Origen de la advocación e imágenes de la Virgen Blanca
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ORIGEN DE LA ADVOCACION E IMAGENES DE LA VIRGEN BLANCA He de empezar por avanzar aquí —ya que ello justifica mi dedi cación al tema y puede prevenir la desilusión que ante cierto aspecto de él sintieran algunos de mis paisanos de Vitoria—, que la Virgen Blanca, Patrona de esa mi ciudad natal, -y que desde su hornacina en la iglesia de San Miguel preside ya desd'e tiempo secular mi familia y casa, constituye la más acendrada devoción.a que he dedicado desde la infancia buen número de trabajos literarios, artísticos y críticos (1). Por razón de todo ello, he pensado muchas veces en la disparidad de los nombres que se le aplican. Entre los cuales indudablemente el más tradicional y popular es el de Virgen Blanca\ asi también consta en documento ya referido por mi, de 1517, la institución de una capellanía «en la Capilla de Nuestra Señora Santa María la Blanca». La denominación de Virgen de la Blanca usada, aunque menos, en Vitoria, aparece también en documentos posteriores, de 1612 y 1613, en que se la nombra «Nuestra Señora de la Blanca», aunque alguna otra vez igualmente que antes; y es claro que dicho nombre sólo representa una derivación del otro, con la contamina ción de los de igual forma, tales como Nuestra Señora de la Asunción, Virgen de la Valbanera o Virgen de la Encina. Pero la fiesta princi pal de la Virgen vitoriana se celebra el 5 de agosto, día de Nuestra Señora de las Nieves, y este nombre se le aplica también algunas veces, aunque creo que sólo modernamente; como se ha decorado su capilla con las representaciones del milagro de la nieve a que luego nos referiremos, inspiradas en los célebres medios puntos de Murillo acerca de dicha historia; y en la toponimia local se ha introducido (1) Precedente y complemento de este trabajo, aunque alli no toqué su tesis principal, es el que publiqué en la Revista Internacional de los Estudios Vascos, Año 18, tomo XV, núm. 3 de 1924, en forma de nota bibliográfica de dos publica ciones por D. Jesiis de Izarra acerca de la Patrona de Vitoria. Presenté alli muchos datos inéditos sobre la antigüedad de dicho culto y sus imágenes, tomados de archivos y de rqemorias vitorianas y familiares. En la publicación de otros de estos últimos me había precedido mi tío D. Julián Apraiz, en su Historia de un legado jili-pino, Vitoria, Sar., 1886, 69 págs. octavo.
f,- 38 • ANGEl. DE APRAIZ el nombre del Asilo de las Nieves, aunque tomado del de una dama vitoriana, hermana de su principal protector; pues, por más que si gue siendo más frecuente en la onomástica de Vitoria el nombre de Blanca, se bautiza también algunas veces con el de Nieves. Como en la adaptación al vasco de esta advocación se ha preferido el de Edurne, que se refiere a la nieve, cuando más tradicional, se^n ve remos, es el de Zuria, que significa simplemente Blanca. Documentos oficiales recientes que tengo a mano, anuncian sin embargo y siguien do la tradición, en julio de 1935 y de 1946, los «solemnes cultos con sagrados a la excelsa Patrona de Vitoria, Santísima Virgen Blanca». Yo he llegado a creer, con muchos fundamentos, que ambas de nominaciones, dispares lógicamente aunque ante una consideración estética se comprende la contaminación, tienen también orígenes dis tintos. Los nombres de Vierge Noire aplicados a la de Chartres, a la de Rocamadour y a la del Puy de Francia, o a la Moreiieta de Monserrat o la Ama Birjin Beltza {Negra en vasco) de Zikuña (Hernani), y que se refieren a su color (cualquiera que sea la causa y el sentido místico de éste según discusión arqueológica en la que no deseamos entrar), como las denominaciones de la Vierge Dorée de ClermontFerrand, de Amíens y de la Daurade de Toulouse (por más que ésta se halla en relación con el nombre su iglesia, llamada la Daurade porque estaba cubierta de dorados mosaicos), y aun el de la Blanca Vierge de Massavielle usado modernamente en Francia, nos indican ya que el título de Virgen Blanca debió ser aplicado a algunas imá genes, también por su color y la blanca encarnación que presta al rostro su policromía. Tal interpretación no la he leído en ninguna parte, aunque con posterioridad a una conferencia sobre las influencias de las pere grinaciones en el Musée Basque de Bayona, donde en 1938 me limité a esbozarla (1), supe por boca de D. Faustino Mendieta, párroco que fué de la iglesia vitoriana en que se venera la Virgen Blanca, y tam bién de la de D. Jesús Izarra, Secretario de su Cofradía, que ei Obispo señor Estenaga, no sé si en sermón público o en conversación privada, había expuesto la hipótesis de que el nombre de la Virgen Blanca estaba en relación con su color, y el catedrático de Literatura de la Universidad de Sevilla, Sr. Morales pliver, en alguna de las conferencias que pronunció durante las fiestas de la Patrona de Vitoria, se refirió especialmente al aspecto de su blancura. (1) Recogí varios aspectos de esta conferencia y de otros trabajos mies, en mi publicación La Cultura de las Peregrinaciones. Su historia, su historia, su geo grafía y métodos vara -su investigación, separata de la Revista ^(Las Ciencias» Madrid, 1942, donde, sobre todo en las págs. 32, 38 "y 39, se tocan temas relacionados con el del presente trabajo.
ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN E IMAgENES DE LA VIRGEN BLANCA 29 . El documentar tal idea constituye principal objeto del presente trabajo. Al hacerlo creo contribuir a la ilustración de un culto, fer viente en Vitoria, donde parece se verá con gusto que este Boletín trate, como a ello pienso cooperar, asuntos del distrito universitario en que Vitoria está enclavada. El interés más general de la advoca ción e iconografía de la Virgen Blanca, se aumenta por su relación con las de las Nieves, de Nieva y aun de la Paloma, según trataremos de dilucidar. Tales relaciones, fundamentalmente estéticas, las ex plicaremos con otras sinestesias afines en el mismo periodo de la Edad Media y con la difusión de estas devociones que vemos unidaa los caminos de peregrinación. Ello y la asociación de los datos ar queológicos y de artes plásticas con los literarios, según método que siempre he seguido, puede dar lugar en este Boletín a un ejemplo más o menos afortunado de investigación y a un estímulo para mis alumnos universitarios que colaboran en estas páginas y que tan especialmente me interesan. LA BLANCA EN NAVARRA Y SUS POSIBLES INFLUENCIAS ' Los nombres más antiguos que conozco de Blanca, aplicados a la Virgen y a la onomástica personal, pertenecen a Navarra No es nada extraño que Navarra, por su proximidad fronteriza con Francia y por constituir el paso principal de las peregrinaciones a Santiago, estuviera también especialmente relacionada con lo francés, tanto en la iconografía de la Virgen como en sus nombres Pero el de Blanca apenas lo encontramos aplicado en Francia sino pomo adjetivo; en un calendario francés moderno-hemos visto como único santo correspondiente al 9 de julio, una Se. Blanche de la que no tenemos más noticias; y las Blancas ilustres en la Historia de Francia, como en la de Castilla, son de procedencia navarra Tam-" poco encuentro advocaciones de la Virgen Blanca en las Diócesis cen trales y orientales del Pirineo comunicadas con Francia como son las de Jaca, Urgel y Gerona (1). Se cree, sí, que la Virgen Dorada, ya desaparecida, de ClermontFerrand. que existía en el siglo X, había fijado el tipo que se (1> Veo numerosas, aunque incompletas, advocaciones de la Vireen de toda España, en el Anuario fi cíesiásíieo, 1929,^ Año XV, Subirana, Barcelona. También utilizo para este trabajo datos de Ma^z en su Diccionario Geográfico-EstadisticoHistórico de España. Segunda edición, XVI tomos. Madrid. 1&46-50. Y en la Encdclopedia Espasa, Suplemento anual, 1935, págs. 287-336, hay un trabajo, «Devoción Mariana en Espa.ña», con muchos datos sobre ella, también forzosamente incompl^ tos, pero de algunos de los cuales me sliTO.
