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El crimen de Los Galindos: reportaje sobre uno de los sucesos de la España negra más sobrecogedores y enigmáticos

Gil Chaparro, Francisco

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A todos los que me! ayudaron, porque lo! hicieron deforma! desinteresada.! Y a mis compañeros.! Colección ÁMBITOS PARA LA COMUNICACIÓN Serie Testimonios Periodísticos Director: Ramón Reig! Editan:! -Grupo de Investigación en Estructura, Historia y Contenidos dela Comunicación! (Universidad de Sevilla).! - Asociación Universitaria Comunicación y Cultura.! Miembros del Grupo de Investigación Dr. Ramón Reig (Director) Aurora Labio Bernal! Dra. María José Ruiz Acosta (secretaria) Concha Langa Nuño! Dra. Margarita Pérez de Eulate Vargas Miguel Montaño Montaño! Dr. Jesús Troncoso García Rosa Rodríguez Cárcela! Dr. Julio Ponce Alberca Javier Ronda Iglesias! Manuel Ruiz Romero! Antonia Sarabia Diaz! Ramón Sarmiento Guerrero! Dirección Facultad de Ciencias de la Información! Cl Gonzalo Bilbao, 7-9! 41003 Sevilla (España)! Teléfonos: 95/448 60 62 y 95/448 6059! Fax: 95/448 60 85 y 95/448 60 87! E-mail: mjmiz©cicaes! Distribuye: Ciclo Papel, SL.! Avda. Río Viejo, 39, Polígono Industrial La Isla.! 41700 Dos Hermanas (Sevilla)! Tel. 95/493 03 06! Diseño de portada:! Lorenzo Marqués.! Francisco Gil Chaparro.! Grupo de Investigación en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación.! ISBN: 84-95197-07-3! D.L.: CO - 524 - 1999! Imprime: Gráficas Mvnda.! Avda. Marqués de la Vega de Armijo, 53! Teléfono y Fax. 957 65 30 09! 14550 Montilla (Córdoba)! ÍNDICE ESTUDIO INTRODUCTORIO! El verdadero periodismo es siempre indagación, la indagación es siempre problemática Ramón Reig! 1. Introducción……………………………………………………………………………… 9! 2. Periodismo de investigación, no, periodismo, sin más…………………………….. 9! 3. Obstáculos para el periodismo……………………………………………………….. 10! 4. Por cuenta propia……………………………………………………………………… 13! 5. Morbo: el tema no es acusar sino preguntarse por qué existe…………………… 13! "5.1. La cuestión del placer! "5.2. La cuestión legal y la intimidad! 6. Conclusión……………………………………………………………………………… 16! PRELIMINAR! El crimen de los Galindos: un reportaje. Francisco Gil Chaparro…………………………………………………………………… 19! LOS GALINDOS PRESCRIBE……………………………………………………………. 24! CAPÍTULO I: Cuádruple crimen en Paradas…………………………………………. 30! CAPÍTULO II: Zapata aparece muerto………………………………………………… 34! CAPÍTULO III: Sigue el misterio en torno a Los Galindos..…..……………………. 38! CAPÍTULO IV: González es autor……………………………………………………….. 42! CAPÍTULO V: La exhumación de los cadáveres……………………………………… 48! CAPÍTULO VI: Un tal "Juan" se confiesa autor de las muertes…..….……………. 54! CAPÍTULO VII: El informe Frontela……………………………………………………… 59! CAPÍTULO VIII: Los invitados…………………………………………………………….. 64! CAPÍTULO IX: "Tanta sangre y tanta muerte, para esto”…………………………… 68! CAPÍTULO X: Robo, celos, drogas, legionarios….….………..….……….………….. 73! CAPÍTULO XI: Cinco asesinatos impunes……………………………………………… 77! CAPÍTULO XII: De fraudes e influencias……………..…..………….…………………. 81! Ramón Reig 9 ESTUDIO INTRODUCTORIO" EL VERDADERO PERIODISMO ES SIEMPRE INDAGACIÓN, LA INDAGACIÓN ES SIEMPRE PROBLEMÁTICA 1. Introducción #" #¿Quién ha dicho que, como se titulaba aquel viejo programa de radio, “el criminal nunca gana”? En julio de 1975 cinco personas fueron asesinadas brutalmente en el pueblo sevillano de Paradas. Y el criminal o, mejor dicho, los criminales, porque parece ser que hubo más de uno, han ganado, Si tenemos en cuenta dos cuestiones: que todo criminal tiene la “obligación” de procurar no ser descubierto (en este caso los culpables no han sido hallados) y que, aunque el enigma fuera resuelto, el delito ha prescrito cronológicamente, aunque desde el punto de vista ético, moral y social, sea difícil comprender este tipo de caducidades." #Un año después de aquel julio de 1975 quien escribe estas líneas era corresponsal en Andalucía de Mundo Diario, un periódico editado en Barcelona para toda Cataluña, propiedad del Grupo Auger, que publicaba además el semanario de información general Mundo y el diario vespertino Tele/Express. Mundo Diario atravesó poco después por una etapa en la que se convirtió en el periódico más reivindicativo de Barcelona, hasta el punto de que bien puede decirse que aquel lector de Mundo Diario fue captado por El Periódico de Catalunya cuando desapareció el diario de Auger, hacia finales de los años setenta-principios de los ochenta." #El caso es que en julio de 1976 mi entonces periódico me envió a Paradas a ver si me contaban “algo” sobre aquel crimen que hacía un año había provocado escalofríos a pesar del calor veraniego. Pero nada, ni un dato que no se supiera ya, mi gozo en un pozo, mis crónicas se tenían que limitar a recordar los acontecimientos, a especular y poco más. Silencio o ignorancia total de las posibles causas del hecho, eso es lo que hallé en Paradas." #Ahora nos llega este libro de Francisco Gil Chaparro, un texto que acoge los reportajes que este excelente profesional del periodismo publicó en El Correo de Andalucía (diario que en este 1999 celebra sus cien años de existencia), durante el mes de julio de 1995, veinte años después de la tragedia. Ya tenemos algo positivo para el público en general y para los estudiantes de periodismo en particular: una serie de reportajes narrativos reunidos en una sola publicación, lo cual permite seguir una historia y, al mismo tiempo, aprender cómo se cuenta periodísticamente un acontecimiento tan complejo: paso a paso, reflejando aquello que ocurrió y aportando algunos datos nuevos, todo acompañado por unos despieces que nos permiten recordar en cada entrega la historia que nos están planteando, con unos documentos fotográficos perfectamente cohesionados con el texto discursivo. Es decir, una estructura informativa clara, uniforme, profesional en suma." 2. Periodismo de investigación, no, periodismo, sin más #$ #Desde luego, tienen toda la razón los estudiosos de las ciencias de la comunicación (me acuerdo ahora de J .L. Martínez Albertos, de Javier Fernández del Moral y de Carlos Soria) que 1 piensan, escriben y sugieren que cuando pronunciamos la expresión “periodismo de investigación”, estamos cometiendo un error, una especie de redundancia porque todo periodismo, todo verdadero periodismo, debe encerrar, por lo menos, una mínima dosis de % Véanse MARTÍNEZ ALBERTOS, José Luis: Curso general de redacción periodística. Lenguaje, 1 estilos y géneros periodísticos en prensa, radio, televisión y cine, especialmente el capitulo 5, Edición Revisada, Ed. Paraninfo, Madrid, 1992; SORIA, Carlos: “Algunas heterodoxias para mejorar la calidad de la información“, en Comunicación y Sociedad, Volumen VI, núms. 1 y 2, Universidad de Navarra, 1993, pp. 49-58.; FERNANDEZ DEL MORAL, Javier: Modelos de comunicación científica para una información periodística especializada, Ed. Dossat, Madrid, l983. 16 Estudio Introductorio deviene inexistente” . $ 15 $ La exposición de las imágenes más impactantes que en este libro aparecen no solamente están amparadas por las exigencias de un trabajo periodístico sino por las disposiciones legales de más alto rango. Además, una colección de libros de investigación en comunicación, como la presente, no persigue ningún objetivo mercantil. Otro aspecto suplementario. Escribe Martímez Sospedra: “la legitimidad de las intromisiones en el honor e intimidad personal requiere no sólo que la información cumpla la condición de la veracidad, sino también que su contenido se desenvuelva en el marco del interés general del asunto al que se refiere”." El interés general del texto periodístico de Gil Chaparro ya ha sido constatado aquí: un asesinato múltiple, cruel y misterioso, en un pueblo pequeño, levanta la curiosidad y el asombro de un número de personas que traspasa con creces el ámbito del lugar donde se ha cometido. Es un hecho en el que el periodista tiene la obligación profesional de detenerse y abordarlo con rigurosidad. Bien es cierto que nos hallamos ante una noticia protagonizada por personas no públicas: ni eran “famosas” ni eran cargos públicos de ninguna índole, eran lo que suele llamarse “ciudadanos anónimos”. Hasta que cobraron su desgraciado e involuntario protagonismo." El citado autor escribe: “el ámbito de la privacidad es distinto en el caso de las personas públicas y el de las privadas, en el primero se produce una reducción de la esfera vital susceptible de reserva debida al interés público en conocer y enjuiciar a las personas -y a sus conductasderivado de la incidencia de su acción sobre los intereses de la comunidad, reducción que no es predicable de las personas que no son públicas, bien porque no ocupan o desempeñan puestos públicos, bien porque no son el centro de la noticia” . Es evidente que los personajes no 16 públicos se han convertido en este caso en “centro de la noticia”, como es evidente que el lugar donde los crímenes se sucedieron pertenece a unos propietarios que, en 1975 y aún hoy, tienen un significado público." 6. Conclusión #El lector creo que ya está, por mi parte, informado y formado acerca de lo que se dispone a leer de ahora en adelante. Se trata de un trabajo periodístico encuadrado en lo que hoy conocemos como periodismo social, especialidad que ejerce habitualmente desde hace años Francisco Gil Chaparro quien, además de periodista, es profesor en el Centro Español de Nuevas Profesiones, de Sevilla; estamos ante un reportaje en profundidad que ha indagado unos hechos acaecidos hace más de dos décadas, los ha reconstruido mediante una laboriosidad prolongada y no fácil, y ha aportado nuevos documentos para que los lectores conozcan lo más detalladamente posible un caso aún no resuelto. Y, como han procedido en la historia del periodismo indagador no pocos periodistas, también en este caso el autor recopila todos los reportajes que en su día publicó en el periódico donde trabaja, El Correo de Andalucía, de Sevilla, en uno sólo que, en realidad, se asemeja a una narración con una unidad y un hilo conductor, una narración que queda abierta y es de indudable interés para investigadores, estudiantes de periodismo y público en general." Dr. Ramón Reig Dtor. del Grupo de Investigación en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación Profesor de Métodos y Técnicas de la Investigación Periodística y de Estructura de la Información Periodística Facultad de Ciencias de la Información Universidad de Sevilla! MARTÍNEZ SOSPEDRA, Manuel: “Sobre la intimidad. Derecho a la intimidad, vida privada y" 15 privacy. El art. 18. 1 CE in principio en la jurisprudencia del Tribunal Constitucional“, en VALLES" COPEIRO DEL VILLAR, Antonio y AZNAR GOMEZ, Hugo (coordinadores): Sobre la intimidad." Fundación Universitaria San Pablo CEU, Valencia, 1996, p. 139. MARTÍNEZ SOSPEDRA, M., op. cit., p. 142. La cursiva es nuestra. 16 Francisco Gil Chaparro  18 Francisco Gil Chaparro  19 PRELIMINAR" EL CRIMEN DE LOS GALINDOS UN REPORTAJE #Al crimen de Los Galindos llegué tarde, como muchos de los que por edad permanecíamos inconscientes a las realidades; pero llegué, aunque fuera para la despedida… Porque cuando sucedió todo (22 de julio de 1975), cuando se desató el golpe asesino en esa tan cercana linea de Paradas, yo tenía 16 años de edad, y ni la más remota idea de que algunos años más adelante quería ser periodista. Ocurrió, sin embargo, que por cosas de la vida comencé pocos años más tarde a estudiar periodismo en esa España en la que aún despertaba a la democracia y que un 23-F de 1981 quiso quebrarla sin conocer que ésta se asentaba ya sobre una aún fresca pero sólida base. Y en ello que comencé a hacer prácticas y a colaborar con aquel Correo de Andalucía que dirigía Ramón Gómez Carrión y en el que yo me perdía entre veteranos de la profesión en los que en seguida comencé a fijarme: Pepe Guzmán, Pepín Fernández Rosa, José María Gómez, Salvador Petit, Ignacio García Ferreira, Juan Holgado... Y entre otros más jóvenes, o jovencísimos incluso, a los que veía allí arriba, en la altura ya de la profesión." #No creo haber tenido conciencia cierta de que en Paradas hubiera ocurrido uno de esos sucesos de los que se marcan con el intenso color de la España negra hasta que, creo que por Antonio Lorca, entonces redactor jefe de El Correo, se me encargara escribir un reportaje sobre Los Galindos con motivo seguramente de uno de los aniversarios del crimen. Es curioso, pero nunca los periódicos sevillanos se olvidaron cada 22 de julio de volver a recordar, e incluso en ocasiones a tratar de escarbar, en este impresionante y rocambolesco suceso, como si ningún otro crimen se hubiera cometido en la humanidad; como si cada año todos los medios de comunicación del mundo recordaran, con reportajes, entrevistas, artículos o cualquier otro género periodístico que viniera al uso, el suceso aquel en el que Caín cogió una costilla y mató a Abel. Formaba ya parte de la tradición escribir cada 22 de julio del Crimen de Los Galindos, y seguramente en un verano del comienzo de la década de los 80 me tocó esa vez a mi. Con la mala o buena suerte -eso nunca se sabráde que el caso en seguida me enganchó; como no podía ser menos en la cabeza de cualquier persona que se quisiera atrever a ser periodista. Y no es que sólo me enganchara, sino que incluso me absorbió." #Aún recuerdo esas interminables discusiones con Antonio Lorca, en la Redacción de El Correo, en las que cada uno por su cuenta iba aportando los últimos datos que había conocido del caso para tratar de ir encajando las piezas de un puzzle complicado y difícil. Quizás de ahí la pasión. Porque cuando uno de los dos creíamos haber dado con la pieza clave -siempre, por supuesto, desconociendo la totalidad delo investigado oficialmente-, en seguida llegaba el otro y comenzaba a ponerles las suficientes pegas como para que el castillo de naipes se fuera de nuevo por los suelos. Pero la pasión seguía. Y siguió durante todos los julios de los siguientes años, en los que se sucedieron incluso la práctica de nuevas diligencias por parte del Juzgado y de los investigadores, hasta hilar tan fino que ya pareciera casi imposible que el asesino o los asesinos no pudieran ser descubiertos