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El tratamiento informativo en la prensa de referencia española de las crisis sanitarias en los países en desarrollo

Núñez Motilva, Laura

Abstract

Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de América, Periodismo y Comunicación Audiovisual y Publicidad

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CURSO 2013-2014 Facultad de Filosofía y Letras Grado en Periodismo El tratamiento informativo en la prensa de referencia española de las crisis sanitarias en los países en desarrollo Alumna: Laura Núñez Motilva Tutora: Salomé Berrocal Gonzalo Convocatoria: Junio 2014 Índice Introducción .................................................................................................................................. 3 Metodología ................................................................................................................................. 4 La Teoría de la Agenda Setting .................................................................................................. 5 1. Responsabilidad social de los medios, Sur e información sanitaria ..................................... 10 1.1 El Periodismo Social........................................................................................................... 10 1.2 La comunicación y los países en vías de desarrollo .......................................................... 13 1.2.1 ¿Qué es el Sur? ........................................................................................................... 14 1.2.2 Tendencias y riesgos en la cobertura del Sur ............................................................. 15 1.3 Información sanitaria ........................................................................................................ 19 1.3.1 La información sanitaria como noticia ....................................................................... 20 2. Las tres principales crisis sanitarias de los países en desarrollo en los últimos años .......... 23 2.1 El concepto de crisis sanitaria ........................................................................................... 23 2.2 Las tres grandes crisis sanitarias de los últimos años ....................................................... 24 2.2.1 La Fiebre Hemorrágica de Marburgo en Angola (2005) ............................................. 26 2.2.2 El Cólera en Zimbabue (2008) .................................................................................... 28 2.2.3 La Meningitis Meningocócica en “el cinturón africano de la Meningitis”: Nigeria, Níger y Chad (2009) ............................................................................................................ 31 3. Aproximación a la cobertura mediática de las tres últimas grandes crisis sanitarias del Tercer Mundo en El País, El Mundo y ABC ................................................................................. 36 3.1 Metodología del trabajo de campo ................................................................................... 36 3.2 Variables analizadas .......................................................................................................... 39 3.3 Exposición de resultados ................................................................................................... 40 3.3.1 La Fiebre Hemorrágica de Marburgo en Angola (2005) ............................................. 40 3.3.2 El Cólera en Zimbabue (2008) .................................................................................... 43 3.3.3 La Meningitis en Nigeria, Níger y Chad (2009) .......................................................... 46 Conclusiones ............................................................................................................................... 48 Bibliografía .................................................................................................................................. 51 Webgrafía ................................................................................................................................... 53 3 Introducción “La sociedad del espectáculo ha convertido la muerte en una verdadera inconveniencia, en un asunto tan molesto como innecesario, que hay que apartar del paisaje y de la conciencia para seguir ufanándonos de estar, no de ser” (Armada, 2008: 11) La información sobre salud ha cobrado creciente importancia en los medios generalistas, pues se ha convertido en una de las principales preocupaciones para las sociedades de los países en desarrollo (Elías, 2008). Cada vez que una nueva alerta sanitaria amenaza al primer mundo los diarios se vuelcan en su cobertura, y llevan a la población cada detalle, y cada caso. Sin embargo, el número de fallecimientos por causas evitables en los países del Sur es un tema rodeado por un silencio generalizado. La información sobre estos países, que parecen tan alejados de la realidad de los lectores del mundo desarrollado, es siempre escasa, pero la que refiere a la salud parece serlo aún más. Cada día, 600 niños menores de cinco años mueren por enfermedades para las que ya existe una vacuna accesible1, y pese a que, como dice Jeffrey Sanchs, una mayoría de la población occidental tiene conocimiento de que existen poblaciones pobres en países en vías de desarrollo, la desinformación es el peor de los obstáculos hacia la toma de conciencia (Ambrós, 2009). ¿Está el público realmente informado de la cantidad de fallecimientos que se producen por causas evitables? ¿Llegan los medios de comunicación a explicar a sus lectores que esas cifras tan abultadas sí tienen un remedio accesible? ¿Transmiten las grandes cabeceras españolas que el cólera, un problema constante en los países del Sur, debería tener una mortalidad inferior al 1%? Estos asuntos tienen una gran influencia sobre la situación política y social de los países que los padecen, y el mismo Sachs asegura que afectan de forma directa al ámbito económico. Su noticiabilidad está incluso justificada por el volumen de ayuda al desarrollo que reciben desde nuestro propio gobierno, pero, pese a todo, los medios evitan reproducirlos. Este trabajo se ha iniciado buscando los porqués de una tendencia que mantiene al público lejos de una parte de la realidad. Una realidad que, en esencia, podría influir en sus decisiones y demandas públicas. 1 WHO (2009). Visión y estrategia mundial de la inmunización. Disponible en: http://www.who.int/immunization/newsroom/GIVS_Brochure_SP.pdf 4 Con este fin, se ha seguido una línea de investigación que permitiese conformar o desmentir las siguientes hipótesis: 1. La información que se publica en España con respecto a las crisis sanitarias de los países del Sur es escasa en relación con su impacto social. 2. La información sanitaria sobre países y poblaciones del Sur está poco especializada. 3. La información que se publica sobre las crisis sanitarias en los países del Sur no facilita al público español una comprensión completa de las situaciones. 