La gens Aurelia en Hispania ulterior a través de las fuentes epigráficas
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Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, Historia Antigua, t. 12, 1999., págs. 351-387 La gens Aurelia en Hispania ulterior a través de las fuentes epigráficas HENAR GALLEGO FRANCO * RESUMEN El presente trabajo evalúa la huella epigráfica del nomen Aurelius en las provincias hispanas Bélica y Lusitania, determinando sus peculiaridades en el mapa gentilicio de ambas, así como su contribución al proceso romanizador y urbanizador de las mismas. Se estudian igualmente las características onomásticas, socioeconómicas e ideológicas de sus portadores. ABSTRACT We analyze the epigraphical trace oí the reman ñame Aurelius in Hispania Baetica and Lusitania, showing its peculiarities in the onomastic background of these provinces and its contribution to the romanization and urban process. Also, we study the onomastic, socioeconomic and ideological characteristics of the members of the gens Aurelia in these spanish provinces. A través de las fuentes epigráficas del Occidente romano se constata la expansión sobresaliente de los llannados nomina imperiales en la onomástica personal, debido a la costumbre frecuente de ios nuevos ciudadanos romanos provinciales de elegir como gentilicio que expresara su nuevo estatus jurídico aquél del emperador bajo cuyo reinado acceden al mismo. Esta práctica, sin embargo, es más popular en las provincias de romanización más tardía, como son las del área danubiana \ En Hispania, * Área de Historia Antigua. Universidad de Valladolid. ' G. ALFÓLDY, "Notes sur la relation entre le droit de cité et la nomenclature dans l'Empire romain», Latomus, XXV. 1, 1966, 46; A. Mócsy, Die Bevóll(erung von Pannonien bis zu den Markomannenkriegen, Budapest, 1959, 148. 351
HENAR GALLEGO FRANCO en cambio, el arranque temprano del proceso romanizador explica que el protagonismo de los nomina imperiales fuera claramente inferior al de otras regiones del Occidente Romano ^. El nomen Aurelius, de origen latino ^, pertenece a este grupo de gentilicios imperiales. Su expansión en el Imperio hiubo de recibir un impulso notable bajo los últimos Antoninos, en especial Marco Aurelio, y sobre todo bajo los Severos con el edicto de Caracalla del 212 d.C.'', si bien esta medida tuvo en las provincias hispanas un impacto menor que en otras zonas del Occidente Romano ^. Ahora bien, un análisis detallado de la presencia de los Aureliien las fuentes epigráficas de Hispania puede aportar nuevos datos. Atendiendo a este criterio, nos proponemos en el presente trabajo evaluar la huella epigráfica del nomen Aurelius en l-lispania Baetica y Lusitania, determinando sus peculiaridades en el mapa gentilicio de estas provincias, así como su contribución al proceso romanizador y urbanizador ^. Se trata, en última instancia, de una contribución al conocimiento del mapa onomástico de l-iispania romana, en la idea de que cuanto más completo sea éste, más avanzaremos en el conocimiento de los rasgos propios de los procesos de romanización en las diferentes zonas peninsulares. El gentilicio Aurelius alcanza una mayor difusión en Bética (60 individuos que en Lusitania (42 individuos), aunque ninguna de estas dos provincias se acerca a la notable incidencia de la gens en la Tarraconense ^ ^ Cfr. J.M. ABASCAL PALAZÓN, LOS nombres personales en las Inscripciones latinas de Hispania, Murcia, 1994, 28-30; en Hispania el nomen lulius es el único de tipo imperial que se encuentra entre los diez gentilicios más numerosos en estas provincias, y más distanciados se constatan ya los de Flavius y Aellus. G. ALFÓLDY, «Notes sur la relation entre le droit de cité et la nomenclatura dans l'Empire romain», Latomus, XXV.1, 1966, 46-47 y H. GALSTERER, «Dirrtto latino e municipalizzazione nella Betica», Teoría y práctica del ordenamiento municipal en Híspanla. Revisiones de Historia Antigua. II, Vitoria, 1996, 217, sobre la menor frecuencia con que en Hispania los nuevos ciudadanos toman el nombre del emperador. ^ W. SCHULZE, Zur Geschicl^te Lateinischer Eigennamen, Berlín, 1966, 445, 468; PIR^ A 14281671. " DioN CASSIO, LXXVII, 9,20,27. En líneas generales, otorgaba la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del Imperio que aún no disfrutaban de ella; en este sentido, la desigual presencia de Aurelil en las fuentes epigráficas de las distintas provincias del Imperio Occidental ha servido para especular sobre la importancia cuantitativa en las mismas de este sector de población de romanización deficiente, que accede a la ciudadanía gracias a la generosidad de Caracalla. ^ La Península Ibérica vive un proceso romanizador temprano en el que ya se había beneficiado ampliamente de los privilegios de ciudadanía, especialmente gracias a la concesión del ius Lata por el emperador Vespasiano, cfr. Plinio, Nat. Hist., III, 30. •^ Este trabajo completa así el estudio iniciado en H. Gallego Franco, «Los Aurelil en la Híspanla Tarraconense. Un estudio de las fuentes epigráficas», HAnt, XXIV, 2000, en prensa. ' Hemos recogido cientocuatro individuos diferentes portadores del gentilicio Aurelius en Tarraconense, frente a cuarenta y dos en Lusitania y sesenta en Bética, recuento en el que excluímos a aquéllos que conocemos sólo por una filiación. 352
La gens Aurelia en Hispania ulterior a través de las fuentes epigráficas Desde el punto de vista onomástico los Aurelii de Bética y Lusitania constituyen un grupo muy homogéneo. En general, son portadores de una antroponimia muy latinizada, con escasas pervivencias de onomástica indígena, cuyos esquemas se ajustan a los propios de los ciudadanos romanos. Así, las mujeres acompañan el gentilicio de un cognomen, mientras que entre los varones los esquemas de dúo nomina predominan sobre los de tria nomina, aunque éstos últimos alcanzan en ambas provincias una incidencia notable, de al menos una tercera parte de los testimonios masculinos recogidos ". Atendiendo a su cronología, los tria nomina héticos y lusitanos manifiestan una sólida presencia ya en un período temprano (siglo I y primera mitad del siglo ii) ^ aunque su número aumenta sensiblemente en la etapa siguiente, de finales del siglo ii y siglo iii d.C. ^°. Los portadores de praenomen son individuos de condición socioeconómica variada, desde libertos, individuos modestos, militares y veteranos, " En Lusitania los tría nomina alcanzan entre los varones una presencia del 35%, mientras en la Bética su importancia aumenta hasta un 40%. La incidencia de los tria nomina, en cambio, es algo más baja en la Tarraconense, donde suponen un 30% de los testimonios onomásticos masculinos. ' Un tercio (35%) de los tria nomina constatados en nuestras provincias se ubican cronológicamente en este período. En Bética contamos con AE 1980, 562, M. Aurelias M.f. Abbicus, miles legionis Xa mediados del siglo i en un documento hallado cerca de Nertobriga; CIL 11(2).7, 207, L. Aurelius Lucanus, cerca de Sacili, a finales del siglo i; AE 1965, 56, C. Aurelius Críto, en Malaca, a finales del siglo i, en una inscripción monumental en el teatro; AA9, 151, T. Aurelius Faustus, siglo II, cerca de Nertobriga, donde consagra a los Augusti Lares, una advocación próxima al culto imperial; CIL 11(2).5, 733, L. Aurelius Capratinus, un notable de Aratispi a mediados del siglo ii; AAÑ 105, /M. Aurelius L.f. [—] en Hispalis, de la segunda mitad del siglo ii. En Lusitania tenemos a DE 236, M. Aurelius C.f., Ilvir, flamen y praefectus fabrum en Pax lulia en el siglo i; DE 445, los hermanos L. Aurelius fJl.f. Flausy P. Aurelius Nigeren Vila Vicosa, también en el siglo i; CIL II 203, M. Aurelius M.t. IVIarinus en Olisipo, del siglo i o comienzos del ii d.C. '" Los esquemas de tria nomina suponen en este período algo más de la mitad (52%) del total de los registrados en ambas provincias. De finales del siglo ii o principios del siglo iii d.C. parecen ser, en Lusitania, DE 426, G. Aurelius Victorínus en Ebora; RE 31, L. Aurelius Rufus y RE 44, M. Aurelius Laberíanusy su hijo M. Aurelius Avitus, en Conimbriga; AE 1961, 48, M. Aurelius Fili[—] en Emérita, quizá un liberto imperial; En Bética, AAÑ 311, l\A. Aurelius (—) y su hijo M. Aurelius Nympho en Hipa, familia relacionada con el comercio de aceite; CIL II 1291, G. Aurelius Ampliatus en Salpensa; CIL II 6338D, M. Aurelius Castor en Nabrissa; AAÑ 267, /W. Aurelius Cemerus en Arva; CIL 11(2).7, 422, M. Aurelius Marcellinus en Corduba; Ya en el siglo iii d.C. contamos con CIL 11(2).5, 375, M. Aurelius Acfiaicus en Iponoba y CIL 11(2).5, 860, L. Aurelius Thebais en Teba del Condado (Málaga), individuos de posible origen servil como portadores de cognomina griegos; CIL 11(2).7, 127A, M. Aurelius Valens, veteranus de la classis praetoria Severiana Ravennas cerca de Obulco; CIL 11(2).7, 259, M. Aurelius Alexander, caballero, procurator Augustorum y agens vices praesidis quizá en época de Galieno. Hemos de considerar que algunos de los tría nomina recogidos (13%) son de datación incierta: TR 37-39, L. Aurelius GerQ, propietario de figlina en un epígrafe oleario, y AE 1988, 741, M. Aurelius V(), en una plaqueta rectangular de plomo, ambos procedentes de la zona de influencia de Astigi, en la Bética; DE 251, G. Aurelius (—-), patrono de un liberto en Pax lulia, y CIL II 929, M. Aurelius [—], en un fragmento funerario de Caesarobriga, ambas en Lusitania. 353
