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Anna Ajmátova, o tres traductores en busca de un autor

Sánchez Puig, María

Abstract

Análisis crítico de tres versiones castellanas de poemas de A. Ajmátova, desde diversos puntos de vista: lingüístico, estilístico, semántico y semiótico

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Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 ANNA AJMÁTOVA, O TRES TRADUCTORES EN BUSCA DE UN AUTOR María SÁNCHEZ PUIG Universidad Complutense de Madrid De cero a tres, en apenas tres años. De ningunear totalmente la figura y el arte poética de Anna Ajmátova en este país durante varias décadas, pasamos, sin motivo especial alguno, a tres ediciones en castellano que salen a la luz casi simultáneamente, pisándose los talones, ofreciendo al lector español, supuesto seguidor y amante de la poesía rusa, tres versiones radialmente diferentes de una personalidad poética vigorosa y atormentada, como lo fue Ajmátova. Hecho gratamente sorprendente que nos llena de vaga esperanza de que algún día, tras Ajmátova, se revelarán también al lector español, aunque sea en versión única, los gozos y las sombras de la poesía de Pushkin, Lérmontov, Nekrásov, Máikov, Tiútchev, Fet, Mandelstam, Jodasévich, Esenin, Kliúyev, Gumiliov, Voloshin y tantos otros, cuya voz, en el umbral del tercer milenio, sigue viva y capaz de estremecernos. Pero volvamos a Ajmátova quien, junto con Tsvetáyeva y Mandelstam, sean, tal vez, los tres puntales que sostienen la poesía rusa a flote en el tempestuoso mar del siglo XX, a guisa de las tres ballenas que, según creencia popular rusa, emergían de la mar océana y sostenían el disco terrestre. La primera de las mencionadas tres versiones en castellano titulada Ana Ajmátova. Réquiem y otros poemas, 1993, está a cargo de José Luis Reina Palazón (en adelante, RP). Es una selección bilingüe de poemas con un volumen total de 241 páginas, una introducción del traductor y, a modo de epílogo, unas breves memorias de L. Sujomlínova quien conoció personalmente a la poetisa. Se echa de menos una bibliografía más completa y notas a pie de página. La segunda data de 1994, se titula Anna Ajmátova. Réquiem. Poema sin héroe, traducción y edición a cargo de Jesús García Gabaldón (en adelante, GG). Presenta un volumen de 248 páginas, con un prólogo del traductor, una selección bilingüe de poemas y dos anexos de prosa, en castellano, amén de numerosas y, en su mayoría, acertadas notas a pie de página que ayudan a una mejor y más profunda comprensión del texto, y con una bibliografía cuidada y suficiente. La tercera versión está fechada en 1996, es fruto de la colaboración entre Carmen Alonso, como traductora, y Gloria García, como adaptadora (en adelante, A/G), lleva por título Ana Ajmátova. Réquiem. El título no refleja con exactitud el contenido del libro, ya que, además del mencionado poema, recoge una breve selección de poesía lírica. En realidad, este volumen estaba listo para su edición en 1994, pero, al publicarse en ese mismo año la versión de GG, las autoras decidieron dejar transcurrir algún tiempo. Consta de 50 páginas, sólo en versión española, con algunas notas aclaratorias, escasas, pero suficientes, y una sucinta bibliografía. - 1 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 En nuestro análisis y comentario de estas tres hipóstasis de la poesía ajmatoviana trataremos de enfocar el texto castellano resultante desde los más diversos ángulos: desde un enfoque formal, desde un punto de vista meramente lingüístico –morfosintáctico, semántico, léxico–, y también desde un ángulo culturológico y semiótico, para alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto, a saber: ―cuál y cuánta es la información contenida en el texto original que le llega al lector español en cada una de estas versiones; ―asumiendo de antemano que, en un trasvase de formas lingüísticas y poéticas entre dos lenguas y dos conceptos del mundo tan distantes formal y conceptualmente como el ruso y el español, necesariamente algo ha de perderse en el camino, ¿cuánto se ha perdido y hasta qué punto son relevantes esas pérdidas para la comprensión del mensaje poético de Ajmátova? ―y finalmente, ¿hasta qué punto resulta fiel la imagen poética de Ajmátova que queda impresa en la mente y el espíritu del lector español, a partir de cada una de esas versiones? 