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Aspectos pragmáticos en los trabajos teóricos sobre traducción

Hernández Cristóbal, Alicia

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ELIA 4, 2003, 139-157 ASPECTOS PRAGMÁTICOS EN LOS TRABAJOS TEÓRICOS SOBRE TRADUCCIÓN. Alicia Hernández Cristóbal Universidad de Sevilla Although the terms pragmatics and discourse analysis are not even mentioned in much of the literature of the field, the importance that these theoretical approaches have for translation studies is more and more evident. The number of authors who believe that the translator must be conscious of the discoursive features of the source text is steadily growing. The aim of this paper is to revise how the pragmatic and discoursive aspects are presented in translation studies literature. Special attention will be given to conversational implicatures. Palabras clave: traducción, análisis del discurso, pragmática, implicatura. 1. Introducción Comparemos una definición de pragmática con lo que dice Snell-Hornby (1995) a propósito de la traducción: … una disciplina que toma en consideración los factores extralingüísticos que determinan el uso del lenguaje, precisamente todos aquellos factores a los que no puede hacer referencia un estudio puramente gramatical: nociones como las de emisor, destinatario, intención comunicativa, contexto verbal, situación o conocimiento del mundo van a resultar de capital importancia. (Escandell Vidal, 1996: 14) (negritas añadidas) Estudios de lingüística inglesa aplicada 140 A. Hernández Cristóbal ELIA 4, 2003, pp. 139-157 … the text cannot be considered as a static specimen of language (an idea still dominant in practical translation classes), but essentially as the verbalized expression of an author’s intention as understood by the translator as reader, who then recreates this whole for another readership in another culture. (Snell-Hornby, 1995: 2) (negritas añadidas) Si sustituimos los términos de la definición de Escandell Vidal hablante-destinatario por los de author-translator/reader, y nos fijamos en el uso que ambas autoras hacen de los términos intención e intención comunicativa, resulta obvio que estamos ante dos campos convergentes1. Parecería, entonces, razonable encontrar un amplio reflejo de esta convergencia en los trabajos sobre traducción. Sin embargo, un rápido vistazo a los índices generales y conceptuales de algunos manuales de tipo teórico o teórico-práctico nos da una idea de las enormes variaciones entre ellos, que van desde la ausencia total de mención al término (Newmark, 1988; García Yebra, 1994; Esteban Torre, 1994; Hervey, Higgins y Haywood, 1995) hasta la inclusión de capítulos enteros dedicados a la pragmática (Baker, 1992), pasando por su tratamiento en epígrafes dentro de capítulos más generales (López Guix y Minett Wilkinson, 1997), por poner algunos ejemplos. Por otra parte, también encontramos trabajos teóricos que exploran aspectos de la relación entre pragmática y traducción de una manera específica (Reiss, 1987; Newmark, 1991; Fawcett, 1997), e incluso tratados enteros que defienden una aproximación desde la pragmática o el análisis del discurso a la traducción (Hatim y Mason, 1990; Gutt, 2000, 1991; Beaugrande et al., 1992). Esta variedad de situaciones no es extraña si tenemos en cuenta que, como han apuntado algunos autores, parece haber un desfase entre la 1 La propia Snell-Hornby cita la pragmalingüística como una de las disciplinas relevantes para la traducción en cuanto “act of communication within a specific situational context” (Snell-Hornby, 1995: 34), junto con la sociolingüística y la psicolingüística. Aspectos pragmáticos en los trabajos… 141 ELIA 4, 2003, pp. 139-157 aparición de las corrientes lingüísticas, su paso a los trabajos teóricos en traducción y, por último, su aplicación pedagógica, reflejada en los manuales de traducción. De esta manera, todavía no se reflejan en muchos casos las corrientes lingüísticas más recientes, mientras que aún se ve en bastantes la influencia de la lingüística estructural. Por ejemplo, el estudio introductorio de Bassnett (1980, 1991) no menciona en absoluto el término, ni en su edición original, ni en la revisada, once años posterior. Sin embargo una obra similar en el ámbito español, la de Álvarez Calleja (1991), que coincide en fecha con la edición revisada de Bassnett, sí menciona la pragmática cuando discute la corriente denominada nuevo paradigma2. Como contraste, García Yebra (1994), por citar uno de los más influyentes teóricos de la traducción en español, tampoco hace referencia explícita a la pragmática, a pesar de revisar varios aspectos teóricos sobre la traducción en las conferencias que se recogen en el volumen mencionado. Ante esta situación, me propongo hacer un somero repaso de algunos de los trabajos citados y otros similares, para revisar de qué manera los puntos de confluencia entre la pragmática y las teorías de análisis del discurso por un lado y la traducción por otro se transmiten en la bibliografía. Si bien el campo de la implicatura ha sido poco explotado, haré especial hincapié en algunos autores que lo han tratado de una manera algo más extensa y que vienen a confirmar el interés que este tipo de análisis tiene para los traductores, dada la importancia y la dificultad de la traducción del significado no codificado. 