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Estrategias metropolitanas

Trachana, Angelique

Abstract

Implicaciones culturales de los diversos modos de producción y consumo de la civilización metropolitana en la construcción de la arquitectura de la ciudad. Enfoque profesional de la construcción de la metrópolis contemporánea en el contexto de la indeterminación ideológica del postcapitalismo contemporáneo y el debilitamiento teórico de las disciplinas de la Arquitectura y el Urbanismo

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ESTRATEGIAS METROPOLITANAS Angelique Trachana ·Implicaciones culturales de los diversos modos de producción y consumo de la civilización metropolitana en la coi1strucción de la arquitectura de la ciudad. E11{oque profesional de la construcción de la metrópolis contemporánea en el contexto de la indeterminación ideológica del postcapitalismo contemporáneo y el debilitamiento teórico de las disciplinas de la arquitectura y el urbanismo. E N 1972 se creó en Londres una oficina con el nombre Office for Metropolitan Architecture (OMA), por el griego Elia Zenghelis y el holandés Rem Koolhaas. Derivando de las enseñanzas de la Architectural Asociation (AA), OMA quería con ese nombre significar un cambio en el enfoque profesional y un giro conceptual y práctico de la arquitectura hacía una nueva modernidad. El vacío ideológico reflejado como crisis del Movimiento Moderno, se reflejaba también como un debilitamiento del corpus teórico de la arquitectura que se disgregaba en varios itinerarios profesionales y ret;Iexiones parciales. OMA ha sido uno de los equipos profesionales que más discurrió sobre las condiciones nuevas de la arquitectura. Mediante sus proyectos-manifiestos pretendía redefinir las relaciones de la arquitectura con la cultura contemporánea, «la cultura de las masas y _ de la congestión», «revisar y redefinir la subordinación dogmática de la arquitectura a las nociones de realidad y normalidad» y afirmar una arquitectura de la metrópolis de características propias de su condición metropolitana'. Rossi2 y la plataforma revisionista creada en torno del 68 había sido hasta entonces el movimiento más esforzado en formular un nuevo sustrato teórico, unificado, desde un punto de vista ideológico. Frente al malestar social, producido por el enfoque economicista y tecnicista de los desarrollos dirigidos de la ciudad, ofrecía un lenguaje arquitectónico rescatado del pasado como formula contra «la deshumanización de la arquitectura» y su subordinación al urbanismo y la construcción especulativa. Otras tendencias avanzaban independientemente a tramas teórico-ideológicas en el seno de una cultura manierista en tendencias sociales y artísticas de los estados postcapitalistas, reivindicando la autonomía arquitectónica. Reflejo inmediato de esta situación, devenía una relación de ambigüedad entre arquitectura y ciudad, una situación de indeterminación. - XIX - 1 e ASTRAGALO, 02 (1995) Attribution-NonCommercial-ShareAlike - CC BY-NC-SA Article, ISSN 1134-3672 https://dx.doi.org/10.12795/astragalo.1995.i02.03 Arquitecta. Universidad de Alcalá La anticipación de los acontecimientos a la reflexión teórica, ponía en cuestión la validez de conceptos históricamente legitimados. La «polis», en su esencia, se quebrantaba. Las nuevas evoluciones producían una transformación cuantitativa y cualitativa del espacio de la ciudad sin precedentes, desbordando sus límites. Había sido tradición europea, desde la tratadística, dotar de una base teórica la práctica arquitectónica, que la idea prevalezca la práxis mientras que, en América, las teorías siguen a los hechos, dominando sobre ellas la praxis y la «reality». Las nuevas conceptualizaciones o «teorías metropolitanas», parten del modelo americano y mediante la explicación de los fenómenos consolidados en América tratan de dar una justificación a las tendencias europeas .. Rem Koolhaas encuentra en los fenómenos de Manhattan la materialización accidental de una síntesis de la posible relación entre arquitectura , modernidad y metrópolis contemporánea. En su libro, manifiesto retroactivo, Delirious New York, (1978), trata de dar un grado de coherencia a los episodios de Manhattan como producto de una teoría informulada: el manhattanismo, «única ideológía urbanística que ha alimentado su concepción en los esplendores y miserias de la condición metropolitana de hiper-densidad» 3• «El manhattanismo», como posibilidad de síntesis de los desarrollos urbanos