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El sacrificio del toro

Pitt-Rivers, Julian

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Re is a de Es udios Tau inos N.º 14, Se illa, 2002, págs. 77-118 Ill. EL SACRIFICIO DEL TOR01 ••· .. • In.- ~- -· 1 cul o al o o pa ece habe exis ido desde siemp e en .-: ... los países medi e áneos; su o ma ac ual más depu- ada es la co ida española, que ha dado luga a una abundan e li e a u a2. Dejo a Julio Ca o Ba oja, mucho más compe en e en la ma e ia, disce ni sob e los o ige- nes de es e cul o y las o mas que pod ía oma , limi ándome al signi icado que puede ene en la ac ualidad. Sin emba go, los mi os ac uales sob e el o igen de la co ida ienen su in e és 1 No a del Edi o : Además de la p esen e e sión publicada en la Re is a de Occiden e (Mad id, mayo de 1984, págs. 27-47) hemos consul ado Ja dada a la es ampa po la e is a ancesa Le emps de la e lexión, 1983, IV, págs. 281-297 y el ex o mecanog a iado de la con e encia p onunciada en el Musée de l'Homme (Pa ís) el 8 de ma zo de 1982, que esul a se la e sión o iginal y que ac ualmen e se halla deposi ada en el A chi o Pi -Ri e s (Maison René Ginou es, Uni e sidad Pa ís X-Nan e e). Po el ex o mecanog a iado ancés sabemos que las uen es pa a la ealización de su abajo ue on, a pa e de su asis encia pe sonal a nume osas co idas de o os en la época de su es ancia en G azalema, su elación pe sonal con p o esionales, a icionados y ganade os, la consul a de jas o og a ías de Ma io Chia- selo i, que apa ecen en el "admi able lib o" de Jacques Leg is (1978), Tau omachie, donde se ilus a el aspec o i ual de la co ida con una pa icula calidad, así como de las que apa ecían en las e is as au inas de la ac ualidad de p incipios de la década de los años 80, como, po ejemplo, El To eo (Fig. n.º III.2). Fundamen al, asimismo, ue Ja isualización de los documen ales au inos ealizados po J. Gan. El D . Pi -Ri e s ambién consul ó con p o echo el Dic ionnai e Tau omachique de Paul Casano a e Paul Dupuy (1981). 2 No a del Edi o : La e sión de Le emps . .. incluye el siguien e pá a o que el P o . Pi eliminó segu amen e po conside a lo innecesa io pa a los lec o es en len- gua cas ellana. Dice así: [Bien en endido, nume osos au o es se es ue zan en demos- 78 Julian Pi -Ri e s pa a el an opólogo que soy. En e las muchas eo ías que se han p opues o, una de las uen es que se han ba ajado pa a el «espec áculo más nacional»3 es la necesidad de los p ime os habi an es de la Península y sus ebaños de de ende se con a las ag esiones de los o os sal ajes. En ealidad, los bo inos en el campo son apacibles he bí o os que no buscan pelea con nadie, y que sólo a acan cuando ienen miedo. En el Paleolí ico, el o o es un animal de caza más que un an agonis a, como lo demues an cla amen e las pin u as de Lascaux; po o o lado, no se hace en ellas os en ación de sus a ibu os sexuales, que end án an a impo ancia pa a la in e p e ación de su alo sim- bólico mode no. Su unción ep oduc o a sólo in e esó a los homb es una ez domes icado, con i iéndose el o o en emble- ma de la i ilidad ag esi a (Fig. n.º 111.3). Fue en onces cuando pudo e se en él a un enemigo, digno ad e sa io de un comba- e glo ioso. Apa ece como el he ede o del d agón ep esen ado po Ing es4 que, pa a pe manece alejado de las mu allas de la ciudad, exigía la o enda dia ia de una bella jo en doncella has a que el hé oe se en en ó con él pa a libe a a la población. El d agón es encido, a a esado po la lanza de un San Jo ge a que es a ies a iene su o igen en Ja ie a na al del p opio esc i o : pa a los na a- os Ja co ida se in en ó en Na a a, pa a Jos andaluces en Andalucía ... Solamen e Galicia nunca ei indica es e hono ya que los cel as del no oes e peninsula no le dedica on a es os animales el meno in e és. No obs an e, la co ida es al mismo iem- po la ies a nacional y muchos son los que quie en que la lucha con a los o os, a pesa de Egip o, de C e a, de Cnosos, de las bu onías, del mi aísmo, e c., sea un asun- o exclusi amen e español y ya que el p es igio más excelen e se incula, siemp e, con Jos o ígenes más lejanos, sea echada en la más oscu a An igüedad] (pág. 281 ). 3 Conde de las Na as, El espec áculo más nacional, Mad id, 1899. 4 No a del Edi o : Según la e sión de Le emps ... [apa ece como he ede - o de la e ible Ta asca dominada milag osamen e po San a Ma a] (Ve L. Dumon : La Ta asque, Pa ís, Gallima d, 1951). Ill. El Sac i icio del o o 79 e guido sob e los es ibos, en la misma pos u a del picado (Fig . n.