La existencia del profesorado es una necesidad incuestionable : discurso pronunciado en la solemne apertura del año académico de 1873 a 1874 en la Universidad Literaria de Valladolid / por el Doctor Victoriano Díez Martín.
Abstract
Título facticio
Full text
DISCURSO PllONllKCIADO EN LA SOL~MN~ APERTURA DEL A~O ACAD~MICO DE •.•• ~::. á •. "~L1 EN LA UNIVERSIDAD LITERltlUA DE VAljLlDOLID. POR EL DOCTOR DON VICTORIANO DIEZ MARTIN, Catedrático de la Facultad de Medicina, ~~- '-,:\'~i¡fl;¡" /$'~~~~~::\ "':::;¡~~( :'.."., .;, ..... ~~'r " :.-. -: ¡C:; ~ b"', ,,,' '~~", ,lil, 0",::::,,, , :'<T.< \~ (f'l;c :''-'"'', " 'í \~"'~.i""'h< ","1 \"i/: I2..~A,' .o,' / ',,-t:/--~ ~~> ~-.::.:-/ VALLADOLIO: IlUprenía tic Garrido, 18'3. BiCe i~I~I~in~lli~~i~i(¡lll~n 5>0 O O O 4 2 O 5 6 3 (O(\¡-J Lf.zOSG3 /';¡
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-4mos y suculentos frutos que deleitan y fortifican el espíritu, dando vigor al organismo: ósabrosos, pero mortíferos venenos. que alterando el ejercicio de las facultades de la inteligencia, perturban ésta. De aquí resulta que los conocimientos científicos adquiridos sin una prudente y entendida diroccion , desenvuelven yfomentan la soberbia en los jóvenes de algun talento; así como en los de escaso mérito dan lugar á la pedantería, cualidad inseparable de la . . IgnorancIa. La soberbia, hijade la mala fruta sanciona la raeon de la [uersa cuyos efectos son desastrosos y funestos, mientras la humildad y fraternidad, resultado de la alimentacion de la inteligencia con la buena fruta. se hallan sostenidas por la fuerza de la rasen y sirven de base álos sentimientos pacíficos yhumanitarios; cuyos resultados inmediatos son : la CARIDADy la FRATERNIDAD, firmísimas columnas que sostienen á la especie humana durante las numerosas y frecuentes contrariedades que experimenta al recorrer el corto período de su efímera existencia en el mundo que habitamos. tim CIO ha sol qUI cid eo cu ne p( fa' er gl m ve a< t la II. m Las ciencias, cuyo origen está en Dios. cuyo progreso ydesarrollo debemos álas mas encumbradas aspiraciones, á los sentimientos mas sublimes del hombre, se miran combatidas solamente por aquellos que, sumidos en el mas deplorable sensualismo ni gustaron, ni su viciado paladar los permite tomar gusto al suave néctar que destilan. Por esta razón el PETRARCA decia: «No puede haber delicia ma- »yor. ni mas honesto placer que el de estar continuamente aprens diendo.» Y en efecto: uno de los títulos mas bellos ygloriosos que pueden adornar al hombre, porque le hacen aproximarse á la DIVINIDAD, es el de amante del saber yde la ciencia; así como el desprecio de la sabiduría produciendo la ignorancia rebaja y deprime la naturaleza humana hasta convertirla en semi-bruta. «El que se » aparta de la sabiduría enrudece.s dice San Ambrosía. (1) 11 q d ~ (t) Qui reccclit á sapientia hehetatur. (Div, Amhrosius. in Luc, ·15).
