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Claudia Balado Alves Victimización por bullying Asociaciones con la salud mental de las víctimas Facultad de Psicología Máster en Psicología General Sanitaria Año 2018 Trabajo de Fin de Máster presentado en la Facultad de Psicología de la Universidad de Santiago de Compostela para la obtención del Máster en Psicología General Sanitaria Trabajo de fin de máster Modalidad 1 “Revisión bibliográfica y propuesta aplicada” Autor/a del TFM
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 2 Índice Resumen ........................................................................................................................... 3 Abstract ............................................................................................................................ 4 Introducción .................................................................................................................... 5 Método ........................................................................................................................... 11 Resultados ...................................................................................................................... 14 Prevalencia de victimización en las diferentes muestras……………………………………….31 Asociaciones entre victimización por bullying y salud mental………………………………...36 Moderadores de la asociación entre bullying y salud mental en víctimas……………………...45 Discusión ........................................................................................................................ 55 Propuesta de intervención ............................................................................................ 63 Estructura de la intervención……………………………………………………………………65 Descripción de la intervención………………………………………………………………….68 Evaluación………………………………………………………………………………………84 Conclusiones .................................................................................................................. 87 Limitaciones…………………………………………………………………………………….89 Vías de investigación futuras…………………………………………………………………...90 Referencias bibliográficas ............................................................................................ 91 Índice de tablas .............................................................................................................. 99 Índice de figuras ............................................................................................................ 99
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 3 Resumen El bullying es un importante problema de salud pública cuyo interés ha crecido en los últimos años. La importancia de su estudio estriba en que cuando éste se produce puede interrumpirse el proceso de desarrollo normal de los niños y adolescentes. En el presente trabajo se ha realizado una revisión bibliográfica actualizada con el objetivo de integrar las investigaciones más relevantes desde el año 2010 acerca de las asociaciones de la victimización por bullying con la salud mental de las víctimas. Los resultados muestran que la victimización se asocia, tanto a corto como a largo plazo, con síntomas tanto internalizantes como externalizantes, así como que estas asociaciones están moderadas por diferentes factores tanto individuales como familiares. Finalmente se ha elaborado una propuesta de intervención que tiene en cuenta estas variables y cuyo objetivo es disminuir el distress de las víctimas así como dotarlas de estrategias de afrontamiento y de regulación emocional que permitan a su vez prevenir que la victimización se repita en un futuro. Palabras clave: Acoso escolar, bullying, victimización, víctimas, salud mental
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 4 Abstract Bullying is an important public health problem whose interest has grown in recent years. The importance of their study is that when this occurs, the normal development process of children and adolescents can be interrupted. In the present work an updated bibliographic review has been carried out with the objective of integrating the most relevant research since 2010 about the associations of bullying victimization with the mental health of the victims. The results show that victimization is associated, both in the short and long term, with both internalizing and externalizing symptoms, as well as that these associations are moderated by different factors, both individual and family. Finally, an intervention proposal has been prepared that takes into account these variables and whose objective is to reduce the distress of the victims as well as to provide them with coping and emotional regulation strategies that in turn prevent the victimization from recurring in the future. Keywords: Bullying, victimization, victims, mental health
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 5 Introducción En la actualidad se considera el bullying, acoso escolar o intimidación como un importante problema de salud pública; no obstante, hace unos años el estudio de esta materia quedaba relegado a un segundo plano, considerándose en ocasiones “cosas de niños”. Se aprecia que hasta los años noventa la literatura sobre este fenómeno es prácticamente inexistente. Desde entonces, y especialmente desde el año 2000, ha habido una explosión de publicaciones. Comienza a prestarse atención a este fenómeno, y por ende a ser estudiado científicamente, a raíz de las publicaciones de un científico y tres suicidios que causaron gran alarma social. El autor, Daniel Olweus, considerado como un referente en la materia, comienza sus investigaciones en Suecia en 1973 y escribe su primer libro sobre este tema en 1978. En 1982 los suicidios de tres jóvenes noruegos que habían sido víctimas de acoso escolar llaman la atención sobre este fenómeno y empieza el boom de estudios cuyo objetivo es entenderlo y guiar intervenciones eficaces. A pesar de los años transcurridos desde entonces, y del número de publicaciones actuales, la definición de bullying más ampliamente aceptada por la comunidad científica sigue siendo la propuesta por Olweus en 1993, quien conceptualiza el acoso escolar como una serie de acciones negativas repetitivas contra un estudiante o grupo de estudiantes llevados a cabo por uno o más compañeros con mayor poder, entendiendo por acciones negativas los daños perpetrados de manera intencionada o la intención de infligir mal o
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 6 malestar a otra persona. Esta definición excluye juegos de lucha, ser agredido una sola vez, bromas entre amigos, conflictos puntuales, etc., en cambio, sí incluye ataques indirectos. Por tanto, debemos tener claro que “no toda agresión es bullying, pero el bullying es siempre agresión” (Berger, 2007, p.94). Pese al acuerdo en estos términos, el constructo no consta de una definición operativa común y universal, existiendo diferencias entre autores, por ejemplo a la hora de considerar el número de veces necesarios de una agresión para considerarse acoso, durante cuánto tiempo,… A pesar de las diferencias, existen tres elementos imprescindibles para que una acción sea considerada acoso: ₋ Intencionalidad: existe una intención deliberada de dañar a la otra persona. ₋ Reiteración/repetición a través del tiempo. ₋ Desequilibrio de poder: la relación entre el agresor y la víctima es asimétrica, de manera física, cognitiva o social. Esto implica que para la víctima es muy difícil defenderse. Otros elementos a considerar cuando se habla de acoso escolar es que suele ser sistemático y oculto; puede ser oportunista pero una vez que empieza suele continuar y volverse estable; ocurre de manera aleatoria e impredecible, esto es, puede darse en todo tipo de escuelas y sin verse restringido por factores de raza, género, edad, clase u otros; etc. (Sullivan, Cleary y Sullivan, 2005). Existen diferentes formas de acoso, aunque en este punto tampoco se observa un consenso entre las publicaciones existentes. Olweus (1993) divide el acoso en directo o indirecto. El directo ocurre durante interacciones cara a cara, e incluye los subtipos físico y verbal. El indirecto o relacional no necesita interacciones cara a cara, de manera que el agresor puede permanecer anónimo y su detección se hace más complicada. Otro ejemplo de clasificación es la realizada por Sullivan et al. (2005) que consideran las modalidades recogidas en la Figura 1:
Victimizació Claudia Balado Alves Figura 1 . Tipos de acoso enseñanza secundaria. El acoso escolar: cómo se presenta y cómo afrontarlo Cleary y G. Sulliva n, 2005, Barcelona: Ceac. La modalidad que suele darse con mayor frecuencia, según los estudiosos, es el acoso verbal (Olweus, 2001). Recientemente, se ha hecho otro subtipo, el ciberbullying ciberacoso es un daño deliberado y repetitivo infligido mediante el uso de ordenadores, teléfonos móviles o cualquier otro dispositivo electrónico Salame, 2015). Debe tenerse en cuenta que agresor y una víctima, sino que se trata de un fenómeno grupal, que ocurre en un contexto social y en el que varios factores contribuyen tanto al inicio como al mantenimiento o supresión de la situació n (Olweus, 2001). hacerse mención de los principales implicados: Físico: ser mordido, pegado, pateado, golpeado, arañado, escupido, zancadilleado, tirado del pelo o cualquier otro ataque físico Verbal: llamadas telefónicas ofensivas, amenazas, motes, comentarios racistas, lenguaje sexualmente ofensivo, burlas malévolas, comentarios crueles, rumores falsos o malintencionados Victimizació n por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas . Tipos de acoso descritos por Sullivan et al. (2005). Adaptado de enseñanza secundaria. El acoso escolar: cómo se presenta y cómo afrontarlo , por K. Sullivan, M. n, 2005, Barcelona: Ceac. La modalidad que suele darse con mayor frecuencia, según los estudiosos, es el acoso Recientemente, se ha hecho hincapié en la necesidad de considerar bullying , dada su alta incidenci a en las nuevas generaciones. ciberacoso es un daño deliberado y repetitivo infligido mediante el uso de ordenadores, teléfonos móviles o cualquier otro dispositivo electrónico ( Aboujaoude, Savage, Starcevic, y Debe tenerse en cuenta que el bullying no es un simple problema diádico entre un agresor y una víctima, sino que se trata de un fenómeno grupal, que ocurre en un contexto social y en el que varios factores contribuyen tanto al inicio como al mantenimiento o n (Olweus, 2001). Dado que e s un tipo de interacción social mención de los principales implicados: las víctimas, los agresores y Formas de acoso No físico/social Verbal: llamadas telefónicas ofensivas, amenazas, motes, comentarios racistas, lenguaje sexualmente ofensivo, burlas malévolas, comentarios crueles, rumores falsos o malintencionados No verbal Directo: gestos groseros, caras de desprecio Indirecto: ignorar, excluir, aislar, enviar notas ofensivas, hacer que los estudiantes sientan aversión hacia un compañero Daños materiales: romper o robar objetos con la salud mental de las víctimas 7 Adaptado de Bullying en la , por K. Sullivan, M. La modalidad que suele darse con mayor frecuencia, según los estudiosos, es el acoso hincapié en la necesidad de considerar a en las nuevas generaciones. El ciberacoso es un daño deliberado y repetitivo infligido mediante el uso de ordenadores, Aboujaoude, Savage, Starcevic, y no es un simple problema diádico entre un agresor y una víctima, sino que se trata de un fenómeno grupal, que ocurre en un contexto social y en el que varios factores contribuyen tanto al inicio como al mantenimiento o s un tipo de interacción social debe agresores y los espectadores. Indirecto: ignorar, excluir, aislar, enviar notas ofensivas, hacer que los estudiantes sientan aversión hacia un compañero Daños materiales: romper o robar objetos
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 8 ₋ El agresor o acosador es alguien que repetidamente ataca a otro individuo que difícilmente puede defenderse. En muchos casos gozan de un buen estatus social dentro del aula (Berger, 2007), de forma contraria a las creencias comunes no presentan problemas de autoestima y en la mayoría de casos cuentan con varias amistades (Olweus, 2001). ₋ La víctima es alguien que repetidamente sufre acciones negativas de otro/s compañero/s. Existen dos tipos de víctimas: o Víctimas pasivas: son sumisas e indefensas. o Víctimas-agresoras (también llamadas víctimas provocadoras o agresivas): son individuos victimizados y que a la vez agreden a otros. Son alumnos disruptivos, impulsivos y con pocas habilidades de resolución de conflictos. ₋ Los observadores o testigos: también participan de este fenómeno que se da dentro de su contexto social, no son neutros. Algunos pueden animar a los agresores, otros defienden a las víctimas y otros son meros espectadores que de alguna manera permiten la existencia de ese fenómeno social. Durante las últimas décadas se han diseñado multitud de programas con el objetivo de prevenir y frenar el acoso escolar, la mayoría utilizando modelos integradores que cuentan con la participación de toda la comunidad. Una de las intervenciones consideradas eficaces es el Programa Olweus de prevención contra el acoso escolar (1993), que tiene como objetivo conseguir que haya menos posibilidades y ninguna recompensa del comportamiento acosador ni dentro ni fuera de la escuela. Este programa ha sido valorado en múltiples ocasiones, observándose una reducción del acoso escolar y una mejora en diferentes aspectos del clima social del colegio. Además de este tipo de programas serán necesarios también otros que se centren en la salud mental de los implicados en el fenómeno del bullying. La importancia del estudio y control del bullying radica en que cuando éste se produce en muchos casos se interrumpe el proceso de desarrollo normal de los jóvenes. Por ello, además de detener su existencia, será importante que dispongamos de programas adecuados para intervenir sobre las posibles secuelas. Las consecuencias del bullying a largo plazo dependerán de múltiples factores (estado de desarrollo, cultura, sexo, personalidad). Pero se ha demostrado que la victimización se
