Remedio y preservativo contra el mal francés de que adolece la nación española : Napoleaca IV
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FV53 REMEDIO YPRESERVATIVO _ CONTRA EL MAL FRANCES .. ••\ DB QUE ADOLECE LA NACION ESPAÑOLA. ' NAPOLEACA ÍV. Eírrihíjla en ’^ulto de l8o8 en una rasa-mata del castillo de San Antón por el Heptarcauo Regidoresco. • D. MANUEL FREIRE DE CASTRILLON, DIPUTADO DE CORTES ."f ^'-i ' POR MONDOKEDO, SEGUNDA IMPRESION. I CADIZ. En la Imprenta de la Junta Superior» Año de i8ii.
AL EXCMO. SEÑOR D. JOAQUIN MARÍA SARMIENTO .VE MENVOZjí. MARQUÉS DE CAMARASA, PUEBLA DE PARGA, f. MIGUEL DE PENAS YMARQUINI, CONDE DE RIBADABJA, RICLA, AMARANte yCastroxcriz. Adelantado mayor del Reino de Galicia, Teniente Coronel de los reales exércitos, Grande de España de primera clase, gentil hombre de S. M. con exercicio &c. &c. &c. Excmo. Señor. ¡Solían los antiguos dedicar sus obras 4sus amigos, asi como entre los modernos se convir~ tió este obsequio en especulación para ganar la gracia de los poderosos. Nada pretendo yo de V. E. ni tengo ei¡honor de ser su amigo., asi jamas se hizo una dedicatoria mas desinteresada. Solo la pasión de paisano yel gozo de ver al heredero de una de las primeras casas de Galicia seguir las íhuellas de sus gloriosos progenitores, es lo que me mueve ápresentar áV. E. ála envidiosa ymordaz
JOJneste tiempo Francia corrompida la católica lei adulterando, negará la obediencia al rei debida las sacrilegas armas levantando , ycon el cebo de la suelta vida cobrará ¡a maldadfuerza, ¡untando: de gente infiel exército firmado contra la iglesia ypropio rei jurado. Por insolencias viejas ypecados, vendrá el reino áser casi destruido, jí Luis de sus pérfidos saldados . áignominia ymuerte reducido', serán con desacato derribados los suntuosos templos, yofendido el mismo sumo Dios y-Sácramento^ sobrando ála maldad su sufrimiento. SaiCILLA CXVIII.
4 fíúsofía que combate la nobleza ya como inútil y ya como auxiliar del dt spotismo,. En ninguna cosa como en esto se conoce su malicia ósu ignorancia. Los antiguos maestros de política creian., que la nobleza era un cuerpo intermedio entre ios reyes yel pueblo, yque por tanto sus privilegios debian estar de tal modo equilibrados, que fuesen bastantes para contener el despotismo en el monarca ,quedándole áeste el poder sufdenté para impedir que ella oprmiese al pueblo con la aristocracia. Aunque no hubiera las razones de justicia ygratitud-, sería esta mui poderosa en una monarquía ,para conservar una nobleza, que por su propio ínteres protege al pueblo contra el poder de los reyes, asi como eitos lo hacen por el suyo contra el de los magnates. Los reyes débiles sucumben ála prepotencia de los grandes ,el primer paso de los déspotas es atropellar áestos para oprimir sin dificultad: álos demas. No asocian ¡os grandes ásu tiranía como dicen los filósofos, antes los abaten, los degradan, los envilecen-, levantando hombrecillos del polvo en su Itig ir para su mayor humlUacion que ordinariamente son fiiósofos llenos de envidia ,orgullo yambición ,yestos yno los grandes son los socios ósatélites dé los déspotas. En una monarquíaen que se haya extinguido ódesautorizado la nobleza, cae el monarca imbécil baxo
s elfuror del pueblo como Luis yel mismo pueblo inmediata ynecesariamente baxo el yugo de un usurpador como Bonaparte. El único remedio que hai para esto es el que (frecía nuestra sabia, constitución, dando voz al pueblo por medio de representantes propios, ycomo estos deben ser personas bien educadas, instruidas, independientes y, como propietarias, interesadas en el bien de la patria', no recata esta confianza sino en la pequeña nobleza de provincia, émula naturalmente déla altamente encumbrada, Es tan cierto este sistema de los antiguos sabios, que abolida la grande ypequeña nobleza en Francia, cayó baxo el cruel rebenque del mas inmundo ;pero mas audaz estrangero en el siglo ,enque IOS astutos filósofos adulando al pueblo solo para dominarlo le hicieron creér haber llegado al mas alto grado de saber político yeconómico. Jamas se habló con tanto orgullo ydesprecio de la venerable antigüedad', pero las obras de estos necios la han vengado yvengan bien ácosta nuestra. lYtxe que áestas consideraciones políticas se añaden las de la gratitud nacional', pues que ála nchleta debe la nación las acciones mas heroicas que conservaron yaumentaron su_ expdndor. Es cieito que el pueblo español ha desenvuelto su carácter heroico en la época que mas lo necesitaba', pero es inegable que el pueblo J.ie sugeriáo ,i-'fiamado ydíii-
