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Historia Universal. Tomo XXII

Ségur, Philippe-Paul, comte de (1780-1873)

Abstract

T. I-VIII. Historia antigua -- T. IX-XX. Historia moderna -- T. XXI-XXV. Historia de Francia -- T. XXVI-XXX. Historia de España

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y 4 MORLA | | Hi is IS Po DEL Sudo des Degue. TOMO XXIL. 4 : PO CASO ba HISTORIA MODERNA. RL) DB CONTINUACION DE LA hl | ei | | | 3 | | | | : HISTORIA DE FRANCIA | oe Sordo de Segur: ¡ Cor O). Alea e MADRID : 1834. Trnfivonta de 2) ñas. calle del Factor. puOs9ss 4 de , | a Nur E A DAS A ii BABO?: AñO! reiki A — HOIDADENA 290 : Ae RA sq -ALOTOTÓ A A O E ES y. ii atadl, 0. eN 3 MES audi | nn ES NS] dy Rs MA Job no $ 2 a ds (5) dE HISTORIA DE FRANCIA. E A CAPITULO VI | pase Cantos núcve. Carlos IX, rey de Francia. Edicto de Julio: triunvirato : coloquio de Poissy, Edicto: de enero: matanza de Vassy : Primera guer- ra civil: batalla de Dreuz. Sitio de Op- leans : asesinato del duque de Guisa : paz: edicto de Amboise. Entrevista de Bayona. Empresa de Meaux: segunda guerra civil: batalla de san Dionis, Paz de Lonjumeau: tercera guerra civil. Batallas de Jarnac dy de Montcontour. Paz de:san German en Laya. Matanza de san Bartolomé : cuar= ta guerra civil. Sitio de la Rochela : paz de la Rochela. ' ? ET IX, rey de Francia (1560). La Muerte de Francisco 11 quitaba por el momen- to toda su fuerza al partido de los Guisas,: y salvaba por consiguiente la vida al príncipe de Condé, á quien ya se habia notificado la sen= (6). tencia de muerte. Catalina de Médicis fue re conocida por regenta del reino en la menor edad de su hijo segundo Cárlos IX, que tenia á la sazon diez años: y adquirió el poder, no tanto por el derecho de la naturaleza, cuanto orque ninguno de los dos partidos que dividian la corte y el reiño, eran bastante fuertes para revalecer. Los Guisas eran estran geros: los Bor= bates tenian sobre sí una condenacion legal. El canciller del Hospital aconsejó á Cata- lina, que no se dejase dominar por ninguno de los dos partidos: sino quesubyugaseá ambos, - valiéndose contra el que quisiese emanciparse, de las fuerzas del otro: sistema, que en nues- tros dias se ha llamado de báscula, y que Ca- talina adoptó , aunque no siempre con la mis- ma perseverancia. El resultado de estas dispo- -siciones fue la reconciliacion aparente de los príncipes. El de Condé salió de su prision, y fue recibido de la' reina con muchas demos=- traciones de cariño: los Guisas quedaron en la corte: á Antonio de Borbon, rey de Navar= ra, se le nombró lugarteniente general del reino ; y Ana de Montmoreney volvió á. ser- vir su empleo de condestable, En ninguna de estas transacciones tuvieron arte los estados generales reunidos en Or- e Sus sesiones fueron el campo de batalla en que pelearon católicos y protestantes, lo= .reneses y borboneses; pero nada se decidió en ellos para cubrir el deficit de 43 mi- lones que gravitaba sobre el: erario: los di= putados alegaban. OA la imposibilidad de los pueblos para pagar nuevas contribuciones. El gobierno pues disolvió. la, asamblea, y convocó otra para el mes de mayo siguiente, y con el pretesto de disminuir los gastos de as dietas, mandó que las elecciones se hicie= Sen, no por: bailiages, sino. por. provincias, nombrando cada una tres diputados, uno de cada órden. De esta manera la asamblea solo se compondria de 39 individuos, número mas fácil de manejar. bita : Edicto de julio: triunvirato: coloquio de Poissy (1 nee Mientras el reino estaba entre- gado á todos los tumultos propios de las di- sensiones religiosas, los grandes se disputa= an el poder en la. corte. El condestable Mont- moreney, irritado por el disfavor que habia sufrido durante todo el reinado de Francisco Y, no podia perdonarselo á los Guisas , y AMe- nazó salir de la corte, que estaba entonces en Fontainebleau, pasar á la capital y obligar al parlamento á que declarase regente del reino á Antonio de Borbon , si los loreneses no se se- paraban del gobierno. La reina evitó este gol- pe, aconsejando al rey que llamase á su cuar- to al condestable y le mandase no salir de - Fontainebleau. j No tardó mucho este enemigo encarnizado e los Guisas en amistarse con ellos de la ma- hera mas íntima. La asamblea electoral de Paris, reunida para nombrar los diputados de Os próximos estados generales, manifestó en (8) sus discusiones sobre el mandato que debia darles , no solo grande oposicion á los católi- cos, sino tambien vehemente deseó de que se revocasen las gracias concedidas por los últi= mos reyes á los Guisas,á Diana de Poitiers, al condestable, al mariscal de san Andres, y á otros señores, á quienes Hamabán /as sanz guijuelas de la corte. Este ataque inesperado unió los dos partidos católicos : y Montmoren- cy se reconcilió con los Guisas, Santiago de Albon, mariscal de san Andres, era valiente y amable: se habia educado con Enrique IL que le colmó de favores. La intimidad del du- que de Guisa, del condestable y del mariscal dió grande preponderancia á los católicos disgustó mucho á' los Coligny y á los Borbo= nes, que le impusieron el nombre de Triunvi= rato. Aumentaba sus fuerzas la cooperacion de- Felipe HL, rey de España, que nunca distmuló la intencion de favorecer la causa de la reli gion calólica, así en Francia, como en los de- mas paises de Europa. Pero esta nueva coalicion llenó de terro= res á Catalina de Médicis, que entónces trató de ganar para sí álos calvinistas , ya convocan- do el coloquio de Poissy , ya concediéndoles el edicto de julio. Cuando 'se ventilaban estas cuestiones en el parlamento, dijo en una oca= sion el canciller del Hospital: «mucho se habla de reforma: sin duda la dirige el diablo; pues cada dia son peores los hombres, y ninguno piensa en reformarse.» DRUIAS SAT En fin, el edicto ds julio pareció: en él quedaron abolidas todas las penas impuestas por las leyes á los calvinistas; pero se conde- naron al último suplicio los que fovmasen conventículos y asistiesen á las prédicas. Este artículo era tan agradable al duque de Guisa, que cuando fue aprobado esclamó: «mi espa= da no se quedará escondida en la vaina, siem- Lo que se trate de defender este edicto.» Pa- abras que anunciaban la guerra civil en el momento que se hiciesen nuevas concesiones á los religionarios, En este tiempo, hallándose un dia en pre- sencia del rey el duque de Guisa y el príncipe e Condé, preguntó Cárlos al primero cuál habia sido la causa de dé en Orleans 5 y como el lorenés echase toda a culpa al y ey difunto, esclamó el de Condé, volviéndose Lhácia e] duque: «Cualquiera que fuese el que me hizo aquella injuria, le repu— lo por un mal hombre y por un perverso.» «Y yo tambien, replicó el de Guisa: pero eso no habla conmigo.» Estos dos señores, á so= licitud del rey y de Catalina, se abrazaron, comieron juntos, se juraron eterna amistad, y continuaron aborrecióndose cordialmente. Los estados generales se reunieron, y con- cedieron un subsidio, cuya principal suma pa= gó el clero, El coloquio de Poissy entre teó- 0gos calólicos y calvinistas, reunido por Ca- talina con el obje to de que se acordasen los € una y otra creencia, produjo el efecto or- haber preso'al de Con- - (ro dinario de esta especie de conferencias. En na- da convinieron ;pero se separaron diciendo ca- La reina, cuya política era en aquella época favorable á los disidentes, escribió á Roma, intercediendo por ellos, y aun mostrándose dispuesta á hacerles algunas concesiones : pero el papa nose dejó sorprender, y escribió á Hipó- lito de Este, su legado en Erancia, que tratase de fortificar el partido católico, como en efec- tolo hizóganando al versátil rey de Navarra con la promesa que se le hizo de casarle con Ma- ría Estuarda, sobrina de los Guisas, y viu= da de Francisco II, que ya habia partido á su reino de Escocia, donde tantos infortunios la esperaban , despidiéndose con lágrimas : de da uno que habia convencido á sus adversarios. E LA RN A Francia. El rey de Navarra no quiso aceptar — esta propuesta , d' pesar que le ofreció el lega- do anular su matrimonio con Juana de Al- bret. Entonces se le prometió de parte del rey de España darle la isla de Cerdeña en indem nizacion de la corona de Navarra. Este cebo le sedujo mas, y se unió al partido del triunvi- rato: pero Catalina le tuvo siempre alejado de los negocios por medio de una dama, á quien amaba frenéticamente, y en cuyo cortejo em- pleaba todo su tiempo. Edicto de enero: matanza de Y, assy: primera guerra civil: batalla de Dreux (1562). El edicto de julio no se observaba. Los calvinistas se reunian en conventículos, y los católicos los perseguian, Tal vez la justicia 11 castigaba á los 1 A de uno y otro partido: pero la impunidad era mas frecuente que los escarmientos. Estos desórdenes que se renovaban diariamente, obligaron al canciller del Hospital á promulgar, despues de muy de- 1berado en una asamblea de consejeros de to- os los parlamentos, celebrada en san Ger- Man, un nuevo edicto (que:se llamó de ene- r0), por el cual se concedió á los calvivistas la acultad de.reunirse en sus templos. y asistir á Sus prédicas. Este nuevo edicto causó. grande escándalo en todos los afectos á la antigua re- ligion; y el parlamento de Paris no lo archi= vO smo á la fuerza. 3 El triunvirato, creyéndose entonces per- dido, determinó dar un golpe vigoroso, apor -derándose de la persona del rey.,, que, estaba con su: madre en una casa de placer de la Brié. El duque de Guisa, que se hallaba en Lorena estipulando con los príncipes de Ale- Manta, que no diesen socorro á los calvinistas e Francia, se puso inmediatamente en cami- no para la capital con una numerosa comiti- va. Al pasar por Vassy , villa de la frontera de Champaña, sus criados se trabaron de pa= bras con los calvinistas de aquel pueblo que Concurrian á su prédica. De las injurias pasa- ron á los golpes : Guisa , que se presentó para Separar á los combatientes, recibió una pe- rada en la cara, y vertió mucha sangre: lo cual visto por los suyos, nada fue capaz. de -contenerlos; sino que acometiendo con nuevo AEB AN mb. A in 14) 5 sus padres: los calvinistas alegaban que el rey y la regenta estaban cautivos bajo el poderío - de los Guisas, cuya tiranía era detestada de - toda la nacion. El príncipe de Condé hizo-su: plaza de armas 'á Orleans: Leon, Ruan, la | Rochela, Montalvan, muchos pueblos del. delfinado, y en fin todos los territorios en que era mayor el número de los protestantes, adhi- rieron á su partido, y enviaron” tropas á su EjEPea DE E. ARONA y $ - Beaugeney fue tomada y saqueada con la: última barbarie por los' calvinistas. La Noue, uno de los capitanes mas célebres de este par= tido , describe las costumbres austeras de los militares protestantes, que no marchaban al. combate sino cantando salmos, como sus co- religionarios de Escocia y de Inglaterra. «Pe= Í ro no me fio de ellos, añade: porque: el: pro= verbio dice: Joven hermitaño , viejo diablo» El mismo, hablando de las crueldades que co- metieron en el ataque de Beaugeney, . añade: «no parece simo que habia un premio señala* do para el que hiciese mas daño.» ¡Y Mientras el principe de Condé retirado-en Orleans inrploraba el socorro de los príncipes Ñ protestañtes de Alemania, y «de Isabel, reimi- de Inglaterra, las tropas del rey tomaban Y. saqueaban despiadadamente las ciudades de Blois, Tours, Poitiers y: Bourges, y pusierol sitio á Ruan, defendida por: Montgomery, 0%. mismo que fue causa, aunque inocente, de la muerte de Enrique M.Los católicos queria! e 0) os apoderarse de la nl sin saquearla, por no destruir en un solo dia la opulencia de aquel grande emporio , centro del comercio de Es- paña, Gran Bretaña y Flandes. Pero la perti- nacia de los habitantes era tal, que no se creia Posible evitar su perdicion. Uno de ellos salió e la plaza con el intento de asesinar al de ulsa >. Y Preso por sospechas, confesó cual habia sido su proyecto, El duque le preguntó qué ofensa personal habia recibido que le obligase 4 aborrecerle, «Ninguna, respondió el calvinista : solo me ha movido el interes de mi religion.» «Pues si tu eligion , replicó el fque, te obliga á matar á quien jamas te ha - ofendido, la mia me manda perdonarte : juz= ga cuál es mejor de las dos.» Poco despues se dió el'asalto á la plaza, y rzos del duque, lá soldaz esórdenes á la herida > y murió de ella: príncipe débil, sin Mas Mérito que el valor militar y haber sido Padre de Enrique IV. Juana de Albret, su esposa, se habia retirado al Bearne con su hijo, esde “que Antonio” se unió: al Porque era ardiente calvinista á mal que sú márido oc cho cuidado: pero 1 hnunvirato; v , Y llevaba muy Upase en la corte un 4 | 16) : puesto subalterno, pudiendo obtener el pri-- mero al frente de los protestantes. ; , Llegaron en fin á Orleans, capitaneadas por D'Andelot- las tropas auxiliares que espe= raba de Alemania, aunque uno de sus cuer= pos fue derrotado por el mariscal de san An= y dres; y reunidas todas sus fuerzas marchó contra París, y se apostó en Montrouge y en? las cercanías y amenazando los arrabales de san i German y Santiago. En una tregua que hubo + mientras se tenian conferencias, ordinario re-. curso de Catalina, Jos cuerpos avanzados de. ambos ejércitos se reunian, los amigos y par. _rientes se abrazaban y se daban mútuamen= te pruebas de amor. De modo que, los alema= nes, viéndolos tan conformes: creyeron al principio que estaban vendidos. Despues cuando rota la tregua observaron el encarni- zamiento con que peleaban unos contra otros decian: «¿qué locos son estos que se abrazaM hoy y se degúellan mañana?» y El Príncipe de Condé, cuyo egército has bia sufrido mucho por el rigor de la estacion) leyantó su campo el:xo de diciembre, y sé. dirigió á Normandía para recibir el diner que le enviaba la reina Isabel, y las tropas inglesas que debian guaruecer á Havre Y Dieppe. Siguióle el duque de Guisa con todo. su egército, y le alcanzó el 19 de diciembr2 cerca de Dreux, donde se dió la primer bata” lla de las guerras civiles. La accion empezó por un cañoneo. qu'. . Ms duró dos horas, cy fue el prime trepidez que pr 9-BO SOstenido, sé metió en el tario, y fue herido y Tiscal de-san Andres 17 El condestable de Montmoren= rO que acometió con mas in hecho prisionero, El ma- ,» que volaba /á su SOCOTTrO, tuvo la misma suertes y despues de haberse rendido, fue muerto de un pistolet enemigo person al suyo. Los calvinistas, cre- yendo ya asegu rada la victoria, se desordena- TON para seguir el alcance; y el duque de Guisa » que mandaba su compañia en la reta- guardia > gritó á los suyos : «esta es la oca- sion; > YA SON nuestros: » y acometiendo deno- adamente al enemi tado por la pérdida considera b] rido en los dos choques anterj completamente : Feux aseguró el poder del duque de Guisa. El rey de Navarra habia fallecido: e condestable esta) 9S calyinistas en su CIS Se vió Duos obligada á conferirle el supre= litar, con el título. de lugarte= cino. Esta fue la tercera vez, Cro esta: elevacion acabó Pronto de una ma. MCYa trágica, Pusose a] frente de Jas trop TOMO XxuL. k 2 as, per- udencia : porque sin ver si era egército: con, azo por un. go desordenado , y debili- e que habia su-, leans : asesinato del duque de, 3: edicto de Amboise . (1563)... La, batalla de a prisionero: el gele de poder, Catalina de Médi- PEL: siguió al enemigo y sitió á Orleans, donde D'Andelot se habia hecho fuerte con algunos cálvinistas determinados, mientras su herma-= no el almirante Coligny reunia con la activi- A dad que le caracterizaba, el egército derrota=". do en la batalla de Dreux. Ya el sitio estaba muy adelantado, y se esperaba por momentos la entrega de Orleáns, cuando el duque de Guisa fue asesinado alevosamente por Juan Poltrot de Méré, gentilhombre de la provin= cia de Angulema. ' | 154] Este suceso interrumpió no' solo las ope- raciones militares, sino tambien las:conferen= cias que se habian comenzado para! la paz. La bala estaba emponzoñada, y el duque murió algunos dias despues con los sentimiieñtos de: un héroe cristiano. 'Se disculpó en sus últi mos instantes de la matanza de Vassy, asegu= rando que habia sido un suceso casual: acon= sejó á su hijo y sucesor Enrique, cuyo carac= ter impetuoso conocia, que no fiase en los fa— vores de la corte, y que moderase ¿us deseos: despues de lo cual se entregó. enteramente al cuidado de su salvacion. Así falleció Francisco; duque de Guisa, uno de los héroes mas gran= des que Francia ha producido. Debiósele la salvacion de la patria despues de la batalla de san Quintin: intentó poner freno á'las nuevas opiniones religiosas, enyo funesto! influjo co - nocia ; pero tuvo el defecto de la escesiva am= bicion, que deslustraba cúarito hacia bueno, á los ojos de la nacion, y le impelió muchas y 7 (19) veces á hacer lo que no debiera. La toma de Calés y la batalla de Dreux. bastan para, in— mortalizar su nombre, 200 Poltrot en las declaraciones que se le to- 1A3rO0M, «agusó uñas veces á Teodoro Beza, otras al Príncipe de Soubise, y al, duque de Rochefoucaul: pero en el tormento y en el úl- timo suplicio confesó haber 'sido instigado pa- ra cometer aquel asesinato por el almirante e Lolisny, á quien generalmente se creyó en aquellos tiem : lavia > Enrique de Lorena, duque de Guisa y ánimos era favorable 8 1a paz; porque el príncipe de Condé y el condestable de Montmoreney que por la muer- te de Guisa quedó al £rente del partido ca- tólico, estaban Prisioneros y deseaban :reco- rar su libertad. Los Ministros calvinistas es- taban encerrados en, Orleans, y no podian en- cender el fuego de la discordia , y el almiran- le Coligoy, el Mayor enémigo de la pacifica— cion, se ocupaba en reunir sus tropas disper= $4S.. La reina deseaba la. paz. con suma ansia, Y Para inclinar 4 ella al de Condé , y. teverle Subyugado, le entretenia en su corte con los amoríos, á que era.muy aficionado y. que. con tanto arte sabian inspirar las damas del pala= cio de Catalina. AT a paz se hizo, mediante el edicto de Am- boise donde estaba entonces Ja corte, por el p ERA >: > AO | cual se creyó haber complacido :4 católicos y" á protestantes, y en Ja realidad no se hizo mas que dar armas á unos y otros para perpetuar Jas disensiones, Este edicto limitaba la li bertad de predicar el calvinismo mas que el edictó de enero: pero no tanto como el de ju= lio. Podian tener templos los calvinistas en las “ciudades que estuviesen en su poder el: 17 de marzo del mismo año, en las aldeas cuyo se= for fuese de la religión reformada, y uno en cada bailiage de la jurisdiccion del parlamen- to. Así se. concluyó la primer guerra civil. Los alemanes se volvieron á su patria, despues de pagados por el tesoro real. 10 El primer fruto de la pacificación de Am- boise fue la restauracion del Havre que los in=- gleses ocupaban, y que les habia entregado el principe de Condé en prendas delas sumas' prestadas por Isabel; la cual, concluida la: guerra, exigia que por aquella plaza se le entregase Calés. Catalina no cedió, y el con destable tomó la plaza en pocos dias, siendo muy de admirar que las tropas con que la si= t10, fueron los restos' del egército calvinista, los cuales, para borrar la mancha dé su ante= rior Yebeldía , pelearon con grande valor: Pa= ra' los gastos de esta espedicion se vendieron algunos bienes eclesiásticos ,'cosa mo vista. en Francia hasta entonces. Se disculpó esta inova- cion con la ley de la necesidad. “Isabel, cuya atencion estaba” fijadaveselusivamente en' los : negocios de Escocia y/en suscitar enemigos á OS me AS A AE RS E * ¿(a dy María Estuarda,' hizo la paz ,cou- Francia, Cárlos IX, que entraba La sazon..en los 14 años, fue declarado edicto de Cárlos Y «Sencia gallarda y ma egencia tan tem pestuosa, €n nombre de su hijo. a juyentud de este prin— 0, fueron manchados con Cuales seentregó abando- «produjo reclamacj vechó de ellas para. interpretar el edicto de Amboise de 1 Una manera contraria á los de la religion reformada : pues no solo se restringió € tener templos y prédicas, si. 10 tambien se prohibió áalgunos prelados, que como el cardenal de Chatillon, habian abra «tado la reforma, celebrar en sus ¡iglesias el Oficio segun. el rito de: los protestantes. Pero “9 QUE mas sintieron fue la orden que se dió á 408. religiosos de ambos sexos, que habian «Salido de los Conventos y abjurado: sus votos 22 por seguir la doctrina de Calvino, para vol- ver á sus comunidades ó salir del reino. Casi al mismo tiempo concluyó sus sesiones el con- cilio de Trento; y como en sus cánones fueron “condenados los' errores de los -calvinistas, ó habian: de modificarse las antiguas leyes de Francia contra los hereges, ó se habia de perso guirá los reformados. AS y b) COLGIS Ll 1 MA Nose acabáloón, pues, con el edicto de Ame -boise las disensiones, antes se? renovaron con mas "fuerza : los cátólicos, iisistiendo en “los decretos de la Iglesia, y los calvinistas 1er Jos privilegios que les"eoncedia el-edicto) sé haz cian, en plena paz, todos" los - males posibles, Entretanto la division existia en “la corte; asi como en las ciudades y en las aldeas. “Ana de Este, viuda de Francisco de Guisa , vestida de luto y atravesando á Paris y presentándose en palacio con todo el aparato del dolor, pidió Justicia contra los asesinos de su marido, de- signando como autor del crimen: al almirante de Coligny. Este: se presentó: en la corte, acompañado, contra el tenor de fos edictos, de un cuerpo de 500 hombres armados. Catá- lina, recelosa de este aparato hostil, creó pa= ra defender la persona del rey; de cualquier golpe imprevisto, las guardias suiza y france- sa, que desde entónces tuvieron los reyes de Francia. El señor de Charry , coronel” de la francesa , fue asesinado, segun se creyó gene- ralmente, por órden de Coligny. «¡Otro asesi- nato! esclamó Catalina: ese es muy mal medio A A a a E RA pS e j A h (23) “para hacer olvidar el primero.» Sin embargo, -visto en el consejo el negocio de la muerte de -Guisa, se impuso silencio: á las partes por tres años. El. condestable de Montmoreney quiso favorecor á sus.sobrinos los Coligny en, esta causa, enla cual, segun él decia, nose versa- an los ¡intereses de la religion ni los del esta- 0. Pero al mismo tiempo proyectaba acabar con; los calvinistas en Paris, Borgoña y Lan- guedoc,. de acuerdo con. sus hijos el mariscal de Montmorency » y Danville, gobernador en el mediodia, y con Tavannes, comandante de Bor- goña. La corte descubrió á tiempo este horri- e proyecto,.que ella misma aprobó y egeci- tó algunos años despues, y lo reprimió con el suplicio de algunos alborotadores subalternos. ' Mas se les dió muerte sin. forma judicial, por temor de encontrar en la,causa algunos nom- res, inaccesibles á la accion. de la justicia y elas leyes, Tal era Ja calamidad de aquellos tiempos. £ : Entrevista de Bayona (1565). Mallándo- se la capital mas sosegada, emprendió la cor- te el célebre, ¡viage por las, provincias, de que tanto se habló en las, memorias de aquel -iempo, y.en el cual se complicaron proyec «tos polí amoríos, y segun ( ' ou 1COS, «diversiones. UÚSUNOS, planes 44% TA Catalina se din donde hizo ae marques de IP SL horena, desde , LA isiva con el ls católicos her auxilia- os (24) i res en aquella nacion, en caso de que sus po= tentados protestantes favoreciesen á los calvi- nisras. Despues pasó á Borgoña, Leon , Delfi- nado, Provenza y Languedoc: en” todas estas provincias Ja presencia del rey produjo esce= Jente efecto; muchas plazas, que aun estaban por los calvinistas, se le entregaron : muchas disensiones se terminaron $ se 'suspéendieron. Llegó en fin la corte á Bayona, término de su viage. Alí vino de España la reina Isa- bel, esposa de Felipe IE, á verá su madro Ca- "talina y á su hermano Cávlos. Acompañabala — el célebre duque de Alba, nombre funesto á | los protestantes; y los escritores calvinistas no dudan asegurar que entre los placeres de aque- “llas vistas se tramó la matanza de san Barto= “lomé. No es dudable que él gobierno español prometeria toda su Merstencla á Catalina yá su hijo para estinguir en Francia las semillas de la heregía: mas no creemos que hubiese aconsejado el asesinato: mucho mas cuando son Obvias y conocidas en la Listoria las cau= sas de aquella catástrofe terrible. Se atribuye - al de Alba haber dicho á Catalina, que mil ra- nas no valen lo que un salmon; y si es cierto l - que lo dijo, este consejo es contrario ála ma= - tanza indistinta delos calvinistas. : En este viage acómpañó á los reyes el cé- lebre Enrique de Borbon, príncipe de Bear- ne, hijo y heredero de Antonio, rey de Navar- ra, y de Juana de Albret. Este héroe nació en el palacio de Pau el año de 1553: su abuelo 25 ES materno Enrique a a obligó á su hija á cantar una cancion bearnesa en el momento «que empezaron los dolores del parto; y ape- nas nació el niño. se apoderó de él, y se en- cargó de su educacion. Esta fue dura y mili- tar, Se le instruyó en todos los egercicios pro- “pios de un caballero : se le obligó; con los pies esnudos, á trep ar basta las montañas mas al- tas del pais; 4 satisfacer el hambre con ali- “mentos Comunes; y vivir con otros niños de su edad, como si fuese ¡igual á ellos. Esta educa= cion le inspiró da fuerza de cuerpo y alma, que le hizo invencible en, los combates y en 305 tempestades políticas; y al mismo tiempo, La dulzura, afabilidad y franqueza que le hi- zo tan amable y' tan popular. Catalina de Mé dicis no'se hallaba sin él;'y. sus. réplicas gra- ciosas y vivas eran en -su: tierna edad de 11 AÑOS el encanto: dela corte. El rey y Catalina volvieron á Pariscen el invierno. Empresa de Meauz : segunda guerra:ci- vil: batalla de san: Dionis: (1567). La asam— lea de notables de Molins, que se celebró en 1566, produjo 'el edicto, redactado porel canciller del Hospital, y famoso en la. histo- Ma de la legislacion francesa, por el cual se _Arreglaron muchos puntos importantes de Je- gislacion. El rey Cárlos y Catalina de Médicis, -Auxiliados por los-buenos oficios del condesta- Me, hicieron grandes esfuerzos para recónci- l sas con los Coligny: y en efecto tar á los Gui tubo una entrevista de ambas familias, ante (26) las cuales juró el príncipe de Condé que el almirante no habia tenido parte en el asesinar to del duque de Guisa, y por órden del rey. se, ofrecieron unos y otros amistad. Fue muy no. table en esta ocasion la indiferencia del jóven Enrique, heredero de Francisco: ni dijo una palabra, ni hizo una accion que indicase resen”. timiento ni concordia; y advirtiéndole que: tomase parte en el convenio, dijo que él era. muy jóven para entender en los: negocios de la familia. dé 07 La disposicion de los ánimos era seguro. pronóstico de una nueva guerra civil. Los cal” -vinistas pedian nuevas concesiones: Los «catór. Jicos querian: quitarles las «que ya: gozabad» «Catalina contemporizaba ,:y) hasta cierto pun”. to era dudosa:su política. No! anaba á los cal-. vinistas; pero:temia:á los: Guisas, y el influjo. que adquiririan si no tenian enemigos que te”. mer. El rey, aunque sumiso-á:los consejos de 'su.madre , era violento por carácter, y no po”. día sufrir el ascendiente progresivo de los.re-. formados. Los:católicos, imitando: la conducta -de:sus enentigos, se confederaron tambien en? tre sí, y empezaron á formar la que despues: se llamó Liga santa, y cuyos primeros elemen” -tosfueron las hermandados y cofradías de los gres mios establecidas desde tiehpos-muy antiguos. La hoguera era grande y:estaba bien provistá. de leña : solo faltaba una centella para levan” tar el incendio. Parece que en esta época cof. menzó á darse á los calvinistas de Francia: 2 nombre de dal s Dcdo, segun se cree, del sitio donde se juntaba una de sus asam= leas mas considerables en los arrabales de Out, y 45 Como cada dia creciesen la osadía y las pretensiones de los calvinistas,; resolvió la cor- te reunir un egército, y para esto se valió del pretesto de las tropas españolas “que pasaban de llalia'á Flandes con el” duque de Alba, atravésando la Saboya, el Franco-Condado y la Lorena; con el objeto de someter los pro= Testañtes rebeldes de los Paises-bajos. Catalina dió 4 entenderla necesidad de que Francia éstuviéso armada durante la marcha de un Cgército estrangeró tan poderoso por los con ines del reino. Pero despues que e! «duque de E ba llegó 4 isa destino, el rey no'desarmó las erzas que habia juntado: los hugonotes co= Becieron que solo se dirigian, contra ellos, y Yesolvieron anticiparse: 04 3 Pa: Hallabasé la corte durante la primavera y el verano en Monceaux, pueblo de la provin= Cia de Brie ; péro con muy poca guardia y Casi E tropas: descuido imperdonable en un go- lérno que meditaba tan grande empresa Co- Me someter ó destruir á los calvinistás. Á Mi y de setiembre se recibió aviso de que los Calvinistas conspiraban para apoderarse de la Persona del rey. Ni el condestable ni el canci= AER lo creyeron. El rey envió un emisario á Chatillon / residencia del almirante; el envia- o volvió 4 la corte, y dijo que Coligny está= (28) | ba en su casa, atento al cuidado de ella, Y «pensando solo en la vendimia. Esto eva el ¡20 = de setiembre: el 28 ardia ya toda Francia. la guerra civil. El 27 por la noche apareció eN - Rosay, villa cercana á Meaux, un cuerpo nú meroso de caballería, mandado por el princit pe de Condé y los Coligny,' con direccion 4 Monceaux; pero se detuvieron" hasta el dia si- guiente, que eva víspera de san Miguel, por? que el rey: habia determinado celebrar en dicht víspera un capítulo general de la órden de es tesanto, y esperaban sacar un cuantioso res* cate de los caballeros que concurriesen.. Esta miserable consideracion malogró su empresa que era segura en la noche del 27, y salvó ah rey y ¿da Francia. codi io Tous lod 8 La primer diligencia que hizo la cortl aterrada fue reunir un cuerpo de suizos, qué el rey habia tomado á su sueldo, y cuyos cual” teles, aunque no lejanos, estaban separados Y podian ser sorprendidos por el enemigo, Apez nas llegaroú á Monceaux, marcharon con $ ¿corte á Meaux, donde llegaron el 28 por Hi tarde, sin que los confederados dos acometier sen. La reina les habia enviado algunas perso” nas que les hiciesen proposiciones de ajusló” para entretener los, : to bala Peroen Meaux era imposible sosteners? contra la caballería que ocupaba el pais, y 00 se queria esponer al rey á ser sitiado por vasallo. El duque de Nemours, que habia 0 sado con Ana de Este, viuda de Francisco o) Guisa, aconsejó: ad is y su consejo? ue seguido. Á media noche se formaron los Suizos en batallon cuadrado, recibieron en su Centro á los reyes y á toda la corte, y se pu= Sleron en marcha. Esta fortaleza ambulante: !Mpuso respeto 4 los enemigos, que solo se Alrevieron á empeñar algunas escaramuzas Poco considerables , y fueron constantemente rechazados por las terribles picas de los suizos. gunas tropas que salieron de Paris cerca de: anochecer, acabaron de destruir las pocas es- Peranzas de los calvinistas y los obligaron ú "cUirarse, El rey Megó á la capital ya muy en= trada la noche. ho 19 Esta fue la famosa espedicion de Monceaux, Plograda por la avaricia de los hogonotes; 95 cuales nunca quisieron confesar que su in- "ención/ fuese apoderarse de lá persona del rey, sino quitar de su lado á los malos conseje- "OS; ordinario pretesto de sediciones: pero 1a- 1 los creyó, La guerra estaba ya: declarada: € todas partes acudian tropas al campo de los 'USOnOLes, que se apostaron en la:llanura de san Dionis, El rey juntó sus fuerzas, y despues * Muchas negociaciones inútiles, se dió en 5 € noviembre una batalla campal y decisiz Y en aquélla misma llanura, El egórcito real, “andado porel condestable, era superior en Múmero y en artillería: los: hagonotes, ade= E estas desventajas, tenian la. de haber *Htacado-áD'Andelot con un cuerpo consi? erable al' mediodia del Sena: Lar batalla fue | (30) obstinada y sangrienta: al fin quedó la. vieto ria por los católicos, bien que les costó mu cara, porque perdieron muchas personas d cuenta: una de ellas fue el condestable, Ani de Montmorency. Á pesar de su edad de cerci de ochenta años, se arrojó en medio de uu es cuadron enemigo, donde quedó solo peleand muertos ó fugitivos los que le acompañaban: Un soldado enemigo le apuntó. «Tú no debes de,conocerme» .le dijo Montmorency. .« Por: que te conozco, te envio esto: » y le dispa ró tan de cerca, que el condestable, casi mo* ribundo, le brrió con su espada. Este soldad0 era Stuart, uno de los presos por la conjura? cion de Amboise que se escaparon de ¡la cár? cel. de Blois. : 198 Los calvinistas querian, apoderarse del condestable: los católicos le arrancaron de sus manos, y en estos movimientos se abriero? mas sus heridas: pero no: quiso volver á, Pat ris, hasta, que «tuvo la victoria por segurd Murió como liéroe y como cristiano; pero has* ta el último momento conservó su caráctel vivo y poco sufrido. Como su confesor le: ex” hortase á desechar los terrores de la muertó le dijo con algun enojo: «¿pues qué, pen? sais que el que ha vivido, con, honor cerca, d/ ochenta años, no sabrá morir.un cuarto d0 hora?» Así. acabó su larga carrera este varo? célebre, adicto á sus -reyes-.y, á.su religioM pero que se empeñó demasiado en ser gefe 0 un partido de:la.corte. Es verdad que su par” ñ (31 tido era el mas juicioso 'a todos. Fue guerre ro intrépido, pero desgraciado, y á veces 1m- prudente, cl Los calvinistas se retiraron de Paris hácia as fronteras de Lorena para reunirse con las tropas auxiliares que les enviaban de Alema= la sus correligionarios, como en efecto lo con- Siguieron mas allá del Mosa, perseguidos li—- tamente por los católicos, á quienes: faltaba un general activo é instruido, y que á pesar e la victoria de san Dionis, estaban amilana- as por la pérdida de tantos hombres distin= Suidos, que habian quedado en el campo: de batal] . : Paz de Lonjumeau: tercera guerra civil (1568). Al principio de la campaña siguiente Se presentó el príncipe de Condé al frente de Su egército, numeroso con los muchos refuer= zos que habia recibido y con los auxiliares de emania, sobre las riberas del Sena. Pasó es- terio, y puso sitio á Chartres, seguro. de que . posesion de esta plaza le daria medios para Mterceptar los víveres de que se abastecia Pa= Ys, y de imponer la ley á la capital y 4da. Corte. La resistencia que no pudo oponerle el egército realista, mandado por Luis de Gon-= 2agu, duque de Nevers, general sin nombra- día, la encontró en los intrépidos habitantes de aquella plaza. 5 Entre tanto que se hacia la guerra', no mabran cesado las negociaciones. Los alema= nes desertaban' en gran número del egército de (32) Condé , ganados por el dinero que distribuian los agentes del rey; y los mismos hugonotes peleaban con tibieza, viendo la obstinada opor sicion de Chartres, y sabiendo por otra parte las condiciones ventajosas que «se les propo- nian. Condé, Coligny y los demas gefes del partido querian sacar para sí mismos algunas condiciones ventajosas: pero la corte nunca convino en ellas; y así, por no disgustar á los calvinistas cansados de la guerra, y pará que no se dijese que por sus intereses parti. culares impedian la pacificación general del: - reino, firmaron la paz, ajustada en Loujumeau por. los plenipotenciarios de entrambos par” tidos. Las condiciones fueron, ademas dé la restitucion de las Clazas conquistadas y de la amnistía, que se pondria en vigar el exicrds de: Amboise, sin las restricciones que lo modi+ ficaron despues: que los alemanes se retira? * rian, pagándoles el rey sus sueldos; pero quí reembolsarian despues los calvinistas esta an E ticipación. E s Este tratado se llamó la pequeña: paz pot su corta duracion; y tambien Ja paz. cojl y de mal asiento; porque los) plenipotencia? rios de la corte, que:la redactaron «fueron Ar? mando de Gontaut, baron de Biron, que er cojo, y el señor de Malassise (palabra que €” frances significa mal sentada )x El historiado? ¿La-Laboureur dice que «los que no se fiaro! en ella , fueron mas sabios, » 0 | En efecto, el odio recíproco, exhalado el (33) los -ermones, y en los papeles satíricos y apo- Ogéticos que se escribian, daba pocas espe- "amnzas de una paz sólida. El rey, apenas se Volvieron á su pais los alemanes, exigió de os Jefes de los calvinistas el pago de 100.000 escudos de oro que habia dado á los estrange= POS. Los calvinistas por su parte no quisieron Entregar las plazas de Castres, Alby, Montal- 1D, Sancerre y la Rochela, que fue despues € último asilo del calvinismo. -.