Anorexia y Bulimia: problemas de la sociedad desarrollada
Abstract
Departamento de Enfermería
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Universidad de Valladolid Facultad de Enfermería GRADO EN ENFERMERÍA Curso académico 2013/14 TRABAJO DE FIN DE GRADO ANOREXIA Y BULIMIA: PROBLEMAS DE LA SOCIEDAD DESARROLLADA Autor/a: Marta Asensio Aller Tutor/a: Dolores Tejero de la Cuesta 0
RESUMEN Según el Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos un trastorno de la alimentación es una enfermedad que causa graves perturbaciones en la dieta diaria, tales como comer cantidades muy pequeñas o comer en exceso. Los trastornos de la alimentación generalmente aparecen durante la adolescencia o adultez temprana, pero también se pueden dar durante la niñez o la adultez avanzada. Los trastornos de la alimentación más comunes son la anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y el trastorno por atracón. Por eso en este trabajo me he centrado en la anorexia y la bulimia. El objetivo de este trabajo, en primer lugar es definir la anorexia y la bulimia y su relación con la sociedad desarrollada. En segundo lugar, definir las características de estas enfermedades: su etiología, su diagnóstico, su tratamiento y la importancia de la educación nutricional. No está muy clara la etiología de estos trastornos, si que se sabe que no se debe a una sola causa, sino que actúan varios factores en conjunto, que pueden influir para el desencadenamiento de la anorexia y la bulimia. El diagnostico se realizará principalmente cuando se produzca una perdida o ganancia abrupta de peso; en niños o adolescentes también por la falta de crecimiento. A mayores se realizarán otros estudios para su confirmación. Al igual que el tratamiento psicológico, en estos pacientes también es muy importante la educación nutricional, para que adquieran unos adecuados hábitos nutricionales, y puedan llegar a conseguir el peso óptimo y obtener un estado de salud normalizado. Palabras clave: Anorexia. Bulimia. Sociedad. Desarrollada. 1
ÍNDICE DE CONTENIDOS Introducción…………………………………………………………..3 Justificación…………………………………………………………..5 Objetivos……………………………………………...………………7 Desarrollo del tema………………………………...........................8 oDefinición y características de la anorexia y la bulimia….8 oEtiología……………………………………………………..10 oDiagnóstico………………………………………………….16 oTratamiento………………………………….......................17 oEducación nutricional para los pacientes………………...20 Conclusiones e implicaciones para la práctica…………………..23 Anexos………………………………………………………………... oPropuesta de plan de cuidados…………………………… Bibliografía…………………………………………………………...31 2
INTRODUCCIÓN La anorexia y la bulimia son dos enfermedades que están de triste actualidad en nuestra sociedad. Cada vez se observan más casos de ambas enfermedades y se dan a edades más tempranas. Afectan a 1 de cada 200 jóvenes entre 12 y 14 años, aunque se presentan más casos de bulimia que de anorexia. Generalmente es más frecuente en la mujer que en el hombre, si bien se encuentran cada vez más casos entre varones jóvenes. Si se realiza una evaluación diferencial de casos de anorexia nerviosa en hombres y mujeres, el porcentaje sería de 5% y 95% respectivamente. Aunque en los últimos años, la diferencia entre sexos se van acortando. Como decimos, estas enfermedades están asociadas a la adolescencia, pero cada vez se observan más casos entre adultos de todas las edades, tanto nuevos casos, como recaídas de una primaria enfermedad. Los medios de comunicación han sido acusados como responsables del desencadenamiento y propagación de estás enfermedades, ya que proponen modelos de hombres y mujeres excesivamente delgados, con ideales de vida poco saludables, a los que se adhieren los jóvenes, tratándolos como prototipos de excelencia dignos de ser imitados. Aunque en su concepto actual, tanto la anorexia como la bulimia, son entidades propias de la sociedad moderna, hijas por tanto de una economía de opulencia; sin embargo, en la historia de la medicina aparecen casos que de forma tangencial podrían relacionarse, y tener un parecido clínico, con las enfermedades que nosotros ahora nos proponemos analizar. Así, en la oscura Edad Media se descubren casos ligados a la vida religiosa, en los que las jóvenes novicias se sometían a grandes ayunos y abstinencias, que sólo en algún sentido recuerdan a los que de manera voluntaria, pero con motivación diferente se presentan en la anorexia y la bulimia actuales. En este orden de ideas en 1689, un médico ingles, Thomas Mortón, describe una enfermedad cuyos síntomas coinciden con los de la anorexia. 3