HENAR GALLEGO FRANCO hasta altos cargos de la administración municipal e imperial ".El praenomen más frecuente en el grupo gentilicio es el de M(arcus), especialmente propio de la onomástica imperial de los últimos Antoninos y Severos (Caracalla). Los M. Aurelii, de hecho, se concentran en las fuentes epigráficas héticas y lusitanas en la segunda mitad del siglo ii y primera del siglo III d.C. '2, lo que no excluye la existencia de algunos testimonios excepcionalmente tempranos vinculados a élites sociales ^^ En menor medida encontramos a los L. Aurelii'"', G/C. Aurelii '*, P. Aurelii '^ y T. Aurelii '^, cuyos praenomina se constatan ya en el siglo i d.C, aunque luego contemos también con testimonios posteriores, y entre los que son frecuentes los individuos de posición socioeconómica destacada. Apenas contamos con excepciones a estos esquemas, salvo por un grupo exiguo de casos en los que el gentilicio Aurelius no va acompañado " En este aspecto, el comportamiento de los tria nomina en Hispania Tarraconense es distinto, ya que se concentran casi exclusivamente en un período avanzado, desde finales del siglo ii d.C. en adelante, y son propios de individuos que manifiestan un estatus socioeconómico privilegiado. '" En Bética, AAÑ 105, M. Aurelius U. [—], en Hispalis; AE 1988, 741, M. Aurelius VQ en el territorio de Astigi; AAÑ 311, M. Aurelius (—) y su hijo M. Aurelius Nympho en Hipa; GIL II 6338D, M. Aurelius Castor en Nabrissa; AAÑ 267, M. Aurelius Cernerás en el territorio de Arva; GIL 11(2).7, 422, M. Aurelius Marcellinus en Corduba; GIL 11(2).7, 127A, M. Aurelius Valens en el territorio de Obulco; GIL 11(2).5, 375, M. Aurelius Achaicus en Iponoba; GIL 11(2).7, 259, M. Aurelius Alexander, procurator Augustorum y agens vices praesidis en Corduba. En Lusitania, GIL II 929, M. Aurelius [— -] en Caesarobriga; RE 44, M. Aurelius Laberianus y M. Aurelius Avitus en Conimbriga; AE 1961, 48, M. Aurelius Fili[—-] en Emérita. Se trata, como se puede apreciar, de individuos de condición socioeconómica variada: un equestre, varios ciudadanos romanos entre los que destaca un veterano militar y varios portadores de onomásticos griegos que quizá fueran individuos de origen servil. " En la Bética, AE 1980, 562, M. Aurelius M.f. Gal, Abbicus, miles legionis Xen Jerez de los Caballeros (Badajoz), cerca de Nertobriga, en las primeras décadas del siglo i. En Lusitania, DE 236, M. Aurelius C.f. Gal., en Pax lulia, llvir, flamen y praefectus fabrum también a comienzos del siglo I d.C.; GIL II 203, M. Aurelius M.f. Gal, Marinus en Olisipo, del siglo i o principios del ii d.C. ''' Aparecen en ambas provincias en un momento temprano. Así, GIL 11(2).7, 207, L. Aurelius Lucanus en el territorio de Sacilis, de fin del siglo i; DE 445, L. Aurelius L.f. Flaus. en Bencatel, cerca de Vila Vigosa, también en el siglo i d.C. A mediados del siglo ii les encontramos integrados en las familias notables del municipio bélico de Aratispi, GIL II 2056, L. Aurelius Capratinus, y posiblemente en el negocio oleario, TR 37-39, L. Aurelius Ger(), en marcas del control de Astigi, Perduran todavía en el siglo iii, RE 31, L. Aurelius Rufus en Conimbriga y GIL 11(2).5, 860, L. Aurelius Thebais en Teba (Málaga), ambos individuos de posible origen servil. '* En la Bética les constatamos en AE 1965, 56, C, Aurelius Crito, un notable local de t\ñalaca en época flavia, y en GIL II 1291, G. Aurelius Ampliatus, en el territorio de Salpensa, a fines del siglo II o principios iii d.C.; En Lusitania, DE 251, G. Aurelius (—), patrono de un liberto en Pax lulia, siglos ii-iii; DE 426, G. Aurelius Victorinus, en Ebora, de finales del siglo ii o principios del siglo III d.C. '6 De 445, P. Aurelius Niger, hermano de L. Aurelius L.f. Flaus en Bencatel, Vila Vigosa, en el siglo I d.C. " En Bética, EE IX, 151, T. Aurelius Faustus, que dedica a los Augusti Lares en Jerez de los Caballeros (Badajoz), cerca de Nertobriga, en el siglo ii d.C. El praenomen Q(uintus) podría verse en EEÑ 11,0. Aurelius?, en Avila (Lusitania), de fin del siglo ii o principio del iii, pero se trata de un documento muy deteriorado, de lectura dudosa, por lo que le dejamos al margen. 354
La gens Aurelia en Hispania ulterior a través de las fuentes epigráficas de un cognomen, bien por una cronología especialmente temprana o tardía del testimonio epigráfico ^^, o por tratarse de portadores insertos en un ambiente de raíz indígena '^. La tribu es un elemento que aparece raramente en el esquema antroponímico de los /Aure///bélicos y lusitanos. Ahora bien, los pocos casos constatados corresponden a ciudadanos de origen autóctono, en ocasiones de estatus socioeconómico acomodado, inscritos en la tribu Galería en las primeras etapas de la época altoimperial ^°. En cuanto a la mención de la origo ^\ se constata puntualmente en una etapa ya tardía, a partir del siglo iii d.C, evidenciando un desplazamiento del portador cuya motivación no siempre es posible conocer pero responde en parte a motivos profesionales ^^. Ahora bien, otros indicadores onomásticos pueden "" En Lusitania, DE 236, M. Aurelius C. f. Galería en Pax lulia, de comienzos del siglo i d.C. En Bélica, GIL 11(2).5,166, Aurílius-sic, en un brazo de un crucifijo, de época ya muy tardía (siglos v-vi). '" ASI, en Lusitania JJX 40, Aurelius V/VCi f(ilius), familiar de Laboina Alais f(iiia), en Hinojosa (Salamanca); cfr. A. Holder, AltCeitischer Spraciisctiatz, vol.ll, Graz, 1962, 113-115 {Lab-); Ibidem, I, 74 {Alanis como filiación); ZZ 2, Aurelius, en el mismo lugar. En la Tarraconense, en cambio, estos esquemas de nombre único de tradición indígena son algo más numerosos, cfr. U. Espinosa, Epigrafía de la Rioja, Logroño, 1986, 70, Aurelia Lesuridantaris f(ilia) en Munilla (Logroño); G. Fatás/t^.A. Martín Bueno, Epigrafía romana de Zaragoza y su provincia, Zaragoza, 1977, 61, Aurelius, en Villaroya (Zaragoza), en un epígrafe ilegible de fuerte ambiente indígena; F. Diego Santos, Inscrípciones de la provincia de León, León, 1983, 266, Aurelius, en Crémenes (León), hijo de [—¡o? Fiaccus Fiacci f(iiius) vadiniensis (Ptolomeo 2,6,50, pueblo de los cántabros); AE 1977, 489, Aurelius IVIaximini f. en Escuadro (Zamora); A. Holder, Alt-Celtischer..., vol.ll, 191 (Lesuridantarís). Es dudoso en estos casos que los portadores gocen de la ciudadanía romana, a pesar de usar un gentilicio. ^° En Bélica, AE 1980, 562, M. Aurelius M. f Galería Abbicus, miles de la iegio Xen Jerez de los Caballeros (Badajoz); AE 1965, 56, C. Aurelius Galería Crito, en l\Jlalaca, seguramente un notable municipal, dedicante (sua pecunia) de una inscripción monumental en el teatro; Los restantes testimonios proceden de Lusitania: DE 236, M. Aurelius C. f. Galería, un notable de Pax luiia honrado con una estatua por los habitantes de la ciudad; CIL II 203, M. Aurelius M. f. Galería fiAarinus, en Olisipo. " En dos testimonios bélicos, JJO 453, Aurelia Leucottioe, patríciensis, en Tucci, y CIL 11(2).5,375, M, Aurelius Achaicus, astigitanus?, en el territorio de Iponoba, dudamos que la mención de la origo exprese realmente el lugar de procedencia de ambos individuos. Los cognomina griegos Leucothoe y Achaicus hacen sospechar que se trate de dos libertos, y si es así, hemos de tener en cuenta que los libertos llevaban la origo de sus patronos, cfr. Digesto, L, 1,6,3; J. Mangas, «Derecho latino y municipalización en la Meseta Superior», Teoría y práctica del ordenamiento municipal en Hispania, Revisiones de l-listoria Antigua, 11, Vitoria, 1996, 236. '^^ En Lusitania, AE 1961, 48, M. Aurelius Filil—], residente en Roma, quizá un liberto imperial, se halla en Emérita a finales del siglo ii o siglo iii d.C, donde dedica a la Dea Invicta Caelestis Nemesis; RE 31, cenotafio a í.. Aurelius ñuíus,natural de Conimbriga.cuyos restos descansan en Emérita, donde quizá fue para desempeñar algún cargo u oficio. En Bética, CIL 11(2).7, 127A, el veterano M. Aurelius Capitoiini f. Valens, ex gregaiis ciassis, natural de Cibalis (Pannonia Interior) aparece en un diploma militar de Higuera de Calatrava (Jaén) en el territorio de Obulco, del 225 d.C; CIL 11(2).5, 375, M. Aurelius Achaicus, astigitanus? en Iponoba en el siglo iii; MG P.248, Aurelius lulianus, natural de África fallece en IVIalaca en el siglo iv d.C, donde posiblemente se vinculara a actividades comerciantes; CCG P. 455, Aurelius Félix Ingenuus, carteiensis y civis romanus fallece en Gades ya a finales del siglo iv o comienzos del siglo V. Por tanto los motivos de estos desplazamientos parecen ser principalmente profesionales. 355
