El memento-homo del dia 1º de Enero de 1820
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MEMENTO-HOMO DEL DIA i.» DE ENERO *W.\\ ',*> SfA h\W ¡ \¡AVi \i«ivl ^V \ DE l820. illum diem ,illam aciem , aut recuperando liberlatis, * aut servitutis aeternae initium fore. = TAGITO. REIMPRESO EN MADRID : En la Imprenta del Censor, Carrera de S. Francisco
•-'- E^•"• ADVERTENCIA. Este papel debió haber salido áluz en el mes de diciembre del año pasado de 1820; pero no salió porque no entró en caja. ••<•« ,í • iiu,U, tip jfBt-- ,‘ri ub /rwi
EL MEMENTO-HOMO aooiM-T». Que quiera que no ,mi numen Vuelve ásu antigua faenar. ¡Dios te la depare buena ! ^Cuarenta dias de penitencia anuncian ypreparan la gran solemnidad de la resurrección de Jesucristo ,que la iglesia celebra anualmente; yen el primero de ellos, llamado miércoles de ceniza, recíbenla los fieles para acordarse de que son polvo ,yde que en polvo lian de convertirse. Esta idea despertó en mí la de que asi como la iglesia celebra la resurrección de su fundador, asi el Estado debería celebrar la de nuestra amada patria acaecida en i.® de enero de 1820, disponiendo al efecto ,si no el ayuno por espacio de cuarenta días, que harto ayuna quien mal come , al menos un miércoles de ceniza que se llamase patriótico. Poseído de tal idea ,vi en sueños al virtuoso obispo que fue de Arequipa ,el señor don Pedro Chaves de la Rosa ,que desempeñaba el patriarcado de las Indias en el año de 1814 ", desde cuya malhadada época dejó el bullicio de la corte, yse retiro áCliiclana ,donde acabó sus días ,sino en olor de santidad, al menos en el de una virtud que honrará siempre su memoria. Creí hallarme en una iglesia capaz por su magnificencia ysuntuosidad de competir con San Pedro del Vaticano, en cuyo presbiterio estaba sentado S. I. esperando áque se presentaran los que liabian de tomar la ceniza con motivo de acercarse el aniversarario de la resurrección de España. No era la ceniza ni de palma, ni de olivas como se acostumbra en la iglesia ;era sí de unos impresos tales como la famosa representación llamada vulgarmente de los Persas yalgunas cuantas pastorales que se lia— bian quemado al intento. Observé que el virtuoso prelado se ha-
liaba asistido de un crecido número de eclesiásticos ,lo que no pudo menos de recordarme la soledad en que otro tiempo le dejaron esos mismos que ahora se le mostraban tan serviciales. A su lado estaba otro venerable anciano que le asistia con la mayor dulzura, yen uno yen otro noté un contento verdaderamente patriótico, sin que S. I. desmintiese por eso su gravedad apostólica. El Rey se acerca ,señor ilustrísimo ,díjole el anciano ,ycomenzóse asi la ceremonia. Obispo. Lcetati sumas pro diebus ,quibus nos humillasti $ Coro. =Annis quibus vitlimus mala. (a) Obispo.. =Et mine reges intelligite : Coro. ~Erudimini qui judicatis terram. (b) Volvióse el obispo al Rey, yal poner la ceniza áS. M. le dijo de este modo: «Acuérdese V. M. de que es rey por la gracia de Dios ypor la Constitución de la monarquía: que Dios destrona álos reyes según sus altos juicios, yque de no haber Constitución se convertirá el reino en polvo, que ápolvo quedan reducidas las naciones cuando las devora la anarquía. Acuérdese V. M. de la alianza que ha celebrado con su pueblo, yde que le tiene dicho: marchemos francamente ,yJO el primero ,por la senda constitucional .... Seguid ,señor, por esa senda ,que aun cuando estéis convertido en polvo ,viviréis en la gratitud de vuestros súbditos. ” La Reai. comitiva se acercó también, yel obispo la dijo: «Acordaos de que sois polvo, aunque es en vano decíroslo; yacordaos de que en polv.o os habéis de convertir, mal que le pese ála vanidad del mundo.” Levantáronse todos muy pesarosos de semejante recuerdo, que muy luego dieron al olvido. Llegaron las Cortes: «Acordaos, las dijo S. I. jde que dice la Justicia que cuando había trece lepes„moraba entre los saín dores de ellas ,yque mas la desterró del mundo la multitud de las leyes, que no. la tiranía, de los Uranos, ni la disolución de la gente. (a)Concedednos ,óDios ,la alegria que esperamos en cambio de los dias tristes yde los años llenos de males que hemos pasado. Salino 89. (b)En vista ,pues, de esto, volved reyes sobre vosotros; ylos que estáis puestos para gobernar la tierra, aprended como debéis juzgaila. Salmo i. Q
