Cabeza femenina hallada en el foro de Clunia
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CABEZA FEMENINA HALLADA EN EL FORO DE CLUNIA por Pedro de Palol Las dos últimas campañas de excavación en la ciudad romana de Clunia han tenido por objeto principal la localización y estudio del Foro de la Ciudad. En campañas anteriores nos habíamos dedi cado a la limitación de la "Ínsula" de la casa excavada por Taracena i a fi n de obtener un cruce de calles: el "decumanus" que Taracena puso en evidencia en la parte correspondiente a la fachada Sur de la casa que excavó, y el "cardo", perpendicular, que hemos descu bierto nosotros. Este cardo conduce al centro de la plataforma donde se halla asentada la ciudad y en el lug-ar donde se halla la erilla y la ermita de Nuestra Señora de Castro, por su lado Oeste. En este lugar, dejando la ermita al SE., iniciamos la excavación con la segu ridad de no hallar todavía el Foro, ya que Taracena lo describía como localizado, precisamente, al Sur de la ermita y de la erilla 2, aunque la topografía general de la ciudad, y la posible localización del templo de Zeus o de una gran edificación en el llamado "fortín", al SO. de la ermita, delimitaban un gran rectángulo al que dirige el cardo hallado. Después de las dos campañas, que han puesto al descubierto buena parte del peristilo Norte del Foro, con doble colum nata, creemos está perfectamente localizado y sin dudas sobre su identificación al Oeste de la ermita, que está en su nivel medio. Taracena, Blas: El palacio ronuino de Clunia, A. E. Arq., 62. Madrid, 1946 p29 y 2 Taracena: Ob. cit., p. 38. Ver la discusión sobre la localización del Poro, antes de nuestros trabajos, en Palol: Clunia Stdpicia, ciudad romana. Burgos, 1959, pp. 55 y 56.
PEDRO DE PALOL No queremos aquí hacer el estudio del Foro, que sería por el momento un poco prematuro, ya que no tenemos sus dimensiones completas y no sabemos cómo tendrá los pórticos laterales Este y Oeste, sino señalar el interés de la excavación y un impoi*tante ha llazgo escultórico en el mismo. Es una de las únicas piezas de escul tura aparecidas en excavación en la ciudad romana, pues los trabajos de Taracena no dieron hallazgo escultórico alguno y no tenemos noticias concretas de aparición más que de la famosa fi gura de Isis del Museo de Burgos ^ dentro del lote bastante nutrido de estatuaria de la ciudad romana. Pero hay que hacer constar, de todas maneras, la gran destrucción en que aparecen las ruinas del Foro —y en gene ral de la zona central de la ciudad— debidas al abandono de las mismas y al intensivo cultivo de sus campos. Esta destrucción ha arruinado los restos de los edificios oficiales del Foro, de forma que aparecen muy abundantemente restos de mármoles de colores de decoración mural de "opus sectile" del que apenas hay restos en los zócalos.de los muros que se conservan, mientras que muchísimas veces nó queda de estos edificios más que los grandes bloques de cimentación y algunos restos ornamentales dispersos. Tampoco ha sido posible establecer una estratigrafía de esta zona, si bien podemos asegurar que la mayor parte de los elementos cronológicos aparecidos pertenecen a fi nales del siglo iv y al siglo v, en especial el bello lote de cerámica sigillata hispánica hallada en la última campaña —de 1961 y que obliga a pensar en que la destrucción de francoalamanos o como consecuencia de ellos— a fi nales del siglo in, como se había postulado, no tuvo la intensidad supuesta sino que la ciudad ^y el Foro— siguen en plena actividad por lo menos hasta el siglo v de J. C. Estas cerámicas y restos orna mentales aparecen mezclados con esquirlas de piedra, resultado de la destrucción moderna de las edificaciones, y en un ambiente entera mente revuelto en el que, incluso, aparece alguna moneda fechada. Un bronce dé 1778 es —en este sentido— muy significativo, en especial si tenemos en cuenta las noticias de la obra de Loperráez 8 Salomón, R.: Eatatwi rortuma, de Clunia, Semanario pintoresco español. Madrid, 1853, p. 124. La estatua había aparecido acompañada de una lápida dedicada al emperador Adriano. 4 Lopebbaez, Juan: Descripeión histórica del Obispado de Osma, II. Ma drid, 1788, p. 319 y ss. Dice este autor que el obispo de Osma concedió permiso I>ara que se derribara parte de la muralla de la ciudad, en su lienzo junto al teatro, para reconstruir el presbiterio de la iglesia de Peñalba de Castro.