º ill.4). Ya es án aquí con enidos odos los de alles de la co i- da mode na en es ado emb iona io: el caballe o a caballo y Re is a de Occiclen e TOROS' ORIGEN, CULTO, FIESTA· JULIO CARO BAROJ A To os y homb es .. sin o e os • JULIAN P11í - RIVERS: El $(].C i 1c 10 del o o• Jos CARLOS AR VALO '. O e ga y los o os • MALCOL. BRADBURY : Vangua dia y mode nismo en No eamé ica • R!T . l, GNUTZMANN: Alemania: li e a u a y ealuiad desde 1945 • NARCISO GALLEGO Ap oxima - ción a Pie e Jean Jouue • J U LI O C ORTAZAR : U na lo ama ill a e LUIS R'EVENGA. Ramón y Caj a! , o óg a o ¡ 1. ,~ 1 Fig. n. º III . 1. -Cubie a de la Re is a de Occi- den e donde se publicó "El sac i icio del o o", el a ículo seminal del P o . Pi -Ri e s. a mado con una lanza, el d agón a a esado po ella y, como e e- mos, la bella jo en a a- cada po el mons uo. Pe o es os elemen os [ i emas]S han cambia- do de signi icación en el cu so de los siglos; el hé oe ha pe dido su san idad, e incluso su ca ác e he oico, pa a con e i se en el malo; el d agón se ha ans o - mado en o o, ani ma l pelig oso, pe o noble, que adquie e un aspec o casi humano; la jo en, aho a, es un a es i. El mi o se ha con e ido en i o, el en en amien- o en sac i icio, la ame- naza ex e na, en glo ia ín ima. Pe o . no nos an icipemos y obse emos simplemen e que hemos de busca los o ígenes de la au omaquia más en la 5 No a del Edi o : Es a oz, del odo no edosa, la u iliza en Ja e sión de Le emps .. ., pág. 282. 80 Julian Pi -Ri e s Fig. n. º III . 2.- Cubie a del p ime núme o de la e is a g á ica "El To eo" (R. López de U alde, Ed., 2000: El Cossío, ol. 6, Mad id, Espasa-Calpe, pág. 133). A es a e is a acudía el P o . Pi -Ri e s, en busca de imágenes au inas cuando edac aba su celeb ado a ículo "El sac i icio del o o" aquí eedi ado. III. El Sac i icio del o o 81 mi ología an igua que en las con ingencias p ác icas de una p ehis o ia imagina ia. El o o b a o, cuyo come ido es simboliza la na u a- leza sal aje, es un animal domés ico6 que sólo consigue cumpli co ec amen e su papel en la co ida mode na des- pués de habe sido some ido a una selección an igu osa y Fig. n. º III.3 .- El To o de la Pue a de las Es inges de Alaca-Hoyuc (K. Bi el: Los Hi i as, Mad id, Aguila , 1976, il. n.º 227, pág. 199). He aqúí un ejemplo incues io- nable del o o como símbolo de la i ilidad ag esi a en el iejo Medi e áneo. la ga como la de un caballo de pu a sang e. Y has a es p e- ciso que es e animal g ega io sea aislado del ebaño y a e- mo izado pa a que se en u ezca. Además, en el momen o de sali de la oscu idad pa a en a en el uedo, se le cla a la di isa de su ganade o en la piel. 6 No a del Au o : Como lo demues a eI hecho de pode se asil es ado. Es deci , [[abandonado a su sue e se con ie e]] en sal aje e incon olable, y en onces se le ma a con un usil, como a un animal de caza. Con es ando a la p egun a de si hay· muchos acciden es en su ganade ía con o os embis iendo a sus cuidado es, un eminen e o e o me espondió que casi nunca, añadiendo «po que el o o es un ani - mal domés ico. (El ex o en e dobles co che es es del Edi o ). 82 Julian Pi -Ri e s Pa a que asuma mejo la igu a del e ible d agón, los homb es a ibuyen al o o un ca ác e que no iene. Se supone que el ojo ha de exci a le pe o, ealmen e, es dal- ónico; se le imagina pe manen emen e e oz y, sin emba - go, se le puede acos umb a a come en la mano del mayo- Fig. n. º IIl.4 .- P. Uccello: San Jo ge y el D agón, siglo XV, ól./l., 56,5 x 74,3 cms ., Lond es, Gale ía Nacional. Según Julian Pi -Ri e s, odos lo elemen os que mo ilizan las co idas de o os de mue e ya es aban .dados en la saga de de pin- u as eu opeas de San Jo ge desde Uccello has a Ing es. al; incluso se ha dicho que le gus aba la lidia. Se le oma po un mons uo, cuando suel o po el campo es un an - quilo umian e. En de ini i a, la cul u a humana es la que ha ab icado la apa iencia que p esen a al en a en el uedo, la del enemigo de oda la Humanidad. Ve dade o · il. El Sac i icio del o o 83 Mino au o, mi ad ie a, mi ad c eacción humana, pe enece al mundo de los sueños más que al de la economía polí ica Fig. n.º III . 5. -Picasso: El Mino au o "mi ad ie a, mi ad c eación humana" (Apud Mino au e. Re ue A is ique e Li é ai e, Pa ís, 1933, n.º 1). En es e g abado el a is a combina pe ec amen e esas dos de e minaciones a las que se e ie e el P o . Pi - Ri e s: iolenc;ia y humanidad. (Fig. n.