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Las cisternas depuradoras romanas en Fermo (Italia)

Colangeli, Sergio

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Las cis e nas depu ado as omanas en Fe mo (I alia) EL TERRITORIO, LA HISTORIA Y LA CIUDAD La egión i aliana de Las Ma cas es donde se encuen- a la ciudad de Fe mo, luga en el que es á ubicado el obje o de es a in es igación; desde el pun o de is- a geog á ico se ca ac e iza po una aja cos e a llana y po una zona in e io , p ime o de colina y luego de mon aña, su cada po íos que bajan de los Mon es Apeninos hacia el Ma Ad iá ico. 1 Es a zona del cen o de I alia, como ecue da la his o iog a ía clásica, ha es ado dispues a siemp e a acoge pe sonas y cul u as dis in as, p o enien es ambién de la o a cos a ad iá ica. Plinio nos b inda in o maciones his ó icas sob e el pasado de los «picenos»,2 así se denominaba el pue- blo de es as ie as, cuyo desa ollo más ele ado de ci ilización se señala a pa i del siglo VIII a. C. En el 264 a. C., los omanos unda on en Fe mo la colonia Fi mum Picenum pa a acoge una o ale- za es a égica con el in de con ola las ins ancias au onómicas y las inicia i as mili a es de los pice- nos.] Comenzó así aquella polí ica de « omanización» que e á en Fe mo el pun o de apoyo de Roma en es a egión; en e ec o, la ciudad su gida sob e una colina en e los alles del ío Tenna y del ío E e, que con aba con una desembocadu a al ma , se ol e á una ue e ealidad ins i ucional, sob e odo a pa i del año 90 a. c., cuando sus habi an es ob u ie on la plena ciudadanía omana. És e es el pe íodo de ma- yo glo ia pa a Fe mo, la ciudad se expande y en i- Se gio Colangeli quece con ob as públicas que la p epa an pa a el nue- o papel que había asumido. El cen o habi ado ue some ido así a una ees uc- u ación adical, ac uada a a és de ampliaciones y disposición en e azas, con enidas en pode osas ob as de cons ucción en lad illo, que enían la un- ción de esol e el excesi o decli e de la colina. Se no a la impo ancia undamen al del ejemplo de ealizaciones monumen ales semejan es ealizadas po Augus o en Roma y en o as ciudades de I alia, conside adas po lo gene al como modelo pa a o os cen os;4 un papel emblemá ico adquie e así el ea o, cuyas uinas son isibles aún, así como el F o um y los acueduc os. Una ed de gale ías sub e áneas, en e ec o, egulaba el lujo de las aguas, di igiéndolas hacia cis e nas monumen ales.5 HIPÓTESIS SOBRE LA FECHA DE CONSTRUCCIÓN DE LAS CISTERNAS An e la al a de da os de exca aciones, la c onología del edi icio se puede p opone sólo sob e conside acio- nes de o den his ó ico y écnico-cons uc i as; en e ec- o, no es posible sabe si las ís olas plúmbeas de las Cis e nas enían insc ipciones, po que se han pe dido; de o o modo de dichas insc ipciones se hubie a podido ob ene no icias ú iles sob e la echa de cons ucción de la ob a y p obablemen e ambién sob e su a qui ec o. Se pod ía asegu a que la cons ucción de las Cis- e nas de Pe mo se debe al empe ado Augus o, que Ac as del Te ce Cong eso Nacional de His o ia de la Cons ucción, Se illa, 26-28 oc ub e 2000, eds. A. G aciani, S. Hue a, E. Rabasa, M. Tabales, Mad id: I. Juan de He e a, SEdHC, U. Se illa, Jun a Andalucía, COAAT G anada, CEHOPU, 2000. 