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La ilustración científica de la Dracaena Draco de Canarias (1576-1970)

González Araña, Pilar

Abstract

El estudio de la representación gráfica de la Dracaena draco a lo largo del tiempo nos permite realizar un recorrido a través del dibujo científico y de ilustración de los dragos de Canarias. El estudio de las estampas realizadas de este árbol singular, en diversas técnicas gráficas propias del dibujo y de la ilustración, nos sirve de excusa y de hilo conductor para establecer la vinculación de estas disciplinas de alto contenido artístico con la investigación y la ciencia, en el ámbito de la Botánica, la Biología o la Química, comentando lo interesante que sería poder incluir este tipo de formación en los centros de Arte.

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LA ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA DE LA DRACAENA DRACO... 169 BELLAS ARTES, 3; abril 2005, pp. 169-190 LA ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA DE LA DRACAENA DRACO DE CANARIAS (1576-1970) Pilar González Araña [email protected] RESUMEN El estudio de la representación gráfica de la Dracaena draco a lo largo del tiempo nos permite realizar un recorrido a través del dibujo científico y de ilustración de los dragos de Canarias. El estudio de las estampas realizadas de este árbol singular, en diversas técnicas gráficas propias del dibujo y de la ilustración, nos sirve de excusa y de hilo conductor para establecer la vinculación de estas disciplinas de alto contenido artístico con la investigación y la ciencia, en el ámbito de la Botánica, la Biología o la Química, comentando lo interesante que sería poder incluir este tipo de formación en los centros de Arte. PALABRAS CLAVE: drago, Dracaena draco, sangre de drago, resina, ilustración, dibujo científico, Botánica, endemismo, ensiforme, lanceolado, inflorescencia. ABSTRACT The study of the graphic representation of the dracaena draco over time has enabled us to produce an analysis through the scientific drawing and illustration of the dragon trees of the Canary Islands. The study of the engravings made in this rare tree in different drawing and illustration graphic techniques serves as both an excuse and guide to establishing the connection of these highly artistic disciplines with research and science in botany, biology and chemistry, commenting on how interesting it would be to be able to include this type of training in art centres. KEY WORDS: Dragon tree, Dracaena draco, Dragon tree blood, Resin, Illustration, Scientific drawing, Botanic, Endemism, Ensiform, Lanceolate, Inflorescence. La idea de desarrollar este artículo surge tras la investigación realizada en la tesis doctoral «Análisis de la resina sangre de drago. Técnicas y procedimientos artísticos». El drago es un árbol emblemático de las Islas Canarias al igual que la resina que exuda su tronco conocida como sangre de drago. Esta investigación relacionó el tema, por un lado con el ámbito del arte (iconografía, historia del arte y técnicas artísticas) y, por otro, con la naturaleza física de la Dracaena draco y de la resina sangre de drago (Botánica, Biología y Química). 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:43169 PILAR GONZÁLEZ ARAÑA 170 El texto que presentamos se centra en el estudio de la representación gráfica del vegetal endémico macaronésico, desde sus orígenes hasta mediados del siglo XX. El estudio sistemático de las plantas se inicia en la cultura griega. Reconocemos a Teofrasto (372-287 a.C.) como «el primer botánico de la historia»; este sabio del mundo antiguo, discípulo de Aristóteles, en un intento por discernir racionalmente la realidad que le circundaba, compuso un número extraordinario de obras de las que se conservan al completo sólo dos trabajos de Botánica. En estos estudios Teofrasto se dedicó a ordenar y clasificar especies vegetales y a él se debe la primera organización de especies vegetales atendiendo a la morfología de la semilla. Esta labor de análisis y clasificación continuó en la época romana, etapa a la que pertenece el texto De Materia Médica, escrito