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Arquitectura: el reflejo de una sociedad

Cortés Aquino, Ignacio; Fraile Casares, Carlos Cándido

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Secci6n VII Arquitectura y cooperaci6n Arquitectura: el reflejo de una sociedad Ignacio Cords Aquino, Grupo Alfarje. Direccidn: Carlos Chndido Fraile Casares Los arquitectos ban estado emitiendo su mensaie en un cddieo vrivado, carente de significado j~ valor para la mayor parte de 10s habhantes de suspdficios, exclamaron Charles Moore y Kent Bloomer en su libro Cuerpo, memoria y arqrritectura. Estas palabras a buen seguro serian boy respaldadas por uigran sector de la-sociedad anud,bara el que la arquitectura en cdquiera de sus vertientes es motivo de controversia, de forma que se establece una especie de lucba constante entre sus objetivos y 10s que la arquitecmra les brinda. Quizd tenga razdn Guillo Dorfles, cuando en 1.962 expresa que ',la arquitectura debe evalucionar de forma que esra se semantice, o sea, que justifique cada creacidn nuevapor medio de la adopcibn de formas, que semhticamente sean obvias y de camunicabilidad bien dara.,, Ocurre sin embargo, que el arquitecto hoy y a lo largo de la historia, siempre hapretendido preusamente esa, establecer nuevas formas por y para la sociedad, buscando una cooperacibn direct* con ksta y creando can sus edificios y planes urbanisticos, bdsquedas para una mejora de la calidad de vida del hombre. De hecho en las conclusiones generales del Congreso de Arquitectos de Espaiia en Barcelona. celebrado en Tulio de 1.996. se establece aue el obietivo del arauitecto .es el blema me temo, es que esos abjetivos no son entendidos por cada individua, de forma que cuando logra entablar el con las arquitecturas que buscan nuevos objetivos, ha pasado tanto tiempo que ksta le welve a pedir un nuevo esherzo para entender otras metas que amplien las anteriores. Y es aue esos saltos cualitativas en las formas. ideas. materiales o tkc~llcas ban sido 10s que a poco ban ido cultivando al hombr; desdiel principio de la historia, han abierto sus expectativas y le han dado una calidad de vida cada vez meior a la clue mantenian en una lpoca pasada, formas de vida mas humanas y de mayor kquilibrib en todas sus facetas. Coma en todas las &sciplinas, revisar la historia de cada una de ellas, es un buen ejercicio para comprender el por quC de la situacidn actual que presenta. Y en la historia de la arquitectura, la pintura, la escultura y del arte en general, existen innumerables casos en 10s que se observa camo esos saltas de calidad arquitectdnica o compositiva, ban supuesto un rechazo tajante de toda a pane influyente de las sociedades de su tiempo y a la vez una aceptacidn total, transcurridos unos plazos de comprensibn mas o menos lareos deoendiendo del veriodo aue tratemos. "A El proceso siemprhha sida :dar y ciclico, a saber: periodos de tiempo en 10s que 10s valares de la sociedad esdn en dedive, las instituciones vierden resveto v nuevas A, voces piden paso a una nueva etapa. En ese momento, se repi;= tambikn la figura de un arquitecto o gmpa en torno a la arquitectura que toman la bandera del cambia, can una teoria que time su expresidn objetiva en el edificio, y con unos postulados que de forma puntual son desechados en principio cam0 ininteligibles y que &os mb tarde, a veces casi un siglo, se toman como usuales. Tan usuales que cuando estos Sean cuestionados mL adelante por otro gmpo de artistas, toda una sociedad en pleno protestark en un inmovilismo cerrado y convencido. Citar algunos casos concretes nos dark luces para luego llegar a nuestra era y obsemar que esta ha vuelto a suceder entorno a nosotros. Es indudable que las culturas prehelknicas se mantuvieron intactas y hermkticas en toda su duracibn, sin cambios en sus estmnuras, sin influeucias exteriores y