scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Argumentos para el equilibrio en la asignación de fondos públicos destinados a la ciencia

Mitcham, Carl; Frodeman, Robert

Abstract

Las recientes llamadas de atención desde la comunidad científica para una «cartera más equilibrada, en la inversión pública en ciencia han sostenido la necesidad de complementar los incrementos en los fondos para la investigación biomédica con aumentos en los soportes de las investigaciones físicas, informáticas y de materiales junto con un apoyo reforzado al nivel superior de educación científica. Tales argumentos presumen que la ciencia es un bien público no cualificado. El presente artículo, sin embargo, sugiere que la ciencia puede ser considerada como un bien cualificado que en ocasiones existe en tensión con otros de diferente género. En cualquier consideración de la relación entre la ciencia y el gobierno, y de lo que constituye un equilibrio óptimo en las inversiones públicas en la actividad intelectual, es deseable incluir la perspectiva de las artes y las humanidades junto a la de las ciencias.

Full text

ARGUMENTOS PARA EL EQUILIBRIO EN LA ASIGNACIÓN DE FONDOS PÚBLICOS DESTINADOS A LA CIENCIA1 CARL MIT CHAM Y ROBERT fROD EMAN Colorado School of Mine s, USA [email protected] [email protected] Resumen : Las reci entes llamadas de atención desde la com unid ad científi ca para una ·cartera más equilibrada· en la inversi on pública en ciencia han sostenido la necesidad de compl eme nt ar l os in crement os en Jos fondos par a la investigación bi omé dica con aumentos en los so portes de las investigaciones físicas, informáticas y de materiales junto con un apo yo refor7.ado al nivel supe rior de educación científica. Tal es a rgum entos pre su men qu e Ja cienci a es un bien púb li co no cualificado. El presente artículo, sin embargo, sugiere qu e la ciencia puede ser considerada co mo un bien cualifica do que en oca - siones existe en tens ión con otros de diferente género. En cualquier conside - raci ón de la relación entre la ciencia y el gobi erno, y de lo que constituye un eq uilibrio ó ptimo en las in ve rsio ne s públi cas en Ja activ idad intelectual, es deseab le incluir la pe rspectiva de las artes y las humanidades junto a la de las ciencias. Abstract: Recent ca ll s from within the scien tific community for a more · ba lanced portfolio· of publi c investment in science hav e argued the n eed to com pl ement an increased funding of biomed i ca l research with increases in phys ic s, comp ut ers, and materials r esearc h along with enha n ced su pport for higher leve! scíence ed ucation. Such arguments presum e that science is an unqualified public good . The present paper, however, sugg ests that scien ce may mor e properly be co ncei ved as a qualified good , one th at on occasion cxists in tension with other goods. In any general consideration of the rel atio n berwee n science and gove rnm ent and of what co nstitutes an optima! balance in the public fundin g of intelle ctual activity it is desirable to includ e pe rs pec ti ves from the arts and the hum an ities along side those of the sciences. Traducci ón de Federico Leal Concrcras. Argumen t os de Razón Técnica, N• 5 (2002) pp 24 1-255 242 CARL MlTC HAM Y ROBERT FRODEMAN Al menos desde La Ilustración, el dis cu rso público en Occ idente ha supuesto qu e la buena vida, necesariamente lleva consigo una cantidad equitativa de ciencia, sin embargo, los planteamientos modernos no son suficientes para definir las medidas pr ec isas de la iniciativa c ien - tífica; los parámetros han sido, frecuentemente un tema de cualificac ión y debate. Partidarios extremos, ya sea n del socia lis mo científi co como de la ciencia creacionista, han defendido en este debate sus posiciones, pero aportaciones menos radicales se manifiestan cada año en los coloq uios políticos estadounidenses acerca de cuá l es el nivel ap ro piado de fondos públicos que deben ser destin ados a la investigación