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Abstract

El presente Trabajo de Fin de Grado “El desembarco de Alhucemas: participación de la Legión en la primera operación de desembarco conjunto-combinada de la historia” tiene como objeto de estudio el Desembarco de Alhucemas realizado el 8 de septiembre de 1925, que marcó un antes y un después en la historia de las operaciones anfibias, y del que se pueden extraer una serie de lecciones aprendidas que podrían tener aplicación en nuestro tiempo y en futuras operaciones de estas características. De hecho, fue el primer desembarco conjunto-combinado de la historia realizado con éxito, y sirvió como modelo para los aliados en Normandía casi 20 años más tarde, concretamente el 6 de junio de 1944, en el conocido como día D. El proyecto realiza una investigación de la planificación operacional y logística del desembarco, la preparación de la fuerza, del desarrollo y su ejecución, destacando la participación de la Legión, elemento fundamental en la operación, ya que tuvo un papel protagonista sobre el terreno en los numerosos combates que permitieron la decisiva victoria en la Campaña de Marruecos.<br /> Bellido Almalé, Daniel; Hernández Corchete, Sira

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Trabajo Fin de Grado EL DESEMBARCO DE ALHUCEMAS: PARTICIPACIÓN DE LA LEGIÓN EN LA PRIMERA OPERACIÓN DE DESEMBARCO CONJUNTO-COMBINADA DE LA HISTORIA Autor C.A.C. Inf. Daniel Bellido Almalé Director/es Director académico: Dra. Dña. Sira Hernández Corchete Director militar: Cte. D. Rafael Juan Briceño Martín Centro Universitario de la Defensa-Academia General Militar Año 2017 Daniel Bellido Almalé PÁGINA INTENCIONADAMENTE EN BLANCO El Desembarco de Alhucemas iii Resumen El presente Trabajo de Fin de Grado “El desembarco de Alhucemas: participación de la Legión en la primera operación de desembarco conjunto-combinada de la historia” tiene como objeto de estudio el desembarco de Alhucemas realizado el 8 de septiembre de 1925, que marcó un antes y un después en la historia de las operaciones anfibias, y del que se pueden extraer una serie de lecciones aprendidas que podrían tener aplicación en nuestro tiempo y en futuras operaciones de estas características. De hecho, fue el primer desembarco conjunto-combinado de la historia realizado con éxito, y sirvió como modelo para los aliados en Normandía casi 20 años más tarde, concretamente el 6 de junio de 1944, en el conocido como día D. El proyecto realiza una investigación de la planificación operacional y logística del desembarco, la preparación de la fuerza, del desarrollo y su ejecución, destacando la participación de la Legión, elemento fundamental en la operación, ya que tuvo un papel protagonista sobre el terreno en los numerosos combates que permitieron la decisiva victoria en la Campaña de Marruecos. PALABRAS CLAVE: Desembarco, Alhucemas, Marruecos, La Legión, Abdelkrim. Abstract The aim of this End of Degree Proyect “El desembarco de Alhucemas: participación de la Legión en la primera operación de desembarco conjunto-combinada de la historia” is, to analyze the Landing of Alhucemas which took place on the 8th of September of 1925. Many lessons can be extracted from this action that can be applied in present and future operations of similar characteristics, due to this amphibious operation being the first ever successful joint-combined disembarkation allows it to serve as a model for the allied disembarkations in Normandy almost 20 years later, namely on the 6th of June, 1944, also known as D-Day. This project carries out an investigation of the operational and logistic planning involved in the preparation of this force and the development and execution of said landing. This study emphasizes on the Legion`s role as it is a fundamental element in the maneuver, for it had a leading role in numerous actions which allowed for a decisive victory in the Morocco campaign. KEY WORDS: Landing, Alhucemas, Morocco, The Legion, Abdelkrim, Cudia Tahar. Daniel Bellido Almalé PÁGINA INTENCIONADAMENTE EN BLANCO El Desembarco de Alhucemas v Índice Lista de acrónimos ................................................................................... vi Introducción .............................................................................................. 1 1.1. Objetivos y alcance del trabajo ........................................................................... 1 1.2. Metodología ........................................................................................................ 2 2. Antecedentes históricos ........................................................................ 3 2.1 El protectorado español en Marruecos ................................................................ 3 2.2 Desastre de Annual (1921) ................................................................................. 4 3. Desembarco de Alhucemas .................................................................. 8 3.1. Objetivo y propósito del desembarco ................................................................. 8 3.2. Planeamiento del desembarco ............................................................................. 8 3.3. Composición del Ejército español .................................................................... 11 3.3.1. Instrucción ............................................................................................................. 11 3.3.2. Organización operativa .......................................................................................... 12 3.4. Composición del Ejército del Rif ..................................................................... 14 3.5. Desarrollo de la operación ................................................................................ 14 3.6. Cudia Tahar ...................................................................................................... 17 4. Lecciones aprendidas .......................................................................... 20 Anexo A. Exclaves: Alhucemas ............................................................. 24 Anexo B. La Guerra de Marruecos. Campañas de Melilla y Ceuta (1909-1919) ................................................................................................. 28 Anexo C. La Legión ................................................................................ 31 Anexo D. Composición de las Fuerzas de desembarco. ...................... 33 Anexo E. Imágenes, Mapas y Croquis. ................................................. 38 5. Bibliografía .......................................................................................... 50 Daniel Bellido Almalé vi Lista de acrónimos Tte. Teniente Cap. Capitán Cte. Comandante Tcol. Teniente Coronel Col. Coronel A/O A la orden C/A contraataque K Barcazas “K” EM Estado Mayor TTP Tácticas, técnicas y procedimientos FAS Fuerzas Armadas RROO Reales Ordenanzas de las FAS ZA Zona de acción Cía. Compañía Bon. Batallón Sc. Sección El Desembarco de Alhucemas 1 Introducción 1.1. Objetivos y alcance del trabajo El presente trabajo tiene como primer objetivo contribuir a la divulgación de un episodio crucial de la historia de España y también de gran repercusión internacional: el desembarco de Alhucemas 1 . Este episodio transcurre en una época convulsa en España, un país agonizante y en decadencia tras la pérdida a finales del siglo XIX de las últimas colonias en ultramar, y el inicio de la Guerra de Marruecos, que supuso grandes pérdidas humanas y económicas para España. La Guerra de Marruecos es la gran desconocida para una amplia generación de españoles, que reducen la historia de España en África a la derrota sufrida por nuestro país en el conocido como el Desastre de Annual. Sin embargo, todas las campañas de Marruecos, desde la guerra del Rif en 1909 hasta la pacificación definitiva del territorio y el establecimiento del Protectorado en 1927, suponen una victoria para las armas españolas; victoria no exenta de grandes sacrificios y actos de gran heroísmo. Estos se presentan en el texto protagonizado por el soldado español del famoso pasodoble “La banderita” 2 , que, como establecen los artículos 21 y 23 de las Reales Ordenanzas (RROO) 3 , sirve de homenaje a los españoles que marcharon a combatir a África y dejaron su vida en aquellas tierras lejanas: “Allá por la tierra mora, Allá por tierra africana, Un soldadito español de esta manera cantaba...” En segundo término, el trabajo se propone el análisis del desembarco de Alhucemas, desde su planeamiento y planificación hasta la ejecución del propio 1 El desembarco de Alhucemas fue el primer desembarco conjunto combinado de la historia realizado con éxito después del fracaso de su antecesor en Gallipoli, hecho que devolvió la confianza en la posibilidad de las operaciones anfibias, recuperadas en la Segunda Guerra Mundial, su verdadera «edad de oro», según el vicealmirante Rafael Álvarez-Maldonado y Muela (2001: 62-66), ya que durante dicha contienda se llevaron a cabo cerca de 600 desembarcos. 