6 gido en todas partes por muchos nobles desde la revolución de Aranjuez^ ápesar del abatimiento y. degradación áque el despotismo había llevado esta clase. No es mi propósito enumerar aquí los grandes servicios con que la. grandeza ha acudido álos peligros de la patria-, solo .apuntaré mui por alto, que el Marqués ,de Casnarasa fué en esto tan grande como correspondía ásu alta, clase. No aguardó Vi E. áque se declarase el voto general de la nación para .salir de lAadiid después de haber eludido diestramente el nombramiento de los regidores de Santiago para la farsa de Bayona, yaunque luchando siempre con un cólico netálico, de que adolece desde antes de nuestra gloriosa revolución, paso V. .E.'U servir en .el exercito díl General Castaños yse halló en la acción de Cascante ysiguió sus banderas en su retirada hasta Hellin, en .Ja que perdió su equipage valuado en mas de 40B reales. Abandonada entretanto su casadla rapiña francesa, padeció V.E. una pérdida que pasa de quatro millones yla confiscación de mas de .i go.S ducados de renta. Siguió V. E. en el exército del centro como teniente coronel nombrado dei -regimiento de Bailen, yse halló en las acciones de Aranjuez yAimonacid,en Id qttal la misma bala de cañón que mato al comandante rechazó áVE. que conservó con serenidad
7 su puesto ápesar del impulso yconmoción de toda ¡a máquina. Retirado el exército ála Sierra ya no pudo el espíritu de F'. E. vencer su lastimada cons-. titucion agravada con lasfatigas de la guerra mas desventajosa, yse violen la dolorosa necesidad de retirarse. Pero no son das militares los que solo hacen la guerra, la qual sería imposible, sino hubiera quienes soportasen los grandes tesoros que devora. Tan cierto es esto que puede haber algún ciudadano que sin exponer su persona álas halas haga un servicio tan importante como el de un general-, pues los mejores de poco sirven áuna nación que no tenga recursos ,conlos quales áninguna faltan generales. Sirviendo V. E. en los exércitos no podía ir álas provincias áponerse al frente de sus colonos, como pretender esosfilósofos que, habiendo estado agachados, esgrimen ahora en salvo sus plumas revo/udonarías. Pero los administradores de V. E. tuvieron órdenes amplias para franquear toda especie de auxilios ,yningún caballero ha' contribuido con mas generosa prontitud. áproporción de su caudal yde su grandeza, en lo qual sino fuera tan pubdco podría yo deponer como' comisionado por la Junta Superior de nuestra Galicia. Pero en ninguna cosa mostró mas T'- E. su patriotismo como en medio de tan inmensas pérdidasygastos ,perdonar las pen-
»4 ._,, tros trages, habitaciones ymesas, yaquellos mismos manjares ycondimientos que con tanta cor-3 dialidad les presentábamos? ¡Quéaite de suficiencia ysuperioridad! ¡Qué impertinencias! jQué pretensiones! ¡Qué puntillos! ¡Qué enojosj ¡Quépetulancia! ¡Qué tanto -cacarear odiosamente de su Francia átodas horas yen todas ocasiones, yde aquella falsa grandeza yluxo, que la ha pervertido, ycuyas horrorosas conseqüencias estaban experimentando sin conocerlol Pero no podían disimular el insolente carácter francés ,idólatra de sus usos, ydesdeñoso de todo lo que no es suyo, ¡así su gratitud fué tal, que en Galicia fueron conocidos algunos oficiales, que habían estado antes como clérigos emigrados! Ysi esto hicieron los buenos franceses, ¿qué no podemos esperar de los malas? Si esto los huéspedes, ¿qué tal los amos? Si esto los que pedian con lágrimas ¿quáles serán los que quieren mandar con las bayonetas, los que mandan ála francesa embriagados con tantas victorias, ycorrompidos en el desenfreno militar vandolero, yá quienes la impiedad hace mas feroces? Todos' convienen que la religión cristiana suavizó ycambió enteramente las costumbres de la Europa yde todos los pueblos que la abrazaron, ¿quál sera luego el carácrer de aquel pueblo ,que no solo ‘
*5 desechó la fé de sus padres ,sino toda religión? Ysi la raza humana sin freno crece siempre en vicios, de modo que los hijos son peores que sus padres ¿quáles serán los hijos de los antropófagos jacobinos? Todos son iguales :los franceses de (Dórdova escupen yconculcan las sagradas formas como los de la Rioja: los de Cataluña ahorcan ymutilan los crucifixos, como los de Portugal, ylos soldados veteranos despedazan los niños ylos viejos, como los lampiños de la última requisición :así se portan los loreneses, ygascones, como los bretones yprovenzales: esto hacen ert España, como hicieron en Holanda, Suiza, Italia, Alemania yDinamarca, ycomo habian practicado primero en su mismo pais: todoS' son franceses, yobran siempre como franceses ynohai una palabra equivalente para expresar la ingratitud, la barbaridad, el terror, la atrocidad ,1a. rabia ,la impiedad, y toda la agitación de las furias infernales. Yo no me admiro que los mismos soldados cristianos roben los templos yhumillen las mugeres quando entran en un pueblo vencido ásaco: esto lo hicieron en todos tiempos algunos yá mas, yá menos; pero que contra un pueblo indefenso, que se entrega humildemente, yno les ha dado otro motivo que haberles subministrado
