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Francesco Padovani, Sulle tracce del dio. Teonimi ed etimologia in Plutarco, (Academia Philosophical Studies, vol. 61), Academia Verlag: Sankt Augustin 2018, 281pp. [ISBN: 978-3-389665-737-4]

Ballesta Alcega, Francisco

Abstract

La publicación de esta monografía, que, como el propio autor reconoce en los agradecimientos iniciales (p. 10), es fruto de la Tesis Doctoral que realizó en la Scuola Normale Superiore di Pisa, no solo revela el talento histórico-filológico de un plutarquista excepcional, sino que constituye una magnífica aportación a dos ámbitos fundamentales en los estudios de la obra del Queronense: la religión y la lengua... Ballesta Alcega, Francisco

Full text

Book Reviews118 ISSN 0258-655X Ploutarchos, n.s., 17 (2020) 118-124 textuality in Plutarch, Leiden & Boston, Brill 2020: 232-251. Pye, D. W., - “Iambic Rhythm in Plutarch’s Life of Ma rius”, JHS, 82 (1962) 146-147. Pulgram, E., - “Attic shortening or metrical lengthening?”, Glotta, 59 (1981) 75-93. Aurelio Pérez Jiménez Universidad de Málaga [email protected] orcid.org/0000-0002-9743-3042 Francesco Padovani, Sulle tracce del dio. Teonimi ed etimologia in Plutarco, (Aca demia Philosophical Studies, vol. 61), Aca demia Verlag: Sankt Augustin 2018, 281pp. [ISBN: 978-3-389665-737-4]. La publicación de esta monografía, que, como el propio autor reconoce en los agradecimientos iniciales (p. 10), es fruto de la Tesis Doctoral que realizó en la Scuola Normale Superiore di Pisa, no solo revela el talento histórico-filológico de un plutarquista excepcional, sino que constituye una magnífica aportación a dos ám bitos fundamentales en los estudios de la obra del Queronense: la religión y la lengua. En efecto, como se evidencia en la segunda parte del título, la obra estudia las etimologías de nombres de dioses que salpican el corpus plutarqueo y que, lejos de conformar un procedimiento marginal u ocioso por parte de este autor, están en la base de su exploración de las posibilidades epistemológicas de lo divino. La expresión «sulle tracce del dio», que da título al trabajo, es sin duda sugestiva, por cuanto recoge una metáfora de índole platónica presente en el propio Plutarco (Amat. 765 D; QC 9, 14, 6) relativa a las posibilidades del ser humano de acceder al conocimiento de lo divino. Esas ἴχνη τοῦ θεοῦ a las que el título alude son los vestigios que deja la divinidad para que los seres humanos puedan acceder a ella. El propio nombre de la divinidad no es la menor de estas huellas, de donde se deduce el peso excepcional que Plutarco otorga a la etimología en su investigación teológica. No obstante este planteamiento, como re conoce A. Pérez Jiménez en su reseña del tra bajo1, la obra es de difícil catalogación en cuanto a sus objetivos: ni resulta so lamente un estudio del pensamiento religio so de Plutarco desde un punto de vista filosófico, ni desde el punto de vista lingüís tico, ni literario, ni antropológico, ni, des de luego, supone un simple vademécum de etimologías plutarqueas, como puede parecer por la organización del estudio. Pero, sin adoptar de manera unívoca ninguno de esos puntos de vista, tiene algo de todos ellos, y en ese enfoque multidisciplinar reside una gran parte de su valía. También la otra reseña que existe de la obra, la de A. Sapere2, recoge ese carácter poliédrico del enfoque de Padovani, que, por otra parte, se compadece con la difícil catalo ga ción del conjunto de la obra del Que ro nense. En cualquier caso, teónimos y eti mo logía son los dos anclajes temáticos de una monografía cuyas conclusiones, co mo veremos, a partir de este momento resul ta rán in dispensables en los estudios sobre el pensamiento religioso de Plutarco. La monografía de Padovani se or ganiza en apartados bien delimitados, según recoge el índice inicial (pp. 5-7). 