1. DE LOS ASPECTOS FORMALES QUE NO LO SON TANTO Empezando por los aspectos formales, observamos que las versiones primera y segunda, al ser bilingües, se convierten en un arma de dos filos en ambos casos. En la edición de GG, todo el texto ruso está plagado de erratas, errores y faltas de ortografía, mientras la edición de RP ofrece otra particularidad: a partir de la página 203, donde cambia el tipo de letra o fuente, predominan los gazapos y omisiones de renglones enteros que desfiguran el texto hasta hacerlo, en algunos momentos, ilegible. Resulta evidente, que el texto ruso de la edición de RP procede de dos versiones rusas distintas, la segunda de las cuales no ofrece el rigor y la garantía suficientes para ser impresa tal cual. Las erratas y errores se extienden, asimismo, al prólogo y epílogo. Creemos que, de no tener la seguridad de poder ofrecer una versión original (rusa o cualquier otra) del texto con el debido rigor, es preferible prescindir de ella. El placer de tener ante la vista el texto ruso para poder apreciar en lo que vale el esfuerzo del traductor se convierte en un tormento, un sobresalto continuo ante tanto desatino y una vez más, nos rondan por la cabeza las mismas preguntas retóricas: ¿Por qué, Dios mío, por qué? ¿Acaso un editor osaría lanzar al mercado una edición bilingüe de francés o inglés, o incluso griego, plagada de errores y gazapos? Evidentemente, no. ¿Por qué, entonces, con el ruso sí? ¿O es que no importa? ¿O es que nadie se va a enterar? ¿O no hay correctores? ¿O es que?... no sigamos: es, simplemente, lamentable, porque a partir de ahí ya se inicia el proceso de deterioro de imagen de una publicación e, indirectamente, también del traductor que no ha cuidado con el debido esmero el texto original. Otra cuestión formal, pero no por ello menos importante, es la transcripción o transliteración de los nombres rusos. Bien es sabido que los traductores españoles del ruso a pesar de ser pocos no hemos llegado a un acuerdo sobre este tema y cada maestrillo andamos con nuestro librillo, pero parece razonable que, por lo menos dentro de su librillo, uno se atenga a las mismas normas al transcribir los mismos nombres. Sin embargo, no siempre es así. En las versiones de RP y GG nos encontramos con transcripciones contradictorias, como: Gregorievna/Grigorievna/Grigorovievna (RP, pgs. 233, 236, 239), Chernych/Chernykh (GG, pgs. 235, 211), Jodasiévich/Jodasevich (GG, pgs.24, 30), Diaguílev/Diaghílev (GG, pgs. 18, 54), Tsvetaeva/Tsvetaieva (GG), etc., entre otros, sin - 2 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 mencionar ya la colocación correcta de los acentos en los apellidos rusos, p.ej.: Prokófiev y no Prokofiev, Rajmáninov y no Rajmaninov, Diáguilev y no Diaguílev, Andréiev y no Andreiev, Tsvetáieva y no Tsvetaieva (GG, p.18 y otras), etc., etc. La edición de RP, además de descuidar sistemáticamente los acentos incluso en el propio patronímico de la autora (Andréyevna y no Andreievna), presenta una transcripción fonética más propia del alemán (país donde reside RP), que del castellano, como se puede observar en: Zoschtchenko (RP, p.239) siendo en castellano bastante más sencillo: Zóschenko, etc. etc. Llegados a este punto, nos asalta nuevamente la misma duda: ¿Acaso se sacaría a la luz una edición de poesía francesa con los acentos mal colocados? La edición de A/G aparece, en este sentido, como la más cuidada, con una transcripción fonética rigurosa y sistémica. Pasemos ahora a una cuestión que dudamos en calificar de formal, dada su intrínseca relación con la esencia misma de la poesía en sí, y en este caso de la de Ajmátova. Es la cuestión de la métrica y la rima. En nuestra modesta opinión, lo que rima en el original debe rimar en la traducción. Más aún, el traductor debe mantener, o intentar, al menos, mantener el tipo de rima y la longitud estrófica y aproximarse lo más posible al pie métrico del original. Ningún traductor puede alzarse con el derecho de privar totalmente al autor de la musicalidad, eurritmia y eufonía de sus versos. Por algo es poesía. En esta ímproba labor resultan bastante acertadas las versiones de A/G y especialmente la de RP, quien, en un denodado y loable esfuerzo, logra rimar, por consonancia y/o asonancia, la mayoría de las estrofas. La más descuidada, en este sentido, se nos antoja la versión de GG, como podemos contrastar a continuación, en una visión desdoblada, a modo de tríptico, de las tres versiones castellanas del versículo La sentencia del poema Réquiem, que describe el día en que la autora se enteró de que su hijo, detenido y encarcelado durante una purga estalinista de turno, había sido condenado a trabajos forzados en Siberia. A título informativo, recordamos que la rima, en ruso, es ABAB: (A/G, p.35) (RP, p. 220) Y cayó cual piedra la palabra Cayó la palabra petrificada en mi todavía vivo pecho. en mi pecho vivo todavía. No importa, ya estaba preparada, No