4. La publicación o no de estas informaciones responde a otro tipo de criterios distintos a los humanitarios y sociales. Metodología Este estudio se asienta sobre un contenido teórico previo que trata de acercar al lector a las realidades cuya cobertura va a evaluarse posteriormente. De esta forma, es necesario conocer las teorías sobre la responsabilidad social del periodista, así como la situación en la que se encuentran las dos especialidades que podrían enmarcar estas informaciones: la del periodista que trabaja sobre los países en vías de desarrollo, y la del informador científico. Como no existe una especialidad específica para este campo, ha sido necesario combinar los puntos de vista de expertos con diferentes perfiles, para así dar una idea de este concepto mediante su delimitación. De igual manera, se han especificado las características de las enfermedades causantes de las tres crisis analizadas, así como de los países que las sufrieron, con el objetivo de poner al lector en situación respecto de estas realidades, y basándose principalmente en las bases de datos de múltiples organismos internacionales. Desde un principio, se decidió que la mejor forma de discernir si la cobertura mediática para las crisis sanitarias en el Tercer Mundo era suficiente, consistía en realizar un análisis del contenido de las tres grandes cabeceras generalistas en España (El País, El Mundo y ABC). En un primer momento esta introspectiva se diseñó para ejecutarse sobre las ediciones impresas. Sin embargo, tras comenzar el análisis de la crisis sanitaria más importante de las seleccionadas, se descubrió que no se había publicado una sola información en papel a su respecto en estas cabeceras. Así, fue necesario cambiar el método de búsqueda para centrarse, en lugar de en criterios 5 temporales, en un criterio temático, y en lugar de la edición impresa, en las informaciones digitales. Los resultados de este estudio pretenden mostrar de qué forma se gestiona en España la agenda mediática en lo que se refiere a la salud y el Sur, y hasta qué punto está la opinión pública capacitada para opinar sobre ello. Para determinarlo, se ha seguido la teoría del efecto de los medios conocida como “agenda setting”. La teoría de la agenda setting En 1972, McCombs y Shaw acuñaron el término “agenda setting” “para referirse al poder de los medios de comunicación de masas para dirigir la atención de la opinión pública hacia ciertos temas particulares, que aquellos representan como los más sobresalientes y problemáticos de cada momento” (Rubio Ferreres, 2009: 10). Estos autores utilizaban el símil de las ventanas para referirse a las noticias: hay realidades que, por lo lejanas o inaccesibles que se encuentran, el público no puede conocer de primera mano. Las informaciones son por tanto la forma en la que la mayoría del público accede a esa realidad que queda fuera de su alcance. Sin embargo, estas ventanas pueden dar paso a una imagen más o menos nítida, con más o menos filtros, y ese poder de modificación está en manos de los medios de comunicación. Como señala Rubio Ferreres en su estudio, esta teoría no analiza los efectos de los medios en la conducta a corto plazo del público, sino las consecuencias de sus acciones a largo plazo. Los medios, mediante su selección de la realidad, intervienen sobre la formación de la opinión pública, y sobre el conocimiento colectivo de un público acerca de un determinado tema. Esta influencia la llevan a cabo por medio de dos vías: 1. Mediante la selección de las informaciones: los editores y los directores de los medios deciden en el día a día qué informaciones deben aparecer en sus plataformas y, por tanto, merecer nuestra atención. Si tenemos en cuenta que, como se ha dicho anteriormente, estos medios son la única forma de acceder a las realidades lejanas, se cumple el precepto periodístico por el que “lo que no sale en los medios, no existe”. Además, en este sentido, la selección de la agenda no solo determina qué asuntos conoce el público y cuáles no, sino que mediante criterios como el tamaño, la duración, o la prioridad otorgada a las informaciones, se orienta al espectador o al 6 lector sobre cuáles son los elementos de mayor importancia: “el papel de los medios en tanto fijadores de la agenda, consiste en su influencia sobre la relevancia del tema, es decir, en destacar la importancia del tema como objeto de la opinión pública”(Rubio Ferreres, 2009: 10). 2. Mediante el encuadre o framing: McCombs define “encuadrar” como seleccionar algunos aspectos de una realidad que se percibe y darles más relevancia en un texto comunicativo, de manera que se promueva una definición del problema determinado, una interpretación causal, una evaluación moral, y/o una recomendación de tratamiento para el asunto descrito. Los medios llevan así a una selección de ciertos aspectos de la información, sobre los que hacen evaluaciones positivas o negativas, sentando unas bases para que el público interprete el tema en un determinado sentido. Alfonso Armada se refiere a este fenómeno en 2007 reclamando que “los medios tradicionales de comunicación de masas se han acostumbrado a fabricar realidad. ¿Quién decide qué es importante, necesario e imprescindible? ¿Qué es lo que importa? ¿Qué es la realidad? ¿Ha cristalizado, se ha petrificado, es incorregible?” (Armada, 2008: 11) Así pues, este trabajo busca saber en qué medida los medios analizados han establecido una agenda que permita al público conocer y reflexionar sobre las crisis sanitarias que se producen en los países en desarrollo, una realidad a la que, en su inmensa mayoría, no tienen acceso de primera mano. Para ello se ha elaborado una plantilla de análisis que pretende diseccionar las características fundamentales de estas informaciones, o de la falta de ellas. Mediante los criterios de análisis cuantitativo o de forma, se pretende establecer en qué medida las tres cabeceras estudiadas han “abierto una ventana” a sus lectores para que conozcan un determinado segmento de la realidad; y mediante los cualitativos o de contenido, se busca saber qué marcos se ha facilitado al público para que puedan interpretar de una u otra forma esas realidades que se les muestran: 7 Ficha de análisis de noticias Información general: Codificador: Diario: Fecha codificación: Fecha publicación: Información de la pieza: Nº de palabras: Sección: Autor: Agencia: Redacción Enviado E. Redact. Habitual Corresponsal Experto Otro Información gráfica: Foto Si Tamaño: Tema: No Autor: Agencia: Infografía Si Tamaño: No Autor: Agencia: Tema médico Otro Multimedia: Si No Información de contenido: Género Información Opinión Noticia Reportaje Crónica Breve Otro Colaborador Invitado Editorial 8 Título: País: Epidemia Cólera Marburgo Meningitis Otro Enfoque: Ayuda humanitaria Reacción internacional Situación interna Soluciones Consecuencias Otro Protagonista: Institución ONG Colectivo Otro Fuentes informativas: Tipo de fuentes Institucional Española País afectado Internacional ONG Otro Personal Experta Científico Otro Tratamiento Imparcial Sensacionalista Información adicional: 9 Así, este estudio hará primero un repaso por la teoría que enmarca la investigación en su primer capítulo. Posteriormente, se tratarán las situaciones en las que se produjeron las últimas grandes crisis sanitarias del tercer mundo y, finalmente, se procederá a estudiar el contenido de los diarios y exponer las conclusiones obtenidas. 