2 Esta corriente, que aparece en la década de los setenta, pretende aunar varias disciplinas literario-lingüísticas con vista a su aplicación práctica, entre las que se incluye la pragmática. 142 A. Hernández Cristóbal ELIA 4, 2003, pp. 139-157 2. Aproximaciones pragmático-discursivas a la traducción A pesar de que, como hemos visto, ni la pragmática ni el análisis del discurso son siquiera mencionados en muchos manuales o tratados de traducción, cada vez es más clara la importancia que estas disciplinas tienen para los estudios de traducción y son más los autores que opinan que el traductor debe ser consciente de los rasgos discursivos en el texto de origen. En los trabajos que se revisan a continuación queda patente de manera explícita la influencia de la pragmática en el campo de la traducción. En cuanto a la importancia del análisis del discurso para la traducción, tomemos como ejemplo a Menacere (1994), que parte de la base de que la unidad de comunicación es el discurso. Con los problemas de uso del inglés en estudiantes de traducción árabes como punto de partida, el autor propugna que la única aproximación válida a estos problemas es un modelo de análisis discursivo que ofrezca una visión global del lenguaje comunicativo. La aplicación del análisis del discurso a la traducción debe servir para dar cuenta de cómo se organizan los rasgos lingüísticos para conseguir un propósito comunicativo, y para explicar de qué manera tiene lugar el proceso cognitivo. La aproximación a la traducción propuesta por Menacere pretende poner de manifiesto, desde un marco de análisis discursivo, la relación entre un grupo de rasgos lingüísticos y el propósito comunicativo correspondiente. Su modelo se basa en la premisa de que se pueden identificar determinados rasgos y regularidades de los distintos tipos de discurso en el texto de origen, lo que redundaría en una mayor precisión en su transferencia al texto meta. Para Menacere, “while the linguistic devices are never the same in any two languages, difficulties that may arise can be overcome if the discourse analysis framework is applied.” (Menacere, 1994: 207) Al igual que Menacere, Colina (1997) insiste en la importancia que el análisis del discurso tiene para clarificar aspectos de la traducción que antes se dejaban únicamente a la intuición. La autora opina que la perspectiva lingüística que considera el lenguaje humano como un sistema formal no es válido “when the discipline under scrutiny has communication Aspectos pragmáticos en los trabajos… 143 ELIA 4, 2003, pp. 139-157 as its most fundamental purpose” (Colina, 1997: 126). Por esa razón, la investigación lingüística aplicada a la traducción en la década de los 60 y 70, que únicamente se interesaba por la transferencia de la estructura lingüística, resulta inadecuada. Teniendo en cuenta lo anterior, Colina aboga por un mayor peso de la lingüística textual, el análisis del discurso y la pragmática, en todos los campos concernientes a la traducción, desde la teoría a la práctica. Sobre traducción y lingüística versa el volumen en el que Fawcett (1997) pasa revista a todas las corrientes lingüísticas que han influenciado la teoría y la práctica de la traducción. Respecto a la pragmática, a la que dedica todo un capítulo del libro, Fawcett opta por una definición que reduce el ámbito de su aplicación, excluyendo la sociolingüística. Según esto, la pragmática “… studies how grammar and semantics are put together in order to do something with the language” (Fawcett, 1997: 123), y entre sus postulados destaca la presuposición, los actos de habla y las implicaturas griceanas. En el caso concreto de las implicaturas y el principio de cooperación de Grice, Fawcett (1997) se encarga de señalar que el modelo griceano puede ser usado como teoría general para la traducción o para enseñar a los traductores cómo se aplican las máximas en las lenguas con las que trabajan, para así ayudarles a tomar las decisiones correctas. En el apartado dedicado