por Dioscórides (I d.C.). En esta obra aparece reflejada por primera vez la existencia y naturaleza de la sangre de drago, considerada sobre todo por las propiedades que como fármaco poseía la resina que exudaba el tronco de la Dracaena draco. Catorce siglos más tarde, en la traducción y comentarios que sobre esta obra hace Andrés de Laguna, se deja entrever la posibilidad del uso fraudulento de la sangre de drago en lugar del cinabrio, pigmento rojo encendido obtenido de la oxidación del hierro, muy apreciado en la época romana pero muy tóxico y difícil de obtener1. Sabemos también del conocimiento de la resina sangre de drago en época romana a través de la Historia Natural de Plinio (I d.C.). Este autor romano comenta la procedencia de esta sustancia cuando se refiere al arte griego y de la manera en que los griegos fueron capaces de realizar grandes obras a pesar de carecer del «fango de los ríos de la India y la sangre de sus dragones y elefantes...», es decir, del índigo y de la sangre de drago2. No se producen avances susceptibles de ser mencionados en el mundo de la Botánica en los siglos posteriores a la etapa romana. Durante toda la Edad Media sólo tuvo importancia la Botánica descriptiva, aunque no la de clasificación, que se mantuvo inalterable hasta el siglo XVIII, cuando se hará una nueva división, esta vez por flores y frutos. De esta manera enmarcamos un estático y poco fructífero periodo de la historia en cuanto a desarrollo científico se refiere. Los siglos XV y XVI, con el auge de la navegación, trajeron consigo la apertura de nuevas rutas, el descubrimiento de nuevas tierras y el fenómeno del traslado de elementos autóctonos de estas regiones desconocidas a los grandes puertos del continente europeo. En los últimos decenios del siglo XV, los navegantes van trayendo a Europa, acaso en mayor número a los puertos de los Países Bajos y Portugal, noticias de nuevas gentes, de animales y plantas desconocidos de aquellas lejanas tierras que, poco a poco, se van descubriendo en el ilimitado Atlántico. 1 DIOSCÓRIDES: De materia Médica, traducción y comentarios de Andrés de Laguna, 1651, cap. LXVIII. 2 PLINIO: Naturalia Historia, Harvard University Press, Cambridge, 1981. 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:43170 LA ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA DE LA DRACAENA DRACO... 171 La actividad y el conocimiento latentes durante más de mil años remite por fin y Europa comienza a salir de su letargo imbuida por el carácter mercantil de la recién nacida burguesía que será el motor de arranque que originará la apertura de nuevas rutas comerciales. Estas rutas cada vez más osadas permiten a los navegantes alejarse cada vez más de las costas; estas circunstancias concurren con otras de tipo económico, político, de presión demográfica, etc., que arrastran a Europa hacia el Atlántico. Nos encontramos ya en los siglos XV y XVI, momento en que el mundo amplía sus límites. Canarias no quedará al margen de esta realidad; desde el siglo XIV llegan al Archipiélago aventureros genoveses, portugueses, normandos, castellanos, etc., con afán de lucro. De hecho se extiende la hipótesis de que el noble normando Jean de Bethencourt, considerado como el descubridor en época moderna de Canarias, tuviese intereses económicos en estas tierras, concretamente en la consecución de materias tintóreas susceptibles de ser utilizadas en la industria del teñido que poseía en Normandía y entre las que se encontraba la sangre de drago3. En estas naves existía la figura del cronista, transcriptor de la realidad descubierta y, como no debemos olvidar que estos viajes son expediciones también de tipo comercial, es lógico pensar que la labor de estos transcriptores fuera la de recabar información sobre especies peculiares susceptibles de ser trasladadas y explotadas en los reinos organizadores de estos viajes. Los navegantes van llevando al continente noticias y probablemente documentación gráfica en forma de bosquejos de gentes, animales y plantas diferentes a las conocidas hasta entonces que encuentran en las tierras que se van explorando4. Probablemente, entre los