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Abstract

La práctica deportiva durante la adolescencia se ha asociado con la mejora de numerosos parámetros de salud física, siendo mas confusa la relación con parámetros de salud mental. Especialmente, algunos estudios sugieren que un volumen de entrenamiento elevado puede asociarse con mayores síntomas de ansiedad y depresión, pero esto requiere confirmarse con un mayor número de estudios. Especial atención requieren las deportistas que compiten al máximo nivel en deportes gimnásticos donde los trastornos de ansiedad y depresión pueden verse incrementados en asociación con los trastornos alimenticios. El objeto de este estudio es determinar si las deportistas que compiten en deportes gimnásticos tienen mayores síntomas de ansiedad que las practicantes en otros deportes. <br /><br /> San Román Romerales, Javier; Legaz Arrese, Alejandro

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1 Trabajo Fin de Grado “SÍNTOMAS DE ANSIEDAD Y DEPRESIÓN EN COMPETIDORAS DE DEPORTES GIMNÁSTICOS DURANTE LA ADOLESCENCIA” “SYMPTOMS OF ANXIETY AND DEPRESSION IN GYMNASTIC SPORTS COMPETITORS DURING ADOLESCENCE” Autor/es Javier San Román Romerales Director/es Alejandro Legaz Arrese Facultad de Ciencias de Salud y del Deporte Grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte 2019/20 2 ÍNDICE Resumen 1. Introducción……………………………….….…Pág. 3 2. Material y Métodos……………………….……..Pág. 5 3. Resultados…………………………………..…...Pág. 10 4. Discusión…………………………………………Pág. 24 a. Limitaciones……………………………..…..Pág. 28 b. Futuras investigaciones………………...….....Pág. 28 5. Conclusión…………………………………...…..Pág. 28 6. Bibliografía………………………………...…….Pág. 35 3 RESUMEN Objetivos: nuestro estudio trata de ver como el ejercicio físico influencia en factores psicosociales como la ansiedad o la depresión, teniendo en cuenta los diferentes niveles de exigencia o de competición entre tres grupos seleccionados: deportes gimnásticos, jugadores de baloncesto y no deportistas. Metodología: contamos con 580 participantes de ambos sexos de entre 10 y 19 años. Entre todos los sujetos, 136 (24%) practican deportes gimnásticos, 108 (18%) baloncesto y el resto, 336 (58%), forman parte de un grupo control de no deportistas. Se les midió niveles de actividad física, niveles de ansiedad y depresión, horas, días y años de práctica y su IMC. Resultados: El grupo de sujetos de 10-14 años presenta un IMC menor (18.8 ± 3.2) respecto al grupo de sujetos de 15-19 años (20.9 ± 2.9). Los niveles de actividad física en menores (2.3 ± 0.7) también es superior respecto a los más mayores (2 ± 0.6). Sin embargo, la exigencia física (horas, días y años de entrenamiento) es superior para el grupo de 15-19 años. El IMC más bajo se manifiesta en los deportes gimnásticos (18.3 ± 2.5), respecto a los jugadores de baloncesto (20.1 ± 2.9) y los no deportistas (20.4 ± 3.5). Los niveles de actividad física son superiores entre deportistas y no deportistas. Los sujetos que practican deportes gimnásticos realizan más horas (12.2 ± 8.1) y años (7.6 ± 3.3) de practica que los jugadores de baloncesto (8 ± 5.7) y (6.6 ± 2.9), respectivamente. La edad media es mayor para competición nacional-internacional (14.9 ± 2.3) que para local-regional (13.5 ± 1.6). Lo mismo ocurre con el IMC para nacional (19.3 ± 2.7), para local (18.9 ± 2.9) y en este caso también para los no deportistas (20.4 ± 3.5). También hay diferencias significativas para la exigencia deportiva, siendo superior para los sujetos que compiten a nivel nacional-internacional. No existen diferencias significativas para la ansiedad o la depresión en función del grupo de edad (p>0.05). Aunque si para el tipo de deporte, alcanzando niveles mayores de ansiedad en baloncesto (35.7 ± 7.6) respecto a deportes gimnásticos (32.9 ± 6.9). También hay diferencias de ansiedad para no deportistas (35.2 ± 7.5) y deportes gimnásticos (32.9 ± 6.9). El nivel de competición no influye en los niveles de ansiedad o depresión entre deportistas y no deportistas (p>0.05). Conclusiones: Los sujetos que no practican deporte presentan síntomas de ansiedad o depresión mayores que los sujetos deportistas. No existen grandes diferencias significativas entre un deporte u otro, pero los niveles de ansiedad parecen ser superiores en el baloncesto. A nivel competitivo, la competición no es un estrés añadido para los deportistas, pero si que es un nivel de exigencia bastante superior en lo referido a horas, días y años de práctica. 4 ABSTRACT Objectives: our study tries to see how physical exercise influences psychosocial factors like anxiety or depression, taking into account the different levels of demand or competition between three selected groups: gymnastics sports, basketball players and non-athletes. Methodology: we have 580 participants of both sexes between the ages of 10 and 19. Among all subjects, 136 (24%) practice gymnastics sports, 108 (18%) practice basketball and the rest of the participants, (336, 58%), are part of a control group of non-athletes. They were measured for physical activity levels, anxiety and depression levels, hours, days and years of practice, and their BMI. Results: The group of subjects aged 10-14 years old has lower BIM (18.8 ± 3.2) compared to the 15-19 years old subject group (20.9 ± 2.9). Physical