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Problemática y perspectivas de la prosopografía de la provincia de la Bética

Caballos Rufino, Antonio F.

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La Sociedad de la Bética. Contribuciones para su estudio Cristóbal González Román (Ed.) UNIVERSIDAD DE GRANADA CRISTÓBAL GONZÁLEZ ROMÁN (ed.) LA SOCIEDAD DE LA BÉTICA CONTRIBUCIONES PARA SU ESTUDIO UNIVERSIDAD DE GRANADA 1994 © ANÓNIMAS)'COLECTIVAS. © UNIVERSIDAD DE GRANADA. LA SOCIEDAD DE LA BÉTICA. CONTRIBUCIONES PARA SU ESTUDIO. ISBN: 84-338-1927-5. Depósito legal: GR/680-1994. Edita e imprime: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Granada. Campus Universitario de Cartuja. Granada. Printed in Spain Impreso en España ÍNDICE Alvar, J., El culto y la sociedad: Isis en la Bética 9 Caballos Rufino, A., Problemáticas y perspectivas de la prosopografía de la provincia de la Bética 29 Carrilero, M. y Nieto, B., La depresión natural de Ronda en la Bética romana 51 Chic, G., Economía y sociedad en la Bética altoimperial. el testimonio de la epigrafía anfórica. Algunas notas 75 Espejo Muriel, C., El fenómeno festivo en la Bética 123 F. Ubiña, J., La fe de Gregorio y la sociedad de Elvira 145 García Morá, F. y Pérez Medina, M., Roma y la Provincia Hispania Ulterior I: C. Mario praetor 181 Gaseó, F., Presencias griegas en el Sur de la Península Ibérica desde época helenística al tiempo de los Severos 211 González Román, C. y Marín Díaz, M.A., Prosopografía de la Hispania Meridional en época republicana 241 Lomas, F.J., Comunidades judeocristianas granadinas. Con sideraciones sobre la Homiletica de Gregorio de Elvira 319 López Castro, J.L., El Bronce de Lascuta y las relaciones de 345 servidumbre en el sur de Hispania Mangas, J., Niños esclavos en la Hispania altoimperial: Bética y Alto Guadalquivir 365 Muñoz, F.A., Concordia, miedo y violencia en la Hispania Meridional 381 Plácido, D., La sociedad bética en el imaginario grecolatino 499 Roca Roumens, M., Artesanos y producción cerámica en el Alto Guadalquivir 409 552 Rodríguez Neila, J.F., El epígrafe CIL,II,2242 -Cordubay las "locationes" de propiedades públicas municipales 425 Sáez Fernández, P., Notas sobre pervivencias del elemento indígena en la Bética romana: cuestiones a debate 461 Salvador Ventura, F., Aspectos sociales en las reglas monás ticas de la Bética 495 Serrano Delgado, J.M., El orden de votación de los decu riones según la lex Irnitana y su contexto histórico 515 Wulff Alonso, F., Realidades sociales en la Bética y en Italia en el siglo II a.C.: una propuesta de reflexión conjunta 535 A. Caballos Rufino Universidad de Sevilla PROBLEMATICA Y PERSPECTIVAS DE LA PROSOPOGRAFIA DE LA PROVINCIA DE LA BETICA. En este trabajo pretendemos meramente plantear algunas premisas teóricas generales de la Prosopografía, que deberían ser tenidas en cuenta de manera especial por su incidencia en la problemática generada por la aplicación de este tipo de estudios en el caso concreto de la prouincia Hispcinia Vlterior Baetica. En un artículo reciente ad usum scholae1 tratamos a título de mera introducción una serie de cuestiones genéricas referentes a aspectos teóricos de la prosopografía. Allí remarcábamos que ni ésta se circunscribe al estudio de un único tipo de documentos, cuyo análisis genere una técnica específica, ni estamos ante una disciplina especial, fundamentada en una forma peculiar de razonamiento. Tras el planteamiento de una interrogante histórica es el conjunto preciso de una serie de fases a cumplimentar, y no éstas consideradas individualmente, lo que marca la especificidad del trabajo prosopográfico. Este consiste, primero, en un esfuerzo conceptual por definir y caracterizar un grupo humano claramente delimitado por la homogeneidad de sus componentes en relación a rasgos históricamente precisados. Segundo, en la recogida de todos los testimonios documentales referentes a las individualidades que componen ese colectivo, que sean de interés en relación con la 1 A. Caballos Rufino, "La técnica prosopográfica en la Historia Antigua. Ante la pérdida de Sir Ronald Syine", Veleia 7 (1990) 181-199. 