Full text
REVISTA DE ESTUDIOS REGIONALES Nº 65 (2003), PP. 185-217 Impactos económicos y territoriales de la reestructuración: la industria agroalimentaria en Andalucía Daniel Coq Huelva Universidad de Sevilla Recibido: Septiembre de 2001; Aceptado: Marzo de 2002 BIBLID [0213-7525 (2003); 65; 185-217] PALABRAS CLAVE: Industria Agroalimentaria, Desarrollo regional, Localización industrial, Dinámica territorial, Reestructuración productiva. KEY WORDS: Agro-food manufcturing, Regional development, Industrial lcoation, Territorial dynamics, Restructuring. RESUMEN La industria agroalimentaria es la principal especialización industrial de la economía andaluza. En una región con un sector secundario débil esto tiene una especial importancia. El objetivo de este artículo es analizar las transformaciones económicas y territoriales que han tenido lugar en la misma en el período 1980-1995. En este sentido, se considera que el estudio de la industria agroalimentaria andaluza puede ser representativo de una dinámica más general, el de las regiones periféricas en un contexto internacional marcado por las reestructuración de las relaciones sociales y productivas. Los procesos de reestructuración del agroalimentario en Andalucía han tenido como consecuencia principal un crecimiento de la producción que ha llevado implícito profundos costes económicos, sociales y territoriales. De este modo, se han destruido empleos y establecimientos y se ha producido una concentración de las cadenas de generación y apropiación de valor en las grandes ciudades. ABSTRACT Agro-food manufacturing is the principal Andalusian manufacturing specialisation. This fact is very important in a peripherical region. The objective of this article is to analyse the most important transformation in Andalusian agro-food manufacturing in the period 19801995. This evolution can be considered a manifestation of a more general dynamic: the transformations of patterns of structural change of peripherical regions in a international context influenced by processes of social and economic restructuring. The effects of restructuring in the agro-food manufacturing Andalusian case can be summarized in the next words. The growing of the sector has continued, but the social and economic cost of this growth have been very important. Employment and enterprises have been destroyed and a spatial concentration of value chains has been promoted.
186 DANIEL COQ HUELVA 1. INTRODUCCIÓN La organización económica internacional ha sufrido una serie de transformaciones muy significativas en los últimos años. Este conjunto de cambios ha sido sistematizado y analizado por diversos autores, recibiendo la denominación genérica de Reestructuración productiva. Ésta ha supuesto una modificación de los fundamentos económicos, sociales y territoriales sobre los que se han sustentado los procesos de crecimiento y acumulación de capital, lo que, a su vez, se ha reflejado, de forma diversa, en los diferentes espacios y, dentro de ellos, en los distintos sectores productivos. (Boyer, 1994; Amin 1995; Etxezarreta 1991). Siguiendo este hilo de razonamiento, puede afirmarse que, como ha quedado de manifiesto en diversos estudios, los procesos de Reestructuración han tenido un fuerte impacto en la economía y en la sociedad andaluzas, afectando a aspectos tales como la distribución espacial de las actividades económicas, la especialización productiva de la región y su papel en la división internacional del trabajo. (Delgado 1996, Caravaca 1999) El presente artículo tiene como objetivo estudiar la forma tomada por los procesos de Reestructuración en un sector industrial concreto: el agroalimentario. Para proceder al examen de esta realidad se han realizado diferentes tipos de análisis. De esta forma, en primer lugar, va a efectuarse una caracterización estática de la realidad económico – territorial en el punto de comienzo del presente estudio, 1980. Se pretende con ello situar a la Industria Agroalimentaria Andaluza (I.A.A) en un momento inicial de los procesos de Reestructuración. Posteriormente, va a estudiarse la evolución de la I.A.A. en el período 1980-95. Para ello, van a identificarse las principales tendencias que, tanto desde una perspectiva subsectorial como territorial, van a condicionar las transformaciones experimentadas por la misma (epígrafe 3). A continuación, va a efectuarse un nuevo análisis estático, pero ahora centrado en el instante final de la investigación, 1995, donde se pretende realizar un balance de los cambios observados, así como una valoración general de los procesos en curso (epígrafe 4). A partir de todo este conjunto de consideraciones, finalmente se sintetizarán las principales conclusiones derivadas del trabajo realizado (epígrafe 5)