16 - Las noticias sobre crisis humanitarias, guerras o conflictos internacionales deben competir por un espacio en los medios con noticias sobre deporte, cultura, o política nacional e incluso entre ellas. Como ejemplo, en 1992 y 1993, Somalia y Bosnia coparon el “cupo de espacio” para crisis en países en vías de desarrollo y en 1994 lo hizo Ruanda. Sin embargo durante esos años Liberia vivió un sangriento conflicto que permaneció en el olvido. - “La rutina no interesa aunque llegue en ríos de sangre”: si no se trata de un tema puntual, pierde el interés, especialmente para los medios audiovisuales e internet, que valoran por encima de todo la inmediatez. - La actitud del periodista: mientras que algunos profesionales se muestran ampliamente implicados en la información sobre el Sur, otros consideran estas informaciones un terreno resbaladizo, pues existen corrientes de pensamiento que defienden que los medios no tienen una misión humanitaria, sino que el periodista debe limitarse a describir lo que ve. - Independientemente de la actitud del periodista, la información debe obtener la autorización de la dirección del medio, que a parte del valor informativo tiene en cuenta los intereses específicos de la empresa. “En la cobertura de las crisis, además, se suele buscar un ángulo de interés nacional, mientras que en las crisis carentes de ese ángulo, la información tiende a ser de naturaleza episódica. El hecho de que hubiese tropas de Estados Unidos es Somalia y Ruanda determinó una mayor cobertura de esos conflictos que en los casos de Liberia y Sudán” (Hens, 1999:72). La información sobre el Sur es especialmente susceptible a uno de los mayores riesgos del periodismo social: el sensacionalismo, las construcciones lacrimógenas contra las que advertía Susana Solbes. Este fenómeno, que fue especialmente virulento hace unos años y que se ha suavizado gracias a la reconstrucción de la labor social del periodista, ha recibido el nombre de “pornografía del sufrimiento” (Castell, 2014), o “pornografía humanitaria”, y consiste en utilizar imágenes especialmente macabras o impactantes, en muchas ocasiones sin respetar la intimidad de la víctima, con el objetivo de atraer la atención del público. El mismo responsable de comunicación en la Fundación Vicente Ferrer admite en unas declaraciones a El País que las ONG hicieron mucho 17 uso de ello, con el fin de recaudar fondos para sus causas, pero se trata de algo que ahora ha sido totalmente descartado como método. Los medios de comunicación también caen en muchas ocasiones en este fenómeno, pues los países en desarrollo solo constituyen una fuente de interés cuando se da una catástrofe de especial envergadura en ellos. Y aunque esta información sobre las crisis sirve para llamar la atención tanto de dirigentes como del público llano en occidente, “las imágenes que se rodean de la miseria y destacan la intervención de las agencias humanitarias y las ONG consolidan el imaginario: los africanos son míseros, pasivos, incapaces de superarse y dependientes de una ayuda que siempre, según la televisión global, llega de un Norte benefactor” (Castell, 2014). Muy unido a la “pornografía del sufrimiento” está el llamado efecto CNN, por el que se ha impuesto en muchos medios de comunicación el modelo de “comunicación continua”. Esta cadena estadounidense premia precisamente la inmediatez de sus informaciones, que el espectador pueda sentir lo que está sucediendo en el mismo momento en el que sucede, prescindiendo en muchas ocasiones de los métodos de control necesarios en el periodismo, así como buscando una total espectacularización que mantenga al público pendiente del televisor (Fernández, 2004). “Pobreza, marginalidad, hambre, enfermedad, subdesarrollo, explotación…son algunos ejemplos de los problemas más habituales reflejados por los medios, en determinados momentos y situaciones dramáticas concretas. Estas informaciones aparecen generalmente motivadas por cataclismos […] y otras calamidades […] imprevistas que se imponen a la compleja burocracia informativa” (Larrondo Ureta, 2006). Así, países como Liberia, Angola, y otros que sufren de problemas sociales endémicos dependen de que se produzca un empeoramiento tremendo de las condiciones de vida de sus habitantes para que los medios occidentales les dediquen espacio en sus secciones de internacional (Hens, 1999). Un último problema que se le suele achacar a la información de los medios occidentales sobre el Sur es el de la falta de especialización de los profesionales. Mientras que otras secciones como economía, nacional, o política cuentan con periodistas de perfil concreto y alto grado de profesionalidad, al informar de países en desarrollo (específicamente sobre África) se rebajan los criterios de rigor y 18 exigencia. Ante la dificultad para confirmar las informaciones, se recurre a clichés y se cita a fuentes occidentales (Castell, 2014) “Las críticas vertidas sobre la cobertura informativa de las crisis del Sur suelen coincidir en que: 1) Se presta demasiada atención al estallido del drama y se da escaso contexto histórico y político. 2) Se considera poco o nada a las instituciones locales y se pone demasiado énfasis en la relevancia de las iniciativas internacionales, lideradas por Occidente”. 3) Se perpetúan las imágenes negativas de esas zonas del planeta” (Hens, 1999: 72). Maite Ambrós, en un texto que recoge la visión de Jeffrey Sachs respecto a este tema, asegura que prácticamente todas las sociedades de países desarrollados tienen una idea más o menos abstracta de la existencia de poblaciones pobres en países subdesarrollados. Sin embargo, este problema les resulta ajeno y lejano. “La confusión y el desconocimiento ciudadano manifiesto en la opinión pública sobre las actuaciones de sus propios gobernantes es el mayor lastre en el camino de la solidaridad internacional y, por consiguiente, de la lucha contra la pobreza” (Ambrós, 2009:75). Con esta reflexión se retoma el carácter social del periodismo, pues hasta que no se refleja en los medios, una crisis sólo existe para quienes la padecen (Benthall, 1993). Los medios asumen la responsabilidad de proporcionar a su público una información suficientemente útil y comprensible para que los ciudadanos puedan entender los grandes fenómenos humanos, sociales, políticos y económicos de nuestro tiempo. “El quehacer mediático debe servir para informar a la gente no solo en los momentos de máxima noticiabilidad, sino también posteriormente, cuando esos hechos perduran en forma de todo tipo de desequilibrios, porque como bien afirma el profesor Lorenzo Gomis, gracias a los medios percibimos la realidad no con la fugacidad de un instante aquí mismo, sino como un periodo consistente y objetivado.” (Larrondo Ureta, 2006:3). El Sur es en esencia uno de los colectivos que el periodismo social trata de devolver a la primera línea de los medios de comunicación. En una sociedad 19 globalizada, la información internacional no puede dejar de lado las voces de países enteros cuyas realidades son necesarias para comprender las nuestras propias. 