30 A. CABALLOS cuestión planteada. Tercero, en la aplicación del método crítico al análisis de esos documentos y en su ordenación sistemática. La cuarta tarea estriba en la búsqueda de constantes en la comparación de los casos individuales para establecer lo colectivamente caracte rístico y en hacer accesibles esos datos para una posterior valora ción histórica, última fase de cualquier estudio prosopográfico. El planteamiento y la elaboración de este tipo de trabajos debe guiarse por una extrema prudencia y por la prevención ante el error de considerar como reglas absolutas lo que sólo son pautas habituales de conducta individual o administrativa. Como expresamos con antelación, la Prosopografía no es una disciplina específica, y por lo tanto su "conocimiento" no posibilita una aplicación indiscriminada, sin tener en cuenta el tipo de grupo que se va a seleccionar2. La información sobre las posibilidades y limitaciones teóricas3 y sobre la forma general de trabajo no es suficiente. Unicamente el conocimiento del ambiente histórico hará factible el planteamiento de la interrogante previa y servirá para prever en lo posible las limitaciones y posibilidades prácticas del desarrollo del trabajo. A partir de ahí el éxito dependerá de la mayor o menor sensibilidad en la apreciación de la problemática histórica y en la capacidad de hallar las respuestas adecuadas. El problema de la sistematicidad es el verdadero caballo de batalla de la ciencia histórica, con el planteamiento de las posibili dades de hacer comprensible en forma de sistema el hecho históri co, en esencia mutable. A ello es especialmente sensible la 2 Buscando un símil podemos aducir el ejemplo de la Arqueología: el conocimiento teórico del método estratigráfíco no faculta por sí sólo a un especialista en arqueología romana para efectuar con éxito un trabajo sobre, e.g., arqueología precolombina. 3 Una de las limitaciones más rotundas que siempre hay que tener en cuenta en los trabajos prosopográficos provinciales es que a partir de ellos no se debe pretender llegar a conocer el funcionamiento de instancias que afecten a la totalidad del mundo romano. Esta limitación se hace más nítida si nos referimos a las instituciones políticas o administrativas imperiales. En todo caso se pueden utilizar para ilustrar los fenómenos globales o para comparar situaciones concretas. LA SOCIEDAD DE LA BETICA 31 Prosopografía. Un lastre añadido en nuestro ámbito se debe a la originaria integración directa o indirecta de los primeros prosopografistas en la escuela pandeetística, que en esencia soportaba la idea de que a las ordenaciones jurídicas corresponden estructuras básicamente inmodificadas, que mantienen a lo largo de la historia un mismo contenido, por lo que sólo pueden ser adecuadamente conocidas de forma sistemática. Si nos remontamos a Mommsen, éste sometió mil años del cambiante ordenamiento jurídico romano a un sistema, articulando el enorme caudal informativo proporcio nado por la documentación en función de las instituciones básicas de la organización política (magistraturas, Senado y Asambleas populares). Consideró que estas instituciones, pieza central de la organización estatal, mantuvieron su esencia, de la misma manera que lo hicieron las normas jurídicas, mientras perduró Roma. El concepto de la inmutabilidad y la suposición de que nos encontra mos ante una organización jurídica fundamentada constitucional mente dominaron así a partir de entonces sobre los restantes fenómenos de la existencia estatal romana. Se comprenden las graves y trascendentales consecuencias de estos planteamientos si se tiene en cuenta que a esta escuela debemos la iniciativa de la elaboración de los corpora documentales y de los grandes reperto rios prosopográficos; además de la fijación de doctrinas, muchas de ellas aún usualmente recogidas, acerca de la sociedad, la adminis tración y las instituciones romanas, campo natural de la Prosopo grafía. Desligándose en lo posible de este lastre, hoy debemos basar nuestra labor en el campo de la Prosopografía en que, exponiéndolo de una forma harto simplificada, características básicas de la realidad histórica imperial son la lenta evolución ideológica, la indefinición constitucional y la progresiva sustitución en la administración pública de un sistema de magistraturas4 por 4 Sistema político no representativo caracterizado por la gratuidad, anualidad, colegialidad, delimitación precisa de atribuciones, control a posreriori de la actividad pública, desempeño de un poder propio y no delegado, y carencia de una formación específica, sustituida por la experiencia práctica. 