activity levels in minors (2.3 ± 0.7) are also higher than the older group (2 ± 0.6). However, the physical requirement (hours, days and years of training) in higher for the 15-19-year group. The lowest BMI is manifested in gymnastics sports (18.3 ± 2.5), compared to basketball players (20.1 ± 2.9) and non-athletes (20.4 ± 3.5). Physical activity levels are higher between athletes and non-athletes. Subjects who practice gymnastics sports do more hours (12.2 ± 8.1) and years (7.6 ± 3.3) of practice than basketball players (8 ± 5.7) y (6.6 ± 2.9), respectively. The average age is higher for nationalinternational competition (14.9 ± 2.3) than for local-regional (13.5 ± 1.6). The same applies to the national BIM (19.3 ± 2.7), for local (18.9 ± 2.9) and in this case for non-athletes (20.4 ± 3.5). There are also significant differences for the sporting demand, being superior for subjects competing at national-international level. There are no significant differences for the age between anxiety and depression levels (p>0.05). Although for the type of sport, reaching higher levels of anxiety in basketball (35.7 ± 7.6), compared to gymnastics sports (32.9 ± 6.9). There are also differences in anxiety for non-athletes (35.2 ± 7.5) and gymnastics sports (32.9 ± 6.9). The level of competition does not influence the levels of anxiety or depression between athletes and non-athletes (p>0.05). Conclusions: As a conclusion, non-sports subjects have higher symptoms of anxiety or depression than sports subjects. There are no significant major differences between one sport or another, but anxiety levels seem to be higher in basketball. At a competitive level, competition is not an added stress for athletes, but it is a much higher level of demand in regard to hours, days and years of practice. 5 1. INTRODUCCIÓN La adolescencia se refiere al periodo de tiempo que comprende desde la entrada a la pubertad hasta el inicio de la edad adulta, entre los 10 y los 19 años. También es un momento importante en términos de adquisición y desarrollos de hábitos y comportamientos que perdurarán durante la etapa adulta (Souza y cols. 2016). Y no solo eso, sino que es en este momento en la que los sujetos tienen más riesgo de desarrollar trastornos mentales (McPhie y Rawana 2015), una mala calidad de vida (Brand y cols. 2017), trastornos alimenticios (Bar y cols. 2016) y niveles altos de ansiedad o depresión (He y cols. 2020; Lun y cols. 2018; McDowell y cols. 2017). La ansiedad se trata de un trastorno o enfermedad mental que se caracteriza por una gran inquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad en el sujeto. La depresión se trata también de un trastorno o enfermedad mental, pero caracterizada por una profunda tristeza, decaimiento anímico, baja autoestima, pérdida de interés por todo y disminución de las funciones psíquicas. Normalmente aparecen durante la adolescencia (Dalky y Gharaibeh 2019; Wang y cols. 2019; Werner-Seidler y cols. 2017; Paus y cols. 2008; Kessler y cols. 2001) y se terminan de desarrollar durante la etapa adulta (Pop-Jordanova 2019; Thabrew y cols. 2018; Rudolph 2009). La prevalencia de trastornos mentales varía, pero se ha establecido que entre el 1% y el 50% de los sujetos padece síntomas de ansiedad o depresión (Lun y cols. 2018; Sandal y cols. 2017). En otro estudio realizado a través de diferentes centros escolares se llegó a la conclusión de que aproximadamente el 26% de los individuos presentan síntomas de ansiedad o depresión (Kuringe y cols. 2019). El sexo también es un factor de riesgo para la ansiedad y la depresión. Las chicas tienen un riesgo significativamente mayor que los chicos para padecer ansiedad o depresión (Wager y cols. 2020; Bunt y cols. 2020; Serpytis y cols. 2018; Bekhbat y Neigh 2018; Fawzy y Hamed 2017; Dolenc 2015; Altemus y cols. 2014; Hyde y cols. 2008). Además, la gravedad de estos trastornos es mayor en chicas que en chicos (Serpytis y cols. 2018). No obstante, es necesario decir que estas diferencias de sexo no son absolutas, sino que simplemente son más comunes en un sexo que en otro. El 30-40% de las chicas presentan síntomas de ansiedad o depresión frente a un 20-33% de chicos (Lun y cols. 2018; Sandal y cols. 2017). La edad, al igual que el sexo, también es un factor de riesgo para la ansiedad y la depresión. Durante la infancia y hasta los 12 años aproximadamente los niveles de ansiedad y depresión decrecen con el tiempo, pero a comienzos de la adolescencia la curva se invierte y los niveles de ansiedad y depresión comienzan con un ligero aumento (Cohen y cols. 2018). Durante la infancia, solo el 8% de los sujetos mantienen o aumentan los niveles de ansiedad y depresión, mientras que el resto tiene un descenso de dichos niveles o previamente ya son bajos (Tracy y cols. 2019). Por lo que una edad superior dentro de la adolescencia presenta mayor vulnerabilidad a padecer trastornos de ansiedad o depresión (Wager y cols. 2020; Ghandour y cols. 2019). En dicho caso, los trastornos comienzan a manifestarse entre finales de la adolescencia y principios de la edad adulta de manera general. 