE—, que pretende fomentar la trashumancia ganadera subvencionando cada año una cabaña que recorra la antigua red de vías pecuarias, con la intención de crear unos corredo - res verdes que conecten los principales espacios naturales del país. El confinaíniento del sistema de transformación intensiva a las áreas poco productivas provocó su marginación económica; pero también su preservación. No obstante, la situación crítica en que ha persistido reclama una cierta inter - vención. Un ejemplo de ello It) constituye la crisis ganadera de las dehesas de Sierra Morena, que hoy se pretende superar confiriendo a esta actividad nuevas funciones —paisajísticas, medioambientales, culturales—, sin renunciar a la potencialidad económica que se deriva de la calidad de sus productos. Las especies ganaderas integrantes del sistema complementario de la agri - cultura (mulos, caballos y bueyes) han sido sin duda las principales victimas de la modernización agropecuaria, por cuanto pretender volver a la tracción ani - mal resulta tan impensable COffl() renunciar a las nuevas tecnologías para regre - sar al arado romano. No obstante, tampoco se descana la recuperación de este sístema, asignando a sus especies más representativas una nueva funcionalidad —ocio y recreo-, en sustitución de su papel tradicional de ganado de labor. 3. LA GANADERíA: UN RECURSO SUBEXPLOTADO E INFRAVALORADO EN ANDALUCÍA La escasa importancia que se confiere al subsector ganadero de Andalucía, aparte de cementarse en criterios monetaristas que en teoría deberían estar en desuso, no tiene suficientemente en cuenta el carácter subexplotado e infravalo - rado que presenta esta actividad. El carácter subexplotado de la ganadería andaluza La actividad ganadera constituye un recurso subexplotado en Andalucía. En una región cuya superficie representa el 17% de la española, con más del 25% de las hectáreas de monte abierto contabilizadas a nivel nacional y con las 245 Analesde Geografía dela Universidad Complutense >999. 19: 237-25S
Rocía Silva Pérez La actividad ganadera. Un recurso suhexplotado e infravalorado en Andalucía aquéllas explotaciones consideradas prioritarias, a las que define por los siguientes parámetros: • Explotaciones que posibiliten la ocupación de al menos un activo agrario, obteniendo una renta superior al 35% de la renta de referencia definida para el conjunto de los sectores. • Explotaciones regentadas por agricultores profesionales, considerando como tales aquéllas cuyos titulares dedican a la agricultura más de la mitad de su tiempo de trabajo. • Explotaciones regentadas por titulares con una formación agraria sufi - ciente. • Explotaciones cuyos titulares residen en la misma coínarca en que se ubica la explotación. El grado de cumplimiento de estos requisitos por parte de las explotaciones agrarias andaluzas requiere un análisis más pormenorizado del que aquí se pro - pone. No obstante, en una primera aproximación, se puede considerar que las explotaciones ganaderas constituyen, en el conjunto de las agrarias, las que mejor se ajustan a los imperativos requeridos por la legislación para ser consi - deradas explolación prioritaria (Cuadro n0 6) En lo que respecta al primero de los requisitos arriba enumerados (la posibili - dad de dar ocupación al menos a un activo agrario a lo largo del año), el cuadro n” 6 pone de manifiesto que el porcentaje de explotaciones en esta situación resulta más abultado en el grupo de las ganaderas. Así mismo, la renta del trabajo (evaluada a partir del indicador Margen Bruto/Unidad de Trabajo Año) es en éstas más elevada (más de 1,9 millones de ptas/UTA frente a los 1,4 millones de ptas/UTA que se alcanza en las explotaciones agrícolas), lo que parece indicar su mayor aproximación a la renta mínima de referencia que propone la normativa. Si a ello se añade que el porcentaje de exclusiones de los beneficios de esta Ley ——-en función de la «no profesionalidad» de sus titulares— sobrepasa el 40% en el grupo de las explotaciones agrícolas cuando en el de las ganaderas apenas sig - nifica el 17%, se habrá de concluir en el especial ajuste de estas últimas al mode - lo de agricultura comercial/competitiva que se pretende alcanzar La flincionalidad ínedioamhien tal y paisa¡írtica de la ganadería andaluza A la par que el fomento de una