- Príncipe de Condé. se hallaba en su Castillo de Noyers, que está en la provincia de "goña. El Almirante de Coligny vino:á ver» € Para tratar de sus negocios comunes; 'y- la * Borgo tan odiosa, ni perder su gobierno, que la:cumplia:, ajustó á los dos ge 0s movimientos de sus tropas, hizo yeso en manos de ellos un correo que 204 á la reina dándole cuenta de las dis. p ones que habia tomado para prenderlos, Epi obligó de este modo á huir: lo que pu= 90 hacer fácilmente porque Tabannes les “1 camino abierto, Llegaron á la Roche=. % y alli levantaron el estandarte de la tercez. Suerra civil. La reina de Navarra ,:su hijo caudillos Príncipe de Bearne:,-y los demas: “ugonotes- concurrieron: á aquella... p bo Pues aunque la:corte habia dado órden enderlos, todos; lograron” escaparse del TOMO xx: : Aparentó €s con 1 (34) peligro, quizá porquelos encargados de hacer es- tas prisiones, siguieron el ejemplo de Tavannes. El rey Carlos IX revocó todos los ' edictos dados en favor de los hugonotes, y promulgó otros proscribiéndolos. Habia un partido de hombres juiciosos y moderados, á cuya fren= te estaba Miguel del Hospital, que con luces y sentimientos superiores á su siglo predica= ban la paz y la reconciliacion. Los católicos ardientes llamaban á estos políticos, tomando esta palabra en mal sentido, y dando á en= tender que los designados por ella preferian los intereses terreños á los dictámenes de la. conciencia. Los calvinistas tomaron las armas:, llama» * ron en su favor á los alemanes, ocuparon el Saintonge , el Angume, y el Poitou. Alli en= contraron al egército católico, mandado por Enrique, duque de Anjou, tercer hijo de Ca- talina de Médicis, á quien esta princesa que- ria proporcionar ocasiones de gloria para A ER eclipsar á los Guisas, siempre temibles á la fa= milta real, y que habian activado mas: delo: que quisiera la reina, la liga católica, á cuya frenterse: hallaban. Como el duque de Anjou; aunque valiente, era todavia muy jóven; mandaba las tropas bajo sus órdenes el ma- y riscál ide Tavannes, hombre de mano y de cabezá. Los dos egércitos se avistaron en las orillas del Vienne, y se esperaba una batalla? pero el invierno fue tan rigoroso y estaba tal adelantado, que unos y. otros resolvieron to” | Í (35) mar cuarteles: de) inviérrio, El duque de An= JO Se retiró 4 Chinon, y los calvinistas se aPOstaron en las riberas del Vienne, - Batallas de Jarnac y de Montcontour 1509). Luis ; principe de Coudé , se hallaba al frenta de un egército numeroso, con muy Jenos generales, y dueño de todu el sud “este de Prancia , donde Montgomeri, su lu= darteniente, habia derrotado “á los generales “el rey; y asínoes estrado, que embrisgado econ su Prosperidad hiciese batir moneda. con su efigie Y €ste mote: Luis XUL, primer: rey “Pistiaro de Francia, ds A . Estas esperanzas durarón poco: su inten cion era Pasar al centro de Francia , Para re n los alemanes que venian én' su so- Corro Mandados por Wolfango , duque de dog' "entes ; Pero las hábiles maniobras de Ta- Van nes impidieron este designio : los católicos: Pasaron e] Charente, y tenian á los «calvinis. las como Encerrados en la orilla: septebtrional C este rio Y Separados del resto de "Francia: Para salir de esta posicion era necesario dur ci » Y esta se verificó el 13 de Marzo dl ¡e > Pueblo situado sobre el Charente Ohtera del Ángumes y del Limosin.- ondé procuraba romper por aquel: pub= tro. dy cam ina rse al Loira y Ocupa rel cen— lost co Cavannes echó dos puentes so= ela > o pasó rápidamente en medio dt de e á la parte septentrional, resuelto Jar escapar su presa, alcanzó la caba= (36) lería enemiga, mandada por Condé en persona, E uno de los suyos habia roto uta pierna de una. coz. , peleó sin embargo con sumo valor y se- revidad; al fin cayó. prisionero, habiéndole prometido la vida: pero Montesquieu, capilan de la guardia del duque de Anjou, le mató de un pistoletazo que le tiró por la espalda. Ll famoso Stuart fue muerto á puñaladas: y La Noue, uno de los caudillos mas valerosos de la reforma, que tambien cayó prisionero, hu- biera perecido en el suplicio, á no interceder por él su antiguo camarada Martigues, capitan del egército real , que habia merecido el sobre- nombre de soldado sin miedo. La batalla de Jarnac, en que quedaron ca-. si enteramente destruidas las fuerzas de los. calvinistas, produjo sin embargo muy poca. variacion en el estado de las cosas. Enrique: de Anjou, despues de haber mostrado el valor: mas intrépido en el combate, se entregó á la: indolencia que le era natural, y todos los es=: fuerzos de Tavannes no consiguieron otra cor sa. que la toma de, algunas plazas insignifican” te3. Los restos del egército calvinista, que se: retiraron á san Juan de Angely, conducidos: or el almirante, vieron llegar 4 sus cuarteles á la reina de Navarra, la cual les presentó ásu hijo Enrique de Bearne y á su. sobrino Enri- que, príncipe de Conde , hijo y heredero de Luis , con refuerzos considerables del medio” dia. Los hugonotes aceptaron al de Bearne po? y la esterminó, El príncipe á quien el caballo de “ED tods 37) A seueralísimo, y Coligny mandaba las opera= ciones bajo sus órdenes: En fin, los alemanes Pazaron desde el Riu hasta las frouteras de lena, donde se reunieron con el egército del almirante el. 15 de junio sin que le impi- leseu el paso los duques de” Aumale y de '<MOUYs, que mandaba cada: uno en la: fron- léra un egército, cuando menos igual en nú- Pla á los enemigos, ni detuvieseg su marcha A plaza de la Charité, que se les rindió sin re- Slencia, Tavannes, en las memorias que dejó ata guerra, da á entender que Catalina de -SCUciS impidió con sus disposiciones secretas to luellos príncipes de la casa de Lorena | Victoria q” para; que fuese mas señalada la Mas 9 de “su hijo Enrique de Anjou, tanto £tanto estaba irritada contra el! cardenal hb Pa que en esta época procuraba per- po ctral rey, que la gloria adquirida por'su “rmano Enrique 'ofuscaba la magestad real, md: a manera le indisponia contra Catali- - Asi los 'manejos de la corte, la:indolencia d duque de Anjou, y la energía de Coligny Mit lo reina de Navarra hicieron estériles los reles de Jarnac. 250 a de los confederados ascendian hunter la bd ye hubo una escaramuza rey llevas oche l'Abeille, en la cual los del 9 E Jah lo peor, y los calvinistas cometie- na ui ianidad de no dar cuartel. La rei- que su egército era inferior en nú- de los enemigos, lo distribuyó en de (38) guarniciones, esperando que la estacion caluro- sa haria en los alemanes su efecto acostumbra-= do. En efecto asi sucedió: los calvinistas sitia= ron inútilmente á Pojtiers: su egército se con- tagió con las enfermedades del otoño; de mo- do que cuando el del rey, habiendo recibido nuevos socorros , Volvió 4 eutrar en campaña, las fuerzas eran casi iguales de entrambas par- ése e bir ¿dde dy dut - El almirante no queria arriesgar la suerte de la causa que defendia al trance de un.com- bate: pero los alemanes, causados. de. tantas marchas, se amotinaron por la nueva que les mandó hacer el general; y mientras los sose- gaba, sobrevino el egército católico, y, fue pre- ciso pelear. Esta batalla se dió en Monteons. tour, aldea del. Poitou, el 3 de octubre; y eu media hora:se- decidió la victoria por los. catós licos. -Al segundo ataque de estos se 'disipó,el egército enemigo. Los del rey persiguieron. á los calvinistas, gritando; la: Roche Abeille, € hicieroo en ellos espantosa carnicería, en ven- ganza de la inbumanidad que manifestaron Jos hugonotes en aquella pelea. De 25.000 hom- bres que tenian, apenas escaparon 6.000, que el almirante, herido y derrotado, mas no aba- tido, condujo al mediodia de Francia. Carlos IX, irritado por las sugestiones del cardenal de Lorena, vino al egército, no qui. so dar oidos á Tavannes que aconsejaba perse- guir al enemigo con el grueso de las tropas, y redujo los frutos de la victoria de Montcon” tour á:la toma de algunas plazas. Llegó el invierno ,-los católicos:$e retiraron ¿4:sus cuar- teles, y dieron lugar al almirante á organizar UN nuevo egército en el mediodia. Paz: de san German: en Laya: (1570). 08 calvinistas, vencidos y casi esterminados en dos batallas campales, se presentaron mas Uértes que nunca en la primavera de. 1570. asaron el Loira, invadieron la Borgoña, pe- éaron en Arnay le Duc con: :el. mariscal de 0ssé Gonnor; que mandaba un egército de 16.000 hombres, La accion quedó indecisa: Pero los hugonotes,, que marchaban: rápida= ' Mente porque mo llevaban artillería, despues de devastar la Borgoña, penetraron en la isla * Erancia hasta Montargis. Entonces se hizo % Paz-emsau German:én Laya, concediéndo- “S> ademas de la:amnistía , que pudiesen. re= Cusar: sejs jueces: en todos los- tribunales, y que conservasen por dos años «cuatro plazas * Seguridad, que fueron-la:Rochela, Montal- 405 Cognac y la Charité. “28 Causas que obligaron á la corte á Lr- mar esta haz despues de las victorias de la Mpaña anterior , no son» bien conocidas. MOS dicen que «viendo renacer en la guerra as “cabezas dela hidra, quiso adormecerla coma Paz para cortarlas todas de un solo golpe; y á la verdad Jos: sucesos que siguie- stifican esta reflexion. «Otros por el de 19 aseguran que aun no se habia pen= rminar á traicion los hugonotes; y S Sado en este 1 ” 40) que las disposiciones pacíficas del gobierno ' procedian de la falta absoluta de dinero: cau» sa sumamente verdadera entonces, y mas na» tural. - ome sl A fines de este año celebró Cárlos IX su matrimonio con Isabel 'de.-Austria,: segunda hija del emperador Maximiliano 1H: princesa dotada de: mucha prudencia y amabilidad, gue poseyó la estimacion-y el amor de su ma= rido, y le bizo:renunciar á los desórdenes. de su primera juventud: mas nunca tomó parte en lud asuntos del gobierno: .lo- que fue. una verdadera calamidad :para- Francia; porque siendo tan prudente y «virtuosa, hubiera evia tado los grandes infortunios del reinado. de Cárlos IX. :-: oriol lios Matanza de san Bartolomé: cuarta guer- ra civil (1572). Hecha la: paz', ni acudieron á la corte los principales gefes de los calvinis- tas, ni se. separaron para ir á4shabitar en sus tierras, como despues de: la: pacificacion de: Lonjumeau: sino se retiraron á la: Rochela, donde vivian seguros, cubriendo sus recelos con el pretesto de deliberar acerca de los me” dios de pagar á los alemanes auxiliares. El rey Jlevaba muy á mal que los príncipes de la sans. gre y Coligny estuviesen adonde no alcanzaba su autoridad , y podian impunemente intenta? movimientos contra la tranquilidad del reinos Dos causas concurrieron entonces á qué los caudillos de la Rochela tomasen la resolu” cion fatal de volver á Paris. La primera fu0 “a | | At los matrimonios, Po ya desde la paz £ san German en Laya, de Enrique, prínci= pe de Bearne,: con Margarita, hermana del rey, y del príncipe de Condé con María de Cleves, hermana de las duquesas de Guisa y e Nevers. A estas bodas que parecian una Dueva seguridad de la paz, no podian “escu= Sarse: e as istir los amigos y parientes de los 5 La segunda fue un proyecto que habia meditado e] almirante de Coligny contra Es- paña, y era levar los calvinistis de Francia A os Paises-hajos, para que auxiliasen 4 sus "elionarios contra los españoles, 1419 DL suis de Nassau, hermano del príncipe d "ASE que habia hecho: las campañas/ante= POreS en compañía 'de Coligny, aprobó en SA manera este plan , tan ventajoso para la q sa des familia; y pasó de la Rochelá;:don- e staba 'entonces, 4 Paris con. el ¿objeto de O8Tar que el rey lo adoptase, Cárlos le recibió ue bien, y á sus ruegos le restituyó el casti= range, solar de su familia, para: su "Mano, Parecióle bien el proyecto “de Co= me añadió, que para tomar en materia e tanta im va > ra n te. Así, C a corte dé BOVios.L, Portancia una resolucion definiti= fCesario consultar con el almiran= 9Mo arrastrado por su destino, vino á con los príncipes de Bearne y de Con- o Cuando s Cárlos le ley o: e presentó al rey é hincó la rodilla, antó cogiéndole por un brazo, y "Ya estais en mi poder, y 10 Os separa- / (42) reis de mí cuando querais.» Como. su caract era vehementísimo en cualquier direccion que tomase, fue fácil á un hombre del temple de Coligny, que le mostraba el camino del gloria, captar su voluntad. Manifestóle qui el único medio de purgar su reino de lí guerra, era soltar contra los españoles- de 10% Paises-bajos los hombres valerosos y turbw lentos que habian formado las disensiones ins testinas: díjole que la Inglaterra estaba dis* la , le aconsejó Tavannes, y no, os enojeis vo% Entonces sabreis sus secretos sin- revelar 10% vuestros.» Juana llegó á- la corte á fines: Y mayo, y falleció el g de junio, y segunse cr de veneno. El asesinato era entonces un me dio muy comun de libertarse de un enemig aborrecido; y. por tanto muy pocas person? distinguidas morian, sin que se sospechase) se dijese que su muerte habia sido violent% poros segun la triste situacion á que hablé legado la sociedad, el odio y la. vengavZ 3 N exaltados por los ee religiosos, eran as pasiones dominantes. ! El objeto del rencor de Catalina era en es- época el almirante de Coligny , euyas ideas Y Proyectos ganaban el ¡ánimo del rey, .de Sa que iba perdiendo la reina madre su Mujo. habitual. Esta,muger cuyo único ele— Mento era el:mando, viendo que:el almiran= e brion faba , y temiendo las consecuencias de sn Vencia calvinista en, la.corte., se unió de Guisas » ú-quienes siempre habia. mi- o sus competidores en el, poder, y del va con. ellos sobre los medios de apartar “lado de Cárlos á los.comunes enemigos.: aora Finer/paso-que se dió. fue, retirarse de a príncipes «de Lorena en son de Ke tentos, y como llevando.muy. á; mal la lamaba o del asesino del duque de Guisa:. así hija:cor. al. almirante. La reina habló. 4. su ole las .el acento de la ternura ,. manifestán> aq calamidades á que la dejaria espuesta Calvino hi duque de Anjou su hermanoy:si-los « "Bas dominaban. Vacilaba el rey entre ono ñ úl Zemia-la ambicion y el artificio del de la vo, q to estaba acostumbrado á respetar de. Coli Su:madre. Agradábanle los proyectos Pero e que juzgabá útiles á TT a pone adien la. leche el odio: á- los bo ra irresolucion, y: de su: ca- A $e Os que su madre conocia muy e valió Catalina para lograr su intento. 4 'La muerte de Juana de Albret retardó Tas bodas del príncipe su hijo; que desde enton- ces tomó el título de rey de Navarra. Los Gui- sas volvieron á la corte llamados por Catalina; con una gran comitiva de sus vasallos, poco antes que se celebrasen los casamientos de: los príncipes de Borbon: y cuatro dias despues de esta solemnidad , el veinte y dos de agosto» volviendo el almirante á su posada desde € Louvre, le tiraron desde una ventana eubierta con una cortina, un arcabuzazo que le hizo una grande herida en el brazo izquierdo «y le Hevó el índice de la mano derecha. El asesino se escapó. : 5: El rey, cuando supo este suceso, dió las muestras menos equivocas de: indignacion* mandó perseguir á los delincuentes; visitó 4 almirante, le consoló, le prometió castigo Y. venganza, y cuando volvió á palacio, habién- dole dicho la. reina que sospechaba al duqué de Guisa autor de aquella maldad para venga! la muerte desu padre asesinado :en el sitio de Orleans, prorumpió en nuevos furores, y jur por el nombrede Dios (que era. su juramen!ó ordinario) que no dejaria impune aquel delil0 y que iba á dar orden de prender al de Guis* Fue preciso pués para calmarlo revelarl? el misterio ,y-comisionaron para ello: 4 Alber” to de Gondi, baron: de Retz, que era muY querido de Cárlos. El de Retz le confesó qu” en la conjuracion contra el almirante no en traban solamente los Guisas, sino tambien AS Ak » A e e a 5 5 5 5 5 5 5 5 5 5 E = 45) Tema Catalina y el duque de Anjou: que el techo era ya:sin remedio, y que era preciso Wnirse á los enemigos de los calvinistas para acabar con estos ó prepararse á una guerra Civil, en la cual . el rey, colocado entre dos Acciones enfierecidas, perderia su dignidad y caso el trono y la vida. Poco despues entraron en el gabinete del rey su madre, su hermano, AVannes, y otros confidentes, los cuales WMadieron (y era así la verdad), que la exaspe= Yaicion. de los hugonotes habia llegado á su “olmo despues de la herida del almirant spues de la herida del almirante, y pe amenazaban no solo á los Guisas sino tan- len al rey y á su madre. . Cárlos pues, obligado:por las cireunstan=. “as, mudó su sistema político, y le mudó con A Violencia que lo caracterizaba: porque- no, Solo concedió á los conjurados la cabeza de lgny, sino tambien quiso que cayesen las * todos, los calvinistas, «para que ninguno. “ellos, añadió, pueda echarme en cara la Werte de su caudillo.» Resuelto ya el golpe, "0 se trató de: la egecucion. Reunieronse en L arrio donde vivia el almirante, los aloja= lentos de: la. mayor parte de los nobles de Y partido, con el pretesto de que estuviesen Atos en caso de algun ataque de parte de los Misas; pero en la realidad para degollarlos s Una vez. Los Guisas se despidieron del rey, inifestando temor de las persecuciones de s Shemigos; pero con el objeto de encubrir % movimientos y los de su comitiva con las << _rayar el alba. p | 46 | apariencias del viaje á Lorena. Introdu jerone, se en el Louvre muchas armas destinadas, se-. gun se echó la voz, á un torneo que el rey. queria hacer en celebridad de las bodas de su hermana. Tavannes dió orden al preboste de. los mercaderes de París, de armar las compa- nías urbanas, y tenerlas prontas en las casas de ayuntamiento el dia y hora señaladas, que fuevel 24 de agosto, dia de san Bartolomé, al DR al Todos estos preparativos se hicieron con el mayor secreto: pero no todos los calvinistas se. adormecieron en una funesta confianza; como el almirante, á quien .era imposible persuadir que el rey quisiese sacrificar el hombre que presentaba un proyecto útil y glorioso para la. nacion, á los palaciegos y 4 los Guisas, + que aspiraban declaradamente á apoderarse de la autoridad. Algunos hugonotes huyeron des confiados á las provincias: pero los de mas nombradia no podian abandonar á Coligny, Y perecieron con él, Conforme se iba aproximando el momen” to fatal , manifestaba Cárlos una tristeza maf profunda, y una agitación mas vehementó. y Catalina, que no le perdia de vista, temien” do que retractase las órdenes ya dadas, por ul. efecto de su irresolucion, anticipó la señal al gunas horas, y mandó tocar á rebato las cam” panas de san German el Auxerres. ¿A Pusieronse entonces en movimiento los a0 tores de aquella horrenda catástrofe. El dugu $ ; dl / de Guisa acudió 1 (4) ienti | 0 inmediataniente con los suyos ] con las tropas del rey á casa del almirante:, OS asesinos penetrán hastá su cuarto, don= %; Cierto ya de su muerte, estaba apoyado vOntra una pared. Un aleman llamado Béme do oguntó si era Coligny, y el héroe rCspON= ., CON serenidad, yo soy: y añadió : «tú eres te y debias tener mas respeto á mis canas.» Aleman le atravesó con su espada, la sacó. Pa y le dió un tajo que le partió la cara. Irse emas asesinos le acabaron allí mismo, y Res Jaron por una ventana á la calle su cadá=, hi que fue al dia siguiente ludibrio del pue- 9 enfurecido. tado pereció víctima de las mismas tempes= Civiles que él suscitó, el célebre Gas= de Coligny, almirante de Francia, varon ce de grandes cualidades, y cuyos defectos CS mas bien propios de su siglo, y del Yon. El sombrio de su secta, que de su co- y YEN furor de levantar altar contra altar é 09 Contra trono, abrió el abismo en que a Francia perecieron. aquel] imposible describir Jos horrores de “po is 1 de venganzas. Baste decir que dd £s de concluida la matanza que duró tres á Pr muchas damas de la: corte fueron como Ca á visitar los sitios en que habia ca- rl se divirtieron en hacer. sobre. ellos , “IObes inmundas. Este rasgo.en un se- 10 y pudoroso por naturaleza, carac- Os furores fanáticos. de aquel. siglo, Penig Pisa (48) mas bien que las descripciones circunstancia” das á que se niega la pluma del historiador: Perecieron en esta horrenda proscripcion Te- ligny , yerno del almirante, Lavardin , Laro* chefoucauld, Pardillan y otros muchos, cé- lebres en el partido de los calvinistas por su valor y pericia militar: siendo muy de notar, que entre tantos hombres intrépidos, solo dos, llamados Guerchy y Taverny, tomaron las ar- mas para defenderse, y vendieron caras su5. vidas. Tan inesperado fue el ataque, que los demas murieron iudefensos. El feroz Tavan” nes gritaba á los suyos: matad, matad: tal. buena es la sangría en agosto como en may0. Nada respetaron: los sicarios; pues persiguier ron á un calvinista hasta el aposento mism0 de Margarita de Valois, hermana del rey; Y solo se salvó el infeliz que ya venia herido, abrazándose con esta princesa. , Su marido y el príncipe de Condé, á quie” nes se habia esceptuado de la proscripcion, % presentaron al rey, que les mandó abjurar el calvinismo, dándoles tres dias de término pa” ra que resolviesen: y como pidieron, conclu!” do este término, que se les prorogase par? instruirse en los principios de la religion, % rey les dijó: Misa, muerte 6 Bastilla. De est? modo los obligó á reconciliarse con la Iglesid”” Despues continuaron en la corte mucho Held] | po, siempre observados, y mas bien en calidaé. de prisioneros que de príncipes de Ja sang!” Como era necesario dar un pretesto á an 7 Ñ e AAA ALO e AAA A O RA A tas iniquidades , se calummnió al almirante y á Sus secuaces y, estendiendo la voz de que trata= an de asesinar toda la familia real, y darla Corona al príncipe de Condé. «La: corte: envió Ordenes á las provincias para «que Inutasen el <semplo de la capital, y se cumplieron con masiada exactitud en Meaux, Angers, Bour=. 8%s , Orleans, Leon, Tolosa, Ruan, y muchas Villas y aldeas menores: pero debe decirse em 9nor de la humanidad que muchos goberna» tes de provincias y ciudades rehusaron ege- Mitar aquellas órdenes sanguinarias , como el Conde de Tendy en Provenza: Gorde, en el Clíinado: Chabot Charni, en Borgoña ; Saint Stan, en Auvernia: Mandelot, en Leon: la *Miche, en Macon: T annegui-le-Veneur, Ma= '800n y Villeneuve , en otros lugares. Juan éMhuyer, dominicano, y obispo de Lisieux, Consiguió del magistrado que habia recibido as órdenes para la matanza, que dilatara su “mplimiento, y así salvó los hugonotes de SU diócesis. El vizconde «de Orthez, coman—= Ante de Bayona, escribió al rey que «entre Sus valientes soldados no habia encontrado Mogun verdugo.» Asa : ., Yambien es digna de memoria la genero= sidad de Vezins, caballero del Quercy, resi- “teen Paris: el cual, apenas comenzó la Matanza > buscó á un calvinista de la misma | Provincia, llamado Regnier, que era su ene- Pd personal, le mandó aL le condujo ASta $u casa de.campo y y le dijo: «ya estals TOMO xxur, : den fueron calvinistas : muchos católicos mu- “contaron á la reina cuán grande habia sido (30) | en salvo. Cuando querais, podemos concluir nuestra querella por las armas, » Y como Reg- nier le manifestase su agradecimiento, le dijo: «yo os he traido aquí para que podais elegir: libremente entre ser miamigo ó mi enemigo.» Ni todos los que perecieron en este desór= rieron á manos de sus enemigos particulares, de sus deudores ó de sus rivales en amoríos» Varían mucho los autores acerca del número de las víctimas. Los historiadores mas anti- guos lo hacen subir á 40.000 personas. Lim= gard, autor de una historia de Inglaterra pu- blicada en nuestros dias, prueba con docu- mentos auténticos, que no llegó á 10.000. Es- ta saagre, tan pérfida y cruelmente vertida, cayó toda sobre Cárlos IX, que desde aquella calástrofe, acosado de espectros espantosos y oprimido de una tristeza sombría, arrastró su miserable vida el corto tiempo que le restó de tan deplorable reinado. Pero ni en Catalina, ni en los Guisas, ni en los demas actores:se vie* ron señales de arrepentimiento; y cuando le el número de muertos , respondió : yo no ten” go sobre mi conciencia mas que d seis. : Los calvinistas que escaparon de la. mar tabza, fugitivos y amedrentados luego que vieron cesar los asesinatos y que el rey no te”. nia egército , se refugiaron á la Rochela, $€ hicieron fuertes en ella, y comenzaron la cuarta guerra civil, que se redujo casi toda al é (51) | sitio de esta plaza. Tan quebrantadas habian quedado las fuerzas de los calvinistas por ha= er perecido en la matanza casi todos los howm-= res de capacidad para el mando de un egército. Sitio de la Rochela: paz de la Rochela 1573). Cárlos IX nombró lugarteniente del remo á su hermano el duque de Anjou, el cual al frente de un egército numeroso vino á Poner sitio á esta plaza, al mismo tiempo que 2-Noue entraba eu ella enviado por el rey Para incitar los rocheleses á la. sumision. Este célebre caudillo de los calvinistas mo se halla- a en Paris la noche de san Bartolomé, por= ue el almirante le habia enviado á las fron= teras de Flandes con algunas tropas para que “oMenzase la guerra: proyectada contra los es- Peñoles, Vencido en varios reencuentros , sa- edor de la muerte de sus amigos, se refugió en Picardía, La corte, que conocia su probi- ad, le mandó llamar, le recibió con los bra= 20S abiertos y le envió á la Rochela. Pero los efensores de esta plaza le dijeron que «ó se £Mmbarcase para Inglaterra , ó viviese en la Ro- Chela como simple particular , ó que tomase el Maudo de la plaza.» La-Noue lo aceptó con Permiso del rey: y al mismo tiempo que acon- Sejaba á los calvinistas que se sometiesen á Lárlos, los defendia con su valor y prudencia Contra los asaltos del enemigo: hasta que al Mn se le mandó por la corte: salir de la plaza, Y obedeció. Enrique de Anjou tenia el defecto de des- (52) | cuidar en alto grado todo aquello que no le gustaba , AUNQUe fuese muy iraportante » y de atender solamente á las cosas que le agrada- ban. Entónces no pensaba sino en la coroná de Polonia, para la cual efectivamente fué. elegido, y aunque su gloria y la del trono de Francia pendia del buen éxito del sitio de la Rochela, lo siguió tau indolentemente y con tan poca atencion, que no se dió asalto nin- guno sin que los enemigos lo supiesen con anticipacion y estuviesen preparados para re- “chazarlo. Al fin, hallándose el rey sin dinero, y los rocheleses disminuidos en número, se his zo la cuarta paz, concediendo á los calvinistas la libertad de conciencia y tres plazas de se- guridad , que fueron la Rochela, Nimes Y Mompeller. Sanserre, que quiso defenderse so- la contra todas las fueras del rey, fue toma” da por capitulación y desmantelada, Enrique de Anjou partió á Polonia á to- mar posesion de su nuevo reino, cuando ya Cárlos estaba acometido de la enfermedad de que murió. Este monarca culpable é infeliz se vió en sus últimos momentos afligido por: uba conspiracion tramada en su misma fami lia. Su hermano el duque de Alenzon, cuarto. y último hijo de Envique 1 y de Catalina de. Médicis, queria obligar al rey á que le diese la lugartenencia del reino, que habia obteni” do su hermano el duque de Anjou, Para con seguirlo, se unió con los Montmorencis, con el rey de Navarra, cón el príncipe de Condés 53 Y con todos aquellos e llevado muy á mal la matanza de san Bartolomé y el cré- llo que los Guisas tenian en la corte. A esta Cábala se dió el nombre de partido de los escontentos. El plan era hacer venir.de fuera una es colta, que condujese á los príncipes á una Provincia donde los calvinistas fuesen nume-= "oros y tuviesen plazas de seguridad, y desde allí hacer proposiciones al gobierno: plan que ' Prueba la inesperiencia y ,aturdimiento, de E £zon ; porque ¿cúal seria su influencia. en A y en un egército calvinista , teniendo Su lado al rey de Navarra, gefe reconocido “de toda la secta? a escolta apareció en las cercanías de Pa- 9 dias antes de la época en que se espera» > el martes del carnaval : por lo cual se dió pira desatinada empresa el nombre de cons= E OR del martes de carnestolendas. El du- Den eS no se resolvia á salir hasta ser te si A e Mantes, donde pensaba hacerse fuer- , cd seguian las tropas que habia en Paris. presa de Mantes no se logró. de Seto Catalina, asustada con la pre=w P ME, BAS soldados desconocidos que aa SS an en diferentes puntos sin fijarse IS hizo indagaciones, y supo que se La-Mo e sacar á los príncipes de Paris, por Aletas uno de los conjurados y favorito de tomando porque viendo el mal giro que iba el negocio, hizo del ladron fiel para Tis 1 a (54) nerse en salvo. Catalina, temiendo que har ba mas peligro del que decia La-Mole , man” dó salir la corte de san German en Laya dob* de estaba, y transferirse á Paris á las dos dela noche. El rey enfermo y fugitivo á hora tal indebida, esclamaba en la litera, donde Je conducian: ¡si á lo menos hubiesen esperadd dá que yo muriese! : _La reina, puesta en salvo en Paris, man” - dó prender á La-Mole y al conde de Coconx* nas, su amigo, y retirarse á sus aposentos 4 rey de Navarra y al duque de Alenzon co guardias de vista. Alenzou lo confesó todo: La-Mole y Cóconnas subieron al cadahalso, de ciendo á los cortesanos, testigos de su suplició «ya veis que perecen los pequeños y que se e capan los grandes, que son los verdaderos auf tores de la culpa:» único documento moral que puede sacarse de tan ridícula empres% cuyo resultado fue solamente haberse escap4* do á Alemania el príncipe de Condé, entre los que fueron á acometer la plaza de Mantes. Y mariscal de Montmorenci fue encerrado en Y Bastilla, en rehenes de la conducta de su her mano Danville, gobernádor de Languedoc +) que tambien era de la cábala de los descol” tentos, ¡- Y Catalina , puesta al frente del gobierno, 1 - causa de la enfermedad de su hijo, envió 1% pas á Normandía, que derrotaron y cogiero! de y 4 Montgomeri: este caudillo had a guérra eh aquella provincia” auxiliado] (55) algunos particulares ingleses. Otro cuerpo de tropas marchó al mediodía á observar á Dan-— Ville, y otro al occidente para estrechar á los “alvinistas que infestaban el Saintonge. Con Estos movimientos se preparaba el suceso, que Miraba como próximo , de la muerte del rey. Cárlos TX murió á los 25 años de edad y 14 del reinado mas calamitoso que ha tenido la Francia, Su gorta edad es la única disculpa Que puede hallar ante el tribunal de la histo- Ma el hombre, que quizá contra su opinion Propia, ordenó la matanza de san Bartolomé, POr complacer la ambicion de mando y de po= £r que devoraba á su madre y á los Guisas. ra mas violento que enérgico; y su religion “e teducia á fanatismo. De su esposa Isabel de "Stria tuvo una hija que murió poco despues. “tos cultivaba la poesía, y favoreció á los leratos, Amyot, el célebre traductor de Plu- larco, Dorat, Baif y Ronsard fueron protegi- %5 por él y honrados con su amistad. .. (56) CAPITULO VIL Enrique LeNcero, Enrique IL, rey de Francia, Pd guerra civil, Combate de Langres : Pregia, Quinta. paz; liga; primeros estados de Blois. Ses= +a guerra edicto y paz de Poitiers. Séptim. | ma guerra, llamada de los enamorados. E Paz de Fleic. El duque de Anjou proclas' mado duque de Brabante. Batalla naval de la Tercera, Muente del duque de Anjou. .Octaya guerra civil: pas de Nemours; no-. vena guerra y llamada de los tres Enriques. Batalla de Contras; invasion y esterminio. de los. alemanes. Barricadas de, Paris; edicto de union: estados de Blois: asesinan. to de los Guisas, ¡eS 11, rey de Francia (1874) La situacion del reino era peligrosisima al ad- venimiento de Enrique HI al trono, Los partidos. religiosos estaban mas exasperados que nun”. ca despues de la matanza de sau Bartolomé Catalina, duranté la ausencia del nuevo rey, apenas podia contener d los Guisas que estar. ban al frente de los católicos, y á los protes-. tantes incitados desde Alemania por el prineito y Pe de Condé. quelabanía tambien los amaños Su los malcontentos, que reconócian por gefe al duque de Alenzon su hijo menor y á los Mont- - Morencis:; los cuales no querian que triunfase s calvinismo, pero Hevaban muy á mal- el ESCesivo poder de los Guisas. * ' ¿m , Sporábase la venida del rey, que salió de Polonia como fugitivo antes de que en aquel veo se supiese la muerte de Cárlos IX, para qUe pusiese remedio á tantos males ; pero su e Sada solo sirvió de añadir leña al incendio. “Y indolencia, su amor á las placeres-mas im- Mundos, que en su cabeza insensata se combi= Maba mty bien:con el fanatismo religioso y. con las prácticas de devoción mas comuves ne vulgo, y en fin, su ciega adhesion á sus “VOTitos, infames en la histeria con el, nom= Ye demiñones del rey, envilecieron. tanto: el “étro de san Luis, que estuvo casi sumergido ¿% el abismo de las facciones, Enrique. ya se "sentaba como hombre de mundo y de pla- Rd ya como penitente de una cofradia con W rosario de calaveras en la mano. En breve bo *espreciado de todos les partidos, y cada A procuró aumentar sus fuerzas para ven= há dos demas. Al mismo tiempo era estre= fo da como debia esperarse, la corrupcion y "ocidad de las costumbres. La. venganza, Ja ad ouestidad , y la creencia en: los astrólogos y “Ios forman el cuadro moral é intelectual Ki aquella época desventurada, , A talina, antes de que llegase su hijo , ha- (58) bia mandado decapitar 4 Montgomeri, hecho prisionero en Normandía. Este habia sido ,AUN- que inocentemente, causa de la muerte de Enri- quell; y en vez de haberse ocultado, se espuso á las iras de la reina y dela corte, siendo uno de los caudillos mas ardientes de los cal vinistas» Nadie lloró su muerte ni se quejó de. su su- plicio. Quinta guerra civil, Poco despues de ha- ber- entrado en Francia Enrique UI, conoció Danville, gobernador del Languedoc, lo po- co que podia fiar de él; y, asi firmó la confe- deracion de Milbaud, villa del Rovergue, entablada poco antes entre los calvinistas y los descontentos, y la guerra comenzó por el sitio de algunas plazas y el saqueo de los campos. Al principio de ella falleció el Carde- nal de Lorena, hombre de gran capacidad, pero funesto á su pais, por haber unido á la defensa de los intereses religiosos la ambicion desmensurada de engrandecer su casa. SiN embargo, á la hora de la muerte declaró que nada habia aconsejado mi hecho, sin creerlo útil al rey y á la patria. Hasta tal punto per? virtieron las pasiones políticas sus ideas mo” rales. | Combate de Langres: tregua (1575). 4 los males de la guerra civil'se añadian las di” sensiones domésticas del palacio, originadas de la insolencia de los favoritos del rey, y d carácier ambicioso y turbulento del duque de Alenzon, que siempre mantenia correspon” EDESA TARADO, SIESTA TO E -IERO TE : (59) : dencia secreta con los malcontentos. Descu= Jrióse una conspiracion, cuyo objeto era ase- Sinar á Enrique y poner en el trono á su her- Mano; y el de Alenzon tuvo mucha dificultad €n persuadir á la corte, que aunque no 1gno- raba aquella trama, no habia tomado parte en ella, ni conocia el iu de los conjurados. Pe- YO viéndose sobrevigilado perpétuamente , se £scapó á Dreux, donde le esperaba una escol- Lay y se reunió con los descontentos y los cal» Vinistas, E Los alemanes que eran el recurso ordina- Mo de los hugonotes , se pusieron en marcha Para entrar en Francia; y un cuerpo de este “Sército penetró en Champaña á las órdenes horé, hermano de los Montmorencis. Sa- lóle al encuentro Enrique, duque de Guisa, Sobernador de aquella provincia, le encontró Junto á Langres y le venció. En este combate recibió el de Guísa una cuchillada en la cara, Por la cual adquirió el sobrenombre de Cari- cortado, Pero ápesar de su victoria, como no recibió socorros del rey, que envidioso de su Mérito, le aborrecia , Thoré pasó el Loira con SUS tropas y se reunió al duque de Alenzon. - Enrique, no teniendo ni la actividad sufi- ente para ponerse al frente de sus tropas, ni Werzas capaces de resistir: á los confederados, acudió 4:su madre, que nunea dejaba de te= Wer negociaciones y conferencias entabladas E os enemigos; pero en esta ocacion lo "que pudo lograr fue una tregua de siele e liólo (60) meses, ignominiosa para la autoridad real. Por ella se obligó Enrique á dar una suma. considerable, tanto para pagar el egército de los alemanes, como para impedir que conti-. nuase penetrando en Francia: á4 dar á los re- ligionarios y descontentos seis plazas de segu- ridad, que eran Angulema', Niort, la Chari- té, Bourges, Saumur y Mezieres, á pagar las guarniciones que pusiese en ellas el duque de Alenzon y el príncipe de Condé, y á dará Alenzon una guardia de suizos, arcabuceros y gendarmas. Esta tregua no impidió la guerra de par- tidas que se hacia en casi todas las partes del. reino. Los gobernadores de Bourges y de An- gulema no quisieron entregar estas plazas á los calvinistas, y se les dió en trueque las de Cognac y de san Juan de Angely. La de Me- zieres, que se habia prometido imprudente-. mente á los alemanes, ni se entregó, ni la corte dió órden alguna para que se entregase: Quinta paz: liga: primeros estados de. Blois (1576). En el mes de febrero de este año Juan Casimiro, hijo del elector palatino, y el príncipe de Condé penetraron en Francia al frente del egército aleman , atravesaron la Borgoña , pasaron el Loira y el Allier, y el »imer dia de marzo se reunieron en el Bor= bots con el duque de Alenzon , que fue de- clarado generalísimo. El número de estas tro- pas ascendia á 30.000 hombres. El duque de.Mayenne, hermano del de Guisa, siguió de. 3 61) ' el egército aleman, o la retaguardia, Pero: «sin: embeñar una accion decisiva, ya Porque no: tenia fuerzas para ello, ya por no “ber recibido órdenes terminantes de la cor- "8, que se hallaba entonces agitada por la eva- Sión de] rey de Navarra. d trique de Borbon, detenido en palacio “Spues de la matanza de san Bartolome, ha= 'Y empleado durante este intervalo la activi= desu alma en intrigas amorosas. Mada= a de Sauve; una de las damas de Catalina, te : Cla ocioso y mal visto en la corte, en un em Con 1 Abro Us guardias, acostumbrándolos á verle ale , lojarse con pretesto de la caza, y huyó de Ars, caminando en el primer dia veinte le- SUas, No Teo A ; AA q hocer su supremacia; y asi se retiró á e : , Se el suceso de san Bartolomé, y con su afa» ad, aplicacion:altra bajo, desinteres é intre- Pidez llas 3 ¿Do Q . 