232 log ó su ealización en los úl imos decenios de su ida, en e el 40 y 60 d. C.; en e ec o las no ables di- mensiones de los lad illos usados, 45x30x7 cm, su colo , ojo cinab io, su óp ima calidad, el pequeño espeso de las mezclas en los empalmes de los lad i- llos, 10-15 mm, y la écnica a anzada de la bó edas dejan supone como casi cie a es a da ación.6 Ul e io es indicios sob e la da ación de i an del mé odo pa a el abas ecimien o de las aguas manan- iales, en con o midad con las p esc ipciones de Vi- u io, el cual e a p ecisamen e el a qui ec o del em- pe ado Augus o/ y se ha o mulado la hipó esis de que había sido el mismo Vi u io el au o de las Cis- e nas de Fe mo. K LAS CISTERNAS DEPURADORAS La documen ación p esen ada indica que, en ciuda- des del cen o de I alia, en la época omana se ha- bía p og amado una imponen e ac i idad edilicia inalizada a la ealización de es uc u as des inadas al abas ecimien o híd ico, p oyec os pues os en ob a en edad augus ea pa a adecua los cen os ha- bi ados a las mayo es exigencias enlazadas con los enómenos de u banización y, como en el caso de la ciudad de Fe mo, ambién pa a abas ece la lo a na al, anclada en el pue o ecino, y a las legiones mili a es. En I alia su gie on sólo o as dos ob as de dimen- siones semejan es: la Piscina Mi abile en Baia, y el Tanque de Chie i; las Cis e nas de Fe mo se colocan po capacidad de cuenca sólo después de las de Baia, pe o ambién po impo ancia, conside ando el exce- len e es ado de conse ación que ha consen ido una pa cial u ilización como depósi o de agua, has a hace algunos años. El conjun o a qui ec ónico, denominado común- men e Piscinas, pe o que en ealidad es un depósi o de agua po able, es una e dade a ob a de a e de éc- nica cons uc i a; se encuen a debajo de la ac ual Vía Pacca one ( igu a 1) y su á ea es de 69x32,20 m equi alen es a 2.222 m2, con una cubicación b u a de 15.000 mJ ap oximadamen e ( igu a 2). Los mu os ex e nos o pe imé icos ienen un espe- so de 1,65 m y son de calcina, el denominado opus caemen icium;9 su in e io es á subdi idido po mu- os o ogonales cons uidos empleando la écnica de opus es aceum,10 denominada ambién en saco, con S. Colangeli Figu a 1 Figu a 2 espeso de 0,75 m, es os mu os subdi iden el espacio in e no en 30 anques comunican es, de plan a ec- angula , dispues os en es hile as, cada una de Las cis e nas depu ado as omanas en Fc mo 233 9,20 m de la go, 5,90 de ancho y de 6,00 m de al u a en su cumb e. Los anques comunicaban en e sí a a és de abe - u as de es ipos: el p ime ipo, es á cons i uido po abe u as de 2,40 m de ancho, 2,50 m de al o, que ie- nen encima a cos de medio pun o, ealizados emple- ando piezas de lad illo de 43 cm de la go y con espe- so a iable en e el in adós y el ex adós del a co; el segundo ipo, es á cons i uido po abe u as de l,OO de ancho, 2,50 m de al o, con encima a cos ebajados en lad illos pa ecidos a los p eceden es; po úl imo el e ce ipo, es á cons i uido po pequeñas abe u as de 35 cm de ancho, 45 de al o, con abe u as a dos aguas ( igu a 3). La dislocación de las abe u as consen ía el lujo de las aguas con enidas en la cis e na en el sen i- do de los ejes mayo es o meno es, con una inclina- ción del 1% en di ección no es e, hacia los ubos de dis ibuciónll ( igu as 4-5). Las bó edas de cañón, de cobe u a de los an- ques, son de calcina 'puzolana' ,12echada en es a os encima de la es uc u a de ablas, de las que pe ma- nece aún la huella; en ellas se deja on abe u as, o Figu a 4 Figu a 3 cla aboyas, cuya o ma se al e naba en e la cuad ada y la ci cula ; las p ime as con un lado de 60 cm, y las segundas con 30 cm de adio. Casi odas las abe u- as o cla aboyas es án en el cen o de las bó edas, y enían unción de inspección, na u almen e en el ex- e io es as es aban p o egidas po pequeñas p o ec- Figu a 5 234 ciones o ejillas espesas de me al ce adas con esco i- llones ( igu a 6). Figu a 6 Los lad illos de los pa amen