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Historia Dolorosa, dividida en siete cantos en que se ve la acervísima pasión y muerte de Nuestro Redentor Jesu Cristo, y la compasión de su Dolorosísima Madre y Señora nuestra

Cabra, Teodoro José de

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DIVIDIDA EN SIETE CANTOS, IN QUE SE VE LA ACERVÍSIMA PASION YMUERTE DE .Nuestro Redentor Jesu Cristo, yla compasión de su ^olorosísima Madre ySeñora nuest^. .^ POR EL PADRE ir. TEODORO JOSÉ DE 'CABRA, DE LOS menores Copuchinoí de N. P. S. Francisco. Córáoba:. Imprentando D. Fausto Garcia Tena, calle deja Librería. 'niuuero a. , .S. - ^^^51cu-: HISTORIA DOLOROSA, CANTO Emperatriz Soberana, Señora del Cielo yTierra, de ta gracia ydf? tn auxilio hoy imploro ía asistencia; Pues mi reverente afecto ámi débil pluma empeña ei| fa expresión dolorosa deltas indecibles penas. Ya se ve ,qne es osadia que no eumudexca la lengua, haciendo que el dolor mismo j)or si mismo las refiera. Ojalá fuera mi pluma s^Stíl^^alambicada pena ! porque penas de Maria solo se escriben con penas. Quisiera yo ,que la tinta amargas lágrimas fueran,, que amargamente llorasen un dolor en cada letra. No quiero aqui lo insensible del pape! ,pues yo quisiera, que para papel sensible diera el corazón sus telas. Mas viendo, que nb es posible, yatendiendo ámi rudeza, diré lo que San Bernardo 0D ocasiou cotilo esta* Estando para escribir los Dolores de esta Reyna, exclamó este Santo Padre, ^dixo de esta rpaoerat Yo bien quisiera llorar, (i) Pag. 3 .;ttTí ojalá yque yo pudleral ,, mas no sé si el corazón JJf ' es de bronce, óes de :Si no lo dixera el SantOp t; por cierto no lo creyera, si esto dice San Bernardo, ay de mi !yo que dixera ? Pero con el mismo Sénto, Irofdoraudola asistencia de esta Reyna Soberana, suelto áel disenrso las velas. En esta navegación, la navecilla pequeña del discurso surcará un mar inmenso de penas. - Digo ,pues, que llegó el día en que esta madre bebiera el amarguísimo Cahz de la Pasiou mas acerba. Una noche ,que en Betanla se hallaba la triste Reyna con su dulcísimo Hijo 'en casa de Magdalena; Dia veinte ytres de Marzo, _ qviando ya cumplidas eran de su Predicación Santa las Santísimas tareas; - Año de la Creación cinco mil doscientos treinta ydos, según se regula por los cómputosla cuenta. Sucedió ,poeí ,que esta noche, que se, llegó Magdalena, (I)P. Bern. t:historia ael Señor, con inmisión, Mí,n»e»o4 e diciendo de esta manera; ¿e Yo os suplico ,Señor mío (z) le h/i '^^tv ’• ^ 'I9 luiV <|ne vuestra magestad quiera detenerse atjui esta Pas(|ua, respecto (|ne está tan cerca.* Aesto respondió el Señor: no es posible Magdalena, porque ámi en Jerusalen me precisa ya el tenerla. Esto dixo con agrado, ycon Magostad supremaj ydespués se retiró aun quarro que estaba cerca. Allí pues, se puso áorar, yla Purísima Eéyna, como Jo vio en oraeiou, se fué áacompañarle áella.. Entróse en aquel rétiro con Jesús ,su amada Prenda, qiiien^con el mayor agrado retablo ála grao Princesa; Esto fué por suavizarle el paladar, porque pueda beber la jxizima amarga, que. por' instantes la espera. Correspondió la &;ñora, agradable yplacentera, con carifiOíO semblante; con. afabilidad tierna. .áser en las flores indispensable etiqueta mostrarse áel Sol apacible SI él piaceotero se muestra.' - Viendo esto ,quiso lograr el amor de Magdalena la ocasión ,yno perder «na proporción tan buena. Yasi se entró donde estaban tíe suplicado. Señora, ami Maestro se detenD'a, 'V'd ) para celebrar la Pasqua en eíta su casa ,yvuestra. Me ha respondido ,que no, ypor Jo tanto ,quisiera, que para lograr él si tus ruegí sintercedieran. Valgoriie de tu favor, para que admita mi ofrenda, pues sin dada por indigna mi Máesfi’o**la desprecia. No es. ya por adelantar el blasotf ,que se interesa mi casa ea estos instantes, que mi Maestro está en *el?a. Ni tampoco es por lograY ' el gozo, que experimenta mi alma al ver ádSeñor estar sentado ám¡ mesa. Es solo si, perqué temo que abora tal vez io prendan, pues Fariseos yEscribas anr an por ver si Jo encuentran. 1asi no será razón dexemos ir nuestra Prenda áJas alevosas manos de una gente tan perversa. erque hafta etta zozobra, para que esta Pasqoa sea el banquete un puro acivar, yel festejo todo penas. Oyó la prudente Madre lo que disG Magdalena, 7áempeñar los respetos de SB autoiidad Materna Ibicicm. (4) ;'-Arrodiüóse álos pies !