7 , . - e comenzó la vida pública de Enrique el Ade, teni Ste nuevo enemigo, añadido á los que ya % corte, la obligó á pensar en la paz, | (64) | cer de él otra cosa que su temor. Con respecto á la liga católica, cuya existencia no podia desconocer y que no se atrevia á combatir de frente, tomó el partido de declararse gele de ella. 5 ; ho Antes de mover guerra á los calvinistas, propuso que se enviasen diputados á sus cau” dillos para convidarlos á la paz y á volver al gremio de la iglesia y á la sumision á la auto ridad real. Condé respondió que él estaba par cífico y que solo exigia que se le cumpliesel las promesas que le habian hecho, El rey de Navarra, cuyos sentimientos eran mas gene” rosos, respondió, conmovido con la pinturd que le hacia el arzobispo de Viena”, enviado del rey, de los males de la guerra, qu «él deseaba instruirse á-fondo en la cuestiol religiosa que dividia los ánimos: que cuando lo estuviese, se decidiria definitivamenté pero que entretanto ni su honor ni su: cob? ciencia le permitian dejar oprimir 4 los de % misma religion.» La primer parte de esta res” yuesta desagradó mucho á los calvinistas ce” bles: pero Enrique no borró ni una palabré de ella; y,era tan amado de los-suyos, 4 aquellas espresiones no disminuyeron en N da la confianza que tenian de su probidad: A Los estados de Blois querian que se dec a rase inmediatamente la guerra á los: hereg* pero Enrique UL contuvo su humor belic 4 pidiéndoles dinero para hacerla. A esta pal bra se estremecieron todos los diputados, Y” asamblea se cerró sin haber tomado resolu- ción definitiva, El rey consultó su consejo, y $e decidió que se hicióse la guerra á Jos pro— testantes, pero siguiendo al mismo ¡tiempo Degociaciones de paz. El duque de Mayennes tente de un cuerpo de” tropas se apoderó vas plazas cercanas á la Rochela , y estre- A á los calvinistas en el mediodía, mientras "que de Anjou tomgó á la Charité y ú ls * ¿te > Pasando á cuchillo los habitantes de esc la última ciudad que fue tomada por asalto. . “amville, sus hermanos los Montmoren= hee: Y os demas descontentos hicieron su paz "la corte. fastidiados de la intolerancia y a Batismo de los calvinistas: y asi el príncipe ne ondé y el rey de Navarra se vieron obli- edior d hacer la paz. Fruto de ella fue el di o de Poitiers, que Enrique HI miraba ay título á la gloria, y le llamaba habi- Yalmento mi edicto, beta de se concedió á los calvinistas una li nes € conciencia menos sujeta a restriccio- dla ms en los anteriores, Podian tener un da .P!o en la capital de cada bailiage y de ca e liecion real, escepto en Paris, en diez del de se la redonda y en dos de la residencia empleo, Restituyóseles el derecho de obtener Parla y dignidades, y el de tener en cada e llo Jueces nombrados espresamente Buridad. po se les dieron nueve plazas de se- Te * Ln la artículos secretos prometió el > que los religiosos y religiosas que hubie- TOMO xxx, E - dejar impune este atentado, por no esponer% Jos estados del rey de Navarra, tenia nna her” de algunos testigos y de un escribano, le co? (66) sen abjurado sus votos y contraido matrimo- nios, no serian molestados: pero añadiendo que no iendrian parte en las herencias direc- tas ni colaterales, nisus hijos derecho á mas que á los muebles de los padres ó á los bienes raices adquiridos por estos mismos. El rey de Navarra accedió á este tratado por medio de otro celebrado al mismo tiempo en Bergerac. La necesidad de esta paz era evidente por. muchas razones. 1.2 Las locas profusiones del rey habian agotado el erario de modo que fuf necesario dar en prendas las joyas de la coro” na á Juan Casimiro por las sumas que se le de- bian desde la guerra anterior. 2.2 La insubot* dinacion era estrema , y se cometian los delt- tos mas atroces con la esperanza de la impun' dad, desertando de un partido á otro. El si” guiente egemplo prueba esta verdad y el estar do de las costumbres de aquel siglo. Baleins comandante del castillo de Lectours , sito en mava que se dejó seducir por un oficial del: guarnicion. Este amante infiel se casó con o! señora y se retiró á vivirá la ciudad. Baleins incitado por su hermana á la venganza, con? vidó á comer al oficial, le cargó de cadena% y fue su juez y su verdugo: pues habiéndo” le interrogado en presencia de su hermant sió á puñaladas. El rey de Navarra hubo de á que Baleins entregase la plaza de Lectours* lote: (67) | tólicos. 3.2 Tratabase entonces en la'cor= te de auxiliar al duque de Anjou, á quien los ; vel gas rebelados contra España y estrechados POr el célebre Alejandro Farnesio, príncipe de Aro y el primer general de su siglo, habian 0 0 por príncipe, 48 Era necesario re= o ambicion de Guisa, que puesto al toridad e la liga católica , amenazaba á la au- des he real. 9.2 Esta autoridad estaba envile= asta el último grado por los desórdenes: blo ""ique III. Este monarca incomprehensi= reli dejaba de asistir á las solemnidades pS pa pero las procesiones que dirigia, si Aodaderas farsas, y no por eso renuncia=: En 8 ra clase de espectáculos menos Inocentes, ridá > diversiones del carnaval se presentó va- io» “es en trage de muger. Dió en otra oca- Un banquete que sirvieron las:damas' de tien, estidas de hombre; y cast al mismo Po hubo un convite en los aposentos de , en el cual sirvieron las mismas da= A Casi desnudas y con los cabellos sueltos. dee haya habido exageracion en los cua uo nos han dejado los historiadores de abre a Dos no puede dudarse que las 'cOs= opres dela corte eran corrompidísimas. Que ia hacia al rey mas despreciable vor avoritos, Estos, orgullosos con el fa- Sr EDS atrevian á insultar á los Pesultalo S principales de la corte, le lo que al o "intrigas, desafios y el odio públi- Y » señaladamente de: las mugeres, mas En 7 indigno, como dice Sul o) ly, de la gravedad de la historia. La corte del rey de Navarra, que residia unas veces en Nerac y otras en Pau, era el esta época célebre por las galanterías, de las cuales daban el egemplo Enrique de Borbon Y su muger. Habian cesado enteramente las dis- putas en anateria de religion, y solo se trata- a de torneos, motes, bailes y divisas. Eurir que JIL, que nunca habia querido bien á su hermana Margarita, porque esta se inclinaba al duque de Anjou mas que á él, trató de in- troducir la discordia en aquelia corte, pacífica, IIA e ANTE y escribió á su cuñado el rey de Navarra gue. su muger Margarita tenia trato criminal y est. candaloso con el vizconde de Turena. El rey de Navarra dió noticia de esta cariá á Margarita y al vizconde. Uno y otro le hi- cieron protestaciones de su mocencia, y. 10 persuadieron que Enrique 111 queria separarle con aquella delacion, y con las que se segui” rian á ella si se le daba crédito, delos mejore% servidores que tenia. «Y ¿quién sabe, añadie” ron, si. el objeto de esta acusacion es rete? ner con tan especioso pretesto la plaza de Ca” hors y las demas que os ha prometido?» Mar” garita añadió á estas razones un medio mé fuerte todavia sobre el corazon de su marido y permitió á sus damas que fuesen menos .e5* quivas á los galanteos del rey. Al mismo tien” po se recibierou cartas del duque de Anjot que nunca habia: dejado su correspondenci 1) Secreta-con Margarita, en las que exhortaba al avarra á tomar las armas, asegurándole- a paz ventajosa. Su objeto era encender la: Serra en Francia para' intervenir como me- Jador, y obligar á su hermano, por el servi- CO Importante de proporcionarle la paz, á que € diese auxilios para la empresa de los Paises=" 0J0s. El de Navarra envió los pedazos de las Monedas de oro, y casi en un mismo: dia se - *Mcendió la guerra en varias partes del reino Con el pretesto de no haber cumplido la corte el tratado de Nerac. Toda la juventud que ASIStia en el palácio del rey de Navarra, se "eparó á los combates con sumo ardor, esti=- Wados por las exhortaciones de las damas, ds cuales era cordialmente aborrecido Mique TIT: por lo cual se dió á esta campaña nombre de guerra de los enamorados. LU rey de Navarra acometió á Cahors, y Data conquistar esta plaza peleó cinco dias y "CO hoches casi. sin descansar Un momen- % Cuando:se concluyóvel: combate , no le «Quedaba entero un solo pedazo de su vestido. > Príncipe de Condé abandonó su gobierno * Picardia , y atravesando los Paises- bajos, la £Mania y la Saboya, Hegó á Languedoc y Puso al frente de los calvinistas. aa de Fleizx (1581). Enrique Ml, aunque lO tres egéreitos contra los enemigos, deseas di la paz: y el duquede Anjou prometió ser me- tador de ella, sise leconeedian los socorros ne= “Sarios para entrar en Flandes. Elrey consintió de Se > Pe en ello; y el de imc áFleix, castillo de Perigord. donde concurrieron los plenipoten= ciarios del rey de Navarra, y no tardó en con- cluirse. la paz bajo las bases del tratado. de Nerac: pero,añadiendo algunos artículos poco importantes á favor de los reformados, porque no creyesen que se deponian las armas sio mo-. tivo. Al rey de Navarra se le dió el dote de su muger, retenido hasta entonces, Y El duque de Anjou volvió á Paris por di- ciembre para hacer los preparativos de una nueva espedicion á Flandes. El momento era. favorable. Las principales fuerzas de España estaban empleadas, álas órdenes del duque de Alba, en conquistar el Portugal, á cuya corona habia varios pretendientes despues de la muerte: trágica del rey don Sebastian en su espedicion á Africa, y del fallecimiento de su tio y suce- sor el cardenal don Enrique. Los flamencos, fatigados de su larga anarquía, deseaban te- ner un príncipe, y ninguno les era: mas útil que el duque de Anjou, que podia contar con el socorro de los calvivistas, mientras hubiese paz en Francia, y con todas las fuerzas de In* glaterra, si Megaba á verificarse su matrino- nio con Isabel. Estas circunstancias ventajosas Je permitieron reunir un egército de 10.000: infantes y de 4.000 caballos, con el cual obligó al príncipe de Parma á levantar el. sitio que: tenia puesto á Cambrai y se apoderó de Ca” tean—Cambresis y de la Esclusa. ide Entretanto se divertia Enrique en hacef 3 : SUntuosas fiestas para les de sus nuevos AVoritos- Joyeuse, Epernon y Saint-Luc. La Ventura de este último merece tener un Ju= Sar en la historia , porque prueba el carácter vicioso yal mismo tiempo crédulo del rey. ana de Cossé, esposa de Saint-Luc, no po= ¿sufrir ver el honor de su marido espuesto as infames sospechas con que la voz públi- eshonraba á todos los amigos y comensales “ul Enrique II, Saint-Luc, movido por: las Donestaciones de su esposa, se valió del: me- | O siguiente para inspirar al monarea el arre- Pentimiento de sus desórdenes, y obligarleá %Tinar su conducta. y sayo MA noche que estaba de guardia en un Sabinete cercano á la alcoba de Enrique, pu= E “ultamente una cerbatana á la cabecera . cama del rey ; y hallándose este en su Dime Sueño, le anunció , como en nombre Sl cielo, las mayores calamidades y los cas= -.805 Mas terribles, si mo mudaba de conduc= : , “Rrique despertó y puso atento oido : pero 0 cesó la yoz , creyó que aquello habia si= Ea sueño, y se volvió á dormir. Saim=Lue “PiLiÓ las mismas amenazas. El rey, convenci- tado toncos de que no dormia, pasó muy agi- “resto de la noche, se levantó inquieto Sa y los cortesanos observaron su pe= Da sa re Sin poder adivinar la causa. Si Viér]o a ifestó la misma duda: y como pe ád a á preguntar á Enrique el orígen. de “gusto, se acercó á él y le dijo, que aque- lla noche se le habia aparecido un ángel € sueños y le habia hecho terribles amenazó si no enmendaba su vida y contribuia á quel monarca enmendase la suya. Enrique consol%* do por esta confidencia, le contó lo que él ha bia oido , le encargó el. secreto, prometió re” formar sus costumbres y empezó á cumpli esta promesa. $ «Los favoritos, adurirados de esta mudar: za, empezaron á indagar su causa. Villeguiel ministro de las diversiones del rey, se aplicó á averiguarla mas que nadie por lo mucho quí había de disminuir su influjo si Enrique * convertía. Al fin, logró que el imprudeni Saint-Lnc le descubriese el secreto. Inmediat?” mente fue á contarlo al rey, que indignad de la superchería, se hubiera vengado cruel” mente, á no haber sido el impostor avisado á tiempo de lo que pasaba por el duque 10 Guisa, cuya política se limitaba entonces' ganar amigos , aprovechándose de los yerró “de Enrique HI, y ofreciendo su proteccion? todos los descontentos de la corte, AN El duque de Anjou proclamado duqU del Brabante: batalla naval de la Tercork (1582). El partido de la liga se aumente lariamente por las criaturas que ganaba / duque de Guisa. El clero indignado de q" no se publicase eu: Francia el concilio de Trento, y obligado á pagar frecuentes sub” dios, se enagenó del rey y se unió al du” de Guisa, de quien solo esperaba el sosteW” 5 a Miento de la antigua RE El duque consi- Suló de esta manera entrar en comunicacion Con las cortes de Roma y de España, protec toras del catolicismo. Felipe Il tenia ademas eres directo en promover turbulencias en Fancia, para impedir que esta potencia:socor- Miese al duque de Anjou, proclamado duque Ce Brabante y conde de Flandes por los bel= Sas rebelados, y á cuyas banderas corrian á “Mstarse los calvinistas de Fraucia , muchos de CIdania, y aun algunos católicos, poco afec= los 4 la dominacion española. . Deseubrióse en este tiempo la conspiracion alcede. Este era un caballero gascon, que "Seguido por deudas y despues condenado á "ON "te por monedero falso, escapó del su= Pci Por la proteccion del duque de Guisa. E de Anjou, por sospechas que tuvo de él, ndo prenderle en Flandes, adonde habia he- dy Ut viaje que inspiró recelos. Tomósele de= > : Wacion, y confesó el plan de una vasta conspi- o dirigida á encender en Fra necia la ao ser Strangera para que el de Anjou no pu die “€ Socorridoen Bélgica. Acusó comocóm plices Ssta conjuracion al rey de España,al duque iBoya y á la corte de Roma, cuyas tro= bas de lan penetrar en Francia por los Alpes pos Pirineos, para unirse con los de la liga. ““Suntado del objeto de su viaje á Flandes, Shondió que su ¿intencion era levantar un "Siiiento, ofrecer sus servicios al duque de "ou, Sanar su confianza, y lograr el mando : (76) : de alguna plaza fronteriza, como Dunker=. que, para entregarla al duque de Guisa. Este, añadió, obligaria al rey á nombrarle general de sus egércitos; y puesto ya al frente de las tropas, impediria que el de Anjou volviese a Francia, y le haria perecer en Flandes opri- mido por los españoles, Esta fue la declara- cion de Salcede, escrita y firmada de su mis-. mo puño. El duque de Anjou dió al rey noticia de ella: pero Enrique, dirigido siempre por su pauta tortuosa, y por otra parte enemigo de os negocios, creyó al principio que aquello era una astucia de su hermano para conse” guirsocorros mas abundantes con el pretes- to del peligro que ambos corrian. Para n0 turbar su tranquilidad ni sus placeres, estaba determinado á no creer nada ni hacer inda- gacionés: pero su hermano le envió el reo: Enrique lo examinó ,. y Salcede negó cuanto habia escrito, y confesado ademas en presen” cia de los agentes del rey en Flandes. Puesto á cuestion. de tormento, confesó de nuevo. pero despues se volvió á retractar, y persis” tió en su retractacion hasta que murió en el su” plicio. El rey lo olvidó todo, y no hizo la me” nor diligencia contra los cómplices designa” dos por Salcede. ? '- Felipe II inquietó por medio de estó tramas la tranquilidad de la corte de Francit no hizo mas que usar del derecho de represa” lias: porque la reina madre, su aliada duran” y TT A A A a O a de el reinado de Cárlos IX, le hacia una guer- A bastante descubierta, no solo apoyando las : siones del duque de Anjou en Flandes, Ss qe bien oponiéndose á la dominacion del [peña en Portugal, Catalina al prin= EN A egó derechos imaginarios á aquel rei= o Antonio, prior de Ocrato, hijo na= últi e Luis de Beja, y sobrino carnal del obli 9 rey el cardenal ; Enrique, El. prior, Igado á huir, se refugió en Francia, donde y € auxilió con una escuadra de 60 bajeles: Un Cuerpo de 6000 hombres. Pasó con estas Ea á las Azores, donde atacada su escua- fun Dor el célebre marques de Santa Cruz, : 0 mpletamente derrotada, cayendo pri= lio en poder del vencedor Felipe Strozzi, cho Ante de la armada francesa, y otros mu-= os Oficiales y soldados. El marques los man< ] Ahorcar á todos como á piratas que hacian ta al rey de España en favor:de los re= Siro; sin consentimiento de su soberano. oli A atravesado con una alabarda, daver fue arrojado al mar. pura tanta el rey vivia en medio de sus dada E como sino: los tuviese, Ó como si viese que temer de ellos. Cada: dia les e fuerzas con sus imprudencia. : dt Y as procesiones á las cuales obligaba es en me 05 Ministros, príncipes y cardena> Slnén AbuO de penitentes, hacia [recuentes 198 4 la iglesia: de nuestra Señora de espues se limitó á favorecer las preten= . : AS Chartres y á otros santuarios para tener hijos, y tenia diasde retiro espiritual en los conven- tos, donde solia reunir á los religiosos, y les predicaba sermones en pleno capítulo, Hacia ' todas estas cosas, no solo por la pompa y os- tentacion que siempre le gustó mucho, sinó: tambien para mostrar al pueblo que era buen católico. Pero los facciosos de la ligale quitaron el fruto de sus procesiones: porque los predi- cadores adictos al de Guisa hacian invectivas contra él, ó se burlaban de su devocion con sarcasmos indignos del púlpito, sin que el rey. casligase estas insolencias sino con reprehen”. siones, y cuando mas, con penas poco capa” ces de contener el entusiasmo, que favorecido por los Guisas,. se estendia por todas partes: Francisco de Rosieres, arcediano de Toul ¿ e5% eribió un- libro lleno de sátiras y calumnia? contra Enrique y contra todos los descendien” tes de Hugo Capeto, cuya dinastía se proeu” raba entonces desacreditar; y no solo le per” donó el rey, sino permitió que la condenaciol. de la obra fuese secreta, por no deshonrar 4 la casa de Lorena, cuyas pretensiones al tron0. se esplicaban tambien en el libelo. Enriqu*: debió ó ignorar aquel atentado, ó castigar severamente. O Pero «el rey mi hermano, dice Margarill. en sus Memorias, solo es valiente con las mu”! geres.» En este tiempo lo esperimentó ell con mucho disgusto. Despues de la guerra los enamorados vino á Paris, 6 inspiró al r€ ' Srandes sosnechas, Eo amante del du- o Guisa , ya porque preferia Margarita rique IR fraternal al duque de Anjou. En- dor L. puso espías y creyó descubrir algu— Ñ Salanteos contrarios al lrouor de la fami= Ande se vengó de una manera odiosa. o rey de Navarra la instase á que vol-— na au, Enrique condescendió en que su ná de Se pusiese en camino: pero envió en Vieron de flecheros de su guardia, que detu= Si hab; e coche . €xaminaron iusolentemente Ma ta en él algun hombre en trage de dar » Se llevaron presas á dos, y maltrataron á £Mmas. cion ¡garita y su marido pidieron satisfac- Sie > esta ofensa: pero Enrique respoudió bia si re dicieado que aquella aventura no ha- herm, 7 as que una riña entre hermano y Mana, La reina de Navarra, deshonrada 4: Yo cd de todo el mundo , nO se atrevió á bids con su esposo , y fue á ocultar su opro- til m4 tambien á aumentarlo, en algunos cas- á S sus dominios, donde vivió entregada ; Salantería, que erasu pasion dominante. lo Pera eeres, que ya aborrecian á Enrique , nO Cho Aron este rasgo de malignidad , y mu- “Otra eL], el decreto que dió en esta época d los. ujo de las. mugeres, cuyo trage y Permitia á sus favoritos y á sí mismo. fue ESO se llevó tan á rigor, que en Paris og resas en la calle algunas señoras dis- !das, porque usaban telas ó joyas vedadas. (80) 3 ON! mismo tiempo que obligaba Enriquei sus vasallos 4 esta economía involuntariv aumentaba los gastos de palacio, aumentan” do las guardias, é introduciendo un fausto desconocido, semejante al de la corte de In“ glaterra , cuyo ceremonial era entonces maé. pomposo que-el de la Francia. Para subvenif á estas dilapidaciones ,» promulgaba edictos (is* cales , que obligaba al parlamento á rocibi' en sesion real; y creaba muchos oficios inútil” les , cuya provision fiaba á sus miñones, y €5 tos á sus sastres, cocineros y perfumadores. La indiguacion general habia legado á sl colmo. - na En: este mismo 'año se desvanecieron las: esperanzas ambiciosas del duque de Anjol. por culpa suya. Viendo que á pesar de su 1% tulo, el príncipe de Orange tenia todo el po” der», determinó, mal aconsejado por sus adu” ladores, salir de esta especie de tutela. Aco” metió de improviso algunas plazas donde PY tenta guarnicion francesa: muchasse defendiP? ron: los habitantes de Amberes le rechazurodr y hubo de retirarse. Esta empresa mal divig” da le hizo perder la confianza de los lamer? £0s, y no pudo volverla á cobrar á pesar domi das Sus promesas, Sumergido en una profun 7 melancolía , se retiró á vivirá Chateau rhi” ry , ciudad de su infantazgo. y Muerte del duque de Anjou (1584): 0 dolor desu funesta imprudencia , Otros dio que el veneno, acabó con su vida dentro 81) : slgunos meses, á la E de 3o años. Asi fa- - leció Francisco de Valois, último descen= “iente varon de su dinastía. La muerte de es= di Príncipe ambicioso y turbulento, mal visto “e su hermano, y poto amado de su madre, cuya predileccion fue siempre para Enrique, MO habia causado en el reino la menor conmo- CON 4 no ser porque dejaba el trono, falle= “iendo sin sucesion, mas próximo á la ambi- “on de los Guisas. ll = este tiempo se cruzaban las intrigas y im cSoctaciones de los partidos ; unos para "pedir las turbulencias, otros para sacar E de ellas. El duque de Joycuse, que Minutes el favorito mas querido del rey, - "0 viaje á Roma para quitar al duque de Misa la Supremacía de la liga, y tomarla pa- Ba ARTO aquella corte widió bien pronto la Pe cidad de aquel Jóven atolondrado, y le “da con indiferencia. Podo lo que logró, fue tar á Danville, creado ya mariscal de : a norency por la muerte de su her- n 8 de la obediencia de Enrique 1I: pues Papa es de favorecedor de hereges, y pidió al e Uerzas para arrojarle de su gobierno; ñ “que su santidad no bizo caso de esta ca= z Montmorency , ofendido de ella, hizo Ne Moa el rey de Navarra que imploraba Xilo de sus coreligionarios en Iuglaterra dos rel mientras el de Guisa estrechaba ar di os que lo unian á España, y daba sopa de esta alianza estrangera el XXI. 6 alianz e (82) egemplo de sus enemigos y: la. necesidad. de defenderse. Habia ademas otras negociacio- nes particulares como la de la reina Catalina con el duque de Lorena, á quien deseaba e:e- var en perjuicio de los Guisas: del mismo du-, que de Lorena con el rey de Navarra, cuya hermana solicitaba para esposa de uno de $us hijos: “del duque de Saboya con el mismo príncipe y para el mismo objeto: de los Ha= mencos con la corte de Francia, solicitando socorros contra España; y en fin, del duque de Guisa con el cardenal de Borbon, tio del rey de Navarra, para persuadirle, lo que no costó mucho, que despues de la muerte del duque de Anjou, era el heredero presuntivo del corona, en detrimento de su sobrino. Octava guerra civil: paz de Nemours: nor vena guerra, llamada de los tres Ex riques (1585). La guerra de los rebelados de Flandes contra España presentaba: á los franceses un vasto campo de ambicion, que pudiera dar sa”. lida á todos los elementos de desorden, creados por la guerra civil. Ya el caracter feroz y sus” “picaz de los primeros calvinistas se habia dul- cificado en gran manera despues de la paz de Fleix. El rey les concedia pocas gracias ;, pero cumplia exactamente los tratados, y les ad- ministraba justicia con imparcialidad. Estos pones , á que no estaban acostumbrados» rabian disipado las: prevenciones de muehos» y causado en cuatro años mas conversiones que las que habian hecho en cuarenta las ar? l 83) mas y los A O , pues, que iban Y concluirse en Francia las agitaciones reli- 810sas. Pero la ambicion de los Guisas, y la li- Sa, uxal reprimida por Enrique TL, volvieron á dará las disensiones pasadas su funesta ácti- Wad, , Me Todos los males procedian del rey, que ha= Mándose por su dignidad al frente de los ne= y + . % pr A . qn no sabia dirigir ninguno: cuando el quede Guisa , sin mas título que su capaci “ad: movia todos los agentes, y les comuni Paba el impulso mas conforme á sus miras. Si Ye e autor de la liga, por lo menos la con— ¿o en un poder terrible á la autoridad real; y Sn embargo, mostró grande repugnancia á Ponerse al frente de ella: «porque, detia, el ue saca la espada contra su rey, tiene que *rojar la váina al rio.» im ta necesario un pretesto para levantar "Obas contra un monarca legítimo , afirmado 0 su trono; y se tomó de la muerte del du - 8 de Anjou, y del odio de los- católicos al Y de Navarra , heredero presuntivo de la co- na, si llegaba á estinguirse la casa de Va= cono gefe que era de la de Borbon, des- ¡ente de Roberto, último hijo de san Luis. E Pretesto era mau y poco plausible; porque dique 11 y su esposa se hallaban en la flor y edad, y no: era probable que falleciese sucesion. Pero se esparcieron escritos en el le so ; tachándole de: impotente; en otros se Wabaá Enrique de Borbon de herege relapso, a ¿ja que tenia su tio el cardenal de Borbon de. (84) incapaz de suceder en la corona: y en otros en fin se daba mucha importancia Á la venta= estar mas cercano á la familia real en un gra- do: como si el derecho de representacion n0 estuviera reconocido desde algunos siglos an= tes en el fuero público delos franceses. El cardenal se prestó sin embargo á las ideas de la liga: «por lo menos, decia, reco- nociéndome á mí, reconocen un Borbon; y mi sobrino sabrá, hacer su fortuna. » El duque de Guisa le dijo que solicitaria una dispensa para casarle con Catalina de Lorena, viuda del duque de Montpensier; yal mismo tiem- po decia á la reina madre, que si procuraba separar del trono á los Borbones , era para. que recayese en los hijos del duque de Lore-. na y de Claudia de Francia, hija de la mismá reina viuda. Este hábil conspirador promeltil á los cortesanos y á los nobles que. gozariall de mas consideracion durante la guerra , por” que entónces serian mas necesarios que los miñones, sobre los cuales recaian esclusiva” mente los favores del rey: al pueblo, la diwmi- nucion de los tributos; y al db la destruc* cion de todas las sectas. Algunos predicadores, pagados ó seducido: anunciaban en el úlpito estas promesas. El las puertas de las gldaios y en los ángulos de la* calles se presentaban cuadros en que estabal pintados los supticios, con que eran óse supo” nian castigados los católicos en Inglaterra y o y (85) | y Holanda. «Lo mismo se hará con vosotros, de- Clan al pueblo los emisarios apostados, si el Navarro ocupa el trono con sus hereges. » Por "stos medios se aumentó considerablemente la '8a: se esparcieron, para que los individuos Ñ 'masen, formularios de ella , en los cua- Sse:le daba el nombre de santa union, Gui- ES que todavia no era tiempo de rom= E Pero el gabinete de Madrid , que queria «Pedir los socorros de Enrique 1H á los fa= Log ucos rebelados, le obligó á que empezase uba anientos: y como España pagaba un E lO cuantioso y prometja el auxilio de o en caso necesario, fue preciso obe- Wa : a. Así Enrique de Guisa , abandonado sibra ez el sendero de la obligacion , caminó Pre de precipicio en precipicio, Diigado , pues , por Jas circunstancias, a tiempo para cumplir con algunas A dades, El cardenal de Borbon : de dde 9 cón él, se retiró á su diócesis de Ruan, d < Una diputación solemne de la nobleza a vino á suplicarle que pasase á Atrea Provincia, como en efecto lo hizo. ento algunos cuerpos suizos y alemanes, cad sueldo de la liga, llegaron á las Por end y entraron en el reino capitaneados Su A es de la faccion. El duque de Guisa y Doña RIROS reunieron la nobleza de Cham- Yo PA Elle Muchas ciudades se somelie- Pas de a liga: Leon abrió sus puertas á las tro- * duque de Saboya, aliado de los Guisas: a 86 Toul y Verdun, á ñ is auxiliares : Y aunque los ligados no pudieron hacerse: duez ños de Marsella ni de Burdeos, ocuparon va? rias plazas en lo interior del reino, entre ellaó á Bourges, Orleans y Angers. - 50% En Paris estaba el foco de la rebelión, alr mentado por conventículos secretos, en quí de la censura del gobierno. se pasó, como es natural, á la rebelíon, oculta al principio; pe ro no tanto, que Enrique HÍ no recelase los movimientos de los facciosos, viéndolo3 juntar armas y egercitarse el pueblo en %. manejo de ellas; mas no tomó.otra precaució! que la de formar una guardia de 45 hombré que tenian órden de no separarse de él, y h de publicar un edicto probibiendo los alista” mientos y las reuniones, que no fue obedgc” do. En la faccion de los ligados entraron mu” chos eclesiásticos, y entre ellos se hizo céle el padre Mateo, jesuita, llamado el correo 4 la liga, porque'su ocupacion contínua era 'A y venir á Roma, y sostener la comunicació! entre los Guisas y la santa Sede, A A fines de marzo apareció el manifiesto de la liga, aunque firmado por el cardenal d Borbon solamente. En él se exageraban los p% ligros que corria le religion si un calvivist llegaba á subir al trono. La corte respondl con debilidad. Inundóse la Francia de li los, apologías y protestaciones de todos partidos. Los de la liga, ademas de los 1, tivos religiosos , se quejaban altamente los favoritos d 7 ¡buci y de Jas contribuciones. ¿Pero 4 pesar de la virulencia y osadía de Sus manifiestos, eran sus fuerzas mas aparen= £5 que verdaderas : pues se reducian á 1.000 ombres de caballería, compuesta casi toda de 95 nobles de las provincias vecinas, que Apenas les faltase dit se volverian á sus Casas ; su infantería éra:poca , y no habia mas y Jero para pagarla, que 300,000 escudos ro-: pos de las tesorerías reales. "Aun no habian legado las tropas estrangeras; y en las ciuda- Yo. tismas que se habian declarado en su fa- Y habia muchos hombres sensatos y leales, de si se les hubiese dado algun apoyo, hu o reprimido á los sediciosos. Y en el úl- 9 estremo quedaba todavía el recurso de yo oter al partido de la liga el del rey de Na- ¿ta. Este era el dictámen de los mejores con- “ejeros: pero Enrique temió irritar contra sfá odos los católicos, y tomó el peor partido. ue Puede adoptar un monarca, que es el de a con sus vasallos rebeldes cuando tie-. 458 armas en la mano, Suplicó pues á su madre que se encarga— esta negociacion. Catalina lo deseaba ar- M“emente, y aun se dijo queno le desagra- ¡ sa levantarse una tempestad”, porque En- po ao hacia mucho caso de ella en tiempo, Poyo britiza. El rey, por no. tener contra siá pe 11, no quiso aceptar la soberanía de los > Flándes que le ofrecieron Jos rebe- aquel pais: mas nada consiguió por diér (88 eso, porque la corte de Madrid perseveró en la alianza de los Guisas; y estos adquirisron nueva audacia con la debilidad que mostraba el rey. La reina madre tuvo una confereneia con cllos en Epernay, ciudad de Champaña, y les concedió todo lo que guisteron,ó. par: conni- vencia de Catalina, 6 por terror, ó en fin porque veia que el rey ni levantaba tropas, ni tomaba providencias para impedir que los con- federados penetrasen hasta la capital, en caso de que la negociacion no produjese efecto. El 7 de julia se concluyó un tratado en Nemours, adonde se habian transferido las conferencias, por el cual se obligó el rey á prohibir en toda la estension de su reino el egercicio de toda religion, que no fuese la ca- tólica, so pena de muerte; á mandar á los miz nistros calvinistas que saliesen del reino en el término de un mes , Y á los sectarios, en el de scis; á declarar los hereges incapaces de des- tinos públicos, y á anular en los tribunales las lazas establecidas en favor de los reformados. Prometió ademas pedir á estos las ciudades de seguridad que les habia dado, y hacerles guers ra en caso que se negasen á entregarlas. Por un artículo secreto se obligó á pagar las tro= pas alemanas que militaban por el duque de Guisa, y á dar á la liga como plazas de segu ridad algunas ciudades. En cuanto á las pre- tensiones del cardenal de Borbon, se con” tentaron los ligados, con que el rey le reco” | | NoCiese, no como , 19) incipe de 1 o, primer príncipe de la san= s"e, sino como el deudo mas cercano suyo, Tal fue el ignominioso tratado de Ne- Mours. Causó tanta pena al.rey de Navarra, Yue segun dijo despues al marques de la For- 5%,se le encaneció la mitad de la barba. El “Uque de Guisa fue á visitar. al rey ,' despues € hecha la paz, en san Mauro, y viéndose da en medio de los guardias, y espuesto al Ntmiento de su soberano, se creyó muer— 2 Y «su. sombrero, como él mismo contó , se Da en las puntas de sus cabellos. » Sin argo, habia conseguido cuanto pudiera Esear; pues tenia plazas fuertes, tropas que “Pendian de él, pagadas con el dinero del > y el pretesto de la religion para empezar * Suerra siempre que le acomodase. od de Navarra, viendo que Enrique II abia atado las manos, publicó manifiestos, ul duque de Guisa á singular batalla, 4 9 á favor de un soberano degradado á los dos norencis , alistó tropas en Francia y en paises estrangeros, y se puso en campaña. nono ados instaron á Enrique que saliese al ió ntro á los enemigos: pero él-les respon= d ue sin dinero no podia hacerse la guerra, e a que le aprontasen las sumas que a a. «Mucho temo, dijo al concluir su Dré o que por haber querido destruir las da + emos puesto la misa en sumo peli- ¡chas estas palabras, se retiró dejan Muy confusos á aquellos, á cuyas bolsas e ds > O O e O Te ld e de da id ds cdi cocino. ba - gundo, mandado por el duque de Mayenne, dos, que jamas se convertiria por miedo ó por 0) acababa de declarar la: guerra, observa el his- toriador Davila. “Y Con los subsidios que pudo juntar, formó dos egércitos: el primero, mandado porel du- que de Guisa, marchó contra los socorros que el rey de Navarra esperaba de Alemania. El se- marchó hacia Guiena, precedido de una dipu- tacion de teólogos, jurisconsultos y estadistas, que enviaba Enrique II á su cuñado para per. suadirle, como otras veces habia hecho, que se convirtiese. La duquesa de Uzes dijo de es- ta diputacion y de este egércilo, que detras de los confesores iban los verdugos. El roy de Navarra respondió. á los diputa” interes, sino por conviccion; rehusó una con” ferencia que se le proponia con la reina ma- dre, y se puso inmediatamente en campaña. Así comenzó la guerra, Mamada de los tres Enriques, que eran los reyes de Francia y de Navarra y el duque de Guisa. . El rey de Navarra ,ó en persona ó por me- dio de sus lugartenientes, añadió al Langue? doc, donde ya dominaba por su alianza con el mariscal de Montmoreney, la mayor parte de Guiena, del Dellinado, del Saintonge y de Poiton. El príncipe de Condé penetró hasta el Aujou; pero como habia: pasado el: Loira im” prudentemente sin tener plazas 4 la espalds ni dejar asegurados los puentes, los aldeano? del pais rodearon. su cuerpo: de egército y y - le. (9107... | amquilaron. Condé se salvó con solo diez hom- res en Inglaterra, y paco tiempo despues des- embarcó en la Rochela 'con tropas y dinero que Isabel Je dió, y volvióá pelear y á triun= Par de los enemigos en la misma campaña. Atribuyeronse las pérdidas de los católicos A la negligencia ú á la connivencia de Enrique | UL, y para quitarle todo pretesto de tergiver= Sicion, y obligarle á hacer francamente la Suerrá á su cuñado, se solicitó y obtuvo de 9ma una bula de escomunion contra Enri- “le de Borbon, como herege relapso, compre- “endiendo en ella á todos'sus partidarios. Los orbones (porque á toda la familia compre= £udia tambien la escom nion) protestaron “Otra ella, é hicieron fijar su protesta en la Misma puerta del Vaticano. Entretanto el rey de Navarra mandó que no se obedeciese el tra- y 0,de Nemours en las provincias que es= ce bajo su dominio, confiscó los bienes que e d los tentan los católicos, y Jos vendió para Venir á los gastos de la guerra. o da campaña siguiente de 1586 tomó pe fo plazas sinque Mayenne pudiese m= Mesía 0, y se ganó el afecto de todos los órde- el estado con las cartas que les dirigió €nas de juicio y de energía. Al clero decia Mudo po de la liga no se encaminaba al Ñ Aver a , igion , sino al engrandecimiento prin : PR ambiciosos :á la nobleza y que como he í e la sangre no podia mirar con indi- 1A das pérdidas que este ilustre cuerposu- 2) fria por causa de la guerra civil: «yo siento, concluia, que me debilito y perezco en vues- tra ruina, tan grata á los estrangeros» A mismo tiempo imploró el auxilio de los alema- nes protestantes: pero estos estaban muy re- misos en enviarlos, porque en las guerras an- teriores habian sido sacrificados á las combina- ciones políticas de los. gefes de los partidos en Francia, y fue menester que '"Peodoro Beza pasase desde Ginebra á predicar una especie de cruzada, para que se moviesen á auxiliar á Enrique de Borbon. Antes de poner en mar- cha sus egércitos enviaron á Paris una emba- jada solemne. El rey, por no recibirla, pasó al Borbonés con el pretesto de tomar aquellos baños , que segun se decia, eran favorables para tener hijos, y de organizar dos nuevos egércitos que habia alistado contra los calvi- nistas, y cuyo mando confió á sus dos favori- tos los duques de Joyeuse y de Epernon. Del Borbonés pasó á Leon, donde mani- festó una nueva manía ridícula y pueril: co- mo lo era comprar á subido precio monos; perros pequeños y otros animalillos, y pagar grandes sueldos á muchos hombres y mugeres encargados de mantenerlos. Gustaba tambien delas pinturas que se hallaba en los libros an” tiguos de devocion, las compraba á precio 5u- bido,. y las pegaba á las paredes de su capilla: Con estas diversiones, propias de. un niño, $e hacia cada vez mas despreciable á los ligados pero Enrique de Borbon tuvo la noble políti” | Si 93). ron eno faltar nunca al respeto debido 4 su 9berano en las cartas que escribia y en los Manifiestos que publicaba, y de este "modo se S'angeó el amor de los cortesanos y dela fa- Milia real, « Alfin volvió Enrique TIL á Paris, dió au= diencia á los pacientes alemanes que le habian SPerado mucho tiempo, y mostró en ella la dignidad de un monarca: porque habiéndose Mejado los embajadores de que hubiese violas PTA Promesas, anulando el edicto de Poi-= bia y el de Fleix, respondió que á nadie de- in" Cuenta de su conducta ni de los me- e que empleaba para la pacificación de su dis E s alemanes se retiraron descontentos, y Cestos á tomar las armas. El duque de | w: A 09s esperó durante toda la campaña en las e “ras de Lorena: pero como no estuviesen: Ñ Parados este año para verificar su invasion tancia, Guisa revolvió con sus tropas so= os estados del duque de Bouillon, que era "MISta, se apoderó de ellos, y los agregó á due, ena, á cuya familia pertenecia aquel Que, Entretanto Enrique HI aumentaba las Poniendo a aborrecimiento de la liga, pro= ferena: 2 * Enrique de Navarra una con= tencia con la reina madre, que efectivamen- Se verifiog tie. Hibidereá má nao o en Samt=Bris, castillo cercano á yA el condado de Angulema. Los ca- loto, ¿in que esta negociación no pudien- "er por objeto la conversion del navarro, Cal y * nada pecas una pacificación favora= (94) ble á.los.reformados: lo que segun«los furores que agitaban entonces losánimos;,se miraba co- mo la mayor desgracia que pudiera.sobrevenir: Pero la conferencia de Saint-Bris fue inú- til: porque los intereses de los -negociatlores eran notoria y diametralmente. opuestos. ¿Cas talina de Médicis aborrecia 4 Enrique de Bor= bon, porque segun la Jey sálica era! heredero presuntivo de la corona; y ella queria, que aboliendo aquella ley con elauxilio de las fuer- zas de la liga, pasase el cetro á sus nictos, hi- jos de Claudia su hija, duquesa de Loreni* Así su. proyecto en aquella negociacion erá engañar al rey de Navarra, hacerle desistir de su empresa, y dando tiempo al tienpo, conse” guir que la liga adquiriese, el predominio. ne? cesario para luchar ventajosamente contra 10% calvinistas. he. Al contrario, el. rey de Navarra tenió gande interes en que la liga: se presentase Y combate cuando sus fuerzas eran todavia 10% suficientes, y en el reimado de un princi" | como Envique HH, cuyo catolicismo no podi ser sospechoso. Importabale que todos conoció sen-que el objeto de-los ligados no era la rel” gion. sino la ambicion, 0 No es estraño pues, que Catalina y Envio que no pudiesen convenirse en nadas La re0] na estaba. acompañada siempre de su escu” dron volante, compuesto de las mugeres 4%. hermosas de Francia, y ¡nadie ignoraba cu? SU rosanera la complexión del navarro: Pero ¿21Ces se precavió contra todas las seduccio- E y un dia que. Catalina, viendo: queno o Paba ninguna propuestas le dijo. con: al= sun ehfado: «¿qué es, pues, lo que.quereis?» “Sriendo con la vista las beldades que esta- ola el cuarto de la reina, respondió: «Se- y ada hay aquí que me acomode.» Cata- li ! z Cu legó hasta ofrecerle la mano de su nieta ist ita de Lorena, que era una de las damas. mus bellas de su tiempo, anulando el matriz - 010 de E Sitita, Pp Uy e 9. Así que se separaron sin haber. con= 0 nio da de Coutrás invasión y estermim 1 e os alemanes (1587). Ántes de, empezar los E VAR: hubo diversas:negociaciones entre recio n80s mas encarnizados. Enrique HI Preon duque de Guisa: cuantos honores y El re 'DCocias quisiese, si abandonaba la liga, vida, e Navarra propuso al mismo: duque A querella religiosa y reunir sus fuer— para destruir el predonimio de los Que Ip 7 reformar el estado y obligar á Eorio Kuna de tacer.Jo que los: dos quisiesen. Nin- Lig la * £slas: propuestas acepto Guisa; y pre- Promes calidad. de gefe de un partido 4 Jas We Ñ :S de un rey, que violaba frecuente em; ind palabras, y á la cooperacion de un » da So peligroso, igual á él por lo: menos S con él á “o 96) | en valor y habilidad, y superior seguramente r sus cualidades verdaderamente reales, y por los derechos de su sangre. Ademas de estas negociaciones de los ge- fes , habia otras entre los particulares distin- guidos, que llenaban el reino y la corte de confusion. Ni aun entre los favoritos y minis” tros del rey habia concordia: Joyeuse, Ville- roy y la reina madre eran favorables á Guisa: Epernon, á los Borbones. Urdieronse murhaf conjuraciones, ya para entregar el puerto de Boloña á Felipe 11, que meditaba eutonce?. la espedicion de la armada invencible contri | Isabel de Inglaterra: ya para apoderarse de. la persona del rey cuando volviese de Vincen”. nes, ó en el tumulto de la feria de san Germa”” ya en fin para ocupar los principales pun de la capital, hacer barricadas en Jas callé% dictar leyes al monarca, y oprimir al rey % Navarra con el egército español que la cor de Madrid prometia. 