CABEZA FEMENINA HALLADA EN EL FORO DE CLUNIA 7 tan pintorescas, sobre la destrucción de la ciudad por los campesinos actuales. Algdn día habrá que escribir una breve —y triste— his toria de esta tremenda depredación de tma de las más extensas ciu dades romanas de Hispania, depredación que tiene su momento culminante a fi nales del siglo xviii, el siglo de los primeros grandes eruditos de la categoría del propio Loperráez, y que ni las cam pañas de principios de este siglo llevadas a cabo por D. Ignacio Calvo, pudieron poner fi n. Podemos decir que hasta la intervención de Taracena, desde el año 1932, no se paró esta obra devastadora en Clunia. Pero si -por una parte debemos lamentar esta destrucción, la ciudad romana puede dar muchísimos elementos de estudio, de manera que no es infructuoso el trabajo que en ella se realice, con trariamente a lo que dijo y aconsejó Calvo al fi nal de una de sus Memorias al Ministerio. Hay amplísimas zonas en que la excavación pondrá al descubierto edificios y mosaicos que convertirán las ruinas en un centro de estudio de primer orden. En la campaña de 1960, apareció una cabeza femenina en már mol blanco, fi no, que queremos ahora estudiar aquí. En uno de los ángulos del Foro —el NE.— y entre la doble columnata de la galería Norte del mismo, se halla un pequeño edículo rectangular, quizá un templete, que daba fachada a la columnata y la espalda a la con tinuidad del cardo descrito. Este corredor —en realidad el pórtico Este del Foro—, está limitado por una gran edificación que cubre la actual erilla frente a la ermita, y de la cual hemos descubierto parte de la fachada y de su entrada. Pues bien, entre este edículo y la fachada de la construcción de la erilla apareció una cabeza de már mol blanco, de bastante buena calidad, fragmentada en dos trozos e incompleta, que representa una mujer joven, casi una muchacha. Afortunadamente, se conserva la mayor parte de la cara, con rotura de la nariz y del labio superior; un gran golpe en la frente debió dividir el bloque de mármol en dos trozos, cuya sutura atraviesa la frente y pasa por la mitad del ojo derecho de la fi gura. Conserva la mitad del peinado, meticulosamente elaborado, y la parte posterior de la cabeza y cuello. Pero está incompleta la cabeza ya que fue tallada en dos piezas de mármol, una de las cuales, mutilada, es la F tonces apareció una de las lápidas celtibéricas circular, con letrero, conte- ^ do la repres®^^^^®*^ de un jinete (Palol: 06. cit., p. 72). Esta destrucción s^^hizo en el año 1774 (Loperráez, p. 327). Más tarde hemos tenido noticias orales de los vecinos del pueblo, que se voló parte de la cavea del teatro para construir el cementerio.
