La vivienda como reproducción. Observaciones contemporáneas del habitar
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263 Victor PireJ: Escolano LA VIVI ENDA COMO REPRODUCCIÓN . OBSERVACIONES CONTEMPORÁNEAS SOBRE EL HABITAR 1 MIS observaciones de hoy deben ser recogidas ca de la reproduc/lbilldad técnica (t exto publicado en como una modesta Intromisión_ No sé si seran comprendidas de ese modo, pero sepan, quienes no lo saben, que mi voluntarista contribución a este Seminario Acerca de la casa 2. Hacer vivienda, responde a la gentil invitación de sus or ganizadores, amigos míos, cuya cortesía no podía ser contestada negativamente Hacer vivienda no me Infiere hoy ot ro af án pe r sonal que la remodelación de mi propia casa: acción de habitar, acicate más poderoso que ta reflexión y el estudio, que mis amigos saben me ronda por derroteros menos especificos. Asi. pues, acepten ta intromisión como parodia de un elercicio juvenil. asociado al esfuerzo que se les reclama a los inscritos en este interesantisimo SeminariO. en et que. sin duda, encontrarán mejores luces en todos los demás conferenCiantes programados 2 En el volumen homenaje Para Walter Benjamm. Documentos, Ensayos y un Proyecto. que prepararon Ingnd y Konrad Scheurmann tan cuidadosamente. Walter Grasskamp contribuyó con un magnífico articulo "El autor como reproducción" Un trabajo realizado a partir de la litografía realizada en t966 por Ronald B. Kitaj basada, a su vez. en la fotografia tomada en París en 1927 pof Germaine Krull. Una selección de un pr¡- merlSlmo plano de su rostro, una aplicación caligráfica. la limitación de la hrada y, lo más importante, la retraducción de los mediOS técnicos, generan un acercamiento. incluso un aura artifiCial; en definitiva. un juego Involutivo acerca de los presupuestos técnicos y de comunicación social desarrollados en El arte en la épofrancés en 1935 y recogido poi" su traductor. el actua l Duque de Alba, en Discursos mterrumpidos 1, 1973). El Benjamm posterior a 1931. comprometido con un CritiCISmo de la civilizacIÓn tecnológica. escribe: " La anulación del arte en el comportamiento excluye el que se pueda hablar de pmtura o de arqUItectura COOlO ·ob~ tos', puesto que se trata mas bien de 'acontecimientos'. yen este sentido la CflSlS de la hlslOflcidad del arte va ligada a la cflsis delobleto' Y dado que la arquitectura ha tenido siempre como manera precisa de entrar en relación con el públiCO genérICO. la de una lectura diStraída, de un contacto superfiCial. cuando no fugaz, de un acercamlE!nto colectIVO falto de profundidad (pof lo menos en la experiencia cotidiana del usuario medio de la crudad), -las leyes de su recepción son las mas instructIVas para el estudio de una estructura artlS/lca que se presente COO/O proceso disponible al libre uso y a la libre apropiacIÓn por parte del público ' Nuevas maneras de recepclÓll y de comUOIcacoo que, en la ciudad contempcifimea habihtarian una tensión sin lími t es a las condiCiones del entorno. Tensión SIO li - miles definida en la dimensión complela y enrarecida de un desorden que se pensaba definlUvo. ¿Desorden o descompoSición? Las auras y los centros perdidos En cualquier caso. 60 años despuéS. y han pasado más de 20 de nuestra pflmera lectura. las auras y los centros perdidos gozan de excelente salud Pérdida que no olvido. pues los fundamentos dialécUcos de aquellas ideas se revelan rebeldes Aquel menosprecio de la arqUitectura, como corte ¿ha devenrdo en alabanza. como aldea?
