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A propósito de Andrea Giunta, Vanguardia, internacionalismo y política. Arte argentino en los años sesenta (Buenos Aires, Paidós, 2001) [Reseña]

Fernández Vega, José

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~-· RESEÑAS Mode nos y mode ados: a p opósi o de And ea Giun a, Vangua dia in e nacionalismo y polí ica en los años sesen a (Buenos Ai es, Paidós, 2001). José Fe nández Vega1 Uni e sidad de Buenos Ai es-CONICET l. "Mode no y mode ado es en sí mismo con adic o io, po que ello ena la a- cionalidad es é ica" esc ibió Adomo2• La ase pod ía esumi muy bien una ensión cen al cuyos ai enes en la plás ica a gen ina de los años sesen a egis a el lib o de And ea Giun a. Su p oblema básico es a la ez polí ico y es é ico. Conside ado desde una pe spec i a más amplia que la que asume la au o a, el ema de su abajo es un capí ulo pe i é ico de las pa adojas de la his o ia de las angua dias plás icas del siglo XX. A lo la go de ese siglo se ue debili ando el po encial ebelde que el mode nismo c eyó e en ellas. Sus supues as capacidades explosi as se ue on desac i ando y poniendo al se icio de lo es ablecido. Pe o en su cu so dec ecien e la pa ábola e mina ía po egis a un e íme o epun e. Esa coda inal iba a es a ma cada po el impulso e oluciona io e iden e en odo Occiden e en la segunda mi ad de lo'S años 60. Algo inespe adamen e, ue en ese momen o cuando la A gen- ina log ó si ua se en sinc onía con el nacimien o, y ápida disolución, de una neo angua dia plás ica sumamen e poli izada. En Ja A gen ina no exis ió an es del pe onismo una angua dia isual con e dade o impac o polí ico, po no habla siquie a de su in luencia es é ica in e na- l. CONICET-Uni e sidad de Buenos Ai es. Es e abajo o ma pa e de un p oyec o inan- ciado po Ja Fundación An o chas de Buenos Ai es. 2. Theodo W. Ado no, As he ische Theo ie, F ank u a. M., Suh kamp, 2000, p. 59; Teo- ía es é ica, Mad id, O bis, 1983, p. 54, aducción F. Riaza, e isión F. Pé ez Gu ié ez ( a- ducción modi icada). Mode nos y mode ados: a p opósi o de And ea Giun a 165 cional. Buenos a is as aislados, o pequeños g upos p og amá icos e inno ado es, log a on cie a epe cusión domés ica y en algunos casos se ace ca on a las polí i- cas adicalizadas o p og esis as. An onio Be ni es un ejemplo impo an e, aunque no el único, y ello jus i ica que una céleb e imagen suya de los años 1930 ilus e la po ada del lib o de Giun a. En la época del desa ollismo sesen is a, Be ni o eció una con aca a c í ica a ese op imismo cuando, median e el uso de ma e iales in o - males, abo dó el p oblema de la mise ia u bana que no encon aba un luga en el discu so del p og eso. T as el de ocamien o del pe onismo en 1955, una éli e mode nizado a y cul a, que había sido ma ginada de las ins i uciones cul u ales, asumió la as a a ea de inci a a los a is as a la eno ación a ís ica y a la consecuen e conquis a del me - cado in e nacional. Acaso sea exage ado habla de una éli e en el caso de las a es isuales po que el ela o de Giun a deja cla o que el lanzamien o de esa emp esa polí ica y cul u al iene un animado p o agónico casi exclusi o: Jo ge Rome o B es , ca- undado bajo el pe onismo de la edi o ial A gos (1946) y luego di ec o de la e is a Ve y Es ima ( 1948-1955), una especie de co espondien e de Su en el ám- bi o de la plás ica. Sin los sopo es in elec uales ni las ealizaciones cul u ales de la la in luyen e publicación di igida po Vic o ia Ocampo, Ve y Es ima a ó de conec- a la escena local con la eu opea, en pa icula la ancesa, y de emp