Los poderes locales indígenas en Ecuador: ¿desafío al orden establecido?
Abstract
En la presente investigación se analiza el ascenso de los poderes locales indígenas en Ecuador. Mediante una breve reseña histórica, se ubica el primer alzamiento indígena a nivel nacional en 1990 y posteriores reivindicaciones en 1992, 1994, 1996 - este
Full text
Los poderes locales indígenas en Ecuador: ¿desafío al orden establecido? Ezequiel Maldonado Universidad Autónoma Metropolitana de México En este ensayo se analiza el ascenso de los poderes locales en Ecuador a raíz de una insurgencia india que hizo visible su presencia en ámbitos económicos, sociales y políticos. Pese a políticas de ajuste neoliberales dictadas por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instituciones financieras, con el consiguiente adelgazamiento del Estado y la tácita anuencia a las leyes irracionales del mercado, en Ecuador los indios han liberado habilidades y saberes, y hoy consolidan su militancia imponiendo valores y formas de conducta en la legalidad de un sistema en franco deterioro. Se revisa brevemente la significación del primer alzamiento indio a nivel nacional en 1990 que convocó a etnias de sierra y Amazonía. Se examinan algunas peculiaridades del Desarrollo local, procesos novedosos entre actores públicos y privados, y sus tendencias actuales: renovación municipal, iniciativas ciudadanas, descentralización estatal y cooperación internacional. Al final, dos experiencias municipales o cantonales, Guamote y Cotacachi, muestran el tránsito del desarrollo local al poder local, con breves testimonios de dos actores estelares, Mariano Curicama y Auki Tituaña. Los indios, mediante el desarrollo local, hoy ocupan espacios económicos, sociales y políticos tradicionalmente responsabilidad del Estado. El viejo patemalismo de un Estado hoy desmantelado cede ante el dinamismo de asambleas populares, parlamentos indígenas, comités de desarrollo local, alcaldes indios, que instrumentan un poder local actuante en novedosos escenarios. Una paradoja gravita sobre este ámbito: ¿es viable el poder regional indio mientras los despojos del Estado y el poder central permanecen en manos de la clase dominante ecuatoriana? Significación del movimiento indio en 1990 La historia de los poderes locales indígenas en Ecuador no se asemeja a la caída del rayo en cielo despejado. Una larga y compleja tradición de lucha se incubó en huasipungos y haciendas, cantones y provincias. El Estado ecuatoriano, ante la
incesante presión indígena y el imprescindible tránsito a relaciones de producción modernas, promulga dos Leyes de Reforma Agraria -en 1964 y en 1973que destraban relaciones precapitalistas articuladas en tomo a la trilogía campirana: terrateniente-párroco-teniente político. Estos tres poderes, en su férrea alianza, alternaban estafeta del discurso ideológico al religioso y, de ser necesario, emergía la figura del teniente político con leyes en la diestra y espada en la siniestra. A través de esas reformas agrarias, el Estado pretende liquidar los huasipungos, relación anacrónica patrón-huasipunguero que subsistirá aún a mediados del siglo XX, con un hacendado que cede un minúsculo territorio, parcela de autoconsumo, a una familia indígena y/o campesina a cambio de laborar tierras hacendarias donde se mantenían el sitiaje, la aparcería y el arriendo'. La liquidación de huasipungos en esa época contribuye a romper el férreo monopolio de los poderes locales en manos de la triada oligarquía-burocracia-iglesia. La presencia de una iglesia popular o pastoral de los pobres, vía la figura de Leónidas Proaño, obispo de Riobamba, a finales de los años sesenta, y aun de sectas e iglesias que disputan al catolicismo los intereses del campesinado, son factores terrenos que junto al Programa Nacional de Alfabetización y el concurso de Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador (ERPE 2) desde la diócesis de Riobamba, elevan los niveles de concienzación en las zonas más pobres de la sierra andina. Cual paradoja que contradice la tendencia neoliberal, siendo Ecuador un país de una acelerada migración interna y externa, el movimiento poblacional en provincias como Chimborazo se desplaza del centro a las zonas rurales, lo que hoy se llama indigenización del territorio. "En algún sentido se podría plantear que la redefinición estructural de los poderes locales tiene una dimensión simbólica espacial: cambian los actores y cambian las interrelaciones sociales, pero se desplaza también el eje del escenario desde las cabeceras hacia el entorno estrictamente rural"3. Una periferia ruralizada que en 1990, en 1994 y en posteriores levantamientos ha tomado el cielo por asalto. 1. Vid. En la novela Huasipungo de Jorge Icaza, un diálogo entre terratenientes devela su peculiar ideología: "Los indios se aferran con amor ciego y morboso a ese pedazo de tierra que se les presta por el trabajo que dan a la hacienda. Es más, en medio de su ignorancia, lo creen de su propiedad. Allí levantan la choza, hacen sus pequeños cultivos, crían a sus animales" (pág. 12). 2. Vid Eduardo Aucansela. "Radio y justicia en un ámbito regional indígena" Riobamba, Ecuador, Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador, ERPE, agosto de 1996. En esta ponencia Aucansela denuncia la militarización de ERPE en la "Movilización (india) por la Vida" en 1994 por dar voz a las denuncias de las comunidades indígenas. 3. Hernán Carrasco. "Democratización de los poderes locales y levantamiento indígena" Sismo Etnico en el Ernador. Quito, Ecuador,Abya-Yala/Cedime, 1993.