Dice textualmente “parecía un esqueleto vivo, solamente piel y huesos, no tenía síntomas febriles, y padecía un frío descomunal”. En el siglo XIX, el médico londinense, Sir William Withey Gull utiliza por primera vez el término de “Anorexia nerviosa”, y describe está enfermedad con un componente psíquico. Este quizá, sería uno de los primeros casos específicos de las enfermedades que nosotros nos proponemos estudiar. Contemporáneo del anterior, el neurólogo parisiense, Charles Lasègue, realizó estudios sobre una enfermedad que denominó “Anorexia histérica”, al observar el componente psíquico de la enfermedad, que afectaba especialmente a mujeres adolescentes. De la misma manera, en relación con la bulimia, a modo de antecedentes forzados, sin que de hecho tengan que ver con su concepto actual, podríamos citar los grandes atracones que los humanos preneolíticos se concedían tras una exitosa expedición de caza, que a nuestro modo de ver, tendrían un significado profundo de economía metabólica: eran expresión del temor a no tener que comer en un futuro inmediato. En definitiva eran la expresión de la inseguridad alimentaria en que vivía aquella humanidad primitiva. En la Antigüedad Clásica, Aurelianos describió el “hambre mórbido: apetito feroz con deglución en ausencia de masticación y vómito autoprovocado”. Hace referencia a un cuadro clínico que pudiera asemejarse al proceso que hoy llamamos bulimia. Es ya en el siglo XIX cuando los médicos la definen como un apetito voraz seguido de vomito. 4
JUSTIFICACIÓN He elegido este tema para mi Trabajo de Fin de Grado de Enfermería, porque considero que la anorexia y la bulimia son trastornos cada vez más frecuentes en nuestra sociedad, y nosotros, como enfermeros, debemos conocer y saber tratar estas enfermedades. Quizá, cada vez se observan más casos de anorexia y bulimia, debido a la promoción y potenciación que los medios de comunicación hacen de estereotipos físicos que propician el desarrollo de estas enfermedades. En el cine, en las series de televisión, en los programas de entretenimiento, en las revistas,… se nos bombardea con ideales físicos de hombres y mujeres, altos y delgados; ideales a perseguir a toda costa. Por otro lado, y en este mismo orden de ideas, se nos proponen modos poco saludables de alcanzar estos objetivos considerados como ideales: dietas milagro, capaces de conseguir objetivos de peso en poco tiempo y sin esfuerzo; fármacos adelgazantes, saciantes o que impiden que la grasa se absorba. Detrás de todo este aparato propagandístico, como fin último, suele estar la razón económica propia de una sociedad, cuya base de sustentación es el consumo. Una sociedad muchas veces permisiva incluso con la publicidad engañosa. En el mundo de la moda, por ejemplo, se nos proponen estos prototipos ideales a través de mensajes contradictorios. No importa la publicidad engañosa, como ya hemos dicho, que, muchas veces promociona productos altamente calóricos, con modelos paradójicamente delgados; y a través pues, de mensajes contradictorios, que se contraponen y contradicen con la realidad cotidiana, se nos conduce a profundos y graves casos de frustración, en los que, principalmente, la mujer suele ser víctima. Es cierto que existe un ideal machista en nuestra sociedad que hace víctima a la mujer de los afanes y deseos de perfección masculina: mujer esbelta y delgada, modelo en el escaparate del consumo, y mujer objeto cara al público; ideales mercantilistas de la más arriba citada sociedad de consumo. 5
Modelos a combatir, en honor de la igualdad entre los sexos, en una sociedad verdaderamente desarrollada. Aunque también, en descarga del argumento machista antes citado, es cierto el que con frecuencia creciente, los hombres son víctimas también de la misma mentalidad materialista y cosificadora. Cada vez se observan más casos de hombres que padecen bulimia o anorexia. En las ultimas décadas las cifras de prevalecía se han visto incrementadas de manera harto significativa. Estas enfermedades afectan sobre todo a la adolescencia; etapa de la vida en que las personas son más vulnerables. Es el momento de los cambios metabólicos, hormonales y psicológicos, que desencadenan enormes crisis de identidad. Opinamos que los medios de