importa, de hecho estaba preparada, de algún modo superaré esto. fuera como fuera, lo superaría. Hoy tengo mucho trabajo: No es hoy para mí día de calma: Hay que matar la memoria hasta el fin. necesito acabar con la memoria, Hay que conseguir petrificar el alma. necesito petrificar el alma, Hay que aprender de nuevo a vivir. necesito recomenzar mi historia,– Y si no... el ardiente susurro del verano si no... el caliente susurro del verano será como una fiesta tras mi ventana. Tal fiesta viene a mi ventana abierta. Hace tiempo presentí este claro día Lo había presentido ya lontano– y la casa abandonada. un día radiante y la casa desierta. - 3 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 (GG, p.117) Y cayó la palabra de piedra Sobre mi pecho todavía vivo. No importa. Estaba preparada. De alguna manera me las apañaré. Hoy tengo que hacer muchas cosas: Hay que matar la memoria, Hay que petrificar el alma, Hay que aprender de nuevo a vivir. Si no... El caluroso susurro del verano Celebra su fiesta en mi ventana. Hace tiempo que presentía Este día luminoso y la casa vacía. En cuanto a contenido, la versión de A/G es la que se mantiene más fiel, en el sentido estricto de la palabra, al original. RP, en su búsqueda de la rima, se ve obligado a introducir algunas palabras y, por lo tanto, conceptos e imágenes, ausentes en el original ruso. Así, la introducción del participio petrificada provoca en la mente del lector español una asociación subconsciente con algo solidificado e inmóvil, mientras en el texto de Ajmátova la palabra-sentencia se compara con una pedrada, produciendo una imagen muy distinta: la de golpe, trauma, agresión, lapidación y dolor. No obstante, el verso más problemático, a nuestro juicio, y el que más dudas suscita en las tres versiones, es el último, que se inicia con si no... Estamos ante un encabalgamiento, una continuidad sintáctica, lógica y estrófica, un eslabón conector con la estrofa anterior inmediata. Esta continuidad está marcada en el texto ruso, siguiendo las reglas de puntuación, con una coma seguida de un guión, que introduce mediante la conjunción a una oración causal. La ruptura brusca de esa continuidad está asimismo marcada, en ruso, por puntos suspensivos y mayúscula a continuación, con lo cual la lectura literal de estas estrofas sería la siguiente: debo aprender de nuevo a vivir, porque si no... y llegado este momento la autora no se atreve a proseguir, no continúa, interrumpe bruscamente el hilo de su pensamiento para volver la mirada a la vida que rebosa fuera, más allá de su ventana, y que estalla como una fiesta en la que ella, sola en su casa vacía, ya no participa. Creemos que ninguna de las tres versiones apunta claramente a esa relación causa-efecto, y si alguna se aproxima más, es la de GG quien ha mantenido, además, esa mayúscula iniciadora (El caluroso susurro) de una nueva oración-pensamiento, reducida en las versiones de A/G y RP a minúscula, con la consiguiente desaparición de esa sensación de fractura en el discurso poético de la autora que el lector español ya no podrá percibir. El análisis de la colocación de los signos de puntuación en el texto original ruso nos lleva a considerarlos como marcas de texto que merecen una mayor atención de la que generalmente suele dárseles, y no sólo por razones meramente sintácticas, sino por las consecuencias semánticas que cualquier modificación puede acarrear, como podemos ver en el siguiente ejemplo. La dedicatoria de Réquiem, va dirigida a las demás mujeres, compañeras de la autora en las colas ante la prisión leningradiense de Las Cruces durante dos largos años, y se expresa con las siguientes palabras (trad. literal MSP): ¿Dónde estarán las involuntarias compañeras de mis dos infernales años? - 4 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 A/G y RP resuelven sin problemas la frase, mientras que GG opta por colocar en el texto español una coma al final de la primera estrofa rompiendo la unidad de la estructura sintáctica, dejando en suspensión un Genitivo (de) y ofreciendo la siguiente lectura: (GG, p.107) ¿Dónde estarán ahora mis amigas a la fuerza, mis dos años furiosos? ¿Qué oirán en la tormenta de nieve siberiana? ¿Qué imaginarán en el círculo de la luna? A ellas envío mi saludo de despedida. Aparte del mayor o menos acierto en la elección del léxico, asombra la osadía con la que el traductor coloca una coma, sin pararse a pensar en las consecuencias semánticas en el texto resultante, donde el sintagma mis dos años queda descolgado, ya que las tres estrofas restantes sintácticamente se refieren sólo y exclusivamente a las amigas. El cambio de mayúsculas en