HENAR GALLEGO FRANCO evidenciar también individuos de procedencia extranjera en el grupo gentilicio, como la presencia de cognomina griegos ^^. Aunque la mayor parte de los cognomina ^'' que acompañan al gentilicio son latinos, esta presencia es superior en Lusitania (79%), ya que en Bética su incidencia (57%) se ve amortiguada por la notable constatación de onomásticos grecoorientales. Los cognomina latinos presentan un carácter variado y ninguno de ellos se repite en un número realmente significativo de individuos ^^. Como excepción, contamos con algunos casos en los que el gentilicio se acompaña de dos cognomina latinos, Aurelia Avita Restituía y Aurelius Félix Ingenuus^^, o bien de un segundo gentilicio 2^ Algunos pueden responder a una procedencia oriental de individuo o su familia. Así, en Lusitania, AE 1972, 237, Aurelia Sotira y su esposo Aurelius Donatus, posiblemente miembros de una comunidad de comerciantes dálmatas en Emérita; CIL II 536, Aurelius Dorus, unido a Afilia Nicopolis también en Emérita, y que podrían igualmente formar parte de una comunidad de comerciantes; en Bética, AE 1965, 56, C. Aurelius Galería (tribu) Crito en Malaca, seguramente un notable local; TR 50-51, Aurelii Heraclae, padre e hijo, miembros de una importante familia de propietarios de varias figlinae, en la zona de Sevilla y Córdoba; AE 1984, 503, Aurelius Polyticus, dedicante de Némesis en Itálica; CIL II 5521, Aurelius Stephanus, sacerdos Matñs Deum en Corduba; CIL 11(2).7,259, M. Aurelius Alexander, procurator augustorum y agens vices praesidis en Corduba. ^' En algunos casos el cognomen se ha omitido, como en las filiaciones: AAÑ 105, L. Aurelius; CIL II 969, M. Aurelius; AAÑ 311, M. Aurelius, una filiación uxoria, todas ellas en Bética, y en Lusitania DE 445, L. Aurelius; CIL II 203, M. Aurelius; AE 1980, 562, M. Aurelius; también es el caso de las menciones en genitivo de patronos de libertos: DE 251, G. Aurelius en Lusitania. En otros casos el cognomen simplemente se ha perdido por deterioro del documento epigráficos: así, en Bética, GIL 11 5528, Aurelia [—]; AAÑ 105, M. Aurelius L.f. [—]; MMR P.254, M. Aurelius Capitonis f. [—]; y en Lusitania, ILER 5668, Aurelia [—]; DE 251, Aurelius [—]; DE 373, Aurelius [—]; EEÑ 11,0. Aurelius [—]; CIL II 929, M. Aurelius [—]. 2^ Excepto Rufus y su derivado Rufinus, de los que tenemos cinco testimonios en Lusitania, especialmente en las últimas décadas del siglo ii y primer tercio del siglo ii, todos ellos individuos de carácter modesto o de origen servil: CIL II 368, Aurelius Rufinus en Aeminium, RE 46, Aurelius Rufus en Conimbriga, RE 31, L. Aurelius Rufus también en Conimbriga, posiblemente los tres descendientes de libertos; EE VIII, 26, Aurelius Rufus, tabularius rationis patrimonii provinciae, probablemente un liberto imperial en Emérita; TC nota 30, Aurelius Rufus en Cárquere (Viseu, Portugal). I. Kajanto, Ttie Latín Cognomina, Helsinki, 1965, 27, 28, 229 {Rufinus), 26, 27, 30, 64, 65, 121, 134, 229 (Rufus). Precisamente este es uno de los cognomina latinos más populares en Híspanla romana, cfr. J.M. Abascal Palazón, Los nombres personales en las inscripciones latinas de Hispania, tVIurcia, 1994, 31. ^'^ RE 45, en Conimbriga a fin del siglo i o comienzos del ii; CCG P. 455, en Gades a finales del siglo iv o principios del siglo v d.C. i. Kajanto, The Latin..., 18, 79, 80, 134, 304 (Avitus), 356 [Restitutus/a), 13, 22, 26, 29, 30, 57, 71, 72bis, 73, 134, 272 (Félix), 314 (Ingenuus). En el primer caso, procedente de Lusitania, este tipo de polinomina puede ser un rasgo de latinización progresiva en un medio indígena, y de hecho Avita puede tener una raíz celta, cfr. A. Holder, AltCeltischer Spracfischatz, vol.l, Graz, 1961, 315 y RE 2, nota 12 y 13. En el segundo caso, procedente de Bética, parece señalar un estatus socioeconómico privilegiado, al que apunta también la calificación de carteiensis y civis romanus, que se da su portador. Cronológicamente los dos testimonios pertenecen a períodos muy diferentes, ya que el de Lusitania es de época altoimperial y el de Bética de la Antigüedad tardía. 356
La gens Aurelia en Hispania ulterior a través de las fuentes epigráficas que actúa a manera de cognomen ^^: Aurelia Flavia, Aurelia Licinia Florida, Aurelia Vibia Sabina, Aurelius Caecilius en Lusitania ^^, y dos Aurelii lulii en Bética 2^ Los antropónimos griegos, aunque minoritarios, gozan de cierta entidad entre los Aurelii ulteriores, especialmente en Bética, donde suponen una tercera parte de los cognomina constatados ^°. Los testimonios más tempranos son béticos, del siglo ii d.C, pero se hacen más frecuentes desde época Severa. En ambas provincias los portadores son especialmente varones, ubicados en centros urbanos importantes, como Emérita, Aeminium, Conimbriga y Myrtilis en Lusitania, y Tucci, Itálica, Hispalis, Hipa, Corduba, Iponoba, Malaca, Sabara y Teba del Condado (Málaga) ^^ en Bética. Entre ellos encontramos un núcleo de libertos privados béticos ^^. Sin embargo, habida cuenta de la probada relación entre la onomástica griega y un origen servil del individuo ^^, podemos suponer la categoría de libertos para otros Aurelii portadores de cognomina griegos en nuestras provincias ^. En este " Este hecho no es infrecuente en la onomástica personal del Occidente Romano. Podría responder a la existencia de lazos familiares entre ambos grupos gentilicios, pero la falta de información sobre el entorno familiar de los portadores no permite comprobar este punto. ^^ CIL II 5323, Aurelia Flavia en Talavera de la Reina (Toledo); ILER 3341, Aurelius Caecilius en Cáceres; Los casos de Aurelia Licinia Florida (MGI 40, sarcófago paleocristiano de Emérita) y Aurelia Vibia Sabina (DE 497, dueña de esclavos en S. Miguel da Mota, Terena, Portugal) expresan además una polinomia acorde con una acomodada posición socioeconómica; W. Schulze, Zur Geschichte Lateinischer Eigennamen, Berlín, 1966, 167 (Flavius), 75, 454, 579 (Caecilius), 108, 142, 191, 359, 516 (Licinius), 102, 425 {Vibius). 2' RL 27, Aurelius lulius, miles en Abla (Almería); CG 36, 37, Aurelius lulius, agens vices praesidis y curator reipublicae Italicensium a finales del siglo iii d.C. en Itálica. H. Solin/0. Salomies, Repertorium nominum gentilium et cognominum Latinorum, Hildesheim/New York/Zürich, 1988, 98 (lulius). ™ Mientras en Lusitania suponen un 15%, en Bética los cognomina griegos ascienden al 35% del total de los testimonios recogidos. Esta incidencia es superior a la constatada en la provincia Tarraconense, donde los antropónimos griegos se sitúan en torno al 20%. 3' Debió existir una ciudad antigua, de nombre desconocido, en esta zona, cfr. CIL ll(2),5, pág. 237. ^^ CG 90, Aurelia Afrodisia y su contubernalis Aurelius tiAyrismus en Itálica a finales del siglo II o comienzos del siglo iii; CIL II 1426, Aurelius Euhemerus en Teba del Condado (Málaga), en el siglo II d.C. Cfr. H. Solin, Griecti Personennamen in Rom, Berlín, 1982, 315, 1337 (Aphrodisiá), 1153 (Myrismus), 793, 1361, (Eutiemer, Eutiemera). 3' H. SoLiN, Beitrage zur kenntnis der Griechischen Personennamen in Rom, Helsinki, 1971, 159. Cfr. para hlispania, A. Lozano, «La transmisión de los antropónimos griegos en la epigrafía latina de Hispania», Actas del V Coloquio sobre lenguas y culturas prerromanas de la Península Ibérica, Noviembre, 1989, Salamanca, 1993, 361-409. 3" Especialmente en Bética, donde constatamos AE 1983, 525 = CIL 11(2).5, 889, Aurelia Euprosine en Sabara a finales del siglo i o comienzos del siglo ii d.C; JJO 453, Aurelia Leucothoe en Tucci a comienzos del siglo ii; AAÑ 53, Aurelius Mermes en Hispalis de mediados del siglo ii o comienzos del siglo iii d.C; ZJ 1, Aurelius? Musicus en Itálica a comienzos del siglo iii d.C; CIL II (2).5,860/861, L. Aurelius Thebais y Aurelia Agatho en Teba del Condado (Málaga) a comienzos del siglo iii; CIL II (2).5,375, /W. Aurelius Achaicus en Iponoba en el siglo iii d.C; En Lusitania contamos con AE 1972, 237, Aurelia Sátira en Emérita a comienzos del siglo iii d.C; CIL II 368, Aurelius f\Ausaeus en Aeminium a finales del siglo II o comienzos del siglo ni d.C; AE 1986, 277 = AAO 37, Aurelius Asclepiades en IVIyrtilisa mediados del siglo ni d.C. Cfr. H. Solin, Griecti personennamen.... 357
HENAR GALLEGO FRANCO sentido, parece por tanto que la onomástica griega en la gens Aurelia de Bética y Lusitania a menudo es distintivo de un origen servil del individuo, pero no exclusivamente, ya que en algunos casos puede también indicar una veta greco-oriental de la familia de éste ^^. En cambio, los antropónimos indígenas encuentran poca acogida entre los Aurelii béticos y lusitanos 3®, aunque algunos de sus portadores en Bética participan de un excelente nivel socioeconómico, como Aurelius Manus, un comerciante adinerado en Arva. Finalmente, en la Bética la huella onomástica de la gens Aurelia se presenta también bajo la forma de cognomina derivados ^^, o través de la constatación de Aurelius como segundo gentilicio, vinculado especialmente con la gens Vibia ^^. Tanto en una como en otra circunstancia los testi428, 1340 (Euphrosyne), 499 {Leucon; Leucothoe no está constatado en Roma), 342, 1361 {Mermes), 417 (Sotira), 389 (Musaeus), 356, 1358 (Asclepiades). 1023 (Musicus), 576, 1312 {Thebais), 717 (Agatho), 571 (Achaicus). A. Lozano Velilla, Die griechischen Personennamen auf dar iberischen Halbinsel, Heidelberg, 1998, 126 (Leucothoe). 35 Puede ser el caso en Lusitania de GIL II 536, Aurelius Dorus, unido a Afilia Nicopolis y ambos portadores de cognomina griegos en Emérita a finales del siglo ii o principios del siglo iii d.C; en Bética, los de AE 1965, 56, C. Aurelius Galería (tribu) Crito en Malaca, de finales del siglo i d.C, seguramente un notable local; TR 50-51, Aurelii Heraclae. padre e hijo, miembros de una importante familia de propietarios de varias figlinae, antes de propiedad imperial, en la zona de Sevilla y Córdoba en época postseveriana; AE 1984, 503, Aurelius Polyticus, dedicante de Némesis en Itálica a comienzos del siglo III; GIL II 5521, Aurelius Stephanus, sacerdos Matris Deum en Corduba también a comienzos del siglo iii d.G.; AE 1961, 48, M. Aurelius Fili[—] que dedica a la Dea Invicta Caelestis Nemesis en Emérita a finales del siglo II o comienzos del siglo iii d.G.; GIL 11(2).7,259, M. Aurelius Alexander, procurator augustorum y agens vices praesidis en Corduba a mediados del siglo III d.G.; cfr. H. Solin, Griech..., 472 {Dorus), 628 (Nicopolis), 482 (Heracla), 252, 1342 (Criton), 1011 {Politicus). 1182, 1368 (Stephanus), 186, 1355, 1356 (Alexander). El cognomen Incompleto Fili[—] seguramente era un antropónimo griego, cfr. H. Solin, Griech..., 1561 (Phili-). Algunos de ellos (Dorus, Polyticus, Stephanus), es posible que aunaran una procedencia greco-oriental con un origen servil. 