comunicación, cuyos mensajes, como decíamos más arriba, tienen tanta importancia como desencadenantes de las enfermedades objeto de nuestro estudio, tendrían la obligación, desde un punto de vista social y educativo, de proponer estilos de vida saludables; y de promocionar el ejercicio físico y una alimentación equilibrada en lo que a la necesidad de principios inmediatos y micronutrientes se refiere, teniendo en cuenta a cada persona, según su edad, su sexo y sus circunstancias. Para concluir, tenemos que recalcar, aún repitiendonos, que es un tema en auge en nuestra sociedad: raro es el individuo que no ha sufrido en su cercanía los estragos personales y familiares que conllevan estas enfermedades: un vecino, un conocido, un familiar,… Es preciso como profesionales sanitarios que somos, conocerlas, para poder prestar los auxilios que se nos demanden, desde el conocimiento, inherentes a nuestro compromiso para con la sociedad a la que servimos. 6
OBJETIVOS Objetivo principal: oDefinir la anorexia y la bulimia, y su relación con la sociedad desarrollada. Objetivos secundarios : oIdentificar la etiología de estas enfermedades. oProponer diferentes tratamientos para los pacientes. oResaltar la importancia de la educación nutricional para la recuperación de los pacientes. 7
DESARROLLO DEL TEMA DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS DE LA ANOREXIA Y LA BULIMIA ANOREXIA NERVIOSA: Según la OMS es un trastorno caracterizado por la presencia de una pérdida deliberada de peso, inducida o mantenida por el mismo enfermo Puede ser de dos tipos: Restrictiva o típica: tiene un gran autocontrol y logran bajar de peso hasta llegar a ser ello un problema grave de salud y desnutrición. Purgativa: se inducen el vómito y/o toman laxantes, enemas y diuréticos para conseguir bajar de peso. Principales características de la anorexia (Según el Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos): Emaciación (adelgazamiento patológico). Negación a tener un peso saludable. Búsqueda de delgadez excesiva, peso por debajo del 85% del ideal. Terror a subir de peso. Imagen corporal distorsionada (se ven con más peso del que realmente tienen, incluso pueden pensar que padecen obesidad). Negación de padecer enfermedad y bajo peso. Amenorrea, por más de tres meses, en mujeres. Alimentación restringida, racionan la comida y solo comen pequeñas cantidades de ciertos alimentos, los que consideran menos calóricos. Puede atravesar periodos de pequeños atracones, seguidos de periodos de dieta estricta, con abuso de vómitos autoprovocados y uso de laxantes, enemas y/o productos diuréticos, y/o ejercicio extremo. Otros síntomas pueden aparecer con el tiempo, como: Osteopenia u osteoporosis (pérdida de masa ósea). Caída excesiva y debilitamiento del cabello. Uñas quebradizas. 8
Separaciones y pérdidas: como la muerte de un ser querido o la separación de sus familiares. La separación del adolescente de sus padres, bien por estudio o por trabajo, puede convertirse en un factor que inicie el trastorno, por la ansiedad que conlleva el hecho de la separación y las exigencias que comporta la nueva existencia autónoma. Sensación de abandono por parte de padres o familiares: Hay pacientes que han relacionado el inicio de su enfermedad con la percepción del sentimiento de recibir menos atención de algunos de los miembros de su ámbito familiar. Exigencias profesionales o familiares, que producen ansiedad, como el inicio de nuevos estudios, o dificultades en el trabajo. Las primeras relaciones sexuales, la separación sentimental…;situaciones que provocan estados de ansiedad y depresión. El cambio de situación como el transito al instituto o a la universidad, que comportan nuevas relaciones personales y ambientales. Moverse en situaciones competitivas. Haber sufrido abusos físicos o psicológicos. El exceso de actividad física o practicar algún deporte de competición, en el que se exigen rígidas dietas y un constante control de peso. Como efecto secundario de otras enfermedades, como la diabetes o alteraciones tiroideas, en las que el paciente se ve obligado a llevar un control riguroso de alimentación y experimenta la sensación de la perdida de control sobre su propio cuerpo. Un incremento rápido de peso. 15