1 RFIC, 148 (2020). En prensa. Su consulta ha sido posible por gentileza del autor. 2 CR, 70 (2020) 58-59. Book Reviews 119 Ploutarchos, n.s., 17 (2020) 118-124 ISSN 0258-655X Abre el trabajo una introducción (pp. 1126), don de el autor expone los objetivos y los principales plan teamientos teóricos y metodológicos de su investigación. La obra se divide a continuación en tres partes fundamentales. La primera («Parte prima. Etymo logia Grae ca», pp. 27-42) expone en un primer apar tado los principios esenciales de la etimología griega a través de los prin cipa les autores que la cultivaron y, en el segundo, examina particularmente los planteamientos metodológicos del Crátilo de Platón, como modelo de Plutarco en cuan to al tratamiento de la etimología. La se gunda parte («Parte seconda. Plutarco e gli dèi greci», pp. 43-145), centrada en los teóni mos griegos, constituye uno de los dos blo ques principales del trabajo, donde, tras un primer apartado que todavía ahonda en cuestiones de índole teórica, en el segundo se exponen ya de manera individualizada las distintas explicaciones etimológicas de los teónimos griegos que ofrece Plutarco. La tercera parte («Parte terza. Mondi paralleli. I Greci e le altre culture», pp. 147231) supone el otro gran bloque en el que se apo ya el trabajo. Tras unos planteamientos iniciales acerca de la relación de Plutarco con la alteridad cultural, se recogen sus etimologías de teónimos extranjeros divididas en dos secciones, una relativa a los teónimos bárbaros y la otra, a los romanos. El trabajo se cierra con unas conclusiones generales (pp. 233-240), la bibliografía (pp. 241-262) y los índices (pp. 263-281). En un análisis más detallado de cada una de las partes del trabajo, de la intro ducción general podemos mencionar su persuasiva exposición de las premisas que se esconden tras la religiosidad de Plutar co y su manipulación de las creencias tra di cionales. De especial interés es la debilidad consustancial del punto de partida de Plutarco, que constituye una tautología, puesto que para creer en los dioses se debe confiar en la tradición a través de la πίστις. Ello implica el cortocircuito de la cultura griega, que, como apunta Padovani, «incapace di proiettarsi verso il futuro, è condannata a ritornare su se stessa, stretta da ogni lato da domande che rischiano di minarne la stabilità» (p. 11). Plutarco, por lo tanto, se ve constreñido a buscar los τεκ μή ρια de la existencia de la divinidad en la tradición, punto de partida que, sin embargo, ha de ser corregido y encauzado mediante la razón, lo que no excluye las manifestaciones de la irracionalidad, allí donde la razón no puede llegar. Padovani evidencia el carácter activo de la πίστις plutarquea, basado en la ἀνάμνησις plató ni ca: se trata de esa búsqueda de la di vi nidad a través de las señales que esta deja y es el deseo (personificado en Eros) el instru mento para la aproximación del alma a lo trascendente a través del estudio del pa sado. La etimología de nombres y epí te tos divinos desempeña, por lo tanto, una fun ción esencial en esa búsqueda de la na turaleza de la divinidad (que para Plutarco es inefable) a través de sus pruebas visibles. Esas pruebas son, por lo tanto, de carácter lingüístico y, en este punto, Plutarco debe lidiar con la realidad multilingüe del Im perio, realidad que reconoce, pero dando siempre la prioridad a lo griego, como si en Grecia estuvieran la lengua y la cultura originales de la humanidad, que otros pue blos habrían ido desvirtuando. Al final de esta introducción, Padovani ubica una breve nota metodológica, en la que se sitúa en la estela de otros autores que han estudiado los teónimos plutarqueos (particularmente, Strobach 1997, O’Neil 2004 y Zucker 2016), pero explicitando la originalidad de su trabajo: se trata del primer compendio y ex pli cación sistemáticos de las etimologías de los teónimos plutarqueos, excluyendo