2 El famoso pasodoble del maestro Francisco Alonso (1919) hace referencia a la bandera de percha o de mochila entregada a los soldados con el fin de proteger sus pertenencias en campaña, para señalar posiciones y, en última instancia, como sudario. La tradición de la bandera de percha cobró especial significado en la guerra de África y ha llegado hasta nuestros días. Cfr. “Entrega de Bandera de 'percha' y sables en la Academia General Militar”, 14/10/2016, http://www.ejercito.mde.es/noticias/2016/10/5546 _entrega_bandera_percha.html?__locale=es [consultado el 10 de diciembre de 2016]. 3 El Art.º 21 de las RROO, titulado “Tradición militar en los ejércitos”, expone que “los miembros de las FAS se sentirán herederos y depositarios de la Tradición Militar Española. El homenaje a los héroes que la forjaron y a todos los que entregaron su vida por España es un deber de gratitud y un motivo de estímulo para la continuación de su obra”. Por su parte, el Art.º 23, “Historial y tradiciones”, declara que aquellos “conservarán y transmitirán el historial, tradiciones y símbolos de su unidad, para perpetuar su recuerdo, contribuir a fomentar el Espíritu de Unidad y reforzar las virtudes militares de sus componentes”. Daniel Bellido Almalé 2 desembarco y las acciones terrestres posteriores más determinantes. En síntesis, la investigación profundiza, a través de la actuación de la Legión, cuerpo que destaca por su papel protagonista en todas ellas, combatiendo en vanguardia y siendo el principal ejecutor de la operación, en las dos acciones más categóricas en la consecución de los objetivos finales y el éxito de Alhucemas: el desembarco anfibio; y la liberación de Cudia Tahar. El examen de este último episodio, con pocas referencias en las fuentes bibliográficas, es, de hecho, una de las principales aportaciones del trabajo, ya que, como se expondrá en el tercer capítulo, de haber caído esta posición española hubiera supuesto el desastre absoluto de la operación en su conjunto. De este modo, el presente estudio pretende resaltar los aspectos militares más sobresalientes desde el punto de vista logístico y operacional del desembarco de Alhucemas —el liderazgo de sus jefes y los medios y las tácticas empleadas, muchas de ellas novedosas para la época— y las enseñanzas más destacadas, a modo de lecciones aprendidas con posible aplicación en la actualidad. 1.2. Metodología Para lograr los objetivos citados, se ha optado metodológicamente por un análisis crítico de las fuentes de información, diferenciando entre primarias y secundarias. Las primeras contienen la documentación clave para la realización del trabajo; y son el cuarto volumen del libro Historia de las Campañas de Marruecos, La columna Saro en la campaña de Alhucemas, La Legión Española (1920-1936) y Las imágenes del desembarco de Alhucemas 1925, así como diversos documentos procedentes de la Revista de Historia Militar, localizados en el Centro de Historia y Cultura Militar de Melilla y en el Museo del Acuartelamiento “Millán Astray” perteneciente al Tercio “Gran Capitán”, unidad donde el autor realizó las practicas externas. Las segundas, las secundarias, se resumen en artículos y crónicas periodísticas de la época, y también en biografías de quienes vivieron la experiencia en Alhucemas en carne propia. Entre ellas destacan 1925. Nuestro día en Alhucemas, del capitán carrista Juan Urzaiz Durán y la biografía Antonio Navarro Miegimolle. Héroe de la Legión. Estas últimas fuentes tintan con un carácter más personal este trabajo, acercándonos a los protagonistas para conocerlos, entenderlos y aprender de ellos, tanto de sus errores como de sus aciertos. El Desembarco de Alhucemas 3 2. Antecedentes históricos 2.1 El protectorado español en Marruecos Para poder comprender el motivo que dio lugar al desembarco de Alhucemas hay que remontarse a la creación del protectorado español en Marruecos, concretamente a finales del siglo XIX bajo el reinado de Isabel II, momento en el que España deja de ser potencia colonial y la decadencia del que fuera “el imperio en el que nunca se ponía el sol” se hace evidente. De este modo, durante el primer cuarto del siglo XX, España cede a sus rivales europeos (Reino Unido, Francia y Alemania) el dominio colonial, y comienza una “nueva expansión” en África, puesto que ya estaba presente en el Norte de África desde los siglos XV y XVI, ocupando varios puntos estratégicos para neutralizar los ataques contra las costas peninsulares de los piratas berberiscos y argelinos. Dichos puntos eran plazas como el Peñón de Alhucemas, el Peñón de Vélez de la Gomera, las Islas Chafarinas y la isla Perejil aún bajo soberanía española (ver Anexo A). Aunque, en un principio, debido a la presión de la carrera expansionista iniciada por sus vecinos europeos en África, y considerando la citada expansión como un salvoconducto de un imperio decadente, las pretensiones españolas en el continente eran ambiciosas, finalmente los problemas políticos internos hicieron abandonar tal convicción, y la penetración de España en Marruecos fue muy limitada (De Diego, 2013: 55). Sin embargo, la creación de un protectorado español en Marruecos se debió a distintos compromisos con el resto de potencias europeas, tras la guerra diplomática por la partición de esta región que culminó con la firma del Tratado de Algeciras el 7 de abril de 1906. La conferencia de Algeciras definió el reparto de Marruecos, que por aquella época no era más que un conjunto de cabilas 4 bajo un muy delicado y escaso dominio del sultán Abdelaziz. De esta forma, Marruecos quedó dividido en dos zonas de influencia francesa y española denominadas “protectorados” con el derecho a intervenir en ellas si el sultán no era capaz de mantener el orden. A Francia le correspondió el protectorado sur, más rico, más grande y menos belicoso, mientras que a España, con menor influencia política respecto a sus vecinos europeos, le fue asignada la protección de los territorios del norte anexos a sus plazas de soberanía en Ceuta, Melilla, Alcazarquivir y Larache (Pardo, 1933: 7-10) (Imagen 1, Anexo E). 4 Cabila o kabila es un término de origen árabe utilizado para designar tanto a las tribus de árabes y bereberes del norte de África como al territorio donde se asientan (Serrano, 2013: 21). Daniel Bellido Almalé 10 las fuerzas enemigas por una zona batida por la artillería del Peñón de Alhucemas. Finalmente, tras unos reconocimientos, se ve más propicio desembarcar en la playa de la Cebadilla e Ixdain (Imágenes 6 y 7, Anexo E). Otro factor clave para el éxito de la misión era mantener la sorpresa. Para ello se plantearon acciones de decepción. En los días previos se hizo correr el rumor de que el desembarco sería en Sidi Dris, al este de Alhucemas. También se realizaron diversos simulacros en otras playas distintas a la definitiva para obligar al enemigo a distraer fuerzas en esos puntos y debilitar la oposición en las playas donde se iba a proceder al verdadero desembarco. El secreto se guarda hasta el punto de que las órdenes e instrucciones finales y el lugar del desembarco no se entregaron a las tropas que iban a participar en la operación hasta que no estuvieron embarcadas (Atienza, 2012: 591592). Abdelkrim desde un principio tenía conocimiento de un desembarco inminente, ya que le habían llegado noticias de la cooperación franco-española y de la gran concentración de fuerzas navales en Algeciras, Ceuta, Melilla y Orán 15 . Sin embargo, el líder rifeño desconocía aspectos esenciales responsables del éxito de la operación: el lugar exacto del desembarco 16 , la verdadera magnitud de la operación, y la eficacia de la cooperación hispano-francesa (Martín, 1991: 210-213). Finalmente, el plan de operaciones adoptado por Primo de Rivera y recogido en la Instrucción del 2 de septiembre de 1925 (Carrasco; De Mesa; Domínguez, 2000: 5-6) consiste en: Ocupar un objetivo sobre el cual constituir una base de operaciones capaz de albergar y apoyar la maniobra terrestre de un ejército de 20.000 hombres. Una cabeza de playa desde la playa de la Cebadilla hasta Adrar Seddum, comprendiendo Morro Nuevo, cala del Quemado, Morro Viejo, cala Bonita, Taramara, Buyibar, cala del Espalmadero, Monte Palomas y Monte Malnusi. Para ello, la operación se dividió en cuatro fases (Jiménez, 2007: 185-186): - 1ª Fase: Ejecución de demostraciones simultáneas de las columnas de Ceuta y Melilla en Uad Lau y Sidi Dris, respectivamente. Un día de duración. - 2ª Fase: Desembarco de la columna de Ceuta en la playa de la Cebadilla, con la misión de envolver Morro Nuevo, y establecer así un sólido frente defensivo. 