, . La nulidad del mundo y la caducidad de las cosas. La cUIda toda cosa J/evandoia a su esenCia. 'El rasgo funhabitación del hombre es el destJoo Inexorable del cadamental del habitar es este cuidar (mirar por)". biJo. respuesta primigenia de su condición animal Un Libertad y cUIdo corno acciones y objetivos, abandofundamemo del eXistir que acompana las hlsloflas 10OOS y olvidos Liber t ad del ser, libertad asociada, ardas de la humanidad, que cumple la ambición, ya lntedenada, compuesta ... construida. Libertad también ligente. de convertir en imperecedero lo perecedero para su negación, pérdida que viene del descuido, del Así conjuramos los lamentos y compadeClmlentos an te la nulidad del mundo. -Compadezco a los hombres que se lamentan de la cadUCidad de las cosas y se pierden en la contempla · ciOn de la nulidad de este mundo. Estamos aquí precisamente para tornar imperecedero /o perecedero; y esto puede suceder sólo si se saben valorar ambas cosas"(J W Goethe, Teorta de la naturaleza). La viVienda, la casa, es el hecho arqUitectónico mas Imperecedero del paisaje del hombre en todo el devenir de la hlSlona, hasta la consumación de los siglos. Amen. Pienso que difícilmente encontraríamos ningún escenano mas neo como acontecer, y más resistente a conformarse corno ob¡eto. En todo caso, me atrevería a afirmar que serian hoy mas objeto las viVien - das/paradigma de la modernidad radical que las me - nospreCiables y dlslraidas casas comunes de antea - yer, ayer y hoy, en las que sus vulgares Uniformidades sincrónicas descomponen en infinitas escenas de la distraCCIón y de la dlspofllbilidad de las reales mujeres y hombres de cada contemporaneidad La viVienda es la maxima adherencia al hombre. Le es consubstancial Polvo son una y otro, perecederos. Y al ser siempre así, reproduciéndose uno y otra, iguales y distintos. dev i enen en lo Imperecedero. Transcu r ren y permanecen. Sustitución, diversidad, que se repro - duce en una miSfnldad irrenunciable "El habitar es la manera como los mortales SQf) en la tierra" Recordemos. pues. también ahora a Martln HeIdegger (-ConStruir. habitar, pensar", en ConferenCias y artlcu/os. 1994). Reconocido queda. pues, el ámbito. Y aceptado. también, que "habitar, haber Sido llevado a la paz, qUiere decir permanecer a buen recaudo, apnscado en /o 'frye'. /o libre, es deCir, en /o libre que Victor Pércz Escolano dejar de mirar por ello, que es el cons t ruir, componer{hacer l ugar, en los que la li bertad es el acontecer. El lugar de la vida, la vivienda como buan, bauen. 3 Aunque nuestra lengua castellana sea mas precana conceptualmente que el alemán, la palabra repro· ducción tiene un primer significado bien preciso: "Vol· ver a producir o producir de nuevo" (Diccionario de la lengua española). La viv i enda, la casa, se vuelve a hacer presente, una y otra vez, en el tiempo. Para la his t oria, narración ·verdadera" de acontecimien t os, la vivienda y el habitar son, debieran ser, objetos pnncipales de estudio En la historia sólo vio fa historia, nada más, ése era el homenaje deseado por Luclen Febvre, historiador por excelencia, qUien, en su "Examen de conciencia de una historia y de un historiador" (Combates por la his- /ofla, 1953, 1970) escribió sobre las leyes de su disci· plina: 'SI se /ra/a de estas fórmulas comunes que forman sertes agrupando hechos hasta entonces separados, ¿por qué no? Así sera cómo la híslofla expelímentará una vez más la unidad viva de la ciencia; y entonces se sentira. mas aun, hermana de las o/las ciencias, de todas aquellas para las cuales el gran problema hoyes negociar el acuerdo en/re lo lógico y lo real-de la misma manera como para la historia se /rata de negociar el acuerdo entre lo mstituclOflal y /o con/ingente- • Justamente, en los años de la reconstrucción bélica, cuando se producian viViendas en cuantIOsas senes, la historia reclama, también ella, las leyes de la cantidad. Examinar his t óricamen te las series contingentes de la viVienda; su volver a producirse y prodUCirlas de nuevo Pero también comprender su reproducción en el 264