os son ojos, po que es án hechos de a cilla ica en óxido de hie o, bien cocidos y de g an du eza; po lo gene al ienen di- mensiones de 45x30x7 cm. La opus signinuml] se empleó abundan emen e pa a enluci odos los mu os pe imé icos, pa a impe meabiliza los can ones o - mados po los mu os di iso ios con las pa edes pe i- mé icas, pa a hace zócalos que alcanzaban una al- u a de 75 cm, y inalmen e pa d ni ela y acaba la pa imen ación ealizada en calcina; en e ec o la Cis- e na se apoya en un obus o plano de opus caemen i- cium en ob a de cemen o con espeso no mensu able y el pa imen o es en conglome ado de mezcla de ce- men o con supe icie bas an e le igada, en algunos espacios en el pa imen o hay una canale a pa a la limpieza del mismo del limo que se deposi aba. Encima de los mu os pe imé icos y co espon- diendo con los ejes de los anques hay pequeños ca- nales en mampos e ía con sección ec angula de 22x25 cm ( igu a 7) es os se ían pa a la en ada de las aguas en los anques pues os debajo, los cuales a su ez ecibían el agua de un conduc o en mampos e- ía de sección cuad angula sob e el é ice de la pa- ed ex e na en los mu os pe imé icos.14 S. Colangeli Figu a 7 En la mi ad del lado me idional, exac amen e en el medio del anque mediano, se cons uyó una escale a pa a el acceso a las Cis e nas; es e iden e, po la quieb a que se no a en el mu o me idional, que la es- cale a se ealizó en un segundo momen o, casi cie a- men e en la época del empe ado An onino Pío, en época pos e io a la mi ad del siglo 1 d. c., como hace pensa un sello de un lad illo encon ado en los abajos de ees uc u ación y la calidad de los lad i- Hos de colo g is cla o y de espeso in e io al de los pa amen os de los anques;15 en los años p eceden es, se podía accede a la cons ucción a a és de una ape u a equipada con g apas de hie o ho izon ales como una escale a, si uada ce ca de la esquina no es- e del úl imo anque de la na e o ien al. Las c;s(emas depu ado as omanas en Fe Ino 235 A mediados del siglo XIX De Minicis16 piensa que sob e los anques habían o os de las mismas o mas y dimensiones; sin emba go es á segu o de que enci- ma de las bó edas de las Cis e nas, una ez e o za- dos en el cos ado, se había cons uido una e aza o solado de cobe u a, cuya exis encia es á p obada po algunas las as ec angula es o cuad adas, de pied a calcá ea y sob e odo po algunos esco illones con doble ba ien e pa a suje a las ampas, que se encon- a on du an e el aciado de los anques.17 La e aza en su o igen es aba en el mismo plano del e eno de al ededo o lo supe aba muy poco, mien as que aho a sus es os es án a 1,20 m debajo del plano medio del e eno, debido a la acumula- ción, du an e los siglos, de escomb os y al desliza- mien o de la ie a de la colina que es á a iba. Con mucha p obabilidad dicha e aza es aba aislada y e- cin ada con un mu i o bajo o con una ce ca de e ja pa a impedi el lib e acceso, dadas las se e as dispo- siciones de ley en u ela de los acueduc os y en pa i- cula de los anques y cis e nas. 1R Es segu o que los ein a anques se ían pa a alma- cena , en especial en los pe íodos de sequía o de si io bélico, las aguas po ables que co en abundan emen e en los es a os a enosos de la colina de la ciudad Fe - mo; en e ec o, du an e la campaña de exca aciones a - queológicas de 1934 eme gie on di e sos pOZOS19de época omana, conec ados en e ellos a a és de gale- ías que abas ecían el agua a la cis e na.2o Se supone lógicamen e, en con o midad con las p esc ipciones de Vi u io,21 que en e los pozos de cap ación de aguas y las Cis e nas había algún an- que de es anque, que