Después llegaron los Secretarios del Despacho, ydíjoles el obispo: «Acordaos, hombres, que seréis responsables álas Corles de las órdenes que autoricéis contra la Constitución ólas leyes, sin que os sirva de escusa haberlo mandado el bey. Asi esta escrito en la Constitución, salvo si otra cosa tienen dispuesta las/?«- <rinas de la historia. "Al oir esto se puso muy colorado uno de los ministros. El Consejo he Estado se presentó con mucha gravedad :«Acordaos, hombres, les dijo el prelado, de que entre otras cosas habéis jurado aconsejar al lley lo que entendiereis ser conducente al bien de la nación ,sin mira particular ni interes privado. Preciaos , pues, de ser amigos del consejo yde reconocer el acierto aunque le halléis en opinión agena ;pues no sobresale tanto el entendimiento en la razón que jornia, como en la que reconoce.” Al retirarse los consejeros de Estado se vio venir alos individuos del supremo tribunal de justicia ,álos de los tribunales especiales, álos de las audiencias territoriales yalos jueces de primera instancia; ycomo advirtiese el obispo que se dirigian aél con paso mesurado, dijole al anciano :Id luego ydecid áesos señores que se retiren, que no conviene recordarles de que son hombres. IIízolo asi el anciano, yvolvió anunciando á SI. que insistían en tomar la ceniza, porque no se atribuyese a desayre el salir del templo sin ella. Siendo asi ,lleguen en buen hora, respondió el obispo, el cual les dijo: «Dioses sois, os tiene dicho el señor, yel haberos elevado áuna dignidad tan alta es porque seáis mirados como dioses en la tierra. Haced pues de modo que hagan armonía la justicia de vuestros labios yla de vuestras obras ,sopeña de la acción popular con que os amenaza la Constitución en el artículo 255.” Llegaron las juntas de censura ,ydijoles S. I. :“Acordaos de que en breve os convertiréis en polvo.” Al decir esto se echo allorar el obispo ,ylevantáronse los censores con sus ojos muy enjutos. En pos de estos vinieron los cf.ees políticos presidiendo álas diputaciones provinciales, yel obispo les dijo :“Acordaos, hombres, de cerrar los ojos álas alabanzas ytambién álos vituperios ;y sabed de que escrito está, ycon razón, que mas reynos padccceron óse perdieron por jaita de hombres que de dinero. Presentáronse los ayuntamientos :“Acordaos.... ^aquí dió un suspiro S. I. ,ycontinuó diciendo ):acordaos ,repito ,no de que sois hombres, sino de que hombres son aquellos áquienes servís, los cuales tienen costumbre ,cuando no pueden pagar los beneficios , recompensarlos con alguna grave injuria 6ingratitud señalada.
/ Las músicas militares anunciaron que venia la füerza armada á recibir la ceniza. No debían estos, dijo el obispo, concurrir ála ceremonia, porque nada hay mas delicado que recordar áun guerrero de que es hombre yde que es polvo :entren sin embargo, y lleguen luego los nombrados generales de resultas de haber alzado los primeros el grito de libertad. -Acercáronse ,yal ponerles la ceniza pronuncio el obispo estas palabras :“Acordaos de que los gusanos de seda labran de ella su sepulcro ,yque seda es esa faja que se os ha dado por precio de grande estima. ” Llegaron luego los generales de las tres armas del egercito <n°S<: Present»ron los de la armada, porque yace convertida en polvo) yel obispo les dijo :“Acordaos de que todos somos hermanos , yde que no debeis ser, como fuisteis antes, los predilectos, los mayorazgos de esta gran familia ,cuyos hijos somos todos. ” Llegaron los empleados de hacienda en todos los ramos que abraza esta :venían con los atavíos que tanto los realzan anuestra vista ;yluego que el anciano puso la suya en ellos al tiempo qué entraban en la iglesia ,dijo al obispo en voz baja :“¡Ah señor ilustrísimo 1es cierto que no hay regla sin escepcion ;mas hablando generalmente, sepa V. S. I. que estos son de la condición de Júpiter ,quien desde lo alto del Ida recreaba sus ojos por las campiñas de los etíopes ,sin hacer caso de los pobres griegos ytroyanos que al pie del monte combatían furiosamente. ”El obispo les puso la ceniza pronunciando estas palabras :“Acordaos , hombres ,de que el erario está