Empleo y crecimiento en la Unión Europea
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1 Empleo y crecimiento en la Unión Europea Autores: Oscar Alfranca y Miguel-Ángel Galindo Universidad Politécnica de Cataluña y Universidad Complutense de Madrid I. Introducción A la hora de diseñar una determinada política económica, los decisores se han preocupado de conocer, por un lado, cuál era la relación entre los fines y los medios más adecuada y, por otro, si existía algún tipo de incompatibilidad entre los objetivos que fuese necesario considerar. Respecto a la primera cuestión, lo importante era determinar qué medios eran lo más adecuados para alcanzar los fines escogiendo aquellas variables que cumpliesen al menos estas características : en primer lugar que se pudiesen controlar. En segundo lugar, aquellas de las que disponemos de una información lo más adecuada y pronto posible. Y, en tercer lugar, aquellas que afectasen de una forma efectiva sobre los fines perseguidos. En este sentido, la evolución del pensamiento económico ha venido mostrando diferentes aportaciones en las que se defendía la utilización de una u otra variable. En el ámbito que nos ocupa en este trabajo, es sabido que los keynesianos son más partidarios de actuar a través de la intervención pública, por ejemplo, a través del gasto para mejorar el empleo, mientras que los neoclásicos son defensores del mercado y consideran que la flexibilidad de los precios y de los salarios, entre otras cuestiones, es suficiente para atacar el desempleo. Este planteamiento diferente también se encuentra a la hora de incidir sobre el crecimiento. Ambas corrientes se muestran partidarias de desarrollar modelos distintos, basados en la demanda en el caso keynesiano y en la oferta, desde la perspectiva neoclásica. Por otro lado, hay que contemplar también en este ámbito los efectos derivados del diseño de la política que se adopte. Así, mientras que en el caso de las medidas keynesianas se
2 destaca la aparición, por un lado de los efectos crowding-out o de expulsión de la inversión privada, que es sustituida por la pública, así como, por otro de la aparición de un mayor endeudamiento público con la carga que ello supone para las generaciones futuras, en el caso neoclásico se suele discutir que los supuestos de partida a la hora de diseñar la política son poco realistas, por ejemplo en el caso de la perfecta movilidad de trabajadores o de la homogeneidad del factor trabajo, o bien cuestionables, como la flexibilidad de precios y salarios. En cuanto a la segunda cuestión, la incompatibilidad de los objetivos es un aspecto también relevante a tener en consideración. Si los fines son incompatibles, el decisor político se ve obligado a decidir cuál de ellos es más relevante, cayendo en un juicio de valor que afecta de una forma subjetiva a las futuras actuaciones, así como destacar qué tipo de relación existe entre ambos. Aún en el caso de que exista compatibilidad, también surgen dificultades, ya que es importante destacar qué tipo de causación existe entre ellos y, por tanto, determinar cuál es la causa y cuál el efecto. Este tema surge en el ámbito que se analiza en este artículo. Se suele aceptar que existe una relación positiva entre crecimiento y empleo, pero frente a la postura tradicional en la que defendía que para generar empleo hacia falta crecer previamente, se ha planteado también la alternativa de un necesario aumento del empleo para crecer. Por consiguiente, este tipo de causación deja abiertas importantes lagunas que llevarían a considerar distintas políticas según qué tipo de causación se defienda. Por otro lado, hay que tener en cuenta también que si bien las aportaciones que hemos indicado anteriormente se han analizado para el caso de economías cerradas, en la actualidad este tipo de análisis resulta poco adecuado debido al alto grado de internacionalización que están experimentando las economías. Así, por ejemplo, en el caso de la Unión Europea, se ha defendido la movilidad de trabajadores como uno de los medios adecuados para combatir el desempleo en algunas economías. El hecho de desviar parados de economías que mostraban dificultades para colocarlos hacia otras en las que su dinámica era la contraria, había dado resultados aceptables en la década de los 50 y 60. Ante esta circunstancia, cabría pensar que