6 Una de las múltiples maneras de medir y valorar los niveles de ansiedad se realiza mediante la escala GAD-7, que se trata de un cuestionario que clasifica los niveles de ansiedad de la siguiente manera: <5 sin síntomas de ansiedad; de 5 a 9 baja; de 9 a 14 moderada; y más de 15 ansiedad severa. Para la medición de los valores de depresión se puede utilizar el cuestionario PHQ-9, que los clasifica de una manera similar al de ansiedad: de 5 a 9 síntomas de depresión bajos; de 10 a 14 moderados; de 15 a 19 moderadamente severos; y >20 severos. Además, todos estos datos se acompañan con un cuestionario sociodemográfico para identificar factores asociados a los síntomas de depresión y ansiedad (Lun y cols. 2018). Si un sujeto ya padece síntomas de ansiedad o depresión posiblemente manifieste conductas de aislamiento social y desmotivación para realizar ejercicio físico. (King y cols. 2016). Parece ser que el tratamiento a la ansiedad y/o depresión se trata comúnmente con antidepresivos y/o terapia psicológica, aunque poco a poco se está incluyendo la actividad física como enfoque alternativo al tratamiento, por su eficiencia y su bajo coste. La actividad física se define como cualquier movimiento de los músculos esqueléticos que supone un gasto de energético corporal. Actualmente, existen numerosos estudios que demuestran que la actividad física influye en los niveles de ansiedad y/o depresión (Tajik y cols. 2017; McMahon y cols. 2017; Merglen 2014; Biddle y cols. 2011; Janssen y cols. 2010) y está demostrado que existe una relación entre problemas psicológicos durante la adolescencia con el abandono deportivo (Vella y cols. 2015). La relación entre ansiedad y actividad física no está del todo clara (Kandola y cols. 2018; McDowell 2017). Lo que si que está claro es que influye positivamente y esto puede deberse a que afecta al sistema nervioso autónomo (SNA) de tal manera que los efectos ante estímulos externos que pueden causar ansiedad son menores (McMahon y cols. 2017; Biddle y cols. 2011). Otros factores externos como mejores relaciones sociales, mejor calidad del sueño, mayor autoconfianza y niveles más bajos de dificultad académica reducen los síntomas de ansiedad (Lun y cols. 2018). Por otra parte, la relación entre depresión y actividad física se fundamenta en la producción de hormonas. Estas sustancias segregadas por el cuerpo juegan un importante papel en la salud mental y en los cambios de humor. En especial, cuando practicamos actividad física liberamos endorfinas, las cuales actúan como “sedantes” para trastornos de depresión (Shaphe y Chahal 2020). Los adolescentes que realizan ejercicio físico, presentan mayor autoconfianza, mejor satisfacción con el rendimiento académico y más optimismo hacia el futuro experimentan menos síntomas depresivos (Lun y cols. 2018). A nivel corporal, tanto con la ansiedad como la depresión, la actividad física provoca la neurogénesis, que consiste en una serie de procesos que suceden en el cerebro y que generan una sustancia denominada fluoxetina. Dicha sustancia alivia los síntomas de ansiedad y depresión (Micheli y cols. 2018). Por otro lado, y en relación con este proceso, el ejercicio físico estimula la liberación de serotonina y reduce la hormona del estrés cortisol, la cual influye positivamente en los estados de ánimo. Además, estimula el crecimiento de nuevas células 7 nerviosas y la liberación de proteínas conocidas por mejorar la salud y la supervivencia de las células nerviosas, como por ejemplo el ácido ribonucleico. (King y cols. 2016). No obstante, es importante tener en cuenta como una serie de variables, en nuestro caso los componentes del entrenamiento (intensidad, volumen, densidad, número de repeticiones, recuperación y programación de las cargas: trabajar por ciclos) pueden afectar a la salud. El nivel de competición se ve afectado por este aspecto. Un nivel de competición cercano al profesional o profesional provoca que tanto la intensidad como el volumen de entrenamiento sea superior (Howie y cols. 2016). De la misma manera el tipo de deporte puede influir en este aspecto, los sujetos que practican deportes individuales tienen mayor probabilidad de especializarse que los que practican deportes colectivos. Dicha especialización temprana en un deporte está relacionada con el avance profesional y por lo tanto sugiere un aumento del volumen e intensidad del entrenamiento (Buckley y cols. 2017): los sujetos dedican más horas en los deportes individuales que en los de equipo. Por otro lado, no todo el mundo tiene las mismas recomendaciones sobre la práctica de actividad física. De hecho, difiere entre grupos de edad y características personales*. Las recomendaciones de actividad física para adolescentes según la OMS (Organización Mundial de la Salud. 