187 IMPACTOS ECONÓMICOS Y TERRITORIALES DE LA REESTRUCTURACIÓN... 2. LA SITUACIÓN DE LA INDUSTRIA AGROALIMENTARIA ANDALUZA EN 1980 2.1. Caracterización general de la industria agroalimentaria andaluza en 1980 La industria agroalimentaria tiene una especial importancia en Andalucía. Suponía, en este sentido, en 1980 su principal especialización industrial, acaparando casi el 25% del valor añadido bruto del sector secundario de la región. Es decir, de cada cuatro pesetas producidas por el sector industrial andaluz, una de ellas se debía a las actividades agroalimentarias. Además, la I.A.A. abarca un conjunto de actividades (aceites, vinos, producciones de leche y queso, panadería y molinería) que tienen una gran tradición. Se trata de especializaciones que existen en Andalucía, en muchas ocasiones, desde la antigüedad. Esto hace que las mismas se encuentren muy relacionadas con el resto de su tejido productivo. De este modo, en 1980, casi el 80% de las productos adquiridos por la I.A.A. para el desarrollo de sus procesos productivos (fundamentalmente producciones agrícolas sin transformar, pero también producciones manufactureras como envases, embalajes etc.) tenían su origen en el interior de la región. En este sentido, la I.A.A. tiene en una elevada capacidad de arrastre. Además, se trata de especializaciones muy difundidas. Esto puede percibirse claramente si se tiene presente el elevado número de establecimientos. La I.A.A. tenía en 1980 más de 8.500 establecimientos, lo que representaba, aproximadamente, el 40% del total de establecimientos industriales de la región. En definitiva, las relaciones interindustriales establecidas con otros sectores y el elevado número de establecimientos hacían de la industria agroalimentaria un sector comparativamente más arraigado que otros. Por otro lado, este “arraigo” no implicaba, en términos generales, una situación de “atraso” o de “reducida capacidad competitiva”. Todo lo contrario, si, por ejemplo, se toma la productividad como indicador, se observa que la I.A.A. tiene una productividad semejante a la media española (1,44 millones de pesetas por empleado frente a 1,41), aunque existía una fuerte diferencia entre unos establecimientos y otros. Así, dentro de ella se engloban un conjunto muy diverso de empresas y organizaciones productivas. Para ser más exactos, se trata de una realidad dual. Existen, en este sentido, un reducido número de empresas y establecimientos con una dimensión y unos niveles de productividad muy elevados. Frente a esto, la mayoría de los establecimientos se caracterizan por poseer una dimensión mucho más reducida y unos niveles de productividad más pequeños.
188 DANIEL COQ HUELVA CUADRO 1 NÚMERO DE ESTABLECIMIENTOS EN 1978 AGRUPADOS SEGÚN EL NÚMERO DE TRABAJADORES Nº de establecimientos Frecuencias acumuladas Andalucía (%) De 1 a 9 trabajadores 7.519 77,9% De 10 a 19 trabajadores 795 86,1% De 20 a 49 trabajadores 484 91,1% De 50 a 99 trabajadores 141 92,6% De 100 a 499 trabajadores 126 93,9% Más de 500 trabajadores 9 94,0% No consta 581 100,0% Total 9.555 Fuente: Censo Industrial 1978. La dualidad existente en el interior de la I.A.A. puede observarse en los datos resumidos en el Cuadro 1. A partir de la lectura del mismo, se puede ver como un 77,9% de los establecimientos tiene menos de 10 trabajadores empleados y una potencia instalada equivalente tan sólo al 15,8% del total. Por tanto, si se toma esta última como indicador de la capacidad de producción, puede afirmarse que la importancia productiva de los establecimientos con menos de 10 trabajadores es muy reducida. Es decir, la mayor parte de la producción es generada por unos pocos establecimientos que tienen una capacidad productiva muy por encima de los restantes. 2.2. La diversidad subsectorial de la industria agroalimentaria Las distintas actividades agroindustriales son muy heterogéneas entre sí. El propósito del presente epígrafe es, precisamente, presentar sintéticamente los elementos esenciales que explican las diferencias subsectoriales observadas. De este modo, como forma de captar esta diversidad subsectorial, van a proponerse dos criterios: competitividad y arraigo productivo. Se entiende por arraigo productivo el nivel de articulación de una actividad con el resto de las actividades económicas desarrolladas dentro de la región. El porcentaje de insumos interiores puede ser un buen indicador de esta relación. Así, a partir del mismo, se pone de manifiesto que
189 IMPACTOS ECONÓMICOS Y TERRITORIALES DE LA REESTRUCTURACIÓN... no todas las actividades agroindustriales tienen el mismo patrón de relación con el tejido productivo regional. Por el contrario, como puede verse en el Cuadro 2, el grado de arraigo es muy variable. CUADRO 2 CONSUMOS INTERMEDIOS NO INTERIORES SOBRE EL TOTAL SUBSECTOR Participación consumos intermedios no interiores Aceites y Grasas 3,1% Vino, Licores y Alcoholes 10,6% Conservas Vegetales 14,5% Industria Cárnica 16,4% Alimentación Animal 16,7% Industria Láctea 17,8% Molinería, Pan y Pastas 18,5% Azúcar 28,4% Conservas de Pescado 30,4% Cerveza 36,5% Bebidas Analcohólicas 54,3% Alimentos diversos 74,4% Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos de la tabla input-output de Andalucía de 1980. Así, hay actividades como Aceites y Grasas con unos niveles muy reducidos de compra de insumos no regionales (en concreto, tan sólo el 3,1% del total). Frente a ello, existen otras, como es el caso de Bebidas Analcohólicas o Alimentos Diversos, con fuertes relaciones con otros espacios económicos. Por ello, van a diferenciarse dos tipos de subsectores: arraigados y no arraigados. El criterio establecido para distinguir unos y otros es que los consumos intermedios no regionales no supongan más del 20% del total (la media del conjunto de la industria agroalimentaria de la región). De esta forma, se obtiene el Cuadro 3.
