Iglesia de San Miguel en Montuenga
Full text
PAPELETAS DE ARTE MUDÉJAR CASTELLANO I.—IGLESIA DE SAN MIGUEL EN MONTUENGA Una muesíra más del copioso mudejar casíeilano, es la iglesia recieníeineníe visiíada en el lugar de Monfuenga, a sesenta y siete kilómetros al sur de Valladolid, ya en la provincia de Segovia, que viene a formar un jalón entre los; diversos focos moriscos estudiados en números anteriores por el Seminario, y que tal vez, en tiempo no j^uy lejano, nos será dado delimitar y clasificar exactamente (1). La iglesia que ahora nos ocupa no se halla lejos de los focos de Olmedo y Arévalo, con los que no sería difícil precisarle algún parentesco. Caso raro en la arquitectura mudejar, y aun en otras, es la con figuración de su planta (Fig. 1,®). Una nave, que podemos calificar de amplia, tiene como cabecera un enorme ábside, exíeriormente circular, triconque por dentro, y cuyos tres lóbulos son exedras semicirculares. Hay que advertir que las medidas tomadas al levantar el plano no nos dan semicircunferencias exactas en una de las exedras, ya que la curva de la de la derecha está formada por dos arcos de diferente centro. Esto no ocurre en la de la izquierda, cuyo semicírculo es perfecto; no es extraña esta diferencia en obra de albanilería y cuando la iglesia ha sufrido revocos. De todos modos, semicirculares hubieron de ser en el proyecto primitivo de construc ción, obedeciendo a un replanteo normal; surgirían estas pequeñas imperfecciones al llevarlo a la práctica. Por lo que afecta a la exedra central, esta es de menor desarrollo. Tal es, en planta, el ábside de San Miguel. Antes de seguir adelante, conviene hacer notar que esta disposición de exedras origina una especie de crucero de brazos reducidos, señalándolo la misma mayor amplitud de las laterales con referencia a la central. (1) La noticia de este tnomimento pudimos adquirirla por la bondad de los arquitectos señores Moya y Candeira, a quienes testimonia su agradecimiento este Seminarlo.
60 PAPELETAS DE ARtE MÜDÉJAR CASTELLANO Esíe seudo crucero esíá cubierto por una pequeña cúpula esfé rica, con ocho cascos separados por anchas fajas radiales, cúpula que apoya en pechinas. Las tres exedras se cubren con cuartos de esfera. Los arcos de boca de las exedras, así como el toral, son apuntados, si bien hay que advertir que este fue rebajado en una reconstrucción posterior, quedando huellas claras de su primitiva traza, que subsiste. Como imposta, corre a lo largo de los muros interiores del ábside, así como en la parte occidental del muro que separa el ábside de la nave, una moldura posiblemente más moderna, que recubre y oculta la antigua. A esta extraña cabecera viene a acoplarse la nave de modo raro. El grueso de muros, en su unión con el ábside, es mínimo, cosa que no deja de chocar al ver la planta y que en un principio hizo pensar en error de medidas, lo que motivó una segunda visita que nos aseguró de la exactitud de nuestro plano. Por lo demás, el interior de la nave no presenta nada de particular. Rectangular y extraordina riamente larga tiene a sus pies una tribuna, y bajo esta, dos compar timentos, en uno de los cuales se aloja la escalera que conduce a ella. Toda la nave está cubierta por una bóveda de medio cañón, con luneíos, que apea sobre una imposta, diferente de la del ábside y a distinta altura, imposta que descansa sobre sencillas pilastras, a las cuales sirve de capitel. Dicha nave recibe la luz de vanos rectangulares practicados en el muro sur, y tiene su ingreso hacia el centro del muro norte, precedido de un vestibulo rectangular que es uno de los dos departamentos en que se divide una construcción correspondiente al tiempo en que se modificó la iglesia. A todo esto añádase, en la parte sur, una sacristía casi cuadrada, que se adosa en parte al ábside y a la nave, comunicando con el primero, por medio de un pasadizo ligeramente abocinado que atraviesa el muro de aquél, cuya curva se nota en el interior de este recinto. Por el exterior anotemos, en primer lugar, que todo el edificio, tanto ábside como nave, descansa sobre zócalo de mala mampostería, de lajas a banda, que retalla como banco algunos centímetros en el ábside, desapareciendo este banco en el resto de la construc ción. Por encima del podio mencionado la construcción está formada de un aparejo tosco e irregular, con tendencia a ordenar hiladas horizoníaies, regularizadas de trecho en trecho, por encintados dobles de ladrilio o verdugadas. Esto se repite en un trozo de muro —que ahora lo es del actual cementerio— unido a los pies de la
tSCALA Fio. 1.®—Planta de San Miguel de Montuenga. 3. , \
• -.''vf »f'f«i Á'í.'.'íf . ■.