32 A. CABALLOS otro funcionarial5. En la Prosopografía resulta trascendental lograr una precisa delimitación del cuerpo de personajes a analizar, requisito impres cindible para la obtención de resultados válidos. Hay que marcar las precisas diferencias existentes entre un análisis de tipo institu cional y un estudio social, para el que no resulta adecuado partir de un estricto mantenimiento de la estratificación en ordines6. Son las propias características de las fuentes y sus posibilidades interpretativas, en relación con el tema específico de análisis, las que fundamentarán el método concreto de tratamiento más idóneo y las que condicionarán los resultados. Al referirnos a la índole de la documentación no nos estamos refiriendo únicamente a las obvias diferencias existentes entre documentación epigráfica y literaria7, sino a las diferencias que muestra la propia epigrafía según el tipo de inscripción8. Como resultado de estos factores los 5 Definido por la formación específica para el desempeño del puesto, profesionalización, obtención de un sueldo por el trabajo efectuado, constitución de una carrera funcionarial precisa y subordinación al poder imperial, en cuya delegación actúan. 6 Stricto sensu, por el carácter individual y sin legal proyección familiar de la concesión de categoría de ecuestre, en un análisis estricta mente social que parta de la caracterización en ordines nos interesaría preferentemente tratar del ordo senatorius y de múltiples y ampliamente heterogéneos ordines decurionum. Con relaciona la problemática general de la caracterizaciónde la sociedad romana véase K. Christ, "Grundfragen der römischen Sozialstruktur", Studien zur antiken Sozialgeschichte. Festschrift Friedrich Vittinghoff (Colonia 1980) 197 ss. Una espléndida síntesis F. Vittinghoff, "Gesellschaft", Handbuch der europäischen Wirtschaftsund Sozialgeschichte, Band 1: Europäische W. - und Sozialges chichte in der römischen Kaiserzeit (Stuttgart 1990) 161 ss. 7 De forma usual la literatura únicamente registra la simple designación habitual, normalmente el cognomen, o, si son varios, uno de éstos. 8 Por ejemplo, en los fasti consulares se menciona obligadamente el nombre oficial y legal del individuo, mientras que en los epígrafes honoríficos se puede registrar otra designación diferente, consistiendo ésta habitualmente en la forma más compleja y pomposa del nombre, sobre todo a partir del siglo II; e incluso puede ser una forma distinta la que aparezca en las inscripciones funerarias o erigidas por miembros de la LA SOCIEDAD DE LA BETICA 39 términos para referirse al concepto castellano, la mayoría corres pondientes no sólo a la ascendencia familiar, sino también a la social: genus, origo, ortus y stirps; a los que hay que añadir natus, para referirse al lugar geográfico concreto e incluso en ocasiones al estrato social del nacimiento21. Un texto muy significativo para entender los diversos usos literarios es el del comienzo de la uita Hadriani de la Historia Augusta: 1,1 Origo imperatoris Hadriani uetustior a Picentibus, posterior ab Hispaniensibus manat; si quidem Hadria ortos maiores suos apud Italicam Scipionum temporibus resedisse... 1,2 ...mater Domitía Paulina Gadibus orta... 1,3 Natus est Romae Vil ¡I kal. Feb. Vespasiano septies et Tito quinquies consulibus22. Son cinco los conceptos que hay que tener en cuenta, todos ellos con su correspondiente contenido prosopográfico, que habrá que valorar en cada caso concreto, en relación con el origen geográfico de un personaje determinado: 1. - Ultima origo: lugar del que procede remotamente una estirpe familiar23, identificable usualmente por el análisis onomástico. 2. - Lugar o lugares en los que los antepasados familiares han tenido su lugar de residencia, y con los que se mantienen en mayor o menor medida vínculos y lazos de interés o afectivos. Entraríamos con ello aquí en el complejo tema de las migraciones. 3. - Domicilio / residencia. 4. - Ciudadanía política. 