dÓ ÁNGEL DE APRAIZ copió tanto en madera en el siglo XII (1). También se afirma, pero ello no parece seguro (2), que la Virgen del tímpano de Chartres se copió de una en madera de gran devoción, a la que se atribula origen anterior a Jesucristo, aunque tampoco debía de ser sino del siglo XII; y que esa Virgen de Chartres, negra sin duda por la coloración de la madera, fué imitada en Toulouse en el Claustro de la Daurade, pro bablemente no antes del siglo XIV, siendo esta imagen negra tam bién, aunque acaso, analógamente al templo dorádo a que pertenecía, estuviera revestida demetal dorado. También, dada esta avanzada época, la Daurade de Toulouse, lo mismo que otras Negras francesas, pudiera ser imitación de la Virgen Negra de Le Puy, igualmente muy venerada, pero que no se sabe cómo existiría en el siglo XII, pues la Virgen negra que la Revolución destruyó había sido llevada por San Luis, en el siglo XIII, con tradición de egipcia. Otra de esas Vírgenes Negras francesas 'era la de Rocamadour, de madera plaqueada de plata y tampoco anterior al siglo XIII, cuyo nombre, famoso en las peregrinaciones, se repetía en el de Rocamador sobre el «camino francés» de los peregrinos por Navarra. De antigüedad tan fidedigna como cualquiera de esas Vírgenes, es la virgen Blanca de Tudela de Navarra. Conquistada esta ciudad en 1114 por iniciativa de Alfonso el Batallador, fué dedicada su mez quita mayor a iglesia de Santa María, «titulada Santa María la Blan ca», según Afigita; como Madrazo habla de «la imagen de bulto de Nuestra Señora de la Blanca, a quien el templo estuvo siempre dedi cado»; e igualmente Biurrun afirma de la consagración de dicha igle sia que ésta se hallaba «dedicada a la que muchos llaman Nuestra Señora de la Blanca» (3). En los documentos que dichos autores pu blican y los más antiguos de los cuales son donaciones de aquel mo narca en 1121 y' 1125 en que consta se había hecho ya un nuevo pór tico ante la puerta mayor de la iglesia, sólo veo como título de ésta el de «Sanctae Mariae de Tudela», lo que acaso es señal de que el nombre de Santa María la Blanca fuese únicamente nombre popular. Acerca de otras obras, reedificaciones, consagraciones y ampliacio nes del templo, no hay en los autores completa unanimidad, y noso- (1) Kingsíey Porter, La escultura románica en España. Tomo II, Pantheon página 35. ' (2) Emile Male, L'art relígieux du Xlle siécle en Franca. París Colin iq94 Chapitre VIII. . ' (3) Manuel Gómez-Moreno. La mezquita mayor de Tudela. Separata de la Revista «Pi-íricipe de Viana», núm. XVIII, Pamplona, 1945, pág. 3; Ax-lglta La Asunción de la Santísima Virgen y su culto en Navarra. Madrid, Portanet, 1910 pág. 25; Madrazo, España. Sus monumentos y artes: Navarra y Logroño. Torno IIl' Barcelona, Cortezo, 1886, pág. 366: y Biurrún, El arte románico en Navarra. Pam plona, Aranburu, 1936, págs. 464 y siguientes.
r ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN E IMÁGENES DE LA VIRGÉN BLANCA tros no vamos a tratar de ello ahora; pero sí consignaremos que Arigita, refiriéndose a una de aquéllas para la que da la fecha de 1135, dice que la iglesia se dedicó «a su antigua titular María Santísima, conservando hasta el día de hoy por patrona la Asunción de Nuestra Señora». Sin embargo, una Guía de Navarra de 1929, al hablar del retablo de Tudela de fines del siglo XV, dice que «Nuestra Señora de ' la Blanca, bajo cuya advocación se halla el templo», tiene su asiento en la hornacina de dicho retablo (1). Aún más especialmente nos interesa la imagen de la Virgen de Tudela que se halló en 1930 en una hornacina del ábside, de lo que díó cuenta D. José Ramón Castro en una conferencia de la Sociedad de Estudios Vascos y la pudimos contemplar poco después; habiendo publicado recientemente el P. Clavería, en libro que ahora hemos de utilizar (2), una reproducción como la que nos permite hacer en este Boletín la amabilidad del Secretario de la Institución Principe de Viana, D. José Uranga. Tampoco vamos a decidir sobre el enlace que esta imagen pueda tener con el pórtico construido antes de 1125, con el altar mayor consagrado en 1204 y con el retablo del siglo XV én el que ya vió Madrazo en una hornacina «la imagen de bulto» de la Blanca. La imagen más antigua de que ahora tratamos se ha encon trado exenta, era imagen-relicario y su colocación ha podido ser en dilerentes lugares. Sí hemos de decir que por sus caracteres icono gráficos y artísticos, a la imagen que más. se asemeja es a ia de Sahagún, de los últimos años del siglo XI o primeros del XII con su hieratismo y disposición general de las figuras, vestiduras y acce sorios, si bien el más tino plegado de los paños v el naturalismo de la cabeza del Niño hacen avanzar a la imagen tudeiana hasta ios años de la del tímpano de Chartres y hacia la Virgen del Sagrario de Toledo, aunque en esta, atribuida al final del XII o principio del XIII, se vean más evolucionadas dichas cualidades (3). La Virgen de Tu dela, en piedra como las de Sahagún y Chartres, conserva restos de policromía. Acaso consecuencia de haberse acentuado ésta para ma yor blancura del rostro (aparte de un accidente que experimentó al ser descubierta), son los desperfectos que en ella ahora vemos y que (1) Guia turística de Navarra. Editada por el Comité Provincial de ExposiClones. Pamplona, Aramburu, 1929. (2) Jconografia y SaiUuarios de la Virgen en Navarra, por el R P Jacinto Clavería Arangua, Misionero Hijo del Inmaculado Corazón de María Obra oremiada en 1941-42 Gráfica Administrativa, Rodríguez San Pedro 32 Madrid (sin en 1944), catálogo muy numeroso, hecho con espíritu devoto y documentado. (3) ^eden verse las reproducciones y datos de estas imágenes en Porter v Se s TáT""'' ' en rSala, SSsa-
s ' , ÁNGEL DE APRAIZ le dan un aspecto menos grato. De todas suertes, en esta hermosa imagen policromada encontramos caracterizadamente la Virgen Blan ca de Tudela del siglo XII y la más auténticamente antigua de las que la tradición nos presenta. Dicha tradición se justifica también con la aparición del nombre ' de Blanca en la onomástica personal. El más remoto que conozco —aparte del de una Urraca o Blanca (preferentemente citada con el primer nombre) hija del conde de Gascuña y esposa de García Iñiguez de Navarra y Sobrarbe en la segunda mitad del siglo IX, dato inse guro como los de esta época—, es el de D." Blanca, nacida en Laguardia (entonces Navarra y después Alava), hija de García Ramírez, el restaurador de la monarquía navarra a la muerte de Alfonso el Bata llador, y también gran protector de Tudela. Infanta que al morir éste en 1150, se casa, también en Laguardia, con el infante de Castilla D. Sancho, que fué después Sancho III. E igualmente hijo de García Ramírez fué Sancho el Sabio de Navarra (1150-1194) de quien cons tan importantes obras en Santa María de Tudeia, casado con D." San cha de Castilla y que da el nombre de Blanca a su hija, la que con trae matrimonio con Teobaldo de Crampaña. A la época