3 ahora se podría repetir de nuevo el proceso. Pero la práctica ha mostrado unos resultados distintos a los que se esperaba. Es por ello, entre otras cuestiones que sea interesante indagar sobre las causas que han afectado a este proceso. A estas cuestiones nos vamos a referir en el presente artículo. Por un lado, expondremos los fundamentos teóricos en los que se basan las aportaciones más relevantes respecto al mercado de trabajo, haciendo hincapié en el ámbito de la movilidad de trabajadores, aspecto al que se la ha concedido gran relevancia, como acabamos de indicar. Por otro lado, mostraremos cuál es la situación en la relación entre el paro y el crecimiento en cada uno de los países de la Unión Europea. Para ello desarrollaremos los siguientes apartados en los que en primer lugar, expondremos la relación entre el desempleo y el crecimiento desde la perspectiva neoclásica, para pasar posteriormente a señalar las críticas que se han venido mostrando sobre dicha postura, desde una vertiente keynesiana y estructuralista. Después mostraremos la relación existente entre ambas variables para el caso de algunos países de la Unión Europea, finalizando con las conclusiones más relevantes. II. La relación entre paro y crecimiento desde la perspectiva neoclásica Como es sabido, la postura neoclásica partiendo de supuestos basados en la completa flexibilidad de precios y salarios, homogeneidad del factor trabajo, coste nulo de la movilidad de dicho factor, competencia perfecta y la búsqueda del máximo beneficio por parte de los empresarios, consideran que el propio mercado logrará el pleno empleo a largo plazo sin necesidad de llevar a cabo ninguna intervención pública. Los salarios reales por encima del de equilibrio son los principales causantes del desempleo, siendo el mercado el encargado de reducirlos para eliminar este problema. Así pues, cualquier medida por parte del decisor político para mejorar la situación en este mercado no sólo será inútil, sino que propiciará efectos perniciosos en la economía, básicamente una inflación más alta (Sapsford y Tzannatos, 1993). Ello se puede comprobar a través de la denominada teoría aceleracionista de la inflación
4 (Galindo, 1994). En efecto, si partimos de la existencia de una tasa natural de paro, los intentos de reducir el desempleo mediante políticas activas de demanda, sólo podrían reducir el problema a corto plazo, esto es reducir el paro permitiendo una mayor inflación, pero a largo plazo, volvemos a la tasa natural de paro, como consecuencia de las peticiones de mayores de salarios monetarios por parte de los trabajadores, para poder mantener de esa manera sus salarios reales, que se habían visto reducidos como consecuencia de la elevación de los precios. En definitiva, como hemos señalado, este tipo de actuación sólo afectaría positivamente al empleo mientras se mantuviesen unos salarios reales más bajos, eliminándose posteriormente1. De esta forma, una hipotética medida de expansión de la demanda que generase un mayor crecimiento económico, no resultaría adecuada para fomentar el empleo a largo plazo. Por un lado, de acuerdo con la aportación neoclásica del crecimiento, basada sobre todo en el modelo de Solow (1956), se fundamenta por el lado de la oferta y sólo aquellas medidas que afecten a la tasa de crecimiento tecnológico y a la capacidad productiva de la economías, a través de una mayor competencia en la economías, desregular el mercado de trabajo, etc., tendrán efectos duraderos sobre la tasa de crecimiento de la economía. Por otro lado, estas últimas medidas ejercerán a su vez un efecto sobre la tasa natural de paro, reduciéndola y, por consiguiente, generando un mayor nivel de empleo sobre la economía. Por lo tanto, nos encontramos con que estaríamos afectando sobre ambos problemas a la vez e incluso dentro de los modelos de crecimiento neoclásico se parte del supuesto de que no existe paro en la economía, ya que se confía de que a largo plazo el mercado de trabajo va a estar equilibrado. Las medidas que afectan positivamente al crecimiento incidirán a la vez de una forma beneficiosa sobre el empleo. De todas formas, este tipo de actuaciones provocan efectos secundarios perniciosos que afectarían en cierta medida al crecimiento. Ante el proceso de desregulación del mercado y de su flexibilización, se podrían generar tensiones de carácter social que afectarían a la productividad del factor trabajo. Es por ello que, ante esta posibilidad, se busque la colaboración de los 1 Incluso los autores de la Nueva Macroeconómica Clásica (Hoover, 1988) defensores de la teoría de las expectativas racionales, afirman que ni siquiera a corto plazo se reduciría el paro, ya que los individuos, en este caso los empresarios, son capaces de anticipar el comportamiento futuro de los trabajadores y al prever que los salarios
