Discurso sobre cementerios / escrito por el médico José Frco. Pedralbes
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DISCURSO Ga. Fon SOBRE CEMENTERIC 13-20 ESCRITO POR EL MÉDICO DOCTOR EN MEDICINA Y CIRUJIA, D. JOSÉ FRÍO ped r a LBES. INDIVIDUO DE LA JUNTA DE SANIDAD d e S a n t ia g o . BIBLIOTECA UNIVERSITARIA DE SANTIAGO El enterrar los muertos es un acto de _____ 00375540 piedad naó menos efecto de tura! y necesario. El verificarlo con mas pumpa y ceremonias fúnebres costosas , es una costumbre envejecida y autorizada. En los mas de ios casos tienen poca parte las sagradas ideas religiosas ; pues dicta lo principal (diré con Hcrvás) , no el justo desahogo del dolor; jino la educación viciosa y la vana superstición. "Esos soberbios gastos de sepul turas y suntuosidad de sepulcros , dice S. Agustín, son , comu consuelo de los vivos , pero no sufragio para los muerU ; $. ” Su burla con razón el Cristiano de la ridiculez de los Mogoles, de los Albanus y de otros á quienes ¡lama bárba ros , porque enterraban con el difunto su dinero y alhajas preciosas : y al propio tiempo no se repara que entre noso tros se empobrezcan las familias por el costo excesivo de los magmiieos funerales. ¿Qué exemplo para abatir el orguilu en esta parte pudiera darse mejor que el filospíko y humil le tesiamemo dd gran Ciro, en que ordenaba como " Lo mas glorioso a su cádaver , el entregarlo á la tierra con . Ja mayór sencillez y sin ningún luxuí Bl '0. \\O se UMVLRSIDADL DL i\N n.-\GO OE COMIWITLA
Por esto el Sr. Carlos 111, en su Cédula de 1787 man da , que ¡a decencia y el ahorro se bagan compatibles en la eonstrucciun de Cementerios. Esto es lo que exige la humauiiad , la filosofía y la Religión. Por lu nemas repito con Eurípides : ""enloquece el vivo que hace gas tos inúiiles por los muertos. ” Y jo añado , ’ ptrjuKÍales á sus herederos. Baxo dicho respeto hallaran Jos sabios legisladores digna materia para mejorar la po lítica y economía pública , con arreglo á los santos piiucipios de humildad, que enseña la moral cristiana. Aquí solo trato este objeto , ccmo que lo es de la poiieia médica. La ley fundamental dirigida al bien común, manda enterrar los difuntos donde menos in comoden á los vivientes. Por lo mismo , no es imi table , la piadosa costumbre de los Egipcios y Chi nos qac en sus propias casas guardaban con el ma yor aprecio el sagrado deposito de sus progenito res. Y mucho menos la supersticiosa conducta de Scy.tas, Pomicos , Berbicas , Esedoties y otros, en quienes la mejor sepultura de los Padres, era el estómago de los hijos y parientes. Tampoco es admisible la extra ña práctica de los Coléos y otras naciones Septentrio nales, que dexaban los cadáveres colgados de los ár boles para que el aire los consumiese. Menos sensi bles nos parecen todavía los Hircanos , Caspios , é In dios , que los abandonaban á los perros y buitres. Las mas de estas usanzas estremecen la humani dad , y todas ofenden la salud. No era tampoco exenta de perjuicios el sepultar o sumergir á los muertos en las aguas , como lo hacían los Hiperbóreos y Peo nes. Lo menos malo era el uso de los Griegos , Ro manos , Galos , Erulos , Mexicanos , Japones , Parecas y otras gentes , que quemaban enteramente los cadáveres. Este ultimo es á veces preciso señaladamente des pués de grandes batallas , para que el vencedor no tenga que abandonar el campo , como lo hizo Alexandro > después de la victoria que logró contra Da río en Arbelas , según el prudente consejo de Aris tóteles , para escapar los terribles efectos de la putridéz de los muchos muertos. u
(3) , , . No obstante ,1a mayar parte de las nanones , co. una uniformidad , que parece dictada por ¡a natural conviccion de preferencia, entierran los muertos ; es decir, los depositan ó sepultan dcbaxo de tierra. La sola di ferencia está en la elección de sino. , Entre quantos se pudieron escoger, ninguno hay me nos á proposito que los Templos, tanto por razones re ligiosas, como políticas y médicas. Las Iglesias, que k® la Augusta Casa de Dios, deben ser el moddoalel decoro de la limpieza, del recogimiento, ludo se tur ba v ’ todo se profana por esta nociva práctica , in traducida por la ignorancia, que á título de devoción, convirtió escandalosa mente en sido inmundo al lugar mas Santo. Yá no se percibe el grato olor del incienso so Lado, per la crua DúJcz de los sepulcros. Y desde este, como centro y dispeasatorio , donde los heles es peraban los Celestiales favures , se han visto dimanar v extender las epidemias y pestes