190 DANIEL COQ HUELVA CUADRO 3 EL GRADO O NIVEL DE ARRAIGO DE LOS DISTINTOS SUBSECTORES: CLASIFICACIÓN FINAL Grado o nivel de arraigo Subsector Bajo nivel de arraigo • Alimentos Diversos •Bebidas Analcohólicas •Cerveza •Conservas de Pescado • Azúcar Alto nivel de arraigo • Pan y Molinería •Industria Láctea •Alimentación animal • Industrias Cárnicas •Conservas Vegetales •Vino, Licores y Alcoholes •Aceites y Grasas El nivel de competitividad es también muy dispar. Si, por ejemplo, se analiza la productividad se observa que existen fuertes diferencias. En este sentido, la productividad del subsector de Cerveza (2,86 millones de pesetas por persona ocupada) es, como puede verse en el Cuadro 4, más de un 200% superior a la correspondiente a Conservas de Pescado (0,84 millones de pesetas por persona ocupada). Por tanto, existen distintos niveles de mecanización y utilización de equipos entre las distintas actividades que componen la I.A.A. Además, los subsectores que tienen en términos absolutos una productividad mayor no la tienen exclusivamente por motivos técnicos, es decir, porque sus procesos productivos empleen equipos que precisen de un menor concurso de mano de obra; sino que, adicionalmente, acaparan diferencias significativas con la media española. Así, los más productivos a escala regional, lo son también si se comparan con sus homólogos nacionales. Por tanto, de esto se puede deducir que son los subsectores más productivos de la región los más competitivos a escala nacional. Por ejemplo, como puede observarse en el Cuadro 5, la industria cervecera no sólo tiene la mayor productividad entre las actividades presentes en Andalucía, sino que, además, la misma es superior en más de un 36% a la media española. Lo
191 IMPACTOS ECONÓMICOS Y TERRITORIALES DE LA REESTRUCTURACIÓN... mismo ocurre con Azúcar, Bebidas Analcohólicas, Industrias Lácteas o Vino, Licores y Alcoholes, es decir, en todos los casos en los que la productividad es claramente superior a la media de la I.A.A. CUADRO 4 PRODUCTIVIDAD APARENTE DE LOS DISTINTOS SUBSECTORES (EN MILLONES DE PESETAS) EN 1981 Valor Añadido/Persona ocupada Cerveza 2,86 Lácteas 2,82 Vino, Licores y Alcoholes 2,71 Alimentación animal 2,70 Bebidas analcohólicas 2,26 Azúcar 2,23 Aceites y Grasas 1,80 Alimentos diversos 1,34 Conservas vegetales 1,12 Cárnicas 1,08 Pan y Molinería 1,03 Conservas de pescado 0,84 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos de la encuesta industrial.
192 DANIEL COQ HUELVA CUADRO 5 COMPARACIÓN ENTRE LA PRODUCTIVIDAD DE LOS DISTINTOS SUBSECTORES EN ANDALUCÍA Y EN ESPAÑA EN 1980 Productividad Productividad Diferencia andaluza española relativa Cerveza 2,86 2,1 36,8% Lácteas 2,82 2,2 29,4% Vino, Licores y Alcoholes 2,71 1,9 39,7% Alimentación animal 2,70 2,1 28,0% Bebidas analcohólicas 2,26 1,9 21,5% Azúcar 2,23 1,4 57,0% Aceites y Grasas 1,80 1,8 -1,1% Alimentos diversos 1,34 2 -31,3% Conservas vegetales 1,12 1 13,1% Cárnicas y Mataderos 1,08 1,3 -18,8% Pan y Molinería 1,03 1,1 -9,6% Conservas de pescado 0,84 1 -13,4% Total 1,44 1,41 1,9% Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos de la encuesta industrial. De esta forma, de acuerdo con el segundo de los criterios clasificatorios enunciados, se obtiene el Cuadro 6. Como puede observarse, se han distinguido tres tipos de actividades. En primer lugar, las muy competitivas que coincidirían con aquellos casos en los que la productividad es muy alta, tanto en relación con el resto de los subsectores agroindustriales andaluces, como respecto a la media nacional. En segundo lugar, se encontraría el caso de Aceites y Grasas que tiene un nivel de productividad medio que, además es, en lo esencial, similar al existente para el conjunto del Estado. Por último, se encontrarían aquellas actividades poco competitivas, es decir, con unos bajos niveles de productividad que, adicionalmente, son inferiores a la media española. Si se cruzan los dos criterios utilizados previamente (competitividad y arraigo), tal y cómo finalmente aparecen éstos en los Cuadros 3 y 6, se obtiene la siguiente clasificación. En ésta, como puede observarse, la I.A.A. va a dividirse, fundamentalmente, en cuatro tipos de actividades.
