Apuntes sobre la organización militar en el Caribe en la primera mitad del siglo XVI
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1 APUTES SOBRE LA ORGAIZACIÓ MILITAR E EL CARIBE E LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XVI. ESTEBA MIRA CABALLOS. Antes de entrar en la cuestión de la defensa conviene dejar bien claro la falta de fuentes bibliográficas sobre el tema que ahora pretendemos poner sobre el tapete 1 , Las fortificaciones en la primera mitad del siglo XVI y su organización han llamado poco la atención de los historiadores, acaso por ser una historia realmente dramática y descargada de los tan preciados heroísmos, Por este motivo casi toda la información que ahora presentamos procede de fuentes eminentemente documentales, extraídas del Archivo General de Indias y muy especialmente de sus secciones de Indiferente General, Patronato y Audiencia de Santo Domingo, España a lo largo de la primera mitad del siglo XVI se va a ver envuelta en una serie de compromisos militares a los que va a poder atender muy difícilmente y con gran coste económico, De la noche a la mañana España se encontró involucrada en tres frentes distintos simultáneamente: el europeo, el africano y el americano 2 , Es precisamente este brusco paso del tradicional frente mediterráneo a la pluralidad de frentes lo que va a desbordar la situación, En el mediterráneo las oleadas turcas arreciaban y los puertos mediterráneos andaluces no estaban ni mucho menos bien defendidos, Por ejemplo la ciudad de Cádiz, en la primera mitad del siglo, no contaba con más sistema defensivo que un "muro de tierra de la parte de Levante y una cerca comenzada a levantar al Poniente, más un torreón en Puerto Chico" 3 , Es en este marco en donde pretendemos situar nuestro estudio sobre la organización militar en el Caribe, La Corona no pudo hacerse cargo en ningún momento de su defensa Allá no llegaron aquellos ingenieros militares, que tanta fama tuvieron en la Europa de entonces, ni tampoco existieron, como veremos, artilleros con una mínima capacidad o preparación, ni 1 Véase Calderón Quijano, José Antonio: Biografía de las fortificaciones españolas y americanas en la Edad Moderna, Madrid, 1985 pp. 74 Y ss. Lamentamos no haber podido encontrar la obra de fray Cipriano de Utrera: Historia Militar de Santo Domingo, por ser un libro 'raro' incluso en la República Dominicana donde se editó, Cabe mencionar también el artículo de Paul E, Hoffman: 'El desarrollo de las defensas del Caribe, Siglo XVI y principios del XVII', La influencia de España en el Caribe, la Florida y la Louisiana 1500-1800, Madrid, 1983 pp. 15-35, 2 Calderón Quijano, José Antonio: 'Visión general de las fortificaciones indianas en los distintos frentes continentales', 11 Congreso de Historia Militar, Zaragoza, 1988pp, 144-186 p, 146, 3 Fernández Cano, Victor: La defensa de Cádiz en la Edad Moderna, Sevilla, 1973 p, 4.
2 aquellas estéticas fortalezas al gusto italiano que, como es sabido, se desarrollaban por entonces en otras partes del Imperio 4 . La inversión de la Corona en la protección del Caribe, hasta 1534, rozó el ridículo, pues según cálculos de Hoffman no superó los 31 ducados anuales 5 , Sin embargo, a partir de 1540, la inversión mejoró sensiblemente, observándose una mayor iniciativa en la defensa caribeña, aunque más concebida como defensa de la flota de Indias que como protección real de la población del Nuevo Mundo, Además, las construcciones defensivas se van a centrar principalmente en la Española, y muy especialmente en Santo Domingo, que desde estos momentos se le empieza a considerar como "la llave de todas las Indias" 6 , Pese al esfuerzo realizado en la década de los cuarenta no se pudieron evitar los asaltos a ciudades como la Yaguana (1553), la Habana (1555) y Cartagena (1559), En estas circunstancias se desarrolló la defensa de esta zona del Imperio, espontánea, desprovista de medios y en muchos momentos dramática, En esta primera mitad del siglo XVI no se puede hablar de soldados sino sólo de milicia y hueste, Los artilleros no aparecen