Comentarios críticos de familiares, amigos, personas con prestigio y ascendiente sobre el sujeto vulnerable. DIAGNÓSTICO Según Banker et al de la Academy For Eating Disorders (AED) son indicio de posible enfermedad, que obligan al sanitario a evaluar la situación física y personal del individuo que los aqueja, los siguientes signos: Pérdida/ganancia abrupta de peso. Pérdida de peso o falta de ganancia de peso/estatura en niños y adolescentes, que continúan en etapa de crecimiento y desarrollo. Fluctuaciones importantes de peso. Anormalidades electrolíticas (con o sin cambios electrocardiográficos), especialmente hipokalemia, hipocloremia, o CO2 elevado. Un CO2 normal elevado en presencia de un cloro normal bajo y/o un pH urinario de 8.0-8.5 puede ser indicativo de vómito recurrente. Bradicardia. Amenorrea o irregularidades menstruales. Infertilidad inexplicable. Exceso de ejercicio o involucrarse en entrenamiento físico extremo. Diabetes Mellitus tipo 1 y pérdida de peso inexplicable y/o pobre control metabólico o cetoacidosis diabética. Estos pacientes tienen un riesgo incrementado de desarrollar estas enfermedades (anorexia y bulimia), pues pueden cambiar intencionadamente, las dosis de insulina (utilizar menos dosis u omisión) lo que llevará a una pérdida de peso, pobre control glucémico (hemoglobina A1c mayor), hipoglucemia/hiperglucemia, cetoacidosis diabética, y aceleración de las complicaciones de diabetes. 16
Historia clínica en la que aparece la utilización de una o más conductas compensatorias para el control del peso, como son vómitos autoinducidos, dietas estrictas, ayunos o ejercicio excesivo. Historia clínica en la que aparece el uso/abuso de supresores del apetito, cafeína en exceso, diuréticos, laxantes, enemas, líquidos excesivamente calientes o fríos, edulcorantes artificiales, goma de mascar sin azúcar, medicamentos de prescripción médica (como insulina, hormona tiroidea), psicoestimulantes, drogas de la calle, o una variedad de suplementos complementarios o alternativos. El sanitario está obligado a evaluar también, los siguientes patrones de normalidad: Rango y cantidad de pérdida/cambio en el peso. Estado nutricional. Métodos de control de peso. Conductas compensatorias. Ingesta dietética y ejercicio. Historia menstrual en mujeres (terapia de reemplazo hormonal, incluyendo medicación anticonceptiva) Historia exhaustiva de crecimiento y desarrollo, temperamento y rasgos de personalidad. Historia familiar, incluyendo síntomas o diagnóstico de anorexia o bulimia, trastornos de ansiedad y del estado de ánimo, trastornos de uso y abuso del alcohol y otras sustancias. Historia psiquiátrica, incluyendo síntomas de trastornos del estado de ánimo y trastornos de ansiedad. La exploración física debe incluir el análisis de: Presión arterial y frecuencia cardiaca en posición supina y de pie. Frecuencia respiratoria. Temperatura corporal, buscando hipotermia (temperatura menor de 35.6°C) Medición de estatura, peso y determinación de índice de masa corporal (IMC); que incluye, registro de peso, talla e IMC en gráficas de 17
crecimiento para niños y adolescentes, evidenciando los cambios de mediciones previas. TRATAMIENTO Los objetivos del tratamiento según Banker et al de la AED son: Rehabilitación nutricional. oReinicio de las menstruaciones (cuando sea apropiado). oInterrupción de los comportamientos de atracón/purgación. oInterrupción de las ideas de alimentación disfuncional, incluyendo distorsión de la imagen corporal e insatisfacción. oRestablecer patrones de alimentación que promuevan la salud y las conexiones sociales. oRestablecer la socialización. Recuperación del peso. Estabilización clínica, y prevención de complicaciones, que pueden conducir a la muerte. Según Ortiz Montcada MR, el tratamiento debe ser interdisciplinario, siguiendo un modelo integrado, que debe incluir las complicaciones orgánicas, la rehabilitación nutricional y la recuperación de las pautas normales de alimentación. El tratamiento debe abordar el estudio de los posibles problemas psicológicos, familiares, sociales y conductuales que presente cada enfermo, con el fin de establecer intervenciones psicoterapéuticas individuales o familiares; y la valoración de la conveniencia o no de utilizar psicofármacos. En la medida de lo posible, el tratamiento de los pacientes deberá realizarse en régimen ambulatorio. Será necesario cuestionarse la posibilidad de ingreso, en los pacientes con disminución del peso por debajo del 70% del peso habitual; ante la presencia de complicaciones médicas graves; trastorno psiquiátrico grave; dinámica familiar disfuncional, o fracaso del tratamiento ambulatorio. El contacto con un psiquiatra o un psicólogo es imprescindible, tanto en el paciente ambulatorio como en el hospitalizado. La psicoterapia ira encaminada a conseguir que el paciente, cambie su conducta, cambie la 18