3" No contamos con cognomina indígenas entre los Aurelii lusitanos; En la Bética, AE 1980, 562, M. Aurelius M.f. Abbicus, miles legionis X en Jerez de los Caballeros (Badajoz), en las primeras décadas del siglo i d.G.; ILER 3333, Aurelia Arconis f. Annia, en Messangil, en la Sierra de Serpa, cerca de la frontera con la Lusitania, en el siglo ii d.G.; AAÑ 267, M. Aurelius Cemerus, en Villanueva del Rio (Sevilla), territorio del municipio de Arva, a finales del siglo ii o principios del ni; AAÑ 222, Aurelius Manus, también en An/a, siglo ni d.C; ZJ 1, Aurelius Ugaiddillus, quizá un liberto, ya que su hermano Musicus es portador de un cognomen griego, en Itálica a comienzos del siglo III d.C; Cfr. A. Holder, Alt-Celtischer Sprachschatz, vol.lll, Graz, 1962, 1198 (Cemerus), 471472 (Abb-y, A. Holder, Alt-Celtischer Sprachschatz, vol.l, Graz, 1961, 184 (Arco), 156-157 (Anni-); M.L. Albertos, La onomástica personal primitiva de Híspanla Tarraconense y Bética, Salamanca, 1966, 26 (Anna). A. Caballos, «Varia funeraria italicense», Habis, 25, 1994, 234, considera Ugaiddillus la latinización de un cognomen turdetano. Cfr. P. Piernavieja, «Denudator gimnasi v.s. arescu». Homenaje a García y Bellido. V (Anejos de Gerión. I), 1988, 362, sobre el origen indígena de Manus. 3' En concreto Aurelianus, cfr. I. Kajanto, The Latin Cognomina..., 20, 32, 35 bis, 141. 38 Los Vibii constituyen un grupo gentilicio bien constatado en Bética: Teba del Condado (IVIálaga), lluro, Cartima, Corduba, Iponoba, Barbesula, Urso, Hispalis, Itálica, Astigi, Ostippo, 358
La gens Aurelia en Hispania ulterior a través de las fuentes epigráficas monios recaen en ciudadanos romanos de núcleos privilegiados y pertenecientes a élites sociales ^^ En conclusión, los integrantes de la gens Aurelia en Híspanla Bética y Lusitania presentan una onomástica personal muy homogénea, altamente romanizada y latinizada. Resultan muy generalizados los esquemas clásicos ciudadanos de dúo y tria nomina, éstos últimos portados por individuos de condición socioeconómica variada. La pervivencia de rasgos antroponímicos prerromanos es meramente anecdótica, aunque puntualmente puede cobrar la forma de cognomina indígenas ''°. La onomástica griega se asocia en general a varones ubicados en ámbitos urbanos, resultando especialmente vigorosa en Bética, y su presencia responde a un origen greco-oriental del portador o de su entorno familiar, o, más frecuentemente, a una ascendencia servil de éste. Finalmente, la aparición de otros elementos onomásticos, como la tribu y origo, resulta excepcional. Ahora bien, mientras que la tribu se expresa en el esquema onomástico de ciudadanos de origen hispanorromano, la origo viene a explicitar un desplazamiento del individuo que la menciona, y que suele ser un extranjero en nuestras provincias. Arucci, Gades, Jerez de los Caballeros (Badajoz). Sus miembros a menudo forman parte de las aristocracias municipales y los evergetes locales, cfr. CIL II 965, 966, 967, 1157, 1403, 1424, 1466, 1497, 1510, 1600, 1912, 1938, 1952, 1953, 1958, 2216, 5397, 6277c; AAÑ 37, 93. 3' AE 1982, 522 = CIL 11(2).7, 102, Vibia Aurelia, en Berlanga (Badajoz), en el territorio del municipio flavio de Regina, a finales del siglo ii o comienzos del siglo iii d.C; CIL II 1181 = AAÑ 24, en Hispalis, donde recibe fionores, con el beneplácito del ordo de la ciudad, el caballero L. Vibius L.f. Gai. Tuscus Aureiius Rufinus, praefectus cohortis primae Ausetanorum?, quizá en el siglo ii d.C; CIL II 1945, L. Munius Quir. Aurelianus, llvir, que a fines del siglo i rinde honores al emperador Domiciano en lluro (Alora, Málaga), cfr. A. Tovar, Iberische Landeskunde. Die Wóiker und die Stádte des antiken Hispanien. 11. Baetica, Baden-Baden, 1974, 132-133. "" En la Tarraconense la acogida de los cognomina indígenas entre los Aurelii también es muy reducida: CIL 11(2).14.1, 260, G. Aureiius Reburinus en Viver (Castellón); ILER 4057, Aureiius Tannepaeseris, Puebla de Castro (Huesca); A. Llanos Ortiz de Landazuri, Carta arqueológica de Álava. I. Vitoria, 1987, 9013, Aurelia Flacci f(iiia) Boutia Attesucionen Assa (Vitoria); F. Arias Vilas/P. Le Roux/A. Tranoy, Inscriptions romaines de la province de Lugo, Paris, 1979, 78, Aurelia Nantia, en Láncara (Lugo); A. Holder, AltCeltischer Sprachschatz, vol.l, Graz, 1961, 499 [Boutia); A. Holder, AltCeitischer Sprachschatz, vol.ll, Graz, 1962, 684 (Nantia), 1088 {Reburinus), 1720 (Tannepaeseris). Sin embargo la influencia de la onomástica indígena se amplía con la mención de popuiiy genliiitates. que en cambio es inexistente en Bética y Lusitania. Cfr. la ya citada Aurelia Boutia Attesuclon; U. Espinosa, Epigrafía de la Rioja, Logroño, 1986, 70, Aurelia Lesuridantaris f. Caericiocon, en Munilla (Logroño); A. Rodríguez Colmenero, Galicia Meridional Romana, Deusto, 1977, 95, Aureiius Flaus, Tamacanus Tacamus, de la civitas Tamacanorum, del pueblo de los Tacami (valle de Verín), hallada en Sta. Eufemia de Ambla (Orense), cfr. A. Rodríguez Colmenero, Galicia Meridional Romana, Deusto, 1977, 367; ídem, Aquae Flaviae. I. Fontes Epigráficas de Gallaecia Meridional interior Chaves, 1987, n." 65; F. Diego Santos, Inscripciones de la provincia de León, León, 1983, 266, Aureiius, vadiniensis, como su padre, en Crémenes (León); sobre los cántabros vadinienses cfr. Ptolomeo 2,6,50; C. García IVIerino, Población y poblamiento en Híspanla Romana. El conventus ciuniensis, Valladolid, 1975, 29; IVI.C. González Rodríguez, Los astures y los cántabros vadinienses: problemas y perspectivas de análisis de las sociedades indígenas de Híspanla indoeuropea, Vitoria, 1997. 359
HENAR GALLEGO FRANCO Crito, Capratinus y el lusitano M. Aurelias representan toda la implicación de miembros de la gens en fenómenos evergéticos y de honores públicos, estrechamente ligados a la forma de vida de las aristocracias municipales. En todo caso, la promoción de estos individuos y sus familias es considerablemente temprana, del siglo i y primera mitad del ii d.C, lo que desvincula ésta de una posible influencia de los emperadores especialmente asociados al nomen Aurelias, es decir, Marco Aurelio o Caracalla. El análisis de los lazos familiares de los Aurelii béticos y lusitanos, en aquellos casos en que la documentación epigráfica lo permite, descubre sus relaciones con una serie variada de grupos gentilicios, sin marcada predilección por alguno de ellos. En Bética los enlaces más tempranos constatados son con los Calpurnii en Teba (Málaga) ^° en el siglo ii d.C, entre individuos de estatus socioeconómico privilegiado, y ya en las últimas décadas del siglo ii y siglo iii d.C. conocemos enlaces con los Marii en Hipa ''', y los Flavii en el territorio de Salpensa ^^, aunque posiblemente éstos se producen a un nivel inferior, entre individuos de origen servil. En Lusitania a finales del siglo i o principios del siglo ii encontramos a los Aurelii unidos a los Gallii en Conimbriga ^^, enlace que afecta a individuos de un medio indígena romanizado. En el siglo ii, también en Conimbriga, nuestro grupo gentilicio muestra lazos con los Aemilii ^'^, a un ™ CIL II 1426 = GIL 11(2).5, 855, Aurelia Fesenia-sic, patrona de cuatro libertos y Calpumius Hartus. Los Calpurnii se encuentran bien atestiguados en toda Hispania, incluida la Bética, cfr. J.M. Abascal Palazón, Los nombres personales en las inscripciones latinas de Hispania, Murcia, 1994, 104-106. En la provincia de Málaga aparecen, además de en Teba, en Anticaria (CIL II 2049, 2050; HEp2, 461), Aratispi en la aristocracia local (CIL II 2056), Sabara (CIL II 1427, liberta?). Malaca (AE 1981, 510), y en Nescania integrados en la aristocracia local (CIL II 2008, CIL II 2042 y R. Atencia, «De epigrafía nescaniense», Baetica, 5, 1982, 116). " AAÑ 311, M. Aurelius (—) y Maria Q.f. Nymphe. La gens María está bien atestiguada en la Bética entre magistrados y élites socioeconómicas (cfr. J. GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Corpus de inscripciones latinas de Andalucía, vol.11.1, Sevilla, 1991, 82). En este caso Nymphe podría descender de libertos de este grupo gentilicio, e, igualmente, ya fiemos señalado la posible relación de Nymphe con conocidos diffusores olearii béticos. Sobre los Marii en Hispania, cfr. J.M. Abascal Palazón, Los nombres..., 182-183. '^ CIL II 1291, G. Aurelius Ampliaius y Flavia Príma. Sobre los Flavii, ampliamente constatados en Hispania, cfr. J.M. Abascal Palazón, Los nombres..., 138-141. En Lusitania tenemos a una Aurelia Flavia (CIL II 5323), esquema onomástico que podría responder también a algún enlace previo entre los Aurelii y los Flavii, aunque la falta de información sobre el entorno familiar de esta mujer no nos permite comprobar este extremo. " RE 45, donde Aurelia Galti f. Avita Restituta es probablemente la hija natural de M. Gallius Avitus, y se apunta a la posible raíz celta del cognomen Avitus/a. Gallius es un gentilicio poco frecuente en Hispania, constatándose puntualmente en Conimbriga otro caso(CIL II 376, una liberta). Cfr. J.M. ABASCAL PALAZÓN, LOS nombres..., 145, recoge también Gallio como cognomen. " RE 46, Aurelius Vernaclus y Aemilia Fortunata. La gens Aemilia es el cuarto grupo gentilicio más numeroso en Hispania, estando también ampliamente constatado en Lusitania, cfr. J.M. ABASCAL PALAZÓN, LOS nombres..., 29, 67-72. 366