y juzgados antes de que, una vez transcurridos los veinte años que marca la Ley, la responsabilidad penal del autor o de los autores prescribiera y ya fuera imposible procesarlos y que pagaran su culpa." #Es en este contexto de unos años que se suceden de forma repetitiva cuando la memoria me detuvo y me dijo que ese mes de julio de 1995 hacia el que nos encaminábamos con igual rapidez, no podía conformarse con una despedida a la ligera, y que ese crimen al que cada 20 de julio le dedicábamos un recordatorio y las mismas preguntas sin contestar de siempre merecían, sin duda, algo más. Y en ello que me puse a pensar, hasta que un rápido esquema de lo que se podía hacer me puso en la alerta de que se podían suceder sin problemas una serie de capítulos sobre el crimen, con la única y absoluta intención de recordar a los que tuvieran curiosidad e interés por el caso este suceso histórico y, por supuesto, por llevar a las nuevas generaciones la memoria de lo contado hasta entonces a través de los periódicos. De esta forma, por tanto, fue como me presenté un día en el despacho de mi director, Manuel Gómez Cardeña, y le conté mi $ 20 El crimen de los Galindos proyecto, con la esperanza, como así fue, de que me liberara el tiempo necesario de mis obligaciones en la Redacción del periódico y me dejara introducirme de nuevo en las páginas de la historia que se guardan en la Hemeroteca y en volver a rescatar las voces y las opiniones de todos los personajes que se pudiera para hacerla, de camino, más fresca y actual, como todo buen reportaje debe procurar." #Y me puse a trabajar. De la conversación con el director se fijó el período de un mes para realizar este macro reportaje, con la intención de dedicar la mitad -quince díasa recopilar material, y la otra mitad a ir escribiendo capítulo por capítulo e ir publicándolo ya en el periódico, de forma que el último de ellos coincidiera con la fecha exacta del veinte aniversario y, por tanto, del comienzo de la prescripción de los delitos." #Fueron, de esta forma, horas y horas dedicadas en exclusiva a Los Galindos, con seguidas visitas a la Hemeroteca Municipal, con continuadas entrevistas con jueces, fiscales, abogados, agentes policiales y personajes de Paradas y de su entorno, de los que en la mayoría de los casos recogí sus voces en una pequeña grabadora con la única intención de que la fidelidad y la ausencia de improvisación o la interpretación especulativa fuera la base de mi reportaje; sino más bien al contrario: la realidad de lo que cada uno de ellos me contara." #Por cierto, y que conste solamente como una más de las anécdotas que me sucedieron durante estos interesantes encuentros, hubo un personaje relacionado muy directamente con el caso, y del que por motivos obvios me reservo su identidad, con el que comencé a hablar del crimen de forma muy oficial en un despacho, con grabadora incluida de por medio, y con el que, ya posteriormente y sin otro medio de audición que nuestros propios oídos, permanecí alrededor de doce horas seguidas hablando en la barra de un bar, sin sentarnos para nada y sin dejar de beber cervezas, a las que en ningún momento les acompañó ni una mísera tapa que diera confort al castigado estómago. En otras palabras, que esta persona y yo nos pasamos desde, aproximadamente, las doce del mediodía y hasta las doce y media de la noche hablando, en un cara a cara interminable, sobre, por supuesto, el crimen y sobre algunas de las circunstancias que nunca habían salido a la prensa, mitad porque estaban incluidas en el sumario, mitad porque nunca se habían incluido en él; y, de camino, de otros aspectos de la vida social, política, judicial, policial y penal de la vida sevillana, andaluza y española. Que nadie lo dude: fue una entrevista. intensa, pero sobre la que en numerosas ocasiones me pongo a pensar y de la que aún no me creo que así hubiera sucedido, porque ver pasar todo un mediodía, toda una tarde y toda una noche de pie en la barra de un bar a régimen de cervezas era lo último que yo pensaba que me podría suceder. Aunque, como se suele decir una vez que ya el toro ha pasado, creo que, al final, mereció la pena." #El trabajo, cada día que transcurría, me iba gustando más y conforme avanzaba me iba dando cuenta de que si todo salía como esperaba, el reportaje podría ser muy interesante. Aunque, eso si, me faltaba algo; no digo ya descubrir al asesino, o conseguir la confesión del culpable o incluso revelar secretos del sumario hasta ahora desconocidos, porque tampoco era esa mi intención. Si algo tenía claro desde el principio era que un caso en el que habían trabajado durante años competentísimos policías, jueces, fiscales, forenses y abogados que no habían podido resolverlo, no iba a llegar ahora un simple periodista y les iba a dar a todos una bofetada en pleno rostro con la fórmula mágica que lo solucionaba todo; porque reitero que mi respeto por la Justicia así me lo indicaba, aunque, y para que la condición periodística -sobre todo la que empieza y que cree en ella como elemento de lucha y de aportación de pruebas contra cualquier delitoal menos lo sepa, mi ego personal y profesional así lo deseara en realidad." #¿Qué me faltaba, por tanto? Algo, quizás la guinda que hiciera que este reportaje no quedara para la historia periodística como un buen trabajo de recopilación, sino como un reportaje que, además, aportara algo nuevo. Y el miedo se comenzó a apoderar de mi, porque conforme me fui introduciendo entre los personajes y las historias, de pronto me dí cuenta de que si tenía algo de suerte, el reportaje se podía ver enriquecido con elementos de información y documentación que nunca antes vieron la luz. Como, afortunadamente, así ocurrió al final." #La fidelidad a las fuentes con las que entra en contacto un periodista -a veces incompatibles con la Justiciame lleva a mantenerla absoluta reserva sobre cualquier detalle que les rodeara, pero ya casi al final de mi trabajo, y casi a punto de comenzar a redactar el primero $ Francisco Gil Chaparro 21 de los capítulos, la suerte -otros lo llaman el trabajome hizo entrar en contacto con una persona que aportó elementos claves para mi reportaje, y con otras que de forma absolutamente desinteresada me entregaron una serie de fotografías que me llenaron ya de absoluta satisfacción. Eran, sin duda, las mejores guindas que se podían sumar ya a un reportaje en el que se realizaba un profundo y detenido repaso de todo el caso desde el mismo día en el que sucedieron los hechos y su recorrido por cada uno de sus momentos más importantes, y que aportaba, además, fotos nunca antes vistas." #Cuando yo me puse a trabajar en el caso, estaba claro que uno de los campos periodísticos por los que necesariamente tenía que pasar era el fotográfico, pero sobre todo el histórico, ése que se tomó siempre a pie de campo y cuando la sangre y el olor aún estaban frescos. Por desgracia, los archivos del propio periódico no me pudieron aportar mucho, porque - cosas de la vidamuchas de las fotografías que se tomaron habían desaparecido; aunque algunas -las menosen las que se muestran las huellas del crimen aún se conservaban intactas. Así que ése fue otro de mis frentes: buscar unas buenas fotografías…, aunque nunca pensé que llegaría hasta donde lo logré al final: las fotos de las cinco víctimas tal como fueron encontradas tras el crimen, y las de las exhumaciones que por encargo del juez Heriberto Asencio se realizaron en el invierno de 1983 en el cementerio de Paradas y que corrieron a cargo del catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Sevilla Luis Frontela. Dos impresionantes exclusivas -salvo los investigadores, nunca ningún medio de comunicación lo había dado antes a conocer públicamente-, que sin duda le iban a dar un mayor atractivo al ya voluminoso reportaje; como así creo que sería." #Cualquiera que entonces siguiera el reportaje y pudiera contemplar las imágenes tanto de las cinco víctimas como de las exhumaciones podría reaccionar ante la, sin duda, crueldad que se le ofrecía ante los ojos, y, por qué no, llegar a rechazar su publicación, tal vez pensando no sólo en la crudeza de las cuerpos destrozados o carbonizados, sino en -y sobre todo en caso de los vecinos del propio pueblo de Paradaslas personas que conocieran a los fallecidos -que aún quedan muchos-, y en los propios familiares." #Cuando sobre las manos de un periodista caen, como en este caso, unas fotografías como las publicadas, que a nadie le quepa la menor duda de que éste reacciona de la misma forma como podría hacerlo cualquier humano, y que hasta incluso piense en la opinión de determinadas personas que consideren que se trate de un caso más de sensacionalismo, ese que dicen que tanto gusta a los periódicos y a sus editores, y de hurgar en las heridas de las familias de las víctimas, que ya bastante desgracia tuvieron como para, encima, tener que soportar una vez más la presión de los medios y la fuerza de algunas de las imágenes de sus seres queridos." #En serio que esto es así y que así lo piensa un periodista verdaderamente profesional. Entonces, ¿por qué salen publicadas?, ¿qué hace que un periodista ni siquiera piense si deben ser publicadas o no, sino que directamente le da un lugar preferente en las páginas del reportaje? Pues, sencillamente, la realidad de los hechos. Nunca, en ningún momento del reportaje escrito que a continuación se ofrece y que ya salió publicado en un periódico, se encontrará por quién lo lea -público en general o interesadosni un solo ejemplo de periodismo sensacionalista, ni siquiera amarillo, ése que tanto gusta a algunos países de la prensa europea y norteamericana. E invito a que cualquiera, ahora que tiene de nuevo la oportunidad, lo lea con espíritu crítico y trate de llegar a la conclusión que siempre que se habla de un suceso alguien pueda hacerlo. Y ¿por qué? Porque lo único que se hace en este reportaje es tratar de reconstruir unos hechos con la mayor objetividad posible, como un caso más de la historia misma, a la que ni se añade ni se quita nada, tal vez si acaso aquello que ha quedado en el desconocimiento de quien lo ha escrito; pero nunca la manipulación a propósito ni la exageración sólo para hacer los textos más llamativos y morbosos." #Bien, pues esto es, ni más ni menos, lo que ocurrió con las fotografías. Cuando esas imágenes cayeron en mis manos, sabía que su publicación podría provocar rechazo o molestar, pero nunca pensé en no publicarlas, porque, sencillamente, se trata de documentos históricos que lo único que hacen es recoger la realidad tal como sucedió; cruel, de acuerdo, pero absoluta realidad de los hechos. Y cuando se trata de investigar, la aparición de datos nuevos -en periodismo se suelen llamar exclusivasdeben ser elementos que nunca, salvo falsedad o $ 22 El crimen de Los Galindos maldad, deben dejar de ser publicadas. El periodista, por tanto, no hace otra cosa que aportar al ciudadano, a la opinión pública, el resultado de su trabajo científico, aunque éste -como ya se ha insistido de forma reiteradasea cruel a primera vista." #Por tanto, estas fotografías tienen que formar parte necesariamente del elemento discursivo porque sin ellas no sería consecuente ni con el verdadero periodismo, ni con la historia de este suceso. Dejar de publicarlas, teniéndolas a disposición, es dejar a la opinión pública, evidentemente interesada en todos aquellos asuntos que han impactado por su indiscutible interés humano, sin conocer toda la verdad de los hechos a los que ha tenido acceso el periodista, y, por tanto, sin ser consecuente con la profesión periodística y hasta con la propia historia." #En fin, y volviendo ahora a la explicación sobre cómo se hizo el reportaje de Los Galindos, que con todo este cúmulo de elementos -informaciones rescatadas, entrevistas, encuentros, citas, revelaciones, lecturas y foto grafías-, sólo había que ponerse ya a escribir, y los capítulos se sucedieron sin ningún tipo de problemas desde el primero de ellos, aparecido el miércoles 12 de julio de 1995, hasta el último, que al final, y debido a la gran cantidad de material con el que contaba, salió publicado el domingo 23 del mismo mes, dos días después de la prescripción de los delitos." #La mayoría de los doce capítulos publicados tienen una extensión de dos páginas, salvo el primero -el de presentación-, que cuenta con cuatro páginas, y en el que se hace referencia a la exhumación de los cadáveres -publicado el domingo 16-, que consta a su vez de tres. Y lo sé, porque así me lo hicieron llegar numerosas personas durante los días en los que se fueron publicando los capítulos, que muchas personas de Sevilla y, sobre todo, del pueblo de Paradas y de su entorno lo fueron leyendo y coleccionando, como otro elemento más de esta rocambolesca, nefasta e increíble historia sin autor. Y creo que en parte fue porque, por primera vez, todos los datos informativos conocidos aparecían contados unos detrás de otros, y como silos detalles del caso se hubieran ido sucediendo en los mismos días anteriores a los que se estaban leyendo. Se le dio de esa forma vida a un crimen que sirvió tanto para que los que lo conocieran lo recordaran, como para que quienes no tenían ni idea, se pusieran al día de este apasionante asunto." #Porque, insisto, no se trataba de encontrar la pieza que le faltaba al puzzle, sino de dar merecida despedida a un caso que había acaparado la atención de los ciudadanos y de los medios de comunicación, casi de forma ininterrumpida, durante veinte años. Por eso, hoy, agradezco a la Facultad de Ciencias de la Información de Sevilla, y, sobre todo, al profesor Ramón Reig, que se hayan decidido a rescatarlo en su integridad para, con un magnífico preámbulo sobre el periodismo de investigación, que sirva como ejemplo de uno más de los muchos y buenos reportajes que se han publicado en la prensa sevillana, y, por último, para que pueda servir como lectura de los estudiantes que un buen día se decidieron a iniciarse en el camino de esta nada sencilla pero fascinante profesión que es el periodismo." Francisco Gil Chaparro 24 El crimen de Los Galindos 24 El crimen de Los Galindos El asesinato de cinco personas, ocurrido en una calurosa tarde del 22 de julio de 