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La intentio auctoris y la intentio operis en las canciones de Iván Ferreiro

González León, Oscar

Abstract

Departamento de Literatura Española y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada

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TRABAJO DE FIN DE GRADO CURSO 2018/2019 LA INTENTIO AUCTORIS Y LA INTENTIO OPERIS EN LAS CANCIONES DE IVÁN FERREIRO Óscar GONZÁLEZ LEÓN TUTOR ACADÉMICO: Alfonso MARTÍN JIMÉNEZ ÍNDICE INTRODUCCIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5 PARTE TEÓRICA 1. UMBERTO ECO Y LOS LÍMITES DE LA INTERPRETACIÓN . 7 2. ¿ES IMPORTANTE LA INTENCIÓN DEL AUTOR? . . . . .11 PARTE PRÁCTICA 1. ¿QUIÉN ES IVÁN FERREIRO?. . . . . . . . . . . . 13 2. ANÁLISIS DE LAS CANCIONES DE IVÁN FERREIRO. . . 15 - Promesas que no valen nada . . . . . . . . 15 - “M”. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19 - El equilibrio es imposible . . . . . . . . 23 - Años 80 . . . . . . . . . . . . . . . . . 26 - Ciudadano A . . . . . . . . . . . . . . . .30 - Extrema pobreza . . . . . . . . . . . . . 34 - Toda la verdad . . . . . . . . . . . . . . 37 - El dormilón . . . . . . . . . . . . . . . 41 CONCLUSIÓN . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 46 BIBLIOGRAFÍA . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49 Óscar González León Universidad de Valladolid 5 INTRODUCCIÓN Llegado al fin del Grado en Español: lengua y literatura, he decidido aunar en mi trabajo de fin de grado dos de mis pasiones: la literatura y, sobre todo, la música. Desde bien pequeño en mi casa ha sonado música de muy diversos estilos casi de forma ininterrumpida desde la salida hasta la puesta de sol. En mis primeros años de vida esa música no era elegida, ya que tenía que escuchar la impuesta por mis padres que, sorprendentemente (o no), en la mayoría de los casos era de mi agrado. En mi adolescencia ya logré, al menos, consensuar qué podía sonar y qué no podía sonar en casa. En los últimos años la música que suena en mi hogar y en mi coche es ya pactada y ya hasta soy yo el que en muchas ocasiones puede elegir lo que suena por los altavoces. Con el paso de los años, los estilos que he ido escuchando a lo largo de mi vida han ido variando de acuerdo a mis circunstancias. Ya sean aficiones y gustos pasajeros, ideología política, buenas y malas compañías o, sobre todo, situaciones sentimentales. Muchas veces, cuando uno está feliz, parece que tiene su tiempo tan distraído u ocupado que no desprecia ni el más mínimo segundo en buscar música que pueda reflejar su estado de ánimo. Sin embargo, cuando uno está melancólico (por no decir triste), parece que cualquier momento es bueno para buscar soluciones que mejoren su estado de ánimo o que le ayuden a caer más bajo, si es que es posible, y ya no quede posibilidad que no sea resurgir cual ave fénix. Quizá esta última opción fue la que yo estaba experimentando cuando conocí al protagonista de este humilde trabajo de fin de grado: Iván Ferreiro. Pese a que la carrera de este músico gallego es dilatada, no fue hasta bien avanzada su etapa en solitario cuando decidí incorporarme a su legión de fans. ¿Que por qué me gusta Iván Ferreiro? Porque me parece increíble la manera en que transmite tantísimas sensaciones con su música, pero fundamentalmente con sus letras. Y es que de eso va este trabajo, de sus letras. De lo que dice, de cómo lo dice, pero, sobre todo, de lo que quiere decir y de lo que el oyente/destinatario interpreta. O lo que es lo mismo, de la intentio auctoris y la intentio operis. Es por esto por lo que decidí preguntar a la gente más afín a mí, y que más se identifica con la música que Iván Ferreiro Óscar González León Universidad de Valladolid 6 interpreta, que me expresase lo que las canciones del artista gallego le hacen sentir y así poder elaborar un juicio de acuerdo a la relación entre la intentio auctoris y la intentio operis. Estos dos últimos conceptos, al igual que la intenio lectoris (aunque en este trabajo no nos interese especialmente), han sido muy estudiados por Umberto Eco y sobre ellos dice lo siguiente: cuando se produce un texto no para un destinatario concreto sino para una comunidad de lectores, el autor sabe que será interpretado no según sus intenciones sino según una compleja estrategia de interacciones que implica también a los lectores, junto a su competencia de la lengua como patrimonio social (Eco, 1992: 124-125). Esto nos hace replantearnos no solo la literatura, sino el arte como tal. Cualquier expresión artística estará dependiendo de las palabras anteriormente mencionadas. Ya que tendrá su parte en la que el autor desarrolla una opinión y unos pensamientos y otra parte en la que el espectador que consume esa creación artística lo interpreta de manera totalmente subjetiva. Y es que, a día de hoy, cualquier expresión artística se analiza. Fundamentalmente desde la ignorancia, pero se analiza, al fin y al cabo. Desde un sketch de un cómico, hasta una pintada anónima en una pared, pasando por un teatrillo sin importancia de dos titiriteros anónimos o la letra de un rapero que quiere hacer una dura crítica social, todo es interpretable y opinable. Y más aún en la época de las redes sociales, donde todos tenemos opinión y casi todos la manifestamos desde un perfil que se “oculta” bajo un avatar. Polémicas aparte, en este mismo momento comienzo a centrarme única y exclusivamente en la intentio auctoris e intentio operis en las canciones de Iván Ferreiro. Comenzamos. Óscar González León Universidad de Valladolid 7 PARTE TEÓRICA 1. UMBERTO ECO Y LOS LÍMITES DE LA INTERPRETACIÓN Uno de los primeros autores que más y mejor han teorizado acerca de la intentio auctoris y la intentio operis es el italiano Umberto Eco, quien, de hecho, fue el que se inventó estos conceptos. De acuerdo a todo lo que he leído y me he documentado respecto a estos dos términos, me atrevería a definir la intentio auctoris como la intención del autor cuando mezcla lo que siente en el momento de escribir, lo que pasa por su cabeza y lo que pretende hacer sentir al lector. Por otro lado, la intentio operis es lo que el texto dice dejando a un lado lo que el autor pueda querer decir o lo que el lector como receptor pueda interpretar del mismo. Sobre cómo afrontar una obra literaria a la hora de interpretarla hay una visión que ha llamado especialmente mi atención en el libro de Umberto Eco Los límites de la interpretación: “El mundo renacentista, inspirado por el hermetismo neoplatónico, intentó definir el texto ideal, en forma de texto poético, como aquel que puede permitir todas las interpretaciones posibles, incluso las más contradictorias” (Eco, 1992: 30). Esto lo que nos quiere decir es que ya, desde hace siglos, se han aceptado muchas lecturas a la hora de interpretar y disertar del texto. Sobre esto mismo habla el propio Iván Ferreiro: “Ese mundo cuántico de que las canciones signifiquen muchas cosas a la vez me encanta, es de lo que me alimento” (Moreno, 2016). No obstante, todas se han aceptado con la misma validez, como bien dice Eco en Los límites de la interpretación: “decir que un texto carece potencialmente de fin no significa que cada acto de interpretación pueda tener un final feliz. Incluso el deconstruccionista más radical acepta la idea de que hay interpretaciones que son clamorosamente inaceptables” (Eco, 1992: 19). Por otro lado, como contraposición, el mismo Eco comenta que, en la Edad Media, se “había ido en búsqueda de la pluralidad de los sentidos ateniéndose, con todo, a una rígida noción de texto como algo que no puede ser contradictorio” (Eco, 1992: 30). De todos modos, este tipo de visión, que admite que la única decisión es la que corresponde al intérprete, es conocida como idealismo