Sucesos de la noche del 24 de enero, 9 10 y 11 de marzo de 1820 en Cádiz
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AAA E PIRATA MA. > But io oir > RA —+ tl int n s AMOO. o SO O MO SO AO SO SO DEA TOO OOO AAA CAMA AO MO AO IO LOS MOMO MODO IO SEAT DO MOLI AA A A A o MAS AAN, A SEGUNDO CUADERNO. SUCESOS DE LA NOCHE DEL 24 DE Enero, 9 10 y 11 de Marzo de 1820 en Cádiz. POR DON J. R. M. oe 5% todos los sucesos ruidosos se presenta una barrera impenetrable á la razon, para poder acertar en los juicios que se forman de los hechos, y las causas que los produjeron; por la misma in-exactitud de las relaciones que inventa la variedad de intereses particu= lares. Estos, encubiertos bajo el velo de amor patrio, dan rienda suelta á la calumnia, y al fia la ensangrentada venganza recoje el fruto oprimiendo Óó devorando á la inocencia. Abrase la historia, memoria de los tiempos, y se verá cuantos hombres grandes amantes . verdaderos de su patria, fueron sacrificados por las falsas acusaciones de impostores miserables y cobardes que eran incapaces de poner un solo dedo en el tajo por salvar su patria de acervos males. Si, siempre fué, es, y será una propension de la débil y orgullosa na-= turaleza, el creer con facilidad la maldad que se dice comete otro hombre, mostrandose incrédula á las virtudes que observa. El temor presenta como enemigos á los que se les ha ofendido, y la embidia atiza el fuego de los celos rabiosos que todo lo destrozan. Pero la historia que con tanto cuidado nos ha transmi2 2
2: tido tantos y tan raros ejemplos para hacernos pru= dentes, y que juzguemos con reserva y calma sobre los hechos de los demas hombres para que no los oprimamos ni ensalcemos sia justicia; presentandonos tantos casos infinitamente mayores que los de Cádiz en los cambios políticos de las Naciones, no nos presenta otro igual, en que haya tenido tanta cabida las fábulas, la intriga, la calumnia y la venganza. Jamás nos ha presentado tan triunfante la mentira, ní tan vana Ja crueldad; tan perseguida la inocencia ni tan indefensa y abandonada la razon. Nuestros clamores han sido inútiles: nuestros padecimientos en vez de conmover los corazones de nuestros enemigos, los han convertido en mármoles: nuestras familias con sus lágrimas no han hecho mas que atizar el fuego rabioso de una porcion de hombres inmorales, y les hemos servido de pretesto para que insulten al Gobierno y cohonestar sus criminales revoluciones. En fin, esperando nosotros demostrar algun dia nuestra inocencia, hemos sido mil veces amenazados de un asesinato, y como un redil de obejas sin pastor, rodeados de lobos ambrientos, hemos. estado y estamos aun espuestos á ser devorados. | La causa que se forma sobre los sucesos de Cádiz, no puede presentar exacta la historia de los hechos que la motivaron. Ella se dice militar, pero solo es política, y debe juzgarse militarmente. Como que es el producto de las declaraciones de una porcion de hombres interesados personalmente en nuestra ruina, y en tapar sus crimenes; y como en ella así como en los papeles públicos se ha tenido el mayor cuidado de ocultar los antecedentes que enfurecieron la tropa, se ha formado un monstruo desigual asi mismo, que ni es obra judicial política, ni militar»
En la memoria sobre los sucesos de Cádiz desde el y de Enero hasta el 17 de Marzo del año 20 impresa en el mes de Octubre del mismo año en Sevilla, presenté al público elencadenamiento de sucesos que produjo el ruidoso del dia diez. En ella están las órdenes de la Plaza y general en Gefe del ejército sitia= dor, y partes de la division que perseguia al general Riego. En aquel tiempo no creí que la causa podria hacerla estensiva la cavilocidad sin límites que la ha guiado á puntos políticos; tal como el decir, que el movimiento del diez, era para impedir la proclamacioa de la Constitucion¿ porque comu esto era lo que ha= bia hecho todo cuerpo que no siguió á los de la Isla de S. Fernando y su número componia el de 26 á 27 mil hombres, repugnaba á la naturaleza el creer que no habiendose variado de objeto por orden lejítimo en las operaciones, podia ser delito hoy lo que hayer era una virtud; y aun cuando fuese asi, que dejasen en solo ese compromiso á una décima tercia parte del número que obró igualmente para perseguirlo y calumniarlo impunemente. Por consiguiente, lo único que se podía presentar con probabilidad á la razon humana era, que se formaba causa contra los que mataron, robaron, ó lo mandaron hacer, porque habia sido efecto del abuso de las armas en una voluntaria dispersion de la tropa que lo habia ejecutado, ó de la malicia y cruel intencion de embriagados, por cuyas dos faltas siempre debian ser castigados militarmente luego que las circunstancias lo permitieran; pero prender, encerrar, y atormentar periodicamente á los que evitaron estos €scesos; insultarlos, infamarlos, y denostar= los tan alevemente persiguiendolos políticamente “en una causa que se dá el título de militar; no se le ocu-
m rió á ninguno que tuviese sentido comun, ni menos se habrá ocurrido á nadie que ni la mayor parte de los presos de la clase de tropa, son de los iniciados en los delitos que se trataban de descubrir. | Para empezar á demostrar lo dicho y que los hombres sensatos formen una idea de la pugna de parte del pueblo de Cádiz con la tropa, y de esta con aquel, de los ataques que hubo por una y otra parte, de la malicia con que se ha hecho aparecer cul- “pable á la guarnicion en atacar sin antecedentes, y acriminar á una porcion deinfelices soldados ignorantes; y en fin, para dar una idea verdadera de la nulidad de los testigos paisanos y militares, presento á la Nacion en defensa de «sus perseguidos hijos los hechos históricos; esto es, tal: como fueron y no desfigurados como hacen los miserables. Uno de los sucesos estraordinarios que hubo en Cádiz durante la pugna con los de la Isla, es el de la noche del 24, el cual fué tan indisculpable por el modo como por el resultado: preparó los ánimos de la tropa al recelo del pueblo, y produjo las desgracias del diez de Marzoz pero como no hacia honor á Cá- ' diz por un lado, y por otro, no convenía hablar de él en los papeles públicos, porque todo hombre sensato hubiera conocido que las desgracias del diez fueron produccion del atentado que cometió parte del pueblo contra su guarnicion y autoridades la noche del 24, se ha tenido un particular cuidado en ocultarlo, y aun se ha evitado hablar de él en las declaraciones. Sin duda asombrará á.la Nacion Española, que habiendo Cádiz ponderado su dia diez de Marzo hasta compararlo con el dos de Mayo de Madrid, no haya hecho mencion de-la noche del 24 en que hubo mas
muertos que el mismo diez: y es claro el. motivo, pues que si lo hubiera hecho habrian todos culpadou 4 Cá= diz, de la imprudente provocacion que hizo parte de sus habitantes á la fuerza armada, que no tan solo habia estado en la mayor union con el pueblo, sino que dió la prueba de su moderacion en el acto del mayor desórden causado por ua atentado tan criminal. Parece que todos los escritores de aquella ciudad se confabularon para callarlo, pues asi se presentaba el dia diez aislado, el suceso sin antecedentes, y al pueblo inocente y desarmado. Presentaré los sucesos como fueron, y cada cual podrá juzgarlos como guste, El batallon de la Lealtad creado el ocho de Mar: ' zo de 1820 tenia en su total fuerza unas 500 plazas de las que deben rebajarse sobre roo hombres empleados en los telégrafos, partidas, hospital Sc. y lo menos 80 asistentes de los oficiales del batalion y otros varios gefes. Hallábase alojado en el cuartel de San Roque situado á Ja derecha de la puerta de Tierra, y con él 60 Guias que fugados de las tropas de San Fernando habian sido destinados á Cádiz. La mayor parte de los soldados de Leales y Guias eran soldados viejos de toda la campaña, y de los primeros mas de la mitad cumplidos: su conducta habia sido irreprensible,:y ningun vecino de Cádiz tenia queja del «menor de ellos. El dia 24: salió de servicio el batallon de la Lealtad, cubriendo los puestos de la plaza el de Soria. La fatiga era penosísima, pues con el motivo de la guerra civil apoyada en la Isla, habia mutua desconfianza y rumores de que en el batallon de Soria se fomentaba ua partido contra la opiaion del resto de la guarnicion. Aquella mañana se leyó á los batallones la. siguiente proclama. * Soldados: el sobe-
rano mismo que os dió armas para sostener sus de= rechos en Ultramar, quiere que os empleeis contra los rebeldes de la Península, tanto mas delincuentes, cuanto abusaron con mayor perfidia de su real confianza. Vuestra lealtad acreditada en el momento de tan escandalosa como temeraria sedicion, os impone el deber de reprimirla. El voto unánime de la Nacion en= tera es el firme baluarte que defenderá vuestro valor, mientras que una fantástica libertad política pervierte los ánimos de los mal contentos, Estos se disiparán como sombras al resplandor de la brillante luz. A fidelidad probada, añadís la observancia de una severa disciplina. Soldados: teneis abierto un campo mas glorioso que el que os estaba preparado entre los lasur= jentes de América. Vindicaré el horrendo crimen de una agresion contra la patria, y restablezcase el órden alterado, aunque instantaneamente en algunos pueblos de esta provincia. Vuestro general no se conten= ta con recomendar al Rey N. S., los particulares servicios que haceis en honor á su corona, sino que desde luego ofrece su licencia absoluta á todos los cumplidos que la quieran como premio el mas apetecible y el mas debido á vuestra sumision y obediencia. Cuartel general de Sevilla 20 de Enero de 1820.=Manuel Freire. * Por la lectura de esta proclama que con gozo recibió la tropa, reflexionará cualquiera qué estando el 20 de Enero en igual caso que el 9 de Marzo, y siendo el mismo general el que obró en sentido Opuesto á su opinion, sin haber variado las circunstancias; si fué ó no forzado á ello, y si la guarnicion estubo obligada á obedecer ó conformarse con la órden de ser sediciosa y rebelde, faltando á la confianza que en ella habia depositado S. M. Dejo pues de hacer reflexiones sobre ella.