1.3 Información sanitaria La información sobre sobre salud ha cobrado una creciente importancia en los medios occidentales, como reflejo de un mayor interés del público por un tema con un alto contenido social. La salud es un elemento que resulta imprescindible a la hora de comprender la naturaleza y situación de los grupos sociales, así como los problemas que les afectan en los distintos ámbitos de la vida. Esta influencia de la salud sobre las situaciones sociales es especialmente importante a la hora de transmitir una imagen adecuada sobre los países del Sur. En su síntesis sobre el pensamiento de Jeffrey Sachs, Maite Ambrós advierte que “el autor cuantifica que entre uno y tres millones de personas mueren de malaria cada año, el 90% en África. Tras el estudio de esta cifra tan representativa, sus cálculos apuntan a que, de haberse frenado este desperdicio de capital humano, el Producto Interior Bruto de África Subsahariana en los últimos 35 años, sería ahora un 32% mayor”. Sachs ha insistido en que la distribución masiva de mosquiteros tratados con insecticida ha sido muy útil para combatir la expansión de la enfermedad, pero la comunidad donante no se ha movilizado lo suficiente, pese al escaso coste que supone (Ambrós, 2009). Esta falta de movilización bien podría corresponder a una falta de información acerca de estas situaciones en los países desarrollados, pues la población española recibe, según un estudio dirigido por el profesor Marcial Murciano (2010) en la Universidad Autónoma de Barcelona, muy poca información acerca de las actuaciones de cooperación internacional que lleva a cabo el gobierno, así como sobre la naturaleza de esas acciones. Se ha comprobado que la cobertura que hacen los medios de comunicación a un país receptor de ayuda al desarrollo, independientemente de cuál sea el contenido de las informaciones, impulsa de forma significativa el presupuesto destinado a cooperación en ese país. Y esta influencia en la vida social y política de los países en los que se distribuye la información lleva a la esencia primera del periodismo público que subrayaba Ana María Millares, cuyo objetivo era remover las conciencias sobre los problemas de índole social para influir sobre las leyes y las decisiones Políticas. 20 En el estudio de Murciano se distingue, además, la diferente cobertura que recibe cada tema involucrado en la cooperación para el desarrollo. De sus resultados se extrae que los temas de cooperación en el ámbito sanitario, etiquetados como “acceso a la salud” ocupan solo el 3’6% de las informaciones de este tipo, encabezando la lista de los temas de cooperación menos tratados en los medios europeos. Otros autores coinciden con los resultados obtenidos por el profesor Marcial Murciano. Emilio de Benito, califica la ayuda al desarrollo española como “un tema de alto componente social, aunque se trate de sociedades extranjeras” y denuncia su escasa aparición en los medios, que además suele trasladarse a las secciones de Internacional o Nacional porque sólo adquieren visibilidad cuando los representantes políticos visitan los países del Sur en los que se está desplegando esa ayuda. “Por supuesto, apenas hay mención de que más del 15% de esa ayuda es estrictamente sanitaria. ¿Alguien – que no sea un experto – ha oído hablar del programa Esther por el que España ayuda a formar personal y centros dedicados a las personas con VIH en Latinoamérica? ¿Quién sabe cuánto aporta España al fondo mundial contra el sida, la tuberculosis y la malaria, y que el gobierno de Rodríguez Zapatero, con sus aportaciones crecientes, ha hecho que España sea ya el séptimo donante, por delante de un país del G-8 como Italia?” (De Benito, 2009:26). La alta influencia social de las cuestiones de salud lo convierte en un tema susceptible de aparecer en los medios de comunicación, en la medida en que esta es demandada por el público. La responsabilidad sobre su cobertura emana de la clara diferencia en las actitudes sociales frente a los problemas sanitarios en función de la atención que estos hayan recibido por los medios. “Periodísticamente, existe una interconexión y no una separación entre divulgación y política, entre sociedad y economía, y entre política nacional, internacional y ciencia” (Martínez Solana, 2004). 1.3.1 La información sanitaria como noticia. La información sanitaria sobre los países del Sur es tan escasa, que apenas existen referencias teóricas sobre su tratamiento en los medios de comunicación. Sin embargo, también existen en los países desarrollados enfermedades y afecciones 21 cuyos tentáculos se han extendido especialmente entre los grupos sociales marginados; y que, por tanto, pueden englobarse dentro del periodismo social. Uno de los casos más sonados fue el del sida, cuya comunicación pública se ha recogido en varios trabajos académicos, como el de Manuel Antonio Martínez Nicolás en la Universidad Autónoma de Barcelona, en 1994. El hecho de que esta enfermedad fuese propia de grupos sociales marginales (primero de los homosexuales, y después de los drogadictos y de las prostitutas) parece ser lo que condicionó que en un primer momento los medios no le diesen verdadera importancia, y lo considerasen una curiosidad médica. El hecho de que la mayor parte de sus víctimas se encontrase entre estos grupos hacía que se percibiese como un hecho controlado, circunscrito a ciertos colectivos que eran, en cualquier caso, “víctimas no noticiables”, con poca importancia como para introducirse en la agenda mediática. El sida, en los primeros momentos de su aparición, sería una enfermedad que solo afectaba al “otro”, al diferente (Martínez Nicolás, 1994). No fue hasta que el actor norteamericano Rock Hudson confesó que padecía sida, y hasta que los médicos confirmaron que podía transmitirse mediante contacto heterosexual, que los medios empezaron a dar importancia a la enfermedad, pues se generó entre el público una “identificación emocional”. “En efecto, sabemos que la percepción del riesgo de una actividad o de una situación aumenta en la medida en que lo hace su potencial catastrófico y su incontrolabilidad. Pero también es cierto que el sida ya era un riesgo para la salud mucho antes de que los medios lo percibieran como tal y decidieran concederle la relevancia informativa que merecía” (Martínez Nicolás, 1994: 93). “Es lícito pensar, por consiguiente, que la percepción de un riesgo no depende necesariamente de su potencial catastrófico, sino de una serie de factores intermediarios de índole socio-cultural” (Martínez Nicolás, 1994: 93). Se distinguen así dos factores que influyen en la noticiabilidad de un problema sanitario: - Los medios se dan cuenta de la gravedad del problema cuando se produce un acontecimiento de fuerte impacto emocional. 