1975 en el cortijo de Los Galindos, en Paradas (Sevilla), sigue sumido hoy en el más absoluto de los misterios. Se van a cumplir veinte años, y cuando concluya este plazo, sólo dentro de diez días, habrá prescrito toda la responsabilidad penal de los autores, según establece la ley. Ninguna mano acusadora se ha levantado en estos largos años, pese a la minuciosa investigación a que este caso se ha sometido en algunas de sus distintas etapas. Cuatro jueces, fiscales, policías y guardias civiles, un abogado, forenses y un catedrático de Medicina Legal verán de forma irremisible cómo el caso prescribirá el próximo 22 de julio. ‘Los Galindos’ prescribe EL CORREO inicia hoy una serie sobre el crimen ocurrido en 1975 en Paradas,! en el que fallecieron cinco personas! "Aquel 22 de julio de 1975, sin embargo, sí hubo al menos dos personas que levantaron sus manos asesinas contra cinco trabajadores de uno de los cientos de cortijos que se reparten por las estepas y vegas andaluzas. Hoy esas manos siguen limpias de responsabilidad penal, y así seguirán casi con toda seguridad a partir del próximo día 23, pero la justicia social, la que no prescribe nunca, siempre estará ahí, a la espera del menor descuido aunque sólo sea para señalar con el dedo.! "De cuanto sucedió aquel día en el cortijo de Los Galindos se han llenado las suficientes páginas de periódicos como para poder adjuntarse en un sumario paralelo. El sumario 20/75, con más de mil folios, duerme hoy en uno de los armarios del Juzgado de Marchena, y así seguirá por siempre, si no ocurre un auténtico milagro, en el que ya nadie cree.! "EL CORREO, que desde que se conocieron los hechos ha intentado aportar con sus informaciones y reportajes algo de luz sobre los hechos, se ha apuntado a lo largo de estos veinte años algunas e importantes exclusivas, como, por ejemplo, la de ser el primer periódico en dar imagen gráfica del escenario del crimen, en las que se observaban las grandes manchas de sangre dejadas por las víctimas y las armas con las que presuntamente se cometieron los asesinatos. Hoy, nuevamente, EL CORREO ofrece imágenes exclusivas, que nunca antes han visto la luz, no sólo del mismo escenario del crimen tan sólo horas después de que ocurrieran los he chos, sino de los cuerpos delos cinco asesinados.! "Manuel Zapata Villanueva, de 59 años y capataz del cortijo; su esposa Juana Martín Macías, de 53; José González Jiménez, de 27, tractorista; su esposa, Asunción Peralta Montero, de 33; y Ramón Parrilla González, de 40 años, también tractorista, fueron las víctimas. Todos, menos la esposa de González, trabajaban en el cortijo y todos, según dejaron bien claro los vecinos de Paradas, eran personas honorables. Las muertes se produjeron con tres armas distintas: el capataz y su esposa fueron golpeados con un pajarito -pieza de una empacadora, de acero hueca, de la que salen tres puntas-; Ramón Parrilla, por los disparos de una escopeta de un sólo cañón; y González y su esposa, de golpes en la cabeza y luego quemados.! "El cortijo era propiedad de la marquesa de Grañina, María de las Mercedes Delgado Durán. Su esposo, Gonzalo Fernández de Córdova y Topete, regentaba su explotación. Antonio Gutiérrez Martin era el administrador.! "El día 22 fueron encontrados sólo los cuerpos de cuatro de los fallecidos, por lo que en un primer momento se pensó que el autor de las muertes era Zapata, pero tres días después su cadáver aparecería detrás del cortijo, tapado con paja. A partir de entonces se inició una investigación, con distintas suertes, pero que nunca llegó a descubrir a los verdaderos autores del crimen.! "A sólo diez días para la prescripción, el azar ha hecho que nos encontremos no sólo ante un sangriento suceso sino, casi con toda seguridad, ante uno de los crímenes más famosos de la # Francisco Gil Chaparro 25 España negra, y EL CORREO ha querido, con una serie de reportajes que se irán publicando a partir de hoy, poner en pie, tras un largo trabajo de investigación, lo que pudo suceder aquel 22 de julio de 1975... Lo que pudo suceder, porque lo que pasó realmente sólo lo conocen los asesinos.! 32 El crimen de Los Galindos Ramón Parrilla, tractorista del cortijo. Sus brazos estaban completamente destrozados por el impacto de un cartucho de perdigones y en su pecho se observaba el orificio de un disparo de escopeta, mortal de necesidad, producido por contacto." #Ya ninguno de los presentes en Los Galindos dudaba de que alguna desgracia muy grande había ocurrido, pero nadie se explicaba el cómo ni el por qué. Se registraron habitaciones, sala de máquinas, patios, granero, esquinas, se miró debajo delas camas, en los armarios, dentro y fuera del cortijo, y nada más aparecía; nada, tampoco, se sabía de Zapata, el capataz, ni del tractorista González, cuyo coche se encontraba aparcado un poco más arriba de la entrada a la casa. Algunos vecinos del pueblo comenzaron a decir que los cuerpos encontrados en el almiar, y" que estaban completamente irreconocibles, podían ser los de González y su esposa. “El Pepe fue por la tarde a recoger a la Asunción a su casa”, dijeron. Pero, ¿dónde está Zapata?" #Antes de las doce de la noche ya se había procedido al levantamiento de los cuatro cadáveres y el juez ordenó el traslado a Paradas, donde al día siguiente se practicarían las autopsias. En el Registro de Defunciones del Juzgado de Paradas se hicieron constar las causas de las muertes: Ramón Parrilla, herida por arma de fuego en la región torácica; Juana Martín, múltiples fracturas craneales; José González, traumatismo craneal; Asunción Peralta, esposa del anterior, probable traumatismo, hemorragia encefálica." #Los rumores ya se habían disparado: Zapata discutió con su mujer, la golpeó con el pajarito en la cabeza hasta matarla, y se deshizo de los dos posibles testigos: a uno, Parrilla, matándolo de dos disparos con su escopeta de caza del 16, y a otro, González, a golpes también del pajarito. Después de cometidos los crímenes, Zapata huyó. Pero algo ya no empieza a encajar en toda esta macabra historia. ¿Zapata?, ¿por qué?, ¿a dónde había ido ahora?, ¿y qué hacia allí la mujer de González?, se preguntaban los presentes." #Antes de que se esa noche, sobre las doce, los miembros del Juzgado abandonaran el cortijo, ya habían hecho acto de presencia en el lugar la propietaria de Los Galindos, la marquesa de Grañina, María de las Mercedes Delgado Durán, uno de sus hijos y Antonio Gutiérrez Martin, el administrador, que habían sido localizados en Sevilla. Los sucesos, probablemente, cogieron al marqués, Gonzalo Fernández de Córdova, de regreso ya hacia Sevilla desde Málaga, a donde había acudido para asistir al entierro de un familiar. El marqués llegaría ya de madrugada. Esa noche se quedó a dormir en el cortijo junto con el administrador. La Guardia Civil, por entonces, ya buscaba a Zapata como posible autor de las muertes. 34 El crimen de Los Galindos 34 El crimen de Los Galindos Capítulo II Zapata aparece muerto El cadáver del capataz fue encontrado tres días después bajo un montón de paja.! ¿Su cuerpo fue movido o estuvo siempre allí?! "El auxiliar de Juzgado de Écija José Zápico, que presenció el levantamiento de los cuatro cadáveres hallados en el cortijo de Los Galindos, se dirigió al día siguiente a su trabajo y le contó lo sucedido al juez Andrés Márquez Aranda, de 38 años, titular de este Juzgado. “Don Andrés, que ayer estando en Marchena me avisaron de que había en un cortijo de Paradas un incendio y fui para allá porque en el pueblo no hay juez titular, ni funcionarios, ni nada. Y cuando llegamos nos encontramos con cuatro muertos y unas cosas muy raras que habían pasado allí”. “Mira Pepe, ¡y a mi que me cuenta usted!”, le interrumpió el juez Márquez Aranda. “Yo tengo competencias sobre Écija y Osuna”, siguió, “pero no sobre Marchena, así que alguien ya se encargará”.! "En aquellas fechas del verano de 1975, el Juzgado de Marchena, a falta de titular, era llevado en prórroga de jurisdicción por el juez de Carmona, Víctor Fuentes -hoy magistrado del Tribunal Supremo-, pero éste, para colmo, se encontraba de vacaciones. Las noticias sobre la tragedia del día 22 ya se conocían, por supuesto, en los interiores del vetusto edificio de la Audiencia Territorial de Sevilla. Sobre la una y media de la tarde sonó el teléfono en el despacho del juez de Écija. “Yo ya me lo veía venir”, recuerda hoy Andrés Márquez Aranda. “Hola Andrés”, se oyó al otro lado del teléfono. Era Antonio Gómez Reino y Pedreira, presidente de la Audiencia Territorial. “Te imagino al tanto de los sucesos de Paradas”, dijo el presidente. “Como sabes, Víctor Fuentes está de vacaciones y no vuelve hasta el día 31. Hazte tú cargo del caso. Un fiscal ya va camino de Marchena”.! "A las dos de la tarde ya se encontraba el juez Márquez Aranda en el Juzgado de Marchena. Mientras se entrevistaba con el cabo Raúl Fernández, comandante de puesto de Paradas, llegó el fiscal Manuel Villén Navajas, que había recibido la orden de ponerse al tanto del caso del entonces fiscal jefe Guillermo Blanco. Villén Navajas, hoy teniente fiscal de la Audiencia de Sevilla, tenía entonces 33 años y llevaba en Sevilla destinado algo más de un año.! # Un ahorcado! "“Recuerdo que cuando ya nos íbamos Andrés Márquez y yo camino de Paradas”, comenta Villén, “se nos presentó un número de la Guardia Civil y nos dijo: señor juez, Zapata ya ha aparecido. Le preguntamos que dónde, y nos dijo que había sido encontrado ahorcado en un olivar del término de Paradas. Y para allá que nos fuimos”. Manuel Zapata era entonces el único sospechoso del crimen. El martes 22, día de autos, fueron encontrados los cuerpos de cuatro personas en Los Galindos, pero el hecho de que el capataz Manuel Zapata no apareciera hizo pensar que éste era el autor de las muertes y que luego había huido. ! "“Nos montamos en un Land Rover de la Guardia Civil”, relata Villén Navajas, y nos llevaron al lugar -Vereda de Sevilladonde, efectivamente, había un hombre ahorcado en un olivo, pero resultó que no era Zapata”. Se trataba, según se publicó entonces, de Antonio Ramírez Rodríguez, un vecino de Paradas, de unos 50 años, que se dedicaba al cuidado de cabras y vacas. Se procedió al levantamiento del cadáver y ya, sobre las cinco de la tarde, el juez, el fiscal y el cabo Raúl se dirigieron hacia Los Galindos.! "“Al cortijo llegamos sobre las seis o seis y media de la tarde”, recuerda el fiscal, “porque antes decidimos pasar por una casa que tenía Zapata en Paradas por si había alguna señal que nos indicara si, al menos, había pasado por allí, pero todo lo encontramos normal”. Aunque hoy pueda parecer increíble, el primer juez titular y el primer fiscal del caso de Los Galindos no pusieron sus pies en el escenario del crimen hasta 24 horas después de ocurridos los hechos. Ya $ Francisco Gil Chaparro 35 había dado tiempo para que los vecinos del pueblo, curiosos y periodistas tocaran objetos y hasta que los cambiaran de lugar. En cualquier caso, las señales de violencia, entre ellas las manchas de sangre que se repartían por distintas dependencias de la hacienda, aún estaban intactas y, más o menos, todavía se podía hacer una reconstrucción de los hechos. El juez, que estaba acompañado por el cabo Raúl Fernández y por el fiscal, inició una inspección ocular del escenario del crimen y, allí mismo, tomó las primeras declaraciones. “El escario del crimen era tremendamente amplio”, describe el juez. “Vimos el rastro de sangre dejado por Juana dentro de la casa, el recorrido de Parrilla, con un reguero que salía de la sala de máquinas hasta la casa de Zapata y que luego se dirigía hacia el camino donde apareció muerto y cubierto de paja. El almiar aún humeaba del incendio del día anterior».! "Después de llevar allí unas horas, el juez Márquez Aranda -hoy en día es magistrado de la Sala delo Contencioso Administrativo del TSJA en Málaga-, y de haber intentado poner en pie una posible reconstrucción de los hechos, se encontraba totalmente desbordado: no había explicación sobre por qué pudo suceder semejante tragedia; pero, al menos, si tenía muy claro un detalle que hasta entonces había pasado desapercibido a los demás: “El rastro de sangre dejado por Ramón Parrilla me demostraba que Zapata no era el autor de su muerte, y, probablemente, de ninguna de las demás. Por eso no di orden de busca y captura a la Guardia Civil, sino de localización de Zapata, porque, para mi, que él también estaba muerto”.! "La razón esgrimida por el juez era bien sencilla: Parrilla, que había sido mandado por González a llenar la pipa de agua al cortijo de San Antonio, regresó -según se creesobre las cuatro de la tarde con el tractor y se dirigió a la sala de máquinas, ubicada en la parte trasera de la casa, seguramente para dejar su capacha, ya vacía, después de haber comido en el pozo. Y nada más entrar en la sala, se encuentra con alguien que le apunta con una escopeta y que le dispara. En el lugar aparece abundante munición. El se protege la cara con los brazos, que le quedan prácticamente destrozados, y entonces hace lo siguiente: sale corriendo hacia la casa de! Zapata, hecho que se comprueba por el rastro de sangre dejado en el patio. Desde luego -pensó el juez-, Parrilla fue a la casa del capataz en busca de refugio, lo que dejaba claro que esta persona no le había disparado. Pero Parrilla tuvo la mala suerte de encontrarse la puerta cerrada - en cuyo interior ya se encontraba muerta la esposa del capatazy salió corriendo hacia el camino, donde sería alcanzado y donde, seguramente caído ya en el suelo, recibió en el pecho un último disparo de escopeta, mortal de necesidad, y realizado a quemarropa.! "Fuera por una orden de localización o de busca y captura, el caso es que Zapata seguía sin aparecer y, para muchos, era el autor del crimen.! "El juez Márquez Aranda, ese día y los dos siguientes, siguió con la práctica de diligencias: fue con frecuencia a] cortijo y habló con aquellas personas que pudieran aportar datos, entre ellos, claro, el marqués de Grañina, Gonzalo Fernández de Córdova, que desde la noche del día 22 se había quedado a dormir en el cortijo; el administrador, Antonio Gutiérrez Martín, que se supo que la mañana del crimen, sobre las once o once y