fOOdo de ser habitadas. que es el construirlas. es decir, la institución . Métodos diversos . enfoques convergen - tes. de stinados a un mismo ejercIcio de comprensión. Un acopio pendien t e. Un Irabajo científico InCipiente y parciaJlsimo , y aún más parcial an te nosotros En el pnmer enfoque. los Inventarios post moflem det allan ajuares , los vestidos y los muebles de los fallecidos. El valor de esos documentos, generalmente testamentarios. para el análisis histórico es muy importante y la his t oria contempo r ánea se viene nutriendo de ellos con frecuencia cada vez mayor. Pero ya no sólo, por ejemplo. para indagar sobre el segmento tradicionalmente va l orado de las obras de arte . cuanto para estudiar retrospectivamente la vida cotidiana. la cantidad arrast ra la calidad. El número a la Idea. la escuela de los AnnaJes. siquiera fuese de manera no cemral, generó nuevas variames de la historia de las mentalidades. mediame enfoques cuantita t ivos, por mas que a Braude l no le Imeresaran por creerlos menos SI9nificauvos que las estructuras económicas y SOCiales. Daniel R oche formó un equipo de inve stigación a mediados de los 60 para estudiar la Vida cotidiana de la gente común del Par ís del Siglo XVIII (El pueblo de Pariso 1981) . J. D. Bardet , P. Chaunu. G Désert y J. Neveaux, publicaron en 1971 Su variopinto Le batiment Enquéte d'h,sto,re éconorntque 14e 1ge Siécles 1: Maisons rurales et urbaines dans la France Iraditionelle. Sirva aqui de mera referenCia. A la pos tre , el dilema de estos enfoques es tá en su limitaciÓll hermenéutica. Un giro antropolOglco fue sustentado por historiadores como Jacques le Golf o Emmanuel Le Rey Ladune con su famoso estudfo sobre la aldea de Monlaillou, en territoriO de fuerte Influencia cátara en el Siglo XIV. acerca de la cual desarrolló la sólida divislÓfl entre el estudio de la cu~ura materiaJ y el de las mentalidades de los aldeanos. Un trabaja que le permitió observar. por ejemplo, cómo las casas estaban hechas de piedra Sin argamasa, lo cual permitía a los vecinos observarse y escucharse a través de los resquiCIOS de las piedras Enfoques diversos que buscaban transitar desde la historia social de la cul/ura a la historia cultural de la sociedad. con palabras de Roger Chartler. con lo que muchas elaboraCiones supuestas como estruc t uras obJetivas debian considerarse como culturalmente · constl tu ldas· o ' construidas ', entendida la sociedad msma como representación colectiva Un distanCiamiento de los factores conSiderados como ·obJetlvos· en favor de "lo Imaginario·, Incorporando el pensamiento. las elaboraciones de Mlchael Foucault. qUien acertadamente había cnllcado a los hlstortadOfes por ·su pobre idea de lo real ', por el · ul t raénlasls · puesto en la cont~ nuidad. Su sagaz puesta en valor de las discontlnUlda· des, las 'rupturas' epistemológicas Iba a resultar decIsiva para importantes nuevos enfoques de conOCimiento, tamb ién histórico. tal como ha sucedido en la historia de la arquitectura desarrollada por la escuela de Venecia en los años 70 y 80, tras la llegada de Manfredo T afuri allstltuto Universltano di ArcMeilura , En esa perspectiva de la hlstorta cultural. la habnaciórl podia ser observada como una· práctica". una producción dependleme de una determtnada -manera de usar productos cullurales" , un produclo cultural bien decantado. el pasado aplicado al preseme, subs· tancial manera de configuracicn de los lugares del recuerdo, siguiendo el feliz enufIClaclo de Plerre Nora Una orientación. por lo demás. dlJicilmente slsiematlzable. peligrosamente reducible La preocupación por la libertad humana eXige. cada vez más. una estunacíón partlculanzada (,Cómo eludir el examen especifico si deseamos aspirar a una comprensión de la complejidad real? La mlcrohlstona deviene en un melodo cada vez más apropiado para conocer la constitución. la construccioo. de las Unidades SIgnificatIVas. como pueda ser la casa. la viVienda particular, sUjeta habi - t ualmente a un cierto de t erminismo cultural. pero moldeada, sin excepciOno por el tranSito de la Interpretación preyecluaVproductiva, prtmero. y por el habi t ar/- devenir productivo de sus usuarios despues Canse-
cuentememe, cada uno de esos planos, marcados por el tiempo, marcados por la hlstofi8 cultural. operan in - teractIVamente. pero SQ(l susceptibles de ser examinados especihcameme Cada rlQfma y su transgresiÓll siempre aparecen. se nos desvelan si somos capaces de examinarlas detenidamente Asi. cabria entender el modus Vivendi de un hempo y un lugar. por ejemplo el modus vivendi sevi l lano de finaJes del siglo XX. en su relación dialéctica con las normas que condiCionan el proyecto y son su aplica - ción. y no sólo las determinaCiones ohCiales acerca de las características de las viviendas de promoción pú - blica. Los diversos agentes. promotores públicos y pri - vados. afectados con excesiva semejanza por los pa - radigmas comerciales. la lectura contlnuista y reduct iva de la demanda: los arquitectos, complacientes 'mimetlzadores" de las representaciones tipológicas y formales. no menos afectos. o rendidos, a la cómoda conunuidad. contribuyentes a la serena reducción establecida: o los USlJarios. condenados, resignados, cuando no satisfechos, a un acoplamiento inexorable con la repellclón y el peso de la uniformidad, mediO por el que su conducta individual y familiar alcanza en su ca - sa las formas definitivas de un contrato sociallaclto. SUSCribir o transgredir esos