2018) son: practicar al menos 60 minutos diarios de actividad física moderadavigorosa. Si se sobrepasan esos 60 minutos de actividad los beneficios reportados para la salud serán aun mayores. También es necesario incluir al menos 3 veces a la semana actividades que fortalezcan los músculos y huesos. La mayoría de los adolescentes no completan las recomendaciones mínimas de actividad física (Kalman 2015). Un exceso de actividad física puede provocar la aparición de síntomas de cansancio extremo (síndrome del sobrentrenamiento), problemas psicológicos como la vigorexia, aumentos de los niveles de ansiedad y/o depresión (McMahon y cols. 2017), etc. ¿Qué ocurre si se realiza más actividad física de la recomendada en adolescentes? Bien, vamos a seccionar parte por parte: intensidad, volumen, nivel de práctica deportiva de competición y tipo de deporte, tanto para la ansiedad como para la depresión. Todos los estudios mencionados a continuación han considerado cumplir las recomendaciones mínimas de actividad física. Para la depresión, aquellos sujetos que manifiestan niveles más altos de intensidad reducen los niveles de depresión (Brand y cols. 2016; Brand y cols. 2010; Cheung y cols. 2008). Además, entre sujetos activos, aquellos que realizan actividad física vigorosa respecto a los que manifiestan niveles más bajos, los más activos son menos propensos a manifestar niveles de depresión (Liu y cols. 2019; Wise y cols. 2006; Lee y Russel 2003). La intensidad adecuada para adolescentes en términos de salud mental no está claramente definida y todavía es dudosa (Kawakatsu y cols. 2016; Merglen y cols. 2014). 8 Para la ansiedad, por el momento no existen consignas claras de que un aumento de la intensidad provoque mejoras en la salud mental del sujeto o reduzca los niveles sintomatológicos de ansidad (Bell y cols. 2019; Alves y cols. 2019). No obstante, y en relación con los dos anteriores párrafos, niveles muy altos de intensidad acompañados de sobrentrenamiento son factores de riesgo para el desarrollo de la ansiedad y la depresión (Oliveira-Silva y cols. 2018; Doré y cols. 2016). En lo referido al volumen de actividad física, un mayor volumen de deporte se manifiesta positivamente con la salud mental (Doré y cols. 2016; Richards y cols. 2015) y reduce los niveles de ansiedad (Conn 2010) y de depresión (Josefsonn y cols. 2014). Sin embargo, si analizamos los volúmenes de entrenamiento de deportistas de élite, las altas demandas a las que están sometidos se asocian a una mayor tasa de aparición de ansiedad o depresión (Weber y cols. 2018). En lo referido al nivel de práctica deportiva de competición, la competición de alto nivel puede provocar un aumento del estrés psicosocial y psicológico en el sujeto (Beltran y cols. 2017), aunque existe controversia en este apartado, ya que también se demuestra que, entre sujetos competitivos y no competitivos, los que no compiten pueden desarrollar con mayor facilidad trastornos mentales (Palermo y Rancourt 2019). También se considera que es normal tener unos niveles de ansiedad controlados cuando se compite (Dilip y cols. 2010). Finalmente, el tipo de deporte ya sea deporte individual o colectivo, guarda relación con la salud mental: la participación en deportes colectivos durante la infancia se asocia con una mejora de la salud social y emocional la etapa de la adolescencia (Evans y cols. 2016; Vella y cols. 2015), debido a niveles mayores de interacción social y objetivos orientados a la diversión, en vez de hacia objetivos como suele ocurrir en los deportes individuales. (Pluhar y cols. 2019). En otro estudio también se corrobora esta relación, pero exclusivamente para las chicas, alcanzando niveles más bajos de ansiedad y depresión para las que participan en deportes de equipo. Para los chicos no hay diferencias de ansiedad o depresión en el tipo de deporte (McMahon y cols. 2016). Aunque no está relacionado, es decir, no significa que los sujetos que participan en deportes individuales vayan a tener problemas de salud durante la etapa adulta, pero parece ser que el deporte colectivo está mejor relacionado con la prevención de problemas de salud como la ansiedad y la depresión (Wang y cols. 2017; Sabiston y cols. 2016). En concreto, nuestro estudio trata de comparar la ansiedad y la depresión en los deportes gimnásticos frente a jugadores de baloncesto y un grupo control de no deportistas. Para los dos grupos de deportistas también se ha tenido en cuenta el nivel de competición, siendo nacionalinternacional o local-regional. El grupo de jugadores de baloncesto representa al deporte de equipo. Queríamos tomar datos de un deporte colectivo porque en otros estudios se ha demostrado que los sujetos que practican 9 deportes con interacción social tienden a manifestar niveles más bajos de ansiedad y depresión que los que practican deportes individuales (Pluhar. y cols. 2019; Evans 2016; Vella y cols. 2015). También hay evidencias que los deportistas que participaron más en deportes de equipo durante la adolescencia informaron síntomas depresivos más bajos durante la edad adulta temprana (Ann Johnston y cols. 2020; Sabiston y cols. 2016; Brunet y cols. 2015). Es decir, se asocia el deporte de equipo con una mayor salud mental durante la adolescencia en comparación al deporte individual. Luego hemos empleado el grupo de no deportistas para corroborar que existen diferencias en los niveles de ansiedad y depresión entre deportistas y no deportistas, tal y como corroboran otros autores en diferentes estudios (Kleppang y cols. 2018; Brière y cols. 2018; Steptoe y cols. 2017; Brand y cols. 2017; McDowell y cols. 2017; Doré y cols. 2016; Lang y cols. 2016). Aunque el matiz especial de este estudio recae en los deportes gimnásticos: es importante denotar que los deportes gimnásticos tienen una serie de connotaciones psicosociales especiales. Lo primero de todo es que se califica como deporte sensible al peso, debido a que la apariencia física es un componente fundamental de los criterios de