ende una de- ensa -algo a día- del cubismo. Después de la caída de Pe ón, Rome o B es ocu- pó espacios decisi os, p ime o como di ec o del Museo Nacional de Bellas A es (1956-1963), y más a de como di ec o del Cen o de A es Visuales del Ins i u o Di Tella. Rome o B es ue sin duda un au o y un con e encis a p olí ico. Sin emba go, es básicamen e en su papel de ope ado y adminis ado cul u al en posesión de un p og ama es a égico como consigue ocupa un luga eminen e en la his o ia del a e a gen ino de los años sesen a. Había log ado acumula pode ins i ucional y p es i- gio académico, pe o an e odo sabía-o c eía sabe - lo que se debía hace con el a e a gen ino pa a ubica lo en la cons elación mundial. Según el lenguaje desa ollis a p e e ido po es a éli e de la que Rome o B es o maba pa e, muchas zonas de la cul u a nacional se encon aban "a asadas". Pa a es a isión, el a e, al menos el que había con ado con lo a o es del gobie no pe onis a, se hallaba anclado en p opues as olkló icas o populis as. La plás ica no se había mezclado con los i uales obsecuen es que se le ep ochaban al pe onismo po que el égimen no había log ado o mula una ideología es é ica p ecisa pa a las a es isuales, ni había descansado en ella en ningún aspec o mencionable. Típica- men e, los discu sos o iciosos sob e el ema e an ambi alen es. Desde el Es ado jus icialis a sólo podían escucha se in ec i as con a la abs acción, como las del ecalci an e minis o I anisse ich, o auspicios más o menos disc e os hacia ella como los de Ignacio Pi o ano, di ec o del Museo de A e Deco a i o3• Po su pa - e, el a e " adical" nacional, como lo demos a ía enseguida, no había log ado des- p ende se po comple o de una concepción polí ica que lo inclinaba hacia el ealis- mo. Se inspi aba -ya eg esi amen e- en el g an ejemplo del mu alismo mexicano. Pe o con el paso del iempo, y no sólo a los ojos de la éli e mode nizado a, los maes- os mexicanos se habían con e ido en una especie de a a a del muy deplo ado " ealismo socialis a". De es e pano ama sólo escapaban indi idualidades o g upos como el de "a e conc e o", a ines al p og esismo, pe o an ad e sa ios del ep e- sen acionismo ilusionis a como de la abs acción ascenden e en el escena io in e - nacional. Pa a "pone al día" la si uación del a e nacional y alcanza la me a mode ni- zado a deseada pa a una cul u a a la ez insegu a de sí misma y con iada en su im- po ancia, se debía de e mina un p og ama es é ico a ín a las demandas del me ca- do mundial. Los ocos de i adiación de ese me cado e an la declinan e Pa ís, donde oda ía se podía ap ende , y la pujan e Nue a Yo k, que ya se había cons i uído, como acla a Giun a, en el luga pa a iun a . Pe o Buenos Ai es c eía-me ece un espacio p opio en esa geog a ía a la que se sen ía cul u almen e an p óxima y en la que los a is as locales habían enido in e ac uando du an e décadas. Lo que al a- ba e an polí icas cul u ales, an o de pa e del Es ado como del sec o p i ado. Mien- as omen aban los in e cambios y l as p omociones, dichas polí icas debían pa o- cina co ien es es é icas más aco des a los iempos. La plás ica se ol ió en onces, y ésa es al menos la imp esión que ansmi e Giun a, un ema de in e és cul u al pa a el Es ado, dado que eía en ella o a ía pa a supe a ese "aislacionismo in e nacio- nal" al que lo había lle ado el pe onismo. La ins i ucionalización a la que se e ex- pues a la plás ica du an e esos años no iene pa angón en ninguna o a disciplina a ís ica nacional. La o ien ación que se le p e ende imp imi , de acue do con Giun a, se ci a en es pos ulados