de Sancho el Sabio, gran protector de los, cistercienses —y cuya trascendencia artística creo tan importante que sobre ella he iniciado y desearía terminar trabajos especiales—, pudiera pertenecer en su aspecto actual y excepto la figura del Niño, muy posterior, la Virgen que preside la Catedral de Pamplona y que lleva el nombre dé Santa María la Blanca y de los Reyes, como también los de la Sede y del Sagrario (1). Es de madera, revestida de chapa de plata y su cara y sus manos han sido fuertemente policromadas, que es a lo que sin duda debe ese título de la Blanca. La tradición supone que había estado conservada en Leire desde la destrucción de la iglesia de Pamplona hasta su restauración en el siglo XI, pero D. Pedro Madrazo, que la contempló cómodamente, dice que pudo venir de Leire en el siglo XII al que la atribuye. Siendo difícil para nosotros fijar más precisamente su fecha, sobre todo dadd su Chapeado el cua4 en lo que cubre el cuerpo de la Virgen, y añn más ciertamente la policromía de ésta que hacía de ella la Blanca, sin duda se produje ron por la afición que en tal sentido observamos en el siglo XII. D.^ Sancha, esposa de Sancho el Sabio, regaló, según todas las noticias que transcribe Madrazo (2), una imagen de Nuestra Señora íD Madrazo, NavaTra y Logroño, ya citado, tomo II, Barcelona; Cortero 1886 . 217 y 218. . ' (2; Tomo III ya citado, págs. 289 y 290. . -tM
ORIGEN DE LA ADVOCACION E IMÁGENES DE LA VIRGEN BLANCA 33 la Blanca para una ermita situada como a una legua de Ujué. Y prescindiendo.de otras tradiciones parciales y dudosas, resulta igual mente cierto que esa imagen estaba relacionada con el monasterio de Marcilla, que D.=' Sancha reedificó para monjas cistercienses, donde se veneraba también a Nuestra Señora la Blanca, para inaugurarlo, según Madrazo, en 1160, el 5 de agosto, festividad de Nuestra Señora de las Nieves: aunque esta última noticia, que procede de un manus crito en que constan otras poco seguras, nos inclinemos a incluirla también entre ellas (1). Igualmente en tiempos de Sancho el Sabio, en 1174, se da a los cofrades de Santiago la iglesia del Puy de Estella con beneplácito del rey (2), por lo que este nombre y la supuesta eti mología de Estella por una" lluvia de estrellas como la de Santiago, la enlazan con dos extremos de la peregrinación, aunque la imagen del Puy hoy conservada tiene rasgos de la época gótica que hacen pensar que haya debido de ser labrada después. Señalaré en cuanto al carácter de la devoción a dicho santuario de la ciudad de Estella, en la que tanto residió Sancho el Sabio, que sus fiestas, aunque tam bién han sido en otras fechas, se celebran hacia el 5 de agosto, exac tamente el sábado primero de dicho mes, o sea al mismo tiempo que las fiestas de Vitoria a su Patrona la Blanca. No parece, por tanto, hipótesis aventura4a la que así justifiqué hace años, de que al poblar Sancho el Sabio en liai a Vitoria, su de voción y la de su esposa por la Virgen Blanca debieron de establecerla, (claro que con imagen distinta de las que ahora existen), en la iglesia también entonces románica de San Miguel, «qui es ad portam ville vestre» según dice D. Sancho en su fuero y a la que escoge por iglesia juradera (3); siendo asi esta devoción a la Blanca tan antigua como Vitoria y adherida a la misma iglesia en que hasta ahora perdura. De tales conexiones de las devociones generales a San Miguel y a la Blanca, hemos de hablar más adelante, como también preparamos otro trabajo en que con motivos históricos y filológicos lanzaríamos la nueva hipótesis de que el nombre de Victoria o Vitoria hoy pre cisamente discutido, fué escogido por Sancho el Sabio, de modo dis tinto a todo lo que se ha escrito hasta^ ahora, única y exclusivamente en aras de su devoción a San Miguel. Hemos mencionado ya el santuario de Ujué, a donde la tradi ción dice que se trasladó el vecindario de la población que había (1) Ambas imágenes de la Blanca de Ujué y de Marcilla están fotografiadas en la Iconografía del Padre Clavería. T. II, págs. 395 y 281 respectivamente, pero tales" como aparecen tienen los caracteres de la época del Renacimiento. (2) Pág. 117 del tomo III de Madrazo. (3) Landazurt, Historia de Vitoria. Vitoria, MantelU, 1799, pág. 458. 3
^4 ÁNGEL DÉ ÁPRAÍ¿ donde hoy está la ermita de Nuestra Señora la Blanca, al ocurrir el descubrimiento, tan repetido en muchas partes, por un pastor, de la actual Virgen de Ujué, guiado por una paloma que entraba y salía del hueco de una peña, en el que aquél encontró dicha imagen dé la Virgen, que «se ofrecía blanca y sonriente» y a sus pies la paloma (1). El nombre de Nuestra Señora de Ujué, del que indudablemente lo tomó toda la población, no es sino una derivación fonetizada igual mente que otros nombres navarros, del vasco Usua, paloma. La imagen, que la leyenda dice encontrada en la segunda mitad del siglo VIH, ha sido tenida como acaso la más antigua de Navarra y la reproducimos de Mayer en su Estilo Roináñico. Dieulafoy pen saba para ella en el siglo XI o acaso eñ los finales del X, aunque declarando que su revestimiento de plata y el trono del mismo metal en que se asienta pertenecen a doscientos o trescientos años más tarde. Mayer la atribuye a la última época románica, juntamente con la de Irache y la de Monserrat. Y Porter, acusando la dificultad de determinar su fecha por las placas de plata que impiden juzgar de su figura y dudando si es parte de la estatua original el trono con su arco gótico trebolado y en el que están impresos por ,dos veces los sellos, seguramente recientes, de la Virgen de Rocamadour, se decide a no creer a la de Ujué posterior al siglo XIII ni anterior a la se gunda mitad del XII. Para nosotros, el arcaísmo evidente de las si luetas de la Virgen y del Niño, cuyo aspecto no es de tal sino de hombre que encarna asi su divina misión, es compatible con que sean de épocas posteriores al chapeado de los vestidos con sus orna mentos y pliegues más minuciosos y el del trono con los caracteres ya dichos. Parece muy natural que estas modificaciones y aun otras de la estructura (que hemos visto realizar en nuestros días en imá genes como la de Estibaliz), ocurran en las de madera, más fácilmente deteriorables. Y esta de Ujué, tenida también como Virgen Blanca según el señor Uranga nos comunica, y lo mismo he visto consig nado en el citado trabajo de Espasa, acaso recibiera tal nombre al chapearse de plata sus vestidos y policromarse sus carnaciones. Lo que es probable ocurriera igualmente en tiempos de Sancho el Sabio y su esposa, que tanto intervienen en las Vírgenes Blancas de los alrede dores de la de Ujué y relacionadas con ella, pareciendo también de dicha época muchos de los caracteres hoy visibles de esa primera Virgen que conocemos de la Paloma. Tal paloma la señalaba ya en el si glo XVII el P. Moret pendiente ante el ara de la sagrada, imagen y (1) Ouia turística de Navarra ya citada, y también Madrazo desde la pág, 287 ' de su tomó m.