77 La gens Aurelia en Hispania ulterior a trawés de las fuentes epigráficas nivel secundario, entre libertos, y ya a finales del siglo II y siglo iii d.C. con los Lucii en Caesarobriga ^^ los Atilii en Emérita ^®, los Laberii en Ebora y los Publii en Conimbriga ^®, éstos dos últimos casos también entre indígenas romanizados. Por otro lado, también se constatan algunos enlaces de tipo endogámico que expresan bien el origen servil de ambos cónyuges, o bien el acceso a la ciudadanía romana por parte de ambos en un mismo período ^^. Finalmente, en relación a la esfera religiosa y votiva, la participación de la gens Aurelia se reparte entre cultos y divinidades romanos, orientales e indígenas en un pequeño grupo de testimonios puntuales. Los cultos romanos a los que se adscribe la familia manifiestan un evidente carácter estatal, el de luppiter Optimus Maximus, protector del Estado, en Ebora (Lusitania), y quizá lanus Augustas en Iliturgi (Bélica), en una dedicación tardía estrechamente relacionada con el ámbito oficial ®°. En cuanto a los cultos orientales, los /Aure//;'béticos y lusitanos manifiestan un comportamiento similar, ya que, '* CIL II 5323, Aurelia Flavia y Lucias Murena. Los Lucii son poco frecuentes en Hispania, aunque en Lusitania contamos con algunos casos, especialmente en ambientes indígenas romanizados, cfr. J.M. ABASCAL PALAZÓN, LOS nombres.... 174-175. ™ CIL II 536, Aurelius Dorus y Atilia Nicopolis, aunque podrían ser individuos de procedencia oriental, quizá miembros de alguna comunidad de comerciantes extranjeros. Por lo demás los Ai////están bien constatados en Hispania, cfr. J.M. ABASCAL PALAZÓN, Los nombres..., 86-87. " De 426, donde G. Aurelius Victorinus dedica el monumento a su matertera (tía materna) a Laberia Nigra, lo que indica que es hijo de un Aurelius y una Laberia. Las evidencias epigráficas de este tipo de parentesco por linea femenina se han venido asociando a la tímida pervivencia de antiguas estructuras socioeconómicas prerromanas, cfr. H. GALLEGO FRANCO, Femina Dignissima. Mujer y sociedad en Hispania Antigua, Valladolid, 1991, 41. Por otro lado, la aparición de un M. Aurelius Labehanus en Conimbriga (RE 44) también puede apuntar a la existencia de enlaces entre ambos grupos gentilicios. Los Laberii no son muy numerosos en Hispania, pero sí presentan un carácter notable en Lusitania, especialmente en torno a Ebora, donde conocemos a la flaminica provincial Laberia Galla (CIL II 114 y 339), cfr. J.M. ABASCAL PALAZÓN, LOS nombres..., 167. '" RE 44, M. Aurelius Laberianus y Publia Avita, donde se apunta a la posible raiz celta del cognomen Avita. Los Publii aparecen raramente en Hispania romana, y en Lusitania los escasos ejemplos aparecen sólo en Conimbriga (GIL II 382, Publia Procula), cfr. J.M. ABASCAL PALAZÓN, Los nombres..., 206. ™ CG 90, Aurelia Afrodisia y su contubernalis Aurelius Myñsmus en Itálica; RE 31, la igualdad de gentilicio entre Aurelia Prisca y su hijo L. Aurelius Rufus en Conimbriga puede obedecer a un origen servil de Prisca y su marido, que pudieron tener en mismo patrono. AE 1972, 237, en Emérita, donde Aurelius Donatas debe ser el segundo esposo de Aurelia Sátira, unida previamente a un Septimius. Ambos esposos pudieron recibir la ciudadanía romana bajo el reinado de Caracalla, lo que explicaría la igualdad de nomina entre ambos. Cfr. J.F. RODRÍGUEZ NEILA/F. CHAVES TRISTÁN, «Un monumento funerario procedente de Emérita», Habis, 4, 1973, 295-310. "" DE 373, Aurelias [—], en un epígrafe deteriorado que puede fecharse en los ss.ll-lll, y en el que no conocemos más datos del dedicante. CIL 11(2).7, 33, Aurelius Marcellinas y otros milites praefor/an/dedican, en la primera mitad del siglo iii d.C, a una divinidad cuyo nombre se ha perdido, pero que podría ser lanus Aagustus, dios itálico que simboliza el paso de una cosa a otra, por el lugar de erección del monumento, en la «puerta» de la Bética (cerca del límite con la Tarraconense); el voto debe estar en relación con las actividades del aprovisionamiento de la annona. 367
HENAR GALLEGO FRANCO aunque de forma minoritaria, los únicos que encuentran eco en la familia, ya en el siglo iii d.C, son los de Nemesis *' y la Mater Deum, es decir, Cybeles *^, a cuyo servicio conocemos al sacerdos Aurelius Stephanus en Corduba ^^. Los documentos aparecen en importantes núcleos urbanos de estatus privilegiado, muy romanizados, como son Emérita, Corduba e Itálica, a menudo con una fuerte actividad comercial y trasiego cultural, y los miembros de la gens Aurelia implicados en los mismos parecen ser extranjeros en nuestras provincias **". También reviste un carácter puntual la participación de este grupo gentilicio en cultos de raíz indígena prerromana. Sin embargo, resulta interesante que en los dos casos constatados élites socioeconómicas se relacionen con este tipo de divinidades. Así, en Lusitania, la dama Aurelia Vibia Sabina podría ser simpatizante del culto al Deus Endovellicus, al aparecer cuidadosamente explicitada como dueña de un esclavo que erige un ara a esta divinidad en su santuario de S. Miguel da Mota (Terena, Portugal), en la segunda mitad del siglo ii d.C. En la Bética, Aurelius " AE 1984, 503, Aurelius Polyticus dedica a Nemesis Praesens en Itálica a comienzos del siglo III d.C; AE 1961, 48, M. Aurelius Fili[~ -], natural de Roma, dedica a la Dea Invicta Caelestis Nemesis, a finales del siglo II o comienzos del siglo III d.C, en Emérita. Este último monumento ha sido objeto de una doble interpretación, bien como una asociación de Nemesis a la Dea Caelestis de origen púnico, viendo en caelestis simplemente un epíteto de la diosa, cfr. F. FORTEA LÓPEZ, Nemesis en el Occidente Romano. Ensayo de interpretación histórica y corpus de materiales, Zaragoza, 1994, n.° 71. "^ Sobre los orígenes frigios de Cybeles y su expansión en el Mediterráneo oriental, cfr. F. GRAF, «The arrival of Cybele in the Greek East», Actas du Vil Congrés de la Fédération Internationale des Associations d'Etudes Classiques, Budapest, 1984, 117-120. Sobre la introducción del culto a Cybeles en Roma, sus vicisitudes y proceso de adaptación, cfr entre otros, M.J. VERMASEREN, Cybele and Attis. The Myth and the Cult, Londres, 1977, 38 ss. y 96-99; J. BREMMER, «The Legend of Cybele's arrival in Rome», Studies in Hellenistic Religions, 1979, 9-23; G. THOMAS, «Magna Mater and Attis», ANRW, 17.3, 1984, 1502-1512; G. SFAMENI GASPARRO, Soretiology and mystic aspects in the Cult of Cybele and Attis, Leiden, 1985, 56-63; F. Cumont, Las religiones orientales y el paganismo romano. Madrid, 1987, 55; R. TURCAN, Les cuites orientaux dans le monde romain, París, 1989, 36-57; I. BECHER, «Der Kult der Mater Magna in augusteischer Zeit», Kilo, 73/1, 1991, 157-170. "^ CIL II 5521, donde en el epígrafe que conmemora el tauhbolium celebrado por Valerius Fortunatus Thalamas en Corduba en el 238 d.C. figura Aurelius Stephanus como sacerdos Matris Deum. Sobre el sentido del término tauhbolium en el culto de la diosa frigia, cfr. R. DUTHOY, The Taurobolium. Its Evolution and Terminology, Leiden, 1969, 72 ss.. Aunque en Lusitania aparecen representaciones de la imagen de Attis y/o Cybeles en relieve sobre objetos diversos (lámparas, jarras...), o estatuillas y fragmentos de estatuas, y es posible que algunos de estos objetos hayan estado relacionados con el culto de Magna Mater, parece improbable que cada uno de ellos responda a una vinculación personal del propietario o de su entorno de hallazgo con la divinidad mistérica, cfr. J. ALVAR, «Los cultos mistéricos en Lusitania», // Congreso Peninsular de Historia Antigua, Coimbra, 1993, 798. "" Tanto M. Aurelius Fili[—-] en Emérita, procedente de Roma, como el sacerdos Aurelius Stephanus en Corduba y Aurelius Polyticus en Itálica muestran cognomina griegos que bien podrían apuntar a un origen oriental de sus portadores. 368
La gens Aurelia en Hispania ulterior a través de las fuentes epigráficas Manus, un adinerado comerciante de Arva, cumple un voto a Arescus, quizá una divinidad de las aguas, en el siglo ni d.C. ^^ La implicación de la gens Aurelia en el culto imperial resulta especialmente temprana en Lusitania, donde encontramos un flamen Tiberii Caesaris Augusti en Pax fulla ya en las primeras décadas del siglo i d.C, mientras en la Bética el testimonio más temprano se ubica en el siglo ii d.C, una consagración votiva a los Augusti Lares ^^. Sin embargo, los monumentos en honor de los emperadores de turno revisten en todos los casos, tanto béticos como lusitanos, un carácter muy tardío, de mediados del siglo iii d.C. en adelante, y emanan, como es propio de la época, no ya del ámbito urbano y las élites municipales sino de la esfera oficial y los cargos de la administración imperial provincial ^^. Finalmente, también en este período bajoimperial y de Antigüedad Tardía, hay que mencionar la presencia de Aurelii en comunidades cristianas primitivas de Emérita, Gades, Corduba y Malaca, entre cuyos miembros encontramos algún comerciante norteafricano e individuos de cierto nivel social ^^. En conclusión, a través de las fuentes epigráficas, desde el punto de vista onomástico la gens Aurelia constituye en la Hispania Ulterior un grupo altamente romanizado, en el que las pervivencias indígenas se constatan con poca frecuencia, bien en forma de algún esquema de nombre único o de algunos cognomina de raíz prerromana. El notable predominio de los esquemas de dúo nomina en los varones es acorde con el hecho de que la mayor parte de la documentación epigráfica de la gens se situé en la segunda mitad del siglo ii y primera mitad del siglo ni d.C. El "* De 497, el