más que ocasionalmente y el alcaide suele ser un oficial real, o un civil, pero en pocos casos un militar, pues el Rey, como es sabido, no gastaba dinero en la defensa, ya que en época de conquista el que solía correr con este tipo de gastos era el caudillo o el capitulante 7 . En el presente ensayo vamos a centrarnos en el estudio de varios puntos concretos sobre la organización defensiva del Caribe, a saber: la figura del alcalde, la gente de las fortalezas, su construcción y la artillería. En primer lugar, como hemos dicho, trataremos al alcaide de fortaleza, Lo usual era que éste fuera un civil y que poseyera una sola tenencia, aunque el poderoso tesorero Miguel de Pasamon1e llegó a tener dos, la de Concepción (La Española), concedida en 1508 8 , Y la de 4 Calderón: Visión." p. 150, Gutiérrez, Ramón: 'La organización de los cuerpos de Ingenieros de la Corona y su acción en las obras públicas americanas', Puertos y Fortificaciones en América y Filipinas, Madrid, 1985 pp. 42 Y ss. 5 Hoffman: p, 17, 6 Consulta del Consejo de Indias a Su Majestad. Madrid, 12-XII-1540, AGI, Indiferente General 737, n' 49, 7 Marchena Fernández. Juan: Oficiales y soldados en el ejército de América, Sevilla, 1983 p. 48. 8 Real Provisión a Miguel de Pasamonte, Burgos 8-VI-1508, AGI Indiferente General 1961, L l ff. 4747v, CODOIN serie l' T. 36 pp. 232-234,
3 Santo Domingo recibida un año después mientras se solucionaba el contencioso Ovando-Tapia 9 . De esta forma nos encontramos a un civil atendiendo a dos fortalezas, Evidentemente, resultaba harto difícil hacerlo con eficacia, sobre todo cuando sabemos que en ese momento la fortaleza de la Concepción ni tan siquiera estaba construida 10 . El nombramiento de alcaide pertenecía siempre al Rey, aunque la Audiencia de Santo Domingo nombraba normalmente las vacan1es a la espera de la confirmación real, como ocurrió a la muerte de Francisco de Tapia, que fue sus1ituido por Cristóbal Lebrón, para ser confirmado por el Rey con posterioridad 11 , El ejercicio del oficio no podía ser abandonado bajo ningún concepto, ni ausentarse por tiempo alguno, salvo que el Rey concediese expresa licencia, en cuyo caso el mismo alcaide podía nombrar un sustituto que ejerciera la alcaldía bajo las mismas condiciones de obligaciones y dádivas que su titular 12 . Con respecto a la remuneración, hay que decir que en un primer momento el puesto no fue pagado. Por ejemplo, Pero Díaz Pastrana, declaró haber tenido a su cargo la fortaleza de la Española, en tiempos de comendador Bobadilla, y no haber cobrado durante todo aquel tiempo ni un sólo céntimo 13 . Tampoco los capitanes tenían asignado un sueldo, luchaban sencillamente en busca del botín o a la espera de alguna merced real, bien en forma de encomienda o de oficio 14 . Sin embargo, pasados los años iniciales, esta situación se vio bastante alterada, mejorando sustancial mente la soldada de estos funcionarios. Veamos algunas cantidades reflejadas en el cuadro 1: 9 Real Cédula a los oficiales de La Española, Valladolid, 14-VIII-1509, AGI, Indiferente G, 418, L 111, ff. 49-49v, Con respecto al pleito Ovando-Tapia hay que decir que se generó por la disposición de Ovando de destituir al alcalde Tapia y sustituirlo por un sobrino suyo, en clara contradicción con la voluntad real. Véase Rodríguez Demorizi, Emilio: el pleito OvandoTapia, Los comienzos de la vida urbana en América Santo Domingo, 1978, 10 Instrucciones a Diego Colón 3-V-150R AGI, Indiferente G. 418, L 11, ff. 19-26v. CODOIN, serie 1', T. 23 pp. 290-309. 11 Petición de mercedes de Jerónimo Lebrón, Santo Domingo, 18-1-1533, AGS, Cámara de CastillaDiversos 45 n' 9, 12 Véase por ejemplo la Licencia de Su Majestad a Gonzalo Fernández de Oviedo. Madrid, 24-;'-'-1540. AGI, Audiencia de Santo Domingo 868, L 1, ff. 239v.-240, Licencia a Alonso de la Torre. Madrid, 18VII-1539, AGI, Santo Domingo 868, L 1, f. 189. 13 Real Cédula a los. Jerónimos, Madrid. 28-Xl-1516. AGI. Contratación 5089 ff. 114-114v. 14 Real Cédula a los. Jerónimos, Madrid. 11-Xl.1516. AGI. Contrataci6n 5089 ff. 118-118v.