vinculas resulta ser para polítiCOS. administradores. promotores. contratlslas. arquitectos, oficios y usuarios, el 1:10 de la navaja de su desafio Vital Pero el dilema no se reduce a una actitud de conllnuidad o de alteracion. la alteración libera la conducla pero no garantiza la cualidad de sus efectos, La continuidad no es, necesariamente. Sinónimo de complacenCia y rendic i ón, y aún éstas no equivalen a la reforma o manera con la que ejercer la reproducción de los paradigmas La ImpostaclOO o aclitud sólo nos manifiestan una cierta ellca un cierto entendimiento del oficio o de la diSCiplina Son los resultados. la construcción operada. los que reclaman ser examinados Pero el analista, el hlstonador por ejemplo. es. a su vez. sujeto de valoración en la doble dimenSión de su POSición y de su VlClor Perez Escolano ejercicio. En la producción his t órico-critica se dan idénticas contingencias. Sin excepción. quien la eJercita. atrapado en su propia mentalidad, producto biDgral/oo. es el pnmer y principal problema de su coos - lfucción histórica, de su represen t ación de los hechos. Una realidad que se hace mas evidente, pa ra qUien ve y se mira. ame los hechos inme di atos. Yo mi smo. " Durante milenios, el hombre fue cazador. La acumulación de innumerables actos de persecución de la presa le permitió aprender a reconstruir /as formas y los movimientos de piezas de caza no VISibles, por medio de las huellas en el barro, ramas quebradas, estiércol, mechones de pelo, plumas, concentraClOf'Ies de olores. Aprendió a olfatear, registrar, in t erpretar y clasificar ras - (ros tan infinitesimales como. por ejemplo, los hilillos de baba Aprendió a efectuar complejas operaciones meno tales con rapidez fulmínea, en la espesura de un bos · que O en un claro lleno de peligros' Esta hermosa descripción de Cario Gmzbug expresa la formación del pnmer patnmorllo cognoscitivo del hombre, tan prÓXifOO a su origen animal. Forma parte de su articulo "Indicios, Raices de un paradigma de inferenCias indlclales' (reproducido en Mitos, emblem a s. indicios. Morlología e hlslona, 1986. \994 en castellano). Contribución a la revalorizaci60 del método indiciario que desde otras disciplill8s se transmitIÓ a la historia. Pero la narración de esta primigenia actlV1dad del ammal hecho hcmbre es el fundamento por el que recooocemos nuestra capacIdad Original para construir actIVIdades, onginalmente vincu l adas a la neceSidad, Cazar y al i mentaCión, por el tránsi to del fuego: l ejer y vestirse. condiCión substanCial que Golffled Semper reclamó para comprender nues· tras fundamentos culturales: construir y cobijarse. la cabaña primitiva como alternatIVa a la cueva, guanda nalural. apropiada y manipulada. La manufactura de la casa y su devenir forma pane del soporte profundo de nuestra historia cullural. Tan profundo que el decurso del tiempo y de las civ i liza· ciones la ha ido subsumiendo hasta reducir su condi· 266
coo de objetivo para la hlslofla Un esfuerzo de interprelación como el de Viollet-1e-Duc (Historia de la habitación humana . 1945) . recorndo operativo -raza y hábllatdesde la Prehistoria al Renacimiento europeo. rara vez se ha repelido . y. por el con t rario. con reiteración al hislonar la arquitectura se ha eludido considerar la casa común del hombre como obje to de su in t erés. El surgimiento y evolución de los ed ilicios destinados a la práctica social, los monumentos cargados de significación colectiva, asumieron en exclusiva el estatuto arquitectónico . de manera que sólo la slngulafldad de las arqu ite cturas excepcionales constituían el sistema de interpretación del pasado. favorecidas por la excelencia de su escala y su naturaleza cons\rUCIIva, y as!. y sólo asi. cabía considerar los hitos residenciales. aquellos palacIos dotados de idéntica Singulari - dad y Significación colectiva CueStIÓn que nos remite a la distinción entre arquitectura publica y arquitectura prwada, destinada a marcar el campo de la acuvidad proyectuaJ En el siglo XVIII. la Ilus t ración propició un distingo que arquitectos como Glovan Batusta Piranes i. Wilham Chambers o Jacques-Fran90ls Blondel con t ribuyeron a establecer, Una diStinción de género que. como bien observó Georges T eyssot "No nace sólo como consecuenCia de l as diferencias entre los objetivos y. por tanto, entre los 'programas'; la separación es fruto también de dos 'modus operandi' que en el fondo san muy distintos dicho brevemenJe, en el ambllO público /o que cuenta es la ·gra - vI/as', es dec". la magnificencia' y la sevendad de las formas que hablan por si mismas. mientras que en el mundo de la vivienda privada se pueden expresar li - bremente la fantasía, el capricho y el exotismo. Sobre la base de dicha división es posible comprender las grandes oposiciones de