otros ca sos en los que la explicación del teónimo se basa más bien en la alegoría o donde, Book Reviews120 ISSN 0258-655X Ploutarchos, n.s., 17 (2020) 118-124 simplemente, no comparece la etimología. El autor toma distancia así respecto a los tra bajos citados con los que, especialmente en el caso de Strobach, polemiza en no pocos puntos de la obra. La parte primera, la relativa, de manera ge neral, a la etimología griega, supone una exposición de carácter teórico marcada por un elevado grado de abstracción. Este rasgo responde, sobre todo, a los matices metafísicos y teológicos que se deducen de la densidad de la cuestión tratada. Afirma Pa dovani que «lo scrupolo religioso, il temore di commettere empietà o di utilizzare l’appellativo sbagliato, conseguenza della forma fluida della religione ellenica, è un tratto caratterizzante del sentire dei Greci nei confronti dei nomi dei loro dèi» (p. 27). En este tipo de mentalidad obsesiva que es sobre todo típica de la época arcaica griega, el autor sitúa los orígenes de la etimología, que comienza a gozar de una valoración excepcional como medio de encontrar la manera más adecuada de referirse a la divinidad. De hecho, la etimología resulta una herramienta fundamental de la filosofía a la hora de afrontar el problema del politeísmo y de la multiplicidad onomástica que comporta en relación con la pretendida unicidad de lo divino. Este carácter simbó lico del lenguaje es, precisamente, el te ma del Crátilo de Platón, obra a cuyo aná lisis dedica Padovani el segundo apartado de esta primera parte y que ubica como punto de partida de los análisis de Plutarco. Se puede oponer a esta postura el hecho de que, como el propio Padovani reconoce (p. 42), Plutarco no teoriza en ningún lugar sobre su uso de la etimología, si bien la obvia maestría de Platón respecto a Plutarco y un uso práctico paralelo de la etimología justifican este análisis. El gran debate presente en el Crátilo es si el lenguaje es convencional o es mimético y, aunque la cuestión queda abierta, parece que Platón se decanta por la segunda opción, de manera que, a través de la semejanza del significante con el significado, es posible alcanzar el segundo a partir del primero. Esta postura, que según Padovani, Plutarco compartiría, es la que permite al Queronense buscar en los teónimos vestigios sensibles de la divinidad. La segunda parte se centra ya propiamen te en los teónimos, comenzando por los griegos, aunque todavía hallamos aquí plan tea mientos teóricos previos, acerca de la religiosidad de Plutarco y su relación con los dioses griegos. Como es bien sabido, en Plutarco se da un delicado equilibrio en tre la crítica racional de la religión y el man teni miento de la tradición, de manera que se evite tanto la superstición como el ateísmo, que Plutarco relaciona sobre todo con el epi cureísmo. En este tipo de religiosidad cribada por la razón, la etimología se erige como un método serio de estudio de los dioses, no como un mero juego convival. En este planteamiento es precisamente en el que Padovani (p. 52) se opone a Strobach, quien considera las etimologías plutarqueas como un mero entretenimiento erudito. Lejos de posturas de esta naturaleza, Padovani enfati za el carácter anamnésico que el lenguaje tie ne para Plutarco, de manera que, a través de la memoria, es posible para el filósofo co nocer lo divino. Otro problema es el de la multiplicidad de lenguas, que Plutarco resuel ve situando el griego como una suerte de lengua prebabélica que permite explicar to das las demás. Padovani, en su afán por abarcar todas las etimologías de teónimos presentes en la obra de Plutarco, divide las de los dioses griegos de acuerdo con una tipología basada en el contexto (pp. 66-67): un primer apartado se refiere a las etimologías que Plutarco recoge de otros autores, con los que polemiza o no; un segundo apartado, a las