gene ales: no edad, ju en ud e in e nacionalismo4• Como puede comp oba se, no se a ó de un p oyec o especialmen e denso en é minos es é icos. Lo esencial e a que la plás ica pudie a llega a con e i se en un ins umen o de la polí ica ex e io y colabo a a en la di usión de una nue a imagen del país. Conside ada é minos polí icos pa icula es, si bien es a es a egia, como des aca Giun a, con aba con los auspicios de EE UU y de su laman e Alianza pa a el P og eso, se ió minada in e namen e po la ines abilidad ins i ucional y las suce- si as c isis a gen inas. Además, el Es ado pe dió ápidamen e in e és en el auspicio de las a es. Fue una limi ada inicia i a p i ada -nacional o ex anje a- la que se cons i uyó en la o ma de mecenazgo más in enso de los años sesen a. 3. A. Giun a, Vangua dia in emac i o11a/i.1·11w y polí ica, p. 67. 4. !bid., p. 89. Mode nos y mode ados: a p opósi o de And ea Giun a 167 Los c i e ios a ís icos de los cen os de in luencia occiden ales habían sido ans o mados po comple o as la Segunda Gue a Mundial. Rome o B es lo en- endió muy bien, pe o en los años 1950 alló en su p onós ico cuando es ipuló que la endencia que ma ca ía el u u o e a un cie o ipo de abs acción. En un lib o de 1952 Rome o B es había ca ac e izado dicha endencia como un ideal acional, ma- emá ico, que do aba a la plás ica de un lenguaje uni icado enuen e al exp esio- nismo-'. La abs acción, que había animado a cie as co ien es angua dis as a co- mienzos de siglo, es aba a mediados de la cen u ia en camino de con e i se en a e o icial, incluso en a e emblemá ico de la nue a hegemonía mundial es adouniden- se, aunque luego se ía desplazada po la incon enible i upción del pop. Ese cambio de pa adigma, es adounidense p ime o y luego in e nacional, p odujo un descon- cie o c í ico en Rome o B es , quien e minó imp imiendo un gi o a sus opciones es é icas y ampliando su ango de p e e encias as una c isis peculia que lo sumió empo a iamen e en el silencio. Con la eme gencia del pop, que según un c í ico ecien e cons i uyó el hi o que ma có el " in de la his o ia del a e"6, Rome o B es en endió que se había que- dado sin un ma co in elec ual pa a la comp ensión. Es aba muy dispues o a acep a el desa ío que el pop signi icaba pa a su sis ema de e e encias es é icas, pe o ¿cómo p omo e el desa ollo u u o del a e a gen ino cuándo ya no se podía isualiza hacia dónde se encaminaba la escena in e nacional? Es en onces cuando su papel de guía e ocede un paso pa a o alece se en Ja igu a de adminis ado , es o es, aquél que acili a la labo de o os. A di e encia de c í icos como el es ado- unidense Clemen G eenbe g, quien po en onces se a e aba a la de ensa del ya exhaus o exp esionismo abs ac o y deplo aba el pop, Rome o B es que ía se con- empo áneo de su p esen e. Con un ges o de g an al u a in elec ual pa a quien había dedicado su ida a la c í ica del a e mode no, decide suspende el juicio sob e lo que es aba ocu iendo en la plás ica, según cons a a Giun a. Es a ac i ud puede e se como un mo imien o pa alelo al del modelo de ciencia social "a alo a i a" que po en onces dominaba en la uni e sidad a gen ina, pe o ambién como una an ici- pación del luga que el posmode nismo iba a des ina a la c í ica. Aho a se a aba de e , pe o sin es ima , quizá espe ando que en el u u o sí se pudie a ol e a alo a en el bosque plu alis a del a e occiden al, esa nue a Babilonia. Una no edosa o ma de a e comenzaba a con onna se ambién en la A gen- ina. Aunque los esquemas c í icos de Rome o B es se ie an desbo dados po ella, el c í ico log ó e i a que la pe sis encia conse ado a de los mismos le impidie an S. !bid., p. 83. 