media de la mañana, había estado en el cortijo a llevar unas sandías y que al poco tiempo -según su declaraciónse fue sin ver nada extraño; y Antonio Fenet, el recadero, la primera persona que llega al lugar de los hechos nada más cometerse los asesinatos.! "Para entonces, el forense Alejandro Arcenegui ya había practicado las autopsias a los cuatro cadáveres hallados el martes. Sobre las siete y media de la tarde del día 23, los cuerpos recibieron cristiana sepultura en el cementerio de Paradas, en medio de grandes escenas de dolor de familiares y vecinos.! Zapata, muerto "La investigación, con mayor o menor suerte, seguía su curso, hasta que en la mañana del viernes 25 -tres días después de los hechos-, sobre las once de la mañana es hallado el cuerpo de Zapata oculto bajo un montón de paja y a la sombra de un árbol situado en la parte trasera del cortijo.! "“Esa mañana me encontraba en casa, con mi mujer, y nos estábamos arreglando para ir a los actos oficiales que se habían organizado para ese día en el cuartel de Caballería de Ecija, con $ 36 El crimen de Los Galindos motivo de la Festividad de Santiago Apóstol”, comenta el juez Márquez Aranda, “y mientras me vestía recuerdo que le dije a mi mujer que al final no íbamos a poder ir porque tenía el presentimiento de que Zapata iba a aparecer ese día. Y así fue. El teléfono sonó poco después en casa y la Guardia Civil me daba la noticia de que Zapata había sido hallado muerto”.! "El cuerpo de Zapata estaba completamente cubierto por paja suelta y situado junto a un árbol. Se encontraba boca abajo, totalmente hinchado y en avanzado estado de descomposición. Los presentes nunca olvidarán el hedor que desprendía y la colonia de gusanos que salían de su cuerpo.! "Aunque fuera algo previsto por el juez, el hallazgo del cadáver del capataz aumentaba aún más la confusión. Eran ya cinco los fallecidos en Los Galindos, y pronto se supo, tras la autopsia, que Zapata había muerto el mismo día que el resto de las víctimas. Una misma pregunta se repetía de boca en boca: ¿Quién, entonces, era el asesino?! "La noche anterior al hallazgo de Zapata, en el cortijo de Los Galindos durmió, como hasta entonces, el marqués de Grañina, y pronto se levantaron algunas voces que lo señalaban como la posible persona que durante la madrugada aprovechó para colocar en este lugar el cuerpo de Zapata. Antes, el marqués había conseguido que la pareja de la Guardia Civil que se encontraba en el cortijo dejara esa noche la vigilancia de la casa y fuera trasladada a la entrada, donde el camino de albero se encuentra con la carretera comarcal. Dos guardias civiles llegaron a insinuar, aquellos días, que vieron al marqués colocar el cadáver, pero éste respondió que si fue así, por qué no lo detuvieron en ese mismo instante. La polémica, en cualquier caso, ya había surgido: ¿Estuvo siempre Zapata en el lugar donde apareció su cuerpo o fue colocado allí días después? 38 El crimen de Los Galindos Capítulo III Sigue el misterio en torno a Los Galindos El pueblo de Paradas enterró en tres días a cinco de sus vecinos y la confusión! 5 se apoderaba de la investigación judicial! "A las diez de la noche del día 26 de julio de 1975, Rafael Peña, el sepulturero de Paradas, procedía a depositar en un nicho los restos del capataz del cortijo de Los Galindos, Manuel Zapata, hallado el día anterior oculto bajo un montón de paja y con la cabeza destrozada. Tres días antes habían sido enterrados en el mismo cementerio paraeño las cuatro personas que el martes 22 fueron halladas muertas en Los Galindos: Juana Martín, esposa del capataz; dos tractoristas, Ramón Panilla y José González, y la mujer de éste, Asunción Peralta.! "El camposanto volvió a llenarse de familiares, amigos y vecinos de Paradas. Justo en el instante que Rafael Peña cubría el nicho de Zapata, Gonzalo Fernández de Córdova y Topete, marqués de Grañina y propietario del cortijo de Los Galindos, se dirigió al juez Andrés Márques Aranda, que presenciaba desde cierta distancia los actos, y le dijo: ”Señor juez, y ahora que digan que yo he hecho esto”. “Yo”, recuerda hoy el juez, “que me encontraba un poco retirado de donde estaba la gente concentrada porque con los ánimos como estaban temía que hubiera algún incidente, me dirigí a él y le contesté: Señor marqués, no es el momento de manifestarse de esta forma”. “Al parecer”, continuó el juez, “hasta el marqués había llegado una cierta rumurología sobre las personas que pudieron participar en los hechos”.! "El pueblo entero de Paradas y los cortijos de los alrededores conocieron esos días que era el miedo. Las puertas y ventanas de las casas se cerraban por las noches a pesar del sofocante calor, y resultaba difícil ver a alguna persona andando por las calles después de que se echara la tarde. Todos hablaban del crimen pero siempre en círculos íntimos, y cuando se acercaba algún forastero y preguntaba, habría la boca. Daba la impresión de que todos en el pueblo supieran algo más de lo que decían. Hoy, todavía, nadie los ha sacado su silencio.! El cuerpo de Zapata "La investigación judicial seguía su curso, no sólo en la búsqueda de pruebas que llevaran a la identificación de los autores de los asesinatos, sino en determinar si Manuel Zapata había permanecido desde el primer instante en el lugar donde fue hallado tres días después de ocurridos los hechos o si, por el contrario, su cuerpo fue puesto allí la noche anterior a su aparición.! "Manuel Pastor Jiménez, Manolito el de Pilar, policía municipal de Paradas, juraba y perjuraba al juez que él había estado en varias ocasiones por la parte donde apareció el cuerpo del capataz, y que nunca vio nada. “Es más”, añadió, “yo hice pipí allí el día anterior y juro que no había nadie”. El fiscal Manuel Vlllén, que desde que se incorporó al caso un día después de los hechos lo ha seguido a lo largo de sus distintas etapas en estos veinte años, es de la teoría de que el cuerpo de Zapata no estuvo siempre allí. “Durante la reconstrucción del recorrido que siguió Panilla camino de la sala de máquinas», dijo recientemente Villén, “recuerdo que pasamos justo al lado de donde apareció el cuerpo del capataz, y allí no había nada, o no vimos nada. Es posible que el cadáver estuviera en ese lugar desde un primer momento, pero si a mi me dicen que por qué apuesto, lo haría porque no estaba allí”.! "Sin embargo, lo más probable es que el cuerpo si hubiera permanecido siempre en el lugar donde fue encontrado, como mantienen, además, el primer juez de Los Galindos, Andrés Márquez Aranda, y el forense que procedió al levantamiento del cadáver, Alejandro Arcenegui. “Yo no creo en modo alguno que el cuerpo del capataz fuera depositado allí días después”, # Francisco Gil Chaparro 39 asegura Márquez Aranda, quien añadió: “Yo levanté con mis propias manos la cabeza de Zapata, y la masa encefálica, es decir, todo lo que resumó, reposó allí porque la tierra estaba empapada. La teoría del traslado del cuerpo surgió porque había que justificar el error de que no lo encontráramos, pero yo no necesito justificación alguna. El cadáver de Zapata”, sentenció, “estaba allí”. El forense Alejandro Arcenegui, hoy ya fallecido, era entonces de la misma opinión. Y el funcionario del Juzgado de Ecija -hoy del de MarchenaJosé Zapico, también compartía la versión del juez. Lo que ocurrió, entonces, es que nadie buscó en ese lugar de forma concienzuda.! "Muchas de las miradas de los paraeños se dirigieron, durante estos días, hacía dos personas relacionadas con el cortijo de Los Galindos: el marqués y el administrador.$ $ "El juez Andrés Márquez Aranda y el fiscal Manuel Villén interrogaron a estas dos personas, entre otras relacionadas con el cortijo, pero a éstos, quizás, con más detenimiento. El fiscal recordaba recientemente: “El marqués y el administrador tenían en aquellos días la lógica impresión de sorpresa y estupor por los hechos, lo que ocurría es que para nosotros ya fueron sospechosos desde el primer momento, sin que, claro, tuviéramos nada contra ellos y sin que hubiera pruebas”.! "El día de autos, Antonio Gutiérrez Martín, administrador de alguna de las propiedades de los marqueses de Grañina -desde Los Galindos a Las Albarderas, Majalimar o Vercel-, había estado en el escenario del crimen. En algunas de sus breves declaraciones, que siempre se sucedieron sin cambiar prácticamente ni una coma, dijo que llegó al cortijo de Los Galindos sobre las 1 1.30 horas del día 22 y que no vio a Zapata. Allí habló brevemente con Juana Martín, esposa del capataz, le dijo que le traía unas sandías de la finca de Las Albarderas, en Utrera, que estaban muy ricas, y comentó algunas cosas con el tractorista José González, que debería andar entonces arreglando la empacadora. Gutiérrez Martín, hombre fiel al marqués, teniente de Artillería en la reserva y que conoció a éste cuando se encontraba en el Ejército -él con la graduación de brigada y el segundo de capitán-, dejó la carrera militar cuando Gonzalo Fernández de Córdova, que entró a la reserva con la graduación de comandante, se casó y pasó a regentar algunas de las propiedades de su esposa.! "Esa mañana del 22 de julio vio también al peón Antonio Fenet en el cortijo y a un representante de una casa de insecticidas, de apellido Seller, con el que también estuvo hablando un instante. Esta última persona llegó a preguntar al administrador por Zapata, y éste le respondió que no lo había visto y que ya se iba.! "Gutiérrez Martín había llegado esa mañana a Los Galindos, en contra de lo acostumbrado, en el coche del marqués, un Mercedes 250 diesel de color gris perla y con aire acondicionado. En sus declaraciones dijo que el marqués se lo había dejado para que le cambiase el aceite, le mirara un inyector de gasóleo que no funcionaba bien y para que lo lavara. Esta circunstancia llamó mucho la atención de todas las personas que han investigado el caso, sobre todo porque ese día el marqués había tenido que ir a Málaga al entierro de un familiar, y, en vez de irse en su Mercedes, lo hizo en el coche del administrador, un Renault 4L, que, sin duda, entre el calor y las malas carreteras de entonces -1975-, no haría mucho más cómodo el viaje. Pero así sucedió realmente.! "Gutiérrez Martín dijo que antes de las doce se marchó de Los Galindos, sin haber podido ver a Zapata y sin que notara entonces nada fuera de lo normal.! El marqués, en Málaga "El marqués, efectivamente, se había marchado a Málaga el día 21 de julio, con su hermano Alvaro, para asistir al entierro de un familiar. Se hospedaron en el apartamento Maestranza, según pudo comprobar la Policía, y regresaron el día 22 a Sevilla, después de asistir esa misma mañana al sepelio. Cuando Gonzalo Femández de Córdova llegó, sobre las doce de la noche, a su casa, después de hacer el camino de regreso por la costa y pasando por Jerez de la Frontera, la muchacha le dijo que su esposa, María de las Mercedes, se había marchado con uno de sus hijos a Los Galindos porque había ocurrido allí una tragedia. Se cambió de ropa y se fue inmediatamente para el cortijo. Llegó de madrugada, y ya esa misma noche, tras ser informado # 40 El crimen de Los Galindos de lo sucedido y de que Zapata, del que nada se sabía hasta entonces, era buscado como sospechoso del crimen, se quedó a dormir en su vivienda del cortijo. Esa primera noche lo acompañó el administrador.! "“Uno de los días que me encontraba en Los Galindos”, recuerda el juez Andrés Márquez Aranda, “ví al marqués y le pregunté que qué hacia allí”. “Es que me voy a quedar a dormir en el cortijo”, respondió éste. “¿Que usted va a dormir aquí?”, le volvió a preguntar, extrañado, el juez. “¿Es que no puedo?”, insistió el marqués. “Mire usted”, dijo el propietario del cortijo, “yo tengo aquí intereses, tengo caballos, maquinaria, y aquí no hay nadie que se quiera quedar a dormir. Le digo que a mí no me importa; ahora bien, si usted me dice que no puedo, me voy”. “Haga usted lo que quiera”, le dijo ya finalmente el juez, “pero, ¿y si aparece Zapata?”. “Si aparece Zapata pueden darse dos circunstancias: que o bien se encuentre usted a la mañana siguiente con un nuevo cadáver, o que, si está tranquilo, le dé un abrazo, porque aún le tengo mucho cariño, le ofrezca de comer y de beber y lo deje luego marcharse, y que no me llamen cómplice porque yo no estoy para detener a nadie, para eso ya está la Guardia Civil”.! "El administrador, el mismo día de los hechos, está comprobado que desde Los Galindos se fue a la finca Las Albarderas (Utrera) y luego a Sevilla, donde, antes de las dos de la tarde, recogió dos billetes de avión que le había encargado la marquesa. Luego se fue a su casa, donde sería localizado y donde fue informado de lo sucedido esa misma tarde en el cortijo.$ $ "Todo en Los Galindos seguía envuelto en el más profundo de los misterios. Cinco muertos y, hasta entonces, ninguna prueba ni testigo de lo ocurrido. La investigación judicial ya empezaba a enconarse. 