etimologías de teónimos que tienen un valor etiológico o antropológico; y un Book Reviews 121 Ploutarchos, n.s., 17 (2020) 118-124 ISSN 0258-655X ter cer apartado, al que Padovani da la mayor importancia, está constituido por aquellas etimologías propiamente plu tar queas y profundamente engarzadas en la argumen tación teológica y filosófica del autor. Co men zando por las etimologías de otros autores, las hay de Platón (concretamente, la de Hades en Crat. 404 A, reinterpretada por Plutarco en De Is. 362 D), al que Plutar co trata con respeto, y de los estoicos, par ticularmente Crisipo y Cleantes, con los que el Queronense polemiza a causa de sus in ter pretaciones alegóricas, que reducen los dioses a entidades naturales. Se trata de las etimologías de Hera, Perséfone y Ares. A los estoicos se enfrenta Plutarco, por ejemplo, en De Is. 377 D donde se afirma que consi derar que el fenómeno físico es el dios es una forma de ateísmo. Si bien las explica detenidamente, en su afán panóptico, no pa rece que Padovani preste mucha atención a las etimologías que tienen una función etio ló gica o un interés antropológico, porque la verdad es que no aportan mucho a su ar gu mentación. Estas son las de Afrodita, los Dios curos, Apolo Thourios y Sátiro, que en Plu tarco se relacionan con su doble interés de mantenimiento y racionalización de la tradición. Son las etimologías pertenecientes al tercer tipo las que acogen el mayor énfasis argumentativo de Padovani, aquellas que for man parte activa de la demostración de Plu tarco en pasajes de carácter científico, retó rico, filosófico o teológico. Como ejemplo de etimología de tipo científico, Padova ni cita la de Hestia en De primo frig. 954 F, una etimología que es reflejo de la que Pla tón ofrece en Crat. 401 B. De carácter éti co-filosófico son las etimologías de las Mu sas (del nombre genérico en De frat. am. 480 E y el de cada Musa en particular en QC, 9), interpretadas como guías en el acceso al co nocimiento. No obstante, para Padovani, el caso de las etimologías de Apolo y Dioni so (secundaria respecto a la de Apolo) en el De E apud Delphos «constituisce il vertice del metodo etimologico plutarcheo e ne segna contemporaneamente il limite estre mo, poiché l’esito del percorso di co noscenza del dio sarà proprio l’assenza di determinazioni onomastiche» (p. 108). Da da esta valoración, es comprensible el am plio espacio que Padovani dedica a la int erpretación de estas etimologías en el con texto del De E y, de hecho, el análisis de este diálogo resulta un punto fuerte del tra bajo en su conjunto. De manera previa, el autor introduce algunas consideraciones ge nerales sobre la relación de Plutarco, sa - cerdote délfico, con el dios Apolo, su predilecto. No obstante, precisa el au tor, «parla re di monoteismo plutarcheo è assur do» (p. 114). En Plutarco nos ha lla mos ante una tensión latente entre la con si deración fi lo sófica de la sustancia de la di vinidad, τὸ θεῖον, y su manifestación en múl tiples di vinidades. A través de su análisis de los nom bres de los dioses, el Queronense lle ga a una solución de compromiso en tre ambos polos, interpretando en estos nom bres di versos aspectos de la divinidad, pero sin ne gar en ningún caso la existencia de los dio ses tradicionales. La tercera parte es la dedicada a los dioses no griegos. Introduce también aquí Pa do vani en primer lugar algunas líneas maes tras del modo en el que Plutarco trata es tas divinidades. La actitud del Que ro - nense es antisincrética: no cree en di vi - nidades de carácter mixto, sino que consi dera que todas las divinidades tienen un elemento griego en su origen, por muy remo to que este sea. La tipología utilizada por Padovani para abordar las etimologías de los teónimos griegos queda sin efecto en esta parte, donde los ejemplos se dividen tan so lo por su procedencia cultural. La pri mera sec