º III.5). [El obje o de es e es udio es des- peja la signi ica- ción simbólica de la co ida de o os de mue e; solamen e es es e análisis el que puede explica qué es lo que ocu e y hace nos com- p ende po qué las masas, incluidas muje es y niños, pagan bien ca a su en ada con al de asis i a un espec á- culo que debía, sin emba go, epugna - les ya que es á en con adicción con la sensibilidad de hoy en día. El p oblema de la Tau omaquia me ha p eocupado de o ma discon i- nua desde que ealicé los p ime os es udios en Andalucía (Pi -Ri e s, 1954, 1962, 1971 y 1989). Sin emba go, en aquel 84 Julian Pi "Ri e s en onces más bien la sen í que la comp endí, pues no alcancé a e que conce nía a la modalidad andaluza de las elaciones en e los sexos así como que a i maba los alo es de la socie- dad andaluza. En aquella época de iní la co ida como «la mani es ación i ual de una ei indicación del o gullo mascu- lino». Pe o ¿po qué y cómo es e i ual cumple su in? No enía ni idea. Sin emba go, hoy me c eo capaz de esponde a es os in e ogan es]?. La écnica de la au omaquia es complicada y cada de alle cumple una unción p ác ica, al mismo iempo que con ibuye, con su alo simbólico, a la signi icación de la o alidad del i o. El hecho de que se a e de un sac i icio es algo que al an opólogo le pa ece demasiado e iden e pa a que se ea en la necesidad de jus i ica lo; pe o, no - malmen e, un sac i icio es un ac o eligioso. ¿De qué eli- gión se a a en es e caso? Todo sac i icio implica un in e - cambio con una ue za sob ena u al -in e cambio de un bien ma e ial po un es ado de g acia-, pe o aquí, ¿qué es lo que se in e cambia y en e quiénes? Pa a con es a hay que e e i se a la eo ía an opoló- gica del i ual, empezando po Edwa d Tylo , undado de nues a disciplina en el siglo XIX, pa a quien el i ual cons- i uía una magia encaminada a alcanza ines p ác icos o a ob ene de los dioses las en ajas que, se suponía, e an capaces de dis ibui en~ e sus ieles. Tylo pensaba que, con la e olución de la humanidad, el i ual hab ía de se eem- plazado po la mo alidad, basada no en la magia sino en la azón. Tylo había nacido en el seno de una amilia de cuá - 7 No a del Edi o : Ve sión Le emps .. . , pág. 283. Ill. El Sac i icio del o o CON MOT I VO DE LA CORONAC IÓ N DE LA VIRGEN DE LO S DO LORE S DEL CERRO DEL ÁGUILA d'n. IS JI /./ ck o· p iem í e k 200!! n la. 1*e.: k In wc u. E GPER..AANDALVZA DE ((:)IU'JCTAS YTM BOR._ES DE SALV-ADQR_ TÁV0R_-A J'i; ¡ í l la lg¡m1*1 jJl' /111/ iM c N l ll/ l Jo- oig'n. c ¡n e a. k ,7Ñ'n m 5 E V L L A 85 Fig. n. º III. 6. - la ópe a "Ca men" en la Plaza de To os de Se illa (Se illa, Plaza de To os de la Real Maes anza de Caballe ía de Se illa, 2002). Ca el anuncia- do del es eno, «con mo i o de la co onación de la Vi gen del Ce o del Águila, días 13 y 14 de sep iemb e», de es a ópe a andaluza de come as y ambo es. 92 Juli an Pi -Ri e s da del o o en el uedo, omando de más en más, un aspec- o emenino. No es de ex aña , pues en la eligión ca ólica el sace do e es, ambién, una igu a sexualmen e ambi gu a; ha enunciado a su unción masculina no sólo po su o o de cas idad, sino ambién p ohibiéndose esponde con la iolencia al e o de o o homb e, cosa que, si no ue a sace do e, le deshon a ía. Sin emba go, no es a eminado. En e ec o, si en la ida laica cada sexo se opone al o o, excluyéndose mu uamen e, en el e eno de lo sag ado la pe enencia puede se doble y es e cúmulo signi ica im inc emen o de ue za. La ambigüedad sexual del ma ado es á, como e emos, inculada a su unción de sac i ica- do ; el e bo la ino mac a e, de donde iene la palab a ma ado que ía deci , en o igen, «inmola ». En el coso, ecupe a su sen ido o iginal (Fig. n.º IIl.9), Du an e el segundo e cio, apenas se e al o e o, pues las bande illas suelen pone las los miemb os de su cuad i- lla, sus bande ille os. Sólo uel e al uedo pa a b inda su o o -en p ime luga , al p esiden e y e en ualmen e, a o a pe sona, o al público-, qui ándose po p ime a ez su som- b e o-peluca, que a oja displicen e as él. Du an e el b in- dis, suje a bajo su b azo izquie do el es oque y la mule a, paño de lana oja que, en su o igen, ue blanca. Su pos u a du an e el e cio de la mue e es comple amen e dis in a a la del p ime o. Sus manos ya no suje an jun as el capo e po delan e, y la independe nc ia de los b azos le pe mi e mo e - se con ga bo: pecho e guido, paso majes uoso, ai e de au o- idad. Ya no sol a á su es oque, que empuña en la mano de echa. Se ha con e ido en el pa angón de la masculini- dad. Du an e el p ime e cio, el o e o, igu a emenina, Ill. El Sac i icio del o o 93 seduce y engaña al o o, se bu la de él15, le hace gi a en omo de sí, sin se alcanzado; después, as la se ie de pases, le deja en manos del picado . En cambio, en el e ce o, demues a su dominio, su pode apa en emen e mágico de Fig. n.º III.8.-C is ina Ga cía Rode o: El Paso (Riogo do, Málaga) en __ , 1993: Españ a. Fies as y Ri os, Mad id, Lunwe g, Lám. 66. «En cuan o al pase p incipal, la e ónica -nos ecue da el P o . Pi -Ri e s-, debe su nomb e a su pa ecido con el ges o de San a Ve ónica al suje a su elo pa a enjuga el os o de C is o». · 15 En e ec o, la idea de que el o o se queda bu lado es á p esen e a lo la go de la co ida. El bu lade o lo deja bu lado cuando los humanos se esca- pan de sus cue nos. El capo e de b ega, el o o nomb e dado al de lidi a, am- bién signi ica «de bu la». No a del Edi o : M. O iz Blasco (2000) en su Dic- ciona io de la Tau omaquia (Mad id, Espasa-Ca lpe) coloca en la elación de oces equi alen es b ega y bu la. 94 Julian Pi -Ri e s hace obedece al animal, que debe pe manece inmó il o embes i al c~p icho del ma ado . Incluso, a eces, se pe - mi e mi a al endido mien as el mons uo se le ace ca, Fig. n.