dedicante es Mermes, sen/us marmorarius. A. HOLDER, Alt-Celtischer...l, 14361437; AAÑ 222; P. PIERNAVIEJA, «Denudator gimnasi...», 359-379, possessor leopardorum, dedicado a la importación de animales salvajes para los espectáculos de las ciudades bélicas, y deportista aficionado {denudator gimnasi); el exvoto es una barca de térra sigillata, ofrendada quizá porque los leopardos se salvaron de algún accidente de transporte, por lo que Arescus podría ser un dios protector de los viajes realizados por agua. ""^ De 236, M. Aurelius C.f. Gal., también llviry praefectus fabrum. EE IX, 151, T. Aurelias Faustus en Jerez de los Caballeros (Badajoz), cerca de Nertobriga. "' En la Bética: CIL 11(2).7, 259, M. Aurelius Alexander, procurator Augustorum y agens vices praesidis, quizá a Valeriano o Galieno a mediados del siglo ni en Corduba; CG 36, Aurelius Ursinus, curator reipublicae Italicensium, y Aurelius lulius, agens vicens praesidis et curator reipublicae Italicensium, a Floriano, junto con la respublica Italicensium; CG 37, el mismo Aurelius lulius a Probo, también junto con la respublica Italicensium. Parece que en el momento de ambas dedicatorias la Bética era una provincia imperial al mando de un praeses a causa de las invasiones de los Mauri. En Lusitania, DE 5, Aurelius Ursinus, praeses provinciae, probablemente a Diocleciano en Ossonoba. "" MGI 40, Aurelia Licinia Florida en Emérita. COG, p.455, Aurelius Félix Ingenuas, carteiensis, en Gades; AV p.155, Aurelius Félix?, y CIL II 5528, Aurelius/a en Corduba; fi/IG p.248, Aurelius lulianus en l\/lalaca, aunque se trata de un individuo de origen norteafricano, seguramente un comerciante. 369
HENAR GALLEGO FRANCO hecho de que el praenomen M(arcus) sea el más representado en la familia se explica por similares razones cronológicas. En consecuencia, los tria nomina afectan sólo a una tercera parte de los varones de la familia, siendo sus portadores individuos de condición social variada, aunque con cierta frecuencia manifiestan un nivel socioeconómico destacado. Otro elemento onomástico, la tribu, se constata poco, aunque siempre asociada a ciudadanos romanos de origen autóctono y buena situación social en un momento temprano de la época altoimperial. Por el contrario la mención de la origo se corresponde con una cronología ya tardía, a partir del siglo iii d.C, y explícita un desplazamiento de su portador, si bien de distinto alcance **^, y, aunque no siempre es posible averiguar sus causas, en buena medida por motivos profesionales. Pero además otros indicadores onomásticos, en especial la presencia de cognomina griegos, pueden apuntar a una procedencia foránea de los portadores, en concreto oriental: encontramos en esta situación una posible pareja de comerciantes dálmatas en Emérita, individuos vinculados a cultos orientales, una familia de propietarios de figlinae postseveriana y algún miembro de la administración provincial bajoimperiai. Reflejo de esta alta romanización onomástica de la gens Aurelia es el hecho de que la mayor parte de los cognomina portados por sus integrantes sean latinos. Este protagonismo, sin embargo, es más brillante en Lusitania que en la Bética, provincia ésta última que ofrece la peculiaridad de registrar una notable incidencia de los cognomina griegos entre los Aurelii. Los portadores de estos antropónimos griegos suelen ser varones ubicados en medios urbanos, presumiblemente procedentes en su mayoría del ámbito de las relaciones de dependencia personal. Ahora bien, en general el origen servil se explícita sólo puntualmente entre los Aurelii héticos y lusitanos, lo que puede constituir simplemente un indicativo de las buenas posibilidades de promoción social que los libertos de cierto nivel económico y sus descendientes tenían a su alcance en Lusitania y sobre todo en la Bética, especialmente aquellos insertos en ámbitos urbanos muy romanizados, y que la evidencia de una ascendencia dependiente podría perjudicar. Finalmente, el estudio de los cognomina derivados Aurelianus/a, así como de la aparición del nomen Aurelias como segundo gentilicio en esquemas onomásticos refuerza la incidencia de la gens Aurelia en la Bética, especialmente entre las élites urbanas. "^ De nivel extraprovincial hemos constatado un desplazamiento desde Roma a Emérita, otro desde Cibalis en Pannonia al tertilorio de Obulco y otro desde África a Malaca. Ya a un alcance intraprovincial tenemos un desplazamiento de Astigi a Iponoba, otro de Cartela a Gades y otro de Conlmbrlga a Ementa. 370
La gens Aurelia en Hispania ulterior a través de las fuentes epigráficas En cuanto a los aspectos sociales, la presencia de miembros del ordo senatorial en la gens Aurelia es puntual y muy tardía, ya en el siglo v d.C. Algo más numeroso es el grupo equestre, integrado por altos cargos de la administración provincial bajoimperial, individuos de procedencia foránea exponentes del creciente protagonismo de los cuadros de caballeros en la administración de ese momento, y responsables del comportamiento evergético y del culto imperial de nuestro grupo gentilicio en esta etapa tardía. Las aristocracias municipales se constatan sólo de forma excepcional en las ciudades boticas de Malaca, en época flavia, y Aratispi a mediados del siglo ii d.C, y en la lusitana de Pax lulia a comienzos del siglo i d.C, en documentos epigráficos relacionados con los fenómenos evergéticos y de honores públicos estrechamente ligados con la forma de vida de las élites urbanas altoimperiales. A pesar de ello, algunos miebros de los Aurelii alcanzaron una notable promoción económica en el siglo ii y primeras décadas del siglo ni d.C. Una evidencia de ello es su posición de dueños de esclavos y patronos de libertos en Teba del Condado (Málaga), Itálica, Pax lulia, Conimbriga y la zona de Vila Vigosa. Ahora bien, los antropónimos griegos constatados en la familia nos hacen sospechar que sus redes de dependencia privada se extendían también a otros núcleos urbanos de Lusitania (Aeminium, Emérita, Myrtilis) y sobre todo Bética (Sabora, Tucci, Iponoba, Corduba, Hispalis, Hipa). En cambio, la presencia de élites de libertos imperiales significativa entre los Aurelii de la Tarraconense, es muy reducida en la Ulterior, constatándose tan solo un tabularius rationis patrimonii provinciaey su hermano en Emérita, la capital y centro administrativo de Lusitania. El análisis de las fuentes epigráficas recogidas permite la identificación de algunas de las fuentes de riqueza de la gens, o al menos de algunos de sus miembros. Es el caso de las actividades comerciales, que propician la presencia de Aurelii procedentes de la parte oriental del Imperio en Emérita Augusta en época Severa y de norteafricanos en Malaca en época bajoimperial. La importación de animales salvajes para los espectáculos béticos es la fuente de la fortuna de Aurelius Manus en Arva en el siglo ni d.C Además, para la gens Aurelia de la Bética la producción y comercialización del aceite de oliva constituye otra importante fuente de ingresos a lo largo del siglo ii y primeras décadas del siglo ni d.C. En este sector económico intervienen miembros de la familia como propietarios de figlinae, dueños de fundi y como mercatores o diffussores olearii. También hemos constatado la implicación de algún integrante de la gens Aurelia en la explotación de canteras en Lusitania. En cambio, el servicio en el ejército como actividad profesional presenta una incidencia meramente testimonial entre los Aurelii béticos y lusitanos, ya que ambas son en esencia 371
HENAR GALLEGO FRANCO provincias desmilitarizadas, de manera que los pocos casos constatados se ponen en relación sobre todo con apoyos puntuales a actividades de explotación económica y a las redes de comunicación en estas provincias. Podemos calificar el comportamiento votivo de la gens Aurelia de Bética y Lusitania como tímido, y, sin embargo, las diferentes categorías principales del mundo religioso romano encuentan eco, aunque reducido, en la familia: cultos romanos, orientales, indígenas y cristianismo primitivo. luppiter Optimus Maximus y quizá lanus Augustas son las divinidades romanas constatadas, en dos documentos próximos a la ideología oficial. Por otro lado, el culto imperial presenta poca incidencia en el grupo gentilicio en época altoimperial, con la excepción de la presencia de un flamen de Tiberio en Pax lulia (Lusitania) y una votiva a los Lares Augusti en la Bética. En cambio las dedicaciones honoríficas que muestran la adhesión a emperadores reinantes aparecen en los Aurelii bélicos y lusitanos tardíamente, a partir del mediados del siglo ni d.C, vinculadas a los integrantes de la esfera gubernamental oficial. Los cultos greco-orientales de Nemesis, Nemesia/Dea Caelestis y Mater Deum penetran en nuestro grupo gentilicio ya en el siglo iii d.C, pero dudamos hasta qué punto tuvieron una auténtica acogida entre los Aurelii, ya que los individuos implicados en los mismos, ubicados en núcleos urbanos muy romanizados de notable dinamismo económico y cultural {Emérita, Corduba, Itálica), parecen de origen extraprovincial. En cuanto a los cultos indígenas, el de EndovelHcus en Lusitania, donde el dios gozó de notable popularidad, y el de Arescus en Bética, el rasgo más interesante es que ambos se relacionan con Aurelii miembros de élites autóctonas de importante nivel socioeconómico. Finalmente, también encontramos el gentilicio Aurelias en miembros de las primitivas comunidades cristianas de Emérita Augusta en Lusitania, y Gades, Corduba y Malaca en Bética. En definitiva, la gens Aurelia en Bética y Lusitania aparece integrada por un grupo selecto de altos cargos de la administración central bajoimperial, ajenos a la provincia (praesides, procuratores, agentes vice praesidis, curatores reipublicae) en torno a los cuales gira una parte significativa de los fenómenos de evergetismo y culto imperial; unas escasísimas élites municipales que ocupan algún cargo público (llvir, decurio, flamen) y de los que emaman las restantes actuaciones en relación al evergetismo y los honores públicos; un grupo de individuos muy activos en el aspecto socioeconómico, sobre todo en Bética, implicados en las redes de dependencia personal como dueños y patronos, en las actividades comerciales y en la explotación de recursos naturales como las canteras y sobre todo el aceite de oliva; un núcleo meramente testimonial de militares relacionados con actividades de abastecimiento y vías de comunicación provinciales; 372