agricultura competitiva —amparada en un tejido de explotaciones familiares, especialmente dinámicas-—-, la Política Agraria Europea patrocina la conformación de otro modelo de agricultura, cuyo objetivo no es competir en los mercados, sino contribuir a la preservación del medio ambiente y el paisaje, en el que las explotaciones ganaderas andaluzas también están llamadas a desempeñar un papel de primer orden. El confinamiento de la ganadería extensiva a las~ ~áreas marginales, paralela - mente a su declinar económico, propició su preservación, hasta tal punto que prácticas ganaderas continúan constituyendo un elemento clave en la configu - 252 A,u,íes de Geografih de la U,,iversidad Conspl,aense 1999, 19: 237-258
Rocío Silva Pérez La actividad ganadera. Un recurso subexpiotado e infravalorado en Andalucía Cuadro 6 Situación de las explotaciones agrarias andaluzas en relación a los requisitos exigidas por la Ley de Modernización Sector - Cultivos y agrario Agricultura Ganadería ganar/ería % DE EXPLOTACIONES s/d 18,0% 37,0% 26,5% CON AL MENOS 1 UTA MARGEN BRUTO POR UNIDAD DE TRABAJO 1,422 1,362 1,920 1,575 (millones de pesetas) DISTRIBUCIÓN DEL TRABAJO DEL TITULAR TOTAL (N0 de UTAs) 81.142 66.817 11.031 3.487 Dedicación completa 33.131 25.427 6.101 1.607 Dedicación parcial alta 18.675 14.814 3.076 693 Dedicación parcial baja 29.336 26.557 1.861 917 TOTAL (%) 100,00 100,00 100,00 100,00 Dedicación compieta 40,83 38,35 55,27 49,59 Dedicación parcial alta 23,01 22,34 27,88 21,54 Dedicación parcial baja 36,15 40,05 16,86 28,50 DEDICACIN COMPLETA: el ItXW/r de dedicación. DEDICACIÓN PARCIAL ALTA: más deI 50% dcl tiempo de dedicacion. DEDICACIÓN PARCAL BAJA: menos dd 50% del tiempo de dedicación. FUENTE: Ideas. ración de determinados agrosistemas, que hoy figuran entre las unidades ambientales y paisajísticas más valoradas de Andalucía: El agrosistema dehesas, cimentado en una sabia simbiosis de los usos agrícolas, ganaderos y forestales en una misma unidad de gestión, donde el mantenimiento de la diversidad biológica ha permitido sostener en buen estado de conservación los hábitats naturales, mediante la explota - ción de todos los recursos disponibles y la adopción de las especies pro - ductivas más variadas. El agrosistema cereal-ovino, característico de aquellos ámbitos cuya pobreza edáfica no ha permitido prescindir de los barbechos ——caso de las comarcas más orientales del Corredor Intrabético. En este agrosiste - ma, la ganadería ocupa las hojas dejadas en descanso por el cultivo cerealista, erigiéndose en un elemento de primer orden para la perpetuación del frágilequilibrio mediainbiental y para la preservación de los paisajes de esta parte de Andalucía. 253 Anales de Geogrc{f ¡‘a dela Universidad Complutense 1999. 19: 231-255
Rocío Silía Pérez La actividad ganadera. Un recurso subexpíatado e infravalorado en Andalucía • El agrosistema pastos-bovino característico de determinadas comarcas gaditanas (La Janda, el Campo de Gibraltar), especialmente adaptado a las inclemencias del viento de Levante, y cuyo valor paisajístico le ha valido el marketing turístico de Ruta del Toro. Entre éstos, merecer destacarse el papel de la ganadería en la articulación de las dehesas, uno de los agrosistemas tradicionales más valorados de Andalu - cía. que da vida al paisaje más emblemático del área de Sierra Morena. Constituye la dehesa un sistema de explotación agropecuaria ampliamente diversificado, producto una sabia y secular adaptación humana a las condicio - nes hostiles del medio, a través de la ordenación espacial y la complementarie - dad de los usos, la movilidad temporal y el aprovechamiento integral de las producciones primarias. Utilizando en cada momento o estación los recursos que proporciona cada lugar se consigue que cada comunidad vegetal o animal quede asociada a sus específicas condiciones ambientales y que no se rompa el equilibrio edáfico (PAREJO DELGADO, C. 1995). La práctica ganadera constituye un elemento de primer orden en la configu - ración de la dehesa. Su sola presencia contribuye a mejorar el pastizal a través del pastoreo y de la provisión de abono orgánico, al tiempo que evita la prolife - ración de malas hierbas y la invasión del matorral. La diversidad de especies y la rusticidad de las razas explotadas —cerdo