16 quando pasaron como amigos, alojamientos, bagages, yvíveres largamente, yxon esmero hasta reducirse ála mendiguez porsatisfacer sus inmoderadas pasiones /rawcwar, pretensiones ;no de guerreros duros sino délos mas afeminados Sivaiitas, que contra este mismo pueblo se enfurezcan diabólicamente ysin utilidad con las imágenes, de muélanlos altares, hagan giras los ornamentos, fconviertan de propósito los templos -en cloacas ylupanares, rómpanlos muebles, quemen las casas, ylos mismos hospitales, atormenten los ancia-’’ nos ymas pobres religiosos, arrastren los difuntos, ycon horror de la naturaleza no perdonesu lascivia álas víctimas que ha asesinado, ylleven en triunfo los niños palpitantes clavados en las bayonetas, esto solo lo hacen los franceses vencedores yvencidos, ysino quedaran franceses en el mundo que pudiesen verificario, 'no podría la posteridad creer narraciones tan espantosas. ¡O pueblos desventurosos los que fueron oprimidos por estos exércitos impíos, por estas ordas de caníbales, por esta desatacada inundación de tigres, por esta turba de reformadores que traían la luz yla felicidad áEspaña !No, no venían áengañarnos con vanos nombres, creían ycreen, que en todos sus_ procedimientos con-
17 síste la felicidad, piensan como franceses, no se desmienten: asi lo han executado yexecutan en todas, partes. Por mas atolondrados yaturdidos que los consideremo.s sería menester aun tenerlos por los mas estúpidos de los bárbaros, sino los hiciéramos capaces de aquella arte con que los mas de los conquistadores atiaxeron la gracia yconformidad de los pueblos, respetando sus religiones, conservando sus privilegios, moderando sus cargas yganando su confianza; mas ellos haciendo mal, piden aprobación, ydestruyendo, esperan gracias: no engañan, son los primeros engañados, seducidos éimbuidos de sus infernales principios anti-religiosos yanti-sociales. ¡Oh quánto menos infelices los pueblos que sufrieron el yugo de los fenicios, cartagirreses, romanos, godos ymoros! No les hicieron promesas lisonjeras, conquistáronlos áfuerza abierta con valor ygenerosidad ,querían conservarlos éincorporándose con ellos, procuraron adquirir su confianza ,los ganaron yfueron ganados recíprocamente. Esta amalgama no se puede formar de españoles yfranceses; porque ¿quién no pensaría que los que se hallan avecindados ycon-, naturalizados ha muchos años entre nosotros, que nos deben su subsistencia, sus fortunas ysu 3
i8 ddopclon, no dPtestaseií lai injustícia de sus pai* sanos ysobre todo su desenfrenada licencia, sus desatueros, sus crímenes., sus atrocidades ysacrilegios ysu ateísmo? No hai provincia que no presente testimonio de su alegtía, de su orgullo, de su triunfo, de su ingratitud yde su descarado partido por el oprobio de los hombres, el escándalo del mundo, el terror de la Europa, el bárbaro facineroso áquien perdonan lasbalas ylos rayos del Cielo para castigar ypurgar la corrupción general. ¿Y esperaremos. aún ganar álos franceses por medio de la moderación yconvitesamistosos especialmente después que-algunos pueblos expeperimentaron los efectos lamentables de la traición de las ví'/oras yr.aza-de serpientes que fomentaron yaTimentaronen su seno, en fuerza solo -de su carácter nacional? Mas ¿aporqué ios españoles parecen en estos ttempo-stan alejados de estas verdades? He aquíel principio que causó esta mudanza de ideas. No hai mas Pirinéos, dixo Luis XIV quando vio en el trono de España al buen reí Felipe V. Mas ¡Oh! ¡Quién pudiera elevar sobre ellos Pelion, el Osa, el Olimpo yaún todas las montañas de la tierra! El entusiasmo por un príncipe que prometía ydesplegó las prendas yvir-
tudes más hermas, paGÍficas yguerreras, la paz yarmonía entre des tronos unidos por los la-, zos de la sangre ,la política francesa de Luis XIV, k'-brillaatéz de su reinado, he aquí lo que empezó átrastornar las cabezas españolas. La raya de España erizada de plazas fuertes en sus gloriosos tiempos, se miró con un tal abandono como si las dos naciones no fuesen ya mas que una éviviesen baso un mismo soberano. Se abandonaron yolvidaron los antiguos, aliados y naturales, yse introduxo la falsa yruinosa máxima de que nuestra aliada n;rtural es la Francia. Luis XIV lleno de orgullo por sus victorias por tierra, quiere ser igualmente poderoso yárbitro por marj manía funesta que arruino a la Francia yque pegada ála Esp.aña, cada vez la alejó éiraposibliitó de mantener un. poderoso exército que es lo que únicamente le conviene. Hemos agotado nuestros caudales en construir navios ynavios para surtir las esquad ras inglesas, ácuya nación que debía ser siempre nuestra aliada hemos provocado desde esta época injustamente por una contagiosa yridícnia envidia. Todo el mundo leyó los libros franceses ó el diluvio de traducciones afrancesadas que alteraron yafrancesaron nuestra armoniosa lengua, ylo peor nuestras eostumbres ynuestras
