Carta en defensa de los que se quedaron en Sevilla sirviendo sus empleos : Castilleja de la Cuesta 14 de Septiembre de 1812
Full text
¿T CARTA EN DEFENSA DE LOS QUE SE QUEDARON en Sevilla sirviendo sus empleos.a»Sor, D. N. Castilleja de la Cuesta 14 de Septiembre de 1812. IVIuy Sr. mío: ¿con que no hemos de escribir ni hablar en el dit, sino de los traidores, ódel tanto de culpa que resulta contra los que quedaron en Sevilla, ypatriotismo de aquellos que errantes Henos de miseria ypidiendo limosna no pararon hasta Cádiz ?Aesto se han reducido los discursos que yo he leído en los periódicos ypapeles sueltos que han llegado aeste pueblo. Aseguro ¿V. con sinceridad que me ha incomodado mucho este género de argumento que han tomado los escritores; ycreo que harían mejor uso de sus talentos si los empleasen en alarmar, exitac ypersuadir al pueblo la necesidad de auxilios que tiene la Patria, ópor ultimo en qualquiera otra cosa distinta de la que han elegido. Tengo por muy perdido el tiempo que han consumido en semejante materia; yno sé si estarán obligados árestituirnos los quartos que nos han sacado con unos discursos impertinentes; pero que no hemos podido menos de comprar por el ansia que tenemos de leer yde instruirnos. Si Sr. :es impertinentísimo calentarse la cabeza sobre si será traidor fulano :sino lo será mengano: si el que obtuvo empleo por los franceses si el que continuó con el que tenia: si el que recibió sueldo por ellos, si el que sirvió sin sueldo; si el que se quedó en Sevilla &c. &c. &c. será traidor óno: será óno patriota; ypues que solo de esto hemos de hablar, voy áfundar mi dictamen. La ley de partida que es la primera del titulo segundo Part. y. ha definido la traición, yseñalado las catorce maneras de incurrir en tan atroz delito: álos Jueces ytribunales compete el conocimiento de estas causas; ypor mas que cH'rcurran los particulares sobre la materiales m-
¡dispensable arreglarse ála ley general oálas especia ie6 disposiciones de las Cortes en qoiaae.s re?i<is doy el pooer. ¿No es pues una necedad que nos cansemos nosotros en prevenir los juicios de los que deberán fallar en estas causas; yqueramos adivinar si será traidor aquel, si dcx uá .de serlo este? ¿Que facultad tenemos nosotros, mque autoridad, nuestra opinión para querer dar reglas por oonde se conozca el tanto de culpa que kay en el uno óen el otro? Este delito, que es de lesa Magestad humana, se llama de primer orden quando se cómete de las maneras que señala la ley; yse llamará de segundo orden quando se incurra en menos traición por distintos medios de los que contiene la misma ley; pues ahora: tanto los traidores del primero, como los del segundo orden han de ser juzgados por el Tribunal competente. Allí se examinará si la traición es de primera óde segunda clase; imponiendo laS .penas que respectivamente merezcan; sin que nuestro parecer haga la menor falta, ni sirva jamas de regla Pdra la desicion. Por lo que respecta ási los que permanecieron en Se— ^illa tendrán óno patriotismo, estoy muy mal con el ai1 tor de la banderilla de fuego álos que se quedaron en esta ciudad. Hacese cargo de centenares de familias de todas as Provincias de España que han andado errantes, llenos e miseria, pidiendo limosna hasta presentarse ála Regencia de las Españas ;ypregunta seguidamente ¿se querrán -comparar los indolentes que se han dexado imponer el yu 8° trances con estos dignos patriotas? Protesto que no mi animo agraviar al autor del Discurso: mas para * ilustración de la materia yen desagravio de todos los qu? hemos pacedido la desgraciada suerte de la esclavitud, no puedo menos de decir que dicho autor ignora lo que eí patriotismo; yque no ha tenido razón para llamar indolentes álos empleados que han permanecido en Sevilla. Tan lejos están de haber acreditado patriotisxpo los que
