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Di āsā Hispānicas n.º 6 - 2020: 63-87
e-ISSN: 2286-5977
Es e abajo se encuen a bajo una Licencia C ea i e Commons A ibución-
NoCome cial 4.0 In e nacional.
E olución de los é minos biblio eca y lib e ía en español:
es udio documen al y lexicog á ico* **
E olu ion o he Te ms Biblio eca and Lib e ía in Spanish:
Documen al and Lexicog aphic S udy
A ís ides Fe nando GIL FATÁS
Uni e sidad de Za agoza, España
Resumen: Es e abajo p esen a un análisis
de dos de las palab as más impo an es en
español elacionadas con el mundo de los
lib os: biblio eca y lib e ía, a a és de un es-
udio diac ónico median e un análisis do-
cumen al selec i o de las dos bases de da-
os léxicos más ex ensas de la lengua espa-
ñola que aba ca desde el siglo XIII has a el
siglo XX. El obje i o de es e es udio es o e-
ce unas e lexiones que pe mi an el ace ca-
mien o al uso documen ado de ambos con-
cep os median e una con ex ualización po
cen u ias pa a así pode elaciona lo con el
de eni de las biblio ecas como concep o
his ó ico y como ins umen os de apoyo a
la in es igación y di ulgación del conoci-
mien o humano en la his o ia de España.
Palab as cla e: biblio ecas; lib e ías; Es-
paña.
Abs ac : This pape p esen s a b ie analy-
sis o wo o he mos impo an wo ds in
Spanish ega ding he wo ld o books: bib-
lio eca and lib e ía, h ough a diac onic
s udy by means o an analysis o some ep-
esen a i e documen s om wo o he
mos ex ensi e lexical da abases in he
Spanish language. This s udy co e s a pe-
iod om he hi een h o he wen ie h
cen u y, and i s objec i e is o o e some
e lec ions ha allow an app oach o a doc-
umen ed use o bo h concep s di ided in
cen u ies in o de o con ex ualize he de-
eloping o lib a ies as ins umen s o un-
de pinning in es iga ion and di ulging
knowledge h oughou his o y o Spain.
Keywo ds: Books; Lib a ies; Spain.
* Es e abajo se enma ca en el P oyec o de I+D del P og ama Es a al de Gene ación de Conoci-
mien o y Fo alecimien o Cien í ico y Tecnológico del Minis e io de Ciencia, Inno ación y Uni-
e sidades (co inanciado po la Unión Eu opea a a és del FEDER) PGC2018-095757-B-I00:
Magia, Épica e His o iog a ía Hispánicas: Relaciones Li e a ias y Nomológicas II.
** Como ad e encia p e ia señalamos que, en las ci as li e ales an e io es al siglo XVIII, p oce-
demos a espe a la o og a ía o iginal de los ex os si no se indica lo con a io en cuan o a
pun uación, acen uación y empleo de mayúsculas.
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En o no al concep o de biblio eca
Cualquie hablan e de español pod á comp oba la apa en e na u alidad con
la que se emplea habi ualmen e una cie a equi alencia semán ica en e dos con-
cep os que a casi nadie le son ajenos, como son biblio eca y lib e ía. Di íase que ope-
an como concep os sinónimos, y así apa ecen ecogidos en a ias ob as lexicog á-
icas del español; pe o no debemos ob ia que la sinonimia, como ealidad de equi-
alencia semán ica más o menos exac a, es un concep o que ha p esen ado secu-
la men e una impo an e di icul ad pa a se de inida (Reguei o, 2010: 14) y pa a el
que se han plan eado di e sos en oques, an o desde la e ó ica como la lógica
(Ga cía-He nández, 1997: 381), lo que lo con ie e en un p oceso complejo y de
di ícil conc eción.
No obs an e la di icul ad conocida de admi i la plena exis encia de la sinoni-
mia como equi alencia semán ica en e dos concep os (González Pé ez, 1994: 40),
y pese a es a apa en e elación semán ica en el caso que nos ocupa, es ácil ad e i
que no siemp e el encaje es álido. Así, podemos iden i ica pe ec amen e secuen-
cias como el lib o se encuen a en la biblio eca o el lib o se encuen a en la lib e ía, pe o
ya no pe cibimos la misma equi alencia si hablamos de biblio eca pública o *lib e ía
pública, sin agma es e mucho menos ecuen e y ajeno al uso co idiano1, aunque no
nue o en español, como e emos.
Es a si uación puede lle a nos a conside a si en el caso de biblio eca y de lib e-
ía nos encon amos an e un enómeno de sinonimia y, pa a da una espues a ca-
bal a esa duda, puede esul a ú il abo da un es udio de esa dico omía léxica que,
has a la echa, no ha ecibido un análisis de es e ipo.
Conscien es de la di icul ad, c eemos que el mejo aliado que podemos encon-
a a al e ec o es pa i del dicciona io, e dade a he amien a que nos puede
hace de b újula po los e i o ios del idioma y cuya u ilidad es mani ies amen e
mayo si, además, la do amos de un eje empo al que nos pe mi a na ega con
buen ien o po aguas necesa iamen e p ocelosas.
Pa a inicia es e iaje, hemos consul ado p incipalmen e el excelen e co pus
léxico con igu ado con los ondos documen ales y lexicog á icos con que con amos
en español a a és de sendos p oyec os de la Real Academia Española de la Len-
gua: el Co pus Diac ónico del Español2, que a iende a un co pus ex ual de mane a
diac ónica, po un lado, y el Nue o Teso o Lexicog á ico de la Lengua Española3, que
1 Lo e idencia la consul a en el Co pus de Re e encia del Español Ac ual de la Real Academia
Española, en adelan e, CREA (accesible en línea en h p://co pus. ae.es/c eane .h ml), donde
se documen an 52 casos de biblio eca pública en e a ninguno de lib e ía pública, que sí podemos
encon a median e me abuscado es en la ed, pe o como calco del inglés public lib a y. Es p e-
cisamen e en la e apa ac ual en es a lengua donde se pe cibe un empleo especí ico más habi ual
de es a palab a como ‘almacén o es ancia de depósi o de lib os’, si bien analiza emos es o más
adelan e. Dejamos al ma gen el signi icado de ‘almacén o es ancia de depósi o de lib os con
ines come ciales’, del que a a emos b e emen e a con inuación ( id. in a, n. 5).
2 En adelan e, CORDE. Accesible en línea en h p://co pus. ae.es/co dene .h ml. Si no se
indica lo con a io, los agmen os ex uales seleccionados y las ediciones e e idas p oceden de
aquí.
3 En adelan e, NTLLE. Accesible en línea en h p://n lle. ae.es/n lle/S l GUILoginN lle.
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lo hace con su ex ensa base de da os donde se ha digi alizado un co pus lexicog á-
ico que aba ca desde el siglo XV has a el XX.
No p e endemos un análisis exhaus i o, pues, po azones de ex ensión, nos
ceñimos a p esen a una isión de campo en o no a ambos concep os y la elación
exis en e en e ellos a lo la go del pe iodo mencionado desde una pe spec i a ilo-
lógica, pe o sí c eemos que es e abajo puede a oja luz pa a lle a a cabo pos e-
io es e lexiones sob e el su gimien o y de eni de las biblio ecas como ins u-
men os de in es igación y di ulgación del conocimien o humano du an e los su-
cesi os pe íodos iden i icables en la his o ia de España en que se puedan encaja
esos concep os y las posibles consecuencias de i adas analizables.