bíílGEN' DE LA ADVOCACIÓN B IMÁGENES DE LÁ VIRGEN BLANCA ' 3§ formando las armas del escudo de la villa (1), y respecto a ella se da la sinestesia que luego hemos de señalar entre la Virgen Blanca y la blanca paloma, colocándose a ésta tan sólo en-la mano de la Virgen o dei Niño en imágenes más tardías. Hijo de Sancho el Sabio como la citada D.'' Blanca, fué Sancho el Fuerte (1194-1234), de quien se refiere qu^ después de la batalla de las Navas fué a rendir un trozo de las célebres cadenas ante la Virgen Blanca de Tudela, cuyo templo en gran parte se debió a su época. Y le sucedió en el trono Teobaldo I (1234-1253), hijo de la dicha Doña Blanca casada con Teobaldo de Champaña, dejando también Teo baldo otra hija llamada igualmente Blanca, como se nombraron otras posteriores, entre ellas la hija de Carlos III el Noble (1387-1425), que casó.con Martín de Aragón, rey deSicilia, donde vivió algún tiempo,* y luego con Juan II de Aragón. Esta Blanca y la aún anterior hija de Carlos II de Anjou, rey de Nápoies, y que casó en 1295 con Jaime II de Aragón, son las más antiguas referencias del nombre de Blanca que conozco en Italia. En Castilla las Blancas son también de procedencia navarra, y así sancho III y D." Blanca de Navarra tienen por hijo único a'Al fonso VIII (1158-1214), y éste de D.=' Leonor de Inglaterra a D. Enri que I, D." Berenguela, D.^' Urraca, D." Blanca y D.^ Leonor, de las cuales D.'' Blanca, mujer de Luis VIII de Francia, fué la madre de San Luis. Como otra buena y desventurada D."" Blanca, casada con Juan II de Aragón, tiene por hijos a D. Carlos primer Príncipe de Viana, a D.=' Leonor casada con el conde de Foix y a D.'^ Blanca de Navarra esposa aún más desgraciada de Enrique IV de Castilla, en matrimonio anulado en 1453. Acompañando a tan devotas imágenes y en relación con las nu merosas damas que ilustran en Navarra el nombre de Blanca, cons tan también en mis notas sobre el antiguo Reino y en el índice del libro del P. ciavería (del que cito todas las referencias, más algunas que en él no están), las advocaciones de la Virgen Blanca, corres pondientes algunas a ermitas y situadas: en Lerín; en Murieta; al N. O. de Jaurrieta; en Artajona, cuya imagen se llamaba Sanduzuria, Santa Blanca; en Añorbe; en Eraul; en Garanoain; en Ruarte, ceixa de Pamplona, constando fué, traída de París en 1349; en Murugarren; en Obanos; en Catalain; en Zufia; en Larraona; al O. de Echarri; otra desaparecida en Los Arcos; además de otra Santa Blan ca ai N. de Ibiricu. También hay ermita de Nuestra Señora de las Nieves en Oroz-Betelu, como igualmente figura en mis notas esta deU; José de Moret, Anales del Reino de Navarra. Lib. IV, cap. V. Reedición de Tolosa. López, 1890 a 1892.
