Dos medallones de mosaico neoclásicos
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VARIA DOS MEDALLONES DE MOSAICO NEOCLASICOS El amor a la antigüedad, impregnado de romanticismo en cuanto éste supone la evocación sentimental del pasado, conduce a fi nes del siglo XVIII a la renovación de la arquitectura y de las grandes artes fi gurativas, al mismo tiempo que favorece el resurgir de técnicas y temas inspirados en el mundo clásico. A su calor, por otra parte, este subjetivismo de la evocación lleva implícito un auge del coleccio nismo, como ocuitíó precisamente en la Florencia cuatrocentista, con el deseo evidente de acercarse más al pasado que se evoca y que se admira. El objeto de pequeño tamaño adquiere, en consecuencia, un gran valor y cuando no es posible coleccionar piezas de la antigüedad, que se rescatan de las abundantes excavaciones que ahora se empren den, se procura recrearlas no con el deseo de falsificar sino de amo rosa imitación, ya que realmente es el único medio de tener en las manos objetos que evoquen, induso, las grandes composiciones mu rales o escultóricas. En este aspecto la influencia del delicado arte rococó se hace patente en la gracia y exquisitez de estas piezas de selección, de colores suaves y gráciles líneas que coadyuvan al sentiido aristocrático de la belleza, vestigios hoy de im mundo feliz, al bordé del abismo, que cultiva la fi lantropía y cree en la bondad natural del hombre y en su regeneración sin violencias. Este sentido aristocrático y exquisito se nos muestra diáfana mente, aún más que en las artes reinas, racionales y frías la mayor parte de las veces, en estos pequeños objetos de colección, en las por celanas, telas, muebles, etc., todo aquello que impropiamente llama mos artes menores, quizás mejor artes suntuarias, que realmente constituyen un capítulo fundamental para la valoración de la estética neoclásica, de fi nes del siglo xviii, preparando el camino del gran arte burgués del siglo xix. Es preciso, por tanto, llamar la atención en lo posible y reconsiderar estos aspectos de la cultura de fi nes del siglo xviii, cuya revalorización es conveniente hacer. Sirvan de ejem plo, y nos han dado hincapié para ello, los dos medallones de mosaico que hemos tenido oportunidad de examinar en niiesti*o Seminario, merced a la gentileza del Sr. Klinowski.
378 VAKIA Elaborados en mosaico de piedras duras, d-e minúsculas tesellas, conforme a la técnica del lithostrofo}¡ de Plinio, tienen 55 mm. de diámetro y se hallan montados en placas de azófar, que los contornea. Uno de ellos —el que representa unos niños— lleva al dorso la leyenda NICOLA DE_ ROVEGOHISKI 1796 y ambos forman pareja, ijrocedentes de Salerno, al parecer, aunque quizás sean de origen fl orentino. Uno de ellos tiene un magnífico Pegaso, en blanco con tonos rojizos sobre un fondo azul intenso (Lám. I), que surge con toda la expresión de su alegoría de fuerza o de poder. El tema, que aparece con frecuencia en el arte clásico, no parece representar en este caso su carácter funerario de animal psicopompo, sino que justamente por su proyección sobre el cielo azul hemos de ver más bien su carác ter alegórico como personificación de la tormenta, de la lluvia bené fi ca. Indudablemente este mosaico está inspirado en una obra clásica, ya que es frecuente su representación, y bástenos recordar una de las bóvedas del sepulcro de los Nasones en la vía Flaminia de Roma ^ o, por citar un hallazgo reciente, el mosaico de una casa de la calle de Cruz Conde, de Córdoba 2. El otro mosaico, en el que predominan los tonos verdes y grises, representa una escena relacionada con el teatro. Aparecen dos niños, uno de los cuales cae asustado por la máscara que se ha puesto el otro para impresionarle. El tema nos trae el recuerdo de los fre cuentes putti y de las escenas de teatro que vemos en las casas pompeyanas, como las de la Villa Cicerón y la de los Vetti, en los cuales hubo de inspirarse el artista. En ambos, se advierte perfectamente el deseo de evocación de la antigüedad, interpretándose los temas clásicos con un amor a la línea, a la suavidad cromática y a la exqui sitez que evidencian la influencia del rococó persistente en esta fase del arte neoclásico. J. M."" DE Azcárate 1 PRITZ WiRTH: Róviische Wandnmlerei. Berlín, 1934, p. 120. 2 Samuel de los Santos Gener: Memoria de las Excavaciones del Plan Nacional realizadas en Córdoba (19^8-1950). Dirección General de Bellas Artes. Informes y Memorias núm. 31. Madrid, 1955,
Lámina 1 Medallón de mosaico neoclásico (Col Klinowski).
Medallón de mosaico neoclásico (Col. Klinowski).