Y La misma mañana del 24 de Enero se leyó á la. tropa una real órden en que S. M. daba gracias á la guarnicion, gefes de la plaza, y pueblo de Cádiz por su constante lealtad. | Suelen aparecer por justas las acciones mas perversas cuando las corona un feliz resultado; y el amor á la patria encubre generalmente el egoismo é interes particular apareciendo por celo del bien comun , lo que solo es un medio lucrativo de honores y fama. En ningun tiempo se califican las acciones con menos exacti=. tud que en tiempos de revueltas politicas; los descon= tentos ahullan, y los hombres de bien callan; de este modo parecen heroicidades lo que es solo bajeza. La accion que voy á detallar pintada por su autor como un hecho glorioso, probará lo dicho: y los hombres justificados de todos los partidos podrán designar. á la juventud española los ejemplos que debe seguir; si los de la tropa, Ó los de. media docena de ambiciosos y sobornados, que con el lenguaje de libertad cometieron echos tiránicos, y nos envolvieron en mil desastres llenandonos de sangre , pesar y lágrimas. La retreta rompia en la plaza de San Antonio: era coronel de dia D. Santiago Rotalde el que segun su manifiesto deseaba sublevar al pueblo, contando con varios oficiales del batallon de Soria, y otros á quieDes repartió varias cantidades para seducir á la tropa, que confiando en su providad, no esperaban que de defensores de la patria, los quisieran transformar en asesinos de ella , los mismos que estaban destinados á señalarles el camino de la gloria y honor. Antes de la retreta se fué el coronel Rotalde con los contrabandistas , y apostados en la Cruz de Ja Verdad -esperaron la salida de la tropa de Soria á la que se alar»
14 mayor riesgo de perder la vida. Dispersos los sediciosos avisó un paisano que estaba preso Campana; y 40 hombres de la Lealtad con una partida de caballería fueron á buscarlo bajo las órdenes de un ayu= dante de aquel gefe: subieron por la escalera y balcones de la casa, mas en el acto de entrar en ella á la fuerza, se presentó el general mandando retirar la tropa la que volvió al cuartel. Nunca ha querido decir este gefe quienes fueron los que le prendieron, y si es cierto, como dijo, que empeñó en ello su palabra, la cumplió exactamente. Si este engaño hecho con el gefe de la division mereciera la aprobación pública; ningun gobierno podria contar jamas con la menor seguridad; pues esta exige de toda la sociedad que no se admitan escepciones en la obligacion de tratar con fidelidad á las autoridades reconocidas, sino cuando estas abiertamente atentan contra las leyes establecidas, Ó contra el Rey que es el nudo que une toda: la sociedad. El gefe de los sublevados abandonó á los suyos despues de haber llevado al sepulcro una porcion de víctimas ; y viendo la decision de la tropa, se fugó por la puerta del mar siéndole facil conseguirlo por estar empleado de coronel de dia. Es en los riesgos peligrosa la confianza 3 y el temor cuando se ha obrado mal, solícito y vigilante; asi Rotalde no quiso es- -perar el resultado de su sangriento atentado contra el gobierno reconocido. La ambicion lleva á la novedad y al peligro; mas se desea cuanto Mas se posee, y suele por lo regular perderse todo. Sangre española derramada con alevosia: familias cubiertas de lágrimas reducidas á la horfandad : las leyes ultrajadas: com- - prometida una ciudad principal: introducida la des-
15 confianza entre el vecindario y las tropas: mirarse como enemigos los hermanos con los hermanos y amigos: he aqui el fruto de una accion criminal en todas épocas. Corramos por tanto un velo sobre las escandalosas y sangrientas escenas de esta noche; pero no perdamos de vista que ellas prepararon las desgracias del diez; porque la tropa miró desde entonces con recelo al pueblo; á pesar de la generosa prudencia que demostró el soldado tan desfigurada despues por los libelistas que callan de intento estos antecedentes. Es preciso creer que los militares no son árbitros en el destino de la Nacion, sino una parte de ella destinada á sostener las leyes, el trono y la Nacion misma : de otro modo seria darles una influencia que jamas deben tener, pues dueños de las armas obligarian estas á ser esclava la misma razon, que cuando menos callaria al aspecto de las bayonctas. Cuando estos principios fueron olvidados de las legiones Romanas, quitaban y ponian los gobiernos á su antojo: inundaban las calles de su patria de sangre, esparcien= do la desolacion en las familias, y al clavar el puñal fratricida , decian que era para la libertad de la patria que oprimian. Una de las mayores desgracias del que quiere lograr el voto de la multitud, es el tener que usar de la malicia, dela tiranía, de fomentar los odios sin reparar en la justicia, estimandose esto por celo y amor patrio: en estos momentos la timida virtud se esconde, los sabios solo cuidan de su conser-= vacion, y los viciosos aspiran á empresas vanas atropellando las leyes sin mirar á lo futoro. Comu se cuentan y no se estiman los yotos en la multitud, y en ella son mas los inespertos y arrojados que los cuerdos, suele lograr la estimacion efimesa y aparente el que
16 verdaderamente es un enemigo de la patria. Si nos fuera permitido el atentar contra las leyes del Estado, porque en nuestro entender mejoraria el gobierno, seria la España un caos horrendo. La libertad que se proclama tiene sus límites que en atravesándolos de cualquier modo que sea pone en peligro la patria. Si esta voz que tanto alaga los pueblos fuera ilimitada, como los pensamientos y Opiniones son tan diferentes como los semblantes, no seria posible el entendernos, - Asi es, queel celo fingido con que algunos dan á entender que se interesan por el bien público, es muy peligroso , porque solo miran á su interes particular: publican los herrores del gobierno , ó los inventan, para desacreditarlo: proponen los medios para el remedio despues del caso: aparentan amar la libertad para atraerse el afecto popular contra la legítima autoridad ; para perturbar la Nacion y reducirla despues á servidumbre. Todas las revoluciones se hicieron bajo el pretesto del bien de la patria, y en pocas se ha logrado este objeto; porque las palabras de los conspiradores, estan en contradicion con sus intenciones, La sedicion pues de la noche del 24 de Enero de 1820 , fué contraria al gobierno pasado, al prensente y á cuantos existan en el mundo; porque la obser= vancia de las leyes debe ser exacta, y sin interpretaciones; pues si entonces encontró Rotalde motivos para atropellarlas por ser esta su opinion, cualquiera conspirador podria decir lo mismo hoy. Verdades son amargas; pero la historia jamas aprobará un hecho imprudente, criminal y manejado con tal torpeza , que | fué entonces causa de muchas desgracias que preparó las del diez, y proporcionó un fiscal que léjos de aclarar los echos los ha confundido con su fecunda crí-
19 minal imaginacion; ó con su parcial é interesada inclinacion á captarse el aura popular y del partido dominante que clama contra nosotros, no porque Cree que hemos delinquido, sino por figurarse somos con= trarios á sus ideas; pero asi como ninguno mantiene con acciones honradas lo que alcanzó con bajeza, asi. tampoco faltarán á las leyes que han jurado, los que supieron defender las leyes. Desde esta lamentable noche todas las órdenes de la plaza eran medidas para precaver la tropa de otro ataque por parte del pueblo; las retretas rompian delante de los cuarteles; se arrestaron á los oficiales del batallon de Soria que habian tenido parte en el atentado: se dió órden del general en gefe del ejército para que se patrullase de dia y de noche por la caballeria é: infantería, que se hiciese desaparecer toda reunion que escediese del número de tres personas, y que se pasasen cuatro listas á la tropa durante el dia, debiendo. estar la mitad continuamente sobre las armas con el número correspondiente de oficiales: se publicó un ban= do mandando entregar las armas que tuviesen los par= ticulares; pero no se pusieron los medios para que se efectuase. El g1 de Enero se dió una órden de la division mandando tener cerrados los rastrillos de los cuarteles con solo un postigo abierto de dia, y en él dobles centinelas, pero cerrados enteramente de noche no abriéndolos á nadie sino con espresa órden de los gefes. Estas órdenes las observaba la tropa, y como por un lado aumentaban su fatiga, y por otro eran efecto de la pasada sorprendente sediccion, conocian que no habia cesado el peligro, y odiaban á los culpados del pueblo. En este, no se dió ningun paso para descubrir los vecinos que con sus personas y bienes 3
18 habian contribuido al motin, y esto que solo podia sér una política de los gefes, lo interpretaba el populacho á miedo dela guarnicion, cuya herrada opinion espresada á la tropa por algunos paisanos aumentaban su cólera y desconfianza, y ponian en cuidado á los amigos del órden. | El mismo dia se leyó una proclama del general en gefe á las tropas de $. Fernando, cuyo contesto todo, es tan digno de este benemérito y desgraciado guerrero, que creo dar una satisfaccion á los españoles sensatos copiándolo á la letra. Si un momento de debilidad suya nos ha proporcionado disgustos innumerables, harto sufrirá su alma generosa, y al escribir yo con veracidad los sucesos para ilustrar mi Nacion y hacerle ver la diferiencia de lo que sucedió á lo que se le ha contado3 no he de tener la bajeza de infamar á un hombre ilustre callando sus virtudes hablando de sus faltas. Dice: “ Soldados refugiados en S. Fernando: Cuando el pueblo español quiso vindicar los derechos de su libertad violados, supo hacer generosos esfuerzos para sacudir el yugo de la tiranía, á costa de los mas heróicos sacrificios: logró restablecer en el trono á su Rey y Señor único objeto de tan sangrienta lucha, y renovar al mismo tiempo los preceptos de su” fidelidad y obediencia. Su caracter firme y sostenido le produjeron estas ventajas, á las que nadie atentará impunemente. Las leyes y costumbres de sus mayores le parecieron bastante respetables y preferibles á las nuevas instituciones. El Gobierno Monárquico regido por la dinastia reinante es el vínculo que une á los españoles en sociedad: es un delirio pretender mudanzas en en su sistema legislativo oponiendose la pluralidad de los sufragios. Suscitar turbaciones causa efectos funes-
: | 19 tos. Los males sufridos por la madre patria no la han abatido, y la desconsuela verse herida de sus mismos hijos. Volved sobre vosotros, soldados sorprendidos y alucinados, no os engaña quien os ofrece el perdon de un delirio en que incurristeis por precipitacion. Y vosotros oficiales de los cuerpos que elegisteis incauta= mente á unos gefes sediciosos y desautorizados: sabed. que la clemencia del Rey os tiende tambien la mano benéfica. Yo en su nombre os prometo el perdon con Otras escenciones que grangeará vuestro rendimiento. Volad todos á mi campo, donde se os prepara primero la amnistia que la efusion de sangre. Cuartel general de Jeréz de la Frontera 29 de Enero de 1820.= Manuel Freire.—Y deseando manifestar á este heróico pueblo las benéficas intenciones de S. E. que justifican mas y mas la justa causa, he mandado se imprima y fije en los sitios públicos. Cádiz 31 de Enero de 1820.= Alonso Rodriguez Valdés.“ En efecto: la anterior órden prueba el deseo de evitar el derramiento de sangre española. Este general se hallaba al frente de un ejército de 26 á 27 mil hombres, y en la Isla de S, Fernando solo existian 2.500 pronunciados, que ademas de tener que estar siempre con las armas en la mano, era preciso que guardasen un circuito demas de tres leguas por el que podian ser atacados de dia ó de noche impunemente por ocho ó diez puntos distintos. En fin, dejo de hacer elogios de las benéficas intenciones de este gefe, porque el mismo contesto de la proclama las hace; y no hablo de los que formaban su objeto, porque los sucesos que penden en la vcluntad de la multitud, son un misterio que no se debe revelar. : El 2 de Febrero se dieron las gracias en nombre de S. M, á la tropa de la guarnicion por su buen com-
20 " portamiento en la noche del 24 de Enero, en cuyo desagradable acontecimiento contuvo á los sediciosos y protegió á los vecinos de Cádiz. El 16 se dió una órden á las guardias de prevencion para queno se permitiese la entrada de dia en los cuarteles á ningun paisano sin legítimo motivo, y á nadie absolutamente de noche; lo que aumentaba la desconfianza de la tropa. El 19 Otra para que oigan misa las tropas en sus respectivos cuarteles, escepto los Guias que por no haber capacidad en el suyo, debian verificarlo con armas en la Iglesia del Cármen. Este batallon tenia en esta fecha 400 plazas fugadas todas de las tropas de S. Fernando. El 22 se leyó á la tropa un oficio del general en gefe insertando un parte del general D. José ODonell de la victoria conseguida sobre la division del general Riego. El 6 de Marzo otro parte del mismo general de la quinta victoria alcanzada sobre los restos de la misma division de D. Rafael del Riego. En los dias 7 y 8 no hubo novedad particular sino la mútua desconfianza entre las tropas y el pueblo. Constaba la guarnicion delos regimientos de milicias pro-. vinciales Sevilla, Jeréz y Bujalance, y de los batallones de ejército, primero de América, del General óGuias, y Lealtad, ciento y tantos caballos de piquetes de distintos cuerpos de esta arma, los artilleros correspondientes á ia plaza, y los voluntarios de Cádiz que estaban sobre las armas, y hacian servicio alternando con la guarnicion. Las inquietudes crecian al paso que se aumentaba el cansancio: la desconfianza ponderada por el temor acercaba al aborrecimiento, y el incesante trabajo de dia y de noche hacia esperar alguna nueva revolucion. Un estado tal de incertidumbre era verdaderamente un martirio insufrible. A los qn
21 Guias se les decia de los Leales que ya estaban seducidos por los de la Isla, y á estos de aquellos, que se habian fugado para hacer una sublevacion: estas voces habian causado recelos á los gefes de la plaza, y el coronel de la Lealtad fué llamado por ellos la noche del 7 al 8 preguntándole por la opinion de su Cuerpo. Era conocido el objeto de sembrar la discordia entre los mismos cuerpos de la guarnicion, y la tropa recordaba siempre la noche del 24, porque las cicatrices del corazon ofendido, siempre están prontas á brotar sangre habiéndolas dejado señaladas el agravio. Tampoco, miraba de buen ojo parte del pueblo á la guarnicion y en particular á la Lealtad por el suceso de aquella noche; porque el ofensor no vuelve á ser buen amigo, pues naturalmente aborrecemos al que hemos ofendido, creyéndolo irreconciliable. Bajo esta atmófera obscurecida y recargada por los vapores que ex-halaba el fuego de las pasiones ajitadas por el huracan de las opiniones: sin haberse derogado ninguna de las órdenes dichas dadas á la guarnicion; amaneció sereno el dia 9 de Marzo sin indicio alguno de la tempestad que debia arrebatar una porcion de inocentes al sepulcro, y precipitar otra en pri> “siones é infamacion mas sensible que la misma muerte. Hasta las diez de la mañana de este dia nada hubo de particular: el pueblo estaba tranquilo. y las tropas seguian cumpliendo sus deberes sin mezclarse en otras Cosas. Poco talento era necesario para .conocer que la Nacion habia llegado á un estado en que era necesario una reforma; pero aunque todos convenian en estos principios, discordaban mucho en los medios de conseguirla sin esponerla á una guerra civil que cau-