Los poderes locales indígenas en Ecuador 111 El paulatino cambio de estafeta en las relaciones inter/intra mestizos indios se avizora incluso en cuestiones aparentemente nimias, como la negativa indígena a la realización de fiestas y trastocar tradiciones impuestas por mestizos. También en 1992, por ejemplo, el cabildo indígena de Cacha, Riobamba, organizó y vigiló Ja eleéción democrática del primer teniente político y la de los funcionarios de su parroquia, elecciones que hoy recaen en indígenas. Múltiples acciones desvelan la ideologizada matriz que presentaba al indio incapaz de organizar y tomar por sí mismo las riendas de su destino. Por desgracia, estos logros se han operado en forma desigual. La irrupción globalizadora a nivel mundial y, como punta de lanza, el proyecto neoliberal, desencadenan diversas respuestas populares. El alzamiento indio de 1990 desafía los poderes oligarcas. En una acción concertada de resistencia pacífica y movilización los indios ecuatorianos paralizan durante ocho días Ecuador: toman carreteras, desarticulan el abasto y el comercio, se enfrentan a la policía; es el primer levantamiento indígena nacional con elevado poder de convocatoria, una gran organización y eficacia en sus acciones. El alzamiento no es un hecho aislado, ni pertenece a la lógica de la espontaneidad; responde a una fatigosa y larga preparación de cuadros, con tácticas y estrategia definidas. El movimiento unifica a las diversas nacionalidades del país. Toma por sorpresa a clases políticas que no aciertan a caracterizar Ja acción indígena, por lo que calificativos como "manipulación", "presencia extranjera", "ideas foráneas", son el leitmotiv explicativo de los medios o de la opinión de la clase en el poder. Sectores de izquierda, aletargados por el desastre socialista, no alcanzan a comprender la magnitud del levantamiento, y una derecha con diagnósticos simplistas y dogmáticos evidencian incapacidad analítica y subestimación de un incipiente poder indígena. A diferencia de anteriores alzamientos o irrupciones armadas producto de un célebre líder, una caja parlante o una vanguardia autonombrada, el movimiento indio surge de la base popular y permanece vinculado a su pueblo: de ahí la clave del éxito y su resistencia a la asimilación por el Estado ecuatoriano. Las etnias ecuatorianas fundan su militancia en una constante movilización, como en 1990, con características sectarias al principio, aunque más adelante -en 1992, en 1994 y en 1996-, serán aliados coyunturales de la sociedad civil, o participarán en elecciones presidenciales, en las que obtendrán setenta y cinco escaños en el parlamento, Ja mayoría indígenas que deciden organizar a los no organizados. El movimiento rompe con anteriores rebeliones, cuyo planteamiento principal se basaba en peticiones, y que adolecían de un elevado grado de espontaneidad. Si bien la lucha por la tierra sigue siend~ primordial en la etapa neoliberal de privati-
zaciones, ahora cobran presencia demandas como reordenación territorial de pueblos y nacionalidades, revaloración y desarrollo de sus culturas, educación bilingüe-bicultural. Autodeterminación de pueblos indios y pluralismo cultural son otras reivindicaciones. La novedad de los indios consiste en planes y programas articulados a un proyecto de autonomía y de nacionalidades indígenas y, lo más trascendente, a un proyecto de nación enarbolado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, CONAIE4• El levantamiento mostró a los indios como el sector poblacional mejor organizado, con una intelectualidad indígena que retorna a su lugar de origen. La comunidad del consenso, con una dimensión ética en su lucha, rompe con dedazos, grandes cabezas y lineamientos que provienen de instancias superiores, de dirigentes, de líderes iluminados. Los indios luchan en defensa de cultura, raíces, tradiciones. Frente al Estadonación, enarbolan ideas sobre pluralismo cultural y diversidad étnica. En respuesta al fomento del individualismo y a ley selvática neoliberal, se instrumenta la defensa de la tierra ancestral, la reivindicación del colectivismo o comunitarismo indio. Los indios, en su expresión cotidiana, son multilingües