15 Informes de inteligencia de la época atestiguan dicho conocimiento: “Se consigna que Abdelkrim, cuenta con un ejército regular de 4.000 hombres, en perfecto grado de instrucción y que dicho cabecilla se halla apercibido contra nuestro desembarco en Axdir, y ha dispuesto la organización de fuertes defensas apoyadas en baterías de cañones, nidos de ametralladoras, campos de minas, etc.” (Guerrero; Troncoso; Quintano, 1926: 11-12) (Imagen 8, Anexo E). 16 Abdelkrim pensaba que el desembarco sería en las playas del centro de la bahía, en la desembocadura del río Guis. Por eso, reforzó las defensas en la parte occidental, entre Cala Quemada y el citado río Guis. El Desembarco de Alhucemas 11 Mientras tanto la columna de Melilla subdivide sus fuerzas para realizar dos acciones simultáneas: demostraciones frente Sidi Dris y las playas situadas a oriente de la península de Morro Nuevo, concretamente, sobre la cala del Quemado y cala Bonita. Estas últimas tenían que estar en condiciones de desembarcar en la que se hallase menos resistencia, o en la misma Cebadilla. Duración de dos días. - 3ª Fase: Reorganización y preparación para el posterior avance terrestre. Duración no fijada. - 4ª Fase: Enérgica ofensiva para conquistar y ocupar la base de operaciones del enemigo. 3.3. Composición del Ejército español El carácter conjunto-combinado de la operación hizo que en ella participaran un gran número de efectivos y unidades terrestres, navales y aéreas de ambas naciones. A continuación se realiza un estudio de la preparación de las fuerzas para la operación anfibia, desde el periodo de instrucción y adiestramiento, hasta la organización operativa para la maniobra, en la que se analizan el número de efectivos, medios y armamento desplegados (para mayor detalle consultar Anexo D). 3.3.1. Instrucción Una parte fundamental del éxito de la operación fue la preparación de la fuerza. El cuartel general transmitía a las unidades un minucioso programa de trabajo. El cuarto punto instaba textualmente a “mantener una gran perseverancia y dedicar diariamente seis horas a la instrucción y ejercicios prácticos en el campo” (Guerrero; Troncoso; Quintano, 1926: 99). Las tareas de instrucción y adiestramiento se organizaron en dos fases. La primera, de perfeccionamiento, estuvo dirigida especialmente a las secciones de especialidades de nueva creación y a las unidades de apoyo de fuego, de combate y de logística que debían actuar con nuevas organizaciones operativas. La segunda comprendía el adiestramiento específico en operaciones anfibias. Este último, a pesar de presentar serias dificultades ante la falta de doctrina previa, se puede considerar modélico, ya que creó un procedimiento táctico de asalto a las playas (Jiménez, 2007: 180-181) que se expone en el capítulo cuarto dedicado a las lecciones aprendidas. Durante el adiestramiento se contemplaron todo tipo de prácticas. Por ejemplo, se realizaron ensayos de desembarco sobre modelos de las barcazas “K” simulados con cuerdas o dibujados sobre el suelo; y también embarques y desembarques reales en el Daniel Bellido Almalé 12 río Martín. Se prestó una especial atención a la protección individual contra los efectos de la artillería, para lo que se probaron desde la concentración de fuerzas a amplios despliegues. Por otra parte, se hicieron prácticas de evacuación de bajas, de municionamiento y transporte de armas y material, que deberían realizarse a brazo, prescindiendo de ganado. Completaron el adiestramiento ejercicios de tiro, individual y colectivo, a diversas distancias y modelos de blancos, entre los que destacaron la práctica en el lanzamiento de granadas, de mano y de fusil. Al mismo tiempo se instruyó al personal en tareas de enmascaramiento y preparación de asentamientos para ametralladoras y morteros. Además, se impartieron varias conferencias de temática militar y de índole moral (García, 2011: 114-115). Durante el periodo de instrucción se buscó la cohesión de las unidades y agrupaciones tácticas de varias armas, por lo que las sesiones se iniciaban con ejercicios de unidades elementales y terminaban con los de columna mixta y brigada. También se trabajó para conseguir una acción conjunta de apoyos de fuegos navales, terrestres y aéreos. Destacó el ensayo de desembarco en la zona del campamento de Restinga, realizado el 26 de junio, en el que participaron dos columnas con todos los servicios. A finales de agosto, se planeó otro ensayo completo en las playas de Negro y Menzi. Finalmente, se desaconsejó su ejecución por estar muy próxima la fecha prevista del ataque a Alhucemas (Jiménez, 2007: 255). 3.3.2. Organización operativa La operación bajo un mando unificado, el del propio general Primo de Rivera, se planea para dos brigadas de las comandancias generales: la brigada de Ceuta al mando del general Leopoldo de Saro Marín, con los coroneles Franco, Martín González y el teniente coronel Campíns; y la brigada de Melilla, bajo las órdenes del general Emilio Fernández Pérez, con los coroneles Manuel Goded Llopis y Félix Vera. La brigada de Ceuta contaba con 12 batallones organizados operativamente en tres agrupaciones: la primera oleada, con 8 batallones, la segunda, como el escalón de refuerzo con 3 batallones, y la tercera, que constituía la reserva de la brigada. Por su parte, la brigada de Melilla estaba constituida en dos agrupaciones, la primera con 10 batallones, y la segunda, con cuatro (Jiménez, 2007: 183). Cada una de las brigadas disponía de sus elementos de apoyo de combate y logísticos (Martín, 1991: 214). La primera columna de la brigada de Ceuta, al mando del coronel Francisco Franco, constituyó la vanguardia de la operación. Él mismo la definía como “fuerte por el número, hábil por la experiencia y firme por el encuadramiento” (en García, 2011: 82). Entre sus fuerzas destacan la unidad de carros de asalto, la VI y VII banderas del El Desembarco de Alhucemas 13 Tercio, un tabor de la harca 17 de Larache y dos de la harca de Tetuán, un tabor de la Mehal-la 18 de Tetuán y el Batallón de Cazadores de África nº 5. También tendrán gran importancia las II y III banderas del Tercio, encuadradas en la primera columna de la brigada de Melilla al mando del coronel Goded, cuya misión será el auxilio de Cudia Tahar (Atienza, 2012: 593). El total de efectivos fue de 15.400 hombres 19 . Los fuegos de apoyo contaron con 214 cañones de diferentes calibres, 190 piezas de artillería naval y 24 piezas en el Peñón de Alhucemas (Caballero, 2012: 491). En las fuerzas terrestres destaca la integración de los carros de combate, siendo la primera vez que se usaba este medio en una operación anfibia. Exactamente estos fueron los 11 primitivos carros Renault Faible Tonnage modelo 17 (FT-17) de la Unidad de Carros de Asalto del Ejército español (García, 2011: 123). Los carros tendrán una gran importancia en las operaciones, ya que servirán como una importante base de fuegos sobre las K, para apoyar el desembarco del personal 20 . Las fuerzas navales estuvieron constituidas por 40 buques, 8 franceses al mando del almirante Hallier, y 32 españoles, en su mayoría de transporte, al mando del almirante Yolif y los contralmirantes Guerra y García. Además, también se usaron 26 barcazas tipo “K” 21 , que fueron compradas a Inglaterra y son las mismas que habían participado en Gallipoli en 1915. Las fuerzas de apoyo aéreo y observación al mando del general Soriano estaban formadas por tres escuadras, cada una con un grupo de reconocimiento y otro de bombardeo. Además, también había dos aviones Junkers F13 de la Cruz Roja para evacuaciones sanitarias, una escuadrilla francesa de seis bombarderos, el portahidros Dédalo, el cual, portaba 12 hidroaviones, un globo cautivo y un dirigible para guiar el bombardeo naval (Atienza, 2012: 592-594). En total, 162 aviones. Junto a este despliegue de medios, muchos de ellos novedosos para la época, será también significativa la inyección armamentística. Por ejemplo, se dota a cada Bandera 17 La harca o jarca era la partida de tropas irregulares formadas para misiones específicas. Estas se crearon en ambos bandos y eran financiadas con la promesa de encontrar algún botín una vez saqueado al enemigo presuntamente derrotado (Serrano Sáenz, 2013: 21). 