22 sase su destruccion; pues en las enfermedades del cuerpo social asi como en las del hombre, suelen los remedios violentos ser peores que el mal. Los amantes de la Nacion concluian que se debia seguir el voto general de ella, y como hasta entonce3 no demostraba con su silencio querer tal variacion, estaba reservada ála mano poderosa del Rey el restablecimiento de la Constitucion; el relevarnos del juramento porel que le reconociamos soberano; y el salvarnos de la guerra civil como voy á demostrar en la imparcial relacion con que referiré los sucesos. El 9 de Marzo en su mañana llegó á Cádiz el teniente general D, Manuel Freire, é inmediatamente se estendió la noticia en la ciudad , de que su venida era cun el objeto de proclamar la Constitucion, y aun= que era demasiado alarmante, se tenia por infundada en los que observaban que no habia contado con la guarnicion, que tenia demostrado tan grande entusiasmo por el Rey, contra quien se creia dirigirse esta clase de pronunciamento. Á las dos y media de la tarde se presentó enla plaza S. Antonio en donde encontró una reunion numerosa de pueblo, que debia llamarle tanto mas su atencion, cuanto no habia derogado la órden para dispersar á la fuerza toda reunion que escediese de 3 paisanos. Éstos, pozo antes de la llegada del general se decian unos á otros: que pronto se preseataria en la plaza con el objeto dicho y es tan singular que asi se verificase , como que segun dice no venia á Cá- : diz con tal iatencion. Lo cierto es, que, ya habia contestaciones sobre el asunto: que vino á dicha ciudad á tratar sobre ello con el Capitan general de Marina, el que habia mandado dos veces con igual objeto á un capitan de navío para que hablase al general en gefe
23 del egército, y que antes de ir á la plaza de S. Antonio, le habian instado varios oficiales de artillería á hacer salva por la proclamación de un nuevo sistema, oponiendose 5. E. con frialdad y como no queriendo dar la cara; pero siendo indiferente en el hecho; siendo tambien muy singular, que sus mismos ayudantes ' animasen al tímido pueblo, advirtiendo de oido en oido, que el general venia solo con ese objeto: y esto dá á entender que solo podia llevarse la intencion de hechar la culpa en haber accedido, á la sublevacion del pueblo, en caso de salir mal el intento, pues sa= bia el general que ni podia mandarlo ni debia obedecerle la guarnicion. Nunca obra con franqueza el que intenta Cosas injustas; pero debe aqui notarse dos cosas, que la noche del 24 y el 9 de Marzo causa de los sucesos del 10, no fué el inocente Cádiz quien con su impaciencia por la Constitucion los produjo como primera cireaastancia, sino una porcion de militares que atropellando las leyes y el honor, intentaban echos que no podian egecutar; pero comprometiendo la existencia y fama del pueblo para disculparse con su exaltacion; y la segunda, que todos los que obraban tan criminalmente eran los primeros á abandonar en el peligro á los que habian comprometido, tanto de una parte como de la otra. Ni aun neutrales eran; ellos vendian - á los dos partidos, y envilecidos por sus ideas, no tenian valor para ser honrados con constancia, ni atrevimiento para presentarse con franqueza al peligro: instaban, alentaban, y sobornaban á la multitud, para si no merecia la aprobacion de la fuerza ó del gefe, culpar al pueblo, y si conseguian el intento decir que ellos lo habian hecho todo, Estos son nuestros mayures enemigos, porque han temido siempre que descu=
o Alan con tiempo tomado precauciones para evitar el abuso de las armas por parte de los dispersos; pero rota ya la cadena de la precisa dependencia del Rey ausente, y truncadas las leyes que son la razon de la sociedad , todo anunciaba ruina, y no.era menor el peligro de los que tenian que sujetar al populacho mi litar, al que corria Cádiz. Los ocultos enemigos del órden descubiertos ya el dia anterior, no dudaban sacrificar á su pasion el bien público, el honor del Monarca, la sangre de sus compatriotas, la vida de suf parientes y la destruccion de su patria, Atizaban el fues go de la discordia, y creciendo los insultos del pues blo, se aproximaba la eruccion espantosa que anuncias ba horrores, estragos y muertes en la cólera comprimida del soldado. El peligro ya encima de nuestras ca” bezas, y faltando el general que representaba al Ref en, cuanto mandase concerniente al real servicio, no$ veíamos próximos á jugar á la vuelta de un dado nues" tra vida y honor, la corona del Rey y el honor de la Nacion. En estos momentos en que confundidos cof tanto motivo, meditaba la razon el modo de evitar mas les, se dijo que acababan de entrar con mucho aplau* so, tres geíes de la Isla, y que venia una columna dé aquellas tropas que debería entrar muy pronto en la ciudad; al mismo tiempo que varios paisanos habial entrado en una posada en que estaba acuartelado uN piquete de caballeria, y que habiendo herido al cab9 de cuadra, robado vatios caballos y armas, corria por la ciudad armados de pistolas y carabinas. Estas noticias y otros insultos á soldados sueltos corrierol por la tropa como una centella. y electrizada la multitud y colérica hasta el último punto, corrieron á las armas dando el grito de traicion, viva el Rey, y ocu'
31 pando las puertas de tierra con las azoteas de los cuarteles rompió un fuego vivísimo dirigido álos balcones y casas del frente. Los oficiales conocian la arbitraria determinacion de Freire, y que este general no estando facultado para variar el gobierno establecido y reconocido por la Nacion habia precipitado la guarnicion á aquel esceso Ó abuso de las armas para reunirse á su Rey de quien la había separado rasgando las leyes establacidas; por consiguiente, no podian oponerse al hecho de derecho, sino á los medios que usaba la multitud para conseguirlo, Recordando la tropa el dia antes, y los asesinatos que en ella cometieron varios del pueblo la noche del 24 de Enero creyendo el numeroso pueblu armado como aquella noche se lo demostró, se hallaba en un estado espantoso de acaloramiento, luchando entre el recelo que suele anticipar las precauciones, y el deber que conocian de sostener las leyes del estado, ; En tales casos es una verdadera crueldad la indiferencia, y conociendo los gefes y oficiales que si se jotimidaban seria el pueblo inocente por lo general sacrificado sin remedio, se pusieron la mayor parte de los que se hallaban en los: cuarteles al frente de ella para contener los escesos de las pasiones exaltadas que habian llegado al último grado de furorzpues asi co» mo la bomba despedida del mortero en llegando á su última altura cae sia parar arruinando cuanto encuentra, asi era natural, que roto el dique de la disciplina hiciese pedazos la furia del soldado cuanto creyese le era peligrosamente contrario. Fué el primer ímpetu horroroso, pues creida la tropa que el pueblo estaba armado contra ella, que venia una columna” de S+ Fernando á protejerlo, que el gefe principal auto-
rizaba aquel desórden, y que la patria con el Rey sé se hallaban en el mayor peligro, gritaban que despreciaban su vida, que antes de ser traidores querian MOrir matando cumo españoles; que no querian ser asesinados como la noche del 24 de Enero; que hasta que el Rey no jurase la Constitucion ni lo haria, ni lo abandonaría la guarnicion de Cádizz que este pue lo solo, no era la Nacion entera para que se sigulest su voto; añadiendo que el general en gefo los habia ven” dido. Exasperada la guarnicion con el pueblo por los antecedentes referidos oia el soldado con desesperacion! toda reflexion que se le hacia en favor de aquel; Y solo al caracter sostenido de los oficiales y gefes, y 4 que ¡el soldado no habia desconfiado absolutamente de: ellos, debe Cádiz la conservacion de la mayor parte de sus habitantes, El primer batallon de América rompió! los rastrillos que impedian la subida á las azoteas des-. de donde hacian fuego al frente; y el provincial de: Jeréz cun parte del de la Lealtad egecutaron lo mis" mo. Como los soldados corrian dispersos ácia aquellos! puntos en número al menos de 1800 no podian detemer á todos 706 80 oficiales, de los que algunos se ascondieron intimidados de aquella furia espantosa con! que rompió el sacudimiento, y otros dignos del mayor elogio se arrojaron con espada en mano á contener el desordenado entusiasmo, esponiendose á una muerte casi cierta por salvar al mismo pueblo que despues los ha premiado con los vilipendiosos títulos de' ladrones y asesinos; los cuales se hallan presos por lo general, perseguidos, atropellados y horrendamente calumniados por el mas brutal, ignorante é hipócritas enemigo de toda accion noble y generosas porque como no €s capaz de egecutarla ni aun por casualidad
33 ¿lo: deslumbra la gloria y lo exaspera el mérito. El coronel de la Lealtad D. Fernando Capazete ¡dando golpes para contener, y lo mismo el segundo ¡comandante D, Pedro Regalado Castañola , capitanes ¿y subalternos ayudados de los sargentos , lo atropella= ' ban todo con el mayor valor é igual objeto. Recor- ¡daban los soldados la noche del 24 de Enero y pre-= ¿| guntaban si querian los gefes y oficiales que los encone el pueblo encerrados para ser asesinados como lo intentó aquella noche: tal era lo que habia labrado en su imaginacion aquella escandalosa sedicion noc= urna, que no se les: podia. convencer de la. inocencia del pueblo, ni-de que dejasen de estar en el peligro de ser atacados. Asi es, que cuanto mayor era el temor y sobresalto de la tropa mas crecia. su desesperación, y mayores esfuerzos oponian los oficiales de to.- das clases para serenarla., oponiendose absolutamente á su salida á las calles, y ofreciendose por víctimas .€n favor del vecindario al que velan próximo á sufrir las mayores desgracias. Esta estraordinaria constancia de los verdugos yasesinos salvó á los Gaditanos de su total ruina y al fin consiguió restablecer el órden; pero el fiscal que destinado á aclarar los sucesos de exte dia solo procura obscurecer el mérito y perseguir la virtud, convertido en el mas bárbaro y feróz de los calumniadores, no tan solo cree que los oficiales que se escondieron cumplieron sus deberes, sino que los tiene por hábiles testigos contra sus gefes y compañeros; de los que necesariamente tienen que ser contrarios aunque no sea mas que por disculpar su femenil conducta. Los esfuerzos pues, de los gefes y oficiales fueron poco á poco serenando la tropa, escuchando la voz de la razon, y volviendo á una especie o)
1 de subordinacion que anunciaba la agradable idea de salvar de la muerte á sus hermanos; de cuyo inespliCable placer se privaron los tímidos, cuya gloria nos consuela en nuestra larga é injusta bárbara prision, Y ha producido la obra mas ridicula original y grosera en la conclusion fiscal, de la que en los siguientes cuadernos espero enterar á toda la Nacion y á los jueces para que conozcan entonces con cuanta razon fueron fundadas nuestras quejas públicas y anticipadas, y que un juez tan venal ni puede ser imparcial, nijusto, ní benéfico, ni cristiano; sino un exacto imitador de Robespierre Ó Marat que se deleitaban como este en vef correr las lágrimas de los inocentes compatriotas á quie: nes calumniaban, juzgaban y sacrificaban, Los batallones de Guias y provincial de Bujalan* ce se hallaban alojados en el estremo opuesto de la puerta de tierra, cuarteles de la Bomba, y habiend0 corrido allí las mismas noticias estaban en el mismú estado de desesperacion, é inflamados en cólera porque algunos individuos de Guias habian suftido variol insultos de la plebe. Los Guias eran soldados escogí dos entre 20.000 hombres por sus acciones en la pa” sada guerra, fugados de los de S. Fernando de quie” nes esperaban graves insultos, y decididos á morir antes que dejar de cumplir el juramento de fidelidad quí habian prestado. Los de Bujalance honrados yecinof estaban decididos á lo mismo. Los artilleros alojado! en los mismos cuarteles no querían ser los últimos el demostrar su fidelidad al Monarca. Oyeron estos cuer! pos el fue go de puerta de tierra, y corrieron furioso! á las armas pidiendo reunirse con | sus compañeros. Él comandante de Guias D, José Gavarre, y el de Bu Jalance D, Miguel Andia, se opusieron á que ejecuta!
se la tropa sussalida en desórden; pero teniendo el prí- ' Mero de estos gefes la desgracia, que solo se presen=. taron once oficiales para contener 400 hombres tanto mas desesperados cuanto oyendo el continuado fuego de puerta de tierra, creian en peligro á sus compañeros. El grito general fué viva el Rey y mueran los traidores, y en este estado ya la tropa, no quedaba , Mas recurso que asentir á lo que solicitaba de sostener ¡las leyes procurando evitar los desórdenes que acom- ' pañan siempre al calor de las pasiones. Formó Gavarre el batallon, pero no cabiendo en el patio del cuartel los dos batallones de Guias y Bujalance, se efectuó. la formacion del primero frente de la puerta, . mandando su comandante á su segundo D. José Pierson para que diese parte de aquella novedad al general en gefe. Sin contestacion de este, y sin recibir Órdenes de ningun otro superior se encóntró en el caso de operar por sí. La exaltacion de la tropa crecia por momentos y corria peligro se desordenara todo él, al saber por una partida de caballería la decision de los demas batallones. En tal apuro, mandó Gavarre al primer ayudante D. Pedro Balboa con dos compañías para que presentándose al general en gefe tomase sus órdenes y salvarlo si se hallaba en algun peligro. Mas sea por el fuego que algunos paisanos hicieron sobre los Guias de que resultó las heridas de un cabo de escuadra y un tambor; ó que la tropa se figuró que el pueblo estaba armado contra ella, pues lo veia correr en todas direcciones; se encolerizó y llegó á concebir que era un ataque (segun corrieron voces antes del rompimiento) é hizo algun fuego sia órden de Balboa y sin autorizacion de este ni sus súbalternos que no pudieron contenerla á pesar de sus
30 grandes esfuerzos hasta la plaza de S. Antonio y lleoa de ES gefe, Cinco oficiales son los que de z anza O reglamento para hacer resPonsable á su gefe de cualquiera desórden, y no teniendo Balboa mas de Uno, es una ferocidad que en un caso tan estraordinario se le acuse con lo que-le previene la ordenanza en'acto de campaña tan distiato como el que se trata. El batallon á pocos momen? tos de aquellas compañías oyó su fuego, y creyendo Un ataque igual al de la noche del 24 lo espuso á desordenarse; pero lo contuvo sus gefes y oficiales po“ niéndolo en marcha ácia la plaza de S. Antonio, Se formaba en ella un tablado para proclamar la Constitucion, y un inmenso pueblo esperaba se verificasez cuan: do aquella compañía aparece haciendo fuego: sobre 13 multitud, Huyó el pueblo amedrentado y en éste púnto solo hubo dos hombres “muertos. El número de cadáveres que se dijo: las esclamaciones de las madres para salvar de la muerte 'Á sus hijos hechas á los sol: dados: la ferocidad de estos; los 'niños ensartados ed las bayonetas: todo, todo es una vil mentira inventa? da por cálculo comercial por los libelistas tan eneini* gos del pasado como del presente gobierno, Observan' do este desórden D, Joaquin Recaño teniente del propio cuerpo mandó á un corneta tocase á reuniol que no entendido por el pueblo dió en creer era á de giiello recayendo su cólera contra aquel, sin saber qué no hay tal toque en ese instrumento guerrero; y qu aun cuando lo hubiera era preciso ser una fiera pará “usar de él en un pueblo español. Consiguió este tenien' te reunir boos cuantos de aquellos dispersos, pero 10 demas corrian persiguiendo ¿4 los que llevaban lazo! yerdes. La tropa toda pedia contra el generál Freiró