categorias que , a parar del pensamiento clásico. han puesto a punto la fi/osofia y la estética del siglo XVIII" La condiCión románuca de Viollet-le-Duc explicaría su disposición para escudriñar e imaginar la Idiosincrasia de esa "arqui tectura privada " que ofrece lo sentimental. lo imaginativo. lo ligero o lo plntOl"esco que le es propio. Pero el aval magnífico de la "arqu ilectura pública" aque lla dolada de los atnbutos CQfllrarios, lo Intelectual, lo ¡UicIOSO. lo grave o lo subirme. emergeria una y otra vez hasta nuestros dias en un afán de gravedad arqUitectÓnica Baste recordar un par de estimables y peculiares productos de análiSIS arqUitectóniCO los libros Huellas de ecJ¡{¡clOs (1962) de Eduard o Sacflste. y la HislOfla de las IlpoJoglas arqulfectonicas (19 76 . 1979 ) de Nlkolaus Pevsner Para ninguno de ellos la Vivienda es obleto de atenCión, El segundo resuelve su ausencia así "Las viviendas. Incluyendo las casas de PiSOS y los chalets suburbanos, habnan eXIgido la redacción de o/ro volumen "' redacción a la que nunca se diSpuso. Mientras que el argentino fue mas t axativo: " Esta colección no Incluye viviendas, De acuerdo con $pengler, se ha considerado que la casa del hombre no es arqUitectura, SinO un producto que como vegetal crece en el paisaJe" y es que en el cazar y alimentarse. como en el teJer y vestirse, o en el construir para habitar, se establecen los fundamentos originales. naturales. de la Vida humana La cultura SOCial tiene en ellos las ra ices de una conducla esencial. sustentada en las neceSIdades ba · slcas y producida median te el conocimiento ob t enido a través del aprendizaJe, Un aprendizaje que se estructura en ta repetición de aCCIones y objetos generadores de conductas esenciales Una cultura de la reprodUCCIÓn. en cuyo eJerCICIO. y sólo en él. radica la esperanza de su perfeccionamiento Reproducir. Imitar una técnica en una aCClon creadora que deViene un sistema cul t ural ancestral que alcanza a todas las facetas de la acción del hOmbre. desbor· dando cualqUier determinismo funCional para constl · tUlrse en práctica cultural complela HábllOS que se segregan, se particularizan, se localizan. que se consIJluyen en diferenCias, deVienen en caraclerislicas distmtlVas de pueblcs y reg~s, pero tamblen de indl\llduos dotados de habilidades excepcionales o de impulsos senSibles dlsltnloS
, Lo común y lo distinto, lo gene r al y lo particular, como Tratado de Arquitectura de Filare t e. qu ien, tras afirm ar formas destacables denlro de una acción reproduclo - "que es imposible construir dos edificIos ex actamente ra que. en campos básicos como el de la casa, considénticos", admite con todo " que existen muchos ani - lruyeron un pnnclpio de regulación propio. manifes tamales que son parecidos uno al otro. como ser mos - do, por ejemplo, en las referencias que antes haciacas, hormigas, gus a nos y ranas y muchos peces, que mas a Sacrlste o Pevsner. Un estatuto dispuesto a la de esa especie no se reconoce uno del otro. A los oJOs transgresión de su estabilidad, como aventura proyecde un arquitecto europeo, las diferencias. incluso minitlva. siempre Insegura. Tenia razón Lukács (Estética 2. Problemas de la míme - sis, 1963, 1966) cuando consideraba ·tan comprensible el hecho de que la 'imitación' -en el mas amplio senlldo de la palabrasea un dato elemental y universal en la Vida de todo ser dotado de un grado de organización alto". Pero Sin quitársela a los teóricos del 0poJaz, con Sklovskij a la cabeza . cuando. como rela· ta Tafuri ("Sklovskij, Benjamín e la leorla dello 'spostamento'·, Rgure, 1. 1982): "el uso poetico de la Imagen radica en e/ 'extrañamiento' obtenido al extraer con ViolenCia un obJeto de su contexto habitual. para insertarlo artifiCiosamente en otro plano de la realidad", b La elaboración de nuestro conOCimien t o, como cualqUier otro acto, discurre por dilemas dicotómicos. El pensamiento contemporáneo aplicado a la elabora· ción de Sistemas, como pueda ser el del anál i sis hl stó-- rico, ha debido di scernir opciones: "O se sacrificaba el conocimiento del elemento individual a la generaliza - ción (mas o menos rigurosa, mas o menos formulable en lenguaJe matematico) o bien se trataba de elaborar, SI se qUiere a tientas, un paradigma diferente basado en el conOClffi!ento clentifico, pero de una Cientificidad aun completamente Indefinida, de lo indiVidual. El primero de los caminOS seria recorrido por las ciencias naturales, y sólo mucho !lempo después fue adoptado po¡ las llamadas cienCias humanas: y la causa es evidente La propensión a borrar los rasgos individuales de un obJeto se halla en relación directamente proporcional con la distancia emotiva del observador Utilizamos. de nuevo. las palabras de Carla Ginzburg (op Cll., p 152-t53), qUien Irae