evaluación (jueces) (Bar y cols. 2016). La evidencia sugiere que los atletas estéticos tienen más posibilidades de desarrollar problemas psicosociales de salud (Giel y cols. 2016; Lanfranchi y cols. 2014; Bruin y cols. 2007). A su vez, esta modalidad deportiva requiere una coordinación compleja y altos volúmenes de entrenamiento (Bruin y cols. 2007), que se relacionan con la especialización temprana. Dicha especialización puede causar sueño insuficiente, agotamiento, mayores tasas de lesiones, trastornos alimenticios (Neves y cols. 2017) y síntomas de ansiedad y depresión (Tan y cols. 2017). Especialmente, este grupo de deportistas tiende a desarrollar con mayor frecuencia los desórdenes alimenticios nombrados anteriormente (Whitehead y cols. 2019; Klungland y Sundgot 2005). Por ello, queremos ver si estas consignas específicas de la disciplina influyen o no en los niveles de ansiedad y depresión. Objetivos e Hipótesis. El objetivo del estudio es comprobar si existen niveles de ansiedad y/o depresión superiores o inferiores en función de la modalidad deportiva que se practique: baloncesto, deportes gimnásticos o no deportistas. Teniendo en cuenta el nivel de competición de dicha modalidad, dividiéndolo en nivel nacional-internacional y local-regional, y todos los aspectos que conlleva competir a un nivel u a otro (horas de entrenamiento, días de practica…). Esperamos que los niveles de ansiedad y/o depresión alcancen sus valores máximos en los deportes gimnásticos que compiten a un nivel nacional-internacional. Debido a que dicha modalidad deportiva parte con unas consignas especiales como es, por ejemplo, el control del peso, que puede causar trastornos alimenticios en los deportistas. Otros factores como el idealismo o la búsqueda de la perfección que “deben” de tener todos los gimnastas pueden incrementar estos valores de ansiedad y/o depresión. También se espera que el grupo de no deportistas también alcance niveles altos de ansiedad o depresión, como ya está demostrado en muchos otros estudios que reportan sobre los beneficios de la actividad física. 16 1b. Duermo un poco menos que lo habitual. 2a. Duermo mucho más que lo habitual. 2b. Duermo mucho menos que lo habitual 3a. Duermo la mayor parte del día 3b. Me despierto 1-2 horas más temprano y no puedo volver a dormirme 17. Irritabilidad 0. No estoy tan irritable que lo habitual. 1. Estoy más irritable que lo habitual. 2. Estoy mucho más irritable que lo habitual. 3. Estoy irritable todo el tiempo. 18. Cambios en el Apetito 0. No he experimentado ningún cambio en mi apetito. 1a. Mi apetito es un poco menor que lo habitual. 1b. Mi apetito es un poco mayor que lo habitual. 2a. Mi apetito es mucho menor que antes. 2b. Mi apetito es mucho mayor que lo habitual 3a . No tengo apetito en absoluto. 3b. Quiero comer todo el día. 19. Dificultad de Concentración 0. Puedo concentrarme tan bien como siempre. 1. No puedo concentrarme tan bien como habitualmente 2. Me es difícil mantener la mente en algo por mucho tiempo. 3. Encuentro que no puedo concentrarme en nada. 20. Cansancio o Fatiga 0 No estoy más cansado o fatigado que lo habitual. 1 Me fatigo o me canso más fácilmente que lo habitual. 2Estoy demasiado fatigado o cansado para hacer muchas de las cosas que solía hacer. 3 Estoy demasiado fatigado o cansado para hacer la mayoría de las cosas que solía hacer. Puntaje Total: Evaluación física El índice de masa corporal se ha calculado según los valores reportados de peso y talla. Al igual que los valores de edad, sexo y otros valores sociodemográficos, serán recogidos mediante un formulario adjunto a continuación que será incluido y entregado simultáneamente con el resto de test. 17 Nombre: Apellidos: Sexo: Edad: (años) Fecha de nacimiento: Fecha de evaluación: Peso: (Kg) Talla: (cm) Análisis estadístico El análisis estadístico se ha realizado utilizando el Paquete Estadístico para Ciencias Sociales de IBM (IBM SPSS Statistics para Windows, versión 20.0). Una vez recogidos todos los datos de las diferentes variables hemos calculado su media y su desviación estándar, expresados con un solo decimal. Con todos estos resultados hemos aplicado la estadística descriptiva para comparar todas las variables entre ellas y poder sacar conclusiones fiables. Se determinó la parametricidad de las variables mediante los tests de Kolmogorov-Sminov y Shapiro-Wilk. Para las diferencias de edad (grupo 1, 11-14 años, y grupo 2, 15-18 años) se aplico una prueba de t de Student para las variables paramétricas y para las no paramétricas como el deporte y el nivel de competición hemos empleado la prueba de U de Mann Whitney. Utilizamos las correlaciones de Pearson y Spearman para establecer las relaciones de interés. Los valores se consideraron significativos si p < 0,05 (variable no normal=precisa de estudio). Además, se ha tenido en cuenta el numero de grupos para el valor estadístico “p”. Esto significa que si en una comparación de 3 grupos (por ejemplo, los niveles de competición y no deportistas) el valor “p” es inferior a 0.05, se ha realizado todas las comparaciones posibles entre subgrupos para ver donde se encuentra la diferencia significativa. En el caso de que el valor sea superior a 0.05, no es necesario calcular el valor “p” para cada grupo y combinación, porque ya sabemos que no hay diferencias significativas. Si solo trabajábamos con dos grupos, como por ejemplo los dos grupos de edad, no es necesario realizar mayores comprobaciones porque está claro que las diferencias significativas solo son entre esos dos grupos. 