Idéas, yno solo se olvidó la lengua italiana qtie; era un ramo de nuestra literatura yeducación^ sino que se arrinconaron miesiros .mejores escri~ tores del siglo de oro, éhicieron tan raros que ni aun por el nombre los conocían los famosos Feijoo ySarmiento. Sufríamos la audacia desenfrenada de los franceses, que elevando sus cosas hasta las nubes despreciaban átodos los demasj porque lo creíamos asi como ellos, ypor este vil convencimiento toda la nación se vistió ^comió, anduvo, visitó, tosió yestornudó ála frattcísíit todo el .mundo corrio con furor tras las cosas nuevas que se sucedían rápidamente, despreciando todos los usos de nuestros padres iquienes con el mismo ignorante orgullo que ellos llamábamos bárbaros, yaquel se tenía por mas lisonjeado áquien nadie distinguía en el vestido yen el aturdimiento de un parisiense. Elluxo, voluptuosidad éinconstancia de esta nación novelera produxo el tenebroso siglo de la pseudosofia que hemos llamado ilustrado, y¡al de mí! Voitaire, Diderot, Dalembert, Rouseau, ylos demás apóstoles del demonio hallaron prosélitos en España, ylos que no lo fueron directamenté los mismos que miraban con horror los nuevos monstruosos dogmas, las mis-
21; thas :personas piadosas profesaron ydogmatizaron como economistas yjansenistas óreformadores de todo lo profano ysagrado ,con tanta, mayor confianza quanto se creían muí distantes del verdadero origen que detestaban. (i ) Reventó por fin la mina profetizada por los mas sanos yprofundos políticos yreligiosos. ¡Oh ! ¡Quántos aplausos, quántos deseos en España, que cundieron hasta las últimas clases! Pero ¡qué miseria yque vergüenza para el juicio ygravedad española! Contagiados con el mismo espíritu de inconstancia yde vértigo hemos aplaudido yexecrado con el mismo entusiasmo /ra»- cés las sucesivas constituciones, partidos ygefes que ra'pidameníe se sucedieron yprecipitaron unos sobre otros envueltos en sangre ycarniceríanunca vista en las proscripciones espantosas que conoce la historia; pues en el artículo de maldades siempre deben sobrepujar los franceses átodas las naciones de todos los tiempos. Asi hecho.s juguete del ningún seso, frenesí Vborrachera francesa fermetaban nuestras cabezas con poco menos furor. Para humillación, vilipendio ycastigo suyo vino un miserable extrangero, un corso vil ádarles la lei. Este fue ya nuestro héroe, creciendo el entusiasmo hasta llamar restaurador de
la religión al mas perverso dé los Julianos: asi; se escribió yestendió con aplauso la vida de Bo* ñaparte ,yse le prostituyeron las mas bellas musas, iOh buen Dios! Hasta se dio áluz el catecismo de Bonaparte con su retrata, yfue tab la ceguedad universal que todos veían los pasos rápidos con que caminaba derecho á su fin, ynadie lo creía. ¿Cómo es posible, decían, que fil héroe mayor que produxeron los siglos ,quiera manchar su brillante púrpura, marchitar tantos laureles yeclipsar tales glorias con una acción capaz de infamar el mas abandonado de los facinerosos ?Muchos afrancesados aún se persuaden áque embriagado con su fortuna ha cambiado de carácter ;pero la hombría de bien no puede pasar súbitamente ála mayor perversidad; porque la virtud yel vicio tienen sus grados, yun grande .crimen esprecedido de muchos delitos. El camino de la maldad es por medio de maldades, yél meditó la suya mui de antemano, yla execuió mui ásangre fria: un hecho pues en que no guardó medida ni decencia prueba grande hábito. Es cierto que á los principios quindo no podía soltar impunemente las riendas átoda su furia brutal, escondió la depravadoa de su carácter baxo un disfraz forzado, mas lo que es contrahecho no se
=3 desmiente, yes como un grande absceso, que no se puede encubrir ,ni' tampoco necesitaba muí espeso velo en una nación tan corrompida, yen quienes tan genial la fraudulencia 5asi que toda la historia del Dios de los franceses está texida de baxezas cobardes ycrímenes los mas atroces. (2.) Esto ignoraban los mas, porque nada veían sino lo que le decían los franceses siempre trapaceros en libros yen multiplicados periódicos, ysi algo se traslucía que pudiese desengañarles eran chismes yembustes de la envidia, ojeriza yrabia inglesa, todo era producido por los agentes yasalariados de Inglaterra. ¡Oh con quanta impaciencia deseaban yesperaban un desembarco que acabase con la constante éinmortal nación, que llamaban la enemiga de la Europa ydel género humano ! No hai cosa mas ridicula que las disputas con que los literatos se baten sobre el. carácter, luces, glorias yadelantamientos de sus respectivas naciones; pues mientras, que este cortísimo número de ociosos se desgañifa yse injuria recíprocamente, la masa, de las naciones ignora el asunto de sus charlatanerías, cuyos argumentos no comprehende ni quiere comprehender. Vengan los Masones ytoda la chusma de