4 1516 Estas cifras ofrecen algunos datos dignos de comentario. En primer lugar, se produce un crecimiento constante de los salarios con el paso del tiempo, hasta llegar a los 75.000 maravedíes en 1528, que 'era una cantidad respetable sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de los alcaides ejercía a la par uno o varios oficios más, como era el caso de Pasamonte, Sampier y Lerma. Este aumento paulatino se debió, por un lado, a la baja remuneración de la que se partía en principio y por otro al gran crecimiento que experimentaron los precios a lo largo de la primera mitad del siglo XVI, lo cual provocó subidas necesarias en la soldada de prácticamente todo el funcionariado. En segundo lugar, se puede observar la particularidad de la fortaleza de Cumaná, que partía de un sueldo inferior a las demás, y que acabó igualándose en 1528, recibiendo además 330.000 maravedíes para el mantenimiento de nueve hombres. Este es el único caso en que hemos encontrado un número de hombres que se mantienen con una mínima regularidad en la 15 Real Provisi60 a Yáñez Pinzón. 24-111-1505. CODO/0. serie l' T. 31. ff. 285287. Real Cédula a Francisco de Tapia 8-VI-1508. AGI Indiferente General 1961. L 1. ff. 48v.-49. Real Cédula al Contador de La Española CODO/0 serie 1', T. 31, ff. 417-423. Real Cédula a Miguel de Pasamontes. Burgos, 8-Vi1508. AGI, Indiferente General 1961. L 1, ff. 47-47v. CODOI0 serie 1', T. 36, pp. 232234. Real Cédula a García de Lerma 6-11-1528. AGI, Indiferente General 1205, n·1. Otte, Enrique: Las Perlas del Caribe: 0ueva Cádiz de Cubagua. Caracas, 1977 p. 238. 16 Carta a Su Majestad de Gaspar de Astudillo. Santo Domingo. 2-Xl-1528. Además de su salario de alcaide se le pagaban hasta 330.000 maravedíes más para el sostenimiento de 9 hombres. AGI, Patronato, 174. R.44.
5 defensa y guarda de la fortaleza 17 . Es evidente que la causa de todo esto hay que buscarla en las producciones perlíferas, que se incrementaron en más de un 60 por ciento entre 1523 y 1527 18 , convirtiéndose, al menos en la década de los treinta, en una de las principales fuentes de ingresos de la Corona. Es por este motivo por el que se procuró una buena defensa del río de Cumaná, al ser el que aportaba el agua necesaria para los habitantes de Cubagua. En tercer lugar, hay que observar la escasa diferencia que hay entre las islas y el Continente, salvando siempre el caso de Cumaná, lo cual indica una realidad en este aspecto de la defensa bastante parecida. Además del sueldo, en los primeros decenios contó el cargo con un número, en ningún caso fijo, de indios de repartimientos que se recibían casi de manera automática 19 . Finalmente, la duración del oficio, aunque solía ser por dos vidas, no siempre fue respetado. Entrando en la cuestión del personal que había en las fortalezas, hemos de lamentar el escaso número de datos que se nos han conservado. No obstante, podemos afirmar que era muy reducido, poco cualificado y mal retribuido. En la fortaleza de Santo Domingo, la más representativa del Caribe, se pagaba en tiempos del alcaide Francisco de Tapia 11.000 maravedíes a unos pocos hombres de guarnición, informando la Audiencia al Rey que no encontraban a nadie que quisiera servirla sino era por más de 35 castellanos al año 20 . Hasta 1518 sabemos que se mantuvieron asalariados en la isla Española 42 peones, 10 escuderos y 1 artillero "para favorecer la justicia", sin embargo, en este año se ordenó que se despidieran todos, salvo algunos peones y escuderos que estaban dados para la guarda de las fortalezas de esa dicha isla 21 . Hasta tal punto cayó en penuria la fortaleza que cuando tomó posesión de ella Fernández de Oviedo, en la tercera década del siglo XVI, se encontró con que no tenía artillería ni más personal que "un negro ignorante y sólo seis trabajadores muy descontentos" 22 . Tras presionar a la Corona consiguió que se aumentase el sueldo del lombardero a 20.000 maravedíes 17 Ya en 1523 había nueve personas al cuidado y defensa de la fortaleza Otte. Enrique p. 238. 18 Relación de recaudos y libramientos, 20-X-1538. AGI, Indiferente G. 1205. n' 61. CODOIN. Serie 1'. T. 1, p. 486494. 19 Por ejemplo con la alcaidía de Santo Domingo iban anejos 200 indios de encomienda Real Cédula a los oficiales de La Española. Valladolid. 8-XII-1536. AGI. Santo Domingo 888. L 1. ff. 25-26. 20 Real Cédula a los oidores de la Audiencia Valladolid, primero -III1527. AGI. Indiferente G. 421. L. 12, 1. 28. 21 R Real Cédula a los oficiales de la Isla Española Zaragoza, primero-XII-1518. AGI. Contrataci60 5089. 1. 170. 22 Alemar, Luis E.: Fortificaciones Antiguas de Santo Domingo, Santo Domingo. S/F p.7.