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 9 relaciona con diferentes síntomas psicopatológicos. Algunos de ellos son el aislamiento, la depresión, la ansiedad (tanto ansiedad generalizada como social), la ideación suicida (Arseneault, Bowes y Shakoor, 2010; Griffin y Gross, 2004; Hawker y Boulton, 2000; Houbre, Tarquinio, Thuillier y Hergott, 2006; Klomek, Sourander y Gould, 2010; Wolke y Lereya, 2015), síntomas de trastorno por estrés postraumático (Houbre et al., 2006), experiencias psicóticas (Arseneault et al., 2010; Wolke y Lereya, 2015), síntomas somáticos (Gini y Pozzoli, 2009; Wolke y Lereya, 2015), uso de tabaco (Wolke y Lereya, 2015) comportamiento violento (Arseneault et al., 2010) y dificultades de ajuste social (Rigby, 2003). Además de ser correlatos, estudios longitudinales muestran una relación bidireccional entre la victimización por bullying y los problemas internalizantes (Reijntjes, Kamphuis, Prinzie y Telch, 2010). Por estos motivos, además de la creación de programas que consigan prevenir y detener el bullying, una vez éste ocurre es importante atender a los implicados en la medida en que pueden experimentar diferente sintomatología psicopatológica. Éste es el objetivo principal del presente estudio. Para realizar una intervención de calidad con las víctimas de bullying será necesario, en primer lugar conocer qué síntomas suelen presentar, tanto para tener en cuenta esos síntomas como posibles signos de alarma como para poder intervenir sobre ellos; y en segundo lugar, conocer qué variables moderan la relación existente entre la victimización y el desarrollo de los síntomas psicológicos, para así poder fortalecer los factores que protegen del desarrollo de dichos síntomas y tratar de disminuir los factores de riesgo que propician su aparición. Las intervenciones centradas en las víctimas existentes hasta el momento hacen hincapié en la necesidad de disminuir los síntomas principalmente internalizantes para aliviar el malestar que sufre el individuo; pero pocas se han centrado en las variables moderadoras. Un ejemplo de tratamiento que trata de potenciar los factores protectores es la intervención propuesta por Healey y Sanders (2014) que tiene en consideración el papel de la familia y cuyo objetivo es establecer un patrón de crianza facilitadora para mitigar los posibles efectos de la victimización en la salud mental de los individuos. No obstante, existen otras variables que deben ser estudiadas e incluidas en la intervención. En este trabajo pretendemos conocer qué factores deberán ser tomados en cuenta para realizar una propuesta de intervención integradora que aborde los principales factores moderadores.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 16 Tabla 2 (Continuación) Título, autor y año Revista Objetivo Muestra Evaluación realizada Hallazgos principales Emotional, selfconceptual, and relational characteristics of bullies and the bullied (Meland, Rydning, Lobben, Breidablik y Ekeland; 2010) Scandinavian Journal of Public Health Explorar las diferencias en síntomas emocionales y somáticos y en integración social y autopercepción entre los diferentes grupos implicados en bullying. N = 1237 estudiantes de de 18 escuelas de entornos rurales y urbanos. Edad: 11-15 País: Noruega (Alesund). ₋ Frecuencia y victimización bullying. ₋ Síntomas depresivos, ansiosos o psicosomáticos: HBSC symptom check list. ₋ Autoconcepto: imagen corporal, pesimismo y autoreproches. ₋ Integración social: HBSC ₋ Las víctimas-agresoras muestran mayor número de síntomas somáticos y emocionales (depresivos y ansiosos) que GC y que agresores. ₋ Víctimas y víctimas-agresores frecuentes: más preocupación corporal y autoreproches que GC; más autoreproches que agresores. ₋ Víctimas: falta de integración social con compañeros, y más déficits sociales cuanto mayor es la victimización. Experiences of School Bullying, Psychological Well-being and Stress in Northern Ireland (McGuckin, Lewis y Cummins; 2010) The Irish Journal of Psychology Estudiar la relación entre victimización por bullying y el estrés y el bienestar psicológico general. N = 824 jóvenes. Edad: 16 País: Irlanda del Norte. ₋ Victimización por bullying. ₋ Bienestar psicológico: GHQ-12 ₋ Estrés: qué le genera estrés y frecuencia. ₋ Asociación significativa entre victimización y daño/bienestar psicológico; así como entre victimización y estrés, y bienestar psicológico y estrés. ₋ Las víctimas informan de niveles más pobres de bienestar psicológico y más altos de estrés. Nota: HBSC = Health Behavior in School-aged Children; GHQ-12 = General Health Questionnaire.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 17 Tabla 2 (Continuación) Título, autor y año Revista Objetivo Muestra Evaluación realizada Hallazgos principales Families promote emotional and behavioural resilience to bullying: evidence of an environmental effect (Bowes, Maughan, Caspi, Moffitt y Arseneault; 2010) The Journal of Child Psychology and Psychiatry Estudiar los posibles efectos protectores de factores familiares en el desarrollo emocional y comportamental de los niños, especialmente en víctimas de bullying. Analizar si esos factores tienen un efecto mediado por el medio ambiente en el ajuste positivo de los niños tras la victimización (estudiando pares de gemelos MZ). N = 1116 familias con gemelos del mismo sexo. Edad: evaluación a los 5, 7, 10 y 12 años. País: Inglaterra y Gales ₋ Victimización verbal, física, relacional, exclusión u otras en primaria. ₋ Problemas emocionales y comportamentales en línea base y a los 10 y 12 años: CBCL y TRF. ₋ Factores familiares: o Calidez maternal: adaptación método Five Minute Speech Sample. o Calidez fraternal. ₋ Atmósfera en casa: Coder’s Impression Inventory. Estado de la casa, estimulación, felicidad y caos. ₋ Covariables: CI y estatus socioeconómico. ₋ Víctimas en primaria: niveles mayores de problemas emocionales y de comportamiento a los 10 y 12 años, incluso tras controlar problemas preexistentes. ₋ La resiliencia se asocia negativamente con: o Bajo CI y altos niveles de dificultades socioeconómicas. o Altos niveles de problemas emocionales y comportamentales a los 5 años. ₋ Tras controlar el género, CI y dificultades socioeconómicas, la resiliencia a la victimización se asocia con: calidez maternal, calidez fraternal y atmósfera en casa (tanto de manera conjunta como única). ₋ Mediación del ambiente (calidez materna) entre victimización y problemas comportamentales. Nota: CBCL = Children Behavior Checklist; TRF = Teacher’s Report Form.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 18 Tabla 2 (Continuación) Título, autor y año Revista Objetivo Muestra Evaluación realizada Hallazgos principales Parental alcohol problems and peer bullying and victimization: Child gender and toddler attachment security as moderators (Eidenet al., 2010) Journal of Clinical Child and Adolescent Psychology Examinar la asociación entre el alcoholismo paterno y la implicación en bullying en la infancia media, analizando el apego infantil como moderador o mediador. N = 227 familias con padres que cohabitan como cuidadores principales. Dos grupos: ₋ Padres sin problemas con el alcohol. ₋ Uno o dos padres con problemas de abuso de alcohol. Edad: 12-36 meses;5-6 y 9-10 años País: Nueva York ₋ Uso de alcohol parental: University of Michigan Composite International Diagnostic Interview y para problemas actuales criterios diagnósticos del DSM-IV. ₋ Apego madre-niño: evaluación a los 18 meses con el paradigma Ainsworth Strange Situation. ₋ Bullying y victimización: Revised Bully/Victim Questionnaire. ₋ No asociación entre problemas de alcohol parentales y victimización. Serotonin Transporter Gene moderates the development of emotional problems among children following bullying victimization (Sugden et al., 2010) Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry Estudiar si las variaciones genéticas en el 5HTTLPR (región polimórfica ligada al transportador de serotonina) moderan la asociación entre victimización por bullying y el riesgo de desarrollar problemas emocionales. N = 2017 gemelos (tanto mono como dicigóticos). 2 grupos según fueran concordantes o discordantes en sufrir bullying; 3 grupos en función del genotipo (SS, SL, LL), que siempre es igual para ambos gemelos. Edad: 5, 7, 10 y 12 País: Inglaterra ₋ Victimización por bullying verbal, físico, relacional, daños a la propiedad o exclusión. ₋ Problemas emocionales valorados a los 5 y 12 años: CBCL y TRF ₋ Genotipo: extracción y análisis de ADN a los 5 y 7 años. ₋ El genotipo modera la asociación victimización frecuente – problemas emocionales (especialmente SS), incluso tras controlar otros factores de riesgo. ₋ Alelo L: protector de los efectos de la victimización por bullying. Nota: CBCL = Children’s Behavior CheckList; TRF = Teacher Report Form
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 19 Tabla 2 (Continuación) Título, autor y año Revista Objetivo Muestra Evaluación realizada Hallazgos principales Coping strategies and perceived effectiveness in fourth through eighth grade victims of bullying (Tenenbaum, Varjas, Meyers y Parris; 2011) School Psychology International Examinar qué estrategias de afrontamiento utilizan los estudiantes cuando se enfrentan a la victimización por bullying, si existen diferencias según el género y si las víctimas perciben que las estrategias que escogen son o no eficaces. N = 102 estudiantes de una escuela primaria y una secundaria públicas. Edad: 915(4º-8º grado). País: EEUU (sudeste). ₋ Entrevista semi-estructurada a víctimas para valorar sus estrategias de afrontamiento: hacerle frente al agresor, auto-defensa, buscar apoyo social, distanciamiento, internalizar, externalizar/liberar tensión, centrarse en lo positivo y auto-culpa. ₋ Las chicas buscan más apoyo social que los chicos, y mayor uso de estrategias de regulación emocional al final del día. ₋ En respuesta a la agresión, los chicos usan más violencia física, las chicas, verbal. ₋ Los estudiantes encuentran que con frecuencia sus estrategias de afrontamiento no son efectivas. Las víctimas usan primariamente estrategias centradas en el problema, pero sin éxito. ₋ Buscar apoyo social: vista como una de las estrategias más útiles. Bullying and peer victimisation in adolescent girls with AttentionDeficit/ Hyperactivity Disorder (Sciberras, Ohan y Anderson; 2012) Child Psychiatry and Human Development Comparar la existencia de bullying y victimización, tanto directo como relacional, entre chicas adolescentes con y sin diagnóstico de TDAH. Explorar las dificultades sociales de la muestra con TDAH cuando presentan diagnóstico comórbido de TOD. N=22 con diagnóstico de TDAH. N=20 sin TDAH (control). Edad: 12-18 País: Australia ₋ Síntomas TDAH:ADHD-IV-R ₋ Síntomas TOD: ODDRS ₋ Victimización entre iguales: autoinforme y SEQ ₋ Comportamientos de bullying: autoinforme y CSBS ₋ Problemas sociales: YSR y CBCL ₋ Habilidades cognitivas: WASI. Subescala lectura del WRAT-III ₋ Grupo con TDAH informa de mayores tasas de victimización y mayor número de problemas sociales, en comparación con el grupo control. ₋ Los síntomas de TOD se relacionan con el autoinforme de victimización directa y de problemas sociales. (Esta asociación no cambia al añadir al modelo el diagnóstico de TDAH). Nota: ODDRS = Oppositional Defiant Disorder Rating Scale; SEQ = Social Experience Questionnaire; CSBS = Children’s Social Behavior Scale; YSR = Youth Self Report; CBCL = Child Behavior Checklist; WASI = Wechsler Abbreviated Scales of Intelligence; WRAT-III = Wide Range Achievement Test.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 20 Tabla 2 (Continuación) Título, autor y año Revista Objetivo Muestra Evaluación realizada Hallazgos principales Bullying involvement and the school adjustment of rural students with and without disabilities (Farmer et al., 2012) Journal of Emotional and Behavioral Disorders Examinar si los estudiantes de educación especial presentan niveles más elevados de implicación en bullying que los de educación general. Explorar cómo las competencias interpersonales, y la valoración y vinculación escolar, se relacionan con los distintos subgrupos de bullying en ambas muestras. N = 1389 estudiantes y sus profesores de 35 escuelas rurales 145 reciben educación especial. País: EEUU ₋ ICS-T: agresión, popularidad, competencia académica, afiliación, internalización y competencia atlética. Perfil de comportamientos positivos y negativos. ₋ Valoración escolar. Vinculación escolar: escala PSSM-B ₋ Adaptación social: subescala Social Adaptation de ICS-T ₋ Implicación en bullying: evaluación de profesores más nominación de pares. ₋ Implicación en bullying y competencias interpersonales: o Víctimas y víctimas-agresoras: puntuaciones más bajas en popularidad y competencia académica. o Víctimas: puntuaciones más altas en internalización. o Víctimas-agresoras: puntuaciones más bajas en afiliación. ₋ Recibir educación especial se asocia con mayores probabilidades de ser víctima o víctima-agresora. Understanding the bullying dynamic among students in special and general education (Swearer, Wang, Maag, Siebecker y Frerichs; 2012) Journal of School Psychology Analizar si los estudiantes con discapacidades muestran mayor probabilidad de verse envueltos en el continuum del bullying y comparar cómo los comportamientos prosociales de estudiantes con y sin educación especial pueden mediar entre sus discapacidades y el bullying. N = 816 estudiantes. Los alumnos con educación especial asisten a clases regulares. Edad: 9-18 País: EEUU ₋ Perpetración y victimización por bullying: PRB. ₋ Comportamiento prosocial: CSBS, subescala de comportamiento prosocial. ₋ “Office referrals”: número, tipo, objetivo y respuesta administrativa. ₋ Estudiantes con problemas comportamentales y discapacidades observables: victimización y perpetración de bullying más frecuente que no observables y educación ordinaria. ₋ Al realizar regresión para valorar predictores se observa que: o Educación especial: predictor significativo de la implicación en bullying. o Educación especial: menos comportamientos prosociales que educación general. o Implicación en comportamientos prosociales no predice la implicación en bullying Nota: ICS-T = Interpersonal Competence Scale-Teacher; PSSM-B = Psychological Sense of School Membership-Brief; PRB = Pacific-Rim Bullying measure; CSBS = Children’s Social Behavior Scale.