científica y a la educación. De hecho , cuando una n ue va adm inistraci ón toma el rel evo en el gobierno, con toda probabilidad, estas di scusiones con respeto a la financiación adquieren un caráct er más intenso de lo normal, y toman una relevancia más allá de meros enfrentamientos sobre las asignaciones anuales, tal ha sido el caso en el curso de la campaña política del año 2000 y durante la primera mitad de 2001, mientras una nueva administración republicana desarrollaba sus objetivos pr esupues tarios . Los temas de mayor relevancia en el presupuesto federal del año fiscal 2002 h an sido las redu cciones en los impuestos, las refo rm as en el sistema educativo, l os incrementos en los sue ldo s militares, las finan - ciaciones de las recetas médicas para los pens ionistas, y la reforma del sistema de seguridad social. En su discur so ante el congreso de febrero de 2001, el presidente Gco rge W. Bush, se compro metió explícitamente de cumplir con el programa de duplicar en cinco años la financiación para el National Institutes of Health (NIH) (Instituto Nacional de Salud) para el año 2003, en parte como homenaje a la lucha personal con tra el cá ncer de l Reprcsen tante Edward Markey (Part i do Demócrata, estado de Massachusetts). Es difícil cuestionar cualquier investigación biomédica debid o a su conexión por leve que sea, c on el he c ho de sa lvar vidas hum anas pero aunque su presupuesto original exigiese recortes de gas tos en otros ter ren os de la ciencia, tanto bajo el mandato de Bush -como de los presidentes Clinton, Bush padre, y Reaganlo má s probable es que el conjunto de la financiación de la ciencia continuar á a la alza. Como muestra, inmediatamente después del discurso de Bush, un número de eminentes Republicanos y Demócratas del congreso reitera- ARGUMENTOS PARA EL EQUILIBRIO EN LA ASIGNACIÓN DE FONDOS ... 243 ron su compromiso de dup licar la financiación , no solo al NIH sino también a la National Science Foundation (N SF) (Fundación Nacional para Ciencia) para el año 2006. Dado el cambio de admi nistr acio nes y el estado de la economía, no había mucha posibilidad de que en el año fiscal de 2002, se repetirían los altos niveles de gasto público que se produjo en el año fi sca l de 2001 en la ciencia. El segundo fue un año récord para la ciencia , con aumentos de dos dígitos en los porcentajes de financiación pública, dirigidos al NIH, la NSF, NASA , al Departamento de Energía y al Departamento de Defensa . Ejemplo de ello, es el de Ja comunidad biomédica, que apenas ha gastado la mitad del aumento del pr esupuesto asignado en el NIH, y ya ha emp eza do a preocuparse por una nivelación (Malakoff 2001b), sin embargo, esto fue la cresta de Ja ola dentro de una co ntinua marea. Desde la mitad de los años seten ta , el número de personas realizando investigación científica e ingenier ía se ha duplicado, mientras que la poblaci ón estadounidense ha creci do solo un 35%. Durante el último cuarto de siglo el gasto público destinado a la ciencia ha aumentado más que cualquier otro programa gubernamental discrecional. ASIGNACIÓN DE FONDOS PÚBLICOS Y SUS MALESTARES Más allá de nuestra herencia postilustrada ¿cómo se explica este contundente apoyo bipartidario de la financiación pública a la ciencia en los Estados Unidos? La suposición prácticamente indiscutible es que la ciencia es buena , y que c uanto más ciencia se realice mejor -par a la sa lud, la defensa nacional, y para la economía. Mientras que han existido dif ere ncias de opinión sobre los márg enes concernientes a las cantidades y prioridades de las ciencias que deben ser subve ncionada s, cas i nadie ha cues tion ado si realmente necesitamos más y más cienciao si Ja investigación científica en sí, pueda tener los efectos n egat ivos de ser no solamente malgastada o mal empleada, sino de introducir además posibles di storsio ne s o desequilibri os en la sociedad. No se puede negar la existencia de debates conc retos dentro de la polít i ca científica