3° tires de la patria. Allí en padrón cruento de oprobio ymengua que perpetuo dure, la vil traición del déspota se lea, yaltar eterno sea donde todo español al galo jure rencor de muerte que en sus venas cunda, yácien generaciones -se difunda. -Vi'' Levántense iguales monumentos en los sitios de nuestras victorias. Mándense hacer memorias circunstanciadas de todas las atrocidades ysacrilegios que cometieron en cada lugar, yexaminadas mándese hacer una colección metódica yautorizada para servir ála historia de la irrupción francesa. Nuestros mayores llenaron el blasón de señales ócaracteres de sus hazañas, nosotros mas sabios ála francesa despreciamos estas antiguallas 5pero volvamos ávenerar la respetable antigüedad. Invéntense signos nobiliarios para poner óañadir álos escudos de los lugares, cuerpos yparticulares. Despáchense diplomas por exemplo ánuestros valientes capitanes ysoldados, por el qual se les conceda áellos yá
3* sus descendientes que pongan sobre sus escudos la corona cívica, que dichos escudos sean abrazados por atras del gallo óáguila francesa, puesta al reves con la cabeza para baxo, ócosa semejante ypor tenantes dos franceses del trage militar que usan muchos estraños, añadiéndoles los sobrenombres de Napoleonio óBonapatior, Galicano, Bailenio, Bélico, Zaragozano, Gerono, Dupontio, Monceio úotros mas propios. En todas las casas de ayuntamiento se pondrá una inscripción ádistancia legible en una piedra clara con letras negras de betún embutidas, que diga en sustancia: i- ”Para perpetua memoria: •ñ Habiéndose olvidado los españoles del expe- «rimentado carácter francés desde la m:as:re11 mota aatigüedad con la sucesión del trono y ”funesto pacto de familias con la Francia; per1) dieion su antigua yjiísta antipatía áesta na- »clon que les dominó la voluntad por espacio 11 de un siglo, introduciendo sus costumbres y 11 sus errores mezclándola en guerras ruinosas. i> Preparada asi nuestra nación, el gefe horri11 ble di ia FrML>tia metió con capa de amisntad yalianza un poderoso esército en Espa11 fu ,ci año de j8c8,yarrebatado pérfidanien-
>T té al rei-. yátodaju faíi>ilja, intentó hacer Mesclavos átodos ios espaRblés, yque renewgasen de su reUglqn: .profanó, robó yque- »tnó siis templos, ÓestEuyó éincendió sus pue^ «blos, taló sus campos, violentó sus mugeres, «asesinó niños, viejos ysacerdotes, ymató in-’ 11 ñumerabies varones en. crueles batallas, yde* Vxó arruinada la España: Odio éterno álos franceses " Institóyanse ydótense fiestas perpetuas en cada lugar yuna general en toda la nación. Renuévense en ellas los juegos gimnásticos y académicos de la antigüedad. Publíquense pre* míos álos poetas, músicos ymaestros de bai*- le para ua cántico ybaile nacional ,en el qual haya estrofas generales en que se haga mención de las provincias, partidos yhéroes que mas se han portado, yotras particuíáres para cantar cada lugar Sus patriotas respectivos. Estas fiestas deben tener tres partes separadas: una religiosa ,otra civil yotra fúnebre en conmemoración de los que sacrificaron su vida por la religión, por la patria ypor el rei. Los berederós délos héroes deben tener un lugar distinguido, yel privilegio dé llévar el estandarte ú. -otras insignias. Es menester el mayor escrúpulo que en semejantes premios se gua/de
la mas rtgtjr^^íltid#, Coñsnlíánio íá bpítiíoü genersl. • La fiesta religicsa féndrá misa propia, y ge compondrá un prefacio como el de la iglesia Ambrosiana. La víspera de ésta fiesta se cubrirán Conio endomingo dé Lázarojyse despojarán en todas partes' los altares, en los quales se pondrán candeleros de barro,^ yuna cruz de palo. Nadie podrá aliñarse ni adornarse, todos llevarán sus ropas mas usadas. El clero, el magistrado yel puebl-o llevará sendas sogas al cuello. Por ningún pretesto hab.'-á cómbites, bailes, bodas ni demostraciones de alegria públicas ni particulares que deberán trasladarse para otro dia. La fiesta empezará mui de mañana por un Te Dcum ,en elqual se déscubrirán los altares con repique gañera! de camp.añas, yel clero, magistrado ypueblo arrojará las sogas ycorrerá ásus casas ávestirse de gala, ymientras se adornarán los altares para la misa solemne. En la letanía de los santos se debe añadir desde ahora en los breviaros hispanos: áscandah,seduecione, insidi¡s,dotNinatione Galórum ,libera nos domine, yen la de Loretüi Auxtliurri Hispanorum, ora pronobis^ ú otras mas expresivas preces. El dia de esta fiesta ira el Ayuntaniieiíto' S