se ía no sólo pa a mejo a la calidad de las aguas depu ándolas de e en uales im- pu ezas, sob e odo en los pe íodos de llu ias p olon- gadas y del de e imien o de la nie e, sino ambién pa a in e umpi la iolencia del 1ujo, que desde la colina bajaba hacia las mismas Cis e nas. Las aguas en aban en los anques con un sal o de 6 m, o esbalaban po las pa edes, sob e las que se en nume osas conc eciones calcá eas, sucesi amen- e a a és de las g andes abe u as en a co de los mu os di iso ios, y se dis ibuían en e los a ios anques. La masa de agua gene almen e no alcanzaba el me o de al u a, co espondiendo con los zócalos, pe o podía subi has a la impos a de las bó edas de cobe u a a 3 m. La ai eación de las aguas se ga an izaba po medio de nume osas abe u as o ampas en las bó edas, mien as que las aguas caían desde lo al o de los o i- icios las agi aban y acili aban, jun o con las p esas de dis ibución, su eno ación con inua. ESTADO DE CONSERVACIÓN Las Cis e nas ep esen a on pa a Fe mo, en el cu so de los siglos, una g an ese a híd ica pública, p i a- da y mili a , has a cuando se a i mó el c is ianismo. Con el empe ado Cons an ino, en el 313 d. C., co- menzó la ase de pa cial abandono de las Cis e nas; pe o sob e odo después de los dec e os de los empe- ado es G aciano, en el 382, y Teodosio, en el 391, con a los cul os paganos y sus bienes, que causa on la des ucción de ob as aunque ue an de alo a ís- ico; po lo an o di e sas escul u as p esen es en la ciudad ue on saqueadas, qui adas de su sede a oja- das con desp ecio al ondo de los anques; has a es a época se conside a egula e higiénico sólo el uso de la pa e ex e io de las Cis e nas. En el pe íodo de las incu siones de los bá ba os, como odas las ob as monumen ales, ambién las Cis e nas caye on en un abandono desolado . A pa i de los comienzos del medie o, sin emba - go, ue on usadas y mal a adas po los p opie a ios de las casas, palacios y con en os de al ededo , ade- más según la adición, du an e la Inquisición algún espacio si ió como cá cel. Con el uso de los anques de pa e de p i ados, muchas bó edas de cobe u a ue on despedazadas y pa cialmen e demolidas pa a baja desde lo al o con escale as de made a. En el siglo XIX, la cis e na ue aciada en pa e de los de i os, es au ada y eu ilizada a pa i de la se- gunda mi ad del siglo, como anque de I'acueduc o de Fe mo.22 Las Cis e nas de Fe mo han sido obje o de 1964 a 1969 de di e sas campañas de es au ación, que las han lle ado al es ado ac ual, de ol iendo a la ciudad un pa imonio a qui ec ónico ines imable. Un daño mayo a la monumen al cons ucción o- mana ha sido causado, en el can ón no es e, po las in il aciones de agua, que du an e siglos han co oí- do y ebajado el es a o a enoso sob e el que se apo- ya el edi icio, causando un a lojamien o del plano de pa imen ación, con consiguien e inclinación hacia el ex e io de los mu os maes os y una asgadu a en las bó edas de los úl imos dos anques. Es as g a es le- 236 siones no han podido se epa adas, sólo se ha log a- do impedi la ul e io in il ación del agua plu ial.2J Si po un lado las dis in as g ie as, isibles en los mu os pe imé icos y en las bó edas, es imonian las dolo osas icisi udes que han su ido las Cis e nas, y si po o o, és as sopo an bien desde hace muchos siglos la g a ísima ca ga de odo un ba io que se le ha cons uido encima, se debe conclui con segu idad que la écnica cons uc i a, la calidad del ma e ial edilicio y el cálculo de las esis encias son supe io es a cualquie elogio y hacen de las Cis e nas de Fe mo una g andiosa eaJización a qui ec ónica, la