el original, por minúsculas en la traducción, puede tener consecuencias sintáctico-semánticas, como acabamos de ver, pero además, también léxicosemánticas. Ajmátova acude a la figura retórica de la personificación al destacar con mayúsculas El Siglo Veinte, que en la versión española de GG se omiten sin más (Poema sin héroe. Tercera dedicatoria, GG, p.143), privando al lector español de esa personificación, común entre los poetas rusos del Siglo de Plata, entre otros Mandelstam, que ven el Siglo XX como una fiera voraz, cuyas fauces devorarán a Rusia (¡qué intuición!). En otro lugar (Poema sin héroe. Capítulo Tercero, GG, p.191), la solución del traductor aún más simple: sustituye El auténtico Siglo Veinte del original ruso por un lacónico y romano siglo XX (sic!). Observamos la misma lamentable solución en el versículo 5 del Réquiem, en la versión de A/G (p.33), donde los diecisiete meses del original ruso se sustituyen por un insípido número 17 en el texto español, y en la p.32, donde se opta por el signo matemático '300' en lugar del numeral ordinal la tricentésima, en el original ruso. El nombre personificado Paloma que se refiere a la actriz Sudéikina aparece como nombre común en el texto castellano (GG, pgs. 175,183,195), y lo mismo sucede con Ninfa, Futuro, Heroína, etc.. de dicha versión. En todos estos casos se produce una despoetización del texto y el lector español recibe un texto empobrecido formal y conceptualmente. Nada es casual ni gratuito en un texto literario. Lo formal tampoco es casual. Todo tiene su razón de ser, su justificación y su objetivo. La fragmentación de un texto hecha por el autor en unidades sintácticas mayores en prosa, y la distribución estrófica en verso, es, a nuestro juicio, intocable. No es una mera cuestión de forma, sino que está intrínsecamente relacionada con la estructura general de la obra, mantiene la textura y cohesión interna. Este principio fundamental en toda traducción, desde un contrato de compraventa hasta un poema lírico, se observa estrictamente en las versiones de A/G y GG, pero no así en la de RP, quien, a pesar de tener a su izquierda el original ruso, atenta con demasiada frecuencia contra la estructura original del verso, bien atomizando su corpus monolítico en dísticos (Al cuco pregunté, RP, p.83; La Calumnia, p. 104, etc.), o desmembrado las estrofas, fluidas como vasos comunicantes, del verso ajmatoviano, en versos independientes de cinco, cuatro o tres estrofas (págs.152,170,186,189,191, etc., etc.) o dándole incluso configuración de soneto con dos cuartetas y dos tercetas (La Sombra, p. 151), forma poética totalmente ajena a Ajmátova. La fragmentación ad - 5 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 lib del traductor rompe la unidad temática del texto, interrumpe la fluidez tan magistralmente lograda por la autora, distrae con pausas intempestivas la atención del lector, debilita la tensión emocional y el dramatismo creciente de una de las creaciones más breves y espeluznantes de Ajmátova, su Último brindis que ofrecemos a continuación en versión de RP, acompañada de una traducción nuestra aproximativa, a título meramente orientativo. (trad. lit. MSP.) (RP) Yo brindo por mi hogar arruinado, Yo brindo por la casa arruinada, Y por mi vida malhadada, por la vida que sufrí, Y por la soledad a dos, por la soledad a dos llevada, También brindo por ti, y también por ti,– Por la falacia de unos labios alevosa, por la mentira de los labios traicioneros, La frialdad letal de unos ojos, por tus ojos fríos de muerte, Por ese mundo zafio y enconado, por el mundo cruel y grosero, Por ese Dios que no me ha salvado. Por Dios que no asignó la suerte. La fractura entre cuarta y quinta estrofas en la versión de RP amortigua, sin duda, el impacto que produce en el lector español el texto compacto del original ruso. 2. DE LA FORMA AL CONTENIDO 2.1. DE LOS ERRORES SEMÁNTICOS Y DEL DIFÍCIL ARTE DE UTILIZAR UN DICCIONARIO Traducir no es buscar palabras en un diccionario y colocarlas en el mismo orden, y eso lo sabemos todos. No obstante, por las características específicas de la lengua rusa, ni siquiera localizar algunas palabras en un diccionario puede resultar una tarea fácil. Fenómenos lingüísticos como caída de vocales, apofonía, pleofonía y apleofonía, alternancias de consonantes temáticas, flexión casual y un vasto sistema de oposiciones fonológicas (con carga semántica, por tanto) entre consonantes velarizadas y palatalizadas con una compleja representación grafemática, convierten a veces la búsqueda de una palabra rusa en el diccionario en una ardua labor y pueden constituir una trampa para un buscador