18 Mehal-la es el nombre que recibían las tropas del sultán de Marruecos (Serrano, 2013: 21). 19 7.300 pertenecientes a la Comandancia de Melilla, y 8.100, a la de Ceuta. 20 El 23 de septiembre, durante la toma del Monte Malmusi, los carros de asalto también tendrán una destacada actuación. Cuando la Harka de Varela es detenida por el fuego enemigo que se encuentra fuertemente atrincherado en un llano, los carros inician la marcha para envolverles, el enemigo huye y es abatido con el fuego de sus ametralladoras a 700 metros. De este modo permite a la harca de Varela y a la Legión continuar el avance (Miguel, 2008: 46). 21 Embarcaciones de transporte de tropas con capacidad para dos compañías, unas 300 personas aproximadamente. Disponían de un motor que permitía su desplazamiento de forma semiautónoma a 3 millas por hora y constaban de un ligero blindaje contra fusilería, además de una rampa que se montaba en proa para el desembarco. Algunas de ellas fueron blindadas y se modificaron las rampas adaptándolas para el desembarco de carros de combate (García, 2011: 112-113). Daniel Bellido Almalé 14 del Tercio de una sección de fusiles ametralladores Hotchkiss y se modifica la compañía de ametralladoras con dos secciones de seis máquinas Hotchkiss, y una sección de morteros con cuatro Lafitte. También se dotó a la sección de fusiles de granadas de fusil, fumígenas y una gran cantidad de granadas de mano. 3.4. Composición del Ejército del Rif Durante las campañas de Marruecos, España se había encontrado ante la dificultad de combatir a un enemigo con un carácter guerrero y un fuerte sentido religioso, que no seguía las pautas de una guerra convencional. Dicho enemigo actuaba en fuerza con una gran capacidad de concentración a la llamada del jefe, atacando de forma rápida para luego desaparecer (Martín, 1991: 203). Armiñán describe a los rifeños como “duros y sobrios, sin temor a la fatiga, a las privaciones o a la muerte, escaladores de riscos, caminantes del llano, finos tiradores, ávidos y codiciosos; invisibles en el campo, y con tácticas guerrilleras” (en Salafranca, 2004: 107). Abdelkrim aglutinó las cabilas del Rif bajo su liderazgo creando el Estado del Rif con su propio ejército regular. El núcleo central del ejército estaba constituido por los guerreros de Beni Urriaguel y otra gran parte por desertores de las fuerzas indígenas españolas y francesas, y de la división marroquí francesa. Entre sus filas se encontraban incluso combatientes procedentes de la I Guerra Mundial (García, 2011: 158). Por lo tanto, el soldado rifeño se distinguía de los cabileños por su disciplina, organización, uniformidad e instrucción. El ejército rifeño, de aproximadamente 7.000 hombres y organizado en tabores (batallones) y mías (compañías) estaba bajo las órdenes de Mehamed, el hermano de Abdelkrim, verdadero jefe de las fuerzas rifeñas y responsable de la defensa de Axdir en las operaciones contra los españoles tras el desembarco. El armamento del que disponía estaba compuesto por fusilería, ametralladoras y cañones procedentes del botín de los combates contra españoles y franceses o mediante el contrabando y por el trueque de los prisioneros vencidos. En concreto, llegó a contar con 200 ametralladoras y 190 piezas de artillería de diversos calibres. Se estima que 19 cañones fueron operados contra los españoles en Alhucemas (Martín, 1991: 205). 3.5. Desarrollo de la operación En este apartado se describe la ejecución del desembarco de Alhucemas y las posteriores operaciones terrestres hasta la ocupación de Axdir 22 . El 28 de agosto comenzó el embarque de las tropas. Se realizaron ocho transportes en Ceuta y once en 22 Para una descripción más gráfica, véase la Imagen 9 del Anexo E. El Desembarco de Alhucemas 15 Melilla. El 3 de septiembre, al amanecer, mientras las fuerzas de Ceuta salían de sus campamentos base, la posición de Cudia Tahar es atacada en masa por Mehamed. Rechazada la columna de socorro, Cudia Tahar queda aislada y a merced del fuego de la artillería rifeña. El plan del desembarco de Alhucemas se encuentra, entonces, en la cuerda floja (Miguel, 2008: 11). El día 4 se intenta sin éxito romper el cerco al que se veía sometida esta posición. Mehamed ataca, una y otra vez, Cudia Tahar decidido a someterla, amenazar Tetuán e impedir el desembarco. Como se expone con más detalle en el apartado 3.6., dicha posición logrará resistir hasta ser liberada el día 13. A pesar de lo crítico de la situación, se decide proseguir con las operaciones del desembarco (Guerrero; Troncoso; Quintano, 1926: 13-14), y se completa el embarque de las fuerzas 23 . Las de Ceuta salen el día 5 rumbo a Uad Lau, y las de Melilla, la madrugada del 5 al 6, rumbo a Sidi Dris, para efectuar los simulacros correspondientes (Carrasco; De Mesa; Domínguez, 2000: 6). Una vez ejecutados, las dos columnas parten al atardecer hacia Alhucemas con las luces apagadas para evitar ser detectadas por el enemigo, y llegan el 7 al amanecer a las zonas de espera. Debido a las condiciones meteorológicas que habían provocado la disgregación y el retraso de algunos elementos, impidiendo efectuar el ataque por sorpresa; se decide posponer la operación 24 horas (Jiménez, 2007: 193). Ante este contratiempo el mando decide cambiar las órdenes, y en lugar de hacerse el desembarco después del intenso fuego artillero por parte de la escuadra y la aviación, se opta por que las barcazas avancen hacia la playa a las 4:00 horas, aprovechando la oscuridad para sorprender al enemigo (Martín, 1991: 248). Finalmente, el día 8, las fuerzas empiezan a embarcar en las barcazas “K” y, de nuevo por causas meteorológicas, no se consigue organizar y alinear el dispositivo de asalto compuesto por las dos primeras oleadas hasta las 11:30 24 , momento en el que se da la orden de avanzar. Las barcazas de la columna Franco son remolcadas hasta unos 1.000 metros de la playa, para después dirigirse a la playa de Ixdain, a la derecha del punto previsto del desembarco, propulsadas por sus propios motores (García, 2011: 167). Mientras tanto, la escuadra y la aviación ofrecen protección con el fuego. A unos 700 metros de distancia, los carros de combate sobre las barcazas “K” abren fuego, que es respondido pronto por el fuego nutrido del enemigo (Miguel, 2008: 23). A 50 metros de la playa embarrancan las barcazas, con más de un metro de agua de profundidad, lo que impide la salida de los carros. Tomando la iniciativa, Franco hace sonar el clarín de mando, y legionarios y harqueños se lanzan al agua. Los legionarios, 23 Previamente, se cargó en las barcazas “K” el armamento y el material de urgencia de las unidades de la primera y segunda oleada. Los 11 carros de combate embarcaron de a tres en cuatro barcazas con la rampa reforzada. Por último, se embarcó el ganado y el resto de las subsistencias. 