asoladoras Consúltense las desgracias que rehere Haber , con- ■ siguientes á la iufecciun de una Iglesia por los vapores cad^erkos, Vcase lo que sufrió la campiña de Armafrac , por un solo cádaver de Lcitoure , según cuenta Raulim Lo que acaeció en un lugar junto, á Namcsi los parasismos y muertes en la de S. Eustaquio de París, cuya historia cuenta Ferret. La epidemia de bauhcu que provino de los enterramientos de la parroquia de b. ba turnino. Y las liebres pútridas, que se difundieron, des de la Catedral de Mumpcller , en tiempo del celebre Médico Hauguenot. Lo que sucedió en vanos templos de Roma , á mediados del siglo pasado , donde por algunos años estuvo por esto sin uso el de bta. Catalina m Y por último, lo que todos saben aconteció en la Catedral de Dijon , que fue preciso abandonarla , hasta que. en. 1773, la purificó el sabio Guitón de Morveau. Todos estos resultados mas ó menos , se sienten y se re| 1ten en varios lugares; como hace muy poco se venheo de aquí a dos leguas, en 8. Juan de Onono , en Iglesia fue menester encender una hoguera para poderse corregir la putridez ^insoportable. u
Es realmente inconcebible, c6mo contra su propio interés personal , los Ministros dd Cuíco corrom Dieron la antigua disciplina , introduciendo los emcrram'ientus en la Iglesia. Lo prohíben del todo en sus Cánones el 28 del Concilio Bracarense , el Tiburiense y el Va sen^e. El Moguntino , solo exceptuó á ios Obispes, Aba des y dignos Presbíteros. Yá después aspiraron al mis ino privilegio ios Magnates. Primero que los dichos y después de los Santos Mártires, fue sepultado en \a Iglesia el cádiver del Emperador Constantino. Y poco á poco la devota ambición de los legos supo ganar la humanidad y tolerancia de los Eclesiásticos , de suerte que en el siglo diez yá era general la corruptela de enterrar á todos dentro de los Templos. Ello es que el mayor daño lo debían temer los mismos Sacerdotes, como prueba Sánchez Rivdro , con los hechos que cita de los Médicos Prigley y Mead por estar comunmente mas vecinos á las luces del Altar- .Y son por consiguiente los mas interesados, por su bien individual , y por el del próximo , á restaurar la pura y prudente disciplina antigua según el Concilio de Bra ga , constituciones de los augustos Emperadores , y re petidas Cédulas de nuestros Soberanos. Todo, pues , conspifa , y felizmente nos impele á un mismo fin : la San ta: Religión, el imperio de la ley, d bien nuestro propio , y el de toda la Sociedad. - Lo expuesto hasta aquí , con el exacto y cierto, pero ' horroroso compéndio de tantos desastres y errores ’ justifica y honra las activas disposiciones del ilustrada Gobierno para esas mudanzas favorables , ó restaura ción de los buenos usos antiguos. Los Cementerios públicos fuera de las poblaciones serán el común y permanente depósito de los cadá ’ veres : su reunión yá no será de hoy mas perjudicial a los vivos : su sencillez , seguridad y decencia hará Honor á entrambos. , El sitio preferente para Cementerio , debe reunir varias condiciones topográficas y médicas. Hi de estar al sotavento de la población; de suerte, que las ema naciones de aquel, no alteren la atmósfera de esta. u
vien^ do . 1cotice qu™:^-el^ad^ 1"'° j™ . - “ »5'i ” íiStó MKtíS í 1 5 "-i£s^ Jebe, para abreviar impunemente la ohn i i i compos.don animal, preferirse el terrón r 3 deS * Tal sen, sin duda ’ P cl habla Low, donde asegura aue en o / 1 ’ e sumían los cadáveres. Es muy apto La^l 8 terreno poroso y movedizo .-mm 1? Ca5 ° eI > y cor een SUS largas -- í Sx- ; ™rtó =■•.:: Por tanto 'T'vindican T el Sr. b X vegetal , que es mas segura encías h 0 " 'u absorcioíl Es también preciso desviarlo del origen ? yC, ^ S ' de las fuentes v anuas nn,. ori S e n y camino •Así se malearon y perdieron los rezos cl P l:blico - estaban debaxo del Cementerio ‘ de S Lu^ 3 ? fixar el de ia^ciudad ^Saif tUV ° . P resentc P 3r a Almáciga. Su posición , emincncia° T ' mOntC de la del terreno y pendiente de su ladera leTT ’ qUa!KUd das las ventajas sin mezcla de . ’ h : ccn rc, ‘ ,lir to- -s elevado y á tm lado V HN1VCM1DAD7 Di. SANTIAGO DL COMPOSTU u