y, con ello, confrontan una sociedad mestiza, en su gran mayoría monolingüe. En las nacionalidades indias ecuatorianas predomina la oralidad frente a una tradición letrada, pero existe una incipiente formación de cuadros, una intelectualidad indígena, que propicia el manejo del español oral y escrito, y el fomento de sociedades bilingües. Por lo mismo, recuperan su historia mediante Ja persistencia de lenguas autóctonas y de expresiones literarias: relato, poesía, canto. Revaloración de conocimientos populares como Ja medicina tradicional y su vínculo con la convencional. La iglesia de los pobres o Ja teología de Ja liberación desempeñó un papel preponderante. En Ecuador, las iglesias católica y protestante realizaron una peculiar interpretación del evangelio, poniendo especial énfasis en la valoración de la dignidad; seguidores de Leónidas Proaño, en Chimborazo, impulsan reivindicaciones étnicas y una iglesia indianizada. Para 1990 un novedoso mapa agrario en Riobamba dibujaba la multiplicidad de la pequeña propiedad y de minifundios, donde existían latifundios, en poder de indios con una incipiente conciencia de territorialidad aunada al éxodo mestizo de las cabeceras parroquiales. Como señala H. Carrasco: "La lucha por la tierra estuvo acompañada de significativos esfuerzos de educación y capacitación, dentro de los cuales se otorgó un lugar central a la revitalización y dignificación de Ja cultura in4. Cf. Consejo de Gobierno. Proyecto político de la Confederación de Nacio11alidades lndíge11as del Ecuador. Ecuador, CONA JE, 1994 (Documento mimeografiado).
Los poderes locales indígenas en Ecuador 113 dígena. Surgió una capa de nuevos líderes en los que la conciencia campesina se tiñó de conciencia étnica"· 1. En ese año fundacional de 1990, en condiciones objetivas y subjetivas parejas al ascenso y consolidación de Organizaciones de Base y Organizaciones de Segundo Grado (OSO), avanzaron mediante planes y proyectos encabezados por una dirigencia india con capacidad para formularlos, negociarlos, ejecutarlos y administrarlos. Se impulsa la capacitación técnica y se asume, desde sus organizaciones, tareas productivas y de comercialización, y el interés por el manejo sostenido de recursos natura les, varios con fines turísticos como el lago San Pablo en Otavalo. Conviene no olvidar: las políticas agrarias se deciden en organismos gubernamentales, el comercio sigue bajo el control de mayoristas y acaparadores, y los créditos estatales son precarios. Peculiaridades del Desarrollo Local La experiencia del desarrollo local en Ecuador rebasa la presencia colectiva en el ámbito municipal e incide en procesos diversos de asociación entre actores públicos y privados del tercer sector", que procuran satisfacer necesidades prioritarias y elevar las condiciones de vida de la población: "búsquedas colaborativas de alternativas integrales de vida en escenarios vecinales, barriales, comunitarios, zonales, parroquiales, cantonales, provinciales y regionales en los que el municipio puede ser un actor importante"7• El autodenominado Estado benefactor del pasado, que atendía ciertas necesidades populares, hoy cede a las fuerzas invisibles del mercado el destino de millones de seres que, en su oifandad, liberan iniciativas y el extraordinario potencial de. una sociedad civil en vías de organización, y como respuesta a la doctrina del individualismo y la exclusión propias del proyecto neoliberal. La práctica anulación del antiguo Estado induce novedosas contradicciones, que algunos pueblos empiezan a aprovechar: la genuina alternativa democrática y el ejercicio de la ciudadanía, entre otras. S. Ibid, pág. 63. 6. Este término se refiere a fuerzas organizadas de Ja llamada sociedad civil que mantienen una autonomía relativa a leyes del mercado y a la razón de Estado y que se han exp andido en diversos territorios a través de organismos de acción pública y privada en la búsqueda del bienestar colectivo. Cf. Galo R. Valarezzo, Agenda Ecuatoriana del desarrollo de Base. Quito, Comuniclec, 1996. 7. Cf. H. Torres "El desarrollo local en el Ecuador: discursos tendencias y desafíos" Ciudadanías emergentes. Ecuador, Abya-Yala, 1999. P. V35 p. 16 .