mágico. Óscar González León Universidad de Valladolid 8 Como estamos viendo, esta cuestión tiene una larga y polémica vida que ha dado lugar a numerosos debates y a múltiples estudios que ahondan en el aspecto de dónde empieza uno y dónde termina otro: “[…] la investigación sobre la intención del autor y sobre la de la obra coinciden. Coinciden, al menos, en el sentido que autor (modelo) y obra (como coherencia del texto) son el punto virtual al que apunta la conjetura” (Eco, 1992: 41). Y es que el mismo Eco resalta que La iniciativa del lector consiste en formular una conjetura sobre la intentio operis. Esta conjetura debe ser aprobada por el conjunto del texto como un todo orgánico. Esto no significa que sobre un texto se pueda formular una y sólo una conjetura interpretativa. En principio se pueden formular infinitas (Eco, 1992: 41). Para entender mucho mejor la distinción que hace Umberto Eco entre intentio auctoris e intentio operis nos sirve de gran ayuda la teoría desarrollada por Tomás Albadalejo denominada teoría de los mundos posibles. Esta teoría, a juicio del tutor de este trabajo, Alfonso Martín Jiménez, como afirma en su libro Literatura y ficción. La ruptura de la lógica ficcional, es muy útil para explicar la naturaleza del mundo del autor y del mundo de los personajes. Basándose en Tomás Albaladejo, quien explica que dicha teoría “se presenta como una forma de explicación de la realidad, ampliamente entendida esta, pues de ella forma parte tanto el mundo real efectivo, objetivo, como los mundos alternativos de este” (Albadalejo, 1986: 76), Martín Jiménez opina que “sirve tanto para explicar nuestro comportamiento en la vida real como el comportamiento de los personajes que pueblan los mundos de ficción, entendidos como mundos alternativos al de la realidad” (Martín, 2015: 67). Esta teoría de los mundos se fundamenta de acuerdo a “tres tipos generales de modelo de mundo a los cuales corresponden los diferentes modelos de mundo concretos, particulares” (Albadalejo, 1986: 58). Como explica Alfonso Martín, Óscar González León Universidad de Valladolid 9 Tomás Albadalejo contempla la existencia de tres tipos de modelo de mundo por los que se rige la creación de todas las obras narrativas. Así, el tipo I de modelo de mundo es el de lo verdadero, y a él corresponden los modelos de mundo cuyas reglas son las del mundo real objetivamente existente (autobiografías, libros de viajes, memorias…); el tipo II de modelo de mundo es el de lo ficcional verosímil, al que corresponden los modelos de mundo cuyas reglas, sin ser las del mundo real objetivo, están construidas de acuerdo con estas (novela realista, novela naturalista…); y el tipo III de modelo de mundo es el de lo ficcional no verosímil, al que corresponden los modelos de mundo cuyas reglas implican una transgresión de las normas de mundo real objetivo (novelas de ciencia ficción, cuentos maravillosos…) (Martín, 2015: 67). De todos modos, Martín también comenta que “dicha teoría considera que el universo o mundo general de la obra está compuesto por tantos submundos o mundos de individuo como personas o personajes forman parte de la misma” (Martín, 2015: 67). Sin embargo, aunque la teoría de los mundos posibles no sea el principal pilar sobre el que se sustenta este trabajo, “puede ser de gran utilidad para describir la composición del mundo del autor” (Martín, 2015: 69). Según Martín “el mundo del autor está compuesto por submundos imaginarios” (Martín, 2015: 69) y “el mundo del autor no necesita de una estructura temporal en la que sustentarse, por lo que puede prescindir del submundo real efectivo, desarrollando básicamente los submundos imaginarios” (Martín 2015: 69). No obstante, los textos que forman parte del mundo del autor, como los poemas líricos o los ensayos, se caracterizan por su tendencia al estatismo, ya que no exponen una serie de sucesos ocurridos en el tiempo. Cuando en los poemas o en los ensayos se alude a determinados acontecimientos de la vida real, suelen aparecer como pretextos para expresar a su través la subjetividad emocional o el punto de vista argumentativo del autor […], por lo que dichos textos tienden a desarrollar los submundos imaginarios Óscar González León Universidad de Valladolid 16 Algo le golpea la cabeza. Se levanta, enciende la luz y comienza a escribir unas estrofas del tirón, sin ningún instrumento. La ha encontrado. Sabe que tiene algo especial entre manos, pero es demasiado tarde para probar a tocarla, así que termina de escribirla y se acuesta excitado. Se levanta a las nueve de la mañana, coge sus cuatro pistas y la graba rápidamente. Al escucharla se queda fascinado. Ya está. Acaba de darle vida a “Promesas que no valen nada”. “¡Por fin hago una puta canción buena!” (Moreno, 2017: 16) Pese a estar la canción terminada, el propio autor no está del todo seguro de la intentio auctoris, y es que, como se refleja en el libro de Arancha Moreno, “Iván aún no tiene muy claro sobre qué está escribiendo, pero sí una ligera idea: «Es una canción sobre algo que me gustaría desear, o alguien que me gustaría que me gustara. Supongo que ansiaba desear a una persona de una manera determinada, hacía canciones para nadie»” (Moreno, 2017: 16-17). Continúa comentando: Y en ella hablaba, también, de cómo surgían esas composiciones: “Siempre que no tengo sueño y no puedo descansar / invento más de mil palabras y busco una verdad. / Intento que suenen de forma genial / intento que no digan nada. / Nada es siempre toda la verdad / nada significa nada”. Escribe de noche, no duerme y garabatea unas hojas buscando una verdad. Eso es, al fin y al cabo, una canción. Buscar una verdad. Aquel texto brotó de golpe, pero no entendió el significado hasta mucho más tarde. De forma consciente, o inconsciente, sobrevolaba un halo de desencanto, justo cuando experimenta sus primeros desengaños (Moreno, 2017: 17). Sin embargo, para Iván Ferreiro, una de las cosas más increíbles de las canciones es ver y oír cómo el público las hace suyas cantándolas. De hecho, el propio Ferreiro, comenta lo siguiente: “Eso es algo que me gusta de las canciones, que tienen su propia existencia y su propia vida, son ellas las que marcan si van a quedarse” (Moreno, 2017: 20). Óscar González León Universidad de Valladolid 17 También, en relación con lo anterior, hace referencia a la mítica banda gallega Los Suaves para explicar cómo “Promesas que no valen nada” fue ella misma cogiendo forma: “«Me gusta una cosa que dicen Los Suaves: las canciones son de los que las cantan. La canción se buscó su sitio ella sola. Yo la empujé para ser grabada, pero luego es ella sola la que se mueve y funciona»” (Moreno, 2017: 20). Y es que es muy curioso cómo la intentio operis es interpretada de diferentes maneras por las personas que la escuchan. Entre las personas más cercanas he pedido que me hicieran una breve sinopsis de lo que ellos interpretan cuando escuchan las ocho canciones que he elegido para elaborar este TFG. La que más se repite en este caso es la de que dos personas rompen una relación amorosa. “Con un tono desgarrador”, como comenta una de las personas (a quien denominaremos Sujeto 1) a las que he pedido su opinión, el cantante intenta recuperar la relación que tenía antes. En algún caso opinan que la relación era “tóxica” debido, en gran parte, a esas promesas que se han ido “como lágrimas en la lluvia”. Otra de las personas a las que pedí opinión, Sujeto 2, resume el significado de esta canción como una “ruptura amorosa en la que él promete olvidar a la chica y no decirle nada más. Pero al final todas esas promesas se marcharán”. Como ya comentaba antes, las opiniones varían en función de la persona y también, por qué no, de las características de cada persona y de las vivencias que