5 distintos grupos sociales, entre ellos los sindicatos, para evitar estos efectos negativos. Pero junto a esta postura cabría preguntarse cómo se podrán equilibrar los mercados en dos zonas distintas (Thirlwall, 1994). En este caso, desde la perspectiva neoclásica, uno de los factores que podría propiciar este proceso sería la movilidad de la mano de obra, lo que a su vez favorecería la convergencia real entre las economías. Dicha convergencia supondría que las economías menos ricas crecerían más rápidamente que las más avanzadas, lo que implica desde nuestra perspectiva que, gracias al proceso que expondremos a continuación, no sólo mejoraríamos el nivel de empleo, sino también fomentaríamos el crecimiento de algunos países. Para ello, junto a los supuestos que hemos expuesto anteriormente, hay que añadir la inexistencia de restricciones a la movilidad de los trabajadores y que el coste del proceso migratorio es despreciable. El mecanismo defendido por esta corriente se puede concretar en el siguiente. Supongamos que tenemos dos países, A y B. El primero es el más próspero, mientras que el segundo presenta un nivel salarial por debajo del de A. Por tanto, es en A donde encontramos un mayor nivel de bienestar, desde el punto de vista económico. En B aparece el problema de que si se quiere subir los salarios reales, se produciría desempleo, de ahí que tengan que aceptar una menor remuneración, con el correspondiente perjuicio en términos de bienestar en comparación con la otra zona. Así pues, teniendo en cuenta las circunstancias señaladas, el modelo neoclásico afirma que se produciría un movimiento de trabajadores de B a A, de tal manera que en éste último se produce más empleo, manteniéndose el salario real, gracias a la mayor necesidad de productos existente, derivada de los incrementos de demanda que genera la nueva población. Y en B, se reduce la oferta, por lo que el salario real aumenta, como se puede comprobar en la figura-12. reales subirán para mantener su situación, no generarán empleo, descontando de esta forma dicho comportamiento. 2 Para un desarrollo de todos estos aspectos y relacionarlos con la convergencia vid Escot y Galindo (2000)
6 W/p W/p NN Ns Ns’ Nd Nd’ Ns’ Ns Nd Nd’ FIGURA-1 Como indica Sala-i-Martín (1994, p. 43), este proceso migratorio implica tres características que hay que tener presentes: 1. El proceso migratorio es reflejo de la reducción de la población que experimenta una determinada zona. Suele ocurrir que los trabajadores se dirijan a aquellas regiones en las que existe una escasa población con respecto a la que se necesita, lo que implica que sus salarios reales son más elevados.
7 2. Los emigrantes suelen acudir con un cierto capital que no sólo es humano, sino también físico o financiero. 3. Esta nueva población no genera preocupación respecto al comportamiento futuro del ahorro, como ocurre con los propios hijos recién nacidos. En definitiva, desde la perspectiva neoclásica nos encontramos que gracias a las propias fuerzas del mercado y permitiendo que estas actúen libremente podremos no sólo eliminar el desempleo entre los países, sino que acercaremos los niveles de renta per cápita entre ellos, propiciando un mayor nivel bienestar de los más atrasados. Este tipo de comportamiento ha sido criticado por otras corrientes, como es el caso de la keynesiana y la estructuralista. A estos planteamientos críticos nos referiremos a continuación. III. Críticas al planteamiento neoclásico Otra de las posturas a tener en cuenta y a la que hemos mención anteriormente es la keynesiana. En este caso, se van a plantear supuestos distintos a los que exponían los neoclásicos, al señalar que no existe flexibilidad de precios y salarios y que aparecen algunas rigideces en el comportamiento de los mercados que imposibilitan la eliminación del desempleo sólo a través de la actuación del mercado. Para los keynesianos el paro es consecuencia de una demanda efectiva insuficiente y que hay que aumentar. Para ello, ante la dificultad de incrementar la inversión a corto plazo, ya que depende fundamentalmente de las expectativas, y necesita un período temporal largo para poder modificarlas. Por tanto, al decisor político sólo le queda la posibilidad de aumentar el gasto público, variable que, por el contrario, sí controla y puede manejar sin problemas. Por otro lado, ese aumento del gasto público supone un crecimiento de la renta que posibilita la obtención de empleo. Así pues, en términos generales, desde la perspectiva keynesiana necesitamos generar una mayor producción incitada por esa demanda más elevada para reducir así el paro. Sin crecimiento de la economía no se podrían eliminar las tensiones existentes en el mercado de trabajo.