La me odología de en oque ilológico que hemos seguido p esen a un abo daje
diac ónico iden i icable po siglos según los esul ados que a ojan las búsquedas
hechas en las mencionadas bases de da os, pues c eemos que es o acili a posibles
aco amien os c onológicos, ya que nues o obje i o p incipal es susci a un ámbi o
de e lexión que pe mi a un ap o echamien o ans e sal desde di e en es ace ca-
mien os in e disciplina es y no una me a desc ipción de los enómenos documen-
ados.
De es a mane a, y eniendo como ejes es uc u ales y co pus de abajo ambas
bases de da os, debemos conside a el análisis documen al como un p oceso
abie o y i o, ya que se encuen a necesa iamen e supedi ado a la ampliación de
las mencionadas bases documen ales y a las conna u ales eglas e olu i as de la
lengua como un hecho dinámico y nunca acabado, si bien la selección documen al
del co pus se puede ubica empo almen e en 2019.
Po es e mo i o, y a e ec os p ác icos, esul a necesa io de ene nos inicial-
men e, de o ma b e e, en la con igu ación de los signi icados as eables desde el
o igen de las lexías cuyo análisis nos p oponemos.
¿Biblio ecas o lib e ías?
No pa ece i ele an e inicia un es udio de es as ca ac e ís icas con un ―si-
quie a some o― análisis de es os concep os, pues la c í ica ya ha aído a colación
en alguna ocasión el asun o plan eando la di icul ad que asciende la apa en e
sencillez de los é minos implicados:
¿Pe o qué es una biblio eca? La banalidad de cie os é minos los uel e, pa-
adójicamen e, más anspa en es: si odos c een sabe lo que es un lib o, o una
biblio eca, es po que la palab a, empleada odos los días “sin pensa ”, pa ece no
plan ea p oblemas. En ealidad, es a e idencia es un engaño, y la his o ia del
léxico cons i uye, al como lo demos a on los in es igado es alemanes, una ía
de acceso muy signi ica i a pa a la his o ia de los discu sos, del pensamien o y
de las ideas (Ba bie , 2015: 20-22).
E ec i amen e, Ba bie des aca pa e de la señalada dico omía nominal que
subyace en algunas lenguas en la e e encia a un, mu a is mu andis, ‘depósi o de
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lib os con di e so ap o echamien o humano, p incipalmen e in elec ual’4. La ob a
de Ba bie , o iginalmen e en ancés ―lo cual no esul a baladí―, p esen a la dua-
lidad biblio eca/lib e ía y es ablece pa a el p ime concep o un o igen e imológico
en el g iego Βιβλιον-Θήχη, que aduce como ‘a ma io de lib os’; mien as que,
pa a el segundo, el o igen es a ía en el adje i o la ino lib a ius, ‘que iene elación
con el lib o’ (de libe ‘lib o’). Así, el empleo del é mino g iego hab ía pasado al
la ín pa a designa las ins i uciones undadas po los empe ado es y a disposición
del público5 en an o que espacios ísicos, y más adelan e como e e encia a sus
con enidos, pe o su uso esul a ía poco ecuen e y hab ía caído en desuso du an e
la Edad Media. Mien as, el é mino de i ado del la ín hab ía sido la o ma más
empleada du an e esa e apa his ó ica como designación de ‘espacio de lib os’ o la
‘ unción de copis a’ y ‘ endedo de lib os’, de donde de i a ía el español lib e o
(Ba bie , 2015: 21).
Es e au o e oma la hipó esis plan eada po Wal he on Wa bu g6, quien
c eía que se p oduce a pa i del siglo XV una sus i ución del é mino lib e ía po
biblio eca como ‘luga ese ado a lib os’ y, paula inamen e, median e sinécdoque,
pasó de e e i se al mueble donde se deposi an los lib os a e e i se al edi icio, lo
que se da en ancés y ambién en alemán (Libe ey pasó a se sus i uido po Biblio-
hek) y se debe ía a la mayo di usión de imp esos que manusc i os7, mien as que
lib e ía designa ía una colección más educida que biblio eca (Ba bie , 2015: 24). No
obs an e, con el obje i o de a ina más el i o, con iene as ea b e emen e la e o-
lución de ambos é minos en di e en es lenguas.
Desde el pun o de is a diac ónico, en ancés apa ece documen ada la o ma
lib ai ie desde 1119 como ‘lieu aménagé pou ece oi des li es’, mien as que
4 Aunque nominalmen e nos cen emos en dos elemen os, biblio eca y lib e ía, ealmen e
engloban una iada semán ica, pues a ‘conjun o o colección de lib os’ y a ‘almacén o es ancia
de depósi o de lib os’ hab ía que añadi un e ce camino semán ico que eco e en el caso de
lib e ía, el de ‘almacén o es ancia de depósi o de lib os con ines come ciales’, que como bien
nos dice Neb ija, p ocede de abe na lib a ia, de abe na, ‘ ienda donde enden algo’ (en su Vo-
cabula io español la ino, 1495, ed. elec ónica de John O’Neill, Hispanic Semina y o Medie al
S udies [Madison], 1992), pe o nos cen a emos en los dos p ime os en es e abajo po con e-
niencia y azones de espacio.
5 Pe o no se a a de una e e encia de o ma exclusi a a cons ucciones públicas, como lo
demues a la siguien e e e encia a la p obable exis encia de es ancias en luga es p i ados en el
a ado De A chi ec u a de Vi u io (Lib o I, §7): I em na u ae deco e i , si cubiculis e byblio hecis
ab o ien e lumina capiun u , balneis e hibe naculis ab occiden e hibe no pinaco hecis e quibus ce is
luminibus opus es pa ibus, a sep en ione, quod ea caeli egio neque excla a u neque obscu a u solis
cu su sed es ce a inmu abilis die pe pe uo: “Asimismo se da á ambién o namen o na u al si ha-
cemos que las habi aciones y las biblio ecas eciban la luz o ien ándolas hacia el es e; que los
baños públicos y los in e nade os eciban la luz desde el occiden e; que las pinaco ecas y las
es ancias, que p ecisan de una cie a luminosidad, eciban la luz desde el no e, ya que es a
pa e ni se oscu ece ni adquie e más luminosidad en elación a la posición del sol, sino que
man iene una misma e inmu able cla idad a lo la go de odo el día” ( omamos la aducción de
la edición ci ada).
6 En su ob a F anzösisches e ymologisches Wö e buch: eine Da s ellung de gallo omanischen
Sp achscha zes, . I, Bonn, F. Klopp, 1928, apud Ba bie , 2015, p. 22, no a 10.
7 Tal ez Von Wa bu g se basó en la di e encia e imológica que subyace en el é imo g iego,
pues “papy um au em G æci ‘βιβλον’ ocan , codemque ocabulo ‘lib um’ signi ican ” (Fo -
cellini, 1864-1926, p. 444, s. . biblĭō hēca).
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biblio hèque apa ece en 1493, del la ín biblio heca con el mismo signi icado (Le Robe ,
1970, ol. I, p. 464).