ibérico, vacuno retinto, ovino de raza merina y caprino de raza serrana— permite un óptiíno aprovechamiento de los recursos disponibles, contribuyendo a perpetuar el frágil equilibrio entre explotación y conservación. El arbolado ——otra de las piezas claves de este agrosistema—— desempeña así mIsmo una doble función —ambiental y productiva: mejora la fertilidad de los suelos y regula el régimen hídrico, a la par que proporciona una parte esen - cial de la dieta del cerdo ibérico (la bellota). Las labores culturales implícitas al mantenimiento de este agrosisterna (poda y tala de los árboles) constituye un ejemplo paradigmático de la diversi - dad de aprovechamientos que se obtiene del ahuecamiento del bosque medite - rráneo. Apane de incrementar la producción de bellotas, la horajarasca resul - tante de la poda constituye un complemento alimenticio durante los meses de invierno, y la madera se utiliza para la producción de carbón de muy alta cali - dad. El corcho, sacado en rotaciones de 10-15 años, constituye un importante producto forestal en las dehesas de alcornoque. La rotación de pastizal, barbe - cho y cultivo de cereal contribuye a controlar la invasión de monte bajo, a la vez que diversifica los recursos. Miel, caza e hierbas silvesties son también un ímportante complemento en la econoínia de la dehesa, especialmente en aque - llas zonas donde el matorral ha de ser conservado para prevenir la erosíon. Además de un agrosistema ampliamente diversificado, que historicamente ha demostrado poder mantener un alto grado de sostenibilidad, la dehesa cons - tituye una unidad ambiental y paisajística de primer orden. El monte abierto ha conservado todas las especies arbóreas presentes en los tupidos bosques antiguos y su pastizal presenta una importante riqueza florísti - 254 Anotes de Geografto dela tlniversidad Complutense 1999, 19: 237-25S
Rocío Silva Pérez La acíl vidod ganadera. Un recurso s-uhe.rploeado e infravalorado en Andalucía ca. Los pastizales adehesados albergan una de las comunidades fiorísticas más complejas de la zona templada —135 especies de plantas por cada diez mil metros cuadrados, 45 especies/m2 y 20 especies/dm2—— y sirven de soporte a una fauna igualmente abundante y variada (GARCÍAMARAÑÓN, 1987). La conservación de la dehesa es crucial para la supervivencia de especies amena - zadas como el águila imperial, el buitre negro, el águila culebrera, el águila per - dicera y la cigileña negra. La dehesa constituye el área de invernada de un ele - vado número de aves migratorias del Norte de Europa (grulla, paloma, avefría, curruca, etc.). Así mismo, la combinación de estrato arbóreo y herbáceo carac - terístico de este agrosistema permite la presencia de especies adaptadas a zonas abiertas, como la bisbita común y la lavandera boyera. No menos importante, es el papel de la dehesa para la preservación de determinados mamíferos como el meloncillo, el tejón, la gineta, el gato montés, el jabalí o el ciervo (Garzón, 3. 1974 y 1976; Parra, E, 1982 y González Fernández, 1989). Finalmente, y sin ánimos de ser exhaustivos, la dehesa constituye una típica unidad paisajística —el monte hueco—, cuya impronta visual se enriquece sobre manera cuando interviene la ganadería (cerdo ibérico, toro de lidia, oveja merina...>. Es decir, si bien ésta no siempre está presente en el paisaje ——debido a su movilidad espacial y teínporal— la dehesa siempre evoca este tipo de aprovechamiento, sin el cual no existida. 4. A MODO DERECAPITULACIÓN Desde hace algunos años venimos asistiendo a un cierto replanteamiento del papel que se asigna a la agricultura en el contexto económico, en general, y en la articulación de los espacios rurales, en particular. La continua acumula - ción de excedentes productivos —resultantes, por una parte, del proceso de modernización y de las políticas productivistas inmediatamente anteriores, y, por otra, del retroceso poblacional de los países desarrollados y de la desvia - ción de la demanda hacia el consumo de productos no alimenticios— está des - ligando a la agricultura de una de sus funciones tradicionales —el suministro de alimentos. Una muestra de ello es la profusión de medidas desincentivadoras de la producción, crecientemente incorporadas al acervo legislativo de la política agraria europea. El sector