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Papeletas sobre escultura gótica en Castilla: el retablo del Museo de Valladolid

Ocampo Abad, María Jesús

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PAPELETAS SOBRE ESCULTURA GÓTICA EN CASTILLA EL RETABLO DEL MUSEO DE VALLADOLID Procedente del convento de San Francisco de Valiadolid, en cuya capilla del Santo Cristo se encontraba hasta la extinción de la citada Casa conventual, hállase hoy en el Museo Nacional, y antes lo estuvo en el Arqueológico, un tríptico de escultura en nogal en blanco correspondiente a las postrimerías del siglo xv. El primero que se ocupa de él, es Fray Matías deSobremonte en su Historia manuscrita e inédita del convento de San Francisco de Valiadolid, en la que da la siguiente noticia: «Capilla del Slo Cristo es de San Luis Obispo. Al arco de la capilla de Sta Ana se sigue otro como él de medio punto, con una vuelta Usa en el lestero de! que es el muro de la Capilla de Cañedo, de la cual se a dicho en su lugar hai altar y en el un retablo en blanco que publica mucha antigüedad contiene de figuras pequeñas de talla aunque muy perfectas, los principales misterios de la vida pasión y muerte de nuestro Redentor Jesucristo; llamamos esta Capilla del Sío Cristo porque en la parte principal de su retablo estaba una efigie muy denota de Christo crucificado entre los dos ladrones, no sabemos quien la quito de allí y puso en su lugar una cruz sola...». Don Francisco de Cossío, en su «Guía de Valiadolid», editada en 1927, da la noticia de un estudio Inédito sobre este retablo. Mayer, en su obra «El estilo gótico en España», editada en 1929, da también una ligera noticia, considerándolo como obra de un artista neerlandés de último momento gótico. En la «Guía del Museo Nacional de Escultura de Valiadolid». publicada en 1935, se dice: «...Retablo flamenco del s. xv, en madera, sin pintar; procede del Convento de S. Francisco de Valiadolid, y es una muestra probable de los que se vendían en las famosas ferias de Medina; aunque haya quien ve en él detalles de españolismo, incluso una localización burgalesa, al fondo de uno de los relieves, nó se aparta en nada del tipo normal de estos retablos». 92 PAPELETAS SOBRE ESCULTURA GÓTICA EN CASTILLA El reíabliío que es objeto de nuestro estudio (Lám. I) llene, como hemos señalado, forma de tríptico, pero faltan de él los dos batientes que lo cerraban y que sin duda debían estar decorados con pinturas. Se notan aún las charnelas que sujetaban las puertas. Está constituido por seis grupos o escenas en alto relieve y algunas de las figuras son esculturas exentas. Estas escenas se distribuyen en el Retablo en tres zonas en sentido de la vertical, más ancha la central que las dos laterales, de las que se separa por medio de una pilastrilia gótica coronada por pináculos y en la cual se incluyen hornacinas, en las que faltan los Santos que en su origen debía tener. Cada una de estas zonas verticales se divide en dos, en las cuales se desenvuelven las escenas sobre i'episas de cardinas y doseles de arcos ojivos coronados por pináculos, menos en la zona central, en la que al mismo tiempo se forma el dosel de la escena inferior, que es repisa de la superioi*, mediante un resalto en el relieve que simula ser bóveda de la cueva del sepulcro para la escena infeilor y como monte del Calvario para la que está encima. Las escenas representadas por su orden cronológico, son las siguientes; 1.® Parte superior derecha del Retablo. Nacimiento de la Virgen. (Láms. II y III). Sobre un fondo de habitación, Santa Ana acostada en un alto lecho; una doncella detrás de éste porta una paz y por delante una mujer de pie, focada a la bravanzona y que se recoge con gracia la falda, cierra un libro donde acaba de leer el Evangem ^ " nacido, mientras sentados a los lados de un braserillo San J se calienta las manos y una matrona, envuelta en amp lo sostiene en sus manos a la Virgen recién nacida y empana a. 2.® Parte superior izquierda. La Anunciación. (Lam. I ^ Sobre un fondo de habitación, en cuyo centro y so re u . . se obstenta el simbólico jarrón de azucenas y en uno e euy se ve un alto mueble cubierto con un tapete y sobre el vasos diferentes, se desenvuelve la escena de la Anunciación. La Virgen, arrodillada en un reclinatorio y ligeramente vuelta, acaba de interrumpir su lectura, y sujetando el libro con la mano izquierda, escucha la Anunciación que el ángel en pie y detrás de ella está haciendo. 3.^ Parte inferior derecha. El Nacimiento. (Lám. V). Ante un fondo de construcción rústica, en la que se ve el pese re, la vaca y la muía, la Virgen arrodillada adora al Niño Dios que EL RETABLO DEL MUSEO DE VALLADOLID 93 descansa en un almohadón sostenido por un ángel, al lado del cual hay otro en aclllud orante, mientras San José, con bordón y capucha de caminante, contempla la escena. 4.