22 - Los medios se hacen eco de una crisis sanitaria cuando esta pasa a ser un riesgo para los públicos que conforman su audiencia. (Martínez Nicolás, 1994). La información sanitaria tiene algunos riesgos que derivan de su naturaleza, y que conviene tener en cuenta a la hora de abordar su tratamiento: - La escasa especialización de los periodistas en un campo que requiere un saber hacer y un conocimiento muy específicos. - La clara supremacía de las informaciones de interés súbito sobre las de interés constante. Esto hace que la información sanitaria se asocie mentalmente con el conflicto. - La diversidad de opiniones científicas existentes sobre un mismo tema. - El sensacionalismo que amenaza todos los contenidos de carácter social, y que busca atraer la atención de los lectores recurriendo al drama o a la alarma. - Es necesaria una mayor especialización profesional, pues estos temas forman parte de lo público. Además, las informaciones sobre temas socio-sanitarios deberían formar parte del día a día del público, pues solo de esta forma se abordarán de forma correcta y podrá percibir el público su verdadera magnitud (Martínez Solana, 2004). La información relacionada con los riesgos para la salud, es una de las áreas de cobertura más problemática para los medios de comunicación, principalmente por la vulnerabilidad de los periodistas a la hora de dar una información con un componente muy técnico, y porque sus rutinas habituales hacen complicada la inclusión de este tipo de temas (Martínez Nicolás, 1994). Además, existe el riesgo de que, dado el alto nivel de dificultad a la hora de cubrir estas materias, los profesionales reproduzcan los términos técnicos, sin conseguir acercárselos al público y que así este pueda llegar a entender el problema. Tampoco deben los periodistas acomodarse en recurrir siempre como fuente a los mismos técnicos expertos, lo que les haría limitarse en sus informaciones a lo que Quarantelli denomina “una visión de puesto de mando” (Martínez Nicolás, 1994:94). 23 2. Las tres principales crisis sanitarias de los países en desarrollo en los últimos años. En este capítulo se analizarán las tres crisis sanitarias de mayor envergadura que se han producido en entre el año 2000 y el 2010 en los países considerados en vías de desarrollo. Así mismo, se hará una aproximación sobre la estructura sociopolítica de estos países, en la medida en la que esta condiciona su capacidad para dar respuesta a las necesidades sanitarias de sus poblaciones. 2.1 El concepto de crisis sanitaria El término “crisis sanitaria” o “crisis de salud” engloba un espectro muy amplio de situaciones; pues en un campo como en de la sanidad los riesgos son muy variados y derivan muy fácilmente en situaciones de crisis de uno u otro tipo. Según Emilio Moreno Millán (2007: 2) “las situaciones de emergencia sanitaria, ampliadas a la salud comunitaria, suelen denominarse “crisis” en la bibliografía internacional. Aparecen con una cierta frecuencia, incluso en el mundo desarrollado, y abarcan problemas de muy variada índole”. Para dar muestra de esta variedad, el autor incluye en su artículo un mapa conceptual que recoge todas las situaciones que podrían englobarse bajo la denominación “crisis sanitaria”: Fuente: E. Moreno MillánGestión de la información y la comunicación en emergencias, desastres y crisis sanitarias (2007) 24 De entre todos los ejemplos recogidos en este cuadro, las que mayor gravedad alcanzan en los países del Sur son los accidentes con múltiples víctimas y las alarmas epidemiológicas. Una definición que se ajusta más a las situaciones a las que se refiere este estudio es la que ofrece Pilar Estébanez en su trabajo Medicina Humanitaria, aunque utiliza la denominación “catástrofe o “desastre”: “De manera generalizada y en un marco semántico de salud, entendemos por “catástrofe” o “desastre” todo acontecimiento que pone en relación el número de víctimas y su gravedad con los medios inmediatamente disponibles que pueden garantizarles una atención eficaz […] Expresado de otra forma, toda situación en la que la demanda supera a la oferta” (Estébanez, 2005: 641). Del mismo modo, otros autores hablan de crisis en salud pública “cuando ha aparecido un problema de salud, o hay una probabilidad de riesgo para la salud, con una incidencia o letalidad mayor de lo normal para esta época y en este lugar, y donde no podemos garantizar la dimensión final del problema, y donde además se produce un enorme interés informativo” (Lamata; 2006:401). Teniendo en cuenta estas dos definiciones, podría considerarse que las crisis sanitarias son situaciones regidas por cuatro características principales: 1) que exista un riesgo grave de salud para una determinada población, 2) que los medios disponibles no sean suficientes para garantizar un correcto abordaje del problema, 3) que el riesgo sea mayor de lo habitual y 4) que exista una demanda de información al respecto. 2.2 Las tres grandes crisis sanitarias de los últimos años Es difícil saber cuáles han sido las tres últimas grandes crisis sanitarias ocurridas en los países en vías de desarrollo, pues no existe una base común que las recoja independientemente del país en el que se produjesen o la enfermedad de la que se tratase. Ante esta falta de una fuente de información comparada, y ante la imposibilidad de registrar país por país comprobando las distintas epidemias sufridas, se ha tenido en cuenta a la hora de la investigación el documento que recoge las intervenciones de la organización no gubernamental Médicos sin Fronteras (MSF) a lo largo de sus primeros 40 años de historia. Médicos sin Fronteras es una organización independiente de 25 asistencia médica a poblaciones que se encuentren en situación precaria por causas naturales o humanas, y que no puedan hacer frente por sí mismas a estas crisis. De esta forma, su listado de intervenciones no sólo incluye crisis de origen epidemiológico sino también las que han tenido su desenlace en un conflicto armado, una catástrofe natural, entre otras circunstancias. Por el carácter de este trabajo, se han seleccionado entre todas las situaciones cubiertas por MSF sólo las que tuvieran un origen epidemiológico, es decir, se han excluido todas aquellas crisis que también son sanitarias pero que tienen como trasfondo un conflicto bélico. También se ha querido dejar a un lado aquellas situaciones en las que la emergencia sanitaria se produce como consecuencia de una catástrofe natural, pues sería muy difícil discernir en qué medida los medios cubren o dejan de cubrir esa información a causa de la propia crisis en sí o como extensión de la cobertura dada a la catástrofe natural. Este es el motivo por el que se ha decidido no hacer un estudio sobre la fuerte epidemia de Cólera que asoló Haití unas pocas semanas después del terremoto, pese a que esta fuera una de las más importantes de los últimos años. Finalmente, se ha elegido un período concreto a tener en cuenta a la hora de seleccionar qué crisis iban a estudiarse: el comprendido entre los años 2000 y 2010. El criterio último utilizado para distinguir entre las epidemias que cumplían con estos requisitos ha sido el del número de fallecidos a causa de la enfermedad en cuestión. Aunque este puede no ser un criterio del todo justo a la hora de evaluar las crisis, pues el número de fallecidos no siempre da cuenta del impacto que una enfermedad ha tenido sobre la población que la ha sufrido, la escasa información acerca de estas crisis deja pocas posibilidades a la hora de seleccionar un criterio válido. Así, aplicando este proceso de selección, se ha considerado que las tres últimas grandes crisis sanitarias han sido la fiebre hemorrágica de Marburgo, que provocó 374 muertes en Angola en el año 2005; el Cólera en Zimbabue que trajo consigo 4276 fallecimientos en 2008 y 2009, y la meningitis en varios países de África (especialmente Níger, Chad y Nigeria) que causó 4055 muertes en 2009. 