5. - Lugar de nacimiento, que puede o no coincidir con alguno o, en su caso, con los dos anteriores. En la determinación del origen en cada una de sus múltiples acepciones, al basarse esencialmente la Prosopografía en la extracción comparativa de datos procedentes de una serie previa mente definida de casos biográficos individuales, resulta esencial conocer las posibilidades informativas de los elementos que configuran la identificación personal en Roma: nombre y tribu. 21 E.g.: humili loco natus. Sobre el origo en general cf, e.g., H. Pavis d 'Escurac, Ktenia 13 (1988) 57 ss.; D. Norr, RHD 31 (1963) 525 ss. y, del mismo modo RE. S 10.433-473 (1965) 22 Los subrayados son nuestros. ,23 O al menos así es considerado míticamente por ésta. 40 A. CABALLOS En un meticuloso estudio onomástico H. Solin24 ha expuesto una serie de normas de general aplicación en relación con la determinación de la origo a partir de los cognomina. Sin carácter absoluto se puede establecer que una datación antigua aporta mayores posibilidades de que este tipo de cognomina esté en relación directa con el origen, así como que mientras más grande y conocida es una ciudad menos sentido tiene utilizar este tipo de referencias. También se acude usualmente a la tribu, aunque por desgracia sin el suficiente bagage conceptual. La tribu2S es el resultado de la obtención familiar de la ciudadanía, que únicamente puede modificarse por los procedimientos de la deductio, la adoptio y, en ocasiones, por el cambio de ciudad de domicilio. El estableci miento del origen por el procedimiento de relacionar la tribu del individuo en cuestión con la denominada "tribu de la ciudad", o "tribu asignada a la ciudad", "más adecuada-mente tribu/s en la/s que se suelen encuadrar los ciudadanos de una comunidad" no tiene carácter definitivo, ya que como resultado del procedimiento de fundación de una ciudad como entidad jurídico-política romana, sólo se puede hablar de tribu o tribus prevalentes y no esclusivas. Además, en el caso romano no tiene sentido hablar más que de origen urbano, método por el que se establecen los vínculos jurídi cos y políticos. El procedimiento del empadronamiento puede falsear parcialmente el origen geográfico concreto26. 24 H. Solin, "Zur Tragfähigkeit der Onomastik in der Prosopographie”, Prosopographie und Sozialgeschichte der Kaiserzeit (Kolloquium 23.- 26.11.91, Köln), en curso de publicación. 25 En relación con la tribu se expusieron en el mismo Coloquio sobre Prosopografía ya citado dos trabajos específicos: A. Birley, "Namen und Tribus als Mittel der Herkunftsbestimmung", y H. Lieb, "Die Tribus als Mittel der Origobestimmung". 26 Recuérdese mutatis mutandis el caso del viaje de María y José: "Aconteció, pues, en los días aquellos que salió un edicto de César Augusto para que se empadronase todo el mundo. Este empadronamiento primero tuvo lugar siendo Cirino gobernador de Sin a. E iban todos a empadronarse, cada uno en su ciudad. José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Jadea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser LA SOCIEDAD DE LA BETICA 41 Como ya comentamos con antelación, el análisis de la onomástica y de la adscripción a una tribu concreta son criterios básicos tradicionalmente usados a la hora de determinar el ori gen27, junto a otros específicos para el caso de los senadores, como el haber recibido un homenaje de una localidad determinada sin que éste hubiese estado motivado por el desempeño de cargos públicos en la región. Sin embargo no resulta improcedente repetir aquí que la prudencia es siempre la actitud aconsejable, evitando considerar como certeza lo que sólo puede calificarse de verosímil o probable. El caso extremo de los Gauii aducido por Eck2X es suficientemente elocuente al respecto. Se trata de dos equites hermanos, P. Gauius P. f Pal. Balbus29 y M. Gauius P. f Pal. Bassusr30, de época de Trujano. Ambos aparecen homenajeados en inscripciones procedentes de Efeso31, donde no habían desempeña do cargos públicos. Se consideró por ello a P. Gauius oriental32, e incluso procedente de la misma Efeso33. Por otra parte tenemos él de la casa y de la familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta" (Lucas 2,1-5). Otro ejemplo actual más prosaico y en cierta medida comparable: hoy entre nosotros la tasa oficial de natalidad en los pueblos próximos a los grandes núcleos urbanos es muy baja, pues generalmente los niños van a nacer a los hospitales de la capital, en cuyo Registro están así obligados a inscribirse. 