Aun conside ando la esis de Von Wa bu g que e oma Ba bie , lo cie o es
que, en ancés, el signi icado de biblio hèque como ‘almacén o es ancia de depósi o
de lib os’ al e nó con el de ‘conjun o o colección de lib os’, al y como apa ece en
el Dic ionnai e uni e selle de Fu e iè e (1690, s. .): “Appa emen ou lieu des iné
pou y me e des li es; gale ie, bas imen plein de li es. On le di aussi des li es
en gene al qui son angez dans ce aisseau”) o en la magna ob a de Dide o y
d’Alembe (1751-1772, s. .) :
Ainsi biblio heque, selon le sens li é al de ce mo , signi ie un lieu des iné pou
y me e des li es. Une biblio heque es un lieu plus ou moins as e, a ec des
able es ou des a moi es où les li es son angés sous di é en es classes [...]
Ou e ce p emie sens li é al, on donne aussi le nom de biblio heque à la collec-
ion même des li es.
Y así pe i e ac ualmen e en las de iniciones del dicciona io G and La ousse
(1971, s. .: “Bâ imen ou pièce où l’on ange une collec ion de li es”, “Collec ion
de li es”) o en Le Robe (1970, s. .), donde en una p ime a de inición leemos
“Lieu aménagé pou ece oi des li es” (pa a, a con inuación, emi i a lib ai ie)
y en una segunda “Collec ion de li es”.
Un enómeno pa ecido ocu e en inglés, donde se documen a lib a y como ”a
place se apa o con ain books o eading, s udy, o e e ence” desde 1374 en
Chauce (Ox o d, 2009, s. .), y ambién biblio hèque ―con e iden es asgos de gali-
cismo, además, po azones his ó icas del p opio idioma, que dio en inglés la
o ma de ini i a biblio heca― como ”A lib a y; a collec ion o books o ea ises”
desde 1549 en Bale.
Aunque no cabe duda de que en es a lengua lib a y ha quedado como p ime a
de inición con el signi icado de ‘almacén o es ancia de depósi o de lib os’,
A place se apa o con ain books o eading, s udy, o e e ence. (No ap-
plied, e.g. o he shop o wa ehouse o a bookselle ). In a ious applica ions mo e
o less speci ic. (...) Applied o a oom in a house, e c.; also, †a bookcase. In mod.
use, he designa ion o one o he se o ooms o dina ily belonging o an English
house abo e a ce ain le el o size and p e ension8.
lo cie o es que el signi icado de ‘conjun o o colección de lib os’ subsis e has a
la ac ualidad como segunda de inición, como podemos comp oba : “The books
con anied in a ‘lib a y’ (sense 1); a la ge collec ion o books, public o p i a e”9.
Alguna pis a más nos da el i aliano, donde se encuen a lib e ia omado del
ancés lib ai ie en 1380, pe o “nel senso di biblio eca ino al XVI sec.”, si bien el
8 Ox o d, 2009, s. . lib a y.
9 Ibid. Incluso en una base de da os popula como la Wikipedia apa ece es a de inición ida:
”A lib a y is a collec ion o books o an ins i u ion lending books and p o iding in o ma ion”,
si bien el uso mayo i a io en e los hablan es es el segundo, mien as que el p ime o se emplea
en e e encias menos comunes, como ”a collec ion o se o books o o he hings, all p oduced
in he same s yle o abou he same subjec ”, según ecoge el Camb idge dic iona y, disponible
en ed: h ps://dic iona y.camb idge.o g/dic iona y/english/lib a y.
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é mino ya apa ecía en la ín en Gelio (lib ā ia) y en Cice ón (lib ā ium)10; mien as
que biblio eca se documen a en el siglo XIV como ‘ eposi io io di lib i’, y además, se
nos indica que “La . ende a impiazza e anche in . “lib ai ie”, come ciò a ene
pe in lusso dell’umanesimo in Ge mania”11.
De es a o ma, e ec i amen e, ad e imos que se p odujo una e i alización
del é mino g iego como e e encia al depósi o de lib os a lo la go de los siglos XIV
y XV de la mano del humanismo p e enacen is a, pe o ambién que los signi ica-
dos de ambas oces no se han man enido siemp e de o ma espec i a.
En cuan o al español, al ez no sea an sencillo pode a i ma que exis a una
cla a di isión semán ica en e ambos concep os, pues aunque la e imología se en-
cuen e en el mismo o igen que en ancés po he encia del g iego y del la ín, en-
seguida e emos que quizás esul e más di ícil que en o as lenguas el man ene
una co espondencia uní oca de signi icados según los da os que maneja emos en
es e b e e análisis diac ónico de ambas palab as ―no exhaus i o, pe o sí me icu-
loso― desde el siglo XIII has a el XIX12, opo unamen e ilus ado.
Con o me adelan ábamos más a iba pa a el caso del ancés, en español la
palab a lib e ía p ocede igualmen e del la ín. Así, Co ominas (1980, s. .) nos p e-
sen a una e olución a pa i del é imo lĭbe como base de i a i a cuya p ime a
documen ación la egis a en Neb ija, quien p opone una e olución de lĭb ā ĭa, lo
que coincide, como e a de espe a , con el mismo o igen que en ancés e i aliano.
A su ez, el é mino lĭb ā ĭa13, según Fo cellini (1864-1926, s. .), emi e a lĭb ā ĭus,
adje i o que signi ica ‘ad lib os pe inens’. No obs an e, y aunque más adelan e
de alla emos en unción de su uso y su signi icado de o ma con ex ualizada, po-
demos adelan a que su p ime a documen ación14 en cas ellano es un siglo an e-
io a la que da Co ominas, pues se localiza en la T aducción de la His o ia con a
paganos, ob a salida del en o no de Juan Fe nández de He edia ca. 1376-139615.
En cuan o a la oz biblio eca y su a ian e a caica biblio heca, donde se man iene
el g upo consonán ico in e ocálico e imológico - h- Co ominas (1980, s. .) nos da
una e olución pa iendo de un é imo la ino, p o enien e del g iego: “(...) omado
del la . biblio hēca y és e del g iego βιβλιοθήκη íd., compues o con θήκη ‘caja’, de-
i ado de τιθέναι ‘pone ’; (...)”. Si acudimos nue amen e a Fo cellini (1864-1926,
10 Ba is i y Alessio, 1975, ol. 3, p. 2222.
11 Ibidem, ol. 1, p. 510.
12 Tomamos es e siglo como inal de nues o análisis po se , como e emos, el pe iodo en
el que se e i ica el cambio sus ancial que de e mina la comp ensión de los es os concep os de
mane a es able has a la ac ualidad.
13 Neb ija, como hemos is o más a iba (c . n. 2), nos habla de abe na lib a ia como ‘la
ienda donde enden lib os’, de donde quizá pudo pa i el signi icado cas ellano de ‘almacén
o es ancia de depósi o de lib os’.
14 Resul a impo an e ad e i de que, en lo ela i o a la búsqueda de palab as en la base
de da os del CORDE, es signi ica i o el que se lle e a cabo la búsqueda con o sin ilde, lo que
a oja esul ados di e en es. En nues o caso, al a a se la ilde de un enómeno cuya sis ema-
ización se p odujo en echas muy pos e io es, no la enemos en cuen a como asgo o og á ico
dis in i o, pe o sí pa a el mo o de búsqueda, lo que de alla emos en el luga indicado, según
sea el caso.