18 3.RESULTADOS Diferencias de edad. La tabla 1 y 2 muestra las diferencias de edad, IMC, PAQ-A, años de práctica, horas de práctica, días de práctica, niveles ansiedad y niveles de depresión para los grupos de edad de 11-14 años y 15-18 años. Tabla 1. Características de la muestra según la edad *Índice de masa corporal. **Physical Activity Questionnaire for adolescents. La edad media del grupo de 15-18 años es superior respecto al grupo de 11-14 años. Los sujetos con mayor edad presentan un mayor IMC. El grupo de 11-14 años presenta niveles de actividad física superiores. No obstante, el grupo de 15-18 años presenta niveles de exigencia deportiva, en lo referido a años, días y horas de entrenamiento, superiores al otro grupo. Por otro lado, para ninguno de los dos grupos se observan diferencias significativas en los niveles de ansiedad y depresión (p>0.05). Tabla 2. Diferencias en los síntomas de ansiedad y depresión según la edad. 11 – 14 años n = 299 15 – 18 años n = 281 p Edad (años) 12.9 (0.9) 16 (1.0) 0.000 IMC* (Kg/m2) 18.8 (3.2) 20.9 (2.9) 0.000 PAQ-A** 2.3 (0.7) 2 (0.6) 0.000 Años de práctica 5.7 (2.4) 9.3 (3) 0.000 Horas de práctica (horas/semana) 9.1 (7.7) 12.3 (6.5) 0.000 Días de práctica (días/semana) 3.8 (1.3) 4.4 (1.3) 0.000 11 – 14 años n = 299 15 – 18 años n = 281 p Ansiedad (20-80) 34.3 (7.6) 35.3 (7.3) 0.066 Depresión (0-60) 7.4 (9.2) 8.2 (9.6) 0.221 19 En la tabla 3, 4 y 5 se muestran los niveles de ansiedad y depresión para baloncesto, deportes gimnásticos y no deportistas para los grupos de edad de 10-14 años y 15-19 años. Tabla 3. Diferencias en los síntomas de ansiedad y depresión según el grupo de edad para baloncesto. Tabla 4. Diferencias en los síntomas de ansiedad y depresión según el grupo de edad para gimnasia. Tabla 5. Diferencias en los síntomas de ansiedad y depresión según el grupo de edad para no deportistas. La edad no es un factor determinante en los niveles de ansiedad y depresión en ninguno de los casos, ya sea para deportes gimnásticos, baloncesto o el grupo de no deportistas. (p>0.05). Diferencias de deporte. 11 – 14 años n = 64 15 – 18 años n = 44 p Ansiedad (20-80) 36.5 (8.5) 34.5 (6) 0.327 Depresión (0-60) 8 (10.1) 7.8 (7.8) 0.504 11 – 14 años n = 84 15 – 18 años n = 52 p Ansiedad (20-80) 32 (6.4) 34.3 (7.6) 0.125 Depresión (0-60) 5.9 (7.8) 6.7 (8.2) 0.449 11 – 14 años n = 151 15 – 18 años n = 185 p Ansiedad (20-80) 34.7 (7.5) 35.7 (7.4) 0.196 Depresión (0-60) 7.9 (9.5) 8.7 (10.4) 0.663 20 En la tabla 6 y 7 se muestran las diferencias de edad, IMC, PAQ-A, años de práctica, horas de práctica, días de práctica, niveles de ansiedad y niveles de depresión para baloncesto, deportes gimnásticos y no deportistas. Tabla 6. Características de la muestra según el deporte. +Diferencias significativas respecto a baloncesto; #Diferencias significativas respecto a deportes gimnásticos. *Índice de masa corporal; **Physical Activity Questionnaire for adolescents. Existen diferencias significativas para baloncesto y no deportistas para la edad, alcanzando una edad superior el grupo de no deportistas. Los sujetos que practican deportes gimnásticos también son más jóvenes. El IMC más bajo se manifiesta en los deportes gimnásticos y el más alto en el grupo de no deportistas. Existen diferencias significativas en los niveles de actividad física entre el grupo de no deportistas y deportes gimnásticos y baloncesto. Los niveles más altos los tienen los sujetos que practican deportes gimnásticos. Los sujetos que practican baloncesto dedican menos horas que los gimnastas. Para los niveles de ansiedad, existen diferencias entre baloncesto y deportes gimnásticos y entre no deportistas y deportes gimnásticos. Para baloncesto y deportes gimnásticos los niveles más altos de ansiedad los encontramos en el baloncesto. Para no deportistas y deportes gimnásticos, los niveles más altos los encontramos en los no deportistas. No hay diferencias significativas de ansiedad entre deportistas y no deportistas. Para los niveles de depresión solo podemos remarcar diferencias significativas para el grupo de deportes gimnásticos vs no deportistas, obteniendo niveles más bajos de depresión los gimnastas. Baloncesto n= 108 Deportes Gimnásticos n= 136 No deportistas n= 336 p Edad (años) 14.2 (1.8) 14 (2.2) 14.7 (1.6)+# 0.000 IMC* (Kg/m2) 20.1 (2.9) 18.3 (2.5)+ 20.4 (3.5)# 0.000 PAQ-A** 2.6 (0.6) 2.8 (0.6)+ 1.8 (0.5)+# 0.000 Años de práctica 6.6 (2.9) 7.6 (3.3) / 0.022 Horas de práctica (horas/semana) 8 (5.7) 12.2 (8.1) / 0.000 Días de práctica (días/semana) 4 (1.3) 4 (1.4) / 0.659 21 Tabla 7. Diferencias en los síntomas de ansiedad y depresión según el tipo de deporte. Baloncesto n = 108 Gimnasia n = 136 No deportistas n=336 p Ansiedad (20-80) 35.7 (7.6) 32.9 (6.9)+ 35.2 (7.5) # 0.002 Depresión (0-60) 7.9 (9.2) 6.2 (7.9) 8.4 (10) # 0.053 +Diferencias significativas respecto a baloncesto; #Diferencias significativas respecto a deportes gimnásticos. Diferencias del nivel de competición. En la tabla 8 y 9 se muestran las diferencias de edad, IMC, PAQ-A, años de práctica, horas de práctica, días