27 Una lista de algunos de estos criterios generales para el caso de la Bética, que pueden verse ampliados y complementados por otros indicios adecuados a cada caso en concreto, en Caballos, "La romanización...", cit., 15-20. 28 "Überlieferung und historische Realität: ein Grundproblem prosopographischerForschung", Prosopographie und Sozialgeschichte der Kaiserzeit, cit. 29 Pflaum CPE n°145; Devijver PME G 7 y P1R2 G 94. 30 Devijver PME G 8; PIR2 G 96; RE 7.868.12 y RE S 14.126.12. 31 P. Gauius Balbus: Die Inschnßen von Ephesos, Vil 1, n°3048; inscripción dedicada por los decuriones del municipio de Aelium Coela; M. Gauius P.f Pal. Bassus: Insch. Ephesos III, 680, inscripción honorífica dedicada por los stratores, cornicularii, ophones y un tesserarius suyo. Cfr. además Inschr. Ephesos III, 681: P. Gauius Capito. 32 Aunque no de Efeso, Pflaum, loe. cit. 33 E. Birley, Epigraphische Studien 8 (1969) 79. 42 A. CABALLOS además constancia de la existencia de un P. Gauius P.f Scaptia Bassus por una inscripción de Burnum en la Dalmatia34; y asimis mo contamos con varias dedicaciones en Firmum Picenum a un M. Gauius M.fi Pal. Maximus, praefectus praetorio en época de Antonino Pío e indudable miembro de la familia35. Frente a las múltiples y contradictorias deducciones que a priori podríamos establecer, sabemos que M. Gauius era sin lugar a dudas un personaje (domo) Romae por confirmación epigráfica: M. Gauio P. filio Palatina Basso / Romae praef....36. En este caso hay datos epigráficos que nos han permitido establecer deducciones seguras y obviar hipótesis erróneas; ¿qué habría sucedido, y qué sucede de hecho en otros muchos casos, sin estos datos de apoyo?. El conocimiento exacto del tipo de inscripción en la que se menciona un personaje es un elemento precioso a la hora de determinar el origen. Desgraciadamente las publicaciones epigráfi cas no siempre ofrecen una descripción formal suficiente. Obvia mente las deducciones que habría que efectuar serían claramente distintas bien se tratase de una inscripción funeraria o de un pedestal honorífico. Habitualmente se identifica lugar de falleci miento, caso de que éste hubiera tenido lugar en una provincia donde no se estuviera en esos momentos desempeñando funciones administrativas, con origo\ con la excepción al menos, sobre todo a partir de mediados del siglo 1, del específico caso de Roma, donde, refiriéndonos a miembros de estratos superiores, un enterramiento no es suficientemente significativo como elemento para certificar la patria. Un ejemplo podría ser el del L. Tacitius Dubitatus de una inscripción funeraria romana37, cuyo padre era originario de Parentinum. En este caso allí estaba la origo familiar, pero se habrían trasladado a Roma, donde el progenitor, L. Tacitius Secundus, era centurión de la segunda cohorte pretoriana. A pesar de todo, el planteamiento general expuesto con antelación es a priori verosímil, y el tipo de dedicación es habitualmente un indicio 54 C1L III 2837. 35 CIL IX 5358, 5359 y 5360. 36 /. Ephesos 680. 37 CIL VI 2477. LA SOCIEDAD DE LA BÉTICA 43 precioso que hay que valorar adecuadamente. Tenemos constancia en múltiples ocasiones de la existencia de dos o más inscripciones funerarias dedicadas a un mismo personaje, sin la posibilidad de encontrarnos ante falsificaciones. Puede tratarse de inscripciones realizadas por dedicantes diferentes, o del ara funeraria, situada en el recinto funerario, y de la propia inscripción funeraria junto al lugar en que se depositan las cenizas38; e incluso de un cenotafio, usual en el caso de que los compatriotas o familiares de un personaje prestigioso quieran honrarlo en su patria, al haber fallecido lejos de ésta. Pero también a la inversa puede tratarse de provinciales agradecidos a un antiguo gobernante benefactor o a un patrono; aunque al menos en este último caso la mención del patronato es una fórmula bastante usual. Por la existencia de las constatadas excepciones la precaución es de nuevo la