15 Vid. in a, no a 16.
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s. .), leemos que: “(...) biblio heca dici u e de loco, in quo lib i s udio um causa
asse an u , e de a ma io seu plu eo, in quo lib i ponun u , e demum de ipsa
lib o um mul i udine (...)”, donde comp obamos que se e ie e al luga donde se
ubican los lib os, pe o ambién a los p opios lib os en sí, de donde pudo p o eni
el empleo como al que en o as lenguas exis ió y que en cas ellano pe manece de
o ma i a.
Así, el p ime o de los é minos que encon amos documen ado en cas ellano
es ―cohe en emen e con la secuencia c onológica dada po Ba bie pa a el ancés,
po o a pa e― biblio heca, con el g upo consonán ico e imológico in e ocálico -
h- ca. 1260 ecogido en la aducción del segundo Lib o de los Macabeos (Mac 2:
2: 13) ecogida en la Biblia medie al omanceada conse ada en el Real Monas e io
de El Esco ial16 como manusc i o “E6”:
E quando es o uio Ihe emias, mal oxo los e dixo que non se ie allado aquel
loga as a que allegue Dios el ayun amien o del pueblo e quel pe done. E es onz
mos a a Dios es as cosas e pa eç a la mages a de Dios, e pa eç a nu assi como
azie a Moysen e assi como pidio Salomon al g ande Dios; e auiendo g and sabe ,
cuemo o ecio el sac i icio e de la echu a e del acabamien o del emplo. E assi
como Moyses o aua a Dios e decendio uego del cielo e consumio el sac i icio, e
assi como Salomon o o e decendio uego del cielo e consumio el olocaus o. E dixo
lo Moyses mague que non sea mandamien o, que e a po el pecado e ue consu-
mido. O o si Salomon ocho dias izo la ies a de la sag acion. Es as mismas cosas
e an esc ip as en las no as e en los esc ip os de Neemias. E assi como qui aze
biblio heca allego de las ie as los lib os de los p ophe as [ . 195 I] de Dauid e las
epis olas de los eyes e de los donadios ( . 195 y 195 )17.
Aunque ol e emos sob e es e ema más adelan e, nos in e esa des aca en
es e momen o que, a esul as de es a lec u a que el copis a que manejó el ex o
bíblico nos da, podemos ad e i cla amen e la noción de ‘conjun o o colección de
lib os’ di ec amen e elacionada con su depósi o, más allá de que el é mino biblio-
eca signi icase e imológicamen e el me o depósi o de lib os en sí.
No obs an e, es plausible que el signi icado de es a palab a no esul ase ya po
en onces odo lo es able que pod ía pensa se ― enómeno que se cons a a al anali-
za lo que ocu e con el paso de los años―, pues encon amos apenas unos ein a
años más a de un pa de egis os de la misma palab a ―ya sin el g upo conso-
nán ico e imológico in e ocálico - h-, asgo es e de la ines abilidad o og á ica,
como es sabido, ca ac e ís ico de la época18― en el códice “E8” de la misma Biblia
16 Es posible busca la ansc ipción o iginal median e el p oyec o “Biblia Medie al”,
accesible en línea en h p://www.bibliamedie al.es y, en es e caso conc e o, en
h p://www.hispanicsemina y.o g/ &c/bib/index-es.h m.
17 Tomamos la ansc ipción hecha po Leo Wiese y Theodo Heine mann en su ob a “Los
lib os de los Macabeos. Au G und de on (†) Leo Wiese nach dem Cod. I-j-6 des Esco ial an-
ge e ig en Kopie he ausgegeben on Th. H”, en Gesammel e Au sä ze zu Kul u geschich e Spa-
niens, Müns e in Wes alen, Ve lag de Aschendo schen Ve lagsbuchhandlung, 1930.
18 Sin en a en de alles e imológicos e olu i os, no debemos ol ida que la lengua esc i a
coe ánea es aba ca ac e izada po una impo an e ca ga de asgos p o enien es de la o alidad
(Lapesa, 1981, §6, p. 209), que los p ime os cona os de egulación o og á ica se lle an a cabo
con Al onso X y que el p ime in en o de sis ema ización de una o og a ía lo lle ó a cabo
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medie al omanceada de El Esco ial: “Es onz el Rey Da ío mandolo ca a en la
biblio eca de los lib os que es auan alçados en Babilonia” (Esd. 6,1) y: “(...) ago a,
si lo ploguie e al Rey, ágala ca a en la biblio eca del Rey que es en Babilonia, si
mandó Ci o que uesse echa la casa de dios en Je usalem & desí Inbíenos dezi el
Rey lo que ouie e po bien que agamos” (Esd. 5, 17)19; donde podemos ácilmen e
in e p e a el signi icado de ‘almacén o es ancia de depósi o de lib os’.
Aunque en ocasiones no esul e sencillo dis ingui si se a a de una e e encia
uní oca a un signi icado o a o o en un mismo con ex o, como en es e ejemplo de
en e 1376 y 1396 de Juan Fe nández de He edia:
E semblan men muchas uegadas se me io e se amago en el amphi ea o. E
ma o enca a muy muchos senado es, e specialmen a aquellos que el uido que
e an excelen es e sob epuyauan a los o os en nobleza e indus ia. E despues, a
los peccados e malues ades del empe ado siguyo la pena de la ciuda , po que el
Capi olio ue e ido ( ol. 229 ) de n ayo, el qual c emo la biblio eca que auian
compues a los an igos con g an cuydado e es udio e aballo, e encendio enca a
muchas o as cosas que alli es auan en o no. E despues enca a n o o encendi-
mien o se leuan o en Roma, el qual aplano po ie a el emplo de la dea Ves a, e
el palacio, e muy g an pa ida de la ciuda . Aques i Comodio, a odos dapnoso
e sin p ouecho, segun que se cuen a, en la casa de Ves iliano ue a ogado e
mue o; e seyendo biuo, ue iu gado po enemigo del humanal linage20.
O o an o ocu e con los egis os pos e io es documen ados, es a ez con la
a ian e con el g upo consonán ico e imológico in e ocálico - h- en el Ma qués de
San illana, cuando leemos
Mas yo a y sólo me plaze llama ,
o çi ha a dulçe más que la d’O eo,
que sola u ayuda non cuydo, mas c eo
mi ús ica mano pod á minis a .
O biblio heca de mo al can a ,
e uen e meli lua do mana eloquençia,
in unde u g açia e sac a p udençia
en mí, po que pueda u plan o exp essa 21
y donde asimismo podemos ad e i la idea de ‘conjun o o colección de lib os’
y no es ic amen e de ‘almacén o es ancia de depósi o de lib os’, como
Neb ija en 1495 en su O og a ía (Ma ínez Ma ín, 1992: 755 y Niede ehe, 1983); po lo que es
absolu amen e espe able que se encuen en es as a ian es de edacción.
19 Según la edición elec ónica que lle a a cabo el p oyec o “Biblia Medie al”, accesible en
línea en h p://www.bibliamedie al.es y, en es e caso conc e o, en
h p://www.hispanicsemina y.o g/ &c/bib/index-es.h m. Respe amos la edición, pe o
ac ualizamos acen uación y pun uación. Aunque el manusci o conse ado es del siglo XV, el
omanceado se co esponde con el encon ado en el manusc i o “E6”, es o es, ca. siglo XIII. Vid.
al espec o h p://www.bibliamedie al.es/index.php/e6e8.