8 Ahora bien, este tipo de comportamiento no resulta totalmente inocuo para la economía, ya que el incremento de gasto público necesario genera efectos perniciosos. Por un lado, da lugar a inflación que cuando alcance un cierto nivel, habrá que reducir lo que afectará negativamente al proceso de generación de empleo. A su vez, el déficit público propicia un mayor endeudamiento con el consiguiente incremento del interés, afectando negativamente a través de él al gasto privado, por lo que la demanda futura se reducirá, perjudicando al crecimiento y al empleo. Finalmente, hay que añadir la aparición de los denominados efectos crowding-out y riqueza que inciden también sobre el nivel de renta, cuyo estudio escapa del objeto perseguido por este trabajo3. En este orden de cosas, cabe preguntarse asimismo sobre el tipo de causación existente entre ambos objetivos. Si bien, de lo expuesto anteriormente se desprendería que hace falta un mayor crecimiento para aumentar el empleo, también cabe afirmar lo contrario. Si aumenta el numero de colocaciones, entonces habría una mayor demanda de productos, lo que fomentaría el crecimiento. Nos encontramos, por tanto, ante un problema de índole empírico, donde a través de los datos disponibles sobre ambas variables, nos indicarían cuál es la causación imperante. Por otro lado, la versión expuesta por los autores neoclásicos respecto a los efectos beneficiosos que genera la movilidad de los factores sobre el empleo y la convergencia, es criticada por otros autores (Thirlwall, 1994). En concreto, Myrdal (1957a, 1957b) a través del denominado principio de causación acumulativa, trata de demostrar que dicho equilibrio no sólo no se va a producir, sino que el país menos próspero se va a encontrar en una situación peor que antes, en contra de lo que sucede en el país más avanzado. Si seguimos el análisis recogido en el apartado anterior, ello significaría que la economía A va a ser siempre más próspera, mientras que la B se atrasaría más y más, dando lugar a una divergencia cada vez mayor entre ambas, a diferencia de lo que se defendía desde la perspectiva neoclásica. 3 Para un desarrollo de este tipo de efectos vid. Calvo y Galindo (1990) y Fernández Díaz et al. (2000).
9 Para alcanzar esta conclusión, Myrdal señala que hay que considerar no sólo los supuestos defendidos por los autores neoclásicos, sino también la existencia de un conjunto de fuerzas sociales y económicas que van a fortalecer las discrepancias entre ambos países, surgiendo además un proceso multiplicador que da lugar a retornos cada vez mayores hacia las regiones más prósperas generando mayores discrepancias. Es decir, el comportamiento descrito por la postura neoclásica da lugar a movimientos acumulativos hacia las más prósperas, perjudicando a las menos desarrolladas, por lo que propician, en definitiva, la divergencia. Ello se puede comprobar partiendo del análisis neoclásico anterior e introduciendo estos comportamientos, como se recoge en la figura-2. En este sentido, el proceso inicial es igual que en el caso anterior pero comprobamos que una vez que la economía A ha acogido a esos nuevos trabajadores, la demanda aumenta, por lo que los empresarios estarán dispuestos a introducir innovaciones que les permita no sólo incrementar la productividad sino hacer más competitivos a sus productos. Eso hace que la demanda de empleo se vuelva a desplazar a la derecha, por lo que el salario real sigue siendo mayor, lo que sirve de reclamo para que los trabajadores de B, zona en la que ocurre precisamente lo contrario, sigan interesados en desplazarse hacia A. Pero además de este comportamiento, cabe esperar que se intente favorecer la situación de los trabajadores de A mediante una mejora en las comunicaciones, más hospitales, más escuelas y universidades, etc. que ya no son tan necesarios en B. Es por ello que, junto a las diferencias salariales, haya también otras motivaciones de carácter estructural que fomenten la migración de B hacia A, agravando de esta forma la situación de la zona menos próspera. Por otro lado, se señala también que los movimientos de capital se dirigen hacia aquel país que muestra mayor demanda lo que provoca una descapitalización en B, aumentando, por lo tanto, la divergencia. Es por ello que el proceso migratorio de los factores de acuerdo con la postura de Myrdal no favorezca la convergencia, sino que la perjudique [Escot y Galindo (2000)].
16 Cuadro (continuación). Relación entre PIB per cápita y desempleo (1960-1997). Fuente: OCDE. 0 2000 4000 6000 8000 10000 500 1000 1500 2000 2500 UP GDPCP 4000 8000 12000 16000 20000 24000 50 100 150 200 250 UIRE GDPCIRE Irlanda Portugal 4000 6000 8000 10000 12000 14000 16000 500000 1000000 1500000 2000000 2500000 USP GDPCSP 8000 10000 12000 14000 16000 18000 20000 500 1000 1500 2000 2500 3000 UUK GDPCUK
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20 Resumen En este artículo se analizan las principales teorías respecto al mercado de trabajo, la neoclásica y la keynesiana, exponiendo a su vez, la relación que existe entre el empleo y el crecimiento, mostrando que la movilidad del factor trabajo, facilita no sólo eliminar el paro desde una perspectiva neoclásica sino que también fomenta la convergencia y el crecimiento. Este planteamiento es criticado desde la vertiente estructuralista, señalando que ocurre lo contrario. También se destaca el papel relevante que tiene la transmisión de tecnología entre las naciones Asimismo, se expone la relación entre el paro y el crecimiento en algunos países de la Unión Europea. Palabras clave : Paro, crecimiento, Unión Europea, convergencia.