actitud exigida. Un ejemplo significativo es el de T. Vennonius T. f Aebutianus a quién su mujer dedicó una inscripción funeraria (marito karissimo) en Capena*9, siendo así que este eques era natural de la colonia Augusta Taurinorum. La explicación habitual en casos similares a éste puede estribar en la existencia de propie dades en la zona, o en que de aquel municipio era originaria bien la mujer o la familia materna, además de algunas otras explicacio nes expuestas con antelación. Otros múltiples casos son más difíciles de dilucidar, como el referente al lugar de nacimiento de Adriano, frente a su muy constatada origo italicense40; o el del uir praetorius P. Licinius Caecina, cuyo padre murió en Bauilum ?, lugar de Hispania al decir de Plinio el Viejo41. Las relaciones familiares concatenadas deben tratarse con suma precaución, por el riesgo cierto de inducirnos a error, sobre todo si carecemos de indicios comple-mentarios que permitan un mayor porcentaje de certidumbre en la certificación de la patria. 38 Es el caso tan conocido de las dos inscripciones hispalenses de D. Cutí us Bal bi ñus M. Cornelius Poli rus L. Arrias I unió ñus Romulus (Caballos, Los senadores..., n°60). Cfr. W. Eck, "Senatoren und ihre Heimatprovinz. Das Beispiel der Baetica", en curso de publicación. 39 ILS 5006. 40 Cß\ Caballos, Los senadores..., ad n°7. 41 Plinio, n.h. 20, 199. Cfr., Caballos, Los senadores..., n"98. 44 A. CABALLOS Éste es el caso de la procedencia de los Pompeii Falcones para quienes se había propuesto un verosímil origen hispano42. Hoy sabemos que una parte de la familia, bien la materna, bien incluso la paterna, procedía de Sicilia. Ya enunciamos en su momento43 las líneas maestras que ha seguido la investigación prosopográfica en los últimos decenios hasta llegar a la situación presente, de plena madurez, tanto por el planteamiento de sus múltiples posibilidades de aplicación, como por la identificación de sus limitaciones. Aunque con un sensible retraso en relación a otros ámbitos de la investigación histórica sobre la Antigüedad, también los trabajos prosopográficos en nuestro país se van acercando a los niveles actuales. Nos estamos refiriendo a muchos de los trabajos de Balil44, estudios como los de Etienne sobre el culto imperial45 o los senadores hispanos46, Pflaum sobre los procuradores y prefectos ecuestres47, Roldan sobre el ejército48 49, Mangas sobre esclavos y libertos47, Santero sobre el asociacionismo50, Serrano 42 Cfr. Caballos, Los senadores..., n°142 y stemma n°17, pág.533. 43 Cfr. nota 1. 44 A. Balil, "Sobre los miembros hispánicos en el Senado Romano durante el Imperio de Nerva", Zephyrus 11 (1960) 215 ss.; id., "Los Senadores hispánicos desde Septimio Severo a Diocleciano", Saitabi 11 (1961) 45 ss.; id., "Aspectos sociales del Bajo Imperio, ss.IV-VI. Los senadores hispánicos", Leu omus 24 (1965) 886 ss.; id., "Funcionarios subalternos en Hispania durante el Imperio", Emérita 33 (1965) 297 ss. y 34 (1966) 305 ss.; id., "Los senadores hispanorromanos desde Trajano a Cómmodo", Saitabi 18 (1967) 3 ss. 45 R. Etienne, Le cidte imperial dans la Péninsule Ibérique d ’Auguste a Dioclétien (Paris 1958). 46 R. Etienne, "Les Sénateurs espagnols sous Trajan et Hadrien", Les Empereurs romains d ’Espagne (Paris 1965) 55 ss. 47 H.-G. Pflaum, "La part prise par les Chevaliers romains originaires d’Espagne a l’administration impériale", Les Empereurs Romains d ’Espagne (Paris 1965) 87 ss. 48 J.M. Roldán, Hispania y el ejército romano. Contribución a la historia social de la España Antigua (Salamanca 1974). 49 J. Mangas, Esclavos y libertos en la España Romana (Salamanca 19 /IJ. LA SOCIEDAD DE LA BETICA 45 Delgado50 51 sobre los libertos, Wiegels sobre senadores y caballe ros52, o Curchin sobre los magistrados locales53, entre un largo etcétera difícil de citar en pocas líneas. No era razonable un mantenimiento en este ámbito de la situación del pasado, y menos lo será en adelante, sobre todo teniendo en cuenta la continua ampliación de la documentación epigráfica, desde las algo más de seis mil trescientas inscripciones que incluía el repertorio de Hübner hasta las aproximadamente veinte mil que previsiblemente contendrá la nueva edición del CIL. A ello se añade la general