La gens Aurelia en Hispania ulterior a través de las fuentes epigráficas un sector de cierta entidad, en su mayor parte encubierto, de libertos privados o sus descendientes en ambientes urbanos (Teba, Itálica, Sabara, Tucci, Iponoba, Corduba, Hispalis, Hipa en Bética y Pax lulia, Conimbriga, Aeminium Emérita, Myrtilis y Vila Vigosa en Lusitania); finalmente, una masa de individuos modestos pero de onomástica muy romanizada, seguramente en su mayoría ciudadanos romanos, de los que apenas sabemos algo más que el nombre y que suponen cerca de la mitad de los componentes de la gens en ambas provincias. La gens Aurelia se constata en los cuatro conventos jurídicos béticos, si bien de forma desigual. Muestra una expansión preferente en el convento hispalense, todavía notable en el astigitano y cordubense y ya sólo contamos con testimonios puntuales en el gaditano ^°. Los miembros del grupo gentilicio se atestiguan epigráficamente en un número notable y variado de municipios y colonias de estas zonas, pero las concentraciones más importantes se localizan en Corduba, Itálica y Teba del Condado (Málaga), en los conventos cordubense, hispalense y astigitano respectivamente, de manera que entre las tres ciudades reúnen más de una tercera parte (43%) del total de testimonios provinciales. Desde el punto de vista cronológico, a nivel global la mitad de los Aurelii béticos se ubican en las últimas décadas del siglo ii y siglo iii d.C. Sin embargo el gentilicio aparece ya en las fuentes epigráficas provinciales en el siglo i y comienzos del siglo ii d.C. (10% de los testimonios), período en el que lo encontramos ya en los cuatro conventos béticos ^\ consolidándose a lo largo del siglo ii (20% de los testimonios), con especial protagonismo en el convento astigitano ^^ para llegar "'' El convento hispalense reúne el 41% de los testimonios de la gens Aurelia en Bética. Itálica aporta el conjunto más numeroso, en menor medida Hispalis y Arva, y ya más puntualmente tenemos documentos en Hipa, Nabrissa, Salpensa y tiacia el límite con la Lusitania en el territorio de Arucci, en Jerez de los Caballeros (Badajoz, cerca de Nertobriga) y la zona de Messangil (Serpa, Portugal). El convento astigitano aporta el 29% de los testimonios del grupo gentilicio: Teba del Condado (Málaga) reúne en grupo mayor, a los que hay que añadir los testimonios de Astigi, Sabara. Tucci, Marchena (Sevilla), Aratispi, y Carmo. El convento cordubense aporta el 25% de testimonios de Aurelii béticos, con la peculiaridad de que éstos se concentran en Corduba, mientras los restantes núcleos aportan un solo testimonio en cada caso (Iponoba, Igabrum, Sacili, Iliturgi, Obulco). El convento gaditano aporta un 5% de los testimonios del grupo gentilicio, localizados en dos ciudades, Gades y Malaca. *"' El testimonio más temprano procede de Jerez de los Caballeros (Badajoz), cerca de Nertobriga y próximo al límite con la Lusitania, un miles de la legio X Gemina a comienzos del siglo I d.C; otros en Sabora, Arucci, Sacili, Malaca y Tucci. ^^ Los testimonios de este período proceden sobre todo del convento astigitano: Teba del Condado (Málaga), Astigi, Marchena (Sevilla), Aratispi. Puntualmente también en las capitales del cordubense e hispalense, es decir, Corduba e Hispalis, y en este último también en la zona de contacto con la provincia Lusitania, en Jerez de los Caballeros (Badajoz) y Messangil (Serpa, Portugal). En definitiva, en el período altoimperial la huella epigráfica de la gens Aurelia aparece primero en el convento hispalense, en la zona de contacto con Lusitania, es decir, en Jerez de los 373
HENAR GALLEGO FRANCO a su momento de máxima presencia desde finales de esa centuria y durante la siguiente, cuando toman auge los conjuntos de los conventos hispalense y en menor medida cordubense ^^. La familia muestra además una notable pervivencia en época bajoimperial y en la Antigüedad Tardía, entre los sigos iv-vi d.C. (13% de los testimonios), especialmente en los conventos cordubense y gaditano ^*. En Lusitania la gens Aurelia se constata también en los tres conventos jurídicos provinciales de forma bastante equilibrada, aunque con mayor protagonismo del convento emeritense ^^. Al igual que en la Bética, su distribución es eminentemente urbana, y más concentrada en torno a determinados núcleos concretos, ya que casi las dos terceras partes de los integrantes del grupo gentilicio se ubican en Emérita Augusta, la capital provincial, y Conimbriga sobre todo, y ya en menor medida Caesarobriga, Caballeros y el territorio de Arucci, así como en Sacili (convento cordubense), Malaca (convento gaditano) y Sabara (convento astigitano). Ya entrado en siglo ii d.C. el gentilicio se multiplica en el convento astigitano (testimonios de Teba, Marchena, Tucci, Aratispi, Astigi), aparecen también testimonios en el hispalense (de nuevo la zona limítrofe con Lusitania, es decir. Jerez de los Caballeros y Messangil, y en Hispalis), y en el cordubense, ahora en Corduba. ^^ Ahora, en cambio, cobra auge el grupo del convento hispalense, donde destaca en especial el núcleo de Itálica, que se centra sobre todo en el siglo iii d.C, y constatamos testimonios también en los de Hispalis, Hipa, Salpensa, Nabrissa, y Arva; continúa también la presencia de la gens en Corduba, que se amplia a otros puntos del convento cordubense, como Iponoba, Iliturgi y Obulco. El convento astigitano aparece representado sólo por algunos testimonios de Teba (Málaga). '" En este momento tardío el gentilicio se constata sobre todo en el convento cordubense, en Corduba e Igabrum, en el gaditano, en Malaca y Gades, y en menor grado en el hispalense, en Hispalis, y astigitano, en Tucci. En conclusión, a partir del siglo iii d.C. los Aurelii bélicos se localizan especialmente en el convento hispalense, donde sobresale el grupo de Itálica, que se centra por completo en esta centuria, continúa atestiguándose el gentilicio en Hispalis, y aparece por vez primera en Hipa, Salpensa, Nabrissa y Arva, así como en el convento cordubense, donde se consolida enormemente la presencia de la familia en Corduba, ciudad en la que casi la totalidad de los documentos se ubican a partir de finales del siglo ii, además de constatarse en nuevos enclaves (Iponoba, Igabrum, Iliturgi y el territorio de Obulco). En cuanto al convento astigitano, en el que la familia tiene gran difusión en el siglo ii, a partir del iii d.C. hay un notable descenso de los testimonios, aunque el gentilicio continúa presente en Teba, Tucci {muy tardíamente), quizá Astigi, y pudo aparecer en Carmo. El convento gaditano aporta dos testimonios muy tardíos, del siglo IV en adelante, en Gades y Malaca. Resultan peculiares los casos de Malaca y Tucci, donde la gens Aurelia tiene una presencia temprana, de finales del siglo I o comienzos del siglo ii, no encontrándose nuevos testimonios hasta un momento muy tardío (iv-vi d.C). "^ El 40% de los testimonios epigráficos de Aurelii lusitanos proceden del convento emeritense, donde la aportación mayor la realiza Emérita Augusta, seguida ya a distancia por Caesarobriga, y finalmente con testimonios puntuales en Norba, Avela e Hinojosa de Duero (Salamanca). Sigue en importancia la aportación del convento scalabitano (35%), donde el mayor conjunto se reúne claramente en Conimbriga, aunque contamos también con testimonios en Aeminium, Olisipo, y al norte, cerca del Duero, en el área de Viseu (Cárquere y Beijós). Finalmente, el convento pacense, la parte sur provincial, aporta la cuarta parte restante de los testimonios recogidos, con un protagonismo similar de los núcleos de Pax lulia, Ebora y el entorno de Vila Vigosa, y testimonios puntuales en Myrtilis y Ossonoba. 374