han experimentado en sus propias carnes. En otro de los voluntarios (Sujeto 3) que eligió ayudarme con su opinión su propia experiencia amorosa puede haberle resultado algo traumática y al hablar de “Promesas que no valen nada” cuenta que para él habla de sentimientos enfrentados: Cuando se rompe una relación intentas seguir adelante pensando en ti mismo al mismo tiempo que sigues pensando en la otra persona recordando momentos y auto engañándote como que ya no te importa, pero, en el fondo, estás derrumbado por dentro. Parece que casi la opinión común es que “Promesas” habla de una relación sin futuro que no es muy sana para ninguna de las partes y que lo mejor para los dos es que acabe, pese a que la persona que la interpreta promete a la otra persona cosas y se promete a sí mismo cosas que se contradicen, como “prometo que no voy a pensar en ti / prometo Óscar González León Universidad de Valladolid 18 pensar en ti”. Y es que esto parece indicar que la destinataria de esta canción quiere cortar de raíz y el remitente quiere seguir, aunque él mismo sabe que no es posible porque no pretende cambiar. Sin embargo, la intentio auctoris nos saca de dudas. El mismo Iván Ferreiro, en el libro de Arancha Moreno Iván Ferreiro. 30 canciones para el tiempo y la distancia, nos desvela la temática de uno de sus primeros éxitos, que sin embargo no fue tal desde el inicio: Cuando escribo “Promesas” quiero contar que me gustaba alguien que no debería gustarme, hago un juego de palabras y veo que la gente interpreta otras muchas cosas. Con las letras puedo jugar a que la gente interpreta otras muchas cosas. Con las letras puedo jugar a que la gente se sienta identificada sin explicarlo (Moreno, 2017: 20). También, en relación a “Promesas”, desvela que siempre intenta esconder lo que él siente: “Todo lo que trata sobre mí va encriptado, solo yo sé lo que significa. Hay una parte que nunca le diré a nadie de qué va.” (Moreno, 2017: 20) Por lo que, por mucho que divaguemos, disertemos e investiguemos, junto con la opinión del cantante sobre su obra, nunca vamos a estar al cien por ciento en lo cierto. Además de esto, gracias a “Promesas”, parece que el artista gallego ha encontrado una especie de método para elaborar canciones sin la necesidad de, figuradamente hablando, abrirse en demasía: “Marca cómo voy a hacer las canciones a partir de ahí, cómo está hecho el texto, sin saber de qué hablo en ese momento. Creo que es la primera vez que me importa la letra, y me doy cuenta de que no diciendo nada puedo decir un montón de cosas, empiezo a jugar con las palabras. Marca el pistoletazo de cómo quiero hacer canciones”. Fue “un intento de contar algo”, aunque en ese disco todavía va “a muerte con las letras” (Moreno, 2017: 20). Continúa esta reflexión criticando a grupos que tienen, según él, una fama inmerecida en cuanto al nivel de sus letras: “ahora hay grupos que hacen letras que todo Óscar González León Universidad de Valladolid 19 el mundo dice que son muy guays, y me parecen un poco mierda, porque el truco ya me lo sé: no cuentes nada y que parezca que cuentes algo” (Moreno, 2017: 20). “M” Mi amor se cae al suelo y no se queja demasiado. Podría ser peor se dice y sigue caminando. Mi amor jugaba a ser mayor mucho antes de llegar y expresa en una mueca que está harta de esperar. Pero no importa estaré bien si tú te quedas a mi lado, y disimula recogiendo su amor propio destrozado. Mi amor dejó el colegio porque dijo que era caro. Nada he aprendido y ya me estaban fastidiando. Empezaré cualquier empresa y cuidaré de que estés bien. Tú quédate conmigo, sólo tienes que aprender. M está segura de que todo irá mejor, pero nunca pasa nada y aún seguimos siendo dos. M está tranquila porque dice que es mejor, pero nunca he estado solo y esta casa es para dos. Yo tocaba fondo y me dormía en la cocina, M me abrazaba y se tumbaba encima mía. No te preocupes que esto pasará, mañana estarás bien. Y me cogía la cabeza y la metía en su jersey. M nunca dudó que me quería a pesar de todo, pero el día que se fue no le importó dejarme solo. Lo hago por ti, me dijo. Ya verás, sin mí estarás mejor. Y me dio un beso en la mejilla, cogió la puerta y sonrió. M está segura de que todo está mejor, pero nunca he estado solo y esta casa es para dos. M está tranquila porque dice que es mejor, pero nunca pasa nada y echo de menos su amor. M está tranquila porque todo irá mejor, pero nunca he estado solo y esta casa es para dos. M está contenta porque dice que es mejor, pero nunca pasa nada y nunca más seremos dos. Lo que ocurre con esta canción es algo muy curioso. El libro que he seguido para dar forma a este TFG introduce todos los capítulos con una frase que está relacionada con la canción de la que se habla en cada capítulo. En este caso es la siguiente: “Cuando le escribo una canción a una mujer, le digo que es suya mientras esté enamorado de ella, pero luego puede pasar a ser de cualquiera. Les suele molestar bastante, pero es la puta verdad” (Moreno, 2017: 33). Esta frase es de Iván Ferreiro y sirve perfectamente para contar la historia de cómo surgió “M”. O lo que es lo mismo, explicar la intentio auctoris de dicha canción. Cuando surgió la idea de este tema, Iván Ferreiro estaba felizmente enamorado de María, su chica por aquel entonces. De hecho, fue la propia María quien le pidió a Iván Óscar González León Universidad de Valladolid 20 que le escribiese una canción. “Él aceptó el encargo, compuso «M» y ella se enfadó” (Moreno, 2017: 33). El motivo de este enfado no fue otro que cómo él decide dedicarle la canción a ella. Y es que “Mi chica, María, quería que le hiciera una canción, y le hice una, pero me pareció que para que hubiera una canción tenía que contener cierto drama. Estábamos juntos y no lo íbamos a dejar, pero escribí una canción de ruptura. Le dije: «Toma, te hice una canción», y se enfadó conmigo. Joder, Romeo y Julieta se tienen que morir al final para que la historia mole, sino es un coñazo”, dice riendo (Moreno, 2017: 33). A continuación, sigue argumentando el porqué de que una canción de amor tenga que ser triste: “«M» es una canción escrita en un momento dulce con mi pareja, no en un momento malo. Tenía una relación de varios años y me gustaba la idea de dar forma a una canción sobre el hastío, sobre la repetición. En el fondo es terrible, hay ese punto trágico. Ella está pensando en irse, y meses más tarde nos fuimos a vivir juntos”. Escribe sobre el abandono mientras mantiene una relación estable con la futura madre de sus hijos: “Uno tampoco entiende muy bien por qué le quieren, no sé muy bien por qué están conmigo. Tenía una pareja, me gustaba tenerla, y en el fondo me parecía que la mejor manera de ensalzar esa relación era contar una historia que se rompía”. A veces, aunque uno esté viviendo una época de cierta calma, un demonio se rebela y enreda por dentro, y en las canciones de Iván siempre acaba deslizándose alguno. Quizá lo difícil es identificarlo, saber dónde está y qué quiere decir, porque ha aprendido a esconderlos entre los versos para que casi nadie pueda descubrirlos (Moreno, 2017: 34). Y es que sobre mentir en las canciones Iván sabe mucho. No es la primera vez que confiese que tiene que ocultar la verdad para que la gente se enganche a sus letras: Óscar González León Universidad de Valladolid 21 Tienes que inventarte tu desgracia para hacer buenas canciones de amor, por ejemplo, ¿no? Si tú haces una canción de amor y los dos acaban juntos no hay canción. No le interesa a nadie. Tiene que morirse alguien o te tienen que dejar por otro para que la canción funcione, ¿no? Y, aunque no sea cierto lo que estoy contando sí que es cierta la emoción de la persona que lo está escuchando. Y es lo único que importa, ¿no? Al final lo que importa es