aceptación y plena madurez alcanzada hoy en día por la prosopografía, tras un largo período de rodaje que paulatinamente la ha pulido de las tendencias al triunfalismo o, en sentido opuesto, al hipercriticismo propios de la etapa de formación. Es bastante lo que se ha avanzado en estos últimos tiempos en los conocimientos metodológicos, así como en los plantea-mientos teóricos y conteni dos doctrinales. Se pueden mencionar hitos importantes que han marcado un antes y un después en la investigación de los últimos años y ya hicimos referencias en ocasiones anteriores a la evolución de los estudios prosopográficos en nuestro país54; pero a pesar de aquellos esfuerzos pioneros, es mucho lo que queda aún por hacer. Las peculiaridades de la Bética, tan notablemente marca das, motivaron que Roma la tratase de forma diferente al resto de las provincias hispanas55; por ello, dependiendo de los objetivos 50 J. Ma. Santero Santurino, Las asociaciones populares en Hispania Romana (Sevilla 1978). 51 J.M. Serrano Delgado, Status y promoción social de los libertos en Hispania Romana (Sevilla 1988). 52 R. Wiegels, Die römischen Senatoren und Ritter aus den hispanis chen Provinzen bis Diokletian. Prosopographie und Herkunft (Friburgo 1971). 53 L.A. Curchin, The Local Magistrates oft Roman Spain (Toronto 1990). 54 Cftr. "La técnica prosopográfica...", cit. 55 De nuevo insistimos en su consideración de prouincia publica, o prouincia populi roma ni y al modo de lo expresado por F. Millar (" ’Senatorial' Provinces: An Institutionalized Ghost", The Ancient World (In memoriam Sir Ronald Syme) 20 (1989) 93 ss.); con lo que se obvian 46 A .C ABA LLO S planteados, en ocasiones es posible y en otras obligado efectuar un tratamiento prosopográfico específico. A veces este análisis diferenciado viene fundamentalmente motivado por la índole administrativa del tema a estudiar, como en el caso de los Fasti Hispanienses de Alfóldy56 o los estudios de Wiegels sobre las tribus57. No hay que olvidar que la división provincial, resultado de diferencias geográficas e históricas, a su vez condicionó internamente de una forma progresivamente cada vez más profun da. Por ello en muchos casos habría sido sumamente interesante, y es una tarea que queda por hacer, efectuar un tratamiento individualizado para cada una de las provincias, de cuya compara ción se extraerán a no dudar suculentas consecuencias. En el caso concreto de esta provincia de la Bética quedan aún muchos campos por abarcar en el campo de la Prosopografía. Si bien contamos ya con los trabajos generales de Carmen Casti llo58 o particulares sobre el orden senatorial59, de nosotros mis mos también sobre los laticlauii™, o de Rodríguez Neila sobre la sociedad de la Bética61; es necesario en algunos casos, como primer paso, la confección de repertorios, y en otros su imprescin dible actualización. Werner Eck analizó en un trabajo reciente el planteamientos anacrónicos. 56 G. Alfóldy, Fasti Hispanienses. Senatohsche Reichsbeamte und Offiziere in den spanischen Provinzen des Römischen Reiches von Augustas bis Diokletian (Wiesbaden 1969). 57 R. Wiegels, Die Tribus-lnschrißen des römischen Hispanien (Berlin 1984). 58 C. Castillo, Prosopographia Baerica (Pamplona 1965). 59 C. Castillo, "Städte und Personnen der Baetica", ANRW 11,3 (1974) 601 ss.; id., "Los Senadores Béticos. Relaciones familiares y sociales", Ti rali 5 (Roma 1982) 465 ss.; id., "Los senadores de la Bética: Onomásti ca y parentesco", Geríón 2 (1984) 239 ss.; entre sus obras más significati vas.60 Cfr. la bibliografía que incorporamos en nuestra obra Los senadores hispanorromanos..., cit., 542. 