~ 4&D d Y 1 la ven lta- -5El deseo de saber nace con el hombre; pero sucede con este instinto lo que ordinariamente acontece con los demás apetitos y afee- -ciones. Así se observa que cuando no es convenientemente dirigido ha dado origen al ORGULLO,cuyas consecuencias inevitables son no solo el estravío del entendimiento y la perversion del corazon: sino que mina y trastorna por su base el órden admirablemente establecido entre la razon y la voluntad, entre la razon y Dios; produciendo como naturales frutos las hipótesis y teorias absurdas, manantial fecundo de lamentables ERRORES,ya en los actos psicológicos, ó funciones de la inteligencia, ya igualmente en las otras ramas del saber. Por este motivo los errores en las Artes mecánicas traen consigo faltas de esbeltéz, seguridad y consistencia en las obras erigidas: los errores en literatura introducen el mal gusto y desfiguran el lenguaje: un error de cálculo produce la ruina de un fabricante. el menoscabo de un propietario; la quiebra del comerciante. Una equivocada aplicacion de las ciencias físicas destruye los trabajos del agricultor y deja frustrados los esfuerzos del piloto: los errores en las ciencias administrativa y económica empobrecen las naciones: la naturaleza, en fin, maligna del error todo lo confunde y propende á aniquilarlo todo. Así como la verdad todo 10 hermosea, todo lo edifica porque estiende su favorable influencia á cuanto es bueno. y esto es lo que expresaban los antiguos filósofos. en términos mas inteligibles que los comunmente usados por cierta moderna filosofía que llamándose sábia ni es comprendida ni comprende (1) cuando decian: «Verum, bonum et ens conoeriuniur,» La verdad, lo bueno y la realidad se identifican. La verdadera ciencia es modesta y sumisa: no engaña, ni es pomposa y arrogante; antes por el contrario se confunde é identifica con la verdad; y la verdad, como sabiamente expresa la escritura mas ilustrada de nuestra Nacion , se identifica igualmente con la humildad; ó para valerme de las mismas palabras que tan esclarecida Doctora (2) usa, dire: «LA HUMILDADES LA VERDAD.» lanque han dos nan de e la rsa Imfreodo larenpor Dn, lue nao enIue VI· es· me se (1) Hegél decia de si mismo y de sus obras; -No hay mas que un hombre que me haya comprendido: y ni aun este me ha comprendido .• (2) Santa Teresa de Jesús.
-6La verdadera ciencia es la que destierra de los hombres la preocnpacion y la mentira, pábulos de la ignorancia y de los sofismas en que vive la falsa filosofía; ella iluminó al viejo mundo sacándole de las tinieblas del error; ella fué la que á una sociedad agonizante, por los vicios que corroian sus entrañas, sustituyó otra sociedad llena de vigor y lozanía; la ciencia verdadera fué la que obligó. álos fabulosos Dioses del Olimpo, (á quienes la humanidad delirante en un acceso de locura habia erigido altares) á que cediesen su inmerecido puesto al Dios de toda verdad, al mártir del Gólghota. La verdadera ciencia es finalmente, de la cual Mahoma en un rapto de lúcido entusiasmo (porque también los impíos se suelen entusiasmar á vista del bien), ha hablado en estos términos: «ENSEÑAD LA CIENCIA, por- »que el que la enseña teme á Dios, yel que la desea le adora; el »que habla de ella alaba al Señor; el que disputa por ella dá un »combate sagrado; el que la desparrama dá limosna á los igno- »rantes: y el que la posee es un objeto de veneracion y de bene- »volencia. » «La ciencia, prosigue el mismo, sirve de salvaguardia contra .:el error y el pecado: ella ilumina el camino del Paraiso; es nues- « tro cotfidente en el desierto, nuestra compañera en los viajes, ((nuestra sociedad en la soledad: ella nos guia al través de las pe- « nas y ('TI los placeres de la vida; nos sirve de adorno para con « nuestros amigos y de escudo contra el enemigo. El estudio de las « letra-, vale tanto como el ayuno, ysu enseñanza tanto como la ora- « cion ; inspiran áun corazon noble sentimientos elevados y humanizn álos perversos.» (l) con al h: ber( cont posil fijar mas trad grar natu no t corr del encr com y á cun: lust: men brid part nad la e ños dos 111. y y: no veo atri Como nada se exime en lo humano del dominio de la ciencia; las más sub: i mes verdades como las mas sencillas observaciones: los admirables fenómenos del orden físico ylas variadas combinaciones del orden moral: lo pasado con sus ejemplos, lo presente (jl) ruz del siglo. )'a". Ití:!. que obsr Clas lisis I