4á ANGEL DE APRAIZ las nieves del año pasado, de las que se repite como estribillo al final de cada estrofa: Mais ou sont les neiges d'antan? La tradición religiosa de las Nieves tiene su fundamento en el' milagro a que se atribuye la construcción de Santa María la Mayor de Roma, en tiempo del Papa Liberio, o sea a mediados del siglo IV, sobre la basílica siciniana. Cuenta dicha tradición, como es sabido, que el patricio Juan, que habitaba en aquel lugar, deseando edificar una iglesia a la Santísima Virgen, tuvo un sueño en el cual ella misma le indicó el emplazamiento que debía escoger; y que al día siguiene, la nieve caída durante la noche, aunque era el 5 de agosto, le señaló los límites. Los datos históricos dicen que en la énoca de Sixto in (hacia 431), ya llevaba dicha iglesia el nombre de la Virgen, y desde entonces o poco después con la advocación «ad Praesepe», empezándose a llamar Santa María Mayor y con otros nombres ha cia el siglo VIL Pero arqueólogo tan respetable como Marucchi (1), dice que aquel relato tradicional no reposa sobre ningún documento antiguo y que la leyenda de la nieve parece tan dudosa que Bene dicto XIV (de época muy dada a la critica como era la de mediados del siglo XVIII) tuvo la intención de suprimirla del Breviario. Y que ni siquiera es seguro que aquella iglesia fuese dedicada primitiva mente a la Virgen, si se admite que la basílica palatina del Foro se llamó Santa María Antlqua por haber sido la primera iglesia de Roma puesta, solamente a fines del siglo IV, bajo la advocación de María No nos incumbe a nosotros la resolución de esta cuestión. Según Mario Peláez (2), la primera traza de fiesta de las Nieves se encuentra en Bula de 1223, pero la leyenda pudo formarse entre los siglos XI y XII y acaso como explicación de las flores blancas con que ya se adornaba allí la capilla de la Virgen. A fines del siglo XIII se comen zaron los mosaicos atribuidos a uno de los Gaddi, discípulos de Giotto que viven en el XIV, en los que en la parte inferior de la fachada se representa la escena de la nieve, con la aparición de la Virgen al patricio Juan y al Papa Liberio, la entrevista de éstos refiriendo Juan su sueño, y en el último cuadro a Cristo y la Virgen que hacen caer (1) Horace Marucchi, Eléments d'Archéologie Chrótiennc. III. «Basiliniipu «f Eglises de Rome». 2.e edition. Desclée et Cíe., 1909. (2) La Leggenda della Madonna della Neve e la «Cantiga de Santa Maria» N. CCCIX de Alfonso el Sabio. (Appunti), en el «Homenaje a Menéndez Pidal»' T. I. págs. 215-233, con bibliografía sobre el milagro romano. '
ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN É IMÁGENES DE LA VIRGEN BLANCA 43 la nieve y al Papa y el clero que con Juan trazan sobre ella el plano del templo. En la leyenda de San Miguel de Monte Gargano es también en un sueño como San Miguel anuncia al obispo de Siponto que quiere tener un santuario sobre dicha montaña. Y del mismo modo, en la •repetición de dicha leyenda en Saint Michel de Normandia, ordena San Miguel al obispo Aubert de Avranches por medio de un sueño que vaya al Mont-Tombe para fundar un santuario (1). Pero añade a esto una narración recogida por Besnard que el obispo encontró, de acuerdo con las palabras del ángel, un espacio en la roca que había quedado exento de la humedad depositada en todo el derredor por el roclo de la mañana (2). Anotemos esta relación de las historias de San Miguel y de las Nieves. Y también, según refiere el P. Claveria, que de Nuestra Señora de Nieva o de la Blanca de Zabaldica —«ima gen vestida y de candelero y con el imprescindible rostrillo, para que se dé hasta en esa particularidad, a las muchas que con la misma advocación se veneran en Ñavarra», detalles que prueban la no mu cha antigüedad de la imagen—, se cuenta la leyenda de haber caído y cuajado la nieve en agosto, en cuyo día 5 se celebra la fiesta, leyenda que aplicada del EsqiUUno a Zabaldica, tiene el P. Claveria como «una confusión, por no decir cuento mal urdido» (3). Ya en España, desde el siglo XIII, D, Alfonso X el Sabio en las Cantigas de Santa María, compuestas entre 1252 y 1284 en que murió, cuenta el milagro de la nieve, para el que no pudo inspirarse en Coincy ni en Beauvais ni el Berceo, que no lo habían contado, ni en Leyenda Dorada de Vorágine, que se escribía al mismo tiempo. Al relatarlo aquél en la Cantiga CCCIX, confunde las cosas y dice que la Virgen se apareció en Roma al Papa y al Emperador, ordenándoles que construyeran la iglesia en donde a mitad de agosto hubiera nieve (4). Por ello Mario Peláez, a quien antes hemos citado, concluye de esas variantes de introducir al Emperador junto al Papa y escoger ^ la fecha solemne del 15 de agosto (fiésta ya entonces tan celebrada de la Asunción de la Virgen, dándose lugar a imprecisión cuando en documentos navarros que creemos relacionados con la Blanca se habla de la fecha de la Virgen de Agesto), que el rey Alfonso elabo- (1) Dictionnaire á'Archeologie Chretienne cí de publié par le Rme. Don Pernand Cabrol et Don Henri Lecrercq. Tome Onziéme. Prémiere partie. París, Latouzey, 1933, voz «Michel (Cuite de Samt)», firmado por H. Lacrercq, en el-que se hace notar la sorprendente imitación del uno en el otro santuario. (2) Oh. Besnard, Le Mont Saint-Michel. Paris, Laurens. (3) Iconograjia. T. I, págs. 514 y 515. . (4) Cantigas de Santa María de Alfonso el Sabio. Las publica la Real Aca demia Española. Madrid. 1889, Aguado, dos vols. en 4.o,
•r 44 ANGEL DE APRAIZ raría la narración ante una confusa tradición oral. Nosotros hemos añadido que, ante esta aseveración, parece natural que tal tradición fuese traida por peregrinos (1). Pero aunque Alfonso el Sabio estuvo largo tiempo en Vitoria, donde pasó una enfermedad a la que se re fiere en las Cantigas CCIX y CCXXV, diciendo en esta última: E depois, quand'en Bitoriá morou un an'et un mes iacendo mui mal doente..., lo cual debió de ocurrir, por los demás sucesos a que se refiere hacia 1277; y en la otra Cantiga citada muestra cómo debía de estar com poniéndolas, pues dice que se negó a que para aliviar aquella dolen cia le pusieran paños calientes y sanó aplicándole el libro de las Cantigas; no nos atrevemos a inferir que esta presencia regia y la de su libro en que relata el milagro de la nieve tuvieran influjo en las devociones vitorianas. Pero si pudo ser Vitoria donde recibió aque lla comunicación oral de tal tradición, dada la importancia que en varias ocasiones hemos tratado de demostrar, de la ciudad en los camino de peregrinos (2). Y, por otra párte, la devoción de D - Al fonso a la Virgen Blanca de Vilasirga consta especialmente cu Cantiga CCLXXVIIL ® Ya hemos visto y hemos de ver aún otras manifestaciones de cómo las devociones de la Blanca y de las Nieves, y acaso esta última de modo más señalado, se difunden por los caminos de nere^ • ción, contándose un milagro semejante al de las Nieves respecto a Notre Dame du Puy en Franpia. Anotemos ya que son precisamente las Diócesis españolas más señaladas por el tránsito de ner procedentes de Roma, aquellas e'n que especialmente abunda la ad vocación de las Nieves, y así, cinco de éstas registradas en la Archi diócesis de Zaragoza (donde hay otras cuatro de Santa María la Mayor), sin que falten tampoco en las Diócesis de entrada de grinos, como, además de la de Navarra, las de Jaca, Gerona Barce lona, Tortosa (en ésta una en Tordolella, en la iglesia de San M" n~ Valencia y Alicante, en las que no encontramos en cambio adv a ción de la Blanca, habiendo también Vírgenes de las Nieves en°^as Diócesis que más de cerca conducían a Santiago, como las de San (1) Angel de Apraiz, La Cultura de Zas peregrinaciones. Revicf., .... das». Madrid, 1942. «Las Cien- (2) Especialmente en Santa María de Vitoria: Vitoria en los Ccnnñ la Cultura, por Angel de Apraiz. Tirada aparte de la «Revista de la Cnir» de Ahorros de Alava». Vitoria, agosto 1944. rrovi