ílé JesUS ,sn amada prenda, ycon dnleísimas voces 'dixo de esta manera; Supuesto, Señor, que tanto de agradecido te precias, no desprecies los deseos de tu amante Magdalena. Atiende ,atiende ásus ruegos, 7el agradecerlos sea en esta próxima Pasqua el dexarte servir de ella. Dulcísima Madre mí», (dixo e! beñor Jyo qn*iera condescender con tus ruegos, ycon los de Magdalena; Pero es preciso cumplir con la voluntad Eterna f>ues ^¡uc quiere, Jeriisalen la tenga. Esto dixo ,yseparado en su retiro se queda, yhasta allá al romper e! dia enla Ora' i-o fiersevera. Antes de salir la lo?, (6^ (5) liamió el Hijo ála gran Reyna. aque Viuo ,yluego a! punto se arrodilló en su presencia. Asi postrada ásus pies, le dixo de <sta manera; Hablad ,Señor ,yDios mió, que ya os oye vuestra Siérva. Echóle el Señor los brazos, ycon Magestad suprema, 4la Princesa dé Cielo Ja levanto de la tierra. Ycon semblante apacible, con voz dolorusa vt.erna DOLOROSA. 5 le habló ásu afligida Madre, diciendo de esta manera: Tía Madre ySeñora mia, el tiempo prescripto liega de que se execiue en mi quanto han dicho 1sProfetas. Ya pues ha llegado ei tiempo de padecer ,yque áexpensas de oprobios yde tormentos la Redención sea hecha. Con que asi ,Madre' ySeñora mi respeto solo espera de tu voluntad el Jiut, subordinada ála Eterna. Aun no liíibia concluido el Señor ,qnando ya eran sus tristes ecos Verdugos para el Alma de esta Reyna. Huyó el hermoso color de su cara hermosa ybella, yentre tristes palideces turbada toda se queda. Quisiera hablar, yel dolor no lo periisite siquiera, daba el corazón ímpolsos; pero los labios Iqs niegan. Confundido entre sollozos los labios, yvotes tiernas que quería articular-» la'dolorosa Piinccsa. Ror últimose esforzó, saco fuerzas de flaqueza, ycon dolorosas voces le dixo ásu dulce prenda: Ay !fiulcísimo Hijo roio, que desfalle.’co de pena áel oir el triste anuncio de noticia tan funesta ! \f \2"" (5) IdémuhisuprZ (6) Mi&tica Cuidad de Dios ^a. p. ^ (historia .Tíí.ia mío Que duplicáis ruis tormentos Al o.r ,u ..IiliqóidaU ec p«laa. el corazón se deserta \7 l.r. L;, del pecho ,pues mayor golpe pronostica que le espera; Porqne si solo el anuncio me aflige de esta manera, qué será la execucioin de una Pasión tan funesta. OSeñor yprenda roía, respondió la grao Princesa, no es delito que yo llore, siendo Madre verdadera: iSi es esto contravenir ála voluntad Eterna, puna rasión tau íui.coia. ., , ,ju~ ODiosrol''.'óPadreE,c,oot.(8) si dar alguD desahogo •áuna pena tan intensa. (*o) mira, atiende yconsidera, que toda estoy conturbada, sin alientos ysin fuerzas. Mis entrañas desfallecen, yasi te pido inerezcen el premio ,porque hospedaron ála iviagestad iruuensa; Pero si es Decreto tuyo que mi dulce Dueño muera, executese el Decreto, ycúmplase en hora buena. Mas concededme eí alivio de que yo en mi misma sienta sus dolores ytor>tiientos, ysus oprobios yafrentas. Esto dixo la Señora, pero con tal afluencia de lágrimas, que ael Señor le hizo se enterneciera. Yal ver llorar ásn Madre lloró Cristo ,vida nwesira, yesto era un nuevo martirio para el Alma de esta Beyna. Peto mezclando el dolor con afahi’idad tierna, (9) le habló el Señor ásu Madre para mitigar su pena. No os aflijáis ,Madre mía, no Doréis .mas ,dulce prenda. áuna pena tan intensa. Con la voluntad Divina estoy c' nforme ,ydispuesta ábeber contigo el Cáliz de la Pasión mas acerba. Yaun si fallaran Verdugos, yo misma Señor lo fuera de tu persona ,que es naia, sin reparar que lo era. Yasi ,Señor ,si ur-xpyer^ morir ,yo quiero que muerasymas para llorar tu muerte me has de conceder licencia. Porque quitarme el sentir, sin duda es querer que muera, yasi si cpiieres que viva, me has de conceder que sienta. Que Madre tuviera áDios por hijo ,que no sintiera verlo 11101 ir afrentado, siendo la misma inocencia ? Yasi ,dulce Dueño roto, andatl muy en hora buena; pero dexadme sentir, dexadme llorar mi pena. Por unos vi'es Esclavos de ingrata correspondencia vas áderramar tu sangre, con indecible fineza. (7jCor mrum ,&e. Ps. iS. {8)Fide Domine ,&e. Jeretn. ir. (9)D. Benav. (10 ). AJnsel. apud Bibliot. nr^mal. 'i DOLOROSA. 