º IIl . 9. -J. Domínguez Bécque : To e o de calle, ól./I., 61 x 50,5 cms. (F. Be ckeme- ye , 1966: El A e y los To os, Ca álogo del Museo Tau ino de A e de ~ima, pág. 82). La ambigüedad sexual del ma ado se halla in- culada a su p opia unción de sac i icado . como hacía, ecue do, el Li i o Manole e ... (Fig. n.º III.10). Al inal, cuando ha can- sado al animal lo bas- an e pa a que aya con la cabeza gacha, debe desliza el b azo en e los cue nos pa a cla a su espada en odo lo al o «has a moja se la mano» en la sang e del o o. Es e luga se llama la c uz. Pa a log a lo, debe «c uza se»: su b azo izquie do, el de la mule a, pasa a la de e- cha · pa a lle a la cabeza del o o en esa di ección, mien as que el b azo del es o- que lo pasa po encima del es uz. La analogía con la ac i ud del que se san igua an e el al a es pe ec amen e conscien e: «Los que no se san iguan an al in ie no». Es la «ho a de la e - lll. El Sac i icio del o o 95 dad»; el iempo se de iene en los g andes momen os de la co ida. [El ma ado a iesga su ida en el ins an e he oico de ma a , y cie os au o es lo han conside ado como una Fig. n.º III.10.-Chicuelo 11 o ea al na u al mi ando al endido en la plaza de las Ven as de Mad id (M. K ame , Ed a., 1981: Las Ven as. 50 años de co idas, Mad id, Dipu ación P o incial, pág. 166). En el é ce e cio, el ma ado debe demos a su dominio sob e el o o, su pode apa en emen e mágico de hace obe- dece al anima l, que debe pe manece inmó il o embes i según la olun ad del o ician e. A eces el. dominio llega an l ejos que se pe mi e mi a a los endidos mien as el mons uo se le ace ca. · ep esen ación simbólica del coi o ]16 (Fig. n. º III.11 ). Si es e ins an e es ampeado pa a e i a el pelig o, se dice que el o o ha sido asesinado. El P esiden e es el que concede 16 No a del Edi o : Ve sión del Musée de l'Homme, pág. 5 96 Julian Pi -Ri e s los hono es del comba e. Un buen o o iene el de echo a da la uel a al uedo i ado po las mulillas y, mien as an o, los homb es se le an an de sus asien os pa a aplaudi . [El ma ado que ha iun ado puede ecibi una o dos o ejas (incluso un abo)]17. Un día, du an e una de las amosas e in e minables e ónicas de An onio O dóñez, alguien g i ó: «¡Nos de ienes el iempo!», y sabemos que en «El llan o po la mue e de Ignacio Sánchez Mejías» el iempo se de u o pa a siemp e a as cinco de la a de [en el momen o de la cogida del ma ado ]18. A la ho a de la e dad, el o e o se juega la ida, es el ins an e de mayo pelig o al que debe expone se pa a demos a su alo , es deci , su supe io idad mo al, mos ando su he oísmo delan e de la mue e [es en la acción de ma a donde demues a su dimensión he oica]l9. Si, pa a e i a el pelig o, ma a de sesgado, no se dice que ha ma ado al o o, sino que lo ha asesinado. Si el ma ado no log a «inmola » su o o, oda la aena an e io , po buena que hubie a sido, no cuen a pa a nada, y cae en desg acia. Eso demues a que no se a a de un depo e o de una ep e- sen ación ea al, sino de un sac i icio. Al inal de la lidia [el P esiden e dis ibuye los hono es, un buen o o iene de echo a da la uel a al uedo, a as a- do po las mulillas, mien as el público a su paso se le an a de sus asien os .y lo aclamaFº, el ma ado que ha ecibido hono es da la uel a al uedo lle ando sus o eos en las manos, con los b azos le an ados e ocando la o ma de los cue nos. ¡Se ha con e ido en el o o! 7 No a del Edi o : Ídem. 18 No a del Edi o : Ídem. 19 No a del Edi o : Ídem. 20 No a del Edi o : Ve sión Le emps ... , pág. 289. /ll. El Sac i icio del o o 97 Así, el alo simbólico del o e o su e dos ans o ma- ciones p ime o, sace do e-sac i icado con su capo e de casu- lla-paseo; luego, he mosa muje en la p ime a sue e; al inal, e mina siendo sob esalien e a ón, homb e ans o mado en Fig. n. º III.Ú.- Es ocada de "El Co dobés" en la Fe ia de Se illa a un o o de Gua dia/a (Apud 6TOROS6, n.º 408, 23-IV-2002, pág. 21). El ma ado a iesga su ida en el ins an e he oico de ma a , y cie os au o es conside an la sue e como una ep esen ación simbólica del coi o. o o. En cuan o a és e eco e un ayec o simé ico e in e so. Al en a en el uedo es un mons uo odopode oso, exp esión de la ag esi idad del macho y símbolo, desde el Neolí ico en el Medi e áneo, de la ecundidad, del pode gene ado 21. No 21 Véase A. Ál a ez de Mi anda, Ri os y ju egos del o o, Mad id, Tau- us, 1962. 