de un liberalismo absoluto en los Estados Unidos, adquiere una validez de modelo -definido por un europeo-, con sus estrategias, teoremas y rupturas; trasciende y se apodera, en la década de los 80 y después en los 90, del campo teórico. En estas décadas son también significativos textos que se difunden como: Aprediendo de las Vegas de Venturi, Ciudad collage de Colín Rowe, Manhattan transcripts de Bernard Tschumi, entre otros. De la ciudad a la . metrópolis Las nuevas configuraciones de la ciudad, que invadían su terreno periférico y penetraban en sus intersticios, alteraban con violencia el tejido enhebrado lentamente y continuamente a lo largo de la historia, introduciendo la movilidad y la tecnología como máximos factores transformativos y expresivos. Las implantaciones técnicas previstas como instrumentos de optimización de los procesos urbanos conducían a desarticulaciones topográficas, sociales y psicológicas. La aceleración del espacio que se convierte en puro tiempo distorsionaba la experiencia espacio-temporal de la ciudad. Si se puede afirmar que en los cincuenta últimos años se ha construido más que en toda la historia, se puede también sostener que en las dos últimas décadas se han producido las transformaciones cualitativas más importantes de las ciudades. Tendencias expansionistas, reformistas y renovadoras multiplicaron los epicentros de la explosión constructora, ya no únicamente en las areas de las capitales sino en todo el territorio. El medio rural de los países desarrollados progresivamente se convierte en medio urbanizado. La implantación de infraestructuras de comunicaciones, dotaciones y centros de consumo, constituye una dinámica, que tiene como lema «calidad de vida», impulsada por la cultura materialista del postcapitalismo contemporáneo. ~ XX - Si el concepto griego de la «polis» significó unidad de metafísica y materialismo, el nuevo orden, altamente artificial, tiene una orientación exclusivamente económica y se basa en la dominación técnica. La idea de ciudad definida en los dos textos fundamentales, la República de Platón y la Política de Aristoteles -textos que argumentan la sociabilidad del ser humanotras todas sus transmutaciones históricas entra en obsolescencia. El propio Aristóteles apunta, como características fundamentales, la artificialidad y la racionalidad de toda organización social; no brota de la propia estructura natural del hombre, sino que llega a construirse por fuerza del artificio que acaba por coordinar las tensiones provocadas por sus necesidades individuales en un entramado social que se llama polis y se rige por la política. La ciudad es un proyecto de racionalidad cuyo fin es el bienestar. No es suficiente, nos dice Aristóteles, que la ciudad se constituya simplemente en un espacio físico donde habita el hombre, sino que ofrezca las vinculaciones necesarias para sostener lo que pertenece a la esencia de la política; la organización solidaria. La evolución de la ciudad sucede como evolutiva hipertofia de racionalización y de comunicación. Las técnicas comunicacionales llegan a desnaturalizar los vínculos propiamente sociales, en detrimento de la metafísica aristotélica y a favor de un grado cada vez mayor de organización artificial. Las comunidades hoy se reemplazan por colectividades privadas. Lugar de la comunicación es la televisión y las grandes infraestructuras -foros de espectaculos multitudinarios y actos culturalesque han suplantado el espacio público. La teoría dellogos, de la amistad y de la felicidad4, convertida en praxis, irrumpió en la modernidad como técnica y ciencia empujadas, desde sus comienzos griegos, por el impulso cognoscitivo y práctico de entender la naturaleza y crear con este dominio la cultura. Estructura solidificada en este mundo histórico que es nuestro mundo real, en parte ha sido como la misma naturaleza, un mundo objetivo que ha actuado siempre hasta ahora, en cierta forma, marcando los límites y condicionando el sentido de los proyectos humanos. La movilización del mundo ha sido impulsada por la álternancia continua de dos proyectos: un programa idealista que proyecta una visión eminentemente subjetiva sobre el mundo y un programa mecanicista que incide con una orientación cosmológica en el sujeto humano'. Entre estas dos dinámicas se ha debatido el proyecto racionalista moderno para estar revisado, precisamente, en su fase de conversión en proceso mecanicista, acrítico y opresivo, de un alto grado de uniformidad demandada por una