• r••• un ido -7con sus impresiones. y lo venidero con sus misterios. en cuanto al hombre es dado conocerlos sin arrancar lágrimas, por eso el deber que hoy nos llama, y con nosotros á la juventud estudiosa, para continuar la interrumpida tarea. es el de permanecer en cuanto sea posible, frias espectadores de cuanto al derredor nuestro pasa, para fijar nuestra preferente atencion en el esclarecimiento de los problemas científicos. Tarea inmensa, que si es asaz conocida por los ilustrados Profesores que me escuchan, debo reseñar siquiera sea á grandes rasgos, para que los alumnos formen idea de ella. Las ciencias, lo mismo que los individuos, tienen sus épocas naturales de desarrollo, de infancia, de virilidad y de senectud; y no hay que buscar en las edades extremas el vigor y la fuerza que corresponden á la edad adulta. Esta ley presidió ála lucha filosófica del siglo XVIII. La escuela sensualista, llena entonces de vida. se encontró en lo más récio de la pelea con briosos adalides , par a combatir al cartesianismo decrépito ya y gastado por las hipótesis, y á las escuelas Alemana yEscocesa que se hallaban todavia en su cuna, sin salir apenas de la modesta oscuridad del estudio. Algunos lustras despues no habria podido el sensualismo triunfar tan fácilmente; más la ocasion le fué propicia. j Cuán cierto es que la cple· bridad de ciertas doctrinas y de ciertos hombres se debe en gran parte ála casualidad, á la combinacion fortuita y fatal de determinadas acontecimientos! Colocad á Condillac y á Destutt-Tracy en la época del apogeo de Descartes y de Leibnitz, y los veréis pequeños: hacedlos contemporáneos de Platon yde Aristóteles , de esas dos lumbreras de la filosofía que personifican por sí solas la ciencia, y ya no les podreis distinguir. El hombre en su engreimiento no solo no cree; sino que no quiere creer que su grandeza nace muchas veces, en todo óen parte, de las circunstancias; agrádale más el atribuirla á su valor intrínseco. Lejos, muy lejos estoy de negar á la escuela sensualista la gloria que adquirió con su rigoroso espíritu de análisis ycon su esquisita observacion. aplicando estas dos antorchas de la filosofía álas ciencias naturales y á las físico-químicas. Tal vez llevó muy allá el análisis exagerando este método de descomposicion; tal vez descuidó 'eo- ¡en :de por ena faera en· sta arel un 10' lera es· ss, le· on as 'a· aa; s: ~. ;e
-8-- bastante la sintesis ; pero lo cierto es que los grandes adelantamientos de estas ciencias datan de su época. El mal estuvo en pretender aquella filosofía medir lo subjetivo con el mismo compás que el objetioo; y 10 que es más penoso, en querer profanamente que la sublime moral se acomodase á principios qne no tenían otra aplicacion, como instrumento lógico, que á las cosas sensibles y perecederas. ley el IV. "q ep lo: Estudiadas las sociedades en su conjunto se observa que no hay una línea divisoria perceptible de separacion entre los siglos; y que los primeros lustres de cada centuria son por necesidad una continuacion de la anterior, participando de las mismas debilidades de los individuos qne á ella pertenecieron, puesto que aquellas no son otra cosa qne la síntesis de las doctrinas y de las costumbres de cada edad granrlo di>' la historia. Asáltales por lo tanto la misma pretensión de haber sobrepujado en conocimientos álos tiempos pasados, si es que no aspiran á creer que han tocado la meta de la perfectibilidad humana. De este achaque se resiente más que otros, el siglo XIX. i Qué diría si pudiese revindicar su gloria el siglo de Newton y de Descartes? ¿Qué diría el siglo de Isabel la Católica y de Guttemberg, que descubrió un nuevo mundo é inventó la imprenta? ¿ Qué diria el siglo de Ciceron yde Augusto? i Qué el de Alejandro y Aristóteles? y qué el de Pericles, el de Sócrates yPlaton? i Qué diría esa antigua civilizacion del Egipto, cuyos monumentos han llegado hasta nuestros dias como testimonio evidente de su poder, teniendo todavía vida para poder presenciar el acabamiento dr'¡ mundo? Si pudiesen hablar, dirian que ellos habían tenido la n.isma creencia que el siglo XIX, pues habían pensado que no podia irse mas allá. y la verdad es que en muchas partes del saber humano lejos de adelantar los tiempos actuales álos antiguos. han retrogralndo visiblemente; al paso que en otras existe un progreso sorprendente, inmenso , casi increible. Oscilacion. ycompensacion : he aquí las ha de la~ en es lis se. lai gr he cu al so la: h2 y hl m na sa en nc le a~ , ~