98 Ju lian Pi - Ri e s quie e sino cla a su co namen a en una ca ne humana, pues ya no es el apacible bo ino de las p ade as andaluzas. El peón a ae su a ención, el o e o le desa ía, le hace pasa bajo el uelo de sus aldas, ejecu ando con él esa danza in épida, y le deja plan ado, pa ando en seco su embes ida, con el ema e, (la media- e ónica), agmen os de segundo después: el capo e dibuja un cí culo de abanico, como una ueda que sale de la cin u a humana y, sin ol e se, el dies o se aleja del o o cual muje despec i a an e el p e endien e echazado (Ve sup a Fig. n.º III.7). El picado le llama desde lo al o de su cas illo- penco, blandiendo la ga ocha con la que cas iga á al animal. An iguamen e p o egía su mon u a man eniendo el o o con la a a a la mayo dis ancia del caballo posible, pe o hoy, desde que el caballo lle a pe o [in oducido en 1928]22 espe a a que el o o lo oce pa a hundi su pica. El o o embis e, in en ando in oduci sus cue nos bajo es e aldón acolchado23 que ecue - da, po su colo ido, al aje de luna es, p enda al amen e sim- bólica, asociada con el lamenco y los gi anos. Es os luna es son, en cie o modo, el emblema de la eminidad24; igual que el aje de luna es, el aldón del caballo es blanco con luna es ojos, ocasionalmen e e des, y es á sucio como el de una muje ácil al día siguien e de la e ia. Mien as el o o in en a me e sus cue nos en la gua a, el picado , en con a de la egla, ba ena su pica en la he ida, sin emo debido a ene su pie na 22 No a del Edi o : Ve sión Le emps ... , pág. 289. 23 No a del Edi o : En é minos au inos, esa acción se llama " omanea ". 24 Véase J. Pi -Ri e s, «De lumié es e des lunes: analyse de deux habi- llemen s andálous a conno a ion es i e» en Ve emen s e Socie é, coloquio eali- zado en el Musée del 'Homme, 1983. No a del Edi o : Es e a ículo, aducido con el í ulo "T aje de luces, aje de luna es", ha sido inco po ado a es e olumen: e págs. 133-156 .. 111. El Sac i icio del o o 99 en undada en una co aza de ace o. Rep esen a la igu a del cab ón, del co nudo que o ece a su muje , y cas iga luego al ingenuo aman e al que ha a aído. Figu a in ame, el picado susci a la i a del público. Se le cub e de inju ias -cab ón, coba de, « ¡ animá! »25-po habe malog ado a la bes ia más Fig. n.º III.12.-La Sue e de Va as. (Apud El Cossío, . 3, 2000, pág. 101). El o o embis e con ue za, in en a in oduci sus cue nos bajo el aldón acolchado ( oma- nea ) que ecue da, po su colo ido, al aje de luna es. he mosa, más noble y más alien e del mundo. Los papeles se in ie en: el homb e es un animal, el animal es humano. La sang e co e po el lomo del o o, que, a pa i de ese momen- o, aunque pe manece ale oso y ag esi o, mide sus pasos (Fig. n.º III.12). 25 Es os in sul os que yo oía hace ein a años son menos ecuen es hoy . Pa ece que el público se ha acos umb ados a los malos hábi os de los picado es. 100 Julian Pi -Ri e s La p ueba de la pica demues a las cualidades mo ales de la íc ima, esenciales pa a que pueda se elegida, pe o ambién esenciales desde el pun o de is a i ual, ya que, una ez inmolada, ha de lega las a la humanidad. Sus a a - ques con a el picado al e nan sus embes idas con a el o e o. Lapo .sesión de la pu a acolchada (sic), que paga con su sang e, es in e umpida po la ana pe secución de la g acia emenina ep esen ada po el o e o. Toda la agedia de la condición masculina en Andalucía se exp esa a a és de la si uación del o o. Suena el cla ín; los picado es se e i an conscien es de su ing a o papel, abandonando el uedo con semblan e g a e y sin mi a al público jamás. El o o se queda solo. Un peón le llama, suje ando en cada mano un pequeño a pón ado nado de es ones que apun an como un pa de cue nos. Comba e en e iguales: as as (bande illas) con a as as (cue nos). Aquí ya no cuen an el alo o el peso, sino la agilidad. El más ágil es el homb e, que plan a sus ban- de illas en la c uz, esqui ando al o o de un sal o. Ado na a la íc ima, e apa esencial del sac i icio según Ma cel Mauss: median e el o namen o la o enda sale de la ida p o ana y se hace sag ada. P esen ado en el e cio de a as en odo su esplendo na u al [el p ime ac o del d ama]26, el o o se sepa a del mundo de la na u aleza, dañado, ma - cado y deco ado como o enda. Es a deco ación ija la a ención en el luga que, a pa i de en onces, a a cons i- . ui el pun o cen al del i o: la he ida en la c uz es á, en cie o modo, sepa ada del es o del cue po, con e ida en algo au ónomo, odeada de a pones es i os, dolo osos 26 No a del Edi o : Ve sión Le emps .. ., págs. 289-290. il. El Sac i icio del o o 101 pa a el o o, mo i o de egocijo pa a el público. Los mis- mos pasos que le p epa an ísicamen e pa a la mue e, le conducen al papel de íc ima p opicia o ia, des inada, po su asociación con el homb e y po su consag ación, a lle- a , consigo mismo al eino de la mue e odas las insu i- ciencias, miedos, debilidades, coba días, odos los acasos sexuales del homb e, bo ando odo aquello po lo cual ha decepcionado a las muje es (Figs. n.