41 El crimen de Los Galindos 48 El crimen de Los Galindos Capítulo V La exhumación de los cadáveres El estudio realizado por Frontela en 1983 por encargo del juez Heriberto" Asencio determinó que González también fue asesinado" #El 25 de enero de 1981, el recién nombrado juez Heriberto Asencio Cantisán, con 25 años, tomaba posesión de su despacho en el Juzgado de Marchena, que acababa de dejar vacante Antonio Moreno Andrade tras ascender a magistrado y ser destinado a Las Palmas. Se convertía, de esta forma, en el cuarto juez de Los Galindos. “Había salido recientemente de la Escuela Judicial, y salvo las prácticas que hacen allí, no contaba con ninguna experiencia”, recuerda hoy Heriberto. “Cuando pedí ir destinado a Marchena, antes de tomar posesión alguien me comentó que allí me iba a encontrar con el caso de Los Galindos. La verdad es que yo no lo recordaba especialmente; había oído hablar algo, pero nada más. Cuando llego a Marchena, veo que entre los asuntos pendientes se encontraba éste. Lo primero que hice fue estudiármelo”." #Heriberto Asencio, en la actualidad magistrado de la Sección Primera de la Audiencia de Sevilla, recibió una carta anónima, mientras se enfrascaba en esta tarea, que le causó extrañeza, y decidió investigar su posible autenticidad. Esta carta había sido escrita en febrero de 1976 e iba dirigida al entonces alcalde de Paradas, José Gómez Salvago. La ñrmaba un tal Juan, y en ella se confesaba autor de algunas de las muertes ocurridas en Los Galindos casi un año antes. Lo sorprendente de este anónimo, además de que adjuntaba un billete de tren del año 1975 y de que había sido enviado desde Zaragoza -“me marché para poner tierra por medio”, decía el anónimo comunicante-, es que la carta había sido ocultada todos estos años y no fue hasta 1983 cuando, a raíz de una investigación del abogado de la familia González, Manuel Toro, consiguió dar con ella y enviársela urgentemente al juez, por cuanto en ésta se aseguraba que González no era el autor de las muertes, sino que también había sido asesinado. Todavía en estas fechas se consideraba a González, según las versiones dadas por Guardia Civil y Policía, autor de las cuatro muertes, y este anónimo dio que pensar, aunque con el tiempo se descubrieron algunas imprecisiones que lo hicieron descartar como real." #El juez, en cualquier caso, se puso en contacto con el jefe superior de Policía, al que pidió que le enviara algún agente para que investigara el anónimo. Ese policía fue José Antonio Vidal, hoy jefe del grupo de Policía Judicial de Sevilla y persona que ha sido elogiada por todas las partes que han intervenido en la investigación, incluido jueces, por su minuciosidad e interés, a pesar de la falta de medios y tiempo del que disponía." #Ya entre policía y juez comenzaron a estudiar el caso, y el primero planteó la posibilidad de que se procediera a una exhumación de los cadáveres enterrados en el cementerio de Paradas para intentar determinar con exactitud cómo se pudieron producir las muertes de las cinco víctimas, y, sobre todo, de González y su mujer. El trabajo, a pesar de que habían transcurridos casi ocho años desde los sucesos, se encargó finalmente al catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Sevilla Luis Frontela, de quien se sabía que contaba con nuevas técnicas forenses, y que aún podría determinar aspectos muy importantes relacionadas con las muertes y el posible modus operandi." Una mañana de enero #Rafael Peña, el sepulturero de Paradas, había recibido la orden judicial de estar a las diez de la mañana del día 27 de enero de 1983 en el cementerio, con todo preparado para la exhumación. A esa hora, en el camposanto ya se encontraba el juez Heriberto Asencio, el fiscal Manuel Villén, el policía José Antonio Vidal, con algunos compañeros, el magistrado Andrés $ Francisco Gil Chaparro 49 Márquez Aranda -primer juez de Los Galindos-, el forense Alejandro Arcenegui -que practicó la primera autopsia-, guardias civiles, familiares de los fallecidos, algún periodista invitado al efecto... pero no aparecía por ningún lado Frontela. Se decidió esperar un tiempo prudencial, mientras a las puertas del cementerio se iban concentrando cada vez más vecinos de Paradas, que ya habían conocido que algo extraordinario estaba ocurriendo muros adentro. Efectivos de la Guardia Civil impedían el paso a curiosos y demás periodistas." #Como quiera que Frontela y su equipo de colaboradores seguía retrasándose, el juez Heriberto Asencio ordenó al sepulturero que fuera quitando las lápidas y sacando los ataúdes. Minutos más tardes, cuando ya, por fin, el doctor Frontela hizo acto de presencia, mostró su enfado por el hecho de que ya se hubiera iniciado el trabajo de exhumación sin que él estuviera presente, y, tal como llegó, cogió sus bártulos e inició el camino de regreso hacia el coche, en compañía de sus colaboradores." #El momento de confusión que se creó fue tremendo. Se había dispuesto todo para que se realizara la exhumación, y la persona encargada de estudiar los cuerpos los dejó a todos plantados. Pero la situación no podía quedar así. El abogado Manuel Toro y el juez Andrés Márquez Aranda pidieron permiso a Heriberto para hablar con Frontela, y, tras acceder éste, lo alcanzaron cuando ya introducía todo el material en los coches. Hubo unos instantes de discusión, porque Frontela puso como condición para realizar el estudio que él debería dirigir las exhumaciones y que hasta su llegada nadie tocara ni una lápida, pero, al final, lo convencieron." #La exhumación se realizó finalmente y el minucioso trabajo, desarrollado durante los días 27, 28 y 29 de ese mes de enero, se llevó a cabo totalmente en una de las dependencias del cementerio, tomando buena nota de todo, analizando hueso a hueso y filmando cada paso con un vídeo." González fue asesinado #Las primeras revelaciones del informe de Frontela, cuyo trabajo no llegó a conocer totalmente terminado el juez Heriberto Asencio, fueron concluyentes: González también fue unáa víctima más de los asesinos, y, por tanto, no podía haber matado a su esposa y luego suicidarse, como mantenían los informes policiales. Frontela determinó con claridad que el tractorista había muerto por los golpes recibidos en la cabeza, y que luego sus cuatro extremidades habían sido amputadas con una sierra de hierro." #Mientras Frontela y su equipo realizaban el informe escrito, que al final ocuparía unos 250 folios repartidos en tres tomos y en cuya elaboración emplearon más de un año, el juez Herbierto Asencio acudió algunos días ala cátedra de Medicina Legal para conocer el avance de las investigaciones. Una tarde, el juez se acercó a la casa de la madre de González en Paradas y, en privado, le reveló que el trabajo realizado por Frontela había determinado que su hijo había sido asesinado. Asencio le advirtió que eso no significaba que éste no hubiera participado en alguna de las muertes, pero sí que había sido también víctima de los asesinos, y le pidió que mantuviera esta conversación en secreto. No hizo el juez más que doblar la esquina, cuando Concepción Jiménez le contó a sus familiares y luego a los vecinos la noticia que durante tanto tiempo había estado esperando: la inocencia de su hijo. En el pueblo, muchos de sus vecinos les habían retirado el saludo porque pensaban que su hijo había sido el autor de la matanza. Poco tiempo después, hacia cambiar la placa con la inscripción del nicho que ponía su nombre y fecha de fallecimiento por otra que rezaba: “José González fue asesinado el 22.V11.75 a los 27 años”." #El juez Asencio rememora aquellos días y destaca lo que para él fue el resultado más importante de la investigación: “Para mi fue muy importante, porque quedó claro que a José González lo habían matado, hasta el punto de que le habían cortado los brazos y las piernas con idea, seguramente, de que la combustión fuera más rápida. Hasta entonces, no es que no hubiera versión, porque la Guardia Civil, la Policía, cada uno de los jueces que habían intervenido y hasta cada uno de los vecinos del pueblo tenían la suya, lo que ocurría es que la más defendida era la de que González fue el autor y luego se había suicidado. Si participó o no en los hechos, eso es algo que no se sabe, porque, lógicamente, no se conoce quién los cometió”." 50 El crimen de Los Galindos Nuevas interrogantes #Como dijera recientemente este mismo juez, la exhumación de los cadáveres supuso un importante impulso, “y el famoso boom del caso”, pero, claro, tanto tiempo después de ocurridos los hechos “las posibilidades de éxito habían quedado muy limitadas”." #Y es que, descartada ya la autoría, tal como la había descrito la Guardia Civil y la Policía, de nuevo volvían a aflorar muchas y nuevas preguntas, repetidas por las personas que han investigado este caso hasta la saciedad: ¿Quién o quiénes eran entonces los asesinos? ¿Por qué muere Zapata?¿Su muerte, ocurrida la primera, fue como consecuencia de una discusión o estaba prevista? ¿Vio o no vio el administrador esa mañana a Zapata? ¿Participó González, en cualquier caso, en alguna de las muertes o siempre estuvo al margen de lo que estaba sucediendo en el cortijo? ¿Por qué fue González a por su mujer a su casa, a una hora tan intempestiva, y regresó a Los Galindos? ¿Por qué ocultaron algunos cadáveres con paja y otros los quemaron? ¿Por qué se vistió Asunción con ropa de domingo para ir al cortijo? Por qué serraron los brazos y piernas de González y su mujer? ¿Escuché la madre de González lo que éste le dijo a su esposa para llevarla al cortijo? ¿Por qué cerraron con un candado la puerta de la casa donde se encontró el cuerpo de Juana? ¿Por qué se emplean tres armas en la comisión de las muertes: pajarito, horca y escopeta? ¿Por qué llevaba el administrador ese día el Mercedes del marqués, y éste el Renault 4L, si tenía que ir a Málaga? ¿Vio algo Fenet cuando llegó al cortijo? ¿Por qué, en definitiva, tuvieron que morir estas cinco personas? Preguntas que hoy aún no tienen respuesta, porque ninguno de los que pudo saber algo quedó con vida…. salvo los asesinos, que siguen guardando silencio." #En unas declaraciones de Concepción Jiménez publicadas el 20 de agosto de 1975 en EL CORREO, ésta aseguraba que se sorprendió cuando sintió a su hijo llegar a su casa, pero que no escuchó lo que habló con su mujer. La conversación con Concepción Jiménez fue la siguiente:" -Señora, ¿sabe usted por qué vino su hijo a por su esposa para llevársela al cortijo de Los Galindos?" -No lo sé." -¿Le vio?" -No lo vi, pero lo sentí llegar y marcharse, porque vive al lado de mi casa. Una nieta mía lo vio. Serían las tres de la tarde." -¿Le notó su nieta algo raro?" -Me dijo que venía normal completamente. Incluso yo le oí hablar en un tono normal con mi nuera, que en aquel momento estaba echando la siesta." -¿De qué hablaban?" -Ya de eso no me enteré. El caso es que se la llevó al cortijo con todo el calor que hacía. Lo único que le puedo decir es que alguien mandaría a mi hijo a que viniese por su esposa. Y no un cualquiera, sino alguna persona que tuviese bastante autoridad sobre él." % #En cualquier caso, siempre hay alguien de los que trabajaron en la investigación de este crimen que piensa que Concepción Jiménez sí tuvo que oír a la fuerza lo que hablaba su hijo, porque el tabique que separaba una habitación de otra, además de fino, no llegaba hasta el techo." #En esa misma información se publicaban unas declaraciones de Juana Castillo, esposa del tractorista Ramón Parrilla, con quien tuvo dos hijas, en las que decía: “El que asesinó a mi marido tiene que ser una persona que conocí a muy bien el cortijo de Los Galindos y a mi $ Francisco Gil Chaparro 51 esposo, porque a los demás los mató con un hierro y a Ramón disparándole con una escopeta por tres veces. El asesino no puede ser un loco, porque después de matarlos, se preocupaba de colocarlos bien y de taparlos con paja. A mi marido hasta le puso la gorra que usaba normalmente”." #Las exhumaciones de los cadáveres de aquel invierno de 1983, la aparición, de nuevo, en los periódicos de los crímenes acontecidos en el cortijo, era algo que los familiares y vecinos de Paradas sabían soportar, porque todo se hacía con la intención de esclarecer los hechos. Y el informe de Frontela, conocido meses después, aún desvelaría algunos detalles importantes para la investigación." % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % % Francisco Gil Chaparro 52 Francisco Gil Chaparro 53 54 El crimen de Los Galindos Capítulo VI Un tal “Juan” se confiesa autor de las muertes En una carta anónima enviada desde Zaragoza en 1976, y que había" permanecido oculta siete años, se relataban los hechos." #La investigación del caso de Los Galindos se ha visto salpicada a lo largo de estos veinte años por la aparición de diversos anónimos, a los que se les hizo más o menos caso dependiendo de su verosimilitud. Pero, por encima de todos, uno de ellos llamó poderosamente la atención del entonces juez de Marchena, Heriberto Asencio, quien sintió curiosidad por algunos detalles que le llevarían, tras pedir la ayuda de un policía, a encargar una investigación. Este escrito sería, como ya se adelantó ayer, la consecuencia de que la Policía propusiera al juez la posibilidad de exhumar los cadáveres, para intentar determinar, sobre todo, cómo pudo morir José González, a quien por entonces se le culpaba de los asesinatos." #Y por qué se propone la exhumación? Porque en ese anónimo, firmado por un tal Juan, se aseguraba que González también había sido víctima de los asesinos. No era éste, sin embargo, el único aspecto notable del singular anónimo, ya que el escrito había permanecido oculto al juez de Los Galindos durante casi siete años." #La carta anónima fue enviada, según se observa en el matasellos, desde Zaragoza el 18 de febrero de 1976 -pocos meses después de que ocurrieran los hechos, el 22 de julio de 1975-, tenía un sello de Franco de tres pesetas e iba dirigida al entonces alcalde de Paradas, José Gómez Salvago. Esta persona dejaría la alcaldía al año siguiente, tras haber permanecido algo más de veinte años en el mismo sillón municipal, para tomar posesión como gobernador civil de Huesca Gómez Salvago prestó juramento de su cargo a las nueve de la mañana del 24 noviembre de 1977 en Madrid, en el despacho oficial del entonces ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, y permanecería en él hasta la llegada del PSOE al Gobierno, en 1982. Salvago también ha sido magistrado de la Audiencia de Sevilla hasta su jubilación." #El anónimo había sido escrito a mano, posiblemente por la misma mano que redactó otros escritos recibidos con anterioridad y a los que no se habían hecho mucho caso, pero la coincidencia de su relación de hechos con los posiblemente ocurridos en Los Galindos lo hicieron tener esta vez en cuenta." #La carta, que según unas declaraciones realizadas por Gómez Salvago al diario El País en mayo de 1983 había sido remitida a la Policía para su investigación nada más recibirla, fue rescatada siete años más tarde por el abogado Manuel Toro Martínez y, tras leerla, se la entregó al juez; con ésta se adjuntaba un billete de tren del día en el que ocurrieron los hechos, como prueba de que el autor del escrito había estado allí." En ese escrito, el tal Juan aportaba como único dato personal que era vecino de Marchena y que se marchó de su pueblo para “poner tierra de por medio” después de los crímenes que había cometido. La principal preocupación de Juan era, con ello, la de evitar