inexperto y excesivamente confiado en sus conocimientos de la lengua. Sobrados ejemplos dan de ello las versiones de RP y GG. El primero cae en la mencionada trampa de las velarizadas-palatalizadas, no distingue en el texto ruso entre krov y krov´, lo que le lleva a buscar erróneamente sangre en lugar de techo (Valentía, RP, p. 154), con la consiguiente distorsión del texto: perder la sangre no es amargura en lugar de no importa quedarse sin techo. Lo mismo le sucede a GG, cuando por la misma causa, no discierne entre las palabras rusas pliush (hiedra, en el texto) y pliusch que aparece en el diccionario ruso-español como 'felpa', lo cual tampoco es cierto, ya que el término exacto sería 'peluche', como indica la propia palabra rusa. Intuyendo, y con razón, que el término 'felpa' no acaba de encajar en el texto, sin pensárselo dos veces el traductor opta por inventarse 'el felpudo'. El resultado es una destrucción total del aura poética en esa descripción de la primavera que nos ofrece el texto original y que en versión - 6 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 española se hace ininteligible, provocando el desconcierto cuando no la hilaridad del lector (Poema sin héroe. Segunda dedicatoria. GG, p.139): (Trad. lit. MSP) (GG) No me lo digas, ya lo oigo: No me dictes, yo misma oigo: El tibio chaparrón se estrella en el tejado, El chaparrón se aferra al tejado, Y un suave susurro oigo en la hiedra. Oigo murmullos en el felpudo. Es un ser diminuto que pugna por vivir, Alguien pequeño se dispuso a vivir, Reverdece y se esponja Se hizo verde y mullido, e intentará Para mañana lucir un nuevo esplendor. Brillar mañana en su nuevo impermeable. El traductor debe ser prudente incluso con las palabras o semas que cree conocer, ya que sus derivadas pueden sufrir notables cambios semánticos. Ello evitaría errores crasos, como la traducción del término histórico Rus iazýcheskaia como La Rus de la lengua (Anexo 2, GG, p.244) en lugar de La Rus pagana. Efectivamente, el adjetivo ruso está derivado del sema 'lengua', pero su significado es otro. En este caso, ya no se trata de una pérdida de información para el lector español, sino que se trata de una información errónea, desprovista de sentido. Es una lástima: sólo había que consultar el diccionario. La polisemia es otro de los escollos que ha de superar el traductor. La palabra rusa 'pismó' (carta, letra, escritura, grafía) en la versión castellana del Poema sin héroe (GG, 213) aparece traducida como carta a través del espejo, cuando es simplemente escritura inversa o escritura de espejo. La semantización errónea de la palabra 'pismó' arrastra a una interpretación errónea de todo el sintagma. Nuevamente, estamos ante una pérdida sustancial de información cara al lector español, quien no podrá captar el mensaje directo de la autora, a saber: que se ve obligada a camuflar, esconder, desfigurar, codificar sus escritos por temor a la censura y las represalias. Nada de esto es deducible del texto español. Pero hay más. Incluso si la palabra buscada aparece en el diccionario con su significado léxico exacto y correcto, tampoco entonces el traductor puede confiarse plenamente, porque el significado ocasional, condicionado por el contexto, puede ser otro. En la versión de Poema sin héroe. Epílogo. (GG, p.226) en la descripción de una Leningrado asediada por el ejército alemán, leemos: Y permanece mi ciudad cosida... Resulta imposible para el lector español saber que se trata de los sacos terreros que, como fundas, protegieron los monumentos de la ciudad durante la II Guerra mundial. Esa información, sustancial a nuestro juicio, ya que resucita en la memoria del lector ruso los 900 días de asedio de la ciudad, 900 días de hambre y muerte, esa información tampoco le llega al lector español a través de la ciudad cosida. Los sintagmas o locuciones estables, como es bien sabido, no son la suma de los significados léxicos de sus componentes. El significado léxico del verbo ruso 'lomat´' 'romper, quebrar' en la locución estable o idiomatismo somático que aparece en el texto adquiere el sentido de 'retorcerse los brazos', describiendo, casi visualizando, así un gesto de angustia y desesperación. Esto es lo que nos dice Ajmátova, cuando describe, en trágicas pinceladas, la evacuación en masa de la población rusa hacia el este, allende los Urales, hacia Siberia, huyendo del empuje alemán en 1942: con la mirada baja y los ojos secos, retorciéndose los brazos caminaba Rusia hacia el este. La versión española (GG, p.231) nos ofrece una interpretación inexplicable: con los ojos secos y bajos, y las manos mutiladas, Rusia marchaba, delante