a colaCión un pasaje del Vinar Pérez Escolano mas, en/re dos edificios (europeos) eran relevantes, en tanto que las que separaban a dos ,8tas' tártaras o etíopes resultaban desdefiables, y las de los gusanos o las hormigas directamen te me x istentes, Un arquitec to tartaro, un etíope ignorante en temas de arqUitectura o una hormiga habrían propuesto jerarquías diferentes, El conocimiento individuaJizante es siempre antropocéntrico, elnocéntrico y así por el estilo'. Un por el estilo que en 1929 Georges Bataille l leva a sus últimas consecuencias a la hora de es t ablecer pa - rangones f isonómicos en relación con la arq u itec t ura. La voz 'arquitectura ' de su Oiclionnaire cri t ique dice: "La arquitectura es la expresión del ser mismo de la saciedad, al igual que la fisonomía humana es la expresión del ser de /os mdividuos. Sin embargo, diCho parangón debe relacionarse sobre lodo con fisonomías de personajes oficiales (prelados, magistrados, almirantes, etc.). En efecto, sólo el ser social Ideal, ese que ordena y prohibe con autoridad es el que se expresa en compoSICiones arquitectónicas propiamente dichas' Es decir, la magnífica arquitectura pública gozaría de la condiCión que Kant asignaba a la elocuencia: "Arte inSidioso que quiere mover a los hombres como SI fueran maquinas" (Critica del ¡uicio). Reducidos, sigUiendo a Bataille, ya en sus privadas y civilizadas casas, como "un antmal encerrado en una prisión, como un recluso ", sólo resta añadir que " el hombre vive pflsionero en su casa y esta condenado a decorar lo mejor posible su celda ", La viVienda respondería así a una metamorfOSIS en la que la inocente descripC i ón de Filare te encontraría respuesta en la propia Inocencia de la percepción popular de los edificios residenciales contemporáneos, Superado el dilema gropiusiano ca- ""
'" sa alta/casa bala , las colmenas y los pilufos han devenido en la popular expresión de la condición de abejas y gnomos, hormigas y etiopes filaretJanos Teyssot concluye su discurso de derrota así: "Es probable. por tanto. que el bastión de lo privado. de lo íntImo y lo doméstico. no sea ya una zona de refugio y de protección que se alza para defendernos de la esfera pública sino que haya sido fagocitado por la mirada voraz de los numerosos experros que. desde la segunda mitad del siglo XIX , comienzan a querer proyectar la casa de todos. médicos, higienisras, crlflll~ lagos. reformadores. ingemeros. arqul/ecros. decoradores. mueblistas, jueces. asistentes sociales. economistas. sociólogos. PSICólogoS. pSiquiatras, erc. Toda una comparsa repleta de portadores de saberes -y, por ranto, de poderesque asaltan con af111élS y equipos el umbral de la vivienda, y que deSlllan los humores privados al fuego de un centenar de clencias-. ¿Podemos aceptar este diagnósticO mas allá de su valor de revulSIVO intelectual? ¿Cabe redUCir la conSideración de la casa del hombre contemporáneo a ese ¡ulcio apocaliptico? Pareciera que nada nos obliga a establecer distingos cuando leemos eSlOS dias el alljSlrT'lO porcentaje de la población mundial que malvive en condiciofles miserables y nada que pueda llamarse casa les cobija, con lo que reservaríamos para el segmento de población urbana que habna en nuestras sociedades desarrolladas, o con prelensión de serlo, el rayo fulminante caído con el fracaso del progreso, con la quiebra de las modernizacioneS de nueSlra histOria contemporánea. La esperanza proyeclual sólo puede ser restablecida extrayendo los rescoldos ardientes entre las cenizas de las modernizaciones consumidas. Un acto de voluntad que obliga a eSlablecer los delalles de un proceso reflexivo acerca de la construcción del espacio pnvado. Phllippe Ariés, promCIIOf con Georges Duby de la edición de la Historia de la vida privada, seleccionó dentro de la historia de la casa algunos elementas importantes: la dimensión más pequeña y la multiplicaCión de las habltaclooes; la creaCión de espacios de comUnicación segregando CirculaCiones: la especialización y luncionalizaclón de las habllaciones y la distnbución de la calefaccion y de la luz Todo lo cual formaba parte de un proceso que, desde la Edad Media. implicaba la conqUista de la intimidad indiVIdual: la práctica de la conVivencia SOCial en determl' nados espacIos de la casa. la asunción de su caracter de lugar de relugio. de atención a la inlancia. en ¡¡n. de práctIca de la residenCia familiar IndIVIduo. sociedad y familia. formas de conducta a las que habian de corresponder figuras concretas. lugares cualificados del intenOf de la vivienda No está muy lelOS Rybczynski al describir la evolUCión histórica de la idea de conton: "En el siglo XVII el confort slgmflcaba /o privado. lo cua/llevaba a la Inllmidad y, a su vez, a la domesticidad El siglo XVIII atribuyo mas