52 han iJo pidiendo limosna aCádiz, que en mi concepto son estos unos egoístas cobardes ydébiles patriotas} ysino vamos ácuentas. ¿Los que se han ido pidiendo óno pidiendo limosna, porque se han ido? ¿Por patriotismo? Por miedo délos franceses ;por su propia conveniencia, porque sabían muy bien el trato infame que dan estos impíos, barbaros ycrueles álos desgraciados pueblos qu» dominan. Este no es patriotismo. Entendamos esta voz, y convengamos en los términos de la questioo. Amor aia patria es un afecto natural que todo hombre tiene al suelo en que ha nacido: patriotismo es una virtud, óun carácter activo ydesi iteresado que consi te en servir, defender y contribuir ala felicidad yprosperidad de la patria misma. Todos tienen amor ala patria pero no todos tienen patriotismo. El que ama asu patria, es patriota: el que manifiesta con hechos ese mismo amor ese tiene patriotismo. Ahora bien: el que se ha ido huyendo de los males que son consiguientes ala dominación de los barbaros} y kcomerse en seguro las dos terceras partes de su sueldo ttendrá acreditado su patriotismo en sola la huida ?Si no nos dá otras pruebas, lo deberemos tener por un egoísta ópor un hombre débil, que sin dexir de ser patriota, no tiene patriotismo. Prescindamos de las dificultades que tiene el caso de haber salido de Sevilla todos los empleados, antes de la irrupción de los enemigos} porque si un empleado con el sueldo de 18 rls. por exemplo, hubiera salido de Sevilla, pidiendo limosna con 6ú8personas de Cundía, atenido alas dos terceras partes de su sueldo en Cádiz, no tendría yo esta acción por patriotismo, ni aun por amor ála patria} antes bien lo encerraría en la casa de los locos por el atentado de ir amatar asu pobre familia de necesidad. Pues que? No sabemos lo que es menester para sostenerse en Cádiz, mucho mas en la época presente? Acaso concedería yo que mejor era morir en Cádiz Ubre, que vivir en Sevilla esclavo} pero sobre esto
no es la questión. Se quiere ponderar patriotismo donde no hay sino miedo, egoísmo ypropia utilidad. Patriotismo sería sin duda en lugar de ir kcomer»® kCádiz Jas dos terceras parte* del sueldo, agregarse auní partida, yofender al enemigo. Es que no se puede abandonar ala familia, dirá»; pues mayor abandono es »acir $ de aquí, llevarla de limosna, errante yHeñí de miseria y después verla morir de necesidad en Cádiz. Patriotismo si haberse sostenido ileso en medio de Iti llamas; resistirse alas seducciones de tanto infame como no* ha acosado; animar con It voz, con el exetnplo, ycon la pluma kloí patriotas débiles que empezaban kdudar del remedio da nuestros males; exítar kmuchos aque le agregasen kId* exércitos óproporción síes medio* *1 intento, jQuantoS empleados en Sevilla habran tenido mis patriotismo qLie los empleados que en Cádiz no han hecho otr* cosa tlüS comerse sus sueldos! Justo es que se buiquen ,Que‘,g cxkmine yacrisole la conducta de todo», asilos de Sevi * como los de Ckdtz; percí es indudable, qu« el patriotisni que tubiere el empleado en Sevilla es mis heróyeo, acendrado yde mayore* quilates que el patriotismo € que «alió huyendo aCádiz. El que lo acreditase en Sevbien puede gritar Patriotismo Patriotismo’, wienU *j Ios otros no pueden decir con verdad «ino comodidad co miedo ym.s miedo. Ambos particulares va* > sugetar*e keximen :luego todo lo que nosotros digamo es impertinente yde ningún provecho. Dexemos es 1los unos alo» otros, yvamos de acuerdo dándonos cada uno asu modo por la felicidad de^ues P-Ur.a ,pues solo así acreditamos nuestro patriotism iv«e sabemos si los empleados en Sevilla se quedaron intento para utilidad de la patria! Muchos habrá de * t0 s yen su dia se conocerá. Dios guarde aV. muchos afios. &c. L. M. de V. S. ¿(tirito servidor =M. d. 1. E* «