6 y a dos reales diarios a cada uno de los diez hombres de guarnición 23 . Lamentablemente de poco sirvieron los logros de Oviedo, pues al año despidió a todos los miembros de la fortaleza "porque se supo la nueva de la tregua entre Su Majestad y el Rey de Francia" 24 . De manera que la fortaleza quedó sin guarnición, salvo un armero que limpiaba toda la artillería y armas con un salario de 20.000 maravedíes, pues "si éste se quitase se perderían las ballestas, arcabuces e hierros de lanzas... " 25 . Sin embargo, como hacía falta también un artillero, la Corona decidió ingeniosamente, en 1542, nombrar a Juan de la Mata para que fuese a la vez "artillero y limpiador de artillería", con un salario de 60.000 maravedíes, remuneración que estaba muy cercana a la recibida por los alcaides 26 . El problema de competencias no tardó en aparecer, por lo que la Corona tuvo que suspender la pretensión inicial de pagar un solo salario para dos oficios, y ordenó a Juan de la Mata que acudiese con toda la artillería a Fernández de Oviedo y que "se limitara a limpiarla y aderezarla" 27 . Pronto, tras este paréntesis de abandono de la fortaleza, se hizo merced a Oviedo de 98.000 maravedíes -pese a que él había solicitado 300.000para que sostuviera permanentemente en su recinto fortificado a un artillero y siete hombres. Pese a todo se descubrió, por una visita realizada por el licenciado Vaca de Castro, que no se hacían alardes ni se pagaba a esos hombres "con gran fraude para Su Majestad" 28 . No sabemos que pudo inducir a Oviedo a cometer tal desacato, no obstante, pensamos que la cantidad de dinero concedida era escasa, al menos si la comparamos con los 900 pesos de oro concedidos al alcaide de Cumaná por mantener nueve hombres 29 . Esta última fortaleza sabemos que estuvo algo mejor guarnecida, ya que en ella se mantuvieron nueve hombres desde 1523, como ya hemos dicho, Sin embargo, los resultados no 23 Relaci60 de recaudas y libramientos, 20-X-1538. AGI. Indiferente G. 1205. n' 61. CODOI0, Serie 1', T. l. pp. 486494. 24 Ibídem. 25 Real Cédula a los oficiales de la Española. Madrid. 18-V11-1539. AGI, Santo Domingo 888. L 1.11. 192-192v. 26 Real Cédula al Presidente y oidores de la Española Madrid, 14-V-1542. AGI. Santo Domingo 868, L 2. f. 151v. 27 Real Cédula al Presidente y oidores de la Española. Valladolid; 23-1-1544. AGI, Santo Domingo 868, L 2,11. 227v. -228. 28 Carta de la Audiencia de Santo Domingo a S. M., 5-X-1547. AGI, Audiencia de Santo Domingo 49, R. 17, n º 106. 29 Carta de Gaspar de Astudillo a S. M., Santo Domingo, 2-Xl-1528. AGI, Patronato 174, R. 44.