que mi historia emocione a los demás 2 . El objetivo de emocionar se cumple con creces y cada vez más. De hecho, sobre “M” hay una lectura de la intentio operis más que interesante que viene de Juan Luis Giménez, antiguo miembro del grupo Presuntos Implicados y también músico colaborador de Piratas en la grabación de Manual para los fieles (1997). El músico franco español hizo suya la canción a través de la enfermedad de su mujer, quien padece esclerosis múltiple. Él mismo se sincera de la siguiente manera “Mi mujer tiene esclerosis múltiple. Cuando decía «Mi amor se cae el suelo / y no se queja demasiado», me veía reflejado” (Moreno, 2017: 36). Pero esta no era la única coincidencia entre la “M” de Iván y la “M” de Juan Luis. Y es que él mismo en el libro de Arancha Moreno seguía abriéndose: “Mi mujer se llama María, con lo cual era «M» también. En esa canción me dejé la piel por lo que me suponía emocionalmente” (Moreno, 2017: 36). Es por esto por lo que quiso reflejar sus sentimientos a través de su guitarra, en concreto “una guitarra con slide, con mucho efecto” (Moreno, 2017: 36). El guitarrista de Presuntos Implicados Agarró la guitarra y se encargó del solo salvaje que hay justo al final. Esa explosión le salió del alma: «Ponía la Les Paul (su guitarra) enfrente de los altavoces para que se acoplara porque quería demostrar la rabia que sentía por lo que le pasaba a mi pareja. Yo quería mostrar esa rabia, y esa canción me llegaba muchísimo» (Moreno, 2017: 36). 2 Dichas palabras pertenecen a la charla “Música y mentiras”, cit., minuto 6 54”. Óscar González León Universidad de Valladolid 22 Al igual que Juan Luis Giménez interpretó la intentio operis como el sufrimiento de su mujer, tras la relación de Iván Ferreiro con la protagonista de “M”, las posteriores novias del cantante gallego nunca han visto con demasiados buenos ojos esta canción. Y es que, aunque Iván sigue guardando un cariño especial a esta canción por estar dedicada a la que es la madre de sus dos hijos, comenta lo siguiente: “La toco por temporadas. He tenido mujeres a las que les sentaba mal que tocara «M» porque se la había escrito a otra” (Moreno, 2017: 36). De hecho, el hablar de tu vida privada en tu obra enmascarada o desenmascaradamente puede provocar cierto reparo en los tuyos. Iván Ferreiro ha comentado sobre esto lo siguiente: “los que me conocen, a veces, les da cierto pudor. Yo recuerdo a Suso Sáiz teniendo pudor con mis canciones, ¿no? «Hostia, es que, tío, ¿cómo estás contando esto, joder?» me decía Suso. Le daba pudor” 3 . Dejando a un lado a los conocedores de la intentio auctoris, la opinión de las personas a las que consulté sobre el significado de las canciones no varía demasiado. Hay tres casos en los que tres personas, a quien identificaremos como Sujeto 4, Sujeto 5 y Sujeto 6, comentan que la historia de amor que se cuenta en la canción tiene que ver con un amor adolescente entre un chico (quien escribe la canción) y una chica (la destinataria de dicha canción). Sujeto 4 defiende la temática del amor adolescente y piensa que la chica “lo único que quiere es hacer feliz a su novio, incluso a costa de su formación, puesto que abandona los estudios para trabajar y estar más a su lado” y que, además, deja al chico por el bien de él: “tal es su amor por él que, incluso, cuando le abandona lo hace para que él esté bien y no por ella misma”. Sujeto 5, por otro lado, piensa que “M” es un amor de juventud, y lo defiende diciendo que cree “ciegamente que es una letra juvenil, ya sea por el emisor o por el receptor”. Esta misma persona tiene claro que el destinatario es mujer “y que en cualquier momento de la canción va a abandonar a Ferreiro, porque tanto edulcorante de amor teenager en la canción tendría que desbordarse en algún momento”. Sujeto 6, por su parte, apostilla que la temática es “amor y desamor con una chica mucho más pequeña, que cuando se hace mayor le deja”. Hay una cuarta persona, que será Sujeto 7, que comparte opinión con Sujeto 4 y Sujeto 6 en el aspecto del final de la relación, ya que explica lo siguiente: “al final del 3 Declaraciones extraídas de la entrevista que Iván Ferreiro concedió al programa de radio Carne Cruda en el especial ‘Iván Ferreiro en crudo y en directo’ (https://www.ivoox.com/carne-cruda-ivanferreiro-crudo-y-audios-mp3_rf_33804008_1.html [fecha de consulta: 12-6-2019], minuto 69 57”. Óscar González León Universidad de Valladolid 23 camino que transitan es ella, «M», quien decide que lo mejor, para ambos, es que esa relación se termine”. Hay una quinta opinión de esta canción que corresponde al Sujeto 8. Este sujeto interpreta “M” de una manera muy diferente a todas las personas que han colaborado haciéndome saber su opinión; sin embargo, creo que esta opinión deber tenerse muy en cuenta porque, si bien no deja de ser cierto que es muy diferente al resto, en ningún momento la letra de la canción llega a contradecir del todo la opinión del Sujeto 8. Y es que glosa que el título de la canción hace referencia a la madre del autor, “esa persona que lo da todo para dárselo a sus hijos, mientras ellos no son conscientes de lo que hace hasta que un día se va para siempre y el vacío llena la casa”. Es curioso como el final resulta aún más traumático en la opinión de este último sujeto con la ausencia para siempre del destinatario de la canción. “El equilibrio es imposible” Confía en mí, nunca has soñado poder gritar y te enfureces. Es horrible el miedo incontenible. Entonces, ven, dame un pedazo, no te conozco cuando dices qué felices, qué caras más tristes, qué caras más tristes. Ella sabe y presiente que algo ha cambiado. ¿Dónde estás? No te veo, es mejor. Ya lo entiendo, ahora ya no me lamento, no sigo detrás, ¿para qué? Si cada vez que vienes me convences, me abrazas y me hablas de los dos. Y yo siento que no voy, que el equilibrio es imposible cuando vienes y me hablas de nosotros dos. No te diré que no, yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo. Ella no me imagina cazando en los bares, viviendo deprisa, ¿para qué?, ¿para qué? Si cada vez que vienes me convences, me abrazas y me hablas de los dos. Y yo siento que no voy, que el equilibrio es imposible cuando vienes y me hablas de nosotros dos. No te diré que no, yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo, yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo. Confía en mí, nunca has soñado poder gritar y te enfureces, es horrible el miedo incontenible. Entonces, ven, dame un abrazo, no te conozco cuando dices qué felices, qué caras más tristes, qué caras más tristes, qué caras más tristes, qué caras más tristes, qué caras más tristes, qué caras más tristes, qué caras más tristes, qué caras más tristes... Óscar González León Universidad de Valladolid 24 El origen de esta canción no corresponde directamente a Iván Ferreiro, sino, más bien, a otro de los componentes de la banda Piratas. Más concretamente a su guitarrista, Fon Román. Relata Iván que Fon “tenía una relación con alguien y no acababa de estar contento. En esa época yo (Iván) tenía una vida más estable de pareja y él estaba con alguien” (Moreno, 2017: 46). Sin embargo, el propio Fon confiesa en el libro de Arancha Moreno que Estaba en un periodo de una ruptura y sentía que nunca había un momento en el que uno estaba equilibrado, que no existe el equilibrio. Que todo está en continuo movimiento y que nada es estático. Nuestras emociones tampoco (Moreno, 2017: 47). De este pensamiento en el que consideraba imposible el equilibrio en una pareja nace el título de la canción: “Por algún motivo, me vino a la cabeza la frase «El equilibrio es imposible», me acompañaba en esos días” (Moreno, 2017: 46-47). En cuanto a las opiniones de las personas a los que pedí que me manifestasen su