7 Té Bijo rolo ápadecer, pees tu amor asi lo ordena, que en viles ingratitudes cobrarás la recompensa. Té Hijo uiio ápadecer la muerte ,escarnios yafrentas, por que quien áingratos ama es preciso que padezca. Pues echadme ,Madre uia (dixo Cristo, vida nuestra) vuestra bendición ,mostrando, que sois Madre verdadera. Arrodillado el Señor álas pies de la gran Reyna; yentonces la humilde Madie £5 postró también en tierra. .Levántate ,Dueño mió (decia la gran Princesa ) que,jeLverte asi arrodillado ^Hsconfusiou de tu Sierva. Dame tus brazos ,bien mió, antes que ála Crnz ,ysea este abrazo dulce enlaze, para que contigo muera. Dicho esto se abrazaron las Magestades Supremas, exhalándose en dulzuras de reciprocas finezas. Asi enlazados los brazos, aun no acert.:ban siquiera áromper de aquel eulace la dnicísima cadena. Hasta que el Señor Divino le dixo ásu Madre tleruai dexauie ya ,Madre mia , porque la muerte me espera. Pues áDios ,dulce amor mío, áDios, adorada Prenda, áDios ,yáDios que me d¿, en tanto padecer fuerzas. Contigo estaré yo siempre, dadn>e ,Señor ,fortaleza; no me nieaues ese alivio, ya que huérfana me dexas. Con esto levantó el brazo, yla bendición le echa', quiera Dios que nos alcance la bandiciou en su diestra. .\men. 8HISTORIA CANTO SEGUNDO. DEsped’kla de su Ainado dexaiiiüs áunesfra Reyoa, mas tardó poco mseguir áJesús, su amada PreaiJa. En seguimiento del Hijo eaminó la gran Princesa, siguiendo ásu misiMa Vida, para no morir de. pena. Dexando ,pnes ,áBctania,' emprendió la triste senda, que le mostraba su amor ’ áimpulso de sir fineza. Enlutado el corazón, yel alma toda cubierta de tristes lutos ,que indican lo crecido de su pena. Salió esta triste Señora, acompañada de aquellas devotas Santas Mugeres, yfelices Compañeras. Quasi sin aliento andaba, yes preeiso que asi fuere; ya se v6, como que iba aver ásu Vida muerta. das si el dolor le quitaba sus deLíÜtadas fuerzas, el ansia de ver áel Hijo le ir fundía fortaleza. Ansiaba la triste Madre por ver otra vez siquiera ^ivo, a! que lloraba muerto en su dolorosa idea. (I•)IHv. Bonav. ut sup. [i5) mística Ciudad de Dios. EtiTÍabale en suspiros los avisos de sn priesa; mas esto solo servia de aci varar mas la pena. No es lo roas ,que esta Señora ydelicada Doncella anduviese ápie el camino, que era casi de una legua; Lo roas es, que siendo Madre yde Dolores tau llena, tenga valor ,tenga alientos, yandar tenga fuerzas. Cómo iría esta Señor>a Cómo iría esta gran Reyna ? Qaé triste !Q„é Dolorosa !. . Qué fatigada! Yqué muerta./ Aceleraba sus pasos de tal suerte .que quisiera ir al paso del deseo, óáel pagj, fineza.' AJerosaien llegó, no se si viva ósi muerta, poseí 'a del dolor, yoprimida de la p¿na. Ael Alcázar de Sion la llevan suS Compañeras, parte de la Ciudad, dot^cle tenia c.asa Magdalena. Esto lo tengo por cierto, aunqoemo-falta quien sienta ' qese fne ala misma casa (iS' donde su Hijo se hospeda. (t?) Die. Bunav. Ibid. (la) i) Asi creo qae lo tlice mi venerable Abadesa Sor María de Jesús, Cbronista de esta Reyna. Mas esto en nada varia la sustancia verdadera de esta historia ,yasi siga cada uno lo que quiera, yLo cierto es ,que en su retiro veia con superior ciencia todo lo que eu el Cenáculo obró Cristo vida nuestra. Yeon los ojos riel alma, como mira tan atenta quanto atalaya su vista, lo rea!:^ba su pena. Vió ásu I^lcitrio Hijo, que concluitkMa Cena, con suprema Magestad seJavábto de la mesa. Vió ,que tomó una toalla, yciñendose con. ella, vió arrodillada en el snelo ála Magestad suprema. Vió áios pies de aquellos hombres ála Suprema Cabeza de todos los Seraünes, yvió álos Cielos por tierra. Vió áaquel Sumo Sacerdote, vió. ála lYÍagestad inmensa, vió áun JesuCristo ,vió áun Dios; no hay que ponderar su pena. Ya está dicho con decir, que con su altísima ciencia áuio esta Señora pudo ponderar estas finezas. Conoció la ingratitud, yvillanía grosera de uq Judas, que ha de entregarle de una iniqua venta. DOLOROSA. 9 vía ásu dulcísimo Hijo llorar con lágrimas tiernas -álos pies de aquel traidor por ablandar su dureza. vió aquel Bolean encendido, vió aquel eocendido Etna, empeñado en encender lo eiado de aquella piedra, Pero él mas endurecido (óingratitud !