que se culpara de las muertes a un “inocente” -José González-, ya que también éste fue una víctima más. Si esa carta, como intentaba demostrar el anónimo comunicante, había sido redactada, efectivamente, en la fecha indicada -18 de febrero de 1976-, no dejaba de resultar sorprendente por cuanto hasta la exhumación de los cadáveres se había mantenido, por Guardia Civil y Policía, que el autor era González." Francisco Gil Chaparro 55 #El tal Juan se mostraba en esta carta arrepentido por lo que había hecho -llega a decir que merecía la horca por ello-, y aseguraba que no sabía si iba a poder soportar esa carga durante los años que le quedaran de vida." #Más adelante, afirmaba que la única persona a la que se pretendía matar era a Zapata, para lo cual había recibido la cantidad de 10.000 pesetas de una persona relacionada con Los Galindos." #Según el relato de los hechos, cuando se encontraba en el cortijo dudó en matar a Zapata, por lo que esta persona que lo contrató fue quien finalmente lo hizo. Después, le obligó a matar a Juana Martín, a la que, con su ayuda, la llevaron hasta la habitación donde fue encontrada, y más tarde a Ramón Parrilla, ya que estando ellos en el cortijo se presentó de pronto con su tractor." #Sobre González y su esposa, el comunicante decía que de nuevo fue esa persona relacionada con Los Galindos la que ordenó al tractorista ir al pueblo a por su mujer, con la excusa de que Juana se había puesto enferma, y que cuando llegaron, los hicieron entrar en la casa y allí los mataron. Juan relata que la persona que le contrató lo amenazó con denunciarlo, e incluso con matarlo, al negarse éste a cumplir alguna de sus órdenes." #El anónimo, sin embargo, incurría en algunas imprecisiones que, al final, no lo hicieron verosímil para los investigadores. Entre ellos, destacaba el que el tal Juan decía que González y su mujer habían muerto por disparos de escopeta, cuando la autopsia de Frontela determinaría que la muerte, casi con toda seguridad, se produjo por aplastamiento del cráneo tras ser golpeados con un objeto contundente." #La Policía investigó el anónimo y consiguieron averiguar desde qué estafeta de Correos había sido enviado, pero al final acabaría engrosando, como otras piezas más, el sumario 20/75 de Marchena; y no sólo porque no se pudiera probar nada, sino porque no se creía que fuera real y porque la persona que lo había escrito, el tal Juan, podía ser alguien que tuviera algún conocimiento de la investigación del sumario, y que buscara algún beneficio con ello." Disparos o golpes #El estado en el que quedaron los cuerpos del tractorista González y su esposa llevaron a la polémica sobre si, como afirmaba Frontela, éstos habían muerto sólo por los golpes recibidos en la cabeza, o, también, por disparos de escopeta o pistola" #Un trocito de plomo, de unos tres milímetros, encontrado por Frontela en el interior del cuerpo de José González, hizo pensar que pudiera tratarse de un balín. Los informes realizados por expertos en balística de la Policía lo descartaban, y hablaban más de la posibilidad de que pudiera ser un botón de la ropa derretido por el fuego o una chincheta del ataúd caída sobre su cuerpo." #Pero también podría tratarse, efectivamente, de un balín de los que contiene un cartucho de escopeta de caza, y que podía haber aparecido en el cuerpo de González sin que necesariamente hubiera recibido un disparo." #Y esto era posible porque el cuerpo de este tractorista, cuando fue sacado de entre las llamas, tenía en su cintura una canana con cartuchos del calibre 16, los mismos que fueron utilizados para matar a Parrilla de dos disparos. Durante los años en los que González fue considerado el autor de las muertes, se creía normal que éste tuviera al cinto la canana, ya que se la habría puesto para disparar a Parrilla. Pero descartada con el tiempo esta posibilidad, se llegó a pensar, y ha quedado prácticamente demostrado, que la canana no la llevaba González, sino que, más bien, le fue puesta encima. Como quiera que ésta contenía aún algunos cartuchos, es posible que al recalentarse, se dispararan y alguno de los plomos fuera a caer sobre su tórax." #La escopeta con la que se realizaron los disparos que costaron la vida a Parrilla fue encontrada en el asiento de atrás del seiscientos de González, con la culata rota. En el transcurso de la investigación, también se pensó que con esta arma pudieran haber golpeado, hasta morir, $ 56 El crimen de Los Galindos tanto a González como a Asunción, pero no se ha podido demostrar este extremo por cuanto no aparecen rastros de sangre en ella. Eso si, esta circunstancia ha servido, como otras tantas, para establecer múltiples teorías, que, también como casi todas, no llevaron a nada." #Frontela, mientras tanto, seguía con su minuciosa investigación, que le sería entregada al juez el lunes 24 de octubre de 1983." 57 El crimen de Los Galindos 64 El crimen de Los Galindos Capítulo VIII Los invitados Alfonso Grosso publica una novela sobre el crimen y Lola Flores protagoniza" una película salpicada por la polémica judicial# $“Estaba en Varsovia cuando me tradujeron la noticia que acaba de llegar por teletipo. Por entonces, por las razones que todos sabemos, España estaba muy de moda, muchos periodistas se encontraban en nuestro país siguiendo de cerca la enfermedad de Franco, y, como era lógico, una masacre de estas características no pudo pasar por alto. Desde el primer momento me llamó la atención lo ocurrido. Más aún cuando llegué a España y las investigaciones oficiales no daban resultados positivos. Entonces me vine a Paradas y comencé yo mismo a buscar las pistas”. Estas declaraciones las realizó el escritor sevillano Alfonso Grosso el 22 de julio de 1980, justo el día en el que se cumplían cinco años de los hechos ocurridos en el cortijo de Paradas." $Alfonso Grosso (Sevilla, 1928/ 1995) empleó dos años en escribir un libro, que tituló Los invitados, y que fue finalista del Premio Planeta 1978, año en el que la novela La muchacha de las bragas de oro, del catalán Juan Marsá, le quitó a última hora los cinco millones del primer premio, cuando todos daban por ganador al escritor sevillano. Grosso había dedicado, para ello, días de entrevistas, de encuentros, de investigación propia. Quienes hablaron con él aseguran que el fruto de todo ese trabajo fue el descubrimiento de importantes revelaciones y del conocimiento de todo lo que pudo pasar en el cortijo y hasta de quiénes pudieron participar en el mismo, sólo que se encontró con la misma dificultad que jueces, fiscales, abogados y policías: que no podía acusar abiertamente a nadie. Quizás fue esta circunstancia, este trascendental detalle, el que le impulsaría a inventarse un móvil como desencadenante de los cinco asesinatos." $El escritor sevillano, que falleció el pasado 1 1 de abril en su casa de Valencina de la Concepción de un paro cardíaco cuando contaba con 67 años de edad, aseguraba que detrás del crimen de Los Galindos había mucho más que cinco asesinatos: Grosso se topó con una organización mafiosa cuyo origen podía estar en Líbano y con conexiones en el norte de Africa y en los Países Bajos. “Según he podido saber”, dijo Alfonso Grosso tras investigar in situ en países como Gran Bretaña, Francia, Marruecos y Estados Unidos, “puedo asegurar que existen varias áreas de mercado para la comercialización del hachís y que todas estas áreas se encuentran repartidas entre las más dispares organizaciones. El mercado del Mediterráneo está controlado por dos mañas fundamentales, procedentes del norte de África. No lo puedo asegurar, pero creo que la que actuó en Paradas, matando a cinco personas, tiene su origen en el Líbano, o tal vez en Beirut”." $En el cortijo de Los Galindos se sembraba hachís, que era controlado por estas mafias internacionales. Esta era la trama de Grosso, quien, eso si, sólo dos años después de cometidos los asesinatos -y antes de que se procediera a la exhumación de los cadáveresaseguraba que José González, a quien se le echaban por entonces las culpas, era inocente. “Ante todo, quise demostrar la inocencia de González y de su grupo de hombres, que llevados por la miseria consintieron en dejar sembrar en el cortijo hachís. A pesar de estar complicados en el asunto, son inocentes y prueba de ellos es que apenas unos días antes de la recolección quemaron la plantación asustados por la consecuencia que les podría traer la hierba. Por eso fueron asesinados por la organización, que no podía conseguir perder los millones de pesetas que de hecho perdieron. El gran culpable, que se tome buena nota, es, como de tantas otras cosas, el latifundio. No esta pobre y humilde gente”." $Este móvil de que en el cortijo se sembraba hachís fue totalmente descartado por la Guardia Civil y Policía. El magistrado Andrés Márquez Aranda aseguró recientemente: “En un ambiente muy cerrado como es un cortijo, y yo que soy de campo lo entiendo, si allí hubiera habido plantaciones de hachís, lo sabe todo el pueblo al día siguiente”.% Francisco Gil Chaparro 65 La película $El director de cine Víctor Barrera realizó varios años después un adaptación de Los invitados y comenzó el rodaje del que sería su primer largometraje. La película, que tomaría el mismo nombre que la novela, se estrenó en Sevilla el 20 de febrero de 1987, y pronto traería la polémica." $El día anterior al estreno de la película, en los cines Cervantes y Emperador, Barrera realizó una presentación en Sevilla acompañado de una de las grandes estrellas del film: Lola Flores. La Faraona, que nos dejaría el pasado mes de mayo, veía cumplido entonces su deseo de interpretar un papel serio, dramático, “muy a la americana”, como diría en la rueda de prensa. En su papel interpretaba cómo Grosso había visto a Juana Martín, la mujer del capataz, y en el reparto se encontraba acompañada por Amparo Muñoz, Pablo Carbonell y Raúl Freire." $A las cuatro de la tarde del día 21 , el siguiente al estreno de Los invitados, Manuela González Jiménez, hermana del tractorista José González, entraba en el cine Cervantes para ver la película. Manuela asumió la responsabilidad de la familia y nada más salir de la sala se personó en el despacho de su abogado, Manuel Toro, para comunicarle que estaba dispuesta a presentar una denuncia en el Juzgado de Guardia." $La demanda se hizo efectiva ese mismo día, a las diez de la noche, y, una hora después, el letrado aseguraba a los periodistas que ésta se había dirigido contra el director, guionista y productor del film, Víctor Barrera, y contra la distribuidora. Manuela González aseguró que lo hacía en nombre de sus padres, Manuel y Concepción, que en esas fechas contaban con 78 y 70 años, respectivamente, y que no querían ningún tipo de indemnización por los daños y perjucios que la película pudiera ocasionar al nombre de su familia, sino que se retirara de las carteleras." $Manuela González dijo esa misma noche a los periodistas: “Yo soy la mayor de cuatro hermanas; por eso me ha tocado a mi moverme más. No pierdo la esperanza de que algún día se aclare el crimen”. Manuela comentó que no pudo leer la novela de Alfonso Grosso, “porque no sé leer, pero me la han leído las niñas, y de lo que se dice, todo es mentira; de drogas, nada”. Manuela se refirió al director, de quien dijo que no quería ni verlo, y a Lola Flores: “Si quiere más tragedia, que por lo visto es lo que ella necesitaría para hacer un papel a su gusto, que se mueran sus hijas y su Antoñito. Si usted hubiera conocido a mi hermano y mi cuñada... Los dos eran muy formales. Y ella, muy distinta a como la representa en la pantalla Amparo Muñoz”." $Manuel Toro, el abogado personado en el sumario de Los Galindos, aseguró esa misma noche: “Consideramos que el asunto de drogas que se trata en Los invitados y que refleja la imagen de José González es muy degradante para su esposa, y muy triste. Incluso el papel de la novia es clarísimo que se refiere a su esposa, Asunción Peralta. En la película son también cinco las muertes y el ambiente es el mismo”.# # El juez ve el film# # $La denuncia contra la película recayó en el Juzgado de Instrucción número 15 de Sevilla, cuyo titular, Emilio González Cuellas, asistió a una proyección privada de la cinta que tuvo lugar a las dos de la tarde del día 23 de febrero en el cine Cervantes. Dentro de la sala se encontraba, igualmente, el secretario del Juzgado, el fiscal jefe de la Audiencia de Sevilla, Alfredo Flores; el fiscal de Los Galindos, Manuel Villén; el director de la película, Víctor Barrera; el abogado Manuel Toro, y su procurador. Parte de las luces de la sala permanecieron encendidas para que el secretario y el juez pudieran tomar notas." $El 12 de marzo de ese mismo año, el juez de Instrucción 15 sobreseía la demanda contra la película, ya que consideraba que los hechos no tenían relación con el sumario de Los Galindos. Dentro del plazo legalmente establecido, el abogado Manuel Toro recurrió este sobreseimiento, y el recurso recayó en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial. El tribunal de esta sección asistió a una nueva proyección privada de la película, el 22 de mayo, y con fecha 2 de junio se acordaba, en un fallo del que el ponente el magistrado Francisco Sánchez Recuero, desestimar el" recurso. La película, por tanto, podía seguir proyectándose.