establecida , para asegurarse de que los fondos públicos no sean malgastados o mal empleados, de h echo, durante la última década, la política cie nt ífica ha sido testigo de una vitalidad re - novada, que ha e nt a blado un debate significativo de lo que es conoci- 244 CA RL MITCHAM Y ROB ER T FROD EMAN do como el ·contr.tto social para la ciencia•. Entre las contribuciones m ás imp ortantes a esta renovación han sido: ·Politi cs on the Endless Fronti er • (La Política en la Frontera Sin Fin) de Dan iel Kleinman (1995), • The Fronteirs of !llusion· (Las Fronteras de la Ilusión) de Daniel Sarew i tz (1996), ·Pasteur's Quadrant • (El Cuadrante de Pasteur) de D on ald Stokes 0997) , ·For Better or Worse• (Para Me jor o Peor) de Alfred Mann (2000) y ·Between Science and Politics· (Entre la Ciencia y la Política) de Da - vid Gustan (2000). Tan to Klei nmann co mo Mann h acen una es pe cie de apología del contrato aceptado, pero Sarewitz, Stokes, y Gustan ofre - cen valoraciones más críticas. Por eje mpl o, Gustan investiga las dudas s ur gidas desde dos e nfo - ques : el primero, alimentado por titulares sobre fraude científico y mala co nd ucta, que ha suscitado cuesti ones so bre posibles abusos de fondo s f eder ales p or parte de al gu n os científicos. El segundo, estimulado por el deterioro en la economía es t adouni de nse de los años setenta donde se planteó si realmente la investigación cien tífica llevaba a la pro ductividad econó mi ca de una forma lineal, com o siempre se había sup uesto. De la misma manera qu e hicieron con otros programas gubernamentales, el c on gr eso em pe zó a preguntarse si l os contr ibuyen - tes sacab an provecho de la financi ació n tan generosa que percibía la ciencia. Seg ún Ru stom Roy, científico y críti co (tábano) de la política cient ífi ca, se ñaló que en algun os cír culos los científi co s empezaron a se r percibidos como lastres de la asistencia social, co ncretamente los ca - racterizó con la mordaz frase de •We/jare qu eens in white coats- (reinas que viven a cargo de la asistencia soc ial, vestidas en sus batas bl ancas) (Begley 1991). Esto re pr esenta un import ante cambio en el punto de vista de la época post erior a la segu n da gue rr a mun dial. Pero sólo en una ocasión condujo esta crítica a la desapa rición de un proyecto científico impor ta nt e: en 1993 el co ngreso retiró la financiación de un s uperconduc t ing super colider (s uper co ndu ct or ). Por las mismas fechas, la asi gnación de fondos públicos co ntinuó en otros sec - tores e incluso se a um e nt ó para proy ec tos como el genoma hum ana, la investigación del S IDA , y la estación int ernacio nal del espa cio. Además, c omo se ind ican en l os documentos de Gasta n, el co n senso social en a poyo a la ciencia fue rest ab l ecido y reforzado por la creación de lo qu e Gustan llama ·b oun dary organizations • (·organizacion es lí - mites.), para ab or d ar los asu ntos especí fi cos de la int eg ri dad y productivid ad científica. ARGUMENTOS PARA EL EQUILIBRIO EN LA ASI GNACIÓN DE FO NDO S... 245 The Office of Researcb Integrity (la Oficina de Integridad en la Investigación, ubica da dentro de la Oficina del Secretariado de la sa lud y servicios humanos), trabaja ahora dentro de la comunidad científica, para concienciarles sobre temas de fraude científico y falta de ética profe - sional, y de una diversidad de mecanismos (por ejemplo, el acta BayhDole, que cambió la ley de pr opiedad intelectual para proporcionar incentivos financieros a investigadores académicos y sus instituci one s para dedicarse a innovaciones con salidas comerciales), que han sido creados para mejorar la comercialización de los descubrimientos científicos que reciben dinero federal. Sin embargo, el trabajo para estab lecer lími te s no ha resu elt o toda s las cues tiones. Desde s iempr e, dentro de la com unidad científica ha habido cada vez más debates sob re la distribución de fondos federales; los físicos, qu e desde los a ños 