: :p ;E: i, a Ciudad , y todos ventilarán el Cemente™ J1 ^a-yd^ O. lateral , donde e arte puede.p ; iodo5 Wand'o la comodidad de algunos, y CL no basta que sean buenos^ 1O distantes , bien ’ én correlater que sean ^pacK. ‘ dexando sido para una ".■.ll, — í- »-■ -* ■■"£ .. c-p-;--" - número de muertos que dub Hs[0 estos necesiten para pode _ individuales , baxo último pende de las cuc el cá j aver; las que vivió y mm-o c^gicaiperamento , ^bito tales como su edad ; que de cuerno , entcrmeoia , ní i n cipios orgánicos ; coa^iaman la ¿ hydropesias j otras que lien-: m o las hebres p k ¿a exterior , como la. la deo a conseiv p ? ene ue giaun la vitahbes y la enquez. y ion del organismo , de que dad y G^eno , Séneca, Careno y L™ P quV baadM PUCden Pira muchos años incorruptos. terreno: mucho Ya dixe quánto .ntiuye a quedad d hace tammen la P^uu- • d fuu díd a d , dice Petit, tierran. Quatro o c h k c p.. I - j avt;| . • que solo necesitan tres años para ^ LL \ ' j ies de profunsc destruiría en quatro anos a __ didad en la misan nerra fes e « , p.^ co sabido de todos p *™ 0 ^. r |os sepultureros : que ® lil ^túud Ur dey h.'disolución está en »zqn W u
de la altura del hoyo. Tiene una grao parte la es tación y el clima , como es palpable. Haciendo ahora una justa aplicación de todas esas nociones y principios , atendido que el clima aquí es húmedo y templado; que la tierra del Cementerio es porosa , arenisca y delgada , que dexa fácilmente fil trar el agua ; que recibe todos los aires , y mucha luz; y que este es el país del máximum de la vege tación : me inclino á creer que será rarísimo el cádaver , que enterrado á la profundidad de quatro ó cinco pies , y polvoreado con cal , y aun sin ella , no este totalmente desecho antes de los tres años. Sé que MM. Maret y Navier , hallaron cadáveres no del todo consumidos aunque contaban 7 , 11 y 20 años de enterrados. Sé que Fourcroy habla de tino, que resistió 30 años. Pero esos sábios no expresan las condiciones del muerto , ni las del entierroPor esto, atendiendo al temple, lluvias y qualidad de la tierra de este país , establezco con Chapia!, que el término medio deduración de los cadáveres no pasa , ni presumo que llegue á los tres años. Por tanto , concediendo á cada muerto un quadrilongo de ocho pies de largo y quatro de ancho, que son 32 pies quadrados , y triplicándolo por el producto de la suma de los muertos anuales , añadiéndole un tercio ó mitad pira los casos extraordinarios de epidémia , se tendrá la extensión política y médicamente precisa , re partida entre los Cementerios que se resuelvan esta blecer. Haciendo ahora la particular aplicación de los cálculos generales á la necrograña de Santiago resulta : que esta Ciudad , mediana en población , en fuerza de su na tural salubridad, dá poco mas de un tres por ciento de muertos , al respecto del total de habitantes. Así es, que las Parroquias y Comunidades en el último quinquei.ío (que ha sido muy mortífero) tuvieron un año con otro entre párvulos y adultos , siete cientos 'cadá veres; El grande hospital Nacional , inclusa la mortantiad de niños Expósitos (que es muchísima) y la de Militares, dá al añu trescientos difuntos u
Son por consiguiente mil anuales los muertos en San tiago , los que, para ser bien y melóJicameute .enter rados , uceesitaudo cada uno , como dixe , gapies quadrados de superficie, piden juuios la de ¿¿D. Á 1 .s que para los eventos fortuitos se añade la mitad que son i óD , que sumados con aquellos , forman 48^, y triplicados estos dán 1443 pies, ó 483 varas quadradas , que es el terreno total que se requiere. Prescindiendo aquí de su debida bendición y repar timiento , quizas seria muy político y muy medico, que en la mitad sobrante (mientras no hubiese urgencia) solo se enterrasen los cadáveres de los elefancíacos, y de más sospechosos, y también aquellos que prudentemente se crevese deberian exhumarse. Unos y otros , sepultándose á mayar profundidad y con total separación , a mas de evitar algunos escrúpulos , y ciertos peligros , darían á conocer á los verdaderos sabios , que la Jurispru dencia y la Medicina habían hermanadamente dirigido la construcción de Cementerios. El ornato de éstos, debe ser solo una Capilla, y la circunvalación del terreno igualado. La sencillez , la soledad , e! retiro , y la religiosa quietud , parece que inspiran sensibles ideas de respeto , veneraejou y magestaJ. La magnificencia de los mausoleos nos encanta con las habilidades del ai te , y nos distrae de las su blimes verdades que nos enseña mejor la simple y magestuosa naturaleza. Por esto , y por no revolver in discretamente los sepulcros antes del tiempo prescrito, debían ser allí todos iguales por ley y por virtud , yá que lo somos al fin por necesidad 5 pues si siempre es vicio la ambición y el orgullo , es además muy ridiculo donde le espera el practico desengaño , de que todo es polvo-, y todo es nada. OFICINA DE D. MANUEL ANTONIO REY.