específicamente a las implicaturas y la traducción volveremos de nuevo sobre esta obra. Newmark, por su parte, en su conferencia de 1988, “Pragmatic translation and literalism”, recogida en About Translation (1991), habla de “referential and pragmatic accuracy” en la traducción. Su concepto de pragmática resulta un tanto peculiar, ya que empieza diciendo “‘Pragmatic translation’ is a part of the tittle of this conference,3 but I do not know in 3 El título completo del congreso al que se refiere Newmark es “Pragmatic translation in Canada”. Como se verá por el uso que Newmark hace de los términos 144 A. Hernández Cristóbal ELIA 4, 2003, pp. 139-157 what sense the organisers intended it.” (Newmark, 1991: 116). A continuación, repasa las distintas acepciones de “pragmática”, para acabar ofreciendo la suya: “‘Pragmatic’ denotes the reader’s or readership’s reception of the translation, as opposed to ‘referential’, which denotes the relationship between the translation and the extra-linguistic reality it describes.” (Newmark, 1991: 116) Newmark asocia lo que él llama el “factor pragmático” (en relación con la traducción) no tanto a la intención o los significados no codificados, como a la emotividad del texto. Por esta razón, señala la metáfora como uno de los factores pragmáticos más poderosos en la traducción, ya que “Metaphor is language’s main resource for conveying strong feeling…” (Newmark, 1991: 122). Los factores pragmáticos se asocian a la respuesta del receptor; son los que permiten transportar el texto a la lengua y literatura meta y ser absorbido por otra convención y tradición. Sin embargo, para Newmark, el factor principal que debe gobernar la traducción es la exactitud (accuracy), que puede definirse como “… some kind of compromise between the referential and the pragmatic factor (the content and the style, the matter and the manner)” (Newmark, 1991: 124). Por esta razón, afirma lo siguiente: … excessive pragmatics tend to rob the target language text of its translational character, and obviously, if the genius or the particular of the foreign language is to be preserved, cleanly and straight, only two procedures can preserve it – transference and literal translation. (Newmark, 1991: 124) Hay que entender que “excessive pragmatics” vendría a significar, para Newmark, una atención excesiva a la respuesta del lector que conllevara perder de vista el significado “literal” del texto de origen. El “justo medio” es, pues, equidistante entre el “factor pragmático” y el “factor “pragmátic factor”, etc., la concepción que Newmark tiene de la pragmática es altamente idiosincrásica. Aspectos pragmáticos en los trabajos… 145 ELIA 4, 2003, pp. 139-157 referencial”, y el carácter del texto determinará cuál de los dos factores debe ser predominante. Como conclusión, propugna una integración de los dos métodos de traducción: el que va de lo general a lo particular (favorecido por la teoría) y el que va de lo particular a lo general (que, para Newmark, es el que eligen la mayoría de los traductores). Este último método no renuncia a tomar en cuenta los “factores pragmáticos”, pero favorece la traducción literal siempre que sea posible, ya que, en muchos casos, ésta es suficiente para conseguir la “pragmatic quality” del texto. En conexión con la teoría de la relevancia (Sperber & Wilson: 1986, 1995), destaca la propuesta de Gutt (2000, 1991), que, partiendo de ésta, tiene la intención de desarrollar una teoría general de la traducción. Sin embargo, el autor llega a la conclusión de que no hay necesidad de propugnar una teoría de la traducción basada en la teoría de la relevancia, puesto que esta última resulta por sí sola adecuada para dar cuenta de los fenómenos que se exploran. Dado que un análisis de las propuestas de Gutt implicaría, por muy somero que éste fuera, desarrollar los presupuestos de la teoría de la relevancia, y puesto que la complejidad de la empresa supera con mucho el ámbito de este estudio, nos contentaremos con destacar la importancia de la conclusión a la que llega Gutt, y que le lleva a decir: … since the phenomena of translation can be accounted for by this general theory of ostensive-inferential communication, there is no need to develop a separate theory of translation. The success or failure of translations, like that of other instances of ostensive-inferential communication, depends causally on consistency with the principle of relevance. Indeed, if the relevance-theoretic account of communication is right, then it will be impossible to give an adequate account of translation without reference to the principle of relevance. (Gutt, 2000: 199-200) Pasemos ahora a revisar un trabajo específico