relatos y noticias de los navegantes que habían visitado Canarias o el resto de los archipiélagos macaronésicos hubiera descripciones de los dragos, y no es de extrañar que la rareza de esta especie, así como la fama de su longevidad, inspirase la obra de los hombres de ciencia y la fantasía de los artistas de la época, lo que queda patente en textos literarios, estudios científicos, obras de arte, etc. Esta comunicación irreal y misteriosa que envolvía las noticias ofrecidas sobre el drago condujeron en el caso de algunos artistas a cometer errores de representación. Apreciamos este aspecto confuso en los presuntos dragos que aparecen en la obra del flamenco Lucas Gassel (1500-1570), Paisaje con la vocación de San Mateo5, en donde la identificación de estos árboles acarrea algunas dificultades al no encontrar en ellos la claridad que pretendía su autor, producto, como 3 CIORANESCU. A.: Jean de Betencourt, Aula de Cultura de Tenerife. 1982. 4 MORALES PADRÓN. F.: Canarias: Crónica de su conquista. Descripción hecha por un expedicionario que participa en la conquista de Canarias, p. 439 «...es árbol particular, es formado en un tronco i de alli salen muchos gajos a modo de ypsilon o y griega i en lo alto hacen todos un prado muy verde con las hojas que no las tiene en otra parte que en cohollo, y son a modo de hojas de lirio, i el árbol es mui grande, destila una goma cuando la hieren con guezo i no con hierro i va poco a poco destilando aquella lágrima muy rubicunda llamada sangre...». 5 La peinture flamande de la Renaissance, Éditions Meddens, Bruselas, 1968. 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:43171 PILAR GONZÁLEZ ARAÑA 172 decíamos anteriormente, del desconocimiento real de los caracteres de la planta y de la imaginación desbordada del pintor, (fig. 1). Otro autor en el que se despierta el interés ante la visión de tantas cosas extrañas es Schonghauer. Martin Schonghauer (1445-1491), más conocido en su faceta de grabador, fue el más influyente de los artistas del Prerrenacimiento alemán. Se le ha tenido como el primero en introducir en el Arte la representación de un drago de Canarias, o por lo menos de ser el autor de la primera obra conocida en la que figura una Dracaena draco, anticipándose en un siglo a la primera representación botánica de la especie. Se trata de un grabado de 1475 que lleva por título La Huida a Egipto. Lo que sorprende de este grabado, al contrario del cuadro realizada con posterioridad en la técnica del temple por Gassel, es la fidelidad representativa, que nunca podría lograrse mediante una simple descripción, razón por la que se baraja la posibilidad de que Shonghauer hubiera visto un ejemplar vivo. Esta teoría, desarrollada por H. Schenk6, indica que este pintor debió tomar su modelo del natural en algún viaje realizado al sur de España o que hubiera accedido a algún 6 SCHENK. H.: Beiträge zur Kenntnis der Vegetation der Canarischen Inseln. Deutsche Tiefseeexpedition 1898-1899, Bd. II. I, Teil, 1907. Fig. 1. Gassel. L.: «Paisaje con la vocación de San Mateo», La peinture flamande de la Renaissance, Éditions Meddens, Bruselas, 1968. 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:43172 LA ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA DE LA DRACAENA DRACO... 173 libro de viajes debidamente ilustrado, tesis que sugiere E. Calandre, a tenor de una información que obtiene de manera verbal7. El grabado del maestro alemán es de una aproximación a la fisonomía de la planta casi científica. Esta obra influyó enormemente entre los artistas del momento, que la tomaron como referencia para elaborar la suya, de hecho ha sido el germen de trabajos posteriores en los que aparecen dragos. Curiosamente la figura del drago comenzó a aparecer de manera desconcertante en la obra de algunos autores flamencos y alemanes de finales del siglo XV y comienzos del XVI que, sin duda, se sintieron fuertemente impresionados ante la visión de este árbol singular, como es el caso de Burgkmair, aprendiz en el taller de Schonghauer (fig. 2) o de Durero (fig. 3) 7 CALANDRE DE PITA: El Drago en un cuadro del Bosco y en un grabado de Schongauer, 1956. «...de la posible existencia de un cierto manuscrito, antes de la segunda guerra mundial en una ciudad alemana, poseemos una referencia verbal que por inconcreta y confusa no puede aquí valorarse...». Fig. 2. Schonghauer. M.: «La huida a Egipto» Anderson. F.J.: The ilustrated Bartsch (Germanbook ilustration trough 1500), Ed. Abaris Books, New York, 1984. Fig. 3. Durero. A.: «La Huida a Egipto». Panofsky, E.: Vida y Arte de Alberto Durero, Alianza Forma, Madrid, 1982. 