ien- .der ob- -9leyes inmutables de la humanidad: á ellas se acomoda lógicamente el exámen concienzudo de la historia. Hay. no puede negarse, en la sucesion del tiempo un verdadero progreso; ¿, pero quién sabe si este progreso es solamente relativo ~ ¿, quién sabe si lo que por un lado se gana, por otro se pierde] Si pudiéramos reducir á números la historia de la inteligencia. ¿quién sabe si comparando civilizacion con civilizacion, época con época, vendría á resultar próximamente una misma suma; ó q uizá los miembros de una equaoion i y si nos concretamos al estudio de la filosofía ¿, qué más sabemos hoy qne 10 que se sabia en los tiempos celebrados de la Academia, del Liceo y del Pórtico? ¿, No hemos visto sucederse desde las escuelas Griegas los mismos sistemas, com binándose entre si óalternando en su dominacion ! ¿, No vemos claramente que el fondo de la filosofía especulativa es siempre uno, hoy el sensualismo y mañana el idealismo. para hacer lugar despues al excepticismo y al misticismo, segun la escala histórica de Coussin ? i En qué consiste que los adelantamientos de otras ciencias son indudables, habiendo llegado a un grado de esplendor que envanece justamente á la inteligencia del hornbre ! Ahí están las matemáticas de las que J ovellanos dice: «SOL ciencias que el mismo hombre inventó y llevó á cabo hasta la mayor altura. ciencias que sólo dán culto á la verdad demostrada. Ellas son el grande, el poderoso instrumento de la razon humana. Son las pr'ecursoras de la verdad, y sus inseparables compañeras. Nada hay en su jurisdicción de ambiguo ni dudoso, Nada que no sea cierto y demostrado. El escepticismo se postra ante su imágen, y el ert-or huye avergonzado de sus confines, Con estas alas vuela seguro nuestro espíritu desde los principios más sencillos, indicados por la naturaleza, hasta las verdades mas altas colocadas sobre sus inmensas regiones. Ningunas perfeccionan tanto nuestro ser. ningunas le ennoblecen más. i Hay por ventura nn objeto más grande. más digno de nuestra contemplacion , qne ver el débil espíritu del hombre levantado por eS:1S ciencias á tanta altura, pesando las inmensas aguas del Océano, averiguando el tamaño, la distancia yel moví- ~ su· icasrelay lue ntilos ura lad de lue huX. de lID· !ué )y di- \letemma rse de ISIte, las
-10miento de los planetas, midiendo su luz y sus esplendorosos carmnos, y sujetando á sus cálculos el infinito mismo i » ( Las matemáticas, dice Balmes, son la 11ave general para todas las ciencias naturales; un medio necesario para todas las operaciones que exijan conocimientos de la naturaleza, porque la naturaleza no revela su secreto á quien la pregunta desposeído de la geometría y del cálculo, y sus producciones se resisten al manejo de quien no se haya preparado con la adquisicion de tan poderosos auxilios. Nada hay más matemático que la misma naturaleza, y el filósofo que llamó á Dios el Gran Geómetra, dijo una gran verdad.» Toda vez que las matemáticas son organizadoras de la inteligencia, no pueden menos de reputarse como auxiliares de todas las ciencias, entre las cuales se cuentan las físicas, las químicas ylas naturales con sus numerosas aplicaciones y consecuencias, como intachable documento del poder humano; ahí se ven ostentando no solo una análisis delicada y minuciosa, sino una síntesis elevada, que ha reducido á fórmulas sublimes por su sencillez y certidumbre una parte muy importante de sus conocimientos. iPor qué las ciencias abstractas y las que de ellas se deriban inmediatamente no han podido rayar tan alto ~ ¿ Por qué la filosofía especulativa. y fundamental se halla siempre agitada como las olas de un mar inquieto sin encontrar nunca su aplomo? Es muy fácil responder á estas preguntas. Porque las ciencias primeras se ocupan en el conocimiento exterior, del mundo objetivo; y las segundas aspiran á conocer el mundo interior, el mundo subjetivo: el MACRÓSCOMO es el patrimonio de las primeras, el MICRÓSCOl.VlO lo es de las segundas. ¡Cuán grande es el poder de la inteligencia cuando procede del interior al exterior, del centro á la circunferencia! jCuán pequeño cuando se remonta hasta la fuente de nuestras ideas, hasta el exámen de nuestra conciencia! jEl hombre que ha logrado penetrar las leyes que rigen el movimiento de esos globos que ruedan en el espacio; sondar, pasearse y trabajar en la profundidad de los mares (l): elevarse en las regiones de la atmósfera; atravesar el océano con fabulosa rapidez ; liend moto tUOSf taña: los ft expl lacic le h pos, qnc com exis te iJ es n Con qUle con, cior eser trio sab: estr do nen pl'e: do fen, má: vez den mel (1) l\Ierced al aparato llamado: Scafundr«. ha ta" I L