20 Según la lec u a hecha po Juan Manuel Cacho Blecua de la T aducción de la His o ia con-
a paganos de O osio. Valencia, Pon i icia (Pa ia ca), olim Co pus Ch is i V27co. El esal ado es
nues o.
21 Según la ansc ipción hecha po A. Gómez Mo eno; Maximilian P. Ke kho , Plane a
(Ba celona), 1988, s. . biblio heca. El esal ado es nues o.
E olución de los é minos biblio eca y lib e ía en español 71
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e imológicamen e cab ía espe a 22, si bien ambién se ía asumible que, consecuen-
emen e, pudiese exis i un espacio de e minado pa a su colocación.
Además, esul a llama i o23 que no apa ezcan egis os del é mino biblio heca
desde su p ime empleo documen ado has a casi doscien os años más a de po el
Ma qués de San illana en 1434 y, como emos, en ambos con el sen ido de ‘con-
jun o o colección de lib os’; el mismo que ambién poseía el é mino lib e ía y que
enía siendo empleado desde sus p ime as apa iciones documen adas en cas e-
llano como ‘conjun o o colección de lib os’, según apa ece en es e agmen o de la
T aducción de Vidas pa alelas de Plu a co hecha po Juan Fe nández de He edia, da-
ada en e 1379 y 1384:
Depues d’es o, el passo con odo el s ol a la Pi ea en es ( .º 181 ) dias, & po
auisamien o de o o omo po si la lib e ia de Apelico Tiyo, en la qual la mayo
[pa ] de los lib os [e an] de [A is o iles e ] Teo as o, los quales no e an aun co-
nocidos mucho24.
y odo ello sumado al hecho de que sea ya en 1495 cuando, en su Vocabula io
español la ino, Neb ija nos dé biblio heca como signi icado de lib e ía: “Lib e ia. Bi-
blio heca .ae. lib a ia .ae”25, mien as que dis ingue muy bien en e lib e ía y lib e ía
de o iginales, a la que denomina “a chiuum .i”, nos puede in i a a sospecha que
no debía de exis i ya po en onces26 una di e encia muy ní ida en e el signi icado
de lib e ía y de biblio heca, o, como mínimo, que sus signi icados e an álidamen e
in e cambiables en muchos con ex os. Si a es o añadimos que el empleo de lib e ía
apa ece documen ado po p ime a ez en cas ellano mucho an es, como hemos
is o, en conc e o en la T aducción de la His o ia con a paganos de Juan Fe nández
de He edia (ca. 1376-1396), con el signi icado de ‘almacén o es ancia de depósi o
de lib os’ ―bien cla amen e en es e ejemplo, además, pues es á haciendo e e en-
cia, nada menos, que al conocido incendio de la Biblio eca de Alejand ía―, como
podemos colegi de es e agmen o:
acaescio que en nas casas que e an muy ce ca d’alli se c ema on CD mil lib os,
a do po uen u a es auan me idos e gua dados. Ago a egua da, ce as singula o -
nimen d’es udio e singula cu a de los an igos, los quales an as e an g andes
ob as de los cla os jngenios de los poe as e de los le ados auian aplegado e
amon onado, a do e an sc ip os odos los echos e las ob as de los an igos senn-
yo es segun que nos eyemos oy en algunos luga es que son los alma ios en los
emplos a do es an los lib os; los quales alma ios seyendo ompidos, dizen que
ue on acuados de los lib os de los homb es de nues os iempos, la qual cosa
22 Y que es el sen ido que Co ominas le da: “[…] omado del la . biblio hēca y es e del g iego
βιβλιοθήκη íd., compues o con θήκη ‘caja’, de i ado de τιθέναι ‘pone ’; […]” (1980, s. . biblio-
eca).
23 Teniendo en cuen a que los ondos documen ales que nu en el p oyec o CORDE pue-
den no esul a sis emá icos.
24 Según la lec u a hecha po Juan Manuel Cacho Blecua, Uni e sidad de Za agoza (Za a-
goza, 2002). El esal ado es nues o.
25 S. . biblio heca.
26 Pod íamos llega a sospecha si es que alguna ez ealmen e la hubo, pe o una a i ma-
ción así eque i ía de una in es igación más de enida, lo que dejamos pa a una mejo ocasión.
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papeles y bo oncillos, o iginales, modelos y es a uas excelen es, sino una lib e ía
admi able; y especialmen e de la pin u a, en a ios idiomas, enía lib os excelen-
es; y con odo es o no sabía Lee ni esc ibi (¡cosa indigna, y más en un homb e
de es a clase!), de sue e que pa a i ma un cuad o le esc ibían la i ma en un
papel, y el la copiaba: y gus aba de que los discípulos y algunos amigos le leyesen
his o ias, y especialmen e las que había de pin a ; y de es e modo dis u aba su
lib e ía; y solían deci le los que eían lib os la inos y ex anje os: V. md. se á la-
ino, y en ende á la lengua I aliana y la F ancesa, &c., y él espondía: Yo, seño ,
no soy ni nada; y con es o les engañaba con la e dad. Pe o enía un cie o sindé-
esis o dic amen de azón an bien egulado, que desmen ía con sus ob as es e
de ec o48.
De igual o ma, se pueden lee usos de biblio eca como ‘conjun o o colección de
lib os’ en el suplemen o al Tea o C í ico Uni e sal de Feijóo ―en quien un poco
más a iba hemos podido comp oba o o signi icado con conno aciones de espa-
cio―, en 1740:
Inc eíble pa ece á a la pos e idad que haya ha ido homb e an sabio, an e u-
di o y de an a ex ensión de no icias, an e sado en ciencias y a es, que odas las
possea, y hable con an a p opiedad de é minos en cada una, como si no supie a
o a.
Mas odo es e lleno p odigioso de no icias que le ac edi an de una biblio eca
animada, co ona es e sabio maes o con las Adiciones y Co ecciones, que añade
en es e lib o; po que a is a de lo bien o mados asgos con que ha esc i o los
p ime os, sob esalen y se dexan e más he mosas po lo ac isolado que dexan
sus e dades; y es p eciso, que adiciones an lucidas se lle en oda la a ención de
los sabios49.
En el epis ola io de Ped o Rod íguez Campomanes (1752):
Nues o Casi i es á a oda p isa abajando el indice de los manusc i os a ábi-
gos de El Esco ial, y se á po lo es imable de ellos, el más ap eciable de los que
han salido has a aho a, pues dudo haya biblio eca en Eu opa más abundan e de
buenos lib os en es a clase y aún en o as50.
O como ‘almacén o es ancia de depósi o de lib os’ en un in o me de G ego io
Mayáns y Sisca de 1753:
Del eino de A agón lo a i ma el pad e En ique En íquez, de la Compañía de
Jesús, de Po es . cla ., lib. 2, cap. 27 & seqq., cuya ob a dice don Nicolás An onio,
que po que con enía algún géne o de de ensa del conocimien o eal en los nego-
cios eclesiás icos, a ins ancia del nuncio de aquel iempo, que enía mucha au o i-
dad con el ei don Felipe III, p íncipe mui eligioso, ue mandado quema , sin que
48 Según la lec u a de F. J. Sánchez Can ón, Cen o de Es udios His ó icos (Mad id), 1936,
p. 217. El esal ado es nues o.
49 Según la edición del CORDE, Real Academia Española (Mad id), 2004, p. XXII. El esal-
ado es nues o.