actitud hacia su cuerpo y a favorecer la autoestima. Es útil informar a los pacientes acerca de los efectos de la inanición y de las posibles complicaciones de la enfermedad. La mayoría de los autores considera que los distintos modelos ensayados de psicoterapia son ineficaces en la fase aguda. Prácticamente todos los programas de psicoterapia incluyen técnicas de modificación del comportamiento, tanto para el paciente como para su familia; incluyen también tratamiento farmacológico y terapia de grupo después del alta médica. Actualmente, los mejores resultados en el tratamiento se observan cuando se aborda el problema desde una perspectiva multidisciplinar, que incluye la recuperación y estabilización del peso, una adecuada psicoterapia individual y/o familiar. Se demuestra que los aspectos relacionados con la educación para salud son esenciales, tanto para los pacientes como para la familia y su entorno. TRATAMIENTO DE LA ANOREXIA (Según el Instituto Nacional de la Salud Mental de Estados Unidos, Trastornos de la Alimentación) Algunos investigadores sugieren que el uso de medicamentos, como antidepresivos, antipsicóticos o estabilizadores del estado de ánimo, pueden ser efectivos para tratar a estos pacientes con anorexia. Pueden ayudar a resolver síntomas relacionados con el estado de ánimo y la ansiedad. No hay certeza de que los antidepresivos puedan evitar recaídas en pacientes que han logrado recuperar su peso. Sin embargo, aunque las investigaciones continúan, ningún medicamento ha demostrado ser totalmente eficaz en la lucha contra la anorexia. Diferentes formas de psicoterapia pueden ayudar a tratar las causas psicológicas de la enfermedad. En la terapia familiar del modelo del Maudsley, los padres de adolescentes con anorexia nerviosa asumen la responsabilidad de la alimentación de sus hijos. Otros investigadores parecen demostrar que el tratamiento combinado de atención médica y psicoterapia de apoyo, diseñado especialmente para pacientes con anorexia nerviosa, es más efectivo que la psicoterapia sola. Aunque en todos los casos, la efectividad del tratamiento es individual. No existe una psicoterapia específica, que sea realmente eficaz en el tratamiento de adultos que padecen anorexia nerviosa. No obstante, las 19
investigaciones sobre nuevos enfoques de tratamiento y prevención parecen prometedoras. TRATAMIENTO DE LA BULIMIA (Según el Instituto Nacional de la Salud Mental de Estados Unidos, Trastornos de la Alimentación) Implica una combinación de opciones que dependen de la situación global del individuo. En todo caso, el paciente necesita un tratamiento combinado de educación nutricional, psicoterapia y farmacológico. Por lo que se refiere a la psicoterapia, en el tratamiento de la bulimia ha tomado carta de naturaleza, por su eficacia, la llamada terapia cognitivoconductual (TCC); que tiene por objeto enseñar y ayudar al paciente a concentrarse en sus problemas y le ofrece pautas para resolverlos. El terapeuta ayuda al paciente; enseñándole a identificar sus patrones de pensamiento distorsionado; a reconocer y cambiar las creencias erróneas; a relacionarse de forma positiva con los demás, y, en consecuencia a cambiar el comportamiento. En relación con el tratamiento farmacológico de la bulimia, el Instituto nacional de la Salud Mental de Estados Unidos, en su capitulo, “Trastornos de la Alimentación”, recomienda el uso de antidepresivos, como la Fluoxetina (Prozac); por ahora el único fármaco aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos, en el tratamiento de esta enfermedad. De acuerdo con la experiencia aportada por los investigadores de esta institución, la Fluoxetina, además de paliar los síntomas de depresión y ansiedad, mitiga el comportamiento alimentario patológico y reduce el riesgo de recaidas. EDUCACIÓN NUTRICIONAL PARA LOS PACIENTES Según un estudio realizado por Gómez Candela et al (2009) el fin de la educación nutricional es la modificación de la conducta alimentaria hacia patrones más saludables. Para alcanzar esta meta es imprescindible el desarrollo de programas de educación nutricional, dirigidos al paciente y su entorno, incidiendo en los diferentes factores que condicionan nuestras elecciones alimentarias y actitudes hacia la alimentación/nutrición. 20