ÓhiGÉN DE LÁ ADVOCACIÓN E IMÁGENES DE LA VIRGEN BLANCÁ 4S • tander, Falencia, Zamora, Astorga, Lugo y Orense (1). Pero así como en la primera mitad del siglo XV se acentúa en la historia de la pintura, y yo he tratado de ver también en la escultura y hasta en la arquitectura, la amalgama de notas franco-flamencas-toscanas que se conoce con el nombre de estilo internacional que aparece por todas partes, también respecto a las devociones, que tanto tienen de esté tico, se esparcen considerablemente, y no sólo por las peregrinaciones sino por todos los medios de difusión católicos, aquellos cultos que más afectan a la sensibilidad de la época. Y entre ellos podemos con tar el de la Virgen de las Nieves, cuyos santuarios e imágenes en una gran parte pertenecen al siglo XVI, ese siglo hacia cuya mitad el pintor flamenco Pedro Bruegel, que no es nada renacentista, sino más bien un gótico, un animador de toda la naturaleza, descubre y multiplica la visión de los paisajes nevados. Y hemos de observar que muchos, y casi me atrevería a afirmar que la mayor parte de los sitios en que se rinde devoción a la Virgen de las Nieves, se encuentran en parajes, algunos muy caracterizados por ello, donde la visión de la nieve es frecuente y abundante Así además de los que hemos enumerado en Navarra, en el resto del País Vasco pudiéramos citar, y de algunas de las imágenes hay foto grafías en los libros del P. Lizarralde (2), como la que reproducimos de la primera que citamos: la ermita de Iruetxeta de Nuestra Se ñora de las Nieves, cerca del Puerto de San Adrián, en Zegama an tigua hospedería de los peregrinos que pasaban de Guipúzcoa a iúava y cuya imagen, que llaman los naturales con esa misma advocación de «Ama Birjiña Elurretakoa», o sea Madre Virgen de las Nieves, es rígida y un tanto aldeana, con el Niño en el centro, y está clasificada como de la segunda mitad del siglo XIII (3); la del saritutxo o ermita de Uribarri en Oñate, que lleva una inscripción «Nuestra Señora de las Nieves», aún más tosca y más movida y clasificada por el P, Liza rralde como del tipo del siglo XIV, pero la creemos posterior; la de Santa María de Oca, en Gorocica (Vizcaya), cuya ermita con la advo cación de Nuestra Señora de las Nieves se fundó en 1496 y la imagen, (1) Pueden confrontaise estos datos en los lugares correspondientes del citado Anuario Eclesiástico de Subirana de 1929.^ t2) R. P. José A. de Lizarralde Se7nbZa7i2a religiosa de la provincia de Gui púzcoa. Volumen I. Aridra Mfiiz. Bilbao, Dochao. 1926; y Ensayo iconográfico y legendario e histórico. Andra Mait. Reseria histórica del culto de la Virgen Eantísima en la provincia de Vizcaya. Bilbao. Dochao, 1934. (3) Anuario de Eusko Folklore. 1934. Laboratorio de Etnología (.de EuskoIkaskuntza. Sociedad de Estudios Vascos). Escuela • de Artes y Oficios Vitoria Tomo XIV. «Ei-mitas e Iglesias de Guipúzcoa (Ensayo de Catalogación)» por D. de Irigoyen.
46 ÁNGÉL DÉ ÁPRÁIZ llamada por los vecinos «Edurtzetako Andra Mari», Señora María de las Nevadas, es del siglo XVI; la ermita de Erdoza, dedicada a Nues tra Señora de las Nieves según el señor Mugartegui (1) y el P. Lizarralde, edificio del siglo XVI con ventanales góticos en territorio de Jemein (Vizcaya), pero de cuya imagen indicaremos cómo también el pueblo la llama Blanca; la de una ermita de las Nieves en Quéjana (Alava); la de otra también de las Nieves en San Miguel de Lina res del Ayuntamiento de Arcentales en un alto que está en el límite de las provincias de Vizcaya y Santander; además de otras llamadas también de la Blanca o de las Nieves y en las que el primer apelativo parece más tradicional por lo que después las mencionaremos. Fue ra del País Vasco sabemos de ermitas e imágenes de la Virgen de las Nieves en sitios tan característicos de nevadas como son: la que se llama también del Abra, patrona de todo el valle de Campóo de Arri ba o de Suso, cerca de Reinosa, según me comunica mi alumno don Miguel Angel García Guinea, la de Bulnes (Picos de Europa) y varias en las Sierras de Granada. Y la misma Santa María la Real de Nieva (Segovia), imagen morena que tiene su origen en la aparición de la Virgen a un pastor en un pizarral del que hace brotar una fuente, con" las peripecias que me refiere mi alumna D." Francisca Conejo Bezos, para hacer acudir al obispo, encontrando una imagen en una cueva, por lo que aquélla se llama de la Soterraña: elementos tan de la Leyenda Dorada y que se encuentran en las de San Miguel y de las Nieves. Las cuales no serian escasas en Santa María de Nieva ni en el pueblo inmediato de Nieva, por 16 que acaso a ellas deban el nom bre. y allí, donde también se venera una Virgen Blanca, acaso en contraposición con la anterior, en 1428 se terminó el templó y al lado de la epístola estuvo sepultada D." Blanca de Navarra mujer de Enrique IV, trasladada luego a Tafalla, con lo que comunióaría aque lla advocación, repetida también en otras Diócesis, a las de esta región que hemos mencionado. La Virgen de las Nieves, según datos que debo, como otros de este trabajo, a la colección de'estampas de la señorita María del Pilar de Velasco, es Patrona de Almagro, de Chinchilla y de" Sierra Nevada, donde la estampa muestra al Niño abrazado por su Madre entre la nieve 'que cae, lo que tiene poética relación con aquella Sierra, pero no con el milagro de Roma Como en Cáceres, Valencia, Asturias y Galicia hay varios lugares llamados (1) Juan J. de Mugartegui. La Villa de Munjuhia. Echegiíren Riihao 1927. págs. 120 y 121. En este libro y también en otro del mismo autor La Coieaiaia Santa^Maria de Cenuruca, Publicación de la Junta de Cultura Vasca rt c la EJícelentísima Diputación de Vizcaya. Bilbao, Imprenta Pi-ovincial de Vi^rava • se prueba el paso de peregrinos a Santiago por 'aquella comarca. •,
ÓhlGEN DE LÁ ADVOCACIÓN E IMÁGENES DÉ LA VIRGEN BLANCA 4'? Nieva, y otros Nieves en Canarias, Toledo, León en la montaña de Guriezo y en Asturias y Galilea, acaso también con sinestesia de que abundaran, y quizá a tal Virgen se rindiera en ellos ese culto por haber sido difundido por los peregrinos a Santiago. Después de la Virgen de Ujuéo de la Paloma, la imagen más antigua que conocemos de'esta advocación és una situada en una capilla de la parte antigua de la catedral de Plasencia (Cáceres), que nienciona también Weise (1). Es imagen de pie y riglda en sus plie gues en piedra, policromada, y con el Niño en el brazo izquierdo y uná paloma en la mano derecha, acercándola al Niño que juega con ella; caracteres por los que, aun cuando el Catálogo Monumental de Cáceres por Mélida, que la describe y reproduce en fotograbado, le asigna ios caracteres del siglo XIII, pudiéramos creerla muy aproxi^ mada a la siguiente centuria (2). Aparte de tantas otras Vírgenes de la Paloma que la devoción madrileña a su Virgen (que es de los Dolores) ha propagado, sobre todo modernamente, escojo, por lo interesante de sus formas y de sus nombres, la de la ermita de Santi Mamiñe, San Mamés, en Cortezubi (Vizcaya), que reproduce uno de nuestro grabados del libro co rrespondiente del P. Llzarralde (3). Según éste, la ermitaña actual dice que el nombre de esta Virgen es «Aritzako Ama Birjiñe», Madre Vir gen del Roble, o del Arbol en general. Parece obra del siglo XVI y su tocado muy del tipo de Flandes, cuyo comercio, en mucha parte ar tístico, con Vizcaya en esta época, era considerable. La Virgen tiene en la mano y rodilla derechas un libro abierto y al Niño sobre la ro dilla izquierda, metiendo éste un dedo de su mano derecha en el pico de la paloma, a la que coge de un ala con la izquierda. D. Telesforode Aranzadi, que había pasado muchos veranos realizando excava ciones arqueológicas junto a esa ermita, me tenía comunicadas todas esas noticias y también la de que tal imagen era de la advocación de la Virgen Blanca, lo cual por su policromía y hasta por la intervención de la paloma me parece natural. No es lógico, desde luego, que por el milagro de las nieves se llame Blanca a la Virgen que lo conmemora. Creemos haber aducido, y aun nos quedan más, pruebas de que dados el amor a la Virgen y a lo blanco que se desarrollan paralelamente en la Baja Edad Media, las Vírgenes Blancas eran así llamadas por su color. Al difundirse la (1) Spanische Plustik, Band II, Text, pág. 71. \2) Catálogo Monumental de España. Provi7icia de Cáceres (.1914-1916), por José Ramón Mélida. Texto, II, pág. 299, núm. 984, y Lá?ni7ins,. fig. 304. Minláterlo de Instrucción Piiblica y Bellas Artes. (.3) Andra Mari... en la provincia de Vizcaya, pág. 283.