de mí, hacia Oriente. Una vez más, la visión que pueda - 7 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 interiorizar el lector a partir del texto castellano será muy distinta a la que surja en la mente del lector ruso, que verá a Rusia plasmada en un gesto de dolor y desesperación, clamando al cielo, pero nunca mutilada. Por la misma razón, el modismo ruso "sred bela dniá" no puede traducirse literalmente sumando sus componentes léxicos como en medio de un día blanco (GG, p. 68), ya que equivale al modismo español en pleno día. Entonces sí que se entiende el hecho extraordinario al que se refiere Ajmátova: los puentes levadizos sobre el Neva sólo se abren entre las 4 y las 5 de la madrugada para dejar pasar los barcos, y el hecho de que abrieran el puente en pleno día, sí que constituye un hecho extraordinario. Otro sintagma con el componente 'brazos', al ser erróneamente interpretado y trasladado a la versión castellana (GG, p.198) como brazos en cruz (imagen que se asocia con crucifixión, tormento) en lugar de brazos cruzados (símbolo de pasividad, impotencia, espera) suscita en el lector español connotaciones y asociaciones totalmente ajenas a la intención de la autora. Por tanto, las elucubraciones teóricas sobre "los brazos en cruz" que expone el traductor en el prólogo se caen por su propio peso. Es cierto que, en parte, la responsabilidad de semejantes deslices recae sobre los diccionarios. También es cierto, empero, que un buen traductor no debe fiarse totalmente de los diccionarios, ni mucho menos basar su labor en ellos, y siempre se puede y se debe, en caso de duda, acudir a una referencia cruzada y/o a otras fuentes. Esto hubiera evitado la siguiente desafortunada versión de la sexta cuarteta de El Poema, dedicado por Ajmátova a Pasternak (RP, p.128): (trad. lit. MSP) (RP) Por comparar el humo con Laoconte, Porque al humo comparó con Laoconte, Por cantar a los cardos del camposanto, cantó de cementerios silvestres alcachofas (!), Por llenar el mundo de sones nuevos porque de nuevos sonidos llenó el horizonte Reflejos de versos en un espacio nuevo, que un nuevo mundo reflejó en estrofas, Por eso fue premiado con una infancia eterna, para él la infancia, en premio, no tuvo ausencia, Etc. Etc. En cuestión de diccionarios bilingües de ruso y español no cabe la distinción entre mejores y peores por la sencilla razón de que sólo hay uno que, en su cuarta edición renovada y ampliada, sigue siendo insuficiente y deficiente. Los errores semánticos derivados del manejo incorrecto del diccionario pueden resultar graves, y conducen, además, a una despoetización parcial o total del texto, como podemos observar por el siguiente listado de ejemplos: (trad. lit. MSP) (versiones españolas) –deja caer un pañuelo de encaje; deja caer en un círculo el pañuelo (GG, p.214) –sudor mortal en la frente sudor mortal en las cejas (GG, p. 111) –nevadillo (flor) copo de nieve (GG, p.140) –pícaros, golfillos espectros (GG, p.152), etc. En Poema sin héroe, Ajmátova describe la siguiente escena: un joven, antes de partir al frente, engalanado y perfumado, va a despedirse de su amada llevando en su pecho versos y el - 8 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 presentimiento de su muerte inútil, se detiene en el rellano y no osa llamar a la puerta..., escena que al lector español se le presenta como sigue: (GG, p. 197) ¡Es hora de despedirse! En el escenario huele a un perfume Y la corneta del dragón con sus versos Y con la muerte sin sentido en el pecho Sonará, si tiene suficiente valor... Él consumirá su último instante Alabándote. Un error léxico acarrea en cadena otros, ya que hay que "ajustar" el texto castellano a la palabra mal lexicalizada. De ahí, una concatenación, un cúmulo de errores, léxicos y sintácticos, que distorsionan hasta lo irreconocible el texto original: ―no es escenario, sino rellano de la escalera (primera imagen poética perdida para el lector español: la del joven, indeciso, ante la puerta de su amada); ―no es la corneta, instrumento musical, sino el corneta, soldado, del cuerpo de dragones; el corneta es siempre muy joven, apenas un muchacho, de ahí la pérdida de una segunda imagen poética: la del muchacho, joven y enamorado, que presiente su muerte, pero tiene que ir a su encuentro; ―no es sonará, sino llamará a tu puerta ("ajuste" erróneo del traductor, resultante del error anterior, la corneta); Con lo cual la imagen lírica y rebosante de dramatismo que se percibe en el texto ruso se convierte, en la versión española, en una estampa cuasi surrealista de un escenario perfumado, una corneta llena de versos que sonará si tiene valor… Del