ción aborda los bárbaros y la se gunda, los romanos. Bajo la categoría de los dioses bár baros, el autor agrupa las etimologías del Book Reviews122 ISSN 0258-655X Ploutarchos, n.s., 17 (2020) 118-124 Zeus de Caria o Labrandeus (QG 45), del dios de los judíos identificado con Dioniso (QC 4, 6) y todas las etimologías de los dioses egipcios que aparecen en el tratado De Iside et Osiride. Se comprende, por lo tanto, que la mayor carga interpretativa de este pasaje recaiga sobre el análisis de las etimologías de los dioses egipcios, por los que también Plutarco demostró un mayor interés y un conocimiento más profundo. De los otros dos casos, la etimología del Zeus de Caria no es sino una nota anticuaria, mientras que la del dios judío, identificado con Dioniso, resulta más interesante por cuanto, como de muestra Padovani, la actitud inclusiva de Plutarco constituye una excepción frente al antisemitismo antiguo, actitud que se cifra en su despreocupación por el ca rác ter monoteísta del pueblo judío y la in te gración de su carácter exclusivista en la condi ción mistérica de los ritos dionisíacos, se gún el universalismo religioso de cuño he lenocéntrico que manifiesta el autor. Respecto a los dioses egipcios, Padovani destaca la significación del De Iside como «la più importante opera di religione compa rata dell’ antichità» (p. 162). De ella, el au tor destaca el antibarbarismo del autor (fren te al φιλοβάρβαρος Heródoto), que hace a los dioses egipcios procedentes de los griegos también en su onomástica. A nivel metodológico, Padovani precisa que no va a aportar una interpretación global del tratado, lo que excedería los límites de sus objetivos, sino que solo se centrará en las posibilidades de las etimologías para alcanzar el conocimiento de lo divino. No obstante, si el resul tado no es un análisis completo del De Isi de, se le parece mucho. Ofrece el autor en primer lugar las etimologías de Isis y su homóloga griega, Tetis, y de Set y su co rrespondiente griego, Tifón. En estos y en otros casos, la etimología se entiende como ἀνάπλασις, retorno al origen griego de los nombres, en un remedo de la ἀνάμνησις pla tónica. A continuación, ubica Padovani las etimo logías de aquellos dioses bilingües, esto es, que no tienen un homólogo concreto, sino que utilizan el mismo nombre en griego y en egipcio. Estos son Anubis, Sarapis y Osiris. Especialmente interesante es la in terpretación de este último, que Plutarco ha ce proceder de la unión de los adjetivos ὅσιος y ἱερός (De Is. 375 E), aplicando el pri mero a la esfera celeste y relacionando el segundo con el ámbito infernal, de ma ne ra que Osiris resultaría ser el νοῦς divino en su totalidad. No obstante, el autor no ex plica demasiado en profundidad esta eti mo logía, dirigiendo al lector a un trabajo an terior. Aparece, en último lugar, la eti mo logía de Horus / Harpócrates y unas con clusiones a la sección que desarrollan el helenocentrismo de Plutarco, su téc nica eti mo lógica por acumulación y la dis tinción en tre la presentación ética de los dioses grie gos frente a la imagen teológica de los dio ses egipcios. La segunda sección de la tercera parte se re fiere, como hemos dicho, a las etimologías de dioses romanos. Antes de la presentación de las etimologías en sí, aparecen también aquí algunas consideraciones previas. En primer lugar, expone el autor algunos principios de la interacción entre las élites griegas y Roma en la época de Plutarco. Destaca la tensión entre la superioridad política de los romanos y los intentos de apro piación cultural de los latinos por parte de intelectuales griegos como Plutarco, a quien precisamente las eti mo logías de los teónimos latinos le sirven para invocar el germen griego de la cultura romana (par tiendo además de la premisa de que el latín viene del griego, al menos en ám bitos semánticos específicos). En es te sen tido, se