1. —IGLESIA DE SAN MIGUEL EN MONTUENGA 61 iglesia y en el que se abre una puerta con arco de herradura, y alfiz (tanto interior como exterior), todo él de ladrillo, y que arranca sobre jambas de mamposíería, a las que se han adosado otras más moder nas de ladrillo por achicar el hueco. El alfiz está formado por dos hiladas de ladrillo, la superior a soga y la inferior a tizón. La composición del muro de la nave sigue, como hemos dicho, hasta cierta altura, cerca de la actual cornisa, terminando en una hilada de ladrillos verticales y a tizón, que sólo se ve en los muros de la tiave, y por encima de la cual, el material presenta diferencias con lo inferior y se remata por un alero distinto del que describiremos en la sacristía y en el ábside. Sobre este alero se apoya la actual techumbre a dos aguas. En el lienzo sur de la nave, señalando seguramente el primitivo ingreso, hay un arco apuntado, de dos resaltos. A este lado de la iglesia aparece hoy, según indicamos más arriba, el cementerio, cercado en su mayor parte por una pared reciente. El trozo occidental de este cercado está constituido por un muro, en el que se abre la puerta de arco de herradura, ya descrita, notándose que su cresta señala una pendiente hacia mediodía que coincide con huellas clarí simas que aparecen en el muro oeste de la sacristía. Gracias a esto se puede suponer la existencia de un pórtico, del que hoy no queda rastro alguno, salvo esta indicación de techumbre. El haber en la parte meridional de la iglesia un pórlico, es algo que hemos anotado ya en otras iglesias de la región. El muro de la sacristía es lo mismo que el de la nave, y presenta también huellas de una puerta, hoy condenada, con arco de medio punto y un resalto, perdiéndose toda señal de jambas. La techumbre de la sacristía apea sobre un alero antiguo formado por tres zonas escalonadas y voladas, de esquinillas, que veremos repetirse, idéntico, en el ábside. Éste lleva en su parte externa las consabidas arquerías ciegas, pero dispuestas aquí de manera muy especial. El perímetro del enorme tambor es ultra semicircular, quedando parte de la curva dentro de la sacristía, según hemos hecho notar al hablar del interior de este recinto. Lleva, pues, una serie de arquerías ciegas, con dos resaltos, todas iguales, excepto la del eje, más estrecha, con uno solo, y otra hermana de esta última, forzosa, por no caber igual a las demás, al chocar con el muro de la sacristía, detalle que permite suponer esta sacristía como de la misma época que el ábside. En la parte inferior de jas arquerías hay una labor como dentada, en esquinillas^ que
62 PAPELETAS DE ARTE MUDÉJAR CASTELLANO sirve de ornamentación. Están formadas por cuatro hiladas de adrillos, en algunos lugares hoy cubiertos de yeso. La curva del ábside aparece, cxíeriormente, interrumpida por un loque de fábrica que contiene el hueco cilindrico de la escalera, la que pegada al ábside, escala su muro, hasta llegar al trasdós de su bóveda. Sobre ella pasa una construcción que cobija un pasadizo angosto, con bóveda de medio cañón y que hace comunicar este primer tramo de escalera con otro segundo, del mismo tipo, que, adosado a la pared sur de la torre, sube hasta el nivel del campa nario. De esta especial disposición hemos querido dar idea publicando un gráfico, a escala mayor que el plano general, en el que damos varias secciones: una por la parte inferior del primer tramo, otra por su parte superior y a nivel del pasadizo, y la tercera por la parte superior del segundo tramo, con su paso a la torre, cuya forma cuadrangular casi perfecta hemos indicado también. Las diversas secciones se señalan por diferencias de rayado. y he aquí otro detalle que quizá pueda considerarse como carac terístico de un tipo de construcciones mudejares de esta región. La torre, en esta iglesia, así como en la ya muy conocida de La Lugareja. cerca de Arévalo, se alza sobre el crucero. Sus muros se elevan sobre los cuatro arcos del seudo crucero, descansando así sobre los arcos de boca de las exedras interiores y sobre el arco toral, mucho más ancho. Esto es lo que hemos querido hacer resaltar en el gráfico de la torre y la escalera, en el que señalamos también por líneas sin r^as la planta del ábside. ^ Un caso curioso, posiblemente