º III.14). El cla ín suena de nue o. El o e o, ya masculino, eapa ece saludando al p esiden e como un homb e, con su mon e a en la mano de echa. A con inuación iene la demos ación de su dominio sob e el o o. El animal, dis- minuido, bu lado, pie de su hono , que pasa al que lo domi- na. La humillación del o o e mina con su iolación. Sus cue nos ya no le p o egen, ni siquie a en el en en amien o di ec o. El ace o, aún más ino que el pene de un bo ino, le pene a en el luga p e is o, esa agina que le ha abie o el picado sob e el mons ene is de su lomo. El o e o, iun- ando sob e la mue e, con empla su expi ación y, cuando la cabeza del o o cae al in sob e la a ena, los endidos se pueblan de pañuelos blancos, como si ue an elos de San a Ve ónica -blanca e a la mule a en su o igen-, mien- as es allan los g i os y aplausos. ¡Violación del o o! Pe o ambién iolación del abú, el que inspi ó el miedo de los homb es an e la sexualidad eme - nina: ¡esa agina-he ida es á ensang en ada! Muchas c eencias popula es andaluzas hablan de los pelig os que ocasiona la muje indispues a: hie e el lomo del animal que mon a, ma - chi a el igo ie no, su mi ada apaga el uego de una ca bone- a (po eso nunca es una muje quien le lle a la comida al ca - 108 Julian Pi -Ri e s A es e complejo de asociaciones, mani es ado de di e sas o mas en la an igua adición ma imonial, en las leyendas y en la co ida mode na, le subyace un azonamien o inconscien e que e ela la lógica del i ual. En p ime luga , pa a adqui i la i ud de algo o de alguien es p ecisa su des ucción; in e sa- men e, pa a de ende se con a algo o con a alguien hay que imi a lo o asocia se a él. Cualquie símbolo puede se u ilizado en un sen ido posi i o o nega i o; puede se i an o pa a hace el mal como pa a de ende se de él. El b ujo p o ege con a la b uje ía; con a el mal de ojo se ie e una go a de acei e o un hue o en un aso de agua- an o una cosa como la o a ecue - dan el ó gano de la is a- las bande illas se oponen a los cue - nos del o o; los cue nos de ienden con a el diablo en ese cono- cido ges o que consis e en ex ende el índice y el meñique doblando los dedos in e medios; la sang e p o ege con a la san- g e en la co ida como en el Le í ico, que especi ica la necesi- dad de un sac i icio c uen o pa a pu i ica se de la polución de las eglas emeninas. Es a lógica se mani ies a incluso en la li e- a u a mode na y en o os ambien es cul u ales. Veamos un pasaje de Luz de agos o, de William Faulkne : «Todas ienen ganas, explica un adolescen e a o os, pe o hay eces que ellas no pueden .. . Es algo que les ocu e una ez al mes. Desc ibió la idea que se hacía del enómeno34 ísico. Dio una imagen ísica, ealis a ... La cosa les imp esionó: esa impo encia pe iódica y abyec a que, a la ez, a aía y us aba el deseo ... [Es o ue lo que el muchacho les explicó, mien as que escuchaban en silen- cio, mi ándose los unos a los o os .. ]35. El sábado siguien e Joe 34 No a del Edi o : En un ma gen del manusc i o mecanog a iado pa a su con e encia en el Musée de l'Homb e esc ibe el P o . Pi -Ri e s : ce e- mony, en inglés. 35 No a del Edi o : Ve sión Le emps .. ., pág. 294. lll. El Sac i icio del o o 109 no ue a caza con ellos ... Apenas es aba a es millas de su casa cuando, a la caída de la a de, ma ó un co de o ... Luego, em- blando y con la boca. seca, mien as mi aba hacia a ás, se a o- dilló y me ió las manos en la sang e. Después ol ió en sí y se se enó. No ol idaba lo que había dicho el o o chico. Acep ó Fig. n.º III.15.- Bea o de Facundo: La G an P os i u a, 1047, minia u a ilumi- nada, 16,5 x 14,S cms., ol. 72 e so de su Comen a io al Apocalipsis (Mad id, Biblio eca Nacional). Es uno de los úl imos Bea os de Liébana, oda ía mozá- abe, e in luido po la isión apocalíp ica de la des ucción del mundo c is iano ( éngase en cuen a que Almanzo se apode a de San iago de Compos ela en 977 y des uye León en 988). En la imagen la Muje a caballo se emb iaga con la sang e de los má i es, p esen a la copa en ono de bu la sac ílega del Sac i i- cio, de la Ele ación y de la Misa. 110 Julian Pi -Ri e s el hecho simplemen e. Se dio cuen a que podía asumi esa ci cuns ancia, es más, que podía i i con ella ... T anscu ie- on es o cua o años, ya lo había ol idado ... » Más a de, cuando una chica le explica, mien as es á a pun o de sedu- ci la, que se encuen a indispues a, él no en iende. «Se le había ol idado el co de o mue o» -concluye Faulkne -. «Hacía demasiado iempo que i ía con el hecho e elado po aquel chico mejo in o mado que los demás. El asesina o del co de o le había inmunizado 36 con a es e hecho desde hacía demasiado iempo pa a que pudie a pe manece aún i o» (Faulkne , 1935: 151 y ss.). El « i ual p i ado» de Joe ep oduce el modelo de la co ida, el pelig o de la sang e mens ual conju ado po el sac i icio de un animal con cue nos. El miedo a la sang e emenina se mani ies a bajo di e en es o mas en los