50 hasta los 90, disfrutaban de continuos aumentos en sus s ub venciones , se han opuesto al a ument o que recibe recientemente la investigación en biología molecular y la investigación biomédica. El Proyecto del Genoma Humano, fue la primera investigación biológica en rivalizar con la financiación de la física de altas energías. Además Jo s esfuerzos de grupos de presión compuestos por personas infectadas por el VIH han conseguido aume nt ar el dinero público de stinado a la investigación del SIDA, que está fuera de cualquier proporción cuando se compara su impacto con muchas otras enfermedades. A principios de octu bre de 2000, en plena campaña electoral para la presidencia, dos premios N ob el en medicina y fisiología, salieron en defensa de un mayor equilibrio en la financiación de las ciencias físicas. Harold Varmus, director del NIH bajo el mando del presidente Clinton, argumentó en una edi torial del periódico The Washington Post, que al aumentar la financiación del NIH desproporcionadamente sólo se co nsigue crear desequilibrio en la ciencia. Según Varmus, los políticos · no están abordando con suficiente vigor las necesidades de las otras agencias científicas, especialmente; la National Science Foundation y la Office of Science at tbe Department of Energy, (la Fundación Nacional de la Ciencia y Ja Oficina de la Cie nci a en el Departamento de Energía). Esta disparidad en el tratamiento que r eciben unas ramas de la ciencia a costa de otras, socava el equilibrio en las ciencias, q ue es esencial al progreso en todas las esferas, inclu so en la medicina• (Va rmu s 2000). 246 CARL M!TCHAM Y ROBERT FRODEMAN Posteriormente, en el mismo mes, David Baltimore , presidente del California Institute of Technology (Instit uto de Tecnología de California), escribió una editorial semejan te pa ra el New York Times. En su artículo, amplia el argumento al incluir tanto la in vestigació n básica como la aplicada, en palabras de Baltimore: ·Si yo fuera político afirmaría enérgicamente, que el dinamismo de la economía norteamericana q ue disfrutarán nuestros hijos y nietos, depende de nuestra inversión en la ciencia básica que hagamos a ho ra, e insistiría en que los presupuestos de la National Science Foundation (fundación nacional para la Cien cia), la NASA, el Department of Energy y el Department of Defense, (el De - partamento de Energía y el Departamento de Defensa) fueran r eforzados · (Baltimore 2000). Además, el apoyo al sistema educativo no solamente debe estar enfocado a las escuelas primarias y secundarias, sino también a las universidades, y a programas de posgraduado en cie ncia. Mientras que la nueva administración de Bush empezaba a formular sus prioridades para la financiación en ciencia, la id ea de • Un presupues to más equilibrado· rápidame nte se co nvirtió en un tema importante entre los grupos de presión (ver p.ej., David Malakaff 2001a). De h echo, como si resumie ra las op in iones de sus co l egas científicos, Donald Kennedy (2001) en la editorial principal de la revista Science que se titulaba •A Budget Out of Balance- (· Un presupuesto fuera de equilibrio·), en dicho articulo, Kennedy reiteraba la naturaleza interconectada de la investigación científica de hoy en día. Antes incluso, que Bush respondi era a la crítica por haberse retirado de las negociaciones sobre el protocolo de Kioto, prometiendo dar más dinero para la investigación del cambio climático, Kennedy sostenía que la investigación climática depende de una amplia gama de campos como la paleontología , la química atmosférica, y la oceanografía; en este caso como en muchos otras áreas; (p.e j. nanotecnología, tecnología de la información, etc), el avance en uno de estos campos depende del progreso en conjunto de todos ellos. ·Nutrir campos como estos requiere una cartera equilibrada. Y el equilibrio tiene que venir de una repartición meditada del presupuesto federal destinado a la ciencia· (Kenn edy 2001). Mary L. Good, decana de ingeniería en la Universidad de Arkan sas y antigua subsecretaria de tecnología en el Departamento de Comercio, fue más lejos que Kennedy, Varmus, y Baltimore, en su co nferencia presidencial ante la American Association for the Advancement of Science ARGUMENTOS PARA EL EQUILIBRIO EN LA ASIGNACIÓN DE FONDOS... 