% 66 El crimen de Los Galindos $El pueblo de Paradas, sin embargo, hizo causa común contra el contenido y versión de los hechos recogidos en la película, y decidió solidarizarse con la familia del tractorista González, que había presentado una denuncia en el Juzgado." $El día 25 de febrero de 1987, en un pleno del Ayuntamiento de Paradas que duró sólo cinco minutos, la corporación que presidía el alcalde Alfonso Muñoz-Repiso aprobó por unanimidad manifestar su protesta por la proyección del film. “La película”, dijo el alcalde, “no sólo se ha hecho sino que se ha estrenado a bombo y platillo. Pedimos que se retire la cinta por su deformación de los hechos, conductas y personajes, máxime cuando el sumario se encuentra abierto y las investigaciones prosiguen”. La corporación municipal firmó la moción aprobada y la envió al Juzgado de Instrucción número 15 de Sevilla, que entendía de la denuncia. Acto seguido, se sumaron a una manifestación silenciosa que se desarrolló por algunas de las calles del pueblo." $Unas cuatro mil personas participaron en esa marcha contra la película Los invitados que iba encabezada por el alcalde y concejales y por algunos miembros de la familia de José González. Una pancarta abría la manifestación, “Los paraeños no se venden”, se podía leer, y una misma Opinión: “La película es una ofensa para el pueblo”." $Manuela González se volvía a erigir en portavoz de su familia y dijo ese día: “No es bastante con que los hayan matado y quemado, para que encima hagan una película de cachondeo y en la que sólo dicen mentiras. Es una vergüenza que la gente se ría de los muertos. Yo, desde luego, me puse enferma después de verla”." $Los vecinos de Paradas seguían entonces, como hoy, sin querer hablar. Tan sólo se escuchaban palabras de apoyo a la familia de González y se mostraban confiados en que el crimen se resolviera finalmente. Eso sí, también recuerdan el miedo que pasaron ese verano de 1975. “Pasamos mucho miedo. En casa cerrábamos la puerta del patio porque temíamos que alguien entrara por la noche”, dijo una vecina.# 66 El crimen de Los Galindos 68 El crimen de Los Galindos Capítulo IX “Tanta sangre y tanta muerte, para esto” El juez especial de Los Galindos investigó las declaraciones de un capataz que" dijo que vio a uno de los posibles autores" #El 10 de abril de 1986, el juez especial de Los Galindos, Antonio Moreno Andrade, tomaba la decisión de sobreseer de nuevo el sumario sobre el quíntuple crimen de Paradas, ante la imposibilidad de practicar nuevas pruebas y en vista de que no se avanzaba en la investigación. Pero este obligado archivo duró sólo unos meses. Moreno Andrade tuvo conocimiento poco después, en el verano de ese mismo año, de la declaración realizada ante la Guardia Civil por la esposa de un capataz de una finca cercana a Los Galindos, quien en nombre de su marido, que acababa de fallecer, contó al sargento de la Benemérita del puesto de Carmona que éste vio a una persona, a la que identificó por el mote por el que era conocido en Paradas, el mismo día en el que se cometieron los crímenes, con su ropa manchada de sangre y con un fajo de billetes que sacó de unos de sus bolsillos, al tiempo que, en voz alta, decía: “Tanta sangre y tanta muerte, para esto”." #Esta nueva posibilidad de descubrir la pista buena y definitiva sobre el crimen de Los Galindos hizo al juez reabrir el caso y encargar a la Policía Judicial la investigación sobre la base de este testimonio, hasta entonces desconocido." #Según la declaración de esta mujer, que luego ratificaría ante el juez Moreno Andrade, sobre las tres y media de la tarde del 22 de julio de 1975, Antonio Carrasco Puerto, capataz de la finca Taranzanil -colindante con la de Los Galindos-, se acababa de refugiar del calor echándose a la sombra de unos girasoles, como solía hacer cuando trataba de sorprender a los galgeros - cazadores de liebres con galgosque abundaban en la zona y que siempre le traían de cabeza. Estando en esa situación, se vio alertado por una persona joven, que venía corriendo por entre los girasoles, y que al salir de entre ellos conoció nada más verle." Ropa con sangre #Esta persona vestía ropa militar de calle, como la utilizada por los soldados que realizaban el servicio militar cuando salían de paseo, y era un vecino de Paradas, al que conocía por su mote, y novio de una chica de la finca donde él trabajaba. Su sorpresa fue que las ropas que llevaba estaban completamente manchadas de sangre y observó que la parte derecha del pantalón estaba rota. Esta persona, se paró, sacó un fajo de billetes de uno de sus bolsillos y dijo en voz alta: “Tanta sangre y tanta muerte, para esto”, al tiempo que miraba el dinero." #El capataz se extrañó por estos hechos, pero hasta entonces nada le hizo sospechar de un sangriento suceso, y menos de que en el cortijo de al lado se hubieran cometido cinco asesinatos. Antonio Carrasco guardó silencio -ni siquiera se lo comentó a su mujer-, durante varios años." #Hasta que en el verano de 1986, este capataz sufría un accidente al caer de un caballo mientras se encontraba en la finca y fue ingresado de urgencia en un centro sanitario. Ya en el hospital, y sintiéndose morir, Antonio Carrasco llamó a su esposa y le contó lo que vio aquella tarde del 22 de julio de 1975, para que se lo dijera en su nombre al sargento de la Guardia Civil de Carmona. Y así lo hizo." #El 21 de octubre de 1986, el juez especial de Los Galindos citó en su despacho del Juzgado de Instrucción número 5 de los de Sevilla a la persona que, según el capataz, fue vista esa tarde con sus ropas de soldado manchadas de sangre. Habían pasado ya más de once años, $ Francisco Gil Chaparro 69 y, evidentemente, no era lo mismo, pero la esperanza de todas las partes de encontrar la pieza que le faltaba al puzle, hizo que la expectación entre todos fuera tremenda. Con anterioridad, efectivos de las Fuerzas de Seguridad del Estado habían investigado sobre la vida de este joven, y como consecuencia de la misma se comprobó que en la fecha en la que se cometieron los crímenes se encontraba haciendo el servicio militar y que, el día de autos, disfrutaba de unos días de permiso." #Cuando la mujer escuchó las declaraciones de su marido, ésta de pronto recordó que, efectivamente, ese 22 de julio de 1975 también ella vio a esa misma persona y que sus ropas militares se encontraban tendidas en un cordel de detrás de la casa, como si hubieran sido recién lavadas, y que el pantalón presentaba grandes rotos en el bolsillo derecho. Más tarde, vio ya al soldado con sus ropas puestas marcharse en una motocicleta. Pero, claro, tampoco ella sospechaba nada esa tarde de lo ocurrido en Los Galindos, y no le llamó la atención como ahora." #En su declaración ante el juez, este joven negó los hechos, a pesar de los indicios y de que las declaraciones del capataz habían sido confirmadas, y el juez no tuvo más remedio que ponerlo en libertad sin cargos." Caer derrotado #Esta declaración ante el juez Moreno Andrade es recordada por algunas de las partes presentes en el despacho como entre aquellas que mantuvieron un ambiente de tensión durante algunos instantes, que les parecieron eternos, porque daban la impresión de que las personas a las que se interrogaba se iban a derrotar y de que, por fin, iban a declarar lo que sabían." #El propio juez de Los Galindos confirma que esto ha ocurrido, y no sólo en una ocasión sino en varias. “Esa sensación conocida en el argot policial de que una persona se va a derrotar de un momento a otro me ha ocurrido con varias personas, unas relacionadas con la linea y otras no. Incluso recuerdo que un día hicimos una diligencia muy interesante, de reconstrucción de hechos, y, naturalmente, las personas, que a veces se pueden sentir intimidadas por la presencia judicial o policial, dieron la sensación de que se iban a derrotar”. Pero no pasó nada." #El abogado Manuel Toro es de la misma opinión. Este letrado, que se personó en el caso para lavar el buen nombre de la familia González y que lo consiguió con el tiempo, recuerda el interrogatorio en cuestión. “De la escopeta con la que se mató a Parrilla y que apareció con la culata rota, que estaba menos tequeteada que el pajarito, se sacó una muestra de sudor, que guarda unas características idénticas a las de la saliva de las personas, y la investigación dio como resultado la identidad de alguien concreto que, es cierto, se encontraba derrumbada en una declaración. A esta persona se le interrogó porque un capataz, que trabajaba en el cortijo de al lado de Los Galindos, dijo a la hora de su muerte que lo vio, y verdaderamente se consiguieron poner en pie una serie de datos, que coincidían con los análisis realizados en el arma”." Detector de mentiras #Manuel Toro pidió, después de que el sospechoso siguiera negando toda relación con los hechos, que si era necesario “que se le hiciera un interrogatorio técnico, a modo de detector de mentiras. Pero no se admitió. Yo creo que todavía hoy se puede averiguar algo del análisis de la escopeta”." #Pocas semanas después de que practicara la última de las pruebas, el juez Moreno Andrade acordaba el que sería el último archivo del sumario. Esto ocurría el 24 de octubre de 1988. El 11 de mayo de 1989, la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Sevilla, que preside el magistrado Agustín del Río, confirmaba el auto de conclusión del sumario, ante la imposibilidad de que las pruebas que se pudieran practicar en adelante condujeran al descubrimiento de los asesinos. El sumario 20/75, con sus casi mil folios a cuesta, regresaba poco después al Juzgado de Marchena, donde hiberna en espera de la prescripción." #A falta de sólo dos días para que llegue ese momento, el caso sólo podría abrirse de nuevo si apareciese una prueba o confesara alguno de los asesinos. Las últimas intenciones mostradas por el abogado Manuel Toro 0 por el catedrático de Medicina Legal de la Facultad de $ 70 El crimen de Los Galindos Sevilla, Luis Frontela, de intentarlo de nuevo, de agotar al máximo las posibilidades -incluso con la práctica de pruebas de ADN-, han sido ya desestimadas. Pero si esta prueba apareciera, o si alguien declarara, aún habría una posibilidad de que cuando llegue pasado mañana, sábado, día en el que se cumplen los veinte años, el caso no prescriba." 71 El crimen de Los Galindos 72 El crimen de Los Galindos Francisco Gil Chaparro 73 ! Capítulo X ! Robo, celos, drogas, legionarios… " La Policía y la Guardia Civil investigaron algunos posibles móviles, que# fueron descartados por su poca consistencia# !Eso fue Zapata, que por lo que sea se peleó con su mujer; la mató en un arrebato y luego hizo lo mismo con los demás, porque pudieron ver u oír algo. Y huyó del cortijo. $Esta fue la primera interpretación de lo que pudo ocurrir en el cortijo de Los Galindos el 22 de julio de 1975. Una versión hecha en caliente, sobre el escenario del crimen y con los cuerpos de las víctimas aún presentes. Pero muchas eran las preguntas que se hacían los vecinos de Paradas y pocas las respuestas lógicas que pudieran encajar para que esta hipótesis resultara verosímil. Y eso que el cuerpo de Zapata aún no había aparecido. Es más, durante los tres días que se tardó en encontrar su cuerpo, oculto bajo un montón de paja en la parte de atrás del cortijo, se especuló con la posibilidad de que se hubiera suicidado, arrojándose a un pozo, ahorcándose de un olivo o dándose un tiro, lo que desde luego confirmaría su autoría.# $Pero el viernes por la mañana saltaban por los aires todos los pronósticos. Zapata es hallado muerto y la descomposición de su cuerpo denotaba que también encontró la muerte el mismo día que el resto de las víctimas. Los rumores se desatan, y ese mismo día se habla ya de que el autor puede ser José González, quien, por celos o resentimientos personales, discutió con Zapata -lo que justifica que el primero fuera a por su mujer al pueblo, para que estuviera presente en la discusión de la que ella era protagonista-, y luego los matara. Tampoco se mantenía esta tesis, porque quienes lo vieron esa tarde no observaron ninguna situación de ira. Entonces, ¿qué ocurrió? ¿Fue por un robo? Imposible, allí no había desaparecido nada, ni siquiera el dinero que el capataz guardaba en la casa. ¿Se encontró allí un tesoro y se pelearon por el reparto? Imaginación de la gente. ¿Qué, que tuviera lógica, pudo ocurrir en el cortijo?# $La investigación del caso de Los Galindos se ha visto salpicada a lo largo de estos veinte años por un número interminable de preguntas, pero sobre todo por una, que de conocerse la respuesta hubiera conducido directamente a los asesinos: ¿Cuál era el móvil?# $Uno de los que se sostuvo por más tiempo, aunque al final también quedó descartado, fue el de que el tractorista José González mató a Zapata, y luego al resto, por las malas relaciones que mantenía con su capataz, quien se opuso a sus pretensiones hacia una de sus hijas. La Guardia Civil y la Policía dieron por cerrada la investigación casi un año después de los asesinatos, declarando a González autor de las cuatro muertes, y luego se suicidó o cayó accidentalmente sobre las pacas de paja que ya ardían vorazmente con la ayuda de la gasolina que él mismo había derramado. Y todo por algo que podía haber ocurrido -como era la de desencadenar su fuerza, por la burla soportada durante varios meses, sobre el capataz y sobre todas las personas que encontrara a su paso-, pero que no tenía ninguna consistencia por cuanto muchas preguntas seguían sin ser respondidas. La exhumación de los cadáveres en el año 1983, finalmente, lo descartarían.# $Y de nuevo volvieron las mismas preguntas: ¿Por qué?, y ¿quiénes?