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:43173 PILAR GONZÁLEZ ARAÑA 174 en el de Wolghemut, (fig. 4) este último fue a su vez maestro de El Bosco (fig. 5) y ambos tienen obra en donde aparecen dragos. El maremágnum que se desencadena con el descubrimiento de nuevos territorios origina el fenómeno del traslado de especies autóctonas que se implantan en otros lugares. Esta actitud se convirtió casi en una práctica, lo que favoreció el nacimiento y desarrollo de herbarios a lo largo y ancho del continente europeo, el primero de los cuales, situado en Inglaterra, data de 1546. La construcción de estos primeros jardines botánicos continuó difundiéndose por todo el norte de Europa y podemos decir, sin lugar a dudas, que los farmacéuticos de las regiones nórdicas, estudiosos de las plantas y de sus propiedades, atendiendo en buena parte a su posible interés medicinal o industrial, fueron los precursores de la botánica moderna. El interés que despierta esta nueva ciencia conduce a la organización de las primeras expediciones botánicas con carácter específico ya a mediados del siglo XVI que recorren el continente americano y el Imperio Turco con clara intención de Fig. 4. Wolghemut.: «El Paraíso». Traza y Baza, Cuadernos hispanos de simbología arte y literatura, Palma de Mallorca, 1972. Fig.5. Bosco. H.: «El Paraíso del Jardín de las Delicias». Grandes Estilos de la Pintura. Gótico, Ediciones Sedmay, 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:44174 LA ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA DE LA DRACAENA DRACO... 175 estudiar las especies vegetales. Estas expediciones serán cada vez más frecuentes, la información del naturalista cada vez más puntual y el traslado e implante de especies en lugares distintos de donde son endémicas cada vez más común. En Canarias, por ejemplo, se introducen muchas especies, en su mayoría procedentes de Sudamérica, como la cochinilla (parásito de la tunera del que se extrae el carmín), la yuca, la yerba pastel, de la que se extraía un tinte azul que dejó de utilizarse con la aparición del añil, etc. A su vez, plantas oriundas de Canarias, como es el caso del drago, fueron a parar a tantos otros países; esta variedad de Dracaena, específica de la Macaronesia y capaz de aclimatarse a condiciones físicas diversas, en ocasiones extremas, pasa a formar parte de la flora sudamericana y se cultiva igualmente en Australia, Estados Unidos y Europa. Toda esta actividad fomenta también actitudes filántropas, que favorecen el conocimiento de las nuevas especies descubiertas, es el caso de los Fugger banqueros al servicio de Carlos V, que mantenían delegaciones en Alemania, Países Bajos y España. Los Fugger, humanistas aficionados al arte y muy amantes de las plantas, crean un espléndido jardín en Amberes. Es posible que en el jardín de Amberes contasen con alguna ilustración de dragos que sea el punto de partida de la representación de algún artista del norte europeo como la de Burgkmair, pintor al servicio de los Augsburgo8, con quienes la familia de banqueros mantenía una estrecha relación de tipo comercial aunque todo apunta a que la obra de este autor «San Juan en Patmos» (fig. 6) y «La huida a Egipto» (fig. 7), atribuida al un pupilo de Van der Weyden, Maestro de Santa Catalina, en la que aparecen dragos, también están influenciadas por la obra de Schonghauer. Apreciamos, pues, que la fascinación que produce la visión y el conocimiento de las nuevas especies vegetales encontradas también queda reflejada gráficamente; de hecho, este fenómeno repercute en el arte ya que es el momento en que los artistas dan una importancia al paisaje que hasta entonces