toma en consideración la rela ción de Plutarco con algunos conspicuos eti mo logistas latinos, como Varrón, Cicerón o Verrio Flaco. Es particularmente en Varrón en quien Padovani nos hace advertir una Book Reviews 123 Ploutarchos, n.s., 17 (2020) 118-124 ISSN 0258-655X mayor afinidad con Plutarco en el tratamiento etimológico de los teónimos (p. 191). A continuación, las etimologías latinas se dividen en dos secciones, las que se encuen tran en las Vidas (particularmente en las de carácter fundacional, es decir, en la de Rómulo y en la de Numa) y las que se en cuentran en las Quaestiones Romanae. De las primeras, pone en evidencia Padovani su carácter etiológico y su condición exclusivamente romana (no hay traducción cultural extendida). Tienden a ser, de to das for mas, divinidades menores, como Rumina, Conso, Tácita, Libitina, o Feretrio, de las que, en ocasiones, Plutarco niega in clu - so la existencia. No es una divinidad me nor, sin embargo, Quirino, aunque sí espe cífi camente romana. Plutarco lo rela cio nará con el griego Ares, a través de su epí teto Enialio y, mediante la etimología, con la belicosidad del pueblo romano (Rom. 29, 1-2). Las etimo logías presentes en QR de muestran un mayor esfuerzo de com pa ra ción entre Gre cia y Roma, sumado a un ma yor interés en cues tiones antropológicas. Se tra ta también de divi nida des menores: Ge ni ta Ma na, Carmenta, Juno Lu cina, Líber y Ho rta. Esta sección se cierra con una breve con clu sión relativa a la relación de Plutarco con la re ligión romana, que apenas sus cita su interés teo lógico si no es en relación a su ori gen grie go, de manera que «la religione la tina è in fon do un adattamento e, per certi ver si, una ba na lizzazione di quella greca: sen za Roma, i Greci sarebbero comunque Gre ci; senza l’Ella de, i Romani sarebbero dei bar bari» (p. 229). El trabajo de Padovani acaba con una con clusión general que recoge las principales ideas desarrolladas en su investigación. Vol viendo a la metáfora de las huellas del dios, el autor insiste en la creencia de Plutar co en la presencia reconfortante de la di vi nidad respecto al temor supersticioso e irracional. La especificidad filosófica de Plu tarco en el ámbito de su comprensión de la religión sería, de hecho, la encarnación de la metafísica en la Historia, de manera que, para el Queronense, lo divino es susceptible de ser desvelado a través del lenguaje, cuyo potencial simbólico resulta, en este sentido, infinito. Esa posibilidad de comunicación con lo trascendente debe ser, por lo tanto, el punto de partida de la filosofía, a través del Eros que atrae el alma hacia lo divino, en Plutarco siempre siguiendo las sendas de la tradición. La bibliografía que encontramos al final de la obra es amplia y demuestra el profundo conocimiento de Padovani en el ám bito de los estudios sobre Plutarco. Los índices finales se dividen en varios apartados, que resultan útiles según el tipo de búsqueda que se quiera realizar en el trabajo: hay un índice de los teónimos analizados y los loci plutarqueos en los que se encuentran, un índice de todos los loci citati, un índice onomástico y un último índice referido a los personajes literarios citados. Estamos, por lo tanto, ante una obra útil pa ra los estudiosos del corpus plutarqueo, y para los especialistas en el estudio del Mun do Antiguo en general. Ello habla bien tanto de la capacidad investigadora del autor como del interés que suscita de manera perenne el mundo religioso de Plu tarco, en quien contamos con un testigo clave de la religiosidad griega de época alto-impe rial, así como de las tensiones que la re corren. Se trata, en suma, de un trabajo que denota una gran madurez filológica. Lo co rroboran tanto la profusión y el manejo de las citas textuales, sustentando siempre ade cuadamente la argumentación, como el conocimiento de la amplia bibliografía