para el público español. El Manual de traducción. Inglés/Castellano, de López Guix y Minett Wilkinson, forma parte de una serie que tiene su correspondencia en los idiomas alemán y francés. En su declaración de intenciones, reivindica la 146 A. Hernández Cristóbal ELIA 4, 2003, pp. 139-157 necesidad de llenar el vacío que existe entre las obras de consulta para la enseñanza y la práctica de la traducción. Es cierto que, si bien es verdad que los trabajos en otros idiomas de nuestro entorno cultural abundan y que los más influyentes se traducen al castellano, no se han publicado en los últimos años demasiadas obras concebidas originalmente para el público español. De todos ellos, hemos elegido comentar éste por tratar de manera explícita, aunque breve, la implicatura y la pragmática en general, además de presentar la obra de Hatim y Mason (1990) como exponente de uno de los modelos tipológicos más flexibles. Es en el capítulo dedicado a la “Filosofía del leguaje, significado y traducción”, y más concretamente en el epígrafe titulado “El análisis pragmático: la importancia del uso”, donde se hace referencia a las teorías pragmáticas y la implicatura. Los autores manifiestan que El análisis pragmático ha intentado fundamentar una teoría del significado en el uso que de él se hace, así como en el marco o la situación en el que tiene lugar dicho uso. Tres conceptos fundamentales de la pragmática son: la presuposición, los actos de habla y la implicatura… (López Guix y Minett Wilkinson, 1997: 37) En relación con el concepto de implicatura, explican que Grice ha elaborado una teoría del significado partiendo de las intenciones del hablante y lo sintetizan de la siguiente forma: “… si lo importante es el uso, cabe preguntarse entonces por la intención que genera ese uso y postular, por lo tanto, un principio de cooperación entre los hablantes” (López Guix y Minett Wilkinson, 1997: 39) A continuación, presentan el concepto de la implicatura4 distinguiendo entre varios tipos de “implicaciones”: semántica, basada en convenciones o creencias compartidas (la implicatura convencional de Grice) y lo que ellos llaman implicación pragmática, que transciende el ámbito de lo semántico, y se correspondería con la implicatura 4 Curiosamente, el único trabajo citado de Grice es “Meaning”, de 1957. Aspectos pragmáticos en los trabajos… 147 ELIA 4, 2003, pp. 139-157 conversacional de Grice. Respecto a la “implicación” conversacional particularizada, dicen que “… es un modo de dar a entender algo completamente distinto de lo que dicen las palabras recurriendo al contexto extralingüístico en el que se da la oración5” (López Guix y Minett Wilkinson, 1997: 39-40), y ofrecen el famoso ejemplo de la carta de referencia, aunque distorsionado como comentario a un examen. No pretendo tratar aquí la justeza con la que se presenta el modelo de Grice, sino destacar el hecho de que este modelo se considere suficientemente relevante para la teoría de la traducción como para incluirlo y discutirlo. Más adelante, en el capítulo dedicado a los “Aportes a la teoría”, vuelven a tratar la perspectiva pragmática en relación con la traducción al comentar las propuestas de Hatim y Mason, que, como veremos en detalle en el siguiente epígrafe, consideran que la traducción debe englobar las relaciones sintácticas, las relaciones semánticas y las relaciones pragmáticas. Por último, en el capítulo que trata el “Análisis textual”, se retoma una vez más el modelo de Hatim y Mason (1990), del que dicen que es “… el modelo tipológico más flexible presentado hasta la fecha” (López Guix y Minett Wilkinson, 1997: 211). No voy entrar aquí en detalles sobre cómo estos autores presentan la teoría de Hatim y Mason, puesto que sus puntos principales se expondrán a continuación; baste constatar que el enfoque pragmático-discursivo es ya reconocido en su importancia y flexibilidad y, como tal, se destaca entre otras corrientes igualmente vigentes. La obra de Hatim y Mason (1990) ocupa un lugar especial en esta breve revisión por el peso que, como hemos visto, sus propuestas han tenido a la hora de propugnar la importancia de la pragmática y el análisis del discurso para la teoría y la práctica de la traducción. El papel relevante que conceden a estas disciplinas, entre otras, queda clara en la introducción, así como el propósito de su estudio: “This, then, is our aim: to relate an integrated account of discourse processes to the practical concerns of the translator.” (Hatim y Mason, 1990: xi) 5 Debería hablarse de enunciado, y no de oración. 