50 “Ca a a Felipe Samaniego”, en Epis ola io de Ped o Rod íguez Campomanes, según la edi-
ción de Miguel A ilés Fe nández, Fundación Uni e si a ia Española (Mad id), 1983. El esal-
ado es nues o.
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de oda la imp essión se sal assen más que es o qua o egempla es, uno de los
quales es a a en la biblio eca del Esco ial, (...)51.
También en la His o ia del amoso p edicado F ay Ge undio de Campazas, alias Zo-
es en 1758 del pad e Isla:
Dice bien es e juicioso au o . Pa a llena , no digo yo un se món, sino cien o-
mos de a olio de ci as, au o idades y es imonios, sen encias, e sos, his o ias,
ejemplos, símiles, pa ábolas, símbolos, emblemas y je oglí icos, no es menes e
más que hacina y ecoge . Tan o sen encia io, an o lib o de apo egmas, an a
polian ea, an o ea o, an o esau o, an o dicciona io his ó ico, c í ico, náu ico,
geog á ico, an a biblio eca, an o exposi o que a discu iendo po los luga es
comunes e in a cinando en cada uno odo cuan o se le iene a la mano, en in,
an a sel a de alego ías y de dichos como cada día b o a en esas naciones y en
esas lib e ías, hacen e udi o de epen e al más bo o, al más men eca o, al que no
sabe quién einó en España an es de Ca los II. No hay más que ab i , aslada ,
embu i , y es á hecha la maniob a52.
Aunque no deja de esul a cie o que, en muchas ocasiones, esul a di ícil dis-
ingui si se es á haciendo e e encia en el uso de cada palab a a uno u o o signi-
icado, pues, como decíamos más a iba, no podemos ob ia que una colección de
lib os suele es a en una es ancia que los aloja.
En cualquie caso, es a doble signi icación pa a ambos elemen os pe i i á du-
an e odo el siglo XVIII y ambién el XIX, como lo demues an ejemplos que pode-
mos encon a como ‘conjun o o colección de lib os’ en el epis ola io de ay F an-
cisco Al a ado en 1811:
Pe o en in, ha é lo que pudie e; y cuando no consiga odo lo que deseo, con-
segui é al menos señala el camino que deba emp ende quien sea capaz de con-
segui lo. Me animo mucho mas á a os a es a emp esa po que se ha aumen ado
mi biblio eca, educida an es á un B e ia io53.
Ahí es á el Dicciona is a bu lesco, que despues de habe p opo cionado á la
nacion en su olle o una biblio eca, donde nada u iese que desea el que hubie a
enegado ó quisie a enega del bau ismo54;
O en el de Leand o Fe nández de Mo a ín, cuando esc ibe lo siguien e con
echa 5 de agos o de 1823:
Nues a mudanza se e i icó a p incipios del co e, y es inc eíble lo que me
he molido en la al ope ación. Tengo un qua o magní ico, con un g an salón, dos
51 Respe amos la lec u a de An onio Mes e, Ayun amien o de Oli a-Dipu ación de Valen-
cia (Valencia), 1985. El esal ado es nues o.
52 Según la edición de José Ju ado, G edos (Mad id), 1992, p. 778. El esal ado es nues o.
53 Ca as c í icas del Filóso o Rancio, I, según la edición de la Imp en a de E. Aguado (Ma-
d id), 1824, p. 141. El esal ado es nues o.
54 Ibid., p. 254.
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Di āsā Hispānicas n.º 6 - 2020: 63-87 e-ISSN: 2286-5977
piezas de ás de él, y al lado un gabine e (o sea qua o de es udio), en donde he
pues o la elegan e y escogida biblio eca en el sobe bio es an e de nogal55.
Y, po supues o, es e empleo ue común a ambos lados del A lán ico, como lo
mues an los documen os de eo ganización de la Uni e sidad de Ca acas en 1827
i mados po Simón Bolí a :
A . 256. De es a misma suma sob an e se des ina á anualmen e una can idad
po lo menos de 200 pesos pa a comp a aquellas ob as de cos o que no puedan
se adqui idas po la gene alidad de los es udian es, a in de i g adualmen e o -
mando una biblio eca de la Uni e sidad56.
Y, ya más a anzado el siglo, en una ca a de Juan Vale a echada en Wáshing-
on, a 9 de ma zo de 1886:
Voy a e si seduzco o mejo dicho, induzco y conduzco a la casa de Apple on
a publica una biblio eca selec a de au o es españoles (pa a las es Amé icas), pa-
gando, se en iende, a los i os57.
O en el ela o de Un iaje a Mad id de Cla ín, ambién en 1886:
Cas ela abaja en un e ce piso. Menéndez Pelayo, como no iene casa
pues a en Mad id, ha dejado en San ande su biblio eca, que ya asciende a 8.000
olúmenes, y en su celda de las Cua o Naciones sólo emos los lib os que nece-
si a pa a el año p esen e58.
F en e a es os empleos, encon amos la coexis encia con el de ‘almacén o es-
ancia de depósi o de lib os’ a inales de siglo igualmen e en Los pazos de Ulloa de
Emilia Pa do Bazán (1886):
Vol ió a su si io el olumen, con los labios con aídos y los ojos bajos, como
siemp e que algo le he ía o escandalizaba: no e a en ex emo in ole an e, pe o lo
que es a Vol ai e, de buena gana le ha ía lo que a las cuca achas; no obs an e,
limi óse a condena la biblio eca, a no pasa ni un mal paño po el lomo de los
lib os: de sue e que polillas, gusanos y a añas, acosadas en odas pa es, halla on
e ugio a la somb a del isueño A oue y su enemigo el sen imen al Juan Jacobo,
que ambién do mía allí sosegadamen e desde los años de 181659.
Y en o a ob a, Sin onía de dos no elas (1889), del mismo Cla ín, a quien un poco
más a iba eíamos emplea o o signi icado pa a es a palab a:
55 Respe amos la lec u a que ae la ed. de René Andioc, Cas alia (Mad id), 1973, p. 558. El
esal ado es nues o.
56 Reo ganización de la Uni e sidad de Ca acas [Documen os ela i os a Venezuela], según la lec-
u a de Robe o He nández Mon oya, Venezuela Analí ica. Re is a Ilus ada (Ca acas), 1997. El
esal ado es nues o.
57 En el Epis ola io de Vale a y Menéndez y Pelayo, según la lec u a de Miguel A igas Fe-
ando y Ped o Sainz Rod íguez, Espasa-Calpe (Mad id), 1946. El esal ado es nues o.
58 Según la edición de la Uni e sidad de Alican e (Alican e), 2003. El esal ado es nues o.
59 Según la edición de Nelly Clémessy, Espasa Calpe (Mad id), 1987, p. 159. El esal ado es
nues o.
E olución de los é minos biblio eca y lib e ía en español 81
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Con los au o es e oluciona ios se explicaba de o o modo, y decía pes es de
los a ones de biblio eca y de las “ ías con enciones del pseudoclasicismo”60.
T as es e co ejo, que, no siendo sis emá ico, ilus a bien sob e el hecho de que
en español no haya exis ido esa especialización concep ual de biblio eca y su do-
ble e biblio heca como ‘almacén o es ancia de depósi o de lib os’ en e a lib e ía, ni
de es a como ‘conjun o o colección de lib os’ en e a aquella como haya podido
se el caso en o as lenguas, como colo ón de es e apa ado, nos in e esa e oma
b e emen e una idea que eíamos más a iba que llegó a apa ece como ca ac e-
ís ica dis in i a en el Teso o de Co a ubias, como es el hecho de la p i a i idad
de uso pa a que se llame lib e ía en e al uso público de la biblio eca.