A A los soldados dispersos. Vesando todo Cá 37 pero presentandose este en laplaza dicha y dando el grito de wiva el Rey salvó su vida y obedecieron todos su órden de marchar á puerta de tierra; ¡notable delicadeza del virtuoso y noble caracter español! En el mayor trastorno de la sociedad desobedece al gefe que la causa mientras lo eree traidor al Rey, vé su entusiasmado grito «que denotaba le era fiel, y humilla su cerviz. Gavarre con la noticia de hallarse el general en dicha plaza, marchó á ella y siguió con dicho. gefe hasta puerta de tierra obedeciendo su órden. Fuese en columna ó á la desfilada el batallon debia ocupar mucho trecho, y no es estraño se desordenarsen algunos soldados que con el pretesto de fidelidad al Rey Ó escesivamente acalorados cometian escesos; pero ninguno á la vista de sus gefes, A pesar de tantos incidentes y que pudo muy naturalmente desordenase todo el batallon, no se efectuó, por el celo de dicho gefe y oficiales que aunque pocos consiguieron llegar á puerta de tierra con goo hombres, al menos; reunidos, quedando sobre la muralla algunas gruesas partidas mandadas por -oficiales. El segundo ayudante D, Joaquin Sacanell precedia al batallon por órden de Gavarre, sus plicando 4 las personas que se asomaban á los balco= nes dando vivas dl Rey, se retiraran para evitar nuevas desgracias, pues la tropa consideraba á todos por enemigos diciendo: ¡ahora gritais viva el Rey! ¿porqué no gritabais ayer? Cuya reconvencion hacian tambien Los generales Ereire y Campana, el comandante Gavarre con sus oficiales suplicaban lo mismo que Sacanell, y corrian las filas para evitar desórdenes. Es indecible el trabajo «de estos gefes y oficiales: para contener la acolarada tropa. atradiz; y no fué menos inminente el riesgo
6 endo esfuerzos hasta la plaza de S. Antonio y lle: gada del general en gefe, Cinco oficiales son los que considera la ordenanza Ó reglamento para hacer responsable á su gefe de cualquiera desórden, y no teniendo Balboa mas de uno, es una ferocidad que en un caso tan estraordinario se le acuse con lo que: le previene la ordenanza en'acto de campaña tan distiato como el que se trata. El batallon á pocos moimentos de aquellas compañías oyó su fuego, y creyendo un ataque igual al de la noche del 24 lo espuso á desordenarsez pero lo contuvo sus gefes y oficiales” pow niéndolo en marcha ácia la plaza de S. Antonio, Se formaba en ella un tablado para proclamar la Constiz tucion, y un inmenso pueblo esperaba se verificase; cuan” do aquella compañía aparece haciendo fuego sobre la multitud, Huyó el pueblo amedrentado y en éste púnto solo hubo dos hombres'múuertós. El número de cadáW veres que se dijo: las esclamaciones de las madres para salvar de la muerte 'Á sus hijos hechas á'los sol: dados: la ferocidad de estos; los niños ensartados 'ed las bayónetas: todo, todo es una yil mentira -inventa* da por cálculo comercial por los libelistas tan eneini? gos del pasado como del presente gobierno, Observan* do este desórden “D, Joaquin Recaño teniente del propio cuerpo mandó á un corneta tocase á reuniod que no entendido por el pueblo dió en creer erá 4 de giiello 'recayendo su cólera contra aquel, sia saber qué no hay tal toque en ese instruménto guerrero; y qué aun cuando lo hubiera era preciso ser una fiera pará usar de él en un pueblo español, Consiguió este tenien* te reunir bnos cuantos de aquellos dispersos; pero lo$ demas corrian persiguiendo 4 los qué llevaban lazo yerdes. La tropa toda pedia coritra el generál Freira
3 : pero presentandose este en la: plaza dicha y dando el | grito de wiva el Rey. salvó su vida y obedecieron todos su órden de marchar á puerta de tierra; ¡notable | delicadeza del virtuoso y noble caracter español! En el mayor trastorno de la sociedad desobedece al gefe que la causa mientras lo eree traidor al Rey, vé su entusiasmado grito que denotaba le era fiel, y humilla su cerviz. Gavarre con la noticiá de hallarse el general en dicha plaza, marchó á ella y siguió con dicho, gefe hasta puerta de tierra obedeciendo su órden. Fuese en columna ó á la desfilada el batallon debia ocupar mucho trecho, y no es estraño se desordenarsen algunos soldados que con el pretesto de fidelidad al Rey Ó escesivamente acalorados cometian escesosz pero ninguno á la vista de sus gefes, A pesar de tantos incidentes y que pudo muy naturalmente desordenase todo el batallon, no se efectuó, por el celo de dicho gefe y oficiales que aunque pocos consiguieron llegar á puerta de tierra con 300 hombres, al menos; reunidos, quedando sobre la muralla algunas gruesas partidas mandadas por. oficiales. El segundo ayudante D. Joaquin Sacanell precedia al batallon por órden de Gavarre, sus plicando-á las personas que se asomaban á los balco= nes dando vivas dl Rey, se retiraran para evitar nuevas desgracias, pues la tropa consideraba á todos por enemigos diciendo: ¡ahora gritais viva el Rey! ¿porqué no gritabais ayer? Cuya reconvencion hacian tambien los soldados dispersos. Los generales Freire y Campana, el comandante Gavatre con sus oficiales suplicaban lo mismo que Sacanell, y corrian las filas para evitar desórdenes. Es indecible el tradajo-de estos gefes y oficiales para contener la acolarada tropa. atravesando todo Cádiz; y no fué menos inminente el riesgo
ca MENA con un inminente riesgo, para salvar al pueblo, y volver á este y las tropas al órden' alterado completamente por la intempestiva condescendencia del general Freire en el desórden en que puso á todos desde su llegada el dia anterior. Por poca esperiencia que tenga un militar de lo dificil que es contener un fuego á discrecion, conocerá que en un caso tan singular como este: en un desórden general que aca= loraban las cajas de guerra, unas tocando generala, otras ataque; las voces confusas de la multitud, unos decian! á las calles, mueran los traidores: otros, á las azoteas por si vienen estos pícaros como la noche del 24: Otrosy viva el Rey, muera el general; en fia en confusion tan: espantosa que solo á la de un naufragio puede compararse; el conflicto en que se encontrarian los gefes y oficiales que se oponian á la salida de la tropa conociendo. el riesgo del pueblo de Cádiz; y podrá calcus larse por este simple bosquejo de aquel momento espantoso si los oficiales que se escondieron lo hicieron por afectos á la Constitucion como dicen, ó de solo miedo de que atacase el pueblo, ó la tropa los atros pellase: por cierto que si los demas hubieran pensado del mismo modu se hallarian libres segun el sistema escandaloso del fiscal; pero se hubieran privado del noble placer permanente de haber salvado un pueblo inocente; y de poder desafiar con su conducta militaf yi política, á lus que para hacer papel de hombres valientes critican cobardemente á los que lo fueron, y 10 son, porque no se arrepienten de haber obrado bien. A pesar del recelo y exaltacion de la tropa fué tal lo. que trabajaron el coronel, comandante, oficiales y sargentos de la Lealtad, que evitaron se dispersasen pof las calles los soldados, y ála llegada del batallon de
Guias, ya estaba formado todo el de la Lealtad. | El teniente coronel capitan de granaderos de la Lealtad D. José de los Reyes, era uno de los que estaban en el patio del cuartel observando el incremento que tomaban las pasiones, y la esfervecencia que amehazaba una pronta y espantosa esplosion, pues aunque el objeto era leal no podia dejar de ser temible, y sin tiempo para el remedio de los males que amenazaban. Asi que vió la confusion que reinaba en la generalidad, se arrojó con espada en mano acompañado del subteniente D. José Colunga á la puerta de la cuadra donde se hallaba alojada: su compañía, cuyos individuos iban ya á salir con las armas, y poseidos de la cólera: no era estraño ¿ pues asi como el batallon de la Lealtad era el mas resentido de la guarnicion por el suceso de la noche del24 de Enero, asi la companía de granaderos era la mas ofendida en aquella noche, pues tubo dos heridos, su oficial apaleado , y 15 individuos desarmados en la casa de comedias donde estaban de guardia, antecedentes que le hicieron determinar á Reyes á contener los suyos por cuantos medios creyese justos. D:xtenida «pues á la misma puerta de su salida por el dique que le opuso con su cuerpo, espada y palabras; de modo que tenia que ser atropellado antes que la tropa pudiese conseguir su dispersion, consiguió reunirla, formarla y que escuchase la: voz de la razon tranquilizada en lo posible. El co» ronel de la Lealtad que trabajaba por contener el desordenado entusiasmo del resto del barallon, se acercó á la compañía de Granaderos que inmóvil descansan= do sobre su puesto “se hallaba formada en“el tambor que cubria la puerta del cuartel, y haciendo mil eloglos de ella mandó á: Reyes :ocupar la puerta del mar-
6 Al momento emprendió este su marcha á aquel punto encontrando uo cadáver entre el cuartel de América y el del provincial de Sevilla que llamando toda su atencion se propuso evitar á toda costa el que su compañia causase cl'menor daño. Esta con el mayor silencio, el arma al brazo y batiendo marcha siguió por la muralla real encontrando en el baluarte de los Negros una compañía de Guias en el mayor órden descansando sobre las armas á las órdenes del teniente -—D. Luis Castañola la que le dió la voz de viva el Rey, á que contestó igualmente la compañía de Leales granaderos con el mayor entusiasmo. En el intermedio de este baluarte á la puerta del mar le hicieron fuego desde una casa dos paisanos, de que habrian tomado terrible venganza los coléricos granaderos á no ser por la enérgica oposicion de su capitan y dignos subalternos. Despues de este lance sumamente comprometido siguió st, marcha con lá mayor tranquilidad encontrando sobre la puerta de mar al subteniente de Guias, que en aquel puesto mandaba media compañía de su. su propio cuerpo, D. Francisco Rubio, y descansando sobre las armas mantenia su tropa en el mayor órden. Llegado Reyes á su destino sin otro incidente formó. en batalla frente á la misma puerta del mar cuya guar-. día encontró en peloton con las armas en la mano y. dando las voces de viva el Rey con el mayor ardor á que contestó la compañía. A unos cuarenta pasos de. dicha guardía pertenecientes á provinciales de Sevilla habia un cadaver de un paisano queen su ropaje par. recia ser mendigo, y cerca de él un caballo muerto. Oyendo Reyes tiros sueltos por el interior de la ciudad mandó al momento al subteniente D. Juan de Reyes con 15 granaderos á las casas del Ayuntamiento
Para que lo custodiasen y salvándolo de cualquier in- =sulto, diese un punto de apoyo á los paisanos que —huian; cuyo servicio se ha obscurecido y atribuidolo 4 otro cuerpo como se verá en los siguientes cuadernos. Asi mismo, destacó tres patrullas al centro de la ciudad con la órden de contener y recoger dispersos, siendo estas patrullas con tales órdenes las primeras que hubo en el centro de Cádiz. Con el resto de su tropa, se dedicó Reyes á recoger ayudado por sus subalternos á cuantos paisanos y mugeres pasaban por las bocas calles en términos de presentar en la retaguar= dia de su compañía la mas tierna prespectiva, pues era el escudo de una porcion de compatriotas. La mitad de la compañía de cazadores de la Lea!- tad 4 las órdenes del teniente con grado de capitan D. Francisco Pierra, fué á la plaza de S. Antonio, y quitando una tabla que la noche antes habian puesto los paisanos y algunos militares con el letrero de plaza de la Constitucion, la trajo al cuartel de S, Roque presentándola al general en gefe, él que le mandó quemarla en la misma plaza, cuya órden se: ejecutó haciéndola pedazos, sin quemarla, La 2. compañía de fusileros de la Lealtad á las órdenes del teniente D. Pablo Porta marchó á la cortadura, en cuyo transito no hizo daño alguno comportandose con el mayor órden y disciplina, Parte de la Marina defendia este punto y al ver se acercaba tro. pa de la Lealtad, levantó hasta los cielos el grito de viva el Rey, disponiendose 4 hacer fuego á una columna de la Isla que se acercaba, oponiendose el capitan de navío D. José Primo de Rivera y el teMente Porta que fué introducido en la cortadura con el mayor emtusiasmo. Solo aparece un cabo de es-
8 nadal disperso de este batallon, que se hallaba de guatdia de prevencion, y uno Ó dos soldados que estando presos se escaparon del calabozo. ¿Donde están pues tantos dispersos del batallon de la Lealtad conque se le ha calumniado? Asi se disfama un cuerpo entero por dos ó tres individuos, y que aun de estos solo á uno: se acusa ? | El teniente de Dragones del Rey D. Manuel Gonzalez cuando venia á ocupar con su tropa las cuadras. que para su arma estaban señaladas en el cuartel de S.. Roque, se encontró con el rompimiento de los cuerpos de puerta de tierra, y al llegar al rastrillo le or= denó el coronel de la Lealtad fuese á avisar al coman= dante de Guias D. José Gavarre que habian las tro=. pas proclamado al Rey y hecho fuego, con el objeto de que no causase algun desórden en el cuartel de la Bomba tal noticia: lo que ejecutó este oficial, vol: viendo á ocupar su puesto en puerta de tierra. Apesar de cuantos sofismas aglomera el fiscal de la causa de estos sucesos, por seguir su bien conocido plan de acriminar y sacar delincuente á la misma inocencia , solo este hecho prueba que no hubo convenio alguno en= tre Capazete y Gavarre. El comandante de los piquetes de caballería te= niente coronel D, Alonso García, los reunió todos al oir el fuego en puerta de tierra á la que se dirigió formando en batalla. Mandó tres oficiales con partidas. de 20 hombres: la una de Algarve con la órden de poner á cubierto 'el parque de artillería sin permitir que grupos de gentes de ninguna clase se acercasen ni apoderasen de él; lo que verificó el oficial: y las otras dos para que evitasen desórdenes patrullando por las calles. En el mismo dia recibió este comandante el par”
| 49 te siguiente, » Regimiento caballería de 'Alcántara.=Des. ¡tacamento de esta plaza.=Eloficialque lo: manda dá Parte al comandante de escuadron, y gefe de la ta-. ballería de esta plaza;'que'al principiar los sucesos de: sta mañana fué sorprendida dicha partida por un gruPo de paisanos armados que se arrojó al alojamiento : que ocupan, posada de los Angeles, y despues de mal* herir al cabo primero Florencio Navarro, se llevaron ensillados un caballo de la partida: y el que monta el. oficial que firma, y á mas 4 sables, 2 tercerolas, 2 pistolas, y 2 cartucheras; y despues de este atropello cerró la puerta de la posada la partida y segun mis Órdenes esperó la tropa á que yo me presentase. El cabo herido quedó en la posada y yo montado en su caballo á la cabeza de los desempleados del destacamento, pues el sargento Carrasco con 18 hombres se halla de servicio én -la cortaduraz me incorporo en este cuartel de S. Roque como'me se tenia mandado en los casos de alarmas. Lo que pongo en su conocimiento Por las resultas que puedan: téner las ocurrencias” de Cste dia. Cádiz 10 de Marzo de 1820.—Rafael Sotomayor.=P. D. Al concluir este parte se me presenta Un soldado del batallon de Guias: que me trae mi caballó por haberlo recogido 4.los paisanos que s2 lo levarom, y tambien he sabido que el otro caballo que me falta de la partida, lo lleva un Dragon del Rey á quien le mataron los paisanos el' suyo. Fecha ut supra.” » Al fólio 477 del tomo" undécimo dice este oficial en su declaracion: que estando' en su alojamiento oy0 tiros y alborotos enel pueblo, y entrando su asis tente le' difo que el” pueblo Estaba amotinado: qué al 1" 4 la posada donde estaba sú partida, le impidieron “! Paso unaporcion: de Paisanos que habia reunidos 7 :