ylos otros ^^rcRiloS;!O Gi5CT|>os a-conifir acito^ pados fuera del pueblo. Los regidores; llevarán escopetas, ylos detnaseu;/ su faltalanzas, .chuzes,. fapzes,.Sí9.Rrtodacárt por. la, religión, pe» el reí ypor la patria, disparando óesgrimiett4o->sus:arinas, •Todos los hombres andarán aquel dia ártnadps, ylo mismo los niños que tendrán en.'éLsu fiesu de gallo. Al tiempo de. salir el iSyuntamiento para la fiesta^-leerá el pfegqne-. ío ante: todas cosas y, en alta, voz la inscripr -.clon de, la casa consistorial,.la qual reconoce» Tá algún, día antes el magistrado limpiándola y reparándola de la ruina que haya padecido en aquel año, de que dará fé. el escribano yse apuntará por acuerdo. Al acabar de leerla todos dispararán ó.esgrimirán, sus ..armas. En la marcha del ayuntamiento se irá cantando el cántico naeipnal, cuya música debe ser sencilla. ypopular para ,el uso de todo el pueblo. Delante de esta comparsa irán algunas ,parejas de vecinos con escobas, plumeros^ .zorros y. desarañadores en acción de barrer el suelo y. las paredes, otraS con regaderas, incensarios ybcaserillos de arp-» mas. En todas las escuelas, habrá un traslado de esta; inscripción en; (un ,grande cartel, y, pre.^ cediendo un certamen con premios álo.s mueh3,ch4íS .que; la psetibaa n)ejor, irán tpdpSi ellos
affrtádos "^ftíáná6''éT' eánf^ítfo fisdorsat ,scanip,'^ ñUfiio ai ayantámfento, 'y los -veoeedores W3 sus piesas premiadas por escudo. No habrá de hoi mas én las escuelas Roma yCartago,,sino España yFraneia. ''n':í •Acúñese una medalla en bronee ysea moneda corriente que ánde en manos de todos y Sirva de memoria ylección ^rpetila. ^Eíáme>- SQ francés ysirvan estos franceses para cambia de las cosas nías viles. En esta medalla se puede representar áEspaña baxo la figura de una Palas armada ,que hace huir ótiene debaxo de sus pies iuna fuña, ypor legenda; Gaita vierta. Rcgninte 'F^rdmanda Í^M. 1808; En el reverso un graaidsa ;j;ivea coronado ycoa manto reai, que lleva un ramo de olivo, abraza á un guerrero da corta talla, cuya clámide es una piel de zorra; ycuyo casc<r remata en una sierpe, sus manos son garras ysus pies de bestia óda sátiro, asamandole una cola de dragón: lleva tanióien otro ramo de ’okvo entre ciíy® •hojas se descubre un puñai. Dei lado del campo del primero se descubre un león doraiido, ydel otro una ave de rapiiat en el exergose iascribírá fiéesgaíka:, ;y-por lé^genda^ oF kmñne inicuo ct doloso eruet6e.i iC-! 'íPóflgáse el’ tnayaf' rigor ea los librt^^ frati-
3^ C€sesi el que los twga óá0tro4iizca sin €ste?r€H quUito pague una pena Igual álá del n>ay'oE contrabando.. Repitamos siempre ia máxima de que. el pueblo que sigue ansiosa yservilmente . las costumbres yopiniones de ;Otro,,mñi poco le falta, para ser ^conquistado. La filosofía france* sa exige precauciones .mui mas superiores áquan-^^ tas.. se tamaa, contra la .fiebre? amatiiia, yto^ _ das las pestes. Nada perderán las letras; pojj ^ que los buenos libros son bien conocidos ,yhaí __ mucho tiempo que las musas de Luis XlV„hm__ yen despavoridas .al horroroso estruendo de las , armas yal respland.ür de las teas incendiarias' de las furias de Bonaparte que corren toda la Francia, la qual vá , á caer en sa, antigua bar-?' burle. El santo Oficio tiene prohibidas las histo-; rías de la Revolución; porque están escritas » /a ../ranma. Recójanse quantas se puedan con: ' las memorias ydiarios que se publicaron en aque-s Ua nación, y,e¡J las demas: escójase una buena pluma ytalento histórico, y,fórmese de todos cstos,..documentos una historia completa yun: compendio que pueda andar en las manos de todos, pata ignominia eterna de esta nación, y para lección espantosa de todas las demás. ...Álzem I2 .prpbibician po.iíiica de la his-’í
...... ,'3?. t^ria de, !os I^iftíña,dos-,'y 'íahde 'trádiicidá eti mknos de todos. Los impíos frariCÓiasónes tra¿ " bajando de acuerdo en apagar toda luz qtié ' pudiese descubrir: sus tenebrosas infernales má- ' iiióbras:, .hah conséguido condenar la obra frtáá provechosa álos soberanos yáios pueblos, á' la religión .y ála sociedad. No pudiendó el inquisidor geherál Arce níovef el santo oficio* á que ia prohibiese, la delató él mismo en obsequio’' de Godoi at gobierno que lo hizo con ebmayor ' rigor. Ninguna otra hai para saber ei origen y' progresos del sistema de los atéos insociables que trastornaron ytrastornan, desvastan éincen- ‘ dian la Europa por principios, ypara descubrir todos los hilos de ¡a diabólica intriga que en 'con- ‘ secuencia de su plan impío ydestructor urdieron, para que la familia mas poderosa (3) con íinprudencia, ingratitud ycrueldad inaudita sé deshiciese de los perros fieles, (4) cuyo Olfato y’ ladridos los descubrían. He aquí patente el importantísimo misterio qnando admiramos con el ma- ' yor espanto yla vemos asaltada, destrozada ,arras» trada ye.sparcida,quando su poder inmenso, su seguridad yapoyos parecían indestructibles álos ojos de los niortales. Religión santa, elévanos áadorar la divina Providencia que ella es solaj yñor' la política bumana .ni la fuerza yterror de los -