193 IMPACTOS ECONÓMICOS Y TERRITORIALES DE LA REESTRUCTURACIÓN... CUADRO 6 PRODUCTIVIDAD APARENTE DE LOS DISTINTOS SUBSECTORES. CLASIFICACIÓN FINAL EN 1980 Grado o nivel deProductividad Aparente Subsector Muy competitivos • Alimentación animal • Azúcar •Bebidas analcohólicas •Cerveza •Lácteos •Vinos, Licores y Alcoholes Medianamente Competitivos • Aceites y Grasas Poco Competitivos • Alimentos diversos •Conservas vegetales •Conservas pescado •Cárnicas •Pan y Molinería Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos de la encuesta industrial. CUADRO 7 CLASIFICACIÓN RESUMEN Bajo nivel de arraigo Alto nivel de arraigo Muy competitivos • Cerveza • Alimentación animal •Bebidas analcohólicas • Lácteos •Azúcar • Vino, Licores y Alcoholes Medianamente competitivos • Aceites y Grasas Poco competitivos • Alimentos diversos • Molinería y Pan •Conservas pescado • Cárnicas y Mataderos •Conservas vegetales
200 DANIEL COQ HUELVA CUADRO 9 TASAS DE ACUMULACIÓN DE LOS DISTINTOS SUBSECTORES EN EL PERÍODO 1980-92 Subsector Tipo de subsector Tasas de acumulación (FBC/PB) Azúcar No arraigado de alta productividad 7,02% Bebidas analcohólicas No arraigado de alta productividad 6,42% Cerveza No arraigado de alta productividad 5,91% Pan y Molinería Arraigado de baja productividad 3,31% Lácteas Arraigado de alta productividad 3,01% Conservas vegetales Arraigado de baja productividad 2,23% Vino, Licores y Alcoholes Arraigado de alta productividad 2,14% Alimentos diversos No arraigado de baja productividad 1,90% Conservas de pescado No arraigado de baja productividad 1,90% Alimentación animal No arraigado de alta productividad 1,62% Cárnicas y Mataderos Arraigado de baja productividad 1,61% Aceites y Grasas Arraigado de mediana productividad 1,17% Total IAA 3,08% Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos de la encuesta industrial. 3.2. La proyección espacial de los procesos de acumulación de capital Este dominio de la inversión de los subsectores de Cerveza, Azúcar y Bebidas Analcohólicas tiene una proyección espacial. Esto puede verse más nítidamente si se analizan sus patrones de distribución territorial. En concreto, en las siguientes líneas, van a examinarse los tendencias de localización de la inversión de Cerveza y de Bebidas Analcohólicas.
201 IMPACTOS ECONÓMICOS Y TERRITORIALES DE LA REESTRUCTURACIÓN... MAPA 2 DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE LAS INVERSIONES EN EL SUBSECTOR DE CERVEZA EN EL PERÍODO 1984-1994 (EN MILES DE PESETAS DE 1994) Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos del registro industrial. Comenzando por el primero, como se observa en el cuadro 10 y en el Mapa 2, las inversiones se dirigen íntegramente a cinco municipios: Sevilla, Jaén, Córdoba, Málaga y Granada. El grado de concentración espacial es, por tanto, máximo. Los recursos se emplean, por tanto, únicamente en entornos genuinamente urbanos, quedando las ciudades intermedias y las áreas rurales totalmente al margen de estos procesos.
202 DANIEL COQ HUELVA CUADRO 10 LA CONCENTRACIÓN TERRITORIAL DE LA INVERSIÓN 1984-1994 Municipio Inversión (en miles Porcentaje sobre Porcentaje de pesetas 1994) el total acumulado Jaén 5.349.535 44,2% 44,2% Málaga 3.710.397 30,7% 74,9% Sevilla 1.954.517 16,2% 91,1% Córdoba 870.735 7,2% 98,3% Granada 205.563 1,7% 100,0% Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos del registro industrial. MAPA 3 DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE LAS INVERSIONES EN EL SUBSECTOR DE BEBIDAS ANALCOHÓLICAS EN EL PERÍODO 1984-1994 (EN MILES DE PESETAS DE 1994) Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos del registro industrial.