necesidad de la economía industrial. La creciente racionalización y la secularización, lo que Max Weber expresaría como «la jaula de hierro del capitalismo industrial» 6 sumía al mundo en un enorme desencanto. Los arquitectos modernos habían sido atraídos por la idea del orden y la idea del control, al creerse en la obligación de imponer el orden mediante la arquitectura. El urbanismo moderno, basado en principios de abstracción y de generalización, concebía la ciudad como un todo controlado por la geometría y un lenguaje arquitectónico codificado. -XXI21 ASTRAGALO,02(1995)ISSN 1134-3672 Una gran parte de los documentos urbanísticos respondían efectivamente a condicionamientos tecnográficos al margen de toda filosofía estética o de bienestar, con el único fin de resolver con urgencia determinadas contingencias constructivas,-de densidad, de infraestructuras, etc. Barrios enteros, conurbaciones, ciudades satélite, habían sido concebidos como sistemas de composición arquitectónicos y urbanísticos, con la simple previsión de su tipología, medidas, formas, articulaciones, redes etc. Los fenómenos arquitectónicos y urbanísticos, que históricamente habían sido legitimados por medio de revoluciones e ideologías de clases, a través de sus valores institucionalizados, _impuestos a la sociedad, se representaba una voluntad de imposición de poder7• El Movimiento Moderno habia sido la cultura de convertirían en su gran bagage ético-cultural. Sin embargo pronto estas cualidades, precisamente, se convertirían en vulgaridad disfrazada, explotada por la salvaje especulación inmobiliaria y urbana. A partir de los sesenta la funcionalidad, sometida al imperativo moral del rendimiento, ha hecho denunciable un bajo nivel de calidad arquitectónica comparado con un alto grado de homogeneidad y .de monotonía; un proceso de ·homologación que estaba operando con una expansión de los modelos arquetípicos de los maestros, corrompidos y traicionados en todos sus parámetros humanísticos, por todo el mundo. Los dos modelos de ciudad moderna, La Ville Radieuse de le Corbusier y la Broadacre City de Frank Lloyd Wright, que se proponían para la ciudad de residencia colectiva y unifamiliar 22 la crisis de la burguesía. Después de la Primera respectivamente, han sido aplicados en sus Guerra Mundial, se hizo triunfalista y otorgó a la arquitectura una función histórica renovadora y equilibradora. «La arquitectura para realizar la justicia y la igualdad, para expresar el espíritu del tiempo» afirma Le Corbusier. La ideología metafísica de la arquitectura como verdad y coherencia con el sistema productivo fue valor y cualidad absoluta, promesa de racionalidad ante el-asalto a la razón de los fascismos europeos y la Segunda Guerra. En el proceso de recuperación de la crisis política de las democracias en la posguerra, la arquitectura moderna fue comparada ~on la reconstrucción, la reorganización productiva y dada su vocación internacionalista se consagró como símbolo de los estados modernos. El valor económico y la eficiencia productiva respondía perfectamente a la ideología de estado de esos países por lo que sus cualidades de austeridad sin ostentación se formas más degeneradas y abaratadas, sin discriminación sobJ,"e las características particulares de cada lugar. Venturi critica Jos modelos de megaestructuras impuestos sobre la ciudad como una distorsión . del proceso normal de construcción de la ciudad en favor, entre otras cosas, de la imagen. «Los arquitectos modernos se contradecían cuando defendían el funcionalismo y la megaestructura . Detrás de la proclividad moderna a la megaestructura y el diseño total está un heroísmo simbólico que imponía en todo paisaje representaciones heroicas de las creaciones únicas de ·los maestros. El diseño total es lo opuesto a la ciudad incremental que crece gracias a la decisión de muchos. Implica atribuir al arquitecto un papel mesiánico y propicia una ciudad dominada por la arquitectura pura y mantenida mediante inspecciones de diseño ... »8• -XXII- Portoghesi formula su crítica a la ciudad moderna en términos comparativos con la ciudad tradicional, su escala y la presencia humana con el problema del encuentro y de las relaciones sociales que provoca la ciudad· de bloques aislados, donde falta el efecto callecorredor -contra la que se lanza Le Corbusierque era el factor primario e insustituible del efecto ciudad. Transformada la calle en una «autopista» o en una simple vía de comunicación, transformada la plaza en un