24 Es decir, siete horas y diez minutos después de la hora prevista y a plena luz del día. Daniel Bellido Almalé 16 con el agua hasta el cuello y con los fusiles en alto avanzan rápidamente bajo el fuego enemigo hasta alcanzar la orilla y, sin solución de continuidad, suben por el alto cortado del terreno para ganar el arenal (Calleja, 2005: 32) (Imagen 10, Anexo E). Las escuadras intensifican el fuego de apoyo y los aviones baten intensamente las barrancadas y marcan objetivos a las baterías. La sexta Bandera toma por la izquierda las alturas que dominan la playa de la Cebadilla y Los Frailes mientras terminan de desembarcar todas las unidades de vanguardia. La harca ocupa con un tabor el flanco derecho y dos tabores en el frente, la Mehal-la se establece a la izquierda de las harcas en dirección a Morro Nuevo, y el África 3 se constituye como reserva. La séptima Bandera prosigue la acción sobre Los Frailes y el Morro Rocoso, dando muerte a sus defensores (Imagen 12, Anexo E). La segunda oleada compuesta por la columna Martín desembarca a las 13:05, relevando las harcas de vanguardia. A las 15:00 lo hacen los carros de combate (Imagen 11, Anexo E). La tercera oleada lo hará a lo largo del día, y la columna de Melilla, en los siguientes días (Miguel, 2008: 30). De esta manera, queda consolidada una cabeza de playa y se procede a fortificar y desembarcar todo el material logístico, quedando en disposición de resistir un posible contraataque enemigo. Los rifeños hostigarán intensamente con artillería durante estos trabajos, causando numerosas bajas pero sin impedir ni paralizar las tareas. El recuento de las bajas sufridas es de 12 muertos, entre ellos, un oficial, y 91 heridos (Carrasco; De Mesa; Domínguez, 2000: 14). Durante los quince días siguientes, hasta el 24 de septiembre, se impone un periodo de estancamiento debido a la climatología y la lentitud en la descarga de todo el material necesario para proceder con las operaciones terrestres (García, 2011: 177). El día 22 llegan suministros y refuerzos vitales para ocupar el 23 la línea Malmusi AltoMalmusi Bajo-Morro y Viejo-Palomas-Zararera (Imagen 13, Anexo E). El 30 de septiembre se ocupan las alturas de Monte Palomas y Adrar Sedrum, que permiten adueñarse, el 2 de octubre, de Axdir, núcleo de la rebelión rifeña, y dar por concluida, desde un punto de vista táctico, la operación del desembarco de Alhucemas (Imagen 14, Anexo E ). Finalmente, el 22 de mayo de 1926 el jefe rifeño pide la paz a los franceses y se entrega, siendo deportado a la isla de La Reunión. Así se cierra la Guerra de Marruecos y la pacificación total del protectorado español (Carrasco; De Mesa, 1999: 11). El Desembarco de Alhucemas 17 3.6. Cudia Tahar La posición de Cudia Tahar, al mando del capitán José Gómez Zaracíbal, disponía de una guarnición de 130 hombres pertenecientes al Regimiento del Infante nº 5, formado por una compañía de Infantería, una batería de montaña y una estación heliográfica (Cerdeira, 1999: 11). Estaba situada en el macizo montañoso de Beni Hozmar, en el sector Gorgues, y enlazaba precariamente con el campamento general Ben Karrich, formando la línea defensiva de Tetuán 25 (Sánchez, 1973: 50). Si el enemigo llegaba a tomarla, caerían en cadena los puestos intermedios, abriendo el acceso al valle del río Martin y desde allí a Tetuán, la capital del protectorado (García, 2011: 282) 26 . Como se ha mencionado, ante la posibilidad del desembarco de Alhucemas, Abdelkrim consideró amenazar Tetuán como la solución para impedir tal acción. De esta forma, conseguiría el mismo efecto que con el Desastre de Annual, y el desembarco quedaría paralizado para poder enviar refuerzos a esta zona. Perdida la sorpresa y la iniciativa, la operación sería un fracaso. Abdelkrim encargó la consecución de esta vital operación a su hombre de confianza: su hermano Mehamed, jefe superior del ejército rifeño (Guerrero; Troncoso; Quintano, 1926: 11-13). La noche previa al ataque los rifeños se infiltraron situándose en las inmediaciones de Asadem, de Dar Gazi y de Dar Halka, cortando los accesos con Tetuán y Ben Karrich (Sánchez, 1973: 51). Al amanecer del día 3, la posición de Cudia Tahar y Nator-3 es sometida a un nutrido fuego de artillería, ametralladoras, granadas y fusilería durante cuatro horas. Al cesar el fuego, 4.000 rifeños se lanzan al ataque. Cudia Tahar acaba parcialmente incendiada, la artillería, prácticamente desmantelada y los depósitos del agua, destrozados. Sin embargo, los españoles, calada bayoneta, rechazan el ataque de los moros, que no pueden pasar de las alambradas y son abatidos por las granadas de mano. Mehamed ordena la retirada y se produce otro bombardeo seguido de otra oleada de harqueños, que es nuevamente rechazada. En Nator-3 se resiste también bajo el mando del sargento Mariano Azcoz Cabañero 27 . Desde Ben Karrich se intenta socorrer Cudia Tahar sin éxito, ya que el enemigo bloquea su acceso desde el barranco de Asadem. Tras sucesivas reiteraciones, los tenientes Fuentes Pila, Sevillano y García Almenta junto a varios hombres consiguen entrar en la posición. Al final de la jornada, Cudia Tahar queda incomunicada, con una guarnición de 121 hombres (16 muertos y 13 heridos) y con 25 Esta línea seguía de este a oeste el curso del río Martin, desde su desembocadura hasta el grupo de posiciones de Budara, Quitzán, Beni Sálah, y se unía con las posiciones que dominaban el citado macizo de Beni Hozmar. 26 Para tener una descripción más gráfica, véase la Imagen 15 del Anexo E. 27 Este recibirá la Laureada por resistir el asalto con 3 cabos y 19 soldados. Daniel Bellido Almalé 18 escasez de agua, víveres y munición. Solamente la aviación en alguna operación de gran riesgo conseguirá abastecerla 28 (Sánchez, 1973: 56-57). El día 4 de madrugada, Mehamed, impaciente por el retraso imprevisto en la toma de la posición, ordena su bombardeo durante toda la jornada. A lo largo de este día se intentará de nuevo socorrer las posiciones, pero sin éxito 29 (Cerdeira, 1999: 11). El 5 de septiembre, después de la muerte del capitán Zaracíbal 30 , el teniente Sevillano asume el mando de la posición; y el teniente Ocásar, el mando de la compañía de Infantería. La posición había sufrido 74 bajas en tres días, pero seguía resistiendo (Imagen 16, Anexo E). En Nator-3 eran 11 los muertos y 9 los heridos (Sánchez, 1973: 58). Del 5 al 11 de septiembre, los combates se estabilizaron, y se pudieron enviar algunos paquetes con víveres, medicamentos, agua y municiones, por medio de lanzamientos efectuados por la aviación (Cerdeira, 1999: 12). A pesar de este respiro, la situación en Cudia Tahar seguía siendo muy grave, y el general Primo de Rivera, consciente de las desastrosas consecuencias para el desembarco que supondría su pérdida, ordena su socorro inmediato a las fuerzas del Tercio: “Espero que soldados tan bravos como los del Tercio resolverán esta situación y liberarán Cudia Tahar, que lleva siete días de heroica e insuperable defensa”. De esta manera, la II y III Banderas del Tercio y el 2º Tabor de Regulares de Melilla nº 2 al mando del Tcol. Amado Balmes, que se encontraba el día 8 frente Alhucemas, se dirige rápidamente a Tetuán, uniéndose el día 11 a las fuerzas de los coroneles Perteguer y Fanjut para la liberación de Cudia Tahar (García, 2011: 284). El plan de la operación era limpiar de enemigos el barranco Sekin por Dar Halka y Dar Gazi y batirse en las inmediaciones de Cudia Tahar. El 12 de septiembre, las columnas españolas ocupan Dar Halka sin resistencia y prosiguen los combates para tomar el poblado de Dar Gazi, donde estaba bien apostado el enemigo. Durante el asalto a Dar Gazi la Legión tendrá una acción destacada, que es recogida por un artículo del periódico ABC publicado el día 26, lo que revela el interés mediático de la liberación de Cudia Tahar 31 . 28 El 9 de septiembre, a bordo del sesquiplano núm. 24, el capitán Manuel Gallego Suárez-Somontes y su observador, el teniente Antonio Nombela Tamarit, quien resulta gravemente herido en la columna vertebral, efectúan un vuelo de bombardeo y aprovisionamiento, con el que consiguen abastecer con éxito la posición con algunos víveres, hielo, munición y bolsas de curación. Por tal acción, el Tte. Nombela fue premiado con la Cruz Laureada de San Fernando. 29 La columna al mando del Tcol. Buenaventura Hernández Francés, jefe de la Mehal-la de Tetuán, lleva a cabo una acción para auxiliar la posición de Cudia Tahar, que se salda con 14 muertos, entre ellos, el propio jefe de la columna, y 30 heridos. 30 Se le concedió a título póstumo la Medalla Militar y la Cruz Laureada de San Fernando. 