8 PEDRO DE PALOL que hemos hallado, y la otra constituía la mayor parte del cráneo. La superficie de unión de ambas piezas era plana, inclinada, y con tenía un agrujero central para la inserción de un apoyo de fi jación de la pieza superior a la inferior. El cuello está roto muy cerca de la barbilla, por lo que hemos perdido la terminación del peinado y la posibilidad de pensar si se trata de parte de una escultura de cuerpo entera o simplemente de una cabeza o busto. Las medidas corresponden al tamaño natural. El estudio de los rasgos fi sionómicos poco puede ayudarnos en la clasificación cronológica de este retrato. Por el contrario, los restos del peinado que conservamos corresponden de una manera absoluta mente típica con los que lleva en los retratos monetarios s, o bien en algún retrato identificado oficial «, la hija de Tito, lulia Titi y que fue moda en la dinastía de los Flavios hasta llegar a las exagera ciones normales de fi nales del siglo i de J. C., en tiempos del empe rador Trajano. No es preciso describir este peinado, por demás conocido, que en esencia consiste en un arco ancho de bucles por encima de la frente, en forma muy correctamente semicircular, frente a la moda más avanzada en la cual tiende a una elevación central. En la cabeza de Clúnia se observan cinco hiladas de bucles superpuestos. Este peinado deja al descubierto únicamente parte del lóbulo inferior de la oreja. La cabeza tiende a tener los cabellos lisos u ondulados hacia atrás; y tanto éstos, como los de los lados de las sienes, se reúnen e¿ la parte posterior de la cabeza en un moño bajo, con una trenza alrededor; algunas veces esta trenza en forma suelta y doblada colgando hasta-el hombro, como puede observarse en los retratos monetales de lulia Titi L También en esta disposición pueden hallarse diferencias inclnso con los peinados de Domitia, poco posteriores, en los que el moño tiende a exagerarse y hacerse rñás enhiesto, y ya. á fi nales del siglo el moño se hace muy grande y ostentoso, seña lándose de manera más clara la parte de' cabello aplacado de la cabeza y las dos grandes masas de la frente y del moño. Creemos que nu^trá escultura hay que fecharla plenamente eñ tiempos de lulia Titi. Hemos visto la iconografía de esta empera6 Gotbn, H.: Pesmptíow Aisíongtie dés monnaied frappées sous VEñCpire rxymam, I¿'p. 465 y ss. 8 Borda, Mattrizio: Le famigUe imperiale da Galba a Commodo. Bihliógrafia a icóvagrafia, Mostra della ro manitá, 22. Roma, 1943, p. 40. 7 COHiaí; Ob, cit., p. 466 p. e.
CABEZA FEMENINA HALLADA EN EL FORO DE CLUNIA 9 triz de la que pocos retratos oficiales —identificados claramente— tenemos. Borda señala algunas distintas tendencias en la retratística particular de esta mujer pero está plenamente de acuerdo con West y con los estudios anteriores de otros autores, como por ejemplo de 8 Bernoulli: Rómische Ikonoyrajyhie, Vol. II, 1, Berlin-Stuttgart, al estu diar los reti'atos de la familia Julio-Claudia reproduce el peinado de una ma trona del Museo de Nápoles (láms. XXI-XXII) de tiempos de Nerón, que puede ponerse en la línea de antecedentes de la cabeza de Clunia, con tocado originado quizá en la moda de Agripina la Joven, aunque en las representaciones monetales de ésta (lám. XXXV, 2 a 7) los cabellos quedan más aplastados en la frente. Sobre este problema ver Poulsen, F. : Por trata tudien in Norditalienischen Provinz-Miiseen. Copenhague, 1928, núms. 84-86. Reproduce la cabeza atri buida a Domitia Longina, del Museo de Brescia (núm. 52-58, lám. XXXIII) con un peinado más tardío, de tiempos de Domiciano. Bernoulli, en el Vol. II, 2 (retratos de tiempos de los Flavios) reproduce, ante todo, una bellísima cabeza del Museo de Nápoles, de muchacha de tiempos fl avios (lám. XIII) que presenta variantes en relación a la pieza de Clunia, como son tres bucles colgando en ambos lados de la cara, y un fl eco enmarcando la frente, que no tiene la cabeza de Clunia. Más semejanzas tiene la cabeza de Munich (lám. XIV), si bien el peinado termina en un moño muy grande frente a la simplicidad del mármol de Clunia. Por el contrario, la llamada Julia del