32 número de casos y de mortalidad desde 1996, con un total de 5.352 fallecimientos según la Organización Mundial de la Salud. De los 14 países que reforzaron sus sistemas de seguridad en estos meses, Nigeria, Níger y Chad fueron los que vivieron la crisis con mayor virulencia12. La Meningitis meningocócica es una enfermedad con múltiples facetas y variantes, que afectan de forma muy distinta al cuerpo humano y que requieren tratamientos distintos. Una de las más graves, y principal protagonista de la epidemia de 2009 es la Neisseria Meningitis. Se han identificado 12 grupos de bacterias causantes de esta enfermedad, y cinco de ellos (englobando cada uno distintas bacterias) pueden ser responsables de epidemias. En el caso de 2009, el grupo predominante fue el de tipo A. Estas bacterias sólo se encuentran en los humanos, y no en los animales, y se transmiten de persona a persona principalmente mediante la saliva (besos, tos, estornudos, vajillas compartidas, etc.). Según la OMS, entre un 10 y un 20% de la población mundial es portadora de este tipo de bacterias, y estas, por causas que aún se desconocen, en ocasiones se trasladan al torrente sanguíneo y provocan la Meningitis13. Cuando eso sucede, se produce una inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. Puede causar graves daños cerebrales, y su tasa de mortalidad, si no se trata, es del 50%, por lo que los enfermos deben ser ingresados inmediatamente para recibir tratamiento lo antes posible. Afortunadamente se han desarrollado nuevas vacunas en los últimos años contra las bacterias de tipo A que ya han demostrado su eficacia en el cinturón de la Meningitis, donde empezaron a aplicarse a partir de 2010. Una vez una persona ha contraído la enfermedad, el tratamiento para su recuperación consiste exclusivamente en antibióticos. Más complicado es, sin embargo, el diagnóstico, pues es necesario realizar una punción lumbar, un procedimiento muy doloroso al que muchos pacientes se niegan, y que además requiere de un laboratorio en condiciones adecuadas para poder examinar las muestras obtenidas y confirmar el diagnóstico. 12 WHO (2010, 19 de febrero). Meningitis in Chad Niger and Nigeria: 2009 epidemic season. Weekly epidemiological record.(85) Pg. 57-58. Ginebra. 13 OMS (2012). Meningitis meningocócica. Nota descriptiva. Recuperado el 1 de junio de 2014 de: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs141/es/ 33 La historia de los países que componen el “cinturón de la Meningitis” ha estado marcada en muchos casos, por la violencia. En Nigeria, los continuos golpes de estado llevan el poder de unas manos a otras desde que se logró la independencia (BBC news, 2014). En 1999 se estableció en el mando, mediante elecciones, el People’s Democracy Party (PDP), que gobierna en la actualidad. En este momento, las principales tensiones vienen de la mano de los conflictos étnicos y religiosos, especialmente a causa del descontento de los pueblos musulmanes del norte del país, donde la pobreza es mucho más acuciante que en el Sur. Esto ha provocado, desde hace unos años, una escalada de la violencia por parte del movimiento islamista radical Boko Haram, que defiende la creación de un estado islámico independiente en el norte de Nigeria. Fue en estas provincias, las del norte, en las que se concentró el mayor número de muertes durante la epidemia de Meningitis de 2009. Nigeria se encuentra situada en el puesto 153 de desarrollo humano14, calificado por la ONU como “bajo”. La tasa de incidencia de la pobreza es del 46%15, y la inversión pública per cápita en salud fue de 29’4$ en 2012. Así mismo, la esperanza de vida al nacer es de 54 años, cuatro por debajo de la media regional. No obstante, el número de médicos por cada 10.000 habitantes duplica la media de la región, llegando a establecerse por encima de 416. Fue el país más afectado por la crisis de Meningitis meningocócica, acogiendo 55.626 casos, de los cuales 2.307 fueron mortales17. Níger, por su parte, ocupa el último puesto en el índice de desarrollo humano elaborado por la ONU. Su historia y la vida de los nigerianos están marcadas por fuertes hambrunas, uno de los mayores peligros para la población, que constituye un problema endémico en el país. La tasa de incidencia de la pobreza sobre la población es del 59’5%18. Pese a su difícil situación económica, el país se mantiene como una democracia con bastantes garantías. Independizado de Francia en 1960, las sequías que duran hasta 14 PNUD (2013). Informe sobre desarrollo humano 2013. Nueva York: PNUD. Disponible en http://hdr.undp.org/sites/default/files/hdr2013_es_complete.pdf 15 Banco Mundial (2012). Nigeria. Datos por países. Recuperado el 1 de junio de 2014 de: http://datos.bancomundial.org/pais/nigeria 16 WHO (2013). Nigeria: health profile. Recuperado el 1 de junio de 2014 de : http://www.who.int/gho/countries/nga.pdf?ua=1 17 WHO (2010, 19 de febrero). Meningitis in Chad Niger and Nigeria: 2009 epidemic season. Weekly epidemiological record.(85) Pg. 57-58. Ginebra. 18 Banco Mundial (2012). Níger. Datos por países. Recuperado el 2 de junio de 2014 de: http://datos.bancomundial.org/pais/niger 34 cinco años han comprometido su estabilidad política, pero desde las elecciones de 2011 el poder lo ejerce de forma democrática Mahamadou Issoufu (BBC, 2014). En lo que se refiere al sistema sanitario, Níger cuenta con una atención en salud muy limitada, pues el gobierno invirtió en 2012 tan solo 10 dólares por habitante. La esperanza de vida al nacer se sitúa, sin embargo, el los 59 años, uno por encima de la media regional, pese a que el número de médicos por cada 10.000 habitantes es tan solo de 0’219. Esto se explica, en gran medida, por el hecho de que su tasa de alfabetización sea de las más bajas del mundo. Durante la crisis de 2009, se detectaron en Níger 12.604 casos de Meningitis, de los cuales 510 fueron mortales. La historia actual de Chad está marcada por una de las dictaduras más sangrientas en África, que se mantuvo hasta 1990 e involucró al país en múltiples conflictos tanto internos como externos. Aún hoy, la violencia está al orden del día, y el gobierno, de apariencia democrática, ha sido denunciado por múltiples organizaciones por sus supuestas violaciones de los derechos humanos (BBC, 2014). La economía del país se sustenta básicamente en la explotación de sus recursos naturales, y muy especialmente del petróleo, y la tasa de incidencia de la pobreza se sitúa en torno al 47%. Su índice de desarrollo humano lo sitúa en el puesto número 184 del ranking mundial. En Chad, la inversión gubernamental en el sistema sanitario es la más baja de los países analizados, pues se situaba en 2012 en 7’8 $ per cápita. La esperanza de vida también es baja para la media regional, calculada en los 51 años. El número de médicos por cada 10.000 habitantes es de 0’4, muy por debajo también de la media en la región (en torno a los 2’6 por cada 10.000 habitantes)20. El número de fallecimientos provocados por la crisis de Meningitis en Chad en 2009 fue de 140, y se registraron un total de 1299 casos. La alta incidencia de la Meningitis meningocócica sobre el cinturón de riesgo africano en 2009 se asienta de forma evidente en la escasa capacidad de los países que la sufrieron para atender las necesidades básicas de sus poblaciones, que se vieron muy 19 WHO (2013). Niger: health profile. Recuperado el 2 de junio de 2014 de: http://www.who.int/gho/countries/ner.pdf?ua=1 20 WHO (2013). Chad: health profile. Recuperado el 2 de junio de 2014 de: http://www.who.int/gho/countries/tcd.pdf?ua=1 35 limitadas a la hora de acceder al sistema sanitario. Pese a la masiva movilización de la Organización Mundial de la Salud, que envió a la zona el mayor cargamento de vacunas de su historia, las dificultades estructurales hicieron que muchos centros de atención médica no recibiesen los antibióticos a tiempo. La propia OMS admite en su informe sobre la crisis que en Níger y Nigeria más del 60% de las ayudas farmacológicas se recibieron durante el pico de la epidemia, mientras que en Chad todas las ayudas llegaron cuando la enfermedad ya había iniciado una tendencia a la baja21. 