247 (Asociación Norteamericana para el Avance de la Ciencia). Según Good (2001), aunque durante las dos últimas décadas hayan habido aumentos en la financiación cien tífica en su conj unto, ésta no se correspondía con los aumentos en el producto interior bruto. El resultado es que el gasto federal destinado a la ciencia es ahora el menor que haya existido durante las dos últimas décadas, como porcentaje de la economía nacional. Ademá s, por primera vez en má s de una generación, lo s Estados Unidos están siendo testigos del descenso del número de licenciados en ciencias y en ingeniería. Como respuesta a este fenómeno , Good apela al renovado y r ea lzado apoyo público a la educación e investigación en la ciencia y en la ingeniería en su con junto LA CIENCIA COMO UN BI EN CUALIFICADO Los argum entos de Good dependen, por supuesto, de considerar la ciencia como un bien público no cualificado -y de pasar por a lto cualquier posible conflicto co n otros bienes públicos-. Para los cien tífi cos en general, la ciencia es vista como un bien en sí misma, y ade - más como la base de muchos otros bienes, como la salud, la productividad económica, la defensa nacion al, la cura del SIDA o el cáncer, los aume ntos en ofertas de empleo e ingresos, y para una defensa nacional fuerte, qu e dependen en última instancia de los avanc es en la in - vestigación científica y del desarrollo en la ingeniería. Pero la ciencia por sí misma, precisamente porque es tan útil en todas estas áreas, puede ofrecer poco en la forma de priorizar o integrar sus posibilida - des. La ciencia en sí no puede responder a cuestiones de política científica, y en ocasiones, el afán de buscar soluciones exclusivamente cien - tíficas a problemas sociales puede impedir la consideración de respuestas más adecuadas. Un argumento que empie za a aprecia r esta limitación aunque , no obstante defi ende la centralidad de la ciencia se puede encon trar en Compass and Gyroscope (La brújula y el giroscopio) de Kai Lee (1993). Para Le e, el bien común público se define en términos de una recon - ciliación entre el crecimiento económico , la justicia ambienta l y la ecología sostenible. Al elaborar su planteamiento de la reconciliación, Lee desarrolla dos metáforas centrales. La ciencia como brújula provee conocimiento fia- 248 CARL MlTCHAM Y ROBERT FRODEMAN ble sobre los efectos ambientales de las decisiones de la política pública, mientras que el giroscopio de las institucio ne s democráticas estabiliza la socieda d situando l os conflictos dentro de los confines de un debate político abierto. La brújula de la ciencia y el giroscopio de la democracia son do s ayudas a la navegación, que so n nece sarias para trazar el bien común de un futuro sostenible medioambiental. L ee tiene razón al enfatizar el papel fundame ntal que la ciencia y la democracia juegan para planificar nuestro camino hacia un futuro sostenible. Pero la ciencia y la democracia no podrán lograr su potencial máximo para promover un aument o en la inteligencia pública, con la ausencia de una contribución reflexiva y crít ica desde las art es y las humanidades -esto quiere decir desde la historia , la filosofía, la literatura, el lenguaje e incluso la teología- , a es te respeto, parecen fallidas ambas metáforas de Lee. Aunque la brújula de la ciencia pueda indicarnos si estamos de hecho bien encaminados hacia una dirección, a la cual estemos decididos a seguir, sin embargo no no s provee una orientación sobre qué dirección debemos e legir . Análogamente, el giroscopio de la democracia puede estabilizar los conflictos en medio de una tormenta de p os ibilidades, per o cuan do se deja sin control, lo único que produce es el co