texto de Ajmátova realmente no ha quedado nada. 2.2. DE LA ENREVESADA SINTAXIS RUSA Y DE LAS MALAS PASADAS QUE PUEDE JUGARLE A UN TRADUCTOR La sintaxis rusa, reflejo de una lengua flexiva, puede ser enrevesada y compleja, pero también es precisa y exacta como una fórmula de química orgánica, con un sistema vasto y bien estructurado de conexiones y concatenaciones, concordancias y recciones debidamente codificadas. No hay posibilidad de error de interpretación sintáctica de un texto si se sabe descodificar. Para saber descodificar hay que saber gramática. Las malas jugadas que puede hacerle la sintaxis rusa al inexperto traductor que se adentre en sus enmarañadas entrañas pueden ser variadas en una escala de valores: desde una leve incongruencia sintáctica (un adjetivo descolgado, una valencia sin cubrir) hasta la pérdida parcial o total del sentido de la frase o, lo que tal vez sea aún peor, la tergiversación del significado original. De todo ello tenemos nutridos ejemplos en las versiones de RP y GG. - 9 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 El cuco, en el sistema semiótico de la cultura rusa, simboliza la muerte ya que, según creencia popular, le "canta" a quien lo oye, los años de vida que le quedan. En el epílogo del Poema sin héroe (GG, p. 224) esto pasa desapercibido y el lector español tampoco recibe esa información subyacente en el texto ruso: el cuco, e.d. el destino, que tiene puesto límite a nuestra vida. 2.4. DE LAS "LIBRES INTERPRETACIONES" Y DEL PELIGRO QUE ENCIERRAN Todos hemos sentidos alguna vez la tentación de interpretar un pasaje del texto a nuestro aire, de "adornarlo" o "darle relieve" con el recóndito (e inconfesable) deseo de aportar nuestro granito de arena a la obra del autor, de "mejorarla", según nuestro criterio. Tan loable deseo puede volverse contra el propio traductor pero, sobre todo, contra el autor. No se nos ocurre otra razón, por la cual el traductor de la versión española de Poema sin héroe (GG, pgs. 208, 223) haya multiplicado por cien los numerales que aparecen en el original ruso, a no ser que sea un desfortunado "baile" de numerales. En la página 208, el texto español, comparado con el original, cambia totalmente de significado, al cambiar el traductor el tiempo (de presente a futuro) y el sustantivo-numeral (de diez años a diez siglos): (trad. lit. MSP (GG) Y siguen pasando las décadas: Y pasarán diez siglos: Torturas, exilios y ejecuciones, Torturas, exilios y ejecuciones. Yo, como véis, ya no puedo cantar. Como ven, no puedo cantar. La primera estrofa es la clave para comprender las siguientes, pues nos introduce en un presente vivido por la autora quien constata con amargura que nada cambia, y se refiere claramente a las décadas de purgas y terror de Estado que le tocó presenciar y vivir en sus propias carnes. En la versión española no se percibe la presencia temporal de la autora, y el futuro gramatical que emplea libremente el traductor aleja las "torturas, exilios y ejecuciones" a un futuro irreal de diez siglos, fuera del alcance de la vida de la autora, lo que, además, no encaja, con la última estrofa, que está en presente. Partiendo del texto español, el lector no puede percibir la constatación presencial de la autora, testigo de las torturas, exilios y ejecuciones de su tiempo. El segundo caso es aún más grave, pues donde Ajmátova dice: Suena la voz del autor, que se halla a siete mil kilómetros, el lector español se encuentra en su versión con setecientos mil kilómetros de distancia (GG, p.223). No es sólo un error de numerales, cero más o cero menos, es algo más profundo e inquietante: el traductor no ha comprendido la información que subyace bajo la cifra de siete mil kilómetros: es la distancia que separa la parte occidental de Rusia (con Moscú y Leningrado/San Petersburgo) de los campos de trabajo siberianos, en uno de los cuales estaba cumpliendo condena el hijo de Ajmátova. El traductor ahonda en su error en el Prólogo (GG, p.59) donde nos explica que los setecientos mil kilómetros constituyen un "procedimiento estilístico gogoliano". Una vez más, al lector español se le priva de una información fundamental, imprescindible para comprender el texto de Ajmátova. - 16 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 2.5. LA TRADUCCIÓN DEBE SER INTELIGIBLE, AUNQUE SEA POESÍA La dificultad añadida que encierra la forma poética no puede justificar, en nuestra opinión, una traducción de difícil legibilidad y comprensibilidad. Parece, no obstante, en algunas ocasiones, que, parapetado tras la forma poética (exigencias métricas, rítmicas, rímicas, estróficas y estilísticas), el traductor pospone