sin rnovimientas jer6rquicos. Ahora bien, desde la cultura egipcia a la persa, pasando por Mesopntamia, Asiria, Creta y el Peloponeso, la manifestacibn m& dara de su apogeo he la actlvidad arquitect&ica, y heron sus arquitectos 10s que desarrollaron en ellas 10s ideales que cimentaban sus culturas y que se redan en el culto a las deidades. Debido a esa inmodidad las evoluciones heron imposibles y las visiones del hombre tan lineales que esas arquitermras heron el Gnico referente estkico, ayudadas por la escultura en puntos de las mismas. Pero a uesar de esto. existfa un Gnico contact0 con el exterior aue se manifestaba en farma de ckbios en 10s templos, influenciados por culturas cercanas, de forma que la dturkacib y enriquecimienta del hombre se da a travks de nuevas im6genes importadas del exterioia modo de saltos cualitativos en sus formaciones; se puededecir que el arquitecto a travks de su obra es el 6nico media de enriquecimiento y apertura cultural a lo largo de casi 50 siglos. Siglas m& tarde podemos obsemar de nuevo la influencia del arquitecto en la culturizacibn de su sociedad, con la implantacibn del Rominico en 10s siglos XI-XII. En este movimienta cultural, la sociedad feudal y la primera unificacih de la Iglesia Catblica, establecieron las bases tebricas de un nuevo orden unitario del mundo. Este orden se centrar6 en el interior de 10s monasteries, centros culturales privilegiadas de la civilizacibn, en 10s que se desarrollb la evangelizacibn sobre el marco incomparable de las peregrinaciones. Pues bien, el arquitecto escultor he el maestro rombico, el encargado de forjar en la realidad de 10s edificios monacales este orden establecido, de representar las ideas de forma aue todo el noder culturizador, se bas6 en la reuresentacibn escultbrica de 115 cnrrhmrr, dcl t,v~y,~l;b. ~mpl.mt.~dlr en pruudr .tc irqultccrur.li con inmcnqo vdor. Fur rl nucsrro r.mtrro cl quc pldrmb la. IIICILIICI~I.~C~ dc Id soi1~~1a.1 feudal con UII.~~ for- . - mas cancretas y unos elementos que persigui&on una unidad estktica en consonancia con la unidad tebrica. Este salto en la arquitectura supuso la reunificacibn de la civilizacibn en Eurapa tras el dominio Brabe, alrededor de edificios que en un principio tan solo secundaron 10s monjes de Cluny pero que heron estandarte de esta epoca durante dos siglos. El paso del Rombico al Gbtico volvib a tener al arquitecto como transmisor de una nueva realidad, que estableda ma concepcibn ccistiana m6s humanizada y menos intimidante, con el desarroUo de las ciudades, de la vida mercantil y grem~al, y que tuvo en las catedrales las obras del esherzo comhn Y dvico. Tambikn este Daso si~nificb la repulsa a IJS norv~, form.~r ile toda la contunldad mon~cal ). .Ic 10s rehirer fru;idilcr pcro cfurmtc I~CS s~elos (P d~\xroIIb iln dificulrades, :on la5 heruanr car~.lr~l~r como \irubslor dc \\I nuevarealidad. Pero he la creacibn del nensamiento renacentista la etaua donde la firmra del arquitecto tuvo un valor crucial pa;a desarrollar 10s cambios tan erpectaculares en la - concepcibn del mundo y del hombre. El drbtica cambio nace en la creencia de que el hombre es el centro del universo y como talk1 y la naturaleza son 10s verdaderos ejes de la existencia, se exalta al ser humano en su individualidad, separhdose 10s pensamientos teolbgicos de 10s fiosbficos. Este ideal fue plasmado por la arquitectura en la vuelta al arden dkico, en la proporcibn como principio de cualquier actividad, en la profundidad espacial, el movimiento y la SonedadMul~ulturnl. Arm delXXXCongr010 Univ'97. Sovilla. 1997. 