agropecuario se ha desprendido así mismo de la función de reser - va de mano de obra que le fue conferida en la etapa de crecimiento. La indus - tria y los servicios, no sólo no demandan puestos de trabajo, sino que generan sus propios desempleados. Ello ha llevado a un replanteamiento de los esquemas anteriores y a una cierta valoración de las actividades más demandantes de empleo en las áreas rurales, entre las que sin duda se sitúa la explotación gana - d era. Los desequilibrios interterritoriales resultantes de las preferencias espacia - les del modelo productivista se presentan así mismo inadmisibles. Todo ello, en 255 Anales de Geogra/Ta dela Universidad Complutense 1999, 19: 232-255
Rocío Silva Pérez La a <-tividad ganadera. Un recurso sube rplotado e infravalorado en Andalucía el contexto agroambientalista hoy dominante, especialmente preocupado por subsanar el deterioro medioambiental y paisajístico heredado del modelo ante - rior, ha llevado a un replanteamiento del papel asignado a los espacios rurales y a la actividad agropecuaria en la sociedad actual. Se ha llegado al convenci - miento de que si bien los habitantes de las áreas rurales no pueden vivir sólo de la explotación agrícola y ganadera, no por ello hay que renunciar a estas activi - dadades, ya que la agricultura, además de ser una forma de ganarse la vida, es cultura y es paisaje. La actividad agropecuaria se ha desprendido, pues, de los papeles que le fueron asignados en la etapa de crecimiento, y está asumiendo otros nuevos, entre los que cabe destacar la corrección de los desequilibrios sociales, territo - riales, paisajísticos y medioambientales, resultantes de la aplicación de los pre - supuestos anteriores. Esta complejidad de funciones, aparte de encerrar impor - tantes contradicciones, se resuelve muy costosa desde el punto de vista presu - puestario. Es decir, ya no se puede pensar en el sector agropecuario como fuen - te de financiación del desarrollo económico. Más bien, ahora se produce una comente de sentido contrario, al ser el propio sistema el que tiene que financiar la preservación de la agricultura, haciendo pasar a ésta de «sector productivo a sector asistido» (NAREDO, J.M. 1996). En resumidas cuentas, los cambios se han producido con tanta velocidad (una modificación radical de planteamientos en apenas treinta años) que han provocado una elena desconexión entre la filosofía y la praxis. Aún se carece de patrones evaluativos del grado de cumplimiento de las nuevas funciones, y, en ausencia de los mismos, se siguen manejando los de la etapa desarrollista. Así por ejemplo, en lo que se refiere a la ganadería andaluza, la escasa impor - tancia de esta actividad en la región —que continúa apoyada en la exigua con - tribución del subsector ganadero a la formación de la Producción Final Agra - ria— constituye un lugar común en la literatura especializada. La ganadería apenas llega a contribuir con un 15% a la formación de la producción final agraria andaluza, no obstante, se tiene perfectamente asumido que su permanencia resulta vital para muchos de los espacios rurales de la región. El problema está en que, justificada por su papel como recurso paisajís - tico, social y ambiental, es evaluada por su función productiva. Funciones más allá de las productivas están siendo asumidas —bien es ver - dad que de tina forma confusa, no exenta de contradiciones— en determinados espacios —--piénsese, por ejemplo, en el papel otorgado a la ganadería extensiva en los Planes Rectores de Uso y Gestión de los Espacios Naturales Protegi - dos—, pero se desestiman para el conjunto de la región. Es decir, puede que estemos incurriendo en un contrasentido al intentar aplicar a territorios concre - tos —precisamente, a los más débiles desde el punto de vista productivo— determinadas filosofías que raramente se mantienen a un nivel más general. Quizás si superamos esta paradoja, podamos contribuir a una mayor concilia - ción entre la filosofía y la práctica: una de las principales asignaturas pendien - tes de la actual mentalidad agroambientalista. 256 Ana/av deGeografía dela Universidad Complutense 1999, 19: 237-255