de práctica, niveles de ansiedad y niveles de depresión en función del nivel de competición (nacional-internacional, local-regional y no deportistas). Tabla 8. Características de la muestra según el nivel de competición. Nacional – internacional n =106 Local – regional n =138 No deportistas n =336 p Edad (años) 14.9 (2.3) 13.5 (1.6)+ 14.7 (1.6)# 0.000 IMC* (Kg/m2) 19.3 (2.7) 18.9 (2.9) 20.4 (3.5)+# 0.000 PAQ – A** 2.8 (0.6) 2.6 (0.6)+ 1.8 (0.5)+# 0.000 Años de práctica 8.7 (2.8) 5,9 (2,9) / 0.000 Horas de práctica (horas/semana) 16.5 (6.6) 5.7 (3.5) / 0.000 Días de práctica (días/semana) 5 (1.0) 3.2 (1) / 0.000 +Diferencias significativas respecto a nivel nacional-internacional; #Diferencias significativas respecto a nivel local-regional. *Índice de masa corporal. **Physical Activity Questionnaire for adolescents. Los sujetos que compiten a nivel local-regional tienen una edad media inferior a los que compiten a nivel nacional-internacional. El grupo de no deportistas muestra diferencias significativas para la edad respecto al grupo de competición local-regional, son más mayores. 22 Para el IMC encontramos que los no deportistas presentan niveles significativos superiores respecto a los dos grupos de competición y que el IMC más bajo se encuentra en el grupo de competición local-regional. Los sujetos que compiten a nivel nacional-internacional son más activos que los que lo hacen a nivel local-regional. Además, también vemos diferencias significativas para el grupo de deportistas y no deportistas, alcanzando este último los niveles más bajos de actividad física. De la misma manera, detectamos también diferencias remarcables en los años, horas y días de práctica para el nivel nacional-internacional vs local-regional. Siendo bastante superiores en el nivele nacional-internacional. Finalmente, los niveles de ansiedad o depresión no se ven afectados por los niveles de competición. Tabla 9. Diferencias en los síntomas de ansiedad y depresión según el nivel de competición para todos los deportistas y no deportistas. En la tabla 10 y 11 se muestra las diferencias de edad, IMC, PAQ-A, años de práctica, horas de práctica y días de práctica en función del nivel de competición (nacional-internacional, localregional) para baloncesto y deportes gimnásticos. Tabla 10. Características de según el nivel de competición solo para baloncesto. Nacional – internacional n = 35 Local – regional n = 73 p Edad (años) 15.8 (1.6) 13.4 (1.4) 0.000 IMC* (Kg/m2) 21.1 (2.5) 19.7 (3) 0.007 PAQ – A** 2.7 (0.7) 2.5 (0.5) 0.105 Años de práctica 9 (2.5) 5.4 (2.3) 0.000 Horas de práctica (horas/semana) 14.2 (5.5) 5.1 (2.5) 0.000 Nacional/Internacional n= 106 Local/Regional n= 138 No deportistas n= 336 p Ansiedad (20-80) 33.4 (7.2) 34.7 (7.5) 35.2 (7.5) 0.075 Depresión (0-60) 6.7 (8.7) 7.1 (8.4) 8.4 (10) 0.125 23 Días de práctica (días/semana) 5.2 (1.1) 3.4 (0.9) 0.000 *Índice de masa corporal. **Physical Activity Questionnaire for adolescents. La edad solo parece ser significativa para los jugadores de baloncesto, siendo superior para aquellos que compiten a nivel nacional-internacional. El IMC en jugadores de baloncesto es inferior en el grupo de competición local-regional, en deportes gimnásticos no se aprecian diferencias significativas. En ninguno de los dos deportes la actividad física parece verse influida por el nivel de competición. Los sujetos que compiten a nivel nacional-internacional dedican más horas y días por semana y más años de práctica respecto a los sujetos que compiten a nivel local-regional. En la comparativa entre los años, horas y días de practica si que existen diferencias significativas entre ambos grupos, siendo en el nivel nacional-internacional siempre superior en todas. Tabla 11. Características de según el nivel de competición solo para gimnasia. Nacional – internacional n = 71 Local – regional n = 65 p Edad (años) 14.4 (2.4) 13.6 (1.9) 0.077 IMC* (Kg/m2) 18.4 (2.4) 18.1 (2.6) 0.657 PAQ – A** 2.8 (0.6) 2.7 (0.6) 0.179 Años de práctica 8.5 (2.9) 6.5 (3.4) 0.000 Horas de práctica (horas/semana) 17.6 (6.8) 6.3 (4.3) 0.000 Días de práctica (días/semana) 4.9 (1) 3.1 (1.1) 0.000 *Índice de masa corporal. **Physical Activity Questionnaire for adolescents. En la tabla 12 y 13 se muestran los niveles de ansiedad y depresión de los jugadores de baloncesto y deportes gimnásticos en función de los niveles de competición. Tabla 12. Diferencias en los síntomas de ansiedad y depresión según el nivel de competición para baloncesto. 24 Los sujetos que practican baloncesto no presentan diferencias significativas en ningún caso para la ansiedad o depresión. En deportes gimnásticos, el nivel de competición no altera los niveles de ansiedad, pero si que vemos diferencias significativas entre deportistas y no deportistas, para esta misma modalidad deportiva: los sujetos que no practican deporte tienen más ansiedad que los deportistas. Para la depresión, solo en deportes gimnásticos, vemos diferencias significativas entre el grupo nacional-internacional y los no deportistas, alcanzando niveles de depresión más altos los sujetos no practicantes. Tabla 13. Diferencias en los síntomas de ansiedad y depresión según el nivel de competición para gimnasia. +Diferencias significativas respecto a nivel nacional-internacional; #Diferencias significativas respecto a nivel local-regional. 