Dos cuestiones más: ¿hasta dónde utilizar mecanismos y aparatos institucionales de un disminuido Estado que aún coopta y somete? ¿O hablar de desarrollo local no es un anacronismo frente a la globalización en boga? En Ecuador prevalecen dos discursos teóricos sobre el desarrollo local. Uno que privilegia las iniciativas locales y contempla cambio estructural y desempeño institucional como obra de organismos sociales. La otra visión percibe el desarrollo local, con presencia pública y del Estado, y todas sus variantes como producto del aparato estatal. En la primera, iniciativas locales como discursos cívicos, la participación popular a través de organizaciones, iniciativas ciudadanas y gobierno local son motor que impulsa el crecimiento económico mediante múltiples redes que vinculan a diversos actores del espacio local. En este discurso destacan conceptos y/o categorías como capital social o capital humano opuesto al capital dinero, comunidad cívica, reproducción ampliada de la vida. Oponen al mercado valores que recrean relaciones políticas igualitarias, espíritu público, confianza y cooperación en un contexto de "construcción de identidades colectivas generadoras de actores-agentes de desaITollo, que permiten asumir el desarrollo local como un concepto relacional de diversidades sociales, territoriales y culturales articuladas con procesos económicos globales"8. En este desarrollo local, producción y distribución de riqueza van de la mano y se entrelazan con la economía popular-pública y empresarial en un intercambio de bienes y servicios, y un entramado competitivo de esta economía local frente a la global. En la segunda, concibe el predominio estatal en ámbito local y posee dos vertientes: el viejo municipio y el vínculo municipio-localidad. Respecto del municipio, se insiste en la personalidad jurídica propia y célula primordial de desarrollo. Presencia del Estado en servicios equipamiento e infraestructura y el gobierno local garante administrador de servicios públicos. En la otra vertiente, avalada principalmente por Castells9, relaciona local con municipal y la presencia de la sociedad civil. Este discurso contempla el poder popular en alcaldías y gobiernos municipales con influencia en redistribución de riqueza y expansión de servicios. Dichos discursos no son puros, se entrelazan, comparten mecanismos, se contradicen; pero, en lo fundamental, se despliegan en escenarios inéditos. Por otro lado, Víctor H. Torres 10 señala cuatro vías o tendencias del desarrollo local en Ecuador: Renovación municipal, Iniciativas ciudadanas, Promoción de la cooperación internacional y Descentralización del Estado. La primera, renovación 8. Tbidem. P. 18. 9. Vid Manuel Castells. "Política municipal y cambio social" Cuadernos de Borrador. Quito, CAE, 1982 l O. !bid, p. 19-32
Los poderes locales indígenas en Ecuador 115 municipal 11 , fue motivada principalmente por la participación de pueblos indígenas y campesinos en las elecciones parlamentarias de 1992 y 1996. Por vez primera en su historia los indios y las indias serán gobernantes de municipios con una masiva participación, entusiasta y disciplinada, en asambleas cantonales, parlamentos indígenas, mesas de concertación y cabildos, con el apoyo de Organizaciones de Base y la contribución técnica de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs). Una genuina renovación que abandona parcialmente el paternalismo estatal, la pasiva administración de dádivas y transforma prácticas clientelares y cmrnpción, y asume un dinámico papel en la producción y el manejo sustentable de recursos naturales, la salud integral y la educación bilingüe intercultural. Dicha renovación propicia la creación de parlamentos sectoriales, modelos de