interpretación respecto a las canciones solo una ha marcado un camino diferente con respecto al resto. Mientras que la mayoría ha optado por interpretar la intentio auctoris desde un punto de vista amoroso, el Sujeto 9 se ha desmarcado. Y es que esta persona ha elaborado una intentio operis en la que sostiene que el autor tiene un dilema con su oficio, con la música. Según comenta el Sujeto 9 el título viene de que “el equilibrio entre él y la música es imposible”. Sin embargo, “cada vez que se decide a dejarlo ella le convence otra vez”. Esta es la única opinión que defiende esta teoría, ya que el resto, como ya hemos comentado, interpretan la intentio operis desde un punto de vista amoroso. El Sujeto 2 da una opinión muy subjetiva calificando como “muy triste” a la canción “El equilibrio es imposible”. Además, añade: “el autor está enamorado de alguien que conoce y trata, pero la otra persona no lo sabe. Y, por eso, no puede tener un equilibrio emocional porque siempre que aparece ella lo cambia todo”. Por otra parte, el Sujeto número 10 ve la historia de esta canción como “la típica relación de amigos en la que uno de las dos personas quiere algo más pero el otro no”. Óscar González León Universidad de Valladolid 25 Siguiendo más variaciones en las opiniones de los sujetos que he analizado, destaca la intentio operis del Sujeto 6, quien cree que el autor “habla de la falta de neutralidad cuando la chica que le gusta aparece en su vida y de la falta de racionalidad cuando no está enamorado”. También es interesante lo que dice el Sujeto 8: “habla de una pareja que ha roto hace tiempo, pero cada vez que se vuelven a encontrar reviven y se sienten removidos por su relación, aunque saben que no hay marcha atrás”. Esta opinión es también muy parecida a la del Sujeto número 11, cuya intentio operis identifica con “el momento de una relación en el que algo cambia, y ya no es lo mismo, pero te da miedo el dejarlo atrás”. En cambio, para finalizar en esta canción con las opiniones ajenas al entorno del autor, el Sujeto 7 cree que la imposibilidad del equilibrio del que se habla en la canción es culpa de una de las dos personas que la protagonizan. Así lo argumenta: “parece que el mando de la relación lo tiene la otra persona («Si cada vez que vienes me convences, me abrazas y me hablas de los dos»)”. «Y yo siento que no voy, que el equilibrio es imposible cuando vienes y me hablas de nosotros» para convencerle de que apostar por ese tándem tiene sentido”. También, este mismo Sujeto 7, comenta lo siguiente sobre el desenlace de la canción: “No te diré que no, yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo” que “en ese momento les da pánico estar juntos, quizá más por parte de ella y, finalmente, vuelven al punto de partida”. Esta intentio operis coincide con la intentio auctoris, como bien refleja Arancha Moreno, la autora de Iván Ferreiro. 30 canciones para el tiempo y la distancia, con una breve reflexión sobre el verdadero significado de “El equilibrio es imposible”: Esa relación inestable, en la que dos personas se acercan y se alejan constantemente, se palpa muy bien en la letra al acercarse al estribillo: “Si cada vez que vienes me convences / me abrazas y me hablas de los dos / y yo siento que no voy / que el equilibrio es imposible cuando vienes / y me hablas de nosotros dos / no te diré que no”. Parece que la relación no puede funcionar, aunque haya vaivenes en los que lo intente uno de los dos. Pero hay un verso increíble que lo dice todo: “Yo te sigo porque creo que en el fondo hay algo”. Sabe que no va a funcionar, pero no lo zanja. Le sigue el juego (Moreno, 2017: 47). Óscar González León Universidad de Valladolid 32 Todos piensan igual, o estás en un bando, o estás en el otro. La gente cree que tiene una opinión, pero es mentira, nadie tiene una puta opinión sobre nada. El que está en Facebook, y es de derechas, solo sigue a amigos de derechas, y solo lee las noticias donde los de Podemos son ETA y Venezuela, y el que es de Podemos, solo sigue a sus amigos, donde Rajoy es ETA. Cualquier cosa que no nos gusta es ETA. Imagínate que yo voto a Podemos, estoy seguro de que, si me metiera en una reunión con ellos, en el momento en el que me saliera de la línea de lo que piensan ya soy un puto pepero. Y si yo votara a la derecha, y dijera que los otros tienen razón en algo, ya estoy fuera, ni siquiera te permiten tener pensamiento. La gente está tan acojonada de pensar por sí misma que es mucho mejor pensar por grupos. Creo que nunca hemos estado tan mal, nunca hemos sido tan incultos. Creo que los pijos nunca habían sido tan paletos, creo que los rojos nunca habían sido tan ignorantes, creo que somos el país más ignorante que existe en este momento. Somos la peor España en la que nos podíamos haber convertido. “Ciudadano A” lo cuenta perfectamente. Estamos en la absoluta dictadura del pensamiento. Nadie tiene una puta opinión propia, nadie. Han conseguido que ya nadie quiera opinar, o estás con el carnet de un partido, o eres de los que dicen que son todos unos hijos de puta. No, deberíamos separar el grano de la paja, tener distintas opiniones, deberíamos empezar a dialogar unos con otros... Estamos en el peor momento ideológico. Casi... es casi tan malo como la Guerra Civil, es horrible lo que estoy diciendo, pero es casi tan malo como la Guerra Civil. ¿A qué nos dedicamos? A aceptar y criticar (Moreno, 2017: 123). Como acertadamente dice Arancha Moreno en su propio libro sobre esta reflexión, “Lo ha soltado todo. Y sin darse cuenta ha dado aún más sentido a otro de los versos: «Mis vomitonas me convierten en un descarado»” (Moreno, 2017: 123). No obstante, este descarado da la sensación de que estalla en el momento en el que todo va fatal. Pero no, cuando escribe Iván la canción las cosas no iban del todo mal. Cuando empiezan a ir a peor es, casualmente, cuando la canción se hace pública: ocurre el desgraciado atentado terrorista del 11-M y, también, la crisis económica empieza a gestarse. Y es que “Durante aquellos días de marzo de 2004 Iván pensó en que la canción «Se iba a ir a la mierda», pero con el paso del tiempo cobra más sentido” (Moreno, 2017: 124). Esta canción de lo que habla es de la gente, es a quien critica. El “Ciudadano A” no son los políticos que cometen errores que cuestan vidas y todo tipo de situaciones crueles Óscar González León Universidad de Valladolid 33 para muchas familias, el “Ciudadano A” es el que hace que, mediante su voto, esos políticos lleguen a gobernar: Si Aznar ha sido presidente, o Rajoy, es porque la gente les ha votado. La responsabilidad es nuestra todo el rato, nosotros hemos votado a esa gente desde el 79 aunque no se ha hecho nada en este país desde hace treinta años, solo mantener una especie de régimen seudodemocrático que está por desarrollar (Moreno, 2017: 124). Y, en teoría, sobre esto que acabamos de descubrir sobre “Ciudadano A” debería rondar la intentio operis de los sujetos que están colaborando en este trabajo. Sin embargo, uno no siempre consigue su objetivo al componer una canción ya que, en muchos casos, el autor pretende más bien desprenderse de algo que lleva dentro que comunicar una historia al receptor. Sorprendentemente para mi persona, solo uno de los sujetos ha visto una referencia en el título y en el significado de la canción clara hacia José María Aznar. Este ha sido el caso del Sujeto 7. Quien, sin mencionar al expresidente, espeta Considero que habla del gobierno de un “mediocre” que llegó al poder provocando nefastas consecuencias -la más grave el 11-M-. Y también su deplorable actitud (“Vi a tu mujer cómo besaba a todos en Madrid en las calles / y a ti en Berlín vendiendo Europa a los americanos”) sin ni siquiera asumir que el atentado fue en respuesta a sus