Si bien se puede comp oba que es a noción u o su éxi o y ue ecogida en
sucesi as ediciones del Dicciona io académico, no deja de esul a llama i o el he-
cho de que no podamos encon a egis os del sin agma biblio eca pública ―que
se ía lo espe able si ealmen e uese álida esa idea de p i a i idad de uso pa a
lib e ía―, pe o que ambién apa ezca el sin agma lib e ía pública desde épocas bas-
an e an e io es a la apa ición del Teso o de Co a ubias ―¡e incluso bas an e an es
que biblio eca pública!― y ambién pos e io es, uel e a ac ualiza la hipó esis de
que, independien emen e del signi icado que hayan aído los dicciona ios, el uso
de la lengua ha p e e ido la ambi alencia pa a ambos é minos, y, así, apa ece po
p ime a ez en la Sil a de a ia lección de Ped o Mejía (1540-1550): “En G ecia odos
a i man que el p ime o que hizo lib e ía pública ue Pisís a o, i ano de A enas; la
qual ue mul iplicada y ac escen ada po los a enienses”61.
Más adelan e, y as la publicación de la impo an e ob a lexicog á ica de Co-
a ubias en 1611, es el pad e Isla quien nos acla a oda duda que pudiésemos
albe ga cuando en su F ay Ge undio de Campazas nos dice que:
Po ahí anda cie a ob a que se comp ende en muchos olúmenes, la cual, sin
emba go de se p oblema en e los sabios si es más pe judicial que p o echosa,
ha log ado no obs an e un séqui o p odigioso. No hay lib e ía pública ni pa icula ,
no hay celda, no hay gabine e, no hay an esala ni aun apenas hay es ado donde
no se encuen e; an o que has a los pe illos de alda andan jugue eando con ella
sob e los si iales62,
donde cla amen e nos mues a que, a eno de es e agmen o, e a pe ec a-
men e compa ible habla de una lib e ía pública o p i ada, de modo que, al menos
po un buen iempo, queda in alidada la ca ac e ís ica semán ica dis in i a que
desde 1611 se plan eaba en el ámbi o lexicog á ico, y e emos que aún a da á casi
dos siglos en asen a se su uso.
Nue amen e lo encon amos en un memo ial sob e el es ado de la cul u a es-
pañola en el einado de Fe nando VI, ob a de Manuel Lanza de Casa onda en 1761:
60 Según la edición de Juan Oleza, Cá ed a (Mad id), 1990, p. 521. El esal ado es nues o.
61 Seguimos la edición de An onio Cas o, Cá ed a (Mad id), 1989-1990, p. II, 25. El esal-
ado es nues o.
62 His o ia del amoso p edicado F ay Ge undio de Campazas alias Zo es, edición de José Ju ado,
G edos (Mad id), 1992, p. 694. El esal ado es nues o.
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El o iginal con los códices se gua dó en la lib e ía pública que undó el Ca denal
en el Colegio Mayo , y no ha muchos años (pa ece una cosa inc eíble) que los
seño es colegiales le endie on odo po papel iejo al pol o is a To ijos, pad e
del que hoy hay en Alcalá, y pa a mayo dolo i quien u o en sus manos un
lib o en cua o, que Don An onio Ma ínez de Quesada, ámulo que ue del Cole-
gio, uno de los e udi os de es e siglo en España, muy e sado en la lengua g iega
y heb ea, había hecho de di e en es hojas de los manusc i os que ecogió63.
Y, po úl imo, en el Viaje a I alia (1793-1797) de Leand o Fe nández de Mo a ín,
en el agmen o mencionado más a iba64.
Cabe a gumen a se que, cie amen e, desde mediados del siglo XVI has a p in-
cipios del siglo XIX únicamen e se documen an cua o egis os; pe o si bien no es
mucho, no deja de in i a nos a plan ea dos conclusiones: la p ime a, que la exis-
encia de es os es imonios pe mi e a i ma que en la lengua esc i a no exis ía una
noción incues ionable de ese uso p i a i o como ca ac e ís ica dis in i a en e li-
b e ía o biblio eca, como poco, has a el siglo XIX ―pese a los es imonios lexicog á-
icos―, lo cual iene mucho sen ido cuando esa necesidad de dis ingui esul aba
p ác icamen e innecesa ia po apenas exis en e la ealidad e e ida, habida cuen a
de la a eza del uso público de las colecciones de lib os, bien se iden i icasen como
lib e ías o como biblio ecas.
An agónicamen e, hecha la búsqueda de lib e ía p i ada, únicamen e cons a un
egis o de Unamuno en 1926, lo que nos lle a a conside a lo un hápax e imp o-
duc i o.
Si lo que nos p oponemos es busca el sin agma biblio eca p i ada (incluido su
doble e con las consonan es e imológicas in e ocálicas - h-), el esul ado que en-
con amos es que únicamen e se egis an dos casos, y ambos del siglo XX, lo que
nue amen e nos lle a a conside a lo casi un hápax y, po an o, igualmen e im-
p oduc i o.
Y llegamos a la búsqueda del úl imo sin agma que nos in e esa, el co ela o
biblio eca pública (en es e caso no apa ece con el g upo consonán ico e imológico
in e ocálico - h-) que, espe ablemen e, esul a la secuencia más p oduc i a
― ein icua o casos― que aba can desde su p ime egis o documen ado ca.
1811-1813, en el segundo olumen del epis ola io mencionado más a iba de ay
F ancisco Al a ado ―y donde, nue amen e de o ma llama i a, Al a ado op aba
en ese luga po un uso semán icamen e con a io al de biblio eca pública que em-
plea aho a, pues ahí hablaba de “Me animo mucho mas á a os a es a emp esa
po que se ha aumen ado mi biblio eca, educida an es á un B e ia io”65, lo que
uel e a apun a en la di ección de la a bi a iedad en el uso y la ambi alencia en
la e e encialidad―, has a la ac ualidad.
63 Diálogos de Chindulza: sob e el es ado de la cul u a española en el einado de Fe nando VI, edi-
ción de F ancisco Aguila Piñal, Uni e sidad de O iedo (O iedo), 1972, p. 155. El esal ado es
nues o.
64 Vid. sup a.
65 Vid. sup a, ed. ci ., ol. II, p. 204 pa a es e ejemplo. El esal ado es nues o.
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C eemos que no esul a baladí que se a e del sin agma más p oduc i o, amén
de po posibles azones de p oducción ex ual y es adís ica en la selección de ma-
e iales, pues pod ían exis i un pa de azones a alo a .
En cuan o a la p ime a, y como eíamos más a iba, la secuencia lib e ía pública
comenzaba a deja de egis a se a inales del XVIII y p incipios del XIX, y, la o sensu,
suponía una i egula idad desde el pun o de is a lexicológico, pues Co a ubias
había ad e ido de la ca ac e ís ica semán ica del “uso p i a i o” como cualidad
iden i ica i a pa a lib e ía en e a biblio eca; sin emba go, podemos comp oba que,
p ecisamen e, el empleo de la secuencia lib e ía pública con inúa has a pasado más
de un siglo después de apa ece la ob a del e udi o oledano y desapa ece inando
el siglo, lo cual bien pod ía debe se al hecho de que la conno ación de uso “pú-
blico” ―o siquie a “no p i a i o”― apa eciese ep oducido sis emá icamen e en
las ob as lexicog á icas pos e io es has a que se asen ó en la lengua como hecho
consumado.