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 21 Tabla 2 (Continuación) Título, autor y año Revista Objetivo Muestra Evaluación realizada Hallazgos principales Adult psychiatric outcomes of bullying and being bullied by peers in childhood and adolescence (Copeland, Wolke, Angold y Costello; 2013) JAMA Psychiatry Investigar los efectos a largo plazo de verse implicado en bullying en la niñez o adolescencia sobre la salud mental en la adultez, tras controlar problemas preexistentes y dificultades familiares. N = 1420 Edad: 9-16 (evaluados en línea base. 3 cohortes: 9, 11 y 13 años) N = 3184 adultos. Edad: 19, 21 y 24-26 País: 11 países del Noroeste de Carolina. ₋ Child and Adolescent Psychiatric Assessment: o Victimización/perpetración bullying o Variables psiquiátricas: criterios DSM-IV para trastornos de ansiedad, depresivos o problemas de conducta. o Dificultades familiares: estatus socioeconómico bajo, estructura familiar inestable, disfunción familiar y/o maltrato. ₋ YAPA: criterios DSM-IV trastornos de ansiedad, depresivos, TAP y/o abuso o dependencia de sustancias. ₋ Ambos grupos de víctimas: mayor riesgo de sufrir problemas psicopatológicos en la adultez joven en comparación con los no implicados: ₋ Tanto las víctimas puras como las víctimas-agresoras presentan más problemas psicopatológicos y dificultades familiares en la niñez y adolescencia. ₋ Tras ajustar problemas y dificultades en la infancia, se observa que: o Víctimas: riesgo trastornos ansiosos (pero ya no asociación significativa con trastornos depresivos). o Víctimas-agresoras: riesgo para trastornos depresivos y trastorno de pánico (pero ya no para otros trastornos de ansiedad). Bullying among schoolchildren: Differences between victims and aggressors (GarcíaContinente, Pérez-Giménez, Espelt y Adell; 2013) Gaceta Sanitaria Identificar factores asociados al bullying entre adolescentes, analizando los diferentes roles por separado. N = 3089 Edad: 13-18 País: España (Barcelona) ₋ Victimización y perpetración bullying ₋ Edad, curso, sexo, nivel socioeconómico. ₋ Otros: estado de ánimo, comportamiento antisocial, uso de sustancias, índice de masa corporal. ₋ Ser víctima se asocia con: género masculino, sobrepeso o obesidad, no haber consumido cannabis nunca, sentirse triste, deprimido o desesperanzado y problemas para dormir frecuentes. ₋ Ser víctima-agresora se asocia con: género masculino, sentimientos frecuentes de cansancio o aburrimiento y nerviosismo o tensión, robar objetos y sobrepeso (asociaciones incluso más fuertes que para agresores). Nota: YAPA = Young Adult Psychiatric Assessment.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 22 Tabla 2 (Continuación) Título, autor y año Revista Objetivo Muestra Evaluación realizada Hallazgos principales The association between bullying and the psychological functioning of children with Autism Spectrum Disorders (Zablotsky, Bradshaw, Anderson y Law; 2013) Journal of Developmental & Behavioral Pediatrics Explorar las consecuencias psicológicas de la victimización y perpetración de bullying frecuente. Determinar la relación entre condiciones psiquiátricas preexistentes y el riesgo de implicación en bullying. N = 1221 padres de niños con diagnóstico de TEA. Edad: 6-15 País: EEUU ₋ Diagnósticos de ansiedad, depresión, TDAH, TOC, fobia social, problemas de conducta o TOD. ₋ Déficits en HHSS. ₋ Implicación en bullying y cómo ha reaccionado el niño. ₋ Funcionamiento psicológico: POCA. Escalas de problemas de regulación de emociones y síntomas internalizantes. ₋ Edad, género, raza, etnia y diagnóstico de TEA. ₋ Víctimas: más probabilidades de ser diagnosticadas de síndrome de Asperger, asistir a un colegio público, a educación regular y estar en secundaria. ₋ Diagnóstico de TDAH se asocia con mayor probabilidad de ser víctima o víctimaagresora en el último mes; diagnóstico de depresión, con ser víctima; y diagnósticos de trastorno de la conducta o TOD, con ser agresor o víctima-agresora. ₋ Víctimas frecuentes: puntuaciones más altas en síntomas internalizantes. ₋ Víctimas-agresoras frecuentes: puntuaciones más altas tanto en síntomas internalizantes como en problemas de regulación emocional. The social and emotional skills of bullies, victims, and bully-victims of Egyptian primary school children (Hussein; 2013) International Journal of Psychology Comparar las habilidades sociales y emocionales de los niños no implicados en el bullying y los que sí. N= 623 Edad: 10-12 (5º-6º grado) País: Egipto (Alejandría) ₋ PIPSQ: perpetración y victimización por bullying, tanto directo como indirecto. ₋ CS₄: reglas sociales, simpatía/agradabilidad e ingenuidad social. ₋ EAQC-R: diferenciación de emociones, compartirlas verbalmente, no ocultarlas, conciencia corporal de ellas, “atender” a las emociones de otros y análisis de las emociones. ₋ Al disminuir las puntuaciones en adherencia a reglas sociales, aumenta la probabilidad de ser víctima-agresora o agresor. ₋ Víctimas: conciencia disminuida de las reacciones físicas de sus emociones. ₋ Esconder las emociones negativas se asocia con mayor probabilidad de ser víctima. Nota: POCA = Parent Observation of Child Adaptation; PIPSQ = The Peer Interactions in Primary School Questionnaire; CS₄ = Children’s Social Skills Scale; EAQC-R = Emotion Awareness Questionnaire for Children Revised.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 23 Tabla 2 (Continuación) Título, autor y año Revista Objetivo Muestra Evaluación realizada Hallazgos principales Victims and bully-victims but not bullies are groups associated with anxiety symptomatology among Brazilian children and adolescents (Isolan, Salum, Osowski, Zottis y Manfro; 2013) European Child and Adolescent Psychiatry Conocer la prevalencia de bullying en una muestra de niños y adolescentes brasileños y las diferencias según edad y género. Analizar la asociación entre comportamientos de bullying y sintomatología ansiosa. N= 2353 Edad: 9-18 País: Brasil (Porto Alegre) ₋ Cuestionario sobre comportamientos de bullying y su frecuencia ₋ SCARED: escalas pánico/somático, ansiedad generalizada, ansiedad de separación, fobia social y fobia escolar. ₋ Las víctimas y víctimas-agresoras obtienen puntuaciones significativamente más altas en todas las escalas de ansiedad, en comparación con el grupo control. No se evidencian diferencia entre víctimas y víctimas-agresoras. Bully victimization and emotional problems in adolescents: Moderation by specific cognitive coping strategies? (Garnefski y Kraaij; 2014) Journal of Adolescence Analizar las relaciones entre victimización por bullying y síntomas de depresión y/o ansiedad, y su posible moderación por estrategias cognitivas específicas de afrontamiento. N = 582 Edad: 13-16 País: Holanda ₋ Victimización por bullying: Olweus Bully/Victim Questionnaire revisado. 2 grupos: victimizados 2 o más veces al mes; y menos. ₋ Estrategias cognitivas de regulación emocional/de afrontamiento: CERQ: auto-culpabilizarse, culpar a otros, aceptación, rumiación, catastrofización, reenfocarse en la planificación, poner en perspectiva, reevaluación positiva y reenfoque positivo. ₋ Síntomas depresivos y ansiosos: SCL-90. ₋ Eventos vitales. ₋ Tras controlar el género y eventos vitales, la victimización por bullying sigue asociándose significativamente con síntomas depresivos. Las estrategias cognitivas que moderan esa relación son o Positivamente, la rumiación o Negativamente, el reenfoque positivo ₋ La asociación entre victimización y síntomas ansiosos se ve moderada por: o Rumiación o Catastrofización o Negativamente, por reevaluación positiva Nota: SCARED = Screen for Child Anxiety-Related Emotional Disorders; CERQ = Cognitive Emotion Regulation Questionnaire; SCL-90 = Symptom CheckList.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 24 Tabla 2 (Continuación) Título, autor y año Revista Objetivo Muestra Evaluación realizada Hallazgos principales Bullying victimization, internalizing symptoms, and conduct problems in South African children and adolescents: A longitudinal investigation (Boyes, Bowes, Cluver, Ward y Badcock; 2014) Journal of Abnormal Child Psychology Examinar las relaciones transversales y longitudinales entre la victimización por bullying y los síntomas tanto internalizantes como externalizantes en niños y adolescentes y las diferencias según edad y género. N = 3515 Edad: 10-17 N = 3401 evaluados 1 años después. País: Sudáfrica ₋ Victimización por bullying: Social and Health Assessment Peer Victimisation. ₋ Síntomas de ansiedad: RCMAS ₋ Síntomas depresivos: CDI-SF ₋ Estrés postraumático: Child PTSD Checklist ₋ Problemas de conducta: SDQ ₋ Pobreza familiar, edad, género, ámbito rural/urbano. ₋ Victimización múltiple en línea base, se asocia prospectivamente con síntomas internalizantes y problemas de conducta. ₋ Síntomas internalizantes o problemas de conducta en línea base se asocia con sufrir múltiples formas de bullying posteriormente. ₋ La victimización en la línea base predice la victimización durante el seguimiento, un año más tarde. Further evaluation of associations between attentiondeficit/hyperactivit y and oppositional defiant disorder symptoms and bullyingvictimization in adolescence (Fite, Evans, Cooley y Rubens; 2014) Child Psychiatry and Human Develop Examinar hasta qué punto los síntomas de TDAH y TOD se asocian con la perpetración y victimización por bullying, teniendo en cuenta el género y la socialización con pares delincuentes como moderadores. N = 173 adolescentes y sus profesores. Edad: 14-18 (9º-12º grado) País: EEUU (Midwestern) ₋ Perpetración y victimización por bullying físico y relacional. ₋ Síntomas TOD y TDAH: Disruptive Behavior Disorder Checklist. ₋ Delincuencia de pares: un ítem sobre afiliarse con otros que suelen romper las normas. ₋ Los síntomas de TOD se asocian con victimización por bullying físico en varones, estando esta relación moderada por la afiliación con pares delincuentes. ₋ Síntomas de TOD relacionados con perpetración y victimización por bullying relacional. ₋ Tras analizar las interacciones género x delincuencia pares x síntomas TDAH y TOD para bullying relacional: o Varones: síntomas de TDAH se asocian positivamente con victimización relacional cuando hay niveles altos de afiliación con delincuentes, pero no cuando hay bajos. Nota: RCMAS = Revised Children’s Manifest Anxiety Scale; CDI-SF = Children’s Depression Inventory-Short Form; SDQ = Strengths and Difficulties Questionnaire.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 25 Tabla 2 (Continuación) Título, autor y año Revista Objetivo Muestra Evaluación realizada Hallazgos principales Teacher and peer reports of overweight and bullying among young primary school children (Jansen et al., 2014) Pediatrics Examinar si el sobrepeso o la obesidad se asocian con la victimización y perpetración de bullying en niños de 1º EPO. N = 4364 niños Edad: 5-6 N = 1661 de esos niños informaron sobre bullying mediante nominación de pares. ₋ Perpetración y victimización por bullying: o Profesores: puntúan la ocurrencia de bullying físico, verbal, relacional y material. o Niños: PEERS. Evalúan los mismos 4 subtipos. ₋ IMC. Se clasifican en normo-peso, sobrepeso y obesidad. ₋ Covariables: género, nacionalidad, edad, nivel educativo materno, tener sólo un padre y presencia de hermanos. ₋ Asociación IMC y victimización por bullying: o Cuando informan los profesores, 1 punto de aumento en IMC se asocia con un aumento significativo de 0.05 en las puntuaciones de victimización. ₋ Obesidad (pero no sobrepeso): mayor riesgo que normo-peso de ser víctima-agresora; pero no de ser sólo víctima o sólo agresor. Bully/victim: a longitudinal, population-based cohort study of their mental health (Lereya, Copeland, Zammit y Wolke; 2015) European Child and Adolescent Psychiatry Analizar la estabilidad de los roles en bullying al pasar de primaria a secundaria, y su impacto en la salud mental a los 18 años N = 4101 Edad: 10, 13 y 18 País: Reino Unido (Avon) ₋ Bullying: evaluación a los 10 y 13 años, información de niños (Bullying and Friendship Interview Schedule) y madres (ítem del SDQ). ₋ Experiencias psicóticas desde los 12 años, valoradas a los 18 años: PLIKSi ₋ Diagnósticos CIE-10 de depresión y ansiedad: CIS-R ₋ Otros factores: crianza maladaptativa, violencia doméstica, factores de riesgo familiares (dificultades financieras, implicación en crimen), problemas internalizantes/externalizantes (SDQ), diagnósticos psiquiátricos (DSM-IV) a los 7 años. ₋ El 61.8% de las víctimas-agresoras a los 13 años (secundaria) habían sido víctimas o víctimas-agresoras a los 10 (primaria). ₋ Tras ajustar otros factores, tanto las víctimas como las víctimas-agresoras a los 10 y 13 años presentan un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental a los 18, comparado con los neutros. Nota: CEV = Cuestionario de exposición a la violencia; PEERS = Peer evaluation of relationships at school; SDQ = Strengths and Difficulties Questionnaire; PLIKSi = Psychosis-Like Symptom interview; CIS-R = Clinical Interview Schedule.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 32 por porcentajes intermedios. Por ejemplo, se ha hallado, en muestras estadounidenses, que un 26.1% de los estudiantes han sido victimizados alguna vez y el 8.9% más de una vez (Copeland et al., 2013). En muestras inglesas se evidencia que han sido víctimas el 62% (Lereya et al., 2015) o el 13.4%, siendo victimizados siempre el 0.9% y a menudo, el 4% (McGuckin et al., 2010). También se encuentra que el 29% han sido víctimas en una muestra egipcia, el 12.5% en una muestra noruega, y el 19.4% en otra muestra brasileña más pequeña (Alckmin-Carvalho, Rafihi-Ferreira y Da Silva, 2017) que la utilizada en el estudio de Isolan et al. (2013). Al tener en cuenta la diferenciación entre victimización pura y victimización-agresión al calcular los porcentajes de jóvenes que han sufrido acoso se encuentran prevalencias de víctimas-agresoras del 4.5% en muestras estadounidenses (Copeland et al., 2013), del 5% en muestras igual de grandes pero australianas (Kelly et al., 2015), del 20% en inglesas (Lereya et al., 2015) o del 9.6% para víctimas-agresoras frecuentes y del 15% para moderadamente frecuentes en muestras brasileñas (Isolan et al., 2013). En muestras más pequeñas, se han obtenido datos del 9.5% de víctimas-agresoras en Egipto (Hussein, 2013), y un 3.1% de víctimas-agresoras en Noruega (Sigurdson et al., 2015). Un hallazgo interesante se observa en el estudio de Lereya et al. (2015) al demostrar que el 61.8% de las víctimas-agresoras a los 13 años habían sido víctimas o víctimasagresoras a los 10 años. Esto parece indicar una cierta estabilidad de la victimización. Los estudios mencionados analizan la victimización en primaria o secundaria; no obstante existen otros, como el de Ilola et al. (2016), que han hecho hincapié en la importancia de tener en cuenta el bullying desde preescolar, mostrando que el 35% de 931 niños de 4 años de Turku (Finlandia) han sido victimizados alguna vez y el 4%, frecuentemente. De ese 35%, han sido víctimas-agresoras el 28%. De igual modo, muchos documentos se centran en investigar la presencia del fenómeno del bullying en jóvenes procedentes de la comunidad, pero se ha analizado también en pacientes hospitalizados por síntomas somáticos y trastornos relacionados y se demuestra que el 32% han sido victimizados por bullying (Ibeziako et al., 2016). En una muestra con TEA se ha encontrado que el 38% habían sido víctimas en el último mes y el 28.2%, frecuentemente (Zablotsky et al., 2013).