o) á.la puerta de su casa haciendo fuego á cuantos militares pasaban, en cuyo acto mataron el caballo á un Dragon del Rey que por allí pasaba: que luego que aclaró un poco la gente marchó á donde estaba su partida, y encontró los pocos que de ella habia arroyados por los paisanos, quienes hirieron al cabo primero Florencio Navarro, y se llevaron el caballo ensillado del declarante, otro de un soldado y algunas carabinas y sables érc.” He aquí como por estos y otros lances semejantes se vé que algunos paisanos armados que despues se han gloriado de estos echos fomentaron la cólera de la tropa, y es bien singular que desordenada esta en los primeros momentos de su es plosion, no verificasen el número de desgracias que los. libelistas esparcieron en sus escritos; y que la Nacion: creyó porque en semejantes casos sos naturales por la. pugna de dos partidos: de modo, que lo único que hubo de sestraordinario y sin egemplo en la historia de: las revoluciones fué, los pocos escesos que cometieron 5.000 soldados furiosos, ofendidos, y cuya sangre se babia derramado impunemente, y ¿qué dirá ahora la misma Nacion Española cuando vea la importancia que á un echo comun $e le ha dado, y que apesar de las diligencias, la intriga, el favor y el parcial interes, solo aparecen en la causa del 10, 64 muertos el. el dia y de resultas de las heridas, en un pueblo amons tonado y asmotinado (como dice Freire) de 80.000 has bitantes, atacado por 5.000 soldados aguerridos y fut siosos? Dirá sin duda que ha sido un cáleulo comer cial que á costa de víctimas españolas la han echó con sus ponderaciones para dar valor á sus peligros y apoya el fiscal para dárselo á su. bárbara ubra, cof el objeto. de solicitarlo todo sin ser acrecdores á nada
51 En consecuencia: es natural que pregunte con Asom= bro ¿4 quiénes debemos la salvacion de ese pueblo? Es fácil la contestacion pues que la mayor parte de los gefes y oficiales presos componen el número de los que esponiendo su vida libraton á Cádiz de su total ruina: y sino fué asi, ¿ porque no se presentan los que la salvaron? Los piquetes de caballería que habian sufrido ata= ' Ques é insultos, tuvieron algunos dispersos: los de esAA E . . / ta" clase correspondientes al arma de infanteria y Cuerpos nombrados, con algunos paisanos reunidos, an= daban embriagados cometiendo escesosz tirando á las '|Colgaduras de los balcones, manteniendo en conster= 'Racion la ciudad con tiros que sin objeto disparaban; ¿Y dando rienda suelta 4 su entusiasmo desordenado, desacreditaban sus cuerpos, dieron lugar á la formacion de esta informe causa, infamaron un hecho que arreglado á la ley debia llenar de gloria á ambos par= tidos; y han sido la primera causa de que el coro= 0 q nel D, Gaspar Hermosa y Espejo haya usado de su Cciminal imaginacion despreciando las leyes de su pa= tria, La cólera é interes particular de los dispersos único móvil de los hombres inmorales que hay en toda corporacion, causaron las desgracias y desórdenes de este dia: no respetaban á ningua oficial suelto que Quisiese contenerlos, y el subteniente de la Lealtad D. José Felip, fué tirado á tierra á culatazos porque qui= so evitar robasen una casa varios milicianos. No debe dejarse en olvido que entre los dispersos habia muchos que acompañaban hombres y Mmugeres á sus ca= sas sin hacer el menor daño, pues no todos fueron . malvados: verdadero caracter del humano Español, Pronto siempte á compadecer la desgracia. Duraria esta anarquia como cosa de hora y media, pues á este
22 tiempo se vieron las calles llenas de patrullas de todos cuerpos con oficiales y sargentos, que recogian indistintamente á todo soldado suelto. El mayor número de dispersos seria unos 130 siendo indudable que á los esfuerzos de los gefes, oficiales y sargentos se debió el que no se desordenasen todos, ¿Qué seria de Cádiz si el levantamiento hubiese sido á la hora señalada por Freire para jurar la Constitucion,en que abandonada la tropa á sí misma en la ausencia de sus gefes: y oficiales «no encontrase el freno. de la reflexion? ¿Y si los oficiales intimidados al ver el frenesí de la tropa con que rompió el comprimido temor de esplayar su opinion, se hubieran escondido ó asentido á los deseos de ella por salvar sus vidas del riesgo que corrian? Son pocos los que conocen y muchos menos los que confiesan hasta el punto que los oficiales de la guarnicion se cubrieron de la satisfaccion gloriosa, y obligatoria, de escudar á:sus compatriotas; bien que espero se verá pronto el modo ¿interes estraordinario, con que se trata de calumniar por inferencias y sin ninguna prueba: á: personas ilustres y beneméritas. La madre patria rasgará entonces su pecho de dolof al ver que ha producido y alimentado el verdugo mas atroz, y comparable solo al horrible acusador y regísida de la esposa de Luis 16, Rey. desgraciado de 1 Erancia. Entonces compadecerán. nuestras desgracia? hasta los mas tenases de nuestros contrarios, y se hor” rorizarán al solo nombre del monstruo que por alaga! la preocupacion de algunos ha inventado los hechos qu! soñó en su infernal:fantasia, procurando hacerlos. apg' recer como: sucedidos: Otiginados de la iutencionde ¡n0 centes que su mano, procura asesinar, La tiranía m9 atróz, y la ignorancia mas brutal no produjo hasta
53 tiempo de la libertad é ilustracion un turco Ó cafre semejante. La historia cuando hable de estos sucesos y de que Cádiz fué salvado de males terribles á esfuerzos de los gefes y oficiales, no olvidará que los que Mas se espusieron con tan justo objeto han recibido por Premio la persecucion, el desprecio, los insultos mas atroces, y que en las prensas de aquella ciudad se han Pedido las cabezas de sus mismos libertadores; y el nombre abominable del protector del desórden de la razon humana, lo transmitirá á las futuras generaciohes para egemplo de los gobiernos, y exaltacion de Nuestra gloría, La relacion sola de los referidos sucesos denota el encadenamiento del dia 10 de Marzo con la noche del 24 de Enero, y que el movimiento de la tropa fué espontaneo , sin que precediese soborno alguno, embriaguez , ni proclamas. Se conoce tambien que ni hubo, ni pudo haber junta para convenirse los gefes y cuerpos, y que si el general en gefe hubiera tomado providencia:en el silencio dela noche, ya que dice que fué forzado en la plaza de S. Antonio, habrian amahecido las calles de Cádiz llenas de patrullas que sin sangre hubiesen restablecido el órden. Estas y Otras Medidas eran tan naturales, que no podian dejar de Ocurrirse á cualquiera militar. Si queria restablecer el Orden como dice á S. M.en el parte del 10, ¿cuales medidas fueron las que tomó para conseguirlo ? Y Si trataba de seguir el plan del dia anterior, ¿cual Fué el partido que tomó para evitar los males de un «Cambio total político como temía y pronosticaba des- -de la noche del 9? La tropa dispersa cometió esceSos; pero si esto es indudable, es indisputable que fué Puesta en este precipicio por el general Freire úal-
69 deciendo á Freire habia proclamado la Constitucion, sin reconocerlo por general del Canton ni gobernador. Al mismo tiempo habiendo ido un ayudante de campo á esplorar por órden de Freire la opinion de los gefes y oficiales del egército, halló en el pinar de Chiclana al batallon de Guadalajara sumamente entusiasmado por el Rey, y dispuesto á atacar á una colum-. na de 400 hombres procedente de S. Fernando; y el gefe y oficiales le aseguraron que jamas habia estado el batallon tan lleno de entusiasmo por el Monarca. En Casa Blanca le informó el general Aimerich de que todos los cuerpos del egército estaban poseidos del propio espíritu, y lo llevó á ver parte de la division de su mando compuesta de los batallones 1.2 de España, 2.2 del Príncipe, 1.* compañía de Artilleros y un escuadron de España , los que prorumpieron en repetidas voces de viva el Rey, por lo cual desengañado Ó instruido el ayudante de que no era solo fiel la guarnición de Cádiz sino todo el egército decidido á sostener al Monarca, se despidió del general Aimerich, quien le dijo al despedirlo: hiciese saber 4 S. Es que por ser él, y por conocer que babia sido vivlentado en Cádiz se le conservaba la autoridad, y que á no haberse verificado la reaccion del 10, tenia ya proyectada sí marcha con la division y los Carabineros. De aqui se infiere, que solo al Monarca augusto de la España debimos en el año 20, no estar envueltos en una guerra civil: que el egército hizo lo mismo que la guarnicion de Cádiz, escepto las desgracias causadas por unos Cuantos dispersos: que solo este descubrimiento ó ave: tiguacion fué lo que se le confió á Hermosa; pues sÍ hubiera sido estensiva á los que no obedecieron á EreíJe en cosa que no tan solo no podia mandar sino qu
> le estaba probibida, en igual caso estaba todo el egérCito que operaba fuera de Cádiz y que ningun cargo Se le ha hecho: que Hsrmosa abusando de su comision, hizo ilusoria y sin efecto la proclama de S. M. del 10 de Marzo sobre el olvido de lo pasado y la teunioa de los ánimos de los españoles, siendo de he-' Cho, fiscal, acusador calumniador, y causa principal, Y cabeza de todos los motines que se han hecho en Cádiz en que se ha pedido contra nosotros: que no teniendo parte en las desgracias de Cádiz, y sí en evi-' tarlas, nuestra prision es injusta; y en fin, que se hg3' Constituido este fiscal en el mayor enzmigo del sistema * Presente, pues se usa una tiranía sin egemplo con espaholes que cumplieron sus deberes, y se desacredita im-' Punemente la Constitucion del Estado, haciendo creer" que Ó ño tiene fuerza para refrenar á este fiscal, Ó que es manejada por hombres que solo los guia el deseo' de venganza. | El dia 11 púdo ser tan melancólico ó mas que el" 10; pues la tropa resentida y creyendo al pueblo Mas 'y mas enemigo, se alborotaba del menor ruido. Stando descuidados en el cuartel de S,Roque, entró uno Corriendo y gritando á les armas que viene un peloton “gente armada. La tropa las toma y los cuerpos de “rez, Lealtad y América ocupan en desórden las azo- 'tas haciendo un vivo fuego al frente, y salen á las Calles inmediatas algunos cazadores de la Lealtad. Ca- “todos los oficiales estaban en sus pabellones, y gran ¡te descansando de las fatigas del dia anterior: el Docente pueblo sobresaltado aun, no habia dado mo- ¿VO para que un miserable cobarde lo espusiera 4 nueMa desgracias diciendo que el barrio de la Viña es- '3da sublevado. El fuego que se hacia alarmó á: los
62 batallones distantes alojados en el cuartel de la: Bom-. ba: El capitan de granaderos de la Lealtad Reyes, su=. bió con. precipitacion á las azoteas y mandando tocar redobles á su tambor, paró al tercero el fuego bajan-. do la tropa: el capitan de cazadores Rubio y el te-, niente Pierra salieron á las calles, y á sablazos trajeron parte de los soldados de su compañía que sin ór= den se habian dispersado atravesando el sombrero de Pierra un balazo del fuego del batallon de América. El subteniente D. Manuel de Ausa y Roca, condujo, el. resto de los dispersos con el dolor de haber encontrado. herido á un teniente. coronel retirado y an-, ciano. En el patio del cuartel se hallaba el general Campana, y el coronel Capazete, con el comandante Castañola y varios oficiales que habian acudido, reprendiendo é imponiendo penas á la tropa si volvia á disparar sus armas sin la: órden de sus gefes. Si los dichos oficiales no hubieran acudido tan pronto á las azoteas y calles, habriamos tenido que presenciar otras dolorosas escenas, y sufrido la poblacion mil desastres interina se conseguía el sosegar la tropa. Castañola por órden de Campana estuvo patrullando todo aquel dia, y restableció el órden en el interior de la ciudad. Mal intencionados charlatanes esparcian la voz de que el pueblo se estaba armando, y algunos subian el número de armas introducidas á 5.000. El soldado desconfiando de tudo, daba crédito á cualquiera voz alarmante; de cuyas desgracias y estado peligroso de la plaza podrán alayarse los que tuvieron parte en el motin de la noche del 24 de Enero y 9 de Marzo. Con- . eluyamos la relacion de estos sucesos con decir qué el general Campana, el digno y desgraciado tenient£ de Rey de la plaza Valdés, y demas gefes y oficia”
> 67 les, Ta mayor parte presos, estaban con suma vigilan - Cia para librar de otros males á Cádiz, y las calles llenas de patrullas con el mismo objeto. Dejo para otro Cuaderno lo sucedido desde el 12 en adelante; pues Fste ya demasiado largo, lo debo concluir con los motivos de nuestra difamacion, Desde que hay sociedades no hay delito mas atroz Que difamar á otro hombre sin pruebas de sus críme= Des, Ó por venganzas particulares, Dice la ley que el hombre difamado 'muerto es; y la Religion, que debe Conservarse la buena fama. El hombre sin'honra es un Espectro” de quien todos huyen. El que no siente ser desonrado, no conserva ni resto de virtud. La muerte €s preferible con' honra, á la vida sin ella. ¿Facil esá cualquiera hombre de juicio recto, conocer las causas de nuestra difamación y el encono:con que fabulosamente se ha hablado: de los SUCESOS, por= que aunque ellos existieron tal: como llevo. relaciona= do compendiosamente, considerándolos infinitamente menores'el juicioso lector, de lo que se les ponderó en as interesadas relaciones de los primeros momentos de un cambio político tan estraordinario como el nuestro, en-las que suponiendo cadaveres sin número y violencias que ofendiendo el pudor, han: sido todas lJas-dela malicia, de los que queriendose dar: gran= - importancia “las inventaron para téner uh derecho A solicitarlo todo; entendera: el objeto Iuerativo y co= Mercial, de fama y empleos, que dirigió la idea de estra persecucion. La órden para que fuesen sola= Mente empleados los de conocida afeccion: al sistema "sente, abrió un campo inmenso á la 'ambicion pa- "A Doder atacar á la Virtud ; pues siendu el deseo de ¿dQuiti infinito en_los hombres, y: limitada la posi-
64 ilidad para conseguirlo, pocas veces media entre ambos la justicia, y siempre hay pretestos para despojar á otros de lo que poseen, Ó de la fama que go2an ¿an En pugna la guaraicion de Cádiz, y un numeroso ejército contra un pequeño número de militares que solo aparecian descontentos del antiguo gobierno; la Nacion toda observaba silenciosa nuestra. lucha., y las leyes con el mayor imperio nos obligaban :á sustener do que nuestro Rey y Nacion .reconocian.«.. El abusoque hizo Freire de la-real confianza, pu; so ¿la guarnicion en el mayor. conflicto; primero, fué sorprendida al saber que su general en gefe se hallaba al frente de una sedicion, creyendo tuviese Órdes nes del: Monarca : siguió el escandalo, la desespera- «cion, y el sacudimiento; considerando. que su.gefe la queria hacer perfída. y revelde ,. como, dijo¡ eran los de la. Isla. Cádiz habia atacado á su guarnicion la-nohe del 24, seduciendo á varios de sus individuos; y sel soldado «colérico , temeroso. y: desconfiado , en. el momento. de su esplosion, cree. ser atacado de un:pueblo poderoso, totalmente ya comprometido, y abusa de “sus armas creyendo ser preciso á su defensa. En tal peligro, varios gefes de los .cuerpos y Oficiales se arrojan á él, y tienen la satisfaccion y la gloria. de conseguir aplacar la furia temible que. amenazaba al pue- -blo su total ruina 3 pero algunos dispersos coléricosy causan desgracias, que en el pronto de tal movimiento fué imposible evitar. Bestablecese el órden 4 esfuer.. .zos de los gefes y oficiales, y espera la guarnicion la$ órdenes de su Rey, á quien su Delegado habia arre” botado sus derechos. Imita este, hecho el ejército Y Marinas y todas las autoridades, y. por todas partes