ófiereza !) aun no se ablanda con tanta repetición de finezas. Con esto se atropellaban eu el pecho de esta Keyna los motivos del dolor, los dolores ,ylas penas. Vió en su dulcísimo Hijo aquel cariño yterneza, aquel amor yhumildad, y.caridad tan inmensa. Por otra parte, miraba la viUaoia yvileza de Judas, con que abusaba de tan divinas finezas. Vió ,que le lavó los pies, vió el amor con que los besa, ponderando áel mismo tiempo su ingrata correspondencia. Concluido el Lavatorio, yol vió el Señor ála mesa, pues iba ya de sq amor ádar las ultimas prneb^. Tomó en las manos el Pan, ycon Mages,tad io mensa elevó áel Cielo los ojos, ydixo de ésta manera: Este es mi Cuerpo ,tomad, ycomed ,con la atlvertencia, de que ha de ser entregado ála Pasión mas acerba. B V HISTORIA "Al oir la amante Madre lo que se había resuelto, no hay voces para decir «donde llegó su tormento. Ael ver que ya lo sacaban, comenzó ásentir de nuevo qual si no hubiera tenido hasta a!li algún sentimiento. Ael yerlo salir desnudo le faltaba ya el aliento, considerando el bochorno, que le causarla esto. Miraba en su honestidad .el afrentoso tormento, que seria verse desnudo en presencia de aquel pueblo. Por ultiuio vió azotarlo, faqui no digo mas que esto, que e! dolor de los azotes solo se essribe en el pecho. Pues si faltan las palabras, las voces y*Iosaceutos, lloren los ojos, ydigan, lo que yo d^ecir no puedo. Azotado ya el Señor, luego áel punto lo volvieron álo interior del Palacio con sacrilego despecho. Luego después lo sacaron con un pedazo muy vicp de una túnica encarnada, que por burla le pusieron. Traía Corona de espinas, yuna Ciina trae por cetro, con las roofiecas atadas, yron una soga al cuello. Hecce Horno, di.xo Piiatos, pero el Pueblo clamó luego, quítalo ,quítalo allá, ycrucifiralo presto. Viendo Piiatos, en fin, que no bailaba ningún medio de libertar áel Señor, con el se retiró adentro. ^Yatendiendo ,no álo justo, sino áel tumulto del Pueblo, contra el Autor de la vida, ñe muerte exhibió el decreto. Sentencio áel Señor ámuerte; sacrilego atrevimiento ! ypublicó la sentencia ála voz de un Pregonero. Se dio esta iniqn'a sentencia, según las Leyes del miedo, dictada por sin razones; óqué hay en el ‘mundo de. esto ! Que de Leyes atropellan los humanos desconciertos, sin mas razón que la Ley"' de ios humanos respetos !— Aunque sea contra Cristo, de muerte se dá un decreto por ganarse voluntades, que eternicen los empleos. Por adular superiores, ycongraciarse con ellos se atropella por las Leyes de los Divinos preceptos. Yfaltando ála honradez ügran muchos los ascensos, sm reparar, que es en fuerza _ de ios mas iniqnos medios. El cxeuiplar evidente de estas verdades tenemos en Piiatos ,quando dio el sacrilego decreto. Por no disgustar al Cesar, quebranto todo el derecho; pues quisiera eternizarse para siempre en su gobierno. DOEOROSA. Pero vuelvotne ála historiá* OSeñor de los' Señores 1 ymas vale clexar esto, que asi ba sido, yasi es, yasi será en todo tietnpo. Publicada la senfencia, se mandó áQuinto CorneKo aprontar su Cótnpañia, para conducir al Preso. Oyó la afligida Madre la sentencia ,yquedó luego coma «íuerta dé dolor, - que le atravesó su pecho. No bien se babia recobrado de este indecible tormento, quando otro mayeSr martirio le sobrevino de nuevo. Pu^ mirando áciar las puertas, vió áel Divino Nazareno con ía tónica vestido, que la misma” babia hecho. Porque la büñlana' malicia ' se la puso de exprofeso, ' para que tó' conociese todo aquél /iuiquo Pueblo* Vló, %ii fin ,isu Hijo salir con apariencias dé 'Reo, ’ los 'brazos lleva cruzados, yloé ojos en el suelo. En ésta codforiúídad vio que sal iá su Dueño muy lldrOso yafligido, muy pálido ymacilento. -' Vió ,pues ,que sobre sus hombres pesada Crtiz 4e pusieron, yqué la -abráéó gusto^^ con humilde hendimiento. Reconocieitdo la Reyná' 'P el cariño tan inmenso ’' "Con que hechó'mano ála“Crair ' asi le al»l>ó diciendo; ODioSí mió-, y-iRéy Supremo! - Aquien las mismas deshonras , no menoscaban el serlci. Yohealabo yte bendigo^ te magnifico yconfieso, ' porque asi eon tanto amor : ' te abrazas: cotíese iieño. ' Aencender átodo el Mundo vas tu con ese Madero, pues para Cnceocler al MtfndO i' preciso es todo tu fuego- . Einperatlor sois-, ,Señdhi ypara realce vuestro, "-i -d' cargáis sobre vuéStréS diQmbrés cetro pata' véticer Réyoos. "tRetídido friuUés ,Bien mió, los Reynos, qué por dos yerríJS' de sus cabezas rehusabao, 1 ' vasallagciá vuestro dmpério; ' No es posible ;«o •> qtfé ífes mas Dios ,peroápoder séfld, * ahora fueras mas^que nunca, " mas Dios 'Cí)B este wadero. ''I , El qué fiáíV '<|ufeté decir -t esta voz />ios^,"'y;cü'^étto, '' qué mas bsi -deMar ,' -si has dado en comida^^ya TtP GeérpO?' Ttt boona has dado ila infamia, áoiáí '-éogas disteel cuello, tus espaldas áel azote, ytus carnes átormentos. Tu alma has dado ála congoxa, yúltimamente ,te veo, que laás llegado ádar tus hombros aese 'duro ytosco Leño. 