a un segundo plano el innegable hecho que todo texto debe ser inteligible. Esto es lo que ocurre en la versión de la poesía Dulce perfume de enebro (RP, p. 64) que a continuación citamos: (trad. lit. MSP) (RP) No fueron en vano las rogativas, Rezos no en vano escuchados La tierra ansiaba la lluvia, lluvia que añora la tierra: Y los campos pisoteados se regaron humedades el campo pisoteado, De líquido rojo y tibio. Rojas, tibias, asperjean. La poesía de Ajmátova nada tiene de críptica: es demasiado dramática, real y vívida para parapetarse tras juegos de palabras o sonidos. Su fuerza radica en esa cruda y difícil sencillez. Sin otro ánimo que el ilustrativo presentamos aquí algunos textos en versión española que podríamos calificar de crípticos para el lector, textos que, por su carácter incomprensible, rompen la comunicación autor-lector, se vacían de contenido y van en detrimento de la imagen del autor: ―y lo absurdo me convertirá pronto en gris (GG, p. 165), entiéndase: tanta sinrazón me hace encanecer; ―es el huésped detrás del espejo (GG, p.165), esto es: alguien del mundo irreal; ―De nuevo se acercó la hora del recuerdo. ―Os veo, os oigo, os siento: ―A aquella a la que a duras penas empujaron hacia la ventana, ―A quien sus pies no pisan su tierra natal (GG, p. 125) entiéndase la última estrofa como: Aquella que ya no volverá a su pueblo; ―De alguna manera nos arrastraremos en la oscuridad (GG, p. 167), esto es: deambularemos sin rumbo en la oscuridad; ―Irrumpe...furtivamente, con una pesa, como un bandido experto (GG, p. 117), entiéndase: como un redomado bandido con una maza; ―En la descripción de la vieja San Petersburgo: Con greñas, armaduras, convoyes de harina (GG, p.175) debe entenderse como: crines, arneses y carros de harina, en clara referencia a los campesinos que traían sus productos a la ciudad; etc. Versiones como las arriba citadas pueden crear, y de hecho crean en el receptor español una imagen falseada de la autora, cuyos textos aparecen oscuros e incomprensibles y, por tanto, no evocan las correspondientes imágenes en la mente del lector español, no conmueven su espíritu. - 17 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 2.6. TRES ERAN TRAS LAS VERSIONES DE UN TEXTO Al principio, hemos calificado de "radialmente opuestas" las tres versiones españolas de Ajmátova. Es, en efecto, una radialidad divergente, cuyo punto de origen se halla anclado en el texto original y cuyas líneas se van separando cada vez más, como radios de una rueda de bicicleta. El versículo 4 del poema Réquiem en sus tres versiones castellanas nos ofrece una buena base para practicar un análisis contrastado desde los diferentes puntos de vista, como pueden ser fidelidad al original, comprensibilidad, eufonía, etc., que logran los respectivos traductores: (A/G, p. 32) (RP, p.214) ¡Si te hubieran mostrado a ti, burlona, Si te hubieran dicho, bromeadora, de todos los amigos favorita, la preferida de todos los amigos, de Tsárskoye Seló alegre pecadora, de Zarskoie-Selo alegre pecadora, lo que sucedería con tu vida! Lo que sucedería en la vida contigo.– Cómo, con el número 300 harías Cómo la trescienta, con tus presentes, Cola con un paquete bajo Las Cruces ante "Las Cruces" en fila esperas y cómo con tus lágrimas ardientes y cómo con tus lágrimas ardientes el hielo de Año Nuevo fundirías. Del año nuevo el hielo derritieras. El álamo de la prisión se mece Cómo de la prisión el álamo se mece pero allí cuántas vidas inocentes y no se oye nada– pero cuánta de una manera silenciosa expiran. Vida inocente allí fenece... (GG, p.112) ¡Si te hubieran mostrado a ti, la bromista, Adorada por todos tus amigos, La alegre pecadora de Zárskoe Seló, Lo que sucedería con tu vida! Cómo, entre trescientas mujeres, con un paquete Harías cola bajo Las Cruces, Y cómo con tus ardientes lágrimas, Fundirías el hielo de Año Nuevo. Allí, silenciosamente los presos Se abalanzan y cuántas vidas Inocentes se consumen... Dejamos a nuestros lectores sumidos en esta tarea. - 18 - Hermēneus. Revista de Traducción e Interpretación Núm. 2 - Año 2000 BIBLIOGRAFÍA ANA AJMÁTOVA. Réquiem y otros poemas. Introducción y traducción de José Luis Reina Palazón. Alfar, colección El Rapro de Europa,1. Sevilla, 1993. ANNA AJMÁTOVA. Réquiem. Poema sin héroe. Edición bilingüe de Jesús García Gabaldón. Cátedra, colección Letras Universales, 208. Madrid, 1994. ANA AJMÁTOVA. Réquiem. Traducción de Carmen Alonso. Adaptación de Gloria García. Colección Torremozas, 125. Madrid, 1996. ANNA AJMÁTOVA. En el centenario de su natalicio. La Habana, 1989. Antología poética. Trad. J.R. Arango. Plaza y Janés, Barcelona, 1984. - 19 -