bd » no se oyen mas que elogios de la guarnición de Cádiz. | Rey determina restablecer la Constitucion abolida el año de 1814, y llega la órden el 13 de Marzo á ádiz, La guarnicion sumisa y fiel á sus principios, €s la primera que obedece. Desde este momento emPieza á ser calumniada, y sobre su ruina, fundan el Principio de su crédito y elevacion, los que no conoclan mas guia que su apetito, ni mas patriotismo que SU interés particular. Faltos de razon desconocian la Justicia, y cada cual atendia solo á su conservacion Y aumento, sin reparar en los medios que eran el iaJuriarnos, y sublevar contra nosotros la Nacion enga- —Rándola. Tan aleve artificio tuvo el fin que se propuSieron. Corporaciones respetables pidieron contra noSotros. Los oficiales que intimidados de la furia de la tropa se ocultaron, dieron á esta debilidad indisculpable y criminal, el aspecto de afeccion al nuevo Sistema. Las prensas trabajaron en desacreditarnos, Y copiando cartas particulares verdaderas ó fingias de Cádiz, armaron sobre nuestras cabezas una Orrible tempestad. Manda el Rey que se busquen los Jue cometieron los escesos. Nómbrase un fiscal y reuá los pocos dias su encargo. Nómbrase al coronel D, Gaspar Hermosa y Espejo, y desde sus primeras ligencias fué conocida su parcialidad. Creyendo esombre débil atraerse el partido popular, persiguiená los que mas pudiesen llamar la atencion del vul89, Empezó á prender con el mayor rigor á una porpon de compatriotas, y como el pueblo creia que soSe buscaban los que mataron y robaron, ó lo man-" pon hacer, nos designó por criminales irrogandonos .famación mas atróz. Formóse un depósito en Le- “Ya, Tribugena y Rota de los oficiales y sargentos 9
66 de Guias y Lealtad que como provisionales dichos cuer= pos se habian repartido sus soldados en los demas del ejército. En Agosto del año 20 y cuasi al principio de la actuacion; pidió permiso é instó el fiscal Hermosa para hacer ver el estado de la causa al públi-. co, bajo el pretesto de aplacar la anciedad de este; y concedido ; dícele que en aquella fecha aparecian ya mas verdugos que víctimas. De este modo prepara un horrible prestigio, por entre el cual apareciesen criminales los que en su furibunda imaginacion juzgó dignos de alagar su intento, de aparecer por un celoso constitucional. Pero, ¿qué puede durar lo que se funda en el engaño y la mentira? ¿Cómo podrá acertaf en los juicios, quien se fía mas en sus artes que de la verdad? La malicia, domina siempre en el corazon del ambicioso: el que procura confundir la razon para dal lugar á la consecucion de sus designios , ofendiendo Y burlando la fé pública, ¿qué cosa es sino un traidof que faltando á todas las leyes deja sin guardas al Estado? Un Juez no debe ser ligero en el crédito ni el la confianza, sino reflexivo y tardo, dando lugar la consideracion. ¿Qué otra cosa pudo mover á Het” mosa á hacer tan horrendo anuncio cuando no podíl formar concepto, sino atraerse el partido que buscad” ba, con perjuicio y desdoro de su encargo? El vul* go, que pronto siempre á erigirse en severo sensols califica las acciones con acritud y desprecio, de 10% que acostumbró á respetar y temer: viendonos preso% nos amenazó de muerte creyendonos enemigos. Asi 8% que del corazon de nuestros perseguidores engañado” estaba poseida la pasion de la venganza guiada po el error: con conductor tan horrendo que jamas Y! el daño que iba á hacer, y que en diferentes épodA
67 causó la muerte á tantos inocentes, todo lo sacrifica- ¿da la venganza vil: la inocencia era delito, la lealtad traicion, la prudencia hipocrecía : el silencio, taCita confesion de delitos imaginarios; y tiranizada la. Tazon de nuestros compatriotas, procuraban ahogar los sentimientos generosos tan naturales en pechos espa= ñoles. De este modo, á los que conocian nuestra inorencia, no les era dado tener el placer de curar las eridas de nuestro corazon; pues al momento se les designaba por enemigos del sistema, á que despues de €gítimo jamas habiamos atentado. Generalmente emOriagados , no merecian el nombre de españoles los que iMpunemente nos perseguían en el seno de nuestra Patria, ¡Cosa increible! Los viles esclavos de sus pasioNes, nos llamaban serviles: los que deshonraban la Patria con escesos, nos llamaban enemigos de ella; y los despreciables ladrones de nuestro honor , Mamaban ladrones y asesinos á los libertadores de Cádiz! Si la malicia llega á merecer crédito, quien lo buscará en la Virtud? esta es adquirida, y espera los premios: aque-= i €s natural en la ambicion del hombre y los arreAta: este solo era el verdadero objeto de nuestros contarios; pues creian ser tenidos por liberales, cuanto Mas gritasen contra nosotros. at l Rey es el padre de los pueblos: estos unos Mos, y las autoridades que los gobiernan los maestos Encargados de formar sus inclinaciones y costum- “5. Cuando por falta de vigilancia , Ó rectitud, se Estravia la opinion de los pueblos, y nu se rectifican Us Preocupaciones, son los maestros los únicos res= PoNsables de sus escesos y vicios. Las autoridades pues, Jos de rectificar el herror con que una porcion de “Pañoles eran perseguidos; no pocas veces nos han
68 tomado por asunto de su patriotism>, afirmando mas y mas el engaño. | Lis autoridades custodias de los pueblos, debieron precaver tantos males; y de sus resultas, serán ellas rosponsables á Dios, á su honor y á la posteridad; pues deberian haber despreciado los .«aullidos de esos lobos sangrientos, que trataban de deborar á las obejuelas inocentes, cubriendose despues con sus: despojos. Estraviada la opinion pública con la mayor fa= cilidad, es muy dificil rectificarla. Tristes esperiencias demostraron á los hombres mas grandes de todos los siglos , que no hay cosa mas dificil que restituir la tranquilidad á un Estado, cuando ha perdido la fuerza moral, que es la observancia de las leyes: estas son insig* nificantes para el primer móvil de nuestra persecucion» El hombre virtuoso que es perseguido por habef obrado bien, nada teme, porque nada debe, aunqué le rodeen las desgracias; pues sino hubiera trabajos Y calamidades, la constancia y la tolerancia no estaríall en egercicio. Ni la prosperidad, debe envanecer , ni la adversidad humillar; porque ambas son pasiones de ánimos apocados:; el que no tiene que 'sufrir:, n0 puede demostrar si es valiente y magnánimo. En ul evurazon grande cabe la desgracia y la fortuna; pue$ los pequeños , no son capaces sino de sucesos dicho” sos, porque los abaten y humillan los adversos. El pe” ñasco combatido de las olas no pierde su firmeza : el ánimo noble y virtuoso debe serle semejante. En t0” das partes está presente Dios, y por consiguiente ná” da acontece por casualidad, Nuestra prision; la pet” secucion injusta que sufrimos; nuestras pérdidas é 0” felicidades , no deben irritarnos; pues el dueño de 12 criaturas dispone de lo que es suyo; pero los que h40
69 tepresentado y dirigido 4 Cádiz, por querer con tenaCidad triunfar de nosotros no cediendo oportunamente, han privado á aquella ciudad de honrarse con una accion de justicia , y de la mas gloriosa victoria. Nuestra perseguidora es la fuerza, temosa por costumbre; Pero nos defiende la justicia, inflexible por esencia.
76 | | partamento en oficio de este dia me dice lo” que sigue.= Antes de ayer á las 8 llegué á este navío con toda mi plana mayor € hice llamar á todos los comandantes delos buques de la escuadra, á quienes despues de reunidos enteré de las noticias recibidas en la noche «de ayer, y les previne procurasen se observase en los buques de su mando el mayor órden y subordinacion, y todos me aseguraron que jamas han quebrantado apesar de las ocurrencias de los últimos dias, y que sus equipages enteros estaban dispuestos á obedecer puiltualmente /as órdenes de S. M. sean las que fueren. Se lo manifiesto á V. S. para su conocimiento y ruego á Dios guarde su vida muchos años. Navío "Numancia 13 de Marzo de 1820.=Juan Villavicencio. —Y Yo lo traslado para inteligencia y cumplimiento de todos 10% individuos que tengo el honor de mandar.=Campana.* Por la conformidad de sentimientos de la escuadra Y guarnición se prueba cuan cierto es lo que he dicho varias veces, que solu á nuestro 'Rey debimos el res tablecimiento de la Constitucion y el salvarnos de l guerra civil; pero lejos de conocerlo -ó confesarlo al- - gunos, buscan efugios y sofismas para acusar y per seguir á los que evitando la guerra civil, sostuviero! los derechos del Monarca, y nada lo prueba mas qué e) estado espantoso en que se hallaba la plaza, Per” dida enteramente 'la confianza pública. las tropas al put blo, y este á las tropas, se miraban con zozobra, ) Un correr de un soldado ó una pequeña disputa cal' saba alborotos y se cerraban con precipitacion pue” tas y ventanas, temiendose á cada momento nuevos y pel” ribles disgustos, Algunas almas bajas Ó cobardes se lr sonjeaban ó creian de que el pueblo se armaba con Y gilo, esparciendose por los cuarteles tan alarmantes 19”
ticias, que procuraban desvanecer los gates y oficiales Colusos de la tranquilidad púdlica. La situacion no pola ser mas crítica; juraba la guarnicion sepultarse con ádiz antes que abandonar al gobierno, y la fatigosa Vigilancia de la tropa continuamente sobre las armas, aun dentro de las cuadras de sus “cuarteles, aumentaa su cólera. Se .complacia el pueblo en confesar que á los gefes y oficiales, y aun á muchos soldados deDian la vida contando cada uno un pasage particular “nel que mostraba la heroicidad de sus libertadores; Cierto que ningun esceso cometido por los dispersos malos habia sido autorizado, ni menos disculpado por los Que á espensas de afanes y peligros habian dado tan grande ejemplo de amor á la patria, y obediencia al gobierno legítimamente reconocido. Amanecido' el dia 13 y recibida la noticia de haber el Rey jurado la Constitucion, todos contestaron con alegria á una ocurtencia que prometia la felicidad de la Nacion en la Union de las voluntades, creyendo que con este paso hijo del amor del Rey á sus pueblos quedaria todo tranQuilo, Las tropas con sus gefes prometieron obedécer 9 que S. M. mandase, pero que siendo cosa' de tanta tidad esperaban noticias por otros conductos para aseSurarse de la certeza de tan gran suceso. He aqui la Prueba de que si el general Freire engañado no ha= se ido á Cádiz el 9, no habrian existido. las ocur- "Encias del 103 pero de ningun modo debian aparecer Criminales los que sostuvieron al Rey de las Españas, iándolo en libertad de elegir, y á la Nacion, la elae régimen gubernativo; pues de otro modo, á am5 magestades las habria obligado la fuerza armada, “endo Jos Opresores de su Rey y patria. Dice el ed defendiendo al general en gefe, que la determinacion
A 78 € de este en sublevar al ejército que el Rey Je habia fiado, al pueblo de Cádiz y su guarnicion, era soll con el objeto de inclinar el ánimo de S. M.á admitir la Constitucion, ¡admirable y singular modo de inclí: nar el ánimo! Figuraseme igual al que tienen los salteadores de caminos para inclinar el ánimo de los vía” jantes á que entreguen la bolsa. Solo los hombres viles que jamas juzgan las acciones sino por los resul: tedos felices, podrán arrepentirse de haber cumplido sus obligaciones; y los que nos injurian por vernos tall impolíticamente perseguidos, son hombres capaces dé vender al mismo sistema que elogian. Estrechado el Rey con el bien público, accedi0 á lo que pedian sus pueblos, y el amor y fidelidad de! de sus subditos que tributándole obediencia , lealtad Y rendimiento, fabricaron su corona de purisimo oro, con” servándola con tan preciosos esmaltes, fué una retrÍ bucion debida á tan glorioso vencimiento como el qué hizo S. M. de sus afeetos. ¿Cómo pues pudimos espe” rar que la imaginacion fascinada de un iluso pudies* precipitarnos en una prision, y bajo el pretesto de fis” cal liberal desacreditase á los guardadores del Rey /, las leyes? ¿Es este el cbjero de su comision? ¿QU mayor culpa se le puede atrikvir que olvidado de Y honor, de su delicado encargo, y de la honra de st español, se haya querido hacer delincuente con el qu produjo el suceso, y lo formó en tal manera crimint que enel mismo acto de acceder á lo que unos pol tumultuados le pedian, se declaró encmigo, en gut ra abierta de la cabeza de la Magestad de la Nacio siendo los demas miembros de la republica particip? de tal resolucion y afrenta? ¿Son muertas ya las ley* en España? ¿Se ha olvidado ya el honor que en po”
| y9 | dos tiempos dió 4 los Hiberos aguerridos su lealcad “erisolada? ¿Pues bajo que aspacto se n>s persigue? ' haber admitido el Ray la Constitución presente ny dudo hacer criminales á los que no faltando á ella desque la juraron, sostuvieron la anterior del Estado 'econocida por la Nacion; pero este byrron que al “atácter cireunspecto español hechirán siempre nuesos padecimientos , €s debid> solo á un hombre mi- “table que ni las leyes civiles, ni las militares, ni los “eres de la sociedad entiende. Consultado el general en g>fo del ejército por el de la division para que pudiese relevarse la guarni=. -“lon de Cádiz dispuso el primzro se verificase por ba- “allones, y se le dió la órden al comindante GavarFe dara que á la plea amar verificarse su salida con Y batallon de Guias, y recibir órdenes en el Puerto -- Santa María. La marea era entre 2 y 3 de la maMa del 13, y aunque se le comunicó entre 8 y 9 1 2 misma noche, verificó á las 2 su embarque en faluchos destinados al objeto, que gobaraados por Wlueroz de buques mayores, na tenian por lo gaMera] Práctica en pasar la barra, y estando esta sia Cod á su llegada”, dispuso Gavarre desembarcar me- “legua del Puerto de Santa María, y conseguitio e bastante trabajo, se mantuvo en el propio si0% ¿Sta que el general en gefe determinase , envianYon Slefecto, y dar parte del arrib», al ayudante D. “2quia Sacanell. Se hallaba ausente dicho genzral y en lgar el gefe de estado mayor mariscal de campo atias Ferráz, el que mostrando alguna inquietad,. sfecho por el ayudante de estar el batallon en el MS sentido, montó á caballo, y fué á ver al bataA Y ásu gefe , manifestando á la tropa que todos eran t Y sar
80. | , ya bermanos , que habiendo cesado la pugna de opintones, no se bablaria mas de los asuntos de Cádiz Ec. Por desgracia lejos de verificarse tan. político y justo medio de curar las heridas de corazones resentidos, dejaudo al tiempo el remedio. de los. males en el olvido de las ofensas, se han procurado tenerlas abiertas, brotando sangre á cada momento, y renovando la amarga memoria de los sucesos desgraciados; alarmando los pueblos con providencias que no podian menos de fomentar su desconfianza , parece que se ha formado un estudio. de eternizar nuestro mártirio, y. siempre ha estado en oposicion lo que nos han dicho , con lo que se, ha hecho, | | Ferráz dando un pasaporte á Gavarre para Chi: piona , mandó pasase el batallon al Puerto de Santa María para tomar el pan y los bagages. Emprendida la marcha llegando al llan» de Eguia, dió un ayunte, de estado mayor la órden para que 'no entrase el ba” tallon en el, pueblo. con el pretesto de no retardar l4 marcha , ofreciendo se le auxiliaria con todo lo necesario. Apesar de que fué conocido el objeto de esta disposion, que no era. muy honorífico en tales circunstan” cias fué obedecida por todos sin dar la menor quej2 Sia embargo de haber llegado á las 9 de la mañans no se recibió el. pan hasta las 3 de la tarde, en qué no. habiendose reunido ningun bagage para oficiales MÍ rancho, sin, comer la tropa desde el dia antes, y 50 prácticos para un terreno desconocido al batallon, em” prendió su marcha Gavarre á Chipiona: distante 5 185! guas, y. Meno .de amargura. viendo se le trataba, y + su cuerpo, de un modo tan poco decoroso por el de”) lito: de no. querer ser desobedientes á-su Rey, Tant2% incomodidades innecesarias, las sacrificó. este cuerpo ?