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 33 Podemos comprobar por tanto la alta incidencia de esta problemática entre los jóvenes, pues a través de las diversos estudios se demuestra que entre el 5.7 y el 80% de los estudiantes han sido víctimas; y que entre el 3.1 y el 20%, víctimas-agresoras. Estos datos no son los únicos que nos aportan estos documentos, sino que además de constatar que se trata de una problemática común a las diferentes naciones y altamente presente a día de hoy, nos informan asimismo de las diferencias en el porcentaje de víctimas, agresores o víctimas-agresoras en función del género y la edad. A continuación nos centraremos en las diferencias en la prevalencia de víctimas (tanto puras como agresoras), por ser éste nuestro grupo objetivo. 1.1 Diferencias en la prevalencia de victimización según la edad Siete de los artículos revisados hablan sobre cómo cambia la presencia de victimización en función de la edad y muestran que al aumentar la edad disminuye el número de víctimas. Con muestras estadounidenses se realizan los estudios de Wang, Iannotti y Luk (2010), Swearer et al. (2012) y Copeland et al. (2013). El primero (Wang et al., 2010) estudia a jóvenes de 6º a 10º grado; Copeland et al. (2013), de 9 a 16 años, y por su parte Swearer et al. (2012) se centran en jóvenes de 9 a 18 años de educación especial, creando tres grupos: discapacidad observable (alteración del habla, discapacidad auditiva, discapacidad mental leve), no observable (dificultes de aprendizaje específicas) y comportamental (problemas de comportamiento y otros problemas de salud). Los resultados de estos tres estudios concuerdan en que la victimización se reduce con la edad en educación ordinaria. En el estudio de Wang et al. (2010) se evidencia que la edad se relaciona negativamente con la victimización y en el de Copeland et al. (2013) que ser víctima aparece con 2 veces más frecuencia en la niñez (9-13 años) que en la adolescencia (14-16 años). El estudio de Swearer et al. (2012) indica también que en educación ordinaria los alumnos de 5º grado presentan mayores porcentajes de victimización que en el resto de cursos superiores; no obstante, en educación especial no se observan diferencias. A conclusiones semejantes llegan los estudios de Boyes et al. (2014), Isolan et al. (2013), Meland, Rydning, Lobben, Breidablik y Ekeland (2010) y Yen et al. (2015), pues
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 34 evidencian que tanto en Sudáfrica como en Brasil, Noruega o Taiwán la prevalencia de víctimas y víctimas-agresoras disminuye con la edad, de modo que la proporción de niños victimizados es mayor que la de adolescentes. En resumen, estos estudios nos permiten concluir que la victimización disminuye con la edad en educación ordinaria, siendo los más jóvenes los que mayor probabilidad presentan de sufrir bullying. En relación a la educación especial, no podemos extraer conclusiones, pues tan sólo un estudio (Swearer et al., 2012) compara los dos tipos de educación, revelando en este caso que aquellos con necesidades especiales no muestran cambios en la presencia de victimización al hacerse mayores. 1.2 Diferencias en la prevalencia de victimización según el género El género es otra variable socio-demográfica que incide en la prevalencia del bullying a lo largo de diferentes muestras, tal y como ejemplifican los siguientes estudios. Los resultados obtenidos son consistentes a lo largo de los diferentes documentos, e indican una mayor probabilidad de ser varón tanto para los agresores como para las víctimasagresoras (Meland et al., 2010; Isolan et al., 2013; Ilola et al., 2016; Copeland et al., 2013; Yen et al., 2015). En relación a las víctimas puras existen discrepancias en los resultados de las diversas investigaciones. Por una parte, en algunos estudios no se obtienen diferencias significativas en la probabilidad de ser víctima en función del género (Boyes et al., 2014; Copeland et al., 2013; Escobar y Reinoza, 2017; Weiss, Cappadocia, Tint y Pepler, 2015). Sin embargo, por otra parte García-Continente et al. (2013) y Hussein (2013) muestran que el género masculino se asocia con cualquiera de los tres roles implicados en bullying (agresor, víctima-agresora o víctima). Por ejemplo, se encuentra que los varones tienen 5 veces más probabilidades de ser agresores que sus compañeras, 7 de ser víctimas-agresoras y 2 de ser víctimas puras (Hussein, 2013). En otros estudios, en cambio, se halla que las mujeres son victimizadas con mayor frecuencia que los varones (Meland et al., 2010). Dado el poco consenso de estos resultados, no se pueden extraer afirmaciones en relación a cómo afecta el género a la victimización pura.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 35 En otros estudios se muestran diferencias en la prevalencia del bullying según el género en función del subtipo de acoso que se analice (físico, verbal, relacional, daños materiales, etc.). Los hallazgos coinciden en que los varones presentan niveles más altos de victimización por bullying físico (Akram y Munawar, 2016; Boyes et al., 2014; Fite, Evans, Cooley y Rubens, 2014; Ilola et al., 2016). No obstante, este es el único punto de común acuerdo. En relación a la victimización relacional algunos estudios no encuentran diferencias según el género (Akram y Munawar, 2016; Fite et al., 2014; Ilola et al., 2016), mientras otros indican que es más común en mujeres (Boyes et al., 2014). Lo mismo ocurre para el acoso verbal, pues en ciertos documentos no se evidencian diferencias para hombres y mujeres (Akram y Munawar, 2016; Ilola et al., 2016), mientras que en otros se halla que es más frecuente en varones (Boyes et al., 2014). Por último, es preciso mencionar que los ataques a la propiedad sólo se valoran en un estudio (Akram y Munawar, 2016) y se muestra que las mujeres sufren más este tipo de acoso que los hombres. Es interesante asimismo señalar un resultado hallado en el estudio de Ilola et al. (2016) que indica que los varones son victimizados con mayor frecuencia por individuos del mismo sexo, las mujeres por individuos del sexo contario, y ser victimizado por un grupo no presenta diferencias según el género. Ningún otro estudio revisado hace referencia a esto. Como podemos observar, a pesar de que existen pequeñas discrepancias, puede concluirse en líneas generales que los varones se ven implicados en bullying en cualquier rol con mayor asiduidad que sus compañeras de género femenino; específicamente, los varones presentan mayores tasas de perpetración de acoso que las mujeres, siendo con mayor frecuencia tanto agresores como víctimas-agresoras. Para extraer conclusiones sobre las víctimas puras es preciso seguir investigando. Además, se encuentra que según el tipo de bullying sufrido la victimización es mayor en uno u otro género. Cuando existe bullying físico son los varones quienes muestran más probabilidades de ser víctimas. En otros subtipos, como el bullying relacional o el verbal, no se ha hallado consenso.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 36 1.3 Diferencias en la prevalencia de victimización según otras variables Existen otros factores que pueden incidir en los porcentajes de victimización. La variable más estudiada en relación a la implicación al bullying, después del género y la edad, ha sido el peso corporal. Los datos indican que los niños con obesidad presentan un riesgo mayor que sus compañeros de ser víctimas-agresoras, pero no de ser agresores o víctimas puras (Jansen et al., 2014). Cuando los jóvenes presentan sobrepeso existen discrepancias, pues en ocasiones no se observan diferencias con respecto a sus compañeros normo-peso en las probabilidades de sufrir acoso (Jensen et al., 2014), mientras que en otras parece que va a depender del género, de modo que sólo en varones el sobrepeso se relacionaría con altas tasas de victimización verbal. En mujeres ésta se daría solamente si hay obesidad (Wang et al., 2010). El IMC alto es, por tanto, un factor a tener en cuenta, pero lo es asimismo el bajo peso. Se ha hallado que los varones con bajo peso sufren más bullying físico que los normopeso, y que las mujeres con bajo peso presentan más victimización relacional (Wang et al. 2010). En resumen, los hallazgos obtenidos en los diferentes estudios permiten concluir que el bullying es una realidad altamente presente en la actualidad en muestras de diferentes países, así como que su desarrollo dependerá de variables como el género, la edad o el IMC. 2. Asociaciones entre victimización por bullying y salud mental El objetivo principal de este trabajo es conocer las asociaciones, tanto en términos de precedentes como de correlatos y de consecuencias, de la victimización con la salud mental de aquellos que han sufrido bullying, para tener una imagen precisa de estas relaciones y ser capaces de trazar un protocolo de intervención adecuado a este tipo de problemas. Por tanto, a continuación se mostrarán los principales resultados observados, comenzando con las asociaciones entre participación en acoso escolar y salud mental y
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 37 terminando con las relaciones específicas entre salud mental y victimización pura y entre salud mental y victimización-agresión. Los resultados indican que todos los implicados presentan más probabilidades de sufrir malestar psicológico, considerarse a sí mismos como más pesimistas y mostrar más problemas relacionales y menos apoyos sociales (Meland et al., 2010) que los no implicados (grupo control); sufren de más déficits tanto en habilidades sociales como emocionales (Hussein, 2013) y presentan asociaciones con problemas tanto externalizantes como internalizantes, incluyendo ideación suicida y síntomas críticos tales como auto y heteroagresividad (Kelly et al., 2015; Sigurdson et al., 2015). Dado que este trabajo se centra en las víctimas a continuación se exponen las asociaciones concretas encontradas entre victimización y salud mental. Tras revisar los documentos que se centran en la victimización sin diferenciar entre las víctimas puras y las víctimas-agresoras se advierte que ser victimizado se asocia con un peor funcionamiento psicológico. Por ejemplo, McGuckin et al. (2010), tras estudiar a 824 adolescentes de 16 años de Irlanda del Norte concluyen que la victimización y el bienestar psicológico están significativamente relacionados, pero de manera negativa, de modo que a mayor victimización menores puntuaciones presentarán los jóvenes en bienestar psicológico (evaluado con el GHQ-12). Asimismo, la victimización se relaciona con el estrés, presentando las víctimas niveles más altos de estrés que sus compañeros. Partiendo de una muestra mayor, en Reino Unido, el estudio longitudinal de Lereya et al. (2015) también coincide en que la victimización por bullying durante la edad escolar (1013 años) se asocia con mayor riesgo de sufrir dificultades psicológicas en la adultez, incluyendo tanto experiencias psicóticas como síntomas depresivos, incluso tras ajustar diversos factores de riesgo como son la crianza desadaptativa, la violencia doméstica u otros diagnósticos previos. Otros autores estudian por separado los problemas internalizantes de los externalizantes (Boyes et al., 2014; Alckmin-Carvalho et al., 2017) y manifiestan que la victimización por bullying se asocia tanto con unos como con otros.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 38 Se demuestra que la victimización múltiple (es decir, haber sido víctima de mínimo cuatro subtipos de acoso diferentes) se relaciona de manera significativa con el riesgo de presentar problemas tanto internalizantes como externalizantes un año más tarde, incluso tras controlar problemáticas preexistentes. La victimización se asocia principalmente con síntomas ansiosos, depresivos, de estrés postraumático y de problemas de conducta, independientemente del género de la víctima (Boyes et al., 2014). A conclusiones semejantes llega el estudio de Garnefski y Kraiij (2014) al afirmar que la victimización se relaciona tanto con síntomas depresivos como ansiosos, incluso tras controlar el género y eventos vitales. A diferencia de los estudios anteriores, Tom, Schwatrz, Chang, Farver y Xu (2010) se centran en otro tipo de correlatos de la victimización, y demuestran que ésta correlaciona positivamente con sumisión-retraimiento y negativamente con asertividad-sociabilidad y rendimiento académico. Es decir, que las víctimas tienen más probabilidades de ser sumisos, poco asertivos y malos académicamente. Asimismo, se ha observado que la victimización múltiple en la línea base se asocia con una mayor probabilidad de presentarla también un año más tarde (Boyes et al., 2014); esto es, parece que la victimización suele ser estable, lo cual coincide con lo mencionado en el estudio de Lereya et al. (2015). Además de mostrar una relación entre ser víctima y presentar alteraciones psicológicas un año más tarde, los resultados evidencian de igual modo que experimentar síntomas tanto internalizantes como externalizantes en la línea base se asocia con el riesgo de sufrir victimización múltiple un año después (Boyes et al., 2014) y que los problemas emocionales a los 5 años incrementan asimismo el riesgo de victimización frecuente a los doce años (Sugden et al. 2010). Esto es, existe una relación bidireccional entre victimización y problemas psicopatológicos. Con un enfoque diferente a los anteriores llevan a cabo su estudio Alckim-Carvalho et al. (2017), puesto que analizan las diferencias en la presencia de problemas internalizantes y externalizantes en las víctimas en función de si la información proviene de los profesores o de las propias víctimas. Se observa que los profesores informan de problemas externalizantes
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 39 en mayor medida que las víctimas, quienes reportan más problemas internalizantes que sus docentes. Entre esos problemas internalizantes destacan las diferencias en la información de víctimas y profesores en síntomas de depresión, ansiedad, quejas somáticas y problemas de concentración. Estos resultados son comprensibles teniendo en cuenta que para los profesores son más fácilmente observables los problemas de conducta que los internalizantes. Todos los resultados presentados hasta el momento se extraen de diferentes muestras generales, pero otros autores se han centrado en muestras más específicas. Por ejemplo, Akram y Munawar (2016) han analizado las asociaciones entre victimización por bullying y salud mental en estudiantes con discapacidad auditiva, e Ibeziako et al. (2016) lo han hecho en pacientes hospitalizados que muestran síntomas somáticos y trastornos relacionados. El primer estudio se centró tanto en problemas de salud psicológica, entre los que han incluido los problemas de apetito, para dormir, las pesadillas, enuresis y preocupaciones sobre las escuela; como en problemas de salud física, que abarcan los dolores de cabeza, abdominal, resfriados, tos, problemas respiratorios, de piel, náuseas y otros que provocan absentismo escolar. De sus resultados se concluye que la victimización se relaciona tanto con unos como con otros, siendo los problemas más comunes los dolores de cabeza, la enuresis, los dolores estomacales, el apetito pobre y las pesadillas. Además, se observa que cuando las víctimas sufren bullying físico, manipulación social o daños a la propiedad existe asociación con problemas físicos; mientras que las dificultades psicológicas se relacionan con cualquiera de los cuatro subtipos analizados (físico, verbal, manipulación social y daños a la propiedad). Por su parte, Ibeziako et al. (2016) muestran que los pacientes que han sufrido bullying presentan mayores tasas de síntomas neurológicos funcionales (como ataques no epilépticos, ceguera, sordera, entumecimiento o parálisis de extremidades), mayor frecuencia de diagnósticos de trastorno de conversión, mayor número de eventos vitales impactantes (como enfermedad personal importante, cambio de curso o problemas de autoimagen), mayores tasas de dificultades de aprendizaje previas, menos logros académicos y mayores tasas de trastornos de ansiedad y de historia previa de ideación suicida y/o autolisis que los no implicados. Las víctimas puntúan más alto en somatización, y al igual que señala el estudio anterior, el tipo de dolor informado con mayor frecuencia es el de cabeza, aunque también informan comúnmente de dolores de estómago, musculares y de espalda. Otro dato que revela este estudio es que las víctimas permanecen hospitalizadas, en general, el doble de