# Legionarios $Los jueces investigaron todos aquellos móviles que pudieran acercarse a la realidad de los hechos, inclusive la denunciada por una persona, muy vinculada al cortijo y con grandes influencias, que habla de que los autores del crimen son unos legionarios que pasaron unos días % Francisco Gil Chaparro 80 Francisco Gil Chaparro 81 Capítulo XII De fraudes e influencias El móvil económico centró gran parte de la investigación, sobre la que," al principio, pudieron existir presiones" #¿Qué ocurrió en el cortijo de Los Galindos que justificara unos asesinatos tan salvajes? En anteriores capítulos se analizaron varios de los móviles que los jueces han investigado para tratar de llegar a los autores del crimen, pero ninguno de ellos tenía la suficiente consistencia. El propio Antonio Moreno Andrade lo decía recientemente: “Todas las tesis son iguales de consistentes y de inconsistentes”. Y el mejor ejemplo de ello es que este caso no se ha podido resolver a pesar de los incansables intentos de la Justicia." #Pero entre todos los móviles, dos de ellos destacan poderosamente sobre el resto: uno, el económico; el otro, el militar." #El crimen de Los Galindos ocurre en julio de 1975. Franco atravesaba ya por un delicado estado de salud -murió el 20 de noviembre de ese mismo año-, y aunque España seguía siendo gobernada desde hacía cuarenta años por un militar, la incertidumbre sobre la posibilidad de que el entonces jefe de Estado no siguiera viviendo mucho tiempo más sembró inquietud en sectores de la sociedad civil, militar y política del momento. En esta situación histórica tienen lugar los asesinatos." #El cortijo de los Galindos era -y sigue siendopropiedad de María de las Mercedes Delgado Durán, hija de unos ricos terratenientes sevillanos que le dejaron en herencia ésta y otras propiedades. En 1954 se casó con Gonzalo Fernández de Córdova y Topete, marqués de Valparaíso y de Grañina, descendiente del Gran Capitán, quien a los 17 años ingresó en la carrera militar obligado, en parte, por la ruina económica en la que se vio inmersa su familia. Cuando contrajeron matrimonio en la Iglesia de la Caridad de Sevilla, el entonces capitán de Artillería dejó el Ejército, pasando a la reserva con la graduación de comandante, y se dedicó a la gestión y explotación de las cinco fincas que su esposa poseía en la provincia de Sevilla." #Para controlar directamente estas tierras, el marqués nombró administrador a un amigo suyo, Antonio Gutiérrez Martín, también militar y que acabaría dejando su carrera -pasó a la reserva como teniente de Artilleríapara seguir sirviendo al que fuera su capitán, aunque ahora en la vida civil." #Títulos y tierras se entremezclaron en un matrimonio que, a pesar de las apariencias, casi nunca se llevó bien. María de las Mercedes y Gonzalo tuvieron cinco hijos -los dos últimos mellizos-, y ya en la época en la que tienen lugar los sucesos de Los Galindos, las relaciones se habían roto desde hacía mucho tiempo, e incluso se encontraban en proceso de separación matrimonial. La ruptura total se confirmaría poco tiempo después del crimen, y desde entonces apenas si se han visto, sino ha sido en encuentros casuales o en los Juzgados para resolver algún que otro litigio matrimonial o de competencias sobre sus propiedades." #Hoy, María de las Mercedes vive con sus hijos en Sevilla, mientras que Gonzalo Fernández de Córdova, que se mantiene de la renta que saca de la finca Puerto del Cid y Cañadas del Romero (El Pedroso), que obtuvo en usufructo tras la separación, vive en Jerez de la Frontera en casa de una hermana. Fernández de Córdova, que no tiene trabajo conocido, se presenta siempre como marqués y como comandante del Ejército, y ha sido considerado por personas que lo conocen como el típico ejemplo de señorito andaluz, aunque sin fortuna personal." 82 El crimen de Los Galindos Trigo y girasol #Entre las fincas Puerto del Cid (El Pedroso), Maj alimar (Constantina), Vercel (Las Cabezas), Las Albarderas (Utrera) y Los Galindos (Paradas), todas gestionadas por el marqués, se cultivaba el trigo y el girasol, tenían olivos y frutales y contaban también con diversas cabezas de ganado, de cuantas explotaciones se obtenía un dinero y de las que luego debía dar cuenta a su esposa, verdadera propietaria de las tierras." #En este contexto se sitúa la investigación en la que la Policía Judicial y los jueces pusieron más empeño para tratar de llegar al móvil delos asesinatos en Los Galindos; lógicamente, sin que nunca se pudiera probar nada. En la hacienda de Paradas, de poco más de trescientas hectáreas, se producía, sobre todo, trigo y girasol. Las sospechas iban porque en este cortijo se pudiera estar realizando una doble contabilidad. de forma que no toda la producción era declarada al organismo oficial correspondiente -Senpa (Servicio Nacional de Productos Agrarios)- sino que se destinaba al mercado negro del trigo y de la que supuestamente se sacaban suculentos beneficios. Este aspecto, negado tanto por el marqués como por el administrador, no ha podido ser probado, por cuanto, además, los libros de contabilidad del cortijo correspondientes a los años 1973, 1974 y 1975 nunca aparecieron." #El abogado Manuel Toro, que ha ejercido la representación en este caso de la familia del tractorista José González -una de las víctimas-, aseguró a este periódico sobre los posibles móviles: “Se habló de droga, que yo descarto totalmente, lo mismo que del sentimental o de represalias por el genio del capataz. Para mí, el móvil es económico. Se ha hablado de que parte de la producción de la finca podría desviarse del Senpa. La producción de la finca era de trigo y girasol. Lo que siempre se ha dicho es que los marqueses estaban a punto de separarse y que la finca estaba prácticamente por los suelos. Sin embargo, la producción de ésta sube cuando se separan, ya después del crimen. Daba la impresión de como si el marqués estuviera acopiando para salir de la situación”." #El juez Heriberto Asencio, uno de los que participó en la investigación, dijo que el móvil económico “se acerca a una hipótesis, como otras que se han investigado”, y el juez Antonio Moreno Andrade confirmó que el que “más se investigó fue el económico, porque, efectivamente, parecía que pudiera haber determinadas apropiaciones indebidas de trigo. Pero yo lo creo bastante improbable, porque el trigo, a pesar de que es muy voluminoso, tiene poco peso, y tendrían que haber verdaderos montones de camiones para justificar algo de un cierto interés”." Falta de pruebas #Sea como fuere, el caso es que se pensó que ese día del 22 de julio de 1975, cuando sobre las once y media llega el administrador al cortijo en el Mercedes del marqués -que se encontraba en Málaga en el entierro de un familiar-, se pudo producir una discusión entre Antonio Gutiérrez y Manuel Zapata, entorno al descubrimiento por éste de una doble contabilidad y su intención de denunciarlo a la marquesa, que le pudiera haber costado la vida y que luego desencadenara el resto de las muertes. Muy bien todo, pero tampoco había pruebas." #El administrador, conñrmado por él mismo y por dos testigos presenciales -Fenet y el vendedor de insecticidas Sellerestuvo entre las once y media y las doce en Los Galindos, pero éste niega que ya entonces viera a Zapata. En sus declaraciones, dijo que sólo vio a Juana, la mujer del capataz, y a González, pero que le dijeron que Zapata estaba metido en los olivos, y que tras esperarlo unos minutos decidió despedirse y marcharse a la finca Las Albarderas, en Utrera, donde es visto más tarde, al igual que en la oficina principal de Iberia en Sevilla, de donde recoge dos billetes para la marquesa, y por último llegar a su domicilio sevillano, cerca de las dos de la tarde, donde se encontró con un hijo suyo. Coartada perfecta, si en algún momento llegó a ser sospechoso de las muertes." #El abogado Manuel Toro mantiene su versión de los hechos: “Todo se desencadena porque hay que dar explicaciones, o intentar tapar un tema económico, pero yo no creo que González participe de las muertes, sino que personas con autoridad, que llevan a unos matones, son los que golpean a Zapata. Estoy convencido de que González no ve nada, porque si es así, o no sale vivo de allí o, si lo dejan, no regresa con su esposa, ante el temor de que también los $ Francisco Gil Chaparro 83 puedan matar”. Según Toro, “en Paradas tienen la teoría de que esto es obra del marqués y del administrador. Si yo hubiera querido, como parte en el caso señalo a una persona y la siento en el banquillo, pero moralmente no lo podía hacer, porque no tenía la certeza absoluta. Al administrador, por ejemplo, se le ha llevado al cortijo infinidad de veces, y siempre se ha sabido defender. El constantemente decía por la Virguen, en vez de por la Virgen, pero nunca ha temblado. Era el clásico bracito derecho del marqués en tiempos de la guerra. El siempre se refería a éste como el señor marqués, nunca como don Gonzalo”." #Si esta tesis económica hubiera sido la cierta, en la investigación policial y judicial se cometieron desde el principio fallos fundamentales, que darían tiempo a los autores y encubridores, desde luego, a prepararlo todo y a borrar las pistas necesarias. Sobre todo, si al cortijo llegaron numerosos vecinos de Paradas que tocaron y cambiaron objetos, y si el marqués y el administrador -entonces las culpas recaían sobre Zapata, desaparecidose quedaron la misma noche de los hechos a dormir en el cortijo." #La falta de medios, la improvisación y el descuido más absoluto en las horas inmediatas al crimen es, casi con toda seguridad, lo que marcaría que este caso nunca llegara a resolverse. Además, por supuesto, de que durante los tres días siguientes Zapata fuera buscado como presunto asesino, cuando también estaba muerto, y que durante los años posteriores -hasta 1983, tras las exhumaciones-, González fuera declarado policialmente el asesino. Porque si este móvil era el bueno, después de tanto tiempo ya sólo la propia confesión de los autores o un descuido, que no se produjo, llevaría a la detención de éstos." Dictadura franquista #En medio de toda esta serie de circunstancias, no pueden pasar por alto otras, bastante singulares, y que, sin duda, también pudieron influir en el esclarecimiento del crimen. Insistimos en el momento en el que suceden los hechos: final de la dictadura de Franco. Durante la instrucción del sumario hubo varios momentos en los que surgió el rumor de que altas influencias habían paralizado la investigación del crimen, y todo se achacaba a la condición de comandante en la reserva del marqués, quien desde un primer momento tomó mando en el cortijo y se quedó a dormir en este lugar -una de ellas con el administradordurante las tres noches siguientes a los asesinatos. Anécdotas como la de que el marqués consiguiera, tras una llamada telefónica a un mando militar, que la pareja de la Guardia Civil trasladara su vigilancia desde la casa al comienzo del camino, o la llamada de atención al cabo de Paradas por no saludarle militarmente, se comentaron en numerosas ocasiones a lo largo de esos días, y todavía hoy son recordadas." #El magistrado Andrés Márquez Aranda, el primer juez de Los Galindos y persona que habló con el marqués en el escenario del crimen, contestó a la pregunta de si tenía conocimiento de que se había llamado a Capitanía para que se distrajera la atención del cortijo, con estas palabras: “No lo sé. Lo que sí recuerdo, y es un tema de hemeroteca, es que en aquellas fechas tomó posesión un nuevo capitán general de la II Región Militar, con sede en Sevilla, Pedro Merry Gordon, y un día vi en EL CORREO DE ANDALUCIA que entre los visitantes a su despacho se encontraba el marqués de Grañina. De ahí, en absoluto deduzco nada, porque simplemente podían ser amigos”. Efectivamente, ese día fue el 5 de noviembre de 1975. Merry Gordon, que era conocido del marqués, tomó posesión en Sevilla el 25 de octubre de 1975, sustituyendo al teniente general Alvarez-Arenas." #Ninguno de los jueces y policías tienen pruebas de que altas influencias militares paralizaran la investigación de la Guardia Civil, pero Márquez Aranda si recuerda que durante los primeros días de la investigación “alguien me transmitía que las cosas estaban a punto de caramelo, y, luego, sin embargo, aquello se desvanecía”.% % El abogado Manuel Toro también asegura que no le “constan” las presiones, aunque si considera que mientras en las primeras investigaciones se observa con claridad que la Guardia Civil y la Policía “quieren cerrar el caso”, la segunda Policía, la que se incorpora después, trata de investigar a fondo. “Pero ésta también es verdad que tenía que hacer veinte millones de cosas al día, y no se podía centrar en nada en concreto”, añadió." 84 El crimen de Los Galindos #Antonio Moreno Andrade, juez especial del caso, aseguró, por su parte, a este respecto: “Algo se ha comentado, pero yo no tengo la evidencia de esas circunstancia. Esa presunción de inocencia y de honestidad de las personas me impiden mantenerlo. Eso se comentó en un plano puramente teórico”." #Pero es que, además, durante la investigación se consideró la posibilidad de que el móvil de los cinco asesinatos pudiera estar en la intención de tapar bocas ante las reuniones que militares y civiles franquistas venían manteniendo en el cortijo del marqués con la supuesta intención de dar un golpe de Estado si, tras la muerte de Franco, se producía un cambio de régimen. “Esta posibilidad de que allí se celebraran reuniones de tipo ultra se investigó”, dijo recientemente el fiscal Manuel Villén, “pero quedó descartada”." Testigos #En la relación de muertes ocurridas en el cortijo, hay quien ve que las cinco víctimas tenían que morir a la fuerza, incluido el tractorista Parrilla, a quien siempre se le ha considerado como el testigo indiscreto. Y esta sospecha se mantiene por cuanto las personas que mueren son todas aquellas que conocen los entresijos de la finca y de lo que ocurre, y hasta de quién se podía reunir allí. González y Parrilla eran los habituales del cortijo, mientras que Antonio Fenet, el mandaero, no lo era tanto, y, por consiguiente, a éste no hacía falta matarlo. Pero, ¿y por qué también a la mujer de González? La razón se encuentra en que, al parecer, ella antes de casarse solía ir por la casa a ayudar a la mujer del capataz cuando había un acontecimiento especial, y pudo, también, haber visto algunas caras que no se podían divulgar. Por eso también, en este supuesto, era necesario eliminarla." #Pero seguimos, como siempre, en el campo de las suposiciones, porque, de hecho, el crimen ya prescribió ayer y a nadie se ha detenido. El letrado Manuel Toro es, quizás, de las personas que se puedan sentir más satisfechas con el trabajo realizado en estos años, porque, al menos, consiguió limpiar un apellido, el de los González. “La figura de Pepe está limpia, y de camino la de todos los asesinados”, decía. Hace tan sólo unos días exponía, además, una de las grandes enseñanzas que ha sacado en claro de todo este caso: que por encima de prescripciones y de crímenes perfectos “la Justicia no se cansa. Y que es una Justicia de todos, no de pobres y ricos, sino de todos”." COLECCIÓN ÁMBITOS PARA LA COMUNICACIÓN 1. Sevilla y su prensa. Aproximación a la historia del periodismo andaluz contemporáneo (1898-1998)." Coordinadores: Ramón Reig y María José Ruiz Acosta. Sevilla. 1998." 2. El crimen delos galindos. Reportaje sobre uno de los sucesos de la España negra más sobrecogedores y enigmáticos." Francisco Gil Chaparro. Sevilla. 1999." Este libro se terminó de imprimir en los últimos días del mes de marzo de 1999 en Gráficas Mvnda. 85 El crimen de Los Galindos