48 Angel dé AfrAié narración del milagro de la nieve y declararse su fiesta, la cual consta desde 1223 para el 5 de agosto, se trata de celebrar en este día la de las Vírgenes Blancas, que no tenían otra fiesta adecuada y a veces se las quiso adaptar con el nombre de Virgen de la Blanca, que a lo sumo quiere decir de la advocación de la Blanca. Sin embargo, hay Vírgenes Blancas que siguen teniendo su fiesta en día distinto al de las Nieves': asi, en. Navarra, la de Lerin el 8 de septiembre, y la de Jaurrieta el 12 de octubre, la de Zarza de Alange (Diócesis de Bada joz) en 8 de setiembre, la de Ruidera (de Ciudad Real) el último domingo de mayo, y la de Cabrejas del Pinar (de Osma) el sábado después de la Ascensión; como hay una Nuestra Señora de las Mer cedes 'da Blanca» en Pinillos de Esgueva (también en la Diócesis de Osma), que naturalmente la celebra el 24 de septiembre, pues ese epí teto no es' su principal advocación, y en la misma Diócesis Nuestra Señora de la Soledad «de las Nieves» la celebra en cambio el 5 de agosto, pero Nuestra Señora de las Nieves de Luegos de Luaces (Dió cesis de Lugo) la tiene el 9 de septiembre. Demostrándonos todo ello cómo el origen de esos títulos es independiente del milagro romano y lo deben las imágenes a su color, aplicable a veces a otras advoca ciones, o a la abundancia de nieve en el lugar, o a las sinestesias a que hemos aludido (1). Y creo que a la misma sinestesia entre la Blanca y las Nieves, que hemos visto extendida por un poeta francés del si glo XV hasta el lirio y la dulce voz, pueden pertenecer con más dere cho las palomas. Que figuran también .en la realidad de la plaza que preside la Virgen Blanca de Vitoria y en las canciones que a ésta han dedicado los poetas. EL FOCO VITORIANO DE LA BLANCA Y LOS CAMINOS DE PEREGRINACION Y DIFUSION DE LAS DEVOCIONES La Virgen Blanca de Vitoria, aunque pensamos que su culto de bió de ser introducido por Sancho el Sabio de Navarra al blar y dar nombre a Vitoria en 1181, no estaba sin embargo reconocida como patrona principal hasta 1921, pues tal titulo correspondía ^más bien a la titular de la iglesia principal de Santa María, que era la Asunción, como en tantas otras iglesias del país. La iglesia románica de Sari Miguel, privilegiada en aquella carta de población y en la que acaso existiría una Virgen Blanca de dicha época, fué sustituida por otra reconstrucción que debió de hacerse hacia fines del siglo XIV en 1^ (1) Pueden verse estos títulos y fechas de festividad en los ca corres pondientes a cada Diócesis del Anuario Eclesiástico Subirana de 19^^ya ^tado.
ORIGEN DE LA ADVOCACIÓN E IMÁGENES DE LA VIRGEN BLANCA 4d época que hemos mencionado de D. Pedro López de Ayala, cuando ya se habría levantado la actual fábrica de la iglesia de San Pedro y se renovaba la de Santa María. De esa reconstrucción de San Miguel, renovada también en gran parte durante el siglo XVI, sólo queda ac tualmente, como propio del siglo XIV, la portada del mediodía, en la que se narra la historia de San Miguel de Gargano en el tímpano y en la que en el parteluz, bajo un dosel y sobre un pilar (que se ve claramente ha sido añadido con un zócalo para sostener una imagen de San Miguel más pequeña y de época posterior), debía de estar —^y lo fundo en esas razones y en las demás que leo aducidas por el señor Enciso (1)— la imagen de la Blanca. La cual —aunque en mi nota bibliográfica citada y a la que ahora voy a volver a ^ludir, me refería con expresivas reservas a la opinión del Sr. Colá y Goiti (2) de que sea del siglo XVI—, me parece también atribuíble, aparte las variaciones de sucesivas policromías, al final del siglo XIV o comienzos del XV, lo mismo que esa portada. Del culto muy vivo de la Blanca y de la capilla que le estaba dedicada, encontré y publiqué datos (3) que no han sido utilizados por los escritores posteriores, y que atestiguan la existencia de uno y otra en 1517, casi un siglo antes de la fecha de 1613 en que se dice probada dicha devoción por la fundación de su primera Cofradía. La capilla de la Blanca, y también sn imagen que suponemos de la portada, cambiaron de lugar, y ya en 1613 era la capilla de «nua Sa. La blancas» la misma de la Cruz, a cuya espalda se encontraba en el exterior dicha imagen, trasladada de nuevo al pilar y hornacina en que hoy se encuentra al exterior del pórtico, en 1788. No son estos cambios de lugar reveladores sino de la devoción creciente a la Virgen Blanca, situada en cada época en el lugar más adecuado, con arreglo a los cambios de la población, para recibir el homenaje de ésta, como hoy la preside, iluminada toda la noche, en lo alto de su plaza principal. ' Ese pórtico de San Miguel de Vitoria, cuyo carácter es del si glo XVI, resulta muy semejante, con sus dos grandes arcos ojivales (entre los que se halla situada la Virgen Blanca), a la vista que ofrece la fachada del atrio del santuario del Monte Sant'Angelo de Gargano (1) Tu Parroquia, págs. 74-76 y 84. (2> La opinión de D. José Colá y Goiti se expone de modo especial, pero en forma iin tanto difusa y vacilante, en su obrita La Virgen Blanca. Patraña tte Vitoria. Segunda edición, Vitoria, Hijos de Iturbe, 1902, Editorial Lonacero. pá ginas 78 a 85. t3.» Revista Internacional de los Estudios Vascos, número de jtilio-septiembre de 1924, ya citado, págs. 559 y 560. Véase también en la página siguiente de dicho trabajo lo que a continuación menciono en el presente.