so bre Plutarco. A pesar de contar con este ba gaje, recogido en la bibliografía final, las no tas a pie de página, siendo suficientes en cuan to al nivel de erudición, no avasallan por exceso, lo que favorece la lectura. La favorece también, por cierto, el estilo ame no del autor, que consigue mantener Book Reviews124 ISSN 0258-655X Ploutarchos, n.s., 17 (2020) 124-127 la atención del lector incluso cuando la den sidad de los asuntos tratados no se lo pone fácil. En conclusión, una obra de esta naturaleza supone al mismo tiempo una apertura de miras en el estudio de la re li gión de Plutarco y una herramienta para pro fundi zar en ese ámbito mediante el análisis de las etimologías de los teónimos, con to das sus derivaciones exegéticas. La obra de Padovani, por lo tanto, viene a colmar un vacío interpretativo y a servir como ci miento del que partan futuros análisis de la religio sidad plutarquea. Francisco Ballesta Alcega Universidad de Zaragoza [email protected] D. F. Leão & L. Roig Lanzillotta (Eds.), A Man of Many Interests: Plutarch on Religion, Myth, and Magic. Essays in Ho nor of Aurelio Pérez Jiménez (Brill’s Plutarch Studies, vol. 2), Leiden: Brill 2019, 361 pp. [ISBN 978-90-04-40435-9]. O 2º Volume da série Brill’s Plutarch Stu dies homenageia, com inteira justiça, Au relio Pérez Jiménez, Professor Catedrá tico da Universidade de Málaga. Como de monstra a bibiografia que L. Lesage Gárri ga reuniu (307-324), Aurelio Pérez Jimé nez tem publicado, ao longo de mais de quarenta anos, um vastíssimo conjunto de estudos na área da Filologia Clássica, abor dando diferentes temáticas, autores e épo cas. Nessa vasta produção científica, os estudos sobre Plutarco ocupam, sem dú vida, posição cimeira. Além disso, a sua acção na International Plutarch Society, na So ciedad Española de Plutarquistas, na Red Eu ropea de Plutarco e na Revista Ploutar chos revelam todo o seu entusiasmo e conhe cimento neste domínio científico, a par da philanthropia e praotes com que acolhe os investigadores e dinamiza as diver sas actividades, procurando encontrar sem pre novos desafios e rumos. Isso mesmo é reconhecido por F. Titchener numa nota prévia (xv-xvi), de carácter pessoal, mas atre vemos-nos a confirmar que é opinião unânime entre os plutarquistas. Os dezoito estudos que integram este Vo lu me de Homenagem estão organizados em duas Partes: na 1ª Parte os estudos sobre as Vitae (sete, no total) e na 2ª Parte os que se dedicam aos Moralia (onze). Embora alguns dos estudos acabem por estabelecer conexões entre as duas partes da obra de Plutarco, como é quase inevitável, es ta or ganização parece-nos correcta e facilita dora para o leitor. Seguiremos na nossa aná lise a ordem pela qual os trabalhos estão dis postos no Volume. Carlos Alcalde-Martín (“The Life of The seus: From Theater to History”, 3–27) analisa a metodologia usada por Plutarco pa ra conciliar a narrativa mítica com as fontes históricas na biografia de Teseu, uma questão que também se coloca na escrita historiográfica. Salienta o A. que Plutarco dá crédito a versões que racionalizam o mito e que também segue as versões de poetas quando elas coincidem com a historiografia para o retrato de Teseu, uma figura política relevante também pela sua philanthropia. O estudo de José Luis Calvo Martínez (“The Heraclean” and “The Dionysian” as Structural Traits in Plutarch’s Biography of Antony”, 28–40) identifica e analisa a presença de alusões a Héracles e também ao mito dionisíaco na biografia de Marco An tónio, demonstrando como o texto vai oscilando entre dois mitos com conotações distintas e como isso é determinante na ca racterização do ethos de Marco António, que ganha uma dimensão divina. No final, o A. faz referência a uma estátua romana de Marco António que se encontra no Museu de Arqueológico de Naxos, apontando os vários elementos que a compõem, mas chamando a atenção