6. Un des acado de enso de es a esis es A hu C. Dan o. Véase su Después de/ in del a e. El a e con empo áneo y el linde de la his o ia, Ba celona, Paidós, 1999. man ene se al an o. Ro o el esquema his ó ico-e olu i o en el que basaba su mi a- da, un silencio au oimpues o pa ecía, al menos ansi o iamen e, la ac i ud más sen- sa a7. Si no se podía in e p e a , había que limi a se a mi a y a e lexiona . Es po eso que, en un mo imien o in elec ual que an icipa las e lexiones de A hu Dan o ein- e años después, Rome o B es se uelca momen áneamen e hacia la iloso ía. Su in e és no es aba ci ado en es au a iejas mane as de pensa el a e sino en de- ende la inno ación. Ese ges o hace de Rome o B es un au én ico mode no en el sen ido incluso exis encial del é mino. El nue o plu alismo domina ía la escena a pa i del pop, desmin iendo así sus p e isiones es a égicas de los años cincuen a. Más allá de es as ans o maciones que lo desconce a on, puede deci se a a o de Rome o B es y del cí culo al que pe enecía que log a on impone se en e a las endencias adicionalis as den o del bloque en el que se apoyaba la dic adu a que acabó con Pe ón en 1955. Es e iun o ma có una cla a di e encia con el mode nismo del égimen mili a del gene al Onganía iniciado en 1966, cuyo es ilo cul u al e a cla amen e eacciona io pues su enemigo ya no e a un populismo pin o esquis a, sino una neo angua dia cada ez más abiosa. Como demues a Giun a, el a e abs ac o se bene ició inicalmen e del apoyo de ins i uciones como la OEA, que omen aban "una abs acción lí1ica, alejada de la geome ía conc e a y con cie a in luencia del au oma ismo y del in o malismo"8. Es e lenguaje p esen aba algunas en ajas, como la de bo a el ya indeseable loca- lismo (asociado al pe onismo) y la de se i , po su p opia na u aleza o mal, como una lengua anca ap a pa a el medio cosmopoli a en el que se p e endía di undi . Es as en ajas "in e nas", po así deci , se combinaban con un ambien e a o able. Desde la segunda posgue a, EE UU bus ca ba comple a su cada ez más uni e sal pode económico con una in luencia cul u al que uese más allá del negocio del en- e enimien o popula . Ello no sólo consolida ía su p es igio hegemónico en e a sus aliados, des onando el an iguo lide azgo ancés en el ámbi o de la al a cul u a, sino que le se i ía pa a i aliza en el campo de ba alla ideológico con su enemigo so ié ico. Po supues o que en La inoamé ica se a aba ambién de exhibi una polí ica cul u al in e esan e que en en a a la ue za de a acción que en e los in elec uales eje cía la e olución cubana (si bien dicha a acción no se ía ni inmedia a ni es é i- camen e homogénea en e los plás icos). Los c í icos más in luyen es de EE UU ayuda on a consolida la imagen de una democ acia que no sólo lib aba un comba e po la libe ad, sino que se cons i uía en g an de enso a del legado mode nis a es- 7. C ., A. Giun a. op . ci ., pp. 223 y ss .. 8. A. Giun a, op. ci ., p. 31. Mode nos y mode ados: a p opósi o de And ea Giun a 169 pe ando su i al ca ác e dinámico9• Es e ap o echamien o polí ico del a e, con en- cionalmen e acompañado de un discu so despoli izado pa a consumo de los p o- pios a is as, es aba lejos de cons i ui una inno ación his ó ica. La URSS y F ancia ya lo habían u ilizado, cada una a su mane a; en dis in os momen os del pasado. Pe o la década de 1950 pa ecía inaugu a el umo epoca! de EE UU. A gen ina enía en es e g an juego geopolí ico de la cul u a un papel desde luego muy secunda io. Su in e és di ec o, po o o