cual une a una g an solidez una aus e a belleza y una incom- pa able u ilidad pública. LAS CISTERNAS «PEQUEÑAS» De época con empo anea a la Cis e nas examinadas en el pá a o p eceden e, las denominadas Cis e nas pequeñas, ue on cons uidas en la e ien e su de la colina de la ciudad ( igu al),en el in e io de un ban- queo sob e el cual en el siglo XVI se cons uyó el ac- ual Palacio Apos ólico. El in e io es de plan a ec angula y mide 28x 12,60 m ( igu a 8), los mu os pe ime icos cons ui- dos con la écnica de opus caemen icium, ienen un espeso a iable en e 1,20 Y1,50 m, y se pueden ob- se a en la seccion de la pa ed Es e, en la cual se han abie o una pue a y una en ana. El mismo se subdi ide en seis sec o es ec angula es cubie os con bó edas de cañón de al u a de 4,75 m, con cinco pa edes, o ogonales en los lados la gos, en opus es- aceum, en cada una de las cuales se ab en cua o a - cos de medio pun o, de 3 m de al u a ( igu as 9 y 10). Los mu os pe imé icos ienen el pa amen o en o O O o O o eO o O o O oo Do Figu a 8 S. Colangeli Figu a 9 BB Figu a 10 lad ilJo has a la cumb e de las bó edas. És as han sido ealizadas en ob a de cemen o a is a, colocada sob e cimb as de made a cuyas huellas son isibles aún; además en ella se ab en, sob e odo en la zona cen al, pozuelos de inspección en sección cuad an- gula e es idos en lad iJIo. En el in e io no se no an huellas de opus signinum, que e osimilmen e se qui o en el cu so de los abajos de es au ación del conjun o, que en cu so de la década de 1950 habían al e ado los espacios o iginales, le an ando nue os mu os di iso ios y ce ando algunos a cos. La Cis e na se apoya sob e una pla ea en ob a de cemen o; el pa imen o, en conglome ado de mezcla y pied as de pequeñas dimensiones, con supe icie poco le igada, ha su ido nume osas encen adu as y Las cis c nas depu ado as omanas en Fe mo 237 ob as de es au ación, oda ía se en las huellas de los canale es pa a la limpieza, al e ados po los men- cionados abajos. El agua se hada en a en las cá- ma as a a és de o i icios abie os en a ios pun os de las pa edes longi udinales, en p oximidad de los din eles de las bó edas; pe o al an las huellas de uno o más conduc os, que pod ían habe sido qui ados en la ealización del acceso en la pa ed pe imé ica Es e, en odo caso el agua podla se ecogida a a és de pozuelas de cobe u a. De odo modos, las ca ac e ís icas es uc u ales y las écnicas edilicias adop adas en es e conjun o, son semejan es a las que hemos is o en la cis e na p e- ceden e. Es po al mo i o que inducen a es ablece su da ación en la p ime a edad impe ial, si no en e la edad epublicana a día y el pe íodo de Augus o. El edi icio, u ilizado en 1957 pa a hospeda la co- lección a queológica del Ayun amien o, ha sido es- au ado en la década de 1960, y en e 1971 y 1977. A pa i del 9 de agos o 1977 es sede del Museo A que- ológico de Fe mo. NOTAS 1. Vi gili, A., Cacciamani, R.: «I ine a i a cheo1ogici dall 'e á del e o alla ine dell'impe o omano», Cuide al Pieeno La S o ia. Ma oni, Capoda co di Fe mo, 1992, p. 11. 2. Plinio: Na u alis His o ia III, 13, 110. 3. Lollini, D.G.: «La ci il á Picena» Popoli e ei il á del/'l- alia an iea, ol. IV, Roma, 1977. 4. G os, P., To elli, M.: S o ia del/" u hanis ica. l/ mondo omano. Roma-Ba i, 1988. S. Qui i, P.: «Acquedo i e cis e ne di e á omana nelle Ma che», en AA.VV.: L' acquedollo omano di Pesa o. Pesa o, 1990, pp. 6-7. 6. Lugli, G.: La leeniea edilizia omana. Roma 1957, VOL. 1, p. 585. 7. Vi u io: De A qui ec u a. VIII,!. 