31 He aquí un párrafo de dicho artículo: “Se llevaba luchando todo el día, separando a los combatientes una distancia de 50 metros que no se podía salvar por el fuego eficaz y persistente del enemigo. Era necesario resolver la situación antes de que oscureciera…García Escámez, comandante de la III Bandera, El Desembarco de Alhucemas 19 La posición se toma con un saldo de 26 muertos y 52 heridos, mientras que en el bando enemigo su pérdida supuso 135 muertos y mucho armamento (Canós; Yáñez; Conca, 2002: 211-212). Al amanecer del día 13, la columna Balmes ocupa Asadem y logra entrar en Cudia Tahar. Con un coste de 972 bajas 32 se había logrado salvar Tetuán e impedido que Mehamed cumplimentara la orden de su hermano Abdelkrim de impedir el desembarco de Alhucemas. La actuación de la Legión fue altamente favorable, recordándose este episodio como el “Combate de las Laureadas” 33 . Seguidamente, el día 14 las dos Banderas marcharon a Ceuta, donde embarcaron con rumbo a Alhucemas (Sánchez, 1973: 60). pidió voluntarios para asaltar el caserío, presentándose veinticuatro legionarios con los tenientes Maraver, Anglada y Ceballos, estos dos de la II Bandera. Avanzó esta pequeña tropilla hasta situarse bajo las tapias de Dar Gazi. Nuestros legionarios metiéndoles sus granadas, pegados a las tapias, cercándoles, y los rebeldes, sin poder salir, sirviéndoles el caserío, que tan cuidadosamente habían fortificado, de cárcel y sepulcro…”. 32 La bajas constituyeron el 12% de las fuerzas implicadas en la operación, siendo el total de 291 oficiales, 25 suboficiales, 276 sargentos y 7.970 soldados de tropa. 33 La Cruz Laureada de San Fernando le fue concedida al Cte. García Escámez, el Cte. Rodrigo, del Segundo Tabor de Regulares, y el Tte. Martínez Anglada, de la 4ª Cía. de la II Bandera. Daniel Bellido Almalé 26 excelente posición estratégica frente al valle de Muluya y no lejos de la frontera con Marruecos. Ante esta noticia, el gobierno español se adelantó y lo hizo antes que los franceses. Concretamente, el 6 de enero de 1848 se ocupó “Isabel II”, se fortificó, artilló y se estableció una comandancia militar y una guarnición. Además, se instaló un pequeño núcleo de población civil de pescadores y comerciantes que llegó a alcanzar los 2.000 habitantes (Uxó, 1999: 51-54). Presente y futuro Actualmente, el panorama geopolítico internacional está creando una emergente política de seguridad en el Mediterráneo, que es el lazo de unión entre Europa y África. En este sentido, la posición estratégica de España en la zona del Mar de Alborán le obliga a desempeñar un papel preponderante en ella. En este nuevo marco, la españolidad de Melilla y Ceuta es incuestionable, pero es preciso poner de relieve que todos los exclaves españoles en la costa norteafricana, las dos ciudades autónomas de Melilla y Ceuta, los peñones de Alhucemas, Vélez de la Gomera y las islas Chafarinas, constituyen un único teatro de operaciones (Uxó, 1999: 44-45). Por todo ello, se han reforzado los destacamentos, de forma que en la actualidad en las islas y peñones solo viven militares 38 . Las rotaciones de un mes se distribuyen entre las unidades de la Comandancia General de Melilla. Así, en vez de que los Regulares se ocupen de la seguridad de todos los destacamentos, las Chafarinas le corresponden a una sección del Tercio “Gran Capitán” 1º de La Legión; Alhucemas, a un regimiento de Artillería; y Vélez, a los mencionados Regulares. Todos ellos son apoyados por la Compañía de Mar 39 . En Chafarinas, los principales problemas son la inmigración y el narcotráfico. Concretamente, “El Congreso” es la más sensible, ya que en las calas de su lado occidental se guarecen del levante a menudo pateras y narcotraficantes. Las comunicaciones con Melilla se realizan regularmente mediante helicóptero, ya sea en un Cougar, cuando el pasaje es reducido, o en un Chinook, cuando toca relevo de la guarnición. En Chafarinas es donde el aterrizaje resulta menos comprometido. La isla “Isabel II”, en la que están el helipuerto y la guarnición, es llana y de extensión mediana. Los legionarios que viven allí, una sección perteneciente a la 1ª Bandera, disponen de espacio para ejercitarse y pasear. En el Peñón de Alhucemas se producen hoy incidentes de poca importancia, como la visita del típico joven marroquí en moto de agua para provocar, o algún español que 38 A excepción de las Islas Chafarinas, en las que hay destacado un equipo de biólogos y científicos. 39 Unidad de marinería perteneciente al Ejército de Tierra que presta los servicios marítimos necesarios. Fundada en 1498, presume de ser la unidad militar más antigua de Europa. El Desembarco de Alhucemas 27 llega en hidropedal y al que cuesta hacerle entender que no puede ver la isla. Nada comparado, por lo tanto, con las mafias que en su día intentaron introducir inmigrantes ilegales en territorio español a través del islote “Tierra”. Finalmente, Vélez, el más alejado y antiguo exclave, está guarnecido por Regulares 52 de Melilla, quienes se ocupan de la seguridad de la frontera materializada con una cuerda azul en el suelo. Sin embargo, apenas se producen incidentes y se goza de buena relación con los marroquíes. Incluso de vez en cuando, echan partidos de fútbol con los de la Gendarmería sobre la arena del istmo 40 . 40 “Islotes españoles: la última frontera de Europa”, XL Semanal, 16/09/2012, http://www.xlsemanal.com/actualidad/20120916/islotes-espanoles-la-ultima-frontera-de-europa.html [consultado el 28 de febrero de 2017]. Daniel Bellido Almalé 28 Anexo B. La Guerra de Marruecos. Campañas de Melilla y Ceuta (1909-1919) Desde 1902 la situación en la zona de Melilla había empeorado debido a un líder rifeño, El-Roghi Bu Hamara, quien afirmando ser el hermano mayor del propio sultán y pretendiente al trono, había iniciado una guerra civil (Espluga, 2013: 306-307). ElRoghi Bu Hamara ejerció su autoridad con independencia del sultán en el territorio entre Melilla y Alhucemas hasta 1908, cuando se rebelaron las cabilas que le habían apoyado para impedir la construcción con capital extranjero 41 de una vía férrea desde Melilla impulsada por El Roghi para conseguir dinero y suministros militares (Ramos, 2013: 171). El creciente descontento de las tribus cobra su punto álgido el 9 de julio de 1909. Ese día una partida de rifeños ataca a los trabajadores del ferrocarril minero español en la zona del protectorado oriental, y deja seis muertos y uno herido (Carrasco; De Mesa, 1999: 4). La noticia tiene gran repercusión mediática en España y como respuesta se inician operaciones militares para reafirmar la autoridad española. Sin embargo, lo que en un principio iban a ser operaciones para controlar las cabilas que habitaban en el espacio entre el monte Gurugú y Melilla se convierte en una lucha por la toma del mismo monte. Este gran macizo era el centro de operaciones y servía de refugio de los rebeldes contra los blocaos 42 y convoyes de abastecimiento (Macías, 2013: 61). En esta campaña se produce el primer desastre de las tropas españolas en Marruecos, que evidencia el desconocimiento de las tácticas, técnicas y procedimientos (TTP`s) enemigas y la deficiencia en preparación y medios de una tropa no profesional. El 27 de julio de 1909, una brigada de cazadores al mando del general Pintos se aposta en la desembocadura del Barranco del Lobo, a los pies del monte Gurugú, para dar protección a una columna de abastecimiento bajo una fuerte oposición enemiga. La misión se cumple pero deja 700 bajas, incluido el general Pintos. Muchos de los cadáveres no se recuperarían hasta la toma del Gurugú el 29 de septiembre de 1909, que expulsa a los rebeldes envolviendo el macizo por el norte y el sur para desembocar por el oeste. La operación es un éxito y se cierra con un despliegue más amplio, lo que 41 La Compañía Norteafricana, de capital francés, y la Compañía española de Minas del Rif, de capital español. 