lado, no e a la hegemonía, sino algo más básico: log a con e i se en un ac o iden i icable en el escena io de la plás ica, cosa que no ha- bía sido nunca. Como puede ap ecia se, el p oyec o eno ado pa a las a es isua- les lide ado po Rome o B es no ue sólo sos enido po una indi idualidad ca ismá ica. Se mezclaban en él ue zas de muy dis in a índole, aunque di ícilmen e se lo pod ía concebi , ni en onces ni aho a, sin su ac i o desempeño pe sonal. La ambición megalómana de Rome o B es (o de la cul u a a gen ina) no a dó en ilusiona se con o o obje i o, muy ambicioso pe o que soñó ac ible: si ua a Buenos Ai es al lado de Nue a Yo k como me ópoli del mode nismo plás ico. Los a gen inos podían acele a la asimilación de endencias dominan es en la que siem- p e se habían dis inguido --copia más ápido, ope a con elocidad como dice Giun a-pa a es a a la al u a de los acon ecimien os de la plás ica mundial. El aspec- o colonial, pa en e en el p oyec o, e a p opio de la polí ica ex e io es adounidense; aunque esul aba has a cie o pun o uncional a los in e eses de la éli e mode niza- do a a gen ina que lo acep ó sin ese as en nomb e del "despegue", un é mino ca ac e ís ico del idea io desa ollis a. A pesa de odo, los esul ados de es a auspiciosa combinación de in e eses no ue on los espe ados. Si el omen o a la abs acción esul ó ine icaz po que no esis ió es é icamen e, la es a egia de Rome o B es de c ea una angua dia desde "a iba", limando su posible ilo polí ico adical has a ol e la inocua pe o di un- diéndola in e nacionalmen e de mane a ag esi a, ampoco log ó su come ido. El in o nalismo inspi ado en modelos iun an es como el de Tapies le pa eció inacep- able pa a los c i e ios de calidad que debía obse a el a e a gen ino a la ho a de su g an p esen ación mundial en busca de econocimien o. Po su pa e, el in o malismo local de Albe o G eco (o la e sión más apacible de Kemble) o el a dío pe o en u- sias a su ealismo a gen ino de Julio Llinás no log a on consolida se, aunque alcan- za on a se p emoni o ios como denuncias del mode a ismo del ambien e en el que einaba Rome o B es . G eco ue el p ime inasimilable de la plás ica a gen ina; sin duda e minó ep esen ando la igu a de ansición en e la ibieza de la angua dia "o icial" y la ebeldía incon enible de lo que ino después. Y cuando Rome o B es 9. !bid., p. 110. ió su gi esa angua dia iun an e - an jo en e inno ado a como la había soñado siemp e- esul ó exage adamen e poli izada y an ia ís ica pa a sus c i e ios mode - nis as mode ados. Ella demos aba una ex ema hos ilidad hacia las ins i uciones y, en algunos casos ambién, hacia su p opia pe sona, po no habla de su epudio al paname icanismo cul u al impulsado a pa i de la adminis ación Kennedy. Giun a no es a sola en su egis o de es as ba allas es é icas de Ja Gue a F ía; hay abundan es in es igaciones his ó icas sob e las in e elaciones en e la polí ica ex e io es adounidense y el impulso al a e mode no en occiden e. Pe o su in ención es documen a las en e i o io a gen ino. En un pá a o de su Teo ía Es é- ica Ado no ealizó una magní ica sín esis del complejo e eno polí ico y es é ico sob e los que ambién se ins aló el paisaje local que e a a el lib o de Giun a: Du an e la P ime a Gue a Mundial, y an es de S alin, co ie on pa ejas las ac i udes de angua dia en polí ica y en a e. Quien en onces comenzaba su ida conscien e pensaba a p io i que el a e e a lo que no había sido nunca en la his o- ia: a p io i polí icamen e de izquie da. Después, y con los dic ados del ealismo socialis a, los Zhdano y los Ulb ich , no