cinco con inen es, y la lógica del i ual exige que la sang e de la bes ia co nuda, símbolo al amen e sexual, sea ecuen e- men e elegida pa a de ende se de la sang e sexual. Pe o los dis in os ambien es cul u ales no eaccionan del mismo modo an e el emo ni ampoco lo in eg an con los mismos p ocedimien os. En la adición española es e miedo cons i uye uno de los é minos de una elación ambi alen e, mien as el o o se ía un oman icismo lo ido. Las muje es a aen y epelen al mismo iempo a los homb es. Les a aen po que únicamen e ellas son pu as, ebosan es de g acia y bondad; les a aen como un desa ío, o como el espejo a ae a Na ciso; pe o am- bién son uen e de sa is acción e ó ica y polución. Y el pelig o no es sólo el de la sang e, sino ambién el que en aña la g a - 36 No a del Edi o : Las cu si as son del au o . Il . El Sac i icio del o o 111 cia emenina, capaz de induci a un homb e a deja se aicio- na po su p opio impulso e ó ico. Incapaz de esis i se, se encuen a dominado po la muje o, pa a se más exac o, uel- · e a es a bajo el dominio de ella al eg esa al luga del naci- mien o. En el aspec o p ác ico ambién iene miedo de se ai- cionado po una que, po se dependien e de él, iene la posi- bilidad de des ui su hono , poniéndole cue nos, haciendo de él, di ec a o indi ec amen e, un hijo de esa mí ica ma ia ca hispánica, la G an Pu a (sic) (Fig. n.º III. 15) . De es e modo, a la muje se la conside a a la ez pu a, buena, llena de g acia, pe o ambién débil de ca ác e , lasci a y siemp e dispues a a echa po ie a la au o idad masculina de la que dependen la amilia y la sociedad. En cambio, los homb es son conside ados com.o los seduc o es, pe o al mismo iempo, incapaces de esis i a la seducción emenina, pues eso supond ía sus ae se al desa ío. Dicho de o o modo, la azón aducida pa a jus i ica la domi- nación de los homb es ambién si e pa a disculpa los. En lo social son encedo es, en lo mo al son exone ados y han de se lo necesa iamen e pa a cumpli su doble papel de geni o- es y de enso es de la unidad amilia 37. Es e complejo de ac i udes se emon a, po o o lado, a uen es lejanas ales como los casuis as del siglo XVII, los· mo alis as del XVI o incluso el inal de la Edad Media, donde encon amos un cua- d o suge en e en la ob a del A cip es e de Tala e a. Podemos halla las aíces an lejos como en los comienzos de la ci ili- zación medi e ánea en la his o ia de Ci ce, que ans o mó a los compañe os de Ulíses en ce dos, y has a en la de Adán, 37 J. Pi -Pi e s, An opología del hono , Ed. G ijalbo, Ba celona; 1979 [An h opologie del' honneu ; la mésa en u e de Sichem, Pa is, Le Sycomo e, 1983]. 112 Julian Pi -Ri e s ese pa án que le endosó la manzana a E a pa a pode echa - le luego la culpa de habemos hecho pe de el Pa aíso. Queda po sabe cómo han encon ado los andaluces en el sac i icio del o o la mane a de supe a las con adicciones que complican la elación en e los sexos en es a egión. La co ida es á ligada a la eligión en muchos aspec os. Un lib i- o, ecien emen e publicado en Se illa, pone de. elie e es a elación y sugie e que la co ida ac ual exp esa simbólica- men e unas « unciones eligiosas la en es sepul adas en las capas p o undas del alma pagana y gen il de nues o pue- blo»38 (Fig. n.º III. 16). Los au o es lo demues an con un cu ioso inciden e ocu ido du an e las ies as del Co pus en Se illa. La gen e que iba a la co ida se colocaba espon áne- amen e en el ojal ami as del ome o que apizaban las calles pa a la p ocesión de la Euca is ía, con el in de a oja la al uedo y celeb a así el iun o de su ídolo, Cu o Rome o. La na u aleza dionisiaca y pagana de las celeb aciones au inas explica ía, según los au o es, la hos ilidad de los eólogos. En e ec o, la Iglesia a menudo ha adop ado una ac i ud ambigua, cuando no hos il, hacia la co ida, p ohibida en el siglo XVI po una bula del Papa Pío V, que no u o, sin emba go, en la Península Ibé ica oda la publicidad que Roma espe aba. G ega io XIII eno ó es a p ohibición, limi ándola al cle o. Juan de Ma iana, en e o os, ha condenado la ies a abie a- men e y sin ambigüedad. Ha sido acusada an o de se una supe i encia pagana, omana o mo a, como de se con a ia 38 A. Ga cía Baque o, Ped o Rome o de Solís, Ignacio Vázquez Pa ladé, Se illa y la ies a de o os, Se icio de Publicaciones del Ayun amien o de Se i- lla, 1980 (1991), pág. 13. [[ Ex is e una nue a edición en Se illa, ABC, Biblio eca Hispalense n.º 14, 2001]]. III. El Sac i icio del o o ANTONIO GARCIA ·BAQUE GONZAl !: Z PEDRO ROMERO DE SOLIS IGNACIO VAZQUEZ PARLAOE Se illa la lies a de S lo os 113 Fig. n.º III.16.