IfIlporrancia al OCIO y la comodidad, el XIX a ele· mentas en /os que in/eNema lo mecanico. luz, calor y ventilaCión. Las ingemerías domésticas subrayaron la efiCiencia y la comodidadWitoldd Aybczynski escnbió La casa. Historia de una idea (1986,1989). Un li - bro interesante. por mas que pueda prodUCIr a algunos indignación en Ciertos pasales. como al definir la casa corbuslana de L 'Esprit Nouveau como "melodia de una sola nota tocada con un Silbato· o en los que anatemiza a la arqullectura intenor del estilo Internacional. a la que califica como 'ruptura en la evolUCión del confon domes/lco' Su última aseveraclon. por conservadora, no deja de ser tan explicita como la que pueda provenir de sus antipodas ideolOgicas' -El blenes/ar dOf'l'lestlco es algo demasiado importante para dejarlo a los expertos es. igual que ha Sido siempre. asunto de la familia y de la persona Hemos de redes· cubrir por nosotros mismos el misteriO del confort. pues Sin él nuestras residenCias seran de verdad máqUInas y no casas' Si bien lo desarrolla mediante consideraciones acerca de su carácter ¡ntenor. su acondicionamiento y amue-
\ , I • blamlento, más que a uavés de análiSIS distflbutivos y teclónlcos. la Idea que preside su histona de la casa es la búsqueda del bienestar y del confort. La lectura que hace de su qUiebra en la vIvienda moderna difundida por todo el mundo. aunque se fundamenta hlstórIgregaclón? Los edificIos de viviendas plunfamiliares. por ejemplo los del Rlng de Viena, aplican las fórmulas más solventes de composición racional para organizar sus generosas dlstnoociones en planta para la clase d(xmnante. a partir de la tradición local del patio intecamente de manera simplista y tendenCiosa ("el estilo rlOr. Racionalidad distributiva y agrupación de promanada glamuraso del almacén cubico era el adecuado ciones bajo una entidad figurativa única, como parte para la sobfledad posteflor a la depresión-o o 'los nuede un nuevo paisaje de centralidad urbana, Habitar vos gobiernos sOCialistas de postguerra de Inglalerra. burgués en Interiores y exteriores en el que subyace, Alemania Holanda y los paises escandinavos reaccio- "por sus propias caracteristicas geométricas y de renan (avorablemen/e a la oralona izqUierdista de la espelibilidad", la idea del prototipo reprodUCible Inslrucuela moderna" o, también. "su reputación an/lautOl/- tafia tambien Sirvió. y se convirtió en un eslllo del 'Mundo Ubre'. que represen/aba a la democracia y a los Estados Umdos en la Guerra Fria"), no deja de ofrecer comentarios ajustados: "No representa tanto una tentatNa de in/rooucir un estilo nuevo -eso es /o que menos importa-o como de modificar los habJ/os sociales, e mcluso de alterar el significado cul/ural subyacente del confort doméstiCO. Su negación de las Irad,c/O(Jes burguesas le ha llevado a poner en lefa de IUlCIO y a rechazar no sólo el lUlO. sino lamblen la comodidad. no sólo el abigarramiento, sino tambien la inumldad La auslerldad. tanto visual como táctil. ha sustituido al agrado. Lo que empezo como una tentallva de rac/O(Jalizar y Simplificar se ha convertido en una cruzada por los mo/IVos erroneos. no. como suele afirmarse. una respuesla a un mundo en evoluciOn. sino una tentatIVa de cambiar la forma en que viVImos" 'Camblar la forma en que vivimos", tanto en cuanto el hilo conduclor de la real habitación de los hombres y mUjeres no se reducia a la establecida residencia de la burguesia de los paises desarrollados_ Junto a sus progresos Indudables. el Siglo XIX habia producido también tnflfll\OS elemplos lOdeseables fruto de la libre actuacion de la ecooomia urbana Eberstadt. al definir los lipes reSidenciales. no se queda en la duaJldad vivienda unifamiliar/edificio plurifamlliar, SIOO Que añade el bloque de alquiler para el cobijo maSificado. las prietas mielkasernen. ¿Por qué Eberstadt hace esa seVktor Pérez EKoIano mentas proyectuales que. una vez experimentados en el Rlng, se aplican con descarada redUCCión, cobijos entre 15 y 40 m'. en los mielkasernen de la expansión proletana de Viena hasta que el auslromarXlsmo venga a su rescale. También así cobran sentido las palabras de Gropius en el CIAM de Francfurt (1929): "El problema de la 0vienda mimma es el de establecer el mini· mo elemental de espacio. aIre. luz y calor Indispensables al hombre para poder desarrollar completamente sus funCiones vi/ales sm restricciones debidas a la viVienda, es decir, establecer un 'modus viviendi' mínimo en lugar de un modus non moriendr" Hay que inSistir: ·Cambiar la forma en que vivimos '. Una conclusión en la que sin duda acierta Aybczynski: otra cosa es en qué medida tal objetivo. perseguido de forma radical y contundenle, como otros proyectos revoluCionarios actuantes en el siglo XX. haya que ConSIderarlo fracasado en su conJunto o quepa revisarlo en sus aplicaciones Fracaso de importantes aplicaciones que ese autor relata respecto a elementos clave de la vivienda moderna. Así. por ejemplo , dice Que 'el pequeño cuarlo de baño normalizado (cuya distflbución 00 ha cambiado desde el decenio de (850) parece eficiente. pero esta mal adaptado a la casa moderna " pues .hoy en día el cuarto de baño debe alustarse a actividades que antes se realizaban en vestldores, cuartos de mños y tocadores". O esto otro. "También la cocina moderna es demasiado pequeña Los estudios iniciales de la eficiencia en la cocina se centraban en 270