'i Luego ápoder ser üj^ Dios, si el tlar acredita eDserlo, - —ahon "fueras mas qtte-mmea; 'Á pues qne das eon tatuó exceso. G 'TN V- ' K. >íí Vai'. tíS HISTORIA! Pera como 4x0 es posible, *bccbo -¿Uílorosa presa. '. que seas mas Dios subiendó, , quisiste subir bajaudo, quisiste crecer raanendo. Mi Hijo eres,. Dueño mío; pero qué quiere ser eso ? Si lo que. tu tienes mió, eso. Señor, es lo menos: Pero en es )que te di se regocija mi pecho, qiie:eD esa dadiva corta tni mayor nobleza tengo. Ypor esa porción mia que llevas, te pido, y_ ruego, que ufe concedas liceocia, para ir en tu se^guimieoto. En esto estaba la' Virgen, , quaudo vió todo dispuesto para llevar al Calvario; la Inaageo del Padre Eterno. Comenzó -el Señor áandar, abocósu todo el Piieblo, tanto, .que ála triste :Madre ; ya le ¡mpediau el vgrlo. : Tasi se vió ..precisada átoioari algunirodeOj, echando ^r otra .calle, _ para saKtle áel; eucuentro., — •; Se fue ála, de la -Amarguira, yáel llegar-i oyó el estruepdoLque iba hactendu el populaje,; yla voz del Pregonero: Vw.laSi Vauderas del Cesar, Soldados yAlabarderos, ./ y. detras los dos Larlrones, qué iban coa sogas áel cuello. Por úhifpo.descübrió . ásu inctceutoj Cordero, de aquellos lobos sangrientos. El espjirar esta pena, solo puede. ser empeño de la retórica muda, del mas profundo sileocio. Miró ásu afligida Madre el Divino Nazareno, yvió llorar ála Aurora con amargo dewonsoelo. Vió áel precioso Relicario de sp huroauidad deshecho, yque de amargos cuchillos . era doloroso empleo. Vió -á el primoroso Sagrario ; de Dios ,que ya estaba lleno .j de angustias, yque iás penas j lo inundaban ya su pecho. í Vió, por ultimo, ásu Madre, | yno digo el seoúmieñt5'*^^^v''~'' que fue aqui para el Señpp— este lastimoso encuentro. : Miróla el Hijo despacio» yaun añade Sao Anselmo, (*7 ) qué c<5n la lengua del alma; le hizo este razonaíaientq, Dios .te guar<le ,.Madfeuña» : en quien yo mi agrado tengo; -- Dios te guarde yte ticndiga, . Señora de tierra yCielo,; ...t ? El tiempo ,que-en tua. entrañas me trajiste lo agradezco,; - ytaintaen el d.ulce necta^ que me distes dq tus pechos. . Yo agradezco, Madre mia^ los cariñosos obsequios 'ii o' que disfrutó mi oiñc* de tu maternal esmero. ¡: :¡ciui ¡ica ^^.h .Jnselm, DOLOROSA. . Yo aprecio los sobresaltos, las zozobras yrecelos, con qne <le Herodes libraste jni villa coD tanto anhelo. yesas lagrimas ,Señora, con que lloras mis tormentos, son para mi corazón rios de agradecimiento. Asimismo Madre mia, en mi alma te agradezco esta nueva diligencia que abora para verme has puesto: Yel ver que no te avergüenzas de que te tenga este Pueblo por Madre de un hombre, que él tiene por hechicero;. Antes vienes ábuscarme con tu maternal afecto, quando áuñ suplicio me llevan -soH-afrentas ..y desprecios. Yo agradezco estas (inizas: yo te estimo, estos obsequios; pero ya, Paloma mia, basten ya tantos lamentos. ,No llores mas. Madre mia,’ pues se eclipsan los Luceros •> de esos ojos de Paloma, que mi corazón hirieron. No llores mas ,Madre mia: porque mas que mis tormentos me afligen esos sollozos, con que lloras sin consuelo. Quédate, quédate ya, porque tu dolor acerbo es un Rio caudaloso > de aciv^ pata .mi pecho. j No prosigáis la jorosda. Clisen tus soflozos tiernos, quédate ya ,Madre mía,? yáDios, bfrmosó Lucero. Dame ese g’u^ ;Señora, ..í pues que no lo ,desmerezco por ir tan atormentadlo, r ytan lleno de, d.espreeio'sí ..i Mas, si es parte de mi Cáliz, que yósufra este tormento, e! dolor de verte asi -j gustosisimo lo acepto. Oyó, pues, la dolorasa Madre, el retorico fuego de estas dolorosas voces, yde este razonamieotoí No cons.ta que respondiese la Señora ,pues es cierto, lo iropediria el dolor ,de su curazen materno. Pues la garganta .anudada, la respuesta deteniendo, *i represada con la angustia le hizo e| dolor mas intenso. Por firi ,el tropel confuso de la gente iba íorriendp yála Imagen del dolor le corrió otra vez el velo. Yno bastando ála amante ver una vea ásu objeto, ciega de sil mismo amor ansiaba otra vez por verlo. Echó ,pues ,por otra calle, arbitrio, que con efecto - le fue rn oyproporcionado; para salicle al encuentro. Llegó á, el campo la Sefmra,. antes que ^1 Divino: Presen yEgnardaba en el camino, que llegase su c-ordero, Llegó ep fia el Salvador, Vsu doloroso aspecto áe' virginal corarorr volvió áaiorxnentar de nuevo. 