ensanchamiento indefinido, la ciudad ha perdido su valor, y la continuidad de su imagen se ha salvado tan solo a través de los centros históricos. La vida en comunidad queda reservada solamente en algunas bolsas marginales9• De esa ciudad se diagnosticaron comportamientos antisociales, propensión a la delicuencia y todo tipo de enfermedades sociales. La plataforma del 68 había reivindicado la humanización de la arquitectura. Había que recuperar su autonomía, la idea de su materia, los arbitrios artísticos y cargas subjetivas, la tematización de lo contextua! y otras alternati- . vas al racionalismo. La nueva sociología, la contribución de la psicología y. de la semiología filológica habían dado nuevos instrumentos a la teoría y crítica arquitectónica. Venturi sugería una integración de la producción arquitectónica en las diversas actitudes de la producción ambiental y los demás sectores del diseño: el diseño industrial, la decoración de interiores, el vestuario, los indicadores comerciales, la producción gráfica en general. El proceso de la producción arquitectónica entraba así en competencia con los procesos de las artes visivas en el contexto de una cultura del espectaculo y, el proceso del proyecto, ante el panorama dominado por la teoría de los medios, se desplazaba del plano de correlación con las tecnologías de la producción al de la correlación con las tecnologías de la información'". Ambas tendencias teóricas -tanto la rossiana como la venturianahan venido a apoyar, aunque no siempre conscientemente, un mismo proceso de producción de una arquitectura-objeto individualizado, contra algunos de Jos mecanismos tradicionales de la producción arquitectónica: la planificación, las grandes intervenciones unitarias, los monopolios de la construcción. El espacio postcapitalista de la producción individualizada de la ciudad pluralista, democrática, se relegaría definitivamente a la fragmentación, la heterogeneidad y la inarticulación espacial. Es interesante observar como dos directrices distintas, una de planteamiento liberal, según el modelo americano y otra de vocación humanista, ·de origen europeo que investigaba sobre el lenguaje, daban lugar a un mismo producto: la ciudad postcapitalista-postmoderna como una serie de procesos centrífugos que resisten a la concentración y a la conexión. Si la ciudad tradicional había sido estructurada jerárquicamente en sus instituciones y la ciudad moderna zonificada en sus funciones mediante los procesos de la abstracción geométrica, la metrópolis contemporánea es ocupación difusa del territorio sobre una infraestructura homogénea ---cantiestructurade redes que proporcionan un eficiente flujo de personas, productos e información y crean conexiones y relaciones -inestablesentre sus elementos -estables-. Según «la ideología» del sistema capitalista postindustrial, «cuando más flexibles e inarti- - XXIII - 2 ASTRAGALO,02(1995)ISSN 1134-3672 24 culadas son las estructuras locales, espaciales, materiales o sociales, más estable es el sistema global» 11 • En esta estructura se podría hablar de un proceso de debilitación y extinción de la esfera pública, de la sociedad civil, del pensamiento humanista y de otros argumentos considerados tradicionalmente positivos. Así que mientras la burguesía del siglo pasado dio forma a la ciudad en que las instituciones públicas servían para dotar de un esqueleto de soporte el organismo urbano, en nuestro siglo, sobre todo apartir de la segunda posguerra, la coartada económica y utilitarista ha servido para relegar difinitívamente las partes nuevas de la ciudad a la periferia. Bajo la doctrina del zoning se consolida el modelo de ciudad segrega da social y funcionalmente. Según ese modelo a la periferia se le asigna la función de acoger los asentamientos productivos y las viviendas populares según un gradiente que segrega clases y funciones más bajos a los anillos más alejados mientras, a los centros históricos, conservadores de valores y símbolos, se les asignaba la celebración del rito de magnificiencia. Hoy la potencialidad de la metrópolis expresada en infraestructuras, se realiza con una ocupación difusa del territorio antes desconocida. Funciones diversas como ce ntros comerciales, industrias, terciario, recintos fetiales, universidades, edificios públicos y viviendas de distinto nivel social se instalan aleatoriamente en la periferia, a veces en discutible co herencia con la s infraestructuras metropolitanas. El destino político de la metrópolis demanda la