convertido en polvo :acordaos de que ninguna forma de gobierno se consolida al través de las quejas ymurmuraciones del pueblo ,yque este nunca lleva al cielo sus clamores con mas ahinco que cuando se vé consumido en su patrimonio ,ycuando por falta de un buen manejo en la administración de las rentas ,se le fuerza areponer lo que otros han dilapidado. ” hn seguida se presentaron los M. RR. Arzobispos yRR. Orlspos :el de la ceremonia, púsoles ypúsose también la ceniza, profiriendo con santa entereza las siguientes palabras :“Si estamos ciertos de que buscando ante todas cosas el reyno tic Dios ysu justicia ,todo lo (lemas -se nos dará por añadidura ,como afirman las santas escrituras ;acordémonos de predicar mas bien que nuestros diezmos ,las misericordias del Dios de las cristianos. ” Los Curas llegaron luego ,yel anciano dijo áS. I. :“Son conlados entre estos los que no quieren ser canónigos ,”yel obispo le contesto :“En verdad que no os habéis equivocado ;lo sé por esperiencia. ”Acercáronse ,ydijoles S. i:«Acordaos de couten-
taros con vuestras primicias ;ysi ellas os parecen poco ,sabed que al labrador cuestan mucho. ” Siguieron los Canónicos ,yel obispo les dijo :“Acordaos de pedir áDios cuando hacéis como que cantáis ,que dé al labrador ciento por uno ;ysi esto se lograre ,haced valer enhorabuena las décimas eclesiásticas. No siendo asi ,vuestras pretensiones se convertirán en polvo. 'Y, AOsle tiempo una tosidura descompasada yclaustral anuncio que entraban los religiosos de todas las órdenes conocidas. ¿Aqué vendrán estos hombres ?dijo el virtuoso prelado ,yquedóse como quien lleva ámal una cosa. Acercáronse al presbiterio ,yllegados que fueron ála presencia del obispo ,les habló de esta manera :“Ala verdad que es temeridad en vuesas reverencias querer tomar la ceniza cuando están ya cadavéricos, ycaducas sus instituciones ;pero ,pues que así lo quieren ,sea enhorabuena que no en mala. ”Plisóles la ceniza S. I. ,ydíjoles :“Acordaos de entrar en la soledad del claustro yde dejar eso que habéis llamado hasta ahora polvo de la tierra ,yque solo en la aparencia renunciasteis. Entregaos ála meditación yála lectura ,entrad en esas bibliotecas cubiertas del polvo de vuestra inaplicación : orad por los fieles como es vuestro instituto ;ysi me queréis creer ,acordaos de las hijas de Jerusalen, áquienes aconsejó Jesús que mas que por él llorasen por ellas mismas. ” Retiráronse los religiosos ,yen seguida entro un numeroso pueblo áquien acompañaban los soldados con sus respectitos gcfes de Coronel abajo ,áescepcion de algunos oficiales que se liabian fingido enfermos sin que hiciesen falta alguna. El obispo asi que vió esta gran multitud, se alegró sobremanera. Quería hablar, yno se lo permitía el ruido. Silencio ,decia el anciano ;pero unas veces los periodistas yotras las tertulias patrióticas lo impidieron de tal modo ,que áno ser por un coronel que mandó dar un redoble de caja ,no se consigue que callase la muchedumbre. “Acordaos ,díjoles entonces el venerable pastor con un biio ju\enil . acordaos de que hace trescientos años que la ciudad de Toledo escribía álas demas del reyno estas memorables palabras :Si en lo que está por venir todos los negocios nos sucediesen al reves de nuestros pensamientos ,* en tal caso decirnos que el disfavor ts Ja vor ,el jreligro es seguridad ,el robo riqueza, el destierro gloria, el perder es ganar ,la persecución es corona ,el morir is m/r, porque no hay muerte tan gloriosa corno morir el hombre en defensa de su patria.” jViva 1clamaron todos con un santo entusiasmo ,yfuéronsc entonando himnos ála libertad. Aeste tiempo
me acerqué aS. I. ,el cual me dijo: ¿Quién sois? Yo soy, le respondí, un paisano de Y. S. I. ymuy servidor suyo: he presenciado esta ceremonia ,cuya fiel relación ofrezco dar al público; ysuplico áY. S. I. de que en cambio me dé también la ceniza. —«Que me place, dijo el obispo, yal hacerme la señal de la cruz se explicó así :«Acordaos de la nueva ley de la libertad de imprenta ,ycuidad mucho de no deslizaros cuando toméis la pluma para referir las cosas que aqui habéis visto y oido ,no sea que os pongan luego otra ceniza en la frente. ”DesPerté yen verdad que ,aun hoy es ,yno las tengo todas conmigo. n