cogestión comunitaria, comités de desarrollo cantonales, alianzas con sectores privados y ONGs en municipios como Bolívar, Cotacachi, Siquisilí, Guamote, en la provincia de Chimborazo, Sisca!, en la provincia del Cañar, Archidona y Tena, en la Amazonía. "Esta ola de renovación municipal representa pocos pero importantes esfuerzos edilicios por cambiar la institucionalidad de los gobiernos locales. En dirección a relacionar economía y desempeño democrático en el ámbito cantonal ( .. . ) se da en medio de una desgastada cultura municipalista que coarta internamente las iniciativas de los alcaldes, así como en un contexto de macrotendencias adversas que limitan el alcance de las iniciativas municipales ... " 12 • Las iniciativas ciudadanas. En épocas de c1isis, con la omnipresencia neoliberal que desestructura el tejido social en Latinoamérica, son comunes las opiniones pesimistas u que auguran un sombrío panorama con movimientos sociales a la defensiva, escasa o nula interlocución con un Estado disminuido, sin vínculos con partidos y sin la brújula que significó la opción socialista ni menos la transformación social. Por fortuna, esta generalización posee matices peculiares en Ecuador con un dinamismo social ciudadano que asume la corrección, en ocasiones solución, de problemas públicos que pretenden elevar la calidad de vida de grupos sociales que comparten territorios, economía y cultura. Se contemplan tres variantes de una participación ciudadana con experiencias muy jóvenes, genuino arco iris de múltiples coloraciones, con diversos niveles de compromiso y responsabilidad: 11. Galo Ramón señala la reciente valoración de los municipios en Ecuador que los toman espacios protagónicos: "hay indicaciones muy fuertes que confirman la posibilidad de un verdadero movimiento de renovación de los gobiernos locales" "Movimientos sociales y gobiernos locales" Por el camino del arco iris. Ecuador, ALA!, 1996. 12. Víctor Hugo Torres, Ob. Cit. p. 24 13 . Vid. Eduardo Bailón Entrevista. Página Abierta. España, junio de 1994. Cit. Eduardo Tamayo. Ob. Cit. Por el camino del arco iris .
a) el protagonismo ciudadano en iniciativas locales, urbanas y rurales; b) las iniciativas promovidas por juntas parroquiales u organizaciones ciudadanas, y c) las iniciativas con relevancia en su carácter económico, especie de enclaves autogestionarios. Son matices Jo que distingue a una de otra como los planes de autodesarrollo en Otavalo y en Ja región de Pastaza donde participan empresarios y comunidades campesinas, ONGs y militares, instituciones públicas y privadas. Las juntas laboran en actividades de renovación urbana e identidad vecinal, problemas viales y ecológicos. Las iniciativas de carácter económico crean modelos de empresas comunitarias que promueven la autogestión. "Las tres variantes de las iniciativas societales son esfuerzos de ciudadanía colectiva que buscan el crecimiento económico y el ejercicio democrático, pero que se dan por fuera o en alianza con la institucionalidad del gobierno local. No son procesos municipales menos aún estatales, pero tienen vocación por el gobierno participativo y el control ciudadano" 14 • Otra tendencia se refiere a la solidaridad de la cooperación internacional, a través de agencias. Son más de cuarenta agencias internacionales las que operan en Ecuador. Sobresalen la Fundación Interamericana que promueve el desarrollo local e intenta disminuir problemas sociales, económicos y ambientales. La fundación Esquel-Ecuador, de los Países Bajos, financia el Programa de Desarrollo Humano Sustentable en el sur ecuatoriano. La Organización Panamericana de Salud promueve el proyecto "espacios saludables". El Fondo de Contravalor Ecuatoriano Suizo impulsa el saneamiento