integración acomulativa de suelo, incrementando así la posibilidad de control sobre los desarrollos económicos. El planeamiento espacial y geográfico está ligado estrechamente con el planeamiento económico. Los modos de integración económica de la sociedad postcapitalista reproducen los antiguos modelos basados en la filosofía mercantil. La metrópolis se construye en términos de beneficio. El suelo se conviere en el producto fundamental. El territorio mercancía constituye un negocio privado más que un bién social cuando la capacidad de intervención de la función pública es débil o nula o cuando la propia planificación es la que crea las situaciones de especulación. Al margen de la planificación de arquitectos, urbanistas y políticos la ciudad hoy se desarrolla por su propia dinámica. Desterrada la utopía social, la concepción global de la ciudad, la visión de futuro, la planificación administativa gestiona Jos procesos de la ciudad mediante fórmulas posibilistas-pragmáticas. El racionalismo ideológico deviene racionalismo operativo y la ilusión de una objetividad arquitectónica definitivamente se relega al subjetivismo. En el proceso de fabricación de la arquitectura-producto la imagen se convierte en factor fundamental para sus transacciones mercantiles. Sin embargo, a pesar de toda pretensión y presunción de una liberalización del control cultural y socia l, las implicaciones culturales y epistemológicas de los modos de producción de la civilización metropolitana se evidencian en la construcción de la arquitectura de la ciudad. Ante una muerte anunciada del urbanismo, hoy el debate teórico gira en tomo a los procedimientos a encontrar para introd ucir nu evas coherencias entre la s manifestaciones má s dispares de la ciudad sin recurrir a métodos ar quitect ón icos. Los interrogantes qu edan XXIV abiertos: ¿En una antagónica lucha con la inevitable realidad cómo pueden los arquitectos diseñar ciudades? ¿Se puede hoy definir la dimensión y los límites de la ciudad? ¿Cómo se pueden dirigir y diferenciar los desarrollos a través del urbanismo y la arquitectura? El debate de la ciudad adquiere quizá mayor interés y admite respuestas más concisas cuando se extiende a debatir más que el esquema organizativo de la ciudad el esquema organizativo de las relaciones entre ciudades. Metropolitanismo, periferia y cultura de masas Si la ciudad se constituye históricamente como forma de concentración de plusvalías, según David Harvey, metrópolis equivale a mundo. Metrópolis es la infraestructura física de los modos de integración económica basados en la circulación de plusvalías más que en su localización. El paradigma metropolitano supera la oposición ciudad-territorio y se estructura más bien en la oposición desarrollo-subdesarrollo". La potencialidad de la metrópolis se realiza sobre la dependencia de una periferia. La condición de periferia es consecuencia de la condición metropolitana. «Más allá de plusvalías de lucro económico basado en la dominación tecnológica, la relación se establece entre la producción de la civilización metropolitana -producción material y culturaly un proletariado externo que se somete a los estilos de producción y de vida» 13• Por lo tanto el concepto periferia traspasa los límites espaciales -periferia urbanapara convertirse en zona de influencia política, zona de exportación de productos. Exportación que no se rige exclusivamente de intereses comerciales sino también políticos. La exportación de productos sirve para consolidar todo un «concepto de mundo» y prop.orciona un aglutinante para todo un sistema de legitimación. Se trata de una colonización ideológica, eufemísticamente llamada así, ya que su objetivo es la implantación de consumos de productos cuyas estructuras, tipos, fisonomía y calidad están decididas por un sistema de industria y servicios capitalista sin excluir evidentemente la industria cultural14• El consumo responsable de la cosificación de las relaciones humanas y de la creciente monetarización de la vida en las sociedades postcapitalistas urbanas sirve como antídoto de la frustración en otras dimensiones de la vida y principalm~n te en el trabajo. El industrialismo introdujo una censura entre tiempo libre -consumoy tiempo . de trabajo -producción-, entre vida privada y vida social. Experimentando un vaciamiento de sentido del trabajo, tras su creciente automatización, los individuos se embriagan con el consumo de objetos, personas, paisajes; ciudades, ofertas culturales tratando de camuflar