'Podas estas tramas fu” ron descubiertas, é impedida su egecució” pero á nadie castigó el rey, por puerilidad pues su mayor placer era observarla confusió de los conjurados cuando se descubrian Je maldades y reirse á costa de ellos, El duque Mayenne, que dirigia la última conspiració se presentó al rey para despedirse de él. «¿PY qué, primo, le dijo el rey, así abandonaisá vY”, tros buenos amigos los de la liga?» + «No em tiendo lo que quiere decir V. Mi» replicó el Mayenne y se retiró. En esta época fue asesinada jurídicamente en Inelaterra por órden de Isabel la infeliz ría Estuarda, reina de Escocia; y este su- %es0 enardeció el furor de los ligados. Los Gui- Sas sus parientes, que nada habian hecho para 'Mpedir aquella catástrofe, clamaban al pue= blo Por medio de sus emisarios: «así serán tra- “ados todos los católicos, cuando el navarro Mine en Francia.» Aumentaban el terror Público con procesiones nocturnas, en que los Penitentes iban cantando las letanías con al— as blancas que descendian hasta el suelo, y “Ste fue el orígen de las hermandades de peni= tentes blancos. | Ulretanto el egército aleman pasaba las Aiteras de Francia para auxiliar á los calvi- Stas, El rey de Navarra escribió al de Fran- ea, que se valiese de aquellas fuerzas estran= pos Para oprimir la liga: pero el plan de que 11 era muy diferente. Tenia dos “Sércitos, el uno á las órdenes de Joyeuse, á 1 “In mandó obser tar á los calvinistas del “ediodia sin empeñar con ellos ninguna ac- SiO » Y el otro á las de Epernon en las cerca= Mas de aris. Dió muy pocas fuerzas al duque e Suisa con la esperanza de que seria mal= S uny 09 por los alemanes : y pensaba cuando ren Y tros estuviesen bastante debilitados, Mir las fuerzas de sus dos cuerpos, lanzar voy ¿Manos del reino, destruir la liga, revol- á ma Pues contra los cal vinistas, y dar la ley 05 105 partidos, Este plan que estaba bien TOMO XXI, 7 98) concebido , necesitaba de manos mas fuertes y hábiles para la egecucion,, contra enemigos tan poderosos como Guisa y el navarro. Joyeuse, ambicioso, rival del de Guisa, y, ardiendo en deseos de ponerse al frente de la liga, despues de haberlo merecido por sus ha- zañas,- olvidó la órden que le habia dado el rey, de no arriesgar un combate decisivo, y apenas vió que el rey de Navarra se dirigia hácia el Loira para darse la mano con los ale- manes auxiliares, le salió al encuentro y le resentó la batalla junto á Coutras, aldea del Pron: - Su egército, annque mas numeroso, se componia de cortesanos afeminados cubiertos de joyas y adornos, cuando el de Borbon te- nia una nobleza egercitada en las fatigas de la guerra, y un caudillo familiarizado ya con las, victorias y conlos reveses. Al entrar en batalla, dijo ásus primos Condé, Conti y Soissons : «vo” sotros sois Borbones , y vive Dios que hoy cono” cereis que soy vuestro mayor,» A lo cual res” pondieron los príncipes: «y nosotros probare”. mos que somos buenos segundos.» Despues hincó la rodilla, todos sus soldados imitarol este egemplo, y un ministro calvinista dijo l4 oracion. «El rey de Navarra tiene miedo ,» di” jo Joyeuse al observar este espectáculo, «No creais ,, replicó Lavardin , uno de sus principi” les lugartenientes: nunca se ponen á orar, 5” no cuando estan resueltos á vencer ó morir». El primer choque de los dos egércitos de” cidió la. victoria. Las ps del rey fueron esbaratadas sin esperanza. de volverse á reha= Sera «¿Qué haremos ahora?» preguntó á Joyeuse Uno de sus capitanes. «Morir,» esclamó Jo= (ia mas intrépido soldado que hábil caudi. 05 y se arrojó con su. hermano Claudio de | san Salvador. en medio de las filas enemigas, Onde uno, y otro. encontraron la muerte, En- Tique de Borbon se mostró moderado en el triunfo, y humano con los heridos y prisione- TOS. Mas no se sabe por qué despues. de una Victoria, que dejaba en «su, poder. todas las Provincias de nordeste. de. Francia, se quedó en la inaccion, licenció sus tropas. y, no pensó €n realizar su plan de reunirse con los alema= Nes, Es verdad que muchos de los varones que habian peleado; en Coutras á favor suyo, se "etiraron con sus tropas despues de la batalla: Pero todavia Je labo Miorand fuerzas Para juntarse con sus aliados ; y aun les en= vió por caudillo 4 su primo, dl príncipe de £nti. Unos atribuyen su inaccion en aquellas Circunstancias á falta, de dinero: otros á que 2 queria presentarse á los alemanes, cuyo Múmero ascendia á 30.000 hombres, con las Pocas tropas que le habian quedado: otros en ' fin, al deseo A ofrecer sus laureles á Corisan- da de Andouins , condesa de Guisa, de:la cual £staba amartelado. Sea cual fuere la causa de: indolencia, fue funesta á los alemanes, tajosa á la liga, colmó de gloria al de Gui- yá Enrique 1 de ignominia, Ven a = E (100) Envique de Guisa, á pesar de sus cortas fuerzas en Lorena y Borgoña, las dispuso de tal manera, que sin que el enemigo pudiese. obligarle á combatir, le interceptaba las co- municaciones, le privaba de víveres y le mata- ba todos los destacamentos. Los alemanes lo-" graroh á pesar de esto penetrar hasta la Cha= rité: mas no la hallaron tan indefensa como en la invasion del duque de Dos Puentes, y no pudieron pasar el Loira. Inciertos de lo que - harian , faltos de víveres 'y sin conocimiento del pais, se resolvieron á penetrar en el Beau= cé y el Gatinois, donde el duque de Guisa los acometió dos veces ; una en Vimori y otra en Auneau, y les hizo bastante daño. ' 1193 —Entretantolos parisienses, indignados con= tra Enrique 1, porque teniendo á sus órde- nes un egército poderoso , dejaba: al de Gui- sa pelear con fuerzas inferiores con los es- trangeros', obligaron al rey á ponerse en cam= paña. Los alemanes, :cogidosrentre dos fue- gos, capitularon con el duque de Epernon, y pactaron que' saldrian del reino: divididos en pequeños destacamentos, sin banderas. Los aldeanos mataron un gran número de alema- nes en la retirada ; y el duque de Guisa, que- jándose de que Epernon le hubiese quitado la gloria de lauzar al enemigo del suelo fran- ces, persiguió á los fugitivos, é hizo en ellos grande destrozo. De aquel egército florecien” te solo. volvieron á pasar el Rin: seis ó siete mil hombres, ' l paa (101) El rey volvió á Paris, donde hizo su en= trada pública, vestido de su cota de armas y Y yelmo en la cabeza , como si hubiese triun- 1ado de todos sus enemigos. Los parisienses se urlaron, ya que no de él, por el respeto de- ido á su persona, del duque de Epernon; su. Ugarteniente, Vendióse en las calles de Paris U libro, cuyo título, anunciado por los gri= %s de jos papeleros, era: Hazañas del duque € Epernon contra los hereges: y cuando se Aria , solo se hallaba en cada página , escri- Y en letras grandes, Vada. $ , Parricadas de Paris: edicto de union: tados. de Blois: asesinato de los Guisas (588), La espulsion de los alemanes fue la : Cial del triunfo de la liga. Los confederados | de aris, que estaban locos por Guisa, porque S poco decir enamorados de él, segun escri Doa alzac, dirigidos por los geles de las asam- tal S católicas de los 16 cuarteles de la capi- Ñ Y por la duquesa de Montpensier, her- Ma del de Guisa, y que aborrecia mas que es á Enrique HL, tramaron yarias conspi- ES Ones para apoderarse de la persona del de Ñ Pero ninguna se logró por los avisos que OS corte Poulain, celoso ligado en la van, A, pero en la realidad espía de En- Que, | pa última conspiracion parecia de éxito y Rana, y obligó.al duque de Guisa á Vara q Aris desde Nancy donde se hallaba, irigir el movimiento. Los. conjurados (102) intentaban poner sobre las armas los 20.000 hombres regimentados que tenian, acometer al Louvre, apoderarse de la persona del rey, dar muerte á Epernon yá los ministros Y cortesanos contrarios á la liga, y disponer de gobierno á voluntad del duque. Pero el rey, informado de esta trama por Poulain, hizo llevar armas al Louvre, y llamar: un cuerpo de 4.000 suizos, que estaba: cerca de Paris, para reforzar su guardia, El duque de Guisa), sabida esta novedad, se detuvo en Soissons El consejo de los 16 , sabiendo el castigO que el rey, sumamente irritado contra ellos, les preparaba, escribieron al duque que vinie” se inmediatamente á Paris, si no queria 44 destruccion de la liga. El rey le mandó á de- cir que no entrase en la capital por medio de su ministro Bellievre: pero este, convenció de las observaciones de Guisa , que exager” ba cuán necesario le era: verse con Enf que para disipar las acusaciones de sedicion que se habian hecho contra él, volvió á corte á repetir al rey lo que el duque le 2% bia dicho. Enrique reiteró su órden, y la car” ta en que se intimaba, se puso en el corro ordinario, por no haber en el tesoro 25 escu” dos con que pagar un espreso. Guisa fingió PO haberla recibido, y llegó á la capital por ca minos de travesía para no encontrarse con, hombres que el rey envió para que detuvies% su marcha. E a Entró por'la puerta de san Dionis, y tod (103) el pueblo, apenas supo esta novedad, corrió “ acompañarle y á aclamar su nombre. El con d gracia y afabilidad comun á todos los prín- Cipes de su: familia, los saludaba, hablaba á 95 conocidos y abrazaba á los amigos é igua= es. Dirigióse al ALL: de Soissons, cercano á in Eustaquio, Ue apenas le vió, dijo con emocion: «no os érria ver en Paris en estas circunstancias.» Ugue se disculpó, saludó á las damas, y compañó á pie á la reina que iba en litera al UvYre á presentarlo á su hijo. -, li duque atravesó todas las guardias de Palacio, y saludó á muchos: pero todos .cor= y Pondieron con suma seriedad. Entonces se Cliberaba en el gabinete del rey si le darian La Enrique le recibió con severidad, y Minos «yo os he mandado que no vinleseis.» ras el duque se disculpaba con que no de la recibido la orden espresa, y repetia con ellievre la conversacion habian tenido en : on que habian tenido o la reina dijo al rey al oido, que el va peligroso hacer demostracion contra que cuando todo el pueblo de Paris esta= a mira. Guisa se aprovechó de este mo- Vilos de trresolucion para despedirse con el a a de la fatiga del camino, y se retiró á ASA, Sita en el cuartel de san Antonio, ; dia siguiente volvió (4 visitar al rey: Alo + tan bien acompañado, que nada tenia con Mer, Por la tarde tuvo otra entrevista hrique en el palacio de la reina madre. al Ment onde residia la reina madre, - ps (104) | Alli manifestó sus pretensiones, que eran guerra á muerte á los calvinistas, y espulsion de la corte de Eperuon y de los de su partiz do. El débil Enrique condescendió, despues de algunas réplicas que no quedaron sin contes* tación , pidiendo solamente que saliesen de Paris los soldados estrangeros y las gentes des. conocidas, que el duque habia introducido. Guisa lo prometió, sin intencion de cumplirlo. Todos se ocultaron en casa de los vecinos, y los comisarios del rey enviados para registrar- las, fueron insultados. Era evidente que ya no se decidiria nada sino por la fuerza, y de una y otra parte se prepararon al combate. El ¡ rey juntó su nobleza, dió armas á los vecinos opulentos, y por consiguiente enemigos de las sediciones , y salió á recibir los 4000 sui” zos que venian de Lagny. Entraron en Paris el 12 de mayo á las tres de la mañana, y recibieron órden del rey de apoderarse de todas las plazas y puestos públicos, pero sin hacer el menor daño 4 pueblo. Los suizos obedecieron, y seguian suS movimientos con sobresalto y asombro de 105 vecinos, pero sin que hubiese señales de rebes lion. Un cortesano fátuo: y libertino se dejó decir en el puente de San Miguel, que « todas las mugeres honradas de Paris iban á que” dar á discrecion de los suizos.» Esta espresion infame fue la chispa arrojada en el depósito de pólvora, Pasó de boca en boca hasta la plaza Mau” Dent - (105) ; AS ocupada aun por los suizos. El pue- Se subleva y toma las armas: tiende las ca- ems de las calles: quita todas las piedras y las € á los altos de las casas: por consejo del puaviscal de Brissac afianza las cadenas con tone= $ Menos de tierra , y cubiertos con tablas, vi- % y muebles. En un momento llegaron es- todatricadas hasta el Louvre, atravesando a ciudad. Presentase el duque úe Guisa, 20 Pueblo reconoce su voz: da órdenes, Eo hece los atrincheramientos, nombra ofi- » distribuye armas, y dispone todo lo ne- Año. para el ataque y defensa. El rey le Sy 19 á decir que contuviese la sedicion. Su Doa fue: «son toros escapados: no pue- de, “tenerlos, » Los suizos, que segun las ór> ESO que tenian, no se habian atrevido á “Tse á la construccion de las barricadas, Vieron cogidos en medio de ellas. Mas de 3o talyueron de los tiros y pedradas: pero Guisa ah los demas, permitiéndoles salir sin res y con las armas bajas. apo luclla noche debió atacar el Louvre, y tar irse de la persona del rey si deseaba lo- Poho malvado designio: pero el orgulloso Mia, C queria que la corte se humillase á su—= él, "e En efecto, la reina madre entabló con lo MA negociacion, en la cual Guisa propuso to 'Suiente: que se le nombrase lugartenien— de “neral del reino: que se diese el gobierno Dra, > Principales provincias á.los que él nom= " Y que se escluyese de la herencia del tn A O II AAA, ARA e 106 trono al rey de iaa y á los hijos de $ primo el príncipe de Condé, que falleció este año, envenenado, segun se creyó, por su misma esposa. 0 Catalina volvió con las proposiciones del duque al rey su hijo, y á la mañana 0 do | te pasó á continuar la negociacion á la casa de Guisa. La litera en que iba , subia y bajar ba las barricadas en brazos de hombres. 4%. subir por una, se acercó un vecino de Paris con pretesto de ayudar á los que llevaban 1 litera, y dijo á la reina al oido, que iban acometer el Louvre 15.000 hombres por la parte del campo. La reina envió al rey un? de sus gentiles hombres con el aviso de está novedad, y continuó su viage. Entró en el p% lacio del duque, y volvió á %a conversacion del dia anterior, que Catalina prolongaba de in” tento; cuando el señor de Maineville llegó dijo al de Guisa que el rey habia salido de Paris. «Soy perdido , esolánis el facci aquí me estais entreteniendo, y el rey se ido,» « Nada sabia yo de su resolucion ,” f la respuesta de Catalina, Enrique UL, acompañado de su noble?! de sus guardias y de su corte salió apresul damente, antes que los enemigos Je cor el camino del campo, y al dia siguiente Jle 1 á Chartres. El de Guisa, perdido el prinal, trofeo de su victoria, trató de afirmar suL > der en Paris y en las ciudades cercanas, e elusa Chartres: porque con el pretesto Ms (107) Procesion de penitencia que los parisienses en” Viaron al rey para moverle á abrazar los inten Teses de la liga, introdujo en aquella ciudad Algunos emisarios que sublevasen el pueblo: dl Os primeros síntomas de sedicion se retio $ eS con su corle á Ruan, esperando el O de las negociaciones que Catalina inuaba. a Tal fue el éxito de la famosa jornada de Darricadas. Vióse por la primera vez en la ana francesa un rey fugitivo de su rebeld y obligado á transigir con un vasallo el ¡e y con una faccion fanática; porque ni Ce de Guisa ni los ligados eran otra E por mas heróicas que fuesen las prendas e “dornaban al primero, y por mas santos seo. Hesen los pretestos de que se valian los Sundos, , E said de la reina madre tuvo lo pe el famoso edicto, llamado de la la Di n él declaró Enrique 111 que haria cod a á los hereges, y que no dejaria las todos a haberlos esterminado : mandó á Malas - MJ que jurasen y firmasen la ? por eclaracion , como tambien no recono- fas Sar de Francia á un príncipe que no úl Luo 1c0, Despues declaró al duque de la J; garteniente general del reino, dió á q ce plazas de seguridad, alejó de la corte dd lt y los demas favoritos , y convocó Ser PR generales para Blois, donde debian rmados todos estos actos del rey, re=- (108) j sueltos en los artículos secretos del tratado: El duque de: Guisa triunfaba: pero sU triunfo no duró mucho. El rey apartó de sÚ consejo á Villeroi y otros ministros, y en > lugar puso á Montholon, Ruzé, RE y otráé personas de su confianza: no admitióen su cor! sino á hombres de lealtad esperimentada: reina madre era todavia admitida en el con” sejo; nas no se trataba en su presencia ningW” negocio importante. Estos primeros síntomé de la tempestad que amenazaba, fueron ob” servados, pero no inspiraron sospechas; polí que era conocida la versatilidad del rey. gl duque de Guisa solo entendia en el nombra? miento de diputados, cuidando: que tod% fuesen favorables á su causa. Concurrieron * Blois los principes de la sangre que eran c% tólicos , como los cardenales de Borbon ven” doma, el principe de Conti y el conde de So?” sons, hijos de Condé, que solicitaban ento” ces la absolucion del papa: pero eclipsados P'; los Guisas, no tenian crédito alguno en Y partido de la liga. Los estados se abrieron el 16 de octud" Su primer acto de rebelion fue pedir que su primiesen en el discurso del rey algunas pr esiones que ofendieron á los ligados: 1%, gundo, despues de haber aprobado el ed, de union, exigir que el rey de Navarra ve es presamente escluido de la” corona. En A tiempo el duque de Saboya, aliado sector de Guisa, se apoderó del marquesadode Sal (1o Ue pertenecia á F rancia. El honor nacional SSpertó en la asamblea: y el de Guisa no pu- > Impedir que se decretase resistir á aquella qoresion : pero al mismo tiempo logró que se adiese la guerra contra los hugonotes y que Sid. iSmo tiempo se hiciese una reduccion coni “table en el tributo de la talla. Su proyec= 3 “ta obligando al rey á hacer la: guerra sin dios reducirlo á la inaccion, y acusándolo de ¿ de “Otmnivencia con los calvinistas, presentar= “Com ES 3 dd si Mer ¿o único defensor del catolicismo , depo= ac Enrique ,+apoderarse del gobierno, y de s0 ceñirse” la: corona. Ya su hermana LN Vesa de Montpensier decia, que «unas ti= Seras , A . . A € oro, que traia pendientes del cintu= A ENE habian de servir para cortar el cabello á Mo, cuando: fuese recluido en un mo- «l Po.» UA ¡ BE ; do ¿"ey pues se resolvió á una accion terri- doo, esperada, El: 21 de diciembre envió á AU duque, que deseando tener libre el lan Siente, reúniria el consejo muy de ma= fu bi Mismo tiempo le indicó las materias in Plan de tratarse en él , entre las cuales ada Jue interesaban mucho á personas A al de Guisa: todo con el fin de que Qe E € asistir á la cita fatal. Entró el du- Sana el Consejo, y se observó que pidió «al= Mi] 052 para disipar un flato que le dió en "oa de mento: Apenas se repuso, recibió un daa lel rey que le llamaba á su gabinete. *e1Ó, y al abrir la antepuerta, un asesio la ces la absolucion del papa: pero eclipsados Ñ (108) | sueltos en los artículos secretos del tratado. - El duque de: Guisa triunfaba: pero *- triunfo no duró mucho. El rey apartó de sl consejo á Villeroi y otros ministros, y en $. lugar puso á Montholon, Ruzé, Retol otras. personas de su confianza: no admitióen su corlé. sino á- hombres de lealtad esperimentada: la reina madre era todavia admitida en el con” sejo mas no se trataba en su presencia ningu" | negocio importante. Estos primeros sintomé de la tempestad que amenazaba, fueron ob”. servados, pero no inspiraron sospechas; po' que era conocida la versatilidad del rey. gl duque de Guisa solo entendia en el nombri? miento de diputados, cuidando que todo fuesen favorables á su causa. Concurrieron Blois los príncipes de la sangre que eran có. tólicos , como los cardenales de Borbon y Ven” doma, el principe de'Conti y el conde de Solé” sons, hijos de Condé, que solicitaban ento” los Guisas, no tenian crédito alguno en partido de la liga. Los estados se abrieron el 16 de octub'* Su primer acto de rebelion fue pedir quer. su primiesen en el discurso del rey algunas % presiones que ofendieron á los ligados: eee ii gundo, despues de haber aprobado el edi0 A de union, exigir que el rey de Navarra fu 0 es presamente escluido de la' corona. En el tiempo el duque de Sa boya, aliado secreto ces | de Guisa, se apoderó del marquesado de Salvo? LO e perteneciá Cea, El honor nacional “Spertó en la asamblea: y el de Guisa no pu- BA impedir que se decretase resistir á aquella - ¿Y'Ssion : pero al mismo tiempo logró que se “oidiese la guerra contra los hugonotes y que dino tiempo se hiciese uná reduccion con- “rable en el tributo de la talla. Su proyec= meda obligando al rey á hacer la guerra sin de 95, reducirlo ála inaccion, y acusándolo sep Mivencia con los calvinistas, presental= mo único defensor del catolicismo , depo=, Acaso | úrique, apoderarse del gobierno, y du to la corona. Ya su. hermana LS Lora a de Montpensier decia, que «unas ti=, Yon . y . r > Babian de servir. para cortar el cabello á Magno cuando: fuese recluido en un mo- “5 .» oa i l £ el rey pues se resolvió á una accion terri- esperada. El:21 de diciembre envió á sio: que, que deseando tener libre el Van SUlente, reuniria el consejo muy de ma= pu haby Mismo tiempo le Indicó las materias la e de tratarse en él, entre las cuales l gad 085 que interesaban mucho á personas % Mo al de Guisa: todo con el fin de que QUe Jise de asistir ála cita fatal. Entró el du- STA e Consejo, y se observó que pidió al- ue] e para disipar un flato que le dió en do AR Apenas se repuso, recibió. un Obed e rey que le llamaba á su gabinete. £C10, y al abrir la antepuerta, un asesio 5 de oro, que traia pendientes del cintu= 112 : siempre fue contraria á ls que temia que dis. minuyesen su crédito en el ánimo del rey; TN así nunca hubo grandeza, generosidad ni sa- , biduría en sus negociaciones. Sus medios eral la seduccion, la perfidia, el eugaño : y donde estos no alcanzaban, la espada ó el veneno: Era necesaria una política noble, francas magnánima y dirigida esclusiva mente al inte- res de la Francia, para sacarla del abismo en que la habian sumergido tantos errores. Fe- lizmente se presentó en la éscena un héroes cuyo corazon deseaba el bien, y que encontrÚ un amigo que le instruyera de los medios de conseguirlo, Tales fuerón Enrique de Borbom.- y Sully. La reconciliacion entre los católicos qué seguian á Enrique HI, y los calvinistas del rey de Navarra fue sincera; porque las virtudes de este príncipe eran la garantía mas segura par ra todos los partidos. En breve, reunidos los dos egércitos, rechazaron 4 Paris las tropas de la liga, y las encerraron en esta capital, quí sitiada por fuerzas superiores, sufrió con 449 mirable resienacion todos los horrores de la! escasez, “hasta que el puñal de un fanático dió: fin á la vida y á las desgracias de Enrique 1 Santiago Clement , religioso dominicant reunia á un talento cortísimo y á costumbri depravadas un fanatismo ardiente á favor ill la liga Su imaginacion, incapaz de crear ho da por sí misma, recibia y aumentaba los 11M pulsos que le venian de fuera. Persuadióse qU A (113) staba predestinado para librar á Francia del “ano (porque en Paris no sé daba ya otro "ombre á Enrique UE). La duquesa de Mont- Pensier, en cuya casa servia el padre de Cle-” y ¡ Ment. > y los principales de la liga, fomenta= an funestas disposiciones. Le: proporcio= MATOn cartas para el rey de los individuos del atlamento que estaban presos: á favor de 5 penctró hasta la tienda de Enrique, y Mientras el rey leia los papeles, le inetió en el “tre un cuchillo. El rey lo-sacó con su pro- ll maño, é hirió en la cara al asesino. Los SMardias acudieron , y en el primer fervor hi- E “on=pedazos á Clement, sin considerar que : Vida podia servir para descubrir Jos cómpli- Inmediatos de aquella alevosía. Enrique dió al día siguiente, que fue el > de agosto * 1589, como rey y como cristiano, perdo= po O á los que habian tenido culpa en aque- Y maldad. Nombró por su sucesor á Enrique S Borbon; y al abrazarle antes de morir, le lo: $ JO: «hermano, creed que nunca serels rey de ' encia, si no os convertis á la religion católi- »» En Enrique HI se estinguió la rama de los N alojs, que dió á Francia tan grandes reyes, N pondos V y Cárlos VIT, educados en la escue- .- la adversidad, aumentaron la autoridad ci C lo. : 2] . til de Luis XI y las virtudes de Luis XI] con- Uyeron casi igualmente á fortificarla, y r 3 , q cisco Lá pesar de sus derrotas, la hizo TOMO xxi, 8 por su habilidad y sus hazañas: los vi- | 114) respetable en todo el mundo. Desgraciadamen* te empezaron las disensiones religiosas á di- solver la fuerza de la autoridad, cuando los grandes del reino, no olvidados aun de su anti- gua supremacía, deseaban recobrarla. El amor de la religion cubrió en los de uno y otro partido sus miras ambiciosas. Bajo tres re- es, Ó demasiado jóvenes como Francisco 1 y Cárlos IX, ó de inclinaciones pueriles, como Enrique HI, dirigidos por una muger mas ar- tificiosa que hábil, é incapaz de una idea grande y generosa, llegó el poder real en la patria de san Luis á ser vilipendiado por las facciones. Fueron necesarias para levantarl0 de su abatimiento el heroismo de Enriqúe IV, la política de Richelieu y el gran carácter de Luis XIV. | «$ | (115) CAPÍTULO VIH. pe Ereriá cuarto el grande. Eny ique 17, rey de Francia: combate de o Tques, Batalla de lory: segundo sitio de aris. Campaña del duque de Purma en 'ormandía. Estados de Paris : conversion el rey: tregua de tres meses: Paris some= ida al rey Enrique IVY. Declaracion de guerra d España: combate de Fontaine Pancaise. Sorpresa y reconquista de miens. Paz de Vervins: edicto de Nan= Les: fin de la ligas Guerra con Saboya, 23 con Saboya. Proceso y suplicio: del Mariscal de Biron, Conjuracion: del conde e Entragues. Sitio de Sedan. Mediacion de Francia entre la santa Sede y la repú- ca de Venecia. Tregua de 12 años entre Holanda y España: espedicion de los ma= “inos contra Túnez: el principe de Condé "efugiado en Bruselas, us IV, rey de Francia: combate de DA (1589) Las ¡lustre casa de Borbon se Aus pi y trono de Francia con funestos Ry los, La liga, auxiliada por Roma y por *Paña, dominaba en Paris: y Enrique en su 4 a 7 de caballería enemiga; pero Chatillon, 11% (116) | mismo egército apenas podia confiar sino en los calvinistas; pues aunque Givrí, uno de sus capitanes católicos, le decia : «sois el rey de los valientes, y solo os abandonarán los cobardes,» otros muchos de la misma religion salieron del egército, bien que ninguno se pasó á la li- ga. Gran parte de ellos pedian atrevidamente pensiones, tierras y estados, poniendo así-en precio su fidelidad: desdicha comun en las guerras civiles. Sin embargo, Enrique IV pre- sentó un valor invencible, una frente serena y el ascendiente de su genio y desus virtudes 4 tan grandes tormentas, y fue reconocido por q rey de Francia en todos los puntos donde no dominaba la liga, bajo la promesa que hizo de instruirse en los principios y fundamentos > de la religion católica. y 3 -Disminuido su egército por la retirada de mucthros señores, levantó el sitio de Paris, Y marchó á Normandia, á reunirse con los sor corros que le enviaba Isabel de loglaterrar Mayenne le siguió con el egército de la ligar le sitió en Dieppe, antes de que: recibiest aquel socorro y otros que esperaba de Cham*?- paña y Picardía, y dió muchos asaltos infruc? tuosos á esta plaza. El mas célebre fue el de 21 de setiembre, dado cerca de Arques. LlegY + ron sus tropas hasta apoderarse: de únvatrin? cheramiento: pero fueron rechazadas con gral mortandad. Enrique, arrebatado por suardof belicoso, se halló cogido entre dós batállont$ re 117 ñ Mayor del almirante Coligny, los acometió al "ente de un cuerpo escogido de la misma ar= Ma, v Cribró Enrique á su amigo Crillon esta carta, py Posa en la historia: «Ahórcate, valiente Cri- lo; Porque hemos pelcado en Arques y tú RO estabas aquí. A Dios, valiente Crillon: te mo! lestro y á siniestro.» E Mayenne se retiró. Enrique, habiéndosele sido los socorros que esperaba, se presentó lo onda vez á las puertas de Paris, entró en a es, y los saqued» y despues PAN : alo PLE AQGpIoS en e cua algunos del de la capital, escapados liga; Prision en que los tenia el consejo de la «de y recibió los embajadores de la república 'Cnecia, primer potencia católica que le 9oció por rey... pas Qs atalla de Lory: segundo sitio de Paris 90). Los ánimos de la faccion de la liga 10 agitados en diferentes sentidos, El du- u . de de Mayenne era gran capitan, buen caba- do Y nacido para ser escelente vasallo en ao harquía, Amaba su patria, carecia de > y solameñte las circunstancias y la igacion de vengar á su hermano le de tan hecho gefe de partido. Desde la muerte daba "que III todas las órdenes de la liga se Bor A £A nombre de Cárlos X ; el cardenal de Pottey..? Preso desde los estados de Blois en Su sobr Primero de Enrique 11 y despues de to Enrique IV; pero este fantasma des. Y libertó al rey. Despues de la victoria es+- (118) apareció, y hubo en París grandes divisiones sobre quién se le habia de substituir. Et duque de Mayenne opinaba por un príncipe de su familia: el partido español, muy poderoso por los socorros en hombres Y dinero que los parisienses habian recibido Y esperahan recibir todavía de Felipe 1, por. Isabel Clara Eugenia, hija de este rey y e Isabel de la Paz, hija de Enrique 11 de Fran”. cia. Esta opinion era apoyada por el consejo de los diez y seis. Otros querian á las hijos de duque de Lorena. En general, la nobleza de. la liga queria un rey frances, y habia much. que no se negaban ¿admitirá Enrique IV, col. tal que volviese al gremio de la: iglesia. El duque de Mayenne debilitó el partid0 español, disolviendo el consejo cia del liga en que dominaba, y creando otro mel! numeroso y compuesto de sus amigos, Nada resolvió en cuanto á nombrar nuevo rey; y” atencion de los que gobernaban en Paris, Y dirigió á reunir en un solo cuerpo tados enemigos de Enrique IV, dejando para des” pues de la victoria el gran negocio de la suc% sion. ln Entretanto se preparaba el rey para e trar en campaña. La de 13g0 fue una CO pe mas célebres de esta guerra por la bataMa 7 Ivry, el sitio de Paris por Enrique IV y la Ae edicion del egército español, mandado por célebro Alejandro Farnesio, duque de Parr para hacérselo leyantar. ñ db (119) Ivry es una aldea situada en una estendi- da llanura á poca distancia de Dreux y no le- Jos del campo de batalla en que por la vez. Utimera pelearon los católicos y los calvinistas, * Se encontraron el egército de Enrique 1V andado por el rey en persova, y el de la liga, Álas órdenes del duque de Mayenne, el 13 de ZO; y se prepararon para dar la batalla al lA Siguiente, Enrique dió instrucciones á sus -Pilanes; y como le representasen que en repo Una de ellas estaba previsto el caso de la ada, les respondió el héroe: «nos retirare- PES al campo de batalla.» Al dar la señal de dd ; dijo á lossuyos: «sino veis las ban- e seguid el penacho blanco de mi yelmo: TO le encontrareis enel camino del ho- "> Algunos dias antes le habia pedido Teo- SN de Schomberg > comandante de los ale €S auxiliares, algun dinero para su tropa, RN le dijo con algun enojo: «ningun le re de valor pide dinero la víspera de una A.» Recordando esta injuria en el mo- , “nto de entrar en combate, le dijo el rey: ed no quiero llevarme conmigo al lie, Mundo el honor de un caballero tan va= e como vos, Os ido que me perdoncis, y tre ce amigos.» El aleman respondió: «el la me lastimó Y. M., y hoy me mata: Se honor que me hace, me obliga á pe- Palabra. su seryicio,» Schomberg cumplió su ad o . Mpeñada la accion , el voy segursu costuln . que fue la ruina total de su egército, que 10 Jiempo todavía de arrancar su presa á ES h bre, se arrojó al centro de los escuadrones enemigos. Hubo un instante en que los suyos | cejaron : Enrique les gritó: «volved, sino para lidiar, álo menos para verme morir.» El ma- riscal de Biron, uno de los:mas grandes sol+- dados de su tiempo, que mandaba la reserva de Enrique 1V, acudia con su tropa á todas paraa tes y daba calorá los que desmayaban. Al fin, la victoria se declaró por los del rey. El de Mayenne huyó, y rompió el puente de Ivrf para evitar que el enemigo le persiguiese : 10. pudiendo seguir á su general, cayó casi todo en poder de las tropas del rey. h Enrique, resuelto á aprovecharse de-sU victoria”, puso sitio á Paris, y lo estrechó de modo que el hambre sacrificó mas víctimas qué la espada enemiga. Pero el fanatismo del pueblo ahogó los gritos dela necesidad y aun de la miS ma naturaleza; puesse vió 4 una madre alimen? tarse de la carne de un hijo suyo, y perecer de dolor sobre los restos de aquel horrendo banque* E te. Los interesados de la causa dela liga esci” taban el entusiasmo del pueblo por medio a serniónes, procesiones, y “sobre todo pe nn 4 guiendo de muerte al que se alreviese á hab de pázió de rendicion. Toda la esperanza los parisienses estaba- fundada: en la llegad”. del egército español. Alejandro Farnesio, %%- comandante, recibió órdenes de acudir al só corro de Paris, Pusose en marcha, y Meg / A Enr! d. | (tra) as IV. Apoderóse de Lagny á viva fuerza á ista del rey que no tevia fuerzas para ¡mpe= Ho, y empezaron á entrar por el Sena víve= Tes en la capital. Enrique IV, despues de un ataque infruc- %Os0 contra los muros de la ciadad , se retiró Puso sus tropas en cuartelés de invierno, Entase que cuando llegó el duque: de Par So las cercanías de Paris, le propuso por E de un enviado pelear .de poder á poder a Patalla campal. «No he. venido desde tan Si0S, respondió el gran general, para seguir Consejos de un enemigo.» LU duque de Parma seapoderó de Corbeil, ig, Plaza cercana á Paris, y quiso dejar en ella de icion española : mas el duque de Mayen- Te 1 opuso á ello. Este incidente reveló á to= fo A poca armonía que reinaba entre el ges dire A liga y su poderoso auxiliar. El parti- le pañol, dueño del consejo de los diez y ñ cuya influencia era grande en el pueblo ' label y solicitaba la corona para la infanta teun; vay y no cesaba de instar porque se de esen, en la capital los estados del reino que la declarasen reina. Al contrario, de eine solicitaba que se conservase el esta= Presente de las cosas, esperando que algun A scimiento feliz le colocase en el trono, Os, á algun príncipe de la casa de a. o faccion de los diez y seis se dió muerte | isina por el atentado inaudito que co- (122 metió. Brisson, presidente del parlamento de Paris, y los consejeros del mismo parlamento Tardif y Larcher, ademas de ser contrarios ú los furores anárquicos de aquella faccion , no Cisimulaban que miraban como una obliga-. cion reconocer á AE IV por rey, apenas hubiese abrazado la re igion católica. Esta era la opinion de todos los hombres de juicio, aun en el vulgo, cansado ya de tantas calamida- des é infortunios, Bussy le Clero, gobernador de la Bastilla, y uno de los gefes mas ardientes de la ligas resolvió matar á aquellos tres magistrados respetables, y lo. logró del modo siguiente: el el consejo de la union (estaba entonces ausep” te el duque de Mayenne en Soissons, esperan” do para la campaña venidera al duque de Parma que se habia vuelto á Flandes) recogió firmas en blanco de sus individuos, diciendo que eran. para una memoria, no redactada todavía, que debia presentarse á la Sorbona: y en lugar de la memoria supuesta, escribi0 a sentencia de muerte de los tres, Sus satéli- tes la cumplieron llevándolos al Chatelet, Y ahorcándolos de una escala de madera, Des” pues sacaron los cadáveres á la plaza de Grev£ para conmover al pueblo á cometer otros ase” sinatos, y aun apoderarse de la autorida a Pero los habitantes de Paris, horrorizados de aquella inbumanidad, se retiraron á sus casa5 Viéndose los malvados sin a 10yo, se ocultar. ron : Bussy se hizo fuerte en la Bastilla , encel” / ¡| : ¿ Ñ i , | 193 )- rando en ella á Le da y á la hermana el gefe de la liga para que le sirviesen Ye rehenes. a Apenas supo el duque tan atroces atenta dos, deja el mando de las tropas á su sobrino Cárlos,, duque de Guisa, que acababa de es= “aparse de la prision donde habia estado des= “e el asesinato de su padre Enrique; pasa á la poital, arma los vecinos, acomete á la Basti- la, que Bussy le rinde bajo la condicion de EN do será perseguido por la muerte de los les magistrados; envia al suplicio á los de= 1s cómplices, y acaba con la faccion de los "lez y seis, Desde entonces no hubo en la liga e partido que el de los que se llamaban po- Eos; es decir, que no tenian por objeto el - Mtnfa de la religion, sino el aumento de sus Mtereses y dignidades, y solo aspiraban á res- ta ecer el antiguo poderío de la nobleza Ñ á iCtar leyes al trono. De los españoles se alec- Aba no hacer caso sino por la necesidad que € ellos se tenia. Campaña del duque de Parma en Nor= Mandia' (1592). Pronto legó el caso de la Mar segunda vez de Flandes al duque de Par- fo La campaña anterior habia sido insigni= “ante, y solo hubo en ella dos facciones de dideracion, ambas infructuosas: una del Fides de Mayenne contra san Dionis , que es- Pa el rey; y otra de Enrique IV contra 1. 