227 expresividad individual. Par primera vez aparece el hombre universal, creadar y humanista que en sus obras lleva la culmra de su entorno y que establece la nueva manera de vivir y de pensar, desarrolla las bases de una nueva sociedad y crea un fuerte impulso de la actividad social. Se crean 10s primeros planes urbanos, se busca el conocimiento de las ciencias exactas, dela perspectiva, del saber, todo ello desde el impulso de artistas y arquitectos (Miguel Angel, Leonard0 da Vinci, Rafael, Alberti ....), que a buen seguro fueron considerados como locos en sus primeras manifestacianes. Baste recordar las palabras de Todo lo que no sea dasicismo antiguo es gdtico, esto es, barbarie, brutalidad ndrdica. (<Ademis se dio resouesta no solo alas inouietudes individuales. sina aue en las obras del Renacimiento se plasmaron las luchas politicas y de territorios, con diierentes escuelas en Milk, Venecia y Flarencia, asi como alas reliciosas de la Reforma y Contrameforma; en una oalabra la aiauitenura es fie1 refleia de la -dmra en la aue se ve inmersa. toma oarte de eila y la cambTa con rigor. Las expansiones del Renacimiento por el resto de Europa heron mezdhdose con un gdtico tardio, con rasgos territoriales y con culturas Aferentes, que cuando quisieron establecer esos drdenes en sus ciudades, en Italia habia apaiecido ya el Barroco como regeneracibn de un manierismo recargado, que entusiasmd tras aiios de dura lucha con un arte ya decadente en la tierra que lo vio nacer. El attista reflejando la sociedad de 10s siglos XW y XVIII en la que vive, opta por fuenes cambios exuberantes y decarativos, con recargamientos formales, entre tensiones de volbenes y masas gigantes. Fie1 reflejo de sur pretensianes ser6 la sociedad &eciochesca, llena de excesas, ornamentacidn y apariencia, en las que la opulencia fue sintoma de belleza y el arte patrimonio de la sensuali- , , Lll'l. Nuev~s rPprrlclonrr ci;li;ar cn In 1lirturi.t Jc la irqulrrcrun rn lor 1ig1ai XVIll \. NIX, llcvdron .I la adopctbn dr los neoe<ttlo\, zon \~rrlr.~r al cl.~,lc~m~u, 31 rc~mant~rl~mo Y a la nicrcl.~ rls anlbu, con el hl\rorlcl,mo \. rl rrlrrr~r~rmo. En tucid\ err^ tcndrnrla<. rl arquitecto comienza a definir cada vez menos la sociedad en la que vive, se le escapa la organizacidn tedrica de su Cpoca y no consigue plasmar en su obra ideales que su sociedad secw.de. Es el cisma entre sociedad y arquitecmra, entre los ideales y la plasmacidn de Cstos en la realidad del edificio, se comienza a tener una cultura arquitectdnica generalizada en la que 10s estilos 10s marcan reyes, particulares o modas al margen del arquitecto, que se limita a desarrollarlas con mayor o menor acierto. Fruto de esto comienza a desterrarse la arquitecmra de las grandes renovaciones de la civilizacidn y se incluye la politica como el factor de cambio en la sodedad y sus ciudades, antes que el desarrollo de la arquitenura. Con esta perspectiva nos adentramos en el siglo XX en el que el lastre del comentario anterior ha desencadenado una lucha descarnada del arauitecto nara retomar la concrecidn del modelo tedrico de la sociedad en la que vive, y plasmarlo en las realidades de la ciudad y sus edificios. Nuestro siclo es un periodo en el que 10s saltos de calidad han - side mucho m& numerosos y constantes, superponiCndose entre si y convivienda a veces de forma contrapuesta. Concretamente, la arquitectura actual se puede considerar como heredera direct* de esas tendencias, tanto que analizhdolas podremos entender muchas de las actuaciones de nuestro tiempo. El siglo XX ha acogido el cambio m8s especracular de cuantos se puedan ennumerar, precedido por la Revolucibn Industrial de finales del XIX Y reforzado oar la oroduccidn industrial Y las nuevas tCcnicas de construcci6n con el hormigdn y el acero. A la cabeza de esta transicidn se colocaron una vez m&, arquitector que intentaron adaptar el munda de la arquitectura a esta produccibn en serie. Era un ideal que unid (a travCs de muchas gmpos coma el Bauhaus, el Art Noveau, el Neoplasti- cismo, el Constmctivismo, el Expresionismo e indusa a la escuela de Chicago americana), amuchos profesionales que crearon