7 fueron tampoco positivos, aunque por otras causas, ya que ésta se perdió en dos ocasiones, una a causa de un terremoto y otra a causa de su toma y saqueo a manos de los franceses 30 . En el caso de la isla de San Juan, que no hubo ni siquiera fortaleza hasta muy avanzado el siglo, la Corona compelía a IJS vecinos a que fuesen permanentemente armados y a caballos. En Cartagena, de la misma manera, eran los vecinos quienes defendían la tierra, sirviéndoles además la posesión de arma y caballo como un elemento suficientemente importante como para ser considerado por los demás como moradores de un alto status social 31 , En realidad la Corona, consciente de la imposibilidad de defender las Indias con los asalariados, puso gran empeño en conseguir que la población estuviese siempre armada y bien pertrechada, Así, se ordenó desde muy temprano que no pagasen bajo ningún concepto almojarifazgo las armas que se llevasen al Nuevo Mundo y que se vendieran al justo precio de forma que estuviera al alcance del mayor número de españoles posibles 32 . Igualmente se compelió a todos los encomenderos y pudientes a que tuvieran caballo y los complementos para entrar en combate en cualquier momento que se les solicitara, Sin embargo, los oficiales informaron de una preocupante realidad, como fue la de que la población asentada había perdido agresividad y se había tornado menos aguerrida, Para evitar la pasividad de los pobladores asentados la Corona ordenó que tres veces al año se hiciesen alardes 33 , orden que se extendió no sólo al Caribe, sino a toda la América conocida. En este sentido, conocemos una propuesta harto ingeniosa que el alcaide Fernández de Oviedo hizo a la Audiencia de Santo Domingo, Se trataba de un juego de dianas, en el que competirían por separado con arcabuces y ballestas, y que se practicaría todos los domingos, después de la misa en la fortaleza. Con este programa de juegos se quiso solucionar el problema de la puntería de los pobladores de los cuales se decía entonces que no eran capaces de hacer diana en un objeto situado a un paso de ellos, En el proyecto se preveían dos premios para los que, al final de la temporada, hubiesen hecho un mayor número de dianas en cada una de los dos especialidades 34 . El proyecto era, sin lugar a dudas, doblemente interesante: primero, servía de 30 Carta de la Audiencia de Santo Domingo a S. M., 26-Xl-1530. AGI, Audiencia de Santo Domingo 49, R. 1. También en AGI, Justicia 187. n' 2. R. 2, p. 30. 01te Ob. Cit p. 234. 31 Borrego Pla, M' Carmen: Cartagena de Indias en el siglo XVI. Sevilla, 19B3, p. 82. Zapatero, Juan Manuel: Historia de las fortificaciones de Cartagena de Indias. Madrid, 1979, p. 36. 32 Real Cédula a los oficiales de la Casa de la Contratación de Sevilla, Valladolid, 8-IV-1536. AGI Indiferente General 1962, L 6, f.39. 33 Real Cédula al Presidente y oidores de la Española Madrid, 7-X-1540. AGI, Santo Domingo 868, L 1, ft. 275 Y ss. 34 Residencia al Obispo y Presidente de la Audiencia Fuenmayor. AGI, Justicia 62. pieza 1.
8 sano divertimiento a una población que se estaba aficionando en exceso a otras prácticas menos recomendables, como eran los juegos de azar, y segundo, garantizaba la preparación continua de toda la población de la isla Española. Desgraciadamente, el plan no se llegó a poner en práctica debido a competencias y enfrentamientos con los oficiales reales y sobre todo con los miembros de la Audiencia de Santo Domingo. Sin embargo, el interés de la Corona porque la defensa del Nuevo Mundo la garantizasen sus propios pobladores no cesó, por lo que pidió a la Audiencia que hiciese un recuento de la gente tanto de a caballo como de a pie que podría reunir en una situación de emergencia, cuantía que resultó ser de 200 de a caballo y de 1,500 de a pie, sólo en la ciudad de Santo Domingo 35 . En lo que concierne a la construcción de las fortalezas hay que decir que se financió de muy variadas formas, Conocemos casos como el de la Yaguana o San Germán, en que se es1ipuló que se pagara a costa de la avería 36 . En cuanto a Cumaná el Rey ordenó que se financiase dicha fortaleza a costa de los rescates 37 , Más curioso e inusual resultó ser el modelo utilizado en Puerto Rico, Aquí la Corona ordenó que se pagara a costa de los encomenderos "dando de cada doce indios o esclavos uno" 38 . Sin embargo ya pesar de los casos anteriores, lo normal fue que la financiación se costeara por los capitulantes, en caso de territorios por descubrir o poblar, o bien a costa de la Corona si se trataba de territorios ya poblados, Las obras se llevaron a cabo por albañiles y canteros procedentes de la Península. Ya en 1501 se mandó al corregidor de Jerez de la Frontera que buscara oficiales y aparejos para hacer la fortaleza de la isla Española 39 , Así, conocemos nombres concretos como el del maestro Aceituno, constructor de la fortaleza de la Habana, o el de Rodriga de Liendo, cantero que trabajó en la mayoría de las obras públicas de Santo Domingo, en la primera mitad del siglo XVI. Dichas obras se solían pregonar y rematar en almoneda pública. Al menos en el caso de Santo Domingo existía el cargo de Obrero Mayor, cuya misión era específicamente administrativa, respondiendo de todos los gasto se inversiones en las obras públicas, Sabemos 35 Real Cédula al Presidente y oidores de la Española Valladolid, 9-VIII-1536. AGI, Santo Domingo 666, L 1, ft. 134v.-137. 36 Véase a este respecto la obra de José Antonio Calderón Quijano: las defensas indianas en la Recopilación de 1680. Sevilla, 1964. 37 Carta de Jácome de Castellón a Su Majestad. Santo Domingo, 20-X-152B. AGI, Patronato 174, R. 29. 38 Real Cédula a los regidores del cabildo de Puerto Rico. Madrid, 2-X-1528. AGI, Indiferente General 421, L 13, ff. 397v.-398v. 39 Real Cédula a Gonzalo Gómez. Corregidor de Jerez de la Frontera, 16-IX1501. AGI, Indiferente General 416, L 1,1. 45. CODO/0, serie 1', T, 31, pp. 29 Y ss.