exércitós 'la qué dirige todós ‘75s isacesds, jjáíá qué’ con esta lué celestial pcoc-uremos aplacar íy’desagfayiaf -á na Dios protector de losiinO* ceníes que los venga perseguidas, 'y escucha qUando- 'Oprimidos ni aun se íés peruiMe exhalar Una 'triste queja. Nuestro -feuert Reí se halla cirt cumbalado de los mas pérfidos ycrueles ene* mígos; pero 'de lo <033 hondo de dos' abismo* 16 sacará la mano del Omnipotente, nó por iriedk> de nuestro valor ycOrage nacional, Sino poy nuestra piedad ,humillación yreconocimiento de los pecados públicos que han levantado su divino azote. Somos ,cristianos jno pensemos eo» iño filósofos, no-calculemos como franceses. --Hágase una lei fundamental que el Rei.'ju* rará en su coronación en la que se declare quejamás la España puede ni debe ser la aliada natural de kFrancia; ypara evitar que pueda sér iabólida, -que nunca -Busstros soberanos pue* dan itomar princesa de esta nación, ni darle ningún infante. ¡Y por que' puede faltar la linea; ypasarda corona áun prÚKipe extrangero qce tenga sangre óeducación francesa, se adoptará -la lei dé Portugal que el Reí debe ser nacido y criado en España. Esta lei ¿tiene otras muchas -ygrandísimas utilidades. Pierda ;sus bienes; -aunque sean de mayó*'
jrazgo .;el -fliie -sea ;edupada* en Francia -después: dci esta leí ^ypaseni al, mmediaio sucesor que; lo .pruebe, y,lo. mistno el que se case con fraa^' cesa, \ íNingunírfrancés podrá heredar bienes en Es*? paña por ningún derecho, ypor consiguientei ios españoles renoncian á> los<de Francia, ;..S .Póngase en Jos interrogatorios* de -todas la» pruebas la pregunta: si el pretendiente desden,.# de de franceses, lo mismo que de moros.y JudleS: desde lapromulgación de: estnJd, :;i» /Ningún francés podrá obtener carta de ra#: turalera.j y,ningún español podrá admitir ,nj la España dar ningunos lisnores, nitítulos d-,; yiles, militares ni académicos áningi» francés. Ninguno -se podrá avedudar en España; á lo menoscon los oficios ,de banquero^ ;;ComÍT sionista ,comerciante ni aun tendero peluque-* to, ayuda de cámara ,f sastre ,zapatero^ modista, panadero, cocinero,, repostero.- y‘mas exer*,,; cicios -de adorno, ymesa, Np* podrán establecer; cafées, fondas ni aun bodegones, ni posadas, ni ;en estas casas se tmnarán ciiados franCeses, Nocpodrán ser maestros de baile*, flore*? te pi -de su lengua; no se condetia este idioma j pero ingeníese cada uno privadamente como pueda. No se imprimirá en franté.s,.á,, pesar de. las
Bué hs'i en‘ él qiií no^ séa peqiieSo yt>«0 .Sus »jle!9íf«_ mitadores no quieren que se ie niegue á[o menos su gran-', de genio ytaiento político. íMat cóíno puede llamarse político ni aun niediano intrigante aquel que sin .sombra dé honor ni asomo de vergüenza ysin guardar las menor. s' apariencias vá derecho ásu fio, atropellando por todo y por quaksquiera tnadios -descubiertos ótorpe ymomenta-' néamente .embozados? '.jEn donde está aquí la arduidad d»! ios obstáculos yfilarte ydelicadeza de superarlos? Su,.ffla-. riiobras con la España fueron tan torpes ychavacanas que^ sino las hubiera apoyado coa la ferocidad yterror de untos Verdugos des-lmados causarían, risa álos mas estúpidos., il.lvado era Lovelace ,mas no ;queria déxar de parecer ca-^ 5,'ílero, yeste eta un obstáculo que poníi en aocioti ^ los recursos de su .genio intrigante, ysí una vez .á '•“'sMga-j^ ¿iones de las' persootis mis ba.\as yabandonadas cono el ñudo que no podU desatar, sé avergonzó He su laf-imiá y quiso subsanarla- -eta' cabillcío; pero Bonapatte ni vlo^ íi*, W' )•’ codOi-e, ni, io sabe coñira-hicer. No siéndolo por náíural ni principios no sabe rodearse sino de Ui cana'ia revolunnaa ria mas soez,' mas audaz yanas atroz, yno h'.i que es-' petar ninguna delicadeza de, una chasm ibrutal ,ydesal -, Úiada de presidí -ríos ,ve-tiiOS yyarreados de tos iragts bordados ybrillantes colgajosque' iit robado. ¡Quánto nos pudo embarazar con el noo.ore de C.irios íV!¡Quánto no alucinaría álos puebios aburridos del tiránico despotismo dei vigarao Visir -si se .presentase con soldados de la mas severa dísciplitia,' -y ¿ou' oficiales urbanos, moderados yímabíes que afe-nasen -viróídes, 6álo menos prendas yrasgos de cabátleros yel rOspet-6' átodo lo que aman yvenerar, los -hombres! Pero aquí entra la soluéidn álasvonqiíistas .en -las que nói quieifin hiccr creer q>e ha stiper»- do -á todos'Io’s. cotiquistádoreS ;pues omi'iend-b el' ab-itiinienio' de los puebios, la cortupdort dé las aít-as clises 'yla loreligen-ia y'arf.s inf.itftíS, dé que 'Como rüiti 'se ht validOj yíts esposas, ca'denilíís yleyes dé -terror con quarras ira tan grande mul'itud de esclavos que lleva en posráy-'déxiiríttd gtán 'paTt'e= ptiacaBdOr eii los cammi», yna-