20'; HISTORIA Poni^Mi* aquí Mtlolof. de la Princesa del Cielo, no es posible ¿'Con que asi, por imposible io^ dexó^ ' Y3Sf>^guiendo la bistoria, diga ,qtíe le fb’e siguiendo con pasos de amarga, mirra, que destilaba su peebo. Iba oyendo los>escaroic^ nkrages yvituperios con que aquella vii canalla iba ultrajando; ásu, Dueño. Iba oyendo bofetadas, ypescozones muy recios, que en aquel racional Yunqucí: descartiabao desatentos.. ‘ Estooía la Señora; pero, no pedia verlo,, por DO, poder acercarse, por el bollijcio del Pueblo. En este, ve, que se paran, yque gritaban; diciendo: que habia ya por tres veces, caiflo aqóet eiSbustefo. Ael oir que habia caido, las alas se le cayeron del corazón " que palpita, por levantarlo del sucio. -Ma|- viéüdo su ctípazon,; que no, era posible hacerlo, palpitaba; én-fre-i'mprisibles, yseahogaba entre deseos. Por 6h;' réspifó del "susto para roáyór desconsuelo, pues vé ,que con tnayoc priesa catniuaban yá dé 'Aué'vó.. Esto -íue: indicio ,de quéí se levantó yá déleoelo,, el que para. leVanta rnos, va lévautafida ycayendo.. Caminaba la Señora tan dcscoyt nt.ido él cuerpo, que ya le faltaban fuerzas ásus HeLicados miembros. Yáno ser sus compañeres sus reverentes brazeros, ácada paso cayera; pues le faltaltí ti aliento.. Llegaron últimaruente áel Cavario :yo no puedo decir lo que aqui [tasó, pues faltan voces yacentos. '' Se vieron los dos Amautes; no. digo roas, basta esto; " pues sabiendo como estaban, .^ basta decir,- que se vieron, j, Mirábanse tkenamente, * ' ycon la lengua del pecho se hablaban los corazones, :* liquidándose én afc-cto&— '£u estas dulces, ternuras estaban ¿quando áeste tiempo- : los sayones se acerc-aroa í ácia el Divino Cordero, -’ Deciánlé ágraudes voces, con muy descarado imperio; Quítese esa vestidura, ea desnúdese presto. Otierra ,como no tiemblas ! Estremézcanse los Cielos ytodas las criaturas' |á el ver tanto atrevimiento,; ' ^Ael oir este marnbato. el paciente NaSiarcnó se comenzó ádesnudar con humilde rendia>iento. De la túnica desnudo, yaun no é© si dcl pellejo, ' pues muchos pedazos de él en la túnica sa’iéron. "''; DOLOROSA. Lo estaba vienJo la Madre, de&baciéudose en deseos de cubrir la desnudéz de aquel purísimo Cuerpo. Ycorriendo herida Cierna, algo cubrió con efecto, con una virginal toca,, que se quitó para esto.. "í queriendo con su manto, vestir lo demás del cuerpo, lo omitió ,porque sabia que no convenía hacerlo. Al ver que el incrir desando era superior decreto, por conformarse con él, dexó manco, su deseo. Pero ya insta ,que mi pluma explique el duro tormento, que al ver la crucificion _l(^ró el virginal pecho. Mas diré con. San Bérnardoi que esta Madre estuvo viendo crucificar á. SU; Hijo: todo lo dixe con esto. 21 Crncificado el Señor, pendiente ya del .Madero, se arrimó la triste Madre junto ála Cruz de su líueño. Allí perseveró mártir, .. : óqua tiolor tan acei bo t Ver áun Dios su único Hijo pendiente de un duro Le.ño. OMadre de mi Señor, \ Señora del universo, quien pudiera acompañarte en tan justo, sentimiento í Yo, Señora, fui la canea del estrago q^we se ha hecho en esa virginal carne, en ese inocente cuerpo. . Pues como no muero. yOj Señora ,si. soy el Reo del delito ,que por mi . está pagando tu Dueño? _ Ea ,pues, haced ,Señora, que U)i corazón dcsbecho te acompañe en, tusDolores, . -ya que yo fui causa de ellos. sxíp 4 i 22 HISTORIA CANTO CUARTO. E'Staba jiifjto áia Cruz »la Madre de Dios amada; estaba ,mus quieri podrá esplic'arDos romo estaba ? Estaba', dice San Juan, no dice mas ,yesto basta; porque es bastante expresión 6oIo el decirnos ,que estaba. Estaba, dice David, (i8) como Reyna, rodeada de variedad de Dolores; pero, que'fi.ierte rjue estaba! Estaba qual Nave hermosa, {ig ^ que corriendo la borrasca, en la alta mar de su pena toda sumergida estaba. Estaba ,pero que fuerte ! San Ambrosio lo declara, (ao ) pues dice, que nó lloró, ^ysolo dice* qne estaba. Estaba ,dice Bernardo, de dolor tan penetrada, que estaba qual muerta, viva, ' yqual viva muerta estaba, (ai) Estaba, dice este Santo, de dolores traspasada, porque en el Cuerpo del Hijo -- la Alma de la Madre estaba. E&taba ,dice Ventura, hecha Clavos yhecha Lanza, que en Clavos ,Lanza ycspiiVás toda convertida estaba. (a* ) Busco ála Madre de Dios. ” Toi BoeRaventnra exclama, yme encuentro con los Clavos, con salivas ycon Lanza. ,En esto se transformó, pues el amor