5 Viendo este príncipe que no tenia fuer- Y suficientes para reducir la capital, pasó á —= > => AA De E e TRES A Lp E DO A E e ad e > e ci co (124). Normandía con el intento de conquistar 4 Kuan, una de las plazas mas fuertes que en? «tonces tenia la liga, 50040 OY Ruan sufrió en este sitió gran parte de los males que cayeron sobre Paris en el de 1590. Mayenne se acogió al mismo refugio que en" tónces, al duque de Parma: pero-este insistia en la convocacion de los estados de Paris yen” la exaltación de la Infanta. Mayeune vada ez gó , pero tampoco se comprometió á nada: y Farnesio, convencido de la necesidad de - socorrer á Ruan, se puso en marcha para Normandía. ' De El rey salió á recibirle con un cuerpo de | 900 hombres de caballería, á las fronteras de la provincia: pero conociendo la superioriz. dad de la caballería enemiga, contra” la cual no podia intentar ningun combate, se quedó A solo, con 100 hombres para adquirir la gloria de la intrepidez, ya que le era imposible la | del triunfo. Apostóse en la colina de Aumale, dejando á los arcabuceros, Mi por Lar” vardin, en un valle cercano á esta villa, para defender sus avenidas. El de Parma, viendo tan poca gente, temió una emboscada y PRES leó con tanta circunspeccion, que el rey pudo 3 retirarse á la plaza, á pesar de que Lavardin. 4 cometió la imprudencia de abandonar el pue to que teo la retirada para buscar otro. %. mas cubierio, de modo que Euro estuvo pique de caer en manos de los españoles, Y. perdió mucha gente, A pesar de esto, peleó E (1a5) “on suma intrepidez y se retiró á Aumale, Stendo el último de los suyos que pasó el puente. ha mo echasen en cara al duque de Parma E di er perdido tan gran ocasion , respondió: Se ofreciera, volveria á hacer lo mismo. 9 creia pelear contra un general, y no con= Un carabinero.» Cuando Enrique supo es- > dijo: «es lícito al duque de Parma ser AO pero á mí no: porque tengo que : "quis r mi corona. » sio 1] rey. sevolvió al sitio de Ruan, y Farne= ape egó al Sena con una marcha rápida, que Mas dió tiempoal enemigo para otra cosa oe reunir sus tropas, y acamparse en=. Atina del egército español, con tan buenos - Ucheramientos, que el de Parma, no te= "do por prudente acometerle, levantó su a y se puso sobre Caudebec, villa que de da por Enrique. En un reconocimiento el a Plaza fue herido, al mismo tiempo que 0 da Mayenne, que le acompañaba con un Po de tropas de la liga, estaba gratemen- Pol ermo. Esta circunstancia, la llegada de 08 refuerzos al egército del rey, señala £nte de un cuerpo numeroso de alema= Do le trajo el. vizconde de Turena, pu- tadop. 4 hrique en estado de estrechar al si= su de Caudebee entre el Sena, el mar, y ricles. Escasearon los víveres en: el to x O español: faltaron enteramente Jos Agua Para la caballería, y no habia mas que la del rio, salobre y imal sana por - y llegó hasta Ruan. Enrique, engañadoen sus disminuido en y; “am manera, y si la guerra 126) £ estar allí mezclada con la del mar vecino. En? rique estaba muy confiado de que el egércitO del de Parma capitularia dentro de poco. h Pero una mañana se halló sin enemigo? en frente de sus cuarteles. Alejandro labia pasado á la orilla meridional del Sena duran” te la noche anterior todas sus tropas en uno? pontones que le habian enviado desde Ruan con todo secreto y presteza, dejando solo en la septentrional á su hijo Ranucio con utr peque” ño cuerpo para hacer diversion al enemigo Ranucio acometió de improviso, se abrió paso esperanzas, voló con su caballería á la fron? tera de Picardía y Champaña, por sí pudiesó cortar la retirada al de Parma, que Habien la pasado el Sena por Saint-Cloud, se dirig á Flandes: nras la vista de la infantería espa” ola que era entonces la mejor conocida, 1 quitó toda esperanza de hacer daño al ent” migo, y esclarió: «si yo fuese dueño de est infantería , corquistaria toda la Europa.» | Estados de Paris: conversion del reY ' tregua de tres meses (1593). En fin, á Po q de las dificultades y dilaciones afectadas | duque de Mayenrie, los estados de la liga fu% ron convocados er Paris. Enrique IV ecla | reos de lesa magestád 4 los que concurriese. á ellos: mas no prohibió á- los católicos de p H yartido que tuvieseri conferencias con los ' bes ; porque ya el fanatismo de esta ha y (127) Prolongaba, era mas bien por el deseo que £h1an los gefes y caudillos de sacar las ma= YOres ventajas posibles en la pacificacion, .. Ue por otra cosa. Enrique 1V siguió en las Sociaciones que tuvo con los caudillos de di ¡gados el prudente consejo de su amigo y "Suna general, ó en la cual entrasen mu= : Si > sino hacer transacciones particulares. Pue an reunidos los enemigos, creerán que d da daros la ley: si separados, mirará ca= hao..o como un beneficio la concesion que le 18.» do edicto de convocacion , y la mayor pe E los discursos que se pronunciaron en er Anos, indicaban que el objeto de estos clon *thinar los males de la Francia con la ión de un rey católico : pero Mayenne en Cria ¡cto habia dado á entender que recono- Diura, Enrique de Borbon en el caso de que pañol se el calvinismo: cuando el partido es= ApSo ri que habiendo sido herege re- Virtiénd, ten podia esperarla absolucion con- á la 95€, tenia perdidos todos los derechos Corona, epeunidos los estados, el duque de Feria, di a dor del rey de España, pidió la corona aria Infanta, pero dando á entender que lo con Ernesto; archiduque de Austria, ue era eros, ..POner en manos de esta augusta y tod de familia el reino de Francia, y casi Occidente europeo. Habiendo desagra= Mis $40 : : min ¿Stro Sully, y era no permitir negociacion (128) 3 dado esta propuesta, dijo que la infanta casa? ria con un príncipe de la casa de Lorena, el que designase el rey de España, y mas ade“ late nombró al duque de Guisa. Prometió ul egército, mucho dinero, y cuanto era necesa” rio para sostener la eleccion. de la infanta. Y Ninguna de estas proposiciones fue acep” tada, y los estados se disolvieron sin haber re” suelto nada en la materia para que se habia. convocado. Las razones de esta inutilidad de la asamblea fueron muchas, y todas fayora” bles á Enrique IV. La primera fue una conf” rencia que tuvieron primero en Surena Y | despues en la Villette, varios señores y prela? dos católicos del partido del rey «y del de la liga, no solo con anuencia de Enrique y debi duque de Mayenne, sino tambien con gusto general del pueblo de Paris. que anheladi por la paz, mucho mas despues que Dreuk cayó en poder de las tropas del rey, y la cor] duccion de víveres á la capital era mas dilict hi Esta conferencia se celebró casi al misa tiempo que los estados, y sus decisiones fue $ ron mas importantes y eficaces que- las de es” 1 ta asamblea. e 2.1 El rey, movido por las frecuentes exi taciones de los prelados y señores católicos de Y ml. partido por la seguridad que le dieron mu de de la liga de pasarse á él apenas abjurase pe calvinismo, en fin, por los consejos de mismos hugonotes, entre ellos el duque jo Sully, y por la declaracion del sínodo EN (129) SS calvinistas, de que podia salvarse 5 5 ed romana, determinó instruirse he Sus dogmas y en su doctrina, hizo la abju= ¿Ion de la reforma á las puertas de. la aba- la de san Dionis , y fue admitido á los sagra- Os : 1 . . . . $ Misterios en dicha iglesia por el arzobispo *" El rey propuso una tregua de tres fue. > Yue lá se prolongó otros tres, y Mamo Ptada, porque los españoles no querian "E Sus egércitos, mientras no se decidiese bja 1 gocio de la eleccion. En este tiempo ha- a 1 re comunicacion entre los parientes y que jo de ambos partidos; y todos deseaban c Paz y buena armonía, de qué enton= fue Sozaban despues de tantas calamidades, Lea tua. o duque de Mayenne aborrecia á los As ll po el favor que daban á la faccion Sullo Re a y fanática de la liga, por el or- ea A le trataban á él,- por la prefe- Pue Y e alan dado al de Guisa, y en fin AN SN ándose en una posicion contraria XI1, 9 una deelaracion, en la cual proclamó la ley (130) á su carácter, deseaba interiormente reconci- liarse con Enrique 1V , y solo para sacar me- jor partido de este príncipe, continuaba la guerra. ; 5. En fin, el parlamento de Paris, opriz mido antes y mutilado por los furores de los diez y seis, viendo las disposiciones del pueblo, y seguro de la connivencia de Mayenne, hiz0 sálica como fundamental del reino y vigente: Este paso, atrevido, pero apoyado por el aplau- so de los parisienses, puso fin á las pretensi0. nes de los españoles, y á las sesiones de los est tados, que se cerraron entonces, y abrió € camino á Enrique 1V para la posesion tran? quila del trono. Paris sometida al rey Enrique IV (1594) Al principio de este año envió la liga una ev bajada á Roma, para destruir el efecto de Y de Enrique IV. Precedióla un agente del des que de Mayenne, llamado Montorio, que se” gun escribia el arzobispo de Leon, llevadd vientos para forjar nuevas tempestades. '5* ta embajada fue inutil. El sumo Pontífice res pondió que ante todas cosas era menester cor tar con España , y que él no podia socorret *> Ja liga con tropas ni dineros, porque la gue ra que hacia en Hungria contra el turco, 109 exhausto su erario. N España, perdidas las esperanzas de cola h, car á Isabel Clara Eugenia en el trono Francia, noauxiliaba yala liga, sino como Y. E (131). ; Medio de sostener la guerra civil y de susci= tar obstáculos á Enrique 1V. Este monarca adelantaba cada dia mas en la vasta empre- N de pacificar su reino. Las ciudades de” ear YX, Leon, Orleans, Aix, y casi toda la Drovincia de Picardía se le sometieron. No da lendo hacer la ceremonia de su consagra= e en Reios, ocupada pot el duque de Lo-= %, se consagró en Chartres el 27 de febre= » Y se volvió á san Dionis, donde tenia su Martel general. Ape tregua habia espirado: pero aunque se da en guerra, no habia operaciones mili- DES tan grande era la alteracion que se ha= AS echo en los Átrutos, y el deseo y la con la on que todos tenian de la proximidad de Paz. El parlamento se inclinaba á ella y la po nseja ba públicamente; y el conde de Be- Mal Sobiernador de Paris por la liga, no disi- 17 su opinion de reconciliarse con el rey. al de Posicion general de los ánimos obligó Uque de Mayenne, que habia prometido en Reconocer al rey hasta que fuese absuelto De ona, á mudar el gobierno de la capital. cal yd á Belin, y dió su destino al maris- rica Ep ossé Brissac, autor de las famosas bar= sejn 05: puso segunda vez en actividad el con- due de Os diez y seis, y el partido anárquico, él mismo hiabia destruido dos años antes: 9 ya el pueblo no hracia caso de los sermo- Parla Pandos, ni de las procesiones; y el Mento hizo al duque , como lugartenien= ' ? . hombre que cuando hizo las barricadas. Tral (132) te general del reino, serias observaciones so” bre la renovacion de estos desórdenes. bn Mayenne tenia que hacer un viage 4 Champaña para recibir el cuerpo de tropa alemanas al sueldo de España que venia en 50* corro de la figa, y creyó que la capital queda” ba muy segura bajo el mando de Cossé Bris? sac. Pero este mariscal no era ya el mism0 secretamente con el rey entregarle la plaza, condicion de que hubiese amnistía generar que Paris conservase sus privilegios, y los em” pleados actuales sus destinos prestando jar mento al rey: Cossé pedia ademas para Y 200.000 escudos y una pension de- 20.00: francos. Enrique IV lo prometió todo, A las 4 de la mañana del 22 de marzo presentaron junto á las murallas de Paris tropas del rey que habian salido de Senlis! da la señal convenida: Brissac abre las baritó ras, los soldados entran en la capital con ma ravilloso silencio, pero en órden de batalla» Y se apoderan de todos los.puestos sin resisten” cia , escepto en uno, defendido por un pigU te de españoles de la gnarnicion, que t0w% rou las armas y fueron todos muertos. Saliero? recibir al rey el preboste de los mercaderes? el mariscal de Cossé Brissac, que le entregar las llaves de Paris. Enrique hizo su entradl rodeado de la nobleza Meda capital, para 74 no se creyese que la habia tomado por ps de armas, pasó á la iglesia mayor á dar gr t s ? Y e (1 33 ) s, NOR y despues 4 su palacio. Desde medio dia Abri fue ta n pacífico como si no hubiera habido Suery a. Enrique gustaba de mostrarse al pue Sente, decia: dejadlos: tienen hambre de ver da Las tropas españolas salieron el mismo : “on los honores de la guerra, como tam= cn el duque de Feria y la embajada de Es- mui Enrique, al verlos pasar, les dijo: « me- las al rey vuestro amo: pero no volvais UL» de En esta ocasion se le dió el título de Gran- que len merecido por la magnuanimidad con Eon onó no solo á los que sesometian, sino Myos, pa los que se mostraban aun enemigos dba. ersuacieronle que los persiguiese, y dos, Pondió: dejadlos: todavia estan enfada- de dE O se arrojaron de Paris los cómplices Sons tal Barrere, que el año anterior habia des, U'tado contra la vida del rey ; pero que fue lCrto y castigado con el último suplicio, fuop, que Enrique IV habia conseguido, á e valor y perseverancia, triunfar de enemigos, sin embargo su situacion Ya de ser eligrosa. Los calvinistas mi- 98 Sus Mo de: al ome: A. envidia á los católicos, que se re- ' no |. an con el rey, y que recibian de su Mo, 98 beneficios que habian estipulado co- Lena, o de la reconciliacion. Los grandes no lo, ban al proyecto de hacerse hasta cier- Punto 'ndependientes de la autoridad real; eron las tiendas, y el aspecto de Paris . > Y á los guardias que querian separar la - (836) del condestable de Castilla para sostener al duque de Mayenne, arrojado de Borgoña por el nuevo mariscal de Biron , guerrero intré= ' pido y hábil ; amigo de Enrique que le amaba mucho, é hijo del mariscal del mismo nom= bre: pero que reunía á estas prendas brillan= tes la mas insufrible vanidad, una ambicion desmesurada, yen fin la: violencia y tena= cidad de carácter que algunos años despues ocasionó su Tuina. El rey determinó salir en persona á refor= zar el eyército de Biron, que no era suliciente contra el grande poder que le amenazaba. El condestable de Castilla echó dos puentes so- | bre el Saona junto á Gray, avanzó hasta Luz, ¡ hizo descansar sus tropas , y á mediodia salió ] para Fontaine Francoise con una parte de | ellas, mandando á las demas que le siguiesen 18 h y se reuniesen con él á las tres de la tarde. Bi.» ron seofrecióásalirá reconocer al enemigocon - ' | 300 caballos: encuentra á los mil pasos una ' % avanzada española y la ahuyenta: pero algu- | " “nos minutos despues descubrió todo el egér- | cito enemigo en órden de batalla, Un cuerpo | | de 4oo caballos españoles que perseguia á una partida francesa, venia hácia él como con intencion de atacarlo: pero al llegar se divi- dió en dos partes como para observar sus es=. paldas. Biron dividió su caballería en tres pe- lotones: dos para que se opusiesen á los del. enemigo, y le impidiesen observar si los fran- ceses estaban ó no sostenidos, y el tercero pa* a | : [ E (137) Ya acudir donde lo exigiese la necesidad. Los españoles reforzados por yoo caballos, | pe se dividieron como los primeros, atacaron | mariscal por todas partes. Biron hizo fren= =Al SN sus 300 hombres peleando valerosa- | AS te, hasta que habiendo recibido un sabla= ” Me la ¡cabeza y una lanzada en el bajo | (tre, hubo de retirarse con algun desórden; | Y SU berdicion era cierta, si el rey no hubiese Ñ 0 ido en su socorro con otros 300 caballos la tenia, ¿los cuales dijo: «seguidme, y 0 7 o que viereis que yo hago.» Acometió bir y el combate fue terrible. Biron do de la sangre que le salia de la herida vió ap otbeza, reunió 120 de los suyos, vol- Ciém; campo de batalla, y echó de él á los do eos. El rey no quiso pasar adelante temien= tab. mangas «de arcabuceros españoles que E, “0 apostados en los vallados del camino, Baron ochocientos caballos en sor Pine; Sy rey; y el condestable, cuyo objeto Quiso. al era defender el Franco Condado, no Wstan arriesgar una batalla, á pesar de las y ¿4 Msque le hizo el duque de Mayenne, del Sáo Wwañana siguiente se retiró al otro lado . Pra Ste fue el éxito de la jornada de Fontaine Val ose, en que Enrique IV manifestó su “En Nopal mas que. en ninguna accion. CN paa combates, solia decir, he pelea- da, a gloria: en este por defender mi vi- 245 su cuidado no se Jimitaba á sí solo, Y A E ARAS - Condado solamente, y el condestable se volW0. Enrique: pidió que no se le cbligase á recon” (138) ; - Habiendo visto qne un soldado enemigo ¡pad atravesar con la espada á uno de los suyos, le grito: «Guárdate La-Curce » (porque así $. llamaba). La-Curce, advertido por el rey , yO el peligro, y se libró de él derribando' á E contrario. Ási es que todos, generales, capita”. nes y soldauos adoraban á Enrique. / Poco despues firmaron los españoles UN. trato de neutralidad con respecto al Fran á Italia. El duque de Mayenne casi sin ¡M” fluencia en el partido de la liga, y abaudona% de los españoles, entró en negociacion co% cer al rey hasta la absolución de Roma ¡y 4 concedió vivir hasta entonces retirado. en Cb* lons del Saona con promesa de no inquietaré En fin, el 17 de setiembre se eonelul la gran negociacion de absolver 4 Enrigue*” que no se habia retardado tanta, sino por ” temor que se tenia en Roma á la corte de É** paña. Pero el papa Clemente VIH , que ami” ba la religion, y que no queria que se perd! se el reino de Francia para el catolicismo, dl mo se habia perdido el de Inglaterra, convl j | ció á Felipe IM de la necesidad de reconcó con Roma á Enrique IV, y de darle la abs ; lucion que pedia y que habia merecido. D sat y Du—Perron representaron en esta Ce! d monia al monarca frances, prometieron od var las condiciones de la absolucion ? redul” das á obras y prácticas de piedad, y reci” PS (139) Pon de manos del Pontífice, como penitentes Públicos, ligeros golpes dados con una varilla, . El duque de Mayenne, que deseaba ar- dientemente reconciliarse con el rey, se apro= Vechó de la absolución de Roma fomo de un Motivo que le quitaba todo pretesto para ño obedécerle, Pero habia dos dificultades que Vencer; Una era, la inculpacion de complici- ad en la muertede Enrique UL, queseguian SObtra Mayenne en el parlamento Luisa de rená y Diana de Francia, nina viuda y otra hermana natnral de aquel monarca. La se- SUnda dificaltad consistia en que Mayenne de= Seaba que todos los de la liga fhesen compre £údidos en su reconciliación. . La bondad de Enrique 1V,.y la considera- COn de que Mayenne podia causar todavia Muchos males uniéndose á los enemigos de la Atria, allanaron todos los obstáculos. En Fo- Mbrai donde el rey se hallaba á la sazon, Promulgó un edicto, en el que declaraba que “Os Príncipes y princesas que habian hecho -BMerra contra él, no habian tenido parte en el ¡esinato de su antecesor; quelos de la liga so- 2 abian tomado las armas por causa de reli 91: que ni unos ni olros podrian ser persegul» 05 en justicia: en fin,que les concedia un tér= vino dentro del cual pudieran acogerse al bene- “IO del edicto, A Mayenne le dió tres plazas de Suridad, dos en Borgoña, y una en Cham- 48a, con el privilegio de no ser permitido á > Calvinistas predicar en ellas su religion, (140) El edicto de Folembrai encontró mucha eposicion en el parlamento, y no fue archiva- do, sino despues de repetidas órdenes del rey: Pero sus buenos efectos empezaron á sentirse, inmediatamente; porque en el mismo año de 1596 recobró Enrique la ciudad y territorio de Tolosa, que estaba por la liga, y muchos señores de esta faceion se reconciliaron con él. Es verdad que fue preciso comprar la fidelidad. de los mas de ellos; y los calvinistas seindig” naban de ver á sus enemigos colmados de dig- nidades y pensiones, cuando ellos no podian recabar de Enrique que ampliase el edicto de Poitiers, que segun decian, no les era muf favorable. Aumentóse la animosidad de est partido, cuando vieron llegar á la corte á Ale- > jandro de Médicis, legado del Papa, prelado lleno de moderacion, prudencia y dulzura, Y “que contribuyó eficazmente, no solo á termi” nar los furores fanáticos de la liga, sino tam” bien áreconciliar á los reyes de Francia y Es* paña. Los españoles iban haciendo muchos pro” gresos en la provincia de Picardia, donde le-- garon hasta apoderarse de Cales: y aunque los. ingleses y holandeses auxiliaron á Enrique co? sus fuerzas navales, todo el peso de la guerr? terrestre tenia que sostenerlo Francia, y *% egército mal pagado por la penuria del erario, A podia luchar ventajosamente contra el españo de los Paises-Bajos. Para aumentar las pevas 4 Enrique IV, los calvinistas reunidos en LoudY Mi A A ra | (140) le pidieron un edicto mas amplio: el rey per- MItió que se redactase: pero entretanto se reli- taron á sus provincias, y no le dieron socorro Alguno para esta campaña. Atizaban el descón= pato de los hugonotes el duque de la Trimoui- le el de Rohan, no por interes de las refarmas;; Yue era auxiliar á Enrique para acabar de so- Meter la liga, en cuyo caso quedaria libre pa= -* coñceder á los reformados los privilegios Que quisiese, sino por su ambicion particular: 'Orque esperaban, siendo gefes de los calvi= PS adquirir la preponderancia que tuvie= Le en otro tiempo el príncipe de Condé, Co- Y y Enrique cuando solo era rey de Navar- * Yá favor de esta superioridad , ó imponer al “y condiciones y exigirle mayores dignidades £mpleos, ó bien organizar la reforma como Ne república federativa , de la cual serian ellos Primeros magistrados. Todo lo sabia Enrique, todo lo observaba, Y todo lo disimuló con la mayor prudencia: -N Bunca olvidó esta desercion de sus anti- e compañeros de armas. : Para no verse gado á mendigar, por decirlo así , los so— "ros que le faltaban en ocasion tan urgente, o en Ruan los notables del reino, y tá: "CIO ante ellos un discurso, que es his Fosa > porque pinta el alma sublime y cando— e Enrique 1V. * Ora dee yO procurase, les dijó, la gloria de buen , Me presentaria con mas palabras r ? : l . nadas que buenas intenciones: pero mi (142) ambicion se dirige á un objeto mas elevadd que el de bien hablar, porque aspiro al glo” rioso título de libertador y restaurador de Fraucia. Ya, cor el favor de Dios, com 10%. consejos de mis fieles ministros, y las espadas de mi buena nobleza, que no distingo em wi estimacion de los prínerpes, be sacado la par tria de la esclavitud y de la ruíva. Aliora solir cito restituirle su antigua fuerza y esplendor Participad, señores, de esta segunda glorilr > como habeis participado de la primera. No 0% > he llamado, como hacian mis predecesores para que aptobeis mi voluntad, sino para só. guir vuestros corsejos, creerlos y seguirior en fin, para ponerme en tatela entre vuesti” manos: idea que no suele ocurrir 4 los rej% victoriosos y ya carios.» En efecto, Enrique. á pesar de no tener mucha edad, lleyaba A las señales de la vejez. Encaneció desde jóve'” y cuando le preguntaban la causa de ella respondia: «el viento del infortunio ba soplad” sobre mi cabeza.» Sorpresa y reconquista de Amiens (1 597); La asamblea de los notables de Ruan dió rey muy pocos socotros, y ya por la impo | bilidad de juntar fuerzas pa en tretenido en los amores de Gabriela de ¿próo que tanto dieron que murmurar en esta Cl”, ; ca de su vida , se anticiparon los enemigo”, ponerse en campaña. Hernan Tello Port 3 2 ptor rero, lugarteniente del archiduque Al .S | ¡ gobernador de los Paises=bajos, sorprent e dy Plaza d . ( 43) : P AN e Amiens, capital de Picardía, del mo- eo e isbiendo ocultado en las cerca= Men grueso de sus tropas, y un destaca- vió A caballería detras de una ermita, en- disfra a puerta próxima algunos españoles, E Báados de aldeanos con sagos de nueces y” pénrtela de heno, como para vender estos lo de 0s en la ciudad. La carreta se paró deba- ig “astrillo, y el fingido carretero desun= > Sin que nadie lo notase, Jas mulas y echa- , q és Correr. Los españoles tomaron las armas ¿ an cubiertas con el heno, y acometieron Mia ¡Buardia de la puerta: el rastrillo cayó; A carreta, construida de industria para du O lo detuvo y los agresores se hicieron los ei de aquella puerta, dieron entrada'á los la YOS, y así quedó en poder de los españo- Atos od. Enrique 1V habia pedido poco Bu SN de Amiens dinero para pagar una pero ell ton de tropa reglada que la defendiese: > y eran el privilegio que siempre Dor sr, Dido aquella plaza, de ser defendida > Mismos habitantes. vis, Pe Doticia llenó de consternación á Pa- Las, a ver ya los españoles á sus puer= reo "que se aprovechó de esta ocasion pa- Dodido ar del parlamento lo que no habia Meco: . “Ohseguir de los notables. Pero fue Bong CIA su presencia, su autoridad y su e ud que se archivase su edicto, aun= o un Consistia en un empréstito volunta= 'gero aumento en la gabela, algunas (144) ] creaciones de oficios, * y la pesquisa de Jas malversacionesen hacienda. El parlamento ale” gaba la pobreza de la nacion. «La primera ne? cesidad del estado , replicó el rey, es arrojar ? los españoles de nuestro territorio. Os parece á esós locos de Amiens que me han negad0 2.000 escudos que les pedí para defenderlos y han perdido 100.000. Yo voy al egército? recibir algunos pistoletazos, y ya vereis que es haber perdido vuestro monarca.» fin consiguió realizar hasta tres millones escudos , y contento y confiado dijo: «bastal” te tiempo he hecho el papel de rey de Fra0” cia: voy á hacer el de rey de Navarra.» Mon á caballo y convoca su nobleza : y con las Pp” cas tropas que pudo juntar en el primer mo? mento, sitia y toma á Corbie, de que se pas bian apoderado los españoles. Entre tanto reunió su egército y puso sitio á Amiens, Y se defendió valerosamente: pero al fin hubo, de rendirse, porque el archiduque Alberto; que acudió en su socorro, no se resolvió. arriesgar una batalla para salvar la plaza: A S este sitio peleó como buen caballero en las las de Enrique 1V el célebre duque de No enne. | . : si Pero los calvinistas no acudierón dal cuando ya estaba concluido el sitio; y €%% ¿0 lamente por no incurrir en la nota de De donar á su rey en tan gran peligro. La o 1 de Amiens cambió el aspecto de los nego“ porque durante esta campaña se vieron de CN pañoles con los del rey, 4 los cuales an desde los tiempos de la: liga, y em Mon las negociaciones. Enrique, viéndose y, Jébte de un poderoso egército, activó la Palficacion interior del reino. pe: "az de Vervins + edicto de “Nantes ; Jin LA Q liga (1598). El rey acabó de someter ca la Francia, admitiendo á su obediencia que de Mereccur , que conservaba toda= e Bretaña el partido de la liga , y aquella E tiicia se pacificó. Una hija del duque casó loq sar, despues duque de Veudoma, é hi= 2 Enrique [Y y de Gabriela de Etrées; y “casamiento fue un nuevo vínculo de re= 'elliacion entre el rey y la familia de Lore= %4la cual pertenecia Mercoacur. 0co despues se firmó en Vervins la paz vtr rancia y España. Enrique tuvo firmeza - ca para no consentir que los españoles oe Pvasen ninguna de las plazas que habian Pu stado en Picardía : pero cedió á Felipe “ondado de Charolais, antiguo señorío casa de Borgoña , en calidad de. feudo “Dendiente de la corona de Francia. Así se E JE Eat funesta de A ME, 10 >> d lia e religion, puso la independencia Polio y la soberanía del trono en elmayor ta das virtudes heróicas de Enrique 1V el SN On la nacion y la autoridad real; porque Jim. "ibsaceiones con los señores poderosos, reconocer en ellos ningun dere- AOS quiso O; : . > Y todos los beneficios que les concedió LO OMO xx. Mistroz es Conoci poz, 5Ñ a dug u (146) fueron llamados gracias. Los ligados mas fu= - ribundos, ó que habian cometido crímenes es- pantosos, en los cuales no cabia ni olvido ni indulto, acabaron su vida refugiados en los paises estrangeros , y despreciados de los mis mos, á cuya ambicion habian servido de ins-- trumento. : Faltaba que arreglar el estado y condi- cion de los reformados para . completar la grande obra de la pacificacion ; y esto se logró por medio del célebre edicto de Nantes, redactar do por cuatro jurisconsultos, que fueron Schom* berg, Jeannin, Thou el historiador y Calig= non, Hubo dificultades para archivarlo en el parlamento, y fue necesario que el rey llamas esta corporacion á su gabinete, y la convenció” se en un discurso enérgico y severo , de la ne” cesidad de terminar de una vez las disensioné$ religiosas. Este edicto se componia de ga artícU* los , y de otros 56 secretos , que nunca f uerol archivados. En él se confirman las disposicion? del edicto de Poitiers, y los convenios de Berg% rae y de Fleix, Se concede á los calvinistas egercicio público de su religion, pero solo el) los lugares designados y en los que estuviost establecido , y sin quitar á los católicos el egercicio de la suya en los mismos pueb privilegio que no era recíproco para los hugo” notes. Prescribióse tambien á estos somete? á la policía esterior de la Iglesia romana; A trabajar «públicamente los dias de fiesta», AN gar diezmos, y no turbar las ceremonias de (147) C e . A . . Atolicismo con irreverencias. Al mismo tiem. Do se concedieron á los reformados todos los - “rechos civiles y políticos segun sus clases Ñ nondiciones : sus enfermos pobres debian ser Y: ttidos en los hospitales como los católicos:.. nostableció en cada parlamento una sala lla- Ae del edicto, cuyos jueces debian ser la ado, católicos y la mitad protestantes, para na Mstrarles justicia. En fin,se señalaron E dos á los ministros calvinistas, y se conce= arab Os reformados el derecho “de tener del y £as generales, presididas por comisarios que y, Adonde enviasen sus diputados, y s. Podrian imponer contribuciones á los de Nes Pag religion para las necesidades comu= has ; ella, El rey les concedió ademas algu— Plazas de seguridad por ocho años , y pro= "9 pagar anualmente 80.000 escudos para ¿ener las guarniciones. Male nO empezaron los proyectos crimi- nido y Mariscal de Biron, que ya habia te= Mas o mprudencia de corresponderse por Pvins E los plenipotenciarios españoles de Mucho omo el rey le Queria y apreciaba Br nd su valor y pericia militar, le envió. tado le as á presentar la ratificación del tra= ue Lo fc, y seducido por los elogios be Al Odigaron afectadamente el archidu= Data A erto y los ministros españoles, arre Prom Los su propio orgullo y temeridad, Latin Pido por las sugestiones de su favorito ue estaba sobornado, y movido tam-= . . | | i 2 (148) A á bien por desórden de su casa, que habia ars ruinado con su prodigalidad y la aficion al' juego, empezó á elevar el ánimo á cosas ma” yores, y entabló inteligencias secretas com las cortes de Bruselas, Madrid y Saboya: n- teligencias que habian de redundar necesa” riamente en deservicio de su rey y de sU patria. | de - Los ministros españoles le prometieroM darle una soberanía independiente en las cer canías del Pirineo, con tal que favoreciese los: intereses de Felipe TL Lleno de estas ideas an biciosas volvió de Bruselas á Paris, se puso * frente de los descontentos de la corte, qué eran muchos, y fue poco á poco perdiendo y amor y la confianza del rey. bi La causa de los movimientos y pretensi0? nes de los cortesanos era: la situacion domés% tica de Enrique IV. Este príncipe habia dom8 do con su valor y prudencia al calvinismo Y la liga , como tambien á los grandes y nobles del reino, que habian aspirado por medio 4% las disensiones religiosas 4: la independent feudal: pero no tenia bijos: legítimos: estara separado de su muger Margarita de valol% cuya conducta indecente hacia imposible Me reconciliacion, bien que el rey no cesaba dar el egemplo de infidelidad conyugal. sus amores con Gabriela de Etrees teniá jos que se criaban con pompa verdaderame" real, y esta dama aspiraba nada menos qua poseer el trono, casaudo con Enrique des] ; 1Á ¿del divorcio de o AN miraban “omo una medida necesaria para el bien del "ey y la tranquilidad del reino. Los cortesa= Ros se aprovechaban de estas circunstancias Para dividirse en partidos; y la muerte de ho. Jue en aquella ocasion hubiera vuelto á “Wrir el abismo de las guerras civiles. Enrique amaba mucho á Gabriela, y esta “SION no era toda sensualidad, á pesar de ser ly Propenso á este vicio, como confesó en Sal Ocasiones: pues solia decir al duque'de ve. Y > SU ministro y confidente, que muchas *ecs la llamaba solo. como á una amiga. en ¡uien depositar sus secretos ,y que le conso= en suz cuidados y penalidades. Sin- em- SO, nunca consintió que Gabriela triunfa- MESllOZ Como este hombre, á quien la FE la presenta Justamente como egemplo de das NE ministros, no queria satisfacer algu— he mas gastadas por Gabriela, y que se le ¡ehtaban como deuda del estado, la dama, d sd eseaba quitar para sus, miras el estorbo “E Ministro tan econón»ico, prudente y ser «he Se indispuso con él. El bondadoso Enri> Sia LISO hacer las paces, como en otras 0ca= la Ss y Movó á Sully al aposento de Gabrie- ussto ella no cedió: antes dijo al rey, que va de pasala Morir qué pasar por la vergúen- lad e preferido un servidor á ella que era e 8 Enrique se indignó entonces y le di- An ed que perderé diez. damas, como vos Jue un servidor como él» yla, volvió la (150) espalda para salir. Gabriela se echó á sus pies; y obtuvo fácilmente su perdon. : Enrique se inclinaba á recibirla por espo- sa: pero Sully le apartó de esta determina” cion, haciéndole ver que los hijos que ten! de Gabriela, no podian ser legitimados, pof ser frutos de un doble adulterio, pues el di”. vorcio de esta dama y de su marido se habi2 verificado poco antes; y que así no podrian sU* ceder en la corona Ene dos hijos que tuvies de ella despues de su matrimonio: lo que €5% pondria á ellos y al estado á las pretensioné% ambiciosas de sus hermanos mayores. Poco despues falleció Gabriela: Enrigu* la lloró como amante, la olvidó como mona!” ca y se enamoró de Enriqueta de Entragut% muger artificiosa que supo irritar con desvió? su sensualidad hasta hacer que le firmase un? promesa de casamiento. Cuando el rey mostró este papel á Sully, este ministro fiel lo 11120 pedazos. «¿Estais loco?» le preguntó el ras «Si señor, respondió su amigo, y ojalá que estuviese yo solo.» Á pesar de este diálog% Enrique conservó á su ministro, y entra otro papel á Enriqueta, poniéndole por coB cion que dentro de un año habia de darle Y hijo varon. is A:fines de este año vino á la corte de Pal Cárlos Manuel, duque de Saboya, con Y. y jeto de transigir sus desavenencias. Habi apoderado, segun dijimos, del marque, de Saluces durante las guerras civiles de / k 4 t a (151) Cia, y Enrique 1V A aquel territorio, erencia de los reyes sus. antecesores.. España RO-queria que los franceses volviesen á e *l pie en Italia: pero tampoco podia dar la ca- YA apoyando á Cárlos en una usurpacion ma= Mbesta; y se decidió. que esle negocio seria -WDjeto de una transaccion y no de una guerra. El de Saboya, apenas se vió en Paris , em- Pezó á intrigar con los duques de Biron, Eper- 20n, Latrimouille , Roban y otros desconten= "98: bero en ninguno. encontró decision ni energía, sino en el mariscal, á quien ganó en- “tamente ofreciéndole la mano de una de sus as, é indispuso contra el rey, calumniando “ste. monarca bondadoso, y atribuyéndole presiones , que no habia dicho, contra Biron. ñ Ssta intriga se juntó, la que seguia Lafin Wire el mariscal y el conde de Fuentes, go= "nador de Milan: de modo que Biron , cre- “udose dueño de las fuerzas de España y Sa- al > Ro puso fréno ni coto á sus ilusiones IClOsas, “terra con Saboya (1600). Entretanto inmaba la negociacion entre Cárlos Manuel > lá Ministros del rey. Sully declaró alduque dá, no habia medio entre restituir á la E ran- Sl estado de Saluces, ó ceder por indemni- AN equivalente el territorio de Bresse, per- A á Saboya, el vicariato de deco JAS Es y los valles del Stura, de nia, e | oe Sd El duque se valió diestramente de la N- que se le concedia para pedir un 1éer- AAA sw - z + ee '8 7 A e es de (uba) | «mino de 18-meses. Sully no queria darle nin» guno, y Enriquele concedió tres. Cárlos vol- - wió 4 Saboya, habiendo antes hecho el signien: te tratado, aprobado por el de Fuentes, con el mariscal: Biron tendria la soberania de Borgor. Ra y-casária con: una hija del de Saboya, A condicion de que si Cárlos Manuel declaraba guerra á Francia, el mariscal sublevaria los descontentos del reino, se pondria á su frent£ y haria la guerra á EnriquelV. 