9 que en 1541 ejercía el cargo Lope de Bardecí que cobraba de salario por tal oficio 200 castellanos al año 40 . Los indios, por su parte, constituyeron el grueso de la mano de obra durante estos primeros tiempos de la colonización española en América. En concreto, en 1508, el rey ordenaba que para los reparos en la fortaleza de Santiago se pusieran "todos los indios que fueren menester" 41 , Sin embargo, a los indios les tomaron el relevo en las obras públicas los negros, especialmente en las Antillas, donde en la década de los treinta ya casi estaban extinguidos. Además, los negros se mostraron más cualificados que los indios, lo cual fue otro de los motivos de su pronta sustitución. Así se decía refiriéndose a los negros seleccionados para la cerca de Santo Domingo que "todos eran canteros y peones de albañil" 42 . La calidad de los edificios, merced a los albañiles que los construyeron ya los escasos medios económicos con los que se contaron, resultó ser bastante deficiente. A veces estas fortalezas no pasaron de ser una mera empalizada, como sucedió en el caso de Cartagena 43 . Respecto a la fortaleza de Santo Domingo, estuvo mal concebida desde el primer momento, empezando por la mala elección del sitio. Ya desde la Baja Edad Media se había prohibido la edificación de fortalezas sobre "peñas bravas" 44 , sin embargo, se desatendió este aspecto y se vino a colocar la fortaleza sobre unas peñas socavadas en su parte baja por el mar. De forma que en un Memorial escrito por Diego Colón al Rey, en 1509, decía: "es para la tierra buena, más si se hubiese de combatir, no se podría defender muchos días... y si la quisieran con pólvora batir, sería hecho en dos horas" 45 . Con los años la fortaleza de esta ciudad antillana no mejoró su situación, pues tenemos constancia del desprendimiento hacia 1527 de una parte importante del lienzo de muralla y del colgadizo de acceso a la torre del Homenaje 46 . 40 Residencia que tomó López Cerrato a los alcaldes ordinarios, en 1544. AGI, Justicia 62, Pieza 1. 41 Real Cédula a Miguel de Pasamonte. Córdoba, 6-X-1506, AGI, Indiferente General1961. L 1, ff. 83v.- 84 42 Residencia que tomó López Cerrato a los alcaldes ordinarios. en 1544. AGI, Justicia 62. Pieza 1, 1. 45. 43 Borrego Ob. Cit. p. 70 Y ss. Aunque se había ordenado ya en 1538 la Construcción de otra de mayor solidez, ésta no se llegó a construir hasta la segunda mitad de siglo, También de madera y cañas parecen haber sido las fortalezas de Higuey, Yaquimo, isla Margarita, isla Trinidad y Caparra. Zapatero, Juan Manuel: Fortalezas españolas en América. Cartagena de Indias. Madrid, 1967, p. 12. 44 Así lo disponía el Ordenamiento Real. Calderón: Las defensas Ob. Cit p. 25. 45 Memorial de Diego Colón al Rey. Fines de 1509. Arranz, Luis O. Diego Cojón 1. 1, Madrid, 1982, pp. 249-267. 46 Real Cédula a los oidores de la Audiencia Valladolid, 12~V-1527. AGI, Indiferente G, 421, L. 12, ff. 66-66v.