£» arrostr|,r! las;,inís -«paplósas y. poifiadas psrnktrias; cg podía sugetar tantas requas de bestias sino les diera por ptem'O elpiUage. mas atroz de enemigos yamigos, yla relaxacion ydesprecio /de .todas las leyes divinas ynaíur rales con la .licencia mas desenfrenada. La, imaginación se estremece de horror, la pluma tiembla yse cae de la mano, la. religión) 1* naturaleza, la htimanidad yel pudorprohíben las palabras, ,ni las hai que igualen ála exécray cion, odio yvenganza, eterna que merecen sus horrendas blasfemias ysacrilegios, sus crueldades inauditas yla mas que bputal lascivia que no perdona ala infancia, a-. la. yejczy ála enfermedad nh álos cadáveres ensangrentados con el hierro ycon el número de opresores,.... ¡Justicia .divina! Esto no. hacenla fieras rabiosas, no los demonios;- lo, haa ce» los ;franceses ála vista yála señal yexemplo de su? Bonapartee; no en confusión ydesórden, sino con el mé-, todo de una desus evoluciones de ordenanza. Esto no e? ó'onquistar sinoabrasar contraelinterés de los mismos int cendiariosv L-os otros conquistadores no pedían correr tau't tp; porque querían ,poseer ánimos, ytierrascon el ahotr» posible de los suyos; este no trata sino dedestruir ,-í,ffliy gos yenemigos, hasta quedar él soló en urrespantoso -y vasto desierto. Aqneilps se móv-ian deslumbradps por una amí; bicion que aunque siempre detestable puede estar ,i)eve.stit da de circunstancias nobles, heroicas: yaun virtuosas co-) Eroen -ios romanos, .cuya virtud morad mereció, elogios en iá. santa escritura :este obra solamente agitadode una ra*^ hlosa natiiraieza de .tigre, .siempre hidrópicade sangré y, enemiga de .rodó :Io que tiene vida., ymui ageno dq todo io "heróico ymagnánimo que no admitesu alma negra y; vilijiio corazón. . •r.-,.¿z.) Estas-- lineas desde VoUaire las tildó e! censor en 4impresión .de Madrid; no sé si por compreendido ópop, ser uno de. los muchos inocentes que ignoraban hasta que punto ..se ,había extendido el contrabando dé los libros; mas horrorosos que vomitó el infierno ylas artes de que se ya-r lieron los jansenistas para introducir ia teología Lngdunense,,en las universidades, yálo menos al Gazaiiiga cpnCa*
48 Tíslario y!* hiitofia det fraWar Amat. Bi'eta te nfsnifie»- nabori UIkfnaa ydesenfreno dá loí. que repnmia» sut doctrinas por miedo de la inq^uisicion los qqaie& por lo mis— líio son ios únicos que ladranrabiosamente-' contra ei-testablecimiento de este santo Tcibimai. [Masquinto terreno ha -ganado ia filosana desdeia primee ediccion de -este pa* pcl¡ ¡Qaánio ha perdido ypierde la patria tYpues qoe todos se toman impuncnKnie la licencia de manifestac sus principios, quieroyoreproducir los mios. Digo puesqu* -ios trabajos son ordenados -por la divina providencia para nuestra put-gacronócastigo, yla presenteguer-ta es, eímas visible de la corrupción de opiniones,, de donde nace !a de costumbres, no, por ftaqueea sino pot sistema ypor consiguiente mas incurable,: yesto, es loque mas .irrita ála Divina Ju-stkiaQue .nosotros hayamos adoptado, lat doctrinas --de nuestros ene.migos conrearías .á.-las de:nuestros padres, yque. seamos.muchtxmas .castigado.s.por-ios mas crueles verdugos, que fueron -nuestros m.iestros, es- .evidente, asi que, óes preciso queme- .a-ignen otros dtíitos óque me nieguen la providvnc!a-.. SupU-esiQS .estos, principios. [podremos esperar que selevsr-nte elterriote- .a-ZOte-, nuentras,humillados no tratéinos-de corcrgit yabjurar, los errores? [Es_probabie esta conversión, quando, si se nos ricuerdan. iasdocirinas de nuestros padres nos, pasm.mos de que nos citen tales autoridades en el siglo XVIll en cuya ilusmcion nos eomplac'eraos ynos jictamos de haber .líeaado ár dias tan luminosos? [Podémos tener Jamenor -esperanza de salvar la España mientras se, impritnen., .rcínípiimea., circulan con aplauso esas rapsodias tan miserables, quan venenosas? ¡Pero de quien, buen Dios! [Hai alguno que pueda presentarse á cara descubierta con la. aprobación pública de religioti ,probidad y, costumbres? Peto estas seián pteocupacionei indignas dei siglo XVIH. (j)Li Casa de Borbon. {4) Los Jesuítas. Veas* la Napoleaca V.
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