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 40 tiempo que los pacientes no victimizados. El servicio con mayor proporción de víctimas de bullying ha sido neurología, seguido por pediatría generalista. Un resultado interesante de ese trabajo, en el que coinciden otros estudios como el de Ilola et al. (2016), es que los padres de las víctimas presentan un mayor número de problemas psicológicos que los padres de los no victimizados. En concreto, Ibeziako et al. (2016) demuestran que estas madres son diagnosticadas de trastornos de ansiedad con mayor frecuencia que las madres de los no-víctimas; mientras que en otros trabajos se señala que los padres de las víctimas muestran síntomas depresivos con mayor frecuencia que los padres del grupo control (Ilola et al., 2016). Con muestras de jóvenes de educación especial se evidencia que la victimización por bullying se relaciona con la presencia de un número mayor de comportamientos negativistas y niveles más bajos de vinculación escolar que en el resto de sus compañeros (Farmer et al., 2012). Asimismo, se observa que asistir a educación especial incrementa el riesgo de ser victimizado (Farmer et al., 2012). En concreto, presentar discapacidades observables y problemas comportamentales se asocia a la victimización en mayor medida que las discapacidades no observables o asistir a educación ordinaria (Swearer et al., 2012). Se encuentran además otras asociaciones de la victimización con diagnósticos psicopatológicos, como el TDAH o el TOD. Se observa que los estudiantes con TDAH informan de tasas mayores de victimización tanto directa como relacional, en comparación con el grupo sin el diagnóstico, y que los síntomas de TOD se relacionan con el informe de victimización directa (Sciberras, Ohan y Anderson, 2012). A pesar de que estos estudios anteriores analizan la victimización de modo general, la mayoría de los documentos revisados para este trabajo tienen en cuenta las diferencias entre víctimas puras y víctimas-agresoras. Por ello se hará una subdivisión en este apartado, contando con un epígrafe para las asociaciones entre salud mental y victimización pura y otro para victimización-agresión. No obstante, antes se mencionarán algunas de las relaciones que comparten tanto las víctimas puras como las víctimas-agresoras con diferentes aspectos de la salud mental, cuando se analizan ambos grupos de manera separada.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 41 A grandes rasgos, los resultados indican que la victimización se asocia con una autopercepción desfavorable, incluyendo tanto preocupaciones corporales como autorreproches, en mayor medida que en el grupo control (Meland et al., 2010); con mayor riesgo de sufrir problemas psicopatológicos tanto en la vida adulta como en la niñez y adolescencia (Copeland et al., 2013); con más probabilidades de presentar ansiedad que el grupo control, incluyendo síntomas de pánico, ansiedad generalizada, ansiedad de separación, fobia social o fobia escolar (Isolan et al., 2013); y con sufrir síntomas críticos (auto y heteroagresividad) en la adultez con mayor frecuencia que otros grupos (Sigurdson et al., 2015). Además, Hussein (2013) señala que los victimizados presentan con mayor frecuencia ingenuidad social (es decir, son menos capaces de aplicar las normas sociales en contextos de interacción social) y muestran con una frecuencia menor que sus compañeros simpatía (o sea, son menos populares) y diferenciación de emociones (muestran menos capacidades para diferenciar entre varias emociones y para entender su causa). Del análisis de todos estos documentos se puede concluir que la implicación en bullying se relaciona con un riesgo mayor de presentar dificultades psicológicas que para los no implicados; en concreto, la victimización se asocia con malestar psicológico, estrés, autopercepción negativa, quejas somáticas entre las que destaca el dolor de cabeza, problemas internalizantes (síntomas ansiosos, depresivos, incluyendo ideación e intentos suicidas y síntomas críticos) y externalizantes (principalmente, problemas de conducta), problemas de concentración, déficits emocionales y sociales y una mayor probabilidad de recibir tratamiento hospitalario a lo largo de sus vidas. Además, los estudiantes con necesidades especiales tienen más probabilidades de ser victimizados. Se halla también que los progenitores de las víctimas presentan más probabilidades de sufrir síntomas ansiosos y/o depresivos. Por último, es destacable que la victimización suele ser estable, dado que ser victimizado en la infancia se asocia con ser victimizado en la adolescencia. 2.1 Asociaciones entre salud mental y victimización pura Los documentos analizados permiten afirmar que las víctimas presentan síntomas internalizantes con mayor frecuencia que sus compañeros no partícipes en bullying así como un peor funcionamiento social.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 48 manera única. Por ejemplo, se ha estudiado la relación entre victimización y sumisiónretraimiento, asertividad-sociabilidad y rendimiento académico teniendo en cuenta de manera conjunta el género y la edad como moderadores (Tom et al., 2010); o la asociación entre implicación en bullying y diagnósticos de TDAH y TOD valorando como moderadores el género y la afiliación con pares delincuentes (Fite et al., 2014). Algunos estudios observan que la relación entre sumisión-retraimiento y victimización disminuye al aumentar la edad (es decir, que al hacerse mayores pierde peso la asociación); la relación negativa entre rendimiento académico y victimización está moderada por la edad en varones, pero no mujeres; de modo que en varones esta asociación también disminuye con la edad (es decir, que para los más jóvenes la relación entre victimización y bajo rendimiento académico es mayor). En la asociación asertividad-sociabilidadvictimización no se encuentran interacciones de edad o género (Tom et al., 2010). Con una muestra más pequeña y de EEUU, el estudio de Fite et al. (2014) se centra en examinar las interacciones entre género, afiliación a pares delincuentes y síntomas de TDAH y TOD tanto para bullying físico como para relacional. Encuentran diversos resultados en cuanto a la perpetración de bullying, pero, atendiendo al tema que nos interesa, en relación a la victimización no se encuentran asociaciones significativas entre presentar síntomas de TDAH y victimización en mujeres; en varones los síntomas de TDAH se relacionan positivamente con la victimización relacional cuando los niveles de afiliación a pares delincuentes son altos, pero no cuando son bajos. Esto es, los varones con síntomas de TDAH que muestran altos niveles de afiliación con pares delincuentes presentan mayor riesgo de victimización por bullying relacional que aquellos sin esas afiliaciones. En resumen, los resultados aquí presentados deben ser tenidos en consideración con cautela, pero parecen indicar que las mujeres tiene más probabilidades que los hombres de presentar síntomas físicos de salud al ser victimizadas, más posibilidades de sufrir victimización directa cuando ejercen ese tipo de acoso y más probabilidades de utilizar estrategias de afrontamiento que resulten útiles. Por su parte, parece ser que los varones utilizan estrategias de afrontamiento que son vistas como menos eficaces que las usadas por sus compañeras, y muestran un riesgo mayor de sufrir victimización relacional cuando presentan síntomas de TDAH y altos niveles de afiliación con pares delincuentes. Cuando se
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 49 valora cómo influye el género en la presencia de síntomas internalizantes y externalizantes se observa que deben seguir realizándose estudios que lo analicen. 3.2 Estrategias cognitivas de afrontamiento Las estrategias de afrontamiento utilizadas en uno y otro género son diferentes, tal y como se ha comentado previamente (Tenenbaum et al., 2011). Adicionalmente, se ha analizado cómo las estrategias cognitivas de afrontamiento pueden moderar la relación entre victimización y síntomas emocionales (Garnefski y Kraaij, 2014). Ya hemos concluido anteriormente que la victimización se relaciona con síntomas tanto depresivos como ansiosos incluso tras controlar otros factores; en este caso se evalúa cómo las estrategias cognitivas de afrontamiento moderan esa relación, y se hallan los siguientes resultados. Las estrategias cognitivas de afrontamiento que moderan la relación entre victimización y síntomas depresivos son, positivamente, la rumiación, pues un alto grado de rumiación aumenta la asociación entre victimización por bullying y síntomas depresivos; y de manera negativa, el reenfoque positivo, de modo que el uso del reenfoque positivo en alto grado disminuye la asociación entre victimización por bullying y síntomas depresivos. Las estrategias cognitivas de afrontamiento que moderan la relación entre victimización y síntomas ansiosos son, de forma positiva, tanto la rumiación como la catastrofización, pues a niveles altos de rumiación y a niveles tanto altos como moderados de catastrofización la relación entre victimización por bullying y síntomas ansiosos se hace más fuerte; mientras que la estrategia que modera negativamente la relación es la reevaluación positiva, pues un alto grado de reevaluación positiva disminuye la asociación victimizaciónsíntomas ansiosos (Garnefski y Kraaij, 2014). Todo esto sugiere que utilizar estrategias cognitivas como rumiación o catastrofización puede hacer a la persona más vulnerable a problemas emocionales; mientras otras como la reevaluación positiva o el reenfoque positivo le harían más resiliente. 3.3 Factores familiares El género ha sido el factor moderador más ampliamente estudiado, no obstante, existen estudios que se han centrado en otras variables, como es el caso de Weiss et al. (2015)
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 50 al analizar el estrés de crianza materno; de Luk et al. (2016) al tener en cuenta los estilos educativos paternos; de Eiden et al. (2010) al considerar el alcoholismo parental; o de Bowes, Maughan, Caspi, Moffitt y Arseneault (2010) al hablar de calidez tanto materna como fraternal y de atmósfera positiva en el hogar. Con una muestra con TEA (Weiss et al., 2015) los resultados indican que la victimización por bullying no se asocia significativamente con la ansiedad cuando el nivel de estrés de crianza es bajo, pero sí cuando el nivel es moderado o alto (siendo más fuerte la asociación cuando mayor sea el nivel). Es decir, que las víctimas cuyas madres han presentado estrés de crianza son más vulnerables para sufrir síntomas ansiosos. Partiendo de muestras estadounidenses otros estudios se centran en el análisis de factores familiares diferentes al anterior. Los datos indican que el estilo educativo parental democrático es un factor protector de la victimización por bullying; mientras que el estilo autoritario es un factor de riesgo. El estilo democrático se relaciona con un autoestima positiva, la cual se relaciona también con una menor probabilidad de victimización y con un menor riesgo de presentar síntomas depresivos tras ésta (Luk et al., 2016). Asimismo, los resultados indican que los problemas paternos de abuso de alcohol a los 12 meses del niño se asocian con un apego inseguro a los 18 meses, y éste a su vez, se relaciona con la perpetración de bullying a los 9-10 años; pero en relación a la victimización, no se evidencian relaciones entre ésta y el apego. Cuando se tienen en cuenta tanto el género como el apego como potenciales moderadores, no se evidencia asociación entre problemas parentales con el alcohol y victimización y tampoco que el apego actúe como moderador. Es decir, que de manera contraria a lo hipotetizado, el apego no va a influir en la probabilidad de que un niño sufra acoso (Eiden et al., 2010). Los hallazgos presentados hasta el momento señalan que el estrés de crianza materno y el estilo parental autoritario van a influir negativamente en la victimización por bullying. Sin embargo, las aportaciones más interesantes son aquellas que nos permiten conocer las variables que van a fomentar la resiliencia. La resiliencia es un concepto interactivo que se refiere a la resistencia relativa a experiencias ambientales de riesgo o a la superación del estrés o la adversidad (Rutter, 2006, citado en Bowes et al., 2010). Acaba de comentarse que tanto el estilo educativo democrático como la autoestima son factores que disminuyen el
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 51 riesgo de ser victimizado y manifestar síntomas depresivos. Además, se ha observado que existen otros factores que influyen en la resiliencia a la victimización cuando los jóvenes sufren bullying. En primer lugar, el género, pues las mujeres tienen más probabilidades que los varones de ser resilientes comportamentalmente ante los efectos del bullying. También tener un CI bajo y altos niveles de dificultades socioeconómicas se asocia con un descenso en la probabilidad de ser resiliente, tanto emocional como comportamentalmente. Los niveles altos de problemas emocionales y comportamentales a los 5 años también se asocian con una probabilidad menor de ser resiliente a los 10-12 años (Bowes et al., 2010). Cuando se controlan las variables anteriores (género, CI, estatus socioeconómico), se observa que la calidez materna, la atmósfera positiva en el hogar y la calidez fraternal se asocian significativamente con la resiliencia a la victimización. Es decir, las víctimas con familias con un alto grado de apoyo presentan menos probabilidades de mostrar problemas emocionales o comportamentales a lo largo de su vida que las víctimas con familias con menos apoyo. Además, se observa que los efectos protectores de la familia son más fuertes para las víctimas que para los no-víctimas (Bowes et al., 2010). Este estudio es de especial interés asimismo porque se realiza con gemelos, lo cual permite investigar si las relaciones se ven influidas en mayor medida por el medio ambiente o por el genotipo. Se ha hallado que las diferencias en calidez materna se correlacionan significativamente con las diferencias en problemas comportamentales en el par de gemelos monocigóticos, pero no con las diferencias en problemas emocionales (Bowes et al., 2010). Esto indica que la calidez materna ejerce un efecto protector ambiental en la probabilidad de las víctimas de tener problemas comportamentales, pero no en problemas emocionales; es decir, la relación entre calidez materna y ajuste comportamental en víctimas se ve moderada por el medioambiente. 3.4 El genotipo Una cuestión que se ha intentado responder en diferentes estudios es cómo el genotipo puede influir en la relación entre victimización por bullying y la presencia de alteraciones psicológicas. Se ha analizado cómo las variaciones genéticas en la 5-HTTLPR (región polimórfica ligada al transportador de serotonina) moderan la asociación entre victimización y problemas emocionales (Sugden et al., 2010); y se han examinado las asociaciones entre
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 52 problemas del neurodesarrollo (NDP) y victimización por bullying, analizando si dichas asociaciones están moderadas por factores genéticos o ambientales (Törn et al., 2015). Ambos estudios se han llevado a cabo con gemelos. Se observa que el genotipo por sí solo no se asocia con la victimización; pero sí modera la relación victimización-alteraciones emocionales, de manera que el efecto de la victimización frecuente en los problemas emocionales de los niños es especialmente fuerte cuando presentan alelos homocigóticos SS en la 5-HTTLPR (tanto a corto como a largo plazo). Cuando se controlan otros factores familiares compartidos por ambos gemelos, se encuentra que existe una correlación positiva y significativa entre la discordancia en la presencia de bullying y la discordancia en la presencia de problemas emocionales en pares de gemelos homocigóticos SS, pero no en SL o LL. Es decir, el gemelo victimizado presenta más problemas emocionales que el no victimizado cuando su genotipo es SS. Esto implicaría que el alelo L protege de los efectos de la victimización (Sugden et al., 2010). Partiendo de la premisa anteriormente mencionada sobre la complejidad de las interacciones cuando se estudian las relaciones entre victimización y salud mental, es lógico encontrarnos con estudios que pretendiendo estudiar las asociaciones entre problemas del neurodesarrollo e implicación en bullying encuentren, de nuevo, que el género es un factor importante a tener en cuenta. Los estudios encuentran que en varones, tras controlar el factor general NDP, ningún módulo específico predice la victimización. El factor general NDP sólo se asocia de manera significativa con la victimización en mujeres. Tras controlar este factor general NDP, en mujeres, los módulos de interacción social y problemas del control motor siguen asociándose con la victimización por bullying. Al analizar si dichas asociaciones están moderadas por factores genéticos o ambientales, se observa que la asociación entre factor general NDP y victimización está influenciada tanto por factores genéticos como ambientales. Tras controlar este factor general, se encuentra que la asociación entre problemas de control motor y victimización está principalmente influida por factores genéticos; mientras que la asociación entre interacción social y victimización, por factores ambientales (Törn et al., 2015).
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 53 Estos resultados indican que cuando una víctima presenta alelos SS en la 5-HTTLPR es más probable que manifieste problemas emocionales tras sufrir bullying. Además, señalan la importancia de trabajar las habilidades de interacción social, especialmente en mujeres con problemas del neurodesarrollo, para prevenir su victimización. 3.5 Otros factores estudiados 3.5.1 Abuso físico infantil y/o hostigamiento docente Como se ha adelantado, muchas variables moderadoras son analizadas en sólo uno de los estudios revisados. Es el ejemplo del estudio de Yen et al. (2015) al centrarse en cómo el abuso físico infantil o el hostigamiento docente pueden moderar la relación entre sufrir victimización por bullying y presentar problemas psicopatológicos. Se centran en las víctimas-agresoras y hallan que éstas presentan más probabilidades que los no implicados, las víctimas puras o que los agresores de haber sufrido experiencias de abuso físico infantil u hostigamiento docente. Las víctimas-agresoras que informan de abuso físico infantil presentan más síntomas de depresión severa, insomnio, mayores tasas de suicidio, síntomas ansiosos, baja autoestima y abuso de alcohol que las víctimas-agresoras sin abuso físico infantil. Por otra parte, las víctimas-agresoras que informan de hostigamiento docente presentan más síntomas de depresión severa e insomnio que las víctimas-agresoras sin ese hostigamiento. Además, se observa que existe una asociación significativa entre haber sufrido abuso físico infantil y presentar riesgo de suicidio entre mujeres; pero no en varones. 3.5.2 Comportamientos prosociales Se sabe que las víctimas de bullying presentan mayor déficit en habilidades sociales que el resto de sus compañeros. También se ha observado que los estudiantes de educación especial muestran menos comportamientos prosociales que sus análogos de educación ordinaria, así como que los estudiantes con discapacidades observables y problemas comportamentales son victimizados con mayor frecuencia (Swearer et al., 2012). Por este motivo, Swearer et al. (2012) consideran interesante analizar si los comportamientos prosociales influyen en la relación entre educación especial y victimización. Sus resultados apuntan que la implicación en comportamientos prosociales no predice la implicación en bullying; de modo que no sirve como un mediador entre educación especial y bullying.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 54 3.5.3 Estabilidad de la victimización Los estudios indican que la victimización tiende a ser estable (Boyes et al., 2014). Ciertos estudios se han centrado en analizar las diferencias en las asociaciones victimización – salud mental en función de la estabilidad de ésta. Encuentran que en el grupo de víctimasagresoras la estabilidad modera esas relaciones. En concreto, cuando la victimizaciónagresión es estable no se evidencian más probabilidades de sufrir ansiedad en la adultez que el resto de estudiantes; mientras que si es inestable, sí se asocia con un mayor riesgo de presentar síntomas ansiosos (Lereya et al., 2015). Como conclusión, podemos afirmar que cuando sufren bullying, las víctimas muestran más probabilidades de sufrir problemas emocionales cuando han sufrido abuso físico infantil, hostigamiento docente o si la victimización-agresión es inestable.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 55 Discusión El presente trabajo se ha realizado con el propósito de dar respuesta a las preguntas sobre qué factores de la salud mental se asocian con la victimización por bullying y qué variables moderan esas relaciones. Tras llevar a cabo una revisión exhaustiva de los principales estudios sobre este tema desde el año 2010 se han expuesto los hallazgos principales, si bien queda patente la importancia de continuar con estas líneas de investigación debido a los múltiples interrogantes que todavía no pueden ser respondidos con claridad a día de hoy. Los resultados indican que los alumnos victimizados presentan más síntomas internalizantes y externalizantes que sus compañeros, incluyendo síntomas depresivos, ansiosos, somáticos, problemas de conducta, atencionales, baja autoestima e incluso experiencias psicóticas e ideación e intentos autolíticos, hallazgos consistentes con la literatura existente hasta el momento como se ha mencionado en la introducción (Arseneault et al., 2010; Berger, 2007; Gini y Pozzoli, 2009; Griffin y Gross, 2004; Hawker y Boulton, 2000; Houbre et al., 2006; Klomek et al., 2010; Reijntjes et al., 2010; Rigby, 2003). Además, los jóvenes con problemas internalizantes muestran una probabilidad mayor de ser victimizados por sus iguales que el resto de alumnos. Esto, unido a la tendencia que muestran los hallazgos sobre la estabilidad de la victimización, sugiere la existencia de un