no tenía. Existían descripciones de caracteres físicos del drago, puesto que, por su formidable apariencia, no pasaba desapercibido y a él se refieren Cadamosto9, Bethencourt10, Munzer11, etc., en sus crónicas de viaje. Pero la primera ilustración botánica del drago corresponde a finales del siglo XVI y el ejemplar vivo que sirvió 8 MATEO GÓMEZ. I.: «Consideraciones iconográficas sobre el drago, la palmera y el manzano del Jardín de las Delicias del Bosco», p. 14. La autora se refiere a la obra de Behling Die Pfande in der Mittelalterlichen Tafelmalerei que habla de la representación del drago en el cuadro de Burgkmair y comenta la posibilidad de que tal vez los Fugger tuvieran algún dibujo del drago en su colección. 9 CADAMOSTO. A.: Viagens de Luis de Cadamosto e de Pedro de Sintra, Lisboa, 1948 «...sangue de drago, o qual nasce de algunas árvores que há nela, o qual sangue é goma que deitam aquelas árvores em certo tempo do ano. E tirase deste modo: dás alguns golpes de machado no pé da árvore; e no ano seguinte, em certo tempo, os ditos cortes deitam goma, a qual cozem e purificam, e faz-se sangue...». 10 CIORANESCU. A.: Jean de Betencourt, Aula de pintura de Tenerife 1982. 11 MUNZER. J.: Viaje por España y Portugal. «...Vimos un gran árbol llamado dragón que destila un jugo bermejo como la sangre del dragón...». 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:44175 PILAR GONZÁLEZ ARAÑA 176 como modelo no es precisamente un drago de Canarias. Se trata de un grabado en madera ejecutado a partir de una acuarela atribuida al ilustrador botánico Pierre Van der Borcht (fig. 8) que aparece incluida en Rariorum aliquot stirpium par Hispanas observarum Historia o (Historia de algunas estirpes singulares [de plantas] observadas en España, 1576), obra de carácter botánico escrita por el versado escritor, de origen flamenco, Clusio. Esta xilografía, al igual que el resto de los dibujos de esta obra son, según Whitehead, de gran calidad y podrían ser utilizados aun hoy en trabajos modernos de botánica. La ilustración toma como referente un drago que se encontraba en el jardín del monasterio de Santa María de Gracia en Lisboa y muestra siete ramas con flor y fruto, así como la característica hoja lanceolada de un drago por tres veces ramificado. Fig. 6. Burgkmair. H.: «San Juan en Patmos» Historia General del Arte, Ed. Planeta, Barcelona, 1992. Fig. 7. Maestro de la Leyenda de Santa Catalina. «La Huida a Egipto», Friedlander, Les primitives flamands, The National Gallery of Melbourne, Bruselas,1971. 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:44176 LA ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA DE LA DRACAENA DRACO... 177 Clusio mostró especial interés por las plantas exóticas, entre las que cabe destacar el draco arbor12; este escritor reconoce en el drago del claustro luso la especie de «aspecto semejante al de un dragón», origen de la bestia fabulosa que el físico y cronista sevillano Monardes describiera en Joyfull Newes Out of the Newe Founde Worlde (1574). Este texto cuenta con el extraño dibujo que representa el fruto de un drago en cuyo interior se encuentra un dragón diminuto con el que ilustra el comentario en el que hace una crítica a la leyenda que se arrastraba desde tiempos de Plinio para pronunciarse correctamente por vez primera sobre la naturaleza real de la sangre de drago, que no era otra que vulgar resina de árbol, resultado de la incisión producida en la corteza de su tronco. 12 MENÉNDEZ DE LUARCA: «Las plantas vasculares en la península ibérica en la obra de Clusio»: «...este árbol lo vi por primera vez en Lisboa en el año 1564 de la salvación, detrás del convento de Gracia. El nombre le viene por el grosor de sus ocho ramas. Crecía en una colina entre algunos olivos, ignorado y descuidado por los frailes, pues declaraban que no producía ni flor ni fruto...». Fig. 8. Van der Borcht: Acuarela de un drago. Laca Menéndez de Luarca. L.R. Anales del Jardín Botánico de Madrid, 55(2), 1997. Las plantas vasculares de la Península Ibérica en la obra de Clusio: envíos de semillas de Sevilla a Leiden. 