21 WHO (2010, 19 de febrero). Meningitis in Chad Niger and Nigeria: 2009 epidemic season. Weekly epidemiological record.(85) Pg. 57-58. Ginebra. 36 3. Aproximación a la cobertura mediática de las tres últimas grandes crisis sanitarias del tercer mundo en El País, El Mundo y ABC. Como se ha señalado en la introducción del trabajo, el objetivo de este estudio es estudiar qué atención mediática recibieron las tres últimas crisis más importantes ocurridas en los países en vías de desarrollo, también conocidos como “países del Sur”. A través de una ficha de análisis que se incluye a continuación, se ha evaluado el grado en el que los tres periódicos españoles de mayor tirada han cubierto los temas de carácter sanitario en una región del planeta que, por lo general, no se encuentra entre las prioridades de la información diaria. Con ello se pretende comparar las características tanto cuantitativas como cualitativas de las informaciones elaboradas por cada cabecera para descubrir en qué medida el tratamiento que ofrecieron fue el correcto. 3.1 Metodología del trabajo de campo En un principio este trabajo había sido diseñado para ejecutar el análisis sobre prensa impresa. Sin embargo, al comenzar la investigación, quedó patente que algunas de las crisis seleccionadas como las más importantes no habían sido publicadas en la edición de papel de ninguna de las principales cabeceras. Cambiar las epidemias elegidas hubiera supuesto renunciar al criterio de que la importancia de una crisis sanitaria deba medirse por el número de afectados y no por las circunstancias ni el lugar en el que se produzca, por lo que se ha decidido que lo más adecuado es rediseñar el método de investigación para adaptarlo a la nueva situación. Con este objetivo, se ha cambiado la búsqueda en base a un criterio temporal en las ediciones de papel, por una búsqueda basada en un criterio temático y en las ediciones online. De esta forma se han utilizado los buscadores internos de los diarios, aplicando los filtros temporales y las palabras clave, para localizar todas las piezas publicadas al respecto de cada crisis. Posteriormente se han analizado los criterios formales y de contenido necesarios para extraer unas conclusiones que puedan dar respuesta a las dos hipótesis que este trabajo pretende demostrar: 1. La información que se publica en España con respecto a las crisis sanitarias de los países del Sur es escasa en relación con su impacto social. 37 2. La información sanitaria sobre países y poblaciones del Sur está poco especializada. 3. La información que se publica sobre las crisis sanitarias en los países del Sur no facilita al público español una comprensión completa de las situaciones. 4. La publicación o no de estas informaciones responde a otro tipo de criterios distintos a los humanitarios y sociales. Para ello, se ha utilizado la siguiente ficha de análisis: Ficha de análisis de noticias Información general: Codificador: Diario: Fecha codificación: Fecha publicación: Información de la pieza: Nº de palabras: Sección: Autor: Agencia: Redacción Enviado E. Redact. Habitual Corresponsal Experto Otro Información gráfica: Foto Si Tamaño: Tema: No Autor: Agencia: Infografía Si Tamaño: No Autor: Agencia: Tema médico Otro Multimedia: Si No Información de contenido: 38 Género Información Opinión Noticia Reportaje Crónica Breve Otro Colaborador Invitado Editorial Título: País: Epidemia Cólera Marburgo Meningitis Otro Enfoque: Ayuda humanitaria Reacción internacional Situación interna Soluciones Consecuencias Otro Protagonista: Institución ONG Colectivo Otro Fuentes informativas: Tipo de fuentes Institucional Española País afectado Internacional ONG Otro Personal Experta Científico Otro Tratamiento Imparcial Sensacionalista Información adicional: 39 La plantilla ha sido cumplimentada con cada pieza informativa, y los resultados posteriores recogidos y traducidos a gráficos. 3.2 Variables analizadas Las variables formales analizadas han sido: - El número de palabras: constituye la forma más sencilla de saber, para los textos web, el espacio dedicado a cada pieza. - La sección en la que se incluye: como asegura Emilio de Benito, los temas sociales no cuentan con una sección fija sino que se trasladan de una a otra en función de la importancia que quiera dárseles o de las personalidades implicadas (De Benito, 2009). Es importante conocer en qué sección se inserta cada información para distinguir cual es la intención del periódico a la hora de tratarla. - La autoría: resulta fundamental para discernir el grado de especialización del redactor, así como la implicación de una cabecera a la hora de proporcionar información de primera mano sobre una situación concreta (la agencia frente al corresponsal). El autor de un texto y su especialización determinarán en gran medida el enfoque que este reciba. - La inclusión de imágenes: ilustran la importancia que se da al texto. Los textos con imagen son siempre más atractivos para el lector. Las variables que se han analizado en lo que se refiere a contenido han sido: - El género: que determina el grado de reflexión e interpretación del periodista respecto a una determinada información, así como el contexto ofrecido. - El enfoque: nos permite distinguir cual es el sub-tema elegido para una información en concreto, dentro del tema global que es la crisis sanitaria. Se incluye aquí la distinción sobre quién es el protagonista de la información, criterio mediante el cual sabemos qué elementos de la historia considera el autor más relevantes. - Las fuentes: muestran el deseo del autor por reflejar la visión de las diferentes partes del conflicto. 40 - Tratamiento: distingue entre aquellos artículos que se limitan a narrar la realidad (imparcial) y los que pretenden orientarla en un determinado sentido (sensacionalista). 3.3 Exposición de resultados A continuación se mostrarán los resultados obtenidos tras el análisis de las informaciones seleccionadas en El País, El Mundo y ABC. El total de piezas encontradas para las tres epidemias ha sido de 34 en ABC, 12 en El País, y 31 en El Mundo, siendo El País quien menos informaciones ha publicado, pero también el único que ha editado algo sobre las tres epidemias. 