o esconder una profunda insatisfacción'5• La planificación de los consumos crea todo un aglutinante social que constituye la cultura de masas, id entificada con el «metropolitanismo» o cultura de la metrópolis, es el contexto que amplifica el modo, en realidad estilo de vida comprado. El mundo postindustrial, siguiendo las directrices de un modo de vida basado en la productividad y el rendimiento, directrices que ha marcado el mundo industrial, organiza la vida en torno al trabajo y la movilidad. La sociedad contemporánea se organiza mediante fórmulas - XXV - 2: ASTRAGALO,02(1995)ISSN 1134-3672 26 que resuelven los prob~emas de trabajo por un se de consenso ideológico para ser capaz de lado, de techo por otro, y las actiYidades por reproducirse. Las crisis de las ideologías que se otro, siendo todavía 'inalcanzable para ella lo origina en la decadencia de la estructura capique dijo Kant: «los valores hoy se hallan en la talista tradicional tiene i~licaciones episteesfera de las libertades y _ no de las necesidamológicas evidentes, tanto en su relación con des». El control social y cultural opera sutil- . la ciencia como con el lenguaje. mente al independizarse de un orden fenomenológico uniforme. El tecnicismo introduce fragmentación, indeterminación y caos asimilado a libertad de expresión. La palabra libertad, verdaderamente, adquiere sentido cuando se trata de libertad de mercado, libertad de consumo, libertad de vínculos ideológicos . .. Arquitectura metropolitana Abandonando los proyectos ideológicos la:s concepciones globales, la reflexión arquitectónica se centra hoy en lo específico, lo programático, las estrategias operativas y los resultados formales directos. La aceptación de la ambigüedad ideológica y la incertidumbre tiene una implicación directa también en el lenguaje arquitectónico. Para Koolhaas la ambigüedad ideológica equivale a una apertura del diafragma ideológico que permite la exposición a toda un~ serie de fenómenos, específicamente contemporáneos, que solo pueden ser contemplados desde un espacio amoral y experimental donde ciertas lógicas pueden ser desplegadas en cualquier dirección. Según John B. Thompson, si la ideología ha constituido la forma de legitimación y validación de la acción dentro de los procesos pr:oductivos, constituyendo una especie de cemento social capaz de dotar a los procesos de producción y reproducción social de una serie de normas y valores, es bastante cuestionable · que el sistema productivo postcapitalista preciLa destrucción de la coherencia ideológica provoca la destrucción lingüistica, lo que conduce a la articulación de multiplicidades confines performativos16• El proyecto arquitectónico funciona como un dispositivo acoplado al sistema trabajando en concordancia o en discordancia con este. Los edificios, libres de codificación vi sual o formal, constituyen simples ·mecanismos. La forma arquitectónica, parafraseando a Umberto Eco, queda abierta como sugerencia de posibilidades, abierta como investigación desbordante, abierta como negación de disciplinas excluyentes, abierta simbólicamente. Asistimos a la era de la informática, la era opuesta al perfectismo, que es la era de la arquitectura descentralizada, sensorial, alerta, con una capacidad de reacción y respuesta a todo tipo de estímulos. Una arquitectura que se nos presenta como metáfora de lo nuevo, una arquitectura que acepta su condición ef ímera e inestable11 . La dimensión estética asociada a lo lúdico -pero también lo trágico-, se desarrolla como un juego libre de la imaginación frente a la realidad. El hedonismo se manifiesta como una teoría ambiental a la que la máquina de la arquitectura ofrece rendición. En el libro de Rem Koolhaas Delirious New York las construcciones de ocio de Coney lsland y Luna Park inspiran las condiciones de un nuevo proyecto en el - XXVI - ejemplo de Manhattan; un experimento colectivo, en que tiene lugar la yuxtaposición de los programas más imaginativos, fórmulas nuevas, mutaciones arquitectónicas, fragmentos utópicos y fenómenos irracionales sin ninguna limitación. Un instinto de exploración de realidades alternativas actúa en un sistema donde el proyecto es virtualmente superfluo'8• La cultura de las masas y de la congestión se apodera de una situación en que lo superficial y lo artificial forman el centro de la reflexión. La arquitectura que ha generado Manhattan siempre ha tenido una gran ambición de popularidad; ha sido amada en proporción directa de su capacidad provocadora