154 A. Hernández Cristóbal ELIA 4, 2003, pp. 139-157 the tangent). The fourth means that you should be clear. Other researches have added to these a maxim of politeness, which says simply: be polite. (Fawcett, 1997: 130) Como se ve, a pesar del evidente humor, y aunque el significado general de las máximas queda claro, el estudiante o lector poco informado (pues tal parece ser el receptor para el que Fawcett escribe) puede llegar a conclusiones incorrectas; por ejemplo, la forma de “resumir” las máximas de cantidad parecen conectarlas más con el modo que con la cantidad, cosa que no ocurre en la formulación de Grice. Fawcett se apresura a señalar que “Although the concept, like many ideas in linguistics, was developed primarily for the analysis of spoken language, its relevance to the written language and therefore to translation is also clear” (Fawcett, 1997: 130). El autor se refiere al concepto de implicatura, que, como sabemos, se produce al violar las máximas. Sin embargo, de la discusión y de los ejemplos propuestos, parece deducirse que interpreta los incumplimientos de las máximas no en relación con el sentido implícito que de tales incumplimientos se derivan, sino como desviaciones del traductor respecto al texto de origen. Por ejemplo, de la máxima de calidad se dice que … ought to be at the very heart of translation in the concept of fidelity, and one of the hopes for a linguistic approach to translation was to produce precisely that. From a linguistic point of view, the only departures from the maxim of quality in translation should relate to those situations in which there is no linguistic expression available in the target language. (Fawcett, 1997: 132). De lo anterior se deduce que la máxima de calidad es de capital importancia para la traducción, pero no en relación con el sentido implícito, sino con el de fidelidad al texto. Es decir, se están discutiendo bajo el paraguas de la implicatura consecuencias de la aplicación de las máximas que no tienen que ver precisamente con la implicatura. Lo mismo ocurre con la máxima de modo (resumida como “be clear”), que, para Fawcett, tiene el Aspectos pragmáticos en los trabajos… 155 ELIA 4, 2003, pp. 139-157 peligro de que, aplicada a la traducción, el traductor se considere con derecho a “mejorar” el original. Tampoco resulta muy clara la afirmación de que “At the textual level also, implicature ought not to pose problems. The most interesting part of implicatures lies in their being flouted. But on the whole, for a text to be well-written, it would tend to conform to the maxims rather than flout them” (Fawcett, 1997: 134). Se supone que donde dice implicaturas quiere decir máximas, pero también carece de coherencia afirmar que, para que un texto esté bien escrito, tenderá a respetar las máximas. Fawcett dice a continuación que sólo la ineptitud justifica que se produzca un texto “that rambles on obscure irrelevance, except perhaps to signal character in a novel or as an experimental novelistic style” (Fawcett, 1997: 133). Es decir, está equiparando la violación de las máximas con falta de claridad e ineptitud. En definitiva, utilizando el mismo lenguaje coloquial que le gusta a Fawcett, diríamos que a pesar que destaque su importancia para la traducción y que discuta algunos ejemplos interesantes, la idea que el lector de su libro saca de lo que es una implicatura y de la manera que afectan al proceso de traducción dista mucho de estar clara. 4. Conclusión A pesar de la ausencia total de mención a la pragmática en muchos de los trabajos teóricos sobre la traducción, resulta cada vez más evidente la importancia que los aspectos pragmáticos tienen para la teoría y la práctica de la traducción, como queda de manifiesto en la bibliografía revisada. En el caso de la traducción de los significados no codificados, es evidente que la pragmática puede resultar una de las aproximaciones teóricas más fructíferas. 156 A. Hernández Cristóbal ELIA 4, 2003, pp. 139-157 Referencias bibliográficas Álvarez Calleja, M.A. 1991. Estudios de traducción (Inglés-Español): Teoría, práctica, aplicaciones. Madrid: UNED. Baker, M. 1992. In Other Words. London: Routledge. Bassnett, S. 1991. Translation Studies. Revised edition, London: Routledge. 1st ed. 1980. London: Methuen & Co. Beaugrande, R. de, Shunnaq, A. and Heliel M.H. (eds.). 1992. Language, Discourse and Translation. Amsterdam: John Benjamins. Colina, S. 1997. “Syntax, Discourse Analysis, and Translation Studies”. Babel 43: 2. 126-137. Escandell Vidal, M.V. 1996. Introducción a la pragmática. Barcelona: Ariel. Fawcett, P. 1997. Translation and Language. Manchester: St. Jerome Publishing. García Yebra, V. 1994 Traducción: Historia y teoría, Madrid: Gredos. Grice, H.P. 1957. “Meaning”. 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