3.3.1 La fiebre hemorrágica de Marburgo en Angola (2005) La fiebre hemorrágica de Marburgo afectó a la población angoleña de la provincia de Uige entre octubre de 2004 y julio de 2005. Haciendo un análisis comparativo de la cobertura que recibió esta crisis por parte de los tres medios estudiados, en cualquiera de sus secciones, es evidente la predominancia de ABC sobre El País y El Mundo. Este último no publicó una sola información haciendo referencia a la epidemia de fiebre hemorrágica de Marburgo. ABC, por su parte, publicó 8 piezas, frente a El País que dedicó solo una información al tema. 22 En lo que se refiere al género preferido por los diarios para tratar este tema, debe decirse que de las nueve informaciones recogidas 8 son noticias, mientras que la novena 22 Todos los gráficos incluidos en este capítulo son de elaboración propia, a partir de los datos obtenidos durante el análisis de contenido. 0 1000 2000 3000 4000 ABC El País El Mundo Cobertura de la fiebre de Marburgo en Angola 41 se trata de un reportaje que no se centra exclusivamente en la fiebre hemorrágica de Marburgo sino en nuevo protocolo de la ONU para limitar los desplazamientos internacionales en situaciones de epidemia. Así, en las piezas dedicadas de forma exclusiva a esta epidemia, la utilización del género “noticia” es del 100%. Esta elección del género de la noticia por delante de otros podría responder a la autoría de las informaciones, que se distribuye también con grandes diferencias a favor de la información de agencia. Como se puede ver, la mayor parte de las informaciones provienen de agencia o están firmadas por la redacción, lo que también sitúa su origen más probable en un comunicado de agencia. De las nueve, 5 responden a este patrón. Dos de las informaciones de ABC, sin embargo, cuentan con la mano de un redactor experto, lo que denota especialización en el tratamiento de la información. Otro de los aspectos más importantes analizados es el de la sección en la cual se insertan los contenidos. En el caso de El País, su única información sobre el tema se sitúa en la sección de “Internacional”, mientras que ABC incluye todas sus piezas sobre la crisis angoleña en la sección de “Sociedad”. El último elemento analizado en lo que se refiere al aspecto formal de las informaciones es el del número de fotografías e infografías incluidas. No se ha encontrado ningun elemento gráfico de este segundo tipo en ninguno de los dos diarios, mientras que las fotografías sí que han sido más habituales. En la única pieza de El País, se incluye una fotografía, de temática directamente relacionada con el tema 0 0,5 1 1,5 2 2,5 3 3,5 ABC El País El Mundo Autoría Agencia Redacción Redactor habitual Experto 48 La escasa cobertura, de la misma forma, condiciona el acceso a fuentes, centrándose exclusivamente en los organismos internacionales (que en este caso es tan solo la OMS) y las ONG. Al tratarse de una cobertura con muy poca profundidad, las informaciones son muy imparciales y no profundizan en ningún tema que pueda desnivelar la balanza hacia el sensacionalismo. Conclusiones Teniendo en cuenta las consideraciones teóricas y los resultados del análisis de contenido realizado durante este trabajo, se han extraído las siguientes conclusiones: En cuanto al marco teórico: 1. Tanto el periodismo científico como el periodismo social requieren una especialización de los profesionales dedicados a ellos, pues la temática es 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 ABC El País El Mundo Enfoque Ayuda H. Situación I. Consecuencias Reacción I. Soluciones Otros 0 0,2 0,4 0,6 0,8 1 1,2 ABC El País El Mundo Fuentes I. Internacional I. Angoleña ONG I. Española Otras 49 compleja y resulta fácil dejarse llevar por los argumentos emocionales que despiertan una atención equivocada en el lector. 2. Ambas especialidades, así como su combinación, suponen una alta carga de responsabilidad por parte del periodista que vaya a desempeñarlas, pues los temas tratados son de altamente delicados, e influyen sobre la población y en la formación de la opinión pública. 3. Es también altamente delicado el tratamiento de los países del Sur o países en vías de desarrollo, desde los cuales la información debe ser continuada y contextualizada, de forma que no se genere una imagen equivocada de sus situaciones y de las posibles vías de su desarrollo. En cuanto al trabajo de campo: 4. En lo que se refiere a las tres crisis sanitarias estudiadas, se puede concluir de los resultados obtenidos durante el análisis de contenido, que la cobertura ha sido muy desigual tanto en lo que se refiere a unos medios frente a otros como para las distintas crisis. Así, la epidemia de cólera en Zimbabue fue la que más atención mediática recibió, con una considerable diferencia, frente a las otras dos investigadas. Esta mayor atención parece estar conectada con la crisis política en la que se encontraba inmerso el país en ese mismo momento, y a la alta implicación de gobiernos extranjeros. Es destacable en este sentido que ABC incluyese todas las piezas sobre la epidemia de cólera en la sección “Internacional” mientras que las del virus de Marburgo se situaron en “Sociedad”; una disposición que refleja la intención del periódico a la hora de destacar el aspecto político de la crisis. 5. La especialización de los autores es muy baja, pues la mayor parte de las informaciones corresponden a agencias de noticias. El diario ABC fue el que más personal especializado empleó en la cobertura de estas crisis, recurriendo a corresponsales, enviados especiales, y periodistas científicos. Aun así, las firmas expertas fueron una excepción. 6. La profundización en el tema fue también escasa para los tres casos, predominando claramente el género noticia por encima de otros más explicativos. Así mismo, hubo muy poca diversidad en cuanto al enfoque y los diarios se centraron en relatar la situación interna del país – muchas veces enfocada hacia la política – y las reacciones internacionales. En las 50 epidemias de Marburgo y Meningitis, la cobertura se limitó a un simple seguimiento. El tema de las soluciones es el gran marginado de las informaciones, por lo que el lector no tiene acceso a conocimientos tan relevantes como la sencillez de la cura de varias de estas enfermedades. 7. Las fuentes informativas consultadas son, en casi todos los casos, institucionales, por lo que los medios fallan a la hora de reproducir de primera mano las situaciones particulares de la población y los colectivos implicados. Se puede concluir, en esencia, que las tres últimas grandes crisis de los países en vías de desarrollo recibieron una cobertura insuficiente e incompleta, por lo que los medios no supieron hacer llegar al público una información suficiente como para que este pudiera extraer un conocimiento verdadero de estas situaciones que le permitiese formarse una opinión independiente. 51 Bibliografía Ambrós, M. (2009). La pobreza como problema de comunicación. En Luengo, M. y Fustes, C. (Coords.) El periodismo social como clave del desarrollo: En la agenda de los medios (pp. 65-79). Madrid: Universidad Carlos III. Armada, A. (2008). La realidad invisible. En MSF, 74, 10-11. Castell, Antoni. (2014). El continente africano en los medios de comunicación. Portal Comunicación. Obtenido el 4 del 4 de 2014 de http://www.portalcomunicacion.com/monograficos_det.asp?id=183 De Benito, E. (2009). Los temas sociales en la agenda del periodista. En Luengo, M. y Fustes, C. (Coords.) 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