dió la traza, que tales transformaciones solo ámor las inventara. Que en hierros se coBvirtiesc, por cierto ,que es cosa estrada, que quien no conoció yerros, en hierros se transformara. En todo lo que es tormentó, toda convertida estaba, sin que entre amor ydolor se conociese distancia! Guardó el amor yel dolor :^ Igualdad proporcionada, qué amaba, como sentia, ysentia ,como amaba. ' La medida del dolor fue el amor ,yes cosa clara, que^ áun amor inmensurable se sigue un dolor sin tasa. Este amor no la sufria . ni aun con el cuerpo apartarla de su Amado ,pues con el estaba crucificada. Yasi se vi6 esta Cordera racional ,sacrificada con su Divino Cordero; ’extremos no obraba ? Ecljabale inurhas veces les brazos yse enlazaba 1 *c DOtOROSA. 23 tJolce Yeííra en. aqnd Aritoi de la vida yde la gracia. Ai 11 deshecha en snspiros liquida de amor el Alma, qual haeecito de Mirra en sus brazos lo estrechaba. Ya le besaba los pies, yya imprimía en sus Llagas de suf virginales labios aquella cinta encarnada, AUi con dulce Jernura, pero con dulzura amarga, entre agridulces deliquios el corazón exhalaba. Ycon tan dulce contacto salla toda bañada de la purpura Divina, que ásu Rostro salpicaba. Yasi en su virginal rostro ^gr^angre Deificada, de Celestial hermosura liquidas rosas formaba. Yaqüi ,se., verificó, que esta Luna Soberana se convertiria en sangre qu'ando su Sol se eclipsabá. También se cumplió, qne el SoL yesta Luna ensangrentada {9^} se pararon en su curso, ^'^4) mirándose cara ácara. . Uno, que al pie de la Cruz, yotro que en la Cruz estaba, siendo los dos corazones presu de una misma espada. Alli semiran atentos; pero silenciosos callan, .; pues,no permitió el dolor, que articulasen palabras. ^a3 ^Jo£i c. 1•31• En fin se rompió el silencio, ' que quando los labios callan, con la 'engna de los ojos los corazones se hablan.-. - Qué es esto,, Jesús bien mío, dnlcbima Prenda amada/ Qué es esto ?Qué para esto te traxe yo en mis entrañas! 0Dios !eterno ,infinito, Bondad suíua éincreada! ' ,. Quién venció al que es invencible poderoso en las batallas ? Como sufres esa Cruz/ ,, .; Como sufres penas untas? ; Gomo toleras injurias, salivas ybofetadas ?.,,^ Cuino estás en esat Crviz sediento, bien.de iip alma?, ^ Siendo to el Dueño de, el Mar, yel Criador de las aguas? , Acaso ,dulce amor mío, ^ no eres tu Fuente, que. mana. , las corrientes de aguas vivas? Pues quien tu torrerite. p.ara? ., jS'o diste tu en el dederto^ de beber áesa canalla?, Pues como en hiel yviiaagre '^ cobras tu finezas tantas ?. Qué es esto ,dulce Bien miq, .#- único biejn de mi alma ?. , Adonde está la hermosura . én donde yo roe" miraba? .% Decidme ,consuelo _inÍQ, que se ba hecho aquella .cara, , que era .espejó de. los ^Cielo^ j yalegría de mi alma? pQuien ha eclipsado ese Sol, ^ de la Jnsiiicía increada/ .. Bubdc. c. 3. it- ^24 Yqníbo empeñó el espejo de Ig Deidad Sacrosanta P El mismo explendor del Padre obscurecido sé halla, srendo Imánen de su Ser, figura dV su substancia. OjBnáraorado Sansón f quien te arrancó la dorada madeja de tus cabelles, ' «jue aprisionaba las almas.? Err ésa freríte ,que antes rosicleres afrefítaba, han escrito las espinas sang^riento renglón de llagas. Qué ojos spú ésos ,bien mióf' Luceros ,que ya se apagaDi ' yentre celadas se' rñiran de polvo ysangre' quaxada. Esos tüs Divinos labios que ^gdp iieinpo los sellabas eu mis* peHiós virginales, ^amargagirando arodo tu cuerpo ^®tá destrozada; aqueítá fünica hermósa', en tna entrañas. Y81 4él ver allá Jaéob (aS ) ensangrentada' dé Jóse ,tanto sentía, qué no seiifiri mi alma ? Pués éómo no he dé quexarme tle la fiera ,cruér yosácla, que asi dr^trozÓ tImi Hijo" con crueldad tán inhániauá ?• Cómo podré yo vivir ^ •fj?- '^'ésJ;onsoIáda, ' Sí la vida, dé mí' vida i/ por mstajrté8"^é’'imp HISfoRIA Omuerte ,como no llegas ? .0vida, como no acabas Si ya se acaba la vida de la vida de mi alma. Pero yo quiero morir Fenjz de amor abrasada, por renacer al tormento, para mitigar mis ansias. Estando en estas ternuras la Princesa Soberana, oyó áel Señor que le dixo estas siguientes palabras: Madre dulcisima mia. Tórtola desconsolada, suaviza' ya ese dolbr, que me traspasas el almaNo llores mas. Madre mia, ' que el verte tan contristada baos mayor mi tormento, ymi pena mas amarga. ^ Tu sabes ,Paloma mia, dnlcisima Prenda amada, tn sabes que para esto tomé carne e0= tns entrañas; ; oes como se bao de cumplir las Escrtpturas Sagradas, sino con el cumpümiente ' de mi Pasión Sácrosanta? asi convieiié que sea, yasi es preciso se haga; COTI que asi dadme aqueí fiat q..e áHA„g»r„ I, Alegrare tú c6„mig6. Madre mía muy amada, porque hallé ya aquélla Oveja, que andaba -drscarfiada.