movimientos en Irak, como cuenta en “Vi cómo una vez cambiabas todo en el teledirario”. Además de esta referencia tan clara al que fuera presidente del Gobierno de España, el Sujeto 7 dice que también “hay un momento” en el que ve una crítica generalizada “a los políticos de su clase”. Esta intentio operis es compartida también por el Sujeto 6, quien opina que es una “crítica a la clase política o a los gobernantes que no miran por los ciudadanos a los que representan, sino que solo miran por sí mismos”. El Sujeto 11, que es muy seguidor de Iván Ferreiro y, por consiguiente, conoce un poco más al artista respecto al resto de sujetos habla de “Ciudadano A” como “La canción más política de Iván. Donde habla con disgusto de la sociedad en la que vive y nos echa una bronca a todos”. Esta opinión tiene mucho que ver con la intentio auctoris, al igual que la del Sujeto 3, que ve “una crítica a la sociedad que siempre intenta hacer ver que todo es bonito Óscar González León Universidad de Valladolid 34 adornado con información falsa. Sin embargo, hay problemas reales que te pueden hacer odiar ciertas situaciones”. Por último, al igual que pasaba con la canción “M”, el Sujeto número 8 abandona la intentio operis por la que se van gran parte de los sujetos pulsados y ve “claramente” por parte del autor una fuerte alusión a la depresión: “Esa sensación de que todo está mal. Desesperanza, dejadez... Hundirse en la mierda y no creer en nadie”. En este caso es curioso que este sujeto se vaya por esta interpretación ya que, aunque el tedio por la sociedad y por los ciudadanos que respaldan a la clase política gobernante impregne toda la canción, cuesta ver que tal hastío llegue al punto de enfermedad mental. Si bien es cierto que Iván ha sido una persona que ha sufrido en primera persona los síntomas de esta enfermedad, no fue en esta época cuando los padeció. Es por esto por lo que la opinión del Sujeto 8 nos hace plantearnos si todas las opiniones son igual de válidas. O, mejor dicho, si todas pueden aspirar por igual a la categoría de intentio operis. Sobre esto, Umberto eco dice lo siguiente: En el De Doctrina Christiana decía Agustín que, si una interpretación parece plausible en un determinado punto de un texto, sólo puede ser aceptada si es confirmada —o al menos, si no es puesta en tela de juicio— por otro punto del texto. Esto es lo que entiendo por intentio operis (Eco, 1992: 40). Por consiguiente, esto nos hace ver que, en el caso de esta opinión del Sujeto 8, tendríamos que descartar esta interpretación por falta de coherencia con el texto ya que en ningún momento Iván Ferreiro menciona en la canción claramente a la depresión. “Extrema pobreza” Tristemente puesta en pie acaricias con los dedos la esperanza muerta. La torpeza y la vergüenza de este año que no fue, ese año que esperábamos tener. Y lamentas con miradas lo que no se puede ni explicar, lo que no has guardado, porque al no ser lo esperado no quisiste ni archivar ni un solo momento, ni un segundo odiado, de este amor impuro y agotado, enfermo y delicado, pequeño y despistado que se apaga. Este amor se apaga, como se apagan los impulsos de tu amor, como terminan los mensajes que no mandas, este amor se apaga. Repetimos los errores, que si antes eran grandes ahora son enormes. Lamentamos no tenernos Óscar González León Universidad de Valladolid 35 uno al otro y darnos flores que nos alivien en un instante, cambien todo y nos perdonen. Nuestra falta de cabeza es peor que la pobreza porque no nos ha dejado tener nada. Este amor se apaga, como se apagan los latidos de tu amor, como terminan mis canciones que no acaban, este amor se apaga, se apaga, se apaga, se apaga, se apaga, se apaga, se apaga. Como se apagan los impulsos de tu amor, como se apagan los impulsos de tu amor, como se apagan los impulsos, como se apagan los latidos. Este amor se apaga, como se apagan los latidos de tu amor, como terminan mis canciones que no acaban, este amor se apaga. Al igual que hicimos en el caso de “M”, me parece reseñable destacar la frase que introduce al capítulo correspondiente a “Extrema pobreza” en el libro de Arancha Moreno Iván Ferreiro. 30 canciones para el tiempo y la distancia. Esta frase introductoria, la cual pertenece a Iván, dice lo siguiente: “Hay quien cree que me escapo de la realidad con las canciones, pero lo cierto es que las canciones me muestran una realidad que no sé si quiero ver” (Moreno, 2017: 129). Como acabamos de decir, con esta frase de Iván da inicio el capítulo del libro destinado a contar la historia de “Extrema pobreza”. Esta canción fue publicada en el año 2006 y viene a contar una cruel pero real historia de la vida más personal del protagonista de este trabajo. Aunque publicada en 2006, “Extrema pobreza” fue escrita en el verano de 2005, curiosamente un estío antes de producirse la separación entre Iván y María, su mujer por aquel entonces y, también, la verdadera destinataria de la canción “M” (también abordada en este TFG). Iván y María llevaban varios años de relación que, además, había dado como fruto dos hijos: Lucas y Andrés. Sin embargo, llegó un momento en el que Ferreiro se dio cuenta de que su relación sentimental no evolucionaba, que no era feliz con su mujer. No obstante, el problema no venía de ella, lo tenía él mismo. Ya no la quería como antes: “No hay más pobreza que cuando te sientes hecho una mierda, y alguien te quiere y tú no eres capaz de corresponderle. Le quieres, pero eres incapaz de darle lo que necesita” (Moreno, 2017: 130). Esta pobreza a la que hace mención el artista gallego, como puede interpretarse fácilmente, está relacionada con el título de la canción. Óscar González León Universidad de Valladolid 36 Toda esta situación sentimental le llevo a escribir, según el propio Ferreiro, “la canción más triste que he escrito nunca” (Moreno, 2017: 130). Confiesa que el proceso fue realmente duro: “Sufrí bastante. Contaba algo que estaba pasando, una especie de revelación sobre cómo estaba siendo mi vida, y con mi pareja. [...] Escribir sobre algo tan real mientras lo estaba viviendo fue muy duro” (Moreno, 2017: 130). Por lo que la intentio auctoris reside en la tristeza: La tristeza previa a generar más tristeza. No había sido el año que esperaban tener, y el texto habla de un amor “Impuro y agotado / enfermo y delicado / pequeño y despistado que se apaga”. Se apaga “Como terminan los mensajes que no mandas”, y este, en ese momento, es un mensaje que aún no ha enviado. Quizá por eso rebosa tanto dolor (Moreno, 2017: 130). En cambio, aunque no ha ido por la línea exacta del autor la interpretación que le dan a “Extrema pobreza”, las personas que han decidido colaborar con este trabajo, sí que se acercan bastante a lo que Iván Ferreiro tenía en su cabeza a la hora de escribir esta canción. Y es que la intentio operis del Sujeto 1, por ejemplo, se acerca bastante a gran parte de la intentio auctoris: “Transmite tristeza con motivo de un amor que fue y ya no es. Un desgaste progresivo y prolongado en el tiempo que ya no tiene vuelta atrás. Es como el momento en el que asume que el amor se acabó y recopila evidencias de ello”. Por el mismo camino discurre la intentio operis del Sujeto número 12, quien sostiene que el artista en “Extrema pobreza” nos cuenta las “causas que han propiciado la falta de cariño entre este y su pareja hasta llegar a un punto en el que se acabó el amor entre ellos”. Por el mismo cauce que estos dos últimos sujetos, pero sin entrar en la argumentación de las causas para la ruptura que se intuye en la canción, discurre la intentio operis que ven el Sujeto 10 (“Nostalgia de una relación que se ha terminado porque se han dejado de querer”) y el Sujeto 6 (“La evolución para mal de una relación de pareja que acaba rompiendo