^ Parte inferior izquierda. La adoración de los Peyes. (Lám. VI). La Virgen, sentada en un escabel sostiene al Niño, al que adoran los Reyes Magos trayéndole sus ofrendas. El Rey Negro, que es una notable muestra etnográfica, tiene el detalle curioso de llevar sobre el pecho el Toisón de Oro. Detrás de la Virgen, en pie, San José contempla la escena. 5.® Parte central superior. La Crucifixión. (Lám. Vil). Hay un fondo de ciudad, de la cual nos ocuparemos especial mente. No queda de la escena de la Crucifixión más que el mal ladrón, contorsionado sobre una cruz en tau, faltan por tanto la figura central de Cristo, que ya faltaba cuando Fray Matías de Sobremonle escribió su Historia del convento de San Francisco y la del buen ladrón que debió de sustraerse después. 6.® Parte central inferior. La Piedad. (Láms. X, XI y XII). Sobre el fondo de la cueva del sepulcro, la Virgen sostenida por el Discípulo Amado, contempla el cuerpo muerto de Jesús; detrás con San Juan, componen la escena Nicodemus, José de Arimatea y una de las Marías en unión de la Magdalena, que arrodillada ante el Maestro y destapando el pomo de los óleos, se dispone a ungirle. Se ha de fechar necesariamente este retablo en las postrimerías del s. XV. No ya solamente la arquitectura típicamente ojival y la manera de tratar y desenvolver la escultura nos indican claramente esta fecha, pues tiene todas las características del goticismo de este momento y añadiríamos del goticismo flamenco. En la parte inferior izquierda, en la que se representa la adoración de los Reyes Magos, se ve la fi gura del Rey Negro llevando sobre el pecho el collar del Toisón de Oro. (Lám. VI). La orden del Toisón de Oro fué establecida por Felipe el Bueno, Duque de Borgoña, en el año de 1429; a la nobleza de esta orden de origen fl amenco ha querido referirse el autor del Retablo, presenlando a uno de los Reyes Magos con las características etnográficas de la raza negra según se entiende en esta época y con un Toisón de Oro en el pecho. Hemos de señalar también en este esludio un detalle que nos hace poder sentar la teoría de una localización en la ejecución del retablo. En el relieve de la Crucifixión, el fondo de paisaje sobre que ésta se ostenta, es un fondo de ciudad murada al pie de un barranco, 94 PAPELETAS SOBRE ESCULTURA GÓTICA EN CASTILLA a la cual da entrada una puerta almenada coronada por un escudo con una media luna abatida. (Láin. VII). En la ciudad y junto a la puerta, en primer término, se levanta una iglesia fl anqueada por dos torres en aguja y que lleva adosadas tres construcciones en capilla. Fuera de la ciudad otra iglesia gótica, en cuyo frente se alza una torre cuadrada coronada de pinaculillos en almena. Detrás de la ciudad y construcciones que hemos descrito, el terreno se eleva en monte, sobre el cual hay un extenso castillo, a cuyo pie una iglesita eleva sus muros coronados por una espadaña de dos huecos. El fondo de paisaje, tan característico en toda obra flamenca, tiene, sin embargo, detalles que le separan fundamentalmente de una creación caprichosa y hasta le identifican con una visión tomada directamente de la realidad, y con una realidad típicamente española. La espadaña ya de por sí, de una manera categórica, nos señala una procedencia española; pues es inadmisible en un paisaje fl amenco y este detalle, típico del románico español, nos hace pensar, juntamente con la coincidencia de distribución de los monumentos edades, si estuviera acaso tomado de la visión directa de la Ciu a e ' en cuyo caso sería éste una determinante de loca izaci n artista que pudo ser llevado a España en p::s:nc-a pe,.fechen. aoc,..en.a.a en las obras de la Catedral de Burgos. naisajc que acaso Hemos de señalar estas que de estén más en nuestra publicando para su estudio todas (Láms. VIII y IX). que comparativo en sus «Civitatis Orbis Terrarum» (1). "'""EVéÍta como en aquélla se puede apreciar la semejanza de la J María antes de su reedificación, con los caracteres puerta actualmente, la Catedral con sus edificacione^"adosadas. Capilla del Condestable, la iglesia de la Cartuja de Miraflores, el Castillo y la pequeña Iglesia de la espadaña. Todos estos caracteres, unidos a las características señaladas de arte fl amenco que se reúnen en el Retablo de que nos ocupamos, nos hacen, siquiera sea como hipótesis, señalar la procedencia fl amenca (I) Jorge Braum. Simón Novellanus, Franciscus Hogenbergius. «Civitatis Orbis Terrarum». Antunerpiae. Apud iEgidíum Rodeum, 1575. 1| iífci i II . ñ-fii EL RETABLO DEL MUSEO DE VALLADOLID 95 del autor y a Burgos como localización del taller en que fué llevado a cabo. En estos momentos, fines del siglo xv, exislen en la ciudad burgalesa dos importantes talleres, el de Simón de Colonia y el del maestro Diego Copin, de Holanda, en los que aparte de los maestros trabajan juntamente con los oficiales españoles una serle de oficiales fl amencos. ¿Saldría, acaso, de uno de estos talleres el Retablo que es objeto de nuestro estudio? María Jesús Ocampo Abad /