08 El de Saboya dejó pasar los tres meses del término concedido, y el rey exigió que cum” pliese su palabra, Cárlos pidió un nuevo tér» mino, -y no se le concedió. Entónces se quil la máscara y declaró que no restituiria 4 Sa? luces; y que si el rey emprendia quitárselo 4% fuerza, tendria ocupacion para 4o años. Pero Sully, que conocia la. mala fe del de Saboy% y habia previsto cuanto sucedió, tenia ya pre” aarados dos egércitos y escelente artillería €* a raya del Dellinado; de modo que la guerrá se terminó en una sola campaña, de El rey se puso al frente de un egército Y dió el mando del otro al mariscal de Biro! Hallóse- este perplejo: porque si no aceptaPA como le aconsejó Lafin, era descubrir:sus m4? las intenciones, no iguorando nadie cuán ae bicioso era del mando y de la gloria milital?: y si aceptaba, no tendria ocasion de reunil malcontentos del reino. Al fin aceptó, siguien el consejo de los agentes de Cárlos Manuel, 2 quien nada le podia suceder mejor que !* (153) Por amigo al comandante del egército Yario. : a SP efecto, el mariscal hizo todo lo posible a O ográr la empresa. Asaltaba las plazas lo. + Parte mas fuerte: daba avisos secretos á “Otandantes enemigos de las disposiciones” Ortalos á tomar: dejaba entrar socorros en las 8 zas: pero los medios de defensa del de o Ha eran tan cortos , que Biron á pesar:su- Si ¡e precisado á- vencer 9á manifestar ta o El de Fuentes escribia; «£por-que yd e le al rey cuando vaya á su egército, lado á España, donde será muy bien €utro > Y o faltarán bailes y damas con que “Aeuerlo?» Al mismo tiempo Lafin y sus Mique ¡y "ocuraban irritar á Biron contra En- ba ed diciéndole que este principe envidia- tivia 5 Orta, y habia asegurado que conver Sus laureles en exequias. ova . “Arácter impetuoso del mariscal se dejó ela. Mo de Ja ira, que en una ocasion que adora á su egército, envió á decir al go> a Slase e una plaza que tenia sitiada, que Una q ea un sitio cercano á las trincheras ar a Dañiía de mosqueteros prontos á dis- la s A primer señal, y que ía artillería de Jue ao ese Sus cañones hácia otro sitio ban stas len indicó, Lafin manifestó desapro> dijo. ““termináciones execrables; y Biron ombre "¿pues qué no he-de vengarme de un a so qe qwere perderme?» Pero su có= “almó cuando llegó el caso de la ege- - MBrO Cont (854) cucion, y no permitió al rey , cuando visita. las trincheras, que se acercase á aquellos pa” rages funestos. Lafin, que estudiaba cuidadosamente le acciones del mariscal, conoció que no el hombre capaz de llegar al último grado- del crímen para salir con su empresa ; y desde e tónces comenzó á preparar armas contra él Ya sabia este perverso que su maldad era c% rn nocida de Enrique 1V; porque este: príncl] - habia dicho varias veces á Biron: «dejad compañía de Lafin : porque si no, finareis” Viendo pues, que el mariscal vacilaba algun veces en sus determinaciones, empezó á gua” dar con mucho cuidado todos los. papeles) memorias que Biron le mandaba quemar, y” ra servirse de ellos en tiempo y lugar opor! no, si la imprudencia ó el arrepentimiento su amo llegaba á descubrir la empresa. El duque de Saboya, que veia espuestó? sus estados á una cierta ruina, se defend! con las armas de la debilidad, es decir, pro? poniendo negociaciones y prolongándolas cuan to podia. El rey, cuya presencia no era ya" cesaria en el egército, pasó á Leon á rec! á su nueva esposa María de Médicis, bya Francisco IL, gran duque de Florencia. Su ¡do trimonio con Margarita de Valois habia *%, declarado nulo por ser parientes en Lercer go, do, y por falta de consentimiento en y y otro; pues era notorio, que Cárlos hermano de Margarita , habia hecho gra 1 . posicion al divorcio en vida de Gabriela de trees, á la cual aborrecia mortalmente ; por Te hubiera temido , que Enrique podria casar- o su enemiga, si quedaba libre: pero ha- o cesado esta dificultad, se prestó de apna gana al divorcio, que aumentaba, si á ble, su independencia para entregarse . vida libre y licenciosa. Las bodas de Eu- Y María fueron celebradas con grandes Da y fiestas en toda la nacion, deseosa de ' sucesion legítima de su rey. Mica. az con Saboya (1601). Los regocijos pú- de S Fe aumentaron con la noticia de la paz ADoya que se concluyó á principios de es- le qn , A Pera ño. Cárlos recurrió á todos los artificios u ; o. SE Jue su astucia le sugirió para lograr condicio- Pulgas ventajosas que las que se habian esti- dé o en Paris: pero el rey se mantuvo fir del AlOYÓ á efecto uno de los estremos o tratado: el duque conservó el mar- Brosso o de Saluces, y la Francia adquirió el Cineby el Bugey y las orillas del Ródano desde la "11 Leon, poseidas hasta entonces por “asa de Sabo Lesdigui durant la ya. Lesdiguieres que e Delgurta de la liga se habia o en el e á las usurpaciones de la casa de Sa- a bd que «Cárlos Ma nuel habia hecho e ES ríncipe, y Enrique 1V de mer- leo: Aludiendo al valor del marquesado de Cedia dy superior al de los señorios que “tados uque. Pero Enrique redondeaba sus con dichos señorios : interrampia el A ms e: te he ELA A AA 4 AI 0 (156) camino militar de los españoles ' desde: Lowm* bardía á Flandes; y solo perdia en Italia 10 que era fácil recobrar en la primer guerra qu tuviese con España: así sus miras políticas eN esta paz no,fueron agenas ni de un gran m0” narca ni de un hábil estadista. A Las negociaciones, entrevistas y viajes clandéstinos de los agentes de Biron, y su co» ducta, durante la guerra, que contrastaD2 tanto con lo que habia hecho en otras ocasió? nes, y con su espíritu marcial, infundieron el rey graves sospechas cuntra él. Llamóle UL dia al claustro de los Franciscanos de J.e0% y le preguntó, prometiéndole el perdon, cut era el objeto y la causa de las inteligencl que tenia con los enemigos del estado. Biro? le confesó que á la verdad se habia separa de su deber, mas ocultó las circuastano”. mas importantes desu traicion : dijo que * objeto habia sido lograr la mano de una pros cesa de Saboya, y añadió que jamas hubi0r tenido inteligencia con los enemigós, 5 * rey no le hubiera negado el mando de la fo! leza- de Bourg- en Bresse. Enrique, Heno bondad, le abrazó diciéndole: «mariscal» 4, te acuerdes de Bourg en Bresse, y yo we%, vidaré de todo lo pasado. Pero cuidado co” recaida, porque será mortal.» Ap? Biron, libre del peso que le oprimia, a e tó su conversacion con el rey al duqu? ¿a Epernon, su amigo, manifestándole “yy contento estaba de haber salido tan bi0% — par A A O A A É W | (157) - vaso tan peligroso. «Fodo eso está muy de dijo el cortesano esperimentado: pero Cbejs pedir la abolicion de vuestra culpa; Porque las de esa especie no. seperdonan así.» as será mas válida, respondió el mariscal, Ma abolicion que la palabra de un rey? Y si , "que de Biron necesita:de eso, ¿qué basta- “no mara los demas? El imprudente mariscal ti "ellexiona ba que ya se habian acabado los Dos de la liga, que la autoridad real re- aba sus derechos, y que la ley no dis Sue de clases en los: delitos contra el estado, de Con no dejó sus correspondencias con el hecha oya ni con el de Fuentes, que le tenian : zado lisonjeando su vanidad y su ambi- Vos ñ Pero tomó la precaución de elegir nue= le. nfidentes, y esta precaucion fue la que Mes ULnÓ , COMO se verá mas adelante, Enri= el Sabiendo cuan codicioso era de honores Atiscal, lo envió de embajador á Inglater- ami Para dar cuenta de su casamiento, á su habi aliada la reina Isabel. Esta princesa Atos Ls perecer en el cadalso, pocos dias Mu á al conde de Essex, su privado, Habló buy. 9s Veces con Biron de este suceso: atri- úr 9 la ruina del conde á que no quiso aba-= le, * confesar á la reina su delito ni á pedir la . don, y añadió: «si yo estuviera en $ de mi hermano Enrique, se cortarian Dra Paris lo mismo que en Londres. toa egemplo, tan semejante al del má= > MO le corrigió; y cuando volvió á Fran- , Ú Ñ ) AA RI, AA SS tono, las acciones, el acento e el habla medio (158) cia se hizo el alma de una conspiracion, que | empezó por celos y ambiciones mugeriles, Y | acabó por serias conmociones en el estado: Enrique TV «habia casado con María de Médir. cis, á pesar del papel que dió á Enriqueta de Entragues; la cual consolada con el título de marquesa de Verneuil, continuó siendo su da ma. En sus entrevistas remedaba Enriqueta * italiana, medio francesa de la reina, lo qu? daba mucho que reir á los cortesanos y al mismo Enrique, bastante ciego por el amof para sufrir semejantes burlas contra su esj05% y contra una reina que era ya madre de "% delfin. María de Médicis no ignoraba estos 19% decentes divertimientos, y su mal humor 19? comodaba sobremanera á su débil ¿infiel m4? rido, Declarada la guerra entre la esposa Y dama, todo el partido de los descontento5 unió á la marquesa de Vernenil. La madre esta muger habia sido dama de Cárlos 1x1 habia tenido de él al conde de Auverni2», 4 cual formó con el auxilio de su hermana ute” el quimérico proyecto de transferir la coromtt, su familia, á pesar de que el rey tenia ya $ ple cesion. Las miras de Enriqueta eran desaven? o, rey con su muger, obligarle á que la env y á Italia, á declarar nulo su matrimonió 4 reclamar entonces los derechos que segu”, y ereia, le daba la antigua promesa de Eur! ¡- Unióse á los dos hermanos el duque de la se Mon, q (159) a - z | ¡deseoso de aumentarsu pequeña soberanía - | - Sedan, otros muchos descontentos, y en fin ficas cuyo destino era hallarse envuelto en AS las conspiraciones contra la tranquilidad y y del estado. EN Toceso y suplicio del mariscal de Biron vas 2): Los primeros síntomas de esta conspi= in o se sintieron en el Poitou y en las pro- tia re adyacentes, donde hubo algunas aso= Pa ls Y reuniones sediciosas. Enrique salió de - sent, 9N su acostumbrada celeridad, se pre- Pue Sin tropas y casi sin aparato real á los Susa, > Y les pregunta cuáles el motivo de mu pucjas, Respondieronle los diputados de las Sobioy validades, que les habian dicho que el di No iba á aumentar los impuestos, á ) EN todos los hombres de bien, y á Wirla. * Ciudadelas en los pueblos para opri- loy ú su antojo y hollar Ja justicia y las brique con su franqueza y boudad a úella, rada los convenció de la falsedad de $ Imputaciones: «no quiero tener for= Vasallo; s dijo, sino en los corazones de mis del re a E A e e Y Can Pe Movimiento se sosegó: pero el vol- | LS la corte, y el rey, lleno siempre aba de sabia que debia temer, aunque ri e quién, Entretanto Biron, resueltoá Snqja. 95 Vestigios de sus anteriores inteli- | ce los españoles , se entendió con el Ue olas y con el duque de Saboya, 'esen muerte ó euncerrasen por lo - de | <Q L (160) ; menos en tn castillo á Lalín, y á Renazé, ses cretario de este gentilhombre, que efectiva? mente fue encerrado en Chiari, fortaleza del Piamonte: pero Lafin, mas diestro ó mas sus picaz,.en lugar de pasar por los estados del duque para volver 4 Francia desde: Mila! donde residia, como le aconsejaba el con e de Fuentes, tomó el camino de Suiza, y Y encerró en un pequeño señorío que tenia da | | Auvernia, xx o Alí meditando sobre su situacion, 520% . “a A E por consecuencia de todas las noticias que cad . quiria por los comensales y eriados de piro” | que eran amigos suyos, que el mariscal ¿01 , piraba, y que ya no se fiaba de él. Como ty, vocia el earácter:de Biron, no dudó que % á perderse, y á envolverle en sa ruina:con * declaraciones, mucho mas cuando ya des lo" fiaba: por tanto determinó anticiparse Y * grarsu perdon. 8 Escribió, pues, al rey que tenia cosas ma portantes que decirle, y que en premio de ¡p revelaciones solo pedía su indulto, á riel : que un desertor piamontés descubrió 4% 9 bierno algunas cosas dela: corte de Saboy 1, escitaron la curiosidad sobre lo que Lafio dria quedecir: así se le dió segurida( eel perdon y se le mandó venir á la corte: por astuto Lafin no hizo este viage hasta habe pr tenido el permiso de Biron, á quien eser 510 ra pedirselo alegando los negocios y pre falta nes de un parientesuyo á quien no po sn y MS 161 Latin habló E 2, rey) le ¿descubrió las traiciones del «mariscal, y en prueba de “8S de presentó toda la correspondencia que “bla guardado cuidadosamente, entre el ma. Uscal; el gobernador de Milan , y el duque el Aboya. Enrique supo por esta revelacion ro Igen de todas: las intrigas de su corte; pe» ¡Maba entrañablemente 4 Biron , se ácor- da de sus servicios, temia al. mismo tiempo sol hcter enérgico y. su intrepidez, y asi re- en 19 Ó hacerlo amigo suyo para siempre ,:0 -Marlo a] suplicio. $ pad a iva el rey la: única señal de que Biron se Con Aciliaba enteramente con él , era que le habia se.con ingenuidad todos los delitos que Mubi, “metido, y sobre esta confesion franca Mandos recado infaliblemente el perdon. ole, lamar á la corte, que estaba enton- Amista - OMtainebleau: le recibió con mas Wanifo., TUS nuncas, le habló en particular Confos. atdole que solo exigia. de él que ¿le Por “Cuanto habia pasado, y que él sabia Se ob. 95 conductos, para perdonarle, Biron que ino en callar, ó por vergúenza ó por= ij Jeria renunciar á sus proyectos, y de y 0 dada tenia que añadir á su confesion da Pa Baro» pe E rey le despidió diciendo: á: Dios, Al tito Biror: y se encerró en su gabinote. Pita e lue arrestado el mariscal por un ca- Mismo y Puardias, que le pidió su espada. Lo Mo la 00 Otro con «el condé de Auvernia, TOMO ESO “ahí tienes mi espada, que ; 11 » (160) menos en tan castillo á Lalin, y á Renazé, se” cretario de este gentilhombre, que efectivas mente: fue encerrado en Chiari, fortaleza del Piamonte: pero Lafin, mas diestro ó mas sus”, picaz, en lugar de pasar por los estados de duque para volver á Francia desde: Mila0 donde residia, como le aconsejaba el conde de Fuentes, tomó el camino de Suiza, y encerró en un pequeño señorío que tenia en Auvernia, "A a Allí meditando sobre su situacion, sacó. por consecuencia de todas las noticias que 1% quiria por los comensales y eriados de Bro que eran amigos suyos, que el mariseal con piraba, y que ya no se fiaba de él. Como nocia el earácter.de Biron, no dudó que iba á perderse, y á envolverle en su ruina con 9 declaraciones, mucho mas cuando ya descon fiaba: por tanto determinó anticiparse Y grarsu perdon. al Eseribió, pues, al rey que tenia cosas a. portantes que decirle, y que en premio de > revelaciones solo pedia su indulto, Á ricm que un desertor plamontés descubrió 1 bierno alernas cosas dela corte de Saboye pe . o . . escitaron la curiosidad sobre lo que Lafin dria quedecir: así se le dió seguritlad de l perdon y se le mandó venir á la corle- Y astuto Lafin no hizo este viage hasta ha er yan tenido el peroriso de Biron, á quien escri sio” ra pedirselo alegando los negocios y P! faltar nes de un parientesuyo á quien no p9 ne 161 -Lafin habló Ptos ) rey/ le descubrió las trajciones del mariscal, y en prueba de velas le presentó toda.'la correspondencia que abia guardado cuidadosamente, entre el ma- Uscal; el gobernador de Milan , y el duque > Saboya. Enrique súpo por esta: revelacion el origen de todas: las intrigas de su corte; pe- 9 amaba entrañablemente 4 Biron , se ácor- 2 de sus servicios, temia al. mismo tiempo ¡hracter enérgico y su intrepidez, y asi re- sa vió $ hacerlo amigo suyo para siempre ,:0 ¿Marlo a] suplicio. 2: O el rey la: única señal de que Biron se con liaba enteramente con él , era que le habia se.con ingenuidad todos los delitos que h abi metido ; y sobre esta confesion franca Mand ¡trecaido infaliblemente el perdon. úle amar á la corte, que estaba enton- amina. Ontainebleau: le recibió con mas if nunca:, le habló en particular esas ole que solo exigia. de él que ¿le Por y, canto habia pasado, y que él sabia sd 19 que vada ( On. El ' (162 ) ( nunea se:ha ensangrentado: sino con los-jaba- líos en la caza, Si me-la-hubieras pedido 'an- tes, ya llevaria yo dos horas de sueño.» En efecto, aquella noche duvmió' con ¿pucha tranquilidad. No así “el mariscal de? Birots que hizo estremos, ya de ira, ya de venganzas y descubrió en sus espresiones gran parte: sus delitos, 1054 inn Iastruyóse su causa en un tribunal dé c0* mision. Presentaronle:los papeles que” hab entregado Lafin, y- empezó 4 vomitar” inju? rias contfa este pérlido, y dijo que $1 estuvió” ra presente Renazó, desmentiria las ¡mpostu? ras de Lafin. No bien habia pronuncia o” á tas palabras, cuando aparece Renazé34 ol habia escapado de su prision, sobornanú! pr guardias, y confirma: todas las acusación” Formado el proceso, fue transferido eL riscal á la Bastilla, y juzgado por el pa, mento. Hizo su defensa con modestia Y Y nh nacion, pero de nada le sirvió, porque la de- ra de la clemencia era ya pasada : fue cont” do:á muerte, y degollado en la Bastilla- par Asi acabó el mariscal de Biron, Y biendo podido representar en la est de mundo el papel de un héroe, lo dejó 1 de un conspirador. Casi todos los ga cion Y Ñores de la corte tenian la misma e los mismos deseos que él: pero nin castig? tan atrevido ni tan temible, y 95 (a pavor arerró á todos los demas. EL conde des. A UA IN A IBER a nar las lágrimas de y ) el | | | (163) Mana Enriqueta, que poco despues tuvo nece- Sidad de toda-la indulgencia de Enrique para Que le perdonase su intriga amorosa con el y que de Joinville, Cuando Isabel, reina de Uelaterra, supo la prision: de Biron, escribió "Oy que «el cetro era.un tizon encendido; ) QUe era menester que los que se atreviesen locarlo se quemasen la mano.» Ex efecto, y Wribuyó á los consejos. de aquella princesa *Severidad de Enrique con su antiguo amigo “Compañero de armas, lo Año siguiente de. 603 murió. Isabel Ly ey y perdió en ella:una amiga y aliada, con ¿O auxilio peusaba: hacer vigorosamente la he tra dá España. Jacobo], hijo de Maria Es- Pa Y. que le stigedió,,. ho parecia á Enrique dre. R asociarse 4. sus miras dirigidas á aba- Bars Poder de la casa de Austria; y no se en- Dio rs presentimientos; pues una. de las lerra a5 operaciones del nuevo rey de Ingla- pp "e bacer paces con. los españoles. Jos, aa, £ste mismo año se dió permiso á los ha; ds Dira volver á establecerse en Francia, Se si 9Mdicion de que,uno de sus padres asistie- del». Pe en, la corte en calidad de confesor Aueta Y! Para que sirviese. de fiador de la con- To A ne eS, £Mas, Esta precaucion , que pa- Sel estra AJuria, fue:en lo sucesivo la causa Ma on ordinario influjo que tuvo la compa= do, E Sobierno de la religion y del esta- | A detr Yue Enrique se: movió á tomar es- -Macion por convencer á los fanáti- tes, ya lHevaria yo dos' horas de sueño.» (162 ) nunea se ha ensangrentado sino con los jaba- líos en la caza, Si me la-hubieras pedido'an- le efecto, aquella noche. duvmió. con mucha tranquilidad. No así “el miaviscal de” Birotly ue hizo estremos, ya de ira, ya de venganzá descubrió en'sús .espresiones gran parte 1, sus delitos, 10104 in Instruyóse st causa en un tribunal de 00 mision. Presentaronle:los papeles que hal entregado Lafin, y. empezó 4 vomitar inju” rias contfa este pérfido, y dijo que si estuvo” ra presente Renazé, desmentiria las ¡mposti ras de Lafin. No bien habia pronuneia po tas palabras, cuando aparece Renazés 1% habia escapado de su prision , sobornan od | guardias, y confirma: todas las acusa e el! Formado el proceso, fue transferido - riscal á la Dastilla , y juzgado por A mento. Hizo su defensa con modestia Y o? nacion, pero de nada le sirvió, porq ade? | ra de la clemencia era ya pasada: ue do:á muerte, y degollado en la Bastilla- yy. Asi acabó el: mariscal de Biron» 03 biendo podido representar en la escena el mundo el papel de un héroe, lo dejó poo de un conspirador. Casi todos los gra cion Y Sores de la corte tenian la,misma 31 0 0 Jos mismos deseos que él: 08 castig tan atrevido ni tan temible, aterró á todos los demas. El nia fue perdonado por las lágri pla a A O A E AIR A A o o o (163) Mana Enriqueta y Que poco despues tuvo nece- Sidad de toda-la ¡indulgencia de Enrique para Que lo perdonase su intriga amorosa con el y que de Joinville, Cuando Isabel, reina de uelaterra, supo la prision: de Biron, escribió "Oy que «el cetro era-un. tizon encendido; / UC era menester que los que se atreviesen locarlo, se quemasen la mano.» En efecto, MBribuyó á_ los consejos. de aquella princesa *Severidad de Enrigue con su antiguo amigo “Compañero de Uco dl ya Año siguiente de 1603 murió Isabel, y Lo perdió, en ella:mna amiga y aliada, con o A «Auxilio pensaba: hacer vigorosamente la ad España. Jacobo 1 , hijo de Maria Es- an que le sucedió., no parecia á Enrique tir, Ue asociarse á sus miras dirigidas á aba- arí Poder de la casa de Austriaz y no se en- Pinos us presentimientos; pues una. de las Merz PA plericiones del nuevo rey de Ingla- AS acer paces con, los españoles. : Wi 5 te.mismo. año se dió permiso á los ha; AS para volver á establecerse en E rancia, 80 sio, HHUcion dequeuno de sus padres asistie- «del », Pre en, la corte en calidad de confesor due y Para que sirviese, de fiador de la con en A los demas, Esta precaucion, que pa- del MA inj es ¿Uia, fue¡en lo sucesivo la causa “*aord¡ ee sopl Ñí en ario influjo que tuvo la compa= do, Parono Sobierno de la religion y del esta- Metro que Enrique se: movió á tomar es- -MMacion por convencer á los lanáti- A RESTE Y A a E E ts TA nea. 5 (164) cos, que dudaban ó afectaban dudar de su sincera conversion 4 la fe católica: y asi nO solo restituyó á los jesuitas los bienes que a0 tes poseian , sino tambien les dió la casardeM Fleche para que estableciesen en ella un cole” gio, de donde han salido hombres muy ¡lus tres en las ciencias eclesiásticas y en la literas tura. ( Si alguna cosa podia consolar á Enriqu* de los disgustos contínuos que le daban el cr rácter iracundo y pertinaz de suesposa, las 10 fidelidades y conspiraciones de su dama, Y * pretensiones ambiciosas de su nobleza, er 7, estado floreciente del reino, que por sus cul dados paternales y por la sabia administra? cion de Sully, habia perdido ya la memorl* de las calamidades de la guerra civil, é iba ele” vándose á un alto grado de prosperidad. 5 escelente príncipe decia: no ha de pabe" aldeano en mis estados que no pueda pone una gallina en su - puchero todos los dom . gos: espresion familiar y sublime, tanto, Y, no puede ser mal rey el que abrigue en? corazon los sentimientos que encierra. Apenas el rey se hizo dueño de Pari3» ee pezó su gran sistema de mejoras, proyec! co y meditadas antes en sus conversaciones .13t Sully. Todo lo que podia contribuirá tud : o e to AU des” las comunicaciones de las provincias, 4 %% 18 truecion de bandidos y malhechores q infestaban, resto' desgraciado de las: gu la civiles, á la perfeccion de, las fábricas Y A Pc Agricul e (165) 1 53 Uitura; todo se puso en egecucion, y se aa con la firmeza que caracterizaba al Als Y á su MINDISITOo, Pero en lo que mas o a capacidad de Sully, fue en la parte > ómica, Habiendo sido nombrado por el * SUperintendente de rentas, no solamente Y:MS0 un muro de bronce á las pretensiones pre e encias de los, Sranpes que con varios Os agotaban el. erario, sino tambien titas con los manejos secretos de los asen= loy, Ue se enriquecian á costa del pueblo, y 9'0 que pagando este mucho menos, entra- erez. Jobo mas dinero en las cajas reales. Sully ao ciencia administrativa, desconocida 0 Francia, y el resultado de:sus opera- de 32 “e que Enrique 1V , con solo la renta Ae millones de francos, pagó 200 millones, dejó aos habia heredado de. los Valois, y a Morir 15 millones en arcas. (6 Juracion del conde de Entragues e : Mientras el: pueblo bendecia al mo- 8as y Y Y su ministro, la corte ardia, en intri- Ce y “ODSpiraciones ;. y los amigos, cómpli- Yog o Parientes del mariscal de Biron , Sugiti—- Credit, paña, Flandes, Saboya € Italia, desa- Mient, Mal rey en aquellos paises católicos, emijo 9s:.el duque de Bouiilou, que habia Pos * Y 9 4. Alemania, persuadia á Jos prínci— An ru rotestantes, del imperio, que ; Enrique, uo A la lealtad con que lc, habian auxilia- Mita o ¡Mislas. para recobrar su. reino, ae gsterminio de la secta y la.opre- E E Ñ (164) eos, que dudaban ó afectaban dudar de sU sincera conversion á la fe católica: y as solo restituyó á los jesuitas los bienes que 10 tes poseian , sino tambien les dió la casadeM Fleche para que estableciesen en ella un cole” gio, de donde han salido hombres muy ¡lus tres eu las ciencias eclesiásticas y en la Literas tura. Si alguna cosa podia consolar á EnriqU' de los disgustos contínuos que le daban el e% rácter iracundo y pertinaz de suesposa, las 10” fidelidades y conspiraciones desu dama, y pretensiones ambiciosas de su nobleza , era? » estado floreciente del reino, que por sus cul dados paternales y por la sabia administra? cion de Sully, habia perdido ya la memori* de las calamidades de la guerra civil, é ¡barele” vándose á un alto grado de prosperidad. E escelente príncipe decia: no ha de ae one aldeano en mis estados que no pueda pW.. una gallina en su puchero todos los domi” gos: espresion familiar y sublime, tanto, q y no puede ser mal rey el que abrigue en corazon los sentimientos que encierra. Apenas el rey se hizo dueño de Pari3» e pezó su gran sistema de mejoras, proyec! con y meditadas antes en' sus conversacion? e e Sully. Todo lo que podia contribuirá fac! las comunicaciones de las provincias , á la truecion de bandidos y malhechores que infestaban, resto' desgraciado de las 8 ja eiviles, á la perfección de las fábricas Y ; 1d ¡m0 ra e: (003) ASricultura; todo se puso en egecucion, y se « "Stuyo con la firmeza que caracterizaba al Monarca y á su ministro, Pero en. lo que mas "lló a Capacidad de Sully, fue en la. parte “onómica. Habiendo sido nombrado por el Y Superintendente de rentas, no solamente “Puso uh muro de bronce á las pretensiones *Xigencias de los. randes que con. varios Pretestos agotaban dl erario, sino tambien “cabe tis. . “on los manejos secretos de los asen= pe que se enriquecian á costa del pueblo,: y o , S'Ó que pagando este mucho menos, entra- A Ucho mas dineroen las cajas reales. Soly o ciencia administrativa, desconocida ion Francia, y el resultado de:sus opera- de A Ue que Enrique 1Y, con solo la renta de Millones de francos, pagó 200 millones, dejg a que habia heredado delos Valois, y Al morir 15 millones en arcas. (160 Mjuracion del «conde de E cd Mara. Mientras el. pueblo bendecia ¡al mo- Las. y 8 su ministro, la curte ardia, enintri- Ces y ¿OUSpiraciones;, y los amigos, cómpli- Vos" Parientes del mariscal de BirAn y Lugiti— red; paña, Flandes, Saboya é a, desa Mint, An al rey.en aquellos patses católicos, ler el duque de Boutilon , que habia pos Srado á. Alemania, persuadia á los: prínci— An rv olestantes, «del imperio, que ¿Eyrique, do 04 la, lealtad con que lo,habian quxilta- | Medi ae Vinistas. para recobrar su. reino, ADa"b esterminio de la: secta y la.opre- A ' Ei ai E A E AAA E AA TA A e AS E AS TS == | iaa sion de la libertad pública en Francia. "Todas estas calumnias, y há que se esparcian po! e reino, tenian' en la” corte su foco y origen comun. Don Baltasar de Zúñiga, embajador de España, hombre muy hábil, y queno ignore ba qué el objeto del roy'en todas las mejora? que hacia en su gobierno, era juntar recurso y fuerzas para acometer eficazmente el podf de lá casa de Austria; procuraba evitar es caso, stiscitando á Enrique dificultades y PE sadumbres. Por desgracia”, sus relaciones dor mésticas daban suficientes motivos á una otras. | : María de Médicis, reina de Francia, celos de Enriqueta de Entragues', daba oidos 4 L% cini y á su muger Leonor Galigai, ambos 118 lianos, que vinieron con ella cuando casó € Enrique 1V. Tenian mucho ascendiente $0 María, ya por ser de su patria y criados %., yos, ya porque halagaban su pasion favor, que era el rencor á la dama de su esp 050: ñiga consiguió, á fuerza de regalos y promo sas, ganar á uno y áotro, y por su Li persuadir á la reina, que la suerte de sus. 1 jos estaba muy espuesta , si no se ponia voquds proteccion de España: porque la enembrr, decia, de esta potencia seria funesta), 9 A i10% Megaba á faltar, á4:“sts herederos Jegit! o siendo tambien enemigos suyos todos 105%. en Francia miraban todavia á Enrique 4. favorecedor dé la heregiá debo + A < a l (167) “¿Al mismo tiempo afectaba el embajador de España ser protector:de los Entragues, Pro= Metió un asilo en la Flandes española 4la.mar= Juesa de Vernenil en el caso de que murien= Oel rey, quedase espuesta al odio y á las per- ecuciones de la reina:, de modo, que esta fa= Milia orgullosa y turbulenta, creyéndose,se= 8Wwa del auxilio de los españoles ; emprendió q Proyecto favorito, que era hacer valedero y documento. que el rey entregó en otro tiem= 04 Enriqueta, prometiendo casarse con ella, Que, segun ellos y, anulaba el subsecuente a rimonio con María de Médicis. Supo esto 1 "tina, y exigió del rey que recogiese aque- i promesa? el rey lo hizo así, y á pesar de 0s los subterfugios. y resistencias de, los Mragues, el papel vino á su poder. sx . . "hitada todala, familia, formó el proyecto APoderarse dela persona del rey. El:conde Entragues , padre de Enriqueta, envilecido €h os IX en su muger, y.por, Enrique 1V E Aja,, fue el alma de la conspiracion, que tiago cómpliceal conde de Auvernia; Le gob entonces en sus estados; á Montmorenci, e hador del Languedoc, y á los duques que ea y de Bouillon en el norte. ¡Enri- Sensual) arrastrado siempre. de: su. funesta MO 50 id ad seguia correspondentia: amorosa, - An ORsecio da. marquesa de ps erneuil ,: cuyas Mento dí encias '6..1nfidelidades¡.eran el tor- -9 de su vida 3 sino tambiea con una het» ana BA menor. de Enriqueta, was dócil, y mas XQ (168) | suave de carácter. Pero: el conde de Entra” gues:, apenas advirtió este nuevo deshonor de | | su casa, separó á su hija de la corte; y 1 obligó á' vivir retirada em el castillo de Ver? nembiió e, ; ; E i 2 1 “os dos nuevos amantes se daban citas! y Enrique, á pesar de sus años y desu: digni” dad, iba disfrazado atravesando campos y bosques por caminos estraviados!, á ver/su da” má; En una ocasion fue acometido por cuatro hombres á caballo, pero sin'armas y apostado% por Entragues , que quisieron cogerle y pero su vigor y presencia de ánimo le salvaron e aquel peligro; atropelló á dos con su. caball0 derribó al tercero de un bote de lanza, éh rió con el'sable al cuarto que pugnaba por 10, » varle las riendas. — ' 9357 25 o:="EL conde hizo el último esfuerzo: inandO á'su hija que escribiese un billete á Enriqu% dándole cita para un lugár donde infalib mente ibiera caido en sus manos: pero la, tura jóvén buscó y" halló: medios de: avisa 5 réy ló'que'se tramaba yy élno concurrió 4% eva? Fástidiado de tantas y tan continuas 4 eliáizas , resolvió acabar” "de una: vez eE aguiella fáccion , y mandó prender al condo ( Auvéemia'al de Entragues y á la marque, de" Vérnenil; y formarlés causa: lo” que 50% prendió ¿'todos, «siendo! votoria no $0 oa cleinéñicia" del Yey y sino '¿udebilidad esc, para con $us mancebas:" . eli gp ¿1 Acuisóséles de corresponidiencia' con E A e A ca el conde e Entragues, en vez de E e , Ítizo terribles. recriminaciones o Enrique, «el cual, decia, ofendido Cuidado que pongo en libertar mi hija pas Hor de su deshonestidad, quiere perderme | delo de “una acusacion calumniosa.» En y E sus relaciones con España, las atribu- toy le sa de proteger á su hija mayor, si el Re ga a á faltar, contra el odio de la rei= e rends el asilo que los españoles le. -*ctan en Flandes! ges de Verneuil respondió á los que y pls que de nada se acordaba, de a sabia, y que el rey estaba instruido elas 5 dando á entender,con sus reticen- Aria Isteriosas, ciertos secretos entre el mo= Mar. y ella que los jueces no debian exami= Adan rey:se manifestó en los" principios de dá a dispuesto á usar de todo el rigor de Para Ea pero esta resolucion era muy durá Sa de A alma generosa; y declaró á la conde- que mi “blas , que le rogaba por su marido, Mar 0 el conde de Entragues corrian 80 de la vida. tes. . PYOCeso sin Peas siguió sus trámi- los Y legado al caso de la confrontación de de o y cómplices, los tres reos se recus OS “a Vos me detestais, decia e ia uvernia al de Entragues, porque | o siempre los desórdenes de: mi nada Y vuestra connivencia, indigna: de e. En cuañitoá la “marquesa, nadie ” .. -— > $] MY IN A Y - ei a e e lia y E PA ignora que ha dicho que pediria gracia para $% padre, justicia. para, ella y un, cadalso pará mí.» Entragues no disimulaba su odio al con” de de Auvernia, y Enriqueta se. enfurecia $0* lo con oir el nombre de su hermano., ¿El x de febrero de 1605 se pronuneió sed” tencia de muerte contra los dos.condes y contr4 un inglés llamado Morgan, complicado en 4 causa, y de reclusion perpétua contra la mar” quesa de Vernenil. Entretanto el rey espera” ba que esta solicitase su perdon. «¿ Creeiós preguntaba el rey á Sully , quese humillará? « Si'sseñor, respondió.el ministro, con tal que erea que ya no la amais.», En efecto, apena yió la sentencia, se valió de los medios qué sabia emplear contra, el corazon del monaró% peca” y los grandes.reos fueron perdonados, : yendo la pena sobre los delincuentes subi! ternos. El rey pasó al mediodia y Sully al Por? tou con tribunales de justicia que intimidaro? mas quecastigaron. Restituyó sus bienes marqnesa, á su padre y á su hermano. Mora gan fue desterrado del reino para siempre? conde de Entragues fue desterrado á Malos herbes, pero antes quiso verle Enrique, Yo preguntó :. «¿es cierto que habeis. quen” matarme?» Si, respondió Entragues.con 0% día; y nunca:perderé esta idea hasta que V he deje de deshonrarme con mi hija. Enriql 1Y olvidó en: esta ocasion , que era soberané" amenazado, para acordarse solamente de q tenia un, vasallo noble ofendido ;, y: fue bastó” r h l | e tes te señor de sí mismo para no castigar al atre- Vido que le amenazaba. El conde de Auvernta fue condenado 'á quedar preso en la Basulla; - Spara apagar, decia el decreto, su indomable : Malicia. : ; > > En cuanto á Epernon, Móntmorenci, Be- legarde y otros señores, cómplices en los de= Siguios de Entragues, no sufrieron persecu—= ion alguna, bien porque su complicidad sclo Babia consistido en deseos y promesas vagas, Mien porque Enrique creyó suficiente que éllos conocieran que no ignoraba su mala_vo- Mtad, y que tenia fuerzas para castigarla. M fin, ó por razon, Ó por indiferencia, ó por Slar fastidiado de los caprichos de Enriqueta, se separó poco á poco de ella, y tomó por Manceba á Jaquelina de Beuil, que obtuvo el tulo de condesa de Moret, y no causó al rey tantos disgustos cómo sus antecesoras. ás lientras estos sinsabores domésticos ator= Mentaban el corazon del rey, se urdió en la “orte una intriga para derribar á Sully del mi- Misterio , originada de la envidia. En esté pro- YCcto entraron grándes , cortesanos, mugeres: “da uno hacia el papel que se le habia seña= ado; Los ministros y los señores casi no habla- mv al rey vez alguna sin representarle el pe- 1 'o de dejar tanto poder en manos de un só- da pes que era al'mismo tiempo maestre e artillería y superintendente de hacienda, “demas influia eh todos los negocios impor= Ates. Los devotos aleyabán su constante ad— DAA % "o (172) hesion al calvinismo, y la desconfianza qU* inspiraba á los príncipes católicos el ver qu£ gozase la confianza del rey un protestantt: Las queridas del rey y las personasadictas á ellas decian que Sully aborrecia todo lo que amaba Enrique, y que nunca queria darles nada ,61e5 daba lo que no podía escusar, con repugnan” cia y disgusto. En fin, los asentistas clamaban que el crédito del rey se destruia: y quel fuerza de reducir las ganancias de los asientos llegaria el caso de que el gobierno no encon” trase quien quisiese anticipar sus capitales. | Pero los enemigos mas peligrosos del mi” nistro eran los que en vez de censurarle ensa” zaban desmesuradamente su talento, su celo Y su felicidad, y le pintaban como el móvil d€ todo el gobierno, á quien la Francia deb estado floreciente que gozaba. El objeto de €% tos elogios pérfidos era despertar em el ánim0 del monarca la envidia contra su ministro» lo que hasta cierto punto consiguieron malévolos, pues se observó menos agrado? intimidad en el trato del rey con Sully. Este seguro de su inocencia, obraba sin alterar ” conducta: y Enrique, ofendido de esta segu” ridad, que atribuyó á indiferencia, se mos” traba cada dia mas disgustado: el duque enojado á su vez de verse desfavorecido * motivo, resolvió no dar paso alguno pará 16 minar el enfado del rey. aaa Pero el corazon de Enrique era demas? sincero y maguánimoy para ser largo tiexl ¡a el AN 173) justo, Un dia que iba á caza, y que Sully se Cespedia de él, le preguntó: «¿adonde vais, Uquez» «A Paris, señor, respondió Suliy,á spachar el negocio que V. M, me recomen= 0 antes de ayer.» «1d: pues, replicó el rey: YO 0s recomiendo mis negocios, y que me que- "ls siempre bien.» Despues le abrazó, y le de- ll Ir: Sully se retiraba, y Enrique le volvió á Amar, y le dijo:* «¿ No teneis nada que de- “irmeda « Por ahora no señor, replicó Sully.» yo síá vos,» le dijo el rey; y cogiéndo- le le la mano en presencia de toda la corte, evó 4 una de las calles del jardin. — Allile nombró'el rey los que habian pro-= Wado desconceptuarle con él: le enseñó las rias que le habian entregado, y se dis- Da de haberles dado algun crédito, mos- Sul o cuán ingeniosa habia sido la calumnia. Y se arrojó á sus pies para darle gracias Dor Su bondad y por su justicia: pero el rey ende pidió, acogiéndolo en'sus brazos y di- e oler «¿qué haceis? no veis que esas gen— pe Qué hos miran, creerán que me pedis o Despues le llevó adonde estaban los el Ae cortesanos y Jes dijo: «señores, tengo á E de anunciaros que Rosny y yo'so- PRI y que lo seremos hasta la muerte.» Yan a de Sedan (1606). Enrique IV obser- Meri do ataques pérfidos de la envidia, que : iSputar á un grande hombre su cora= el Dani y leal, recordaba con pesadumbre Po en que solo tenia que pelear contra SS X (174) enemigos descubiertos. «Los reyes, le deciá Sully, han de ser ó martillos ó yunques; Y así en vano esperan tranquilidad,» Estos com” sejos eran necesarios alguuas veces, qué veia al rey mas dispuesto á sufrir la insolen? cia de sus enemigos queá tomarse el trabajo 4 someterlos.» Teneis fuerzas suficientes, le des cia, para obligar á tados los malcontentos% que respeten vuestra tranquilidad y la del es tado.»