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:44177 PILAR GONZÁLEZ ARAÑA 184 Entre los intelectuales extranjeros que trata Rixo, están J.J. Williams, colaborador en las ilustraciones de la Historia Natural de las Islas Canarias de Webb y Berthelot, y el inglés Alfred Diston, este último, entusiasta de la naturaleza de las Islas y un apasionado de la botánica y de la ilustración, plasma en una serie de imágenes la fauna y la flora de las Islas. Entre estas estampas hay una aguada que representa la figura del drago que estaba en el jardín de Franchy, y en la que se observa el detalle de la oquedad del tronco (fig. 16). Otra ilustre visitante que también se vio respaldada por el Jardín Botánico inglés fue Mariannne North19, que visita las Islas en 1875. «La dama de las flores», como se la conocía entre los naturales de las Islas, pintó veintiséis óleos, cuyos motivos son distintos endemismos de la flora canaria entre los que se encuentran algunos dragos. North, que conocía la obra de Humbolt, queda decepcionada al contemplar el ejemplar de drago, ya abatido por la tormenta, que el naturalista alemán habría visto y que se encontraba en el jardín de Franchy. Añade en esta pintura un comentario sobre la edad de la planta más acertada que la de Humbolt. 19 GARCÍA PÉREZ, J.L.: Tenerife en un lugar londinense, Servicio de publicaciones de la Caja General de Ahorros y Cabildo de Tenerife, núm. 72, 1994. Fig. 16. Drago de la Alfred Diston y su entorno. Organismo Autónomo de Museos y Centros, Cabildo de Tenerife y Caja Canarias, 2002. 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:44184 LA ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA DE LA DRACAENA DRACO... 185 Esta veintena de cuadros que actualmente forman parte, junto con otros cientos de imágenes de plantas oriundas de tantos lugares del planeta que North pintó a lo largo de toda su vida, de la colección que lleva su nombre y que está depositada en el botánico de Kew. En estos óleos no sólo se recrea la belleza de la planta sino que se analizan sus peculiaridades físicas pues algunos de estos cuadros plantean la imagen de aspectos específicos de esta planta como las raíces aéreas, la fisonomía del tronco, la hoja lanceolada, el fruto, etc. (figs. 16 y 17). Pero quizás el estudio botánico más importante sobre la flora canaria sea la Historia natural de las Islas Canarias de Weeb y Berthelot, preparada y publicada a lo largo de más de veinte años (1836-1850), y en donde encontramos una extensa descripción de la Dracaena draco, así como unas espléndidas imágenes de la planta. El responsable de la ilustración de este ambicioso proyecto fue el pintor de historia natural J.J. Williams, cuyos dibujos fueron pasados a litografía por Bernard (fig. 18). Entre las láminas de Williams, figura una ilustración cuyo modelo es el drago de La Orotava, muy precisa en sus detalles, características y dimensiones. Toma como referente un dibujo que data de finales de los años veinte del XIX, pues en el momento que se realiza la estampa este drago ya había sido afectado por el huracán de 1819. Se incluye también en esta obra una lámina botánica del drago, presumiblemente inspirada en el de La Orotava, de procedencia anónima y fechada en Fig. 17. Drago, García Pérez. Marianne North: Tenerife en un rincón londinense. Servicio de Publicaciones de la Caja General de Ahorros y Cabildo de Tenerife, núm. 172, Investigación, 72.1994. 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:44185 PILAR GONZÁLEZ ARAÑA 186 21 BERTHELOT, Sabin. Misceláneas Canarias, 1820-1830. Traducción de Luis Diego Cuscoy, Aula de Cultura de Tenerife e Instituto de Estudios Canarios: Sta. Cruz de Tenerife, 1980. 22 CHRIST: Eine Frühlisngsfahrt nach den Canarischen Inseln, 1886. 