203 IMPACTOS ECONÓMICOS Y TERRITORIALES DE LA REESTRUCTURACIÓN... Algo similar ocurre con el sector de Bebidas Analcohólicas. En este caso, como aparece en el Cuadro 11 y en el Mapa 3, las inversiones que tienen por destino el área metropolitana de Sevilla superan el 75%, siendo la participación de las áreas rurales y las ciudades intermedias, de nuevo, prácticamente simbólica. CUADRO 11 LA CONCENTRACIÓN TERRITORIAL DE LA INVERSIÓN EN BEBIDAS ANALCOHÓLICAS 1984-1994 Total inversión Porcentaje sobre Porcentaje (en miles de la inversión acumulado pesetas 1994) Alcalá de Guadaira 1.589.411 48,5% 48,5% Dos Hermanas 699.224 21,3% 69,8% Córdoba 322.322 9,8% 79,6% Sevilla 275.268 8,4% 88,0% Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos del registro industrial. Por tanto, la primacía inversora de los subsectores no arraigados de alta productividad da lugar a un fortalecimiento del papel de las ciudades en el conjunto de la I.A.A. Esto se encuentra íntimamente relacionado con las estrategias inversoras de las grandes organizaciones productivas. De este modo, tanto en el sector de la Cerveza como en el de Bebidas Analcohólicas son las inversiones de más de 100 millones de pesetas las que explican la evolución conjunta del agregado. Los agentes inversores son por otra parte conocidos del gran público. Se trata de empresas como la Cruz del Campo, San Miguel, Sweeppes o La Casera. Junto con los sectores no arraigados de alta productividad coexisten otra serie de actividades como son Productos Lácteos o Vino, Licores y Alcoholes. En estos casos la inversión tiende a concentrarse en lugares próximos a las zonas de cultivo de la vid o de producción lechera. En el mapa 4 se muestra la distribución espacial de la inversión en el caso de Vino, Licores y Alcoholes. Como puede observarse, la práctica totalidad de ella se dirige hacia las áreas de Jerez de la Frontera (que incluye el Puerto de Santamaría y Sanlúcar de Barrameda), Montilla – Moriles y el Condado de Huelva, lugares todos ellos, donde se da el cultivo de la vid.
204 DANIEL COQ HUELVA MAPA 4 DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE LAS INVERSIONES EN EL SUBSECTOR DE VINO, LICORES Y ALCOHOLES Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos del registro industrial. Por último sólo en los casos de Aceites y Grasas y Panadería y Molinería, que, como se ha visto, tienen unas tasas de acumulación bastante más modestas, la localización de las inversiones favorece, al menos parcialmente, a las zonas rurales. Parcialmente, porque, como puede observarse en el mapa 6, la distribución de las inversiones en el subsector de Aceites y Grasas se encuentra lejos de abarcar la totalidad del territorio de la región. Por un lado, porque dada la naturaleza de la cadena de valor del aceite de oliva, existen algunas áreas urbanas que reciben importantes flujos inversores. Es el caso de Córdoba o Sevilla. Pero, también, porque éstos llegan a muchos entornos rurales pero no alcanzan a todas las áreas olivareras. Se produce por tanto, una selección de las áreas que los reciben. Es decir, no se observa un nivel significativo de inversión en todos aquellos espacios donde existe una producción de aceituna importante, sino sólo en algunos de ellos.
205 IMPACTOS ECONÓMICOS Y TERRITORIALES DE LA REESTRUCTURACIÓN... Esto, a su vez, provoca una concentración territorial de la misma, aunque ésta no se dirija prioritariamente a las grandes ciudades. Sólo de esta forma, puede entenderse el protagonismo en los procesos inversores de localidades como Arjonilla, Fuente de Piedra, Torreperogil, Villanueva de Algaidas, La Roda de Andalucía o La Puebla de Cazalla. MAPA 6 DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE LAS INVERSIONES EN EL SUBSECTOR DE ACEITES Y GRASAS EN EL PERÍODO 1984-1994 (EN MILES DE PESETAS DE 1994) Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos del registro industrial.
206 DANIEL COQ HUELVA Vistos estos patrones de distribución de las inversiones no es de extrañar que los patrones de localización de la actividad agroindustrial en su conjunto, con el fuerte predominio, antes analizado, de las ciudades se vean acentuados como consecuencia de la dinámica estudiada. En el Cuadro 12 se muestra la inversión en el período 1984-94 y en el empleo en 1980. De este modo, se puede comparar la distribución territorial de una y otro. Como puede observarse, la participación de las grandes ciudades en la inversión en el periodo considerado es superior en más de seis puntos a la participación en el empleo agroindustrial en 1980. De la misma forma, se reduce en más de 10 puntos la participación de las áreas rurales. Esto, a su vez, tiene que ponerse directamente en relación con los cambios en la especialización subsectorial de la IAA, previamente estudiados. CUADRO 12 COMPARACIÓN ENTRE EL PORCENTAJE DE EMPLEO EN 1980 Y EL DE INVERSIÓN EN EL PERÍODO 1984-1994 Participación Participación Participación Participación Inversión en el número en el territorio en el empleo en la inversión acumulada de municipios en 1980 84-94 (%) en 1980 Grandes Ciudades 3,1% 6,4% 43,9% 50,1% 50,1% Ciudades intermedias con un desarrollo importante de la IAA 6,5% 16,7% 23,6% 23,0% 73,2% Ciudades intermedias no especializadas IAA 4,8% 11,8% 4,6% 9,8% 82,9% Areas rurales con un desarrollo importante de la IAA 4,2% 4,0% 10,1% 3,1% 86,0% Areas rurales con potencialidades 9,9% 10,9% 8,6% 4,8% 90,7% Áreas rurales excluidas 69,9% 50,2% 9,2% 9,3% 100,0% Total 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% Fuente: Elaboración propia a partir de los datos obtenidos de la encuesta industrial de 1980 y del registro industrial para el período 1984-94.