un nuevo estilo basado en esas tkcnicas, llamado el Mavimiento Moderno. Este mavimiento supuso tal revoluci6n en el campo de lo artistic0 que todavia hoy se critica o apoya incondicionalmente sus ideas desde la arquitectura, y por supuesto en mayor grado desde la sociedad que nunca entendi6 sus formas y solo en casos concretos ha ~odido comorender sus razones. Ahn hoy es motivo de estudio en las Escuelas de crAci6n be ese ~ovimiLnto Moderno, que tantas expectativas aglutih6 y al que ah tomamos de referencia en la arquitectura actual? Lo cieno es aue el Movimiento Modemo intent6 exnresar en sus obras un culto a la irn.tm.~ion ind;rtrul ionlo cl muSclo qur dchl~ t,rl<ntar t<>dd It :rc.~~l6rl irqu~t<~tI)- ntcr 'l't>n~; dc clla 11 unhI3d c~~JcI.~, la ,ab~lnJ~oii., lie IUZ, LI crnplru dc matcrrdcr m,>r frios v duros. la sobriedad de ;us formas v su lieereza: en una palabra intent6 olasmar . . raban sus logros, otro gmpo de maestros arquitectos (como Alvar Aalto Hans Sharoun, Giuseppe Terrami o Tosk Luis Sen), en las dkcadas de 10s 40 y 50 trabaiaban en otra .A - " direcci6n. Procuraron que 10s espacioi arquitecr6~cos tuvieran ciracteristicas suficientes para su uso, en su sentido pr6ctica y de ambientacib cultural, a travks de su identificaLibn por la geometiia y la iuz, la temperatura y la ventilacibn, 10s materiales, 10s colores y las texturas ... Esta linea, que fue un salto m6s en la r6pida transici6n hasta hoy, es a& seguida por arquitecturas que la repasan y mejoran, en dara consonancia con 10s regionalismos y tradiciones locales. Despuhs de una dkcada de valares esteticistas en 10s 70, en 10s que la arquitectura no di6 paso renovador alguno, enfrascada en formas libres, puras, elegantes y sofisticadas basadas en las formas del Movimiento Moderno; se lleg6 a la abstraccibn aue concibe el edificio como una obra de me abstracto, evitando cualauier - De esta manera, habiendo repasado 10s casos m6s relevantes de la bistoria de la arquitectura en su relacibn con la sociedad, y definidos sus aspectos actuales, llegamos al convencimiento de que el arquitecto, en todos estos casas, ha desarrollado su actividad camo semicio continua a la sociedad en la creacibn de 10s edficios de cada tiempo como dara representacibn de unos ideales que se establecen y como mejora en la calidad de vida de las oersanas. Ahora bien se da la circunstancia de aue la orooia sociedad actual no . .. se ve representada en las formas de la arquitectura contemporhea, cuyas objetivos parecen contraries a 10s que &ta le pide, con fines que no lle~an a unir ambas tendencias. iPor auC es esto asi? . . En primer lugar no est6 muy claro que la arquitectura que realizamos tenga que ser entendida por toda la sociedad, o al menos si ksta no ha hecho antes un esfuerzo por entender las ideas aue las crea. La ooini6n continuada en forma de critica oor aauellos . . que no tienen los conocimientos neiesarios para ello, nos puede llevar a ese academicismo estitico que lucha por la inmovilidad y por las modas en el arte y alejarnos del empe60 de mejorar nuestra sociedad a travCs de las innovaciones que sus edificios proponen. Por otra pane tambihn es cierto que es el arquitecto, el que tiene el deber de continuar esa investigadbn y lucha por desarrollar nuevas arquitecturas que nos lleven a un modelo meior de convivencia, lo cud en muchas casos Ueva a la incomprensi6n de esa pane de nuistro entorno andada a& en esquemas ya superados de organizacibn, forma de vida y relacianes can el resto de la sociedad. De lo que si no deberiarnos dudar, es de la base de que todo el empefio que la arqGtectura ha puesto desde el principia de las culturas, en crear nuevas farmas, modelos de arganizacion, tCcnicas de actuacibn y planes de desarrollo, debe seguir siendo realizado continuamente por quienes la realizan; tenemos que mantener un pulso continuado con la