>> -Br la tranquilidad pública, venciendo todos los obstáculos, Y sin dar un parte ó queja que hubiese causado alguna novedad alarmante, La noche y los continuos arroyos que tenian que Vadear aumentaban. la fatiga de la tropa y oficiales, y Ya rendidos se vieron precisados á vivaquear en un lSrreno pantanoso, y sin poderse. guarecer del fuerte temporal que hacia. Una luz del convento de Regla “s hizo volver á emprender la marcha, y llegando á “quel asilo. de la religion , fueron dirigidos á Chipio12 co donde entraron á.las 12 de-la noche, encontrando todas las puertas cerradas; pues el. itinerario que se reia ya en su destino se habia perdido. La tropa y oficiales llenos de fango, mojados y desfallecidos , leJOs de incomodar al vecindario, esperó el: dia.como si tuviesen llenos de comodidades y descanso despues de 24 horas de un continuo movimiento, Esta conducta y. la Posterior observada en Chipiona por el batallon de Guias, “engañó á este pueblo de qua tales soldados españoMe Escogidos entre un ejército. no pudieron cometer los ala, que hacia volar la fama que dirigia el resen= 'Ento; pues aunque diez, doce ó veinte soldados se Pediesen no era un motivo para culpar al todo. del allan, y sus gefes y oficiales, que ni lo autoriza- > Mi lo pudieron evitar. | el En Chipiona recibió ¿la órden Gavarre para que atallon jurase la Constitucion, y á Jas tres horas Se EStuvo cumplida con el mayor órden; jurando des- , “S el pueblo, y. acompañado. por. el «batallon , disfru= "On fraternalmente de sus mutuas diversiones en seE de alegria. Gavarre habia mandado formar una su- >, “a en averiguacion de los. desórdenes que habian Metido varios soldados de su cuerpo el dia 10, Y 11
82 «no habiendose descubierto ninguno de los autores puso en libertad 11 individuos, á quienes no se les encontró prenda alguna que no fuese de su vestuario, ) obra en la causa general. 0 Las plumas calumniosas dejaban correr todo su ve: neno en el papel, que transmitido por los ojos al cor razon iban inflamando los ánimos contra Guias y.Lea* les, pintando con tales visos de certeza sus patrañas; que hasta los hombres sensatos las creian. Coh tales noticias se presentó receloso y vestido de paisano el co* tonel D. Manuel Fernandez, que á las seguridades qué le dió Gavarre de hallarse su. batallon en el mejor es" tado de disciplina mostró la mayor admiracion, pues media legua distante se contaban mil anedoctas inven” tadas por los que ya habian decretado tan horrible persecncion. Este coronel manifestó á Gavarre traia Órdenes del general en gefe para entregarse del mand0 del batallon; pero que si creia resultase por ello alguna novedad haria ver al gefe lo interesante que er continuase en el mando Gavarre, el que contestó :es' taba pronto á entregar el mando oponiendose á que $ retirarse aquel gefe sorprendido.de tal decision, y aque” lla misma tarde presentó á Fernandez Gavarre á l£ la tropa y oficiales, que acostumbrados á obedecer $ conformaron con la mayorresignacion. Fernandez no quiso mas alojamiento que el de Gavarre con quien vÍ' via presenciando 'á cada momento la delicadeza y sU” bordinacion de aquellos oficiales. A este tiempo vil la órden para la formacion de causa, y un oficio de general en gefe D, Juan O-Donojú para que Gavarf se presentase en el cuartel general; pero Fernandez ré” presentó para que no tuviese efecto, temiendo grave resultados, mas aquel no quiso detenerse á la segul” ES
83 da órden manifestando al coronel no tenian fundamen-. to sus recelos pues el batallon le obedeceria lo mis-. Mo que á él. En este tiempo Gavarre recibió varios _Wónimos pronosticándole su prision, padecimientos y fun la muerte que enseñó al coronel, pero este Jóven tranquilo en su conciencia sacrificó ante las aras de su. Patria todas sus pasiones, y pudiendo con «seguridad Ugarse, no quiso ofender á sus compatriotas huyendo * su cireunspeccion, y fiado en las leyes y justicia de Su patria se abandó en sus brazos acompañado de su: Mocencia, | A las 8 de la mañana del 1y de Abril salió de Chipiona Gavarre acompañado del coronel y sus ofiCiales, ignorando estos su separacion : fuera del pue-. lo se la manifestó Gavarre encargando la obediencia al coronel, el órden y la continuacion de los honorí= ficos sentimientos que habian demostrado siempre á sus órdenes. Esta: reunion fué: vista por algunos soldados, Jue acercandose y enterados de la novedad, llorando ' € ternura y dolor, unos y otros abrazados con su Sete, formaban el mas interesante grupo. El mismo Sinandez no pudo contener su sensibilidad >» y ámi, Pluma no le es dado describir tan tierna despedida, en . Jue oficiales y soldados al separarse del único gefe que <A aquel cuerpo desgracido habian tenido, agoviados . del olar de verse infamados, se separan de Gavarte; , “e, para una prision, y aquellos para disolverse el, ctallon, y repartirse entre los cuerpos del ejército, , “Uerreros españoles, encanecidos en la carrera glorio= , Sa de las armas, cuyo valor y sensibilidad honra la: . tt ved aqui un paso de subordinacion y resigna=-. que solo vosotros conocereis su mérito. Ved un Bee cuyos enemigos le atacaban públicamente vencer.
84 los transportes de la amistad, espíritu de cuerpo; y arrancandose de los brazos de sus oficiales y soldados, marcha al peligro que puede evitar, y es sepultado al dia siguiente 18 de Abril en una torre del presidio de la Carraca, en donde hace dos años y medio sufre la mas inicua prision, | El batallon fué en seguida disuelto, y el órden y tranquilidad que han observado sus individuos, ha si= do y es admirado de los mismos cuerpos á que fueron destinados. La mayor parte de los oficiales que se presentaron á contener los desórdenes del 1o sufren igual prision que Gavarre, porque trastornadas las ideas de honor y deber militar para el fiscal Hermosa, solo vé crímenes en la virtud. o: i El principal objeto: el grande, el útil y justo de la libertad de imprenta, es instruir al público, hacien= dole conocer las grandes acciones que deben imitar los jóvenes destinados 4 Ja defensa gloriosa del Rey, de las leyes, y de la patria. Valerse de esta útil libertad para estraviar su razon presentándoles las acciones virtuosas como criminales, es -una maldad detestable aun entre “los bárbaros, y por saborearse con el triste pla= cer de la venganza estraviando las justas sendas del j honor, sacan veneno de la'triaca interpretando las leyes, y hacen malos ciudadanos de los que habian nacido para ser virtuosos, Nuestra escandalosa persecucion favorece toda revolucion contra la Constitucion del Estado y el Rey; debiendo intimidar á sus defensores, el ejemplo triste que tienen en el horrendo espectáculo de ver sumidos en una prision á los defensores de las leyes y el Monarca; porque' asi se creyó satisfacer á una “porcion de poderosos quejosos, por n0 habernos querido prestar á un acto voluntario é iléLd
| 8 gítim». Con tal ejemplo, ningun revolucionario debe A perar castigo, y sí, los que se opongan á sus ideas: desde el principio de la causa seguida tortuosamente por el criminal fiscal Hermosa, debieron verse estos inconVenientes, y aun cuando hubiesemos cometido faltas el. 10 de Marzo debieron haberse tapado, por el sagra= do objeto que las produjo. Insinúo esta reflexion política para los inteligentes, y no me estiendo sobre ella, Por los ignurantes; pero agradezcamelo la patria; pues en obsequio de su tranquilidad, robo esta parte de la defensa propia, y de la de mis gefes, compañeros ysúbditos. | Cuando me propuse presentar con la posible imparcialidad al público la historia de los sucesos en que. fueron infamados los 2 batallones de Guias y Leal. tad, conocí que era una obra superior á mis fuerzas, tanto por mi falta de ilustracion, como porque siendo Uno de los individuos del segundo, aparecia como parCial; y aunque este defecto ha distado de mí desde la Niñez aun para juzgar de mis propias acciones, sin emargo, no deja de ser un inconveniente. Ninguna relacion tenia yo con el batallon de Guias; el gefe y los Oficiales de la Lealtad en general me eran desconoci- '0s en la amistad; y solo el amor á la justicia rec-= tificando las ideas de mi Nacion engañada, pudo ani=- Marme 4 emprender tamaña empresa, y á volver por - €l honor de guerreros ilustres confundiendo á los calumniadores en el hediondo cieno de donde sacaron las - Noticias que esparcieron en el año 20, aprovechándose 'el momento de '“acaloramiento en un trastorno político en que se cree todo lóestraordinario, y deniSrando compatrictas dignos de ser españoles, con la Vil intención, de que la Nacion manchase sus manos *
92 go de Reyes damos la presente en la villa de San Lucar de Guadiana á 14 dias del mes de Abril de 1820,= Domingo Gomez.=José Ojeda Sanchez, secretario. El coronel D. Fernando Capazete dió parte de dicha ocurrencia al capitan general de Andalucía, quien despues de aprobar las medidas tomadas por aquel, le encarga nombre oficiales como Reyes siempre que se. ofrezcan iguales sucesos. Aun no se habia cumplido un mes de los desgraciados de Cádiz, y ya este cuerpo presta servicios interesantes para sostener el sistema, á cuya ilegítima proclamacion se opuso cuando no lo habia sancionado el Rey. Dejo de hacer reflexiones sobre este asunto, pues el lector Epa ó justificado las hará como guste. Recibió Capazete la órden del capitan general para pasar al Puerto de Santa María á recibir instrucciones interesantes al servicio y su persona el 20 de Abril y aunque conoció el objeto de ella, y supo la prision de Gavarre, estando un tiro de fusil del reyno de Portugal no quiso huir de una patria á la cual habia servido con fidelidad desde la niñez, que si bien engañada infamaba su batallon, esperaba que algun dia s€ aclararian sus hechos justificados con la ley y el ho-. nor. ¡Cuanto se ha engañado! El fiscal nombrado para indagar ó buscar los que mataron, robaron, ó lo man-. daron hacer, bajo el pretesto de sedicion, lo acusa pof uno de los principales autores de las desgracias, y cor mo si estos incidentes lejanos de la prevision humana tuviesen que ver con el hecho, que fué sostener la Cons” titucion del Estado, piensa alagar una faccion confun” diendo las cosas, los casos, los delitos y la razon. El 21 de Abril entregó el mando Capazete al 2» comandante D. Pedro Regalado Castañola, y al ama”.