207 IMPACTOS ECONÓMICOS Y TERRITORIALES DE LA REESTRUCTURACIÓN... 4. LA SITUACIÓN EN 1995 Por último, en 1995, se va a realizar un estudio tendente a responder a tres cuestiones fundamentales. La primera de ellas va a ser caracterizar, en términos generales, los principales impactos de los procesos de Reestructuración de la I.A.A. La segunda de ellas tiene que ver con la evolución del arraigo productivo de las distintas actividades agroindustriales. Es decir, se va a estudiar si el grado de arraigo de las diferentes actividades agroindustriales ha aumentado o, por el contrario, ha disminuido como consecuencia de los procesos de Reestructuración. Por último, van a establecerse cuáles han sido los efectos territoriales finales de la Reestructuración de la I.A.A. y la relación que éstos guardan con elementos anteriormente analizados. 4.1. Impacto de los principales agregados económicos Lo primero que hay que destacar es que la Reestructuración no ha supuesto una interrupción, ni tan siquiera un ralentización de los procesos de crecimiento y acumulación de capital. Así, el valor añadido de la I.A.A. ha crecido entre 1980 y 1992 a una tasa media del 2,9% muy superior al 1,5% de media del sector industrial en la región. Por tanto, nos encontramos frente a un tipo de actividad que se encuentra inmersa en un proceso de crecimiento y cambio técnico. En la misma línea se puede afirmar que la tasa de acumulación del conjunto del sector ha superado el 3%. La cuestión fundamental sería, no obstante, comprender la forma en que este crecimiento acompañado de cambio técnico se ha reflejado sobre los principales rasgos definidores de la I.A.A. De este modo, lo primero que llama la atención es que, entre 1980 y 1992, se ha asistido a una fuerte disminución en el número de establecimientos. En concreto, han desaparecido 1776, a una media de casi 315 por año. Esto supone alrededor del 20% de los 8.500 contabilizados en 1980. Por tanto, la destrucción de establecimientos ha sido muy importante. Esto debe ponerse en relación con el proceso de modernización sufrido por el sector que ha llevado a una intensificación de la competencia y un aumento de las escalas productivas. Estos procesos son los que, en última instancia, han dejado fuera del mercado a buena parte de las empresas existentes y han motivado que la densidad del tejido empresarial se haya visto considerablemente reducida. En unos momentos, en que, desde casi todas las instancias políticas y sociales, se insiste en la importancia de la “empresariabilidad” y la capacidad “emprendedora” como factor “estratégico” de desarrollo, esto debe ser, cuando menos, objeto de reflexión.