,-- :ta· -17- ;uLa Medicina, apoyada como las demás ciencias llamadas naturales. sobre los hechos y sobre la especulacion filosófica, ha adelantado extraordinariamente en aquellos puntos para los cuales la observacion y la experiencia físicas lo son todo; yha oscilado tambien entre creencias mas ómenos valederas, en la parte destinada á las teorías y álas hipótesis. Pero á su carácter de ciencia natural agrega otro mas elevado y por lo mismo de comprension mas difícil, que es el que se refiere á los actos de la inteligencia. Asi el patrimonio de la ciencia abraza los tres órdenes de fenómenos uni versales: la materia, la organizacion yla inteliqencia: el mundo grande,. ó (universo) y el mundo pequeño (el hombre) que es el compendio de la creacion. En efecto, de todos los numerosos séres dotados devida que nos ofrece el planeta que habitamos, el HOMBRE físicamente considerado, es sin duda el anillo de la cadena. animal que presenta el campo mas extenso para nuestra admiracion: bien nos fijemos en su estructura externa, ó que llevando mas allá nuestras investigaciones, nos propongamos conocer los órganos internos que concurren al sostenimiento de la vida. De este exámen resulta que todo en el cuerpo humano es perfeccion , regularidad, cooperacion, armonía y enlace; ya en razón de la correspondencia que las partes tienen entre sí y de la unidad á que conspiran. cuando no hay una causa que altere su mecanismo; ya por el influjo que sobre todas y cada una de ellas ejerce el principio inmaterial que las anima ó vivifica. Es cierto que entre la multitud de séres órganicos que con el hombre forman parte del UNIVERSO; hay unos que le exceden en fuerza; que otros se hallan dotados de órganos en virtud de los cuales pueden remontarse en la atmósfera, áuna altura considerable, y recorrer el espacio con una velocidad increible; habiendo algunos que nos admiran por la variedad de hermosos colores que ostentan en su plumage. Pero todos carecen de la facultad de raciocinar, inventar y perfeccionar lo inventado. Cualidades que ejercitadas por el hombre, consigue domesticar á todos los animales y hace!' que le obedezcan empleándoles en su servicio; por cuyo motivo el filósofo que estudia al universo, bajo todos sus aspectos, se 3 zacion ellutema, :, hatantaental e ca- ;pues 10- .d de icia, , la siglo filo- ; su ráclaya tenma las 'ara cha ag- [uior les
I -18di P\ di ha visto oblig;vlu ;í cl11"iclel'ar la especie humana como el modelo mas perfecto de la creacion , y el ser mas favorablemente tratado pOI' su Autor. Si de las apariencias exteriores pasamos á contemplar los órganos interiores, desci)['['ienuo ol velo qne oculta tÍ nuestras miradas las sublimes operaciones de la vida, veremos con sorpresa como se efectúa la digestion, 1:1. absorcion , la respiración , la circulacion , 18s secreciones ..... por órganos y tegidos admirablemente dispuestos, que dotados de fuerzas relacionadas con S11 actividad particular, concurre cada uno de ellos, ála armonía general que exigen las funciones del organismo: Y por 10 tanto, el cuerpo humano funcionando se parece, segun la ingeniosa expresion de Galeno. á las fraguas de Vulcano en las cuales hasta los fuelles tenían vida. Agreguemos áesto las funciones de la inteligencia, que son el atributo característico del reino HOMINAL yno podremos menos de repetir con Ciceron: -Quis hunc hominem dioierit qui, curn rnicroscomi tam mirabilem partiúm fabricam et ordinern ianiamoue ejus motuum harmoniam contemplaoerii , neget in his ullam inesse raiionem, exque casu (i,!