inspirado en este tipo de cons trucciones, pero que por pobreza seguramente muestra aspecto distinto, es la iglesm de Almenara de la Asunción, próxima a este foco. La torre aquí, apea directamente sobre el ábside. Esta iglesia, a pesar del estado ruinoso en que se encuentra, será estudiada por el Seminario. La torre de Montuenga, toda ella de ladrillo, va provista, según normas mudejares, de vanos solamente en su parte superior. Éstos son dos a cada lado, con esbeltos arcos de herradura apuntados que rematan ventanas, cuya parte inferior está en casi todos ellos tapiada. Por encima de todo esto se alza una techumbre piramidal moderna, que en lo antiguo sería semejante. Tal es el aspecto que presenta esta interesante iglesia. Tras de esta exposición, que hemos querido hacer lo más con-
I.—IGLEStA DE SAN MIGUEL EN MONTUENGA 63 cisa posible, veamos lo que para su hisíoria sepamos deducir de la forma en que nos es dado estudiarla, A nuestro entender, el templo primitivo hubo de ser bastante diferente de lo que ahora es. Pudo estar en un principio compuesto > FiG. 2.®—Planta de la torre de San Miguel de Montuenga. por el mismo ábside actual, desprovisto del extraño conjunto de escaleras que trepan por su parle externa hasta la torre. A este ábside se apoyaba una nave, la actual, igual en planta, abierto el ingreso en el lado sur, aparte del que tuviera también en el norte. El paso del ábside a la nave se haría por el toral, entonces más elevado, y apuntado, como ya se ha indicado anteriormente. La torre sería la
64 PAPELETAS DE ARTE MUDÉJAR CASTELLANO misma que la acíuai, así como la sacrisíía. Junio a ésla, pegado al lado sur, exisíiría un pórlico, cuyas huellas hemos anotado ya. La techumbre de madera de.la primitiva nave estaría cubierta, como va dicho, por un tejado a dos aguas que entestaría en el muro occidental de la torre, según huellas que se conservan evidentes, a un nivel bastante más alto que el de la actual bóveda. Los pares de esa primi tiva techumbre apoyarían sobre la hilada de ladrillos verticales que corre todo a lo largo del muro de la nave por debajo del actual alero, visibles al sur. De la mayor altura de la nave en su interior pueden ser prueba las huellas que del primitivo arco toral quedan aún y se ven desde el interior del ábside, y también el que la imposta del ábside, que corona las jambas del toral y que vuelve por el muro frontero, está cortada por la actual bóveda. El arco toral llevaría dos resaltos para guarni ción de su árquivolta, cuya parte inferior se nota claramente por el lado de la nave y que también son cortados por la bóveda moderna. Como ilustración de estas suposiciones damos un gráfico en el que hemos representado; los alzados de lo que era y de lo que es el Interior de la nave, trazados a una misma escala a fin de que se puedan comparar. Inútil es decir todo lo que perdió en elegancia el monumento con la reconstrucción desgraciada de que fué objeto. El aumento de altura interior se había de traducir al exterior. Todo ello queda comprobado por las susodichas huellas que de esto quedan. Que el peg^oíe actual de escaleras no existió en un principio lo revela el que su aparejo nó traba con el del ábside, siendo también cosa muy diferente del déla torre. Además, el hueco cilindrico de la escalera en el primer tramo, secante a la curva del ábside, deja ver parte de la arquería de éste, que, sin la escalera, estaría al descubierto y que de construirse la escalera en la misma época que el ábside se hubiera suprimido, del mismo modo que se modificó la organización de las arquerías, aminorando la iuz de una de ellas al construir la sacrisíía. El edículo que sirve de pórtico al norte, la bóveda del inferior de la nave, con sus impostas y sus pilastras, y el plano esgrafiado a modo segoviano que recubre toda la superficie del edificio por fuera, deben se misma época, fi jada por la fecha que se ve claramente en el muro norte, donde se halla la actual entrada; es la fecha, 1768. _ por lo tanto, es primitivo lo ya indicado al principio de estas
Fio. 3." —Alzados de la Iglesia de San Miguel de Montuenga. A) Estado actual. B) Estado primitivo. —(A la misma escala). A) B)
'í. m Lámina V.—Almenara de la Asunción.—Abside de la iglesia. (Foto del S. E. A. A.)