por falta de entendimiento entre ellos”). En este caso ambos sujetos ven una ruptura al final de la relación. Sin embargo, el Sujeto 8 y el Sujeto 5 creen que la relación aún continúa. De forma exánime, pero continúa. Sujeto 5: “Interpreto que el autor quiere mostrarnos un esfuerzo inútil por tener un amor que ya se apaga y por el que se lamenta”; y Sujeto 8: “Habla sobre una relación que ya está muerta Óscar González León Universidad de Valladolid 37 y que se sabe que está a punto de acabar. A pesar de todo, te dejas llevar por la inercia y te das cuenta de que no tiene sentido seguir”. El Sujeto 7 ahonda más en el tema y justifica junto con versos de la canción su parecer acerca de la intentio operis de “Extrema pobreza”: Siento que es la máxima expresión del dolor en forma de canción contando cómo el amor y, en consecuencia, la relación irremediablemente se acaban. Habla de, literalmente, una “esperanza muerta” tras un año en el que, supongo, intentaron salvar ese amor insalvable (“la torpeza y la vergüenza de este año que no fue / ese año que esperábamos tener”). Y, cómo después, ella ni siquiera tuvo la fuerza, ni las ganas para apostar por ese amor “delicado, pequeño y despistado que se apaga”. Pero creo que él también asume que todo ha llegado al final. Como acabamos de ver, en un principio, el Sujeto 7 comenta lo mismo que sabemos por la intentio auctoris. Que la relación estuvo durante un determinado período de tiempo agonizando estancada en el mismo sitio pero que, desgraciadamente, hubo que afrontar la situación de ponerle fin. En este caso la intentio operis de este último sujeto señala como responsable inicial de no querer continuar la relación a la chica, para, después, comentar que al chico no le quedó más remedio que aceptarlo porque era inútil seguir alargando algo que no merecía la pena. Lo que vemos finalmente en las distintas intentio operis es que el pensamiento común de nuestros sujetos es una relación avocada al fin en la que ya hacía tiempo no se le veían posibilidades de resurgir. En unos casos se opta por defender que la relación va a continuar, pero sin demasiada fe por parte de los dos implicados y, en otros casos, lo que vemos es que por el bien de todos la relación ya ha llegado a su fin. “Toda la verdad” Y aunque creí que nunca más sería capaz de comenzar, la fantasía es una vía. Y comencé a recuperar algunos trozos rotos y una parte que aún está vacía. De dos en dos fueron llegando hasta la puerta y luego se esfumaron sin avisar. Sólo hay mentiras y con ello lo que quieres es decir toda la verdad. Son nuestros días olvidados esos besos que se dan y que al siguiente ya no están. Si cada noche que dormí, cada minuto que pasamos Óscar González León Universidad de Valladolid 38 sin hablar desaparecen. Repetiré como yo quiera ese minuto que viví y no me importa si hay rigor. Sólo hay mentiras y con ello lo que quieres es decir toda la verdad. Sólo hay mentiras y con ello lo que quieres es decir toda la verdad, toda la verdad. Y aunque creí que nunca más, y aunque creí que nunca más. Nunca más, y aunque creí que nunca más. El título de esta canción tiene mucho que ver con la frase que destaca Arancha Moreno al inicio del capítulo dedicado a “Toda la verdad”. Esta frase no es otra que “Cualquier verdad mal contada es una puta mentira”, frase atribuida al propio Iván Ferreiro. Y es que esta canción que ahora nos ocupa pertenece a una etapa en la que Iván decidió separarse de su mujer por aquel entonces. A causa de esta triste decisión hubo muchos rumores e informaciones sobre él y su ex pareja corriendo por los círculos más íntimos del artista que no eran verdad. Todo esto le hizo enfadarse y, de cara a su próximo disco, tuvo claro que quiso soltar sin cortapisa lo que tenía dentro (Moreno, 2017: 151). De hecho, el título del álbum en el que está incluida “Toda la verdad” lleva por nombre Mentiroso mentiroso. Este título no fue fruto del azar, sino que se llamó así en homenaje a la película Lier lier (Mentiroso compulsivo en la versión española) dirigida por Tom Shadyac y estrenada en el año 1997. Además de este guiño cinematográfico, que tan típico es en la discografía de Ferreiro, lo que pretende el artista vigués es jugar con la verdad y la mentira, como él mismo confiesa: “Iba a ser mentiroso dos veces, porque dos negaciones hacen una verdad. Y quería que la primera canción se llamase «Toda la verdad». Así negaría todo lo anterior” (Moreno, 2017: 153). Como ya hemos comentado anteriormente, Iván quería quedarse a gusto con él mismo y, de alguna manera, contestar a todo lo que se estaba diciendo sobre él y su vida privada: “Muchas veces me he sentido más traicionado por los que se suponía que eran mis amigos que por una mujer. Cuando me separé de la madre de mis hijos un par de ellos se metieron de más”. Terceras personas que se mezclaron en la separación de una pareja (Moreno, 2017: 152). Óscar González León Universidad de Valladolid 39 Esta canción nació con presteza. Y es que Iván tardó tan solo una mañana en escribirla y grabarla. En el inicio de la misma comenzaba dándonos pistas de por dónde iba la intentio auctoris: “«Toda la verdad» empezaba explicándolo todo: cada vez que quieras contar algo vas a estar transformándolo con cada palabra que metas. En el momento en el que lo convertimos en palabras se nos va a la mierda. Podemos empeñarnos en ser superpulcros, pero al final se pierde algo en el camino”. La versión de otras personas no es real porque, en el fondo, todos estamos manipulando y deformando cada detalle al pasarlo por nuestro propio filtro (Moreno, 2017: 153-154). Y es que, para Iván Ferreiro, “la vida es interpretación” (Moreno, 2017: 154). Lo sabe bien Arancha Moreno, que explica lo siguiente relacionado con su propia intentio operis del inicio de “Toda la verdad” en su libro Iván Ferreiro. 30 canciones para el tiempo y la distancia: Siguiendo ese juego, “Toda la verdad” es pura interpretación de principio a fin. Arranca con el verso “Aunque creí que nunca más / sería capaz de comenzar / la fantasía es una vía”, y ahí empieza la doble lectura, porque cuando habla de fantasía puede referirse a la ficción de una canción o a un testimonio falso. Algo parecido sucede con la frase “Repetiré como yo quiera / ese minuto que viví, / y no me importa si hay rigor”: está escrita en primera persona, concediéndose el derecho a decir lo que quiera, pero también podría ser una crítica hacia quienes hablan de él sin fundamento (Moreno, 2017: 154). Siguiendo por este hilo, el de la intentio operis, me parece interesante resaltar lo que continúa diciendo la autora del libro anteriormente citado: Deteniéndose en cada frase, observaremos distintas posibles interpretaciones. Cada oyente puede seguir el camino que haya encontrado primero, quizá sin darse cuenta de que hay otro que transcurre en paralelo. Sigamos uno u otro, al final confluyen en el mismo discurso: nadie tiene la verdad absoluta, solo la suya. Lo cuenta así: “Solo hay mentiras / y con ello lo que quieres es decir / toda la verdad” (Moreno, 2017: 154). Óscar González León Universidad de Valladolid 40 Saltando ahora a la intentio operis de los sujetos investigados podemos observar cómo la interpretación que más se aproxima a la intentio auctoris es la del Sujeto número 8. Este sujeto piensa que “Puede ser el comienzo de la recuperación de una mala racha”, y añade también, desviándose un poco respecto a la anterior opinión, que “se sigue regocijando en el sufrimiento, parece que hay algo de esperanza”. Da la sensación de que el Sujeto 8 interpreta que Iván utiliza la mala sensación que le producen las mentiras que hay a su alrededor para hacer de tripas corazón y resurgir haciendo de algo malo un momento de crecimiento personal. Desviado un poco