50 ANGEL DE APRA12 en Italia, fachada renovada también modernamente (1). De todos modos, la influencia del gran centro de peregrinación y de trascen dencia artística de San Miguel de Gargano sobre el camino de Bari, es indudable en San Miguel de Vitoria, en cuya portada del siglo XIV al XV se representa la historia de Gargano; como también tenemos publicada la imitación expresa del culto troglodita de dicho monte de la Apulia, en San Miguel de Arrechinaga (Vizcaya), sobre otra de las vías de los peregrinos a Santiago (2). En relación con estas vías de peregrinación (igualmente que en otras de fuera del País Vasco que llevamos aludidas), pudiéramos con siderar acaso como un jalón en el camino de la Virgen Blanca desde Navarra a Vitoria, la imagen de la Virgen Blanca de la ermita de San Juan de Araraiz, que hoy es cementerio de Elburgo (Alava), sobre la vía romana y camino de peregrinos que venía por la Barranca de Navarra. Dicha imagen, cuya reproducción podemos publicar por primera vez gracias a la benemérita labor de recopilación fotográfica que realiza en toda Alava D. Gerardo López de Guereñu, es del tipo de Magestad, al que pertenecería la primitiva Blanca de Vitoria en el caso de haber sido establecida dicha imagen en tiempo de Sancho el Sabio. Pero tal como hoy vemos la de Elburgo, aunque responde a dicho tipo, "es sin duda de época más tardía y probablemente pos terior a la misma actuad Virgen Blanca vitoriana. Con ésta se halla relacionada indudablemente la que, también en el exterior de la única parroquia actual de la villa de Treviño, re cibe el nombre de Virgen Blanca, según me comunica el cronista vitoriano D. Venancio del Val, y que igualmente es de piedra y seme jante en su forma a la vitoriana. Treviño, según numerosas noticias fué también fundada por Sancho el Sabio de Navarra (3>, y aunque se haya puesto en duda este hecho de su fundación, la intervención cierta de d' Sancho en Treviño es un indicio más de tal origen en ambas advocaciones, apareciendo de todos modos segura la relación dicha de las dos imágenes actuales, por su colocación y la proximidad entre Treviño y Vitoria. Virgen Blanca alavesa es la que tiene capilla propia en la iglesia de Tuesta y se muestra sedente, policromada y retocada, pero con caracteres del siglo XIII, por lo que acaso fué la titular, que es la (1) Puede verse reproducida en la Enciclopedia Italiana Roma 1924 T XII voz oMonte Sant'Angelo». ^ , (2) La Cultura de las Peregrinaciones, págs. 9, 10. 27 36 v 4n rt nnHp mn tienen varias referencias del influjo de dicho santuario de Monte Gareano (3) Pueden verse en Treviño Ilustrado^ Obra inédita del historiador alavés D. Joaquín Jase de Landazun y Romarate. (Según manuscrito existente en Madrid en la Real Academia de la Historia). Publicación de Busko-Ikaskuntza Sociedad de Estudios Vascos, prologada por D. Juan Allende-Salazar en 1921 Sociedad
ORIGEN DÉ LA ADVOCACIÓN E IMÁGENES DE LA VIRGEN BLANCA 51 Asunción, en la capilla mayor, durante aquel siglo al que pertenece su interesante iglesia. También hay otra cercana Virgen Blanca que se cree del siglo XVI (1), cobijada hoy en la que de ella ha debido de reci bir el nombre de Casa Blanca, en jurisdicción de Villamaderne. Y una tercera en el Santuario llamado también de la Blanca en el valle de Llanteno, lindando con el de Zuaza, y su origen se ha supuesto sin pruebas ser del siglo XIII (2). Se hallan estas tres imágenes sobre un camino de peregrinos y también importante a mediados del siglo XVI, que unia los puertos de Laredo y Castro Urdíales con el Ebro y con Vitoria (3), camino al que igualmente corresponde Nuestra Señora de las'Nieves de San Miguel de Linares que antes mencionábamos. Pu dieran tener, por tanto, esas imágenes otro origen, pero especialmente la del Santuario parece más probable que sea un eco de Vitoria, y he mos de señalar también que pertenece al Condado de Ayala, en reía-, ción con lo que antes hemos apuntado sobre la devoción del Canciller Ayala por la Virgen Blanca y su posible intervención en la imagen de Vitoria. Otro camino de peregrinación debió de ser el que desde Vitoraa, por la cuenca del río Deva, llevaba al puerto de este nombre sobre el Cantábrico y a Francia; y para toda esa cuenca del Deva era na tural como lo es hoy, la atracción de Vitoria en calidad de foco acci dental de peregrinaciones (4). A ese territorio y a ese camino perte necen la Virgen y ermita guipuzcoanas llamadas por el pueblo Andra Mari Zuri, Nuestra Señora Blanca, y a las que el P. Lizarralde atri buye este título desde siglo XVI, empleando también el de Virgen de Erguiña en Bedoña; pero el «Anuario de Eusko-Folklore» de 1934 que hemos citado, aunque repite ese nombre vulgar y lo documenta todavía más, la titula primero, acaso pensando que es su sinónimo, culto, «Nuestra Señora de las Nieves (ermita en Aretxabaleta)», pre cisando luego que está entre Zubillaga (Oñate) y Bedoña, que su antigüedad es comparada por el pueblo con la de San Miguel de Arechavaleta y que «la advocación quizá sea de origen alavés». El (1) P Eleuterio de la Inmaculada, C. P.. Historia del Santuario de ^tiestra Sfjloríi íie"A7ioosto 1943. Gráficas Pides. San Sebastián, pág. 404 y sigs. (2) Santiago de Hendía y de Elejalde, Historia del Condado de Ayala. Vito ria, Iturbe, 1892, págs. 69 a 71. _ (3) Revertorio de todos , los cami7ios de España... compuesto por Pero Juan Viluga Valeyiciaiio. Año de 1546, trascrito en «The way of Saint James» por Georgina Goddard King, ya citado. (4) En el Itinerarío Español. Alcalá, 1798, trascrito también por Miss King, se señala ése como el camino entre Vitoria y Bayona de Financia. Las demás su gerencias que hago pueden verse justificadas en la Cultura de las Peregnnacioiies, págs. 16, 20 y 42, conclusiones 3.^ y 4.".
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