Rocío Silva Pérez La actividad ganadera. Un recurso subexplotado e infravalorado en Anda luí-la BIBLIOGRAFÍA Barceló, L. y. y otros (1995» Organización Económica de la Agrie-altura Española. Adaptación de la Agricultura Española a la normativa de la Unión Europea. Fun - dación Alonso Martín Escudero. Madrid. Comisión de las Comunidades Europeas (1991): Evolución vffituro de la PAC. Bruse - las, ~M (91) final. García Dory, MA. (1980): «La utilización de las ra as autóctonas en los ecosistemas regionales como factor de ahorro energético en la ganadería española», en Agricul - fura y Sociedadn0 15. García Pascual, E. (1993): «Ganadería, agroindustria y territorio. El fenómeno de la integración en la ganadería leridana», Agricultura y Sociedad n0 63. García Sanz, A. (1994): «La ganadería española entre 1750 y 1865: efectos de la refor - ma agraria liberal». Agricultura y Sociedad n0 72. Grupo de Estudios de Historia Rural (1978): «Contribución al análisis histórico de la ganadería española 1865-1929», en Agricultura y Sociedad & 8. Grupo Era (1980): Las agriculturas andaluzas. Ministerio de Agricultura, Pesca y Ah - nientación. Madrid. Naredo, J.M. (1996): Lo evolución de la agricultura en España (1940-1 990). Biblioteca de Bolsillo. Universidad de Granada. Ojeda Rivera, J. y Silva Pérez, R. (1997): «Dehesas de Sierra Morena y Políticas Agro - ambientales Coniunitarias», en Estudios Geográficos LVII, 227. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid. Pardo Abad, Ci. (1996): «Problemática de la ganadería extensiva en España». Estudios Geográficos LVII, 222 Parejo Delgado, C. (1995): El medio rural en Andalucía. Editorial Librería Agora. Málaga. Rodríguez Zúñiga, M. y otros (1980): «El desarrollo ganadero español: un modelo dependiente y desequilibrado», en Agricultura y Sociedad n0 14. Ruíz Pérez, M. (1988): «Análisis económico de las explotaciones ganaderas trashuman - teso, en Agricultura y Sociedad, n0 146. Segrelles Serrano, JA. (1993): La ganadería avícola yporcina en España. Del aprove - <-hamiento tradicional al industrializado. Universidad de Alicante. Alicante. Silva Pérez, R (1991): «Aplicación en Andalucía del programa comunitario de abando - jo de tierras de la producción», en Actasdel XII (7ongreso Nacional de Geografía. Valencia. Silva Pérez, R. (1996): Laspolíticas ganaderas de la Unión Europea Aplicación y apli - cabilicíad en Andalucía. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Huelva y Fundación Blas Infante. Silva Pérez, R. (1997): «Las acciones forestales en el seno dc la PAC. Consecuencias para Andalucía del Programa de Relbrestación», en Revista de Estudios Andaluces n 21 Sobrino y otros (1981): «Evolución de los sistemas ganaderos en España». Revista de Estudios Agro—Sociales n> 116. Tortella, G. (1994): El desarrollo de lo España Contemporánea. Alianza Editorial. Madrid. Valle Buenestado, E. (1996): «La ganadería española en el contexto de los estudios de geografía rural», en López Ontiveros, A. y Molinero Hernando, E. (Coord) La 257 Anal¿~s de Gea grafía de la universidad Co~nplutense 1999, 19: 237-258
Rock, Silva Pérez. La actividad ganadera. un recurso subexplatada e infravalorado en Andalucía investigación hispano-británica reciente en geografía rural: del campo tradicional a la transición postproductivista. Asociación de Geógrafos Españoles. Grupo de Trabajo de Geografía Rural. Viladomiu, L. (1985): Análisis de la insercián de España en el complejo soja mundial. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Madrid. RESUMEN El articulo plantea el caso, en la nueva agriocultura andaluza, de las modificacio - nes producidas en sus sistemas productivos y en su estructura, así como en su reperco - sion en el paisaje y en la población rural de Andalucía. Todo ello enfatizando y anali - zando el papel del sector ganadero a fin de contribuir a la superación del carácter de hermano pobre concedido últimamente a dicho subsector. Palabras clave: Geogí-afía agraria. Nueva agricultural. Ganadería. Andalucía. España. ABSTRACT The new Andalusianagriculture, the chariges in its productive systems and structu - re, as well as its influence o” Andalucia’ s landscape and mi-al population are studied. Stockbreeding role is stressed and analyzed in order (o overconie its poor relative characterisation. Key Words: Agrarian Geography. New agriculture. Stockbreeding. Andalucía. Spain. 258 Anale.~ de Geagrafla de la Universidad caniplutense 1999, 19: 237-258