La gens Aurelia en Hispania ulterior a través de las fuentes epigráficas la zona de Vila Vi?osa y Pax lulia. En relación a su distribución cronológica, el gentilicio Aurelius se constata en los tres conventos lusitanos tempranamente, incluso en mayor grado que en Bética, ya que en el siglo i y principios del siglo ii d.C. ubicamos un 20% de la huella epigráfica de la familia ^^. Su presencia continúa a lo largo del siglo ii (15%) ^^, pero, al igual que en Bética, es desde finales de esta centuria y durante la siguiente, siglo III d.C, cuando localizamos el mayor número de testimonios del gentilicio en la provincia (48%) ^^, en la que también perdura puntualmente (5%) en la época bajoimperial y la Antigüedad tardía (ss. iv-vi d.C.) en Emérita y Olisipo *®. En conclusión, aunque debemos tener en cuenta la ausencia de una datación realmente precisa en buena parte de la documentación aportada, el análisis detallado de ésta evidencia claramente que la consolidación del gentilicio Aurelius en la Bética y Lusitania se produjo en el siglo ii d.C, con anterioridad a la Constitutio Antoniniana del 212 d.C. Dejando a un lado los altos cargos de la administración estatal, los libertos imperiales y los extranjeros en ambas provincias, un grupo sustancial de los integrantes autóctonos de la gens, que oscila entre un 23% en Bética y un 34% en * De ser auténtico, punto éste que ha suscitado dudas, el testimonio más temprano de los Aurelii lusitanos procedería de Pax lulia, y se trata de un individuo de la aristocracia municipal, DE 236, M. Aurelius C.f. Gai., iivir, flamen Tiberii Caesaris Augustiy praefectus fabrum. Para este período del siglo i y principios del siglo ii d.C. contamos algún otro documento en el convento pacense, también en la zona de Vila Vigosa, así como en el emeritense, en Emérita Augusta, y en el scalabitano, en Conimbriga, Olisipo, y Beijós {Carregal do Sal, Viseu), al norte del convento. '' A lo largo de esta centuria continúa la presencia de la familia en la zona de Vila Vigosa (convento pacense), asi como en Conimbriga (convento scalabitano) y en el convento emeritense, no ya en Emérita sino en Caesarobriga y Norba. En definitiva, en la etapa altoimperial (ss. i-ii d.C.) los Aurelii lusitanos se distribuyen en Emérita, Caesarobriga y Norba en el convento emeritense, en Pax lulia y la zona de Vila Vigosa en el pacense y en Conimbriga, Olisipo y Beijós (Carregal do Sal, Viseu) en el scalabitano. En algunos de estos puntos la huella epigráficas del gentilicio no continúa tras este período, en concreto en la zona de Vila Vigosa, Norba, y Beijós. ^' En este período los conjuntos más significativos los aportan los núcleos de Emérita Augusta y Conimbriga, al mismo tiempo que recogemos testimonios puntuales en otro puntos de los conventos emeritense (Avela, Hinojosa de Duero en Salamanca) y scalabitano (Aeminium, Cárquere en Viseu), en los que se atestigua ya la presencia de ámbitos de menor romanización, así como en el convento pacense {Ebora, Myrtilis, Ossonoba). "' En conclusión, desde el siglo iii d.C. en adelante, y lomando como referencia el anterior período altoimperial, los /lure///lusitanos se atestiguan sólidamente en Emeritay Conimbriga. ciudades en las que la mayor parte de los testimonios de la familia se localizan a partir de finales del siglo II d.C. Además, encontramos por primera vez el gentilicio en varios puntos del norte de la provincia, algunos de ellos de romanización deficiente {Avela, Aeminium, Hinojosa, Cárquere) y en varias ciudades del sur, en el convento pacense {Ebora, Myrtilis, Ossonoba). Es posible que dos núcleos en los que la gens se atestiguaba en época altoimperial, Caesarobriga y Pax lulia, mantuvieran miembros de la misma en un período posterior. Finalmente, señalar la peculiaridad de Olisipo, donde la gens Aurelia presenta testimonios en momentos cronológicos extremos, a finales del siglo I o comienzos del siglo ii d.C, y ya a comienzos del siglo iv d.C. 375
HENAR GALLEGO FRANCO C :o G te :3 .c c o 5 o <: S O ce Q. LU LU t (-1 ^ Ul tr Ul LL LU u. T Jt-) lü cr -T V-i r> ^j n u -j 'i ri O U í~ "i. i-j C/1 n h- •^ t~ co r-, Ul üKSUl :s C-) •s í.') (1 u s 5: O 2: ce a. Cvj •z < < = M r^ <D CO (U O O < 3 o UJ OC < S ZD ce OC oo </) Q C/3 DC LU <r en D. c/l O O UJ Q. Zi 3 •z. < S LII ge co <^ T— N O id 0) 52. CO ü en LU < Q en =) o co 3 S LÚ ge £n <^ ">í O) rUJ < =: O •D •O O ^—^ \£. O •O £ co Ü_ o- > ce (^ S co O S O OC a. laj LU ce o s UJ ce 5 o OC Q s s O o § CQ 2 LU O O o O 2 ce Qoo co LO ce LU _J o o cd CO £5, co ;o -0) •Si < LU OC 3 < LU ce o LT lo en •c: o CO O) e o ü te LU ce > < < LU OC 3 < CD LU ce "ce C3> •c o co > có có X 'cD T3 c o ü Q. < ce lij 1- < < —1 LU OC 3 < co LU ü ÍZ "co 05 •c o 0-^ co > o cp có X 'cD TD 1= O ü co LU •z. < 5 < o co ce < _j LU 3 < 5 i 1 i CD C\J CN" LiJ < O o 'co T3 CO SCO ;p •o co LU < 5 o_J < OC 1o co < _j LU ce 3 < C\J CO in _i O "o" T3 CD cd "OJ OC j5 cu •D co cu 3 co _l < > < _J LU CL 3 < co CvJ CO in _i O o "o" T3 O) O H^ co e "cD ce i5 cu •o CD > co CO 1co LU z < < _J < LU > il < U. C3 > > "Ñ" O CO "D CO S. CO ;u < Q OC O _J LL < Zi < LU Z. ce — 30 < _i CD LU Q LU 2 co' c "o co -O => S, cj) 01 . 0 co Q_ LÚ K-zl Q < Z. CD < CO < _l LU < < > LO C\J LU Q = "co en •c 0 co 'o) CQ _J CO 3 __j LU OC 3 < co co LU Q = "co en 13 •c 0 Q^ CO 0 > LU ce CO CO LU 3 3 9P X ^ Q- < co 3 _i LU OC 3 < 00 i I 1 i 382
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HENAR GALLEGO FRANCO C :o G CD .C C O -j o s o QC üj ÜJ ce ::> o g tr Uj ce 5 g CD Q o O co § co 2 UJ S O O O o 2 QC oo CD CO ü O LL Oi •e o E o o •z. LI. CE C/5 3 _I LU tr < co LU a: lo OÍ •c O CD 0) > có cb X 'cD C O o co Z3 ce Z) _J LU tr 3 < < 1 ti i i 1 i i CD CVJ > LU LU LE o 'co -o co s. co ;o -o £ co z < zQ 3 0| < co < 5 I3 cr o- < _j co 3 Li. 3 ir co 3 _l LU ce 3 < CO LU cr o "co CJ) o co > o cd eó X CD •O c o o co 3 Ll3 CE CO 3 1 LU CE 3 < _i LO LU O > ü "5 O) tr o o « Uco , ^1 cr cr s o. Q. o LU co 3 z co ir 3 CO 3 _l LU tr 3 < CD LU ce "co 3 •c O Q. (0 > cb X '(D (= O O co LU z < Q _J co 3 _J ü < z ce LU > CO 3 _J LU ce 3 < CD C\J LU Q ü LÜ o > :^" O CO ^ §> o xz ,L O O Q. § § co UJ z < Q co 3 z ce O 1o > co 3 _] LU ce 3 < CD co co ce LU _j co 03 OÍ CJ •CO ü CO 3 _l ü LU < co 3 _l LU OC 3 < iZ LU LU ü ¡Z _cg '> < co 3 —i LU OC 3 < d 384
La gens Aurelia en Hispania ulterior a través de las fuentes epigráficas BIBLIOGRAFÍA CITADA DE FORMA ABREVIADA AAÑ: J. GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Corpus de inscripciones latinas de Andalucía. 1. La Vega. Hispalis, Sevilla, 1991. AE: Année Épigraphique, París, 1900-1995 AV: A. MARCOS PONS/A.M.^ VINCENT, «Inscripción paleocristiana cordobesa de la difunta Victoria»,Corduba, i!, 6, 1977, fasc.3, 153-176. CCG: F.J. PRESEDO VELO, «La decadencia de Carteia», Habis, 18-19, 1987-88, 445-458. GIL II: Corpus Inscriptionum Latinarum, vol. II y suppl. GIL 11(2): Corpus inscriptionum latinarum, vol.II (edición revisada). GG: A.M.'' GANTO, La epigrafía romana de Itálica, Madrid, 1985. DE: J. D'Encarnagao, Inscrigoes romanas do Conventus Pacensis, Coimbra, 1984. EE.Ephemeris Epigraphica, vol.VIII y IX. EEÑ: R.C. Knapp, Latín Inscriptions from Central Spain, Berkeley, 1992. HEp: Hispania Epigraphica, Departamento de Historia Antigua. Universidad Gomplutense. Madrid. ILER: J. VIVES, Inscripciones Latinas de la España Romana, Barcelona, 1972. JJO: G. GONZÁLEZ ROMÁN/J. MANGAS, Epigrafía romana de ia provincia de Jaén, I y II, Sevilla, 1991. JJX: A. JIMÉNEZ/L. HERNÁNDEZ/T. MAÑANES, «Contribución a la epigrafía del oeste de la provincia de Salamanca. El conjunto de Medina del Campo (Valladolid)», ETF6, 1993, 133-160. MG: P. RODRÍGUEZ OLIVA, «DOS testimonios epigráficos de los contactos entre l^alaca y los territorios norteafricanos», Mainal<e, IV-V, 1982-1983, 243-250. MGI; M.^i.T. GARCÍA ITURROSQUE, Tradición, fórmula y literatura en los epitafios latinos de la Hispania Cristiana, Vitoria, 1995. RE: R. ETIENNE/G. FABRE/P.ET M. LEVEQÜE, Fouitles de Conimbriga. II. Epigraphie et sculpture, París, 1976. RL: R. LÁZARO, Inscripciones romanas de Almería, Almería, 1980. SR: E. SERRANO/R. ATENCIA, Inscripciones latinas del Museo de Málaga, Madrid, 1981. TC: M.M. ALVES DÍAS, «Antroponimia de Carquere, Resende, Viseu (Lusitania portuguesa)», Studia Paleohispanlca, IV, Coloquio de lenguas y culturas paleohispanicas, Veleia 2-3, 1987, 195-203. TR: G. CHIC GARCÍA, Epigrafía anfórica bética. I, Sevilla, 1985. ZJ: A. CABALLOS, «Varia funeraria italicense», Habis, 25, 1994, 225-245. ZZ: M.= G. SEVILANO, «Nuevas estelas funerarias en Hinojosa de Duero (Salamanca)», Salamanca. Revista Provincial de Estudios, 14, 1984, 172-175, n.° 2. MAPA: DISTRIBUCIÓN TERRITORIAL DE LOS EPÍGRAFES DE LA GENS AURELIA EN HISPANIA ULTERIOR BÉTICA LUSITANIA 1. Abla Almería) 28. Emérita Augusta (Mérida, Badajoz) 2. Ititurgi (Mengibar, Jaén) 29. Norba Caesarina (Gáceres) 3. Tucci (Marios, Jaén) 30. Talavera la Vieja (Caceras) (territorio de 4. Iponoba (Baena, Córdoba) Caesarobriga7) 5./gabrum (Cabra, Córdoba) 3^. Caesarobriga (Talavera de la Reina, 6. Higuera de Calatrava (territorio de Toledo) 7. Adamuz (territorio de Sac////Alcorrucén, 32. Avela (Ávila) 8. Corduba (Córdoba) 33. Hinojosa de Duero (Salamanca) 9. Malaca (Málaga) 34. Beijós (Carregal do Sal, Viseu, Portugal) 10. Aratispi {Cauche el Viejo, Málaga) 35. Carquere (Viseu, Portugal) 11. Teba del Condado (Málaga) 36. Aeminium (Coimbra, Portugal) 12. Sadora (Cañete la Real, Málaga) 37. Conimbriga (incluye Condeíxa-a-Velha y 13. Astigi (Écija, Sevilla) (incluido Alcotrista y Condeixa-a-Nova, Portugal) El Portillo, en su territorio) 38. Bencatel (Vila Vigosa, Portugal) 385
HENAR GALLEGO FRANCO 14. Palma del Río (Córdoba) (territorio de 39. S. Miguel da Mota (Terena, Portugal) Astigi) 40. Ebora (Evora, Portugal) 15. Arva fAlcolea, Sevilla) 41. Olisipo (Lisboa, Portugal) 16. Villanueva del Río (Sevilla) (territorio de 42. Pax lulia (Beja, Portugal) Arva) 43. Myrtilis (Mértola, Portugal) 17. Hipa (Alcalá del Río, Sevilla) 44. Ossonoba (Faro, Portugal) 18. Itálica (Santiponce, Sevilla) 19. H/spa//s (Sevilla) 20. Carmo (Carmena, Sevilla) 21. Marchena (Sevilla) 22. Utrera (Sevilla) (procedente de Salpensa?) 23. Nabrissa (Lebrija, Sevilla) 24. Gades (Cádiz) 25. Messangil (Serpa, Portugal) 26. Ficalho (Portugal) (territorio de /4wcc;/Aroche, Huelva) 27. Jerez de los Caballeros (Badajoz) (territorio de Nertobriga) 386
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