sólo encadena on la ue za p oduc i a del a e, sino que la queb an a on. La eg esión es é ica de la que ue on culpables se ha uel o nue amen e pa en e en la sociedad como ijación pequeño-bu guesa. En con as e, al di idi se los dos bloques, los que dominaban en occiden e en Jos de- cenios pos e io es a la Segunda Gue a conce a on una paz p o isional con el a e adical. La g an indus ia alemana omen a la pin u a abs ac a. En F ancia, el minis- o de cul u a del Gene al se llama And é Mal aux. Las doc inas de angua dia, cuando se con ola su oposición a la communis opinio con la abs acción su icien- e y se las man iene den o de cie a mode ación, pueden a menudo econ e i se y ol e se eli is as'º. Ado no deplo a aquí el ca ác e popula -si no en audiencia e ec i a al me- nos en in ención polí ica- que la angua dia hab ía pe dido cuando su p og ama cayó en manos de éli es in e nacionalizadas como sucedió en la A gen ina de los años sesen a. Como acen uando el pa alelismo con el cuad o que o ece Ado no, Giun a ambién da cuen a de una isi a a Buenos Ai es del minis o Mal aux quien, después de alguna co esía de igo hacia la plás ica local, lanzó la inicia i a de c ea "una cul u a mundial". Mal aux concebía ese nue o cosmopoli ismo como una uni- dad del mundo la ino. Al iempo que omaba dis ancia, en an o gaullis a, del neocolonialismo in elec ual anglosajón, el an iguo izquie dis a ale ó sob e la p io- 10 . Theodo W. Ado no, As he ische Theo ie, ci ., pp. 376-377; Teo ía es é ica, ci ., p. 331 ( ad. modi icada). Mode nos y mode ados: a p opósi o de And ea Giun a 171 idad de millones de hamb ien os de Amé ica La ina que espe aban el desa ollo 11 • Es e comen a io ocasional pasa ía a cons i ui el cen o de las p eocupaciones po- lí icas y es é icas de una angua dia a las que ni Mal aux en su país, ni Rome o B es en el suyo, encon a ían la mane a de asimila . El lib o de Giun a puede se leído asimismo como un capí ulo pa icula de la p ehis o ia de esa globalización cul u al a la que pa a bien o pa a mal es amos asis- iendo, así como de los in en os es adounidenses po acapa a su con enido y neu- aliza polos de esis encia como el ancés. Después de la Segunda Gue a Mundial EE UU eme gió como un pode hegemónico sin pa alelo en la his o ia; en e an o, el signi icado polí ico del é mino "in e nacionalismo" -cla e en la in es igación de Giun a- se hallaba p ác icamen e en p oceso de in e i su sen ido social. Los con- lic os en e Es ados capi alis as, que habían ma cado a uego la ida eu opea has a en onces, se ie on p on o sus i uídos po una ue e coo dinación a odo ni el - económica, polí ica, mili a y ambién cul u al- amalgamada po la exis encia de un enemigo comunis a común. El caso a gen ino, sin duda ma ginal, es empe o un buen ejemplo del nue o papel his ó ico que en es a e olución asumie on las emp esas mul inacionales. Su ac i a p omoción de una al a cul u a homogénea pa a odo Occiden e, cuyos e ec os a gen inos Giun a explo a en de alle, ue pa e de la exal- ación ideológica del "mundo lib e" en abie o p oceso de ansnacionalización bajo una di ección uni a ia. Mien as que un nue o ipo de in e nacionalismo se con e - ía en polí ica del g an capi al, los he ede os del iejo in e nacionalismo, un ideal de inspi ación e oluciona ia, se iban emba cando en dispu as nacionales que luego, cuando los Es ados "socialis as" que las con enían se disol ie on, es alla ían io- len amen e ambién en lo que había sido su in e io . Es e ue po ejemplo el caso d amá ico de la an igua Yugosla ia 12 • II. Pese a la ac i ud abie a que mos ó an e los desa ollos a ís icos que ue on su giendo a lo la go de los años sesen a, odos ellos si uados mucho más allá de su p og ama mode nis a inicial, Rome o B es encon a ía en las ac i idades de una nue a angua dia su gida a inales de esa década un lími e polí ico pa a acep a lo nue o. Dichas angua dias ya no esul aban dóciles a su mode ación polí ica; la e e escencia de una cul u a ju enil oposi o a a la dic adu a del gene al Onganía, 1 l. A. Giun a, op. ci ., p. 116. La isi a u o luga en 1959. 