de esta perspectiva tenemos al Sujeto 5, quien defiende que su intentio operis es “rememorar todos los instantes buenos vividos”, “imaginar y recordar”. También sostiene una pequeña reflexión que dota a su intentio operis de una relación más directa con la intentio auctoris: “las cosas son como las recordamos y no como las imaginamos”. Por último, finaliza con que “La canción es, también, un mensaje positivo de quedarse con lo mejor de cada experiencia”. Y tiene razón, puesto que lo que pretende Iván es sacar toda la mentira de su vida para decir la verdad y, así, limpiarse de tanto chismorreo y tanta habladuría que no le estaban haciendo ningún bien. La opinión del Sujeto 9 es la única, en esta canción, que se ha desviado completamente a la hora de elaborar su intentio operis. Y es que, al igual que hacía este mismo sujeto en “El equilibrio es imposible”, vuelve a extraer una intencionalidad relacionada con la música. Comenta lo siguiente: “diría que se refiere a cuando empieza su carrera en solitario. Todo lo anterior era mentira/fingido y, ahora, siente la necesidad de hacer música «de verdad», de mostrar cómo ve él la música”. Esta reflexión es curiosa, porque hay versos en los que puede sostenerse esta afirmación, como, por ejemplo, en “Y aunque creí que nunca más / sería capaz de comenzar, / la fantasía es una vía”. Sin embargo, hay otros en los que no tiene mucho sentido esta intentio operis, como en “De dos en dos fueron llegando / hasta la puerta y luego / se esfumaron sin avisar. / Sólo hay mentiras y con ello / lo que quieres es decir / toda la verdad”. Al leer estos últimos versos esta intentio operis quedaría anulada porque la relación es demasiado, digamos, “forzada” y, además, Umberto Eco es el que dice que no todas las opiniones son igual de válidas y, menos aún, cuando la opinión no puede defenderse con gran parte del texto. Óscar González León Universidad de Valladolid 41 “El dormilón” Ella quiere salvar el planeta y él quiere que el mundo se gobierne solo. Ella vuela en bicicleta y él la llama desde un taxi. Ella vive en todo el mundo y él ve el mundo por la tele. Ella es una diosa y él es un cometa. Ella duerme por las noches y no recuerda lo que sueña. Él sueña con dormir cuando ella duerme y sueña con soñar lo que ella sueña, y sueña con soñar lo que ella sueña. Ella es la esperanza de la humanidad, y él escribe mientras ella duerme. Él fuma y obedece, ella habla y resplandece. Ella canta desnuda una canción y él la mira y se relame. Él se pierde entre su pelo, ella se abraza fuerte y dice: "Que las noches con sus lunas y las lunas con sus huesos nos secuestren a los dos. Que las lluvias y los soles y las hojas en el suelo nos encuentren a los dos. Que los años y el presente nos sorprendan a los dos". Ella siempre mira hacia delante y él jamás mira hacia atrás. Ella duerme y sueña aunque no se acuerde, él escribe mientras ella duerme. Ella es la esperanza de la humanidad y él escribe mientras ella duerme. Él fuma y obedece, ella habla y resplandece. Ella sonríe y devora la vida, él devora la vida y sonríe. Él sueña con dormir cuando ella duerme y sueña con soñar lo que ella sueña, y sueña con soñar lo que ella sueña. Él sueña con soñar lo que ella sueña, y sueña con soñar lo que ella sueña. "Que las noches con sus lunas y las lunas con sus huesos nos secuestren a los dos. Que las lluvias y los soles y las hojas en el suelo nos encuentren a los dos. Que los años y el presente nos sorprendan a los dos". Al igual que pasaba con el álbum al que pertenece la canción anterior, el origen del título de la última letra que nos ocupa en este trabajo también proviene del séptimo arte. Como ya hemos mencionado en este trabajo, Iván Ferreiro ha puesto nombre a multitud de sus composiciones influido por series o películas que le han inspirado. Pues bien, el título de esta canción tiene su origen en la película de Woody Allen del año 1973 del mismo nombre. Sin embargo, no por capricho del cantante vigués, sino por puro deseo de Álex Ferreira (cantante dominicano amigo de Ferreiro y gran admirador del cineasta norteamericano), quien ayudó a Iván a desarrollar la maqueta primitiva de “El dormilón”. Además de este guiño cinematográfico, el título también hace referencia a que en la canción se habla de sueños y de dormir. No obstante, el protagonista de la misma habla sobre el título: Óscar González León Universidad de Valladolid 48 mucho de la intentio auctoris ya que la propia experiencia personal de cada sujeto influye en cómo ven el significado de las mismas, pero no por ello dejan de tener validez. Y es que, según Umberto Eco, si el propio texto no contradice estas opiniones siguen teniendo validez. Por lo que mis dudas continuaron, aunque ahora vi la intentio operis desde otra perspectiva. Decidí entonces acudir a un autor más, autora en este caso. Arancha Moreno en 2017 escribió una biografía de Iván a través de 30 canciones del artista desde su etapa como líder de Piratas a su actual etapa en solitario en el libro Iván Ferreiro. 30 canciones para el tiempo y la distancia. En esta obra la autora, con la ayuda de muchos compañeros de gremio del protagonista y la del propio protagonista en cuestión, repasa toda la carrera de este justificando la temática de las canciones con la etapa personal que vivía por entonces el cantante. Ya con todas estas referencias decidí aplicarlo a las ocho canciones que había seleccionado y me dieron como resultado este trabajo, en el que personalmente he conseguido construirme una sólida opinión. Me he dado cuenta que la intención del autor es importantísima para conocer el contexto que provocó el origen de la canción. Sin embargo, esta intención, aunque puede ser variada por deseo del autor de darle varios significados, por lo general suele ser cerrada y no admite cambios futuros. Por otro lado, la intención de la obra, como comentaba antes, es infinita e incluso con los años puede seguir variando. Y es que esta depende única y exclusivamente de quién la escuche y podemos encontrarnos tantos casos como personas diferentes escuchen una misma canción. Incluso, es más, la misma persona puede tener más de una interpretación diferente para la misma canción, como ya hemos visto en este trabajo. Es por esto por lo que, una vez expuesto todo lo anterior, creo que la mejor explicación y a la vez conclusión posible es la que dio Iván Ferreiro en su día en la charla TED, a la que ya he hecho mención anteriormente, en referencia a qué es más importante, si lo que el autor quiere decir o lo que el oyente interpreta de la obra: lo que sí es seguro es que lo que vosotros sentís es verdad y lo que yo siento es verdad. Y es lo único que existe. Podemos contar una película maravillosa, ser todo falso, pero si el que está abajo lo siente de verdad es que existe y es real 7 . 7 “Música y mentiras”, cit., minuto 8 46”. Óscar González León Universidad de Valladolid 49 BIBLIOGRAFÍA ALBADALEJO MAYORDOMO, Tomás (1986), Teoría de los mundos posibles y macroestructura narrativa, Alicante, Universidad de Alicante. ALONSO, Dámaso (1987), Poesía española: Ensayo de métodos y límites estilísticos. Garcilaso, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Góngora, Lope de Vega, Quevedo, Madrid, Gredos. CARNE CRUDA (2019), “Iván Ferreiro en crudo y en directo”, 27 de marzo, https://www.ivoox.com/carne-cruda-ivan-ferreiro-crudo-y-audiosmp3_rf_33804008_1.html, (fecha de consulta: 12-6-2019). CHARLA TED de Iván Ferreiro (2010), “Música y mentiras”, 10 de octubre, Círculo de Bellas Artes de Madrid (dentro de las charlas TED x Sol), https://www.youtube.com/watch?v=VFOxJJp2ZCc (fecha de consulta: 12-62019). ECO, Umberto (1992), Los límites de la interpretación, Barcelona, Lumen. 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