- Cubie a del lib o de A. Ga cía-Baque o; P. Rome o de Solís e l. Vázquez Pa ladé: Se illa y la ies a de o os (Se illa, Ayun amien o de Se i- lla, 1982). El P o . Pi -Ri e s ecue da que ue en es e lib o donde se des acó la conexión en e ies a de o os y o igen umul ua io del sac i icio áu ico, ambas exp esiones de la iolencia de lo sag ado. 114 Julian Pi -Ri e s a la eligión, alegando como jus i icación que los homb es no debían a iesgá su ida inú ilmen e. La descon ianza de la Iglesia hacia la co ida me pa e- ce obedece a una -' azón más p o unda. La cualidad mo al celeb ada en los uedos es la homb ía39, y es o lo econoce conscien emen e la población andaluza. Así, los ca eles anunciaban an iguamen e al pundono oso dies o Fulani o de Tal [P egun a: ¿Po qué la gus a ia co ida? Respues a: ¿me gus a la homb ía]40. A lo la go de los úl imos cua o siglos en la l.i e a u a sob e el hono exis e una oposición en e los au o es que de ienden la concepción a is oc á ica y los qúe la c i ican, siguiendo las esis de la Iglesia a es e espec o, que ligan el hono a Dios y lo some en al con ol de los eólogos. El Don Juan de Ti so es una ob a polémica, si no una sá i a, con a la noción a is oc á ica del hono 41. Y no es ex año, ya que el au o e a un sace do e. Es a noción de homb ía da au o idad a los homb es sob e las muje es -lo que ap ueba la Iglesia-, pe o ambién jus i ica la au o idad de los seño es pode osos, y sob e odo alien a a los que quie en llega a se lo po medio de la iolencia. El hono a is oc á ico depen- de del hono indi idual y pe sonal, y e enda el pode de hecho, pues, a in de cuen as, el hono siemp e acompaña al que queda en posición dominan e. En polí ica, se habla en Andalucía del ulanismo, eo ía según la cual se apoya a un 39 No a del Edi o : En la e sión ancesa de Le emps .. . , homb ía es deno- minada «la i ili é che ale esque», pág. 296. · 40 No a del Edi o : Ve sión Le emps ... , pág. 296. En esa misma pág. el P o . Pi -Ri .e s isi e en que «el o e o es un indi iduo con un sen ido muy pun- illoso del hono ». 41 Pi -Ri e s, J. (1979): An opología del hono , op. ci ., pág. 22. · Ill. El Sac i icio del o o 115 Fulano sin ene en cuen a sus ideas o su pa ido; Andalucía es conocida po se la ie a del caciquismo, el eino de los g andes pa onos polí icos, cabezas de una ed de clien ela nume osa. La imagen del indi iduo he oico al que uno puede some e se sin humillación debido al máximo g ado de hono (y de pode ) que se le econoce, siemp e ha dominado el escena io polí ico andaluz. Pe o es e ideal no es en absolu o el de las Biena en u anzas, la cuales p edican más la nega- ción de sí mismo que la aspi ación a la apo eosis. La lección del E angelio no es la del uedo. No obs an e, más que la oposición en e ambas mo a- les, hay que señala la complemen a iedad, po no deci con- ni encia, en e el sac i icio del co de o y el del o o. Se cele- b an el mismo día, domingo o es i o, el uno po la mañana y el o o po la a de. An es, las muje es lle aban man illa neg a pa a la misa y blanca pa a la co ida. Los homb es, con cabeza descubie a en misa, y si e an un poco « lamencos», lle aban el somb e o de ala ancha po la a de. El co de o no iene cue nos, el o o sí, ¡y g andes! La eligión enseña el echazo de sí en a o del o o, la enuncia a los place es de es e mundo, la au o idad impe sonal de la Iglesia con a la del hé oe iun an e, la elicidad de la Vida E e na, con a la de ención del iempo en el ins an e de éx asis. Pe o el o o es necesa io pa a que· la ida con inúe. Si odo el mundo se some e al ideal de la pu eza sexual y de la negación de sí mismo, ¿en qué queda ía la aza humana? Si odos se e i an, a excepción de los mal ados, equi ald ía a deja les el campo lib e. El o o es indispensable pa a la ep oducción y el o den social. Po eso es p eciso que el co de o ansija con el o o, lo acep e y lo ponga al se icio del designio mis e ioso y 116 Julian Pi -Ri e s comple o de Dios. Po eso, as la misa, se a a la plaza de o os, se pasa del egis o sag ado al egis o p o ano. T as la negación de sí, su ea i mación. Se egocija el ánimo. Pu i i- cados en el plano espi i ual pueden ol e a empuña las a mas pa a de ende se en la ida dia ia. A la ele ación del co de o sigue la del o o, que es el pa angón de la masculini- dad na u al hecha homb e, y el i ual de la co ida edime lo que ha sido sac i icado en la nube de incienso de la mañana. Se celeb a la edención de sus cue nos, del sol, del Yo, median e la sang e del animal, no en olo de san idad, sino en odo di emine, de ca ne pe umada, de exc emen o, de san- g e seca, de manzanilla y pu os, con somb e o de ala ancha y cla el ojo en el ojal al son no del ó gano c epuscula sino de las ompe as del pasodoble. Redención po la C uz, allí donde, en odo lo al o, la hoja álica ha de pene a has a alcanza en el co o de es a ca ed al camal, la ida de la bes- ia, mue a ella ambién pa a que la ida, es a ez la ida mo al, nos sea es i uida. JI!. El Sac i icio del o o 117 BIBLIOGRAFÍA Ál a ez de Mi anda, A. 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