En la anorexia y la bulimia, la educación nutricional juega un papel fundamental ya que contribuye a que el paciente modifique sus actitudes hacia la comida, pierda miedos y recupere un patrón de alimentación normal. El periodo de normalización del comportamiento alimentario alterado puede resultar más o menos largo dependiendo de dos factores: la motivación y la capacidad del paciente. Inducir la motivación para constituir una correcta alimentación no es suficiente si les falta el conocimiento y la capacidad para hacer esos cambios. Deben atravesar un periodo de estructuración y control de la alimentación, lo que requiere un alto nivel de conocimiento general, que les haría ser capaces de planificar un consumo de alimentos, después de que el miedo a este cambio haya sido reducido. Una información apropiada por parte del nutricionista puede ayudar a reducir su oposición al cambio, reduciendo el miedo a las consecuencias. Incluso una vez que han aceptado la necesidad de incrementar el consumo, temerán a una ganancia incontrolada de peso. Discutirlo con el nutricionista incluyendo información sobre los cambios en los requerimientos de energía, la fisiología del aumento de peso, y los medios de la regulación dietética pueden ayudar a calmar esos miedos. Es muy importante obtener información de los pacientes sobre sus propios patrones de alimentación, con el fin de individualizar el consejo dietético. En el caso de la Bulimia Nerviosa, se dará información y consejo nutricional tratando de reducir la excesiva preocupación por las formas del cuerpo y su peso. Se establecerá una alimentación regular estructurada, pero no rígida para ayudar a reducir el deseo de restringir el consumo. Esto ayuda a reducir la posibilidad de que el atracón se dispare. Se deberá enseñar al paciente las diferencias que existen entre el hambre, el apetito y la saciedad para que éste pueda ser capaz de controlarlos cuando aparezcan estos. En el estudio, después de realizar el programa de educación nutricional, se analizó la variación producida en el IMC y número de grupos básicos de alimentos en la ingesta. Pudo observarse una mejoría en las actitudes y comportamiento en relación a la comida de las pacientes en general y en las conductas bulímicas. 21
El número de comidas al día realizado en estas pacientes resulta fundamental, ya que una adecuada distribución de comidas mejora la calidad global de la alimentación, permite un buen funcionamiento digestivo, mejora el rendimiento físico y mental, facilita el control del colesterol y permite mantener un peso adecuado. Se consideró como patrón de normalidad la realización de 4 o más comidas al día. Mientras que al inicio del estudio, un 70% de las pacientes realizaba menos de 4 comidas, tras la educación nutricional este porcentaje se redujo al 19%. También se observó una disminución en el número de vómitos/semana y del número de atracones por semana. En los casos de anorexia, al inicio la media del IMC correspondió a un diagnóstico de Desnutrición leve, tras la educación pasó a estar dentro de los rangos de normalidad, en los de bulimia, los cambios mostraron una evolución hacia la normalización del IMC, que pasó de 26,4 a 25,5. El requerimiento nutricional es la cantidad mínima de energía, principios inmediatos, agua, vitaminas y oligoelementos necesarios para el desarrollo y funcionamiento normal del cuerpo. Esto tendrá un valor individual de acuerdo con cada sujeto, edad, sexo, condición biológica o patológica y actividad. La distribución calórica recomendada al día es en el desayuno el 25% de las calorías totales, el almuerzo un 10-15%, la comida un 30-40%, la merienda un 10-15% y la cena un 20-30%. La proporción de nutrientes recomendada en cada comida será : Proteínas: dependiendo de las tablas de ingesta se recomienda un 7% de la energía total, pero los objetivos nutricionales permiten un 12-15%. Lípidos: entre un 30-35% (debido a que se cocina con aceite de oliva). oÁcidos grasos monoinsaturados: 15-19% oÁcidos grasos saturados y poliinsaturados: 7-9% oColesterol: 300 mg/día. Hidratos de carbono: entre un 50-60%. Se recomienda un 10% de HdC simples. De fibra, se recomiendan entre 25-30 g/día. La dieta ideal es aquella que aporta la suficiente cantidad de alimentos para satisfacer muestras necesidades, permite mantener un peso adecuado y realizar las actividades diarias, manteniendo un estado de salud óptimo. Condiciones para ello: 22