8. El p oL Pompilio Bon icini, a queólogo, o mula es a hipó esis pues o que Vi u io, habiendo cons uido en Fano, ciudad de la cos a al no e de Fe mo, la Basílica augus ea. comp obando la exis encia de ca ac e es ipo- lógicos, écnicos y o males iguales, no excluye es a po- sibilidad. Bon icini, P.: Le Cis e ne Romane di Fe mo. Ed. Gaposa. Fe mo, 1989, p. 19. 9. Es e ipo de calcina es aba o mado po es a os de pie- d as y losas queb adas, que llamaban caemel/ a, po dos pa es de cal de óp ima calidad, y cinco panes de a ena id iosa. Koening, G. K.:»La a chi e u a omana. Tipi edilizi e me odi cos u i i», en Tecnologia delle cos u- zioni, ol. 2 Ed. Le Monnie . Fi enze, 1985, p. 7-9. 10. Técnica edilicia usada a pa i del siglo 1 a. c., que con- sis ía en cub i la calcina con lad illos. Ibidem. 11. Pasquinucci, M.: Fi mum Picel/um. Pisa 1988, p. 218. 12. Compues o de calcina, puzolana y pied as queb adas. Koening, G.K.: «L'a chi e u a omana...» ob. ci ., p. 9. 13. Compues o de calcina, a ena y lad illo queb ado. Ibidem. 14. Es mé i o de la p o eso a M. Pasquinucci el habe seña- lado y desc i o el complejo sis ema de alimen ación hí- d ica de las Cis e nas; c . AA. VV.: Fi mum Piecnum, ob. ci . p. 230, igu as 77, 94 Y 95. 15. Bon icini, P.: Le Cis e ne Romal/e di Fe mo. ob. cil., p.12. 16. De Minicis, G.: II/ o no al/a Piscina Epu a o ia in Fe - mo. Roma, 1846, pp. 6,10 Y21. 17. Bon icini, P.: Le Cis e ne Romal/e di Fe mo, ob. cil., p.20. 18. F on ino ecue da que oda ob a se debía hace a no me- nos de ,50. F on ino: De Aquaeduc is u bis Romae, 12. 19. Los mencionados pozos siguen las eglas dic adas po Vi u io, pa a la búsqueda de la ena de agua, sob e la me odología pa a exca a el pozo y sob e cómo encami- na las aguas a a és de gale ías hacia cis e nas. Vi u- io: De A qui ec u a. VIII,!. 20. Bon icini, P.: Le Cis e ne Ro nane... ob. ci ., p. 14. 21. Vi u io: De A qui ec u a. VIII, 7. 22. El p oyec o de u ilización ue elabo ado p o G. B. Ca - ducci: Biblio eca Comunale, Fe mo, Fondo Ca ducci. De las ac as esul a que la cis e na se ía a la población de Fe mo en 1884 pa a abas ece se dc agua. 23. Bon icini, P.: Le Cis eme Romane... ob. ci ., p. 2. BIHLIOGRAFÍA AA.VV.: La ci il á picena nel/e Ma che. Ripa ansone, 1992. Annibaldi, G.: «L'a chi e u a dell'an ichi á nelle Ma che>, en Alli Xl Cong esso S o ia del/' A chi e lu a-Ma che. Roma, 1965. Bodon, G., Rie a, I. Zano ello, P.: U ili as necessa ia. Sis- emi id aulici nel/'I alia omana. Milano, 1994. Bon icini. P.: Le Cis eme Romane di Fe mo. Ed. Gaposa. Fe mo, 1989. De Minicis, G.: In omo al/a Piscina Epu a o ia in Fe mo. Roma, 1846. F on ino: De Aquaedue is u his Romae, 12. G os, P., To elli, M.: S o ia del/' u banis ica. 11 mondo o- mano. Roma-Ba i, 1988. Koening, G. K.: «L'a chi e u a omana. Tipi edilizi e me- odi cos u i i», in Tecnologia del/e cos uzioni, ol 2. Ed. Le Monnie . Fi enze, 1985. 238 Lollini, D.G.: «La ci il á Picena», Popoli e ÓI.il á dell'l a- lia an ica, ol. IV, Roma, 1977. Lugli, G.: La ecnica edilizia omana. Roma 1957, ol. I. Luni, M.: «Cis e ne e acquedo i di U inum Ma au ense» en L' acquedol o omano di Pesa o. Pesa o, 1989. Luni, M.: Scal'i e ice che nelle Ma che. u bino, 1991. Pasquinucci, M.: Fi mum Picenum. Pisa, 1988. Plinio: Na u alis His o ia IlI, 13, ]10. Qui i, P.: «Acquedo i e cis e ne di e á omana nclle Ma - S. Colangeli chc», en AA.VV.: L' acquedollo omano di Pesa o. Pesa- 1'0, ]990. Sommella, P.: I alia an ica. L' u hanis ica omana. Roma, 1988. Vi gili, A., Cacciamani, R.: «l inc a i a cheoIogici dal1'e á del e a aIla ine deIl'impc a omano», Cuide al Piceno La S o ia. Ma oni, Capoda co di Fe mo, 1992. Vi u io: De A qui eclU a. VIII.