- Enrique se resolvi9,.pues, á someterloó y empezó por el duque de Bouillon... . y 3 ¡Viste principes refugiado en Alemania, 00% mo ya hemos dicho, despues del «suplicio 4 mariscal de Biron y afectando ser: perseguido por.su.coustante adhesion al calvinismo; y PO su pequeña soberanía de Sedan., que, seg. él decia, Enrique deseaba quitarle, no dep” por. eso de dirigir al rey.súplicas ,apologías/ su conducta, cartas de recomendacion Y pro ¡estas de fidelidad y obediencia: pero: al mé ino tiempo seguia en sus comunicaciones so cretas con los descontentos de la corte de EX. ¿cia y de las provincias, y los exhortaba 4.n9 de» unirse nidesmayar por el mal éxito de lasant”, «riores empresas. «Alguna vez, les decia ,5e%%, el rey obligado á ceder; no es tan poderos9; Á mo se cree: y en prueba de ello, ¿por quee: pesar de lo mal queme quiere, nose atrov usar de violencia.contra mí?» so o Estas espresiones. daban esperanzas 40 que deseaban, mutaciones en el gobierno modo que á pesar del egemplo de, Biror Jn (175) E Peligro rocieñte de la casa de Entragues, el Espíritu de rebelion no se estirpaba en la gran- a. Enrique determinó echar abajo la co= Una eu que'se apoyaban'los amigos de no» vedades y: los maquinadores de intrigas; man- 9 al duque, que estaba retirado en Sedan, po viniese á la corte á justificarse, y le envió CS Pasaportes y las salvaguardias necesarias. El Uque de Bouillon pidió> término: Enrique “Menazó, se puso en campaña y marchó: há- a Sedan, 02. ps dp -Cercada la plaza, el rey: se halló acometis i dl Por mil representaciones y súplicas á favor € el duque. Los españoles, 4 quienes no .aco= y odaba que aquel pequeño estado, situado en A fronteras de Flandes,'caycso- en poder «de se pancia, incitaron á los católicos para que Don uiesen con los calvinistas en auxilio de úillon, Los ministros temian que la gu erra h, tase el crédito de Sully, La reina desea- os uiriv popularidad: manifestando: mode- gon en este negocio. El duque defendia á MaS juraba sepultarse, si fuese necesario, 1 10 las ruinas de su capital. Esto en público: el a secretamente, en vez de manifestar A £roismo de la desesperacion, enviaba á de- , COn 1 -que estaba dispuesto á someterse, Vin sl que se pusiese en salvo su honor: En ubiera podido imponerle la ley y obli- * á rendirse á discrecion, aunque despues dido. lese perdonado: pero no estando soste= Por la firmeza de Sully, que no era de la (176) .espedicion, consintió. en fimar. un tratado con su vasallo, Las condiciones no fueron du= ras: recibió á Bouillon en su gracia, y se res 0 , o . . Al Ñ E servó el derecho de poner guarnicion francesa en Sedan, para impedie al duque abusar de su: soberania, que se le dejó. , 2 ed Mediacion de Francia entre la santa Ser : de y. la. república-.de Venecia (1608). Los | años de 1607 y 1608 fueron los mas felices de la vida de Enrique 1V. Veia florecer la mona'” hi] quía bajo su gobierno: sus egércitos , bien 01” ganizados, imponian respeto á los que. hubit” Ñ ran querido perturbar la tranquilidad inte” A rior., y defendian las fronteras de: las ¡ncur? siones enemigas. Las colonias. francesas 4 América en el Canadá se fortificaban; el: 007 4 mercio se estendia con la prosperidad de Ja " fábricas :la agricnltura se. aumentaba; en MP A Enrique se complacia, como buen principo en aliviar á sus vasallos cuando.los veia afligi” dos por incendios, granizadas , inundaciones ó enfermedades. : 1d ¡e Cuidaba tambien. de la seguridad de 10% «pueblos: de modo que cada uno podia vivir tranquilamente en sus hogares sin temer ve latrocinios que antes se cometian en las ra -vincias. Porque durante las guerras IV S muchos nobles hábian construido en el cent de los bosques, sobre peñascos escarpados O A lugares panfanosos é inaccesibles , castillos P” ra refugiarse. Despues de hecha la paz, $e pt tiraron á estas fortalezas muchas de las 10% dl y ¡ A 1 ; | eenciadas : y desde ale ó con permiso de los Propietarios, á quienes daban parte en sus de- Predaciones, ó sin noticia de ellos, salian, sa- ducaban las aldeas y maltrataban y robaban á 95 Viageros, El rey envió algunos destacamen- » a. Jue arrasaron ó desmantelaron aquellos “ástillos que eran el espanto de los pueblos: y tra ¿brador pudo entónces gozar sin zozobra el Ho de sus afanes, y el mercader frecuentar “mente los caminos para dirigirse á los "os donde le llamaban los intereses de su “Mercio, > lia, Pañía miraba con inquietud la tranqui— ere; Profunda de que gozaba su rival, y el ES A UÉnto progresivo de las fuerzas que se Fe “artan indudablemente contra ella: pero ú E ur, hijo y Sucesor de Felipe IL, y prín- dee fico y justificado, no se hallaba dis ris ¿2 turbar la paz. Su embajador en Pa— 9 4 lo menos el secretario de la embaja— dE: Entró en la conspiración de algunos nobles az , dirigida á entregar á España la cn E Marsella: pero los conspiradores fue- Escubiertos y castigados. Enrique ni qui- Casio Sar, nl pedir á la corte de Madrid que Sase al secretario. | Ñ cb tiempo amenazaba guerra en Tta= El se 2 el Papa y la república de Venecia. cio ado de ésta ciudad probibió la enagena- dude los bienes de Jos 1, favor de 1 cclesiás : ienes de los egos en favor de los sel “05, y encomendó á los Jueces segla= Vicio de un canónigo y de un clérigo MO xxp, 12 NX A a A 1 ¿79 acusados de crímenes enormes. El papa Paulo V pidió la revocacion de ambos decretos, co” mo contrarios á los derechos de la Iglesia. VER necia se negó á revocarlos, diciendo que M0 habia hecho mas que usar de la facultad de dar leyes, que el mismo Dios le habia conce- dido, como que era potencia soberana é ¡0 dependiente. Roma lanzó escomunion contra el dux Y el senado, y puso entredicho en: la república pero el senado prohibió la publicacion de monitorio del papa, y desterró del territor? de la señoría á los jesuitas, capuchinos y 1 tinos, únicos eclesiásticos que observaron e entredicho. Publicaronse manifiestos en que. discutió la gran cuestion de los límites en! la autoridad temporal y la espiritual. De dE guerra de pluma se iba ya á pasar á la de armas , cuando el duque de Saboya, el rey España y Enrique IV ofrecieron su mediació”” Solo fue adinitida la de Francia. El rey el vió á Venecia y á Roma al cardenal de Joy*% se, que despues de tres meses de negociació logró que cada una de las dos potencias Ce%” se algo por su parte, y se hizo la p22 las condiciones siguientes, Los decretos 1 señoría conservarian su vigor; pero 105 eclesiásticos acusados serian puestos €0 UL der del rey: los religiosos desterrados Y sa verian al territorio de Venecia: € pa no concederia absolucion de las ceusY ¡a l cardenal de Joycuse las declar*! pero el cardena oyeus Tevocadas b cb ) ] en nombre de la santa Sede. . egua de 12 años entre Holanda y Espa- y“ espedicion de los maluinos contra Tunez: el 148 íncipe de Condé refugiado en Brusclas 609). Una mediación, mas gloriosa para 'iucia porque fué admitida por su eterna ri= val la España, se verificó con feliz éxito poco ES entre esta potencia y las provincias o de Holanda, rebeladas 4o años ántes e va su dominacion. El archiduque Alberto, Mic habiendo casado con la infanta Isabel Cla- p.. "genia, recibió en dote la soberanía de los ses--bajos, habia ya hecho desde el año Yada a gunas treguas con los holandeses, reno- le en varias ocasiones, para tratar la paz; Mia el Statouder Mauricio de Nassau se 0p0w E ella, temiendo perder el influjo y crédi- Yue le daba la guerra entre los suyos. Al fin Ñ Gs W, á fuerza de instancias y aun de a o logró que se hiciese una tregua de sn. > que se firmó en rá4 de abril de 1609. daña devlaró en este acto que trataba con las el DOS unidas, como si fuesen una poten ependiente y soberana. s Urique despues de este beneficio espera» d A los holandeses se lo pagasen concedien= gio SS tervitorio el libre egercicio de la re- ncia católica á los franceses : pero la intole— A el vicio dominante del siglo: y el á la reo Drotestante de Holanda no dió oidos : comendacion de Enrique. Esta misma : Mto 7 e y : ler aáncia unpidió al rey recibir á los mo- <q (180) riscos, espelidos entonces de España, y qué. pedian se les admitiese en las Landas de Du” deos para desmontarlas y cultivarlas, sio mi condicion que la libertad de su culto. Enrique: inclinado á acceder á su solicitud, la desech0 sin embargo, temiendo ser notado de indifez rente en materia de religion. Los moriscos p? saron á Berbería y se confundieron cou: 45 demas tribus mahometanas de aquel pais. Las piraterías de sus habitantes tenian Ye: nas de terror las playas del Mediterráneo del Océano: y una escuadra berberisca plos queaba el estrecho de Gibraltar é impedia tránsito de un mar á otro. Algunos buques *, Saint-Maló, puerto de Bretaña, se uniero?” 8 galeones españoles: y su comandante Beau tambien á otros 35 bajeles, y despues d peligrosa espedicion se volvió á los suyos» Eurique por su carácter leal, por la firm za de su alma y por el floreciente estado reino, era el protector nato de todos los qa miraban con terror el escesivo poder de la Jo sa de Austria. El duque de Saboya, tan de É hasta entónces á España , envidioso del 1? a (181) Bid que se habia dado al archiduque Alberto 8 o deseando otro para sí y codi- 5 e el Milanesado que nunca le cederian d pañoles, buscaba contra estos la alianza -Jey de Francia. Los príncipes protestantes de , : ! pS Alemania acudian á Enrique y le solicita= 39 á hacer la guerra al emperador en defen= pr Su religion y de su independencia siem= —Menazadas. Los grisones imploraban su AS el conde de Fuentes, que habia oido varios castillos en la Valtelina, con tados q de abrir una comunicacion entre los En Ga e las dos ramas de la casa de Austria. ».€l mismo Enrique IV deseaba con ar= Doro á España todos los males que esta a causado á Francia desde las dE e Luis Xi] y Francico I: y se prepa= to SO terrible lid aumentando su egérci= o dinero. Una intriga amorosa Nadi, momento de la agresión. Ñnesta 1. mejor que Enrique 1V conocia cuán salida su propeusion al amor y á la decia di y en sus conversaciones con Sully ay lang A esta pasion, y hacia propositos ala, A ables, aunque muy infructuosos, La Drofu Muger que logró causar una impresion le ES Su ánimo, fue Enriqueta Carlota Odo, e hija del mariscal y despues “IEnto E eS este nombre. Trata base su ca= "ey; ole on el príncipe de Condé, sobrino del “que ol receloso de las atenciones de En- Ya con su futura, se apartó de la pre- << Í (182) tension. Enrique le dió palabra de no turbaf en nada su tranquilidad, y el matrimonio $ efectuó, : Desde entónces empezó Enrique á man” festar su pasion con regalos, fiestas, torneos Y los demas medios que se empleaban en. la ga” lantería de aquella edad. La jóven princesa W fue insensible á las atenciones del monart* Su marido la sacó de la corte, y se retiró con ella á una de sus casas de placer. El rey gió que volviese á la corte, y Condé huyó col su esposa á Bruselas, implorando la protecció” del archiduque Alberto y de Isabel Clara, cu yo palacio era entónces modelo de la galan ría decorosa y de las buenas costumbres los tiempos caballerescos. Enrique se desesperó, juró, amenazó? for" mó acemas el proyecto de robar á la prue” de en medio de la corte de Bruselas: lo qu€ PA bido á tiempo por los archiduques, dieroD o jamiento á la princesa en su mismo yalació adonde no potad llegar las intrigas de re) La corte de Francia tomó pretesto de la ? rá gida que se dió en Flandes al de Condé P%, acercar sus egércitos á aquellas fronteras» ES órdenes de empezar las hostilidades en la P, mavera siguiente. Condé se refugió á Mila?» por quitar al archiduque el compromiso p delenderle, ótemeroso del poder de Enrique, El objeto del rey en esta espedicion eraly, ramente político, y meditado y prep muy de antemano, á saber, quebrantar € dls (183) : erío de la casa de Austria, mucho mas en- i YOnces que con el pretesto de disputar el du- cado de Cleves y Juliers muchos príncipes de ! Alemania, alegando derechos á la sucesion ”l último duque, habia enviado el empera= ue un egército á aquellos estados para dar la | ' Srencia al que mas le conviniese. Pero las Fl . , “Urcunstancias en que se hacia la guerra, el Amor no ignorado del rey ála princesa de ondé, y el pretesto mismo de la espedicion, 1 mplic materia á los enemigos de Enrique quod que en las conversaciones, en los libe- 95 y aun en el púlpito se pintase á la princesa “omo una nueva Helena, que iba á ser el incen- diodes patria, y al rey como un Páris incorre- 'ble, á pesar de sus años y de su dignidad. sl la guerra contra España, tan popular en E tiempos anteriores en Francia, fue en esta “Casion mirada con disgusto. hrique iba á ponerse al frente de sus "Opas, y dejaba por regenta del remo á su Sd. ser María de Médicis. Como aun no habia m 0 coronada, se celebró esta ceremonia Con cha pompa en San Dionis el 13 de mayo ob 610. Desde principios del año se habia O cierta alteración en el lb oe Jovia] NR EA dl iS : E A a ciencia be recuenteme le E y furor, ó quedaba sumergido en und Profunda melancolía: lo que él y sus cortesa= pa presagio de alguna peude ñ . mismo tiempo corrian cn e e de (184) vulgo voces y predicciones siniestras, y El 14 de mayo por la mañana despachó los negocios de la guerra, y envió á pedir al. archiduque paso por sus estados para Alemania, amenazándole con la fuerza a caso de que lo negase. Despues de haber paseado un poco por las Tullerías, comió F- salió en coche al arsenal para ver á Sully con los duqués de Epernon, Roquelaure , Mont- bazon , Lavardin y Laforce. Las calles estaban obstruidas con los pre- parativos que se hacian de arcos y adornos para la entrada solemne de la reina. En la es- quina de la calle de la Ferronnerie, que era: entonces muy estrecha, se aumentó el emba” razo á causa de unos carros que transitaban cargados de vino. Las guardias se separarol para dar paso, y el coche se detuvo algunos instantes. Un hombre que lo seguia desde el Louvre, subió sobre la rueda pequeña, le dió al rey dos puñaladas, y con una de ellas le partió el corazon. El asesino, cometido tal execrable crímen, se quedó parado en medio de la calle con el cuchillo en la mano. LoS guardias corrieron á él con las espadas levan” tadas para darle muerte: pero el duque 4£ Epernon lo impidió, y mandó que lo pren” diesen. Asi pereció á los 57 años de edad y 21 de reinado, uno de los mas grandes y escelentes monarcas que ha visto el mundo; gloria de su nacion y de la augusta dinastía que le deb* SU ori (185), ; vd qe La bondad de su corazon, las mi- cdas en política y la intrepidez á toda Ha a fueron los rasgos principales de su ca- CE Amó á su pueblo, y su pueblo le lloró AAA lágrimas sinceras , como se llora la muer— o padre querido. Para haber sido un lo la perfecto, solo le faltó renunciar á a Ceres amorosos, que llenaron su vida quin Bura y su palacio de disturbios. Con- ino. SU propia corona: triunfó de sus ene- lo sa "Interiores y esteriores: restituyó al so= Fuera Euidad eclipsada por el furor de las Yecla y religiosas y civiles: contuvo los pro- á ES e la casa de Austria, siempre hostiles LE ; q y á no atajarle la muerte, no se sa- Map A qué punto hubiera conseguido refre= Cta poder de España, aunque las armas de fa ro otencia eran dirigidas entonces por el Moro Spinola: porque Enrique, ademas de Ma Muy buena artillería, reformaba conti- la; Ute Su infantería, arma en que llevaban Euro 9s egércitos españoles á los demas de . .. de], Sesino de Enrique 1V era un hombre » Natural de Angulema, llamado Ravaillac: pobre, como lo ma= E de una posada el cu- er, > * que cometió el asesinato. En los in= e py? 2 nos, en el tormento, en el cadalso, ¿Mos de los suplicios horrendos que sufrió Y Saber Morir, fue constante en su confesion, | > JUE no habia tenido cómplice ni con- (186) sejero en su atentado: que habiendo oido pre” dicar que el rey era hugonote y proyecta hacer la guerra al papa, y observando en las conversaciones de sus iguales, que todos só quejaban del gobierno, habia emprendido? viage á Paris seis meses antes con el objeto de hablar á Enrique, convertirle á la fe cató? lica, Ó si no lo lograba , matarle: que desistió de su intento, no habiendo conseguido tene! audiencia en varias ocasiones que se presentó en el Louvre, y se volvió á Angulema: 9% despues de la elempidad de pascua se renoY% ron con mas violencia los impulsos anterió” res, é hizo' otro nuevo viaje á la capital par cometer el erímen. Este mónstruo creia had? hecho una obra muy agradable á todos franceses: y no quedó poco maravillado cuan do al salir al suplicio, vió al pueblo, aflig! por la muerte del rey, cargarle de maldic! nes, negarle las.oraciones que se hacen Le dinariamente por los reos, y no desdebi ; se de ayudar al verdugo á egecutar la $e tencia. 0 Todo esto prueba que Ravaillac era ul, de los fanáticos, capaces de cometer los Y yores crímenes, cuando son incitados po 1, libelos, por los sermones sediciosos oy maledicencia de los partidos: esta clase ue natismo, mas comun de lo que se piensas las uno de los frutos infaustos que produce! v0 discordias civiles. El hecho es, que * a cómplices, sepultó su secreto en el cadabi | | (187) > y Jue jamas se pudo probar ni aun el menor -Mdicio contra aquellos que las memorias de la sDoca snponian interesados en cometer tan “rendo crímen, (188) - CAPITULO IX. Liuó hna Luis XIII, rey de Francia. Alianza con Es" paña. Sublevacion de los grandes: pa? de santa Menoquilde : mayor edad de Luis XUI : estados de Paris. Primeras que” jas públicas del parlamento: segunda su- blevacion del partido de Condé: casamien” to del rey con Ana de Austria, Tratado de Loudun: potencia y prision de Conde: nueva sublevacion de los grandes. Muerte del mariscal de Ancre : su plicio de su mu- ger: destierro de la reina madre: € evt cion de Luynes. Libertad de la reina M4 | dre y del principe de Condé. Sublevacion de la cábala: combate de Pont de wuelta de la reina madre á la corte. CU'7 ra contra los calvinistas : sitio de Mor! al- ban. Paz de Mompeller. Ministerio del car denal de Richelieu: guerra en la v alvelk na. Segunda guerra con los calvinista? paz dela Rochela: paz de MonzoM: yla ma guerra contra los calvinistas: 0€ rro de Buckingham en la isla de Rhé sitio J, toma de la Rochela. Espedicion de SaboY'”: paces de Suza y de Alais. Segi nda e ) dicion á Italia: paz de Ratisbona * ed , -( 18 da de los burlados. Gaston toma las armas contra el rey: batalla de Castelnaudary. Guerra de Lorena: sitio y toma de Nan- er. Declaracion de guerra á la casa de Austria: batalla de Avein: campaña de Rohan en la Valtelina. Batalla del Tesin: invasion de los austriacos y españoles en Francia. Evacuacion de la Y, altelina por 0s franceses : ventajas de estos en la fron- tera de España. Batalla de Rhinfeld : si- Ro de Fuenterabia. Causa del duque de -Valette: combate de Quiers. Sitios de Arras y de Turin: sublevacion de Catalu- ña Y Portugal contra España. Batalla de ta Marsée, Conquista del Rosellon: muerte e la reina madre y de Richelien. TE XI, rey de Francia. (1610). Luis de Me o. mayor de Enrique IV, y de María adi cts, tenia 8 años y medio cuando su la y e Pereció. Su madre fue declarada regeu- na á pesar de las pretensiones del prín- Que ce Condé, y del conde de Soissons, su tio, Ser, o Príncipes de la sangre aspiraban á ra Uticipes de la suprema autoridad. La re Stat a bus JA TERS . 2 0bró á los principios con suma circuns- Deco; ARSS ; dai Conservó el ministerio de su marido; : al consejo á todos los príncipes y y o Stan es Ey . ., . , . De de Señores; recibió en el reino al prínci- nod odé que volvió con su esposa, sin He resarcimientos ni satisfaccion por <Q ] (190) | lo que habia pasado: continuó, á lo.menos en apariencia, las hostilidades contra la casa de Austria: envió á Bélgica un egército á las ór- denes del mariscal de la Chatre, que tomó 4 Juliers, plaza de que ya se habia apoderado € emperador, y la puso en poder del elector ge Brandemburgo y del duque de Neoburg, pres tendientes á la sucesion de Cleves , que se az bian convenido en repartirla amigablement” En fin, la muerte de Enrique IV, que segun las apariencias debia trastornar la Europa» PO produjo al principio alteracion alguna. 14% bien se enviaron tropas al Deifinado para Z xiliar al duque de Saboya contra los españ? les, irritados de que hubiese dejado su ala za por la de Francia: mas el duque, leyen, mejor en lo futuro, envió un embajador ¿Ma drid, dió satisfaccion al rey de España» y reconcilió con él. Pero no tardó en mudarse la faz de los Y gocios. El primer síntoma de desórden 7 del ascendiente que tomaron en el gobi estado Leonor Galigail y su marido favoritos de María de Médicis, compr por el odio que les tenia Eurique 1Y> despues de su muerte se elevaron con por el favor de la reina. Preguntaban de qué hechizos se habia valido para ga corazon de Maria de Médicis; y ? ./ pondió: mi encanto es la superior, piles: tienen las almas enérgicas sobre En efecto, María no tuvo nunca 4 Di (191) objeto fijo en su administracion: su entendi- «“'ébto era corto, é incapaz de crear nada. Los 'Mbulsos le venian siempre de fuera; y era na- Wal que los admitiese con preferencia de las 'Sonas que estaba acostumbrada á amar. ,», “00cini fue sucesivamente marques de Mcre, y con admiracion y escándalo del rei 1 Mariscal de Francia, gobernador de d “ns, de Peronne, de Bourgen Bresse, de de Ppe y de Pont de l'Arche. María de Médi- Mio decir: «yO le he sostenido contra En» > y sabré sostenerle contra los demas.» er UL no carecia de mérito y de talento; De seneroso, agradable en la conversacion; ero sumamente presuntuoso y ávido de di- co 5 de poder. Los ministros despachaban IES Cast todos los negocios. Solamente Su-= de y negó á darle parte en la administracion Mino, Oda, y aun exigió que no solicitase . 8ratificacion ni para sí ni para los Sia haberla antes consultado, ton “o fue llevado muy á mal: porque en- Mota e lszaba la grandeza de Francia á so- Pri y] sos iclosamente de la corte pensiones, Ar 9108 Onerosos al pueblo, asientos para los ¿Setcito y | Usos stas plebeyos, derechos y oficios an Meyos Y ya olvidados, que se renovaban con del Par; y en fin todos los recursos Lquirir Para sostener su desenfrenado Jujo Áncre > tiquezas y clientes. El marques de Placia á todos para que no llevasen Y (192) O á4 mal su elevacion. Á la antigua aristocraci feudal iba sucediendo poco á poco la arislo? cracia palaciega. ico | La envidia de los grandes entre sí produ” cia frecuentes desafios entre los gentiles how” bres de su comitiva. Daban frecuentes prelt” tos á estas querellas ser las calles estrechas 4/ mal empedradas: de modo que siendo una 44 ferencia ceder la acera, los que no la teniah afectaban la preeminencia de exigirla, y be daba lugar á contínuas reyertas. En ellas maba parte el populacho, y las riñas partici” lares se convertian' en tumultos. Entonces $ tendian las cadenas, se tocaba la generv” los principales burgueses tomaban las ad y se ponian al frente de la milicia de sus cun teles, para contener á los jornaleros y rie”, nos, que movidos de la curiosidad abandom ban sus trabajos. Siendo esta la disposicióN los ánimos, se miraban como peligrosas las O currencias, y la reinase vió obligada á prob! e por aquel año la feria de san German: “ 200 que mejor es, decia, que se arruinen “ mercaderes, que esponer el estado á uni bacion.» Estas palabras manifiestan cuál co ganan los pequeños en intervenir €R disputas de los grandes. pets Los calvinistas, contenidos hasta entor., por solo el nombre de Enrique IV, Y por fe reputacion merecida de justicia y huent comenzaron á dar señales de inquietud El ha que sabiendo que la reina se inclina a 1 (193) AS Manza de” España, quisieron tomar precati=" ¡ones para'su seguridad. Los diputados de las S'esias reformadas celebraron: uná asamblea - daumar' con el permiso: de la regenta; dl e se: atrevió á negarlo. Los duques 5 ly y: de Bottillon asistieron á ella con Pre ] opuestas. El primero “queria gañar 0s-calvinistas un partido poderoso para : se respetable á la corte: el segundo, «Pro: irritado contra Sully porque habia: pao desposcerle de la plaza de Sedan, notaba quitarle el amor de los reformados. e es de estos dos rivales ocuparon la lla se ea mucho mas que los del partido. Al cor e convinieron en algunos puntos, y la com obligó 4 los diputados á contentarse - P'Omesas sin seguridades. co PUE Paz de y, no pudiendo resistir, y siendo inca- le eterse á Coneini, se desistió de los ra superintendente de hacienda, y de Bobien or de la Bastilla: pero conservó el Mi o e Poitou y de la Rochela, y el desti- tad S Maestre de artilleria. Retiróse á sus es= da Se Escansar, y vivió hasta la edad avanza- "imor 3 qños. Entonces redactó Sus memorias, tiva E rudimentos de la ciencia administra- SAL 5 tancia » y llenas de anécdotas intere Ñ ativas á- Enrique IV, á quien amó ) : A Pre liernamente, llamándole su: buen NA Cuya memoria conservó basta el último Corte , —SUnmas veces le llamó Luis XUL á su TO ara pedirle consejo en algunas mate— MO xxx, 13 : A (194) rias. Su gravedad. y su manera de vestir, pro? ia del siglo anterior, daban materia de risa 1 E cortesanos petulantes de Luis: de mod0 ue en una ocasion dijo Sully al rey en presen” cia de todos: «Señor, cuando vuestro difuntó padre me llamaba para hablarme de negocios graves é importantes, lo primero que hacid eraechar de su gabinete á los bufones.» de Apartado este hombre severo de los neg% cios, no tardaron los cortesanos en agolal el tesoro que Enrique IV habia dejado en Bástilla, dándoles el marques de l'Ancre la se? Sal. Pero satisfecha la avaricia, empezó la Y de la ambicion entre el obscuro favorito qu tan repentinamente se habia elevado, Y lo magnates que envidiaban su crédito con JA reina. ; Ad Alianza con España (1612). La primer ocasion en que se declaró esta. guerra, ue Y siguiente. María de Médicis, deseando con 4 dor entablar alianza con la España , cuya pros teccion creia necesaria contra la turbuleno y ambicion de sus grandes, habia formado “ proyecto de casar á Luis XUL con Ana de 2 A tria, hija de Felipe UI, rey de España ; y 23 hija mayor Isabel de Francia, con el pines pe heredero de aquella monarquía. ¿ua este asunto se trató eu el consejo, el de Condé, tomando la palabra en nom re a5 conde de Soissons, Montmorency y los o de su partido, habló con suma energía con la proposicion, Dijo que Enrique pArA priccid] (195 Prometido su hija Isabela] príncipe del Pia-= ónte; y que él creeria ofender la memoria “tan gran rey consintiendo en una alianza, iitra-la cúal se habia declarado Enrique tan ManiGestamente. | S que sabian que los que hablaban de Anera, eran enemigos mortales del rey dejas o en los últimos años de su vida, no se MS On engañar por tan afectada delicadeza; bo fyeron mas verisimil que aquella cábala Curaba con su oposicion ganar á los calvi- Daño? Siempre enemigos de la alianza de Es2 que condé pidió que se pasase á votar, por= da seguro de que el mayor número den « Por él: pero el duque de Guisa, here= “ro de la audacia de su familia, se levantó Y Mirand TA 10 a diioiias : Meco do con altivez al principe, dijo: «¿qué tan y ad hay de deliberar? La alianza es Le gntajosa, que solo falta dar gracias á Vabe Por haberla permitido, y 4 la reina por "la alcanzado.» Los ministros aplaudieron ¿e Sazara el dictámen de Guisa. Los oposi- “hmudecioron , Y la alianza se aprobó á Mero, Y vria de los votos. Condé y los suyos sa- Ver £ la junta muy descontentos, sin atre- ai > “omo decia Montmorency , ni á huir % pelear, : tu at Mo oaron la culpa de su derrota al _canci- Que se ye y al marques de Ancre: pidieron ligar “Stituyese al primero, y procuraron dole al segundo á retirarse, informán- “retamente de que querian asesi- <Q - zon que habianalegado contra aquel casal no narlo. Pero ni las amenazas ni los artifi cios. produjeron efecto. La reina sostuvo al canciller, y Concini, en lugarde abandonar el campo, se pusó en situación de defenderse, $ le atacaban. Hubo de una parte y otra! hostil dades, quela reina hubiera debido reprimir se veramente. El marqués se apoderó por sorz presa de la ciudadela de Amiens , ciudad veo na á su marquesado, y puso fuerte guarnición en aquella plaza para que fuese:su asilo % caso de necesidad. Condé partió á «su gobier” | yor no de Guiena, y be declaró abiertamente | tector de los calvivistas, con:los cuales 2 eo taba tener amistad pública. «Soissons, po! su parte, no contento con seguir correspon ni cias sospechosas, tanto con los: descontent” franceses como con Holanda, Inglaterra Y + protestantes de Alemania, se. hizo. fuerte € su gobierno de Normandía, apoderándose et violencia ó por, artificio de algunas Pp; que la reina se hábia reservado. dl Cuando los descontentos supieron O | duque de Pastrana, embajador de España, ¡po á pedir la mano de la princesa Isabel, hera na del rey”, creyeron intimidar 4 la yegen! j acudieudo á la. corte al frente de 500 cab Q0 ros. Pero viendo que la regenta tenia 2: sobre las armas, exhalaron su despecho ae demostraciones impotentes y pueriles e des contento. m5; : ar Por otra parte les faltaba la principal e , de |. Cr97) ) * Porque el duque de Saboya consentia en Casar su hijo cor Cristina, últma hija de En- Yique 1y, en lugar de Isabel que era la ma- JOY: y aun se tenia, por dichoso en haberlo seguido, Sus conexjones con los príneipes Eta lograr la mano de Isabel habia desa- Budado hasta tal punto á la regenta, que es- UE qnES concluir un tratado con la España, "el cual ambas potencias debian repartir A si los estados del duque, quedando pa= y. "ancia Jos territorios cercanos á los Alpes, Y para España los demas. El de Saboya con= - "O. esta tempestad, aceptando para su hijo Princesa que se le concedia; y en-la corte a incia hubo algunos momentos de tran= lidad, porque los principes tuvierou ne= del marques de Áncre, contra el cual Mabian' declarado. El motivo fue el si- lénte, Mesta Aria de Médicis gustaba de diversiones y ] al como:su viudedad Je impedia tener= As Y Búblico, habia reunido una sociedad de eu), Onas:mas amables de su corte, con las Sn tenia en lo interior de sus aposentos tal Juetes, bailes, juego y otros festejos. Ca- de “que de Guisa, y su hija la princesa S 9nu 1 £ttrad Mu Menor de la duquesa, dotado de prendas Mo bles, y á quien la: reina manifestó ó Cariño, Los príncipes, que supieron (198) esto, recelaron, que si aquella aficion creciesós, odria la casa de Lorena volverá intervenir el E negocios del reino ; y asi tuvieron por com yeniente , no solo permiti? el crédito del mar” ques de Anere para que se opusiese al caba” Jlero de Guisa; sino aumentar, sl era posible, su favor, con la reina. : Así pues, la corte se dividió en dos fagccio” nes bien distintas: la del marques de Ancré del ministerio, á la cual se agregó accidentó” miente la del príncipe de Condé, y la de Guisas, á quienes se agregaron los duques Mi Bellegarde y de Epernon. La primera adqur poco despues un desertor de la segunda, que, reveló sus secretos y le dió la superioridad Este fue el baron de Luz, que habia ? agente del infeliz mariscal de Biron, desp, que este renunció á los servicios de Lalo Pertenecia á la faccion de Lorena: pero habi0 do tenido una disputa con el duque de be E garde acerca de intereses privados, y creyO dor que en esta ocasion no le habia servido €! *. que de Guisa como debiera, se pasó al Po pero de los príncipes, y les reveló que: el caba al de Guisa habia tenido la intencion de mall ge marques de Ancre, su rival en el favor dez ría de Médicis. el La reina se manifestó indignada: 0 caballero , que supo ó sospechó la cauto encontró con el baron en la calle de $%P Jo norato, le hizo bajar del coche, y FeR? cop atravesó de una estocada. El hijo 1 desafió al homicida: do tuvo la misma:suer= te que su padre. El marques de Ancre, aterra- O del peligro que le amenazaba, formó el Ployecto de retirarse á gozar á su pais de-las juezas que habia juntado: pero antes: quiso si podia establecer una paz durable, vatién- E de su recurso habitual, que era derramar Oro y las dignidades del estado entre sus ene- “190s, Al duque de Guisa se dió una gratifi- ción de 100.000 escudos, y al caballero su «'mano el gobierno de Provenza. i evo la paz era imposible entre hombres in bajamente ambiciosos, y que carecian del Crdadero talento para gobernar. Una nueva Mala, que se llamó de las mugeres, mani A cuán ridículos eran los móviles de: la seno eu la corte de María de Médicis. Las de ras , que ó fueron escluidas de la socie- Privada de la reina, ó admitidas en ella Á "poco aprecio, poseidas del enojo mugeril, ES ó el nacimiento ponian á su dis- na para suscitar enemigos al gobierno. o á sus amantes el deber de ser del ba o de la oposicion, y este artículo fue el O y principal de muchos casamientos. Ulevacion de los grandes: paz de santa cquilde : mayor edad de Luis AMI : es- No Lo Paris (1614). Esta intriga ridícula Mo ha tera causado males de consideracion, á hon ese unido á ella el duque de Bouillon, Dre de firmeza, ambicioso como todos los <X Mon "blearan todos los medios que la juventud, ANO TA a > IRA pp , ICAA aer de Gondé; le manifestó cuan ¿indigno era S 6l y de los demas principes y señores deja” (200) señores de:su: tiempo, pero de mas! talentó: Habia hecho servicios considerables 4:la corto ya enla: embajada: de Inglaterra, ya en la asamiblea: de -Saumur, donde: se opuso á las ideas de Sully y que queria formar un partido de los calvinistas y ponerse á $u frente. Habi2 cedido al marques de Ancre.su, plaza. de pr mer gentilbombre- de Ja cámara; sostuvo. ministerio , cuando el príncipe de Condé qué ria derribarlo. Pero-jamas tuvo parte en- favores y gracias dela corte: y. era evidet que solu le respetaban: por. la necesidad qué tenian de élecpo o... PR Sa sm -El duque de Bouillon, á quién nú se oten? dia impunemente, se aprovechó deslas dispo? | siciones que veia enclos ánimos para la. rebez lion, y concertó ¿un levantamiento genera 1] que hiciese á- los ministros arrepentirse | haberle «postergado, y obligase ála, regenta á reclamar su auxilio. Habló. con el princi q 110 algul . , K howbres de toga y por. una muger, oe trog4 (201) | seguir los consejos que «Bouillon “le daba. “Ottanso las disposiciones con el. mayor se= Melo; y despues de haber pásado «el invierno “regados ás los placeres, sin que ninguna ¿UU Ja ananciase el descontento; en un dia se- ado salieron «casi: todos los. grandes de la Corte con el príncipe de Condé: al- frente de Pl y se retiró cada uvo á la provinciadonde LM; : yl A Sorpresa.de los ministros fue estrema, Pi dl Monarquía corrió entonces gran peligro: que los conjurados eran los hombres mas Sdguidos de Francia y tenian:á su devo= den Sitodas las provincias: pero las hostili= Dias de redujeron á la guerra de pluma. Pu- di. On un mamíiesto, cuyas quejas recalan la ó. indirectamente «sobre la regenta. Mero ea gobernar, decian, por un corto nú= lo 2 IBinistros que la engañan. Con ellos ci todo, sin llamar al consejo á los ; e id los grandes dignatarios de la | Vue A rodiga das rentas del estado para en= dados. “Un estrangero. Los empleos, digni- E Ay €mbajadas se dan sin discernimiento, ke reto de consistencia. El edicto "staj] Publica hoy; se revoca Mañana, y se roma dos dias despues. Los pueblos estan ados de contribuciones: el clero, la no- Lo A A - A UI, IG DEAR - (202) bleza, el parlamento, todos se quejan. No ha] miras políticas en Francia: España domina el nuestro consejo. La reina permite la usurp* cion de Navarra, y todo lo sacrifica al dese0 de efectuar un casamiento generalmente des” aprobado.» Por último, acusaban á María 0% no dar á su hijo ningun conocimiento de negocios, y de que no cuidaba de su educd” cion, para prolongar el tiempo de su regenció y concluian pidiendo la eonvocacion de los % tados generales. e A este manifiesto se dió una respuesta, inte tulada: defensa del favor contra la envidió cuyo título: demuestra los orígenes de “10. F estos movimientos. En ella se decia, que $! ke habian verificado profusiones dañosas al ran los que se quejaban de ellas , eran los mist que estaban gozando de sus frutos, habiéno y las provocado por fuerza ó por importun! 