12. Pa a una e isión de es os emas, c .: Pe y Ande son, "In e na ionalism: A B e ia y", New Leji Re iew (London), 14, Ma ch-Ap il 2002, pp. 18 y ss .. de la que ellas e an eco, ampoco c eaba un clima p opicio pa a un p oyec o ins i ucional. El p opio Cen o de A es Visuales del Di Tella acaba ía ce ando sus pue as po emo a ese clima con lic i o. El es ue zo pe sonal de su di ec o po o ece las mejo es condiciones pa a el su gimien o de una angua dia a iculada desde polí icas cul u ales ac i as e minó de i ando en la mayo adicalización de las a es isuales que se hubie a expe imen ado en el país. Pese a oda su capacidad de mo ilización ins i ucional y inancie a, el p og a- ma de colabo ación cul u al es adounidense no u o, po su pa e, mejo sue e po que desde la segunda mi ad de los años sesen a se ió esis ido po una oleada an impe ialis a sin p eceden es en cuan o a su ex ensión con inen al. Po cie o que no se puede hace esponsable de es e esul ado an ad e so a unas alencias en el diseño de una polí ica cul u al. En ealidad, ella no podía sos ene se en medio de las in asiones mili a es de los EE UU a Cuba y a San o Domingo, ni p omociona su a ac i o cuando la in e ención en Vie nam ec udecía a ni eles impensables inclu- so pa a quienes la habían plani icado. El oxímo on de una " angua dia o icial" que, como insinuó Ado no, ya había dejado de se escandaloso después de 1945, se sos enía en es p incipios sin e izados al pasa po Giun a: el éxi o, la libe ad y el apoli icismo. Cada uno de ellos se ía epudiado o d ás icamen e e o mulado po la gene ación siguien e con una ene gía nunca an es is a en el has a en onces an- quilo paisaje de la plás ica local. ¿Qué queda de esa emp esa de lanzamien o cul u al y come cial de una an- gua dia es imulada p ime o desde un Es ado ine icaz y luego desde ins i uciones p i adas más dinámicas como el Di Tella o a a és de inicia i as cul u ales de cie - as emp esas es adounidenses (pe o siemp e bajo el in lujo conduc o de Rome o B es )? Si esul a cla o que sus obje i os explíci os no se log a on, oda su pálida he encia, según concluye Giun a, se ci ó en la cons i ución de un ci cui o local de legi imación y dis ibución de p emios. La au o a no incluye en el balance ninguna conquis a es é ica mencionable, aunque quizá sí la insinúa. Como sea, la conquis a del me cado in e nacional se ía una a ea que e mina ía ecayendo pa a los a is as a gen inos en las mismas espaldas de siemp e: la de los p opios p oduc o es indi i- duales. De allí la impo ancia de la es adía iniciá ica en el ex anje o. El iaje de ap endizaje no sólo pe mi ía a los a is as na i os ap ecia po ez p ime a esos o i- ginales que has a el momen o sólo podía o ma pa e de una cul u a pe sonal o ja- da en base a ep oducciones, sino que a o ecía una in oducción en los sec e os de una p oyección p o esional. Si el cul o a lo nue o, jun o al ju enilismo, e an ca ac e ís icas epocales en- ca nadas con en usiasmo p og amá ico po Rome o B es , ¿qué papel juga on en es as coo denadas los p opios a is as? El lib o de Giun a no pe mi e isualiza , sal-