1790, en la que aparecen apuntes de inflorescencias y frutos, y detalles de los mismos. Es la primera ilustración que presenta detalles botánicos de las flores del drago, con los respectivos pormenores de pétalos, cáliz y corola (fig. 19). En las Misceláneas Canarias21, obra de introducción general a la Historia Natural de las Islas Canarias, aparece la figura del drago integrada en el paisaje de pueblos pintorescos de Canarias. El mismo tratamiento paisajístico se observa en algunos libros de viajes en que aparece la figura del drago tanto en una calleja del pueblo palmero de los Sauces como insertado en un cultivo en La Orotava, en Los Realejos o Icod. Otro paisaje en el que se incluye el drago de Icod, y que está firmado por Maisenbach, aparece entre las ilustraciones de Una primavera en las Islas Canarias del explorador suizo H. Christ22, quien introduce también en este libro de viajes Fig. 18. Drago: raíces aéreas. García Pérez. Marianne North: Tenerife en un rincón londinense. Servicio de Publicaciones de la Caja General de Ahorros y Cabildo de Tenerife, núm. 172, Investigación 72, 1994. 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:44186 LA ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA DE LA DRACAENA DRACO... 187 dos láminas de dragos. Una de ellas, de un drago maduro e imponente del que se aprecia, sobre todo, la rotundidad del tronco, y otra, en la que describe tres etapas del crecimiento del drago: una antes de ramificar, otra ramificada, junto a la presencia de otro ya maduro (figs. 20 y 21). Los datos aportados por Christ, entre otros, son el precedente de estudios realizados en el siglo XX por otra hornada de investigadores botánicos entre los que destaca el alemán G. Kunkel, responsable de la primera revista especializada en temas de Botánica Cuadernos de Botánica Canaria. Las ilustraciones de los proyectos de este científico estaban a cargo de Mary Ann Kunkel, quien realiza varios dibujos sobre el drago para la Flora de Gran Canaria23 en el que quedan reflejados Fig. 19. Williams. J.J. (T.H. Borda), «Dragos». Historia General de las Islas Canarias, Edirca, Las Palmas de Gran Canaria, 1997. 23 KUNKEL: Flora de Gran Canaria, tomo I, Edirca, Las Palmas de Gran Canaria, 1974. 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:44187 PILAR GONZÁLEZ ARAÑA 188 con un dibujo riguroso y detallado de la hoja, las inflorescencias y el fruto, (fig. 22) a ella se deben también otra ilustración del drago en la que se representan la peculiar ramificación en forma de huso de la rama de esta planta, y la robustez del tronco (fig. 23). El recorrido por la representación grafica a nivel científico de esta planta nos muestra la importancia que tiene el dibujo como disciplina y lo acertado de incorporarla a la enseñanza de las artes, pues parece curioso que aquellos que realizaron las representaciones de los dragos fueran, salvo contadas excepciones, aficionados a la observación de la naturaleza con sensibilidad y cierta destreza para el dibujo, pero todos ellos, científicos, exploradores, o familiares de éstos, que aprendieron las técnicas de la ilustración de manera autodidacta. Las técnicas gráficas empleadas en esta disciplina son todas propias del dibujo y de la ilustración, de manera que, desde este estudio, nos parece importante reivindicar la importancia de incluir la formación de estos profesionales en el ámbito de las enseñanzas artísticas (fig. 24). Fig. 20. Anónimo: Dibujo científico de drago. Hoober & Smith, Dragon’s blood tree. Fig. 21. Maisenbach. Cristh. H.: Un viaje a Canarias en Primavera, Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria, 1998. 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:44188 LA ILUSTRACIÓN CIENTÍFICA DE LA DRACAENA DRACO... 189 Fig. 24. Kunkel, M.A.: «Drago: flor, fruto, hoja». Kunkel, G.: La flora de Gran Canaria, tomo I, 1974. Fig. 22. Maisenbach. Cristh. H.: Un viaje a Canarias en Primavera, Ediciones del Cabildo Insular de Gran Canaria, 1998. Fig. 23. Kunkel. M.A. «Drago». Kunkel, G.: La flora de Gran Canaria, tomo I, 1974. 08 Pilar González Araña.pmd 22/07/2005, 10:44189 PILAR GONZÁLEZ ARAÑA 190 BIBLIOGRAFÍA ALVAREZ RIXO, J.A., Anales del Puerto de la Cruz de la Orotava (1701-1872), Cabildo Insular de Tenerife y Patronato de Cultura del Puerto de la Cruz, 1994. BERTHELOT, Sabino, Misceláneas Canarias. —— Misceláneas Canarias, 1820-1830. Traducción de Luis Diego Cuscoy, Aula de Cultura de Tenerife e Instituto de Estudios Canarios, Santa Cruz de Tenerife, 1980. CADAMOSTO. 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