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 56 círculo vicioso victimización ↔ problemas internalizantes. ¿Cómo se explican estas relaciones? Diferentes hipótesis han intentando arrojar luz sobre esta cuestión, desde distintas perspectivas teóricas. Una explicación tentativa para comprender estos resultados es seguir el modelo diátesis-estrés, que postula que la psicopatología ocurre como resultado de la combinación de vulnerabilidades cognitivas o biológicas con ciertos estresores ambientales. Desde esta perspectiva, el bullying es considerado un estresor vital negativo, que afectará mayormente a aquellos niños con vulnerabilidades previas. Este modelo parece tener sentido cuando se observa que aquellos niños que han sufrido bullying presentan, a largo plazo, más problemas internalizantes; no obstante, es difícil explicar por qué los alumnos con problemas internalizantes muestran en el futuro más probabilidades de ser victimizados. Otra hipótesis plausible sería considerar la teoría de ecología social (Brofenbrenner, 1979), que conceptualiza el desarrollo humano como la interacción bidireccional entre el individuo y los múltiples sistemas en los que opera. En este caso, el bullying sería considerado como el resultado de una experiencia dinámica influenciada por múltiples relaciones con pares, familia, profesores, vecinos e incluso medios de comunicación. Desde esta perspectiva no se puede establecer una causalidad clara, sino que se aboga por la multidireccionalidad, de modo que el contexto influencia la medida en que los factores individuales funcionan como antecedentes, correlatos o consecuentes de la implicación en bullying; es decir, según este modelo, tratar de responder a esta pregunta sería como intentar resolver si fue antes el huevo o la gallina. Sin embargo, parece más aceptable la consideración unificada de ambos modelos, tal y como han realizado Swearer y Hymel (2015) al tratar de integrar estas dos perspectivas. Afirman que el impacto de predisposiciones genéticas puede variar en función del contexto. Desde el modelo unificado diátesis-estrés y teoría de ecología social se hipotetiza que la victimización podría activar auto-esquemas negativos (es decir, activar la vulnerabilidad subyacente), llevando al niño a la percepción de no ser merecedor de amor o ver el mundo como un lugar hostil y desarrollar expectativas negativas de futuro, lo cual aumentaría el riesgo de presentar síntomas depresivos; pero esas vulnerabilidades dependerán de las
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 57 interconexiones del niño con su medio a lo largo del tiempo. Por ejemplo, se postula que durante la adolescencia, coincidiendo con el desarrollo biológico, psicológico y social del joven, pueden incrementarse las vulnerabilidades individuales ante estresores externos, como por ejemplo el bullying. ¿Qué sucede entonces con las víctimas-agresoras? Desde este modelo integrador se hipotetiza que la perpetración de bullying podría ser el resultado de la activación de esquemas “de amenaza” del medio, que provocarían creencias negativas del yo y de otros, llevando a los niños a un comportamiento agresivo en sus relaciones sociales como medio para mantener el control y el poder. Además de tener en cuenta estos posibles sesgos atribucionales, otros potenciales mecanismos explicativos incluyen la consideración de cambios fisiológicos en sistemas biológicos de respuesta al estrés, de modo que los que sufren victimización crónica estarían hipo o hiperactivados ante el estrés, dando lugar a una mayor facilidad para el desarrollo temprano de problemas de salud mental (Arseneault et al., 2010). Asimismo, la respuesta condicionada al estrés incrementaría el riesgo de las víctimas crónicas de convertirse en víctimas-agresoras, aumentando su nivel de agresividad e impulsividad ante ciertas situaciones (Wolke y Lereya, 2015). Este supuesto sería consistente con los hallazgos obtenidos en la revisión que demuestran que la mayoría de víctimas-agresoras habían sido previamente víctimas puras o víctimas-agresoras (Lereya et al., 2015). Con todo, existe la posibilidad de que otras variables lleven tanto a la victimización como a los problemas internalizantes. Se ha encontrado que los alumnos con necesidades especiales, principalmente aquellos con discapacidades observables, así como los niños con diagnósticos de TDAH y TOD presentan más probabilidades de sufrir bullying (Sciberras et al., 2012; Zablotsky et al., 2013). Todos estos grupos, al igual que las víctimas, comparten una serie de factores como son la presencia de bajo rendimiento académico (Tom et al., 2010), menor vinculación a actividades escolares (Farmer et al., 2012) y déficits en su comportamiento social (Hussein, 2013). Una de las conclusiones de este trabajo es que las víctimas presentan más déficits en habilidades sociales que sus compañeros, así como menos apoyos sociales y menos amigos íntimos (Hussein, 2013; Meland et al., 2010). Estas dificultades para la interacción social
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 64 escuela, además de intervenir sobre las vulnerabilidades de las víctimas. Existen protocolos de acoso escolar que se centran en las medidas que ha de tomar el centro escolar, principalmente fomentar un clima positivo de confianza que desapruebe el acoso, y que deberán implementarse de manera complementaria a esta intervención (por ejemplo, programa Olweus de prevención contra el acoso escolar). Además, será de vital importancia que los padres y el centro estén en continuo contacto, de manera que los diferentes contextos en los que se sitúa el niño interactúen y éste no se sienta desprotegido en ninguno de ellos. La intervención aquí propuesta para reducir el distress de las víctimas de bullying se integra principalmente de componentes y técnicas cognitivo-conductuales, por haber demostrado su eficacia previamente. Como se ha concluido, será necesario incluir tanto a las víctimas como a sus padres en un esfuerzo por mejorar la atmósfera del hogar y la calidez en la relación padres-hijo, uno de los factores que han demostrado ser importantes a la hora de disminuir el impacto de la victimización en las dificultades psicopatológicas del niño (Bowes et al., 2010; Luk et al., 2016; Weiss et al., 2015). No obstante, cada caso es único y precisa de una valoración de las principales áreas a tratar, de modo que esta propuesta de protocolo de intervención deberá ser modificada según el caso para adaptarse a las necesidades específicas de cada situación. Este protocolo está destinado a niños de educación primaria principalmente (por ser a estas edades cuando existe más victimización; Sullivan et al., 2005; Copeland et al., 2013), pudiendo aplicarse a otras edades con ligeras variaciones. Por ejemplo, si se destina a adolescentes, deberá tenerse en cuenta que el papel de la familia cambia en ese momento evolutivo, de modo que sería interesante incrementar el trabajo con iguales. Cuando se realice con niños de infantil, deberán adaptarse las diferentes técnicas a sus capacidades cognitivas, de forma que puedan entender las diferentes estrategias. Esta propuesta está pensada para realizarse en formato grupal, si bien puede adaptarse a un formato individual. El formato grupal será especialmente interesante en este tipo de pacientes, pues como hemos podido comprobar (Hussein, 2013; Ilola et al., 2016; Meland et al., 2010; Rigby, 2003; Sigurdson et al., 2015) en la mayoría de los casos las víctimas no cuentan con una red de apoyo social. Al formarse un grupo con niños de edades parecidas se les ofrece la posibilidad de, poco a poco, ir creando esa red. Además, muchas de las
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 65 intervenciones, como por ejemplo el entrenamiento en habilidades sociales, se beneficiarán de ser realizadas en grupo, puesto que permiten la realización de discusiones en grupo, roleplaying y modelado. Lo mismo sucede con los padres, quienes podrán contar con el apoyo de otros padres en situaciones semejantes, con las mismas preocupaciones por sus hijos. Los grupos estarán formados por 5-6 niños y, por tanto, por 10-12 padres. Las sesiones de padres y niños se llevarán a cabo de manera independiente, a excepción de aquellas en las que se fomentará una comunicación positiva entre los miembros de la familia. Estructura de la intervención Tras la revisión realizada hemos concluido que será necesario intervenir con los niños en síntomas depresivos y ansiosos (malestar psicológico, estrés, baja autoestima, desesperación, insomnio, bajo número de actividades placenteras, ideación suicida), en estrategias de afrontamiento y de regulación emocional y en habilidades emocionales y sociales principalmente. Con la familia se trabajará en el fomento de calidez paterno-filial, en la mejora de la atmósfera hogareña y la comunicación familiar, así como en el incremento de la sensación de autoeficacia en lo referente a la crianza de sus hijos. Además, de ser necesario se trabajará también en la disminución de síntomas ansiosos o depresivos de los progenitores o en problemáticas que puedan dificultar la mejora de la atmósfera en el hogar. En este caso el protocolo se destinará tanto a víctimas puras como a víctimasagresoras, si bien el profesional deberá adecuarse a cada individuo, de modo que, por ejemplo, cuando se trate de víctimas-agresoras deberá hacerse un mayor énfasis en el manejo de los problemas de conducta y la regulación emocional, por presentar este grupo estas dificultades con mayor frecuencia y en mayor intensidad que las víctimas puras. En total, el tratamiento consistirá en 20 sesiones con los niños y cinco con los padres (más las necesarias en función de la valoración del caso), de diferentes duraciones y con frecuencia semanal. Por consiguiente, el tratamiento tendrá una duración aproximada de cinco meses. En las Tablas 3 y 4 se detallan los diferentes componentes de la intervención. Se ha dividido la intervención en bloques, si bien muchos de los componentes se trabajarán a lo largo de todo el tratamiento y de manera interrelacionada. En general, se trabajará a través de
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 66 cuentos/viñetas, vídeos y dinámicas grupales, incluyendo técnicas y componentes cognitivo conductuales (ensayo conductual, modelado, práctica supervisada, refuerzo, tareas para casa) para la adquisición y consolidación de habilidades. Tabla 3 Componentes de la intervención con niños Bloque I. Síntomas internalizantes ₋ Relación situación-pensamiento-emociónconducta ₋ Cogniciones disfuncionales y sesgos ₋ Fomento de locus de control interno, autoeficacia y autoestima ₋ Relajación ₋ Programación de actividades agradables ₋ Solución de problemas ₋ Trauma 6 sesiones grupales de 1,5 horas + Sesiones individuales necesarias para trabajar el trauma si procede Bloque II. Afrontamiento y regulación emocional ₋ Psicoeducación sobre emociones ₋ Solución de problemas ₋ Relajación ₋ Autoinstrucciones ₋ Búsqueda de apoyo social ₋ Prestar atención a la emoción sin juzgar ₋ Exposición ₋ Reenfocar la atención (reenfoque positivo) ₋ Reformular experiencias (reevaluación positiva) 9 sesiones de 1,5 horas Bloque III. Habilidades sociales ₋ Psicoeducación sobre HHSS ₋ Práctica de estas habilidades 5 sesiones de 2 horas
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 67 Tabla 4 Componentes de la intervención con padres Bloque IV. Vínculo y calidez paterno-filial; autoeficacia en la crianza ₋ Psicoeducación: explicación sobre los síntomas de su hijo, importancia del contacto con la escuela ₋ Establecimiento de objetivos ₋ Calidez en la relación ₋ Establecer límites y pautas manejo conducta ₋ Práctica de habilidades de comunicación positiva 5 sesiones de 2 horas Bloque V. Síntomas o problemas que puedan interferir ₋ Objetivos personales de cambio ₋ Estrategias de manejo de emociones y de afrontamiento ₋ Reestructuración cognitiva; solución de problemas; hábitos saludables ₋ Comunicación positiva ₋ Tiempo para uno mismo; reparto de tareas Sesiones necesarias en función del caso, determinadas tras realizar la evaluación En la Figura 3 se refleja cómo se distribuyen los tiempos de la intervención:
Victim Claudia Balado Alves Figura 3. Reparto por semanas Descripción de la intervención Se ha observado que la victimización por bidireccional, con síntomas internalizantes y déficits en el funcionami esta razón, la intervención se centrará mayoritariamente en disminuir el los niños habilidades y estrategias de interacción social, afrontamiento a situaciones difíciles y regulación emocional. A continuación se d tratamiento, comenzando por explicar la intervención con las víctimas y seguidamente con los padres. Bloque I. Síntomas internalizantes en víctimas En primer lugar, será importante que el niño sienta que le escuchamos que nos interesa lo que nos cuenta y sus sentimientos. Le manifestaremos que puede hablar con nosotros de la experiencia de victimización si lo desea e informarnos si vuelve a ocurrir algo parecido; le alabaremos diciendo lo valiente que es po Sesiones individuales: Se llevarán a cabo antes de iniciar las sesiones grupales Víctimas: tras la evaluación valorar si se precisan sesiones individuales para trauma Víctimas: Repaso anterior más bloque habilidades sociales Víctimas: Repaso anterior y bloque afrontamiento y regulación emocional Víctimas: Presentación del grupo y bloque síntomas internalizantes Victim ización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas por semanas de las sesiones de la intervención Descripción de la intervención Se ha observado que la victimización por bullying se relaciona, de manera bidireccional, con síntomas internalizantes y déficits en el funcionami ento psicosocial. Por esta razón, la intervención se centrará mayoritariamente en disminuir el distress los niños habilidades y estrategias de interacción social, afrontamiento a situaciones difíciles y regulación emocional. A continuación se d escriben los pasos a seguir durante el tratamiento, comenzando por explicar la intervención con las víctimas y seguidamente con Bloque I. Síntomas internalizantes en víctimas En primer lugar, será importante que el niño sienta que le escuchamos que nos interesa lo que nos cuenta y sus sentimientos. Le manifestaremos que puede hablar con nosotros de la experiencia de victimización si lo desea e informarnos si vuelve a ocurrir algo parecido; le alabaremos diciendo lo valiente que es po r contarlo y validaremos todas sus Sesiones individuales: Se llevarán a cabo antes de iniciar las sesiones grupales Víctimas: tras la evaluación valorar si se precisan sesiones individuales para trauma Padres: tras la evaluación valorar si se precisan sesiones individuales para tratar síntomas ansiosos o depresivos Semanas 16 - 20 Víctimas: Repaso anterior más bloque habilidades sociales Padres: En semanas 16 y 19 más comunicación positiva. Última sesión conjunta padres e hijos Semanas 7 - 15 Víctimas: Repaso anterior y bloque afrontamiento y regulación emocional Padres: En semanas 8 y 12 fomento crianza facilitadora, normas y límites Semanas 1 - 6 Víctimas: Presentación del grupo y bloque síntomas internalizantes Padres: En semana 4 presentación grupo, psicoeducación y establecimiento objetivos con la salud mental de las víctimas 68 se relaciona, de manera ento psicosocial. Por distress y enseñar a los niños habilidades y estrategias de interacción social, afrontamiento a situaciones difíciles los pasos a seguir durante el tratamiento, comenzando por explicar la intervención con las víctimas y seguidamente con En primer lugar, será importante que el niño sienta que le escuchamos y apoyamos, que nos interesa lo que nos cuenta y sus sentimientos. Le manifestaremos que puede hablar con nosotros de la experiencia de victimización si lo desea e informarnos si vuelve a ocurrir r contarlo y validaremos todas sus Sesiones individuales: Se llevarán a cabo antes de iniciar las sesiones grupales Padres: tras la evaluación valorar si se precisan sesiones individuales para tratar síntomas ansiosos o depresivos semanas 16 y 19 repaso anterior más comunicación positiva. Última sesión conjunta padres e hijos semanas 8 y 12 se trabajará fomento crianza facilitadora, normas y límites presentación grupo, psicoeducación y establecimiento objetivos
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 69 emociones, tanto en aquellos niños que sienten miedo como en aquellos que expresan ira, enseñándole a manifestarla de manera adecuada. Será importante en todo momento hacerle ver que para nosotros es importante lo que nos cuenta y que lo sucedido no es culpa suya. Durante todo el proceso de intervención trataremos de empoderar a la víctima, haciendo que se sienta implicada y sepa que puede tomar decisiones por sí misma. Por ello, los objetivos serán establecidos de manera conjunta entre el terapeuta y el niño durante las sesiones individuales de evaluación, y en función de éstos se adaptarán las siguientes estrategias. Asimismo, a lo largo de la intervención los objetivos podrán ser modificados en función de las necesidades que vayan surgiendo. Algunos ejemplos de objetivos con niños serían: “tener habilidades para conocer a otros niños y poder ser amigos” o “conseguir controlar mis nervios”. Para tratar los síntomas internalizantes que pueden presentar las víctimas se realizarán las siguientes actividades. Relación situación-pensamiento-emoción-conducta: Será importante que el niño entienda estas relaciones, para ello en un primer lugar se le explicarán con la ayuda de imágenes como la Figura 3, y a continuación se pondrán ejemplos que le ayuden a entenderlo (ej.: “Imaginaos que viene Pepito y os dice que os va a traer un regalo a cada uno. Aunque no os lo haya dado aún, vosotros ya estáis contentos por el pensamiento de recibirlo”). Después se usarán viñetas en las que aparecerán representadas diferentes situaciones y los niños deberán indicar qué creen que están pensando, cómo se sienten y cómo actuarán los personajes. Seguidamente se realizará un debate en grupo comparando las distintas respuestas de modo que comprendan que en función del pensamiento que tiene el personaje sus emociones serán también diferentes, al igual que su conducta. Se hará hincapié en situaciones del día a día en el colegio, como que un compañero les haga una broma, suspendan un examen u otro compañero les quite un lápiz.