}hi dicat qure quanto consilio gerantur, nullo consilio asseqHipossHmus (1). No merece crédito el hombre que habiendo contemplado la estructura ycolocacion admirables de las partes del microscorno (pequeño mundo) yla armonía de sus movimientos, sea capaz de no reconocer una inteligencia suprerna , y tenga el atrevimiento de atribuir á la casualidad un mecanismo tan ingenioso que apenas puede ser conocido por los grandes ingenios. Me parece suficiente la, sucinta reseña que dejo apuntada para qlle se comprenda el estrecho enlace qUt~ existe sntre el macroscomo yel microscomo , yla grande extension qne abarca el patrimonio de la medicina: de esta parte del saber. que tantos servicios presta, evitando, ó combatiendo la multitud de causas que lentamente, pero sin cesar, minan la existencia del género humano. Pero donde la medicina ostenta hoy su valía es en la discusion fi e i1 a r a ( (1) De Nat. Deor. lib. JI. Ir "
[ ., - •••• ,., i -1!lde los problemas relacionados con la medicina-legal ycon la Higiene pública y privada; pues resolviéndoles hace fácil la delicada mision de los tribunales de Justicia, y desembarazado 'el ejercicio de las autoridades administrativas; al propio tiempo que proporciona beneficios á los fabricantes éindustriales que aceptan sus consejos. He aquí, Señores, bosquejada la frondosidad del árbol de la CIENCIA. ¿Necesitaré señalar delante de inteligencias tan claras é ilustradas como las vuestras, el lazo sublime y providencial que aproxima unas á otras sus multiplicadas ramas t ¿Será conveniente marcar el derrotero que debe seguirse, y el criterio que ha de adaptarse para elegir los benéficos y sazonados frutos? No: de ninguna manera. Primero por no ser de mi incumbencia; segundo por que teneis dadas eminentes y repetidas pruebas de vuestra acreditada ilnstracion; y tercero, por no amenguar el respeto que me merecéis. VI. ¡j Para terminar. séame permitido dirigir la palabra á esa juventud (lue alistada hoy en las banderas de Minerva , llegará un dia en que será destinada por la Providencia á ocupar un puesto preeminente en la sociedad. Para conseguir semejante objeto es indispensable apreciados Escolares que os persuadais, que así como hay hombres que se manifiestan sólicitos en procurarse cuanto eonsideran provechoso para la mejor direccion y fomento de su fortuna, debeis vosotros aprovechar el tiempo, cuyo buen uso puede daros la SABmURIA. único bien que no puede ser destruido por los caprichos de la fortuna; el solo patrimonio que no puede ser arrancado por la instabilidad de los sucesos humanos; la riqueza que, una vez adquirida, permanece siempre con el que la adquirió; le acompaña á todas partes y es privativamente suya: es el consuelo en las adversidades; la moderador a de los vanos placeres; la puerta de otros muchos honestos y razonables para el alma; el mejor camino para la virtud; y uno de los mas seguros títulos á la estimacion de los demás hombres. Para adquirirla es necesario hacer los estudios metódica y asíI , • .. ',. ".
-20duamente , sin abarcar mas asignaturas que las compatibles con el' desarrollo de vuestra inteligencia, y con el tiempo que diariamente necesiteis para comprender. y daros razon á vosotros mismos, como tambien á los demás, del asunto que ha sido objeto de vuestro estudio. Tened presente que no debe omitirse ninguna leccion; pues se hallan todas tan enlazadas entre si, que faltando una es probable que no se comprendan, óse comprendan mal las sucesivas. Recordad lo que sucedió á varios en visperas de un exámen, ó de un grado, que deseando hacer en poco tiempo, lo que debieron efectuar durante el curso, ó en los anteriores, adquirieron unos conocimientos tan superficiales y confusos, que ni aun les fué dado salir aprobados en el ejercicio, concluyendo algunos por aborrecer el estudio .. Por el contrario: con aplicacion y asidua asistencia áCátedraaprenderéis sin dificultad y aprovechamiento las asignaturas á que consagreis vuestras vigilias y afanes; estareis convenientemente preparados para los exámenes generales y ejercicios de oposicion álos premios de reglamento; en los cuales parte de los matriculados en el curso anterior hizo ver, en Junio último, que habian estudiado con aprovechamiento, ofreciendo con semejante resultado un grato consuelo ásus familias; una satisfaccion á sus Catedráticos; un noble ejemplo á sus condiscípulos, y un público testimonio para demostrar que en la Universidad de Valladolid se encuentra la en-o señanza á la misma altura que en los mas aventajados Estableci-- mientos de su clase.i-=Hs DICHO.