93 necer del 24 se embarcó: para San Lucar de-BarraMeda : el 26 se arrancó de los brazos de su desolada familia y marchó al Puerto de Santa María donde se Presentó al capitan general con la seguridad que insPira la satisfaccion interior de haber cumplido sus deeres. Al dia siguiente marchó á las Cuatro-torres del Presidio de la Carraca, y desde ese dia hasta hoy (22 de Setiembre del año 22) fué pribada la patria de los servicios de un guerrero, por la perfidia judicial mas atróz, El comandante D. Pedro Regalado Castañola, recibió la órden para la disolucion del batallon de la Lealtad, repartiendo la tropa á los cuerpos del ejército, Pero despues de mandar dos pelotones se paralizó la Operacion por falta de recursos pecuniarios , dando parte al capitan general del ejército. El coronel D. Manuel Fernandez despues de haber concluido su comision con el disuelto batallon de Guias, se presentó para el mismo objeto en Ayamonte, y entregándole el mando Castañola toco las dificultades que se ofrecian para dar cumplimiento á la órden, por lo que repitió las reclamaciones de numerario, El órden, sufrimiento y disciplina de este batallon que habia dado un egemPlo de moderacion en Ayamonte, hizo ver á Fernandez. con cuanta injusticia se le desacreditaba, y sin una Queja ni el menor descontento se verificó su disolucion, | comandante D. Pedro Regalado Castañola y 3 caPitanes quedaron solos en Ayamonte para marchar á cija su destino, é incorporarse en el batallon del dePósito, entregando en él la caja de fondos del disuelto de la Lealtad. Ya solos en aquella poblacion, pata que nunca se dijese que con la fuerza exigian lo Jue de justicia les era debido , pasó el primero un ofi-
94 | ¿e cio á todas las autoridades de mar y tierra para que certificasen acerca de la conducta que habia observado el batallon en los dos meses de su permanencia en aquel destino, y si habia llegado á su noticia que alguno de sus individuos tuviese en su poder alguna alaja ó prenda que no fuese propia de su vestuario ó empleo. La contestacion del ayuntamiento constitucional y demas autoridades fué: “Que el batallon de la Lealtad habia observado la mas exacta y aun singular disciplina en medio de sus grandes necesidades: que nin=- gun vecino del pueblo tenia la menor queja dé él, y que no tenian noticia de que á individuo alguno se le hubiese visto prenda que no fuese propia de 'su clase 8rc.” Los que conocen al soldado, dirán sÍ podrian haber ocultado por tanto tiempo esos grandes robos que dijeron . para ponderar los sucesos de Cádiz. La mayor parte de los oficiales de es-. te cuerpo que el dia ro se arrojaron á contener la fu-. ría de la tropa, se hallan tambien presos en las Cuatro-torres, porque la im:ginacion furibunda de Hermosa solo encuentra el mérito, y la virtud militar, en la cobardía y la calumnia, pues aun los testigos qué declararon la verdad fueron tratados como criminales por mucho tiempo, por ser aquella opuesta á las ide15 “del fiscal, como se verá mas adelante cuando hable de testigos ; y de la asombrosa, contradictoria, infandada» criminal , infamatoria , calumniosa y sangrienta conclusion fiscal, con las nulidades generales del proceso, Y del diario que se llama estracto tan malicioso como € fiscal, y tan nulo como la causa que lo ha producido» En el lugar de los acusados deberian ponerse suf contrarios, y con solo una pequeña reflexion sobre suf mismos principios de justicia y lo que está sucediendo eN
95 Casi toda España, verian desechos nuestros. cargos sobre Obedecer Ó no. al general Freire. Proclimase en este ú otro punto la abolicion del actual sistema recono. Cido, y los que tal hacen son declarados al momento Por rebeldes ó facciosos. ¿Por qué, pues, se promulgan estas leyes? El motivo es solo y único porque es la Constitucion del Estado reconocida por la Nacion y el Rey el año 20, y porque las leyes adoptadas por toda la sociedad no las puede quebrantar nadie por parecerle sabias Ó tontas; y asi se exife justamente la obediencia y no el amor, porque este es un acto voluntario de la naturaleza del alma absolutamente libre que nadie puede juzgar ni conocer, sino por el acto esterior que es la inobediencia ó quebrantamiento de la ley establecida, y no de la que solo está en la imaginacion de uno Óó muchos hombres, que aun no ha pactado observar el todo de la sociedad. La Constitutucion del Estado reconocida el 10 de Marzo de 820 en Cádiz, fué la que trató de abolir Freire y demas que le seguian , porque no gustaban de ella. La guarnicion se opone porque eran y son declarados reveldes los que tal intentan abolir; y nadie puede negar que como esPañoles y come militares estuvieron facultados para ello, sin que la ordenanza se oponga á tal hecho, pues son eyes particulares de una corporacion que tiene por úniCo objeto sostener las del Estado y su íntegra obser= Vanciaz y deben guardar los militares las suyas en cuanto no se opongan las órdenes de sus gefes á la union fáternal del todo de la sociedad de que son una parte, con obligacion de defenderla, y castigar Ó sujetar Al. que trate de atacar las leyes fiadoras de su union Y seguridad. Si son dignos de galardon los que sostenen la Constitucion porque es la del Esiado, ¿con-
96 qué justicia estamos nosotros presos? ¿No defendimos' como estos las leyes del Estado, (ó sea Coastitucion) que reconocia toda España?... He aqui como dije y repito que los que nos persiguen, porque prefieren la victoria de su amor propio á los intereses de su pa-. tria, no ven el ejemplo que dan en nuestra impolítica: prision, pues justifican la idea de que se puede ir con= tra las leyes. Mas claro. En el supuesto de que todas las obras y establecimientos humanos están espuestos á ruina y variacion, pongamos por ejemplo un caso seen una plaza defiende la Constitucion actual, contra un pequeño número de militares Ó paisanos fortificados en un punto inmediato á la plaza que proclaman lo contrario Ó la total variacion de ella. El gefe de la plaza y tropas que defienden las leyes reconocidas por la Nacion se vuelve ó subleva contra ellas seguido de parte Ó el todo del pueblo; y en fin, sucede lo mismo que sucedió en Cádiz el 10 de Marzo. A los 3 dias toda la Nacion y el Rey que les mandaba hacer la “guerra proclaman y quieren lo que aquellos sublevados con su gefe querian, y la guarnicion obedece y no se opone á lo que su Rey y toda la sociedad manda y quiere: preguntó, ¿será justo que bajo el pretesto de buscar los que en tal crisis cometieron desórdemes de que fué causa el que los puso en el caso de repeler la fuerza con la fuerza, se prendan, persigan, infamen y desee la muerte á los que hubiese sostenido la Constitucion? ¿Están las leyes puestas de trampa para q.e caiga en ela la honradez y la ino” ceucia?...A de vosotros que buscais tantos sofismas pa” 1a justificar nuestra brutal é inicua prision: responded; sentenciad...¿.creeriais que Vuestra suerte era justa ? Qu mejante. Un cuerpo de tropas destinado de guarnicion' e |
fuisteis culpables ?..:¿ Porqué ¡pues sois tan injustos? ¿Porqué quereis para vuestros hermanos lo que no -querriats Para vosotros ? : ; o He aqui 4 las dudas y anciedades á que dá lugar la causa del 10 de Marzo, seguida por un fiscal Que falta en todo á la ley ro tit. 1.2 part. 1. que dice: “ser muy grande el provecho y bien que tienen los hombres con las leyes, pues ellas les enseña á cohocer sus señores y superiores Ó gefes, y en que mahera les deben ser obedientes y leales: como deben amar». se los hombres unos á otros queriendo cada uno su detecho para el otro, y guardandose de hacer lo que no Querían hiciesen con él.” Pues no tan solo quiere sostener, que no debimos ser fieles al Rey ni guardar los derechos de la nacion, sino que defendiendo su tema queriendo demostrar la verdad por mentira , y la mentira por verdad, intentando hacer que las leyes sean contrarias las unas á las otras contra la terminante 8.* tit, 1.2 part, 1.4 sostiene en su calumniosa acusacion que debimos obedecer á Freire con preferencia al Rey, desentendiendose de la ley 15 tit. 1.2 libro 6.2 de la novísima recopilacion que dice: “ Ninguna persona constituida en cualquiera dignidad ó título, puede usar de las preeminencias á nuestra dignidad real solamente debidas.”. He aqui los límites de la subordinacion militar que ni el mas estúpido debe desconocer, y pues Freire, engañado 5 por fuerza, Úó como fuese , quiso Usar de las preeminencias debidas solamente á la dignidad del Rey, que era y es el primer gefe de todos los ejércitos españoles, y la guarnicion no obedeció ni se convino contra su gefe principal, hizo lo que debia , y solo un Hermosa puede negarlo, Para que pueda formarse una idea de las contra13
A ) | dicciones de este fiscal estraordinario , d del abogado que le sirve de guia; vease lo que dice en su comíco-trágica introduccion 'á el libelo titulado conclusion fiscal. Hablando del modo como engañaron á el Escmo. Sr. general Freire, y del como le obligó el general Villavicencio y otros,4 que yendo á los cuarteles con él general Campana la tarde del 9 variase de plan, Y se dirigiese á la plaza de $. Antonio, acto que produjo los posteriores sucesos: despues de infamar á una porcion de gefes y oficiales que se hallan libres queriéndolos disculpar , dice: “de resultas de estas rejffe- “siones bubo de variar de plan; (el general Freire) s€ dirigió á la plaza de S. Antonio, apoderandose de st entendimiento desde este punto, la turvacion que tantos pesares le ha causado, y tantos desastres ocasionó.” ¿De qué pues se acusa á la guarnicion , cuando la tufbacion del entendimiento del general fué la causa de los desastres y sus pesares? Esa turbacion pribó el no tomar precauciones para evitar los males que debian oríginar un trastorno político Semejante al que se intentó: produjo el furor de la tropa que siempre habi4 sido leal á su juramento prestado al Rey: espuso 24 los “gefes y oficiales á ser arroyados por ella, y á sel “asesinados, si se hubieran opuesto al todo de su solt* citud que era volver á unirse con su Rey de quien $. da habia separado; y en fin, fué la causa de los males que sufrió Cádiz, de los nuestros, y de la perse” cucion mas inaudita. Apesar de ser una de las vict” mas, no puedo dejar de compadecerá este hombfé desgraciado; instado, amenazado y engañado con * “mayor perfidia. El fué víctima de la mayor parte d% los que le rodeaban en aquellos momentos comprome” tiéndole á atropellar las leyes , y á faltar á la confiaD” |
za de su Monarca 3. pero como RO. podia hacerlo de co tazon, desde este momento trepidando entre apa niones , se enredaba en sus providencias, y perdido el tino, ni pudo obrar en favor de la Constitucion á que ; imi s Órdenes del se le forzaba, ni en cumplimiento de las Ó 5 Rey. Asi es, que sus deseos particulures no pos a 9 órdenes , ni la subordinacion militar obligaba á obede-. cerle contra los mandatos del Monarca; pues se llama, ciega , cuando un gefe manda atacar Una trinchera de los enemigos de la patria, pero no á su legitimo Rey, porque entonces seria mas la autoridad de un general en gefe, que la de aquel que lo habia condecorado; podria arrebatarle la corona, y no habria distancia alguna de ser á representar; y podria obligar á toda la Nacion con las armas á que siguiese su oplnion , siendo la noble carrera de la milicia la vil cadena de unos esclavos. No desconoció estos principios el general Freire cuando en su manifiesto del 13 de Mayo de 1820, copia la siguiente reflexion de los síndicos de Cádiz á folio 14 que empieza en la ¡línea 19, que dice: pues cuando estos eran los mismos Beseos que obligaron á las tropas de $. Fernando á pronunciarse por la causa de la patria , ¿cómo y porqué las hacia .guerra el general Freire? Y les contesta : ” porque mis deseos. eran los de una persena, y no estaban pronunciados los de mi Nacion á la cual serviaz purque el go= bierno de está Nacion, .á el que toda ella estaba obe= diente , me puso á. la cabeza de las fuerzas del Esta do para que las emplease contra los que se habian separado. de su obediencia; porque no siendo aquellos recursos propios mios, no podia yo hacer el uso que me pareciese , sino emplearlos de aquella manera correspondiente al objeto para el cual me los cometieron.”
100 He aqui contestados todos los cargos que se hagan á' la guarnicion. ¿Serviamos á la Nacion que no habia pronunciado sus deseos? Pues no debimos preferir á los de ella, los de un particular. ¿Eramos las fuerzas. del Estado destinadas contra los que se habian separado de la obediencia del gobierno? Pues no debimos emplearnos contra él, ni separarnos de la Nacion, porque asi lo quisiese el que el gobierno puso para dirígirnos á su obediencia y objeto. ¿Eramos acaso viles esclavos de un general en gefe?...No siéndolo, no debimos servir para los usos particulares de sus caprichos, sino para sostener las leyes del Estado; y el general Freire, jamas debio estrañar la oposicion á órdenes que no podia dar, ni ser contrariado en deseos, que debió reservar. Si sucedieron desgracias en Cádiz, culpese la turbacion que las produjo, y noá los que no teniendo parte en ellas, no deben pagar yerros de otro. Si Freire no tenia derecho para faltar á sus deberes, ¿cómo podia darnoslo para que faltasemos á los nuestros? Y sino podia mandar lo que deseaba, ó lo que se le forzó, ¿cómo se nos acusa de no haberle obedecido ? Si hay alguna ley que nous acrimine pof sostener las del Estado, y al gobierno reconocido acusesenos con ellas, y no se nos argulla con interpretaciones criminales, producidas, segun la voz públicas, por un abogado de guardilla, y boceadas por una estatua que generalmente llaman fiscal de la causa del 10, y los hombres identificados con el sistema, culummiador y soplon. La esperanza del general Freire para apoyar SU intento. era la conformidad que: con sus ideas le dijeron tenian varios cuerpos de la guarnicion, y esto $0” lo prueba, que conocia no podia mandarlo , pues sin0s K E 19 | |
101 la obediencia. militar lo garantizaba en la concecucion: de su proyecto. ¡Estaría bien la Nacion y el Ber los caprichos de un particular fuesen de columnas del Estado, y la proteccion de sus leyes . En este caso, no le quedaria freno al poder militar , y nadie estaria seguro de él. Si algun general logró alguna Vez: NSUE= par la autoridad de su Monarca, fuerza fué de la divina providencia; pero de tales egemplos, no debieron Freire y los que lo instaron , sacat tan erradas maximas de Estado, que pudieron esponer á su Principe áperderse; y 4:la: España , á destruirse en una guetra civil. No será pues rara mi estrañeza y admiracion, despues de tan terminantes contestaciones del general Freire á los síndicos, viendo la pregunta que hace al folio 31 del mismo manifiesto : ¿y quién era el que debia de mandar simo yo? Pues esta pregunta dá á en= tender dudaba el general que hubiese Rey en España, que era el único que podia mandar lo que mandó Frei - re. A la verdad que no hay juicio que alcance , a remediar las faltas menores con otras mayores 5 y es tan peligroso andar entre precipicios , que no es estraño caer á cada momento...La autoridad de un general no es suya, sino del Rey que se la presta para que representé su persona. En queriendo un subdito abrogar=- se los derechos del Monarca , desaparese la ¿imágen que se obedecia , y queda solo la persona reducida á la de un particular , sin derechos para hacerse obedecer de la Republica; se disuelve el prestigio de su prestada autoridad , y solo puede buscar compañeros en .el crimen; pero no'subordinados. El regimen presente dá á entender que no tiene otro objeto, sino el de que manden las: leyes á los hombres, y no los hombres á las leyes; pero con la des-