27J reducir la cantidad de pasos que habla que dar durancho autor, destacando la cOCina. a la que se promovió te la preparación de las c(xmdas Ello ha tenido por reen Holanda, con palabras del historiadOf Wil1lam Temsultado la cocina diminuta, supuestamente eficiente -a . pie, "a una posicion de fantástica dignidad, y se conmenudo sin ventanasen la que hay pocas superficies de trabajo, pero en la que se puede trabajar Sin mover - se. SI esa disposición ha sida alguna vez cómoda lo cual es discutible, ya ha superado su ulilidad ", Definitivamente el confort ha cambiado tanlo cuanli\at" va como cualitativamente, convirtiéndose en un producto de masas. Una democratización del confort sustentada en la industrialización, en el desarrollo de un roodelo de consumo basado en la reproducllbilidad de los objetos de uso cotidiano, el mobiliario y el utillaje doméstico , Con acierto Siegfried Giedion tituló su examen del proceso de modernización tecnológica La mecanización toma el mando, cuya sexta parte la de· dica en exctusiva a describi r las aplicaCiones doméstl' cas del nuevo impulso racionalizador, Tras las mejOl'as distributivas de la viVienda, el abastecimiento de agua y los pnmeros métodos de calefacción, el Impulso decisivo partió de la llegada del gas y de la ventilación a los hogares, Que tuvo sus primeras aplicaciones mecánicas en aparatos que funcionaban a mano, pero una vez que la electflcidad entró en la casa , tras su aplicación decisiva a la iluminación, lIegarian en cadena, ya en nuestro siglo y por Estados Unidos , aspiradoras , neveras, lavadoras y planchas e léctflcas. La prinCipal economía que produjeron los nuevos apara· tos eléctriCOS no fue de tiempo, con ser importante, SI' no de esfuerzo, favoreciendo que las tareas domésti· cas se realizaran con comodidad La histOria de la vida privada y la historia de la casa en particular se configuran alrededor del papel supremo jugado por la mujer , desde mucho antes de la indus - trializaciOO. Rybczynski dice Que, "desde el siglo XVII, cuando se introdujo la intimidad en la casa ", particularmente en los Paises Bajos, es cuando y donde se consumó esta feiminización ("uno de los acon/eclmlentos más impor· tantes en la evolución del interior domestico ·, dice di· Vlrtió en algo intermedio entre un templo y un museo " lo cual debe entenderse como reflejo de la posiciÓll central de la mujer en la familia neerlandesa. cuya casa gobernaba y administraba de manera absoluta Pero dejando estableCido ese precedente. conviene pasar a conSiderar cómo se modifica la Imagen de la casa como temtofio del varón, Que era lundamentalmente visual , por otra más precisa. especializada. Que resolViese problemas operativos En esa direcCión hay que destacar la aportación de Catherine E Beecher , autora de Un tratado sobre EcoflOnllá Doméstica para el Uso de Damas Jóvenes en Casa y en la Es cuela (1841 l, cuyo obletlvo era redUCir el tamaño de la casa no sólo por razones de costo de edificación , sino por ser mas fácil de cuidar y utilizar. susceptible de hacerse mas confortable con menor esfuerzo . Junto a ella Mary Palllson, que publicó Los prmciplos de la Ingemeria domes/lca estableclO un melodo clentihco taytoflsta de observaclÓfl directa , medición y análiSIS de l as actIVIdades domésticas, verdadero precedente de los estudiOS raCionalistas que en nuestro siglo elaboraria Alexander Kleln. En su metodologia general para la determinación de tlpologlas raCionales de viviendas censura la distribUCión arbitraria de los elementos de la planta , pues -genefa ImpreSiones desagradables Que pueden inflUir negalivamente en el sistema nervioso de sus usuarios", y reclama un " deber ser" de la vivienda economica sana sencilla de utilizar y agradable Una trayectona larga de más de dos Siglos en pos de la efiCiencia. mediante la raclOflalizaclÓn y la mecanlzaciÓll, de la Que el arqUitecto I ba a estar en buena medida ausente_ Ellngemero Henry Rullon VIflO a participar de la secular Querella entre l as dos profeslooes. mediante una observacloolacerante -En mediO de la llamarada de luz Que en este Siglo XIX ha ilummado al mundo , sólo la arqUitectura se ha quedadO inmowl, la-