nsenso de los intereses más influ ye nte s. El sup l emento necesario es a la vez un sentido de la totalidad y una reflexión crítica sobre el bien común -la tradicional contribución de las artes y las humanidades-. Una respue sta rápida a este pap el sugerido para las humanidades es que el mejor servicio a este fin se encue ntra en las ciencias socia - les. Esto es, en parte el resultado de la propuesta ·sci ence and tecbnology policy focus for tbe Busb adminístration;.. (.enfoque de la política científica y tecno lógica de la administración de Bus•) que sugirieron Dav id Gustan, E.J. Woodhouse, y Daniel Sarewitz (2001). Es cierto que las ciencias sociales contribuyen mucho a la sociedad; pero la sustitución de ciencias sociales más positivistas por lo que son esencialmente reflexiones de las humanidades (como disciplina), podrían ser inadecuadas para la tarea que tenemos entre manos. Como su propio nombre indica, las ciencias sociales se basan, en gran parte , en la suposic ión de que podamos tomar un pl anteamiento •científico• -o sea, un pl anteamiento objetivo, libre de valoraciones, y cuantitativohacia los asuntos humanos, de h echo , podemo s hasta cierto punto hacerlo, pero al llevarlo a cabo sin incluir Jos planteamientos de las humanidades, empobrecemos tanto nuestras vidas personales com o políticas. ARGUMENTOS PARA El EQUIL113RIO EN LA ASIGNACIÓN DE FONDOS... 249 Las ciencias sociales tienden a tratar los va lores de la misma manera que la economía trata las preferencias de los co nsumidores; como meros hechos a ser descritos y cuantitativamente suma do s, no como el ecc ion es para evaluar en términ os de su mérito o como propensos a cambios, a través de un proceso de autocrítica y desarrollo. El resultado es que las ciencias sociales nos han enseñando a tratar nuestras preocupaciones éticas, estéticas, metafísicas, y teológicas como curiosos rasgos culturales, en vez de ser percepciones perspicaces de los aspec to s más profundos de la realidad y de este modo fuentes apropiadas de orientación en el uso de la ciencia. Al mismo tiempo , l os avances técnicocientíficos de hoy en día , especialmente en unión con las adaptaciones globales capitalistas y sus desarrollos, s on cada vez más desafiantes de la moral convencional, inclusive de la estética, la metafísica, y las tradiciones teológicas. Hay abundantes ejemplos en el foro público que adquieren la forma de debates sobre las células madre, la clonación humana, el cambio climático, alimentos modificados genéticamente, misiles nucleares, el u so de la ene rgía, etc. Por importante que sean debido a sus propios méritos, hay intentos de reducir la discusión de estos asuntos a cuestiones de eficacia, seguridad o riesgo -lo cua l es demasiado frecuente en la discusiones profesionales de la política públicapor ello, el barco del estado se precipita peligrosamente a naufragar en las aguas poco profundas del interés individual materialista. La vida eficiente, segura, y de riesgo re - ducido no equivale automáticamente al biene star, incluso en un gobierno pluralista. Hay que reiterar que la ciencia puede en ocasiones plantear ri es - gos serios al bienestar human o o al medio ambiente. Tratando este tema, el t ecnociem ífico Bill Joy (2000 a) ha advertido de la a men aza de crear artefactos capaces de aut orreproducirse a través de la sinergia entre la genética, las nanotecnologías, y la robótica. Tales artefactos podrían escapa r literalmente del control humano , y ac tu ar co mo una especie emergente en competencia directa con la especie humana . En la men - te de la mayoría de los científicos y diseñadores de políticas, sin embargo tales retos están mejor atendidos, como ha respondido el inge - nie ro informático Ray Kurzweil (2000 y 2001), no tanto con la cautela social al apoyo de la ciencia, sino a través de su continuado avance racional. Los males potencial es no se abordan limit ando los bienes no cualificados como el conocimi ento científico, además , la delimitación