En cuan o a la segunda, es a se encuen a muy ligada a la p ime a, pues odo
aquello que odea un cambio de es e ipo se e a ec ado po múl iples a iables y,
como elón de ondo, el paso del iempo:
Los cambios lingüís icos son mul i o mes y len os en su discu i , po que lo
ealmen e decisi o no es el cambio en sí mismo, que puede ealiza se con g an
apidez, sino su acep ación social, es deci , la con e sión del hecho de habla en
hecho de no ma, el paso de asgo inno ado indi idual a enómeno sis emá ico:
es p ecisa, pues, la con e sión al cambio del cue po social, que hab á de abando-
na el uso adicional po la inno ación, y odo ello con ando con las di e encias
gene acionales, cul u ales, de adsc ipción egional, y o as pa icula idades que
ca ac e izan a una ex ensa y nume osa comunidad de hablan es. Se en iende, así,
que el au én ico cambio lingüís ico, el que ma ca al e aciones en la lengua como
sis ema, no admi e la b e edad empo al, (...) ni aunque se a e de los ein e años
que pa a undamen ales cues iones e olu i as enía en men e A. Alonso (F ago,
2002: 14-15),
po lo que esul a ía pe ec amen e comp ensible que ese “cambio” que había
de ec ado Co a ubias cuando ad e ía del “uso p i a i o” en el caso de lib e ías
y de “uso no p i a i o” pa a biblio ecas” a dase más de un siglo en p oyec a se
de la mane a que a ojan los da os y uese siendo paula inamen e sus i uido el
sin agma lib e ía pública po la secuencia biblio eca pública, que, aunque no equi-
iese la p esencia del adje i o cla i icado , lo he edó.
Es o explica ía que el inal de los usos documen ados pa a el p ime o uese la
úl ima década del siglo XVIII y cuando comienza a documen a se el empleo del
segundo sea en o no a 1811-1813, de mane a que se p odujo una ansición.
La jus i icación de la asunción que p odujo que es e cambio lingüís ico se asen-
ase y que la conciencia social admi iese la plena alidez de la noción de “uso pú-
blico” pa a el sus an i o biblio eca se undamen a en azones his ó icas de ipo so-
cial y polí ico que hunden sus aíces en el siglo XVIII, pe o que c is aliza án ya du-
an e el XIX, pe iodo en el que comienzan a su gi las biblio ecas públicas como
ealidad e ec i a (Va ela O ol, 2009: 430).
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Conclusiones
Si bien esul a complicado ex ae conclusiones no suje as a e isión as un
es udio de las ca ac e ís icas del expues o, sí c eemos habe podido a oja alguna
luz sob e el o igen y la e olución del empleo de los concep os es udiados a pa i
de los ex os analizados, y la p ime a p emisa que podemos es ablece es que, con-
cep ualmen e, una noción an ín imamen e ligada al ace o cul u al humano como
biblio eca no ha expe imen ado a lo la go del iempo una al e ación p o unda en lo
sus ancial de su signi icado o igina io en español, aunque se haya is o a ec ada,
lógicamen e, po las modi icaciones imp imidas como concep o his ó ico po el
paso de los siglos y las expe iencias humanas y e lejadas en la lengua, pues se
a a de una signi icación cuya exis encia es milena ia y su pe i encia se encuen-
a ín imamen e ligada a la del se humano.
Sin duda, el p ime aspec o a des aca esul a que los da os ex uales analiza-
dos nos han pe mi ido comp oba que la apa ición del é mino lib e ía en cas e-
llano, aun siendo pos e io a la apa ición de biblio eca, consecuen emen e según su
e imología y e olución con lo ocu ido en o as lenguas de i adas del la ín y del
g iego, se localice en el sc ip o ium66 de Fe nández de He edia un siglo an es (ca.
1376-1396) de la echa que o ecía Co ominas en los abajos de Neb ija.
Asimismo, y según su empleo en ex os, esul a e iden e que, pa iendo de ese
mismo o igen e imológico en el caso de lenguas ac ualmen e i as, como el an-
cés, el i aliano, el inglés o el alemán, en el caso del español se p oduce como enó-
meno que pe du a has a la ac ualidad como es la ausencia de iden i icación cla a
de signi icado uní oco an o pa a biblio eca como pa a lib e ía, como mínimo, desde
el siglo XV; en e a casos como el inglés, donde es a endencia no se pe cibe con
an a cla idad y lib a y esul ó iun an e en e a la o ma de i ada del g iego.
Se á la apa ición de los p ime os dicciona ios en español du an e el siglo XVII
los que pe mi an in ui una cie a in ención de iden i icación de la o ma biblio eca
como ‘almacén o es ancia de depósi o de lib os’, pe o sin pe de de is a que ese
depósi o se debía a la necesidad ísica de albe ga un conjun o o colección de lib os,
lo que sin duda e i ó que la especialización de un é mino desplazase el signi i-
cado del o o.
Es o in i a a comp ende que el p ime caso de una de inición en español de
biblio eca como ‘almacén o es ancia de depósi o de lib os’ se apoye en e e encias
como Alejand ía o el Va icano como conc eción y apoyo de la idea de luga en e
a la de ‘conjun o o colección de lib os’, pe o sin pe de la de is a, lo que se explica
cuando habla de Lib e ía Va icana, lo que no ocu ió, po ejemplo, en ancés, donde
a pa i del siglo XVIII se asen ó la noción de ‘almacén o es ancia de depósi o de
lib os’ g acias a ob as de di ulgación cul u al como la Enciclopedia.
A su ez, hemos podido comp oba que se pe iló un in en o de iden i ica el
concep o de lib e ía elacionándolo con el ámbi o de la p i a i idad de uso en e
al público des inado a biblio eca en la que podemos conside a como p ime a ob a
lexicog á ica monolingüe del cas ellano, el Teso o de Co a ubias ―aspec o que
66 Tomo la de inición que sigue Blecua (2001: 159).
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más adelan e pasó al Dicciona io académico―, pe o ambién esul a e iden e que
ese asgo no e minó de asen a se, según hemos is o en los ex os analizados.
De es a mane a se cons a a que, independien emen e del uso que ecoge el
co pus lexicog á ico del cas ellano, los ex os nos demues an que desde la apa i-
ción de ambos concep os ha exis ido una ambi alencia semán ica en su empleo,
pe o es e se e condicionado con el su gimien o de nue as ealidades sociales,
como el caso del acceso público de mane a más o menos gene al a los depósi os de
lib os, lo que da como consecuencia que sea a pa i del siglo XIX cuando se asien a
el sin agma biblio eca pública en e a lib e ía pública, como hoy podemos comp o-
ba , esca ando y es ingiendo así la noción de “uso p i a i o” que enía eco-
giéndose en los dicciona ios desde mucho a ás y pe mi iéndonos comp oba de
p ime a mano el iun o de una o ma en e a o a como cla o ejemplo del de eni
en el cambio lingüís ico y pudiendo e i ica cómo se in e elacionan los cambios
que expe imen a una sociedad con las huellas que és os imp imen en la lengua.
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