4.DISCUSIÓN Este es el primer estudio que se realiza para obtener un completo análisis de las diferentes variables asociadas a la salud psicosocial, en este caso la ansiedad y la depresión, para deportes gimnásticos, jugadores de baloncesto y no deportistas, todo ello atendiendo a variables como por ejemplo el nivel de competición. Los principales hallazgos encontrados en nuestro estudio son; 1) Los niveles de ansiedad y depresión más altos corresponden con el grupo de no deportistas; 2) La edad de los sujetos ejerce influencia en los niveles de A.F, días, horas y años de práctica y en los niveles de actividad física; 3) Los niveles de exigencia deportiva (años, días y horas de práctica) son muy superiores en deportes gimnásticos respecto a deportes de equipo, en nuestro caso el baloncesto; 4) Los niveles más bajos de IMC los manifiestan los sujetos que practican deportes gimnásticos. Nacional/Internacional n= 35 Local/Regional n= 73 No deportistas n= 336 p Ansiedad (20-80) 35.5 (7.8) 35.8 (7.5) 35.2 (7.5) 0.829 Depresión (0-60) 7.9 (9.1) 7.9 (9.3) 8.4 (10) 0.960 Nacional/Internacional n= 71 Local/Regional n= 65 No deportistas n= 336 p Ansiedad (20-80) 32.3 (6.6) 33.5 (7.3) 35.2 (7.5)+ 0.004 Depresión (0-60) 6.1 (8.5) 6.3 (7.3) 8.4 (10)+ 0.036 25 Niveles de ansiedad y depresión en no deportistas. Gracias a los resultados obtenidos en nuestro estudio se ha llegado a la conclusión de que los sujetos que formaban parte del grupo de no deportistas alcanzaban niveles más altos de ansiedad y depresión en todos los aspectos. La principal causa de este hecho recae en que existe una asociación positiva entre la práctica de actividad física y la salud mental. Múltiples estudios recientes demuestran relaciones bidireccionales entre la participación deportiva y la salud mental de los adolescentes (Kleppang y cols. 2018; Brière y cols. 2018; Steptoe y cols. 2017; Brand y cols. 2017; McDowell y cols. 2017; Doré y cols. 2016; Lang y cols. 2016). Por lo tanto, es obvio que la práctica de actividad física reduce las posibilidades de padecer síntomas depresivos o de ansiedad. Este hecho crea una necesidad: fomentar el diseño y la implantación de programas deportivos para jóvenes con el fin de maximizar los beneficios en la salud mental de estos (Vella y cols. 2017). Otros estudios previos también han observado esta relación de trastorno mentalinactividad física, pero han obviado circunstancias externas como la raza, la religión o las causas de dicho trastorno. (Tajik y cols. 2017). Esto sugiere que la participación deportiva puede fomentar la resiliencia psicológica en los adolescentes. (Brière y cols. 2018). Sin embargo, en el estudio de Cooney (Cooney y cols. 2014) no se encuentran evidencias claras sobre la relación costo-efectividad del ejercicio físico como tratamiento para la depresión, en relación con los tratamientos psicológicos o farmacológicos. Si la actividad física mejora el estado de ánimo en personas con trastornos psicológicos, no podemos determinar cuales son el tipo, la frecuencia y la duración optima de la actividad. Otro estudio revela que no solo aporta beneficios positivos para la salud física y mental, sino que retrasa la aparición de trastornos mentales. (Wegner y cols. 2020). De esta manera, tenemos suficientes evidencias y resultados como para afirmar que es normal que en nuestros resultados hayamos observado que los niveles más altos de ansiedad y depresión se alcancen en sujetos que no practican ningún tipo de actividad física. La edad de los sujetos en comparación con la exigencia deportiva. No hay diferencias significativas entre ambos grupos para la ansiedad o depresión. Nuestro estudio concluye que con a una edad superior los niveles de exigencia física se incrementan, refiriéndonos a días, horas y años de práctica y en los niveles de actividad física. Lo relacionamos directamente con una especialización en la modalidad deportiva, lo cual provoca que se aumenten los niveles de exigencia y en consecuencia las horas de entrenamiento. En un primer lugar, el aumento de horas se ve directamente relacionado con la edad del sujeto y conforme se hace mayor el volumen e intensidad de los entrenamientos aumenta (Esteban y cols. 2015; Sieverdes y cols. 2014). En el caso de la gimnasia el aumento de exigencia deportiva puede verse relacionado con las características especiales de la disciplina, ya que el máximo rendimiento se da en la 32 Corder K, Sharp SJ, Atkin AJ, et al. Age-related patterns of vigorous-intensity physical activity in youth: The International Children's Accelerometry Database. Prev Med Rep. 2016; 16(4):17-22. Howie EK, McVeigh JA, Smith AJ, Straker LM. Organized Sport Trajectories from Childhood to Adolescence and Health Associations. Med Sci Sports Exerc. 2016;48(7):1331-9. Merglen A, Flatz A, Bélanger RE, Michaud PA, Suris JC. Weekly sport practice and adolescent well-being. Arch Dis Child. 2014; 99(3):208-10. McMahon EM, Corcoran P, O'Regan G, et al. Physical activity in European adolescents and associations with anxiety, depression and well-being. Eur Child Adolesc Psychiatry. 2016. Souza, M.C., Chaves, R.N., Dos Santos, F.K., et al. The Oporto mixedlongitudinal growth, health and performance study. 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