61 J.Fco. Rodríguez Neila, Sociedad y Administración local en la Bética Romana (Córdoba 1981); id., "Los índices a V decuriis de Hispania", H.A. 8 (1978) 17 ss. LA SOCIEDAD DE LA BÉTICA 47 mantenimiento o la disolución de los vínculos de los senadores héticos con su provincia de origen62. Aunque la problemática queda con ello espléndidamente planteada, aún resta por llevar a cabo un planteamiento diacronico de esta misma cuestión, lo que nos permitirá analizar en un caso excepcionalmente idóneo como es el de la Bética el proceso de progresiva implantación de la idea de Imperio, acumulándose y sustituyendo paulatinamente a la de Roma63 64 65. La existencia de la epigrafía anfórica, junto a la jurídica en bronce, es una de las peculiaridades que hacen de la Bética un objetivo de estudio especialmente bien pertrechado documentalmen te. El primer paso está dado con la elaboración de los correspon dientes corporei6*. Ahora es necesario desarrollar el aparato doctrinal idóneo para efectuar su valoración histórica. El aprove chamiento de este material está empezando a dar sus frutos prosopográfícos, de lo que una buena muestra puede ser la identificación de las siglas c.u. con los alarissimi6*. Insistiendo en lo que decíamos acerca de que los diferentes campos de aplicación generan diferentes técnicas prosopográficas y posibilidades de obtención de resultados, acerquémonos ahora, aunque sea de forma asimismo muy somera al mundo urbano. Comencemos por la cuestión de la representatividad de las fuentes. Esta tampoco tiene carácter absoluto, sino que depende del tipo de grupo al que se refiere. Y en este sentido la representatividad es en 62 "Senatore» unti ihre Heimatprovinz..., cit. 61 Es ésta una de las líneas de trabajo que estamos desarrollando a partir del material prosopográfico reunido. Asimismo se está llevando a cabo en estos momentos un estudio complementario del anterior sobre los funcionarios no senatoriales de la administración central. 64 Especialmente los de G. Chic García, Epigrafía anfórica de la Bética 1. Las marcas impresas en el barro sobre ánforas olearías (DresseI 19, 20 y 23) (Sevilla 1985); y Epigrafía anfórica de la Bética ¡I. Los rótulos pintados sobre ánforas olearias. Consideraciones sobre la Annona (Sevilla 1988). 65 Cfr. últimamente F. Jacques, "Un exemple de concentration foncière en Bétique d’après le témoignage des timbres amphoriques d’une famille clarissime", MEFRA 102 (1990.2) 865 ss. 48 A. CABALLOS gran medida una cuestión de dimensión y no sólo de apreciación del porcentaje de fuentes conservadas en relación con el teórico total existente. Si bien necesitamos un gran número de casos para poder analizar grupos para los que conservamos documentación abundante, como el senatorial o el de los equites, una vez obtenidos los resultados éstos son muy fiables; puesto que la adición de un nuevo testimonio representa un porcentaje mínimo que apenas podrá modificar cualitativamente el total. Por el contrario, para grupos por verosímil estimación numéricamente más reducidos, se puede contar con un conjunto porcentualmente elevado de docu mentación en relación con el total, sin que por ello los resultados puedan considerarse fiables. Un único caso más que conozcamos podría llegar a hacer variar nuestras estimaciones de forma significativa. Como corolario hay que concluir por lo tanto que la Prosopografía plantea mayores problemas en relación con la microhistoria, con el análisis de comunidades humanas reducidas, donde la prudencia se convierte en máxima permanente. El excepcional volumen y la calidad de la epigrafía jurídica de la Bética desgraciadamente no se ven complementados con una información de la misma calidad sobre la estructura social munici pal. Aquí ni existen álbumes decurionales como el de Canusium ni conjuntos urbanos tan bien documentados como los de Pompeya u Ostia, o si se quiere, reflejando situaciones previsiblemente más próximas a las nuestras, como Leptis Magna, Cuicul o Thugga. Los estudios onomásticos, recurso socorrido, plantean múltiples problemas de credibilidad, pues sólo son válidos para magnitudes de información muy elevadas, y los resultados no son extrapolabas a la casuística concreta. El sistema onomástico romano y sus fórmulas de transmisión corresponden a actos jurídicos y, por lo tanto, resultan mucho más variados y complejos que si estuviesen condicionados únicamente por las simples circunstancias biológicas. Por consiguiente, el significado y valor de estos estudios onomásti cos puede llegar en ocasiones a ser muy escaso, a pesar de proporcionar conclusiones supuestamente coherentes. Aunque nuestra comunidad científica carece de una experiencia suficientemente amplia en la realización de trabajos prosopográficos, necesaria siempre ante la falta de recetas de general aplicación en la solución práctica de los continuos proble