de auto-odio y, respetada exactamente en el grado que ha sido capaz de ir mas lejos. Desvergonzada, banal y extravagante marca el índice de la vitalidad de una situación que se debate entre la euforia y la ezquizofrenia; la metrópolis que se evade tanto de la realidad como de la ideología y, destruye trágicamente la naturaleza. La arquitectura de la metrópolis admite todo tipo de deformaciones y distorsiones de los principios considerados básicos como la geometría, la medida, la proporción. En su organización formal y material se elimina lo que entendemos por composición. Se elimina la certidumbre, sustituyéndose por secuencias absolutamente impredecibles. Se elimina la coherencia de las oposiciones arquitectónicas para reemplazarlas por el azar. Se eliminan las conexiones entre interior y exterior. Los edificios se asimilan a universos autocontenidos, auténticas fortalezas de edificios de oficinas corporativas, centros comerciales, etc. En el interior de estos contenedores por lo general se eliminan las relaciones espaciales, sustituyéndose por relaciones mecánicas, resueltas por la potencialidad del elevador. Tanto en su interior como en el exterior tiende a desaparecer el detalle constructivo. Su imagen se relaciona con la gran escala, la verticalidad y la agrupación. La imagen de la Defense de París constituye un típico ejemplo de un conjunto de edificios irrelevantes por separado; visualmente funcionan como conjunto. La calidad constructiva de los edificios, por lo general, · depende de un complejo proceso de producción, en que intervienen distintas tecnologías y la determinación de sus programas. La organización caótica de sus componentes materiales y formales y la inestabilidad programática determinan la calidad difinitiva de la arquitectura. El arquitecto coordinador de las distintas disciplinas que intervienen en el proceso constituye un médium expuesto a los tropismos y a las tendencias de la tecnociencia que sugieren mutaciones continuas. « ... en coherencia con una conciencia de los hechos, de que no existe un valor absolutamente fijado, completamente inmovil definimos una situación en tránsito permanente», nos dice Rem Koolhaas y pronostica para la futura arquitectura de la metrópolis: «Será violenta, vulgar, rica y común»'9• Estrategias metropo,itanas Bien es verdad que una gran parte de los discursos teóricos más recientes no han sido más que un intento por conseguir que lo inevitable parezca atractivo. De influencia contextualista-venturiana o contextualista-rossiana, como hemos visto, esos discursos parten del análisis de lo existente para formular propuestas útiles, estrategias para operar sobre la ciudad y para -XXVII27 ASTRAGALO,02(1995)ISSN 1134-3672 34 La arquitectura metrópolitana recicla así sus propias fuentes como el arte pop ha reutilizado los viejos clichés estilísticos y profanos en un nuevo contexto, con un significado nuevo. La percepción del paisaje metropolitano con . fascinación se puede realizar desde varios puntos de vista. Entre ellos puede haber ·un punto de vista iconoclasta y snob convertido en moda y, como toda moda, m"anipulación d~l gusto. NOTAS: ' EÜa Zen ghelis, e nt revista de Yannis Aesopos. El Croquis 6 7, 1994. 2 Aldo Rossi, La arquileccura .de la ciudad, Marsilio Ed., Padua, 1966. ·' Rem Koolhaas, «Eioge du terrain vague», Ar chitecture D'Au·. jourd'hui 238, p. 46, 1985. • Aristóteles, La Polític a. 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Pero. quizá la vertiente más interesante y positiva que podría existir es la que busca el valor en lo común, en lo cotidiano, ·en lo real. No se trata de realismo sucio ni de ningun realismo sino de realidad; de una profundización en la cotidianidad de la realidad con esa voluntad nietzschena de « amar la realidad y no solamente soportarla . .. >/ 9 a " lbíd . " Rem Koolh aas, entrevista de Alejand ro Zaera, El Croquis 53, 1992. 11 1. D. FuJlaondo, «Agonía Utopía Reana cimieniri >>, Nu el' aform a 28, 1968. " . Rem K oo 1haas, D elir i ous N ew · York, Ed . Academy Editions, London , 19 78 . " Rem Koolhas, Entr et ien, Architecture D'Aujourd'hui 238, J 985. "' Robert Venturi,Aprendiendo de las Ve gas , Ed. Gustavo Gili, ·1982. " Peter Wilson, entrevista de Koji Taki, El Croquis 67, 1994. 22 -- Jase Luis · Mateo, « El cr ec imiento de l as ci udad es: el m ode lo NAC», Ar qui t ec tura 295, 1993. " R em Koo1haas, entrevista de Al eja nd ro Zaera, El Croquis 53, 1992. ,. lbíd. 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