modernidad entenAda coma avance sin pausa en nuestra sociedad, que nos permits descubrir nuevas metas o un mejor desarrollo de las que ya tenemos. Estas pretensiones we deben ser comunes en todos nosotros, nos deben hacer ver que el ariuitecto es el no; su necesidad v a oesar de las criticas continuas a esa labor.. v mezclado con riseos de lo oooular v de una mal interoretada tradicibn. Y &eo esto A " porque en los lugares donde la labor del arquitecto no llega, las tendencias son claras hacia las modas pasajeras, el escaso respeto por las formas realmente tradicionales y por 10s valores patrimonides que las protegen. Precisamente quienes mL hemos aprendido de ellas sabemos que tuvieran una gran imponancia en su tiempo y que gracias a ellas se ban logrado otros objetivos de mayor calado, pero tambi&n sabemos que boy nuestra sociedad ya no se identifica con ellas por mucho que lo pretendamos, por lo que establecer nuestras bases en ellas es pretender volver a ideas ya superadas hace tiempo. Si estas bases se asentaran, entenderiamos la labor de arquitectos que revisan continuamente 10s podados de nuestra arquitemra, que desarrollan nuevas formas de sentir lo que nos rodea, en intentos poco comprendidos pero de enorme relevancia. En ese Movimiento Mademo lo hicieron muchos arquitectos que heron criticados ferozmente pot desarrollar pautas, que boy nos parecen insustituibles y por estahlecer cambios sociales con sus ideas que aGn siguen en vigor casi medio siglo despu&s. Si a& no hernos entendido esas corrientes ni hemos asimilado sus obietivos. con mavor razbn deberemos tener la paciencia suficiente para ver las metas que alcanzaremas can la arquitecmra que boy sigue su investigacibn incansable y que serjn askdadas de forma general por el individuo coma aleo insustituihle. Esa oaciencia debeid ser suficiente oara seoararnos en " el tiempo y conseguir una perspectiva, que si puede ser insuficiente para juzgar el primera mitad del siglo XX, mb la seri para analizar las tendencias actuales demasiado cercanas. Pasiblemente el problema radique en que el lenpaje que se emplea en esa arquitectura actual no es leeihle oara el individuo v ademis oosiblemente no lo ser6 nunca. oar- -. . que es ajeno a sus intereses; adem& a aeces parece ilusorio que pueda volver una Cpoca en la que la sociedad pueda compartir el planteamiento esteticista de la arquiteccura, hasta aue Csta no considere este ounto como el medio de exoresar 10s fines de la arauitectura v kca camo un fin. Sin duda saber emplear lor medos expresivos alli donde es posibfe para dar fundamento v hacer entendible la obra atristica. ~uede ser la dave con la que la iociedad comience a intender tanto la elobalidad como 10s detalles estCticos ouniuales que Csta tenga. Todo esto sera posible si ademi se alcanza el respeto por la idea global de cada obra si la saciedad es capaz de adecuar a su farma de vida esos saltos que la arquitectura le plantea, si el individuo hace lo posible por entender esos caolbios y avances que siempre ser& es favor de la calidad; en resumen si arquitenura y sociedad luchan por volver a colocar unos objetivos comunes que nos lleven a definir un modelo de civilizacidn en el que 10s postulados y 10s objetas que la defien sean como la idea y la realidad, el proyecto y el producto final. Por te-ar con palabras suscritar por una profesi6n entera, dedicada a la cooperacidn sin limites con nuestra sociedad, copio el punto 3.9.2 de las conclusiones del Congreso Nacional de Arquitenos 96 en el que se resume la idea global de nuestra panencia: .Los arquitectos deberh difundir la arquitemra entre la sociedad en general, dot&- dose para ella de 10s medios necesarios y teniendo asi un puente sobre la intermediacidn, que sima de enlace con 10s verdaderas destinatarios de la arquitectura, que perrnita supeiar la incornunicaci6n y el aislamiento,,.