básico y Ja gestión sustentable de recursos naturales y la agencia Apoyo Popular Noruego promueve el fortalecimiento de los poderes locales campesinos en la sierra andina. Con todos los riesgos que implica el financiamiento exterior, inducción de modelos europeos ajenos a Ecuador o temor ante piratería biotecnológica, por ejemplo, los ecuatorianos asumen las consecuencias y encausan, hasta hoy, el apoyo externo. Hemán H. Torres señala: "Los efectos inductivos de las agencias de cooperación en las localidades son importantes por su capacidad de facilitar nuevos escenarios públicos basados en el consenso y Ja negociación de intereses plurales. Sin embargo( ... ) pocas agencias tienen un enfoque dirigido al desarrollo local y creen deéididamente en su potencialidad; la mayoría observa con precaución la evolución de estas experiencias asociativas y la calidad de las alianzas entre las organizaciones de base, Organizaciones No Gubernamentales y gobiernos locales" 15 • 14. Víctor H. Torres, Ob. Cit. P. 27. lS. Ibidem, p. 30
Los poderes locales indígenas en Ecuador 117 La cuarta tendencia, descentralización y desconcentración estatal, se apoya en la expedición en 1993 de la "Ley de modernización del Estado, privatizaciones y prestación de servicios públicos por parte de la iniciativa privada". Dicha ley en 1998 cambió de apellidos y se expidió como "Ley de Descentralización del Estado y Participación Social". Esta tendencia confrontó la tradicional cultura centralista y correas de transmisión como caciques locales y regionalismo acendrado de grupos quienes no ceden fácilmente sus privilegios. Las élites regionales ven la descentralización como oportunidad de privatizar lo que resta de espacios públicos. Perciben que el Banco Mundial, en sus cartas de intención y orientación estratégica, será un garante adecuado en múltiples negocios. Esta Ley ha provocado desconfianza y confusión amén de que rebasa oficios y capacidad de funcionarios estatales. Del desarrollo loca l al poder local. Dos experiencias "¿Quién es ese hombre que pulula por las calles de Riobamba (o por Guamote), viste de poncho rojo, y en sus ojos refleja una profunda angustia? La historia nos dice que es descendiente de los puruháes, hombres de personalidad rebelde. Hoy lo vemos hablar el quichua y chapurrear un castellano hecho de argot y sintaxis autóctona; uno intuye muchos misterios en esa alma configurada por el paisaje andino". Federico Aguiló 16 describe la personalidad de un quichuahablante de la provincia de Chimborazo, zona donde entrevisté a Mariano Curicama. En el cantón Guamote, con 58 años de existencia, este indígena ganó en l 996 la alcaldía por segunda vez. Fue elegido primero por su comunidad y, posteriormente, por el cantón donde conviven indios y mestizos. Curicama abandonó temporalmente familia, casa y tierra en lo que constituye la entrega al mandato popular. En su segundo periodo como alcalde su renta, o su pequeña fortuna, ha disminuido en vez de agrandarse. ¿Cuántos Curicamas hay en nuestros pueblos donde un puesto de elección popular no es símbolo de poder y riqueza? La desintegración de la clase dominante en el campo ecuatoriano no implicó de forma mecánica en Guamote el pase de estafeta a las organizaciones indias y campesinas. El vacío de poder se llenó con otros sectores sociales, igualmente marginados, como ex empleados de las haciendas, chicheros y cantineros, comerciantes usureros, transportistas y un cúmulo de audaces que percibieron su ascenso a costa de los eternos desplazados: los indios. "Los mestizos agrupados en remozadas organizaciones de control local como las juntas parroquiales, las ligas depor16. Federico Aguiló. El hombre del Chimborazo. Quito, Ecuador. Abya-Yala, 1992.