4 En cuanto á las quejas de las diferentes € m del estado, se aseguraba que eran sugerir, por los malcontentos, falsas ó mal fundat,. que los impuestos eran tan moderados oa circunstancias lo permitian; que jamas 0% estado tan pacífico el interior de 18 e as nisu dignidad mejor sostenida en pot ciones estrangeras, y que el proyecto de da samiento del rey con la infanta de Es) | era sumamente ventajoso á la monarqui””. La regenta fortilicó estas razones con añ pas que levantó fácilmente en el remo - y. Suiza, porque no le faltaba dinero. Los P' > (203) Cipes no le tenian, y por consiguiente ni fuer- “as. Villeroi; hombre esperimentado , como Je habia sido ministro bajo cuatro reyes, y Je habia visto á Enrique HI “perderse, por-= Je permitió que las fuerzas de la liga se “recentaran, aconsejó á María de Médicis que “ometiese inmediatamente á los confederados “entras no tenian ni tropas reunidas ni pro= Jectos fijos: pero la reina temia las traiciones ¿"pias de la época, y vacilaba: y el marques ba Áncre, aunque mariscal de Francia, gusta- b PS de las negociaciones que de los com- 28, y persuadió á la reina que transigiese. Maria, estrema en sus determinaciones, tia hacer todas las concesiones que pedian Y psbelados. «Yo sé, decia, que su intencion Acerse dueños del gobierno. Les dejaré lo o pueda defender, y juntaré los estados Ñ rales, no porque ellos lo han pedido, si= Para reducir sus pensiones y reformar «los S0S que no está en mi mano corregir.» Pero “Onsejo se opuso á este sistema, que hubie- e quilado el gobierno, y el embajador de “a declaró que si se daba tanta fuerza á 7 pe de Condé, el rey su amo no entre- tado a merced de los enemigos del War eh € VIÓ pues la reina obligada á mos= en e] Do Negociación mas firmeza, y empleó Sto 1 1 quto:al duque de Bouillon, que de eN á odo logó á ser, como deseaba, necesa Celebra ambos partidos. Las couferencias se 9n en santa Menequilde, villa pequeña Ñ A o ' p fi Qu nn E ay e 3 de (208) | en la frontera de Champaña; y el 15 de may0 | se firmó un tratado, en que permanecierol íntegras las pretensiones de los. malcontento% y se les aumentaron dignidades y gratilicació” | nes, sin que se dijese acerca de aliviar los pueblos, pretesto de la rebelion , otra cosa 8% no que la reina convocaria los estados genera” les, Esta paz se Jamó Malautrue , espresio? que en castellano se podria traducir mal 601 cinada. El duque de Vendoma, hijo natural 4. Enrique IV, y gobernador de Bretaña, fue el único que no se convino con los artículos de santa Menequilde, confiado en el apoyo de los. protestantes: pero Duplessis Mornay, el hom bre de mas influjo en la secta, los contuvo; ) y habiéndose presentado María al frente de. 449 esército en las fronteras de Bretaña , se som tió Vendoma.. ñ El 2 de octubre fue reconocido Luis pS! 7 por mayor de edad en el parlamento de Pare A y" los Estados se reunieron en esta capita 28: Los tres órdenes deliberaron en cámalA separadas. Los representantes del estado JlaD eran casi todos juriseonsulios y magistral Hablaron con vehemencia contra los abY 5 del gobierno, designando con bastante clar dad al marques de Ancre y 4:su esposas e causas de todas las desavenencias y de lara jaciones y gravámenes que sufria el pue ide pero añadieron á esta queja, no injusta poco cuidado que, segun: decian; habia De el gobierno en vengar. la muerte: de Enl IN (205). . + Y en hacer pesquisa de los cómplices. Es= $ altercaciones, la oposicion al casamiento "España, y la cuestion de la independencia a Já corona con respecto al poder espiritual, aron la mayor parte de las sesiones. María e édicis, ofendida de los diputados, los tra= “OA tanto desden, que los hizo enemigos “econciliables y partidarios de Conde. Erimeras quejas públicas del parlamento: ¿nda sublevacion del partido de Conde: Micro del “rey con Ana de Austria Dira J El 23 de febrero de 1615, dia señalado cen. “ecibir- las peticiones de la “asamblea y and. A, presentó las del clero su orador Ar- by. 9 Juan Duplessis de Richelicn, obispo de toy 4 cdo? despues. En ella exhortó al ingiy y tigirse: por los consejos de su madre, ca SÓ sobre Ja necesidad de concluir los dos ten “lentos del rey y de la princesa Isabel, y om entó «que convenia que el consejo sé nales de los príncipes, prelados y prin= bre. > Señores de Francia. Este mismo hom= de TON despues el azote de María de Médicis, Bra casa de Austria, y de los príncipes y es de su patria. m : bra esta ocasion, quedaron despues de la “Ya E de los estados, algnnos diputados cor, Orte, para tratar con ellos de las peti= Mento Jue no podian satisfacerse en el mo- Muel, > Y contra las cuales se suscitaron despues ou; > Obstáculos movidos por el duque de 05 que no habiendo hallado en la reió (208) estaba advertido,-dió permiso para la lectura; y esta fué la primera voz que se leyeron en. público las quejas del parlamento. | Estas representaciones fueron notables pora la energía y libertad que reinaba en ellas. To* das: las cuestiones «espinosas; se ventilaban e1 aquel papel, todos los resentimientos de 10% partidos se reproducian. Impunidad de 10% cómplices en la muerte de Enrique 1V: con” ducta de los favoritos y ministros: abatimiebd? to de la grandeza, gravámenes de los pue blos, penuria del tesoro público; todas estas) otras muchas quejas se espusieron con anal? gura, y se pidió satisfaccion de ellas. Marí Médicis se ófendió del escrito del: parlame”, como de una sátira contra su regencia? Je ministros respondieron , los príncipes los aci” minaron : y ya la deliberacion iba convirtióos E dose en personalidades é injurias, cuan E rey la mandó cesar, diciendo á los diputad $ que se retirasen; Al dia siguiente un decrt is del consejo declaró las quejas prematura? 2 hechas sin consentimiento del rey. El par mento se negó á archivar este decreto, yen envió carta imperativa para que obedeciest: yy El parlamento tuvo entónces la ora haber evitado una guerra civil, que se ha 5 encendido indudablemente con su persisto? sá en la oposicion. Los individuos mas distinó, ja dos por su prudencia y probidad en qe nas ilustre corpóracion persuadieron á los “fc quese reconciliasen con la corte, como €n 7 (20 'O se hizo, El radiata se disculpó con la Felna , diciendo que nunca habia sido su in "encion tachar el gobierno de la regencia, y el tey Permitió que no se obligase al tribunal á "eltivar el último edicto. En esta cólebre que» “ia adquirió la magistratura grande prepon- necia en el manejo de los negocios: porque % Menos quedó indecisa la cuestion sobre el rccho del parlamento para convocar los pa= e Francia. pr tre tanto María de Médicis activaba Jos “parativos del viage del rey al mediodía pa- “Tecibir ásu esposa Ana de Austria, y hacer y Mtrega de la princesa Isabel á la España, Mo estos matrimonios eran el pretesto del "ido de Condé contra el gobierno, salieron Célep ono Condé y Bouillon, Mayenne, hijo del 8rando gete de la liga , Longueville y Otros Cias qe señores, y se retiraron á las provin- “Onde tenian mas influjo. AO especie de' declaracion siguieron Ciliarse stos, sátiras, conferencias para recon= Para Ba alistamiento de tropas. El rey salió Si rdeos con su corte, que era brillantí- cito, > “Ubriendo su marcha un poderoso egér- del ' candado por el mariscal de Laval. Detras dos Sórcito real marchaba el de los subleva— ro A A las órdenes del duque de Bouillon : pe= entán DO entre ellos encuentro alguno, con- Bou; S 0se Laval con defender su puesto, y to, 1, Cuyo egército era inferior en nume- A Y ocupar el Poitou y reclutarse en él. “O xxuz, 1Á <X 210 Ana de Austria Eo 4 Burdeos el 22 de noviembre. Tenia entónces la misma edad que Luis XII su marido; es decir, 15 años, con solo 5 dias de diferencia. En la primera entre- vista manifestaron estar muy ¡contentos uno con otro: pero esta buena disposicion no duro mucho; porque los que deseaban poseer 57 clusivamente la confianza del rey, le inspira? ron sospechas sobre el amor de Ána á su fam!” lia de Austria; y persuadieron á Ana, que su marido no la amaba. Asi vivieron en un divor” cio contínuo, interrumpido raras veces por. reuniones pasageras, y causadas mas bien por las cireunstan cias que por el amor. | El primero que supo ganar la confianza de y Luis XUL fue Alberto de Luynes, caballero de m0 | Provenza , que agradó al rey por su destre en la caza y en los demas egercicios y diver? siones proporcionadas á la edad del principe María de Médicis no concibió sospecha a gu ni de él, ni de sus dos hermanos, nide la 4% ventud alegre y festiva que rodeaba á su MO porque nunca los veia tratar de otra cosa 9,2 de fiestas y pasatiempos. Pero cuando hablas ban secretamente con el rey, no se olvida de esponerle los defectos del gobierno 9 Pa E madre, y la ciega y perniciosa amista ser su Muy la anifestar a ma com profesaba al mariscal de Ancre y á Luis XII, que empeza ba yaá m flaqueza de su caracter, recibió de est ra impresiones, que nunca se borraron» su madre. » ¡rá | 211) Tratado de A + potencia y prision e Conde: nueva sublevacion de los grandes 1616). El rey estaba disgustado de una guer- Ya, cuyo único objeto era defender el poderío del mariscal de Ancre. Su esposa deseaba lle- Sa? á Paris, donde lá aguardaban grandes fics- las y diversiones, y toda la corte abundaba en Su sentir y en el del monarca: así fue forzoso Yue Maria de Médicis hiciese la paz á cuales= Mera condiciones. Las que aceptó en el tra= ado que se firmó en Loudun, fueron unas Públicas y otras secretas, y todas desventajo= Sas á la reina madre. En las públicas se esti- Puló que se haria una pesquisa severa acerca los cómplices en el asesinato del difunto “Y, por medio del parlamento de Paris: que C accederia á la mayor parte de las peticio= NES que hicieron los últimos estados: que las 1,0 idades civiles y eclesiásticas se darian so= O á naturales del reino: que se declara» las O '05 la sublevados, inocentes y fie= y. ervidores. del rey, y se pagarian sus deu= s del erario público. s artículos secretos fueron conocidos, O se vió la mudanza del ministerio. El ciller Sillery fue reemplazado por el presi- nte e Vair: la superintendencia de rentas, 5 tenia Jeannin, fue dada á Barbin , hom-= obis Esconocido; y Armando «de Richelien, 90 e Luzon » y criatura del. mariscal de brado 4 quien debia su obispado, fue nom- Consejero, y empezó su ilustre carrera Y “uand Cancj] des ”. PASS _— A A AAA A Pen da a » be Dd A = ERA A e e (212) política. En fin, el príncipe de Condé se pre- sentó en la corte, tomó parte en el gobicrnoy y durante algun tiempo fue el dispensador de os favores y casi el único dominador del reino: El mariscal de Ancre parecia eclipsado : 5U plaza de Amiens fue dada al duque de Lon= gueville, gobernador de Picardia, que la codi= ciaba. Es verdad que Condé le protegió co” tra los jóvenes caballeros de su servicio, yU£ en dos ocasiones quisieron insultarle y aub asesinarle: pero no perdió ninguna; ocasion de bumillar al antiguo favorito. Habiendo dos la” cayos de este herido gravemente á un artesa. no de Paris, fueron condenados á muerte, Y se les ahorcó en frente dela casa del marió” cal, vestidos con su misma librea. o El mariscal acababa de perder á su hija única esperanza que le restaba de sosteners% en la corte, casándola eu una familia prindió pal y poderosa. Mil veces instó á su muger* 1 ue consintiese en retirarse de Francia, y po sar á Jtalia su patria, doude podrian vivir C07 mo príncipes: pero Leonor, ó por ambicion +9 por afecto á María de Médicis, nunca guiso venir en ello y así fue causa de su ruina yde la de su esposo. El mariscal, desairado y aborrecido en Paris, se retiró á Normandía, donde el duque de Longueville se apoderó por fuerza plaza de Peronne, de que Áncre era gobern* dor, á pesar de algunas tropas que envió 7 gobierno para impedir aquella usurpació!” ) | 213) Esto golpe atrevido abrió los ojos, no' solo: de .Felna, sino tambien de Luynes, á enyas tas de engrandecimiento no acomodaba:la "potencia: de los ! príncipes: porque nadie Udaba que el de Condé habia animado y fas vorecido 4 Longueville para aquella em presas 0S incitaban á Maria á acabar con el nue ictador: á-un cortesano que le manifestó a. Waravillado estaba de su letargo, res= 2dió: no: siempre he de dormir, my ma EL 1 de Setiembre fue preso el príncipe de Mdé en el Louvre. Los duques de Vendoma; lle Ane, Coenvres, Joinville, Guisa. y Bouiz de 12 5US partidarios, huyeron ibmediatamente e Corte, levantaron tropas y se hicieron %e Sr en Soissons y sus cercanías, La prisas Dor Muda de Condé. hizo Mas: porque salió Msj calles de Paris, gritando que iban á na su bijo: -mas solo pudo conmover lar as gentes del pepulacho, que se conten= Maris con romper las puertas de la casa del c i en al de Áncre, y robar cuanto pudieron ella, Mapjota dis $ A 2 Sd Pip "edi eos a Vair, y los dió á Mangot: con= a IChelien su hechura grande prepon= Minis ¿en el “ro 4 Villeroi y á los ministros aun del 214 tiempo de Enrique IV: es á Quillebocuf, Pont de l'Atrche y otras plazas cercanas a Par Y ris para que le sirviesen de asilo en tiempo dé desgracia , y de: puntos de apoyo en caso de ataques: en fin, se apoderó de toda la adm? nistracion del reino, que Maria de Médici puso á su arbitrio, y apenas daba: cuenta Y. rey de ninguna de sus operaciones. 2d) Muerte del Mariscal de Áncre!: suplicio de su muger: destierro de la reina madre. elevacion de Luynes (1617). Soissons, defeM 1: da por Mayenne, era sitiada por el dq 0 e Auvernia; qué estuvo preso en la Bastilla de la conspiracion de Entragues en tiempo d Enrique IV, hasta el año de 1616 en que Me | ría de Médicis le dió “libertad para Pa lo al príncipe de Condé: por lo cua di que al salir de su prision , escribió en tas esta casa'se arrienda. Soissons 1DA Jf |. entregarse, cuando se verificó en la CL ina :catástrofe repentina, aunque no inesp” rada. Sy . 996 El partido de Luynes no cesaba de any] al rey contra el mariscal de Ancre y cont! q5% madre. De esta le decian que amadl eE Gaston, su segundo hijo, que á Luis 4 del mariscal, que su intencion era separe e) lado del rey 4 todos los que eran 4 ¡cotos vs afirmar su prepotencia, y pasar á delito” an ores contra la persona de Luis. Ater giti0 % este infeliz principe, colocando e donde pudiese encontrarlos , puY? Pre se | a] la pos A El 0% 215) - enos y: anónimos, E que le aconsejaban que Se guardase. Estas inquietudes y temores alte- Yaron su salud, que nunca se volvió 4: repo- Ver enteramente. En fin, los sublevados de Sois- Sons no cesaban de escribirle prometiéndole delidad y obediencia, y dándole á entender | A el mariscal de Ancre era el único obstácu- “9 para la pacificacion universal. El rey, aco= -Metido por tantas partes, espidió la órden pa= FA Su prision. | : ER El 24 de abril, entrando el mariscal en el | Lonvro para asistir al consejo, se.llegó á él el ipitan de guardias y le pidió su espada. Áncre 0: un movimiento, no se sabe si para darla, y Para retirarse, y cayó muerto de tres pisto= Slazos que le dispararon los guardias. El rey presentó en el balcon para autorizar: el he SÍ 1 5 El pueblo, que acudió á la novedad, dió 5 enhorabuena á Luis, como de un triunfo úblico ; entretanto se licenció la guardia de : Ne Tena madre, se puso en sus cuartos la del dy Leonora Galigai fue presa cas! á la vista úu señora. da Al dia siguiente el pueblo desenterró el ca- Ver del mariscal, al cual se habia dado se- Pultura en la iglesia de san German el Auxer- +3 y cometió en él cuantos horrores pueden ASinar el rencor mas feroz y la barbarie is estúpida; pues llegaron hasta destrozarlo e ocados, Apenas se supo este acontecimiento tala sons, cesaron las hostilidades sin capi= '0n ni tratado. Villeroi, Jeannin y los << (216) demas ministros antiguos volvieron 4:sus pues tos. Los que debian su elevacion al mariscal, se retiraron espontáneamente, escepto Riche- lieu, que no quiso abandonar á: la reina ma- dre en su infortunio. | María de Médicis, despues de haber soJici2 tado en vano la gracia de ver á su hijo, y de habersele insinuado que el único medio pará desarmar. el enojo del rey, era que se ausens tase de la corte por algun tiempo, salió el | de mayo para el castillo de Blois, donde vivió, | en apariencia libre, pero en la realidad cus” todiada por las guardias del rey. La mariscala de Ancre, mas altanera y co? diciosa de oro que su marido, fue puesta €N Juicio ante el parlamento, cuya sentencia dic” tó de antemano la pasion. En su proceso nO aparece prueba alguna de las concusiones Y manejos, que eran su verdadero delito; y pare” cia cosa muy estraña, que una muger, en CU” yas manos habian estado po: tanto tiemp0 Jas riendas del estado, no pudiese ser acusada siM0 del crímen de hechicería. Por él se la condev9 á ser degollada, quemada y sus cenizas arto? jadas al viento. Sufrió el suplicio con valor» ) á pesar delas vociferaciones crueles del eli z lacho, solo atendia durante aquellos do oLosa momentos á la voz del sacerdote que la auxilia Le Su cuñado el arzobispo de Tours seretiro 4 p pueblo pequeño, donde vivió poco on Jet hijo, jóven de 15 años y muy amable, fue tregado inhumanamente á la servidumbr0 | 21 ¡cio para e de ludibrio. Des- lo se le tuvo preso algunos meses en el cas= 'Ude Núntes, y en fin se le desterró á Flo- Et , donde vivió con escasa fortuna algun mili y falleció de pesar. Asi acabó esta fa- 244, egemplo de elevacion no merecida, y eN poa espantosa, quizá menos merecida que o MeVacion. E , o demas amigos y hechuras del mariscal A «Ciparon de la desgracia comun. Barbin y USot fueron presos. Richelieu, á quien se nó admitiendo en el consejo, y que si- Parar, Blois á la reina madre , se le mandó se- de de ella, se retiró primero á una aba= md tenia en el Anjou , despues á su obis- 4 4.0 Luzon, y últimamente fue desterrado Vi O Quedaron al frente del gobierno 38 > Vair y Jeannin. Villeroi falleció po- am o : llorado de todos los verdaderos única e la patria. Enrique IV. decia de él: DE cansa de trabajar, y siempre traba- $Ug Ed habiendo conseguido derribar á Mazo y 895 y dominar enteramente en el co- de q O XHI, hizo lo mismo que antes Ariscal tan hecho el príncipe de Condé y el tod de Ancre, y concentró en sus manos a Mutoridad. Esto produjo los mismos S ROS dos o se habian visto ya contra aquellos Qu e oa envidias, odios y levantamientos, Elba aron el reinado de Luis MIL, hasta 8€nio de Rúchelicu, puesto al rente de <q (218) la administracion, le dió un impulso mas nO. ble, y proporcionó á la historia páginas me dignas de ella, que la narracion monótona de las guerras innobles de hombres mediano. que solo debian su elevacion á su nacimcd” to ó al favor. : dir - A fines de este año se celebró en Ruan uni asamblea de los notables del reino, nombrad% por la corte, en la cual se trató 1.2 de la come posicion del gobierno , y 2.2-de algunas ré or mas en materia de administracion de rent En cuanto al primer punto se decidió qU* Ñ ministerio debia quedar: de la manera qUé1 rey Jo habia arreglado, y asi se consolid9 autoridad del duque de 'Luynes (porqu* Y el rey le habia conferido este título). En cuide to al segundo se suprimieron algunos pre, V tos demasiado gravosos: y el valido hu E y entrado de muy buena gana en esta ca de reformas, á la cual se inclinaba por la Er, dad de su carácter, si se lo hubiese permil A el furor de las facciones, opuestas siempre que goza de la confianza del príncipe» — ¡q IN Dos eran en esta época los partidos que cian oposicion al gobierno, el del principe y Condé que continuaba preso en la BásU 3 el de la reina madre que insistia siempt* pi dos personas que la humanidad y la rel > pps mandaban que estuviesen siempr (219) | con el vínculo del amor. El ministerio se valia * cierta especie de báscula para contenerá los A partidos que se detestaban recíprocamente. de de Condé , cuando manifestaba demasiada ulencia, le amenazaba con llamar á la rel- Ma á la corte; y al de la reina, con Si= “ar de la Bastilla á Condé, ponerle al frente el gobierno, y encargarle la egecucion de un ““Creto que mandaria volver á María de Médi= Se á su patria Florencia. pel era el estado de las: cosas, cuando un a formó el atrevido proyecto de resti- Mad a libertad y el antiguo poder á la reina ladre, Este hombre era Ruccellai, que no ha- via venido 4 Francia, como Concini, para ha= AN fortuna., sino para gozar de los considera= ES bienes heredados de sus padres. Por la A 0 del marques de Anecre consiguio la dadía de Signy, situada en el territorio de Pa A su casa concurria la mas brillante Segun peda corte: tenia mesa espléndida ,y 0841 peas italiana , Muy su perior enton= 80s a francesa: daba conciertos, bailes, jue- Caria muchos regalos á las señoras que con= Siguió y Pe sociedad. Cuando pereció Ancre, Volvig $ a reina á su destierro, y despues se Uptios a corte: lo que en un hombre tan vO- tidio Y sibarita como él, se atribuyó al fas- > ON le habia causado la triste mansion DA ¡Mo de Blois: y el gobierno se conten- A prohibirle que volviese á ver la reina re ni tuviese correspondencia con ella. <= 220) Ruccellai fueá su abadía, y desde ella pa" só disfrazado á Blois donde halló medios deba” blar con María de Médicis y concertar los me* dios de lograr el proyecto. Volvióse á Signy Y pasó á Sedan á conferenciar con el duque de Bouillon, á quien exhortó á que se pusiese al. frente del partido de la reina madre para res”. tituirla á la libertad. Bouillon, aunque no 16” nia motivos para estar contento de María de Médicis, lo estaba menos del duque de Luy” nes que le dejaba consumirse en fastidio%% ociosidad: pero hallándose sin medios par emprender por sí mismo libertar á la reló dijo 4 Ruccellai: «el duque de Epernon 4 quien únicamente puede favorecer vuestMó empresa. Manda cinco provincias, tres en € interior del reino, que son el Saintonge» £ Ángumes, y el Limosin, donde hay mucha nobleza belicosa y afecta á su gobernador; dos en la frontera, los tres obispados, por donde puede recibir socorros de Alemanió y el Boloñés que le pone en comunicacion con Inglaterra. Es ademas comandante de M7 chas plazas: pero la que hace mas á vuesii9 intento es la de Loches, que por su cercamt á Blois puede favorecer mucho la evasion Y la reina. Ademas de este poder, goza ' rentas considerables, ha juntado mucho ( 10%a a in ro, y su empleo de coronel general de lastá 50 fantería francesa pone bajo sus órdenes * ho ú oho mil hombres de las tropas mas dica nadas del reino: en fin, tiene muchos 1 a: E — Jóveno ( o, ) “y. Ñ . y esforzados, muy capaces de auxiliar- Mea A empresa, y goza de una reputacion de vid, CAcla, vigor y prevision tan bien estable- Que apenas haya desplegado su es2 > E una multitud de descontentos de to- e y estados, acudirán á aumentar sus Moria A Enrique el grande, cuya su= Unas Le conocia y apreciaba, solo hizo al- “1 e] o tentativas para adquirir autoridad Con pS elerno; y desengañado, se contentó ahor. “rédito que le daban sus empleos: pero Os negocios han mudado de aspecto, y "on desprecia al privado y á la juventud Modo que no han hecho caso de él. Abor- tan d Pio, - Ministro, que disminuye sus sueldos, bon. Mal sus pensiones, y concede á otros los los nl y Preferencias que Eperuon cree que ndo ebidas. Tampoco quicre bien al rey, y Cotto y útimamente se le mandó salir de la laa? *9 hizo con un aparato insultante para Tendigodad, Faltó poco para que el monarca ser, e hiciese arrestar; y el orgulloso viejo Má can. Por ello un resentimiento que le ba= % de emprender. 1d pues, á Metz, Bóar a fijado su residencia. Si sabeis lison e ps de Agradarle, no bay cosa que no de ou ie de él.» Este discurso del duque tos Sa Manifiesta cuáles eran los senti- ue] sig] ¿onducta de la nobleza francesa en -Y (224) á todos los viageros que iban á la capital. Epernon atravesó sin obstáculo la Cham- paña , la Borgoña, el Nivernes y el Berry haciendo jornadas de 1o leguas en lo mas Y” guroso del invierno, aunque el tiempo er4 bueno. Llegó á Contfolens, villa fronteriza del Poitou, donde el arzobispo de Tolosa salió recibirle al frente de 300 caballeros. Mas no halló noticias ni órdenes de la reina por el motivo siguiente. Apenas Ruccellai estuvo cier to de que Epernon se resolvia á la empresa, e escribió 4 María de Médicis y dió la carta ? uno, llamado Lorme, de quien se habia serv” do para otros negocios, prometiéndole gran recompensa si cumplia la comision con fidel” dad. Lorme, sospechando por esta promes% que el paquete que se le habia confiado, e” de importancia, resolvió entregarlo al dugu? de Luynes, de quien esperaba mayor premió pasó á Paris y pidió audiencia al privado: pes ro se le tuvo por un intrigante que solo vela á sacar dinero, y se le dejó tres dias en la antesalas, Dubuisson, consejero del parlamente muy afecto á la reina madre y al duque Epernon, y que conocia á Lorme, supo «0 5 lacayo suyo que este hombre estaba en e Admirado de que no hubiese pasado á Meer como acostumbraba, hizo indagaciones, ya que iba con frecuencia á casa de Luynes q celando alguna traicion, le destacó un €M de rio, que se fingió enviado por el duque | V | | (225) Luynes para oirle, le dió 500 escudos, y.se Apoderó de las cartas, y las guardó. -, Epernon, careciendo de noticias de la rei- Ma, se retiró á Angulema, y envió á Blois un Confidente suyo, llamado Cadillac, por el cual tuvo María la primera noticia del proyecto, y q preparó á egecutarlo por medio del conde '* Bresne, su primer escudero; que aunque Dombrado por la corte, no se negó á contri= Mt á su libertad. En la noche del 21 al 22 * febrero bajó la reina por una escala arri- e á la ventana de su gabinete, atravesó á e 0 jardines, acompañada de Catalina su Midenta que llevaba la caja de las joyas. A A Puerta encontraron á Bresne y á Duplessis, 'mano de Richelicn, que las llevaron á un Coche situado á la salida de los puentes. En— “ron en él y se dirigieron á Montrichard Y pocos caballeros de escolta, que se reforza- : e camino con otros 13, guiados por a1. En Montrichard hallaron al arzobis- d0 eSDIOóA, y en Loches al duque de Eper= Que] St recobró su libertad la viuda de Enri grande, jo del duque de Luynes propuso en el conse= "ey hacer la guerra con vigor: pero Sar de a se decidió por la negociacion. Á pe= ar siempre rodeado de los partidarios “que, no dejaban de llegar á sus oidos e del pueblo contra una lid impía en- «Madre, que ningun delito habia co- M solicitar su libertad, y un hijo mal XXI, 15 (226) aconsejado. Luynes pues se redujoá procurar que se separase la causa de María do Médicis de la de Epernon, en quien se queria hacer un escarmiento: pero la reina se negó á ello con suma firmeza. Algunas demostraciones hostiles que hicieron entonces las tropas del rey, tomando y saqueando á Uzorque, villa: del Angumes, cesaron por el grito: universal que se levantó en la nacion, y por las ame” nazes de la faccion de Condé, que era muy poderosa en la corte, me Envióse pues al duque de Bethune, her” mano del duque de Sully, para que transigle” se con María de Médicis: y aunque hábil 102 gociador, pidió un segundo; y se le dió á E chelieu que estaba en Aviñon, mal visto de de autoridad pontificia, y deseaba ardientemento volver á la corte. Eligiósele, porque se co” nocia su ascendiente sobre el ánimo de la re na madre. Esta queria, cuando se entabló la negociacion, que el duque de Epernon, "9 solo quedase libre de toda pena, sino tambi0 se le declarase buen servidor del rey. RIC AÑ lieu demostró á ella y al duque cuán impor ble era semejante declaracion con respeto 4 po vasallo que habia tomado las armas contra” estado, y que Epernon debia contentarse ll conservar su dignidad y quedar exento del de: tigo. El duque que via destruidas las sl ranzas de juntar un egército poderoso» P' yl ninguno de los que le prometió Ruccellal 9 : Y c se declararian por él, se movió de SU 22 Yino en el a mal de su grado sy hu-= bo de aceptar cartas de abolicion; es decir, un indulto que suponia delito. Esta empresa y su resultado disminuyó mucho la idea que gene= ralmente se tenia de su prudencia y capacidad. A la reina se le concedió el gobierno de Angers con los derechos regios, y las crudades “e Angers, Chinon y Pont de Cé, como pla= zas de seguridad , con la promesa de una en= Wrevista con el rey, que se verificó en Courcie= Yes, villa cercana á Tours. Estuvieron tres “las reunidas las dos cortes: la de Luis obse= po muchisimo á la reina madre: pero esta no O8ró lo que deseaba, que era hablar con su qe en particular, «¿Qué haré, preguntó un 12 al príncipe del Piamonte-su yerno, para le obrar el cariño de mi hijo?» Y el príncipe AS: «amar con sinceridad á todos los Me él ama: estas dos palabras contienen la ley hi A Profetas. » María de Médicis fue siempre MZ por no haber seguido este consejo. las regladas de esta manera las desayenen= £utre el hijo y la madre, se dió libertad Plincipe de Condé, que habia tres años que ba preso, La declaracion del rey fue muy ica; como al fin para un príncipe de Ugre. La reina madre se quelo, porque Us Ad escrito se echaba la cu pa «á los ma- Mistros de la prision del príncipe.» Éstos Sus rei eran el mariscal de Ancre y Pina e artos, que formaban el consejo de la “ando Conde fue preso. EN (228 Richelicu quedó óS Angers al ládo de la reina madre con el título de canciller suyo, no solo bien visto de la corte de Luis XII por el buen éxito de la anterior negociacion, sino tambien comisionado por ella para separar del lado de María de Médicis los que no acomoda- ba á Luynes que estuviesen allí. El confidente de esta inteligencia secreta entre Luynes y Ri" chelieu era el célebre padre José, capuchino, que despues fue el brazo derecho del obispo de Luzon. Este no cesaba de persuadir á la reina madre, quese reconciliase enteramente y de buena fe con su hijo. Los cortesanos de María, ofendidos del gran favor de Richelien, deser= taban su corte, y eran perfectamente recibi- dos por el duque de Luynes. .»./> yA Sublevacion de la:cábala : combate de Pont de Cé: vuelta de la reina madre á la corté (1620). Pero si era grande la desercion de lo$ cortesanos de María , mayor era el aumento de los enemigos y envidiosos del duque de Luyne5 que creyeron la ocasion oportuna, cuando vié” ron á la reina madre en libertad, para logra" la caida del valido, reuniéndose á ella. A est proyecto se llamó cábala. Empezaron á deser? tar de Paris y á encaminarse á Angers los se* ñores de la corte; y á pesar de los ruegos amenazas de Luynes, esta desercion fue en po Y co tiempo casi general, y se hizo una locu ? epidémica y de moda que trastornó todas las cabezas. Ni la salida de la corte se hacia á 5% condidas , sino preparándose públicamente * : (229) Mage, y dando materia á la. conversacion del Cia. Los que no se quedaban en Angers, se 'ban á sus gobiernos: de modo que parecia Jue toda Francia hacia causa comun con la /Yima María de Médicis. - El príncipe de Condé propuso en el conse- JO acometer á Angers con prontitud y disipar Con este solo golpe toda la faccion: y para SVitarlo, los duques de Epernon y de Mayen= Me instaron á María á que transfiriese su resi. Encia á las provincias meridionales del reino, - Conde ellos eran poderosos: pero Richelieu, ue continuaba siempre su comunicacion se= “teta con Luynes, la persuadió á no salir de pi Sets: á valerse del gran partido que se ha= Y levantado á su favor para lograr mejores adiciones de paz, y á no ponerse en manos ES hombres que solo miraban y querian en . "'l instrumento de guerra civil, Este con= de era prudentisimo y saludable á la reina, "ey y á la Francia: y María de Médicis, á sio su carácter vengativo quela inclinabaá Citar el triunfo por la fuerza de las armas, % Pudo dejar de seguirlo, Béro fin el rey se puso en marcha con su P O mandado por Condé, y al momento: abrió e la debilidad de la cábala. Ruan le iva. > Puertas sin intimacion: Caen se rin= de 1, Pues de una corta resistencia: el duque Coi rides gobernador de Picardía y 05= vin a carta de sumision, y se retiró á un * Su provincia. Despues atravesó el NX ] (230) egército el Maine y la Perche; y acampó el 30 de julio á seis leguas de Angers. María de Mé- dicis envió entonces Goutados pára tratar de paz; y Luis los.récibió muy bien: y empezó la. negociacion entré Richelicu y Luynes. sd El príncipe de Condé, que sirviendo al hi-. jo pretendia quizá vengarse de la madre, ata- có 4 Pont de Cé; plaza de la reina, distante dos leguas de Angers. Las tropas de María hu- yeron desordenadas al primer tiro; de modo que no liubo muertos, aunque sí muchos pri” sioneros. Los ministros del rey 'censuraron eb el consejo este acto de hostilidad; ctiando yA las negociaciónes estában tan adelantadas: p9* co Condé les respondió: el rey no debe agua!” dar. Ex fin el y de agosto se. cerró el tratado! Concediasé perdon :á los prisioneros y á 1od0% los que se somietiesen en el término > 8 dias: pero mo se devolverián lós empleos de que € rey habia dispuesto ya. La reina debia volver? Paris con su hijo; y se solicitaria el capelo cardenal para el obispo de Luzon. me La entrevista del réy con su niadre € Me rificó el 13 de agosto en el castillo de prusto y fue mas cordial qué la de Courcieres. 20 abrazó á la reina, y la dijó: «ya os tengo e | mi poder: y no os vólvereis á escapar» Maa le respondió: «fácil os será detenerme: (des estoy convencida de que un bajo A siempre me tratará como á madre» be partieron al Pottou. y á la Guiena pará p fi- EN rió car estas provincias; y receloso el mM inist0 (231) de que la presencia de la reina madre autori= zase á los poderosos de aquellos paises para pe- dir mas de lo que debieran, los contentó de Antemano. En cuanto á los pequeños, fueron abandonados de los señores ya- satisfechos: y recibieron todas las humillaciones, que no se Alrevia la corte á descargar sobre los grandes. La reina madre volvió á Paris á principios de otoño, y reunió su corte con la de su nue- Ya. El rey pasó al Bearne, para obligar á los talvinistas á restituir á los católicos los bienes Que les habian quitado desde los tiempos de ana de Albret: reunió el Bearne á la corona: *rigió en Pau un nuevo parlamento, y resta= -—Bletió el culto católico, abolido en aquel prin- “ipado 50 años antes. Despues volvió 4 Paris, Y esta fue la única circunstancia de su vida, En que se le vió alegre y amante de su muger. HIegó el 7 de noviembre muy temprano acom- Dañado de 54 jóvenes que corrian á toda bri- A, sin ser anunciado, y atravesó toda la ciu= ad. Al ruido que hacian los caballos y las bo- Tinas de los maestros de posta, salieron los ha- 'lantes de las camas, las ventanas se poblaron o g80s, y apenas reconocieron á Luis, em- OA gritar viva el rey. El pueblo le WMpañó basta el Louvre. La guardia, vien= 0 Venir esta tropa mezclada confusamente de fonte de a caballo y de á pie, se puso en de- hrior pero á la vista del rey, las barreras se pose Ou, y Luis, atravesando rápidamente los los, fueá abrazar á su madre, y des- ( (3) | pues á su esposa, causándoles tanta sorpresa como placer. En la ciudad se cerraron las tien- das , se suspendieron los trabajos, y el pueblo se divirtió con juegos y danzas como en un dia de fiesta. En lo restante del invierno hubo en palacio muchos regocijos: la reina Ana de Austria bailaba con perfeccion, é hizo papel en muchas composiciones, llamadas bailes cn español, y en frances ballets, en las cuales ha= bia danza, canto y representacion: y el rey, á pesar de su seriedad, no se desdeñió de ser ac= tor en estas diversiones. E l- El ministerio habia tenido órden de solici. tar de Roma el capelo para Richelicu: y el ás marques de Cocuvres, embajador de Franciá en aquella corte, la tenia del'rey' para iustal al sumo Pontífice por aquella gracia. El papa. disiuuló algun tiempo; pero al fin, fatigado de la importunidad del embajador, le dijó: 0% engañan; y le mostró cartas del rey mismO en que le decia que no hiciese caso de aquelá solicitud. Sin duda temia el duque de Luynes la influencia que esta nueva dignidad daria ún hombre, cuya superioridad empezaba ya? ser conocida. La promocion de cardenales p% só sin que se hiciese mencion de Richelieuz Y. este hábil político, atribuyendo su: desgraciá á la aversion antigua que le tenia la corte Roma, supo ocultar á todos que conocia la verdadera causa del desaire; bien convencido! que en la corte á nadie se aborrece mas QU á aquellos á quienes sehan hecho malos ofic! [Document text truncated for crawler view.]