Museo de Florencia (lám. XVI) tiene un peinado muchísimo más semejante, a pesar de tratarse de un retrato de menor calidad. Otra réplica, en el Museo del Capitolio (lám. XX, a y b), atribuida a Domitia, tiene un peinado idéntico en la parte frontal, mientras que por detrás los cabellos caen sobre la nuca. Pocas variantes, también, pre senta la cabeza de Domitia (?) del Museo del Louvre (lám. XXI) con un moño formado por trenzas, distinto a la pieza de Clunia, y muchísimo más cercana a la cabeza de bronce aparecida en Ampurias (Almagro, M.: Ampurioa, his toria de lO' ciwdad y guia de las excavaciones, Barcelona, 1951, fi g. 95; García y BELLIDO, A.; Esculturas romanas de España y Potugal, Madrid, 1949, p. 73, núm. 58, lám. -53. Con la principal bibliografía), si bien esta pieza tiene un peinado mucho más voluminoso y exagerado. PoULSEN, F.: Catalogue of Ancient ScuVpture in the Ny Carlsberg Glyptotek, inventaría, con el núm. 675 (inv. 793), una cabeza de Julia Titi, cuya fotografía no conocemos, y la clasifica como una de las réplicas del tipo del Museo del Vaticano (Lippold: Vatik. K,atalog., I, lám. 12, núm. 78), dentro del tipo del Museo Nacional de las Termas, de Roma, la pieza, quizá, que más analogías tenga con nuestro busto de Clunia. Es muy interesante, el análisis del tipo que hace West, Robert: Rómische Portrat-Plastik, Vol. II. Munich, 1941, pp. 29, 33 y 44. También Hekle, Antón; .Dte Bildniskunst der Gmechen und Rómer, Stuttgart, 1912, pp. 238-240. 9 Borda: Oh. cit., está bastante de acuerdo con lo expresado anterior mente. Cita como retrato^ joven el busto de Florencia, y el de la Gliptoteca de Copenhague, con su réplica vaticana; aunque para este autor se trata de versiones idealizadas, al contrario de los ejemplares del Museo Nacional Romano de Las Termas, uno de los más seguros para él, y otro ejemplar en el Neueburg, de Viena.
10 PEDRO DE PALOL Hekler, en definir el retrato busto del Museo Nacional romano de las Termas como la pieza mejor identificable con la emperatriz. Aunque la técnica y estilo escultóricos entre este ejemplar y el de Clunia son muy cercanos, tanto por la depurada forma del peinado como por los trazos de frente y ojos, no por ello podemos pensar en identificar los personajes representados; máxime cuando, además, existe una evidente diferencia de edad entre las dos mujeres repre sentadas lo cual haría todo intento de identificación todavía más difícil. Es evidente que se trata del retrato de una dama, peinada a la moda de lulia Titi, frecuente en tiempos de los Flavios, y con paralelismos que podemos cifrar, por ejemplo, desde la cabeza del Museo de las Termas, hasta la del Museo de los Ufici de Florencia, o bien las estatuas del Museo de Estambul aunque de las tres que reproduce West, las dos últimas son más tardías tendiendo a tiempos de Trajano; lo mismo nos parece el supuesto retrato de lulia en el Museo del Prado No es ésta la única pieza de peinado de este tipo que se halla en Clunia. En una fachada de la casa de D. Arturo Cámara, en el vecino pueblo de Huerta del Rey, existen empoti*ados restos de un epitafio funerario dedicado a una cierta ATIAE : TVR : L(iberta) y que tiene el retrato de la difunta colocado en posición frontal dentro de una fl or o concavidad semiesférica. Creemos que el ejem plar es inédito, ya que no hemos hallado mención del mismo en el volumen del GIL, que hemos revisado totalmente en nuestro tra bajo de confección de un inventario de epigrafía romana de Clunia. Es muy interesante observar cómo este retrato funerario en relieve responde con giran justeza al ejemplar de Florencia, reproducido por West y dedicado a lunia Procula (GIL, VI, núm. 20.905) Son, por lo tanto, dos los ejemplares nuevos que a la iconografía femenina de tiempos de los Flavios podemos apoi*tar con estas piezas cluniacenses. 10 West: 06. cit, lára. VIII, núms. 48-50. Blanco Fbbijeiro, Antonio: Mriseo del Prado. Catálogo de la escultura, Madrid, 1957, p. 80, lám. LII, Inv. núm. 117-E; Borda: Oh. cit., p, 40. 12 West: 06. dt., p. 44, lám. XIV, núm. 47.
Lámina i
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