Disputa sobre la paz de España entre un barbero y un sacristán de un lugar, fallada por el tío Pedro el Labrador
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DISPUTA . • sobre la paz de España entre un Barbero y un Saciistan de un lugar 9 tallada por el tío Pedro el Labradoi. Jbn el riñon de Castilla luy un pacifico pueblo, ' cuyo nombre no hace falta ai ínteres de mi cuentó; ademas quo si le nombro ya no tendremos miste rio, ni tendrán que discurir los que aguzan el ingenio para descifrar enigmas qiie revuelven el cerebr^ 1 ' Es pues el caso, señores, que en el no nombrado pueblo habia, como hay en todos, un Sacristán y un Barbero. " El Sacristán era un hombre, encojido y contrahecho, muy metido de barriga y sacado de tracero, . que tocaba las.campanas con mucha sorna y sosiego * uiumdo algún pobre muría; pero si era rico , a vuelo.. Era el Barbero al reves, un mocito de estos tiempos, de los que tañan guitarra y dicen dos mil requiebros . á las mozas lugareñas que llenan su o;o derecho. . Eran los dos muy amigos, ' aunque en. opinión opuestos, el Sacristán muy realista, y liberal el Barbero. También habia en el lugar un Labrador, el tio Pedro, hombre de bien, que no enticn de palomos ni morenos, que-mediaba en las disputas, del Sacristán y el Barbero,
y que goxaba en fa villa entre todos buen concepto. Estando este buen aMciano en las eras discutiendo eon el Barbero, de cosas que traen al mundo revuelto, sobre si triunfa Maroto, sobre si vence Espartero; vieron que hacia ellos venia, muy diligente un correo con las ultimas noticias sobre la paz de estos reinos. El Barbero rebentando de p'acer y de contento gritó : que viva la paz ) y Maroto y Espartero, que hacen feliz á la España arreglándose á un convenio. El Labrador admirado preguntó pues que hay de nuevo? y entre los dos entablaron la conversación que os cuento. ~' Labrador. 2 Será posible Antolin, (Antolin era el Barbero,) que sea cierta la paz? porque yo apenas lo creo. Barbero. Pues no ha de ser no habéis visto la proclama de Espartero, que brindaba á los carlistas con un razonable arreglo en nombre de nuestra R e in a que es un angélico tierno? Y sin poder contener Antolin su gran contento • y itó: que viva la paz, y sacando su pañuelo empezó á agitar al aire gritando: paz, paz tenemof. El Labrador por su parte como hombre que era discreto gritó también, la paz viva 1 y tiró al aire el sombrero. En esto el buen Sacristán de repente apareciendo mostraba bien en el rostro y en su avinagrado gesto, el disgusto que sufría miranao aquellos estremos: con las siguientes palabras metía la cizaña entre ellos. Sacristán. Qué paz ni que calabaza, ¿usted lo cree tío Pedro? Labrador. ¿Por qué no lo he de creer? Sacristán. Porque ese es un embeleco con que nos quieren chupar los cuartos , á los paletos. Barbero. No sabe lo que se dice, ¿el papel habla algo de eso? es usted el diablo , Lesmes para encizañar al pueblo. Hay paz, si señor, hay paz, mal que pese á los perversos que quieren sangrar la Patria sin ser como yo barberos. Espartero ha sido un héroe, y Maroto poco menos. u
Los que deponen las armes se quedan con sus empleos si son algo, y si no son á trabajar á sus pueblos. Las provincias como antes se quedarán con sus fueros, y en una balsa de aceite unos y otros quedaremos, Sticristan. A si sera , mas lo dudo: por msjor decir lo niego, si no hay que creer las cosas aunque las esté uno viendo. Lo que usted debe de hacer si algo estima mis consejos tio Pedro, es hacer el hato á Juan y Manuel sus nietos, y mandarles con Villoido para que ganen el cielo, matando á los judiazos que Ies salgan al encuentro. Barbero. • Eche usted á Villoido un galgo que ha entrado en Burgos tan fresco y ha tenido un gran banquete con lo principal del pueblo. Sacristán. Eso será otra mentira, no lo crea usted tio Pedro. Labrador. Lo que yo creo amiguito ‘ es que usted es algo lerdo que merece veinte palos ó una albarda por lo menos; _ yo mandar sin mas ni mas - á' ta guerra i* mis dos nietos á que le pinchen las tripas, ó Ies abrasen los cesos ? ¿por qué no va usted delante Sacristán de los infiernos? Sacristán. Yo le diré á usted por qué porque son blandos mis huesos y se me vá la cabeza en viendo un arma de fuego. Barbero. Fuego del diablo en usted ¿pues por qué dá esos consejos? Sacristán. La razón yo me la sé, pero á decirla no acierto» Barbero. ■ No hay paciencia para oir desatinos tan tremendos; buena hora es ya de atizar cuando está apagado el fuego. Sacristán. Y bien aunque hubiera paz ¿ qué adelantamos con eso ? ¿ quien es eí que queda encima ? Barbero. Todos quedamos derechos. Sacristán. Menos yo que estoy torcido y lo he de estar in eternum, mirando siempre á la tierra que ha de comerse este cuerpo.
Lo que yo digo y repito, es que hay tan solo un remedio; para que ande esta máquina con regular movimiento. barbero. Si á los Sacristanes dieran, lasriendas del ministerio andarían bien las cosas, acaso en vuestro concepto. Sacristán. ¿ por qué hablan de andar mal? Ministros habla buenos que [si fueran Sacristanes. .. Labrador. Basta , basta , ya os comprendo' Sacristán á tus campanas, ya sabréis - el refranejo. Si hay paz , que viva la paz yo por mi parte me y me alegro por mis y me alegro por mis Sacristán. alegro, hijos nietos,, 2 Con que usted se ha decidido por lo que dice el Barbero? Labrador, Ya sabéis amigo Lesmes, que siempre estoy por lo bueno; guerra y peste serán buenas: para soldados y médicos, la paz para todo el mundo, viva la paz y leus deo. Con la, paz crecen los trigos y florecen los barbechos, y las mnchach^s se casan y se arreglan los aperos; cesan las contribuciones que destruyen á los pueblos, no hay raciones^ no hay bagages, no hay insultos, no hay adeudos, ni palos para el Alcalde, ni estraordinarios impuestos para armar los batallones, que comen nuestro pan tierno, á costa de los sudores del labrador indefenso. Aqui llegaba y dijera mucho mis el tio Pedro, sino viniera el Alcalde regocijado y contento á dar la fausta noticia que referida tenemos, y mandar al sacristán que se marchara corriendo á dar guerra á las campanas tocándolas bien á vuelo, para celebrar las fie-ras que en que han de darse en dicho obsequio de la paz es un dichoso suceso. pueblo FIN. Reimpreso en Sant. 0 por N. Espinosa. s< UNIVF.RS1D -■ DF COMPO: u