- ' ISo sientas tu Madre mia, ' 1a. orna ániis ojos grata; (a5) Gen. c. 38. DOLOROSA. -25 no sientas tanto Señora lo qne ámi Patlre le agracia. Yo estaréf siempre contigo, dulce Esposa de mi aleña, tu siempre serás mi Madre, yo el Hijo de tus entrañas. Yo no te dexo ,Señora, porque te llevo en mi alma, yasi dulce. Madre rnia, mitiga ya pena tanta. Bien sabes de donde vine, yque es preeiso que vaya áel Solio de mi Grandeza, que allá me espera en mi Patria. Fues por qué asi te rontristas? Calla ,Madre mía ,calla;’ que es cada lagrimas de esas para rni pecho una espada. Esto oyó la triste Madre, Vquedando consolada, le dió algún susto ála muerteque ya por muerta le daba. Mas poco .duró el consuelo, porque las penas ufanas linas tras de otras venían ámartirizarle el Alma. Dicho el Consumwapim cst, que fue la sexía^ palabra, vió ,que la muerte á su Hijo daba la iiltima estocada. • Vió ,que áfuerza de dolores, ásu Prenda muy amada se le partió el corazón, yque ya la vida, acaba. Vió estremecerse los miembros de aquel iovieto Monarca; vió aquella firme colurDua. ds los Cielos, que temblaba. La cabeza ,q’.’ tenia caída acia tas espaldas. fa levantó, éinelinó ásu Madre Soberana. Los ojos quasi: quebrados, pálido el semblante estaba ysus hermosas mexiÜas álos huesos ya pegadas. La Marire ,que átodo esto atenta áel Hijo miraba, de lo intimo del pecho tristes suspiros arranca. Mas los suspiros no llegan, 'sino es hasta la garganta, qué el dolor los rebaúa, yal pecho otra vuelta daban. Asi andaban eheentrados, pnos suben yoíros baxUn, yentré tan terrible pugna, el tormeotí) se aumentaba. En este fluxp yrefluxo de penas ,e! mar estaba, digo el iñar de los Dolores * de esta Reyna Soberana. Quando oyó clamar al Hijo, yque decía en voz alta, en tus mimos Padre mió encomiendo ya mi alma. Esto dixo yespiró: lo dixe en una palabra, por fiar lugar áque el pecho en Isg! imas se deshaga. ' Murió Jesús.- Qué do'or ! Espiró ya. Qué desgr.'-.cia ! Yquedó viva Maria? Ay Jesn8> quien lo pensara! Viva" quedó ,mas sin vida; pues muerta viva qued..ba; yo r,otengo ou.a expresión para explicar como c.staba. ' Quedó hnesfana ,viñd:', pobre, triste ysolkjrla; D HISTORIA 32 Se aeordaha la Séñora quan de distinta LBanera ta! vez reeibió su Hijo, yen sus brazos lo recrea. Se acordaba de su infancia, de su hermosura ybelleza, ponderando la distancia ' de iDufaciüñ tan funesta, Yponiendo el cotazon en la prensa de la pena, se exhalaba en sentimientos, yse liquidaba en perlas., Cada vista erg un sollozo, yun triste martirio era, cada aliento era uu suspiro capaz de prartir las piedras. Aqui el ^eñor San Bernardo, con su nativa elocuencia, ponderaba esté pasage, ydixo de ésta manera. Segaba al Divino Cuerpo (3o) con tan dolorosas perlas, que parccia que el alma queria exhalar en ellas. Se abrazaba con su amado, se ^rretia én ternezas, se ^shacia en aromas, yse liquidaba en perlas. Se enlazaba con su Esposo, jaara que aqui se cumpliera {’3i ) lo de Facisculus myrtce, et Ínter ubera mea. Besaba todas sus Llagas con la compasión mas tierna, imprimiendo con sos labios la expresiori de sus Bnezas. ,, TcóD tan duTce contacto en sus labios la hermosea {32 ) aquella cinta encarnada, que en los Cantares se cuenta. OPurísima Pálrma, candidisimá Azucena, salpicada con la saugre, que en vez dtf manchar blanquea Qué dices. Señora mia, dolorosísima Reyna.^ Mas qué ba de decir Maria .? Atención que va comienza. . Ay Jesús mió (decia ). hermosura la roas bella Ay Unigénito mió ! Quién afeó tu belleza ? Ay Espejo de Dios Padre, , Candor de la luz eterna. Imagen de su Bondad, .y Bondad en todo inmensa ! Qué mardades cometiste, dulce yadorada Prenda t^_ Por qué asi te han jJestrozado esas inhumanas fieras? Mas ya veo que tu amor, tu boutíad ytu fineza para con todos los bombres te han puesto de esa manera. Aqui fue tal el dolor ^ de esta Divina Princesa, que del Divino Cadáver no sentía la presencia. yasi buscaba ásu amado i©on la mayor diligencia, ycon dolorosas voces decía de esta manera; Yo vi subir ámi ^i]o de este Monta ála aspereza, pero aqui me lo ban quitado, pues que mi amor no lo encuentra.