208 DANIEL COQ HUELVA Pero además entre 1980 y 1995 se ha reducido considerablemente el empleo. En concreto en casi 14.000 personas, lo que supone algo más del 20% del total existente en 1980. Es decir, crecer por encima de la media del sector industrial en Andalucía no sólo no garantiza crear empleo, sino que no puede asegurar ni tan siquiera el mantenimiento del ya existente. Por ello, nos encontramos con un elemento que, lejos de ser accidental, es casi una norma en distintos entornos territoriales. Los procesos de acumulación continúan pero esto no lleva aparejado un crecimiento del empleo, sino una considerable reducción del mismo. Esto tiene que ponerse en relación, con el hecho de que, en un sector como el agroalimentario, donde la demanda en términos físicos de alimentos está estancada o crece muy lentamente, el crecimiento y la acumulación de capital suele traducirse en mejoras en los procesos productivos, vía adquisición de maquinaria o innovación en proceso que, a su vez, suelen implicar reducciones muy significativas en el personal ocupado directamente en la fábrica. En concreto, en la factoría de Cruzcampo en Sevilla pudo observarse cómo, en la actualidad, el proceso de fermentación de la malta (uno de los principales a la hora de producir cerveza) se encontraba totalmente automatizado e informatizado, empleando tan sólo a dos trabajadores. Preguntados los responsables acerca del número de trabajadores empleados en esta parte de la fábrica con anterioridad a la introducción de esta tecnología (finales de los 80) afirmaron que “trabajaban aquí sobre la veintena”, aunque con anterioridad “habían llegado a trabajar aquí incluso cincuenta personas”. Pero también esta reducción del empleo se encuentra motivada por los cambios en las formas de organización del trabajo. El paso hacia un sistema más “flexible” supone emplear la fuerza de trabajo sólo en el momento en el que exista una demanda efectiva de las producciones de la empresa. Así, de este modo, ante una caída coyuntural de la misma, el empleo se ajusta de una forma casi automática 7 . 7. Una empresa de aceitunas recientemente entrevistada tenía la siguiente organización de su sistema productivo. Actualmente, afirmaba tener 165 trabajadores fijos. Aunque en realidad una parte de ellos parecía más bien la herencia contractual de tiempos pasados. De este modo existen 95 son fijos discontinuos, es decir, que “trabajan con nosotros cuando hay pedidos y cuando no están en el paro”. Por tanto, el personal realmente fijo de la empresa se reduce a 70 personas de los cuales 3540 personas forman el personal directivo, los equipos de distribución y el personal de oficina. Es decir, el 60% de los fijos indefinidos son personas cuya carga de trabajo no se ve substancialmente modificada por el volumen de pedidos. Son tareas que, adicionalmente, tienen que ser cubiertas siempre. La empresa no se puede quedar sin telefonista, sin contables o sin director financiero. El otro 40% de los fijos indefinidos está compuesto por personas que resultan claves para pilotar este sistema de producción flexible. Se trata de los encargados de fábrica, de los mecánicos etc. Ellos tienen que ser capaces de llevar adelante tanto una fábrica que funciona (sin que nadie sobre) con 40 trabajadores a una fábrica que puede llegar a emplear en momentos de actividad punta 300 trabajadores. Con lo cual se pone de manifiesto el elevado grado de flexibilidad de sus procesos productivos, su adaptación prácticamente automática al comportamiento de la demanda y el efecto que todo ello tiene sobre el empleo y las condiciones de trabajo.
209 IMPACTOS ECONÓMICOS Y TERRITORIALES DE LA REESTRUCTURACIÓN... 4.2. La evolución del arraigo productivo de las actividades agroalimentarias Respecto a la evolución del “arraigo” productivo de la I.A.A. es conveniente destacar que en el período 1980–95 se ha reducido considerablemente la importancia relativa de los insumos regionales. En 1980, representaban el 80,4% del total. Quince años más tarde esta participación se había reducido hasta el 63,3%. Esto significa una reducción media anual de casi un punto. Con lo cual, no parece exagerado afirmar que, en estos años se ha “desaprovechado” una de las escasas alternativas existentes para propiciar una mayor articulación de la actividad económica en la región 8 . En realidad, por otro lado, puede observarse, a partir de los datos contenidos en el Cuadro 13, que esta reducción de la importancia de los insumos regionales se ha producido en todos los subsectores. Esto da a entender que no es un fenómeno confinado a los casos de la Cerveza o el Azúcar que, tradicionalmente han tenido un débil relación con el tejido económico regional, sino que se extiende a todas y cada una de las actividades incluidas en la I.A.A. Más aún, la reducción en la importancia de los insumos regionales es especialmente significativa en actividades “arraigadas” que tienen un peso muy significativo en la región como puede ser el caso de Aceites y Grasas (24,8%), Panadería y Molinería (24,4%) o Vino, Licores y Alcoholes (16%). En Aceites y Grasas, por ejemplo, los consumos intermedios de origen foráneo han pasado de representar tan sólo el 3,1% en 1980, a significar el 28,0% en 1995. Se trata, en este como en otros casos, de un aumento espectacular de su importancia. Esto, a su vez, se debe fundamentalmente al debilitamiento de la relación entre la producción agrícola y ganadera andaluza y la industria de transformación agroindustrial existente en la región. 