Victim Claudia Balado Alves Figura 4 . Proceso de pensamiento en víctimas intervención con las víctimas”, por Además de viñetas con personajes, pueden usarse otras a Tabla 5 Actividad para relacionar situación Situación Veo a un grupo de chicos riéndose en la entrada de clase Cogniciones disfuncionales y sesgos disfuncionales del tipo “me merezco todo lo malo que me pase; esto no va a cambiar nunca; no valgo para nada” y sesgos atribucionales sobre las intenciones de los otros “van a hacerme daño; no puedo fiarme de nadie”,… Después de la emociónconducta, se llevarán a cabo técnicas de reestructuración cognitiva para modificar estas creencias, tales como la discusión, prueba de realidad, reatribución de responsabilidad, detención de pensamiento o tomar perspectiva (por ejemplo, pensar ¿qué me diría alguien que se preocupa por mí?). Puede ser útil la lectura de cuentos o metáforas para ejemplificar este proceso. En primer lugar se les pedirá a los niños que registren a lo largo de la semana diferent es situaciones con sus correspondientes pensamientos, emociones y conductas. La siguiente semana, tras revisar los autorregistros y enseñar la reestructuración cognitiva se les Victim ización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas . Proceso de pensamiento en víctimas . De “Víctimas de bullying. Pasos para la intervención con las víctimas”, por Avilés, Irurtia y Alonso, 2008, Amazonica 1 (1), Además de viñetas con personajes, pueden usarse otras a ctividades como la siguiente: Actividad para relacionar situación -pensamiento-conducta Pensamiento Emoción (dibujar cara) Veo a un grupo de chicos riéndose Cogniciones disfuncionales y sesgos : Muchas víctim as desarrollan creencias disfuncionales del tipo “me merezco todo lo malo que me pase; esto no va a cambiar nunca; no valgo para nada” y sesgos atribucionales sobre las intenciones de los otros “van a hacerme daño; no puedo fiarme de nadie”,… Después de la explicación de las relaciones pensamiento conducta, se llevarán a cabo técnicas de reestructuración cognitiva para modificar estas creencias, tales como la discusión, prueba de realidad, reatribución de responsabilidad, tomar perspectiva (por ejemplo, pensar ¿qué me diría alguien que se preocupa por mí?). Puede ser útil la lectura de cuentos o metáforas para ejemplificar este proceso. En primer lugar se les pedirá a los niños que registren a lo largo de la semana es situaciones con sus correspondientes pensamientos, emociones y conductas. La siguiente semana, tras revisar los autorregistros y enseñar la reestructuración cognitiva se les con la salud mental de las víctimas 70 “Víctimas de bullying. Pasos para la (1), p.88. ctividades como la siguiente: Emoción (dibujar cara) as desarrollan creencias disfuncionales del tipo “me merezco todo lo malo que me pase; esto no va a cambiar nunca; no valgo para nada” y sesgos atribucionales sobre las intenciones de los otros “van a hacerme explicación de las relaciones pensamiento - conducta, se llevarán a cabo técnicas de reestructuración cognitiva para modificar estas creencias, tales como la discusión, prueba de realidad, reatribución de responsabilidad, tomar perspectiva (por ejemplo, pensar ¿qué me diría alguien que se preocupa por mí?). Puede ser útil la lectura de cuentos o metáforas para ejemplificar este proceso. En primer lugar se les pedirá a los niños que registren a lo largo de la semana es situaciones con sus correspondientes pensamientos, emociones y conductas. La siguiente semana, tras revisar los autorregistros y enseñar la reestructuración cognitiva se les
Victim Claudia Balado Alves pedirá que vuelva a registrar lo mismo pero añadiendo una columna con un pensam alternativo más funcional. Un ejemplo de autorregistro sería el siguiente: Tabla 6 Ejemplo de autorregistro para reestructuración cognitiva Día y situación (¿dónde estoy, con quién, qué ocurre?) Pensamiento Fomento del locus de control interno, autoeficacia y autoestima todo el tratamiento el locus de control interno y la autoestima del niño irán desarrollándose mediante la implementación de las diferentes estrategias que decisiones tienen consecuencias. Ya desde un inicio se fomentarán al establecer los objetivos conjuntamente, y luego al aprender nuevas habilidades de manera paulatina, con apoyo y feedback del terapeuta y de sus compañeros, mismo. Además, se les pedirá a todos los niños que realicen tareas de análisis de éxitos conseguidos, exploración de fortalezas y virtudes, descripción de uno mismo (aspecto físico, cómo me relaciono, mi p ersonalidad, cómo me ven los demás, etc.), de las cosas que les gusta hacer, los valores que consideran importantes, etc. Asimismo se trabajarán con los niños sus derechos, por ejemplo se les puede entregar una ficha como la siguiente que deban completar: Figura 5. Tengo derecho a… A daptado de por A. Vallés, 1994 , Madrid: EOS. 1. Equivocarme alguna vez 2. Comunicar lo que siento 3. Pensar de manera distinta 4. Pedir un favor 5. Que me respeten Victim ización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas pedirá que vuelva a registrar lo mismo pero añadiendo una columna con un pensam alternativo más funcional. Un ejemplo de autorregistro sería el siguiente: Ejemplo de autorregistro para reestructuración cognitiva Pensamiento Emoción e intensidad Conducta Fomento del locus de control interno, autoeficacia y autoestima todo el tratamiento el locus de control interno y la autoestima del niño irán desarrollándose mediante la implementación de las diferentes estrategias que le permitirán comprobar que sus decisiones tienen consecuencias. Ya desde un inicio se fomentarán al establecer los objetivos conjuntamente, y luego al aprender nuevas habilidades de manera paulatina, con apoyo y del terapeuta y de sus compañeros, se incrementarán su confianza y seguridad en sí Además, se les pedirá a todos los niños que realicen tareas de análisis de éxitos conseguidos, exploración de fortalezas y virtudes, descripción de uno mismo (aspecto físico, ersonalidad, cómo me ven los demás, etc.), de las cosas que les gusta hacer, los valores que consideran importantes, etc. Asimismo se trabajarán con los niños sus derechos, por ejemplo se les puede entregar una ficha como la siguiente que deban completar: daptado de Habilidades sociales, autoestima y solución de , Madrid: EOS. Tengo derecho a… 6. Hacer las cosas de manera no perfecta 7. Que los demás me tengan en cuenta 8. Sentirme importante 9. Aprender 10. ……………. con la salud mental de las víctimas 71 pedirá que vuelva a registrar lo mismo pero añadiendo una columna con un pensam iento Pensamiento alternativo Fomento del locus de control interno, autoeficacia y autoestima : A lo largo de todo el tratamiento el locus de control interno y la autoestima del niño irán desarrollándose le permitirán comprobar que sus decisiones tienen consecuencias. Ya desde un inicio se fomentarán al establecer los objetivos conjuntamente, y luego al aprender nuevas habilidades de manera paulatina, con apoyo y se incrementarán su confianza y seguridad en sí Además, se les pedirá a todos los niños que realicen tareas de análisis de éxitos conseguidos, exploración de fortalezas y virtudes, descripción de uno mismo (aspecto físico, ersonalidad, cómo me ven los demás, etc.), de las cosas que les gusta hacer, los valores que consideran importantes, etc. Asimismo se trabajarán con los niños sus derechos, por ejemplo se les puede entregar una ficha como la siguiente que deban completar: Habilidades sociales, autoestima y solución de problemas, Hacer las cosas de manera no perfecta
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 72 Solución de problemas: Se enseñará a los niños el procedimiento de solución de problemas (definir el problema, generar alternativas de solución, valorar consecuencias, escoger una alternativa y evaluar su funcionamiento) y se entrenará mediante ejemplos como la visualización de vídeos cortos en los que el protagonista tiene un problema que ellos deben solucionar (algunos ejemplos de vídeos de los que se puede hacer uso son Ormie el cerdito (Joseph S.A., 2013) o Resolución de conflictos en el aula (Obando, 2016), disponibles en Youtube); lectura de cuentos; etc. Además, se animará al niño a poner ejemplos de conflictos y a reconocer sus sentimientos en esas situaciones, validándoselos y normalizándolos. Cuando se trabajen estrategias de regulación emocional se le animarán a emplearlas también como un paso de la solución de problemas. Será importante asimismo que el niño aprenda la diferencia entre situaciones con posibles soluciones y situaciones irresolubles. En este último caso deberá utilizar estrategias para afrontar esas situaciones. Programación de actividades agradables: Se ha demostrado que las víctimas presentan síntomas depresivos entre los que se incluyen el aislamiento y retraimiento social y un bajo número de actividades placenteras (Boyes et al., 2014; Meland et al., 2010). Por ello, se animará a los niños a crear una lista con actividades agradables que estarían dispuestos a hacer. Se les pedirán que lleven a cabo algunas de esas actividades en sus entornos habituales durante la siguiente semana. Además, se les pedirá que compartan con el resto del grupo las actividades de sus listas, y aquellos que coincidan establecerán momentos para realizarlas juntos. De esta forma, además de mejorar su estado de ánimo, se fomentará la creación de una red de apoyo. Relajación: Muchas víctimas muestran síntomas ansiosos (Copeland et al., 2013; Kelly et al., 2015); en el bloque II se trabajará la regulación emocional, pero ya desde el comienzo se irán explicando técnicas de relajación que deberán practicarse a lo largo de toda la intervención. Se enseñará la respiración profunda y la relajación muscular de Koeppen, se practicarán durante las sesiones obteniendo feedback y se les pedirá que la realicen como tarea para casa. Para su aprendizaje pueden utilizarse marionetas, cuentos o la imaginación, por ejemplo pidiéndoles que se imaginen que son ranas que se hinchan y deshinchan. Trauma: Algunas víctimas presentan síntomas del trastorno por estrés postraumático (Boyes et al., 2014; Houbre et al., 2006). Pero además, hemos visto que haber sido víctima de
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 73 bullying en la niñez no sólo afecta a la psicopatología del momento, sino que además puede producir secuelas en la adultez (Copeland et al., 2013; Kelly et al., 2015; Lereya et al., 2015). Con la intervención que se está implementando y los recursos que aprenden los niños, tales como las estrategias de afrontamiento y de regulación emocional, estamos ya interviniendo en cierto modo en sus posibles secuelas postraumáticas, si bien es cierto que algunos niños necesitarán un tratamiento más concreto e intensivo, con sesiones que se llevarán a cabo individualmente. Además, como hemos visto, algunas víctimas-agresoras han sufrido abuso físico u hostigamiento docente durante la niñez (Yen et al., 2015), fenómenos que pueden haber contribuido también al desarrollo de un trauma. Por estas razones, incluiremos un apartado para intervenir sobre los aspectos traumáticos de la victimización. El terapeuta deberá decidir la adecuación de llevar a cabo esta intervención con los niños que así lo precisen. En este caso recomendamos aplicar terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares), por haber demostrado su eficacia ante el tratamiento de traumas y ser uno de los tratamientos de elección según la OMS, 2013, la Cochrane Review (Bisson y Andrew, 2007, citado en Jarero, Roque-López y Gómez; 2014) y el National Collaborating Centre for Mental Health; 2005 (Jarero et al., 2014). Recordemos que sólo una persona entrenada en terapia EMDR podría realizar este tipo de intervenciones. Esta terapia se basa en el marco teórico del Modelo del Sistema de Procesamiento de la Información y consta de 8 fases (Shapiro y Forrest, 2001): 1. Conocer la historia y planificar el tratamiento; 2. Preparación; 3. Evaluación, tras la cual se seleccionará una imagen del suceso traumático, una creencia negativa y a continuación una creencia positiva, qué emociones produce el evento, sensaciones físicas y unidades subjetivas de perturbación; 4. Desensibilización, mediante estimulación bilateral; 5. “Visión futura”; 6. Escáner corporal; 7. Cierre (lugar seguro); y 8. Re-evaluación. La estimulación bilateral facilita la conexión entre los dos hemisferios cerebrales, logrando así el procesamiento de la información y la disminución de la carga emocional (Jarero et al., 2014). Bloque II. Afrontamiento y regulación emocional Las víctimas suelen percibir sus estrategias de afrontamiento como poco eficaces en la mayoría de los casos (Tenenbaum et al., 2011). Además, su regulación emocional es pobre,
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 80 Importancia del contacto ocular y físico así como de las sonrisas. Será fundamental en este punto que cuando el niño hable sobre la experiencia de victimización los padres muestren gran interés, le comuniquen que le creen y que es valiente por contarlo, se muestren empáticos y validen sus emociones, le refuercen la importancia de contar dichas experiencias y le indiquen que van a tomar medidas, pero de manera conjunta con el niño, involucrándolo en el proceso de toma de decisiones. ₋ Guiar al niño: Explicarle qué conductas son adecuadas y cuáles no (por ejemplo, que no es aceptable que un niño pegue a otro, no se pueden tolerar los insultos,...), tanto a nivel comportamental como a nivel relacional; hacer uso de aprendizaje incidental, es decir, aprovechar acontecimiento que ocurren durante el día a día para enseñar al niño habilidades sociales o de resolución de problemas, entre otros. ₋ Servir como modelo: Las primeras habilidades de regulación emocional se adquieren a través de la relación padres-hijo (Malatesta y Haviland, 1982, citado en Hannesdottir y Ollendick, 2007). Los padres deben hablar con sus hijos sobre las experiencias emocionales y servir como modelos de regulación emocional. Por ello será importante trabajar con ellos la importancia de dejar que los niños expresen todo tipo de emociones, enseñándoles a hacerlo de manera adecuada. Además, será conveniente que utilicen habilidades de escucha como el reflejo para ayudar a los niños a expresar y etiquetar sus emociones. Explicaremos a los padres también que un control excesivo impide al niño desarrollar estrategias propias de regulación emocional, y que en ocasiones cuando los padres manifiestan ansiedad ante una situación esa ansiedad “se contagia”, por un proceso de modelado, al niño (Hannesdottir y Ollendick, 2007). Por tanto, cuando el niño hable con ellos sobre el acoso, no deberán mostrar una actitud de pánico, sino mantener la calma y aportar seguridad al niño. Además, las medidas a tomar deben considerar siempre al niño, no realizarse al margen de éste. ₋ Fomentar y apoyar amistades del niño: Como ya hemos comentado, será importante fomentar en el niño la estrategia de búsqueda de apoyo social; para
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 81 ello los padres deberán facilitarle oportunidades para que pueda construir redes de apoyo fuera de la escuela, donde su rol dentro del grupo pueda ser totalmente diferente y la dinámica grupal le permita verse en otro tipo de interacciones (Whitson, 2017). Establecer normas y límites estables y predecibles y pautas de manejo de conducta: Una atmósfera positiva en el hogar se basa en la existencia de estabilidad y orden dentro de la familia. Esto implica que ambos progenitores deben consensuar las normas y tener claros cuáles son los límites que les pondrán a sus hijos. Por ejemplo, en el caso de las víctimas-agresoras es probable que reaccionen con violencia ante situaciones que consideran amenazantes, pero los padres deben dejarle claro que no van a tolerar ese tipo de conductas. De todas formas debemos tener en consideración que muchas veces los problemas de conducta son un síntoma más del malestar del niño, de modo que a medida que este vaya reduciéndose, lo harán también las dificultades comportamentales. Este punto será más importante en el caso de aquellos padres que tienen una percepción pobre de su autoeficacia con respecto a la crianza, pues tener unas pautas básicas de actuación puede hacerles sentir más seguros. Práctica de habilidades de comunicación positiva: Esta sesión se realizará de manera conjunta con padres e hijos. Tanto padres como niños han recibido sesiones de psicoeducación y entrenamiento en habilidades de comunicación, en este momento les propondremos que mantengan interacciones entre ellos para que después el grupo pueda proporcionarles feedback. Les recordaremos la importancia de mensajes “yo” y de la expresión de emociones. Se pedirá que en casa registren diferentes situaciones en las que ponen en práctica dichas habilidades para poder comentarse en próximas sesiones. Bloque V. Síntomas o problemas parentales que puedan interferir Cuando los padres están preocupados por sus hijos y con muchos miedos sobre qué medidas deben tomar es frecuente que se olviden de otras esferas de su vida. Será conveniente recordarles que además de padres son humanos, y que las emociones que sienten pueden afectar a todos los ámbitos de su vida. Subrayaremos la importancia de cuidar de uno mismo como padre, señalándoles que existen muchos factores que pueden incidir en su sensación de bienestar (Sanders et al., 2003) y sobre los que es posible intervenir. Este bloque
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 82 va a depender de la evaluación realizada y el terapeuta deberá valorar la adecuación de realizar sesiones individuales con los padres que lo necesiten. Recordemos que es frecuente que los padres de las víctimas muestren síntomas tanto ansiosos como depresivos (Ibeziako et al., 2016; Ilola et al., 2016), lo cual puede afectar también a las relaciones familiares. En general, se trabajarán los siguientes puntos: objetivos personales de cambio; estrategias de manejo de emociones y de afrontamiento; creencias disfuncionales; solución de problemas; comunicación positiva entre la pareja; mantener hábitos saludables; reparto de tareas de crianza entre la pareja; tiempo para uno mismo. Estas intervenciones se engloban en el bloque V si bien estas sesiones se llevarán a cabo individualmente antes de comenzar las sesiones grupales, en los casos en los que sea necesario. Para resumir en la Figura 6 se representa una síntesis de la intervención, con los aspectos más relevantes.