42 Blocao es una palabra de origen sajón y se refiere a un fortín de madera que normalmente se instalaba en puestos defensivos rodeados de alambradas (Serrano, 2013: 22). El Desembarco de Alhucemas 29 obliga a disponer una línea de posiciones un tanto desperdigadas (Estado Mayor Central del Ejército, 1951: 104). Tras la victoria de la campaña de 1909 se inicia un periodo de distensión y tranquilidad. La comandancia militar de Melilla centra entonces sus esfuerzos militares en perfeccionar la línea de posiciones defensivas y políticas, y comienza relaciones con las cabilas en un intento de pacificación y estabilidad que genere bienestar social e incluso potencie el comercio con Melilla. Con el deseo de integrar a los rifeños amigos españoles, el 30 de junio de 1911 se crean, al mando del teniente coronel Dámaso Berenguer y Fusté, las Fuerzas de Regulares Indígenas de Melilla, germen de lo que hoy en día es el Grupo de Regulares, una unidad que ganaría pronto su reputación en África (Atienza, 2012: 125-127). Sin embargo, también en este periodo de calma va cobrando poder y liderazgo entre las cabilas de la margen izquierda del río Kert un nuevo líder rifeño que llevará la guerra de nuevo a los españoles. Mohamed Ameziane, conocido como El-Mizzian, gozaba de gran prestigio entre las cabilas rifeñas en parte gracias a su condición de caíd de los Beni Bu Gafa y jerife 43 de nacimiento. Con tal status social y religioso comenzó a predicar la yihad contra el español, preparando el terreno para la guerra que se avecinaba (Macías, 2013: 61). El 24 de agosto de 1911 se produce un ataque contra una comisión geográfica de oficiales de Estado Mayor que realizaba mediciones topográficas en Ishafen, en la orilla derecha del Kert. Cuatro soldados muertos y varios heridos hacen saltar la alarma de nuevo en el protectorado: una gran concentración de fuerzas rifeñas se apostaban en la otra orilla del Kert. Se inicia así la Campaña del Kert (1911-1912) (Caballero, 2012: 250). Durante esta campaña, concretamente en febrero de 1912, un joven teniente, Francisco Franco Bahamonde, pisa suelo africano por primera vez, tierra que forjará su carrera militar y reputación. En los últimos combates de la campaña en Ulad-Ganen y Haddu-Allal-a-Kaddur, el teniente Franco se distingue y su comportamiento es alabado por el propio coronel Berenguer. Días más tarde, en uno de estos combates se da muerte a El-Mizzian, lo que supone el desmoronamiento de la resistencia rifeña. El coste español de esta campaña es de 414 muertos y más de 1.124 heridos (Atienza, 2012: 164167). Por otro lado, en la zona occidental del protectorado español, cuya ciudad más importante es Ceuta, la situación es igual de inestable que en Melilla. Un cabecilla local, Muley-Hamed-El-Raisuni, es, en este caso, el líder de los rebeldes. El-Raisuni procedía de una familia noble y gozaba de gran inteligencia, además de ser un buen conocedor de 43 Jerife o cherif es el título que usan aquellos que se consideran descendientes del profeta Mahoma (Serrano, 2013: 21). Daniel Bellido Almalé 30 la política europea hacia Marruecos. Además, gracias a su posición le era fácil someter a las cabilas bajo su autoridad, con métodos a veces crueles que lo hacían respetado y temido al mismo tiempo. En un principio decía ser fiel al sultán y colaborador de las autoridades españolas, pero cuando estas proponen al sultán la elección de otro Jalifa 44 distinto de él el líder rifeño se siente desairado (Carrasco; De Mesa, 1999: 6). De este modo, huye refugiándose en las montañas de Zinat y proclama la guerra santa. Sus harcas inmediatamente atacan tropas e instalaciones españolas cercanas a Tetuán (Atienza, 2012: 184). El 7 de julio de 1913 los harqueños asaltan violentamente Alcazarquivir, de donde son rechazados gracias a la oportuna carga del Grupo de Escuadrones de Larache al mando del comandante Gonzalo Queipo de Llano. El mando español decide reforzar las posiciones defensivas y blocaos distribuidos para asegurar las comunicaciones entre Ceuta, Tetuán y Larache. Durante 1914 y 1915 la intensidad del conflicto disminuye por el efecto de la I Guerra Mundial, y el plan del coronel Manuel Fernández Silvestre, que consiste en un ataque a la guarida de El-Raisuni en Zinat para acabar con el problema de raíz, se pospone. En cambio, se busca un intento de reconciliación, y se inician negociaciones con el cabecilla rifeño. Estas llegarán a buen puerto en 1916, cuando se consigue la colaboración, aunque poco fiable, de El-Raisuni con las tropas españolas en las operaciones contra las cabilas más belicosas de Antera y Uad-Ras. En 1920 se logra, finalmente, el sometimiento de las cabilas rebeldes con la ocupación del Gorgues y la ciudad santa de Xauen. En Larache se ocupa el macizo de Beni Gorfet y, en la zona de Melilla, el general Fernández Silvestre cruza el Kert y ocupa Dar Drius (Ramos, 2013: 177-178). 44 El Jalifa era el representante del sultán en la zona española (Atienza, 2012: 42). El Desembarco de Alhucemas 31 Anexo C. La Legión Con la creación del protectorado español de Marruecos se ve la necesidad de emplear grandes contingentes de tropas a fin de ocupar y guarnecer dicho territorio, lo que provoca el aumento de la oposición social al servicio militar en África, ya que en España un gran sector de la población no asumía la “Guerra de Marruecos” (Amante, 2013, 349). A este problema se une el descontento con el servicio militar obligatorio, el cual permitía la sustitución o redención por dinero en metálico, solamente posible para una parte de la población más adinerada. Se crea así una desigualdad del servicio en filas que da lugar a sucesivas campañas de protestas. Todo esto sumado a la insatisfactoria evolución de las operaciones militares, que coincidirá con el desastre del barranco del Lobo derivará en la Semana Trágica de Barcelona (1909), en protesta por el embarque de nuevas tropas para la campaña de Melilla (Rodríguez, 2006: 221). Desde el punto de vista político, se considera, por lo tanto, necesario replantear el tipo de ejército que se precisaba para tal misión, y se decide pasar de un ejército basado en el servicio militar obligatorio a un ejército colonial al estilo de Gran Bretaña y Francia, nutrido de voluntarios y tropas indígenas. En la Real Orden Circular de 30 de junio de 1911 se crean las Fuerzas Regulares Indígenas de Melilla al mando del teniente coronel Dámaso Berenguer (Amante, 2013, 349). Pero las fuerzas indígenas son de momento escasas en número, por lo que apenas se atenúa el problema de las bajas españolas. En 1912 se modifica el sistema de reclutamiento, se suprime la redención y surge la iniciativa de voluntarios con premio, a base de un incentivo con tierras una vez cumplido el servicio. Sin embargo, ante la resistencia social al envío de tropas a África, cuyas bajas siguen aumentando, se empieza a buscar una nueva solución: la creación de una unidad de voluntarios y extranjeros según el modelo de la Legión Extranjera francesa. El Estado Mayor Central encarga esta tarea al comandante José Millán Terreros, profundo conocedor de la guerra en Marruecos 45 (Amante, 2013, 350-351). El 2 de septiembre de 1920 el Tcol. Millán Terreros es nombrado jefe del Tercio de Extranjeros, que pasará posteriormente a denominarse el Tercio, más conocido como la Legión. El 23 de octubre se forman las tres primeras banderas bajo el mando de los comandantes Franco Bahamonde, Cirujeda Gayoso y Candeira Sestelo (García, 2011: 86-87). Surge así una unidad de Infantería integrada por voluntarios, españoles y extranjeros, rigurosamente entrenados para constituir una permanente fuerza de choque para actuar en vanguardia. Concebida como un cuerpo de profesionales, su fuerte 45 José Millán Terreros había estado destinado, como capitán y comandante, en las Tropas de Policía Indígena y en las Tropas Regulares Indígenas. Daniel Bellido Almalé 32 espíritu, infundido por su fundador, se plasma en el credo legionario 46 . En él se rinde culto al honor, al valor y a la muerte por la Patria. El espíritu de la Legión calará profundamente en cada legionario instigándolo a realizar gestas y hazañas que pronto despertarán admiración, respeto y un elevado reconocimiento en España y África. (Canós; Yáñez; Conca, 2002: 59-60). 