sabilidad. A los indios no se les puede venir a ofrecer autos ni chequeras, ni dólares. Desde luego hay algunos que han caído en esas tentaciones, no somos puros ni puritanos. "Somos el primer gobierno indígena en Cotacachi al cabo de 504 años. Nunca antes un indígena había sido el presidente o el alcalde. En el pasado, algunos compañeros llegaron a concejales y nada más. Ser el primer alcalde indígena en esta región para mí es un gran honor. Hay otros indígenas que ya han sido presidentes en el periodo anterior como Mariano Curicama, en el cantón Guamote, en Chimborazo. Podrá decir que fue el primer alcalde indígena en Ecuador y yo digo que soy el primer alcalde en el norte del país, con población mestiza e indígena. No habíamos tenido la oportunidad de conducir los destinos de un cantón, siempre hemos estado como espectadores, mirando los toros de lejos, desde la barrera, ahora estamos queriendo torear también" 25 • A manera de conclusión. El movimiento indio de 1990 fue un detonador de formas organizativas que se gestan al interior de las comunidades, preludio de un incipiente poder popular. El movimiento transitó de peticiones y actos espontáneos a demandas de carácter estructural vinculadas a la posesión de tierra y territorialidad, organización en torno de Nacionalidades y autonomías y un proyecto de nación que altera el proyecto neocolonial monoétnico del Estado-nación. La presencia de estos poderes expresa la contradicción de la globalidad capitalista. Es la respuesta de nuevos actores con un proyecto alternativo al proyecto hegemónico. Emergencia de un nuevo sujeto social y político capaz de incidir en toma de decisiones. Evidencia de rutas diferentes a las diseñadas por el renovado fundamentalismo económico-político de centros o instituciones financieras. En las dos caras de una moneda falsa, el individualismo que prefigura la ley de la selva y la estandarización de formas de actuar y de pensar, la cultura india apunta a un mundo donde quepan otros mundos, donde la diversidad y el pluralismo sean leitmotiv de un universo que hoy excluye. Una cultura que destierra la intolerancia del gran dedo, del iluminado a formas de control, rendición de cuentas, consignas aparentemente elementales como mandar obedeciendo, con predominio del trabajo colectivo, comunitario. Varias inquietudes están presentes ¿Es posible medir resultados del gobierno indio, bajo qué lógica? Por lo mismo, es un riesgo el caer bajo la visión del poder, bajo sus reglas y determinaciones, aceptar dádivas, asimilarse a una institucionalidad. En línea similar, la cooperación internacional, las Organizaciones No Gubema25. Entrevista a Aukí títuaña, octubre de 1998 en el cantón Cotacachi, provincia de Imbabura, Ecuador.
Los poderes locales indígenas en Ecuador 125 mentales, varias con financiamiento del Banco Mundial; ¿cuál es la adecuada distancia con estos organismos que permita a comunidades una autonomía relativa? En estas culturas aún gravita la presencia-ausencia de mujeres, con casos excepcionales, con indefinición en su militancia. Por último, no se percibe una articulación entre gobiernos locales y la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador que permita a esa organización indígena la interlocución con cooperantes, agencias y el Estado ecuator iano. Bibliografía Aou1Ló, Federico ( 1992) El hombre del Chimborazo. 4ª . Ed . Quito, Ecuador, A by a-Yala. ALMEIDA VINUEZA, José (2000) "Regionalismo y movimiento indígena en el Ecuador: un reto a la política de la diferencia" Boletín de Antropología México, Instituto Panamericano de Geografía e Historia, marzo. BusTAMANTE, Femando (1999) "La política de las autonomías" Ecuad01; Debate, Quito, Ecuador, Centro Andino de Acción Popular. Dic. CARRASCO, Hemán (1993) Democratización de los poderes locales y levantamiento indígena" Sismo étnico en el Ecuador. Ecuador, Cedime-Abya-Yala. CHIRIBOGA, Manuel ( 1999) "El sector agropecuario ecuatoriano: cuellos de botella y estrategias de salida" Ecuador Debate, Ecuador, CAAP. GUERRERO, Andrés (1993) "De sujetos indios a ciudada nos étnicos: de la manifestación de 1961 al Levantamiento indígena de 1990" Democracia, etnicidad y violencia política en los países andinos. Lima, Perú, lfa-Iep. GRUPO DEMOCRACIA y DESARROLLO LOCAL ( 1999} Ciudadanías emergentes. Experiencias democráticas de desarrollo local. Quito, Abya-Yala. IBARRA, Alicia (1992) "E l proceso organizativo de la población campes ina " Los indígenas y el Estado en Ecuador. 2ª .ed. Quito, Ecuador, AbyaYala. INGIA (Grupo Internacional de Trab ajo sobre Asuntos Indígenas) (2001) "Ecuador " en El mundo indígena 2000-2001. Copenhague. NOVILLO, Rameix, N. et al (l 999) "La ley de desarrollo agrario y el debate en tomo a lamodernización del agro" Ecuad01; Debate, Quito, CAAP. RAMÓN V ALAREZO, Galo (1996) Agenda ecu atoriana del Desarrollo de Base ~ Quito, Comunidec, julio . -- ( 1996) "Movimi entos sociales y gobiernos locales" Por el camino del arco iris. Quito, ALA!, agosto . TORRES GALARZA, Ramón (s/f) "Régimen constitucional y derechos de los pueblos indígenas" Derechos de los pueblos indígenas. Situación jurídica y políticas de Estado. Quito, Ecuador, Abya-yala/Conaie.