8. Existen algunas diferencias metodológicas en la elaboración de las Tablas Input – Output andaluzas de 1980 y 1995 que dificultan la comparabilidad directa de magnitudes calculadas a partir de las mismas. En primer lugar, la tabla de 1980 está valorada a precios de salida de fábrica mientras que la de 1995 está valorada a precios básicos. Es decir, en el cómputo del valor de la producción en 1980 se incluyen los impuestos netos diferentes del IVA mientras que en 1995 estos elementos no se computan. Además, existen diferencias sobre la forma de imputación de la producciones no incluidas en la actividad principal de las distintas empresas. Por último, en uno y otro caso se ha empleado una diferente división sectorial. Para ello, se han homogeneizado las ramas de actividad sobre la base de la correspondencia entre ramas de las Tablas del 90 y del 80 establecida en la presentación de Resultados de la Contabilidad Regional y Tablas Input – Output 1990 (pag. 40) y en la correspondencia ente las ramas TIOAN – 95 y TIOAN – 90, recogida en el anexo 2 del Sistema de Cuentas Económicas de Andalucía. Marco Input – Output 1995. En todo caso, pese a la existencia de estas diferencias metodológicas, la comparación de los resultados sigue siendo perfectamente factible, aunque siempre teniendo en consideración la existencia de un cierto margen de error. Ello ha llevado a que en el presente texto se presenten las transformaciones más evidentes, sobre las que no existe incertidumbre ninguna derivada de la diferente forma de obtención o contabilización de las distintas fuentes estadísticas utilizadas
216 DANIEL COQ HUELVA BIBLIOGRAFÍA AGLIETTA, M. (1979): Regulación y crisis capitalista: la experiencia de los Estados Unidos. Siglo XXI. AMIN, A. (EDT) (1995): Post fordism. A reader. Blackwell. AMIN, A (1998): “Una perspectiva institucionalista sobre el desarrollo regional”. Ekonomiaz, nº 41, 2º cuatrimestre, páginas 68-89. BOYER, R. (1994): La Teoría de la regulación: un análisis crítico. Ed. Alfons el Magnanim CARAVACA, I. (1988): Industria y Territorio en Andalucía. Universidad de Sevilla. Instituto de Desarrollo Regional. CARAVACA, I. (1998): “Los nuevos espacios emergentes”. Revista de Estudios Regionales nº 50, páginas 39-80. CARAVACA, I. (1999): “Efectos de la globalización en el sistema urbano andaluz”. Revista de Estudios Regionales nº 54, páginas 291-307. CASTILLO, J.J.(1995): “Distritos y detritos. La nueva organización productiva en España”. Revista Internacional de Sociología, número 10, 29-58. COQ, D. (2001b): Impactos Económicos y Territoriales de la Reestructuración: La Industria Agroalimentaria en Andalucía. Tesis Doctoral CORIAT , B.(1993): Pensar al revés: trabajo y organización en la empresa japonesa. Ed. Siglo XXI. DELGADO, M. (1981): Marginación y dependencia de la economía andaluza. Monte de Piedad y Caja de ahorros de Córdoba DELGADO, M. (1996): “Integración y Reestructuración desde la periferia europea”. Revista de Estudios Regionales, nº 44, páginas 207-238. DELGADO, M. (1998): “Las desigualdades territoriales en el Estado español, 19551995” Revista de Estudios Regionales, nº 51 páginas 61-90 DELGADO, M. Y ROMÁN, C. (1995): “Impactos Territoriales de la Reestructuración del Agroalimentario en Andalucía”. Revista de Estudios Regionales nº 42, páginas 83-95. ETXEZARRETA, M. (1991): La reestructuración del capitalismo en España, 197090. Icaria. FERIA, J.M. (1992): El sistema urbano andaluz. Instituto de Desarrollo Regional – Consejería de Obras Públicas y Transporte. GRAZIANO DA SILVA, J. (1994): “Complejos Agroalimentarios y otros complejos”. Agricultura y Sociedad nº 72, Julio – Septiembre 1994. GREEN R. Y ROCHA DOS SANTOS, R. (1994): “Economía de Red y Reestructuración del sector agroalimentario” Revista de Estudios Agrosociales, nº 162 GRUPO ÁREA (1999): “Globalización e Industria Agroalimentaria en Andalucía”. Ed.Mergablum.
217 IMPACTOS ECONÓMICOS Y TERRITORIALES DE LA REESTRUCTURACIÓN... HARVEY, D. (1993): “From space to place and back again: Reflections on the condition of the Postmodernity” en BIRD ET ALIA Mapping the futures: local cultures, global change. Routledge. KOMÁN, C. (1995): “Sobre el desarrollo económico de Andalucía”, Ed. Arguval. MASSEY, D. (1982): The anatomy of job lors: the how, why and where of employment decline. Methuen. OCAÑA, C. (1996): “El medio rural”. Revista de Estudios Regionales nº 44, páginas 293-305 PENROSE, E. (1997): The theory of the growth of the firm. Oxford University Press. SANTOS, M. ET ALIA (1997/98): “Discrecionalidad en la gestión de la fuerza de trabajo. Fuenlabrada entre el distrito y el detrito”. Sociología del Trabajo, nueva época, número 32, 81-105. SANZ CAÑADA, J. (1991): “Análisis espacial de la Industria Agroalimentaria. Un enfoque de Desarrollo Regional”. Revista de Estudios Agrosociales nº 157 pp. 203-235 ZOIDO, F. (1995): “Sistemas de asentamiento, ciudades medias y aglomeraciones urbanas en Andalucía. Evolución reciente”. Situación nº 5, páginas 149-163. ZOIDO, F. (1996): “El hecho metropolitano en Andalucía. Consideraciones sobre su funcionalidad, ordenación e institución”. Cuadernos Económicos de Granada nº 5.