46 El Credo Legionario consta de estas doce máximas: - Espíritu del legionario: Es único y sin igual, es de ciega y feroz acometividad, de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta. - Espíritu del compañerismo: Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos. - Espíritu de amistad: De juramento entre cada dos hombres. - Espíritu de unión y socorro: A la voz de “A mí la Legión”, sea donde sea, acudirán todos, y con razón o sin ella defenderán al legionario que pide auxilio. - Espíritu de marcha: Jamás un Legionario dirá que está cansado, hasta caer reventado, será el Cuerpo más veloz y resistente. - Espíritu de sufrimiento y dureza: No se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed ni de sueño; hará todos los trabajos: cavará, arrastrará cañones, carros, estará destacado, hará convoyes, trabajará en lo que le manden. - Espíritu de acudir al fuego: La Legión, desde el hombre solo hasta la Legión entera, acudirá siempre a donde oiga fuego, de día, de noche, siempre, siempre, aunque no tenga orden para ello. - Espíritu de disciplina: Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir. - Espíritu del legionario: La Legión pedirá siempre, siempre combatir, sin turno, sin contar los días, ni los meses ni los años. - Espíritu de la muerte: El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde. - La bandera de la Legión: La Bandera de la Legión será la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios. - Todos los hombres legionarios son bravos: Todos los hombres legionarios son bravos; cada nación tiene fama de bravura; aquí es preciso demostrar qué pueblo es el más valiente. Cfr.http://www.ejercito.mde.es/unidades/Malaga/gcr_ii_legion/Inicio/Espiritu_legionario/credo_ legionario.html [consultado el 3 de marzo de 2017]. El Desembarco de Alhucemas 33 Anexo D. Composición de las Fuerzas de desembarco. En la siguiente lista se enumeran las distintas unidades que participaron en el Desembarco de Alhucemas (Martín, 1991: 214-218). Fuerzas Terrestres 1. Brigada de Ceuta - Jefe, general Saro; jefe de Estado Mayor, Tcol. Santiago a. Primera columna: - Jefe, coronel Franco, jefe del Tercio - Unidad de carros de asalto - Tabor de la harca de Larache - Dos tabores de la harca de Tetuán. - Tabor de la Mehal-la de Tetuán. - Grupo de especialistas de los Batallones de África números 1 y 2 - Dos banderas del Tercio - Batallón de África número 3 - Batería de montaña de siete centímetros - Dos compañías de zapadores - Sección de Transmisiones. - Compañía de Intendencia - Ambulancia de montaña - Sección de camilleros - Grupo de especialistas de los Batallones de África números 1 y 2 b. Segunda columna: - Jefe coronel Martín González - Dos tabores del grupo de Regulares de Tetuán - Batallón de cazadores de África número 5 - Batería de montaña de siete centímetros - Dos compañías de Ingenieros - Sección de Transmisiones - Compañía de Intendencia Daniel Bellido Almalé 34 - Ambulancia de montaña - Sección de camilleros c. Tercera columna: - Jefe, teniente coronel Campins - Tabor de Regulares de Tetuán - Batallón de cazadores de África número 8 - Batería de obuses de 10,5 centímetros de montaña - Parque móvil - Sección de Transmisiones - Sección de ambulancia de montaña - Sección de camilleros 2. Brigada de Melilla - Jefe, general Fernández Pérez, jefe de Estado Mayor, Tcol. Guedea a. Primera columna: - Jefe, coronel de Estado Mayor Goded, jefe de las intervenciones y fuerzas jalifianas de Melilla; jefe de Estado Mayor, capitán Martín Montalvo; comandante de Artillería, comandante León Manjón; comandante de Ingenieros, comandante Patero - Harca de Melilla - Mehal-la de Melilla número 2 - Tabor del grupo de Regulares de Melilla - Dos banderas del Tercio - Batallón de cazadores de África número 16 - Un Batallón del Regimiento de Infantería de Melilla - Dos baterías de siete centímetros de montaña - Parque móvil - Compañía y media de Ingenieros - Ambulancia de montaña - Grupo de Transmisiones - Una compañía de Intendencia - Sección de depósitos - Sección de camilleros - Destacamento de la Compañía del Mar de Melilla El Desembarco de Alhucemas 35 b. Segunda columna: - Jefe, coronel de Infantería Vera; jefe del Regimiento de África; jefe de Estado Mayor, capitán Isasi - Dos tabores del grupo de Regulares de Melilla - Batallón de Infantería de Marina - Batallón del Regimiento de Infantería de África - Batería de obuses de 10,5 centímetros de montaña - Parque móvil - Compañía de Ingenieros - Sección de Transmisiones - Sección de aguadas - Compañía de Intendencia - Sección de panadería - Ambulancia de montaña - Hospital móvil - Sección de servicios de higiene - Sección de faeneros de Intendencia - Sección de camilleros - Destacamento de la Compañía de Mar de Melilla Fuerzas Navales 1. Escuadra de Instrucción: - Acorazados Jaime I y Alfonso XIII - Cruceros Méndez Núñez y Blas de Lezo - Contratorpederos Alsedo, Velasco y Lazaga - Remolcador 2. Fuerzas Navales del norte de África: - Cruceros Reina Victoria Eugenia (buque insignia) y Extremadura - Cañoneros Cánovas del Castillo, Canalejas, Dato, Recalde, Bonifaz y Laya - Seis torpederos - Once guardacostas tipo Uad - Transportes Almirante Lobo y Cíclope Daniel Bellido Almalé 42 Imagen 7. Vista Google Earth de las playas de Cebadilla e Ixdain, lugar dónde se materializo el desembarco. Fuente: Ramos Oliver, Francisco, “Las Guerras de Marruecos”, ENTEMU, núm. 17, 2013, p. 182. Imagen 8. Despliegue defensivo de Abdelkrim en la bahía de Alhucemas. Fuente: Jiménez Moyano, Francisco José, “El desembarco de Alhucemas, un hito de la historia Militar”, Revista de Historia Militar, núm. 101, 2007, p. 191. El Desembarco de Alhucemas 43 Imagen 9. Esquema resumen de las operaciones en la bahía de Alhucemas, desde el desembarco el 8 de septeimbre de 1925 hasta la ocupacion de Axdir el 2 de octubre de 1925. Fuente: Alaez Rodríguez, O., “La lección logística de Alhucemas”, Revista General de Marina, núm. 183, 1972, p. 610. Daniel Bellido Almalé 44 Imagen 10. Desembarco de Alhucemas el 8 septiembre de 1925. Fuente: Carrasco García, Antonio; De Mesa Gutiérrez, José Luis; Domínguez Llosa, Santiago Luis, Las imágenes del desembarco de Alhucemas 1925, Editorial Almena, Madrid, 2000, p. 24. Imagen 11. Algunos de los carros Renault FT-17 desembarcados en Alhucemas. Fuente: Alvarez Valera, Eduardo. E. Valera, “Desembarco de Alhucemas. Apoyo Aéreo”, Revista Aeroplano, núm. 8, 1990, p. 14. El Desembarco de Alhucemas 45 Imagen 12. Operaciones del desembarco de Alhucemas. Avance del 8 de septiembre de 1925. Fuente: Alvarez Valera, Eduardo. E. Valera, “Desembarco de Alhucemas. Apoyo Aéreo”, Revista Aeroplano, núm. 8, 1990, p. 12. El Desembarco de Alhucemas 46 . Imagen 13. Operaciones del desembarco de Alhucemas. Avance del 23 de septiembre de 1925. Fuente: Alvarez Valera, Eduardo. E. Valera, “Desembarco de Alhucemas. Apoyo Aéreo”, Revista Aeroplano, núm. 8, 1990, p. 16. El Desembarco de Alhucemas 47 Imagen 14. Operaciones del desembarco de Alhucemas. Avance del 1 y 2 de octubre de 1925. Fuente: Alvarez Valera, Eduardo. E. Valera, “Desembarco de Alhucemas. Apoyo Aéreo”, Revista Aeroplano, núm. 8, 1990, p. 17. Daniel Bellido Almalé 48 Imagen 15. Línea defensiva de Tetuán. Fuente: Estado Mayor Central del Ejército, Historia de las Campañas de Marruecos. Tomo IV, Servicio Histórico Militar, Madrid, 1981, p. 59. El Desembarco de Alhucemas 49 Imagen 16. Fotografia de la posición de Cudia Tahar tomada el 4 de septiembre de 1925 por un avion de reconocimiento pilotado por el Tte. Félix Martínez, con el cap. Llop como observador. Se visualizan las siete tiendas arrasadas por el fuego de artillería rifeña, así como la destrucción de la trinchera perimetral de la posición, base de su defensa. Fuente: García Moya, Antonio, Antonio Navarro Miegimolle, Héroe de La Legión, Editorial Almena, Madrid, 2011, p.283. Imagen 17. Plano director de fuegos de la bahía de Alhucemas. Fuente: Guerrero, M. Santiago; Troncoso, J. M.; Quintano, B., La columna Saro en la Campaña de Alhucemas, Tip. La Académica, Herederos de Serra y Russell, Barcelona, 1926, p. 41. Daniel Bellido Almalé 50 5. Bibliografía I. Monografías, obras colectivas. Álvarez-Maldonado y Muela, Rafael, “Dardanelos. La campaña de Gallipoli” en: CESEDEN, Operaciones Anfibias. De Gallipoli a las Malvinas, VI Jornadas de Historia Militar, 47, Ministerio de Defensa, Centro de Publicaciones, Madrid, 2001, pp. 49-69. Amante Blanco, Juan José, “La Legión como respuesta a las necesidades militares”, en Gahete Jurado, Manuel (Ed.), El protectorado español en Marruecos: la historia trascendida, vol. III, Iberdrola, Bilbao, 2013, pp. 349-372. 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