Victim Claudia Balado Alves Figura 6 . Síntesis visual del protocolo de intervención Víctimas Padres de víctimas Victim ización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas . Síntesis visual del protocolo de intervención Síntomas internalizantes Sesiones individuales para tratar trauma Sesiones grupales para reestructuración cognitiva, fomento de autoestima, relajación, solución de problemas Regulación emocional Reenfoque positivo, reevaluación positiva, búsqueda apoyo social Habilidades sociales Principalmente asertividad Fomento de atmósfera positiva en el hogar Pautas de crianza Comunicación positiva Síntomatología ansiosa o depresiva Valorar y sesiones individuales para quienes con la salud mental de las víctimas 83 Sesiones individuales para tratar trauma Sesiones grupales para reestructuración cognitiva, fomento de autoestima, relajación, solución de problemas Reenfoque positivo, reevaluación positiva, búsqueda apoyo social Principalmente asertividad Pautas de crianza facilitadora Comunicación positiva Valorar y sesiones individuales para quienes precisen
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 84 Evaluación Cuando trabajamos con niños y especialmente en un tema tan delicado como la victimización por bullying se hace patente la importancia de disponer de diferentes fuentes de información, como la familia, el colegio y los propios niños. En este caso la evaluación se centrará en aspectos psicológicos de la víctima, si bien debemos recordar la importancia de que el centro escolar siga atento a posibles nuevos casos de bullying, por ejemplo, sería útil la administración una vez al cuatrimestre de instrumentos para valorar la presencia de acoso, como por ejemplo el Cuestionario revisado de agresores/víctimas de Olweus (Revised Olweus Bully/Victim Questionnaire; Olweus, 1996). Recordemos que debemos adecuar la intervención a los resultados de la evaluación de cada niño. Tanto para la evaluación inicial como para los seguimientos se propone el uso de: a) Entrevista: Se llevarán a cabo entrevistas con los padres, las víctimas y de ser posibles, con los profesores u orientador del niño (por ejemplo, entrevista telefónica). Durante la entrevista exploraremos cuál es la situación, reconoceremos las emociones y sentimientos que producen los hechos así como los pensamientos, tanto en víctimas como en sus padres, indagaremos sobre las estrategias de afrontamiento que utilizan y cuáles les resultan útiles, preguntaremos sobre medidas que hayan tomado hasta el momento, etc. Además, trataremos de explicitar cuáles serán los objetivos que se pretenden lograr con la intervención. b) Instrumentos estandarizados de evaluación psicológica como los siguientes: Achenbach System of Empirically Based Assessment (ASEBA; Achenbach, 1991): administraremos las escalas CBCL y TRF ₋ CBCL (Children’s Behavior Checklist; Achenbach, 1991): se trata de un cuestionario que deberán cubrir los padres. Incluye ocho subescalas: aislamiento, ansiedad/depresión, quejas somáticas, problemas sociales, problemas de pensamiento, problemas de atención, ruptura de normas y conducta agresiva.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 85 ₋ TRF (Teacher Report Form; Achenbach, 1991): complementa a la anterior y deberá ser cumplimentado por el profesor del niño. Escala de autoestima de Rosenberg (EAR, Rosenberg, 1989): consta de 10 ítems con cuatro alternativas de respuesta, de “muy de acuerdo” a “muy en desacuerdo”. Escala de Conducta Asertiva para niños (CABS; Michelson y Wood, 1982): consta de 27 ítems que una persona que conozca bien al niño debe responder (en este caso, los padres), escogiendo entre cinco alternativas de respuesta. Lista de regulación emocional (ERC, Shields, y Cicchetti, 1997): es un cuestionario de 24 ítems con cuatro alternativas de respuesta tipo Likert, compuesto por dos subescalas, la de labilidad/negatividad y la de regulación emocional. Escala de afrontamiento para niños (EAN; Morales-Rodríguez et al., 2012): consta de 35 ítems en formato de respuesta tipo Likert de tres puntos que evalúa nueve estrategias de afrontamiento diferentes relacionados con el contexto familiar, la salud, las tareas escolares y las relaciones sociales. Distingue entre afrontamiento centrado en el problema: solución activa, comunicar el problema a otros, búsqueda de información y guía y actitud positiva; y afrontamiento improductivo: indiferencia, conducta agresiva, reservarse el problema para sí mismo, evitación cognitiva y evitación conductual. Puede administrarse a niños mayores de 9 años. Escala de estrés parental (PSS; Cohen, Kamarck, y Mermelstein, 1983): los padres deben escoge en una escala tipo Likert el grado de acuerdo a una serie de afirmaciones sobre la relación con su/s hijo/s. En la Tabla 7 aparece un esquema con los diferentes instrumentos que deberán ser cubiertos por padres, profesores o por los propios niños.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 86 Tabla 7 Instrumentos de evaluación Padres Niños Profesores Entrevista Entrevista Entrevista CBCL EAR TRF CABS ERC PSS EAN Para valorar la eficacia del programa de intervención se aplicarán las escalas, así como la realización de entrevistas, a los 3 y 9 meses tras terminar el tratamiento, llevando a cabo una comparación de los resultados respecto a la evaluación inicial. En resumen, en este trabajo se han revisado 32 estudios sobre las asociaciones de la victimización por bullying en la salud mental de las víctimas. De estos se extrae la importancia de tener en consideración un fenómeno tan extendido actualmente y en base a los resultados obtenidos se ha desarrollado un programa de intervención dirigido a las víctimas de bullying, con el objetivo de disminuir su malestar psicológico y dotar al individuo de estrategias y factores protectores para prevenir la aparición de futuros síntomas psicopatológicos. A continuación se enumeran las principales conclusiones de este trabajo, así como las limitaciones y ámbitos sobre los que es necesario seguir investigando.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 87 Conclusiones Los hallazgos encontrados en la revisión bibliográfica realizada en este trabajo permiten extraer las siguientes conclusiones: 1. El bullying es un fenómeno presente en muestras de diversos países y edades y los porcentajes de victimización varían desde un 5.7% hasta un 80%. Su desarrollo dependerá de variables como el género o la edad. 2. La victimización muestra una tendencia a la estabilidad a lo largo de la infancia y la adolescencia. 3. La victimización se relaciona, tanto en la niñez como en la adultez, esto es, tanto a coto como a largo plazo: a. Positivamente con síntomas depresivos (ánimo bajo, insomnio, baja autoestima, ideación suicida, desesperanza, reducido número de actividades placenteras), síntomas ansiosos, somáticos (especialmente dolor de cabeza), síntomas de estrés postraumático, experiencias psicóticas, sumisiónretraimiento y con problemas de conducta. También se asocia con discapacidades observables y diagnósticos de TDAH y TOD.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 88 b. Negativamente con bienestar psicológico, asertividad-sociabilidad y rendimiento académico. 4. La presencia de síntomas internalizantes y externalizantes también se relaciona con el riesgo de sufrir victimización por bullying un año más tarde. Por lo tanto, existe una relación bidireccional entre victimización y problemas psicopatológicos. 5. Las víctimas manifiestan déficits de habilidades emocionales y sociales. Por su parte, las víctimas-agresoras presentan problemas de conducta y de regulación emocional en mayor medida que las víctimas puras. 6. Existe mayor probabilidad de presentar síntomas depresivos y ansiosos tras la victimización cuando las víctimas utilizan estrategias de afrontamiento como la rumiación y la catastrofización, así como cuando sus madres presentan estrés de crianza. Por el contrario, la probabilidad de presentar estos síntomas es menor si las víctimas hacen uso del reenfoque positivo, la reevaluación positiva y muestran una alta autoestima. 7. La calidez materna, la calidez fraterna y la atmósfera positiva en el hogar se asocian con la resiliencia a la victimización.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 89 Limitaciones Este trabajo cuenta con algunas limitaciones. En primer lugar el bullying es un fenómeno complejo y es inabarcable centrarnos en todos los aspectos. Por esta razón se han excluido de esta revisión los estudios sobre cyberbullying, así como aquellos que se centraban en los agresores, si bien éstos son también ámbitos de interés. Por otra parte, como ya se ha mencionado, algunas variables moderadoras son estudiadas en tan sólo uno de los documentos, lo cual hace imposible la comparación y generalización de resultados. A estas limitaciones se le suman las limitaciones propias de los diferentes estudios analizados: ₋ Mientras algunos estudios cuentan con muestras amplias, otros realizan sus investigaciones con muestras demasiado pequeñas como para poder realizar comparaciones. ₋ Existen diferencias en la conceptualización de victimización entre los estudios, como ya adelantábamos en la introducción, pues no hay acuerdo en el número de veces que un niño debe sufrir una agresión o durante cuánto tiempo para que ésta se considere acoso. ₋ En algunos estudios se diferencia la victimización pura de la victimización-agresión, mientras que en otros no. ₋ Existen diferentes metodologías de evaluación, lo cual hace también difícil la comparación de resultados. Asimismo, algunos instrumentos que valoran la presencia de bullying son cubiertos por los niños, otros por los padres y otros por los profesores, pero como se ha demostrado por ejemplo en el estudio de Alckim-Carvalho et al. (2017), cada grupo tiene percepciones diferentes. Los profesores suelen informar de más problemas externalizantes, mientras las víctimas informan de más internalizantes. Además los padres de las víctimas muestran en ocasiones síntomas emocionales que podrían interferir en la percepción que tienen sobre su hijo. De ahí la importancia de utilizar métodos multi-informantes.
Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 96 Michelson, L. y Wood, R., (1982). Development and psychometric properties of the Children’s Assertive Behaviour Scale. Journal of Behavioral Assessment, 4, 3-14. Morales-Rodríguez, F. M., Trianes, M. V., Blanca, M. J., Miranda, J., Escobar, M., y Fernández-Baena, F. J. (2012). Escala de Afrontamiento para Niños (EAN): propiedades psicométricas. Anales de psicología, 28(2), 475-483. Obando, G. (27 abril 2016). Resolución de conflictos en el aula [Cortometraje de animación]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=QeXHbwTXSqI Olweus, D. (1993). Bullying at school: what we know and what we can do. Oxford: Blackwell. Olweus, D. (1996) The revised Olweus Bully/Victim Questionnaire for Students. Bergen, Norway: University of Bergen. Olweus, D. (2001). Peer harassment: A critical analysis and some important issues. Peer harassment in school: The plight of the vulnerable and victimized, 3-20. Reijntjes, A., Kamphuis, J. H., Prinzie, P., y Telch, M. J. (2010). Peer victimization and internalizing problems in children: A meta-analysis of longitudinal studies. Child abuse and neglect, 34(4), 244-252. Rigby, K. (2003). Consequences of bullying in schools. The Canadian journal of psychiatry, 48(9), 583-590. Rosenberg, M. (1989). Society and the adolescent Self-image. Revised edition. Middletown, CT: Wesleyan University Press. Sanders, M. R., Markie-Dadds, C., y Turner, K. M. (2003). Theoretical, scientific and clinical foundations of the Triple P-Positive Parenting Program: A population approach to the promotion of parenting competence. Parenting Research and Practice Monograph, 1(1), 1-24. *Sciberras, E., Ohan, J., y Anderson, V. (2012). Bullying and peer victimisation in adolescent girls with attention-deficit/hyperactivity disorder. Child Psychiatry and Human Development, 43(2), 254-270.
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Victimización por bullying. Asociaciones con la salud mental de las víctimas Claudia Balado Alves 99 Índice de tablas Tabla 1. Búsqueda sistemática realizada en las diferentes bases de datos............................... 12 Tabla 2. Tabla-resumen de los principales estudios sobre bullying y salud mental ................ 15 Tabla 3. Componentes de la intervención con niños ............................................................... 66 Tabla 4. Componentes de la intervención con padres .............................................................. 67 Tabla 5. Actividad para relacionar situación-pensamiento-conducta ...................................... 70 Tabla 6. Ejemplo de autorregistro para reestructuración cognitiva ......................................... 71 Tabla 7. Instrumentos de evaluación ....................................................................................... 86 Índice de figuras Figura 1. Tipos de acoso descritos por Sullivan et al. (2005). ................................................... 7 Figura 2. Diagrama de flujo de la búsqueda sistemática ......................................................... 13 Figura 3. Reparto por semanas de las sesiones de la intervención .......................................... 68 Figura 4. Proceso de pensamiento en víctimas (Avilés, Irurtia y Alonso, 2008, p.88) ........... 70 Figura 5. Tengo derecho a… (adaptado de Vallés, 1994) ....................................................... 71 Figura 6. Síntesis visual del protocolo de intervención ........................................................... 83