Tiene que aportar suficiente cantidad de energía para permitir el desarrollo del organismo y su funcionamiento. Tiene que contener alimentos formadores que contribuyan al recambio y crecimiento de las distintas estructuras. Tiene que contener sustancias reguladoras (minerales, vitaminas y aporte hídrico). CONCLUSIONES 1. He elegido este tema para mi Trabajo de Fin de Grado de Enfermería, porque considero que la anorexia y la bulimia son trastornos cada vez más frecuentes en nuestra sociedad, y nosotros, como enfermeros, debemos conocer y saber tratar estas enfermedades. 2. La anorexia y la bulimia son trastornos alimentarios, que en su concepto actual parecen ser un tributo que muchos individuos pagan por vivir en una sociedad desarrollada. 3. Afectan sobre todo a adolescentes del sexo femenino. 4. No se conoce la etiología exacta. Los autores piensan en una causación multifactorial. 5. La importancia de los medios de comunicación en su desencadenamiento es muy elevada, ya que proponen modelos de hombres y mujeres excesivamente delgados, con ideales de vida poco saludables, que la sociedad desea alcanzar. 6. Tienen una mortalidad que las estadísticas cifran en un 10% de los casos. 7. El diagnóstico se realiza cuando el paciente experimenta fluctuaciones importantes de peso. También se debe tener en cuenta la utilización de conductas compensatorias para el control del peso. 8. El tratamiento de estos trastornos debe ser mustidiciplinario, incluyendo el tratamiento psicológico, rehabilitación nutricional y restablecimiento de un estado de salud normalizado. 23
9. En estos pacientes la educación nutricional es imprescindible para la recuperación de su trastorno. 10.Habida cuenta la naturaleza social de estos trastornos alimenticios, así como la larga duración de sus procesos, que tienden a la cronificación, el enfermero es un pilar fundamental en el tratamiento y seguimiento de estas enfermedades. De ahí la necesidad de la profundización en su conocimiento ANEXOS PROPUESTA DE PLANES DE CUIDADOS D = Diagnóstico. FR = Factor relacionado NOC = Resultado. NIC = Intervención. IND = Indicador ACT = Actividades. ANOREXIA D: Control inefectivo del régimen terapéutico. oNOC: Conducta de cumplimiento. IND: Comunica seguir la pauta prescrita. NIC: Aumentar el afrontamiento. ACT: Evaluar la capacidad del paciente para tomar decisiones. ACT: Favorecer situaciones que favorezcan la autonomía del paciente. ACT: Ayudar al paciente a resolver los problemas de una manera constructiva. 24
ACT: Observar si el individuo presenta signos de incongruencia que puedan indicar falta de compromiso para cumplir el contrato. D: Aislamiento social. oNOC: Bienestar personal. NIC: Apoyo emocional. ACT: Comentar la experiencia emocional con el paciente. ACT: Realizar afirmaciones enfáticas o de apoyo. ACT: Escuchar las expresiones de conocimientos y creencias. oNOC: Habilidades en interacción social. NIC: Aumentar los sistemas de apoyo. Animar al paciente a participar en las actividades sociales y comunitarias. Explicar a los demás implicados la manera en que pueden ayudar. D: Ansiedad. oNOC: Nivel de ansiedad. IND: Desasosiego. NIC: Disminución de la ansiedad. ACT: Utilizar un enfoque sereno que de seguridad. ACT: Comprender la perspectiva del paciente sobre una situación estresante. ACT: Escuchar con atención. oNOC: Autocontrol de la ansiedad. IND: Elimine precursores de ansiedad. NIC: Técnicas de relajación. ACT: Mantener la calma de forma deliberada. ACT: Facilitar la respiración lenta, profunda, intencionadamente. 31
ACT: Reducir o eliminar estímulos que creen miedo o ansiedad. ACT: Instruir al paciente sobre métodos que disminuyan la ansiedad, si procede. INT: Aumentar el afrontamiento. ACT: Apoyar el uso de mecanismo de defensa adecuados. BIBLIOGRAFÍA ÁLVAREZ RAYÓN G, Franco Paredes K, López Aguilar X, Mancilla Díaz JM, y Vázquez Arévalo R. Imagen Corporal y Trastornos de la Conducta Alimentaria. Revista salud pública. 11 (4): 568-578, 2009. BANKER JD, Becker AE, Bermudez O, et al. Trastornos de la Conducta Alimentaria. Puntos Críticos para un Reconocimiento Temprano y Manejo de Riesgos Médicos en el Cuidado de Individuos con Trastornos de la Conducta Alimentaria. Academy For Eating Disorders (AED). 2012. Segunda edición. 32
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